La magia que usaba Harry para controlar la mente de las personas era parte de los hechizos más complicados que conocía, por lo cual no podía poner a todo el lugar bajo su control, además de que obviamente no funcionaba con las maquinas, así que los sistemas automáticos de seguridad estaban fuera de su alcance, al menos hasta que recuperara su varita y sus demás posesiones. Hasta el momento Harry había creado lo que se podría considerar su centro de operaciones en la enfermería, lugar a donde le habían llevado un televisor y las cosas que el había pedido, incluso un celular, el problema era que debido a las defensas propias del lugar era imposible usarlo, así que seguía incomunicado, solo pudiendo esperar que en la mansión todo siguiera en orden.

Después de unos días por fin decidió salir de su escondite, se encontraba mucho mejor de salud, de hecho se daba cuenta que su poder mágico había aumentado, al igual que cuando había invocado la ciudad de piedra, su poder había crecido a un nivel inesperado. Sintiéndose mejor decide inspeccionar el lugar, primeramente los laboratorios,

Dentro de las instalaciones de investigación se llevaban a cabo todo tipo de experimentos, algunos mucho peores que otros, y sus sujetos de investigación eran de lo más variado, poderosos y débiles, y de diferentes oficios, sin olvidar que también habían capturado a una buena variedad de criaturas mágicas. El mayor problema que habían tenido los científicos que los habían investigado, es que no tenían un buen registro sobre sus verdaderos pasados, y lo peor es que no habían intentado buscar más a fondo, se conformaban con poder controlarlos. Entre los sujetos más peligrosos del lugar, tenían a un verdadero misterio, por más que lo habían presionado seguían sin saber gran cosa sobre él. Cuando Harry leyó el informe sobre el interrogatorio y los exámenes médicos que le habían realizado, decidió que tenía que conocerlo en persona.

—Los demás prisioneros, y el equipo de científicos lo llaman Simbad ¿es eso cierto?

—Es tan buen nombre como cualquier otro—contesta lacónicamente.

Con un rápido sondeo, pudo ver que él hombre no se había vuelto loco, pero que se sujetaba a la cordura a duras penas. El aspecto de la celda no ayudaba en lo más mínimo, pues recordaba mucho a la imagen clásica de un manicomio, con paredes acolchadas y camisa de fuerza incluida. Por lo que pudo ver del prisionero pudo suponer que provenía de medio oriente, o que al menos su familia lo era, debía de medir alrededor del metro ochenta o un poco más, y su edad debía de ser mas o menos unos veinticinco años.

— ¿Eres un nuevo medico, o un interrogador?

— ¿Qué dirías si te dijera que no soy ni lo uno ni lo otro?

—Diría que el truco de hacer que confié en otro interno, ya lo conozco y no caeré en el.

—Muy prudente de tu parte. Por lo que he visto en los informes, has dado al menos veinte lugares de procedencia diferentes ¿Por qué tanto secretismo?

— ¿No es evidente? —sin darle importancia a la conversación.

—Supongo que para salvaguardar los portales entre este mundo y el otro.

—Veo que han aprendido una nueva palabra—de pronto más serio.

— ¿Sabías que eres uno de los registros más altos de todo el lugar? —cambiando de tema de golpe, en un intento de sacarlo de balance.

—Eso he escuchado, supongo que no tendrás mucha gente poderosa-demostrando que no había perdido velocidad en el pensamiento.

—Tal vez si, tal vez no, pero hay algo que me llama mucho la atención sobre ti. De todos los presos, eres el único que no ha hablado. La mayoría a dicho mentiras o incoherencias, pero todos han hablado, pero tú no ¿Por qué?

—Siempre he sido un tipo duro—con sarcasmo.

—Con los métodos que se usan aquí, no lo dudo.

— ¿Por qué no vamos al meollo del asunto?, que ya me estoy cansando de tanta platica.

—La verdad es que no tenía un propósito en particular, mas allá de la mera curiosidad, si n quieres hablar conmigo no te voy a obligar, claro que harías mi trabajo mucho más fácil si simplemente me dijeras quien eres y de donde provienes.

—Olvídalo.

—Esta bien, estás en tu derecho, luego regresare a ver si has cambado de opinión. Por ahora solo te informo que tu permanencia se tendrá que extender un par de semanas más.

—Esta no es la primera vez que me prometen que me liberaran ¿lo sabías?

—Yo no te estoy prometiendo nada, solo te estoy informando. Antes de seguir con mis demás visitas, quiero preguntarte si necesitas algo ¿libros, comida, un televisor?

—Que te parece un par de filetes y una mujer hermosa que caliente mi lecho—con sarcasmo.

—Se puede arreglar, ¿Qué te parece la jefa de doctores?, no es joven pero se sigue manteniendo bastante bien—con la simpleza con la que hubiera vendido un kilo de azúcar.

—Ciertamente es muy hermosa—convencido de que se trataba de algún truco mental nuevo que no entendía—, la estaré esperando.

Al salir de la celda, Harry lo deja libre de la camisa de fuerza, lo cual lejos de ayudar a convencer al preso de que había dicho la verdad, solo le genero más suspicacia.

En la puerta había permanecido Ron, cuidando el pasillo, en la situación en la que estaban era mejor prevenir que lamentar.

— ¿Para que todo eso? —pregunta Ron.

— ¿A qué te refieres?

—Al interrogatorio, tu puedes meterte a la cabeza de cualquiera, ¿Por qué no lo hiciste? —haciendo un gesto melodramático con la mano.

—Aparentemente sigues confundiendo mi magia con trucos Jedy—se queja—, pero si, debo admitir que pude presionarle mucho mas, pero no quise arriesgarme, su mente esta frágil y si intentara romper sus defensas podría haberle hecho un daño irreparable.

— ¿Pudiste ver algo, si o no?

—Claro que sí, pero solo de manera superficial, te puedo decir que nuestro idioma no es su lengua madre, y que a pesar del tiempo que lleva como prisionero aun no se ha vuelto loco, creo que ha resistido tanto a dar información porque es alguien importante, teme que si habla se perderán vidas.

—Eso yo lo respeto—dice Ron—, pero no nos dice nada sobre qué debemos hacer con él.

—Estoy de acuerdo, pero de todas maneras aun tenemos algo de tiempo, podemos esperar. Hablando de eso, espero que no te incomode esperarme un par de semanas.

—Yo no tengo problema—encogiendo los hombros.

—En unos días deberíamos regresar al colegio, tendremos que retrasarnos un poco.

—Nunca hemos tenido un año escolar normal, no veo porque este será diferente, y de todas maneras siempre empiezan lento, ¿pero tú no tendrás problemas?

—Luna puede encargarse.

—No es por quejarme, pero Cho debe estar preocupada, y quisiera llamarla.

—Yo también quiero llamarle a mis esposas, pero sigo sin lograr que funcione el maldito celular, deben tener alguna maquina que interfiere las señales, sin olvidar que tienen ese maldito material que interfiere con la magia así que tampoco podemos usarla para comunicarnos.

—Pues espero que no pase nada en casa.

3453rt3r

Desde que Ginebra había recibido la llamada de su amigase había sentido incomoda, no era como las últimas veces en las que habían entrado en acción, en las cuales tenían objetivos específicos y un planeamiento minucioso de antemano, esto parecía más un ataque impulsivo, realmente no sabía que pensar al respecto. Cuando llego a la mansión, fue directamente a su habitación, en donde tenía los disfraces que había reparado recientemente, cada vez que lo hacia los construía mejor, a pesar de que en apariencia seguían siendo iguales, les había tejido hechizos de protección, el problema era que no sabía contra lo que se enfrentarían, así que lo único que podía hacer era prepararse lo mejor posible. En su cama fue extendiendo uno por uno todos los trajes. El negro con dorado de Amelia, el cual no usarían pues la chica estaba en su casa y no había tiempo suficiente como para que viniera, peo aun así estaba listo, luego el de Tonks el cual tampoco sería usado, después siguió el suyo de color rojo, para terminar con los trajes gemelos, blanco y negro, los de Hermione y de Pansy. Cuando había visto los diseños en los cuales se había inspirado para crearlos, no le había dado ninguna importancia a que hubiera en ambos colores, pero ahora parecía curiosamente adecuado. Un diseño de un único dolor no generaba ningún problema a la hora de cambiarlo y si el jefe desidia volver a casarse podría crear otro fácilmente y ahora que habían creado un nuevo reino, el haberle dado el nombre de la reina blanca parecía extraordinariamente adecuado.

— ¿Ese es mi uniforme?

La siempre silenciosa Pansy había entrado a la habitación sin que la pelirroja se diera cuenta, aunque había estado tan abstraída en sus pensamientos que posiblemente había tocado a la puerta y ni siquiera había contestado.

— ¿Te gusta?

—Muy revelador para ser un uniforme de combate ¿no crees?

—La idea con los que los fabrique fue hacer que se les quedara marcada una idea en especifico a las personas que nos vieran y que así no fueran capases de describir rasgos particulares.

—Muy inteligente de tu parte, los que me reportaron haberlas visto solo me describieron sus uniformes, pero no pudieron decirme ninguno de sus rasgos, pero no sería más seguro colocar algún hechizo de camuflaje.

—También lo usamos, además de pintarnos el pelo, si después de todo nos encontráramos a alguien particularmente preparado para la identificación de personas, vería una cara diferente cada vez que lo intentara, haciendo aun mas difícil su trabajo.

—Tengo una duda ¿Por qué el mío es negro?

—El de Hermione es blanco, así que pensé que quedaría bien el tuyo en negro, además de que te sienta muy bien ese color.

—Nosotras nunca hemos sido amigas, Ginebra, y tu eres la mejor amiga de Hermione, pienso que tal vez no tienes buena impresión sobre mi y nuestra situación matrimonial.

—Yo no tengo nada que ver en lo que ustedes hagan, y puede que sea cierto que no me haya tomado muy bien que digamos el hecho de que se casaran con el mismo hombre, pero de todas maneras si ustedes están bien, yo no tengo nada que desir en contra. Y sobre el asunto de que no seamos amigas, pues de ahora en adelante tendremos que pasar mucho tiempo juntas, así que creo que terminaremos siendo amigas—con sinceridad.

Cuando Ginebra vio a Pansy con su traje de batalla, confirmo su idea de que el negro era su color, su piel pálida contrastaba muy bien, y como toque final decidió cambiarle el cabello, con magia lo hiso crecer casi hasta la espalda y lo cambio de lacio a ondulado, por ultimo su cabello negro lo tiño de un rojo sangre.

— ¿Crees que a Harry le gustaría vérmelo puesto? —le pregunta mientras se mira en el espejo.

—Estoy segura de que le encantara quitártelo-sonriendo pícaramente.

—No hay mucho que quitar realmente.

— ¿Ya están listas?

Casi habían olvidado la razón por la que se habían reunido, pero cuando Hermione entro de golpe en la habitación, la tención volvió de golpe.

—Tengo información que relaciona a la gente que ha estado vigilando la mansión con el evento de Londres, como ya tenemos localizado su cuartel en la ciudad, pienso que debemos ir y tomar algunos prisioneros para interrogarlos.

—Pero ellos aun no nos han atacado.

—Ni sabemos porque es que nos vigilan.

—Si no quieren venir no las obligare, pero iré yo sola—dice antes de entrar al baño para cambiarse con su traje de batalla.

—Esto no saldrá bien ¿Qué es lo que debemos hacer?-pregunta Pansy.

—No podemos dejarla ir sola, imagínate lo que nos haría Harry si se entera de que no la acompañamos, a ti te azotaría y a mi… a mi… me volvería a quitar mi salario—estremeciéndose de puro temor.

—Sin olvidar que algo le podría pasar.

—Claro, eso también.

Para cuando estuvieron listas la noche ya había caído, por suerte pues salir a la calle y de día con la ropa que traían puestas hubiera sido un espectáculo bastante exagerado, para el viaje Ginebra toma la camioneta de su hermano, lo cual acrecentaba la sensación de improvisación que estaban teniendo.

El lugar al que se dirigían solo estaba a un par de calles, a pesar de que parecían unos simples departamentos, sabían que recientemente habían sido alquilados por un grupo de personas que parecían ser estadounidenses. El edificio era viejo, y contaba con una sola entrada, a primera vista parecía un trabajo fácil considerando la magia que poseían entre las tres.

Por la puerta principal se pasaba a un pasillo muy largo, no habían caminado más de tres metros cuando la primera carga explosiva estallo casi en el rostro de Hermione, si su cuerpo no hubiera reaccionado por instinto convirtiéndola en diamante hubiera perdido la cabeza.

34534534rwe

La comandante Harper no estaba muy segura del resultado de la siguiente misión, pero las ordenes habían llegado de muy arriba como para intentar ignorarlas, tenía que conseguir personas que comprendieran el mundo mágico desde dentro, y tenían que conseguirlos vivos para interrogarlos a profundidad. El problema es que en realidad no comprendía verdaderamente los límites de la magia, ni de lo que podían hacer para defenderse, era casi como ir a la batalla a siegas y había estado en las suficientes batallas como para saber que ese podía ser un error fatal.

Atacarían en cuanto anocheciera, por la ubicación en la que se encontraban, no podían tener apoyo de helicópteros, así que lo tendrían que hacer todo por tierra, las cosas seguían presentando problemas. Desde el día anterior habían abandonado la base de operaciones que habían situado en la pequeña ciudad, había sido demasiado difícil mantenerla, pues las personas que vivían hay eran extraordinariamente desconfiados con los foráneos. Pero antes de salir del lugar lo llenaron con C4 y demás trampas, luego tendrían que quitarlas pero podía ser una buena trampa, cuando terminaran la misión mandaría que los retiraran totalmente, no podían dejar ningún tipo de evidencia detrás de ellos.

El grupo de choque seria dirigido por la coronel en persona, además de ella estaría acompañada por veinte de sus mejores soldados. Al momento en que cruzaron la pared que protegía la mansión, todos sintieron una extraña sensación recorriéndolos, fue solo un momento pero definitivamente algo había pasado.

—No fue nada, no se detengan por tontería—les reprende cuando ve lo distraído que habían quedado sus compañeros.

245t2ter

Según los medidores de magia que habían utilizado los científicos de la torre, el prisionero más poderoso, antes de la llegada de Harry y Ron, era el llamado Simbad, pero en un cercano segundo lugar, se encontraba una misteriosa mujer a la cual apodaban Anastasia, cuando leyó la descripción en el informe le sonó conocida, pero cuando vio la foto adjunta supo inmediatamente de quien se trataba. Pero como era lo usual en su vida, las cosas serian mucho más complicadas de lo que se hubiera podido esperar. Mientras leía el informe se daba cuenta de que los científicos habían utilizado métodos mucho más cercanos a la inquisición que a un verdadero método científico. Lo que más le llamo la atención fue lo mal que había resultado todo para la pobre chica.

— ¿La conoces? —le pregunta Ron al ver la expresión que tenía su amigo en el rostro.

—Nos hemos visto un par de veces- a pesar de lo cual era obvio que se veía muy afectado-, lo que le hicieron fue realmente horrible.

— ¿Qué sucedió?

—Ella ha sido la única animaga que han capturado hasta el momento, y como no comprendían el funcionamiento de su magia, investigaron con la sutileza de un carnicero, hasta que perdieron el control sobre ella.

— ¿Cómo la perdieron?

—Lo mejor será que vayamos a verla.

El lugar en donde guardaban a tan singular prisionera no era una pequeña celda como la que acostumbraban con los otros prisioneros, se trataba hasta hace poco de una bodega de almacenaje. Cuando entran Harry hace creer a los guardias que ambos son miembros del personal médico.

—Pensaba que íbamos a visitar a un prisionero, no al criadero de caballos.

—Esa yegua no es cualquier caballo, es una de las nietas de una de las hechiceras más poderosas del mundo, la princesa Irina descendiente directa de la Zarina Anastasia.

Rojo no podía estar más sorprendido, pues eso era lo último que se hubiera podido imaginar.

— ¿Por qué no regresa a su forma humana?

—No lo se, la estuvieron torturando para poder lograr aprender el secreto de la animagia que al final su mente se rompió.

— ¿Por qué no te metes un poco en su cabeza?

Claro que Harry lo hiso, y la verdad es que fue algo muy extraño para él, pues nunca antes había intentado indagar en la mente de un animal, fue una experiencia muy extraña, como si hubiera un gran eco adentro de su cabeza.

—No sé si la pueda ayudar pero hasta dónde puedo ver no está aquí.

— ¿Cómo que no está aquí?

—Por lo visto tendré que ir mucho más al fondo para poder traerla de vuelta.

—Por la cara que pones y el hecho de que no lo hallas hecho de momento, me indica que eso será de todo menos sencillo.

—No sé de donde sacas esa fama de idiota que tienes, pues eres realmente perceptivo.

—Un día de estos te voy a romper la cara por bromista.

—Es el sueño de muchos, pero dejando eso de lado, esto tomara algo de tiempo. Su caso es mucho más complicado que el de Simbad, si no lo hago con mucho cuidado podría perder su mente para siempre. De momento ni siquiera puede reconocerse como humana.

— ¿Tendremos tiempo suficiente?

—Tendremos que tenerlo, y si no lo logro la trasladare a la mansión o al colegio.

—Pobre chica.

—Ya lo creo, es posible que pase lo que le quede de vida convertida en una yegua.

34534twerr3

Después de la abrupta desaparición de Hermione, en la ciudad capital quedaron Luna y Neville supervisando el regreso de

— ¿La conozco? —le pregunta Luna a su ex novio de golpe.

Neville no comprendió la pregunta en un primer momento, no relaciono la pregunta con su pasado juntos, era seguramente porque durante el día se habían estado llevando tan bien que parecía que habían regresado a su antigua relación. Primero habían sido mejores amigos, y luego se habían vuelto pareja, había sido de una manera tan natural que casi ni habían sentido la diferencia. Cuando dejo a la chica, sintió que había perdido algo realmente importante en su vida. Para ambos habían sido su primer pareja, juntos habían descubierto mucho el uno en el otro, los dos habían sido vírgenes cuando se conocieron íntimamente por primera vez.

— ¿Perdón?

— ¿Qué si conozco a tu prometida? —le pregunta con una seriedad muy poco común en ella, por lo cual supo rápidamente lo importante que era el tema para ella.

— ¿Realmente quieres saberlo?

—No lo sé, me duele como termino todo, pero si los voy a ver pasear juntos por el colegio quiero saberlo de antemano.

—Susan.

—Hay muchas Susans en el colegio—era obvio que ella ya sabía a cual de todas se refería.

—Bones.

—Neville casi no tengo amigas, ¿Cómo es posible que te comprometieras con una de las pocas que tengo? —realmente indignada.

—No fue idea nuestra, fue idea de mi abuela y de su padre-se intenta defender.

—El señor Bones la ofreció primero a Harry, y lo pudieron resolver sin ningún problema, pero a ti ni siquiera se te ocurrió oponerte.

Neville no supo que contestar.

— ¿Cuándo estábamos juntos, se veían?

—Los tres fuimos amigos durante mucho tiempo y tú lo sabes.

—Y tú sabes que eso no es lo que te pregunte.

—Nunca te fui infiel—con firmeza.

—Opino que eres un bastardo con carácter débil, y no tengo idea de lo que pienses de mí, y ni quiero saberlo, pero debemos de seguir trabajando juntos—muy seria.

—Luna…

—Déjame terminar, me heriste, pero no creo que lo hayas hecho a propósito, así que creo que podremos superarlo. Tu no nos necesitas para seguir adelante pero yo si los necesito, así que espero que podamos seguir trabajando juntos sin mayor problema.

— ¿Para qué nos necesitas?

—Harry me ofreció ayuda para entrar al congreso-se las ingenio para que decirlo de una manera ofensiva.

— ¿Lo haces para competir con nosotros?

—Mi vida no gira alrededor tuyo, nunca lo a hecho, antes quería que giraras conmigo pero tú no quisiste, con el tiempo posiblemente encontrare a alguien que si lo quiera hacer. Antes nunca pensé que pudiera llegar a una posibilidad de entrar al congreso, pero no pienso perder la oportunidad que se me presenta.

Casi nunca la había visto con una convicción de esa magnitud. Se alegraba que estuviera entusiasmada con su trabajo, pero algo lo hacía sentir extraño al respecto.

Continuaron hablando al respecto durante algunos minutos más, hasta que el sonido de llamada del celular de Luna los interrumpió.

— ¿Qué sucede?-pregunta Luna.

—Soy yo—contesto Cho desde el otro lado de la línea—, algo está pasando.

— ¿Qué hiso nuestra amiga? —refiriéndose a Hermione.

Después de la intempestiva partida de la castaña, Luna había marcado a su amiga para que vigilara si algo ocurría en la mansión.

—Llego como si fuera la caballería ligera, y se encerró con Weasley y Parkinson-le explica Cho.

— ¿Y cómo se comportaba Ginny?

—Weasley parecía muy asustada.

— ¿No crees que sería bueno que le empezaras a decir Ginny a tu cuñada?

—No creo que sea un buen momento para discutir sobre ese tema, sobre todo considerando que el que nos une, está desaparecido.

—Solo intento ayudar ¿sabes que están haciendo?

—No lo sé, están encerradas, lo mejor será que regresen lo más rápido posible, sea lo que sea que estén planeando no me gusta.

—No las molestes, nosotros regresaremos en un par de horas. Aunque yo tenga el rango de segunda al mando, solo por debajo de Harry, no puedo prohibirle nada a Hermione, ella es independiente.

Luna sabía que algo importante estaba pasando, no le había comentado a nadie pero esa misma mañana algo muy raro le había pasado. Había tenido una conversación con la persona que le había robado el primer lugar como la persona más rara de la mansión.

—Buenos días Luna.

—Buenos días Layla, ¿necesitas algo?

—Pues sí, pero primero quiero explicar un poco sobre mi puesto de trabajo.

Era muy curioso ver a las dos chicas hablando con una seriedad inusitada en ninguna de las dos.

—Soy la profetisa personal de Harry, y por juramento solo él tiene acceso a mis profecías completas.

—Algo de eso he escuchado.

—Pero el también me explico que las visiones normales se las puedo decir al círculo interno, solo si él no me lo prohíbe directamente y como él no está aquí para prohibírmelo creo que puedo tomar la iniciativa.

—Chica lista.

—Cuando me convierta en la quinta esposa ya no podre tomar este tipo de iniciativas, así que tengo que experimentar por ahora.

— ¿Qué se siente ser una niña de diez años comprometida para casarse con alguien casi diez años mayor?

—Mucho mejor que una vagabunda de diez años al borde de la locura.

—Supongo que tiene sentido, pero dime cuál es tu profecía.

—Profecía sería algo exagerado, es mas aproximadamente a una visión, aunque no demasiado clara. Mis hermanas están en peligro, pero será su propia imprudencia lo que lo ocasione, la mansión te necesitara para defenderla.

—Cancelare el viaje a Londres.

—Si lo haces no pasara nada y podría ser aun peor.

— ¿El menor de los males?

—Yo no diría tanto, pero creo que lo que sucederá debe de suceder.

— ¿Y tú que harás?

—Lo más probable es que me esconda, una niña de diez años no ayudaría mucho en una lucha.

Había sido una conversación extraña entre dos personas extrañas, pero mientras Luna se preparaba para regresar a la mansión, se preguntaba cuanto sabia realmente aquella niña sobre lo que estaba pasando en el mundo, de hecho ni si quiera llegaba a comprender que era exactamente, era obvio que tenia poderes para la predicción del futuro, pero había algo que no terminaba de cuadrar para la rubia. Por ejemplo, si ella realmente tenia poderes de predicción porque no había advertido sobre la desaparición de Harry y de Ron, lo cual la llevaba a pensar que Harry ya sabía que desaparecería de aquella torre y que debía de haber preparado algún plan de reserva, por esa misma razón ella había insistido tanto en continuar con las operaciones como si ellos no hubieran desaparecido, el problema era en donde podía terminar su confianza en sus propias suposiciones.

435345rwer

Convencer al congreso de que se haga algo es una de las tareas más difíciles que existen en la política, incluso cuando son verdaderos expertos como Madame Bones. Fue ella la que presento la más reciente propuesta que había estado levantando polémica entre los políticos.

La nueva iniciativa era una reforma del reglamento sobre la educación mágica. Desde que nacieron los primeros hechiceros, uno de los problemas con los que se encontraron fue el como enseñar a otros a sacarle el máximo provecho a sus extraordinarios dones. Lo primero que surgió fue que la magia era enseñada de padres a hijos, con el tiempo surgieron grandes hechiceros que accedieron a tener aprendices, esto tarde que temprano derivo en los colegios (aunque debería de aclararse que esto no hiso que los métodos de educación más antiguas desaparecieran, sino que simplemente son menos populares), en la Bretaña mágica habían existido al menos una docena de pequeños colegios repartidos en el mundo mágico y en el muggle, pero durante la época de la gran separación entre ambos mundos, los cuatro hechiceros más importantes de la época, crearon el colegio más grande de toda Bretaña, aun se les recordaba a los cuatro fundadores dándoles sus nombres a las cuatro casas que formaban el castillo. Al final fue por una ley que los demás colegios terminaron siendo cerrados consolidando así la educación en Hogwarts, esto fue hecho con el pretexto de proteger a los jóvenes, por lo cual el castillo tomo una importancia cardinal para el gobierno.

La propuesta presentada al congreso por Madame Bones, le terminaría de quitar cualquier poder del gobierno en el colegio, según lo que ella proponía se debía de legislar una ley aparte para el castillo para que este siempre permaneciera de manera neutral ante cualquier conflicto, político o bélico.

En un principio no muchos congresistas le prestaron atención, pero según se llevo a cabo el cabildeo de parte de la nueva facción de Bones, muchos empezaron a ver la verdadera importancia de lo que estaba haciendo.

Según las normas internas del congreso, para poder presentar una ley al pleno, primero se debía de llevar a cabo una lectura preliminar, luego se tenía un mes completo para su discusión entre las diferentes facciones y al final de dicho tiempo se volvía a presentar con sus debidas correcciones y adhesiones para su votación definitiva.

—Buena manera de enemistarse con Lord Dumbledore y Lord Voldemort al mismo—dice Lord Black a modo de broma cuando la congresista Bones regreso a su asiento en el congreso.

—Teníamos que hacernos notar-quitándole importancia.

— ¿Cómo puedes permanecer tan ecuánime? —fingiendo estar más preocupado de lo que realmente estaba.

— ¿Te estás acobardando?-le pregunta.

—Claro que no, en realidad creo que el congreso nunca había sido tan divertido.

Después de la presentación se iniciaba la carrera contra reloj para conseguir suficientes votos para su propuesta. Los independientes nunca se hubieran unido para un proyecto como ese si no hubiera sido presentado por alguien tan importante como era Lady Bones, sin olvidar que estaba sustentada con el abolengo de Lord Black. A pesar de dicha alianza no tenían suficientes votos, tendrían que quitarle un puñado de votos a alguna de las dos facciones principales.

Fue una semana después de la presentación de la primera ley, que recibieron la visita del mas inusitado de los aliados.

—Lord Malfoy, me sorprende que decidiera visitarme—dice Bones, recibiéndolo con la cortesía necesaria en su oficina.

—Lady Bones, Lord Black, creo que hay algunas cosas de las que deberíamos hablar.

Esa era una de las reuniones más inverosímiles de todo el congreso, nadie podría imaginarse que resultado quedaría después de una reunión entre la ultraderecha con los liberales más recalcitrantes.

—Un interesante proyecto de ley el suyo-dice Lord Malfoy, como tanteando el terreno.

—Interesante, pero muy poco popular—dice Black.

—Claro que es impopular, están intentando quitar la productora de soldados más importante a dos bandos que se están preparando para la guerra.

Bones y Black tuvieron cierta dificultad para no mostrar ninguna sorpresa por lo directo que se estaba comportando su viejo rival, ambos bien conocían lo intrincado del carácter de Malfoy, así que pensaron que algo extraño estaba pasando.

—Y supongo que has venido a detenernos ¿verdad? —dice Bones a la defensiva.

—Eso no es más que mera realidad política, de hecho ya tengo listo el discurso que daré en su contra el día de la votación.

—Realmente nunca contamos con tu voto Lucius—dice Black.

—Todos sabemos más o menos como están los números, con solo los independientes, perderán la votación rotundamente.

—Ya convencimos a algunos, estoy convencido de que conseguiremos unos cuantos más.

—Vengo a conseguirles unos cuantos más.

— ¿Votaras con nosotros? —pregunta Bones francamente incrédula.

—Claro que no, aunque en realidad este de acuerdo con lo que están planteando, me es imposible cambiar mi voto. Lo que tengo es la lista de algunos amigos míos que estarán más que dispuestos a escucharlos.

— ¿Por qué haces esto, Lucius?—pregunta Black al recibir la lista.

—Porque me interesa el status quo, no quiero, no quiero que cambie, la guerra sería muy mala para los negocios.

— ¿Entonces porque apoyas al Lord oscuro? —lo acusa Bones.

—Le podríamos preguntar lo mismo a los que apoyan a Lord Dumbledore, si lo miras bien los dos no son demasiado diferentes, ambos son señores de la guerra que lo único que quieren es ganar todo el poder para sí mismos.

— ¿Si son tan parecidos porque escogiste ese bando? —con curiosidad.

—Su marco de valores es similar al mío, creo en la supremacía de la magia y el derecho que esta nos da a gobernar, pero no estoy dispuesto a quemar el mundo completo para lograrlo, no veo ninguna ventaja en gobernar un desierto sin vida.

Lord Malfoy era uno de los hombres más corruptos que conocían, y la explicación que les estaba dando parecía completamente lógica desde su punto de vista. Lucius siempre había sido más un comerciante que un político, era obvio que no quería que pasara nada que alterara su flujo monetario, por eso su fortuna era probablemente la más grande dentro del mundo mágico.

— ¿Realmente crees que la guerra se puede detener? —pregunta Sirius muy interesado.

—Todo es posible, tal vez peco de optimista, pero espero la ley que promueven aligere un poco la presión.

— ¿Si Draco hubiera ganado las elecciones, pensarías igual? —pregunta Sirius.

—El caso es que no lo hiso, así que no tiene caso especular. De hecho creo que nuestra reunión ya a durado demasiado, las personas podrían sospechar.

No es como si alguien, tuviera la autoridad suficiente como para pedirles cuentas a senadores de la estatura de ellos tres, pero de todas maneras las precauciones nunca están de más.

—El tiene razón en algo, mientras que Dumbledore y Voldemort sigan en el poder será imposible que exista verdadera paz, ambos están estancados en sus propias luchas-dice Bones cuando se volvieron a quedar solos.

—Tal vez sea cierto, pero de momento lo que me preocupa es todo lo que no nos dijo.

—Nosotros tampoco se lo dijimos, pero lo que me sorprendió fue que al mencionar a su hijo, algo lo altero—dice Bones bastante intrigada.

—Eso a mí no me sorprende, lo conozco desde toda la vida, casi diría que crecimos como primos, y te aseguro que se puede decir muchas cosas de Lucius, pero en el fondo quiere realmente a sus hijos, a pesar que haya sido necesario casi perder a su primogénito para entenderlo—con cierto tono de lamentación.

—No entiendo.

—Por tradición, mi familia está mucho más unida al lado oscuro que la de Malfoy, seguramente si yo me hubiera unido a su bando hubiera obtenido su puesto o incluso uno más alto. A pesar de que he rechazado toda alianza con los antiguos amigos de mi familia, aun tengo buenos contactos de ese lado.

— ¿De qué te enteraste?-adivinando un poco.

—De lo que le deparo a la antigua prometida del primogénito de Malfoy. Fue convertida en esclava, pero primeramente fue cedida a los mercenarios que escaparon del castillo, y tu sabes para que la querían.

—Claro que lo se-indignada—, ¿la chica sobrevivió?

—Sorprendentemente lo logro, pero solo para convertirse en esclava en la fortaleza negra, escuche que su mente ya no es la misma.

—Ese es el tipo de cosas que hace Voldemort para asegurar la lealtad de su gente—dice Bones bastante asqueada.

—Y esta vez presiono el nervio adecuado para poner en movimiento a Malfoy, creo que imaginar a su hijo en el lugar de esa chica lo hizo que viniera a vernos.

—Lo que aun no entiendo es porque vino en persona, no parece su estilo.

—Creo que lo que quiere es tener amigos en diferentes bandos, supongo que tener planes de fuga siempre es buena idea.

—Me llama la atención de que busque una ruta de escape, alguien del bando que parece que tiene todo para ganar.

—Eso lo vemos desde afuera, desde adentro lo sabemos cono se verá todo—con filosofía.

34rt4r2

La jefa de doctores en la torre llevaba días comportándose de manera extraña, nadie más lo había notado, pero ella si pudo ver el cambio de su rutina. Lo más obvio eran las noches que había ido a pasar a una de las celdas de máxima seguridad. Era algo que nunca había hecho, pero por más que quiso pensar en otra cosa, su mente estaba repleta de pensamientos eróticos, aun antes de haber decidido que hacer ya se encontraba preparada, se había vestido con su lencería más sensual, y encima se cubre solamente con su bata de laboratorio, todo esto completado por un maquillaje bastante exagerado, parecía una parodia erótica de sí misma. Lo que aumento su extrañeza por su comportamiento, fue lo que hiso al entrar en aquella celda, en lugar de buscar satisfacerse, había hecho todo lo posible para complacerlo a él. Ella realmente no sabía que pensar al respecto, pero lo tendría que dejar para después, de momento tenia cosas más importantes de las cuales preocuparse, los jefes vendrían pronto, y ella tenía que estar preparada.

Después de mucho trabajo había logrado preparar una presentación, supuso que era lo que sus inversionistas esperaban, una revisión a los experimentos más exitosos, además quería exhibir a los mejores especímenes de la torre, y era ahí donde empezaban los problemas, ¿a quién podía presentar? Si presentaba a "Simbad", el idiota podía abrir la boca y hablar sobre su reciente relación. Luego estaba "Anastasia", la cual había logrado convertir en caballo, pero que ahora no podían volver a su forma humana. Seguramente presentaría a los orcos y a los duendes, pero bien sabia que lo que más les interesaban eran los hechiceros.

El jefe de la torre presentaría su propio informe, y seguramente sería quien se llevaría la mejor tajada, pero si presentaba buenos resultados (incluso mejores que los de su jefe), la pondrían a dirigir una expansión o incluso tal vez las mismas instalaciones. De momento la única opción que se le ocurría para terminar su presentación, era el pelirrojo que habían capturado recientemente, pero para obtener lo que quería tendría que convencerlo para cooperar, y considerando lo extraordinariamente violento que era no seria sencillo. La doctora había ordenado que lo llevaran a una de las salas de interrogación, además indico que no lo amarraran ni nada por el estilo, incluso que le sirvieran café.

—Esto es un cambio agradable—dice saboreando el café.

—Me alegra que le guste, ¿señor…?

—Dígame Rojo, todos me dicen así.

—Hoy se nota más colaborador que en otras ocasiones

—Hoy no me amarraron como a Hanníbal Lecter, es obvio que mi humor sea diferente.

—Seria mucho pedir información congruente de tu mundo.

—Sabe que no hablare sobre eso.

— ¿Se da cuenta que es completamente imposible escapar de aquí?

—Eso dicen.

—Es un hecho-sin querer mencionar que si había existido una fuga-, si colaboras conmigo te podría hacer la vida más fácil.

—Cuando llegue el jefe no podrás negociar mucho.

—Así que esperas un rescate—sin intentar ocultar el sarcasmo—, nadie nunca ha venido por otras personas ¿Qué te hace tan importante?

— ¿A mí?, nada, pero el patrón tiene muy mal carácter y me aprecia bastante.

— ¿El patrón?

—El patrón, el jefe, el capo, el duro, como prefiera decirle, cuando venga destruirá todo lo que hay en este lugar, y ustedes conocerán lo que es el miedo.

—Hemos vencido a muchos de ustedes, algunos muy poderosos, sin olvidar a monstruos que romper paredes con las manos por diversión, ¿crees que nos asustara un simple hombre?

—Ustedes piensan que sus maquinas los protegen, y no negare que pueden llegar a ser muy rudos, pero solo han peleado cuando tienen la ventaja, atacándonos por sorpresa, pero nunca han recibido un ataque mágico y mucho menos encabezado por un omega en persona.

— ¿Un omega?

— ¿Repite todo lo que digo?

La mujer había escuchado de todo, un sin fin de amenazas y cosas similares, era una fase que todos sus objetos de observación habían pasado, pero nunca hasta ese momento alguno había logrado asustarla, no sabía de que se trataba, él ni siquiera había alzado la voz pero sus ojos azules le habían helado la sangre. Se toma un momento en silencio para recuperar su temple y que su voz no temblara, aunque estaba casi segura de que el joven había notado su miedo.

—De todas maneras no había venido para eso—dice la doctora—, se aproxima una evaluación a nuestros resultados, y quisiera que participaras en mi exposición.

— ¿Quieres que salte un aro, o que haga malabares? —con sarcasmo.

—Sera de una manera mucho más digna si es lo que le preocupa, además te diré que te puedo dar ciertos privilegios, si coperas conmigo tu cautiverio podría ser menos duro.

—Suena razonable, pero que te parece si hacemos un intercambio, yo te ayudo y tú me das información, quiero saber que es este lugar.

Era un trato extraño, no sabía para que le pudiera ser útil tal información, pero ella no perdía nada al dársela, así que accedió al trato. Por un momento temió que terminarían igual que con "Simbad", pero nada paso así que dejo de darle importancia.

24523r23r

El espectáculo era bastante extraño, por no decir perturbador, por los jardines que rodeaban a la mansión Potter, se podía ver a todo un grupo de comandos de fuerzas especiales en lo que parecía ser un operativo de ataque, la diferencia era que se encontraban completamente paralizados, como si se tratara de un grupo de estatuas.

— ¿Qué sucedió? —pregunta Luna.

—Un antiguo sistema de seguridad de la mansión—le dice Lelio un poco extrañado-, pero pensaba que no funcionaba.

—Ron lo encontró—interviene Cho, sin poder ocultar cierta nota de orgullo—, reparo el sistema, o al menos logro hacerlo funcionar de nuevo.

— ¿Cómo funciona?-pregunta Neville.

—Si alguien con intención de hacernos daño traspasa los límites de la mansión se paralizara durante veinte minutos.

—Llamare a la policía—dice Lelio.

—Eso no nos conviene—dice Luna—, no creo que tengamos una buena escusa para los aurores muggles de porque esta gente no se puede mover, no se diga porque nos atacaron, porque de hecho no sabemos porque nos atacan.

—Los esposamos y los llevamos a dentro—sugiere Neville.

—Imposible—interviene Cho—, si los tocamos nosotros también caeríamos bajo el hechizo de defensa, nuestra mejor opción es prepararnos para pelear con ellos en unos minutos.

—Esos son rifles de asalto, te aseguro que podrían acabar con nosotros-le advierte Lelio.

—Desconozco su funcionamiento, pero Ron no lo hace, cualquier arma no autorizada que entre a estos territorios quedan automáticamente desactivados.

—Me sigue pareciendo mucho riesgo.

—Esa es una de nuestras principales defensas pero no la única, señor Lelio, puedo garantizar que podemos ganar.

—Por favor, señor Lelio, confié en nosotros, esta es una oportunidad única y tenemos que aprovecharla—dice Luna—, permítanos hacer esto, si Cho está segura, le garantizo que todo saldrá bien.

—Enviare a todo el personal al lado mágico, la mansión en prescindible, pero el portal no lo es, lo mejor sería que evacuáramos la mansión y bloqueemos el portal.

—Comprendo, pero necesitamos información, y el único modo de conseguirlo es con prisioneros—dice Luna.

—Les dejare hacerlo, Harry confía en ustedes, y es por algo, apostare porque el chico tomo la decisión correcta—dice Lelio después de pensarlo durante un momento.

—No lo decepcionaremos—dice Luna.

—Yo me encargare del centro—dice Cho—, por su formación será por donde entren la mayoría, Neville quiero que te encargues de mi flanco derecho y tu Luna de mi izquierdo.

Tenían tiempo suficiente para prepararles una agradable bienvenida.

452r4r2

Solo había sido un momento, un extraño estremecimiento durante un latido de corazón, pero ellos eran soldados entrenados, un simple estremecimiento no los iba a detener. Como procedimiento estándar arrojaron granadas de gas además de sónicas y de luz, con lo cual lo más probable es que para el momento en que entraran, todos los que estuvieran dentro quedarían incapacitados para presentar cualquier tipo de resistencia. Cuando dichas granadas rompieron las ventanas, por alguna razón dichos objetos fueron regresados en su contra, esto los hubiera sorprendido aun mas si no se hubieran esperado defensas extrañas.

—Olviden las ventanas, entraremos por las puertas, grupos azul y rojo cubrir salidas alternas, grupo principal conmigo—dijo la coronel Harper.

El capitán Ventresta acompañaría a la coronel por la entrada principal, a pesar de lo mucho que la mujer había insistido el capitán se había negado tajantemente a usar un uniforme de soldado, ni siquiera había aceptado un arma, estaba obstinado a usar su espada de aleación especial para pelear contra magia, seria hasta después de que terminara el operativo que sabrían quien tenía razón.

El no haber atravesado las ventanas demostró haber sido buena idea, aunque aun así esas defensas derribaron a algunos hombres, a los que se les acercaron las cortinas los rodearon como si fueran redes, de hecho no fueron los únicos, sino que los muebles también atacaron, fue muy extraño al ver como un sillón se transformo en una especie de guerrero tapizado. Para gran horror de los soldados se dieron cuenta que sus armas habían dejado de funcionar totalmente.

—Saquen las bayonetas—ordena el capitán Ventresta, quien gracias a su espada se había defendido mucho mejor que los demás.

Las cosas se volvieron mucho más extrañas cuando empezaron a ver criaturas mágicas espantosas, fueron varios los soldados que arrojaron sus armas y empezaron a escapar. Fue un grupo reducido el que por fin llego a la zona en la que Cho los estaba esperando.

Por un momento no entendieron que es lo que estaban viendo, la chica que les estaba haciendo frente parecía salida de una vieja película de kung fu, era una chica oriental menor de veinte años, para acentuar su ascendencia vestía un vestido chino de color azul obscuro, el cual le llegaba hasta los tobillos, pero con aberturas a ambos lados hasta casi la cintura, como arma portaba una "jian", un arma clásica china, se trataba de una espada de doble filo muy ligera y larga.

—Ríndanse y serán tratados con respeto, atáquenme y serán juzgados por el Lord y sufrirán su ira—les dice Cho con firmeza.

Las frases típicas en ese tipo de operaciones sonarían extrañas, así que nadie hablo, pero si actuaron, dos de los soldados utilizaron armas eléctricas para intentar dejarla inconsciente, pero estas también habían dejado de funcionar, entonces dos de los soldados más altos intentaron reducirla a la fuerza, pero pronto se dieron cuenta que su actitud no era ningún tipo de alarde. Con su delgada espada, desarmo con facilidad a sus atacantes. Los soldados eran expertos en combate con y sin armas, pero fueron cayendo uno por uno ante Cho, quien por suerte no se vio en obligación de acabar con la vida de ninguno. Cuando solo quedaban la comandante y el capitán de pie, enfrento al único que realmente fue un reto para ella, ningún otro había tenido una espada y mucho menos experiencia usándola. Una espada pesada como la que el usaba hubiera roto fácilmente una como la que usaba Cho.

—Buena espada—le dice él.

—Fue creada en una forja orca, por encargo especial de mi familia, pero debó decir que la tuya es una imitación.

—Imitación.

—No quiero ser ofensiva, pero su espada aunque parezca hecha por duendes, no lo fue, es una imitación.

Su espada provenía de las fraguas subterráneas del vaticano, el sabia que se habían usado antiguos secretos para forjar las armas que usaban en la guardia suiza, pero obviamente se trataban de secretos parciales, y que las armas que tenían los hechiceros eran incluso mejores, esto quedo patente cuando su pesada arma se rompió en dos en un ataque particularmente fuerte.

La comandante Harper se daba cuenta que el ataque había sido un completo fracaso, además de que no tenia ningún modo de escapar, si intentaba regresar se encontraría de nuevo con el mobiliario carnívoro, además no sabía si los que habían escapado habían sobrevivido. Solo le quedaba una opción, para completar su misión.

—Me rindo—dice levantando las manos, después de soltar su arma.

24r24wer

Los uniformes de los guardias y del equipo médico nunca habían estado tan apegados a la norma como aquel día. A pesar de que solo cierto número de personas sabían con precisión que es lo que realmente pasaría aquel día. Los dirigentes de la torre se habían reunido afuera, en lo que tenían preparado como un helipuerto. Estuvieron alrededor de veinte minutos esperando que por fin llegaran, cuando a lo lejos pudieron ver que se aproximaban unas figuras por el cielo. En un principio habían pensado que llegaría solo un helicóptero, pero en cambio llegaron casi veinte. Solo uno de ellos transportaba a las personas que estaban esperando, todos los demás transportaban a los soldados que los protegían.

El jefe de la torre fue la única persona que se mantuvo imperturbable ante el espectáculo de tropas, los soldados pronto llevaron a cabo una revisión de seguridad en todo el lugar y tomaron posiciones para defenderla en caso necesario.

Lo que nadie había notado, ni siquiera los soldados con todos sus equipos de revisión, es que había otra persona con ellos, quien se veía muy interesado en todo lo que estaba pasando. Gracias a sus poderes mentales, Harry se las había ingeniado para que nadie notara su presencia, no es que no pudieran verlo, sino que simplemente no le daban importancia a su presencia. Lo primero que le llamo la atención fue el fuerte operativo de seguridad que estaban usando para mover a los líderes de aquella organización, lo segundo fueron sus uniformes, el no era ningún experto en la historia mundial, pero cuando vio sus uniformes los reconoció como nazis. Los lideres son solo tres personas, un hombre de mediana edad, quien parecía el líder de todo vestido con un traje sastre muy elegante, los otros dos eran más o menos de la edad de Harry, un chico alto con uniforme de oficial militar, su mirada tenía una decisión que parecía rayar en la locura, el pequeño grupo era terminado con una joven de la misma edad muy hermosa, las tres personas le causaron un extraño presentimiento a Harry. Lo que fue realmente perturbador para el joven, fue que cuando intento entrar en las mentes de aquellas personas, no encontró nada, eran una de dos opciones, o esas tres personas no tenían ningún pensamiento en lo absoluto, o tenían las defensas mentales más poderosas y avanzadas que nunca antes había visto.

Se llevaron a cabo algunas presentaciones con nombres totalmente falsos, era poco probable que realmente se llamaran señor azul, señor verde y señorita roja. Harry había pensado aprovechar esa salida para poder realizar una llamada telefónica pero pronto se olvido de llevarla a cabo pues lo que sucedía se estaba tornando demasiado misterioso, pero a final de cuentas la fuga estaba muy próxima, así que no creyó que hubiera mucha diferencia entre comunicarse en ese momento o después.

En la superficie permanecieron la mayor parte de las fuerzas armadas, al bajar fue cuando espectáculo inicio. Lo primero que visitaron fueron los laboratorios, lugar en donde se guardaban todos los implementos mágicos que habían decomisado, era sorprendente la cantidad de varitas mágicas que habían capturado, además de diferentes armas y armaduras de muchas especies mágicas, la verdad es que era impresionante la cantidad de aplicaciones que le encontraban a los objetos mágicos, sobre todo para armas, aparentemente no se les había ocurrido ningún uso que no fuera dañino para otras personas.

— ¿Qué avances se han tenido en la metalurgia? —pregunta el hombre de mediana edad, el señor azul.

—Impresionantes, gracias a algunas telas que encontramos hemos logrado una imitación del kevlar, el cual es casi diez veces más resistente, además hemos mejorado los procedimientos de forja de metales, aumentando su resistencia exponencialmente-continua explicando el jefe de la torre.

No solo había varitas y armas, sino que también había capas de invisibilidad y escobas voladoras, la tecnología aplicada obtenida de estos objetos daba como resultado, camuflajes perfectos y aviones mucho más silenciosos.

La bóveda en la que se guardaban todos esos instrumentos mágicos, era el lugar mas seguro de toda la torre, uno en el cual Harry no había tenido ninguna oportunidad para entrar, bien sabían que si un intento de fuga se llevara a cabo al alcanzar la bóveda ya no podrían detenerlo. Harry espero hasta que la presentación de resultados en la bóveda terminaran para poder recuperar sus objetos personales y los de Ron, si solo hubiera estado el personal de la torre los hubiera tomado nada más entrar, pero seguía sin saber que tanto afectaba su control mental sobre los recién llegados.

Después de los avances técnicos, continuaron con la revisión de los especímenes diseñados, esta también era un ala supervisada por el jefe de la torre. En dicha ala Harry si había entrado, y le había no solo asombrado sino asqueado totalmente, aparentemente el lugar había sido diseñado para ser dormitorios, pero ninguno tenía apariencia de tal, las personas que lo habitaban en ningún momento hhabían modificado la decoración, ni fotos ni nada que los pudiera diferenciar unos de otros, lo peor había sido cuando había entrado a sus mentes, lugar en donde tampoco pudo encontrar nada que los diferenciara, a lo sumo los recuerdos de las diferentes misiones que habían realizado, además de la diferencia en sus poderes eran idénticos entre sí, simples maquinas humanas, por esto no había intentado hacer contacto con ninguno de ellos, ni siquiera hubieran podido razonar que también eran prisioneros, eran maquinas humanas.

— ¿Qué nos puede decir de sus dones?-dice el señor verde.

—Les llamamos habilidades, y las hemos dividido en tres categorías, de ataque, de infiltración y de control.

—Háblenos de una posible implementación a gran escala.

—Se necesitarían muchos recursos, pero es posible.

— ¿Es posible dar estos "dones" a un adulto? —pregunta la señorita roja.

—Los resultados no han sido demasiado buenos, solo exitosos en un treinta por ciento.

— ¿La clonación sigue siendo el mejor método?

—Así con el crecimiento acelerado tardarían diez años.

—Nosotros tenemos mejores métodos para eso—dice el señor azul.

Era un comentario muy sencillo, pero para los científicos que habían estado trabajando todos estos años en la tecnología de clonación, se sintieron ofendidos porque alguien llegara simplemente y dijera que su tecnología era anticuada.

Cuando iniciaron las demostraciones, Harry no se sintió demasiado impresionado por su poder, pero si por su habilidad, eran realimente buenos sacándole provecho a poderes que ni siquiera comprendían, los manejaban por instinto sin haberlo aprendido, en varios casos no le sacaban todo el provecho, lo cual en realidad era algo bueno.

La tercer parte de la exhibición fue la de la jefa de doctores, quien había preparado algo especial con los especímenes atrapados. Para diversión de Harry en esta etapa Ron participaría, llevaría a cabo un combate con algunos duendes, la verdad es que fue un espectáculo digno de verse. En un principio ella había querido incluir a algunos orcos, pero estos eran demasiado orgullosos como para prestarse a un espectáculo.

Después de las exhibiciones fueron a una sala de reuniones, en donde continuaron las presentaciones de informes, eran datos que abarcaban desde mantenimiento hasta presupuestos, era información que podría llegar a ser importante, sobre todo lo del dinero pues podrían rastrear quien pagaba por todo eso realmente, pero lo que realmente estaba pasando es que después de una hora de gráficos, Harry estaba realmente enfadado, lo que el quería saber era el trasfondo de todo, y las únicas personas que lo sabían, tenían verdaderas murallas en sus mentes.

Fueron casi tres horas de reunión, cuando al fin terminaron, salen del lugar hacia el comedor, pero el señor verde se queda en la sala, como si hubiera estado esperando que lo dejaran solo.

—Se que aquí esta, lo que no se es como llego aquí, ni quien sea, es mas ni siquiera se cómo logra que no lo vea, pero sé que está aquí.

El joven hablaba de manera pausada, con mucha seguridad, y dirigía su mirada de un lado a otro de la sala buscando alguna señal de la presencia de otra persona, a pesar de que Harry se encontraba sentado a su lado.

—Creo que somos muy parecidos, tú también eres un elegido, yo llevo toda la vida preparándome para mi misión, no se tu pero yo estoy entusiasmado con la guerra, aunque aun falte un par de años. Como mera cordialidad entre rivales, te comunico que este lugar será clausurado mañana mismo, me llevare mi equipo y a mis agentes, los especímenes capturados no tienen ningún valor para nosotros así que serán ejecutados—le dice antes de salir de la sala.

Con esa conversación completaba los objetivos más importantes de su misión. Todo había iniciado con las profesáis mas importantes realizadas por Layla hasta el momento. No había sido demasiado clara, pero en sus alegorías había descrito el encuentro con su máximo enemigo. El era la razón por la que había tanto cuidado para que Hermione no viniera con ellos, pues no sabía que reacción tendría si llegaba a reconocerlo. Harry había tardado mucho en reconocerlo, y de hecho no tenía ninguna prueba tangible de que se tratara de él, pero en cambio se encontraba totalmente convencido.

Aunque Layla era la única persona que había visto realmente su profecía, y que él solamente había leído una descripción, solamente Harry sabía a ciencia cierta contra quien se estaban enfrentando, aunque esa información no le daba mucha ventaja, pues desconocía cuáles eran sus verdaderas fuerzas, ni sus objetivos, pero ahora se daba cuenta que cualquier opción diferente a la guerra era imposible.

6353456t

NOTA DEL AUTOR: Hola aquí estoy de regreso con otro capítulo, espero no haberme tardado tanto como la última vez. Tenía intención de poner algún tipo de encuesta, pero no supe cómo hacerlo, así que lo preguntare aquí, ¿Quién debería ser la cuarta esposa?, tengo algunas opciones.

Gabrielle Delacour.

Katherine Parkinson (madre de Pansy)

Gemelas Patil (2x1)

Minerva McGonagall

Para despedirme, como siempre les agradezco su atención y sus comentarios, y les reitero la invitación de comentar el fic, lo que les parece lo que no y que sepan que valoro mucho sus opiniones.