El primer año de Anna Parkinson y Layla Miller había iniciado bien, ambas habían quedado en la misma casa y compartían dormitorio, junto con otras tres chicas que conocieron el primer día de clases, al principio sus compañeras no pudieron dejar de sentirse un poco incomodas por la extraña personalidad de Layla, sobre todo a la hora de decir cosas que no debería de saber, o de moverse con una facilidad asombrosa pues su mente siempre estaba unos instantes por delante. Por suerte ya tenían una estrategia preparada para ese problema, para su precognición no había ninguna mentira plausible mas allá de tener buenos reflejos, pero para la información que recibía su mente automáticamente, la profesora Trelawney le obsequio un mazo de cartas de tarot, invento una historia de que eran una reliquia familiar y que poseían el poder de la profecía, lo cual resultaba un buen engaño, pues la mayoría pensaría que se trata de un engaño y los que pensaran que realmente sus predicciones eran verdaderas irían tras su mazo de carta y no directamente contra ella, lo cual creaba una protección para ella. Cuando sus compañeras comprendieron que la del poder eran las cartas, solo pensaron que Layla era un poco extraña, cuando empezó a utilizar sus cartas para divertirlas y jugar, terminaron perdiendo la desconfianza. Otra cosa que era bastante difícil de explicar sobre Layla era su dieta, su mente necesitaba demasiada energía para funcionar correctamente, por lo cual comía alimentos abundantes en azúcar, el que permaneciera delgada y bien nutrida cuando su comida se basaba en dulces era un gran misterio, hasta el momento aun no se les había ocurrido algo suficientemente creíble para explicarlo, pero seguían trabajando en ello.

— ¿Como sigue tu mamá?

—Muy entusiasmada, su vida ha cambiado totalmente, es como si hubiera rejuvenecido. Unas semanas en el hospital y un par de días en la clínica de Lord Potter, y ahora parece más nuestra hermana mayor que nuestra madre.

— ¿Te sentirías cómoda si volviera a casarse? —le pregunta Layla.

— ¿Mi madre se volverá a casar? —le pregunta muy sorprendida, al recordar que su amiga, muchas veces preguntaba cosas que de todas maneras ya sabía.

—No es seguro, entre más lejos esta, mis visiones son menos precisas, pero he visto un par de posibilidades en las cuales tu madre se vuelve a casar.

—No lo sé, ya han pasado unos años desde que mi papá falleció, se quisieron mucho, pero no tiene porque seguir toda la vida ella sola, supongo que si encontrara a la persona adecuada yo estaría de acuerdo.

Layla sonrió por la respuesta de su amiga, pues entre las posibilidades que había visto en el futuro vio una en la cual la reacción de su amiga causaba una gran cantidad de problemas. Ese era el tipo de trabajos de los cuales se encargaba diariamente, nada demasiado grande, aun era demasiado inexperta en el uso de su don, como para arriesgarse intentando controlar cosas importantes o demasiado lejanas. Ese era su modo de entrenar, a duras penas empezaba a comprender la naturaleza de lo que podía ver, pero había una idea que a duras penas empezaba a interpretar, se trataba del verdadero alcance de lo que podía hacer. Hasta el momento se daba cuenta que solo algunas acciones eran realmente trascendentes, pero la mayoría no importaban, el tiempo simplemente se arreglaba, estaba aprendiendo a diferencias unas de otras, como cuando se había tenido que defenderé de aquel cazador que la perseguía o su futuro matrimonio con Harry, eso había cambiado vidas enteras, pero la mayoría de las cosas seguían funcionando igual de una manera u otra. Su don era peligro, y ella lo sabía, pues ya se había llevado al menos una vida, algo que pesaría en su conciencia durante toda su vida, a pesar de que había sido pura supervivencia, ella había matado a un hombre, tenía once años y ya debía una vida, por eso se tomaba tan a pecho controlar su don, no quería volver a estar entre la espada y la pared.

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El entrenamiento en la voluntad y la palabra, cuenta una vida entera para los hechiceros promedios, a McGonagall le costo meses comprender solamente la teoría, mientras que Harry se había puesto como meta el resto del año escolar para poder dominarla completamente. Se daba cuenta que en el futuro su poder de pelea individual podía ser casi insignificante, cuando los ejércitos se encontrasen en el campo de batalla, seria la calidad de la tropa y de la estrategia la que haría la verdadera diferencia, pero también había otro factor importante a considerar, Lord Voldemort, si el entrara directamente a la batalla, la mejor opción para derrotarlo sería que ambos se enfrentaran, y de momento estaba muy lejos de poder ganar en ese duelo.

En general fue una temporada tranquila, durante el cual, Harry pasaba temporadas casi ilocalizable, su entrenamiento era demasiado complicado y hasta peligroso para que lo vieran otras personas, solamente Hermione tenía permiso de interrumpirlos, algo que hacia lo menos posible.

— ¿Cuándo va a terminar su entrenamiento? —le pregunta Luna en cierta ocasión.

—Si te soy sincera no tengo ni la menor idea-le contesta—, me prometió que terminaría antes del año escolar, pero no podemos apresurarlos.

—Yo pensaba que a la profesora McGonagall no le agradaba Harry.

—Yo también, pero supongo que la situación es mucho más complicada de lo que pensamos.

Claro que lo era y ella lo sabía perfectamente, solamente ella y Pansy sabían sobre el juramento que había hecho Minerva, pero aun estaban en el proceso de comprender el verdadero trasfondo de esto. Luna aun no sabía todo sobre la misión y el propósito de la organización de la que formaban parte, esto se debía a que hasta el momento no había sido necesario informarle mas de lo que por ahora sabia, pero pronto tendrían que discutir al respecto.

—Así que nosotras nos seguiremos encargando del colegio.

—Mientras Harry este ocupado tu eres la cara publica de nuestra organización, intento ocupar la mayoría de sus obligaciones, pero gran parte de ellas son públicas y las tienes que hacer tu.

—No me estoy quejando sobre el trabajo, pero digamos que me cansa un poco el papel de marioneta.

—Solo haz lo que te digo como yo te digo.

Hermione le había estado prestando muy poca atención a dicha reunión en realidad, y por más que continuaron ablando ella siguió asiéndolo en modo automático. Ambas se encontraban en el despacho del líder del castillo, el cual ella había estado usando en ausencia de su esposo, en ese momento había estado ocupada con algunas cifras sin ninguna verdadera importancia, o al menos no una trascendental, pero por su propia personalidad no podía distinguir lo que era un trabajo urgente e inmediato y otro que podía esperar o incluso delegar a alguien más, para ella todo era primordial, excepto el trato con las demás personas, y aquella pequeña reunión había sido un ejemplo perfecto de eso.

—Hermione, tú no eres la líder del colegio.

— ¿Disculpa? —de pronto había dejado de entender la conversación.

—Eres una tirana—francamente enfadada—, Harry tiene al menos la cortesía de escuchar lo que le digo, tal vez no siempre está de acuerdo con mi opinión pero siempre la considera, tu solo das ordenes y esperas que todos bailemos a tu ritmo.

La castaña no supo cómo reaccionar cuando Luna se levanto y salió como un suspiro de la oficina.

— ¿Pero que fue eso?

Con lo silenciosa y discreta que podía llegar a ser Pansy, no fue raro que fuera ella quien le contestara, aunque en realidad no esperaba ninguna respuesta, pues hasta donde recordaba estaban solo ellas dos.

—Puedes llegar a ser bastante desagradable cuando quieres, hermana.

— ¿De qué estás hablando?

—De Luna, obviamente.

— ¿Qué le hice?

—Ni siquiera la escuchaste ¿verdad?

—Solo vino a preguntarme sobre Harry ¿no es así?

—Claro que te pregunto sobre él, pero también te explico detalladamente su proyecto de renovación de las casas y de trabajo inter casas para mejorar la convivencia en el castillo.

—Ni siquiera lo recuerdo.

—Si hubieras pensado en darle cinco minutos de tu tiempo seguramente lo recordarías—aunque no lo demostraba en su tono de voz era obvio que también se había enfadado.

Era ese tipo de situaciones por los cuales ella no tenía muchos amigos, si no hubiese sido por Harry y por Ron, su vida en la escuela hubiera sido exclusivamente los estudios, a veces pensaba en lo afortunada que era de haberse enamorado de su mejor amigo, sino hubiera sido así pensaba que se terminaría convirtiendo en una especie de fantasma del colegio, un día simplemente se levantaría y dejaría su cuerpo para continuar trabajando en la biblioteca, no paso por alto la analogía con el profesor de historia, y definitivamente no le gustaba esa perspectiva. Lo cual la llevaba a su nuevo y a la vez viejo problema, debía de encontrar una manera para poder mantener mas amistades, a pesar de lo comprometida que estaba con su esposo y con su trabajo, debía de mantener un círculo de amistades, Harry tenía sus amigos y Pansy también tenía sus propias amigas, incluso se estaba llevando muy bien con los demás compañeros del grupo, algo que ella no había logrado a pesar de haber crecido junto con ellos.

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Lord Black era alguien acostumbrado a tener soluciones para todos los problemas que se le presentaban, siempre reconocido por u astucia y habilidad para salir de las situaciones más complicadas, pero lo que estaba viviendo en aquel momento se salía e cualquier cosa que hubiera visto hasta el momento. No es que se le pudiera culpar por eso, pues seguramente son pocas las personas que se toman bien la resurrección de los muertos.

—Así que Lord Black, quien lo diría, todo ese tiempo renegando de tu familia y terminaste convirtiéndote en lord.

Sirius no le contesto, realmente no sabía que decirle, enfrente de él se encontraba Lilian Evans, quien estaba seguro había fallecido hace años atrás.

Esa misma mañana se encontraba trabajando en su despacho como de costumbre, cuando una de las personas del servicio le informo de la llegada de un visitante, lo que fue realmente extraños fue que se había negado a dar su nombre y que en cambio les había dado el nombre de "la furia roja de los merodeadores", dos términos que muy pocas personas conocían y que aun menos se atreverían a usar para conseguir una audiencia con él.

Mientras bajaba por las escaleras su ira iba aumentando, el que se hubiera atrevido a suplantar a su vieja amiga se iba a arrepentir toda la vida, pero cuando al fin vio de quien se trataba se quedo sin palabras.

Se trataba de una mujer vestida con una sencilla capa de viaje negra y un simple vestido gris de trabajadora, pero no fue sino hasta que se quito su capa que la pudo reconocer, su cabello rojo sangre y sus ojos verdes esmeralda eran inconfundibles. En general la mujer no había cambiado gran cosa desde la última vez que la había visto , seguía sin tener canas ni arrugas, y su figura seguía conservando su forma de reloj de arena, cintura angosta, cadera contundente y pechos generosos, seguía siendo una de las mujeres más hermosas que había conocido en toda su vida.

—Esto es imposible—le contesta Sirius.

Al reconocerla la había llevado inmediatamente a su despacho, donde podrían conversar sin que nadie les escuchar.

—No eras tú el que decía que no había nada imposible—dice ella.

—Dentro de lo razonable. Ojala tuviera veritaserum, para poder terminar con esto.

—Yo se prepararla —contesta ella sin poder evitar demostrar todo lo que sabía.

—Claro que se que sabes hacerla, pero lo que no sabría es si esa bien preparada.

—Todo se basa en la confianza ¿Por qué no me preguntas algo?, eso sería mucho más rápido.

—Podría funcionar—pensándolo un momento.

—Dispara.

— ¿Por qué te apodamos furia roja?

—Odio ese apodo y lo sabes, hace parecer que soy alguien inestable y violenta.

—Contesta.

—Quiero dejar bien en claro que mi enojo estuvo completamente justificado. Fue durante las vacaciones invernales de nuestro séptimo año. Colocaron un gran cartel en la sala común felicitándome por haber ganado ser la mejor delantera de toda la generación, y como si no fuera suficiente eso hechizaron mi ropa interior para que brillara color oro cuando me la ponía.

—Eso fue muy divertido—dice Sirius sonriendo, olvidando por momentos la situación que estaba viviendo.

—Por un mes no me pudo quitar la capa del colegio, pues la blusa del uniforme no ocultaba nada.

—Tú no estás del todo limpia.

—Y creo que yo también ya me disculpe lo suficiente, no debí incendiar su dormitorio, pero como atenuante te recuerdo que fue magia accidental.

—Mas que accidental yo diría que inconsciente, pero tienes razón, tuvimos suerte de que no tuvieras tu varita mágica en ese momento, sino nos hubieras incendiado a nosotros.

Casi nadie conocía aquella anécdota, pues habían tenido mucho cuidado para ocultarla, y no era para menos, estuvieron al borde de la expulsión, o algo peor, ellos por acoso sexual y ella por intento de asesinato.

— ¿Cómo es posible?, yo mismo fui a tu funeral.

—No sé qué es lo que enterraron, pero no fue a mí—dice ella con decisión.

El no estaba del todo seguro que todo esto no fuera parte de un sueño, pero aun así sintió como su corazón se regocijaba, era como si parte de él mismo hubiera muerto esa terrible noche, y ahora que su antigua amiga le había traído consigo esa parte de su propia alma.

—No me importa como halla pasado, estoy muy feliz de volver a verte.

Se abrasaron con fuerza, y ambos lloraron con franca felicidad, ninguno de los dos acostumbraba hacerlo casi nunca, pero ese no era momento para la entereza ni para forzarse en mantener las apariencias. Lily no había querido admitir para sí misma lo mucho que le había estado preocupado que su viejo amigo la aceptara, su confianza resultaba como una bocanada de aire fresco.

— ¿Pero cómo es que pudiste sobrevivir? —le pregunta Sirius al recuperar la compostura.

—No estoy del todo segura, la magia que usa Voldemort, esta mas allá de lo que puedo comprender.

—Pero debes saber algo, explícame que es lo que recuerdas.

—Me puedo hacer una idea. Aquella noche fuimos atacados por sorpresa y destruyo todas nuestras defensas antes de que si quiera pudiéramos usarlas, mucho menos escapar. James me ordeno escapar con Harry, pero lo desobedecí, oculte a mi pequeño y fui a ayudarle.

—Yo fui de los primeros en llegar aquella noche, la escena que vi todavía me da pesadillas, lo que le hiso a James…

—Utilizo maldiciones explosivas, lo recuerdo muy bien.

—A duras penas pudimos reconstruir lo suficiente para identificarlo. Supongo que quiso dejar muy en claro lo que les ocurría a los que se interponían en su camino.

—Yo estaba entrando en el salón cuando ocurrió, la explosión me envió lejos, fue entonces que debí caer inconsciente.

—Encontramos los restos de una mujer, aunque nos fue imposible reconocerla, supusimos que eras tú.

—Esa noche se suponía que solamente nosotros tres estaríamos en casa, pero la secretaria de James había llegado a entregarle un documento en último momento.

—La recuerdo, acababa de entrar a trabajar para James, desapareció el mismo día, supusimos que había sido quien los había delatado—le explica con verdadero remordimiento—, pero solo fu otra víctima más.

— ¿Tiene familia?

—Padres y hermanos, aunque nunca se le pudo comprobar nada, vivieron con el estigma de traidores.

Sirius guardo silencio mientras abría una gaveta de su escritorio, en donde guardaba su mejor botella de alcohol, para después servir dos copas y ofrecerle una a Lily.

—Llevamos mucho tiempo platicando pero no hemos ido al tema más importante—dice Lily, sin poder esperar ni un momento más.

—Harry ¿verdad?

—Llevo meses sin ver a mi pequeño, lo añoro y estoy segura que él a mi también.

La palabra "meses" reverbero en su cabeza como si fuera una campana, su amiga no sabía cuánto tiempo había pasado realmente. Tenía que hablar con mucho cuidado pues era imposible saber cuál sería el daño que ocasionara al decirle toda la verdad.

—Supongo que se encuentra con sus abuelos.

—No te preocupes, él está muy bien—sin contestar realmente.

—Se que a ti también te hubiera gustado hacerte cargo de él, pero sus abuelos son su familia más cercana.

—Aun necesitamos saber más de lo que te paso, luego te llevare que veas a Harry—aunque bien sabia que sería mucho más complicado que simplemente decirlo.

—Mientras viajaba hasta aquí tuve mucho tiempo para pensar al respecto y creo tener una buena teoría.

—Te escucho

—Creo que Voldemort me arranco el alma.

— ¿Eso es siquiera posible?

—El hace magia fuera de nuestra comprensión, recuerdo muy poco del ritual que utilizo para separarme de mi cuerpo, pero sí recuerdo la sensación de no tenerlo, no fue doloroso en sí, fue como perderme en el infinito, pero sospecho que fue todo lo contrario, creo que me encerró en una especie de esfera de cristal.

— ¿Qué mas recuerdas?

—No estoy segura—forzando su memoria al máximo—, recuerdo una especie de museo, supongo que uso la esfera con mi alma como una especie de trofeo. Perdí completamente la noción del tiempo, siento que fueron minutos, pero seguramente fueron semanas o meses.

— ¿Por qué piensas eso? —empezando a hacerse una idea de lo que le había pasado a su amiga.

—A mi cuerpo le encontró otra utilidad, cuando lo recupere me di cuenta que fue utilizado como guerrero. Aunque desde entonces los recuerdos residuales de mi cuerpo han ido desapareciendo, se que cometí varios asesinatos.

A Sirius casi se la bajo la presión sanguínea al unir los puntos, sospechaba que su amiga se había convertido en la muerte escarlata. El nunca la había visto en persona, pero si había leído el archivo que tenía el gobierno sobre ella, incluso las pocas fotografías que existían, aquel cabello rojo sangre era obviamente el mismo en ambas.

— ¿Cómo te liberaste?

—Fue un accidente estúpido, pero extraordinariamente afortunado. Según recuerda mi cuerpo había escogido a una esclava de la fortaleza como aprendiz, le enseñaba a ser una guerrera, pero según entiendo tenía que seguir haciendo algunas labores de limpieza. Fue un mero accidente que al limpiar mi prisión la rompiera. Fue gracias a un descuido en su trabajo que pude escapar.

— ¿Dónde obtuviste la varita que estas utilizando?

—Cuando escapaba un guardia intento detenerme, lo derrote y robe su varita, su ropa y algo de dinero.

A Sirius se le ocurrió una manera para poder salir de las dudas. En los muros de su oficina había diferentes trofeos que la familia Black había acumulado al paso de los años, incluidas varias espadas. Con un gesto de su varita mágica levita una espada y se la arroja a Lily, para sorpresa de ambos, ella en lugar de desviarla con su magia la esquiva con facilidad dando una vuelta completa, para terminar tomando la espada con su mano derecha, fue rápido y eficiente, con una habilidad digna de un verdadero maestro, pero Sirius aun no estaba satisfecho, al igual que antes le arroja varios objetos contra ella, los cuales con facilidad inaudita los destruye en el aire.

— ¿Qué carajos te propones? —le grita en una perfecta pose de defensa.

—Eso ya no importa, Furia—le dice cayendo sentado en uno de los sillones, con un gesto derrotado en el rostro—, será mejor que te sientes, hay muchas cosas que no te quiero decir y que tú no quieres saber, pero que aun así tendrás que escucharlas.

Pocas veces lo había visto tan serio. Su rostro había perdido algo, se trataba de una alegría y una energía innata en él, fue entonces que pudo ver lo mucho que había cambiado durante su ausencia, se dio cuenta que su amigo le estaba ocultando algo, y que esto era realmente grave.

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La reorganización de la estructura del colegio se tomo su tiempo, aunque los Hufflepuff decidieron no tener un líder de nuevo, y prefirieron gobernarse a través de un concejo, tuvieron que escoger algunos puestos por debajo del líder, uno de los mas importantes es el de jefe de seguridad.

Cuando Ron se fue con Harry, Ginebra decidió ascender a Amelia, la aprendiz de su hermano a la posición de jefa de seguridad, no era la que tuviera más experiencia, ni tampoco la más fuerte, pero definitivamente tenía más sentido común que todos los compañeros de Ron juntos, así que en general había sido una buena elección. Los Ravenclaw seguían igual, con Cho a la cabeza, mientras que los Slytherin estaban teniendo algunos problemas, Goyle y Crabbe eran definitivamente los más fuertes, pero no tenían mucha astucia ni siquiera los dos juntos, aunque oficialmente los dos han sido los encargados de la seguridad desde que Malfoy había accedido al cargo, había sido Pansy quien los había dirigido desde la sombra, por eso estaban teniendo tantos problemas, por último los Hufflepuff escogieron a Zacharias Smith, alguien que había sido muy cercano a Diggory.

A través de la historia el castillo de Hogwarts había sido atacado en numerosas ocasiones y había recaído en el grupo de seguridad bajo el mando del líder del castillo y los cuatro jefes de casa, la protección del castillo y de los estudiantes, por lo cual no fue raro que después de que se asentara el polvo de la batalla de las elecciones lo primero que se intentara solucionar era la reconstrucción de toda esta nobleza escolar, el consejo estudiantil y el cuerpo de seguridad, que además de los cuatro líderes contaban con los prefectos, todos por debajo del jefe de seguridad del colegio designado directamente por el jefe del colegio. A resumidas cuentas el momento más peligroso para el castillo son las elecciones, pues es el momento en el que no existe una estructura definida, aunque rara vez se llega a tales extremos como durante las últimas elecciones.

Las reuniones entre los jefes de seguridad eran siempre complicadas, por un lado Ron y Cho se la pasaban la mitad del tiempo discutiendo y compitiendo entre sí, mientras que la otra mitad reconciliándose y besándose en cualquier esquina, por otro lado Zacharias intentaba ligarse a Amelia, o a cualquier prefecta que asistiera a la reunión, y por ultimo Goyle y su compañero siempre parecían un poco confundidos y caóticos, como si no supieran muy bien que tenían que hacer, aunque siendo sinceros lo más probable es que solamente se sintieran cómodos en medio de una batalla.

El comité disciplinario era la sombra del consejo estudiantil, los encargados del trabajo sucio, el caos del año de las elecciones es debido a que ambos grupos desaparecen totalmente y deben re hacerse por completo, este año el líder del comité disciplinario es Ron, y deben prepararse para cualquier peligro que pueda afrontar el colegio.

—Los jefes tienen cosas que hacer, como cantar y bailar, mientras que todos nosotros tenemos que hacer el verdadero trabajo—les dice Ron bromeando durante su primera reunión.

—No entiendo que estamos haciendo aquí—dice Zacharias.

—Si guardas silencio seguramente te enteraras—dice Amelia.

—Cállame a besos, preciosa—le contesta con diversión.

— ¡Silencio! —Cho pone en orden la reunión.

—Como iba diciendo antes de que me interrumpieran, nos hemos reunido porque después de las elecciones nosotros cinco nos tenemos que encargar de la vigilancia del castillo.

— ¿Hay un peligro en particular que te preocupe? —le pregunta Amelia.

—Diario tenemos amenazas, durante el año pasado estas fueron decomisadas por el director, pero ahora es responsabilidad nuestra.

— ¿Supremacistas mágicos?-pregunta Cho.

—Sí, pero no solo es su problema con los hijos de muggles, también han agregado a sus exigencias la inmediata expulsión de los no humanos.

— ¿Qué es eso?-pregunta Goyle.

—Se refieren a todos ellos que tengan algún familiar no humano, velas, duendes, hombres lobo, vampiros, elfos, hay de todo en el castillo, y nos están pidiendo, no, de hecho nos están exigiendo que los expulsemos inmediatamente.

— ¿Quiénes se creen para poder ordenarnos algo?-continua Goyle.

—Por desgracia no se trata de simples fanáticos—dice Ron—, hay cosas mucho peores, hay gente muy importante del gobierno, ministerios enteros interesados en cumplir su agenda.

El ala dirigida por Lord Fudge era la más interesada en el control de las criaturas mágicas, y sobre todo la supresión de todos sus derechos. Lo peor es que resultaba estar fuertemente apoyados por los demás reinos europeos, quienes estaban haciendo casi cualquier presión diplomática para que el imperio británico implementara un control total sobre las criaturas mágicas, aunque también debía señalarse que para ellos el control, era la completa esclavitud disfrazada de lenguaje diplomático. Uno de los pocos lugares donde existía una verdadera igualdad entre todos era el colegio de Hogwarts.

—Consideran al colegio como un símbolo de lo que considerar mal del mundo mágico, y para su gran decepción Harry gano las elecciones.

—Ellos no nos apoyaron a nosotros—interviene Goyle un poco a la defensiva.

—En realidad apoyaban a Fudge Jr. Obviamente pudieron haber tomado mejores decisiones—dice Cho para risa de todos.

Anteriormente habían sido enemigos, pero de momento eran aliados y tenían que dejar sus diferencias de lado, y trabajar para poder prevalecer, el colegio tenía suficientes enemigos fueras de sus muros como para dividirse y debilitarse entre sí. Además de que había otro punto que debían de considerar, ahora todos formaban parte del gobierno del colegio, y tenían que defenderse de los que quisieran tomar sus puestos, de momento un golpe de estado parecía poco probable, pero no podían confiarse.

— ¿Alguien sabe si Aarón o Cedric piensan regresar al castillo? —pregunta Amelia.

—A Cedric ya no le interesa el colegio, se volvió comerciante y está ganando bastante dinero—dice Zacharias—, así que no necesitan preocuparse por él.

—Draco nos conto que los padres de Aarón intentaron convencer al director de que lo readmitieran, incluso quisieron pagarle, pero el estúpido de Aarón ataco al director, eso es algo que no va a perdonar por unos cuantos galeones.

El grupo tenía cosas que hacer no solamente se trataba de reunirse y platicar, tenían que coordinar el trabajo de los prefectos, y vigilar las protecciones del castillo, las cuales además de antiguas y poderosas eran bastante complicadas. Harry había hablado con Ron sobre la responsabilidad del comité disciplinario.

—No importa lo que pase Rojo, siempre vienen tiempos malos—le comenta mientras caminaban en el pasillo en una de las pocas ocasiones en la cual Harry asistió a clases durante ese año escolar.

—Esa es una manera muy deprimente de ver el mundo ¿no crees?

—Es la mejor manera de estar preparados, utilizar los buenos tiempos para prepararse para cuando lleguen los malos tiempos, pero nosotros tenemos la ventaja de que conocemos un poco de lo que va a pasar. La guerra se nos aproxima, no hoy ni mañana pero tarde que temprano va a llegar. Cuando nos vayamos del colegio tendremos la ciudadela en la cual podremos protegernos, pero el colegio tendrá que seguir arreglándoselas solo, yo intentare dejar una especie de estructura para ayudarlos, pero necesitaran algo mas, sobre todo algo más tangible.

—Comprendo lo que dices, yo también se todas las veces que el castillo ha sido tomado, pero creo que debe de ser de alguna manera automática, no podemos confiar en los estudiantes, siempre pueden cambiar de opinión y lo mejor es que el colegio se mantenga totalmente independiente.

—Si no supiera la verdad diría que te has leído la historia de Hogwarts—bromeando.

—Ni hablar, creo que primero me comería ese libro antes que leerlo.

Ron no era demasiado listo, ni tampoco demasiado trabajador, pero tenía un verdadero talento para ese tipo de magia, por eso era que Harry le había dado ese puesto y no solamente como mero guardaespaldas, además de que tenía el suficiente sentido común como para conocer sus límites, y sabia cual era el momento adecuado para pedir ayuda, para eso estaba todo el grupo.

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Las dos hermanas se encontraban bastante nerviosas, la misión que les había encargado su primo no era poca cosa, tenían que entregar un regalo por demás particular al líder del colegio. La verdad es que ninguna de las dos lo había tratado mucho durante los años que habían pasado en el castillo. Esto había tenido su razón de ser, como si la mera personalidad repelente que había tenido el joven durante la mayor parte de su vida estudiantes no hubiera sido suficiente como para mantenerlas alejadas. Ambas habían sido enviadas en una especie de misión, se trataba de aprender y crecer en las costumbres de occidente, sobre todo en las del imperio británico, algo que habían hecho bastante bien, de hecho casi nadie sabía su verdadera identidad. Pero esta vez era un asunto oficial y tenían que dejar de lado su apariencia de estudiantes. Procedían de lo que en el mundo muggle se conocía como medio oriente, en su extremo más oriental, por eso mismo muchos habían mal interpretado su origen, algo que de hecho habían ayudado para que se propagaran, les habían dicho que habían nacido en las colonias británicas en las indias orientales, pero esto era falso, pues ni siquiera eran hindús, sino que provenían de los clanes del desierto. Eran medidas de seguridad que considerando historia entre los clanes y el imperio era bastante razonable.

Las demás civilizaciones los consideraban anticuados y en casos hasta retrógrados, pero esto era una visión por demás simplista de lo que realmente eran, bien sabían que en el mundo muggle era donde peor concepto tenían de ellos, sobre todo a la hora de cómo trataban a sus mujeres. En el mundo mágico tenían muchos problemas aun de género, pero en comparación con el resto del mundo mágico no era tan problemático, era un mundo que veía con buenos ojos la esclavitud, así que resultaba todo muy relativo.

Las hermanas se vistieron con sus ropas más elegantes, las cuales demostraban indudablemente su origen, el suave velo con el que cubrían sus rostros era un signo que se podía identificar rápidamente con sus creencias. A diferencia del mundo muggle, no se trataba de una prenda oscura y restrictiva, ni tampoco algo obligatorio, era de seda casi traslucida de diferente color cada una. Las dos jóvenes eran prácticamente idénticas, normalmente la mayoría solo las podía distinguir por el color de sus corbatas, pues pertenecían a diferentes casas, algo que había aprovechado en más de una ocasión para poder bromear con sus compañeros.

—Las gemelas Patil están aquí-le dijo Pansy a Harry desde la puerta de la oficina.

— ¿Cuándo pidieron la reunión, te dijeron que querían?

—No lo hicieron, pero como no vi ninguna razón para rechazarlas…

—No te preocupes, la verdad es que me agradan, pero me preocupa, desde que tome este puesto todas las reuniones tienen un trasfondo, ¿Por qué nadie viene a contarme un chiste o a platicar de las clases?

—Porque ahora eres un político, y uno de éxito, y debes de saber que las personas poderosas ya no hacen nuevos amigos, por eso debes de cuidar a los que tienes.

—Pocas personas se atreven a darle tan malas noticias a sus jefes así como así.

—Puedo ayudar a mi jefe a recuperar el buen ánimo en más de una manera—aunque lo dijo sin cambiar su expresión en lo más mínimo, lo pudo hacer dedicando una mirada insinuante.

—Después de la reunión, por ahora recibamos a nuestras compañeras "pero no amigas porque ahora soy poderoso" —dice bromeando.

La costumbre de despedirla con una nalgada era algo que compartían ella y Hermione, era un poco vergonzoso cuando ocurría en público, pero le gustaba pues era una señal de que estaba de buen humor.

El paseo de las gemelas Patil desde la entrada del colegio hasta el despacho del jefe del castillo había sido mas vergonzosa de lo que hubieran deseado, no porque les avergonzara sus ropas, lo que realmente les daba pena era llevar a una chica semidesnuda en una jaula de pájaro gigante. Puede que no fuera una humana pero desde cualquier punto de vista era una muchacha como ellas.

Pansy nunca mostraba ninguna expresión pero cuando las vio llegar a las tres casi se le cayó la quijada por la sorpresa.

Cuando todos entran a la oficina la reacción de Harry es muy similar a la de su segunda esposa. Aunque a diferencia de las demás Harry tenía un visión más amplia de lo que ocurría, la cual en este caso le daba un tanto mas de información que en este caso lo hacía aun más perturbador.

—Pansy ve y dile a Hermione que tiene un minuto para estar aquí.

Ninguna de las gemelas pudo decidir sobre lo que significaba esa orden tan drástica, pero de todas maneras empezaron con el protocolo, las presentaciones parecían algo exagerado e innecesario, pero de todas maneras las formas y las costumbres las volvían obligatorias, después de las frases de obligación fueron al asunto en cuestión.

—El califa Khardan se puso en contacto con nuestro padre…

—El visir Patil, quien nos envió a nosotros, para entregarte este regalo…

—Esperando que pueda representar su agradecimiento por sus favores prestados y como un símbolo de…

—Unión entre los lores ingleses y los jefes del desierto.

— ¿Lo ensayaron? —les pregunta Harry.

—Lo platicamos…

—… es muy diferente.

—Es un modo peculiar de hablar.

—A algunas personas…

—…les parece extraño, pero…

—…cuando estamos juntas…

—…es mas cómodo para nosotras…

—…hablar de esta manera.

Un poco de plática superficial les ayudo para aligerar un poco la tención.

— ¿Qué saben de ella?-es pregunta Harry.

Esa no era ninguna de las preguntas que se imaginaron que les haría. El problema radicaba en que Harry era el típico caso de Dr. Jekil y mr. Hyde, el chico que ambas habían conocido era un verdadero monstro inmoral, pero el que se había presentado ante el colegio para las elecciones había sido alguien totalmente diferente, así que no sabían cuál de los dos era el verdadero, y mucho menos con cual estaban hablando en ese instante.

—No nos ha dicho nada, aunque…

—…nos ofreció sus servicios, los cuales…

—… no estamos seguras de cuáles sean, pero…

—… preferimos no preguntarle.

—Que les parece si la sacamos de la jaula y nos tomamos un momento para platicar.

Una de las hermanas abre la puerta de la jaula y la insta a salir, lo cual fue muy sencillo, pero cuando salió le mostro donde sentarse, lugar del cual ya no se movió.

— ¿Ustedes y Khardan se conocen?

—El califa Khardan es…

—…nuestro primo.

—Ni siquiera sabía que habían estudiantes del desierto en el castillo.

—No podríamos asegurarlo pero…

—…no hay nadie más que conozcamos…

—…ni tampoco ningún familiar.

Muchos habían dicho que la mejor habilidad de Harry era la de convencer a las personas de hacer lo que no querían hacer, pero eso tenía muchas vertientes, mucho tenía que ver con hacer sentir cómodas a las personas. Dejo de lado el suntuoso escritorio y se seno junto con ellas en los sillones que habían enfrente del mismo, les sirvió una bebida caliente muy adecuada para el clima que estaba haciendo, las convenció con su lenguaje corporal de que era un gran anfitrión, algo que era cierto. Para el momento en el que Hermione y Pansy regresaron a la oficina, ya estaban conversando como si lo hicieran todos los días. Nota aparte, se debe señalar la velocidad con la que ambas recorrieron el castillo de lado a lado, sobre todo considerando el tamaño del calzado que usaban ambas, lo agitadas que venían eran indicativos de lo literal que eran para ellas las órdenes que recibían.

— ¿Qué sucede…?-empieza a preguntar Hermione, cuando se queda muda al ver a la muñeca francesa de tamaño natural.

—Un pequeño regalo de Khardan, estoy seguro de que ya te hable de él.

—Sí, pero…

—Las gemelas han venido a darme este regalo, ese tipo tiene clase definitivamente,

—Es hora de…

—…que nosotras nos retiremos—dicen las gemelas.

—Ustedes nos ayudaron durante las elecciones—dice Harry—aunque una ayudo a Ginebra mientras que la otra a Luna, quiero que sepan que si tienen algún problema o quieren hablar de cual cosa pueden venir a verme.

No había sido una reunión muy larga, pero las había hecho cambiar de opinión sobre él, no es que Harry hubiera usado sus poderes mágicos para moldear sus mentes, simplemente se había mostrado como un tipo normal, y ellas habían reaccionado bien al respecto.

— ¿Es quien creo que es? —dice Hermione después de despedirse de las gemelas.

—Si piensas que se trata de Gabriel DeLacour, yo diría que estas en lo correcto.

— ¿Era amiga suya de su antiguo mundo?—pregunta Pansy.

—Si te soy sincero nunca la tratamos mucho, pero conocemos más a su hermana mayor—dice Harry—, pero eso ya no es importante, lo que ahora me preocupa es que en esta realidad, su hermana sigue teniendo al mismo esposo.

— ¿Lo conocen?

—Pues sí, se trata del hermano mayor de Ron—le explica Hermione.

—Antes de hablar con ellos necesitamos saber que fue lo que le paso, y porque, me parece que hay un trasfondo más serio que el de un simple regalo

Gabriel continuaba en su asiento con expresión ausente, como si no fuera de ella de quien estaban hablando. Harry hiso un leve sondeo por la mente de la chica, pero con eso le bastó para darse cuenta de que alguien había estado jugando con su mente, y no solo eso, había sido brutal, un daño no tan fuerte como el que había sufrido Lena, pero aun así tal vez fuera más profunda, con Lena había sido a base de tortura física y mental, pero la de Gabriel había sido mágica y eso implicaba una mano profesional.

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Harry había decidido tomarse un tiempo para poder prepararse, no solo se había tratado de aprender a utilizar, el estilo de magia que McGonagall le había mostrado sino que había querido ir más allá, pero para hacerlo necesitaba tiempo y tranquilidad, por lo cual poco había tenido que ver con los deberes diarios del colegio. No solo se trataba de entrenar su magia sino su cuerpo y su mente, siendo lo segundo lo más importante, para cual tenía una herramienta muy particular con la cual trabajar, el libro de su familia. McGonagall había hecho todo lo posible para poder leer aquel libro pero le había sido completamente imposible, según Harry comprendía, actualmente solo había tres personas que podían hacerlo, él mismo y sus dos esposas, aunque estas dos últimas muy poco acceso habían tenido a este extraño volumen.

Durante su entrenamiento, Harry tomo una decisión arriesgada, pero debía de empezar a tomar algunos riesgos, si lo que quería era alcanzar a sus rivales. Se trataba de un ritual para contactar con antiguos espíritus, no era simplemente invocar a los muertos, se trataba de entes diferentes, la magia misma tenía sus avatares y Harry sospechaba que algunos de ellos responderían su llamada.

Los rituales eran un tipo de magia complicada, y que resultaba útil solamente en circunstancias muy especiales, la mayoría de los rituales se mantenían como alto secreto, solo las estirpes más antiguas tenían registros de estos, Hogwarts tenía algunos volúmenes muy antiguos en los que se describían rituales ya hace mucho tiempo olvidados, pero dichos fascículos no se encontraban al alcance de los estudiantes, ni tampoco de la mayoría de maestros, se mantenían a buen recaudo en una cámara secreta cuya única entrada se encontraba en el despacho del director, de los cuales a lo largo de la historia del colegio solamente un puñado habían logrado abrirla. Harry no sabía si en la realidad en la que ahora vivía este secreto del castillo se mantuviera, pero en su antiguo mundo así había sido. Esa había sido la razón por la que se habían arriesgado a esconderse dentro del mismo castillo de Hogwarts, enfrente del mismo Voldemort. Recordaba bien la noche en que se habían escabullido al castillo, estaban desesperados y un poco desequilibrado también, sino hubiera sido por su capa invisible y la varita invencible le hubiera sido imposible lograrlo. Tardo un tiempo pero logro aprender todos los secretos de su capa, la cual era mucho más efectiva de lo que parecía a simple vista, por eso pudieron pasar enfrente de mortifagos, la varita invencible la utilizo para poder abrir el despacho del director, el cual había permanecido serrado desde la muerte del último director, a todos les había sido totalmente imposible abrirlo sin destruir todo en su interior.

El castillo había estado perdiendo su magia, y las pinturas que adornaban sus muros también, la mayoría de los personajes pintados en los retratos se habían ido refugiando en el despacho del director, pero poco a poco habían ido desapareciendo, no sabían si habían encontrado alguna ruta fuera del castillo o si simplemente se habían disuelto. El retrato del director Dumbledore se encontraba cada día más débil, casi traslucido, y lo peor era que cada día era menos cuarenta, pero aun así fue de gran ayuda para Harry y Hermione a la hora de la interpretación de los rituales. Tardaron semanas en entenderlos, y para cuando los alteraron lo suficiente para utilizar las reliquias de la muerte, ya habían pasado meses.

Desde que había cambiado de mundo, los rituales habían quedado de lado, pero sabía que había dejado un pendiente, su mismo ser se lo decía, pero lo había dejado de lado por tener otras cosas más inmediatas de las cuales ocuparse. Pero gracias al Dumbledore de esta realidad pudo enfocar lo que sus instintos le decían. Esa era parte de la misión de Minerva, enseñarle a Harry a percibir la voluntad de la magia. Los hechiceros omega estaban demasiado vinculados al flujo de la magia ellos eran avatares de la magia.

—La magia es vida y la vida es magia, son una sola cosa y a la vez dos aspectos totalmente diferentes—le había explicado McGonagall—, mientras que la vida es proveedora, la magia es protectora, para lo cual escoge a ciertos individuos para proteger el equilibrio entre la magia y la vida, los omega.

—La mayoría de los omega de la historia han estado muy lejos de intentar proteger la vida, por lo regular son magos oscuros.

—El poder corrompe, mi señor.

Harry no paso por alto el sarcasmo inherente en la última frase, pero no le importo demasiado, debía mantenerse centrado y si no quería convertirse en un mago oscuro debía aprender a manejar las críticas.

El plan de Harry surgía de lo que había aprendido de Minerva, pero seguramente sus métodos estaban lejos de ser los que ella hubiera aprobado. En lugar de simplemente meditar y esperar sobre el futuro y su papel en el mundo, decidió tomar el problema por los cuernos, y sacudir un poco a la magia en busca de respuestas. Harry ya había sido manipulado demasiadas veces como para sentirse cómodo siendo manejado por una fuerza extrahumana sin ninguna consideración.

Nadie tenía permiso para interrumpirlo, no tanto porque le interesara mantener todo en secreto, sino para evitar que nadie saliera lastimado. Intentar invocar un ente racional que respondiera por la magia, era muy complicado, tendría que colocar un espíritu en un objeto. Para esto había conseguido uno de los maniquís que se usaban en las clases de duelo. Todo lo que estaba haciendo iba en contra de todas las leyes mágicas, pero si alguien podía saltarse todos los límites era él.

Instalo círculos mágicos en las cuatro paredes, en el piso y en el techo, no sabía si sería suficiente, pero la sobre posición de los mismos potenciaba su poder. Todas las varitas mágicas del colegio dejaron de funcionar al menos una hora entera. El maniquí empezó a tener forma mucho más humana, aunque en su mayor parte era luz, entonces Harry empezó a actuar de una manera muy poco reflexiva, se coloco en la mano derecha una manopla de fierro, la cual había diseñado para crear un campo de protección en el brazo, entonces le dio una golpiza digna de un mafioso ruso.

— ¡Detente!

—Tienes dos opciones, hablar por las buenas o por las malas.

—Está bien, me rindo.

El maniquí ya no estaba, se encontraba un estudiante de Ravenclaw del cual no recordaba el nombre. El asunto era bastante raro, algo que ya resultaba bastante redundante, el estudiante de pronto se había convertido en una profesora, cada diez segundos más o menos el ente cambiaba de forma y se convertía en otro habitante del colegio.

—De todos los omegas que alguna vez me han invocado, ninguno se había atrevido a tratarme de esa manera.

—Soy un tipo directo, y hasta donde sé no creo que te haya podido hacer daño realmente.

—Me diste forma humana.

—Deja de quejarte o empezamos de nuevo.

—Está bien, ¿Por qué estas tan enojado de todas maneras?

—Me estas utilizando, y quiero saber porque, ¿te crees un dios?

—Ni siquiera sé lo que soy, me dividiste y me encerraste en esto, pero no, no soy un dios, tu primitivo idioma no tiene palabras para definirme.

—Mientras tengas las respuestas que estoy buscando, poco me importa lo que seas. ¿Mi viaje a través de las realidades fue cosa de tuya?

—Claro que no fue "cosa mía", como tú dices, el viaje que llevaron a cabo tu compañera y tú se debe a la necesidad.

—Ahora me dirás que fue cosa del destino.

—No existe tal cosa como un destino, lo que existe es un mundo que se tambalea entre la prosperidad y la destrucción, de vez en cuando la magia toma parido para intentar sobrevivir.

—Creo que empiezo a entender, la magia reacciona como el sistema inmunológico del planeta.

—Esa es una manera burda y limitada de verlo, pero muy adecuada para tu especie—curiosamente había adquirido el aspecto de Ginebra.

— ¿Y ahora soy el elegido para salvar el mundo?

—No seas orgulloso-ahora tenía el aspecto de Luna—, el mundo no gira a tu alrededor, tal vez sería todo lo contrario, eres uno de muchos que está luchando para preservar la vida.

— ¿Eso quiere decir que la victoria es segura?

—Nada más lejos de la verdad—le contesta ahora siendo Neville—, hay igual cantidad de fuerza en pro de la vida como en pro de la muerte.

—Comprendo.

— ¿Ya me dejaras ir?-le pregunta como Cho.

—Aun no, y de todas maneras ¿a dónde piensas ir?

—Aquí, allá, a todas partes, me sacaste del aire, soy magia y estoy en todos los rincones del mundo, me separaste de mi misma—dice como Hermione.

—Dos cosas, la primera, el mundo no tiene rincones, y la segunda, no te entiendo en lo más mínimo.

—Eres un humano, no tienes necesidad de comprenderlo.

— ¿Cómo nos escogen?

—No tienes suficiente vida como para que te lo explique totalmente, pero supongo que puedo darte un ejemplo, como con tu propia familia.

—Adelante.

—Tus ante pasados vivieron momentos importantes a través de la historia, como por ejemplo Cayo Julio Cesar, y su hijo Cesarion, si hubiesen cumplido todo su potencial hubieran llevado la civilización al mundo entero y haberle ahorrado al mundo millones de vidas.

—-No entiendo.

—Si el padre no hubiera muerto traicionado, hubiera reunido todo el conocimiento greco romano, impulsando la democracia y el derecho, hubiera eliminado la esclavitud antes de su muerte, entregándole entonces todo el poder de su imperio a su hijo, quien con el poder romano en su mano derecha y el poder de Egipto en la izquierda heredado por su madre, nada le hubiera impedido conquistar el mundo.

—Eso es contradictorio, me estas queriendo decir que si alguien hubiera conquistado el mundo en la antigüedad, ahora todo estaría mejor.

—Yo nunca dije eso, estoy diciendo que si los humanos se sacaran todo su potencial las cosas serian más sencillas para ustedes mismos.

La conversación se había desviado de una manera incorregible, Harry había adquirido bastante información, pero aun quería dejar en claro un par de cosas con aquel extraño ente.

—Ya no te quiero escuchar.

—Si no me querías escuchar, no me hubieras invocado.

El que hubiera tomado la forma del profesor Snape puede no haber sido su mejor opción, pues ni siquiera lamento cuando le dio otro derechazo en la mandíbula, y no se detuvo con eso lo tomo con la mano izquierda de la túnica y le dio otro par de golpes.

— ¿Qué te propones?

—Solo quería dejar en claro una cosa, yo pienso hacer mi parte en la protección del mundo, es más, pienso incrementar la vida y la magia como nadie lo ha hecho antes, pero debes entender esto, a mí nadie me manipula, ni tu ni nadie, y si descubro que me vuelven a intentar manipular, les prometo que partirle el mundo si así lo quiero.

—Está bien, te dejaremos ir por tu propio camino, pero quiero saber si cumplirás con tu papel.

— ¿A qué te refieres?

—Te dimos compañeras para tu camino, quiero saber si las aceptaras.

—Así lo hare, ¿Por qué te importan ellas?

—Porque ellas también tienen un rol que cumplir.

La conversación había durado demasiado, y a Harry le dolía la cabeza de tanta información, de momento no se le ocurría mas preguntas que hacerle, así que decidió disolver los círculos mágicos, en cuanto lo hiso, el ente mágico empezó a disolverse.

—No me gusta tu actitud, pero creo que eres sincero, te seguiremos de cercas, pero como te prometí dejaremos que sigas tu propio camino—dijo antes de desaparecer completamente.

Harry se daba cuenta que buena parte de la conversación carecía completamente de sentido, aquella extraña criatura le había dicho cosas que debía de interpretar, eran misterios que debía de discutir con sus compañeros más cercanos

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El haber escapado del mundo mágico hacia el mundo muggle no les había asegurado un paso libre hacia el imperio británico, aun tenían que salvar algunas pruebas para poder considerarse a salvo.

Lo habían planeado bien, por suerte el doctor era un muggle y los había preparado para que se comportaran de manera correcta. Entre sus preparativos estaba el hecho de que habían recolectado todo el dinero muggle que pudieron encontrar, el problema había sido que mucho era dinero viejo, recuerdos de viajes y cosas por el estilo, incluso de diferentes países, así que la cantidad de dinero que realmente podían usar era muy reducida. La solución que encontraron fue que tendían que vender algunas de sus posesiones para poder financiar el resto del viaje, lo cual también conllevaba sus propios problemas, el primero es que las cosas valiosas y pequeñas, como lo son las joyas, en su mayoría habían sido vendidas para pagar los grandes sobornos para los duendes, y las demás mafias a las que habían tenido que pagarles para poder escapar.

—Este lugar no es muy agradable—le dijo Apolline, mientras camina a lado del doctor y de su amigo orco.

—Tenemos que encontrar a alguien que nos compre estas joyas sin hacernos muchas preguntas, y para eso tenemos que ir a lugares que normalmente evitaríamos.

Cuando ven como se inicia una pelea entre algunos vagabundos, el viejo orco solo se le ocurrió decir algo.

—A mí me parece un buen lugar.

Ciertamente era uno de los lugares más peligrosos del país, pero no podían seguir su camino sin tener dinero muggle, necesitaban comprar comida y transporte.

Ellos no lo sabían, pero de momento su viaje ya había llamado la atención a personas que hubieran preferido no los notara. La guardia suiza tenía un cuidado muy minucioso en los lugares donde sospechaban que existían portales entre los dos mundos. Al principio solo fue una mirada, más con intención de que unos simples turistas no se toparan de pronto con un portal, pero con la vigilancia se dieron cuenta de que era todo lo contrario, eran personas que habían atravesado el portal hacia su mundo. Los guardias estuvieron a punto de atacarlos como era la costumbre, pero el capitán de la guardia, decidió esperar y consultar con el consejo de capitanes. Los soldados más jóvenes querían atacar, pero el ya había estado en demasiadas batallas como para saber inmediatamente cuando algo no estaba bien. No se trataba de un grupo de duendes o un gigante estúpido, se trataban de personas, aunque ciertamente mágicas, pero lo que más le intrigo fue su expresión, no eran exploradores ni tampoco soldados, eran civiles y estaban muy asustados.

La respuesta del concejo de capitanes fue la que ya se esperaba, le recomendaban precaución, y no solo era eso, sino que decidieron enviarle apoyo, el capitán Ventresca, uno de sus mejores amigos, con quien había estudiado cuando eran jóvenes, pero venía acompañado por una mujer, era rubia y por su asentó pensó que se trataba de una americana, lo cual confirmaba los rumores que había estado escuchando recientemente.

— ¿Entonces es cierto?

— ¿A qué te refieres?

—Los gobiernos profanos se han dado cuenta de lo que estamos haciendo—le dijo a su amigo.

—Era cuestión de tiempo, y los dos lo sabemos, la guardia suiza simplemente no tiene suficientes recursos.

—No me gusta, este cambio no creo que sea para bien.

—Los cambios son lo que son, y debemos estar preparados, nosotros somos lo que separa a las personas de los monstros de la noche, y lo seguiremos haciendo.

Se refería a un viejo mantra para toda la guardia, se trataba del juramento que se hacía al entrar al grupo, ellos peleaban contra la oscuridad para que los demás pudieran vivir en la luz. Desde muchos puntos de vista la guardia era una orden religiosa, pero tenían grandes diferencias, como que el voto de castidad era algo solamente voluntario, de hecho muchos de sus miembros estaban casados, esta regla tenía su razón de ser, al manejarla orden en secreto, tenían problemas para conseguir nuevos miembros, por lo cual muchos de ellos eran parientes, padres, hijos, primos y tíos.

— ¿Se ha intentado hacer algún acercamiento?-pregunta la coronel Harper en el centro de mando móvil.

—Negativo, nos hemos limitado a observarlos.

— ¿Qué sabemos de ellos? —pregunta Ventresca.

—Son poco más de cuarenta, en su mayoría mujeres y niños.

—Estoy algo oxidado en el bestiario, no reconozco sus especies.

—En un principio nosotros tampoco, en realidad pensábamos que eran humanos. Eso se debe a que hasta el momento nunca nos habíamos encontrados con sus especies. Por lo que entiendo nuestros bestiarios son copias del original, que fue entregado por los hechiceros a nuestra orden cuando se cerraron los portales, para que pudiéramos atrapar a los que lograran escapar, los cuales obviamente tienden a ser los más violentos y peligrosos, por eso nos hemos ido especializando en ellos, mientras que especies pacificas como esas nunca nos llamo la atención estudiarlas.

— ¿Qué especies son?

—En su mayoría son driadas y velaas, al menos las mujeres, los hombres creemos que son hechiceros y orcos.

—Dejando de lado lo peligrosos que son los orcos, me pregunto porque unos hechiceros se arriesgarían a romper el tratado que divide los dos mundos—dice Ventresca, mas para sí que para sus compañeros.

—Yo tengo una teoría.

—Te escuchamos.

—Ellos están asustados, y estoy casi segura de que no vinieron de vacaciones, pienso que hay algo en el otro mundo que los asusto lo suficiente como para escapar.

— ¿Refugiados de guerra?

—Es una posibilidad. Mi concejo es que intervengamos inmediatamente, y los coloquemos en un lugar seguro, donde estén a salvo y los podamos interrogar—dice la coronel Harper.

—Ese no es el modo en el que la guardia actúa, no pienso dirigir un ataque en contra de personas indefensas, ya sean de este mundo o del otro.

—La decisión es de Ventresca.

—Ambos tienen su parte de razón, pero vamos a hacer algo diferente, les vamos a abrir el camino sin que se den cuenta, no dejaremos que nadie peligroso se les acerque, los seguiremos hasta donde sea que se dirijan, si deciden establecerse en algún lugar entonces procederemos a contratar con ellos, pero si deciden cruzar de nuevo hacia su mundo…

—Por fin encontraríamos un portal.

Aunque el concejo de capitanes y el de cardenales habían prohibido directamente la búsqueda de portales, la verdad es que los guardias siempre lo habían hecho, pero sin ningún resultado. Si por fin daban con una manera de cruzar, las posibilidades se expandían exponencialmente.

—Si lo logramos podríamos tener un punto de entrada, una base de operaciones totalmente independiente a la operación diplomática, eso sería un gran avance.

Así lo hicieron, mayormente se trataba de mantener alejados a los delincuentes, no había sido demasiado complicado, pues incluso las mafias más peligrosas del mundo, se apartaban ante grupos armados y entrenados al nivel de la guardia suiza. Cuando vieron que se disponían a rentar un autobús para poder desplazarse mas rápido, ellos mismos reemplazaron a los encargados de la compañía y les dieron un autobús especialmente preparado, con el cual fuera no solo mas sencillos rastrearlos, sino también poder escuchar sus conversaciones.

—A sido francamente complicado unir los puntos, pero en general han resultado ser una verdadera fuente de información—dijo la coronel Harper.

— ¿Qué has descubierto?

—Nuestra suposición de que se trataba de un grupo de refugiados ha sido confirmada, escaparon de un régimen totalitario, en el cual se les retiro sus derechos, incluso sus nacionalidades, por sus descripciones es algo extendido en toda la Europa continental, exceptuando dos grandes territorios, la liga de ciudades estados romanas al sur, mientras que al norte se encuentra el imperio Britano. Lugar al cual aparentemente se dirigen.

— ¿Una versión mágica de los diarios de Anna Frank?

—Algo parecido, incluso hablan sobre una especie de campos de concentración.

— ¿Qué mas sabes de sus planes?

—Cuando lleguen al norte piensan usar otro portal para regresar a su mundo, según sus cálculos para entonces abran traspasado la frontera con el imperio y entonces estarán seguros.

—No debemos distraernos entonces, cuando crucen debemos aprovechar para seguirlos. Nosotros nos encargaremos de tenerlo todo listo, tu sigue espiándolos.

No era tan sencillo como parecía, para la información que había reunido y explicado en unos minutos, había tenido que escuchar multitud de conversaciones, en la mayoría de las cuales no decían absolutamente nada importante. Niños jugando y familias preocupadas por el futuro.

Los orcos eran guerreros natos, con un verdadero sexto sentido para detectar el peligro, e incluso la ausencia de este, así que no tardaron mucho tiempo en darse cuenta de que las cosas no eran como parecían, se daban cuenta de que estaban siendo vigilados. El problema con los orcos, es que tenían su propia visión del mundo y rara vez se alejaban de ella, así que no sintieron la necesidad de avisarles a los demás sobre la vigilancia, mientras no atravesaran la línea de seguridad, solamente se limitarían a observarlos. Era como una extraña danza entre dos grupos observándose mutuamente sin hacer ningún movimiento.

— ¿Por qué nosotros no tenemos juguetes como este? —le pregunta el capitán Tulio a su amigo Ventresca, mientras observaban como armaban un dron volador.

—No podemos gastarnos cientos de millones en equipo—le contesta, sin realmente ocultar la envidia que sentía.

—Ustedes trabajan para el vaticano, tienen baños decorado por Miguel Ángel, como es que se quejan de dinero—se burla la coronel Harper.

—Si nos pones a comparar, el Vaticano es el país con más dinero del mundo, ciertamente, pero debes comprender que la mayor parte de la fortuna católica es el vaticano en sí mismo, por ejemplo, la capilla de San Pedro tiene un valor incalculable, pero no la podemos vender.

— ¿Estás hablando en serio?

—Claro que si-interviene Ventresca—, la mayor parte de la fortuna esta varada completamente. Es una ciudad museo que no cobra entrada, así que por lo regular siempre terminamos en déficit.

Los métodos de la guardia suiza mas los recursos americanos fue la combinación necesaria para poder llevar a cabo aquella misión. Había sido una operación francamente complicada, pero se había logrado, se habían tenido que dividir en dos grupos, para lo cual tuvieron que reunir todo lo necesario para una exploración en un territorio completamente desconocido, donde posiblemente podían encontrar resistencia armada.

El autobús que habían conseguido para trasladarse fue abandonado casi dos semanas después, aparentemente no lo utilizarían para atravesar el portal, seguramente llevarlo al otro lado hubiera llamado demasiado la atención.

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Había sido un viaje demasiado largo y peligroso, estaban cansados y asustados, con mala comida y como no se atrevían a utilizar hoteles muggles, decidieron dormir en el mismo autobús, lo cual no ayudaba para nada en su estado físico.

—Mañana cruzaremos el portal. Nadie está obligado a hacerlo, los que crean que es más seguro permanecer en el mundo muggle tiene el derecho de hacerlo. Recuerden que nada nos asegura de que el imperio nos brinde asilo político, es probable que decidan regresarnos.

El peligro era verdadero, pero el grupo se había unido demasiado como para que se separara así de fácil.

El ambiente en el grupo estaba mejorando poco a poco, claro que se daban cuenta de los peligros a los que se enfrentaban, pero también sabían que la mayoría de las pruebas ya las habían pasado, habían escapado de los rastreadores y los comerciantes de esclavos, los muggles ni siquiera los habían notado, así que solo faltaba muy poco, sobre todo aquellos que tenían familia en el imperio se sentían cada vez más seguros. Apolline por su parte se daba cuenta de que su viaje aun no había terminado, cuando llegaran al imperio aun tendría que investigar el nombre del traficante de esclavos que había vendido a su hija menor.

—El portal que vamos a usar no se ha usado en varias décadas, debemos tener suficiente poder mágico como para volver a abrirlo, no creo que sea demasiado complicado.

El portal se encontraba en una zona bastante inhóspita, los portales habían sido especialmente hechizados para alejar a los muggles, dichos hechizos funcionaban con visiones y sensaciones, que en su conjunto hacía pensar a las personas que toda la zona se encontraba embrujada, lo cual hacia que se mantuvieran alejados. El lugar estaba bien escondido y no se podía llegar en vehículo, así que tuvieron que abandonar el autobús y continuar el viaje a pie, algo que de todas maneras tenían que hacer, puerta no podían llevarlo al mundo mágico sin levantar sospechas.

Cuando al fin llegan al portal se encuentran con lo que ya se esperaban, un portal sin energía.

—La barrera entre los dos mundos ha estado inestable, no se cuento podamos mantenerlo funcionando.

—Cuando lo atravesemos poco importa lo que pase con el portal.

Eran pocos los que tenían varita mágica, y serian ellos los encargados de llevar a cabo el ritual, pero casi todos tendrían que ayudar a llevarlo a cabo, todos tenían poder mágico en sus venas, y serian ellos los que darían el poder para reiniciarlo.

El portal mágico se abrió en medio del aire como el reflejo de un lago, se podía ver perfectamente el otro lado del portal, en donde se veía claramente la diferencia el terreno, debía de tener un par de metros de alto y otros cuatro de largo el grosor de un cabello humano. Tardaron unos minutos en atravesar el portal, y según pudieron ver se encontraba bastante estable. Aun tendrían que pasar uno o dos días antes de llegar de nuevo a la civilización, donde podrían perderse entre la multitud. Algo que sería mucho más complicado de lo que esperaban.

La alianza muggle se dio cuenta de que habían ganado el premio gordo, el portal que tanto habían estado esperando y buscando, al fin se mostraba enfrente de ellos. Cuando el grupo de refugiados se alejo del portal, iniciaron el proceso de tomar toda la zona. Al estar libres de la obligación de permanecer a la sombra, hicieron su movimiento, acordonaron la zona, y colocaron un campamento alrededor del portal, incluso una estructura para ocultarlo completamente. Antes de siquiera considerar cruzar el portal, ya tenían un buen número de tropas, para no solo montar la inspección sino también para poder detener una invasión en caso necesario.

—Esto es como un viaje a la edad media, no podemos llevar ningún tipo de tecnología digital ni más avanzada. Hasta donde sabemos nada más complejo que una máquina de escribir funciona del otro lado, debido a esto nuestro equipo se limita a reliquias de la guerra fría. La misión primaria es la de exploración, debemos ir y buscar una zona segura donde colocar un campamento. No saldremos del lugar hasta que tengamos una ruta segura de abastecimiento.

Habían trabajado muy rápido, pero se las habían ingeniado para reconstruir la vieja tecnología de la segunda y primera guerra mundial, incluso los viejos teléfonos del tamaño de una maleta, los cuales aparentemente aun funcionaban, aun así lo más impresionante fue cuando trajeron dos tanques Sherman, los cuales parecía que los habían sacado de un museo.

La misión no fue demasiado complicada de realizar, la zona a la que llegaron los soldados al atravesar el portal era en medio de las montañas, un lugar perfecto para poder esconderse. Casi fue demasiada suerte cuando encontraron un conjunto de cuevas que pudieron usar para poder desplazarse fuera de las montañas.

El grupo de refugiaos no tuvieron tanta suerte como la de la alianza muggle. Mientras viajaban rumbo a la ciudad más cercana, fueron sorprendidos por un grupo de aurores, esta vez no se trataba de un torpe grupo de mercenarios, sino de personas preparadas. Tal vez nunca sabrían quien había sido quien los había delatado. Fueron rodeados rápidamente y sus combatientes fueron los primeros en caer, los orcos habían sido rápidamente reducidos por los aurores. Apolline no era un combatiente entrenado, las velaas odiaban la violencia, pero ella estaba peleando por su hija, era tal su determinación, que fue la única que logro escapar. Le dolió en el alma lo que acababa de hacer, les quería sinceramente, habían pasado por mucho juntos como para separarse de esa manera, pero se daba cuenta que al escapar le daba más posibilidades, no solamente de encontrar y ayudar a su hija, sino también de ayudar a sus compañeros, ella no era ninguna experta en leyes, pero sabía que si recurría a las personas adecuadas podía ayudar a sus compañeros.

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La crisis que paso el colegio durante la hora que no tuvieron magia fue impresionante, nadie resulto herido pero el pánico se disperso por todos sus rincones, para cuando por fin regreso muchos habían empezado a pensar que el mundo mágico había empezado a desaparecer, pero por suerte todo regreso a la normalidad muy pronto. Pero hubo una persona a la cual el corte en la magia afecto particularmente, se trataba de la pequeña Layla, quien tuvo un ataque de pánico al sentir la ausencia de la magia en el aire. Su compañera y mejor amiga Anna Parkinson, sabia del mal estado de salud de Layla y también de a quién recurrir, en cierta ocasión ya la había acompañado a sus clases extra para controlar su exótico don. El problema fue que la profesora Trelawney tampoco estaba en buenas condiciones, al final lo único que pudieron hacer por la joven fue darle un tranquilizante.

—Físicamente está bien, pero su mente está demasiado conectada al flujo de la magia, según puedo ver no creo que tenga ningún daño, pero el cambio debió de ser demasiado estresante para ella—aunque las personas se habían quedado sin magia, los objetos encantados habían seguido funcionando, incluido el instrumental médico que la profesora guardaba para sus estudios.

— ¿Qué debería de hacer?

—De momento dejarla descansar, pero debería ir a avisarle al joven Potter y a sus esposas, ellos son los responsables legales de ella.

La profesora no conocía todos los detalles sobre la joven Layla, lo único que comprendía es que esos jóvenes eran su única familia de aquella extraña niña, en el archivo del colegio, no aparecían ni padres ni nada parecido, su dirección era la de la mansión Potter, además de que le estaban pagando una considerable cantidad de dinero para no hacer ese tipo de preguntas.

Anna estaba francamente preocupada, no sabía donde se encontraban todos ellos, pero a la primera que encontró fue a su hermana quien estaba tan calmada como siempre, aparentemente ni siquiera la falta de magia la alteraba.

—Eso es muy grave, nadie sabe que está pasando, pero hasta el momento nadie ha salido herido, necesitamos encontrar a Harry y Hermione, si alguien sabe que está pasando son ellos, de hecho es muy probable que ellos sean los causantes de todo el problema.

Era muy curioso ver a las dos juntas, era como un antes y un después, la menor era un verdadero ejemplo de corrección, una alumna modelo con su uniforme justo como marcan los cánones, mientras que su hermana mayor era lo contrario, llevando el uniforme al límite, casi como si en lugar de estudiante fuera una bailarina, su hermana no comprendía muy bien la razón por la que su hermana se vestía de esa manera, pero sospechaba que su esposo tenía mucho que ver, pues su otra esposa vestía de igual manera, se había llegado a preguntar si su amiga Layla terminaría viéndose igual cuando creciera. Layla le había comentado que aparte de las oficinas del consejo estudiantil, tenían otro lugar, uno secreto que solo usaban para cosas peligrosas, según le explico el lugar tenía sus propias condiciones mágicas, aunque las mismas fueran un misterio. Cuando al fin llegas se encontraron con que la rejuvenecida profesora McGonagall y Hermione estaban en la puerta intentando entrar

— ¿Qué sucede? —les pregunta Pansy al verlas tan alteradas.

—Es la falla de la magia, pensamos que s origino aquí adentro—le dice Hermione.

—Esta habitación funciona con mucha magia, no podemos saber si adentro es seguro—continua McGonagall.

— ¿Ustedes que buscan?

—Se trata de Layla, tuvo una crisis nerviosa por la falla en la magia—les dice Anne—, ya la llevamos a la enfermería, pero no sabía a quién debía avisarle…

Anne no término su frase pues la puerta de la misteriosa sala se abrió, fue una sensación agradable, la magia regreso a sus cuerpos, fue como recuperar el calor en un día helado. Cuando Harry salió del salón de requerimientos tenía una expresión muy preocupada, ella no lo conocía mucho, pero por lo regular lo había visto relajado y alegre, además por lo que pudo ver, a las demás también les intrigaba lo que estaba pasando.

—La magia desapareció del castillo—le explica Hermione—, ¿qué es lo que hiciste?

—Tenía que conseguir algunas respuestas, pero de eso hablaremos después, ¿hubieron heridos? —francamente preocupado.

—Aun no lo sabemos—le contesta McGonagall, por su expresión era fácil interpretar que es lo que quería hacer.

—Ve encárgate de que el colegio regrese a la normalidad—le dice Harry.

Anne estaba a punto de explicarle el estado de Layla, cuando escucha que alguien viene corriendo detrás de ella, para su sorpresa se trataba de Layla quien venía corriendo tan rápido como podía, pero fue aun más sorprendente cuando casi sin detenerse la pequeña rubia da un puntapié en la espinilla de Harry, estaba tan francamente enojada que Hermione tuvo que sujetarla antes de que algo peor sucediera, sobre todo alejándola de Harry pues por el modo en que estaba maldiciendo parecía que la pequeña podía salir lastimada si dejaban que la alcanzara.

—Anne, ¿podrías regresar a la torre de Ravenclaw? —le dice su hermana mayor.

—Pero…—preocupada.

—No te preocupes, solo tenemos algunas cosas que hablar en privado, mejor regresa a la torre y permanece hay, será más seguro, luego acompañare a Layla de regreso.

Anne no sabía si era lo correcto, pero al final prefirió hacer lo que su hermana le había dicho, su amiga estaba fuera de sí en ese momento, y ellos eran lo mas cercano a una familia que tenia, lo más importante era que eran los que podían ayudarla, no sabía de qué manera, pero Layla confiaba en ellos, y ella debía creer en el juicio de su amiga.

Mientras que Anne regresaba a la torre de Ravenclaw, los demás fueron a la torre del consejo estudiantil, donde empezaron a discutir sobre lo que había pasado, lo que ayudo a que pudieran hablar fue que Layla ya se había tranquilizado. Pronto fue evidente que el paro en la magia fue consecuencia de lo que Harry había hecho.

— ¿Tu ya sabias lo que había pasado? —le pregunta Harry a Layla.

—Lo vi, como se le pudo ocurrir golpear a la magia misma, bien puedo haber explotado todo el castillo para liberarse.

Hermione y Pansy estaban demasiado impactadas por lo que Harry había hecho como para poder hablar.

— ¿Que mas viste?

—Nada, cuando la magia desapareció del castillo, yo también perdí mi don—se veía de nuevo alterada, como si quisiera empezar a llorar de nuevo—, ha sido la primera vez que paso un momento sin ver más allá de lo que ven mis ojos, fue aterrador

La plática entre Harry y su pequeña prometida continuo, mientras que sus dos esposas intentaban reponerse de la información que habían escuchado, el mero hecho de imaginarse a Harry sujetando y golpeando a una avatar de la magia era demasiado impresionante.

— ¿Debiste decirnos esto antes de hacerlo? —le reclama Hermione.

— ¿Para qué me dieras cien razones para no hacerlo?

—Para intentar hacerte entrar en razón.

—No te preocupes tanto, sabía lo que estaba haciendo. Las cosas no son tan sencillas como parecen, si la misma magia no hubiera querido hablar conmigo mi ritual no hubiera funcionado.

—Eso tiene mucho sentido—dice Pansy—, pero en ese caso porque lo hiso.

—Aun no lo sé, estoy seguro que dentro de todo lo que me dijo hay mas información de la que puedo ver en este momento.

Entonces hablaron a mas detalle sobre la extraña conversación que habían tenido Harry y aquel extraño ente, sobre todo sobre la ultima parte en aquella en la que habían hablado sobre los antepasados de Harry.

—Creo que es una especie de señalamiento—dice Hermione—, como si quisiera llamar la atención hacia algo en específico.

—Tus antepasados tienen mucho que ver—continua Pansy—, tu familia tiene un papel que representar.

—Por eso estamos nosotras aquí ¿verdad? —dice Layla.

—Creo que tienen razón, tengo que buscar en mis antepasados, y por suerte tengo los medios para hacerlo, pero eso es algo del pasado y solamente sirve como información, lo importante es el futuro, por eso la magia me las dio—invocando los hilos que iban hacia los cuellos de las tres jóvenes, y otros tantos que se perdían en la habitación, pero que ya sospechaba hacia donde se dirigían—, ya no sé qué es exactamente la magia, pero sé que me las entrego como obsequio, y que juntos debemos cumplir algo importante en el futuro.

Si su linaje era tan importante, se entendía que iba en ambas direcciones, hacia sus antepasados y hacia sus descendientes, era entonces que la presencia de las jóvenes tomaba más sentido, el harem de Harry no era solamente para compañía y diversión, sino para algo aun más transcendental.

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NOTA DEL AUTOR: Hola a todos de nuevo, después de muchísimo tiempo, regreso con un nuevo capítulo, mis disculpas por la tardanza pero no es mi culpa en lo mas mínimo, es culpa de la existencia de los videojuegos, si no fuera por skyrim, bioshock y the witcher 2 y otros mas, así que yo los acuso por no dejarme escribir (o dormir, ya puestos tampoco me dejan dormir).

Ya fuera de bromas les agradezco sus comentarios y criticas, y les insto a continuar dejándome valoraciones de mi trabajo, realmente son muy importantes para cualquier escritor.

Por ultimo felices fiestas, feliz navidad y prospero año nuevo, nos vemos en el 2014.