La misión de investigación sobre Diggory había dado diversos resultados, para empezar entre Ginebra y Tonks lograron hacer una verdadera radiografía del submundo ilegal de la Londres mágica. El lugar perfecto para poder llevar a cabo cualquier tipo de negocio ilegal. Era muy extraña como funcionaba la sociedad mágica, pues mientras que el crimen no se viera, podía funcionar con casi completa libertad, Por lo que habían averiguado el joven heredero del apellido Diggory, estaba asiéndose espacio en la estructura criminal del país, también se corrían rumores sobre una extraña bestia que lo protegía, dichos rumores eran muy extraños y realmente no habían sacado nada en claro.
No tenían tiempo ni recursos para continuar con la vigilancia, pero de todas maneras el objetivo principal parecía resuelto, Harry las había enviado para saber que estaba haciendo Diggory y si había alguien controlándolo, y bien que mal habían tenido sus resultados.
—Por mas que redactes un informe, no hay ninguna manera de que lo hagas sonar bien—dice Ginebra, quien se encontraba observando a su novia redactar un informe de sus resultados.
—A final de cuentas soy una aurora, Ginny, te aseguro que no me gusta hacer informes, pero sigue siendo un gesto de profesionalismo, y no lo puedo dejar de lado.
—Como quieras, solo que me pregunto cuanto vas a tener que forzar nuestro idioma para que suene razonable, que un buen muchacho, de hecho no solo bueno sino casi un boy scout, se convirtió en un verdadero hijo de puta.
—No hables así, Ginebra.
—Perdón-obviamente realmente no lo sentía—, pero es verdad, nadie lo esta obligando a intentar convertirse en el padrino de toda la mafia mágica.
—Obviamente no es lo único que estoy poniendo.
—Y de todas maneras no se para que lo escribes, si de todas maneras lo termina preguntando todo.
—Lo sé, pero es mejor tener un registro por escrito-sin detenerse—, además me ayuda a esclarecer mis ideas, además debes recordar de todas las cosas que hemos averiguado de este lugar, eso no es lo que Harry nos pidió, pero de todas maneras tener información extra, nunca esta de mas.
— ¿O lo haces para rellenar la información que nos falta?
— ¿De que lado estas? —enfadada.
—Del nuestro—abrasándola por la espalda—, supongo que me gusta decirle a las cosas por su nombre.
—Y a mi también, pero quiero que queden muy claras las razones por las que no logramos averiguar como inicio su negocio. Lo único que sabemos al respecto es que de golpe llego con una enorme cantidad de dinero, comprando un lugar en aquel extraño mundo.
—Además de que estamos seguras de que ese dinero no es legal, pues también investigamos las cuentas de su familia, y de hay no a salido.
Durante las investigaciones habían tenido un pequeño centro de operaciones, el cual había sido rentado con una identidad falsa, por lo cual no seria demasiado difícil limpiar sus huellas. Cuando sacaron todas sus pertenencias, Tonks utilizo algunos hechizos que los aurores habían diseñado para no dejar rastro tras ellos.
—Creo que ahora tendremos menos problemas para estar juntas-le dice Ginebra-, es la ventaja de ser jefa de casa.
—-Supongo que podría conseguir un uniforme de Gryffindor.
La relación entre ambas había crecido en poco tiempo, llegando al límite de ya no gustarles dormir separadas. Obviamente dentro del castillo tendrían que limitarse mucho, no solamente por los meros prejuicios contra la homosexualidad, pues a final de cuantas a ninguna de las dos les importaba demasiado, pero lo que hacia realmente problemática su relación era que Tonks seguía siendo una maestra y Ginny una alumna, claro que hubiera sido sencillo para Tonks renunciar a su trabajo, pero eso hubiera sido totalmente contraproducente, pues se verían incluso menos, lo buenos es que ahora tendrían a su disposición el ultimo piso de la torre de los leones solo para ellas.
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Ser líder del colegio le quitaba menos tiempo del que se hubiera imaginado, y esto se debía a que había tomado las decisiones adecuadas en los momentos importantes, sobre todo a la hora de haber escogido a los jefes de las casas, Luna ya sabia como hacer su trabajo y con la ayuda de Cho y sus demás compañeros seguían manteniendo todo en orden en la casa de las águilas, mientras que Ginebra se apoyo en Neville y los grados menores de la organización de Harry, y sobre todo con las compañeras que la habían ayudado durante el año pasado, para organizar a los leones. Draco por su parte estaba muy ocupado en la reconstrucción de su casa, fue entonces cuando hecho en falta las habilidades administrativas de Pansy, obviamente Malfoy era demasiado orgulloso como para pedir ayuda, y Pansy estaba lo suficientemente cuerda como para no acercársele a menos de cien metros, a pesar de todo esto, Harry la convenció de que al menos le enviara la información de la antigua organización que tenían, con la cual seguramente podría darse cuenta de cuales eran las personas claves, que necesitaba que trabajaran con él.
— ¿Me esta ordenando que le ayude? —le pregunto Pansy sin mostrar la mas mínima emoción.
—Tu me conoces Pansy, sabes que odio ordenarte hacer cosas que no quieres hacer, pero en realidad creo que esto es importante.
—El no merece que lo ayudes—era obvio que tras su fría expresión, había mucho dolor encerrado.
—Tal vez parezca que esto lo hago para ayudarle a él, pero la verdad es mas profunda, pues a quien realmente quiero ayudar es a tu antigua casa. El caos que dejo Tudor detrás de ella no le ayuda a nadie, y empeora la experiencia de vivir en el castillo a los nuevos estudiantes.
Los Slytherin no eran particularmente amables con sus propios novatos, ella lo sabía por experiencia propia, y se daba cuenta que un ambiente viciado por un mal liderazgo y una economía quebrada empeoraría todo, sobre todo para los que no podían defenderse.
—Tiene razón, le escribiré todo lo que se sobre Slytherin, ya será cosa de él sacarle todo el provecho posible.
Para Harry eso fue mas que suficiente. Además de la razón que le había dado, también había otra mas oculta, y se trataba de que pudiera superar los años que vivió con Malfoy, solo así podría continuar con su vida. Ninguno de los tres volvió a hablar al respecto de dicha ayuda técnica, pero los resultados se vieron casi de inmediato.
En cuanto Hufflepuff, ellos continuaron sin líder, pero parecían arreglárselas muy bien sin él, aparentemente la caída en picada de sus calificaciones durante el año anterior los motivaba a intentar recuperarse, lo cual les dejaba poco tiempo para meterse en problemas. Harry ya había hablado al respecto de esto con los otros tres lideres, y ellos le habían aconsejado diferentes candidatos, pero dado el estado pacifico de aquella casa, pensó que era mejor esperar a un mejor momento, a final de cuantas nunca es buena idea arreglar algo que no esta descompuesto.
No es como si toda resistencia contra el liderazgo de Harry se hubiera esfumado, sino que simplemente habían tenido que retroceder. Esa es una constante en la política, los enemigos nunca desaparecen, por mas que los venzas, seguirán surgiendo, con un nuevo rostro y otro nombre, y solo había dos salidas, llegar hasta el final y convertirse en un verdadero tirano, mientras que la otra se trataba de aprender a trabajar con las personas que no pensaban como él, y así convertirse en un verdadero gobernante, algo incluso mas haya, un líder.
Cuando regresaron al colegio, Harry había estado preocupado por un asunto interno de su curiosa familia, pues la salud de Layla continuaba estando un tanto delicada, y lo peor hubiera sido que terminara en Slytherin o en Hufflepuff, sobre todo con los primeros, pues si Draco se enteraba del don de la chica la convertiría en un objetivo. Por suerte Layla y Lara (la hermana menor de Pansy), fueron enviadas a Ravenclaw, seguramente hubieran estado mas seguras en Gryffindor, pero lo mas probable es que con los intelectuales se metieran en menos problemas y pudieran pasar desapercibidas con mayor facilidad. No solo para Layla había sido una buena opción, pues si Lara hubiera terminado en la misma casa en la que había estado su hermana, hubiera sido presa de todos los enemigos que Pansy había dejado atrás.
En cuanto a la relación de triangulo entre Harry, Hermione y Pansy, las cosas seguían de manera mas o menos estables. Los tres se habían instalado en el ala privada del líder del castillo, como la mayor parte del lugar era para trabajo, se tuvo que ahorrar espacio, el dormitorio principal era de Harry y en teoría Hermione y Pansy compartían un dormitorio secundario, pero en realidad hasta el momento no había sucedido, pues alternadamente habían estado compartiendo dormitorio con Harry.
Otra cosa que había regresado a su rutina diaria era la investigación, durante los últimos meses Harry y Hermione habían estado demasiado ocupados como para trabajar en sus proyectos privados, pero ahora de nuevo tenían tiempo para continuar. Cuando regresaron al laboratorio que compartían, notaron que algunas cosas habían cambiado, sobre todo que ninguno de los dos recordaba haber dejado tal desastre en el laboratorio, pero dado el caos que hubo al final de año tampoco era de sorprenderse. Entre las cosas que habían quedado pendiente, y que de hecho Harry ni siquiera recordaba, se trataba de que un conservaba el cuerpo de Bulstrode en animación suspendida, realmente no tenia idea de que hacer con ella, seguramente luego les preguntaría algunas de sus victimas que pensaban al respecto, seguramente eso le daría una mejor idea.
En cuanto a su agenda internacional tenia dos prioridades, la primera era lograr invertir lo que fuera que le hubiera pasado a la princesa Lena en aquellos malditos laboratorios, no quería ni imaginarse la vergüenza que seria regresarla en su forma equina a su abuela, eso definitivamente arruinaría cualquier tipo de negociación que intentara con ella. El Segundo tema, pero no por eso menos importante era preparar la llegada de la delegación diplomática muggle, pero para esto necesitaría ayuda, no podía hacerlo solo, tendría que recurrir a Sirius, esta seria su primera actividad importante dentro del gobierno, y necesitaría su ayuda, pues necesitaba la aprobación de cierta cantidad de votos para aceptar una delegación extranjera.
Los primeros intentos de Harry de ayudar a la princesa realmente no habían tenido ningún resultado, aunque ciertamente había avanzado, las cosas no estaban resultando demasiado bien, además de que no quería presionarla demasiado pues podría emporarlo todo, fue entonces que se le ocurrió pedir asesoría de una de las mejores mentes del colegio entero.
—La animagia es una de las mas complicadas que hay—dice Luna—, transformar todo el cuerpo hace cosas extrañas con la mente humana, recuerda que al transformarse su mente también se altera, pues necesita adaptarse a su nuevo cuerpo, ya sea para poder volar, o moverse por los tejados, no se diga comer ratones o ese tipo de cosas, por eso es peligroso la transformación sin supervisión, pues es posible que la transformación de la mente fuera mas a allá y se convirtiera totalmente en un animal.
Pocos se daban cuenta, pero Luna era un verdadero genio, a pesar de ser aun solo una estudiante, estaba seguramente por encima del sanador mágico promedio, a si que fue lógico que Harry acudiera a ella para asesorarse. Durante un momento se pregunto si además de Hermione también hubiera traído a la Luna de su antigua realidad, su mente hubiera sido incluso aun mas impresionante.
—No soy una experta en salud equina, pero puedo decir que es una yegua en estupenda condición, no le veo ningún problema—asegura Luna—, creo que todo el problema es de naturaleza mental.
Con ayuda de Luna logro descartar cualquier problema físico, además había temido que le hubieran introducido al cuerpo algún tipo de aparato de seguimiento o de control, pero por suerte no habían encontrado nada. La única opción que le quedaba para poder ayudarla era la de usar su magia de legeremanta, no seria algo sencillo, pues su mente estaba muy delicada, lo que menos quería era lograr que regresara a su forma humana pero permaneciera con su mente animal.
—Entrare en su mente—le explica Harry a Luna—, mientras tanto quiero que la vigiles detenidamente, si el pulso sube demasiado debes informarme para poder ayudarla.
—No te preocupes, yo la cuidare.
Se habían instalado en las bodegas de los Ravenclaw, que estaban a lado de las de Gryffindor, Luna se las había ingeniado para esterilizar lo mejor posible el lugar, de hecho era bastante minuciosa en su trabajo, incluso había sido ella quien trajo todo el instrumental necesario para revisarla a la invitada. En realidad en un principio no parecía muy entusiasmada, pues había estado muy interesada y entusiasmada con la perspectiva de aprender a montar a caballo, incluso había conseguido una silla de montar, de hecho para convencerla de que le ayudara en las sesiones de legeremancia le había prometido conseguirle un caballo de verdad.
Harry uso su control mental para tranquilizar ala princesa, y que se quedara quieta, entonces reinicia el contacto mental entre ambos. Cuando Harry entraba en la mente de una persona totalmente se encontraba con un gran cuarto en el cual podía ver lo que se podía definir como una multitud de monitores en los cuales se podían ver diferentes momentos de la vida de dicha persona, pero en las veces que había entrado en la mente de la princesa esto no era así, pues lo único que había era imágenes sin forma definida. Ya lo había intentado mientras la chica dormía pero era incluso más difícil avanzar. Después de haber discutido el problema con Luna, la rubia le había dado una idea, esta vez intentaría el mismo darle forma a la mente de la chica, era algo peligroso, pues podría alterar permanentemente la personalidad de la chica, pero de todas maneras era mejor eso que dejarla así. Con su poder empezó a reunir los pequeños rastros que habían quedado por todo el lugar, luego les dio una forma humana en la mente, el problema es que solo la había visto en pocas ocasiones. Con su mejor esfuerzo al recordarla lo más precisamente, crea una imagen frente a él, de tamaño real, incluso reconstruyo lo mejor posible el uniforme militar que usaba el día que la conoció, con eso podría empezar a trabajar. La figura que había creado no dejaba de ser una mera carcasa vacía, así que tuvo que empezar llenarla con los retazos que fue encontrando en el camino. Con eso podía llegar a ser suficiente para regresarla a la forma humana, los faltantes los podría rellenar, copiando aspectos de personalidades de otras personas, pero eso, de todas maneras solo le daría a una persona totalmente diferente a la original.
Mientras pensaba que mas intentar, y de hecho se preparaba para salir y continuar otro día, se le ocurrió una idea muy interesante, pero bastante improbable, era solo una punzada en su instinto. Concentrándose logro hacer visibles los hilos que lo unían a sus dos esposas y a su pequeña prometida, los de Hermione y Pansy eran dorados brillantes mientras que el de Layla era de color amarillo, dejando a otros dos grises, uno que se perdía fuera de su mente y otro que estaba unido a las profundidades de la princesa. En ese momento prefirió no pensar al respecto, pues había demasiadas implicaciones y no tenia tiempo para ese tipo de cosas. Gracias al hilo recientemente encontrado pudo avanzar más profundamente en el inconsciente de la joven. Al avanzar se dio cuenta de la gran angustia y temor que imperaba en la mente de la princesa. Cuando al fin llego a su objetivo, lo que encontró le llamo mucho la atención, pues se trataba de una niña que seguramente no llegaba a los diez años, se encontraba sola, asustada y llorando, a su alrededor se encontraban imágenes flotantes de tortura, Harry se imagino que se trataba de sus recuerdos de todo lo que le habían hecho en aquellas misteriosas instalaciones. Seguramente podían existir muchas interpretaciones de lo que estaba observando, pero no tenía tiempo para investigar ni consultar con otras personas, tenia que actuar lo mas rápido posible. A pesar de todo, Harry pensaba que la niña estaba demostrando bastante valor, pues aunque estaba asustada se intentaba resistir con todas sus fuerzas, blandiendo lo que seguramente era una espada de juguete, se encontraba resintiendo aunque su guardia estaba bajando a causa del cansancio.
Harry se daba cuenta que si el se encargaba de romper aquellas imágenes, causaría efectos permanentes en la mente de la princesa, pero de toda maneras estaba seguro de que no serian recuerdos que ella fuera a extrañar. En realidad él no estaba dentro de la mente de la chica, sino que se trataba de una proyección mental, y dale una apariencia física solamente lo hacia para que fura mas fácil y claro para él, así que aunque obvia mente no necesitaba ningún tipo de arma para destruir aquellas imágenes, pero si lo hacia mucho mas fácil para Harry, así que concretando su pensamiento creo un revolver de alto calibre, con el cual guio su poder en forma de disparos para poder destruir los recuerdos de la joven, uno a uno los fue destruyendo, hasta que la niña quedo sola en la oscuridad, pues los recuerdos que no había destruido habían escapado a las profundidades de su propia mente.
—No dejare que me destruyas a mi también —dice la niña cuando ve que ya no existen sus imágenes terroríficas, a pesar de su resolución, estaba temblando y parecía a punto de desmayarse, a pesar de lo cual levanto de nuevo su espada de juguete.
—No te preocupes, vengo a ayudarte.
— ¿Quién eres? —con desconfianza.
—Me llamo Harry Potter y venido por ti., pequeña Lena.
— ¿Cómo sabes como me llamo?
—Porque hace tiempo nos conocimos.
— ¿Y por eso viniste a buscarme? —aun con desconfianza.
—Estamos en un enlace mental, en realidad las palabras no son necesarias, pues lo que tengo que revelarte es realmente complicado.
En realidad era mas sencillo de esa manera, aunque era posible que no aguantara el impacto de la llegada de información directamente a su mente, pero de todas maneras confió en la resistencia de la joven. Le envió el recuerdo de la primera vez que se vieron y toda la información que conocía sobre ella, sobre su misión y la razón por la que había cruzado medio mundo. Luego quien era él y cual era su propia misión, incluso le envió lo que significaba aquel hilo que los unía.
—Por eso mi abuela me envió—intentando concentrarse.
—No lo se.
— ¿Soy un regalo?
—Es una manera de verlo.
—Pero yo no estoy completa.
—No te preocupes pequeña, por eso estoy aquí, te ayudare a recuperarte.
Cuando al fin la niña decidió que podía confiar en él, lo siguió hasta donde había dejado la figura que había creado para guiarse.
— ¿Esa soy yo?
—Es una imagen de lo que puedes ser, pero tendrás que salir de aquí para recuperar tu verdadera forma—le intenta explicar de la mejor manera.
— ¿Qué debo de hacer?
—Tendrás que recordar quien eres.
El entorno de la mente es simbólico y atemporal, así que lo que puede suceder en un instante en el mundo real puede ser casi eterno dentro de la mente, la fusión entre la niña y la figura de mujer que Harry había creado tomo su tiempo, la jovencita fue recordando poco a poco sus propios rasgos y los fue modificando en su yo adulta para que se adaptara a su verdadero ser. Según se iban fusionando ambas figuras, el interior de la mente de la joven se iba recuperando mostrando una imagen más sana que antes, cuando Harry noto que estaba entrando en las últimas faces del proceso decidió salir y romper el vínculo que había estado uniendo sus mentes.
—Siempre es agradable regresar a la realidad—dice Harry.
—Una hora con treinta y siete minutos, si hubieras tardado veinte tres minutos más hubiera tenido que ir a buscar a la doctora.
—Perdón por preocuparte, y ¿Cómo sigue ella?
No fue necesario que Luna contestara, pues era obvio lo alterada que se encontraba al yegua, entre los dos la tuvieron que someter, pero era demasiado difícil pues su fuerza era asombrosa. Fueron varios minutos de forcejeo, hasta que por fin empezó a reducir su tamaño, se había convertido de nuevo en humana. Su cabello era largo y ondulado de un rojo oscuro, respiraba agitadamente, como si acabara de correr el maratón, era obvio que la ultima transformación le había exigido demasiado. Harry antes de todo era hombre y no se privo de darle una buena mirada al cuerpo de la chica, al regresar a su forma humana no había traído con ella su ropa, por lo cual estaba completamente desnuda, su cuerpo demostraba su afición al deporte, era alta casi tanto como él y su cabello rojo sangre no alcanzaba a cubrir sus generosos pechos, que debido a su agitada respiración se movían de manera difícil de ignorar, a pesar de las numerosas cicatrices que tenia en todo el cuerpo, se veía impresionante, el encanto no se rompió sino hasta que la chica empezó a vomitar de manera escandalosa.
— ¿Cómo es que siempre terminas rodeado de chicas así? —se queja Luna—, pero este no es el momento para quedarse embobado Harry, ayúdame a sostenerla.
—Claro—reaccionando.
Cuando termino de expulsar sus jugos gástricos, empezó a hablar rápidamente en ruso, como ni Luna ni Harry sabían hablar ese idioma, la dejaron desahogarse.
—Se que este no es el momento, pero quiero darte la bienvenida al castillo de Hogwarts—le dice Luna cuando por fin se tranquiliza y logra ponerle encima una capa.
La chica podía hablar pero era obvio que se encontraba muy desorientada como para ser coherente, tendrían que llevarla a dentro y seguir revisando su estado hasta que estuviera totalmente recuperada.
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El castillo no tuvo grandes cambios durante las vacaciones de verano mas recientes, pero hubo una que dejo sorprendidos a todos, se trataba de la nueva inquilina del colegio, la nueva señora Snape, quien se había mudado a las habitaciones del director de la escuela, aunque ella aun conservaba el "tres escobas", habían decidido establecerse en el castillo.
Nadie sabia muy bien como manejar el cambio de actitud del director, no es como si se hubiera convertido en la expresión humana de la alegría, pero ciertamente se le podía ver mas relajado, hablaba mas con sus colegas y había dejado de portar una sonrisa de suficiencia como arma intimidatoria, incluso en su modo de vestir se veía el cambio, pues si bien seguía prefiriendo los colores oscuros, ya no era monocromático.
La boda había sido bastante sencilla, en la cual solamente habían asistido los mas cercanos a la pareja, el problema fue que el director no tenia mucha gente que le fuera cercana, del colegio fueron los cuatro maestros cabezas de las casas, aunque en realidad solo dos de ellos no lo hicieron por mero compromiso, de parte del novio aparte de ellos, también fueron el matrimonio Lupin y la congresista Bones. Del lado de la novia estuvo mas concurrido, pues ella tenia familiares y amigos de toda la vida, ella gustosamente hubiera llenado todo el gran salón, pero bien conocía a su nuevo esposo y se daba cuenta que las cosas no hubieran funcionado de esa manera. Al final de cuentas resulto una ceremonia muy agradable, habían esperado demasiados años para unir sus vidas, y aunque no hubieran hecho una ceremonia, no pensaban volver a separarse.
— ¿Qué sientes por volver a vivir en el castillo? —le pregunta Minerva la primera mañana que se encontraron en los pasillos del colegio.
—Extraño, esta mañana a ver el techo de piedra pensé que iba tarde a clases—de buen humor.
—A mi me paso lo mismo cuando empecé a dar clases ¿piensan seguir viviendo en el castillo?
—Pues si, el departamento del director es mucho mas grande que el mío en la ciudad, tal vez si solo fuera profesor en lugar de director hubiéramos decidido diferente.
— ¿Y seguirás trabajando?
—Pues si, al menos hasta que tengamos hijos—con cierta mirada esperanzada, era obvio que era algo que ella deseaba enormemente.
—Seguro que Severus te podría encontrar algún puesto en el castillo.
—Tal vez, pero aparte de enseñar como se lleva un bar no se me ocurre que otra clase podría impartir. Además realmente me gusta lo que hago, aunque ahora estaré mucho menos tiempo en la barra y sirviendo mesas, no pienso venderlo ni cerrarlo, me costo mucho tiempo y esfuerzo.
—Recuerdo cuando empezaste a trabajar como mesera en aquel horrible lugar.
—Yo tampoco lo olvido, era horrible y deprimente, con drogas y hasta prostitución.
—Pero tú le viste potencial.
—Definitivamente, cuando por fin lo pude comprar, saque todo del lugar, casi tuve que derribar el edificio, pero al final logre hacerlo funcionar. Quería un lugar donde las personas pudieran ir a relajarse, tomar una cerveza y platicar con los amigos, donde conocer nueva gente y escuchar historias interesantes, y no un lugar en donde las personas fueran a ahogar sus penas en alcohol y mas soledad, porque te lo aseguro, una persona realmente puede morir de soledad.
—Creo que solo alguien con tu paciencia y tenacidad, podría haberse casado con Severus—sonriendo.
—Gracias—francamente alagada.
La verdad es que el tiempo se les venia encima, era como la calma previa a la tormenta, pero aun así debían aprovechar el tiempo para vivir, al menos esa había sido el espíritu que imperaba en la boda del director, podría parecer algo pequeño en comparación con los grandes trazos que definían al mundo, pero de todas maneras que caso tendría salvar el mundo, si se olvidaran las cosas que realmente importaban.
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La princesa Lena no sabía que hacer, ni que pensar, ni siquiera como sentirse, durante su vida siempre había sabido que hacer y que era lo que se esperaba de ella, pero ahora todo parecía diferente. Se había instalado en la fortaleza mágica Lord Potter, aunque tal vez fuera un poco exagerado decir que ella lo había hecho, pues ella realmente no había tenido la energía suficiente para ponerse cuando la enviaron a aquel lugar.
No fue sino hasta que se sintió preparada que decidió hablar con su abuela, sabia que seguramente estaba preocupada por ella, pero sentía vergüenza por haber sido capturada con tana facilidad, y peor aun no haber podido hacer nada para salvarse a ella misma.
La aparición mágica tenia tantas limitaciones (distancia que se podía recorrer, velocidad e incluso lugares donde se podía logar) y restricciones que usualmente resultaba mejor y mas eficiente utilizar diferentes medios de transporte, sobre todo a la hora de viajes largos, si no hubiera sido así, simplemente se hubiera aparecido y se hubiera librado de la experiencia mas traumática de su vida.
Cuando por fin decidió ponerse en contacto con su abuela, lo hiso a través del fuego de una chimenea, aunque a diferencia de la mayoría de hechiceros que lo hacia, ella utilizo un canal especial que estaba preparado para evitar cualquier tipo de espionaje. Normalmente tenia que esperar hasta que su abuela tuviera oportunidad de contestarle, pero esta vez no fue así, sino que su abuela apareció casi inmediatamente, como si hubiera estado esperando su llamada. Al ver el preocupado rostro de su abuela, experimento sentimientos muy intensos, después del fallecimiento de sus padres, ella había sido la que la cuido, lo cual las había unido de una manera diferente a la que estaba unida a la multitud de nietas que tenia. Ni siquiera iba a la mitad de su relato, cuando la imponente presencia de su abuela atravesó las llamas de la chimenea. Considerando la avanzada edad de su abuela, Lena sabia que se mantenía en una gran condición física, era alta y delgada, y a pesar de su cabello blanco y arrugas en el rostro, no tenía ningún signo de debilidad en sus movimientos. Su abuela normalmente se comportaba como cualquier otra abuela, cariñosa y comprensiva con su familia, lo cual hacia que de vez en cuando olvidara el inmenso poder que poseía, y no solamente hablando de su poder político y económico, sino mágico, era una hechicera omega al máximo de sus capacidades, y seguramente era uno de los hechiceros mas poderosos del mundo. Normalmente lo controlaba perfectamente, pero cuando estaba muy alterada dejaba ir ondas mágicas que los otros hechiceros podían experimentar, y eran inmensas, no eran simples punzadas, eran enormes olas.
Para cualquier otro hechicero hubiera sido imposible proyectar su presencia a tal distancia, pero para alguien como la Zarina Anastasia, dichos límites eran mucho menos impenetrables. Al sentir el abraso de su abuela, Lena ya no pudo resistir y empezó a llorar, desde que había llegado a aquel lugar no lo había hecho, como si hubiera tenido que esperar a volver a sentirse segura para demostrar todo lo que estaba sintiendo.
— ¿Qué te paso, mi pequeña? —le pregunta suavemente en ruso.
—Me rompieron, babushka—le contesto en su lengua madre.
Su abuela tuvo paciencia, pero quería saberlo todo, cuando al fin la joven término de explicarle toda su experiencia, la Zarina intenta mantenerse ecuánime, pero obviamente esto no estaba resultando, su proyección empezaba a fallar, algo que Lena nunca había visto que sucediera. No fue sino hasta que vio que estaba empezando a asustar a su nieta que se volvió a tranquilizar.
— ¿Dónde están?
—No lo se, ni siquiera puedo recordar como llegue a aquel lugar.
—No te preocupes por eso, cuando los encuentre desearan nunca haber nacido, ahora yo misma vendré a buscarte y te llevare a casa, donde estarás segura.
La mera idea de volver a viajar la hiso estremecerse del miedo, pero sabia que no había lugar mas seguro en el mundo que a lado de su abuela.
—No hay nada que me gustara mas que ocultarme bajo tu ala, abuela, pero no puedo hacerlo, por mas que nuestras líneas sean seguras, el castillo no lo es, y estoy segura que la mitad del castillo ya sabe lo que me paso, no podría ver a la cara a nadie.
—Lena, son tu familia, también están preocupadas por ti.
—Algunas seguramente lo hicieron, pero la gran mayoría no, todas intentamos mantener una imagen de unión para ti y para el resto del mundo, pero la verdad es que nuestras luchas internas son feroces, puede que yo este muy por debajo en la línea sucesoria, pero tengo muchos enemigos, solo por el hecho de ser cercana a ti.
—Por Dios, Lena, todas son mis hijas y mis nietas.
—No se si cuando solo existían mis tías, la batalla estaba como ahora, pero actualmente te sorprenderías, prima contra prima y hermana contra hermana.
Anastasia no quería creer que las cosas estuvieran tan mal en su propio castillo, claro que sabia que sus hijas eran competitivas, y siendo sincera consigo misma, en mas de una ocasión había apoyado tal comportamiento, en la creencia de que así crecerían ellas mismas, pero lo que esta describiendo Lena era algo muy diferente a lo que ella había querido. Dirigir un país tan grande como Rusia solo podía ser comparable con dirigir a su enorme familia, y si su nieta tenía razón las cosas estaban mucho peor de lo que pensaba
—Solo Pietro evita que nos matemos entre nosotras.
Pietro era el heredero del trono, un niño de seis años, y de salud delicada, el único varón en toda la gran familia, el hijo mejor de la menor de las hijas de la zarina. Antes de que naciera era la mayor de las hijas de Anastasia quien heredaría el trono, a menos que la zarina dijera algo diferente, pero cuando el pequeño nació desplazo a todas a un segundo plano. El problema era que su delicada salud mantenía en un hilo la preocupación de todo el castillo, estaba usualmente rodeado por médicos y niñeras, sin olvidar un buen sequito de soldados, lo cual hacia casi imposible acercársele para hacerle daño.
—Tengo muchas cosas que investigar, si prefieres quedarte estas en tu derecho, pero te prometo que encontrare a los culpables.
—Te lo agradezco, abuela, pero aun hay algo de lo que quiero hablar. Quiero saber porque me enviaste a este lugar.
—Para entablar relaciones diplomáticas con un futuro hechicero omega—sin terminar de entender la pregunta de se nieta—, pero eso ya te lo había explicado.
—Hablo sobre mi matrimonio con Lord Potter.
—Querida solo lo dije para que lo consideraras, pero en realidad nunca fue una orden. ¿Qué re preocupa?
—Como ya te explique, el me rescato de mi encierro y no solo eso sino que me sano de todo lo que me hicieron.
—Lo sé y nunca podre agradecerle lo suficiente por salvarte.
—Cuando estuvo dentro de mi mente me mostro un laso que nos une, y me enseño lo que significa, se supone que soy una especie de herramienta o de regalo destinado para él.
Anastasia no entendía bien de que se trataba, pensando que tal vez la mente de su nieta aun no se había recuperado lo suficiente, pero concentrando algo de su poder en su mirada, pudo distinguir el hilo del que Lena había estado hablando. Era un vínculo de amo y esclava.
—Es el vinculo de un sirviente, es parecido a lo que une a un elfo domestico con la familia a la que sirven, hace mucho tiempo que no veía uno parecido en un humano.
— ¿Ahora soy su elfina domestica? —con tono neutro.
—No exactamente, para empezar este es solo un laso potencial, en un principio debió ser completamente negro, pero si lo notas ahora esta tomando un cierto tono amarillento, dicho laso no se considera completo sino hasta que es de un color dorado brillante. Cuando viste este hilo por primera vez ¿él lo sujetaba con la mano?
—Si, pero ¿eso que tiene que ver?
—El simbolismo en la magia es muy importante, es todo parte del contrato amo esclavo.
— ¿Entonces no tengo ninguna salida?
—Como te dije el vinculo es solo potencial, de momento no es nada.
— ¿Cuanto tiempo me queda de libertad?
—El que quieras, tu no eres un elfo domestico, este lazo esta basado en el amor, así que si no lo quieres no te tienes que preocupar en lo mas mínimo. Lo que quiero decir es que lo tendrías que amar completamente primero para que se completara el vínculo.
El hilo no era completamente negro, seguramente había cambiado por el agradecimiento que sentía por haberla salvado.
— ¿Estas segura de que quieres quedarte?, si no lo vuelves a ver no tendrás que preocuparte otra ves por ese vinculo.
—Lo comprendo, pero no puedo regresar, ya no soy la que era, de hecho no estoy del todo segura de que es lo que ahora soy, pero algo me dice que mi futuro esta en este país.
—Es tu decisión, pequeña, yo solo quiero que seas feliz, si quieres quedarte esta bien, solo recuerda qué pase lo que pase solo necesitas llamarme y yo vendré a ayudarte.
Su abuela era una persona de pocas palabras, pero no podía negar lo mucho que la quería, y en realidad la había conmovido con su promesa. Anastasia respetaría la decisión de su nieta, pero definitivamente mantendría un ojo en ella, ese laso debía de tener alguna explicación y ella lo averiguaría, pues estos no aparecían solo porque si. Si no tuviera tanto que hacer en su país, se trasladaría completamente a Europa, pero no podía hacerlo, pues además quería hacer una revisión completa en su familia. Además no se podía alejar demasiado del heredero pues temía que alguno de sus muchos enemigos decidiera eliminarlo.
Lord Dumbledore le debía algunas respuestas, pues todo esto estaba pasando bajo su supervisión y no había hecho nada para impedirlo. Era obvio que su nieta no había sido la única victima, llevaban mucho tiempo haciéndolo, como para que el estuviera completamente inconsciente. Además seguramente también debía de saber al respecto del joven Potter, pues si había enlazado a su nieta, debía de haber una razón para ello, y si ella había vigilado a los posibles hechiceros omegas, definitivamente Dumbledore también lo había hecho, así que seguramente sabia que estaba pasando con él. Definitivamente ese era el peor momento para tener que lidiar con otro hechicero tenebroso y mucho menos con un telepata del nivel que estaba demostrando ser.
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La firma que acababa de estampar la congresista Bones en el documento mas reciente la mantenía preocupada. Había sido una mera formalidad, una firma que no le costaba nada, pero que le había hecho ganar el voto de Lord Potter a su causa. Dicho documento contaba con al menos otra docena de firmas de diferentes congresistas, los cuales seguramente no habían leído mas allá de la primera pagina. Resultaba un precio realmente bajo, y eso era lo que le preocupaba, Harry era el congresista mas nuevo y uno que había estado llamando mucho la atención, y ahora pedía la creación de un nuevo puesto el cual de hecho el mismo financiaría, era extraño, pero seguramente todos los que lo firmaron pensaron que se trataba de una mera estratagema ególatra de un congresista nuevo y vanidoso. Pero ella se daba cuenta que esa actitud despreocupada y pretenciosa era una copia de la de Lord Black, una mera mascara para ocultar grandes mentes, en cuanto a Black lo consideraba un aliado, pero con respecto a Potter no estaba segura de que pensar, hasta el momento se había mostrado razonable, pero su as reciente movimiento la intrigaba. Pedía ser nombrado intermediario entre el mundo muggle y mágico en lo concerniente a comercio y delegaciones diplomáticas, lo que fuera que eso significara, la definición de el nuevo puesto del gobierno era tan extraña y enredada que era complicado definirlo en un simple titulo, aunque ella lo podría resumir como ministro encargado de contacto con muggles, esto no lo terminaba de describir correctamente.
El momento en que lo había pedido tampoco resultaba muy normal, sino todo lo contrario, pues el nombre de Lord Potter había estado circulando por todo el congreso durante la ultima temporada. Se trataba de los hechiceros que habían estado secuestrados por una misteriosa organización muggle durante años y que recientemente habían sido rescatados. Se le había dicho al periódico el profeta (que era un periódico del gobierno), que se había tratado de una operación de la oficina de aurores, que después de una larga investigación por fin habían logrado dar con aquellos laboratorios. Era obvio que nadie se había creído dicha explicación, así que las teorías empezaron a surgir por todo el país, la mayoría eran muy extraños y contradictorios, pero la mayoría habían acertado en algo, había sido Lord Potter quien los había rescatado, con lo cual incluso se había ganado el respeto de los círculos de sangre limpia, quienes clamaban por un ataque contra el mundo muggle. El joven no había dicho nada, lo cual lejos de reducir los rumores solamente los había aumentado.
Tendría que consultar con sus demás compañeros de facción sobre el joven Potter, pues lo mejor era que lo investigaran, pues era obvio que Harry se estaba enfrentando contra algún enemigo, y tal vez estos estuvieran relacionados con los que ellos mismo combatían.
Por otra parte Lord Black también lo había notado, pues el mismo también tenia muchos oídos por todo el congreso y se daba cuenta de las cosas que estaban ocurriendo. Cuando se había enterado de la curiosa petición de Harry al gobierno decidió ayudarlo, con la condición de que después de que su puesto fuera aceptado le explicaría exactamente que estaba planeando hacer con su nuevo rango.
-—Casi hace que esto parezca nuestras antiguas reuniones con James ¿no crees? —dice Sirius.
—Solo que tú y yo envejecimos, y que comparados con Harry parecemos aun más viejos—le dice Remus.
—Cierra el pico, yo estoy en mi mejor momento.
—El que duermas con una colegiala no quiere decir que tu también seas mas joven—interviene Harry.
—No puede se—se queja Sirius—, ahora hasta este niño se burla de mi esposa.
Los tres se encontraban discutiendo en la mansión Black, Harry había traído consigo cerveza muggle, que resultaba ser la favorita de los dos viejos merodeadores.
—Todo esto esta muy bien, pero porque no vamos al grano—dice Lupin.
—Tu estas planeando algo, y nosotros queremos saber lo que pasa-—dice Sirius.
—Claro que lo hago, a final de cuentas soy político, y estoy seguro de que ustedes trabajan en al menos una docena de cosas, de las cuales yo no tengo ni la mínima idea.
—En eso tiene razón—dice Lupin riendo.
—Pero acordamos que me dirías para que carajos querías ese puesto en el gobierno.
Harry guardo silencio durante un momento, sin saber muy bien como expresarse, al final decidiéndose por una manera directa.
—Necesitaba el cargo para poder organizar la visita diplomática de algunos países del mundo muggle.
Los dos viejos amigos rieron pensando que se trataba de una broma, pero al ver la seriedad en el rostro del joven, lo vieron con incredulidad.
—Lo que estas haciendo es totalmente ilegal, Harry—le reprende Sirius—podrías perder tu lugar en el congreso.
Mientras que Sirius pensaba en las peores posibilidades, Remus pensaba en maneras de ocultar el delito.
—Me alegra de que se sigan preocupando por mí.
—Esto es muy serio, Harry, la ley de secreto es la base de nuestra sociedad.
—En realidad no estoy de acuerdo con eso, pero mi máxima defensa es que yo no busque ningún tipo de contacto con el mundo muggle, sino que me buscaron a mí, lo cual es perfectamente legal.
—Eso es un tecnicismo, y de todas maneras eso es imposible, ¿Cómo podrían entrar al mundo mágico?
—Lejos de ser un tecnicismo es la misma naturaleza del tratado.
Al final termino tardando una hora en lograr explicar el principio de su plan.
—Entonces es cierto, tu los liberaste—dice Lupin muy impresionado.
—Primer me capturaron y luego escape y decidí traer a todos conmigo.
— ¿Por qué no los llevaste directamente al congreso? —pregunta Sirius.
—Porque tendría que responder a demasiadas preguntas de las cuales no tengo casi ninguna respuesta.
—No termino de entender que tienen que ver los gobiernos muggles en todo esto—dice Sirius.
—Ellos saben que existimos, y peor aun tienen pruebas de ellos, por lo que se aun no controlan ningún portal, pero es cuestión de tiempo que lo logren, nuestro disfraz esta dejando de funcionar, lo mejor será que también tengamos amigos del otro lado.
—Estas jugando con fuego Harry—comenta Lupin.
—Yo no me puse en la flama, fue la vida que me coloco en ese lugar, y tengo pocas opciones al respecto.
—Comprendo tu posición, pero esto es muy diferente a la competencia del colegio, si crees que la lucha que viviste en el castillo te prepara para las grandes ligas estas muy equivocado—le regaña Sirius.
—Yo hago lo que es necesario—casi gritando.
Harry estuvo a punto de perder el control y gritarle todo lo que realmente había pasado en el castillo, todas las victimas que habían tenido, claro que también le podría decir todo lo que había vivido en su antigua realidad, tenia mas experiencia que la mayoría en la guerra de guerrillas. Pero Sirius tenía razón en algo, en cuanto a política, comparado con ellos, él era un novato, por eso termino reprimiendo su deseo de gritarle a su padrino.
—Creo que las cosas se nos están saliendo de las manos—dice Lupin, interviniendo entre ambos, antes de que dijeran cosas de las cuales se pudieran arrepentir—, Harry se que lo que te decimos no es agradable de escuchar, pero ya no eres un niño y no podemos protegerte mas, eres un congresista y eso conlleva muchas responsabilidades. La política acabo con tus padres, y no queremos que lo mismo te pase a ti.
Eso le recordó un poco a cuando estaba en tercer grado y se había escapado del castillo y el entonces profesor Lupin lo había reprendido, pues igual que entonces lo hiso sentirse culpable.
—Díganme, ¿realmente esperan que me retire y no haga nada? —le pregunta mas tranquilo.
—La verdad es que ya es muy tarde para eso, y de todas maneras siendo hijo de quien eres no hay muchas posibilidades de que llevaras una vida tranquila, pero preferiríamos que cuando tengas problemas recurras a nosotros, no tienes porque hacer todo esto tu solo, nosotros estamos de tu lado y te ayudaremos.
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La muerte escarlata se daba cuenta que las cosas estaban empeorando, ahora tenia lapsos de tiempo en los que perdía la conciencia, y aparecía en lugares diferentes, empezó a temer que hubiese desarrollado una especie de doble identidad, ni siquiera sabia de donde había sacado esa frase, pero también fue indicativo de que algo estaba pasando en su mente, ahora sabia cosas que antes desconocía y que eran completamente inútiles para su trabajo, de hecho en momentos interfería en lo que estaba haciendo, cosas extrañas como piedad y empatía habían invadido su mente de una manera imposible de ignorar.
Le quedaba poco tiempo, pues tendría que tomar medidas más drásticas, ella tenia información que no podía caer en manos de los enemigos de su señor, tendría que quitarse la vida para poder evitarlo. No le temía a la muerte, había quitado suficientes vidas como para comprenderla mucho mejor la mayoría de personas, a lo único a lo que le temía era a fallar en su misión.
Su alumna había avanzado a paso velos durante el intensivo entrenamiento que había tenido durante los últimos seis meses, estaba particularmente dotada, y cuando la empezó a llevar a sus misiones con ella, demostró un gusto por la sangre y gran pasión por la lucha, que mostraba que llegaría lejos, aunque obviamente aun no era una maquina asesina como ella misma, aun le faltaban años de experiencia para eso. Pero ella ya no estaría allí para guiarla, le había enseñado todo lo que había podido, lo demás lo tendría que aprender por su cuenta, pero había algo mas que tenia que enseñarle y que debía de recordar, era uno de los secretos mejor guardados del señor oscuro.
El armero en jefe de la fortaleza de Slytherin había creado por encargo de escarlata una armadura provisional para su aprendiz. La armadura le saco algunas llagas a Sophia durante los primeros días en los que uso, pero la seguían portando con orgullo, ya no sabia si había escogido una heredera adecuada, pero a estas alturas ya no tenia opción de cambiar de opinión.
Llevaba años sin bajar a las catacumbas de la fortaleza de Slytherin, y además de ella, solamente el lord oscuro podía hacerlo, era el lugar mas protegido de todo el castillo, y por lo que sabia era el lugar en donde su señor había encontrado el tesoro de Slytherin, montañas de oro, y cámaras repletas de libros, la armería mas temible de todo el país, además de una gran cantidad de objetos mágicos, pero aun mas importante el báculo de la serpiente, el cual portaba el lord en persona. Eso era conocimiento común, pero lo que solo ellos dos sabían era lo que escondía en el ultimo piso de las catacumbas, era el arma secreto del señor oscuro, un arma tan difícil de usar y controlar, que incluso Lord Voldemort lo pensaba dos veces antes de usarla. Por lo que el lord oscuro le había explicado, dicha arma provenía de una época anterior a la fortaleza y a la del mismo Slytherin.
—Que es este lugar, maestra—pregunta Sophia Tudor.
—Este es el último día que estaré contigo, y quiero enseñarte la ultima obligación como sombra del señor tenebroso.
En la gran sala a la que habían entrado solo había un objeto, se trataba de una gran esfera de cristal incrustada en oro, la cual estaba llena de alguna especie de líquido verde oscuro, el cual emanaba cierta luz que iluminada apenas el lugar. Cuando Sophia se acerco, pudo ver que aquel líquido era algo mas, pues pudo distinguir borrosas formas humanas dentro, distorsionadas y deformes, que expresaban un profundo sufrimiento.
—Es el virus del inferí.
—Nunca he escuchado de algo así.
—Y si tienes suerte, vivirás tu vida sin nunca verlo siquiera. Este virus es capas de levantar a los muertos.
—Pero eso es imposible.
—Pero aun así es verdad, los levanta, pero sin espíritu, solo con los deseos mas básicos, no le temen a nada, ni sienten dolor solo una profunda necesidad. Con la mas pequeña mordida que te de uno de ellos morirás y te convertirás en su igual. Si se le dejara libre podría destruir el mundo entero.
— ¿Por qué el señor tenebroso no lo esta usando en el norte?
—Esa es la única debilidad de esta arma, el frio, como son cadáveres que se mueven, no pueden generar su propio calor y después de un tiempo a bajas temperaturas se congelan.
Eran muchos los detalles para usar aquella arma que tuvo que explicarle primero, pero el ultimo dato, el de cómo acceder al arma era el que mas le interesaba que comprendiera.
—Mi armadura es la llave, por eso debo de estar con él la mayor parte del tiempo.
Su aprendiz no era de confianza, y ella lo sabia, pero cuando el lord oscuro la convirtiera en su nueva guardaespaldas ya no tendría otra opción, pues seguramente le limpiaría la mente como había hecho con ella.
Ese fue el quiebre de la mente de la famada asesina, pues como durante los últimos meses, su mente volvió a recordar algo. Durante sus años de servicio nunca había sabido su origen, pero ahora se daba cuenta que antes había tenido una vida, la cual había perdido totalmente, le habían limpiado la mente y la habían convertido en alguien completamente diferente. Algo dentro de ella se rompió y empezó a escapar, con pensamientos contradictorios y recuerdos que no comprendía, tenia que salir de hay antes de que hiciera daño a quien no debía, y de nuevo ese era un pensamiento que no debía de estar en ella, debían de pertenecer a su antecesora.
A pesar de todo lo que había avanzado, a la joven le fue completamente imposible seguirle los pasos a su maestra, era como perseguir una sombra a través de los pasillos de aquel viejo castillo, nadie lo conocía como ella y a pesar de estar en una crisis la perdió de vista casi instantáneamente.
Tuvo que dar la alarma, no tenia otra opción, y como tenia la autoridad de su maestra los guardias empezaron a peinar el castillo, sin saber exactamente que era lo que buscaban. Curiosamente fue Sophia la que encontró a su maestra, o al menos eso había pensado, pues cuando llego a la puerta principal del castillo, desde lejos parecía estar haciendo guardia frente a la oscuridad de la noche, pero cuando se acerco se dio cuenta de algunas cosas, como que había un par de guardias inconscientes en el suelo y que por alguna razón uno de ellos se encontraba desnudo, al ver que el penacho del casco, que ella sabia que se trataba de su propio cabello había desaparecido, supo que las cosas habían cambiado. Al rodearla pudo ver a través de los agujeros del casco que la armadura estaba vacía y que su espada había desaparecido.
—Avisen al jefe de la guardia, y al consejo—les ordena a los otros guardias—, quien sea que le haya hecho esto, aun debe de estar cercas.
Los guardias se estremecieron de temor ante la perspectiva, de enfrentarse con alguien capas de haber sacado a aquella mortífera mujer de su armadura. Sophia aun no estaba segura de que hacer, y lo único que se le ocurría era seguir sus instintos, esta era la oportunidad perfecta para deshacerse de su maestra, el problema sería convencer al consejo que gobernada en ausencia del señor oscuro que ella era su heredera, así se podría apoderar de su armadura. Lo había planeado desde que había sobrevivido a la tortura a la que había sido sometida al llegar a aquellas tierras, había querido derrocar a su maestra, pero bien sabia que a pesar de lo mucho que había aumentado su poder le era imposible enfrentarse contra ella.
Ahora podría llevar a cabo su plan, en el cual había estado trabajando, había conseguido una varita mágica por contrabando y demás ingredientes que necesitaba para seguir practicando con sus habilidades de invocación y posesión de espíritus mágicos, con lo cual podía alterar su cuerpo, había sido así que había logrado sobrevivir al exigente entrenamiento que le había impuesto su maestra. Ahora batallaba menos y podía mantener ese estado más tiempo. Con dicho poder seguramente podría lograr controlar aquella armadura, pero aun tenia muchas cosas en las cuales trabajar.
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En uno de los burdeles mas costosos de la ciudad subterránea se estaba llevando a cabo una reunión entre dos antiguos enemigos, aunque mas que enemigos habían sido meros rivales, pero ahora tenían algo en común, ambos habían sido derrotados en el colegio Hogwarts. Uno de ellos era Aron Fudge, hijo mayor del antiguo primer ministro Lord Fudge, el otro era Cedric Diggory, hijo de otro político, quien si bien no era noble tenia suficientes recursos económicos como para ser bastante influyente en el gobierno.
Desde que Aron había sido expulsado del castillo, su padre le había conseguido entrenadores privados para que pudiera terminar sus estudios, lo cual había resuelto algunos problemas, pero en cuanto a prestigio había sido muy mala opción, pues así no se hacia conocer ante nadie, por eso la guerra interna en la familia Fudge se había desencadenado, pues ahora el heredero se encontraba en una posición demasiado endeble, incluso su padre había empezado a pensar en cambiar la línea de sucesión para heredarle su titulo a otro de sus hijos o a uno de sus sobrinos. La actitud que había tomado el joven no le estaba ayudando a mantener su puesto, pues aunque atendía a sus clases privadas lo mejor posible, pasaba cada momento posible hundiéndose en los mas extremos placeres, alcohol, drogas y mujeres, no había nada que no deseara y que su dinero no pudiera comprar, esa noche en particular había compartido cama con una banshee, una experiencia bastante al limite.
— ¿Cómo están tus oídos? —le pregunta Diggory, mientras ambos tomaban algo en el bar.
—Bien, utilice un hechizo protector, me se cuidar solo.
—Seguro.
— ¿Y tu que hiciste?
—Hoy conocí a una súcubo muy amigable—dice riendo por su propio sarcasmo, pues de hecho la chica no había mostrado ningún tipo de aceptación, pues de hecho se había encontrado amarrada y amordazada, a final de cuentas era una esclava, y a el le había gustado mucho la situación.
—Quien diría que tu y yo terminaríamos en este lugar ¿verdad?
—Hace unos años los dos parecíamos mejores candidatos para ser líderes de Hogwarts, y al final…
— ¿Sigues enojado por eso? —dice Diggory quitándole importancia.
— ¿Y tu no?
—A ti te expulsaron, yo no regrese porque me aburrí, además estoy ganando dinero a como si no hubiera un mañana, así que el colegio no me podría importar menos.
Al ver la expresión que puso Aron, supo que acababa de dar en el blanco.
— ¿Te interesaría entrar al negocio?
—Me interesa, ciertamente me interesa.
Aron Fudge distaba mucho de ser un tipo muy listo, quien sabe como es que había terminado en Ravenclaw, si se le podía manipular de una manera tan sencilla. Era un plan complicado, pero Diggory tenia una visión de su futuro y aquel noble inútil le serviría estupendamente. Con su dinero podía comprarse casi cualquier cosa, pero un titulo de nobleza era mas complicado de conseguir, seguramente podría sobornal al gobierno para que lo nombraran noble o comprar un titulo en desgracia, pero eso no lo necesitaba lo que el quería era uno de los cincuenta títulos con votos en el congreso, y el padre de Aron tenia uno.
— ¿Así que no regresaras al colegio? —pregunta Aron.
—Ni hablar, ¿y tu?
—Mi padre hablo con el director, y tengo permiso, pero creo que no podría soportar la vergüenza de estar bajo las órdenes de Potter y de Lovegood. ¿Te enteraste de lo de Malfoy?
—El idiota mato a una estudiante, si lo se—sin darle mucha importancia.
—Eso dicen los rumores, pero no es toda la verdad, por lo que escuche, le toco servir a Potter para que este ocultara todas las evidencias. Esa si que es una manera humillante de terminar.
La verdad es que Diggory estaba mucho mejor enterado de la situación de lo que se encontraba Aron, y sabia que estaba contándole una versión tergiversada de lo que realmente había pasado en el castillo, pero de todas maneras entre más se sintiera ofendido por lo que había pasado, seria más fácil para él manipularlo.
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Si se comparase la casa blanca de Estados Unidos con otras casas de gobierno de todo el mundo, se podría considerar como hasta pequeña, pero era aprovechada al máximo, las personas trabajaban hasta en los lugares mas insospechados. Era un bullicio permanente, de personas que parecían llevar el peso del mundo en los hombros, y era probable que así fuera. Para el capitán Ventrera fue un espectáculo digno de ver. No es como si la política en el Vaticano fuera menos salvaje, pero por tradición tenían que comportarse de cierta manera, algo que en este lugar obviamente no tenían razón por la cual hacer lo mismo. En lo personal le gustaba mas ese ambiente informal que el que tenían en aquellos viejos pasillos.
Los dos caminaban apresuradamente en el famoso edificio, mientras que él pensaba en la diferencia entre ambos gobiernos, ella pensaba en la manera en la que había llegado a ocupar su puesto en el gobierno. A pesar de su carrera militar, trabajaba para el gobierno civil, ella respondía directamente al presidente, oficialmente su puesto era como consejera en seguridad nacional. La mayor parte del tiempo se trataba de la recolección de datos y su interpretación, con la cual ayudaba al presidente a tomar las mejores decisiones. Era un trabajo constante pero gratificante, y las cosas no se habían complicado sino hasta que se dio cuenta, de que era una de las pocas personas de verdadera confianza del gobernante, por eso había sido escogida para llevar a cabo tan descabellada misión.
Mientras caminaba pro los atestados pasillo del conocido edificio, se daba cuenta paso a paso que había regresado de su ultima misión de campo, pues si ese grupo de personas era capaz de reconocerla, su carrera como "espía" estaba sepultada.
—Si lo que querías era conseguirte enemigos, déjame decirte que lo lograste estupendamente, Kate.
El hombre que los había interceptado se trataba del jefe de gabinete McGarry, una de las mejores mentes del gobierno actual. Experto en política interna y externa, antiguo piloto militar y actualmente el primer consejero del presidente, y seguramente el segundo hombre mas poderoso del país. De estatura mas bien baja, era capaz de intimidar a generales del ejército, pero esa cara rara vez la mostraba, por lo regular se mostraba afable y conciliador, a ella le recordaba a los actores del cine en blanco y negro.
—Hola Leo, que agradable bienvenida, yo también te he echado de menos—le saluda ella con sarcasmo.
—No estoy de humor para sarcasmos, llevo toda la maldita semana lidiando con el congreso, con ejército y todas las malditas agencias que tenemos.
Cuando recién había llegado a la casa blanca le intrigaba la costumbre de las reuniones en movimiento, pero rápido se dio cuenta que con el ritmo con el que se trabajaba en ese lugar era lo mas practico.
—Usted debe ser el capitán Ventresca.
—Así es, mucho gusto señor McGarry.
—Lo estábamos esperando, mira que guardarse un secreto como este al resto del mundo.
—Esa es nuestra especialidad.
El informe que había enviado preliminar, pero era obvio que ya se habían encargado de aumentarlo, seguramente se habían comunicado directamente con el Vaticano, para que respondieran por su aliado italiano, de hecho seguramente si no lo hubieran hecho así, no le hubieran permitido acercarse tanto al presidente.
—Nuestro "asunto" sigue siendo secreto para la mayoría del personal, tenemos preparada un ala entera para trabajar en esto, les dijimos a la prensa que se trata de una remodelación, pero lo usamos para almacenar todas las tonterías que nos han traído.
Como si intentaran confirmar las palabras del jefe de gabinete, ven salir a algunos diablillos de Cornualles siendo perseguidos por algunos agentes del servicio secreto. Como si no hubiera sido suficiente una pequeña hada llego y se poso en el hombre de McGarry.
—Pero si yo no he enviado nada de esto.
—Y eso lo agradezco, pero obviamente no fuiste la única que salió en busca de nuestros reticentes "amigos". Todos los que tienen algo de poder lo hicieron. El ejército, la armada, la fuerza aérea, la CIA, el FBI, hasta la DEA. Lo único que me falto fue que viniera el sheriff de Salem arrastrando adolecentes por brujería.
—Parece que tuvieron éxito.
—Eso es relativo capitán, la mayoría trajeron charlatanes y locos, algunos otros lograron traer algunos objetos que seguimos analizando, y por supuesto seguimos teniendo a estos curiosos visitantes.
—Las hadas son muy elusivas, la verdad es que es la primera vez que veo una—dice el capitán—, pero parece muy contenta.
—Eso parece, pero por desgracia o hablamos el mismo idioma, tarde horas en explicarle que no me podía seguir fuera de aquí. Pero de todas maneras, solo ustedes dos lograron hacer un verdadero contacto con el "otro lado".
Ahora comprendió porque le dijo que había ganado muchos enemigos. Ella conocía el funcionamiento interno del ejército y comprendía bien que nadie estaría contento con que fuera el presidente el único que tuviera contacto con aquel misterioso mundo.
Mientras seguía poniéndose al tanto de los eventos mas resientes en el país, llegaron a la sala de operaciones, lugar en donde ya los esperaban para un informe completo. La exposición de toda la información que habían reunido duro mas de una hora, el debate entre los altos mandos del país les llevaría toda la tarde. Las opiniones fueron divergentes, los militares pedían la libertad para montar un ataque y hacerse con el portal para crear un puesto de avanzada y prepararse para una invasión a gran escala. Todo fue muy lógico, los militares querían guerra, los políticos querían hacer política y los economistas querían comerciar.
Como si no hubiera sido suficientemente bizarra la reunión, en el cuarto de guerra estaban acompañados por los duendecillos recientemente capturados, y algunas hadas, incluida la que seguía en el hombro del jefe de gabinete.
El hombre que menos había hablado durante la reunión había sido el presidente Joshua Bartlet. Todos los que conocían al presidente sabían que era el poseedor de una mente privilegiada, capaz de comprender al derecho y al revela economía mundial y su política. Ganador del premio novel en economía, hacia que todo su equipo tuviera que trabajar a marchas forzadas para intentar mantener el paso de su mente.
—Todos tienen su punto de vista muy valido en su individualidad, pero no podernos implementar uno de ellos, ni siquiera todos al mismo tiempo, tendremos que implementar partes de cada plan, no pienso iniciar una invasión a gran escala a un lugar del cual no tenemos ninguna información. Nuestra mejor opción es aceptar la invitación y enviar una delegación diplomática.
Luego procedió a explicar algunos detalles que aparentemente iba inventando sobre la marcha, los cuales resultaban especialmente astutos por su parte. Por ejemplo tendrían que diseñar algún tipo de comunicación que prescindiera de la electricidad, pues aparentemente esta deja de funcionar al atravesar el portal. Todo su plan lo había deducido de las únicas fotografías que habían logrado traer del otro lado, las cuales habían sido tomadas por la cámara espía de la bota de la coronel, la cual era una reliquia de la guerra fría, su resolución tal vez no fuera la mejor, pero funcionaba, lo cual era un buen punto de partida.
Las reclamaciones del gabinete de seguridad fueron numerosas, incluyendo el problema de la inesperada juventud de los interlocutores del otro lado. La verdad es que no era para menos, si no hubiera sido porque se habían presentado pruebas irrefutables, hubieran intentado hasta un golpe de estado para destituir al presidente que estaba dando ordenes tan descabelladas. Además se daban cuenta de que las cosas estaban yendo por un camino totalmente nuevo y desconocido, y definitivamente no era el momento para disensión.
Antes de la cumbre en el mundo mágico, tenían que tener una reunión en otro lugar, si iban a crear una misión diplomática dual en otro mundo tenían que hablar directamente primero con sus compañeros del estado del vaticano. El presidente era un católico practicante y había platicado numerosas veces con el papa, habían discutido sobre muchos temas, y sobre todo de política mundial, y nunca había sospechado que sabia algo sobre un mundo escondido. Ahora tendría que conversar con ese viejo astuto, era obvio que aquella antigua ciudad guardaba muchos mas secretos de los que se esperaba.
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Nota del autor: Primeramente quisiera agradecer la comprensión y la espera por la tardanza. Se que este capitulo es mas corto que lo acostumbrado, pero es lo que tenia en mi antigua computadora. Por cierto, como mera anécdota, un viejo amigo utilizo un extraño ritual de necromancia para sacar el disco duro de mi computadora, para luego en lo que para mi fue un experimento alquímico lo colocarlo en otra computadora (que parece sacada de un museo), creando así una especie de Frankenstein digital, del cual logre sacar mis documentos, es obvio que mi entendimiento en maquinas es realmente limitado. Espero no tener mas demoras como la anterior.
Como siempre agradezco la atención, y espero que hayan disfrutado el capitulo, se que quedan muchas cosas en el aire, pero estoy buscando ideas para terminar. Estoy batallando un poco con el futuro de Luna, ¿alguna idea?
