Harry medito mucho sobre cómo hacer lo que se proponía, la primera opción y su favorita era la de encabezar el mismo un grupo de ataque suficientemente grande para ir y atacar a los mercenarios contratados por la cara de sapo, cuando expuso esa idea a sus consejeros, obviamente todos se opusieron, eso él ya lo sabía pero de todas maneras lo tuvo que intentar.

—Para eso me pagas Harry, es mi trabajo hacerlo—le dice Ron.

—No estoy de acuerdo—dice Ginebra—, los legionarios aún no están listos.

—Tal vez pudiéramos contratar a otros—interviene Neville—, no será barato pero podemos conseguir mercenarios.

—Eso podría funcionar, pero también sería como si lo publicáramos en el periódico—dice Pansy—, podemos pagar a mercenarios para que peleen por nosotros, pero sería imposible que guardaran el secreto.

Desde antes de que iniciara la reunión, Harry ya conocía la respuesta a sus propias preguntas, pero no lo había querido admitir, pues iba en contra de su propia conciencia poner en peligro a las personas que amaba.

—Harry, tú y yo sabemos que fundamos a las birds of prey para este tipo de cosas, es hora de que nosotras actuemos—dice Hermione.

—Esto no es lo mismo, ya no estamos en el colegio.

—Y por eso mismo es necesario que lo hagamos—dice Pansy—, nuestro grupo debe de crecer, y eso solo lo lograremos entrando en acción.

Las observo detenidamente un momento, y ambas tenían idéntica expresión de decisión en el rostro, era como si el tiempo que habían estado conviviendo juntas hubiera hecho que ciertas expresiones se copiaran entre ellas. Hermione y Pansy se habían convertido en algo tan importante para él, que simplemente ya no podía imaginar su vida sin ellas. La verdad es que era un sentimiento totalmente reciproco, para ellas él era su mundo entero. Pero los tres comprendían algo, tenían una misión, un objetivo que estaba por encima de ellos, y que para lograrlo tendrían que hacer grandes sacrificios.

—En una semana exactamente, la cara de sapo llevara todo un cargamento de esclavos de regreso a Francia, se trata de todo el grupo que venía con la señora Delacour y varios más, en total un grupo casi de cien. Estarán muy bien protegidos, con los controles mágicos no corren un riesgo demasiado grande, pero los van a llevar a través del bosque del sur, saben bien que lo que están haciendo es completamente ilegal.

—Entonces ¿podemos hacerlo? —pregunta Pansy.

—No es algo que me plazca, pero no puedo mantenerlas escondidas, lo que sí puedo hacer es darles toda la información posible y los mejores recursos que les pueda conseguir.

El plan era de Harry pero la estrategia seria de ellas. La ruta en la que trasladarían a los esclavos no pasaba por las tierras de los Potter, pero sí bastantes cercas, si lograban llevarlos a la frontera, estarían a salvo, pero para lograrlo tendrían que cruzar una serie de cuevas para atravesar una montaña entera. A pesar de las dificultades geográficas, la mayor dificultad seguía siendo ña guardia que los escoltaría. Hermione Ginebra y Amelia, eran las aves originales, pero obviamente no serían suficiente, Tonks era una de las aliadas más poderosas de Harry y también miembro del pequeño grupo secreto, no había participado mucho en sus operaciones, pero esta vez necesitaban todo el musculo posible. Ya eran un grupo fuerte, pero Harry decidió que no era suficiente, así que pidió prestada a Cho de Luna. Tenían una semana exactamente para prepararse y pensaban aprovecharla.

Dentro del colegio habían tenido mucha acción, pero fuera de él, en su mayoría se había tratado de operaciones de vigilancia, solamente Harry y Ron habían tenido oportunidad de pelear, pero en esta ocasión su misión sería la de distracción.

23423f4

En el colegio, Luna se estaba preparando para mantener la estabilidad en la escuela, algo muy difícil de lograr cuando la mayoría del grupo que dirigía el colegio se encontraba fuera del castillo, y las cosas se pondrían aún más difíciles pues durante la última conversación que había tenido con Harry, pues le había pedido que le prestara a Cho un par de semanas., algo que con las calificaciones que tenía su amiga no era nada complicado, pero curiosamente se topó con problemas inesperados.

—No puedo creer que hayas aceptado—se queja Cho.

— ¿Y por qué? —le pregunta Luna, sin terminar de comprender que era lo que ahora enfadaba a su amiga.

—No soy una olla de cocina que puedas prestar así como así—le reclama.

—Pero si habías dicho que querías unírteles.

—Y claro que quiero, pero debes comprender que no puedes dar ese tipo de cosas por sentado.

En ocasiones no la comprendía, pero de todas maneras la convenció de hacerlo, lo cual era lo importante. Ahora era problema de Cho dejar todo seguro para poder ausentarse, lo cual la llevaba a aquella ridícula apuesta que había hecho con su amiga, por más que intentaba recordarlo no podía comprender que fue lo que estaba pensando cuando había decidido aceptar aquella extraña propuesta. Recordaba muy bien su encontró con Su, y la verdad es que ambas habían deseado ahorcarse una a la otra en cuanto se habían visto, tal vez fuera mejor intercambiar objetivos. No había hablado con Rolf más de un par de veces desde que habían entrado al colegio, y no le agrava mucho, sobre todo porque conocía buena parte de la historia que él compartía con Luna.

— ¿Qué quieres de mi Chang?

—Que levantes la cabeza de una buena vez y demuestres todo tu potencial.

El gimnasio de Ravenclaw era mucho más pequeño que el de Gryffindor, y en general tenía más bien mala reputación, era el lugar en donde se reunían los miembros más oscuros de la casa, incluido Rolf, quien en ese momento se encontraba golpeando un gran saco.

—Tú no sabes nada de mi—enfadado.

—Me importa muy poco tu pasado, tú no eres un delincuente, eres un guerrero, es hora de que demuestres lo que vales.

—Yo no soy nadie.

—Estoy de acuerdo en eso, solo eres el hijo del más grande entrenador de monstruos del último siglo, pero tú no te has ganado nada.

Esa mujer había llegado demasiado lejos, y de hecho si no fuera una mujer ya le hubiera dado un buen golpe en la cara por atreverse a hablarle de esa manera.

—Se te ve en la cara que quieres golpearme, ¿Por qué no lo haces? Así al menos demuestras que tienes algo de valor.

—Deja de decir estupideces—dándole la espalda.

—Haremos esto, peleemos, si ganas te dejare en paz, si yo gano tendrás que ayudar a Luna.

Cho prefirió no esperar a recibir la respuesta de Rolf, de todas maneras estaba segura de que se negaría, así que prefirió tomar la iniciativa. Atacar a alguien por la espalda era algo que no le gustaba, pero todo era parte de su estrategia, quería presionarlo a fondo para que reaccionara. Eran pocas las personas que podían recibir directamente una patada en la cabeza de Cho y no caer inconsciente. Rolf de hecho no era completamente humano y su estructura ósea era mucho más resistente, por eso le fue posible resistir ese ataque, a pesar de que ella no había puesto toda su fuerza él término en el suelo. Sus ojos tenían una tonalidad roja muy particular, pero cuando enfurecía se tornaban en un verdadero color rojo escarlata. La manera en que ambos peleaban no podía ser más diferentes, en cuestiones de fuerza, Cho estaba en una evidente desventaja, pero era en la técnica donde ella lo superaba, no solo se trataba de las técnicas aprendidas de parte de su familia, sino que había tenido la oportunidad de entrenar con Ron, alguien más fuerte con ella, así que se había acostumbrado a pelear en desventaja. Cuando él golpeaba ya era demasiado tarde pues ella ya no estaba en ese lugar, se movía como el viento y golpeaba a la misma velocidad. La técnica que uso para derrotar a Rolf aún estaba en desarrollo, era una serie de golpes estratégicamente dados en puntos cercanos a la boca del estómago. Era muy buena técnica y Ron la había aprendido por las malas, pero gracias a eso había vencido en un combate cuerpo a cuerpo con una joven orco, que en comparación con cualquier guerrero humano, resultaba mucho más fuerte.

No era un método veloz para vencer pero resultaba efectivo en ese tipo de situaciones, después de un par de minutos, Rolf empezó a perder el ritmo en la pelea, su vista se empezaba a nublar, la falta de oxígeno en el cuerpo le estaba pasando factura, sus golpes fueron perdieron velocidad hasta que tuvo que poner una rodilla al suelo.

—Mi kung fu es más fuerte que el tuyo—dijo muy seria.

— ¿Y qué carajos significa eso? —intentando recuperar el aliento.

—Lo vi en una película, es una especie de teatro muggle, ahora que trabajas para Luna deberás ponerte al corriente.

Luna tubo una idea muy similar a la de su amiga Cho, cambiar de objetivo le daría una nueva perspectiva, no quería perder la apuesta.

— ¿Por qué me quieres a mí? —le pregunto Su Li.

—Eres lista y fuerte, el tipo exacto de personas que necesito en mi grupo.

—Puedo dar golpes como la mejor, pero no soy ningún tipo de mercenaria.

—Si buscara mercenarios, los contrataría, busco personas que estén interesadas en abrirse un lugar en el mundo con su propia fuerza.

—Lo que me estás diciendo no tienen ningún sentido.

—Si estuviéramos hablando de esto hace un par de años, estaría de acuerdo contigo, pero desde que empecé a trabajar con Harry, aprendí que el sentido común no es más que una jaula para nuestro propio desarrollo.

Convencer a Su, no fue nada fácil, era alguien que sostenía sus propios ideales y que no se dejaba controlar por nadie. Ambas tenían valores muy similares, y lo que esperaban para el futuro era igual de difícil de conseguir, un mundo más justo. Pero aun así hubo un problema que tenían que resolver antes de aceptar.

— ¿Me estás buscando como remplazo de Chang?

— ¿Tú crees que soy un reemplazo de Harry?

—Tú y Harry son muy diferentes, aunque sean aliados.

—Entonces ¿Por qué crees que eres lo mismo que Cho para mí?

—Cho está por salir del colegio, así que ahora me estás buscando a mí. Pierdes una chica china y buscas otra chica china.

—Pensaba que ambas eran británicas—extrañadas.

—Lo somos, y nos sabemos de memoria el himno, pero también somos chinas, es algo complicado, pero creo que nos estamos desviando del tema.

—Cuando salga del colegio me presentare a las elecciones, y tú sabes todo lo que conlleva eso. Quiero saber si estas lista para elevarte sobre tus rencores y trabajar para cumplir lo que buscamos.

Su Li estaba convencida, y no solo eso, estaba entusiasmada. Ese día Luna había ganado dos grandes aliados.

234r234f

La reaparición de Lily fue algo que trastorno profundamente a sus viejos amigos, y aún faltaban varios para que se enteraran de su nueva reincorporación al mundo de los vivos. Sirius y Remus discutieron a profundidad que hacer a continuación, pero Lily termino adelantándoseles, enviando cartas a las señoras Lupin y Black para reunirse con ellas. Eran ellas las que habían decantado su decisión de buscarlos a ellos en lugar de a su antigua familia política, los seis eran grandes amigos, resultaba casi ridículo que salieran tres matrimonios de esa antigua amistad, solamente fue la seguridad de que Sirius no enloquecería al verla lo que hiso que al final fuera al primero en buscar.

Tenía muchos deseos de ver a sus dos antiguas compañeras de dormitorio en el colegio. La señora Susan Lupin había envejecido, no tanto como su esposo (quien había envejecido prematuramente por su enfermedad), aún seguía manteniendo un buen aspecto, de hecho había bajado varios kilos des de la última vez que la veía. Su esposo había intentado prepararla antes de entrar a la habitación donde Lily la esperaba, pero la verdad es que no hay explicación que pueda ayudar a aceptar ver a alguien que regresa de la tumba. Ambas mujeres se abrasaron con fuerza, demostrado todo el cariño que sentía la una por la otra. Puede que para Lily solo hubieran pasado unas cuantas semanas, se daba cuenta de lo mucho que se había perdido.

La otra persona que llego no la reconoció, era una adolecente de cabello negro y muy guapa, por un momento pensó que podía ser la hija de Sirius, pero solamente se parecían en el color de cabello, fue entonces que lo comprendió. Había pensado que era una simple broma, envió cartas a las esposas de sus amigos, pensando que estos se habían casado con sus antiguas novias , sus propias amigas, pero obviamente esto era algo exagerado, la vida no era como una novela romántica. Las personas casi nunca se casaban con sus parejas de cuando eran estudiantes, el que ella lo hubiera hecho era una simple anormalidad y el matrimonio de sus amigos era una coincidencia, pero cuando vio todo el panorama comprendió que tres de tres era una exageración.

Cuando la vio se hiso una idea sobre la situación, el estúpido de Sirius había abandonado a la única mujer que lo había querido realmente y había preferido a una adolecente que podía ser su hija. Para la joven señora Black fue fácil leer, esa mirada la había visto muchas veces antes, una mirada que variaba entre la desaprobación y la subestimación, desde que se había casado la habían considerado un juguete de un viejo lord, una belleza sin pisca de cerebro, lo que más le enfadaba era que por causas políticas solamente podía darles buena cara y fomentar esa idea que tenían sobre ella, pero tampoco estaba dispuesta a dejarse humillar en su propia casa.

—Lo siento mucho, pero esta es una reunión privada.

—Le recuerdo que fue usted quien me invito, pero sobre todo le recuerdo que está en mi casa.

Lily no supo que responder, prefirió mantenerse en silencio hasta que sus dos amigos regresaron a reunirse con ellas.

—Me alegra que ya se hayan conocido—dice Sirius, sin mucha reflexión.

—A mí me sorprende que al final te casaras.

—Bueno, la vida da muchas vueltas, a final de cuentas tú eres la mayor evidencia de esa verdad.

—Que les parece si entramos en materia—dice Remus—, ¿Cómo va la investigación?

—Tienes razón—le contesta su esposa, prefiriendo evitar que Lily se enfrentara con el matrimonio Black—, y la verdad es que no te tengo muy buenas noticias Lily.

— ¿A qué te refieres?

—Las leyes sobre la sucesión de los títulos de noblezas son amplias, pero también muy ambiguas. Esto se debe a los numerosos enfrentamientos que se dan para conseguir este tipo de títulos, así cualquiera que sea el ganador, pueda tener un sustento legal.

La señora Lupin, además de ser una amorosa esposa era una experta en derecho mágico, así que en realidad su palabra en este tema tenía mucho peso.

—Puede que legalmente sigas siendo Lady Potter, pero si no tienes el poder mágico para retenerlo, no sirve de nada.

— ¿Y para anular los matrimonios de mi hijo?

—Eso es muy diferente, aunque ciertamente es posible retirarle su título, un matrimonio es mucho más difícil de romper sin su autorización. La única opción sería que lo obligaras a divorciarse, pero no creo que accedan tan fácilmente.

— ¿Y ellas?

—No lo sé, en realidad nadie sabe mucho sobre ellas. La primera esposa es una chica de origen muggle, mientras que la segunda es sangre limpia, hija de una antigua familia caída en desgracia. Es ella la más complicada de las dos, pues no solamente es su esposa, sino que ella es literalmente su propiedad, fue parte del trato para la protección de su familia.

—Es indignante que una familia pueda vender a una de sus hijas así como así, como si fuera un florero.

—No es algo tan sencillo como eso—interviene la señora Black—¸las alianzas entre las familias mágicas son demasiado importantes para nuestra supervivencia.

—Creo que tengo una buena opción, si recupero mi título, yo gobernaría sobre esa familia, así que podría regresar a la chica. Así solamente me quedaría el problema de separar a Harry de su primera esposa—ignorando completamente el último comentario.

—No hay manera legal de forzarlos—le recuerda.

—Para ese momento, Harry no tendrá poder ni dinero, "convencerla" de que lo mejor para los dos es que se separen no será demasiado difícil.

—Esto ya está yendo demasiado lejos—interviene Sirius—, Harry no es perfecto, pero lo que estas planeando es perverso, no lo puedes aplastar así como así.

—Estas equivocado Sirius, mi intención no es aplastar a mi hijo, no entiendes que lo que yo más amo en este mundo es a mi hijo, pero tengo que corregirlo. A ninguna madre le gusta castigar a sus hijos, pero todas sabemos que es por su propio bien.

—Estas a punto de destruir una familia—dice lady Black.

—Ellos no son una familia, es un chico jugando con muñecas, y se las tengo que quitar para que por fin madure.

El modo en que hablaba era evidencia dela fuerza de voluntad de lady Potter.

—Lamento romper tu burbuja—dijo Susan Lupin—, pero tu plan tiene un gran fallo.

— ¿Cuál?

—Harry no es un niño al que le puedas ordenar que se vaya a dormir sin cenar. Las leyes no te respaldaran, a menos que tengas poder para derrotar físicamente a Harry.

—Si tengo que hacerlo, te aseguro que lo hare a la fuerza.

—Lily, eres una de las hechiceras más poderosas que conozco, pero Harry no está indefenso, los rumores dicen que heredo el poder de su abuelo.

— ¿Crees que Harry es un hechicero omega? —sorprendida.

—Su poder aun esta en desarrollo, pero todos parecen creerlo.

—Entonces pelearemos en la política, en el congreso mismo.

—Entonces regresarías al mismo callejón sin salida—dice Sirius, más tranquilo por los problemas que tendría su amiga—, tendrías que conseguir muchos votos, y ellos no lo enfrentaran solamente para complacerte. Él es el chico dorado del congreso, la mayoría lo prefiere como aliado que como enemigo.

— ¿Cuántos votos necesito?

—Dos terceras partes, en una situación normal, pero él tuvo una votación unánime cuando entro al congreso, así que puede que no sea tan sencillo.

Lily comprendía muy bien lo que le estaba disiento, pero no estaba dispuesta a rendirse, además de que ya se le había ocurrido un nuevo plan. Sin siquiera detenerse toma su capa de viaje y se dispone a marchar fuera.

— ¿A dónde vas? —le pregunta Remus.

—A hablar con Lord Dumbledore.

234rf34

La actitud de Luna y de Cho era de suficiencia, ambas convencidas de haber ganado la apuesta, se habían vuelto a reunir en la sala del líder de Ravenclaw, de hecho todo el circulo interno de Luna se había reunido.

—Yo gane—dijeron ambas.

Las dos se miraron una a la otra bastante enfadadas

—Yo traje a Rolf

—Y yo traje a Su.

—Entonces esto viene a ser un empate—interviene una de las gemelas Patil.

Ninguna de las dos estaba conforme con eso, habían trabajado duro para ganar, pero tal vez esa fuera la mejor opción para ambas.

—Yo no creo que sea un empate—dice Sally-Anne—, la apuesta era que Luna tenía que conseguir a Rolf, y que Cho buscaría a Su, en ningún momento se mencionó que pudieran intercambiar objetivos, a final de cuentas se trataba de que consiguieran a alguien difícil para ustedes, en realidad creo que ambas perdieron.

Ambas se volvieron a mirar una a la otra, solo que en este caso ambas perdieron un poco el color en el rostro. Fue un combate de miradas, en el que Luna salió perdiendo.

—Por mera curiosidad, ¿Cuánto mides? —le pregunta Luna.

—Mido metro ochenta y cinco (1.85 m).

—Yo mido metro cuarenta y siete (1.47 m), es curioso que seamos de la misma especie.

— ¿Quieres empezar tú, o prefieres que empiece yo? —le pregunta Cho.

— ¿A qué te refieres? —sabiendo perfectamente lo que su amiga estaba pensando.

—A nuestra apuesta, ambas perdimos, así que ambas seremos castigadas.

—Mira Cho, esto no es necesario—intentando conciliar con ella.

—Tienes razón, no es necesario-el alivio que sitio Luna fue muy corto—, es obligatorio, dimos nuestra palabra, y eso es más fuerte que el acero.

—Carajo.

Si Cho no se retractaba ella tampoco podía hacerlo, puede que solamente estuvieran sus compañeros más cercanos, y que en realidad fuera solo una estupidez, tenía que ser consecuente con su palabra y sus decisiones.

— ¿Sobre la ropa? —pregunta Luna.

—En ropa interior—dice Patil.

—No me estas ayudando—le reclama Luna.

—De acuerdo, empieza tú—dice Cho, desabrochándose el pantalón, era una de esas pocas ocasiones en las que no estaba usando su uniforme escolar.

Decir que sus compañeras estaban impresionadas por lo que llevaba debajo del a ropa era poco.

—Supongo que Rojo tiene la llave—sin querer entrar en más detalles.

—Por supuesto, si la tuviera alguien más carecería de sentido ¿no crees?

En ocasiones su amiga Cho, podía tener un agudo déficit de sentido común, y ella estaba a punto de experimentarlo de la peor manera.

234t2f3rf

La vida en Nueva Roma era muy diferente a la de las ciudades cercanas, su población era escasa considerando el tamaño de la ciudad, era un grupo extraño de personas, antiguos esclavos liberados con diferentes orígenes, pero que se habían unido para ser los fundadores de un nuevo país. Durante el último año habían nacido varios niños, que eran la primera generación libre, el índice de mortalidad entre los esclavos había sido tan alto que ver todos esos nacimientos había sido como milagro para ellos.

Su gobierno estaba constituido por un rey y un consejo, de momento el consejo solamente estaba compuesto por tres humanos y un orco. El aprecio y respeto que sentían los ciudadanos por su rey, ya fueran humanos u orcos, era impresionante, era algo realmente cercano, la mayoría había hablado al menos en una ocasión con él, o con alguna de las reinas.

La nueva generación que estaba naciendo hiso pensar a muchos en cierta ausencia en la familia real. En cada visita de las reinas esperaban ver algún signo de embarazo, pero al paso de los meses seguían sin ver señal de un posible príncipe heredero. Obviamente los reyes eran muy jóvenes así que aún tenían mucho tiempo, pero como la creación de aquel pequeño país estaba tan ligada al rey, que sentían que en cualquier momento la seguridad que sentían podía desaparecer.

La llegada de los orcos a la ciudad fue mucho menos traumática de lo que se hubieran esperado, el clan orco tomo posesión de un barrio, cercano a las fraguas que Harry había construido, a la zona se le apodo el barrio verde. Los adultos de ambas razas se trataban con cierto cuidado, intentando evitar problemas innecesarios, pero los niños no tenían el mismo problema, ellos se mesclaban sin ningún tipo de problema. Puede que la mayoría de la población hubiera sido esclava, pero eso no los hacia ciegos ni sordos. Sabían sobre la temible guerra que estaba aconteciendo en el norte, y que tarde que temprano llegaría a sus puertas, era información que fue confirmada por los orcos. Ambos pueblos coincidían que si querían sobrevivir a lo que se avecinaba tenían que cooperar para hacer florecer este nuevo reino.

Las personas que habían sido contratadas para ayudarlos en la transición cada vez eran menos necesarias, así que poco a poco se habían ido marchando, quedando solamente algunas personas, sobre todo médicos, encargados de crear el nuevo hospital que se había fundado en la ciudad.

Además de la población de la ciudad, había un reducido grupo de personas que visitaba regularmente el lugar, los compañeros de armas de la familia real se habían hecho rápidamente reconocidos por la mayoría de la población, los hermanos Weasley eran bastante populares. También las familias de ambas reinas habían ido de visita alguna vez, sobre todo la familia de la reina Pansy, pero se sabía que los Granger vivan muy cercas. Puede que ninguno de ellos viviera de manera fija en la ciudad, pero tenían un lugar preparado en caso de que fuera necesario que se trasladaran.

Por ultimo había otro grupo de personas, las cuales no se sabía muy bien cuál era su papel en la ciudad, a una la habían apodado la princesa, quien estaba asistiendo diariamente a los entrenamientos de la legión, parecía preferir mantenerse alejada de los demás, sin hablar más allá de lo necesario. Luego estaban las Delacour, quienes llevaban muy poco en el lugar, al principio sus vecinos pensaron que se trataban de dos hermanas, pero pronto supieron que en realidad eran madre e hija.

— ¿Aquí estaremos seguras? —fue la primera pregunta que hiso la señora Delacour a Harry el primer día que llegaron a Nueva Roma.

—Dentro de lo razonable, mientras el congreso siga gobernando el imperio, mi reino es seguro, están mucho más allá del alcance de esa vieja arpía que compro todo el cargamento.

— ¿Y los demás?

—No te preocupes, ya tengo un plan para eso, entre menos sepan es mejor para ustedes.

—Comprendo.

Gabrielle se mantenía en silencio caminando un par de pasos atrás de Harry.

— ¿Ya decidieron si se quedaran aquí?

—No lo tengo claro…

—Yo quisiera quedarme, si es posible.

La interacción con su madre y su hermana, había curado casi por completo a la más joven de la familia, la magia de las velaa funcionaba mucho mejor cuando estaban en familia. A pesar de esto, cuando estaba frente a Harry se comportaba de manera diferente. Era exactamente la manera en la que se comportaban Hermione y Pansy en público, los modales de una concubina.

—Pueden tomarse un tiempo para pensarlo.

—Muchas gracias, Lord Potter.

Harry ya sabía quién era ella, tenía el mismo hilo que lo unía con sus esposas, aunque aún no tenía el intenso brillo dorado que las otras dos. El problema radicaba en que Hermione y Pansy habían elegido unirse a él, puede que no lo pareciera, pero si no hubieran aceptado conscientemente estar con él, no las hubiera obligado, y definitivamente los hilos no brillarían como lo hacen ahora. Pero alguien se había metido a jugar con la mente de Gabrielle, lo que ella sentía no era natural.

Durante la conversación que había tenido con aquella extraña personificación de la magia, él o ella habían sido muy claro, le había dado un regalo, cinco esposas, las cuales le ayudarían a cumplir su meta. Ya se había casado con dos de ellas, poco después había encontrado a la quinta, pero era un muy joven, así que le faltaban la tercera y la cuarta. La vida misma le había entregado en bandeja de plata las que faltaban, el hilo dorado que los unía era la evidencia. Gabrielle era muy joven, puede que en apariencia fuera casi una adulta, pero en realidad tenía solo un año más que Layla.

Durante cada visita que realizaba a la ciudad, pasaba algún tiempo platicando con Lena. A pesar de todo el daño que había sufrido, se había recuperado, y había demostrado ser una persona inteligente y capas. Habían hablado sobre muchísimos temas, fue algo que la ayudo a recomponer su mente destruida. Si sus recuerdos no le fallaban la primera vez que habían hablado sin que tuviera que ver su salud o la política fue cuando le regreso el sable que había recuperado de las ruinas de los laboratorios.

—Mi padre lo mando a hacer para mí, desde su muerte, se ha convertido en un tesoro para mí—mientras examinaba su sable con verdadera nostalgia.

—Eso pensé, cuando caminas mantienes tu mano en la cadera como si te faltara tu espada, por eso regrese a buscarla.

—Te lo agradezco.

Ella esperaba ansiosamente esas visitas, desde niña había tenido problemas para socializar con otras personas, algo predecible después de haber crecido en la letal corte de la zarina de Rusia. Desde que había llegado a la Nueva Roma se había aislado incluso aún más, pasaba su tiempo estudiando o descansando. Agradeció mucho la posibilidad que le dieron de entrenar con las tropas, pues así empezó a recuperar su condición física.

— ¿Qué opinas de mi legión?

—Pequeña pero muy motivada, cuando terminen su entrenamiento tendrás en tus manos una espada muy poderosa, algo que dos sabemos que vas a necesitar.

—Nada en comparación con el ejército de tu abuela.

—Mi abuela dirige el país mágico más grande del mundo, y lleva gobernándolo casi un siglo, las circunstancias son muy diferentes.

—Mira Lena, llevamos tiempo evitando hablar sobre esto…

Había dos temas que colgaban encima de sus cabezas. El más evidente era seguramente el sentimiento que había surgido en ella y que intentaba ignorar, sin siquiera imaginarse que era correspondida. El segundo también tenía que ver con su relación, pero desde otra perspectiva. El sonrojo en el rostro de Lena era evidencia de que a su mente había llegado la primera opción.

—Yo no quiero a tu abuela de enemiga, y de hecho no creo que sea necesario que lo seamos, pero aun así no somos lo mismo. No solamente vives en mi ciudad sino que vives en mi casa, no es falta de confianza pero eres una fuga demasiado grande de información para mi sistema de seguridad.

—Debo considerar esto una expulsión—sin ocultar la tristeza que sentía.

—No es lo que quiero, pero debes comprender que esta situación no puede continuar por siempre, tarde que temprano tendrás que escoger bando.

— ¿Ya leíste la carta que escribió mi abuela? —le pregunta Lena, y aunque pareciera que estuviera cambiando de tema, no era así.

—Claro que la leí, pero no estoy de acuerdo con la carta.

—Entonces me rechazas

—Para nada, tengo dos esposas, que lo son por elección propia, y si tendré más, tendrá que ser de la misma manera.

—Comprendo—muy aliviada, aunque no estaba muy convencida de estar de acuerdo con lo que pasaba.

—Fuera de cosas personales, debes de tomar varias decisiones.

—Está bien, comprendo la posición en la que estas, no puedes permitir que alguien ajeno este en el lugar donde guardas todos tus secretos, solo dame un poco de tiempo, por favor.

—Me parece bien…

—Sobre lo otro, creo que los dos debemos tomar una decisión, entre más pronto lo hagamos será mejor para todos.

—Tienes razón, pero creo podemos tomarnos nuestro tiempo, a final de cuentas es algo bastante personal.

— ¿Qué crees que ellas opinaran al respecto?

—Creo que primero tenemos que saber qué es lo que opinamos nosotros al respecto ¿no crees? —sonriendo.

3f2qrf23

Las guerras entre los hechiceros no pudieron llegar en peor momento para los muggles, la sobrepoblación había traído hambruna al mundo, y con ella enfermedades y guerras, era como si durante los últimos años se hubieran desatado los jinetes del apocalipsis, no había ningún lugar seguro, incluso los países del primer mundo estaban teniendo grabes problemas para sobre llevar la consecución de crisis. Las personas de todo el mundo exigían una solución, pero nadie parecía tener respuestas. Líderes y políticos de todo el mundo se reunían intentando resolver todos los problemas que surgían día a día, pero dichas reuniones estaban muy lejos de lograr ningún avance verdadero.

Fue entonces que sucedió algo que realmente nadie se esperaba, salió a la luz una titánica red de corrupción en el mismo centro de las naciones unidas, y no solo eso, grandes líderes del mundo estaban implicados en tráfico de influencias, que protegía y apoyaba una alianza de diferentes grupos alrededor de todo el mundo. Estaban implicados en todo tipo de delitos, nadie podía comprender como cuantos peses gordos pudieron caer de un solo golpe.

Según los periodistas que habían documentado la extraordinaria historia, se trataba de un grupo de personas que habían recibido el poder de parte de sus antepasados, como si se tratase de una realeza que gobernaba el mundo desde las sombras. La última generación había sido dirigida supuestamente por un hombre llamado Nicolay Carpatia.

Todo fue algo bastante espectacular, los medios del mundo dedicaron artículos a la figura de Nicolay, un héroe dijeron muchos, pues si no hubiera sido por él dicha trama no se hubiera descubierto. Se trataba de un gran héroe trágico, que había denunciado a todos sus cómplices y que luego se había suicidado porque no podía cargar con su culpa.

Pero hubo una figura mucho más grande, que eclipso a todos los demás, y ese era sin lugar a dudas Alexander Carpatia, hijo único de Nicolay, quien personalmente termino el trabajo de su padre. Era un verdadero maestro de la elocuencia, y los medios de comunicación lo amaban. Su escalada en los cargos dentro de la ONU fue meteórico, logro en meses llegar a puestos que a otros les había costado toda una vida, cuando obtuvo el puesto que había ostentado su padre, las acusaciones de nepotismo fueron rápidamente acalladas, no había habido una figura tan popular como él desde los tiempo de JFK. Sus contrincantes eran cada día menos y sus aliados aumentaban exponencialmente. En los noticieros mucho preguntaron porque no lo habían nombrado directamente secretario general.

Todo era parte de su estrategia de medios, la cual ayudo a tener aún más apoyo público, además de que carecía de importancia que no tuviera el más alto rango, pues de todas maneras ya controlaba a la ONU.

A pesar de todo lo que había logrado a su corta edad, Alexander tenía un plan mucho más grande de lo que cualquiera de los que lo veían en la televisión podía imaginarse.

Cuando Alexander se hiso cargo de la comisión para el desarme nuclear, muchos pensaron que por fin el joven se había estancado, ese era un comité sin ningún futuro ni perspectiva. Ninguno de los países con armamento nuclear estaba dispuesto realmente a deshacerse de su armamento más poderoso. Lo que los líderes mundiales no tuvieron en cuenta fue el gran poder que le dio el boom mediático que había tenido.

Poco a poco, con frases cargadas de gran significado, enfocadas en la paz mundial, la igualdad y el progreso, Alexander se estaba acercando a su objetivo, y los muggles sin saberlo estaban cooperando completamente en su dominación.

2342fq3f

Las birds of prey estaban un poco oxidadas, así que estaban intentando sacarle el máximo provecho a la semana que tenían para prepararse antes de la operación que tenían planeada. Eran jóvenes y tenían un entrenamiento bastante variado, Tonks y Cho eran las mejor preparadas, por lo cual fueron las encargadas de ayudar a sus compañeras para prepararse. Todas se tomarían la semana para trabajar en prepararse, incluso Amelia se les había unido, las seis tendrían que convertirse en un verdadero equipo de fuerzas especiales.

—Es obvio que no se convertirán en aurores en una sola semana—les dijo Tonks—, esto no va por ahí, esta vez somos más que nunca y tendremos que trabajar coordinadamente, el trabajo en equipo será nuestro escudo.

—Hemos trabajado juntas en diferentes ocasiones, pero nunca hemos estado todas, así que lo mejor será estudiar nuestras fuerzas y debilidades.

La miembro más completa era Tonks, pero su habilidad como metamorfo la haría ideal para infiltrarse entre los enemigos y causar confusión, ella podía ser apoyada por Ginebra quien era especialista en hechizos de ilusión, por su parte Cho y Amelia eran especialistas en ataque directo, podían encargarse del ataque frontal mejor que sus compañeras, por ultimo estaban Hermione y Pansy, sus poderosas maldiciones hacían que pudieran trabajar mejor desde lejos, además la castaña tenía un as debajo de la manga, pues su habilidad para convertirse en diamante le daba una última ventaja por encima de sus enemigos.

La preparación física y mental era solo una parte, el equipo que usaban era bastante importante también. Cuando se había diseñado el grupo tenía dos objetivos principales, el primero era llevar a cabo las misiones en la cuales Harry y la organización no podían verse involucrados de ninguna manera, y la segunda era la de probar la mejor tecnología mágica que podían conseguir, su prueba y desarrollo.

—Todo funciona igual, en esta ocasión no tenemos cambios importantes—les explica Ginebra al momento de entregarles de nuevo sus trajes—, reforzamos un poco los campos de fuerzas, y adecue los sistemas de camuflaje, las personas que nos vean verán a personas completamente diferentes. Nuestras armas siguen siendo las mismas, solamente recargue las existencias.

Cho y Pansy no tenían trajes, pero Ginebra ya está preparada para esa contingencia. El traje de Pansy era igual que el de Hermione solo que de color negro, por su parte el de Cho era completamente original, era una especie de traje de baño color purpura oscuro.

—Para complementar tu personaje te traje algo extra, la conseguí barata, pero la mejore con varios hechizos—le dice al entregarle una katana japonesa.

La elocuente respuesta de Cho ante el regalo de Ginny, fue romper la espada en su rodilla.

— ¿Por qué hiciste eso?

—Buena parte de mi familia murió en la guerra contra Japón, y resulta muy ofensivo que pienses que puedo pasar por japonesa.

Sus compañeras comprendieron que esa no se trataba de una de las muchas idiosincrasias de su amiga, sino de algo mucho más profundo. A final de cuentas fue lo suficientemente indignante para ella, como para que alguien con una moral como la de ella accediera a vestirse con uno de los trajes creados por Ginebra. En esta ocasión fue Pansy la que pregunto sobre el origen de los trajes.

—Es un asunto complicado—dice Ginny—, la protección es mágica completamente, así que en realidad el diseño es bastante irrelevante, igual podríamos usar botargas de dinosaurios. Es un asunto de darles una idea a las personas que nos vean, se confundirán y prestaran menos atención a lo que hagamos.

—La primera vez que las vi, pensé que era idea de Harry, para divertirse supongo.

—No, aunque la idea del grupo fue suya, los trajes son mis diseños, aunque supongo que no tampoco le molesta tenernos a su alrededor vestidas de esta manera—riendo.

—No sé a quién quieres engañar Ginebra, todo esto es porque eres una pervertida—dice Hermione.

—Bueno, tampoco nunca dije que a mí no me divirtiera—con una sonrisa pícara.

34t23f

La ciudad más grande del mundo mágico era la capital del imperio británico, por eso mismo era tan sencillo para los diferentes señores de la guerra del mundo, tener un punto donde tener tropas acuarteladas. El gobierno del imperio lo negaba rotundamente, pero el pueblo sabían que hay estaban, claro que en muchas ocasiones rayaban en las leyendas urbanas. Lord Voldemort estaba exiliado en el norte, pero eso no impedía que mantuviera cierta cantidad de tropas en la capital, tal vez fuera solamente una cantidad simbólica, era suficiente para ayudar a sus aliados a mantener una presencia fuerte en el imperio. Por su parte la embajada del imperio Ruso, tenía cierta cantidad de tropas que habían aumentado durante el último año, y así se podían seguir enumerando más grupos peligrosos, que cooperaban en convertir la ciudad en un barril de pólvora. Aun así, uno de los grupos más antiguos y poderosos, se mantenía completamente en secreto, simplemente se trataba de un país demasiado lejano como para que se interesara en lo que ocurría en la capital, se trataba del imperio japonés. Se trataba de un grupo de asesinos expertos, que habían trabajado durante la última década para evitar que sucedieran grandes alianzas entre sus rivales, cualquier político que trabajara en una alianza entre Bretaña y Rusia era rápidamente silenciado, pero esto no era lo único, trabajaban para crear discordia entre Europa y América, muchas veces inculpando a otros países, los ninjas se habían convertido en las últimas décadas una fuerza verdaderamente temible para crear discordia en el mundo mágico.

Una de las misiones más importantes y peligrosas del grupo de ninjas era la de mantener aislado a Lord Voldemort, si otro hechicero omega se alistaba a sus filas, el equilibrio tan precario que existía en el mundo mágico se perdería.

Los informes que habían recibido habían alarmado bastante al emperador, se trataba del surgimiento de un nuevo hechicero omega. Aparentemente el descubrimiento lo había llevado a cabo la zarina Anastasia, incluso se decía que había colocado a una de sus nietas para vigilarlo detenidamente. Una buena medida en opinión del emperador, de hecho si él se hubiera enterado antes hubiera hecho algo similar, pero de momento parecía demasiado difícil llegar controlarlo. Sus especialistas le sugerían posibilidades diferentes, unos sugerían que estaba bajo la protección de la zarina, otros que de Dumbledore, y curiosamente muchos aseguraban que estaba mucho más ligado a Voldemort. Cualquiera que fuera la verdad, él no podía permitir que una unión así se lograra, por ahora solo se trataba de un joven talentoso, pero si se convertía en alguien tan poderoso como lo había sido su abuelo, le daría una ventaja devastadora a cualquiera que lograra colocarlo de su bando.

El emperador decidió tomarse su tiempo para tomar una decisión, pero cada vez veía que era más caótico, lo cual lo volvía aún más peligroso, cualquiera que fuera el caso, no podía permitir que ocurriera ningún tipo de alianza. Este era el mejor momento para atacar a esa futura amenaza, sus fuerzas colocadas en la capital no podrían con él, así que tuvo que enviar a algunos de sus mejores asesinos para resolver la amenaza. Entre sus fuerzas más letales estaban los samurái, sus guerreros de elite, ellos tendrían que encargarse.

34t2f3rf

—Ya te diste cuenta ¿verdad? —le pregunta Pansy a Hermione.

—Creo que de los tres, Harry fue el último en darse cuenta—contesta Hermione.

El entrenamiento que les habían impuesto Cho y Tonks era intensivo, en ese momento estaban descansando un poco, un lujo que en esa semana no se podían tomar. Ambas estaban tensas como sus compañeras, así que no era raro que buscaran algo para distraerse, aunque en realidad fuera algo que tenía su propia importancia para su futuro.

—Nosotras dos, Layla, Gabrielle y Lena, ya estamos juntas las cinco.

Eran cinco los hilos que salían de la mano derecha de Harry y que llegaban a sus cuellos, era algo que solo ellos podían ver, y que sus tres compañeras no lo harían hasta que se los mostraran. De los cinco solamente el de ellas dos desprendían ese brillo dorado tan impresionante, los de las demás eran de diferentes tonos de amarillo.

— ¿Crees que las demás lo sepan? —pregunta Hermione.

—Supongo que Layla lo sabe, seguramente sabe más al respecto que nosotras.

—Solo le dice sus profecías completas a Harry—concuerda Hermione—, y él no tiene obligación de contárnoslo todo—era obvio que eso ultimo no le agradaba mucho.

—Gabrielle por su parte ha estado mejorando, pero de todas maneras no creo que se entere mucho de nada, pero he visto como mira a nuestro esposo, en cuanto él le tienda la mano ella se entregara.

—Siempre puedo contar contigo para ver el aspecto más mórbido de todo.

—Por ultimo esta Lena—ignorando el comentario de Hermione—, ella conlleva un problema aparte.

— ¿No confías en ella?

— ¿Y tú sí?

—Ella no es una de nosotras, ni siquiera forma parte del reino, es una extraña entre nosotros.

—Para estar entre nosotros, todos hemos jurado lealtad, ella no.

—Sino confían en mí, podrían haberme expulsado dela ciudad hace tiempo ¿no creen?

Hermione se vio muy sorprendida al ver que su conversación privada no lo había sido tanto como ella hubiera deseado. Puede que no tuviera tanto control en su expresión como Pansy, pero se recuperó rápidamente.

—Mira, no quiero ser desagradable, pero es la verdad, estuviste enferma, pero ya hace tiempo que te recuperaste, así que no tienes razón para permanecer aquí.

—Hablaste de hilos que nos unían, ¿de qué se trata?

—De momento, nada que te incumba—le dice Pansy.

—La señorita Delacour, yo, y esa tenebrosa niña que sigue a Lord Potter como perro faldero, tenemos algo en común, así que creo que si es algo que me incumbe.

Ninguna delas dos contesto nada, no sabían cuanta información le podía dar realmente.

—La zarina Anastasia te ha ofrecido como esposa para Lord Potter—dice Pansy, cansada de esperar a que el silencio se rompiera—, es sobre esto de lo que estábamos hablando.

— ¿Ustedes lo sabían?

—Nuestro esposo no nos guarda secretos—dice Hermione, sabiendo que estaba mintiendo completamente.

—Mi abuela me ofreció, pero falta que yo acepte.

—Y que Harry también te acepte a ti—dice Pansy con voz baja, pero las otras dos la escucharon.

—Todo esto carece de importancia—dándose la vuelta, sintiéndose un tanto insegura—, viéndolas es obvio que nunca nos podremos poner de acuerdo.

Ambas hermanas de matrimonio se sorprendieron por la bofetada verbal que acababan de recibir. El cansancio que sentían por lo arduo del entrenamiento desapareció en ese instante, esa insufrible no se podría ir así como así.

— ¿Quién carajos te crees para hablarnos así?—le dice Hermione.

La castaña se había levantado y se había adelantado para detenerla por el hombro izquierdo, volteándola a la fuerza.

—No nos conocemos, pero hay que ser sinceros, somos muy diferentes.

— ¿Crees que ser una princesa te hace mejor que nosotras?

—Claro que no, eso no tiene importancia, a lo que me refiero es que las razones por la que estamos aquí es muy diferentes. Si acepto el matrimonio será por una razón política, pero ustedes no tienen ese peso sobre sus hombros, ustedes están aquí por dinero.

Esta vez fue Pansy la que no se pudo controlar, y le dio una bofetada.

—Tú no sabes nada sobre nosotras.

—Lo que sé, es lo que veo, no tienen ningún respeto por ustedes mismas, solo con ver como se visten, se nota lo que hacen aquí.

—Según tu ¿Qué significan nuestras ropas?

—Significa que dejaron de lado su dignidad por dinero—la verdad es que estaba diciendo palabras demasiado hirientes que en realidad no sentía, pero estaba demasiado enfadada.

—Eres una frígida que viste como monja, que admite que se casaría sin amor por indicación de su familia, una combinación muy extraña para alguien que nos juzga tan duramente.

Lena sabía que se viste de una manera demasiado conservadora en comparación de las jóvenes de su edad, y eso le lastimo el orgullo.

—Sera mejor que dejemos esta discusión para después—interviene Pansy—, si seguimos así, terminaremos en una pelea de gatas. Tal vez no lo parezcamos pero somos reinas de la ciudad, no podemos dar un espectáculo así.

Estaban muy enfadadas pero lo que Pansy les había dicho les cayó como un balde de agua fría.

—Solo quiero decir una última cosa—dijo Lena—, y quiero que sean sinceras con ustedes mismas ¿si Lord Potter, fuer un tipo normal, sin títulos, sin dinero, sin su grado como omega, estarían con él?

Hermione y Pansy eran bastante orgullosas, pero aun así no dijeron nada más, pero eso no quiere decir que no dieran una última venganza. Hermione saca su varita y hace unos cuantos movimientos sin pronunciar palabra en dirección de Lena.

—No reconozco el hechizo, ¿hará que se le caiga el pelo?

—El cabello, no, pero si esa actitud santurrona. Es un hechizo que cierto villano utilizaba en mí, estoy segura que se divertirá los próximos días, pero necesito que me ayudes con unos detalles.

Q4f234f

A la edad de Albus Dumbledore, las sorpresas que recibían era más del estilo de verse al espejo y descubrir que seguía vivo, mas allá de eso, la verdad es que creía haberlo visto todo, pero aun así, ver a alguien regresar de la tumba era algo que podía impresionarlo.

—Lady Potter, es una sorpresa agradable volverla a ver. Los rumores sobre su muerte parecen muy exagerados.

—Pero parece que los rumores sobre la inmortalidad de lord Dumbledore no son para nada exagerados—sonriendo.

Durante la última guerra, tenían códigos secretos para poder reunirse con personas importantes como lo era Albus Dumbledore. Sus códigos eran viejos, pero lo suficientemente importantes como para poder llegar a la oficina del primer ministro.

Albus sabía que las defensas mentales de Lily eran buenas, pero sus niveles de legeremancia eran muy superiores. Su mente estaba muy dañada así que le fue casi imposible encontrar información importante sobre sus tiempos como la muerte escarlata.

Lord Dumbledore no estaba sorprendido por la identidad de tan misteriosa asesina, pues en realidad él ya la había sospechado desde hace años, su cabello era demasiado característico, pero tampoco es que fuera algo suficientemente sólido como para iniciar una guerra.

—Tengo tantas cosas que explicar, y estoy segura de que usted tendrá muchas preguntas que hacerme.

—Tenemos todo el día para hablar…

Desde la muerte de sus padres Albus había sido una figura paterna para ella, así que no fue raro que pudiera desahogar todo lo que estaba sintiendo en tan difícil situación.

—Son demasiadas cosas Lily. ¿Por qué no descansas unas semanas? Cuando te sientas mejor seguramente veras las cosas de otra manera—le dijo Dumbledore.

—Lo siento Albus, pero no puedo esperar un día mas, tengo que ayudar a mi hijo.

— ¿Realmente crees que lo ayudaras?

—Estoy convencida de que será para mejor, no puedo dejar que arruine su vida de esa manera.

—Comprendo lo que piensas…

—No hay nada más importante para mí que mi hijo, ¿usted me apoyara?

—No es tan sencillo, lo que pides necesitaría tiempo y evidencia.

—Yo me encargo de todo Albus.

El viejo Dumbledore la quería genuinamente, era la hija que nunca había tenido, tanto así que desde que era estudiante le había enseñado magia en persona, dándole uno de sus hechizos favoritos, tal vez algo demasiado poderoso para un hechicero normal, pero ella había logrado controlarlo.

Cuando Albus volvió a quedarse solo en su oficina, pensó detenidamente la situación. Lily le era leal, y si lograba ponerle una correa al joven Potter, su posición en el mundo mágico mejoraría, y si podía contarlo a él entre sus aliados, sería una gran arma para la próxima guerra.

Q34f3f

Toda la operación tenía que llevarse a cabo con sumo cuidado, se separarían en dos grandes grupos, uno llevaría a cabo la operación real, mientras que el otro se trataría de encubrir todo lo posible para evitar que fuera posible relacionar la operación de rescate con Lord Potter. Los primeros en marcharse fueron estos últimos, Harry tendría que ser lo más visiblemente posible durante los siguientes días, para que así, tuviera cuartada para el rescate.

Se pasaron un par de días en el senado, lo cual en opinión de Ron había sido la misión más complicada que nunca le hubieran encargado, sobre todo porque el solo tenía que estar presente, mientras que su amigo estaba ocupado discutiendo con otros senadores. Con eso se cumplía la formalidad de tener una cuartada respaldada por el gobierno, pero eso no era suficiente, tendrían que justificar su presencia en la capital durante algunos días, y eso incluía la noche, obviamente no se los podía pasar en el congreso.

— ¿Realmente creen que funcione esto? —le había preguntado la señora Parkinson cuando habían salido del congreso.

Ella los había estado esperando en el vehículo, algo que de por sí ya llamaba bastante la atención, no todos los días, un vehículo muggle, todo terreno de color negro se estacionaba a las afueras del senado, de hecho de ningún tipo era común, pero eso no era tan sencillo, los gobernantes muggles utilizaban ese tipo de vehículo para trasladar su cuerpo de seguridad por su aspecto oscuro e intimidante y en el mundo mágico esto no era diferente, de hecho todo lo contrario pues al añadirle el miedo lo desconocido

—Yo también estoy preocupado por ellas—le dice Harry—, pero es una decisión que ellas tomaron, hay que confiar en ellas, estoy seguro de que son capases de hacerlo.

—Yo también confió en ellas, solo que una madre nunca deja de preocuparse, es algo que pronto comprenderás.

— ¿Cree que alguna esta embarazada? —sorprendido.

—No lo creo, las conozco lo suficiente para saber que si estuvieran embarazadas no se arriesgarían de esa manera. Pero estoy segura de que no son particularmente castos, así que es algo lógico.

—Es un poco extraño hablar de esto contigo—algo incómodo.

—No es tan extraño, a final de cuentas ¿Cómo crees que nacieron mis hijos?

—Olvídalo. Cambiando de tema ¿Cómo sigue Lena?

—Incomoda, enfadada, frustrada y humillada, supongo que más o menos lo que pensaban que pasaría las muchachas cuando le hicieron esa broma—con una sonrisa macabra en el rostro.

—Te estas divirtiendo ¿verdad?

—No tanto como ellas, no tengo idea de porque están enfadadas, pero seguramente hiso algo para merecerlo.

—Preferiría que se llevaran mejor solamente.

— ¿Piensas intervenir a favor de Lena?

—No, lo mejor será que deje que resuelvan sus diferencias entre ellas, creo que lo peor que podría hacer es meterme en esta discusión.

—Tienes una sabiduría salomónica—dice ella.

— ¿Sabiduría salomónica o instinto de supervivencia?

34r23fqwe

Lena había pasado muy mala noche, se la había pasado soñando sobre los problemas en los que estaba metida, la nueva perspectiva de casarse y la posibilidad de compartir esposo, con otras dos jóvenes que parecía que no les agradaba mucho, o al menos eso fue al principio, pronto se convirtió en algo muy diferente, su cuerpo y su mente ardían, pero no de una manera dolorosa, sino más bien de la manera agradable, de hecho demasiado agradable. Desde muchos puntos de vista Lena era una chica muy inocente, había tenido una crianza muy estricta y conservadora, su entrenamiento le había quitado casi todo el tiempo posible a su vida, en general, podía decir que no tenía una verdadera vida. En cuanto a su sexualidad, lo más lejos que había llegado era a besarse con un antiguo compañero de estudios, esa era toda su experiencia, así que la impresión de tener su primer sueño erótico fue algo más importante para ella, que lo que podía significar para cualquier otra persona.

Cuando al fin despertó y descubrirse desnuda casi hace que se desmaye de la impresión, inmediatamente se intentó cubrir con una cobija, pero eso no funcionó bien, su piel empezó arder enormemente y esta vez no dela manera agradable. No comprendía lo que le pasaba, cuando intento volver a ponerse su viejo camisón, el algodón lo sintió como si fuera lija, el problema fue a mayor pues fue intentando probarse diferentes prendas y no funciono en lo más mínimo. Estaba a punto de ponerse a llorar cuando vio una gran caja en la puerta de su cuarto, la nota no le presagiaba nada bueno.

—"Considéralo un regalo de bienvenida al grupo, estamos seguras que te dará una nueva perspectiva, tus amigas, H y P"

Todo era ropa, incluso habían sido tan previsoras para dejarle ropa interior. Lena nunca había usado nada parecido, ni siquiera nada de la misma tela, no es que nunca la hubiera visto, sino que nunca le había interesado nada relacionado con su apariencia física. Al final se terminó poniendo un minivestido de color blanco con los hombros descubiertos y sin tirantes, mostrando todo lo largo de sus piernas y un escote impresionante, no podía dar más de un par de pasos sin tener que bajar su falda o subir el vestido, lo cual terminaba convirtiéndose en una especie de circulo vicioso. Como si eso no fuera suficiente, le fue imposible utilizar su calzado, sus pies le dolían si no estaban casi en punta, el ángulo exacto de los zapatos de tacón que le habían puesto en la caja.

Durante algunos minutos estuvo sentada en su cama ya vestida sopesando las posibilidades, su pudor le exigía quedarse dentro, donde nadie la pudiera ver, pero no lo podía hacer, a final de cuentas no sabía cuánto tiempo podía durar el hechizo que le habían impuesto, unas horas, unos días, tal vez para siempre, tenía que encontrarlas para que la liberaran.

El mejor modo para encontrarlas era el equipo de mantenimiento de la fortaleza, se trataba de un grupo de elfos domésticos recientemente contratados, los cuales se encargaban de la limpieza y del mantenimiento de la mansión y del castillo, ya fuera en el mundo muggle como en el mundo mágico, si Lena recordaba bien, su contratación había conllevado cierta polémica entre Lord Potter y su primera esposa, pero aparentemente lo habían solucionado con un reglamento para el cuidado de los elfos. Si alguien sabía dónde estaban esas dos bromistas eran los elfos.

Como siempre los elfos domésticos se mostraron cooperativos con ella, pero con cierto límite, a final de cuentas ella no formaba parte de esa extraña familia.

—Princesa Lena, La reina Hermione y la reina Pansy se encuentran en aislamiento, se preparan para salir en una misión ordenada por el mismo rey.

—Necesito verlas.

—Lo siento pero es completamente imposible molestarlas—dice el pequeño elfo.

Era inútil presionarlo, los elfos eran completamente leales a Lord Potter, y en consecuencia a sus esposas. Solo tenía una opción, y definitivamente no le gustaba, tendría que acudir al mismo Lord Potter.

Cuando Harry vio entrar a Lena a su oficina puso su mente a funcionar a toda máquina. Era bella sin lugar a dudas, una belleza que ella intentaba ocultar compulsivamente y que definitivamente no cuidada demasiado, cuando la conoció por primera vez, ya la había apreciado pero tampoco lo había impresionado demasiado. Desde entonces habían pasado muchas cosas, las cuales los había unido bastante. Lo que ninguno de los dos había esperado es lo que su amistad había conllevado para la apariencia de la chica, su cuerpo de deportista había empezado a adquirir cierta redondez en los lugares adecuados, se trataba de la misma magia que la unía a él, la que estaba llevando a cabo el cambio, lo cual solo era un reflejo de lo que pasaba dentro de ella, si ella no sintiera nada por él esa magia no funcionaria.

—Te vez muy bien Lena.

—Gracias, aunque obviamente no es algo que yo elegí.

— ¿Qué le hiciste a Hermione, o a Pansy?

—A ambas, tuvimos una discusión.

—Yo invente el hechizo que usaron en ti.

— ¿Es permanente?

—Claro que no, para eso se necesita mucho esfuerzo, esto solo durara un par de días, una semana a lo sumo.

— ¿No me lo puedes quitar? —esperanzada.

—Lo mejor será que dejes pasar el tiempo—mintiendo completamente, él podría quitárselo en ese momento, pero seguramente se lo habían puesto por alguna razón.

—Me veo ridícula.

—No exageres.

—Yo soy humana, no tengo medidas como las de sus esposas.

Los cuerpos de Pansy y Hermione habían sido esculpidos con magia, mientras que Lena seguía siendo una chica normal, bella, sí, pero humana.

—Podría conseguirte una cita en el mejor spa de la capital, saldrías siendo alguien completamente diferente—sonriendo, él sabía que no aceptaría, al menos no aun.

—Deje las bromas de lado, por favor.

—Mira Lena, de momento no puedes verlas, así que no te pueden quitar el hechizo, así que mejor intenta distraerte. Yo voy a ir unos días a la capital, que te parece si te vienes conmigo, seguro que te la pasas mejor que encerrada en tu habitación.

Lena no estaba segura de que fuera una buena idea, pero tampoco es que pudiera decirle que no.

3f23rf23erf

Las birds of prey colocaron un pequeño campamento móvil desde un día antes de empezar la operación de rescate. Desde fuera parecía una pequeña casa de campaña, para una o dos personas, pero dentro tenía todo lo que podían necesitar, una pequeña enfermería, una gran habitación con literas y baños, además de todo el arsenal que llevarían con ellas. Lo habían colocado muy concienzudamente, desde un lugar suficientemente alto para poder ver acercarse la caravana y permanecer escondidos.

Cuando terminaron de colocar el campamento, algunas se encargaron de colocar hechizos de vigilancia, no dejarían nada al azar. Cuando tuvieron todo listo, se volvieron a reunir para repasar el plan.

— ¿Ya vieron la caravana? —pregunta Hermione.

—Así es, pero las cosas no son como esperábamos—informa Ginebra—, el grupo es más grande de lo que esperábamos.

—Seguramente unieron al grupo en el que venía la señora Delacour con otros más pequeños que fueron capturados en otro momento—dice Tonks, pero eso no es lo que me preocupa.

—Tienes razón, lo complicado es que el grupo de seguridad es más grande de lo imaginado—dice Amelia—, casi el doble ¿deberíamos pedir refuerzos?

—Aunque lo hiciéramos, no hay nadie en Nueva Roma que nos pudiera ayudar—dice Pansy.

—Ella tiene razón, solo tenemos dos opciones, proseguir o abortar la misión—comenta Cho, mirando en dirección de Hermione.

—No vamos a dejarlos desamparados, procederemos.

Aunque fuera sorprendente, Ginebra y Cho volvieron a discutir sobre su uniforme, no tanto por la mucha piel que mostraba, una discusión que tenia de vez en cuando con Amelia, pero con Cho se trataba de su arma, el concepto que tenía Ginebra sobre su disfraz era el de una ninja con una katana, pero Cho se había negado en redondo a usarla, en cambio había llevado su espada favorita una espada jian, un arma elegante y de aspecto un tanto frágil, pero con la que era una verdadera experta.

—Suficiente de discusiones—les dice Hermione—, llego la hora de la verdad, ya todas saben lo que tienen que hacer, desde este momento doy por iniciada la operación rescate, recuerden que desde ahora tenemos que hablarnos entre nosotras, por nuestros nombres código, Psylocke y Scarlet Witch, espero que dejen de una vez por todas esa discusión.

Hermione se había convertido en la reina blanca, y si normalmente era difícil de tratar, cuando se convertía en rubia se volvía implacable.

La caravana se aproximaba según lo esperado, una larga línea de carromatos con grandes jaulas en las que transportaban a los esclavos.

—Eso es una sorpresa—dice Scarlet—, la cara de sapo está presente.

—Y por su expresión, horrorosamente satisfecha de lo que está haciendo, ¿Cómo puede ser tan cruel? —pregunta Amelia, en su identidad de Ms. Marvel.

—Eso se logra cuando tiene la completa convicción de estar haciendo lo correcto, ella no los ve cómo humanos, casi como si fueran una especie de enfermedad, y a nosotros que intentamos ayudarles, supongo que seriamos traidores a la especie—le explica Pansy, quien estaba vestida como la reina negra, con un traje idéntico al de Hermione, solo que en lugar de ser blanco, era completamente negro, y su cabellera no era rubia sino roja.

Se habían dividido en grupos pequeños, y se estaban comunicando a través del sistema de comunicaciones mágicas que habían creado durante las operaciones que habían llevado a cabo en el colegio. La misión seria llevada a cabo en un cruce montañoso, era el lugar más seguro para el ataque, pero también sería el trayecto en donde los guardias estarías más cuidadosos. El problema para los guardias era que sin ellos saberlos, ya habían sido infiltrados

Desde lejos parecían ser dos simples mercenarios, con más músculos que cerebro, pero eso no podía ser más cierto, uno de ellos era Tonks, quien con su habilidad metamórfica no había tenido dificultad para tomar el lugar de uno de ellos, después de haberlo derrotado silenciosamente. Lo que había hecho Ginebra era bastante similar, solo que en lugar de transformarse físicamente en otra persona, estaba utilizando un hechizo que distorsiona la luz a su alrededor, lo cual le permitía alterar su apariencia completamente, aunque si alguien intentara tocarla estaría en grandes problemas.

Hermione y Pansy se habían colocado una a cada lado a suficiente altura, fueron ellas las que iniciaron el ataque. Lo primero que vieron los guardias de la caravana fue como caían rocas enfrente de ellos, una verdadera lluvia a causa de poderosos hechizos explosivos.

Cuando el camino se cortó completamente, supieron que acababan de caer en una trampa, desde sus posiciones alcanzaron a ver a las extrañas mujeres vestidas de blanco y de negro respectivamente atacándolos, perdieron un momento admirándolas antes de contestar el ataque con sus propias varitas mágicas.

Luego siguió la segunda fase del ataque, el acercamiento físico, Cho y Amelia se abrieron paso desde la retaguardia de la caravana golpeando y hechizando a todos los guardias que cuidaban el cargamento., fue entonces cuando Tonks y Ginebra empezaron a mandar mensajes contradictorios entre los guardias dificultando más aun la defensa de la caravana.

La sorpresa jugaba de su lado, pero de todas maneras eran muchos más que ellas, y pronto empezaron a crear defensas mágicas para detenerlas. Al nivel del suelo, Amelia arrojo varias granadas oscuras, con las cuales pudieron acercarse y seguir peleando cuerpo a cuerpo. Ella utilizaba la técnica que le había enseñado Ron, la cual se trataba de cubrir su cuerpo con magia para poder defenderse sin la necesidad de usar la varita y poder amplificar su fuerza en los ataque, sus puñetazos y patadas eran fuertes y concisos. A su estilo de lucha el rojo le había bautizado como hechizo de armadura, no es que él lo hubiera descubierto, pero ciertamente le había dado una fuerte influencia de su propia iniciativa. Cho por su parte, también era capaz de usar el hechizo de armadura, pero a diferencia de Amelia ella estaba usando su espada, y un estilo de artes marciales mucho más limpio que el que había aprendido Amelia de Ron, en opinión de la joven era puro arte en movimiento.

Mientras intentaban defenderse desde las alturas y desde el nivel del suelo, Tonks y Ginebra empezaron a abrir las grandes jaulas, para iniciar con la evacuación.

Desde las alturas Hermione y Pansy agregaron las bombas eléctricas además de la oscuras a la batalla. Poco a poco los fueron haciendo retroceder hacia la barrera de piedras que habían creado, el problema era que entre más retrocedían, más fuertes se estaban haciendo.

—Aquí Mystique—dice Tonks, quien había tomado su forma de piel azul—¸la mayoría ya entraron en la cueva, esperamos instrucciones reina blanca.

— ¿Cómo siguen, Psylocke? —pregunta Pansy.

—Hemos perdido la iniciativa, si seguimos así, tendremos que retroceder, reina negra.

—Scarlet, Mystique, intentaremos conseguirles todo el tiempo posible, pero deben apurarse—dice Hermione—, nosotras bajaremos y ayudaremos al equipo de choque.

Pansy se lanza utilizando algunos hechizos para alentar su caída, un movimiento que definitivamente alguien con temor a las alturas les hubiera sido imposible lograr. La caída de Hermione por su parte fue mucho menos discreta, de hecho todo lo contrario fue un verdadero golpe. La reina blanca se había convertido en su forma de diamante y se había arrojado sin ningún tipo de previsión contra el suelo. Al caer genero una verdadera onda de choque, como si un gigante hubiera caído en medio del angosto paso. Cuando Hermione adquiría su forma de diamante se volvía prácticamente indestructible, pero a cabio cedía todo su poder mágico, no podía utilizar ningún tipo de hechizo ofensivo ni defensivo, de hecho de ningún tipo.

Las cuevas en las que estaban entrando eran parte de un sistema subterráneo que unía aquel lugar neutral con las colinas de la frontera sur de las tierras de los Potter, el problema de usar ese pasó, es que era un verdadero laberinto de cuevas.

Eran solo seis contra más de cuarenta hechiceros, y de momento solo cuatro de ellas estaban intentado mantenerlos a todos a raya, algo que cada vez era más difícil. El límite fue cuando entre cuatro guardias lograron derribar a la reina blanca, de una manera muy parecida a un partido de rugby.

—Se acabó, tenemos que iniciar la retirada—dice la reina negra.

—Ya salieron todos, reina negra, podemos irnos—informo Ginebra.

—Yo preparare la salida, ustedes dos vayan por la reina blanca. —dirige Pansy.

Cho y Amelia renuncian a su intento de mantener a raya a sus enemigos con magia, y regresaron a su ataque directo, derrotar a los que habían derribado a Hermione no fue sencillo, pero su poder físico era su especialidad. Mientras ellas peleaban, Pansy preparaba su último truco, reunió todas las granadas que tenía el equipo, granadas oscuras, eléctricas, de fuego, todas a la vez. Fue todo un verdadero caos, de pronto quedaron ciegos, mientras surgían ríos de fuego del suelo y llovían rayos que les impedía avanzar, lo más que podían hacer era mantener un escudo mágico para poder defenderse lo mejor posible. El problema fue que las granadas no solamente alcanzaron a los enemigos sino también a Hermione, quien recibió el impacto de una granada eléctrica en la cabeza cuando intentaba regresar, sus amigas entonces tuvieron que ayudarla a recomponer el camino.

— ¿Cómo estas, reina blanca? —le pregunta Tonks e la entrada de la cueva.

—Estaba bien, hasta que "alguien" me arrojo todas las granadas en la cabeza—exagerando—, sino la conociera lo suficiente diría que fue apropósito.

—Me disculpo, fue un accidente—Pansy se disculpó, pero como siempre hablo sin demostrar ninguna emoción, así que era difícil para cualquiera saber si era verdad o mero sarcasmo.

Cuando estuvieron todos dentro de la cueva, se encargaron de tapar la entrada con un derrumbe de piedras controlado. No sería una barrera definitiva, pero aun así retrasaría lo suficiente a sus perseguidores, pues antes de continuar tenían primero que organizar a todo el grupo.

Según el plan, el grupo de rescate fue invocando antorchas mágicas, las cuales repartieron entre las personas.

El grupo en general no sabía que pensar al respecto de sus heroínas, sus trajes obtuvieron el resultado esperado, puede que estuvieran en riesgo mortal, pero no pudieron evitar admirar a las exhibicionistas jóvenes.

— ¿Quiénes son ustedes? —pregunta el único muggle del grupo, un doctor que por alguna razón cargaba un árbol en su espalda.

—Somos las birds of prey, y es lo único que necesitan saber sobre nosotras—dice Hermione—, nuestro trabajo fue liberarlos, cuando terminemos de sacarlos de las cuevas, les daremos una invitación, pero eso es todo, lo mejor será que nos olviden lo más pronto posible.

Eso sería casi imposible, pero comprendían que querían mantener su identidad en secreto.

— ¿Crees que podamos confiar en ellas? —le pregunta el doctor a una de sus compañeras, una velaa de cabello oscuro.

—El problema es que no tenemos muchas opciones.

—Lo sé, pero me indigna la manera en que están tratando a nuestros compañeros.

En el transporte de esclavos, llevaban a un grupo mixto de orcos, seguramente para venderlos a algún espectáculo de gladiadores, el problema es que resulta casi imposible someterlos, así que los trasladaban congelados por magia, durante el rescate, las jóvenes se habían limitado a elevarlos con magia, sin intentar descongelarlos.

—Piensa fríamente, viejo amigo, nuestros hermanos orcos estarían intentando levantar las piedras para regresar a pelear, este no es el momento.

—Comprendo, pero lo mejor será acercarnos a ellos, solo en caso de que las cosas se pongan peligrosas de nuevo.

—Eso sería muy prudente de nuestra parte.

El nerviosismo era palpable en todo el grupo, las bird of prey sabían que aún no estaban a salvo, aun podían salir mal muchas cosas, sin olvidar que el grupo de ex esclavos bien podrían traicionarlas y dejarlas en las cuevas.

El camino era intricado y traicionero, el mapa que tenían era viejo y en realidad poco exacto, pero era lo único que tenían, lo peor era que según caminaban las personas se estaban poniendo cada vez más nerviosas e inquietas. Aun no lo sabían, pero las cosas aún estaban por complicarse aún más.

234f23

La llegada de Lord Potter al centro nocturno más exclusivo de la capital del imperio fue la portada de las revistas del corazón. Con una mujer hermosa en cada brazo y un fuerte grupo de seguridad cuidándolo. Dentro se encontró con varios conocidos del colegio, las gemelas Patil se unieron rápidamente a la mesa de Harry.

Lord Potter no se limitó en nada, las mejores botellas y lo mejor de todo, derrochando los galeones como si fueran agua.

—Deberíamos tener más misiones como esta—dice Ron.

—Disfruta la noche, no creo que tengamos muchas más como esta.

Harry reía mientras veía como su viejo amigo se iba a bailar con las gemelas Patil, quienes parecían muy alegres por la compañía.

Lord Potter podría recibir un premio a mejor actor por lo que hiso aquella noche, fingió ser un príncipe que no le preocupaba nada, y que está viviendo al límite, derrochando su herencia con mujeres guapas y vinos caros. Pero ese no era él, la verdad es que no podía estar más cómodo, donde quería estar era a lado de sus esposas cuidándolas y protegiéndolas, no fingiendo ser alguien que no era.

Las mujeres con las que había entrado al lugar eran Lena y la señora Parkinson, desde su estancia en la clínica Weasley-Potter, no tenía ninguna dificultad para pasar por alguien mucho más joven.

—Ya no aguanto más—dice Harry.

—Seguro que el lugar tiene un baño—bromea Lena.

Harry se queda mirando un momento a su compañera mayor, el suficiente tiempo para idear un plan.

—Sígueme, tengo una idea.

Cuando vieron entrar a Lord Potter junto con una de sus compañeras al baño, fue fácil para todos hacerse una idea de que estaba pasando. El periodista del corazón de bruja estaba deseoso de colocar en la portada del próximo número, el titular de Lord Potter con su nueva amante, pero no estaba tan loco, una cosa era fotografiarlo entrando al centro nocturno pero acusarlo de infiel era muy diferente, él podía arruinar su carrera, lo mejor sería que continuara como un simple rumor.

— ¿Qué estamos haciendo? —le pregunta ella cuando entraron al mismo escusado.

—Ya no aguanto más, quiero saber cómo les va.

— ¿Puedes hacerlo? —sorprendida.

—Claro que sí.

Con algunos hechizos logro conectar su teléfono celular con la línea de comunicación de las birds of prey.

— ¿Cómo va todo, birds of prey?

—Este no es un buen momento—le contesta Ginebra.

— ¿Necesitan que vaya? —le pregunta Harry.

—Cada quien tiene su rol, y tú debes cumplir el tuyo, mientras que nosotras el nuestro.

—Y como tal quiero saber en qué fase están.

—Seguimos en las cuevas.

Fue poco el tiempo que pudieron hablar, ellas no se podían detener, y él tendría que regresar a la fiesta.

—Por favor muchachas, cuídense—dice la señora Parkinson, quien también aprovecho para saludar a su hija.

—No se preocupen por nosotras, mañana nos veremos en la ciudadela.

El último comentario de Pansy, salió con más seguridad de la que realmente sentía. El pequeño discurso que les dio Harry, fue corto pero conciso, no se trataba de palabras ensayadas y metáforas complejas, se trataba de palabras sinceras sobre la importancia de la misión que estaban cumpliendo, no solamente la de ese día, sino todo el contexto que estaban viviendo.

—Eso fue conmovedor—le dijo la señora Parkinson mientras salían del baño.

—Ellas son únicas, y tienen toda mi confianza, son mi as bajo la manga, no podría pedir un grupo encubierto mejor que ellas.

3g2342

Cuando cortaron la comunicación, las birds of prey se sintieron más animadas, Harry había sabido como volver a motivarlas. Algo que necesitarían, pues las cosas estaban por complicarse aún más.

— ¿Cómo vamos? —pregunta Pansy.

—Según el mapa, deberíamos estar cercas, pero la verdad es que este mapa no es muy preciso—le contesta Ginebra, quien iba guiando al grupo.

Ninguna de ellas era una experta en localización en mapas, Tonks lo había estudiado minuciosamente durante su entrenamiento como auror, pero esa había sido una de sus peores clases, la verdad era que había aprobado su último examen por mera suerte, había adivinado y por suerte acertado, así que no era un buen momento para empezar a guiar una expedición.

— ¿No sienten algo extraño? —pregunta Cho.

—La valiente Psylocke le teme a los espacios pequeños—dice Ginny bromeando.

—Yo no le temo a nada escarlata, solo que la tierra se está moviendo.

Nadie lo había notado, pero era cierto, de las paredes de la cueva empezaba a caer tierra suelta, y según fueron avanzando también empezó a caer del techo.

—Estos túneles llevan décadas sin ser usados, somos nosotros los que ocasionamos los mini derrumbes—dice Hermione.

—Eso ni tú te lo creíste, reina blanca—contesta Cho.

Se estaban poniendo muy nerviosas, pero intentaban fingir que no era cierto, pues si los demás se enteraban de que algo iba mal, podían toparse con un problema enorme entre manos. Una estampida humana dentro de un lugar tan pequeño podía dejar muchas víctimas, como si el peligro que estaban corriendo no fuera suficiente.

— ¿Un temblor? —pregunta Amelia.

—Esta no es una zona de terremotos—contesta Pansy—, no hace que sea imposible pero creo que puede ser otra cosa. Esto es algo planeado.

—Black Queen tiene razón, están intentando echarnos la montaña encima, tenemos que apresurarnos—dice Hermione.

El problema era que no podían simplemente echarse a correr por las cuevas, pero aun así Ginebra y Tonks empezaron a acelerar el paso.

—Algunos de nosotros no estamos en buen estado de salud, ¿podemos detenernos un momento? —pregunta el doctor del árbol en la espalda.

—Este no es un buen momento, cuando salgamos podrán descansar…

Cho se quedó a medias, un temblor la cayó de golpe, ahora eran pedazos de piedra las que caían del techo, si no salían lo más pronto posible, todos quedarían sepultado.

Como era de esperarse los antiguos prisioneros entraron en pánico.

—Escarlata, encuentra una salida—ordena Hermione.

—Hemos bajado demasiado, no es tan simple.

—Nosotras nos encargaremos de dar algo de tiempo, pero Tonks y tú deben encontrar una salida, ahora.

Cuando planearon la ruta de escape por las cuevas, se plantearon la posibilidad de un derrumbe, era una posibilidad lejana, pero aun así posible, por suerte tenían un plan de contingencia para el caso. Ginebra y Tonks avanzarían lo más rápido posible para encontrar una ruta de escape, mientras que Cho y Amelia tendrían que lograr que las personas las siguieran, aunque fuera a la fuerza, mientras que Hermione y Pansy tendrían que utilizar toda su magia para mantener la forma de la cueva.

—Nuestra magia no será suficiente—le dice Pansy—, creo que no debiste rechazar la ayuda de nuestro esposo tan pronto, un hechicero omega nos vendría muy bien.

Se lo que dices, pero si queremos ser sus compañeras debemos demostrar que podemos hacer nuestro trabajo.

Ninguna de las dos nunca había hecho un esfuerzo como aquel, mantener en pie a la montaña con su magia, iba mucho más allá de lo que nunca hubieran hecho antes, exigía hasta la última gota de su magia y de su concentración, mientras sus compañeros corrían ellas a duras penas caminaban. Sus cuerpos estaban al límite, sentían el peso de todo el esfuerzo en sus músculos y la temperatura del lugar no estaba ayudando, el aire estaba viciado y la presencia de todos ellos había hecho que la temperatura subiera aún más, estaban sudando como si hubieran corrido el maratón a medio día.

Al frente de todo el grupo, Tonks y Ginebra empezaban a desesperarse, ahora corrían tan rápido como podían y eran seguidas a solo un par de metros por todos los prisioneros, si no encontraban pronto una salida serian aplastadas, a pesar de las antorchas no podían ver más allá de un par de pies por delante de ellos, les seria completamente imposible detenerse.

—Un callejón sin salida, esa pared no debería estar ahí—dice Ginebra con una nota histérica en su voz.

—No podemos regresar, tendremos que improvisar.

Durante la planeación de la misión, habían acordado no alterar la estructura de la cueva, pues sería algo demasiado peligroso de hacer, podían empeorar las cosas antes que mejorarlas, pero ahora ya no importaba demasiado, la cueva estaba cayendo sobre sus cabezas, y solo la magia de sus amigas evitaba que murieran inmediatamente, así que no podía esperar más, utilizo sus hechizos explosivo más poderosos para abrirse paso entre la montaña misma.

— ¡Corran rápido, salgan de aquí!—les grita Ginebra cuando por fin ve una salida.

El aire fresco entrando en sus pulmones se sintió como un milagro, las personas tenían problemas para caminar de lo mucho que ya temblaba el suelo, pero cuando salían se daban cuenta que el temblor solo era dentro de la cueva

— ¿No quedan más adentro? —pregunta Ginebra a Cho.

—Nosotras veníamos al final—le contesta mientras ayudaba a salir a los más lentos del grupo.

—Faltan negra y blanca—dice Amelia—por la magia que estaban usando no podían moverse rápido y las perdimos de vista.

—Tenemos que ayudarlas.

De pronto, el peso que tenían que cargar dos, fue cargado por seis.

— ¿Cómo están? —les pregunta Cho, a través de los transmisores.

—Ahora estamos mejor, intenten resistir, quitaremos nuestra magia para ir más rápido.

Cuando Hermione y Pansy quitaron su magia, sus amigas se dieron cuenta, pues el peso había aumentado tremendamente. Mientras tanto, las dos jóvenes que quedaban dentro corrían tan rápido como podían, y cada vez que volteaban hacia atrás podían ver como las cuevas se iban desmoronando una por una, el poder mágico que estaba obligando a la montaña a caer estaba venciendo a la que la obligaba a permanecer, en su sitio.

Al final fue cuestión de un instante, cuando ambas jóvenes salieron, la cueva término de caer, fue tan preciso que la capa de ambas jóvenes termino atrapada en el derrumbe.

—Por eso te fije que la capa no era tan buena idea—le dice Pansy a Ginebra.

—La elegancia exige sacrificios, reina negra—sonriendo.

Estaban a salvo, después dela misión más peligrosa que habían tenido hasta el momento había sido un éxito, tal vez habían tenido que improvisar partes del plan, pero de todas maneras lo habían logrado y el grito de triunfo que dieron las seis reverbero en las montañas.

32f23gf

Después de la reunión con Lord Dumbledore, Lily no se sentía particularmente satisfecha, las cosas no habían salido como ella hubiera querido, hubiera preferido un apoyo incondicional de parte de su viejo mentor, pero no había sido así, pero aun así había quedado la puerta abierta para regresar con más evidencia. Ahora tendría que regresar a la mansión Black, pero tampoco era algo que sintiera demasiados deseos de hacer, después de todo, la discusión que habían tenido antes de salir no fue algo agradable de vivir, estaban en desacuerdo con la decisión más importante que había tomado en su vida, se sentía muy decepcionada al respecto.

Por un lado era la oportunidad perfecta para hacer algo que tenía idas queriendo hacer, ir a ver a su hijo en persona. El problema era que no sabía dónde podía estar, su mejor opción era buscarlo en el congreso, tal vez estuviera hay. Ese era su día de suerte, pues lo encontró en el viejo edificio. Ya había visto fotos de él, pero verlo e persona era algo muy diferente para ella, tuvo que resistir el fuerte impulso de ir a abrasarlo, aún tenía muchas cosas que hacer antes de poder presentarse ante él.

Su ropa sencilla y su capa larga la ayudarían a mantener el anonimato, pero no podía acercarse demasiado, era posible que la reconociera, no era demasiado probable considerando que solamente la conocía por alguna vieja foto, pero no podía confiarse demasiado.

A pesar del gran amor que sentía por él, no podía negar que no le gustaba lo que está viendo. Por un lado le agradaba que no se vistiera como un estirado sangre pura, sino como un tipo muggle bastante común, pero por el otro su actitud era la que sus amigos le habían descrito, pavoneándose por ahí despreocupadamente con chicas guapas, sin tomarse en serio el trabajo ni el deber.

Se mantuvo a una distancia prudente durante horas, no alcanzaba a escuchar lo que decían, pero para ella era suficiente mantenerse así. Incluso cuando entro a aquel centro nocturno continuo siguiéndolo, vio como el amigo de su hijo se ponía a bailar con unas gemelas, mientras él se quedaba bromeando con otras dos mujeres en su mesa. Seguramente se trataba de prostitutas, por la apariencia que tenían, y cuando lo vio encerrarse en el baño con una de ellas, supo que las cosas estaban aún peor de lo que se imaginaba, su pequeño no solamente tenía esclavas en su casa, sino que también les era infiel con prostitutas. Si tal vez no hubiera estado tan concentrada en los defectos de su hijo, se hubiera podido dar cuenta que no había sido la única que lo había estado siguiendo durante aquel día.

R23423

Lena no acostumbraba beber muy seguido, pero esa noche en particular decidió que necesitaba beber un fuerte vodka. Tal vez fuera porque nunca había confiado tanto en alguien. Dentro de su familia había crecido metida dentro de tantas tramas palaciegas, que se había convertido en alguien que rallaba en la paranoia, siendo esa una de las muchas razones por las que nunca había tenido un novio estable. Mientras esperaba que Harry regresara, pidió una botella y la estaba bebiendo como si fuera agua, le estaba ayudando a clarificar su mente, sobre todo sus sentimientos. Estaba apunto de tomar la decisión más importante de su vida y estaba lejos de sentirse cómoda al respecto, tal vez estando ebria tendría suficiente confianza en ella misma para hacer lo que quería hacer.

—Una chica rusa, bebiendo vodka, ¿no es demasiado cliché para ti? —le dice Harry bromeando.

—No es ni la mitad de bueno que el de la marca de mi abuela, pero será suficiente por ahora, mi objetivo es perder el sentido así que…

— ¿Sigues enfadada por lo de la ropa?

—Ellas no tenían ningún derecho de hacerme esto.

—Es muy probable que tengas razón, pero dime realmente crees que no empezaste tú la pelea.

—Dije cosas muy hirientes—bajando la cabeza—, pero…

—Entonces no te lo tomes tan a pecho.

Desde que Harry había regresado de hablar con el equipo de birds of prey, se comportaba más tranquilo y relajado y por fin empezaba a disfrutar de la gran fiesta. En algún momento Harry y Lena se habían retirado a un rincón un poco más privado, en el cual habían continuado platicando, solo que a cada momento estaban más cercas uno del otro.

—Quiero preguntarte algo—le dice Lena.

—Adelante.

— ¿Qué es lo que te propones?

—No entiendo tu pregunta.

—Lo que quiero decir, es que no entiendo todos tus preparativos.

—Vienen malos tiempos—le contesta Harry.

—Eso es lo que dicen los rumores, pero sigue sin tener sentido para mí, te estas preparando para expandirte, no para protegerte.

— ¿Para qué quieres saberlo?

—Para saber si puedo pasar el resto de mi vida contigo o no—seriamente.

—Creo que comprendo lo que dices e intentare explicarme. Durante años, solo pude proteger a mis amigos.

—Es lo único que podemos hacer en esta vida.

—Pero no es suficiente, ya viví una guerra, y perdí a muchas personas porque lo quise hacer todo yo, no volveré a fallar de esa manera. Quiero que te imagines una pirámide conmigo en la cima, yo protejo a los míos, y ellos protegerán a los suyos.

—Para algo así, tendrías que llegar a la cima total—incrédula.

— ¿Qué te hace pensar que no lo voy a lograr? —sonriendo.

Era un plan ridículo, del cual no entendía ni siquiera la mitad, pero ella le creyó, ya habría tiempo después para saber todo lo que planeaba, pero por ahora sabía que ya había tomado su decisión, le entregaría su corazón.

—Quiero saber cómo tu idealismo cambia el mundo.

Cuando se besaron saltaron chispas, Harry por fin había encontrado a su tercera compañera, y si lo hubieran hecho en un momento más privado probablemente se hubieran ahorrado bastantes problemas. Decidieron salir un rato por la puerta trasera del local para pasar un rato de una manera más privada, y seguramente si no hubieran estado intentando sacarse el alma entre ellos a través de la boca, se hubieran dado cuenta al momento que no estaban solos. Sin que se dieran cuenta, habían quedado rodeados, un grupo de guerreros estaban ocultos entre las sombras. El que se dio cuenta fue Harry, tal vez uno de ellos había dado un paso en falso, o el viento había movido alguna basura, pero lo más probable era que fuera el sexto sentido que le alertaba contra un peligro inminente.

Fue algo demasiado rápido, Harry ni siquiera tuvo el tiempo suficiente para colocar algún hechizo defensivo, solo tuvo el tiempo suficiente para tirar a Lena al suelo para que no recibiera daño. Antes de que siquiera pudiera dar la vuelta, recibió tres flechas en la espalda.

— ¡Harry! —grita Lena.

Si no hubiera sido por la fracción de segundo en la que pudo moverse antes del ataque, las flechas hubieran acertado en sus órganos vitales, hubiera caído muerto en ese instante, un asesinato perfecto.

Puede que de momento se hubiera podido mantener con vida, pero aún estaba lejos de estar a salvo, los asesinos no se rendirían tan fácilmente. Cuando empezó a escupir sangre supo que las cosas se complicarían aún más.

Al menos veinte guerreros de ropa negra salieron de las sombras, las espadas curvas que utilizaban delataban su origen oriental. Harry estaba a punto de ser decapitado cuando su atacante salió volando por el callejón.

—Por Merlín, Harry, como puedo cuidarte si no me dices a donde vas—le dice Ron, quien estaba utilizando sus puchos metálicos.

—Cierra el pico Rojo, y ponte a pelear, ahora te ayudo.

Lena ya había visto muchas heridas de guerra, y en varias de ellas había ayudado a curarlas, pero ciertamente nunca había sacado una flecha de ningún cuerpo.

—Beomi—dice Lena, mientras invocaba un hechizo de curación.

Cuando aquellos extraños guerreros vieron a Ron llegar a ayudar, decidieron usar una táctica de distracción para terminar con su trabajo, con anterioridad habían colocado explosivos en puntos claves para acallar el ruido de la batalla en caso de que el objetivo sobreviviera al primer ataque.

—Merami—lanza Harry uno de sus ataques de fuego.

El hechizo de curación que le habían dado le permitió regresar a la pelea, pero la verdad era que había perdido demasiada sangre, y solo podía usar una fracción de su verdadero poder.

— ¿Molestaste a algún ninja ultima mente? —le pregunta Ron.

—Casi vives conmigo Ron, en mi vida había tenido nada que ver con ningún ninja.

Harry estaba muy debilitado, pero sus compañeros estaban peleando a su lado y de momento estaban logrando mantener sus posiciones.

—Esto no está funcionando—dice Ron—, ya derrote al menos una docena, pero siguen viniendo contra nosotros.

—Son ninjas sombras, son guerreros del emperador de Japón, si no podemos derrotarlos a todos, seguirán saliendo. Debemos buscar a los samurái, ellos son los que los crean.

Como si Lena los hubiera invocado, tres hombres con armadura completa aparecieron en el callejón,

—Lena no trajo sus armas, y yo a duras penas me puedo mantener consciente, Rojo, tendrás que encargarte de esto.

—Yo puedo contra ellos, ¿pero las sombras?

—Yo me encargo de las sombras, tú has lo que te dije.

A pesar de la seguridad que Harry demostraba, ambos amigos sabían que esto sería muy peligroso. Ron era un gran guerrero, pero no había traído las armas adecuadas, con solo sus puños contra las espadas estaba en clara desventaja.

—Begirama—invoca Harry, el mismo hechizo en ambas manos, para duplicar el poder de su hechizo de flamas.

Mientras que Harry se encargaba de las sombras, Ron peleaba contra los samuráis, pero la verdad es que no le estaba yendo bien, peleaba rápido esquivando sus ataques y golpeando con contundencia, pero de todas maneras ya tenía varios cortes en todo el cuerpo. Tuvo que concentrar todo su poder mágico en sus guantes metálicos, para poder dar golpes de poder mágico gracias a los cuales rompió sus armas. Las cosas se estaban poniendo a su favor, el fuego era particularmente efectivo contra las sombras, y los samuray estaban perdiendo contra Ron, cuando sucedió lo peor que les podía pasar, los asesinos recibieron refuerzos, habían otros tres espadachines acompañados por sus sombras.

—Esto es demasiado—dice Harry—, les daré algo para entretenerse, pero luego tendremos que escapar.

Harry estaba reuniendo su poder mágico, pero era demasiado lento, sus heridas se habían vuelto a abrir, pero de pronto una gran ave de fuego aparece en el cielo y baja en picada acabando con todos los enemigos.

— ¡Fénix emperador! —escuchan a lo lejos.

Todas las sombras desaparecieron al instante, y los espadachines quedaron gravemente heridos, a duras penas lograron escapar del lugar. La persona que los había rescatado se acercó en el callejón, y con cierto temblor en las manos se descubrió la cabeza, revelando su rostro, uno que Harry identifico inmediatamente.

— ¿Madre?

34f34frwqef

NOTA DE AUTOR: Hola a todos, estoy de regreso con un nuevo capítulo, hace tiempo que no escribía uno tan largo, y espero que les haya gustado., han pasado muchas cosas y se vienen otras que también espero les gusten. Como siempre les agradezco su tiempo y sus comentarios.

Antes de despedirme quiero decir que pienso cambiar la dinámica de los comentarios, después del poco éxito que tuvo el último capítulo, pienso responderlos por separado, espero que así se más fluida la comunicación. Así que si quieren hacer alguna pregunta sobre la historia, me comprometo a hacer una buena contestación en el siguiente capítulo.

Smithback: Me alegro de que te siga gustando la historia, y te aseguro que la lucha entre Lily y Harry se pondrá muy intensa. En cuanto una alianza entre los omegas contra Alexander, aún es muy pronto para decirte que pasara entre ellos. Por cierto si era ese fic el que leí. Este fic continuara siendo harem, pero pienso darles cierta independencia a todos los personajes.

Lord Frrederick: Que bueno que sigas aquí, tienes razón, los japoneses y Alexander no piensan respetar la tregua. Definitivamente la actitud protectora de Lily aún está lejos de ceder. En cuanto a lo del harem, solo me refería a que no creo que lo vuelva a usar en otra historia, esta se queda como esta, de todas maneras eso es a futuro, de momento me interesa terminar este fic.

darknesonyou: Pues mis actualizaciones son muy irregulares, pero ya está aquí el nuevo capítulo.