A Luna le tomo algunos segundos terminar de comprender completamente la petición de Neville, por un instante la idea de aceptar ser la segunda esposa de su ex novio le paso por la mente, pero pronto dicha idea se disolvió en la ira que empezó a experimentar.

La joven no era demasiado buena en duelos, de hecho odiaba la perspectiva de usar la violencia, y en cuanto a pelear físicamente era aun peor, nunca en su vida le había dado un golpe en serio a nadie. La rubia había visto muchas veces entrenar a su mejor amiga, así que conocía bien la teoría de cómo dar un buen golpe, pero en la práctica nunca lo había hecho. Para cuando Luna por fin recupero la capacidad de pensamiento, lo primero que vio fue a Neville retroceder un par de pasos con las manos en la boca, mientras escupía mucha sangre y probablemente algún diente.

Todo era demasiado extraño para ella, su mente daba vueltas y no podía concentrarse bien, lo único que se le ocurrió fue correr buscando donde esconderse, por suerte para ella tenía un par de pisos en una torre de donde nadie podría sacarla.

Después de que Luna desapareciera corriendo por los pasillos del colegio, Neville fue acompañado por algunos de sus compañeros a la enfermería, eran miembros de su recientemente fundado cuerpo de seguridad. Aunque Luna no lo sabía, Cho había puesto un operativo de vigilancia pasiva al rededor de su amiga, aunque las elecciones habían pasado y el colegio se encontraba viviendo una temporada de paz, era ridículo bajar totalmente la guardia. El estudiante que había estado cuidando a la líder de los Ravenclaw, término perdiendo a la chica, por lo cual salió corriendo en busca de Cho.

— ¿Neville le pidió que fuera su segunda esposa? —pregunto Cho.

—Así es, en mi vida había visto a un peso completo derrotado de un solo puñetazo por una niña de la mitad de su peso.

— ¿Mitad?, yo diría una tercera parte.

— ¿Debemos buscarla?

—No importa, que la vigilancia entre en descanso, yo me encargare de ella, sé donde está.

Además de Luna, solamente Cho tenía permiso de entrar en las habitaciones privadas de la jefa de torre. Como se esperaba encontró a su mejor amiga debajo de su enorme cama llorando.

—En varias ocasiones hemos hablado del uso correcto de los muebles, como que las mesas no son sillas y que la cama se usa arriaba de ella, no por debajo.

—Abajo me siento más protegida—le dice desde abajo de la cama.

—Ese es mi trabajo.

—Hice algo horrible-por fin sacando la cabeza.

—Hiciste mucho menos de lo que yo le hubiera hecho si hubiera estado presente.

—Nunca le había pegado a nadie-francamente avergonzada.

—Por lo que me contaron se te da muy bien, creo que le tiraste un par de dientes—dice bromeando.

—Cho…

— ¿Qué pasa?

—Me duele la mano.

Cuando por fin salió de debajo de la cama, Cho vio que Luna se sujetaba su mano derecha con la izquierda, y aun desde lejos pudo ver que lo mal que estaba.

—Duele mucho—le dice cuando Cho le coge la mano para examinarla.

—Menudo golpe debiste de darle, te rompiste al menos tres dedos, y la muñeca también esta lesionada. Por el daño de tu mano, debo decir que lo de un par de dientes no es muy exacto, creo que le debiste romper la mandíbula.

—Estoy muy avergonzada.

—No lo estés, solo necesitas aprender un poco de técnica para que no te vuelvas a romper la mano al dar un golpe.

Mientras escuchaba la lamentación de su amiga, Cho se puso a buscar una de las posmas curativas de las que disponía Luna, las cuales estaban por encima del promedio de las que te podías encontrar en los hospitales mágicos.

—Arde

—No te quejes conmigo, tú la inventaste.

—De momento no quiero ser racional.

—Si prefieres puedes lloriquear más tiempo, te esperare, ya terminaron mis clases de hoy, así que tengo tiempo—le contesta con paciencia.

—No te burles de mi, Cho—mucho más seria que antes.

—No lo hacía, solo quiero que recuperes la compostura.

—Es solo que hubiera preferido no hacer tal ridículo enfrente de todo el colegio.

—A mi no me parece algo tan ridículo Luna, además creo que derribar a un chico que pesa el doble que tu, es algo impresionante.

—No me gusta la violencia Cho—le dice con verdadera convicción.

—Lo sé, por cierto ¿puedo suponer por tu estado que es verdad eso de que Neville te propuso ser su segunda esposa?

—Claro que es cierto.

—Yo le hubiera hecho algo más desagradable.

—Ser una segunda esposa no están malo.

— ¿Entonces porque te enfadaste?

Luna guardo silencio, la pregunta de su amiga no era sencilla, había más de una razón por la cual se había enfadado tanto con Neville, y estaba segura que la más importante estaba lejos de ser la mas evidente.

—Neville será un Lord, eso lo sé desde que no conocimos, y poco tiempo después también comprendí que había la posibilidad de que tuviera más de una esposa, pero creo que solo pensaba que actuaria de una manera diferente.

— ¿Creíste que te escogería sobre todas las cosas?

—Lo que creía era que hablaría conmigo de frente antes de andar haciendo otros planes. ¿Realmente crees que Harry escogió esposas, sin siquiera consultar con ellas?

—Eso solo lo saben ellas, pero comprendo tu punto, puede que Potter no sea de mis personas favoritas, pero es un tipo cabal, eso nadie se lo puede reprochar.

—Si él hubiera venido a mí y me hubiera explicado todo, lo hubiera considerado, no sé si hubiera aceptado, pero lo hubiera tomado en cuenta, pero en cambio actuó de manera solapada y engañosa, y solo cuando tuvo segura a Bones, hablo conmigo. Puede que yo tenga un montón de defectos Cho, pero definitivamente no soy el plato de segunda mesa de nadie.

La convicción con lo que dijo lo ultimo le hiso recapacitar sobre lo mucho que su amiga había crecido durante el último año. A pesar de su menuda figura se estaba convirtiendo en una mujer hecha y derecha. Por un lado era una lástima que dejara de ser una niña tan pronto, pero por el otro le gustaba la entereza que estaba adquiriendo, la cual le serviría para poder afrontar el futuro. Estaba segura que la próxima vez que se enamorara sería algo realmente especial.

234t25

Las noticas que llegaron de las rutas que habían utilizado para evacuar a los refugiados, fueron reconfortantes o al menos dentro de las circunstancias, los últimos dos grupos habían llegado con éxito, lo malo es que por lo que pudieron averiguar las autoridades ya sospechaban sobre el método que estaban utilizando para fugarse.

—El momento ha llegado—les informo la líder—, durante los ultimo días estuvimos organizando los dos grupos que partiríamos, ya tenemos nuestras provisiones, y hemos ensayado las rutas que utilizaríamos, las cuales por suerte no han sufrido grandes cambios.

A pesar de que ya habían estado trabajando parar memorizar las rutas, procedieron a volver a repasarlo todo, definitivamente era una operación que no admitía ningún tipo de error. Lo que más dificultaba la operación era el traslado de los enfermos y de los niños. Las velaas que se encontraban en el subterráneo habían decidió mantenerse juntas y partir hacia el norte, y ellas eran las que más hijos tenían.

El doctor muggle, preparo un extraño artilugio para poder mover a su esposa, primero podo algunas ramas que le habían empezado a brotar por los brazos, por suerte no fue algo doloroso, por lo que ella dijo, fue como si le cortaran el pelo. Era pequeña y muy liguera, gracias a lo cual fue posible que su esposo la enrollara en un par de sabanas y la prepara para colgarla en su espalda.

— ¿No te duele, esposo?-le pregunta su mujer durante la primera prueba.

—No te preocupes, en cuanto ajuste un poco los arneses será mucho más cómodo.

—Lo siento mucho, esposo, todo esto es culpa mía.

—Cuando en la boda nos dijeron que era en las buenas y en las malas, era sin bromas, y yo me tomo muy en serio mis promesas.

El recuerdo del señor DeLacour regreso vivamente a la mente de Apolline, aparentemente las driadas encontraban pareja de la misma manera que las velaa, no cualquiera estaba hecho para casarse con alguien como ellas.

—Se que todos tenemos objetos que nos gustaría conservar, pero deben comprender que tenemos que viajar lo más ligero posible. Así que nada de baúles ni de maletas, una mochila por persona, deben llevar comida y ropa de repuesto. Ya repasamos que tipo de ropa se debe de usar para pasar desapercibidos en el mundo muggle. Cuando crucemos al otro mundo, nadie nos estará siguiendo, pero eso no debe de ser motivo para que nos confiemos, y recuerden todos usar sus disfraces, no queremos llamar la atención de sus autoridades.

Ese era otro peligro de la operación, muy pocos de ellos podían pasar como humanos normales. Las driadas podrían pasar como adolecentes inadaptadas y excéntricas, con cabellos pintados de color verde, los demás no tendían tanta suerte, curiosamente las más problemáticas podían ser las velaas, lo último que necesitaban era un grupo de admiradores persiguiéndolas sin parar.

La etapa más peligrosa del viaje, seria la salida de los túneles, pues la única entrada que podían utilizar se encontraba en plena ciudad capital. La forma que habían escogido para escapar fue una un tanto rebuscada, la ciudad estaba viviendo una sobrecarga de mendigos y vagabundos, pero un grupo tan grande llamaría mucho la atención, ellos no viajaban en grupo, así que buscaron un grupo de viajeros que no interesara a las autoridades.

La comunidad gitana en el mundo mágico era de las pocas que podían viajar libremente por el continente, comerciando con artículos mágicos de todo el mundo, viajando en carromatos, compraban y vendían, además de montar espectáculos de vez en cuando. Además de esto, tenían la reputación de gente ruda y peligrosa, algo que debían de ser para poder sobrevivir en los caminos peligrosos, así que eso ayudaba a que no los molestaran.

— ¿Los carromatos no llamaran la atención en el mundo muggle? —le preguntan a Apolline.

—Se que también hay gitanos en su mundo, pero no se qué tan parecidos sean, me parece que ya no usan caballos, pero espero que no sea demasiado problemático.

Los barrios bajos del Paris mágico estaban atestados de personas, gente sin hogar y sin ningún futuro aparente, hechiceros, muggles y otros habitantes mágicos. Utilizaron un viejo edificio semi destruido para armar los carromatos los cuales utilizaran sobre todo para poder mover a los enfermos y a los viejos.

Sabían que atravesar la ciudad no sería demasiado problemático, pero salir de ella sería algo mucho más complicado. Se necesitaban documentos especiales para poder pasar la frontera, y tenían unos muy buenos, falsos claro esta pero muy creíbles.

—Un muggle dirigiendo una caravana gitana, eso no se ve todos los días—le dice el jefe de la puerta de la ciudad.

—Soy un squib, y esta es solamente una parte de la caravana—le contesta el médico, quien montaba en el primer carromato.

—Comprendo. Como se habrá enterado el registro de criaturas mágicas a entrado en vigencia y nadie entra ni sale de la ciudad sin haber sido revisado antes.

—Es mejor que lo haga, estoy totalmente de acuerdo, y cuando vea mi mercancía lo comprenderá mejor—con su mejor actuación de psicópata.

Habían colocado algunas jaulas con velaas y driadas dentro, de hecho habían escogido a las más atractivas del grupo para interpretar el papel.

—Se las compramos al ministerio, las llevamos a vender al mercado del norte.

—Seguro que sacaran muchos beneficios—sonriendo—, aunque me parece extraño que los gitanos entren en este negocio.

—Evolucionar o morir.

Si no hubieran puesto las jaulas hubieran visto el interior de los carromatos, y ciertamente no hubieran podido explicar a los demás pasajeros.

Sintieron un gran alivio cuando pudieron cruzar la aduana, era el primer obstáculo que tenían que superar y uno de los más peligrosos.

—Esto fue demasiado fácil—dice el orco.

—Tal vez—contesta Apolline—, por cierto ¿no te molesta que llevemos a tu esposa en una jaula?

—Le queda bien—encogiendo sus hombros.

— ¿Cómo es que terminaron una velaa y un orco casados? Si no es mucha intromisión.

—No es una gran historia en realidad. Pero debes entender primer que aunque la mayoría solo ve su belleza, pero para un orco eso queda en un segundo plano, cuando nos conocimos la habían secuestrado y sus padres nos habían contratado para rescatarla, cuando mis compañeros y yo por fin dimos con los secuestradores, entramos con las armas desenfundadas, al momento de la pelea por lo regular los rehenes se esconden, pero ella salto como un espíritu oscuro enloquecido, los sobrevivientes tendrán pesadillas durante el resto de sus vidas con ella—sin ocultar el orgullo que sentía por su mujer.

—Mira lo raro que son ustedes los orcos.

Las bromas y las historias no eran otra cosa más que un intento para relajarse, estaban demasiado nerviosos. El primer cruce hacia el mundo muggle no estaba lejos, era un portal casi olvidado al fondo de una cueva, cuando lo cruzaran limpiarían su rastro y sería imposible seguirlos, así que era un tramo particularmente peligroso. Estaba anocheciendo y viajar por un bosque cerrado era realmente difícil.

Apolline ni siquiera pudo ver de dónde vino el ataque, de pronto le cayó una red encima que la derribo del carromato. Todo fue muy rápido y brutal, derribaron a la mayoría de los guardias, todo parecía ir bien para los atacantes, pero lo que no habían tenido en cuenta eran las jaulas, pensaron que las chicas estaban encerradas, pero las jaulas no eran lo que parecían, sino que las utilizaron para defenderse. Lo que menos se esperaban era a un grupo de driadas utilizando su magia sobre los arboles para defenderse de aquellos hechiceros y de esos duendes.

Apolline nunca había estado en una batalla verdadera, y rogaba nunca volver a estarlo, pero en su interior comprendía la razón por la cual estaba en ese lugar, la seguridad de sus hijas lo era todo para ella. Cuando vio a aquel orco pelear se sintió aterrorizada pero a la vez sintió cierta parte de satisfacción pues fue como si regresaran un golpe en su nombre contra aquel gobierno que tanto la había cazado y aterrorizado. La gran hacha de guerra que usaba aquel guerrero segaba la vida de sus enemigos como si fuera una cosechadora. Pero no era solamente él, los demás también pelearon por su vida. No pudo dejar de sorprenderse al ver como la esposa de su amigo orco degolló a una hechicera que intentaba correr cargando a una de las niñas, con un cuchillo largo de hechura orca.

—Ustedes no son gitanos, son refugiados—dice el ultimo duende en caer.

— ¿Cómo nos encontraron?

—Nos avisaron los de la aduana, decían que llevaban un cargamento valioso, se suponía que sería un trabajo sencillo, robar la carga y revenderla.

Fue lo último que dijo antes de quedar inconsciente, el jefe orco lo golpeo con el mango de su hacha de guerra.

—Cuando no se reporten alguien vendrá buscarlos, pensaran que se escaparon con el botín, no podemos esperar más, nuestro disfraz ya no sirve.

Desecharon las jaulas y subieron a los carromatos, el cruce era apenas suficiente para que estos pasaran. Lo que ellos aun no sabían era que dicha zona ya estaba vigilada en el mundo muggle, la guardia suiza sabía que por aquellas tierras había un cruce entre los mundos, y tenían un puesto de vigilancia permanente.

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La princesa Lena por su parte no parecía demasiado preocupada por lo que opinaran las personas sobre ella. Cuando era niña había sido criada entre todos los privilegios que podían existir en la corte de la zarina, por lo cual creció muy alejada de lo que eran las personas normales y sus vidas, mucho menos sus problemas. Cuando había sido suficientemente mayor había entrado en la academia militar, y su mundo se expandió, pero aun así seguía siendo tratada según su estatus. No fue sino hasta que empezó a trabajar como ayudante de su abuela que empezó a ver el mundo tal como era para las personas que no lo tenían todo. No es como si ella se sintiera realmente superior a las demás personas, pero simplemente no sabía cómo relacionarse, no pensaba mucho al respecto pero empezaba a sentirse profundamente sola.

Su abstracción del mundo tenía más de una razón de ser, la primera era su misma timidez, pero estaba lejos de ser la más importante, había otros dos mucho más relevantes. La primera es que a pesar del mejor esfuerzo de Lord Potter, su mente no había regresado a su antiguo estado, tenía todos sus recuerdos pero ya no se sentía ligada a muchos de ellos, de hecho muchos ya ni siquiera los entendía, aunque su aspecto físico seguía siendo el mismo de antes de su transformación, ya no se reconocía, en muchos aspectos seguía siendo la pequeña niña que había encontrado el Lord dentro de la cabeza de la chica. La segunda cosa que la mantenía intranquila era sin lugar a dudas el mismísimo Lord Potter en persona. Le debía la vida, lo cual siempre creaba un vínculo entre dos hechiceros, pero lo de ambos había sido demasiado personal, es casi como si él la hubiera creado de piezas desechadas. La parte más desconfiada de ella, le decía que lo que había empezado a sentir por él bien podría ser algo que él le hubiera implantado en su nuevo ser. Tal vez fuera mera admiración o tal vez gratitud, pero sabía que lo tenía que volver a ver.

Durante sus paseos, aunque no hablase con los demás, no implicaba que no escuchara lo que las personas decían. Lo que más le asombraba era el modo en que hablaban de su líder, lo hacían con tal respeto y aprecio que parecía más un libertador que un gobernante. Eran respetuosos de la ley y productivos en sus labores, llevaban con orgullo el estandarte de la ciudad, incluso los jóvenes estaban esperado la oportunidad de entrar al ejército, en general vivían en una época particularmente patriótica. El mismo impulso de conservación que le había hecho temer la posibilidad de estar siendo manipulada, la hiso pensar que tal vez ellos también lo estuvieran siendo. Con cierta intención investigativa decidió observar más detenidamente su comportamiento. Lo primero que noto fue la costumbre de las personas de visitar el centro de la ciudad, era casi un deber religioso para ellos. En el centro justo del a ciudad encontró un estandarte de un águila dorada, rodeado por una torre de luz, a cada lado dos enormes losas de piedra con grabados en dos diferentes idiomas.

— ¿Qué es esto? —se pregunta para sí.

—La declaración de la fundación y nuestras primeras leyes.

Solo se habían encontrado en un puñado de ocasiones, pero eso fue más que suficiente como para que con solo escuchar su voz supiera perfectamente de quien se trataba, cuando volteo a verlo, su mente esperaba el gran lord del que todas las personas hablaban, el que ella sabía que sería uno de los hechiceros más poderosos del mundo entero dentro de una década. Pero quien estaba detrás de ella era un tipo común, alto y de cabello negro, ojos verdes y una mirada pacifica, por no decir de verdadera sabiduría. Su ropa no concordaba con las expectativas, zapatos deportivos, pantalón de mezclilla y una simple camiseta con el escudo del colegio.

—Las personas vienen todos los días—le dice sin saber bien como conversar con la personas que la había re armado.

—Yo nunca se los ordene, pero las personas decidieron que la mejor manera de ser un verdadero ciudadano era conociendo sus derechos y obligaciones. En lo personal me parece muy bien, el que algunos quiera memorizarlos me parece demasiado, pero si así lo quieren hacer, yo no tengo problema.

Le creyó, seguramente si le hubiera dicho que la una es de queso también se lo hubiera creído. Un poco más lejos de ellos, la asistente del lord le dijo al jefe de seguridad.

—Esto no me gusta—die Pansy.

— ¿A qué te refieres? —pregunta Ron, pues no estaba ponindo mucha atención.

—A ella.

— ¿No te gusta porque esta coqueteando con tu esposo? —bromeando.

—Es difícil de explicar. Pero lo que si te puedo decir es que esa cara de estúpida que está poniendo ahora, me hace sentir incomoda y que si la viera Hermione pensaría lo mismo que yo.

De regreso en aquella esperada reunión, siguieron conversado sobre la extraña naturaleza de aquella misteriosa ciudad.

—Las personas dicen que la construyo de la nada.

—Ya existían las ruinas de una antigua ciudad, la cual utilice como base para esta nueva, solo la hice más grande y le di toques personales.

—Solo un verdadero omega hubiera sido capaz de una hazaña de esas magnitudes, comprendo porque mi abuela estaba tan interesada en ti.

—Fue una descortesía de su parte aparecerse en mi ciudad sin pedir ninguna autorización.

—Estaba muy preocupada por mi—la defiende.

—Y yo no la culpo, el problema es que la ciudad tiene sus propios hechizos de protección, y ella los rompió para entrar, eso nos dará muchos problemas, simplemente recalibrarlos nos tomara días.

—Se lo comunicare.

—Tenemos varias cosas de las cuales discutir.

—Si me quiere interrogar sobre nuestro cautiverio, la verdad es que no tengo mucho que decir—no puede evitar estremecerse ante el recuerdo de su sometimiento y tortura.

—No es sobre eso, ya estoy llevando mi propia investigación al respecto, lo que quiero es hablar sobre tu estancia en mi ciudad.

— ¿Me está echando?

—No, pero necesito saber porque estás aquí, y no has regresado con tu abuela.

Ella le había explicado a su abuela ciertas razones por las cuales no había querido regresar a Moscú, pero la verdad es que ni siquiera ella entendía la razón por la cual estaba haciendo lo que hacía.

—Fui enviada como delegada especial de la zarina para estar en contacto con el futuro hechicero omega.

—Una embajadora personal, que curioso.

—Los omegas tienen poderes comparables a verdaderas naciones, y ahora que e visto su país, debo decir que es aun mas importante tener contacto con usted. Te entregaría el documento de presentación para mi puesto, pero por desgracia lo perdí durante mi secuestro.

—Comprendo.

—Mi abuela me enviara uno nuevo lo más pronto posible.

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Harry no estaba muy seguro de lo que esa chica estaba planeando, sondeando su mente se daba cuenta de la gran confusión que estaba sintiendo, por la cual prefirió no seguir presionándola, ya tendría mas tiempo para investigar. Sobre todo la perspectiva de mantener contacto con la Zarina Anastasia, le interesaba mucho, se decía que era tan poderosa como Dumbledore y Voldemort, tenía que saber si podía considerar una aliada, o tendría que tomarla como una enemiga. Además se daba cuenta que su mente aun estaba en recuperación, sería mejor avanzar poco a poco con ella.

Su visita a la ciudad tenía más de un propósito, no solamente conversar con su huésped extranjera. Habían demasiados detalles de la ciudad que no podía atender desde el colegio y los cuales Lelio tampoco podía hacer solo. Aunque fuera sus vacaciones de invierno, serian de todo menos de descanso. El colegio había quedado en manos de Luna, quien se encargaría de las cosas mientras estuviera fuera del castillo.

—Si le das más trabajo a Luna, lograras que reviente—le había dicho Hermione durante el viaje de ida.

—Luna es más dura de lo que la gente piensa.

—Lo sé, pero también debes consideras que va a hacer lo imposible para no decepcionarte.

—Cuando reestructure su organización, tendrá menos trabajo.

—Neville se llevo a algunos de sus mejores elementos—se queja Hermione.

—Neville se convertirá en Lord el próximo año, es lógico que lo hayan seguido—le recuerda Harry.

—Luna también lo será un día, ¿o has cambiado de opinión?

—No, pero su proceso será muy diferente, y no puede andarle diciendo a las personas de que se presentara a las elecciones, si lo hiciera la eliminarían ahora que no es una amenaza, eso la pone en una clara desventaja a la hora de reclutar personas. ¿Te enteraste de la oferta que le hiso Neville?

—Todo el castillo se entero, me hubiera gustado ver como lo derribo de un solo golpe—dice Hermione, mostrando una sonrisa francamente lobuna.

—Ojala Neville me hubiera consultado antes de hacerlo.

— ¿Qué le hubieras recomendado?

—Le hubiera recomendado viajar en el tiempo y haberlo hecho hace unos cuantos meses.

—Tienes razón.

— ¿Crees que le diga que si? —pregunta Harry.

—No lo sé, de hecho creo que tú la conoces mejor que yo.

—Yo pienso que lo va a rechazar, pero ella realmente lo quería. Tú como chica qué opinas.

—No todas las chicas pensamos igual, y yo aun menos. Pero estoy de acuerdo en lo del tiempo, si se lo hubiera pedido hace algunos meses, estoy segura de que Luna hubiera aceptado. Cuando tú me escogiste demostraste que yo te importaba más que tu cargo, mientras que Neville lo que mostro fue que le importa más la opinión de su abuela que el amor de Luna, por eso me molesta su actitud. Crear un matrimonio múltiple es complicado por sí mismo, como para agregarle ese tipo de desplantes.

—Cuando regresemos al castillo hablare con ella.

—Estoy de acuerdo, Luna te respeta como a un hermano mayor o a un mentor, le importa mucho tu opinión.

Por más que tuvieran muchos asuntos privados que resolver, el trabajo también se terminaba imponiendo. Cuando llegan a la ciudadela, se reúnen con Ron y Cho quienes se habían adelantado una semana antes que ellos. Lo habían hecho con la intención de continuar con la preparación de la legión. Para la explicación se reunieron en una sala con una gran mesa larga en medio, lo que parecía ser una versión en pequeño del gran salón del colegio.

— ¿Por si sentimos nostalgia del gran comedor del colegio? —pregunta Pansy con algo de sarcasmo.

—Todos son críticos, la próxima vez que construya una ciudad conseguiré un arquitecto—se defiende.

—Estoy seguro de que ella no te estaba criticando, solo es que se te olvidaron los estandartes—le dice Rojo.

—Sigan bromeando y les daré un castigo ejemplar.

Sus dos amigos callaron pero permanecieron sonriendo.

—Empiecen-les dice.

—Yo iniciare—dice Cho—, para preparar un ejército más flexible hemos decidido dividirlo en dos partes. De momento iniciaremos con la infantería. Ron diseño la infantería pesada, mientras que yo la ligera.

—Me parece bien.

Cho utiliza su varita mágica para crear la imagen de dos personas, hombre y mujer, por alguna razón ambos se encontraban en ropa interior.

—Comprendo que puede parecer exagerado, pero si quieres un verdadero soldado profesional debes considerar su equipo completo—a pesar de que lo había dicho sin alterar su vos, se había puesto totalmente roja—son diseños prácticos y de tela que ayuda a mantener la magia, los hechizos de higiene son muy importantes sobre todo en campaña. Debe entender que el soldado no solamente debe sobrevivir contra el enemigo, sino también contra el clima y contra las enfermedades típicas del campo de batalla.

—Muy astuto de tu parte.

—Encima va el uniforme y luego la armadura de cuero—va vistiendo a ambas personas—, utilizamos los mejores materiales y en lugar de hechizos utilizamos runas para la protección, me base en la tecnología de las birds of prey, a pesar de la apariencia son casi invulnerables, hice pruebas con armas mágicas y muggles, a cierta distancia son totalmente impermeables al daño. Debo acotar que cuando me entere de la existencia del grupo de las birds of prey me sentí un tanto indignada por no haber sido invitada a participar.

Cho no era muy expresiva pero se las ingenio para demostrar que estaba bastante enfadada.

—Cuando las fundamos Ravenclaw aun era nuestro enemigo—le explica Hermione, intentando salvar la situación, pues gracias a Ron ya se había enterado de la facilidad con la que se le podía ofender a Chang—, aunque seguramente ahora podríamos hablar al respecto, aunque sería mejor que lo hiciéramos fuera de esta junta.

—Me parece bien—regresando a su exposición—, en general esto es equipo estándar para cualquiera, pero la verdadera innovación es su armamento y equipamiento, el arma principal es el arco, el alcance es el quíntuple del de un arco promedio sin magia, la cuerda es mágica y toda el arma puede encogerse o crecer a voluntad del usuario. En cuanto al carcaj tenemos algo especial diseñado. En teoría los soldados no cargaran ninguna flecha, los carcaj estarán conectados directamente a los usuarios así podrán escoger de una variedad de municiones que tendremos preparadas, las cuales serán creadas y almacenadas aquí, en la ciudadela, usaremos un sistema de traslado automático. Además de dicha arma, contaran con espada y daga, las cuales según las especificaciones del lord, tendrán dos funciones, el modo normal, de filo común, y uno segundo, el cual apodamos modo fantasma, el cual atraviesa los sólidos, pero al contacto con los seres vivos envía una corriente eléctrica que deja inconsciente al enemigo.

—Impresionante-dice Harry.

—Como ultima herramienta tenemos seguramente lo mas definitorio de este cuerpo-explica Cho—, sería demasiado costoso brindar a todos con capas invisibles, por lo cual diseñamos capas de camuflaje, la diferencia no es demasiada, pero ahorramos una gran cantidad de dinero, además de que solamente se activa durante cantidad específica de tiempo.

—Me gusta el color—dice Pansy.

—El verde no tiene referencia a los Slytherin sino a los bosques, me base en los arqueros medievales, sobre todo en la idea predominante en la literatura de Robín Hood.

—Muy impresionante, ¿Cuándo podremos empezar a producirlo?

—De momento solo tenemos lo prototipos, pero en cualquier momento podríamos organizar una fabrica.

— ¿Y tienen a los voluntarios?

—Ya tenemos una lista, y les estamos enseñando rutinas de ejercicio básicas.

—Tenemos personas muy entusiastas—interviene Ron—, de hecho todos tienen mucho entusiasmo, pero su condición física deja mucho de desear, la mayoría sufre desnutrición, y diversas enfermedades, si solo contáramos con medicina muggle no serian capases de luchar, pero gracias a un régimen de pociones diseñado por Luna, creemos que en alrededor de seis meses, estarán en optimas condiciones.

— ¿Y tú que me tienes preparado, Rojo? —le pregunta.

—Tú me conoces, jefe, cuando hago algo, lo hago a lo grande, si quiere gente para operaciones discretas, utiliza a los soldados de Cho, pero si quieres abrirte paso en medio de un mar de enemigos, utilizaras esto—con su varita mágica transforma las proyecciones de Cho, en lo que parecían ser legionarios romanos—, esos escudos no solamente protegen en si mismo sino que proyectan un campo de protección alrededor del soldado, las armaduras se les llama loricas segmentadas y por sí mismas también ofrecen mayor protección, pero no solamente eso, sino también peso, aunque para el usuario sigan pensando como si fueran simple tela, tienen la opción variable para aumentar de peso hasta media tonelada. Su armamento es muy conciso. Cuentan con el mismo sistema para suministrar proyectiles, que el de los arqueros, pero en este caso se trata de lanzas romanas, se llaman pilum, se pueden usar para envestir o para arrojar, además tenemos una variedad de las cuales pueden escoger, ya sean para aumentar su alcance, su mortalidad o su daño. El arma primaria es el gladio, espada corta, con las mismas características que la que usan los arqueros.

—Son pequeños tanques—dice Hermione.

—Me inspire en el material que me diste, los hechiceros nunca hemos tenido maquinas como los tanques muggles, y si te soy sincero no me gustan, pero busque la manera de neutralizarlos. Tenemos lanzas especiales para detenerlos y nuestras espadas están diseñadas para traspasar su blindaje, pero lo que realmente creo que hace la diferencia, es nuestra formación tortuga.

Ahora transforma la imagen que había estado utilizando. Primero crea un campo de pastizales en medio de la mesa de reunión, como si fueran juguetes aparecen al menos veinte pequeños tanques muggles, eran modelos viejos pero funcionaban para la explicación. Enfrente de los tanques aparecieron pequeños soldados en formación, eran legionarios formados en cuadros con sus escudos levantados, en lo que se conocía en la antigüedad como testudo o tortuga.

—Al momento de llevar a cabo la formación, se genera un campo de fuerza con un poder exponencial, avanzando en formación su armamento es ineficiente y pasan sobre ellos como si fueran simples cajas de metal.

Cuando terminaron las exhibiciones, sacan cuatro maniquís con los diferentes modelos, eran los prototipos que habían creado.

— ¿Qué opinan? —pregunta Harry rompiendo el silencio.

—Promete—dice Pansy.

—Si hubiéramos tenido un ejército preparado con este equipo, la última gran guerra hubiera sido mucho más sencilla—comenta Lelio.

—Tener un ejército personal te puede poner en un problema de imagen frente al congreso—le dice la señora Parkinson.

—No hay ninguna ley que lo prohíba—interviene Hermione.

—Legalmente no, pero en imagen puede traernos problemas—concuerda Pansy con su madre.

—Podríamos crear solamente la infantería ligera, y la podríamos manejar como un cuerpo de seguridad simplemente—dice Hermione, intentando conciliar.

—Eso ni siquiera seria dejar las cosas a medias, seria aun menos—dice Ron, defendiendo su trabajo-, lo que hagamos aquí no tiene nada que ver con el congreso.

—Puede que sea casi un país independiente, pero no lo es totalmente—le recuerda Cho.

—Y yo les recuerdo que esto no es un ejercicio de vanidad, el ejército es para luchar, no para desfilar—continua Ron.

Harry escuchaba con atención las opiniones de sus amigos y consejeros, cada uno tenía puntos validos, y puntos con los cuales no estaba de acuerdo, pero aun si no dejo de considerar cada detalle que escuchaba. La idea de tener consejeros era la de ver más puntos de vista que el suyo, si solamente se limitara a hacer lo que él pensaba correcto sin considerar las demás opciones, volvería a fallar. A pesar de todos los consejos y de toda la información que estaba recibiendo, era él quien debía tomar la última decisión, y asumir todas las consecuencias.

—Esto es lo que vamos a hacer-interviene Harry, generando un silencio total en la sala—, deben continuar con el entrenamiento del ejército, y con la generación de las armas. Tendremos ambas infanterías, pero la pesada la tendremos guardada, al menos hasta el momento adecuado, no quiero que los demás congresistas se enteren, para ocultarlos usaremos la infantería ligera, la luciremos en diversos eventos, de esa manera pensaran que esa es toda mi fuerza.

T254t3

Fue durante el tercer día de la estancia de Harry y sus compañeros en la ciudadela, que por fin llegaron aquellos que Harry había estado esperando.

—Se acerca una caravana-dice Ron casi gritando irrumpiendo en la habitación de Harry.

La llegada de Ron y de Cho fue recibida por un zapatazo, se trato de uno de los tacones de Hermione, y Ron tuvo suerte de no perder un ojo por el ataque.

— ¡Lárguense!-la orden no fue dada por Harry.

Cho y Ron salieron corriendo para terminar esperando a una distancia más razonable.

—Es posición no la conocía—dice Cho impresionada—, no pensé que Granger fuera tan flexible.

—Ellos tienen mejores instalaciones y más tiempo para practicar.

—No pienso dejar que nos derroten.

Ron estaba aprendiendo a sacar provecho del espíritu competitivo de su novia, era obvio que era mucho más astuto de lo que la gente pensaba.

— ¿Por qué siempre me pasa a mi? ¿Por qué nunca es Pansy la que termina enseñándolo todo en público? —se queja Hermione—, por mera ley de probabilidades alguna vez le tiene que tocar a ella.

—No te lo tomes a mal.

— ¿Estás intentando ocultar que esto te da risa?

—No lo intento en lo más mínimo—riendo—, solo hemos tenido un poco de mala suerte.

—Lo malo es que no tuvimos oportunidad de terminar—dice Hermione muy indignada.

—Quien dice que no podemos terminar, seguramente podemos tomarnos otra media hora.

— ¿Es que sabes de quien se trata? —sorprendida.

—Los estaba esperando, pero para que estés más tranquila, te diré que ley sus mentes y sé que tenemos tiempo—quitándole con decisión la cobija a Hermione, con la que había estado cubriendo su cuerpo desnudo.

Casi una hora después del pequeño incidente de exhibición, se reunieron en los imponentes muros de la ciudadela. Eran una caravana difícil de describir, sobre todo porque los viajantes se trasladaban en mamuts peludos. Cuando se acercaron se pudo apreciar que no se trataba de personas, o no humanas al menos, su tamaño y su piel verde los delataba como orcos. Cuando llegaron a la entrada principal de la ciudad, hicieron sonar un cuerno para anunciarse.

—Jefe del clan de los lobos blancos pide audiencia con Lord Potter—proclama uno de ellos con voz atronadora.

—Realmente nunca pensé que vinieran—le dice Hermione al oído.

—Yo nunca lo dude-le contesta.

La contestación la dio Ron, quien utilizo magia para amplificar su voz.

—Hermione, quiero que te encargues de colocar una carpa en la entrada, donde podamos discutir. Pansy, tu ve y busca al consejo de ancianos, esta es una reunión realmente importante.

— ¿Y estás preparado?-pregunta Hermione.

—Claro.

—Pero…

—Ustedes dos son mi amuleto de buena suerte, son lo que necesito para hacer lo necesario.

De una manera muy similar a la reunión que habían hecho cuando aquellos ex esclavos habían llegado a aquellas tierras. En la mesa redonda se sentó Harry de primero, luego llegaron los tres ancianos, que conformaban el consejo, Por ultimo llegaron los representantes orcos, se trataban de los tres que Harry y Ron habían conocido, además de otro que no habían visto nunca.

—El sabio del clan nos a informado de una propuesta de alianza—dice el joven orco desconocido.

Por su actitud se veía que estaba más que incomodo, pero cuando Harry empezó a sondear su mente, se dio cuenta de que se trataba de algo más profundo que simple incomodidad. Era el líder del pequeño clan, puesto que había ocupado durante los últimos dos meses, según pudo ver, se sentía totalmente inadecuado para ese puesto, eran muchas responsabilidades, y peor aún ahora, pues en cada año era más oscuro que el anterior, durante la última batalla contra los elfos oscuros la mayoría de los guerreros habían fallecido, dejando casi solamente viejos y niños, solamente habían quedado un puñado de guerreros para defender al mermado clan. Con gusto hubiera cedido el liderazgo a su tío, a quien habían dado por muerto, pero que había sido capturado, pero este se había negado rotundamente, él era el sabio, y no podía tomar en si mismo las dos posiciones más importantes de un clan.

—Lo que les estoy ofreciendo no es una simple alianza, les estoy ofreciendo que vengan a la ciudadela, que sean parte de este pequeño país.

—Nosotros somos orcos, no somos mercenarios y mucho menos sirvientes.

—Ser un ciudadano es mucho mas compromiso que ser un simple sirviente, implica un compromiso mucho más profundo, conlleva un genuino interés por el presente y el futuro del país. Nos da derechos y nos da obligaciones, además nos da leyes que nos protegen, yo soy un rey, si, pero yo también soy gobernado por la ley, no puedo simplemente ordenar la muerte de alguien, ni tampoco puedo ordenar su vida, si un ciudadano quiere pasar su vida con otro yo no puedo juzgarlo.

—Humanos y orcos al mismo nivel.

—Así es, si aceptan se convertirían en ciudadanos, y totalmente iguales ante la ley y ante mí.

— ¿Y nuestro jefe de clan? —pregunta la mujer orco que había peleado en cierta ocasión con Ron.

—El formaría parte del consejo de gobierno.

— ¿Y que esperaría usted como pago?

—Los orcos están entre los mejores armeros del mundo mágico, y yo estoy armando un ejército, así que sus herreros tendrían trabajo asegurado.

Negociaciones como esas en el mundo muggle, hubieran tomado meses incluso años, pero ellos no podían tomarse el lujo del tiempo, tenían que obrar con rapidez y conciencia, fueron casi dos días sin descanso lo que les tomo hablar sobre todos los detalles. Los magos penaban que los orcos eran torpes y que no tenían ciudades porque no comprendían la complicación de las mismas, pero eso era una tremenda simplificación del problema. Las guerras tribales habían hecho complicado que se establecieran en el mismo lugar durante mucho tiempo, pero habían sido sus enemigos los que realmente habían logrado su disgregación por el mundo. Los orcos grises y los elfos oscuros eran más débiles en una pelea uno contra uno contra los orcos, pero en grupo eran sorprendentemente fuertes, por eso sus filas estaban tan mermadas, esta era una de las pocas opciones que les quedaban. Unir el clan a aquel reino les daría un respaldo que los demás clanes no tenían y con el cual sus enemigos no podrían perseguirlos y aniquilarlos.

—Me interesa saber más de sus enemigos.

—Son seres oscuros—explica el sabio—, los orcos grises eran como nosotros, pero fueron seducidos por los malignos, al igual ocurrió con los elfos oscuros, por eso mismo, el señor tenebroso de los hechiceros logro tan fácilmente reclutarlos a su causa.

—Yo no estaba enterado sobre eso.

—Los magos tienden a olvidar los demás países que existen. El ejército del señor tenebroso es inmenso, pero junto con sus aliados este crese inmensamente. Hay muchos que lo siguen, pues les ofreció lo que más han ambicionado durante siglos, conquistar el mundo muggle.

Era obvio que Voldemort mantenía sus objetivos en cualquier realidad. Ante la perspectiva, la unificación con la tribu de los lobos blancos, resultaba aun más importante. Si Voldemort estaba aliado con otras especies, él debía contestarle con la misma moneda, aunque debía de ser cuidadoso, el que fueran enemigos de sus enemigos, no los convertían necesariamente en sus amigos. Estaba convencido de la sinceridad de aquel grupo de orcos, pero tampoco podía confiarse, el que alguien fuera enemigo de su enemigo no lo volvía su amigo, por más que confiara en aquel clan de orcos, en otros casos tendría que considerar otras opciones.

El verdadero juramento se llevo a cabo en medio de la ciudad, en el centro aboluto en donde se encontraba erigido el estandarte y los monolitos con las leyes grabadas.

—Los que estén de acuerdo en unírsenos deberán leer las leyes, y jurar seguirlas de ahora en adelante. En el momento en el que lo hayan hecho, se convertirán en nuestros hermanos y hermanas—Harry inicia su discurso—¸ viviremos y prosperaremos, juntos seguiremos y separados nos perderemos, pero esto debe de ser un compromiso mutuo, solo si lo aceptan será válido, los que no quieran hacerlo son completamente libres para irse.

Harry sabia que un discurso demasiado elaborado no funcionaria con los orcos, tenía que ser directo y sincero, y así fue como les hablo, durante veinte minutos les hablo todos sobre lo que significaba ser un ciudadano de aquel nuevo país. Ningún orco se retiro aquel día, y según pudo percibir Harry, sus juramentos fueron completamente sinceros.

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La tarea que le había encargado Lord Dumbledore no era poca cosa, sino todo lo contrario era una de las más importantes que se le habían encomendado alguna vez. Se le había pedido sacrificar su vida de nuevo para un ideal. Cuando era joven dedico su tiempo y su amor a un hombre que nunca la quiso, puede que sus objetivos se hubieran cumplido, habían traído la paz al mundo mágico, una paz muy tenue, pero paz al fin y al cabo. Ahora se le había dado un extraño privilegio, había recuperado su juventud, y de nuevo se le había pedido dedicar su vida a otro gran líder, o al menos dentro de unos años lo seria.

Durante los últimos meses había abandonado sus deberes en el colegio, había tenido que regresar a su etapa de estudiante y preparase para su nueva labor, habían muchas cosas que ella desconocía sobre los hechiceros omega, y aunque su preparación ya había terminado, y aun así su comprensión sobre los mismos, en su propia opinión aun era limitada.

Minerva McGonagall había cambiado mucho, por fin se había acostumbrado a su nueva apariencia, y sobre todo a su nueva salud, desde su nueva manera de caminar se veía mas decidida y lista para la acción, de lo que había estado en décadas. Cuándo regreso al castillo, se sorprendió por la ausencia de Lord Potter, pero más que sorprenderla, agradeció su ausencia, así podría terminar de prepararse.

—Comprendo la necesidad de esto, pero, ¿Por qué no se lo enseña usted mismo? —le había preguntado a Dumbledore.

—Harry no necesita un maestro, necesita alguien que le aconseje, serán sus decisiones las que marquen el futuro.

—Él está lejos de estar listo para una responsabilidad de ese calibre.

—Lo sé, y yo tampoco estoy listo para retirarme aun, pero por desgracia estoy convencido que en la próxima guerra mi participación no será tan importante como en la última.

— ¿Harry es el único omega de su generación?

—No lo sé, y no lo creo, pero es el único en el que confió. Actualmente hay tres hechiceros aparte de mí, que son los más peligrosos por sí mismos, pero debes entender que los grupos de hechiceros son igualmente de peligrosos.

Todos parecían pensar que estaban a punto de ver el fin del mundo, ella comprendía en parte porque pensaban que eso pasaría. El exilio impuesto a lord Voldemort y al emperador caducaría en tres años, entonces tendrían que volver a hacerlo, o conseguir negociar con ellos, aunque obviamente existía la tercera posibilidad, la de la guerra total, muchos estaban dando por sentado que se trataría de la tercera posibilidad, tanto asi que no parecían muy interesados en ningún intento de negociación.

Albus no le había dicho la verdad, y ella tampoco le había dicho todo lo que sabia, no le había hablado sobre la recientemente creada facción del gobierno, pero con Potter esa actitud no funcionaria, tendría que sincerarse completamente, y si era cierto lo que Dumbledore le había dicho, sobre las habilidades mentales del joven, en realidad no tendría muchas opciones al respecto.

Para cuando el grupo de Lord Potter regreso al castillo, se sentía preparada para lo que se avecinaba, pero no por eso tenía menos dudas sobre el futuro.

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Los viajes entre el castillo y la ciudadela se estaban volviendo mas cómodos gracias a que ahora contaban con la flotilla de vehículos que habían conseguido Lelio y Hermione, eran vehículos que había utilizado el gobierno para movilizar a personas de cierta autoridad, camionetas todoterreno negras muy características, a las cuales se les había retirado los distintivos del gobierno y se les había colocado el escudo del lord. Gracias a la magia se les había colocado ventajas que antes no tenían, mayor capacidad de carga y comodidad, pero sobre todo la protección que daba el blindaje muggle y mágico, además le habían colocado a todos el hechizo protector que permitía la utilización de aparatos eléctricos en el mundo mágico.

Los que vieron llegar los dos vehículos en los que llegaron al castillo tuvieron deferentes tipos de reacciones al respecto, algunos, sobre todo los nacidos muggles estaban contentos de ver este cambio, sobre todo en el líder del castillo, pero en cambio los más conservadores casi se horrorizaron, pues era otro paso en el cambio, como si las instalaciones eléctricas en Gryffindor y Ravenclaw no hubieran sido suficiente, ahora llegaba luciendo carruajes muggles como si fuera el otro mundo.

En la puerta principal del colegio los estaba esperando Luna, acompañada por Ginebra.

— ¿Alguna novedad con el colegio?

—Sospecho que en las noches se levanta y empieza a caminar por las montañas, pero aun no tengo pruebas suficientes—totalmente seria.

—En ese caso sigue investigando-de igual manera.

La amistad entre ambos había crecido mucho desde que eran aliados, así que ya nadie se sorprendía con las bromas que tenían entre los dos.

—La verdad es que fue como ver crecer la hierba—interviene Ginny—, el consejo Hufflepuff sigue trabajando a marchas forzadas, tienen a todos sus estudiantes estudiando para mejorar sus promedios, Los Slytherin están más o menos en lo mismo, intrigan entre sí, sino lo hicieran ya hubieran derrocado a Malfoy, pero mientras sigan peleando entre sí, su puesto sigue seguro.

—Mientras no pida ayuda no intervendremos, pero mantente pendiente, no quiero tener que rescatarlo porque lo quieren linchar.

—McGonagall te ha estado buscando—dice Luna, cambiando de tema—, no me ha querido decir de que se trata.

—La profesora es de fiar, pero no me gusta que sea tan misteriosa—contesta Harry.

La maestra estaba entre el pequeño grupo de personas que conocía su verdadera identidad, aunque en su opinión no había casi nada que ella pudiera hacer con esa información, era importante saber que deseaba.

— ¿Cómo sigue todo en la ciudadela? —pregunta Luna.

Muchos se sorprenderían al saber que el plan de salud de la ciudadela había sido diseñado totalmente por la rubia, las medicinas, los suplementos alimenticios y los horarios en los que debían ingerirlos, todo había sido pensado y definido por ella.

—Avanzan según lo planeado—le explica la castaña—, las personas que contrato Lelio para ayudarlos, están haciendo un buen trabajo.

— ¿Qué harán con ellos cuando terminen?

—No lo tengo claro—contesta Harry—, podría borrarles la memoria, o tal vez solamente alterarla, cualquiera de las dos opciones es viable, pero demasiado drásticas, no quiero abusar de personas que están trabajando para mí.

—Pero no tenemos muchas opciones.

—Aun es pronto para decidir sobre esto, estoy seguro que algo se me ocurrirá.

Eran ese tipo de decisiones las que hacían que su trabajo fuera aun más difícil de lo que ya era. Claro que contaba con muy buenos consejeros pero el tomaba la última decisión.

—Joven Lord Potter, necesitamos hablar en privado.

Se trataba de la profesora McGonagall. Esto le sorprendió pues era pocas las veces en las que la había visto perder el control de sus emociones de esa manera, no fue necesario más que un leve sondeo para sentir la preocupación que invadía su mente.

— ¿Tenemos que hablar a solas, verdad?

—Así es.

—Hermione, encárgate de todo, esto no puede esperar.

Eran detalles, pero se tenían que hacer, además era una manera más sencilla que ordenarle que no lo siguiera, pues estaba seguro de que realmente quería asistir a la reunión. Cuando llegan al despacho de la profesora, pasaron de largo y entraron a una sala sin ningún mobiliario.

— ¿De qué se trata?

—El profesor Dumbledore me envía.

—Yo pensaba que ya había superado la etapa de ayudante de Lord Dumbledore.

—Yo ya no le guardo ninguna lealtad. Esto se trata de lealtad hacia el mundo mágico.

— ¿Es que ya no le es leal a nadie?

—La historia del mundo mágico, está marcada por la existencia de grandes caudillos, tal vez este dentro de nuestra naturaleza, no lo sé, pero así ha sido y lo seguirá siendo durante algún tiempo. Sé que de momento lo que estoy diciendo no tiene mucho sentido, pero para cuando termine de explicarle lo que se sobre los hechiceros omegas. Sobre todo entenderá él porque estoy a punto de jurarte lealtad.

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Se había perdido, durante un par de días había vagado por el bosque sin poder orientarse. No solamente se trataba de su sentido espacio temporal, sino que también le serbio para darse cuenta de su identidad. Su nombre era Lilian Evans, o lo había sido antes de su boda cuando cambio su apellido a Potter, Lady Potter en realidad. Poco a poco fue recordando a sus familiares y a sus amigos, pero sobre todo recordó a su hijo, acababa de cumplir un año cuando Lord Voldemort había llegado a la mansión buscando venganza. Ella y su esposo habían sido piezas clave para lograr el exilio del auto proclamado señor tenebroso, y había decidido aniquilarlos antes de partir de regreso a sus tierras del norte. Recordaba que para poder entrar a la mansión había derribado los mismos muros del edificio. El problema fue que junto con las defensas, también cayeron las alarmas, sino hubiera sido así hubieran recibido ayuda, sobre todo de su suegro, Charlus Potter, uno de los dos hechiceros de toda Europa que se podía medir uno a uno con Voldemort.

Su esposo se había adelantado, varita en mano para batirse con Voldemort, pero ella sabía que por más fuerza que tuviera su esposo no podría solo contra él, necesitaban al menos un equipo completo de aurores para detenerlo, y no sabía siquiera si estaba solo. Ella tenía que escapar con el pequeño, pero no lo hiso, lo oculto con sus mejores hechizos y regreso a pelear a lado de su esposo, pero ya era demasiado tarde, una gran explosión la arrojo contra una pared y la dejo inconsciente, después de eso ya no podía recordar mas, solamente algunas imágenes y fragmentos de lo que había sido su transformación en la muerte escarlata.

Al mismo tiempo que su mente iba recuperando sus antiguos recuerdos, iba perdiendo los de su alter ego. No sabía a ciencia cierta a que se debía, pero tenía una teoría, pensaba que al ser su alma arrancada de su cuerpo, había dejado un cuerpo fácilmente manipulable, pero ahora que había regresado a su cuerpo estaba recuperando el territorio perdido.

Ella sabía que su esposo había muerto, y le dolía en el alma, en realidad deseaba haber muerto aquella noche a su lado, pero tenía una razón para seguir con vida, una que la hubiera hecho levantarse de la tumba, su hijo. Por él no podía rendirse, y no lo iba a hacer. No sabía cuánto tiempo había pasado, días, semanas o tal vez meses, estaba segura de que sus protecciones lo habían mantenido a salvo, seguramente ahora, debía de estar a salvo con sus suegros, pero necesita a su madre, tal vez había pasado todo un año sin ella.

Seguramente la habían dado por muerta, y no sabía cómo reaccionarían al verla. Lo que de hecho aun no sabía siquiera ella como reaccionar era sobre "la muerte escarlata", no podía siquiera precisar cuánto daño había causado realmente. Muchas cosas habían desaparecido, pero seguía recordando los asesinatos, muchos de ellos, ni siquiera durante la guerra lo había tenido que hacer, pero ahora había sido obligada ha hacerlo, y no pensaba dejarse manipular de nuevo, pero sobre todo enmendaría su camino.

Cuando al fin llego a la ciudad capital, se encontró con la sorpresa de que a duras penas podía reconocer la ciudad, por lo cual pensó que durante su huida hacia el exilio, Voldemort había causado muchos más daños de los que ella se había imaginado y que habían tenido que reconstruir la ciudad.

La decisión sobre a quién acudir primero, la mantuvo preocupada, pues sabía que no podía aparecerse de pronto, tenía que escoger a alguien que le ayudara, tenía que ser alguien que creyera cosas imposibles, y que tuviera la mente de un verdadero estafador, para que pudiera considerar todas las posibilidades. El único que conocía con esas características, era Sirius Black.

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—Los hechiceros omegas, son los más escasos, y también pueden ser los más poderosos, aunque esto no los hace invencibles.

—Conozco la muerte.

—De eso no me cabe duda, pero lo que debes comprender es sobre la causa de tu existencia.

— ¿Dumbledore descubrió porque los omega existimos?

—Él sabe porque existe, la magia les da ese don por una razón, pero dicho motivo es individual.

Minerva y Harry conversaban en una sala completamente vacía, a excepción de dos pequeños sillones redondos, sin respaldo, en donde ambos se encontraban sentados en medio de cada uno con las piernas cruzadas, como si estuvieran sentados en el suelo.

—Según los registros históricos, la primera magia que existió fue la de la palabra y la voluntad.

—La magia original, en toda la biblioteca solo se menciona como historia, en ningún lado sobre cómo era, y mucho menos como usarla.

— ¿Ha leído toda la biblioteca?

—Yo no, pero conozco a quien sí lo ha hecho, y he aprendido por las malas a escuchar lo que me dice.

—Los omega son los más grandes exponentes de la voluntad y la palabra, yo solo pudo usarla hasta cierto punto, permíteme mostrarte.

Entonces McGonagall hiso un gesto un tanto dramático con ambas manos y pronuncio una palabra que Harry no pudo entender, de pronto el sillón en el que ella estaba sentada empezó a flotar casi un metro, luego de unos segundos bajo al suelo.

—Esta magia fue el origen de todos los hechizos que conocemos, y se origino mucho antes de la invención de la varita mágica, y mientras que para mí y para la mayoría de los hechiceros es mucho mas sencillo utilizar nuestras varitas, para un omega logra sacar todo su potencial, incluso aun mejor que con un báculo.

—Comprendo muy bien lo que dice, ya me he sentido limitado en algunas ocasiones. ¿Qué idioma utilizo?

—Gaélico, pero eso no es lo que influye en la magia, puedes usar cualquier idioma, lo importante es el significado que tiene para ti. Pero aun mas importante es la voluntad que tengas en tu interior, la proyectaras atreves de tu pensamiento, la palabra, la pronuncies o solo la pienses, le dará forma a tu voluntad.

— ¿Cuál es el límite?-pregunta Harry.

—La ley de Merlín, no puedes alterar el circulo de la vida, pero hasta donde sé, ese es el único límite existente en este tipo de magia, al menos para los omegas.

—Esto nos regresa a la cuestión principal ¿Qué somos los omegas?

—Son los avatares de la vida y de la magia, dotados de un acceso sin límites al poder. Su misión es la de extender la vida y preservar la magia, pero también hay los que hacen lo contrario, los que se convierten en avatares de la muerte.

—Como Voldemort.

—Como él y como muchos más, la muerte es seductora y hace grandes promesas, el poder absoluto en solitario.

—Supongo que es lo que buscan el emperador y Voldemort.

—Eso no lo sé, pero es posible, pero lo importante es el objetivo que tienes tú.

—Proteger y extender la vida, eso es un galimatías—contesta Harry.

—Dumbledore, Romanov, y tu propio abuelo, han impedido que la vida se extinga en este planeta, pero en cuanto a extenderla es algo muy diferente.

—La magia es vida y la vida es magia—dice Harry, recordando esa vieja frase.

—Veo que no te estoy diciendo algo nuevo.

—No es eso, solo que parece que mis ideas innovadoras, no lo son tanto como pensé que eran—dice más para sí mismo que para ella.

—Creo que ahora soy yo la que no entiendo.

—No se preocupe por eso, solo se parece a cierto proyecto en el que he estado trabajando.

—Tal vez su proyecto secreto, no lo sea tanto, pues es exactamente lo que Dumbledore piensa que debe de hacer.

—Así que regresamos a ser títeres de Dumbledore.

—Al contrario, si logra solucionar el problema que él nunca logro, dejara de estar a su sombra. De hecho creo que llegara el momento en que su contribución con el mundo sea más grande que el de Albus.

Toda la información que recibió de su antigua profesora era importante, pero la oferta de McGonagall era bastante complicada. Antes de siquiera empezar la conversación había sido necesaria una promesa sobre la discreción, por no decir secretismo necesario.

— ¿Acepta mi oferta? — pregunta Minerva después de un tiempo.

—Para saber que realmente dejo de lado sus antiguas lealtades y de que realmente puedo confiar en usted, sería necesario un verdadero sacrificio de su parte, ¿realmente está segura de esto?

—Completamente.

—Entonces no perdamos mas el tiempo-levantándose.

McGonagall imita su movimiento, ambos caminan hasta estar frente a frente, entonces Harry queda de pie, mientras que Minerva baja la rodilla izquierda al suelo.

—Yo, Minerva McGonagall, juro mi absoluta lealtad y obediencia a Lord Harry Potter, prometo seguir sus instrucciones al pie de la letra, y no guardar ni el mas mínimo secreto en mi mente y en mi alma.

Un juramento muggle no tiene ninguna trascendencia mas que la misma voluntad del que pronuncia la promesa, pero los magos tienen la opción de jurarlo con su magia, llevando a cabo lo que conocen como juramentos inquebrantables, los cuales hacen verdadera justicia a su nombre. Romper un juramento inquebrantable equivale a una muerte inmediata.

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NOTA DEL AUTOR: Hola a todos de nuevo, se que ha pasado mucho tiempo, pero espero que continúen leyéndome. No creo que me vaya a tardar tanto tiempo con el siguiente capítulo. Llevo varios capítulos sin que pase algo no apto para menores, a ver si en el siguiente se me ocurre meter algo así.

Como siempre agradezco los comentarios, y espero sus sugerencias, ideas y hasta reclamos.