Los dragones negros solo servían a alguien y se trataba del emperador de Japón, ambos mundos tenían uno, lo que pocos sabían era que el del mundo muggle era solo una sombra, alguien sin mente ni poder, el verdadero shogun era el del mundo mágico, uno de los hechiceros omegas más poderosos de la historia, había dirigido guerras en ambos mundos, y en los dos había perdido, su talento como estratega estaba muy lejos de compararse a su talento en la magia, pero durante las últimas décadas de su vida había aprendido de todos sus errores y se preparaba para una última gran arremetida contra el mundo, un plan que era posiblemente funcionara. A diferencia de los demás hechiceros él conocía mucho mejor las maneras de los humanos, por eso se había aliado con los dragones negros, la sociedad secreta que había protegido a Japón durante eras, aunque el desconociera que ellos tenían sus propios objetivos para el mundo.
El exilio del shogun era una afrenta que nunca perdonaría, pero con la edad había aprendido a ser paciente, el pensaba que en todo el mundo solo había tres hechiceros que se le podrían oponer en un combate, estos eran Lord Dumbledore, Lord Voldemort y su más odiada rival la zarina Romanov, los cuatro habían mantenido un extraño equilibrio durante los últimos cien años, si él decidiera atacar a uno de los tres, ellos se unirían en su contra, había una mejor manera. A diferencia de los ejércitos de occidente sus ejércitos ya estaban casi listos para ir a la guerra, según el tratado que había firmado con Lord Voldemort ambos esperarían cinco años más para iniciar una gran ofensiva desde dos frentes, era un buen plan, pero era también lo que los otros dos omegas se esperaban. En cambio, el shogun había pensado en un mejor plan, si lograba que dos de sus rivales se enfrentasen entre sí, y cuando por fin estuviera listo se apoderaría del mundo en su totalidad.
A la hora de planear su movimiento se planteo todas las posibilidades, debía montar un ataque en contra de uno de sus rivales fingiendo ser otro de ellos, las mejores posibilidades eran asesinar o secuestrar a una de las personas más importantes para uno de ellos, sus herederos en el mejor de los casos, lo cual dejaba de lado a Lord Voldemort, a él nadie le importaba. Si fuera por el cuidado con el que trataban a su heredero, el nieto y futuro Zar de Rusia, será la mejor opción, pero había dos grandes problemas al respecto, el primero era que necesitaría la mitad de todo su ejército para tomar la fortaleza de invierno, como si no fuera suficiente la frágil salud del niño, tenia tantos enemigos que lo tenían oculto bajo una de las fortalezas más grandes del mundo mágico, la segunda razón era que sería demasiado obvio que había sido él, la zarina pensaría inmediatamente en atacarlo si algo le pasaba a su delicado nieto. Lord Dumbledore era el eslabón mas débil, su heredero tenía mucha menos protección que el futuro Zar, y lo mejor era que geográficamente y por sus antiguos odios, haría aun mas creíble que se trataba de un ataque de parte de Lord Voldemort.
Sus espías habían investigado muy bien a sus tres rivales, y el viejo Albus o había sido la excepción. Por lo que sabía, Dumbledore nunca se había casado, algo muy extraño pues Voldemort y el mismo tenían numerosas esposas y concubinas, pero lo que era aun más extraño es que no había tenido ningún hijo, ni siquiera bastardo, su hermano menor tenia algunos hijos, pero el heredero era el hijo de la menor de los Dumbledore, el cual había sido adoptado legalmente por Albus, nombrándolo así su heredero directo, por más que habían investigado no habían logrado averiguar quién era el verdadero padre, de hecho lo único que habían encontrado eran muchos rumores de que había sido fruto del incesto entre Albus y su hermana, pero eso tampoco lo habían logrado confirmar. Cualquiera que fuera su origen el sería el encargado de romper el balance mundial.
Los diferentes hechiceros del mundo llevaban décadas utilizando todos los métodos conocidos para la prestidigitación, para conocer el futuro. Todas las técnicas tenían un nivel diferente e acierto, pero todos los profetas habían visto con verdadero terror, que el futuro se estaba oscureciendo cada vez mas, convirtiéndolo en una tarea casi imposible. La única certeza que tenían, era que dentro de pocos años, todo cambiaria, para bien o para mal. Los que tenían acceso a esa información se habían encargado de mantenerlo en secreto, así solamente los elegidos podrían estar preparados para el futuro.
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Cuando Remus Lupin llego a la mansión Black no podía imaginarse que era lo que se encontraría. Sirius no era de los que tenían por costumbre pedir ayuda, ni siquiera a su mejor amigo, por eso le sorprendió mucho recibir el mensaje para que fuera a su mansión lo más pronto posible. En cuanto llego supo que las cosas estaban bastante mal, la mayoría de trabajadores y elfos domésticos se encontraban en la entrada, cuando se abrió paso se encontró con la esposa cuasi adolecente de su amigo, quien intentaba escuchar a través de la puerta del despacho de Sirius.
— ¿Que está pasando? —le pregunta Remus.
—No sé, Remus, escuchamos explosiones, pero Sirius no quiere abrirnos—muy preocupada.
— ¿Sabes si está bien?
—Salió para indicar que te buscaremos, pero volvió a entrar y ya no supimos nada de él.
—Intentare hablar con él.
Cuando Sirius escucho de quien se trataba abrió un poco la puerta para dejar entrar a su amigo, dejando a todos de nuevo afuera. Lo que Remus se encontró en la oficina fue algo difícil de comprender y creer. En un principio pensó que se trataba de un espíritu de fuego, pero en realidad se trataba de una mujer envuelta en una nueve de fuego, quien se estaba entreteniendo haciendo explotar cosas, mientras que Sirius se limitaba a verla sentado en una silla a lado de la puerta, protegido por un escudo mágico, el cual también protegió a Remus.
—No puede ser ella—a pesar de haber asistido a su funeral, reconoció a aquella mujer al instante en quela vio.
—Todo indica que si es Lily.
Mientras la mujer terminaba de destruir los objetos que Sirius guardaba en su oficina, Remus escucho toda la historia del secuestro de Lily y su conversión en la muerte escarlata.
—Lily tienes que tranquilizarse—cuando termina de comprender la desesperación de su amiga—, esto no te está ayudando.
—No me digas que es lo que me ayuda-le grita sin perder su aura de fuego.
Él la conocía y sabia que si bien siempre había tenido un carácter explosivo, esto era una exageración, pero sabía que había algo que si podía hacerla tranquilizarse.
—Es tarde, pero aun así, Harry te necesita—era un poco cruel recurrir a esa táctica, pero empezó a temer que cuando terminara de hacer explotar objetos, empezara a explotar a las personas.
El aura de fuego se fue reduciendo poco a poco, hasta al fin desaparecer, cuando pudo ver que era seguro acercarse, la ayudo a sentarse en un sillón, el cual de hecho Sirius tuvo que reparar con magia, pero eso no es importante. Cuando la abraso noto como temblaba, estaba llorando, aunque intentaba controlarse.
—Son casi veinte años, hace unos días, arrullaba a mi hijo y ahora está por graduarse del colegio.
—Sin olvidar de que ya está casado—dice Sirius sin reflexionar.
— ¿Casado? —casi histérica.
—Por Dios, Sirius, podías haberlo dicho con más tacto.
— ¿Cómo es que mi hijo ya está casado, si ni siquiera a terminado el colegio? —la voz había subido un par de octavas.
— ¿Es que estas intentando que le dé una apoplejía, Sirius? —le grita Remus.
—Perdón, solo quería ayudar.
—Necesito que me expliquen qué está pasando—les pide cuando por fin recupera la compostura.
—No sé por dónde empezar.
—Por el principio, ¿qué paso cuando supuestamente me enterraron?
—Fueron tiempos extraños, el señor tenebroso había sido exiliado y se había llegado a una tregua muy delicada, cada bando se quedaría de su lado de la frontera, pero muy pocas personas pensaban en ese momento que la situación pudiera durar demasiado. La verdad es que la muerte de los Potter paso casi desapercibida ese momento, se les otorgo póstumamente la orden de Merlín, pero eso fue todo, el mundo siguió adelante. El pequeño Harry fue llevado a casa de sus abuelos, pero las desgracias aun no habían terminado. El sufrimiento de la pérdida de su nuco hijo hiso que Lady Potter enfermara, intento seguir viviendo por su nieto, pero fue demasiado para ella, un año después de tu entierro, sepultamos a Dorea. Lord Potter por su parto vivió varios años más, pero la verdad es que ya no volvió a ser el mismo, lo único que lo mantuvo vivo después de la muerte de su familia fue Harry, pero se lo llevo un infarto, fue muy repentino. Es increíble pensar que alguien tan poderoso como él cayera por un infarto, pero así fue, la muerte nos llega a todos.
— ¿Qué fue de mi hijo? —pregunta con la voz quebrada.
—Debo decir que fue mi culpa—dice Sirius bastante avergonzado—, cuando Charlus falleció lo traía a mi casa, pero yo estaba muy lejos de ser buena influencia para él, fiestas, alcohol y drogas, llegue muy bajo, me avergüenzo por esa etapa de mi vida, pero ya no puedo hacer nada para cambiarlo, creo que lo único que mantuvo cuerdo a Harry fueron las temporadas en las que vivía con el mayordomo de los Potter.
—Recuerdo a Lelio, es un buen hombre.
—Y mucho mejor padre adoptivo que yo, el caso es que para cuando logre recuperarme de mis adicciones, me encontré con un Harry muy diferente que el que había dejado. Había manifestado las peores características de James y mías, pero había ido mucho más allá.
—Pero…—Lily quiere interrumpir.
—Déjame terminar, lo que te estoy diciendo son cosas que tienes que saber, en gran medida fue culpa mía, él necesitaba a sus padres y yo fui lo peor que pudo tener, a pesar de ser solo un niño, se las ingenio para demostrar que no era como los demás, era egoísta, ambicioso, y prepotente, era un Gryffindor, si, pero no demostraba ningún rasgo de serlo.
—Dices "era", ¿a qué te refieres?
—Hace un año cambio completamente, se alejo de aquellos como él, dejo de comportarse como yo, y se empezó a comportar más como tú. Gano las elecciones de líder del colegio, reclamo su titulo de noble y se caso con una chica de origen muggle, y luego con una chica sangre pura, de hecho me parece que compro a toda la familia.
— ¿Cómo es posible?
—Una familia menor, que fue propiedad de los Malfoy, no estoy seguro sobre los detalles del trato, pero paso de ser propiedad de los Malfoy a propiedad de los Potter.
— ¿Y ustedes dos no hicieron nada para impedirlo?-les reclama francamente indignada-, no pueden dejar que un adolecente haga todo eso, así como así.
—Lily, tu hijo es un Lord, no podemos obligarlo ni siquiera a que cambie de opinión sobre su desayuno—interviene Remus—, tiene voto en el senado y si sigue asistiendo al colegio es solo por la apariencia, es un juego de relaciones públicas.
La cabeza de Lily estaba por explotar por toda la información que estaba recibiendo, el choque de imágenes que tenia de su hijo, un niño que aun no hablaba, con la de un joven político que tenía dos esposas.
— ¿Cómo son ellas? —después de respirar profundamente un par de veces para tranquilizarse.
—Yo solamente he conocido a una de ellas—dice Sirius—, pero investigue a ambas antes e sus bodas.
—Yo conocí a ambas cuando di clases en el colegio, y puedo decirte que son buenas. Hermione es muy inteligente, pero también muy cálida, Pansy por su parte es una chica muy reservada pero muy leal.
—Cuando las investigamos, buscamos modos en los que pudieran influenciarlas para traicionar a Harry de alguna manera, pero tu hijo es bastante listo, y no dejo cabos sueltos. Coloco a los Parkinson en una casa segura y a los Granger los ayudo a que se trasladaran lo suficientemente cercas para poder resguardarlos en su mansión.
— ¿Realmente creen que lo quieran? —esto era lo que realmente le preocupaba.
—Es imposible saberlo, en mi opinión, yo diría que se quieren sinceramente, pero eso en realidad creo que solo ellos tres lo saben.
Lily conocía muy bien las leyes del mundo mágico, cuando se caso con James sabia que él había estado comprometido con alguien más, y que sus padres querían que desposara a ambas, pero James se había negado rotundamente. Algo que sus padres aceptaron, pues a final de cuentas también ellos eran practicantes de la monogamia. Una vez le había preguntado a su esposo que opinaba sobre la poligamia y la verdad es que él no tenía nada en contra, solo que su vida había ido en otra dirección, no se había atrevido a preguntarle si pensaba que si nunca se hubieran conocido él hubiera tenido más de una esposa. Mientras era estudiante se había indignado profundamente por esa arcaica ley, y quiso averiguar cuál era el origen, lo que encontró fue algo muy curioso, aparentemente los hechiceros, sobre todo los de sangre pura, tenían un problema reproductivo, por alguna razón los nacimientos de hombres eran mucho más raros que los de mujeres, lo cual hacia que si tenían que casarse solamente con sangre pura, tenían que recurrir a la poligamia.
Su esposo había estado muy lejos de ser un santo, pero aun así podía asegurar que su lado oscuro era el más pequeño, esto seguramente se había debido a la buena crianza de parte de sus padres, algo que por desgracia su hijo Harry no había tenido, por eso se había dejado llevar por la tentación.
—Cuando alguien tiene poder sobre otra es difícil que no abuse de ella—dice Lily.
—Estoy de acuerdo—dice Remus—, y en el caso de Harry es muy cierto. No sé que tanto sea cierto, pero entre los profesores hubieron fuertes rumores sobre un fuerte abuso de parte de Harry hacia Hermione, y el hecho de que Harry sea literalmente dueño de su otra esposa, no las deja en muy buena posición.
—No sé qué pensar—francamente asustada.
—Tu hijo es un verdadero misterio—interviene Sirius—, si te dejas ir por lo aparente creo que estarías en un verdadero error, hay mucho mas en él. Yo vi a Hermione antes y después del cambio de Harry y te diré que ella ya vio su lado más oscuro, pero también él mejor, la última vez que los vi se veían muy felices.
—Tendré que verlo con mis propios ojos
Los dos hombres se miraron el uno al otro sin saber bien que decir.
—Lily, no creo que sea tan buena idea—dice Lupin.
— ¿De qué hablas?
—Necesitamos encontrar el momento adecuado para decírselo—dice Remus—, no sabemos como podría reaccionar ante tu regreso.
—Tienes razón, pero creo que es por donde empezar.
— ¿En que estas pensando?
—Yo soy Lady Potter, y con la muerte de mi esposo soy la verdadera heredera del título de Lord, así que cuando anulemos mi certificado de defunción, lo primero que hare será retirarle el título a Harry.
Ninguno de los dos se esperaba algo así, pero lo que los puso más nerviosos fue el modo en que lo dijo, ya no se le veía nerviosa ni alterada, sino completamente controlada y decidida.
— ¿Realmente piensas enfrentarte con tu propio hijo?
—Si es por su propio bien, estoy decidida a hacerlo. Los quiero mucho a los dos, pero han fallado, es obvio que Harry no estaba listo para esa responsabilidad, es hora de que alguien le muestre el camino correcto, lo quiera o no.
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Harry y Luna habían hablado sobre la posibilidad de que fuera ella que se tuviera que encargar a tiempo casi completo del colegio.
— ¿Si no querías dirigir el colegio para que te empeñaste tanto en ganar las elecciones? —le pregunto Luna, mientras caminaban a través de los pasillos del colegio.
—No es así de simple, el problema es que tengo demasiado trabajo, la escuela, la dirección del colegio, el senado, y la ciudadela, simplemente no puedo estar en todas partes al mismo tiempo,
—En un tema relacionado ¿Cómo logras pasar tus clases? —pregunta Luna.
—A duras penas, asisto solo lo mínimo indispensable, ya no puedo seguir así, tengo que escoger algo, así que planeo tomar los exámenes éxtasis al final de este año.
—Pero aun te falta un año para graduarte.
—Lo sé, pero es necesario, yo seguiría viniendo seguido al colegio, pero ya no vendría a clases.
— ¿Y los demás?
—Ron y Ginebra, continuaran en el colegio, aunque él tendrá que seguir viajando mucho, Neville tendrá que elegir su camino, solamente Hermione y Pansy abandonaran los estudios conmigo.
—Ustedes tres fuera, y Ron solo a medio tiempo, sin olvidar a Neville y a mi enfrentados, la organización se queda sin sus pesos completos.
—Si llegaras a necesitarnos, vendríamos a ayudarte, pero no creo que pase nada importante. El congreso pasó una ley que protege la independencia del colegio, así que estarán mucho más seguros que antes, y si vigilamos bien, las próximas elecciones serán mucho más justas.
— ¿Por eso has insistido tanto en el asunto de canal de televisión?
—La única forma de que la democracia funcione, es si el pueblo mantiene vigilado al gobierno.
— ¿A pesar de que solo sea un colegio?
—Por un lugar se tiene que empezar.
—Necesitare algo de tiempo para reorganizarme y dinero para poder sostener la organización en el colegio.
—Me encargare de que tengas suficientes fondos, no te preocupes demasiado, cuando tengas a las personas adecuadas en los puestos correctos, te darás cuenta que solo necesitar supervisar al colegio, las casas tienen sus líderes y ellos saben que hacer la mayoría de las veces, tú misma diriges ya una casa, luego esta Ginebra con Gryffindor, y los Hufflepuff no te darán problemas, solamente tendrás que vigilar a los Slytherin, Malfoy no es de fiar, pero es razonable, solamente mantén las distancias con él.
Luna estaba nerviosa, pero a la vez muy entusiasmada, esta sería la oportunidad perfecta para saber si sería capaz de funcionar en la política, puede que públicamente Harry seguiría siendo el jefe del colegio, pero el día a día, lo dirigiría ella, algo que hasta el momento no había tenido oportunidad, pues incluso en los momentos en los que Harry no estaba dirigiendo en persona, era Hermione quien realmente tomaba las decisiones y no ella. Desde el enfrentamiento que había tenido con Hermione, había estado deseando tener más autonomía, y ahora por fin la obtendría, ahora solo tendría que demostrar que era digna de la confianza que le estaban brindando.
—Tendrás todo un año para ti Luna, luego supervisaras las elecciones, de hecho si queras puedes concursar tú misma.
—Para ser líder un par de meses, creo que no.
—De todas maneras no vas a tener tiempo, Cho termina este año, mientras que a ti te quedan dos años, tu y Ginebra serán las únicas que quedaran de los que competimos durante las últimas elecciones. Dime ¿estás lista para lo que viene?
Lo pensó durante un momento, a pesar d saber que era lo que quería, no era tan sencillo decir que si, pues se daba cuenta de que si lo hacía ya no habría vuelta atrás, ya no podría volver a ser una simple estudiante.
—Estoy lista, te prometo que no te decepcionare—le dice con convicción.
Con la cantidad de trabajo que tenían se había vuelto una costumbre tener ese tipo de conversación mientras caminaban por todo el castillo, se había vuelto una broma común que se tenía que hacer mucho ejercicio para poder hablar con alguien.
Mientras caminaba sola de regreso a su torre, seguía pensando en la conversación con Harry, y sobre todo en el problema más acuciante que tenía en ese momento, si Harry y los suyos ya no estaban y ya no tenía a Cho con ella para apoyarla, necesitaría a personas confiables para poder mantener al colegio en control, por suerte ya tenía una lista corta de personas que podrían ser útiles, y por suerte se encontró con una de aquellas personas justo en medio, entre ella y la entrada de la torre.
Ella sabía que era un tipo peligroso, pero bastante talentoso, le intrigaba mucho como es que había llegado a ser un Ravenclaw, por su carácter parecía más un Gryffindor, pero a final de cuentas ese no era asunto suyo.
—Hola Rolf, ¿podemos hablar un momento?
Rolf Scamander era de su mismo año, pero parecía más viejo, mientras que ella era muy pequeña, él era muy alto, de pie, le llegaba al pecho, lo cual la hacía sentir más insegura al respecto. Como si no fuera suficiente la melena negra y los piercing en el rostro, tenía los ojos rojos, las pupilas, no lo demás, era obvio que no era totalmente humano, pero no conocía a muchos que se atrevieran a decírselo a la cara.
Por su parte, Rolf parecía que no sabía bien cómo reaccionar, después del accidente que había ocasionado no se había vuelto a acercar a esa excéntrica chica. En apariencia seguía siendo aquel ratón de biblioteca que tanto había perturbado sus pensamientos, pero ahora era una de las personas más poderosas del colegio.
— ¿Qué quieres Luna? —le pregunta de mala manera.
Eso no estaba empezando de una buena manera.
—Mira Rolf, sé que no empezamos con buen pie hace unos años, pero hay algo de lo que debemos hablar.
—Lo que sea que te hayan dicho yo no lo he hecho.
No era su intención, pero al acercase lo hiso de una manera bastante intimidadora, su sombra la cubrió completamente, y ella aparentemente se encogió aun mas.
—No, no es por eso—se le empezó a quebrar la voz, aunque intento disimularlo—, es todo lo contrario Rolf, de hecho quiero invitarte a que participes en nuestra organización.
Rolf se tomo un par de segundos en pensar su respuesta.
—No—le dijo antes de dejarla con la palabra en la boca.
Luna vio como Rolf se alejaba, ella ya sabía que eso podía pasar, por eso no quiso insistir más, esto solamente fue un primer avance. Luna sabia como manejar esa situación, lo que había hecho se trataba de un aviso para él, poco a poco lo convencería estaba segura de lograrlo. Además de que tenía el aliciente de la apuesta que había hecho con Cho, lo que si dudaba era sobre lo que había estado pensando cuando hicieron aquella apuesta, lo peor es que no tenía a quien echarle la culpa, a final de cuentas había sido su idea. A quien intentaba engañar todo era culpa de Ginny, y sus pláticas pervertidas.
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Después de la llegada de Gabrielle al colegio de Hogwarts, se le hicieron diversos exámenes médicos, y físicamente no le encontraron ningún tipo de enfermedad, aparentemente el desarrollo físico superior no se debía a ningún tipo de alteración física, sino parte de su desarrollo como velaa, el cual solamente había sido acelerado por una carga mágica. Por desgracia su mente no tenía tan buen estado.
—"Es tonta como una tabla" —dice Ginebra.
—Esa no es manera correcta de hablar sobre ella—le reprende Harry.
—Esas no son mis palabras, literalmente son las de Layla, y creo que tiene razón.
—Según me explico mi hermana, cuanto más lejos estas, su mente se nubla más—le explica Pansy—, lo que sea que le hayan hecho tiene que ver con la servidumbre, una especie de hechizo la esclavizo a su nuevo dueño. No soy experta en este tema, pero por lo que he investigado, este hechizo es demasiado fuerte, en comparación con los que se usan normalmente. Anular de esa manera su personalidad es terrible.
Mientras le explicaban toda la información que habían recabado sobre Gabriel, fue entendiendo lo que le había pasado a la pobre chica. En resumen, cuando él estaba presente, ella se comportaba de una manera servil, pero cuando estaba lejos, no actuaba de ninguna manera, entraba en un estado catatónico.
La habían vestido con un sencillo uniforme del colegio, pero no habían logrado nada para que pudiera ir a clases. Obedecía cualquier orden dada por Harry, pero parecía no poder hacer nada por sí misma.
Harry medito mucho sobre qué hacer con ella. El estado de su mente era muy diferente al de Lena, cuando la había tenido que reconstruir, esto tal vez fuera incluso más difícil. Con el tiempo seguramente lograría sacar un poco de su antigua personalidad, pero no sabía que tanto lograría arreglarla. Pero mientras tanto, lo primero que tenía que hacer era buscar a la familia de la chica. Según Ron los padres de Fleur y de Gabrielle seguían viviendo en Francia, les escribió pero no tuvo ninguna respuesta, fue ahí cundo empezó a preocuparse.
Aunque había fallado a la hora de comunicarse con los señores Delacour, decidió buscar a Fleur.
—El padre de Fleur falleció—le había explicado Ron—¸ y como ya sabes hace poco dio a luz a una niña.
—Claro que lo recuerdo, le envié un regalos.
—Desde que su hija nació, su salud no ha sido muy buena. Según Bill me explico, la salud de las velaa, dependen mucho de su estado de ánimo.
— ¿Está enferma?
—No exactamente, solo está débil, pero no he podido averiguar mas, Bill y ella son muy reservados en ese sentido.
—En ese caso es hora de hacerles una visita.
Harry, Ron y Ginebra salen del castillo en el vehículo que habían traído desde la ciudadela. Durante más de una hora discutieron sobre la posibilidad de llevar a Gabrielle, pero al final Harry decidió llevarla, razonando que tal vez su hermana podría hacerla reaccionar.
La casa del hijo mayor de los Weasley era bastante más grande que la que había tenido en la antigua realidad. Tenía un estilo muggle muy moderno, e incluso un par de vehículos en la entrada.
Fue Bill quien abrió la puerta cuando llegaron, se le veía serio sino es que enfadado.
—Fleur no se encuentra bien hoy, así que preferiría que fuera rápido…
Bill se quedo sin palabras cuando vio a la chica que los acompañaba, llevaba más de un año sin verla, y había crecido como si hubiera pasado cinco años, pero aun así fue capaz de reconocerla inmediatamente, a final de cuentas era una versión rejuvenecida de su esposa.
— ¿Dónde la encontraron?
—Llego a nosotros—dice Harry, sin querer entrar aun en detalles.
— ¿Qué tiene? —al notar su extraño comportamiento.
—Algo le paso cuando escapo de Francia.
Bill no era tonto y sabía perfectamente que no le estaban diciendo todo, pero si esos jóvenes tenían la solución para la situación de su esposa, estaba más que dispuesto a seguirles el juego.
—Durante meses hemos intentado ponernos en contacto con la madre de Fleur, pero no hemos logrado nada, incluso envié a alguien a buscarla, pero no logro encontrarlas. El gobierno no quiso cooperar, al contrario hiso todo lo posible para ocultar su desaparición—les explica Bill.
Conversaron durante casi media hora antes de que Fleur bajara, llevando a su pequeña hija en sus brazos. Harry y Ron estaban de acuerdo en que Fleur era una de las mujeres más hermosas que nunca hubieran visto, y lo seguía siendo pero se le podía ver muy cansada, como si se estuviera recuperando de una grave enfermedad. Cuando vieron a la pequeña Victoria, estuvieron de acuerdo en que seguramente era la bebe más perfecta del mundo. Según Bill les había explicado antes de que su esposa bajara, su embarazo había sido muy difícil, por no decir peligroso, su estado de ánimo había mermado sus fuerzas y el parto casi acabo con ella. El amor que sentía por su hija y su esposo es lo que la había mantenido viva, y aunque estaba mejorando, lo estaba haciendo lentamente.
Como cualquier madre primeriza estaba más que orgullosa de lucir a su pequeña hija, fue por eso que tardo unos segundos extras en reconocer a la mujer en la que se había convertido su hermana pequeña. Cuando las tres velaas se reunieron las palabras quedaron de más, fue la primera vez que vieron en Gabrielle un atisbo de reconocimiento.
— ¿Qué te ha pasado, pequeña Gabrielle? —le pregunta en francés.
—Hermana…
La reconoció, pero eso fue todo lo que pudo decir, su mente seguía demasiado nublada. Fleur era muy perceptiva, así que pudo leer en el rostro de su hermana, que no podía contestarle a todas las preguntas que le tenía, lo único que podía era abrasarla y consolarla.
—La vendieron como esclava, un viejo amigo la compro y me la regalo.
— ¿Cómo es esto posible? —dice Bill.
—No es tan raro como parece—interviene Fleur—¸en muchas ocasiones, mi raza ha sido considerada como algo inferior, un objeto.
—Eso fue en el pasado—dice Bill.
—Aquí en Bretaña hay leyes para tener controlados a los vampiros, a los hombres lobo, a los duendes y los elfos, nosotras las velaa somos una especie muy escasa en este país, así que no estamos controladas, pero en Francia somos muchísimas más, y las leyes que nos controlan son mucho más severas, un escalón por encima de la esclavitud, si deciden hacer algo contra nosotras, no tendríamos manera de defendernos. —su ingles había mejorado mucho, pero aun tenia asentó francés.
La descripción de la historia de las velaa era bastante triste, sobre todo el modo en el que ella lo decía, con la aceptación de alguien que lo ha sufrido durante toda su vida.
— ¿Qué es lo que piensa hacer con mi hermana, Lord Potter?—pregunta Fleur, en su rostro se veía que estaba más que dispuesta a luchar.
—De momento, quisiéramos dejarla con ustedes un par de días. La programación de esclava que le instalaron le afecta demasiado, tal vez un poco de contacto con Fleur le ayudara. Yo sigo teniendo su título de propiedad, espero que pronto deje de tener importancia, pero legalmente es mejor que siga así.
—Nuestra madre está desaparecida.
Eso solo fue una afirmación, no una petición, en realidad no sabía cómo pedirle ayuda para encontrarla, a final de cuentas, en esta realidad ambos nunca se habían conocido.
—Voy a hacer lo posible para encontrarla.
Ron y Ginebra sabían que las palabras de Harry no eran palabras vacías, pero Bill y Fleur no tenían ninguna razón para confiar en él, y Harry lo sabía, ese era un momento para demostrar quien era realmente, no solamente con palabras sino con verdaderas acciones.
Después de la visita que habían hecho a la casa del joven matrimonio Weasley, habían regresado a la casa que tenia Harry en la ciudad, en donde se encuentran con la señora Parkinson.
—Creo que ella tiene razón—les dijo cuando le contaron lo que había pasado—, aquí también pasa cosas parecidas, pero ellos son aun más conservadores.
—Necesitamos información del gobierno, sino no podremos hacer nada—interviene Ginebra.
—Estoy de acuerdo, pero no creo que podamos llegar al congreso pidiendo explicaciones—dice Ron.
—El ministerio de asuntos sobre criaturas mágicas, es muy difícil de tratar—dice la señora Parkinson—, la jefa es Dolores Umbridge es muy difícil de tratar.
Claro que Harry recordaba ese nombre, y se daba cuenta que si buscaba ayuda de su parte, no sería eso lo que realmente encontraría. Después de penarlo durante un momento, Harry decide hacerle una pregunta.
—Si uno de tus hijos hubiera sido secuestrado y vendido como esclavo ¿Qué hubieras hecho?
—Partiría en dos el mundo por encontrarlos.
—Yo opino igual, si Gabrielle fue vendida, estoy seguro que su madre intento detenerlo, lo cual me da dos posibilidades, también fue vendida o está en camino para encontrarla. Creo que empezaremos a buscarla con los oficiales de la frontera.
— ¿Piensas que esta arrestada? —pregunta Ginebra.
—Si no fuera así, estaría en casa de Fleur en estos momentos.
Tuvieron que recurrir a la ayuda de Tonks, pero sobre todo a sus contactos en el gobierno. Los aurores eran la elite de la fuerza de choque del gobierno, pero no podían encargarse de todo, así que se crearon grupos con entrenamiento más básico que se pudiera encargar de los trabajos de diario como las aduanas y los puestos fronterizos.
Por suerte Tonks había ayudado en el entrenamiento de los oficiales de migración, así que lograron conseguir un pase para entrar a sus oficinas principales.
—Lo mejor será que usemos uniformes—les dice Tonks.
— ¿Por qué?
—Para pasar desapercibidos, si un Lord se aparece así sin más, saldrás en la portada de todos los periódicos.
Tonks tenía razón, lo mejor sería pasar desapercibidos. Los uniformes eran muy sencillos, túnicas grises con el escudo del ministerio, sin ninguna marca de la oficina a la que supuestamente pertenecían. La oficina a la que fueron los cuatro no tenía nada resaltable, era una simple oficina del gobierno, que cualquiera pudiera ver en cualquier país, solamente que con túnicas de magos.
—Esta vez me alegra que Hermione y Pansy no nos acompañaran—le comenta Ginny a su hermano.
— ¿Por qué? —sin entender.
—No es que me queje de su exhibicionismo, de hecho me gusta bastante, pero hay que admitir que es muy difícil pasar desapercibidos cuando ellas nos acompañan.
—Tienes razón.
— ¿Podrían concentrarse?—les regaña Harry.
—Claro—dijeron los dos al mismo tiempo.
—Debemos buscar datos sobre algún altercado con una velaa, tal vez un arresto en la frontera, cualquier cosa nos puede servir para empezar.
Si algo se parecen los gobiernos en ambos mundos, era en la burocracia, cuando hay gente que su único trabajo es generar papeleo es como tener una máquina para llenar archivos y mas archivos, así que aunque estuvieron trabajando en solo los meses más recientes, tenían literalmente montañas de documentos para revisar.
— ¿Realmente es necesario reportar por triplicado en cinco diferentes oficinas que se quedaron sin royos para la máquina de escribir? —pregunta Ron al universo.
—Es estúpido pero por hoy eso trabaja a nuestro favor—le contesta Harry.
Habían conseguido que les prestaran un pequeño espacio en una oficina, donde habían estado toda la mañana trabajando, en una supuesta auditoria.
— ¿Es que no se da cuenta de quién soy? Soy el ministro de asuntos con especies no humanas…
—Y yo estoy en su mismo rango, así que no me lo restregué en el rostro.
— ¿Por qué la protege?
—No la protejo, ella rompió la ley, así que se queda donde está.
—Ella no es humana, esto es completamente ridículo.
—La ley es la ley.
La voz chillona de la cara de sapo era imposible de confundir, y en cuanto Harry la reconoció decidió tomar acciones mucho más drásticas. Su antigua profesora se encontraba en el despacho de al lado, desde el cual era fácil escuchar sus escandalosos gritos, y si podía escuchar su voz, podía sondear su mente.
Desde que Harry había aprendido a usar su don para leer la mente de las personas, había visitado diferentes tipos de cerebros, en muchos encontrándose con desagradables sorpresas, pero si debía hacer una lista de las peores conciencias que nunca hubiera visto, estaba la de aquella desagradable mujer. Era perversa, cruel, sádica, egoísta y sin ningún tipo de amor a nadie que no fuera ella misma. A pesar de lo desagradable de la experiencia, obtuvo una verdadera mina de información.
— ¿Quieres que la sigamos? —le pregunta Tonks.
—No es necesario, ya sé todo lo que necesitaba saber—le contesta Harry—, ya sé donde está la señora Delacour.
Tuvieron que bajar hasta las celdas de las oficinas de investigación, lo que pasaba a ser una pequeña sucursal de Azkaban, vigilada por unos pocos dementores, en donde esperaban las personas arrestadas por su juicio y sentencia. A Apolline la habían encerrado en la peor de las celdas, la cual no era más que un pequeño armario en donde solo podía estar de pie, del otro lado de la puerta se encontraba un dementor constantemente vigilándola.
—Es peligrosa—dijo el guardia humano—, la encontramos atravesando la frontera.
—Eso no me parece razón suficiente como para encerrarla en esa celda—le reprende Harry.
—Tiene razón Lord Potter, no la tenemos en esa celda solo por atravesar la frontera, la tenemos hay, porque mando al hospital a media docena de guardias, y cuando la lograron traer, quemo su anterior celda, así que por nuestra seguridad y la de los demás presos la tuvimos que encerrar aquí.
—Comprendo, pero ahora necesito hablar con ella, llévenla a una sala de interrogatorios.
Cuando empezaron la investigación tuvieron que pasar desapercibidos, por lo cual se habían disfrazado, pero cuando necesitaron toda la autoridad de un Lord, fue hora de dejar atrás los engaños. Con anterioridad vieron como el jefe de esa división del gobierno se había negado a cooperar con Umbridge, esto lo había podido hacer porque ambos tenían el mismo rango y no le debía ningún tipo de obediencia, pero cuando recibió la orden directa de un Lord y miembro de senado no tuvo más opción que acatar las órdenes. El aspecto de la mujer se había deteriorado bastante, su cabello rubio estaba desgreñado y sucio, como si hubiera tenido que arrastrarse por el lodo, algo que no era del todo descabellado por lo que sabían.
Los guardias llevaron a la señora Delacour con esposas en pies y manos y una pesada correa de metal al cuello, no pensaban arriesgarse en lo más mínimo con alguien tan peligrosa.
—No he cometido ningún delito, así que exijo que me liberen.
—Eso es cuestionable Madame Delacour—le dice Harry—, hasta donde se solo se le detuvo como testigo, su delito fue atacar a los guardias, y luego destruir media comisaria.
—Algo que no hubiera tenido que hacer sino me hubieran detenido.
—Supongo que tiene algo de sentido su manera de ver la situación, pero en realidad carece de importancia completamente, sé que no estás sola y que venias en un grupo mucho mas grande.
— ¿Cómo sabe eso? —sorprendida.
—Porque conozco a la mujer que contrato mercenarios para poder detenerlos, y también se que esta a días de venderlos a tu gobierno por una fuerte cantidad de dinero, y además se que está haciendo todo lo posible para tomarte y venderte en el mismo grupo, para no dejar ningún cabo suelto.
Ginebra y Tonks se golpearon en el rostro de idéntica manera, sorprendidas e indignadas al mismo tiempo por la falta de delicadeza de Harry.
— ¿Quién es usted?
—Claro, casi olvida presentar, Soy Lord Harry James Potter, el águila imperial, y actualmente dueño de su hija menor.
Ginebra y Tonks repitieron el mismo gesto de incredulidad. La señora Delacour se quedo paralizada durante un momento, cuando al fin pudo reaccionar salto de la silla en la que había estado sentada, con la intención de estrangular a Harry, para suerte de este último, las cadenas con la que estaba sujeta se lo impidió.
—Creo que podemos comportarnos e manera civilizada ¿no crees?
—Bastardo ¿Qué le hiciste a mi hija?
— ¿Yo?, nada, por desgracia los que la vendieron le hicieron mucho daño, ayer la dejamos con su hermana mayor.
— ¿Cómo puedo saber que me está diciendo la verdad?
—Realmente no lo sé, puedo decirte que tus hijas se llaman Fleur y Gabrielle.
—Tienes razón…—sorprendida.
—Y como aparentemente no lo ha notado, la joven que me acompaña y el joven que cuida la puerta para que nadie nos interrumpa, son hermanos de su yerno.
La boda de su hija mayor había sido uno de los momentos más felices de la vida de la mujer, pero durante la última temporada de su vida había sufrido tanto que aquellos recuerdos felices habían quedado en una parte casi olvidada de su memoria
— ¿Ginebra? —poniendo atención por primera vez en la joven pelirroja que estaba de pie de tras de Harry.
—Me da mucho gusto volver a verla seora Delacour, llevamos un tiempo buscándola—le sonríe intentando darle ánimos.
Lograr sacar a Apolline de la cárcel fue complicado y sobre todo caro, por mucho que Harry fuera un Lord, tenía que seguir las reglas (algo que obviamente no hiso), o al menos tenía que pagar con oro para saltarse los procedimientos.
Le ofrecieron la posibilidad de ir a tomar un baño y conseguir ropa nueva, pero ella no quiso saber nada al respecto, lo máximo que lograron fue convencerla que fuera al baño a lavarse la cara y arreglar un poco su ropa, obviamente no era suficiente, pero al menos no llamaría tanto la atención.
— ¿Te das cuenta que no ha vuelto a hablar? —le dijo Ron a Harry, murmurando para que ella no los escuchara.
—Creo que sigue sin confiar en nosotros.
— ¿A pesar de que ya nos conociera?
—Mas bien es en mí, en quien no confía, la acabo de salvar de la caerse y le dijo que la puedo llevar a donde están sus hijas, supongo que piensa que es una especie de trampa, aunque en realidad quiera que sea verdad.
— ¿La estamos utilizando?
—Eso sería un poco exagerado Rojo, más bien quiero que me ayude en algo, por lo que he averiguado en su mente y en la de la cara de sapo, ella formaba parte de un grupo de refugiados, que escaparon de su país, aparentemente les quitaron todos sus derechos, los redujeron a esclavos, quiero que me ayude a encontrar a los demás.
—Parece un buen plan.
Harry y los hermanos Weasley no sabían que esperar del reencuentro familiar, lo más probable es que fueran grandes muestras de cariño, fuertes abrazos y muchas lagrimas de felicidad, pero la verdad fue bastante diferente. Cuando llegan a la casa del joven matrimonio Weasley, se encuentran con las dos hermanas velaa esperándolos en la puerta, aparentemente estaban al tanto de que se aproximaban. Fleur sujetaba en sus brazos a su pequeña hija, mientras que su hermana esperaba a su lado con expresión ausente.
Fleur y su madre se miraron atentamente una a la otra, y luego miro de igual manera a su hija pequeña, antes de reunirse con ellas. Apolline y su hija menor se toman de la mano y luego apoyan su mano libre en los hombros de Fleur. Entonces un poder mágico las recorrió como una especie de corriente eléctrica, pero lejos de ser doloroso para ellas, fue algo reconfortante, como si hubieran podido entrar en calor después de un largo invierno. Durante unos segundos sus cuerpos brillaron con una luz dorada, muy similar al tono de cabello de las tres. Cuando al fin parece que regresan a la realidad, el brillo que las había cubierto había desaparecido, solamente quedando cierta luminiscencia en sus cabelleras. Aunque solo habían pasado un par de segundos, el cambio que sufrieron las tres fue evidente. Apolline había rejuvenecido al menos diez años, su cabello se había vuelto liso y limpio, como si acaba era de salir de un salón de belleza. Fleur por su parte recupero completamente, como si nunca hubiera estado enferma, sus ojeras desaparecieron y su sonrisa había vuelto a ser resplandeciente. Mientras tanto el cambio en Gabrielle no fue tan evidente, pero aun así, se pudo ver en su rostro una alegría que no le habían visto desde que Harry la había recibido, no sabían si es había bastado para curarla, pero obviamente fue un buen inicio.
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Cho se había convertido en una mujer muy responsable, sus años de colegio habían aumentado esa cualidad, entre las responsabilidades que había decidido tomar se encontraba su mejor amiga, Luna, no solo la quería sino también la respetaba, pero eso no quitaba que necesitaba muchos cuidados, lo cual hacia que sus decisiones con respecto a su futuro fueran tan difíciles, sobre todo porque realmente creía en el proyecto que las dos habían creado juntas. Pero ella estaba a punto de irse, mientras que Luna tendría que permanecer dos años más en el colegio, en una posición donde estaría en un constante peligro. Tenía que conseguir quien pudiera cuidar de su seguridad. Lo irónico de la situación era que estaba a punto de pedirle ayuda a su rival de toda la vida.
La familia Li y la familia Chang, habían competido durante siglos en China, pero desde el inicio de su exilio habían tenido que formar una alianza, hasta tal punto que las antiguas peleas entre ambos hacía tiempo que se habían acabado, pero parecía como si sus representantes más jóvenes hubieran heredado toda la mala actitud de ambas familias, lo mas irónico de la situación, era lo tremendamente parecidas que eran, al menos en sus rostros.
Su era una Ravenclaw un año mayor que Luna, con largo cabello negro y rasgos orientales, algo que hacía muy parecida a Cho, pero físicamente son muy diferente, Su es casi una cabeza más baja que Cho, ambas tienen cuerpo esculpidos por el entrenamiento, con músculos bien definidos
—Hace meses que no tenemos un duelo—le dice Su al ver que se acercaba su rival.
—Eso fue porque ambas estuvimos peleando del mismo bando.
Su nunca se había unido al bando de Luna, pero durante los combates del último año, había cooperado activamente en primera línea.
— ¿Por qué me estas buscando, Cho?
—Quiero que hables con Luna.
—No tengo nada en contra de Lovegood, pero no tengo ningún interés en mezclarme es sus peleas.
—Ambas somos guerreras Su, no estamos hechas para la neutralidad.
—No es por nada, pero realmente te imaginas a ambas peleando lado a lado.
—Su, a mí también me da repulsión tal idea, pero tenemos que ser practicas, el mundo se está volviendo cada vez más peligroso.
Ninguna de las dos quería hacer esto, pero el razonamiento de Cho era bastante bueno. Si se tratara de otro grupo, como el de Harry o el de Ginebra le sería mucho más fácil aceptar.
—Iré a hablar con ella—acepta Su.
Durante las últimas dos décadas, ambas familias se habían unido a través de varios matrimonios, de hecho estuvieron muy cercas de ser hermanas, pues el padre de Cho había estado comprometido con la madre de Su, pero en un viaje que había hecho a Noruega había conocido a la que se convertiría en su esposa, lo cual cánselo el compromiso acordado por ambas familias, no fueron pocos los que supusieron que su enemistad fuera de nacimiento.
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El había tenido dos nombres hasta el momento, y ninguno de los dos le importaba mucho. Había sido un alma a la que le habían robado el cuerpo y un cuerpo que nunca había tenido cuerpo, pero ahora era más que la suma de sus partes, mucho más.
Para cuando los que lo crearon se dieron cuenta del cambio que había sucedido en su marioneta, ya era demasiado tarde.
Se tardo meses en comprender exactamente cómo funcionaba toda la organización, algo que a cualquier otro le hubiera tomado toda una vida. Lo primero que vio fue que no se trataba de un grupo compacto, sino de la unión de diferentes sociedades con un objetivo en común.
Los responsables de su nacimiento y su desarrollo, eran los Brill y los Tule. Ambos grupos habían existido durante siglos, y aun antes de llamarse como lo hacen ahora también habían existidos desde civilizaciones antiguas.
—Son más débiles de lo que ellos mismos creen—le explica a su mujer, no es que confiara completamente en ella, pero le gustaba conversar sus planes con ella—, están demasiado concentrados en guardar secretos entre ellos como para darse cuenta de lo débiles que se han convertido.
— ¿Débiles?, pero si ellos controlan a todos los gobiernos humanos.
—Son débiles porque no cumplen con todo su potencial.
Durante sus estudios tuvo que pasar a través de diversos rituales los cuales le fueron concediendo no solamente conocimiento sino poderes oscuros que dentro del mundo mágico llevaban siglos prohibidos. Se debe de comprender la diferencia entre ambos poderes, la magia era como la electricidad, un poder de la naturaleza, mientras que lo que él estaba obteniendo era un poder originado en la oscuridad. El primer concilio mágico hace más de dos mil años prohibió en el mundo mágico cualquier relación con el plano demoniaco. Pero en el mundo muggle dicha prohibición nunca había sido hecha, ellos solamente se habían concentrado en erradicar la magia, pero los rituales antiguos habían sobrevivido en sociedades secretas por todo el mundo.
Pero no se había resignado con eso, su mente se había vuelta adicta al poder, y los científicos de la organización le dieron exactamente lo que necesitaba. Después del desastre que había ocasionado la nueva mente en su viejo cuerpo, en el laboratorio de investigación más grande que tenían, habían decidido pasar a la siguiente fase de su plan. Aunque había perdido a todos sus sujetos de experimentación habían sido capases de recuperar todos los datos de la investigación, los prototipos y los científicos capases de utilizarlos. En solo meses habían logrado sintetizar sueros capases de dar a los muggles poderes extraordinarios, aunque a un gran precio.
—Debe entender esto, joven Alexander, los hechiceros y las criatura mágicas, no tienen un órgano que les permita usar la magia, la manejan con todo su cuerpo, con cada una de sus células, para convertir a alguien en un hechicero tendríamos que modificar el ADN, célula por célula, el suero que hemos desarrollado solo funciona en su sistema nervioso, y el estrés que ocasiona, aunque solamente sea un solo don, es inmenso, muchos no sobrevivirán-le explica la doctora encargada de las investigaciones en el laboratorio perdido, y que ahora había ascendido un par de rangos en la organización, además de ser una amante ocasional de Alexander.
—Eso no importa, tenemos soldados más que suficientes y la ganancia será inmensa.
Una sobre carga de estrés no era una buena definición para los efectos secundarios del suero. Casi el treinta por ciento de los soldados que tomaron el suero murieron por embolia cerebral, ya fuera al momento o días después, pero los demás fueron adquiriendo grandes poderes, dese fuerza y resistencia aumentada a control sobre los elementos. Solo un pequeño grupo de ellos intento tomar más de una dosis de suero, con resultados totalmente mortales, así que rápidamente cesaron en ese plan., solo alguien no se rindió.
Alexander sabía que estaba arriesgando su vida al hacerlo, pero ya no le temía a la muerte, la había visto a los ojos y había regresado, y no solo eso sino que se había hecho mucho más fuerte que antes.
Tenía a su disposición un lugar que desde cualquier punto de vista era un castillo, en donde había concentrado todo su poder, y sobre todo tropas fieles que lo protegerían con sus vidas, era la hora de probar una vez más sus límites.
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Desde el primer día en el que la doctora había llegado se había asombrado como controlaban miles de soldados con cerebros de marionetas. En general era un lugar bastante aburrido, pero muy bueno para su trabajo de investigación, por eso pudo abreviar lo que seguramente le hubiera costado años a solamente algunos meses. Utilizar uniformes nazis no hacía que la situación fuera menos surrealista, pero en general ese era uno de sus problemas menores. Ahora iba en camino al castillo de su benefactor, con muestras de todos los sueros que había diseñado en un pequeño maletín.
La primera vez que había pasado la noche con aquel extraño joven supo que ya no habría vuelta atrás, los otros jerarcas se habían dado cuenta y desde ese momento su suerte se había ligado a la de él. Era por eso que estaba tan nerviosa por lo que estaba a punto de hacer, si él moría, ella terminaría siguiéndolo. Cuando llega es recibida por la señorita roja, ese no era su verdadero nombre, pero así la había conocido cuando fueron a inspeccionar el laboratorio donde trabajaba, tiempo después supo que en realidad era su esposa, lo cual la puso bastante nerviosa, pero pronto comprendió que las cosas no eran lo que parecía, aparentemente no había secretos entre ellos, y lejos de indignarse estaba entusiasmada por participar, el minuto que se tomaron para besarse era muestra de cómo era su relación.
—Esto no me gusta.
—A mi tampoco doctora, pero él está convencido.
—El problema no es que quiera un solo suero, sino que los quiere todos, es un suicidio.
—Si hay alguien capaz de soportarlo es Alexander.
Ella tenía razón, lo había visto hacer cosas que no concordaban con sus estudios sobre la magia, pero no estaba segura de que fuera suficiente como para sobrevivir a lo que se venía.
La apariencia desde fuera era medieval, pero por dentro era muy diferente, durante los últimos meses había sido remodelado completamente, no con muy buen gusto pero si con mucho dinero. Encuentran a Alexander sentado en una gran cama en la alcoba principal, en su mano derecha un vaso con whisky y en la izquierda un puro encendido, aparentemente no estaba tan seguro de lo que estaba a punto de hacer.
—Este es el último momento, si empezamos ya no habrá vuelta hacia atrás.
—Estoy listo para lo que viene, este es mi destino.
Si ella no hubiera visto lo que aquella gente era capaz hubiera pensado que solo eran palabras vacías, pero no era así, y estaba más que dispuesta, sino es que ansiosa por ver lo que se avecinaba.
Entre ambas mujeres esposaron a Alexander a la cama, ambas sabían que si realmente quería escapar lo haría, pero para eso necesitaría mucha concentración, algo que no podría lograr durante el procedimiento medico, como último detalle utilizo una protección para los dientes, ambas eran precauciones que se usaban por protocolo de seguridad en todos los experimentos.
Con movimientos eficientes saca de su maletín la pistola que utiliza para inyectar los sueros, en la cual coloco el suero de la resistencia, el más básico de todos. Sus músculos se tensaron, pero eso fue todo, en menos de media hora parecía haber surtido un efecto perfecto.
— ¿Quieres que continuemos—ella le pregunta, a lo que él simplemente asiente.
Seria una noche demasiado larga para los tres. A un ritmo de media hora cada suero terminarían en ocho horas. Con cada dosis los efectos eran peores, convulsiones, gritos, estertores, fue una noche de tortura, como si los síntomas físicos no fueran suficientes, empezó manifestar los dones del suero, lo cual hacia que fuera más peligroso a cada momento.
Cuando al fin terminaron con el procedimiento sucedió lo imposible, había sobrevivido. Tuvo que utilizar todos sus conocimientos en medicina para poder salvarle la vida, le había inyectado tanto medicamente que por sí mismo hubiera sido suficiente como para matar a un ser humano normal.
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El mundo mágico entero miraba expectante el desarrollo de la guerra en el polo norte, no fueron pocos los que compararon con dinero e incluso hasta con tropas para alguno de los dos bandos. La alianza de los gigantes de hielo junto con los de fuego contra las huestes de Lord Voldemort, cualquiera de los dos que ganara aquella guerra terminaría marchando hacia el sur, eso era inevitable, así que no era raro que muchos prefirieran que se destruyeran mutuamente, aunque esto último era muy poco probable. La verdad era que la victoria de Voldemort se veía cada día mas cerca. Esto se debía a que sus ejércitos, en lugar de disminuir crecían, pues muchas tribus de gigantes y de otras especies árticas se le habían unido. A pesar del avance de Voldemort, los gigantes se las ingeniaron para lograr un punto muerto en la mayor parte del territorio, pero esto solo seria provisional, pues estaban preparándose en su fortaleza mas grande, en donde tendrían que resistir un sitio prolongado, algo que les beneficiaba pues el territorio jugaba para ellos.
Estaba a punto de dirigir un gran ataque cuando llego un mensajero a su campamento, para informarle de la pérdida de la venganza escarlata, nada como eso había alterado sus planes desde hacía varios años. No dejo de notar la ironía que la misma mujer hubiera estado envuelta en ambos problemas. Sus generales tuvieron que hacerse cargo de la guerra de nuevo, mientras que Voldemort regresaba a toda velocidad a su fortaleza.
La fortaleza Slytherin tembló al llegar uno de los hechiceros más poderosos del mundo. Los que se habían quedado como guardia estaban temiendo ese momento, y no fue para menos, fue torturando a personas al azar. Sus subalternos más confiables no fueron la excepción, pero los dejo lo suficientemente consientes como para poder recibir respuestas.
Aparentemente su asesina personal simplemente se había quitado su armadura y se había ido, no había robado nada ni parecía haber asesinado a nadie.
— ¿Dónde está la armadura?
—La guardamos en su museo, señor.
Solamente él y la antigua portadora de la armadura conocían el verdadero objetivo de la misma. Se trataba de la llame de la armería, en donde guardaba sus armas más peligrosas, incluida el virus inferí, su arma secreta que guardaba para un último recurso.
Muy poco le importaba en realidad el cuerpo que había utilizado como asesina, tal vez fuera complicado conseguir a alguien con tanto potencial mágico, pero ya conseguiría un buen remplazo, lo que realmente le importaba era revisar que nada faltara. Seguramente ya había sido revisada toda la fortaleza, pero para lo realmente valioso y peligroso solo él mismo tenía acceso. En sus bóvedas subterráneas guardaba objetos que había encontrado en sus largos viajes y que le había ayudado a aumentar su poder mágico. Mientras hacia su inspección pensaba en las posibilidades de lo que había ocurrido, ninguna de ellas le gustaba, pero cuando por fin llego a su cámara mas secreta pudo por fin respirar con tranquilidad, ninguna de sus armas había sido robada, así que empezó a descartar que se tratara de un robo, sus rivales hubieran buscado sus secretos para poder destruirlo, pero nada le faltaba. Después se dirigió a su museo privado, en donde se tuvo que tomar un momento para recordar en donde había dejado aquella esfera donde había guardado el alma de su asesina personal, como ya se lo esperaba la encontró rota y vacía, eso explicaba muchas cosas, de alguna manera esa alma había escapado y recuperado su cuerpo, lo cual jugaba a su favor, pues ese proceso eliminaría los recuerdos que había adquirido durante sus tiempos como asesina, lo cual evitaría que diera información comprometedora, la máxima evidencia sobre esto era que había dejado atrás su armadura, si hubiera estado al tanto de todo lo que había visto, lo primero que hubiera hecho hubiera sido conservar su armadura.
Cuando al fin recupero la compostura, decidió que tenía varias cosas que hacer, una de las más importantes seria reforzar la guarnición en la fortaleza de Slytherin, mientras él seguía concentrado en el frente del norte, no podía descuidar su territorio ya conquistado, cuando sus rivales se enteraran de lo que había pasado con su asesina personal. Luego tenía que encontrar un reemplazo, pero esta vez no le daría tanta autonomía. La suerte le sonrió mientras interrogaba a las últimas personas que habían hablado con escarlata.
Ni siquiera recordaba a la joven Tudor, la verdad es que se había divertido mucho poniéndola a competir con el heredero de los Malfoy, pero no había pasado mas allá de un simple pasatiempo, claro que le hubiera gustado tener un acceso mucho mas sencillo al colegio de Hogwarts, pero tampoco le estovaba mucho, él mismo tenia lugares de estudio para los hijos de sus partidarios, pero dejando eso de lado se había divertido mucho con aquellas elecciones, pero desde la caída en desgracia de la muchacha le había dado muy poca importancia, pero aparentemente escarlata la había tomado como aprendiz. Según empezaba a comprender, la programación que le había implantado en su cerebro la había obligado a buscar una manera de solucionar el problema de su desaparición, por eso había entrenado un reemplazo, su programación había estado luchando contra su alma original por el control del cuerpo, pero obviamente el alma había ganado el duelo.
La chica tenía una buena cantidad de poder, no tanto como su anterior conejillo de indias, pero ese no sería demasiado problema, él la alteraría lo suficiente como para que funcionara correctamente. Para su sorpresa la joven estaba bastante entusiasmada por tomar el puesto de su mentora, eso haría todo mucho más fácil, sin saberlo ella se había ahorrado una buena cantidad de dolor.
Se tuvo que tomar un par de días más para poder terminarla correctamente, su cuerpo estaba bien preparado y listo, pero aun así lo tubo que alterar para que pudiera usar correctamente la armadura, pero esa fue la parte fácil, alterar su mente fue algo mucho más complicado, le implanto toda la información sobre el uso de armas y el combate que podía llegar a necesitar, luego empezó a ponerle candado de lealtad hacia él, muchos masa que la ultima vez, no volvería a cometer el mismo error, además trabajo con su alma, en lugar de separarla decidió mezclarla con la programación, eso la volvería mas poderosa. Cuando al fin termino todo el procedimiento la coloco en la armadura, la cual cambio un poco, se adapto a su nueva portadora, sobre todo a su mente, antes tenía un diseño mucho mas sencillo y elegante, ahora tenía picos y grabados que le daban una apariencia mucho más peligrosa y hasta violenta, sus antiguos colores también cambiaron, lo que antes era rojo ahora era negro. Con anterioridad el cabello rojo de Lily Evans había sido el penacho de la armadura, el cual le había dado el apodo de escarlata, pero ahora era el cabello de Sophia Tudor, de color negro, se había vuelto en la sobra asesina. De una manera u otra su sueño se había cumplido.
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La cúpula pocas veces se reunía, era peligroso, pero aun así uno de sus miembros más importantes los había convocado en calidad de urgente. En el mundo mágico tenían casi un continente, pero ningún control externo de su territorio, mientras que en el mundo muggle era todo lo contrario, no tenían ningún país gobernado abiertamente por ellos, pero tenían poder en todos los gobiernos e instituciones importantes del planeta.
La lista de los asistentes a la reunión no podía ser mas impresionante, representando a los dragones negros, estaba el antiguo primer ministro de Japón, quien seguía controlando el gobierno de toda la región, luego estaba la representante del club Bilderberg, que también era la actual directora de la OMS, todos los demás tenían rangos similares alrededor del mundo, y cada uno representaba a una organización secreta en particular, los brill, los tule, los masones, los rosacruz, los templarios, los iluminati, eran doce, y los doce gobernaban en la sombra al mundo. Durante siglos los doce grupos habían estado en guerra entre si, por eso habían perdido muchas veces contra el resto de humanos, pero sus peleas habían acabado cincuenta años atrás, y por fin se estaban preparando para poder tomar el poder completo en ambos mundos.
El mismo centro de su territorio se encontraba marcado por una gran torre, la cual llamaban la nueva torre de babel, en honor a una de sus leyendas más antiguas, la cual era diferente a la que las personas normales conocían. En la última planta de la torre se encontraba la sala en la que se reunían, un lugar al que solamente los líderes tenían acceso. La costumbre era que ninguno de ellos podía hablar hasta que los doce estuvieran presentes, por eso nadie pudo decir nada al respecto de las personas que estaban esperándolos en la sala de reuniones.
Se trataban de tres personas, dos mujeres y un hombre, a ellas se les veía bastante nerviosas, mientras que él se encontraba entusiasmado, como si estuviera por hacer algo que llevara mucho tiempo esperando. A pesar de lo mucho que había cambiado lo terminaron reconociendo, se trataba de la creación de algunos de ellos, para que fuera el nuevo símbolo de sus tropas. Era parte importante de sus futuros planes, pero algo había cambiado en él. También reconocieron a ambas mujeres, la mayor era una de las más brillantes científicas de la organización, no era una miembro del grupo pero si un recurso muy valioso, la joven por su parte se trataba de la hija de uno de sus miembros, quien era la encargada de manteen en control a Alexander, pero por el lenguaje corporal de ambos, parecía que esos roles ya habían cambiado.
— ¿Quién carajos a ordenado esta reunión? —pregunta el líder de los iluminati, líder local y encarado del proyecto de creación del nuevo ejército y su adalid.
— ¿De qué estás hablando?, pensábamos que habías sido tu quien nos había convocado.
—Claro que no…
—Todos están equivocados, quien ha pedido esta reunión he sido yo-interviene Alexander, quien se levanta de su lugar.
— ¿Cómo te atreves?, tú no eres nadie para convocarnos—le reclama su "creador".
—Me atrevo con la autoridad que ustedes mismos que concedieron, recuerden que soy el general supremo, mas les vale irse acostumbrando.
—Esto es ridículo, tú eres una herramienta…
—Comprendo que el cambio les altere, pero no se preocupen estoy seguro que pronto se acostumbraran.
Mientras que algunos miembros del consejo empezaron a discutir acaloradamente sobre esta insubordinación, otros prefirieron esperar para saber que traería esta nueva situación.
—Dejando de lado la opinión que tengan sobre mí, creo que todos estarán de acuerdo en que es hora de que nuestra organización tome u rumbo un poco más agresivo.
—Ni siquiera sabes de qué estás hablando, estúpido golem.
La doctora pensaba que las cosas se estaban saliendo de control y empezó a pensar en la posibilidad de escapar, aunque bien sabia que eso era imposible, además de que por lo que podía ver, Alexander parecía estar divirtiéndose bastante, así que seguramente las cosas no eran como parecían.
—Señor Carpatia, siempre lo he considerado como un padre—dice Alexander, mintiendo estrepitosamente, pero de una manera muy convincente—, así que lamento muchísimo que no me pueda acompañar en mi gran empresa.
—Esto ha sido suficiente, estas fuera de control…
—No, ahora precisamente estoy en completo control, ¿me permites tu arma por favor?
—Esto es completamente ridículo…
Tal vez para el fuera ridículo, pero para todos fue aterrador, pues mientras habla con desprecio hacia aquel joven, su cuerpo hacia lo contrario y desenfundaba su pistola y se la entregaba sujetándola por el cañón. Cuando vio lo que estaba pasando realmente supo que las osas habían acabado, lo último que vio fue como el joven al que había creado le disparo a la mujer que estaba a su lado, su principal aliada y una de las doce, para luego sufrir el mismo destino.
—Esto es algo tan trágico y triste, mi padre y mentor enloqueció, le disparo a su aliada y luego se suicido, no puedo creerlo, estoy destrozado.
La doctora no comprendía lo que había pasado, cuando vio a Alexander disparar y asesinar a aquellos dos líderes, pensó que los guardias entrarían para acabar con ellos, pero eso no paso, aparentemente todos los presentes creían sinceramente esa extraña historia que Alexander invento, era una ridícula historia pero estaba funcionando. Cuando los guardias entraron encontraron a un grupo de personas francamente alteradas, la señorita roja estaba consolando a Alexander por la muerte de sus mentores, y los demás miembros del concejo se estaban lamentando de la repentina locura de Carpatia, líder de los iluminati.
—Hijo, todos sabemos que él te quería como a un hijo, y tu lo querías como un padre, pero no puedes desmoronarte, tienes que ocupar el lugar de tu padre—le explica el más viejo del consejo.
—Pero…—fingiendo que no sabía que decir.
—Él tenía dos roles, como todos nosotros y tu tendrás que responder en ambos, como líder iluminati, y como subsecretario de la ONU.
—Ellos nunca me aceptaran en un puesto de esa magnitud.
—Los humanos son ganado, y responden como tal, nosotros nos encargaremos de que te acepten, definitivamente es hora de que salgas de las sombras.
La doctora no podía salir de su asombro, pero se daba cuenta de la suerte que había tenido al haberse unido al bando de Alexander, sino hubiera sido así, tal vez ella misma estaría en el suelo con un disparo en la cabeza. Durante sus experimentos había estudiado ampliamente el control mental, y se daba cuenta cuando alguien lo está usando, pero esto había ido mas haya de todo lo que había visto, el consejo tenía grandes defensas para cualquier tipo de ataque, físico y mental, pero lo que hacía Alexander era mucho más avanzado, a la vez poderoso y sutil, mucho tenían que ver todos los sueros que ella le había suministrado, pero esto iba mucho más allá de un simple poder científico.
—Creo que esto demostrara que yo no tengo límites, y que nada me puede detener.
Solo ella lo escucho y le creyó totalmente.
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NOTA DEL AUTOR: realmente creí que no iba a poder terminar este capítulo, pero por fin esta aquí. La principal dificultad fue que pienso que la historia se había atascado un poco en los últimos capítulos y estoy intentando corregirlo. La vida de los protagonistas esta por complicarse mucho, y dejaran de lado un poco tanta administración y se pondrán un poco más activos, eso espero.
En un tema muy aparte, estuve leyendo un fic que me hiso reflexionar un par de cosas que he escrito, un harem inverso, una sola mujer y varios hombres, me recordó varios comentarios que me dejaron algunas compañeras y ahora comprendo lo que me dijeron, no creo que vuelva a usar los harems.
Como siempre agradezco su atención, pidiéndoles atentamente que me dejen algún comentario, opinión o queja, todo es válido. Intentare no tardarme tanto.
