Cuando empezó a amanecer las birds of prey se desaparecieron, ya habían cumplido su misión y tenían más cosas que hacer. Además debían de mantener su imagen de misterio.
—Si siguen el camino del norte llegaran a Nueva Roma. De ahí serán libres de escoger lo que prefieran, pueden pedir asilo a Lord Potter o volver a probar suerte en la capital, esa será su decisión—fue la indicación que les dio la reina blanca antes de lanzar una bomba de humo y desaparecer.
Hermione y Pansy tendrían que hacer una verdadera carrera hasta la ciudad, mientras que sus compañeras se dividirán, dos para recoger el campamento y las otras dos se encargarían de vigilar a los refugiados desde lejos.
— ¿Qué debemos de hacer? —pregunta la líder de las velaa, cuyo cabello negro la hacia resaltar entre sus compañeras.
—Debemos seguir adelante—comenta el doctor muggle—, la verdad es que no tenemos muchas opciones. Solo se me ocurren tres, regresar al continente.
—En ese caso creo que perdimos nuestro boleto gratis de regreso—comento una velaa con mucho sarcasmo
—La segunda opción es la de intentar un camino por nuestra cuenta, lo cual conlleva muchos riesgos, no sabemos dónde estamos y no tenemos ningún tipo de provisiones.
—Por ultimo esta confiar en la palabra de esas jóvenes y seguir por el camino que nos indicaron.
Discutieron un tiempo sobre qué es lo que debían de hacer, eran diferentes entre sí, como si no fuera suficiente que fueran de diferentes especies, pues ni siquiera así se podían poner de acuerdo completamente de esa manera, solo un grupo estuvo al unísono de acuerdo y estos fueron los orcos, fueron muy claros en su decisión.
—Les debemos nuestra libertad, lo menos que podemos hacer ir y hacer lo que nos pidieron.
La verdad es que cuando los habían liberados, habían estado bastante enfadados, perderse la oportunidad de entrar a una pelea era una gran decepción para ellos, pero comprendieron rápidamente la situación que estaban viviendo, tal vez incluso más allá de lo que sus compañeros.
Puede que no todos concordaran con la decisión de seguir las instrucciones de tan extrañas jóvenes, pero de todas maneras lo terminaron haciendo. Pero mientras caminaban con rumbo a la ciudad, una extraña sensación empezó a recorrer a muchos de ellos.
— ¿Qué les pasa? —pregunta el doctor muggle a sus compañeros.
— ¿No lo sientes? —le pregunta muy sorprendida una dríada que le ayudaba a trasladar a su esposa.
—Lo siento pero no tengo idea de que estas hablando.
—Querido tienes que sentir la magia en el ambiente.
Llevaba días sin decir ni una palabra, los esclavistas lo habían golpeado hasta el hastío para que soltara lo que ellos pensaban que era un simple árbol, al final habían decidido que si quería viajar cargando un tronco inútil ese sería su problema, sin siquiera darse cuenta que era una dríada.
La vida de tan extraña pareja se había complicado aún más durante los últimos meses, para intentar extender su vida y la protección a su hijo nonato, se había auto impuesto una transformación a una especie de larva de madera.
—Te encuentras muy débil, no debes esforzarte—le dice él.
—Tú me has estado cargando a través de un continente, eres tu quien está agotado.
—Sabes que por ti haría el doble.
—Y por eso te amo. Por eso me alegro de que pronto podrás dejar de cargarme de esta manera.
— ¿Podrías dejar de ser tan criptica por una vez en la vida?
—Ni los muggles ni los hechiceros pueden sentir la magia en el aire, pero nosotros si podemos, la magia de este lugar es impresionante.
Ver por primera vez la ciudadela de la nueva Roma era una de las visiones más impresionantes que alguien podía tener, pero para criaturas tan unidas a la magia era algo doblemente especial, aun mas por haber estado tan alejadas de la magia durante la última temporada, era como ver un manantial para alguien que hubiera estado perdido en el desierto.
Cuando llegaron a la puerta de la ciudadela las velaa estaban casi sumidas en un trance, del cual despertaron por un disparo de rifle.
— ¿Quiénes son los que piden asilo en las tierras de Lord Potter? —escuchan que alguien les hablaba con una voz atronadora.
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El fénix emperador era uno de los hechizos de fuego más poderosos que existían y eran pocas las personas que podían controlarlo de manera correcta. Pero en ese momento a Harry no le podía importar menos ese despliegue de magia.
La magia tenía grandes límites, y uno de los más importantes era que no podía traer a nadie del mundo de los muertos, esa era una regla que aunque los necromanticos podían doblar, definitivamente no podían romper. Pero desde que había llegado a aquella realidad había visto a personas vivas, que el mismo había observado morir, como su amigo Ron, o su padrino Sirius. No se había atrevido a confesar ni siquiera a sí mismo la esperanza que había sentido sobre la posibilidad de que sus padres estuvieran vivos en esta realidad. Cuando había averiguado su pasado en esa realidad sintió una fuerte tristeza, como si hubiera perdido a sus padres por segunda ocasión. Pero ahora lo que veía en frente suyo contradecía completamente lo que sabía.
Fue un momento, pero inmediatamente pensó en una opción diferente, se imaginó alguna especie de plan en su contra, en el cual alguien había utilizado la forma de su madre para distraerlo y atacarlo.
Él se había enfrentado a diferentes enemigos en su vida, a unos los había odiado y a otros los había respetado, pero lo que empezó a sentir en ese momento era algo que nunca antes había sentido, ni siquiera Voldemort hubiera utilizado un truco tan sucio y cobarde como ese. Reunió toda su fuerza y su ira para su ataque. Solo tardo un par de segundos en reunir todo su poder, el cual libero en una sola poderosa ola de poder mental.
Desde que había empezado a practicar el uso de la telepatía había aprendido a ser sutil, de tal manera que las personas no notaran nunca su intromisión, solo en verdaderos interrogatorios había utilizado punzadas de poder para presionar las defensas mentales de las personas. Pero esta vez había dejado todas las técnicas que tanto trabajo le había costado aprender, había arrojado todo su poder mágico como si de un maremoto se tratara.
Lily Potter era una poderosa hechicera de clase alpha (clase solo por debajo de los omega), que había entrenado arduamente sus defensas mentales, pero ante la gran ola que era el poder de su propio hijo, fue como si sus muros se los llevara el viento.
Para ella fue una de las experiencias más dolorosas que había experimentado en toda su vida, aun en comparación con la experiencia de un parto.
La mente de Lily había quedado a su completa merced, si no se hubiera contenido en el último instante, hubiera borrado completamente su esencia y memoria. Aunque en tiempo real solamente pasaron unos cuantos segundos, fue suficiente para que Harry examinara detenidamente las memorias de la mujer. La mente de Harry podía hacer ese tipo de cosas absorbiendo la mente de la otra persona a un plano diferente, la verdad era que él tampoco lo podía explicar muy bien.
Cuando al fin regresa al mundo real, puede ver casi en cámara lenta como la mujer se desmoronaba frente a él.
—Eres tu—dice Harry—, no es posible…
No pudo decir mas, pues el agotamiento y la pérdida de sangre que había experimentado, lo llevo a la inconciencia de golpe.
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A Lenna y a Rojo no les había ido demasiado bien. Aunque el ataque de Harry había salido en línea recta, el poder que había utilizado era demasiado y se había dispersado a todo su alrededor, a casi cien metros a la redonda. Los efectos fueron variados, desde simple vértigo y nauseas, hasta desmayos y cosas más desagradables que tenían que ver con el sistema digestivo. En el caso de los compañeros de Harry ambos terminaron regresando el estómago en medio del callejón.
— ¿Qué nos pasó? —pregunta Lena.
—Fue Harry, en ocasiones no mide su verdadera fuera—le contesta Rojo, al ayudarle a mantenerse en pie.
—Creo que empiezo a entender que nos pasó, pero creo que por ahora lo más importante es ponernos a salvo.
—Odio retirarme, pero tienes razón, ve a buscar a la señora Parkinson, yo cuidare de ellos.
Dentro del centro nocturno, las cosas tampoco habían ido bien, de hecho habían empeorado, pues el alcohol y algunas drogas, tuvieron un efecto extraño con las ondas mentales. A pesar de lo extraño de la situación. Lenna no se pudo detener para ayudar a las personas heridas, en ese momento tenía que encontrar a su compañera y salir de ahí lo más pronto posible.
El grupo con el que habían estado celebrando era bastante grande, pero ninguno de ellos tenía prioridad en casos como ese, ni siquiera a las gemelas, Rojo había sido muy claro a la hora explicarle que tenía que llevarse solamente a la señora Parkinson. La mujer estaba inconsciente en el suelo, primero inspecciono sus signos vitales y al ver que se encontraban estables, la levanto con magia, para poder salir rápidamente. Cuando al fin salió, ya no encontró a nadie. Por un momento pensó que los asesinos habían regresado a terminar el trabajo, pero cuando vio llegar la camioneta negra con el escudo de armas de los Potter, entendió lo que había pasado.
—Súbela atrás—le dice Ron, quien estaba al volante.
El joven tenía normalmente un carácter alegre y relajado, pero en esos momentos se estaba haciendo cargo de la situación, sabía perfectamente cuando se le necesitaba, y nunca decepcionaba.
Mediante magia, había extendido el asiento trasero, de tal manera que pudieran recostar a sus compañeros. La mujer que los había ayudado estaba recostada a lado de Harry, la diferencia era que estaba cubierta por cadenas.
—Ella nos salvó ¿crees adecuado encadenarla? —le pregunta Lenna de camino a la mansión de la ciudad.
—Luego Harry la ataco con todo, no sé qué está pasando así que pienso tomar todas las precauciones.
— ¿Y los demás? ¿Crees que estarán bien? —genuinamente preocupada.
—Casi seguro que estarán bien, nosotros estábamos mucho más cercas y salimos sin problemas.
— ¿Y tus amigas?
— ¿Las gemelas? No te preocupes por ellas, saben cuidarse solas.
Antes de llegar a la mansión, la señora Parkinson reacciono, por suerte no vomito pero si se despertó muy confundida.
— ¿Qué sucedió? —les pregunta.
—Nos atacaron los asesinos del emperador—informa Lena.
— ¿Qué emperador? —muy confundida.
—El emperador de Japón, uno de los pocos hechiceros omega del mundo.
—Creo que me estoy perdiendo de buena parte de la historia ¿Qué tiene que ver Harry con el emperador de Japón?
—La verdad es que no tengo idea—contesta Rojo—, pero eso solo fue parte de lo que paso, cuando estábamos enfrentando esos asesinos, la mujer que nos acompaña intervino y peleo de nuestro lado.
—Si esta de nuestro lado ¿Por qué esta encadenada?
—Si te soy sincero, esa es otra cosa que no sé, cuando Harry la vio perdió el control, algo en ella lo enfureció tanto que ataco con todo.
—Un momento, entonces lo que nos pasó a los demás…
—Una simple onda expansiva del ataque de Harry.
Aquella noche, la señora Parkinson empezó a comprender realmente lo que era trabajar para un hechicero omega. Ni siquiera había sido un ataque directo contra ellos, y puso fuera de combate a casi cien personas. Sin lugar a dudas, era alguien que marcaría una gran diferencia en el mundo.
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Cuando por fin llegaron a la mansión de la capital, vieron que Harry ya había despertado, solo que había permanecido en silencio, aparentemente pensando sobre los acontecimientos de aquella noche.
— ¿Por qué no nos dijiste que estabas despierto? —les pregunta la señora Parkinson.
—Tenia cosas que pensar—quitándole importancia, mientras se levantaba para bajar del vehículo.
—Déjame ayudarte—le dice Lenna.
—Gracias, aún estoy un poco cansado, en un par de horas estaré bien.
Cuando entraron a la mansión llevaron a la prisionera al segundo piso, la zona reservada para los asuntos de los Potter.
— ¿Puedo retirarme? —pregunta la señora Parkinson—Nunca salgo tan noche y mi hijo debe estar preocupado.
—Adelante.
—Gracias.
—Rojo, tú ve a la ciudadela y averigua como salió todo con el rescate.
— ¿Quieres que le diga a tus esposas, como nos fue a nosotros?
—Sí, pero diles que tienen prohibido venir hasta que yo las llame.
— ¿Seguro?
—Sí, y se muy específico con mis instrucciones.
—Está bien, ¿quieres que regrese?
—Definitivamente, creo que necesitare algún testigo.
Entonces voltea a hablar directamente con Lenna.
—Aún tenemos cosas que hablar pero este es un muy mal momento. Si quieres puedes regresar a la ciudadela junto con Ron.
Lenna se lo pensó un momento, pero de todas maneras ella sabía lo que quería hacer.
—Me quedo, si necesitas un testigo, otro no te hará daño.
—En ese caso, espera abajo hasta que regrese Ron, necesito hablar un momento a solas con ella, luego les llamare para que me ayuden.
— ¿Sabes quién es ella?
—Si
— ¿Quién es?
—Mi madre.
Eso sí que la sorprendió, y considerando la noche que habían vivido, era mucho decir. Recordaba bien cuando había estado revisando los archivos sobre Harry antes de conocerlo, según los registros sus padres habían muerto asesinados cuando él solo tenía un año de edad. Había sido un hecho muy sonado, los periódicos habían hablado de la tragedia durante semanas, habían sido las ultimas victimas del reinado de terror de Lord Voldemort.
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Harry había dejado todo preparado para que se pudiera llevar a cabo la operación sin su presencia. Lo que no estaba dentro del plan era que se mantuvieran totalmente incomunicados, así que no era raro que Hermione y Pansy se empezarán a preocupar, el problema era que no tenían tiempo para eso. Gracias a que tenían un vehículo preparado para regresar a la ciudadela pudieron regresar justo a tiempo, dejándoles solo unos pocos momentos para descansar, pues tenían que estar listas para cuando los refugiados llegaran, tenían que pasar por una transformación para desempeñar su siguiente papel de manera creíble. Sus identidades como aves de presa tenían que quedar de lado, puede que siguieran siendo ellas mismas, pero tenían diferentes identidades. Los nombres que usaban Hermione y Pansy cuando se colocaban sus disfraces eran los de reina blanca y reina negra, la ironía residía que en realidad ambas eran reinas, puede que de un país diminuto pero aun así ambas eran gobernantes. Aunque en ambos momentos utilizaran nombres similares, sus apariencias eran muy diferentes. Sus cabellos habían recuperado su color natural, castaño y negro respectivamente, las ropas que vestirían para el evento eran de las más costosas que tenían, especialmente compradas para ocasiones como esas, ambas tenían que seguir usando ropas según las reglas de vestimenta que tenían impuestas, así que tenían una apariencia muy particular.
—Esto es ridículo, estamos usando más joyas que ropa—dice Hermione con sarcasmo.
—Eso es porque no usan demasiada ropa de todas maneras—les dice Ginebra bromeando.
Entre las responsabilidades de Ginebra estaban las puestas en escenas como aquella, y en esos momentos se estaba ocupando en acomodar a sus compañeras para la audiencia.
— ¿Son necesarias tantas transparencias? —pregunta Pansy, señalando la principal tela de su vestido largo.
—Por más que me guste como se ven, esa no es elección mía, solamente estoy siguiendo sus reglas, van a pasar un par de horas en el sol, y esta es la única tela que soportan sin empezar a asarse.
—Cuando se inventaron estas reglas no estábamos pensando en ocasiones formales como esta—se defiende Hermione.
—Me imagino muy bien en que estaban pensando cuando inventaron estas reglas de vestimenta—dice Ginebra con una sonrisa traviesa.
Cuando Harry transmuto la ciudad, no creo una sala de trono, la cual de todas maneras no necesitaban muy a menudo, cuando el concejo se reunían lo hacían en una sala bastante común, así que habían tenido que preparar algo diferente. En el exterior, en la plaza central de la ciudad, una esa larga con manteles blancos debajo de una carpa del mismo color, con el escudo de la familia.
En medio de la mesa había una silla grande, tal vez no tenía ningún adorno pero se podía saber inmediatamente al verla que era para un líder, pero permanecía vacía, a ambos lados había sillas similares, pero más pequeñas, las cuales estaban ocupadas por Hermione y Pansy. Atrás de ellas estaba el concejo de gobierno, los humanos y los orcos. Ginebra tenía todo preparado un par de cámaras de video y de fotografía, materiales que podrían usar para artículos en el periódico o en la televisión.
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El ejército de la alianza del ejército americano y la guardia suiza, estaba bien entrenado, el problema radicaba en que estaban demasiado acostumbrados a usar su equipo moderno. No es que fuera un error en su entrenamiento sino que durante toda su vida había utilizado electricidad para casi cada aspecto de su quehacer diario. Ni siquiera los oficiales de la guardia suiza, que se entrenaban en el uso de armas antiguas, estaban realmente preparados para sobrevivir en el mundo mágico.
Cuando habían atravesado el portal mágico, se habían encontrado en un bosque oscuro, no como los que existían en el mundo muggle sino uno que emanaba su propia magia, el grupo de refugiados que habían estado siguiendo sabían cómo cruzar un lugar inherentemente mágico como aquel, pero para los soldados distaba mucho de ser algo sencillo. El bosque mismo había reaccionado en su contra como si supiera que aquellas personas no pertenecían a ese mundo.
Las armas de fuego demostraron ser muy poco efectivas contra árboles que se movían libremente, si no hubiera sido por los vehículos que habían traído con ellos hubiera sido una masacre instantáneamente, se trataban de pesadas reliquias de la segunda guerra mundial. Los habían restaurado y colocado piezas nuevas en los lugares más deteriorados.
—Utilicen los tanques para cubrirse, suban a los heridos a los camiones—grita Ventresta.
Las armas antiguas de la guardia suiza, tenían un fuerte efecto en los árboles, pero eran pocas y los arboles animados eran solamente uno de los peligros del lugar.
Los refugiados habían tomado la ruta más corta para salir del bosque, pero los soldados no la conocían y se fueron internando aún más.
Pronto las espadas y las hachas dejaron de ser suficientes y fueron necesarios los cañones de los tanques.
A pesar de que todos eran soldados entrenados, el miedo a lo desconocido empezó a multiplicarse entre ellos, como si fuera una epidemia.
—Si seguimos así, acabaran con nosotros—dice la coronel Harper.
—Tienes razón, debemos mantener la formación…
—Y buscar tierras altas.
No tenían mucha información para apoyarse, la mejor opción que parecían tener era una colina hacia el sur, no parecía demasiado, pero desde donde estaban parecía no tener árboles, y de momento era suficiente.
Mientras avanzaban hacia el sur, la guaria se encarga de defender la retaguardia, mientras que los tanques iban al frente abriendo la marcha.
— ¿Crees que sea un camino prudente?
—Creo que es el camino lógico—dice ella con cierto tono de misterio.
El no entendió a que se refería con eso, pero sabía bien que ese no era buen momento para dudas o discusiones internas, primero tenían que sobrevivir.
El bosque terminaba de pronto al pie de la colina que habían estado buscando, en otras circunstancias tal vez hubieran sospechado por una salvación tan oportuna, pero de momento estaban más que agradecidos por lograr sobrevivir.
La carrera por sobrevivir los había obligado a marchar en una sola columna, la cual por su naturaleza se tomó su tiempo para poder salir de la zona de peligro.
—Formen un perímetro con los vehículos.
Cuando por fin salieron del bosque tomaron medidas defensivas, pero de momento fueron innecesarias, fuera lo que fuera lo que los estuviera siguiendo se había quedado en el bosque. Tenían muchos heridos pero por suerte no tenían ningún muerto.
—Esto no es lo que parece—dice el capitán Ventreta.
—Un bosque devorador de personas, yo no veo donde esta confusión—contesta Harper con sarcasmo.
—No hablo del bosque, hablo de la colina.
La colina no era muy alta, pero en la cima había ruinas de un edificio de piedra, desde lejos había parecido una formación rocosa natural, pero ahora podían ver que había sido hecha por la mano del hombre.
R14r134r
Mientras caminaban por la ciudadela, no podían dejar de estar impresionados, una gran ciudad construida en una sola pieza que emanaba magia como si se tratase de Hogwarts o Bouxbaton.
—Ninguno de ellos es mágico—señala la líder las velaa.
— ¿Qué hacen en una ciudad mágica como esta? —dice la dríada en recuperación.
— ¿Serán esclavos? —pregunta su esposo.
—Yo he visto muchos esclavos en mi vida—dice el líder del pequeño grupo de orcos—, y puedo decirte que no son esclavos, ellos siempre huelen a desesperación, los que aquí tienen esperanza.
—Algo me dice que las personas de ahí sabrán que está pasando—dice con un poco de sarcasmo.
Ginebra era una experta en lo que hacía, había colocado cuidadosamente todo el escenario, los estandartes, la carpa, la lluvia de pétalos de cerezo le daba un toque final muy majestuoso a la escena.
—Sus altezas, la reina Hermione Potter y la reina Pansy Potter…
Ginny les había escrito una larga presentación, con diversos títulos que en realidad no existían, y otros tanto que ni siquiera sentido tenían. Ambas estuvieron completamente de acuerdo en que no los usarían, pero Ginebra estaba convencida de que tarde que temprano las convencería.
Con cierto temor de que el heraldo dijera todos los títulos, Hermione se levanta para dar la bienvenida, un gesto que no estaba planeado, y que para los que no estaban acostumbrados a la informalidad de aquella nueva familia real, fue algo muy extraño, algo que no concordaba con su categoría como gobernantes.
—Sean bienvenidos a la ciudad de Nueva Roma, y demás territorios de mi señor y rey Lord Potter.
—Es un honor conocerlas, su majestad—dijo la líder velaa.
Las velaa disfrutaban de estar en el espectáculo, y estaban naturalmente dotadas para las ceremonias como esa, así que no era raro que fuera ella la encargada de todo esto.
—La hermosura de la ciudad de Nueva Roma, solo puede ser comparada con la belleza de sus reinas.
Gracias a los concejos que habían recibido de parte de la señora Parkinson, sabían que durante las presentaciones se darían algunos halagos bastante exagerados. Además debían de tener un poco de conversación superficial antes de empezar, pero también sabían que cuando empezaron a hablar sobre el clima, que ya habían tenido suficiente charla superficial.
—En el continente corren tiempos muy oscuros, el miedo y el odio recorren nuestras antiguas calles, como si se tratara de una nueva peste negra.
La líder velaa era una oradora consumada, y el relato que esta haciendo sobre su vida y exilio, tenía a todos con el corazón en la mano. Les explico como una antigua desconfianza se había convertido de golpe en un odio irracional. Todos los presentes experimentaron la tensión cuando contaba su refugio subterráneo y las dificultades de salud y de desconfianza que experimentaron durante esa temporada. Cundo al final llega a la parte de su secuestro y posterior esclavitud no eran pocos los que estaban derramando lágrimas.
—Si no hubiera sido por el pequeño grupo de heroínas que nos rescató, ahora mismo estaríamos en el mercado de esclavos—por fin termina la líder velaa.
Hermione y Pansy ya sabían que es lo que tenían que hacer, Habían discutido a profundidad con Harry al respecto, pero probablemente no habían comprendido completamente la importancia de su misión, hasta que era realmente lo que hacían.
—Con la autoridad del rey que nos respalda, nosotras les ofrecemos un salvo conducto hasta la capital del imperio—dice Hermione volviéndose a levantar—, nuestro ejército se encargara de que no sufran ningún daño.
—Agradecemos profundamente su generosidad, su majestad.
Esa era solo parte de la oferta, pero con la intención de aumentar la teatralidad, Pansy se levanta para intervenir, en lo que se suponía debía parecer espontanea.
—La familia Potter ha protegido esas tierras durante generaciones, pero su población original lleva siglos extinta, lo cual la convirtió en un santuario para la naturaleza. Pero los tiempos oscuros en los que vivimos nos han obligado a muchos a buscar santuarios en donde refugiarnos. Todos los ciudadanos del reino, huyeron de lugares temibles, buscando seguridad para sus familias, y una oportunidad para progresar. Quiero aprovechar su atención para tenderles la mano a ustedes, como en su momento se la tendimos a todos ellos.
Ese había sido uno de los puntos más preocupantes para Ginebra, pues hasta donde conocía a Pansy, esta tenía la capacidad expresiva de un maniquí, pero ese día se lucio, hablo con el corazón. La expresión de sorpresa que Hermione y Ginebra debían fingir, les salió completamente sincera, pues no se esperaban la pasión que su compañera puso en su discurso.
—Estas son nuestras leyes—dice Hermione tomando el relevo de su hermana, les señala las grandes placas de mármol detrás de ella—, ni siquiera el rey está por encima de la ley. Son libres de hacer lo que prefieran, la libertad es nuestra pertenencia más valiosa, ustedes que por un tiempo la perdieron son conscientes de cuánto vale, por eso comprenden lo difícil que es protegerla. Sinceramente no sé qué es lo que vayan a elegir, no es una decisión sencilla, por hoy son nuestros invitados, vayan y descansen de su viaje, mañana podrán ir a la capital, si esa fue su decisión.
Había espacio más que suficiente para hospedarlos a ellos y muchos más, la ciudad podía recibir aun a mucha población, y la familia real y sus compañeros estaban haciendo planes para lograr aumentar la población.
Para cuando terminaron la reunión ya era pasado el mediodía, pero la reunión entre los refugiados estaba lejos de terminar, diferentes grupos para discutir a fondo lo que harían.
—Me alegra ver que por fin han llegado.
El pequeño grupo de líderes se había reunido por separado, pues a final de cuentas las decisiones que se tomarían aquella tarde serian completamente individuales.
—Ya me imaginaba que tú tenías algo que ver en la oferta que nos acaban de hacer—dice la líder velaa antes de abrasar con fuerza a su amiga Apolline.
—Y yo ya me imaginaba que ustedes serian capases de lograrlo.
—Creo que tenemos cosas de que hablar.
—Definitivamente.
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Cuando recostaron a la pelirroja en una de las habitaciones, Harry se quedó solo con ella, en ese momento decidió retirarle las cadenas que había puesto su compañero como precaución. Mientras esperaba que despertara la observo detenidamente. Recordaba muy bien la primera vez que había visto el rostro de su madre. Fue en una fotografía mágica, acababa de terminar su primer año en el colegio, cuando su viejo amigo Hagrid le regalo un álbum con fotos de su padre, sus tíos nunca le habían enseñado una fotografía de ella ni de su padre, siempre estaría agradecido con su amigo por aquel viejo regalo. Fue un par de años después que escucho por primera vez la voz de aquella mujer, fue por los terribles efectos de los poderes de los dementores, pero ninguna de esas dos cosas estaba siquiera cerca de lo impresionante que fue verla enfrente de él.
A simple vista parecía que no había envejecido desde la fecha en que había desaparecido, no era sino hasta que la observaba detenidamente que podía notar las marcas del paso del tiempo en su rostro. Su cabello era rojo sangre, más oscuro que el tono que tenían los Weasley, además su piel era muy blanca, tan pálida como la de Pansy.
Durante su ataque mental, pudo ver una radiografía de la mente de la mujer, así supo sin lugar a dudas de quien se trataba, sino lo hubiera visto con su propia mente la había aplastado con puro poder mágico.
Había decidido quedarse a solas con ella, porque en realidad no tenía la menor idea de que hacer ahora, era su madre, cuando era niño soñaba con volver a verla, pero ahora comprendía que las cosas no funcionaban de esa manera, aunque existía la magia, esta no hacia milagros, la muerte no podía ser vencida con magia. Pero este era un mundo diferente, donde las personas que había visto morir, estaban vivas de nuevo, Sirius, Dumbledore y Ron eran solo algunos ejemplos de esto, pero su madre era algo difícil de digerir para él.
—Harry…
Él joven se había concentrado tanto en sus pensamientos que ni siquiera pudo notar cuando la mujer despertó.
—Esto es lo más extraño que me ha pasado—dice Harry—, y considerando mi vida es decir mucho.
—Tiene el mismo sentido del humor que tu padre—le sonríe tranquilamente.
Ambos guardaron silencio, simplemente mirándose el uno al otro, dos idénticos juegos de ojos verdes eran la última prueba de su relación familiar. Habían pasado casi dos décadas desde que no se miraban como en ese momento. Era como si ambos temieran que el otro desapareciera en cualquier momento, lentamente y con cierto nerviosismo se tomaron de la mano, temiendo que lo que estuvieran viendo fuera solamente un espejismo. Cuando se toman de la mano lo hacen como si no quisieran volver a separarse, ni siquiera notaron cuando habían empezado a llorar.
—Durante años me imagine que sería lo que te diría si lograba hablar contigo, pero ahora no sé qué decir—dice Harry.
—La última vez que nos vimos te estaba enseñando a hablar, y ahora han pasado tantos años sin que yo los notara. Aun así hay tantas cosas que quiero decirte y preguntarte.
—No te preocupes, tenemos todo el tiempo del mundo para ponernos al día—dice el sonriendo.
Ambos guardaban demasiados secretos, pero realmente deseaban poder sincerarse el uno con el otro, pero simplemente no sabían siquiera por donde empezar, así que durante varios minutos continuaron solamente viéndose.
— ¿Cómo es que estas viva? —Harry fue el que rompió el silencio haciendo la primera pregunta.
—Fue todo un error, yo nunca morí, confundieron mi cuerpo con el de la ayudante de tu padre, a mí me secuestraron…
Harry había absorbido gran cantidad de información de la mujer, pero la mayor parte de esta estaba desordenada, así que aunque había visto mucho de su pasado la mayor parte quedaba en un misterio, solamente había tenido suficiente como para saber quién era ella realmente. Mientras escuchaba el relato de cómo ella había logrado sobrevivir al ataque en el que su padre había fallecido, fue haciendo conexiones de cómo había funcionado, pero cuando llego al punto en el que relevo su identidad comprendió que las cosas eran aún más complicadas.
— ¿Tú eras la muerte escarlata?
—Tengo muy pocos recuerdos de esa etapa de mi vida, pero no puedo negarlo, y mucho menos evadir la responsabilidad de todos mis actos.
—Pero ella no eras tú.
—Tal vez mi mente y mi alma estuvieran ausentes, pero mi cuerpo hiso todas esas cosas.
No sabía si, ella podía recordar que había intentado asesinarlo, pero lo más probable es que si lo recordara lo hubiera mencionado, Harry prefirió no contárselo de momento, tal vez en otra ocasión. El sabia lo difícil que era superar los sentimientos de culpa, y echarle leña a la hoguera era lo peor que podía hacer.
— ¿Por qué no me habías venido a buscar? —le pregunta ocultando lo mejor posible el tono de reproche.
—La última vez que nos vimos tenías un año de edad, hijo, pensé que te encontraría en casa de tus abuelos o con Sirius.
—Mis abuelos…
—Si lo sé, siento mucho no haber estado contigo cuando me necesitaste.
—Eso ya no importa, mi vida es como es, lo que podemos cambiar es lo que vamos hacerle ahora en adelante.
—Tienes razón—con un doble significado que Harry no alcanzo a comprender.
Harry deseaba contarle toda la verdad, la existencia de las diferentes posibilidades, y la manera en que había llegado a aquel mundo, pero sabía que no era posible, o al menos por ahora no debía hacerlo, debían empezar por el principio.
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Ron había llegado a tiempo para ver el final de la ceremonia que habían organizado en la plaza central de la ciudadela. Según los planes que habían preparado, ni Harry ni él debían de aparecerse en la ciudadela al menos hasta la siguiente mañana, pero como era costumbre, los planes no habían salido como se habían imaginado, el detalle era ver que tan bien se reponían a las contingencias que se encontraban, algo que por lo regular se les daba bastante bien. Mientras miraba la puesta en escena empezó a pasar lista mentalmente. Hermione y Pansy estaban en el centro y parecían estar bien, un poco más retirada pudo ver a su hermana, quien tampoco parecía estar herida. Faltaban Cho, Amelia y Tonks, pero según recordaba ellas debían regresar más tarde que sus compañeras, pues ellas debían de recoger el campamento que debían de utilizar para la operación de rescate.
Por debajo de la ciudadela habían construido un lugar especial, en donde guardar las cosas que no podían mostrar al público, tenían espacios separados, algunas cosas eran para los laboratorios, otras para objetos extraños que habían ido encontrado y que seguían investigando, como por ejemplo la bestia de metal que le habían quitado a Bulstrode, los objetos oscuros que había utilizado Tudor durante la batalla por Hogwarts, y demás cosas que seguían aumentando de vez en cuando. Pero entre las secciones había una que habían tomado las birds of prey, donde guardaban sus disfraces y diversos equipos, aun no tenía un nombre en particular para dicha sección, pero en cierta ocasión Ron la había llamado la "jaula de las locas", pero con solo la mirada que le dirigieron hiso que no lo volviera a sugerir.
Mientras se dirigía a la entrada de los pisos subterráneos, Ginebra lo alcanza, por la expresión que tenía en el rostro, se veía muy animada.
—Fue alucinante, durante muchos momentos pensé que las cosas saldrían mal, pero nos lucimos.
—Te refieres a la misión o al espectáculo de hace unos momento.
—Las operaciones secretas son dirigidas por Hermione, los espectáculos por mí, y no te voy a negar que estoy satisfecha con mi trabajo, Rojo.
— ¿Por qué todo lo que digo te lo tomas como si fuera un ataque? —se queja Ron.
—Supongo que para mantenernos en forma.
— ¿Todas están bien? —cansado de dar vueltas con su hermana.
—Claro que sí, nuestros campos de protección resistieron muy bien, lo único que tenemos es que estamos muy agotadas.
—No lo parece.
—No lo parece porque tomamos pociones, pero eso solo ayuda a nuestras mentes, nuestros cuerpo necesitan descanso.
—Comprendo ¿Dónde dejaste a Hermione y Pansy?
—Amarradas en sus habitaciones.
— ¿En serio? —sorprendido.
—Claro que no, eso solo lo puede hacer Harry, aunque me gustaría participar—con una sonrisa pícara.
—Eres una pervertida Ginebra.
—Y tu un mojigato, de doble moral.
— ¿De que estas hablando?
—Que se bien que es lo que lleva Cho debajo de su falda.
— ¿Tu que andas haciendo debajo de la falda de mi novia? —enfadado.
—No te pongas así, no es nada sexual, y hasta donde se tu novia es totalmente hetero, solo que nos cambiamos donde mismo, así que era difícil dejar de notar un cinturón de castidad.
—No fue idea mía, cuando se enteró que Hermione y Pansy los usaban, se lo tomo como una especie de reto personal, a mí ni siquiera me gustan ese tipo de cosas—se lamenta.
—Me imagino que lo tuyo es lo fuerte y directo.
—Ni siquiera sé porque estoy hablando de esto contigo—enfadado y con el rostro completamente rojo.
—Soy la sexóloga residente.
—Eso es ridículo.
—Si no quieres seguir negando tus problemas, hay algo más de lo que quiero hablarte.
— ¿De qué se trata?
—De este lugar, nuestro nombre es las aves de presa, es ridículo que estemos bajo tierra.
—Yo no soy quien asigna los lugares en la ciudadela.
—No, pero eres el más cercano al dueño.
—No creo que más cercano que sus esposas, ¿Por qué no hablas con ellas?
—Porque Hermione es una de ellas, quiero que nos den una torre y amueblarla adecuadamente y para eso necesito dinero, y ella es quien autoriza esas cosas.
—Hay días en que francamente no las entiendo—se lamenta Ron.
Cuando al fin llegan al subterráneo, se encuentra con el resto del grupo de aves de presa.
—Aquí está el informe completo de la operación, copia para ti y para Lord Potter—le dice Cho al verlo.
Cho había redactado un buen informe donde escribía detalladamente todo lo que había pasado. Mientras lo veía leer por encima el documento, pensó en que algo no cuadraba lo que pasaba.
— ¿A qué viniste? —le pregunta Cho. No es que no te extrañe, pero estoy segura de que deberías estar en otro lugar en este momento.
—Surgieron algunos imprevistos, y tenemos que hablarlo.
—Iré a traer a Hermione y Pansy—dice Ginebra.
—No, aun no, será mejor nosotros hablemos sobre esto primero—dice Ron.
Durante la explicación de Ron sobre el ataque que habían sufrido durante su salida, Cho fue la única de sus compañeras que comprendió cual era la razón de la preocupación del pelirrojo.
—Tenemos que aumentar la escolta del Lord—dice Cho levantándose—, quiero ayudar.
Ron sabía que la seguridad de Harry no estaba en la mente de su novia.
—Esto no es una guerra personal Cho.
— ¿Cuestionas mis motivos?
—No es eso, solo quiero que todos comprendamos lo que realmente esto.
—Creo que solo nos estamos enterando de la mitad de lo que está pasando—interviene Ginebra.
Cho tiene que respiran profundamente para poder tranquilizarse.
—Los que atacaron al Lord, son los asesinos del Shogun.
—No entiendo…—dice Ginny.
—Se trata del emperador de Japón—le explica su hermano.
— ¿Qué hace de este lado del mundo? —pregunta Amelia.
—Hoy, intentando matar a Harry, mañana, nadie lo sabe.
—Ustedes no saben lo temible que es—dice Cho—, mi familia casi se extinguió intentando evitar que se expandiera.
El rostro de Cho había palidecido, era obvio que ella y su familia recordaban aquellas viejas guerras mucho más que sus compañeros de facción.
—En ambos mundos se le conoce como la segunda guerra mundial, pero no creo que sea del todo exacto, pues estuvo tan entrelazada que debió llamarse la guerra de los dos mundos. La guerra fue terrible en todos los frentes, pero en el país de mis antepasados, la guerra ya había durado demasiado tiempo. En el mundo muggle, Japón solo termino conquistando una fracción de China, pero en el mágico conquisto dos terceras partes, y una buena parte de Rusia.
—Historia nunca ha sido la materia más fácil para los Weasley—dice Tonks bromeando.
—Tienes razón, son demasiado impaciente—concuerda Ginny, antes de darse cuenta de la broma—, oye…
—Dejando de lado los defectos de nuestros amigos, si esos asesinos están aquí, las cosas se van a poner muy desagradables—concuerda Tonks.
—Desagradable sería un gran eufemismo—dice Cho—, lo que hicieron en el mundo muggle solo fue un reflejo de lo que se hiso en el mundo mágico.
—No entiendo a qué te refieres.
—Durante aquella guerra, el emperador envió a uno de sus escuadrones científicos desde el mundo mágico, para experimentar con armas muggles. Se les llamo el escuadrón 731 y se puso al mando de un monstruo llamado Shiro Ishii, uno de sus hombres de mayor confianza. Los experimentos que hicieron hacían parecer a los hombres que dirigían los campos de concentración nazis como personas razonables.
Durante sus clases de historia habían estudiado mucho más al respecto de la guerra en Europa que en Asia, así que comprendieron la dimensión de lo que estaba diciendo su compañera.
—Buena parte de mi familia falleció a manos de los soldados del emperador, usando las armas químicas que desarrollaron en sus inhumanos experimentos.
Mientras que Cho continuaba con su relato, sus compañeros comprendieron el exabrupto de la joven.
—Esto se está poniendo demasiado peligroso—dice Ginny.
—Y no creo que vayan a mejorar, tenemos que organizarnos y hablar claramente con el lord de lo que está pasando—dice Cho—, le escribiré a Luna para que nos apoye, si el shogun tiene sus tentáculos tan extendidos es porque está confiado sobre su posición.
—Pero que busca contra Harry—pregunta Tonks—, es un Lord, pero uno entre varios, hasta el momento es el único que ha reportado un intento de asesinato en su contra.
—Por el momento, tal vez Harry solo haya sido el primero—dice Amelia—, pero aun así no tiene sentido, no creo que le interese que una coalición de Lords de occidente se una en su contra.
—Creo que lo estamos enfocando mal—dice Ron—, no creo que hayan intentado matarlo por su puesto de Lord, sino por su clasificación como omega. Debe pensar que por ahora es un enemigo pequeño en comparación con Dumbledore y Voldemort, pero que en el futuro puede ser tan poderoso como lo fue su abuelo en sus tiempos.
—En ese caso el proyecto de la legión se volvería aún más importante—dice Cho—, debemos ser capases de defender la ciudadela.
— ¿Realmente creen que Harry aceptara que aumenten su escolta? —pregunta Ginny.
—Yo soy todo su equipo de seguridad—dice Rojo—, pero cuando estábamos en el colegio, antes y durante las elecciones siempre manteníamos un círculo de seguridad en sus apariciones públicas. Él se está volviendo cada día más poderoso, pero no puede estar a alerta contra todos los peligros. Creo que en trabajo diario y en la ciudadela no necesita protección, pero en apariciones públicas, como la que hicimos ayer, tendrá que ceder y tener a algunos hombres fiables a su alrededor.
—O mujeres—puntualizó Cho. A lo que Ron se limitó a levantar la mirada con un poco de exasperación, pero al final de cuentas no dijo nada al respecto.
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La verdad era que Sirius nunca había sido bueno para guardar secretos, algo que le había dado muchos problemas él mismo, y a varias de sus antiguas compañeras de estudios, incluso a alguna profesora. Durante su etapa como político había tenido que practicar mucho para no soltar los secretos de la facción a la que pertenecía en medio de un debate con sus rivales, pero aun así, de vez en cuando tenía lapsus en los que regresaba a su costumbre de hablar más de lo necesario.
Desde la llegada de Lilian a la capital del imperio, las reuniones de la facción que habían reunido entre Lord Black y Lady Bones, se habían detenido. El problema era que no habían escogido un buen momento para hacerlo, pues habían dejado a Lady Bones sola como cabeza de facción. Considerando que había sido Black quien había tenido la idea de la facción, la indignación de Lady Bones era de esperarse. Además estaba el director Snape, quien también había sido dejado de lado. Aunque el director de Hogwarts no tenía voto en el congreso, siempre tenían permiso de palabra, y su opinión, fuera quien fuera el director, tenía un peso de importancia, así que durante la ausencia de sus compañeros, se encargó de prestarle su apoyo a Lady Bones.
También McGonagall se había dado cuenta de que las cosas no estaban saliendo como deberían, sus compañeros de facción no sabían que ella ahora le había jurado lealtad a Lord Potter. La diferencia era que ella empezaba a sospechar que podía haber sido descubierta y que fuera esa la razón por la cual la habían segregado. Pero cuando se reunió con Lady Bones y el director Snape, comprendió que no solamente ella había sido aislada.
Los informantes que tenía Lady Bones, le informaron que Lord Black y el coronel Lupin habían estado reuniéndose en la mansión Black constantemente durante las últimas semanas, lo cual le indicaba que su aliado estaba llevando a cabo algo importante y que la estaba dejando fuera. Viendo que solamente eran ellos dos los que se reunían, ella se comunicó con sus demás compañeros
Snape propuso manar hacer una vigilancia sobre sus compañeros, y de hecho McGonagall apoyo esa idea, pero Lady Bones, no estaba dispuesta a esperar ni un minuto más. Interrumpe de golpe la reunión con sus compañeros para ir e interrumpir lo que parecía ser una reunión entre Lord Black y el coronel Lupin.
Según los informantes de Lady Bones, ambos compañeros se habían reunido en la mansión Black, en esos mismos instantes
—No veo porque deberíamos esperar—dice Lady Bones—, lo mejor será que nos den una respuesta en nuestras caras.
Viajaron rápidamente a través de la red flu, la cual no conectaba directamente a la mansión de los Black sino a una pequeña estación cercana, la mayoría de las casas tenían medidas de seguridad para evitar que nadie entrara por la chimenea, por lo cual existían estaciones las cuales se podían utilizar para acercarse lo más posible.
—Lo siento mucho Lady Bones, pero Lord Black pidió que nadie lo interrumpiera—la intenta detener la secretaria de Sirius.
—No te preocupes—dice ella, con una sonrisa misteriosa—, creo que es el momento perfecto para que hagamos nuestra entrada.
Ambos viejos compañeros de escuela estaban inclinados sobre el escritorio, estudiando lo que parecían ser fotografías.
— ¿Amelia, de que se trata esto? —le dice Sirius, quien estaba intentando ocultar las fotografías que habían estado viendo.
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—Creo que somos nosotros los que merecemos algunas respuestas.
—No sé de qué están hablando…—empieza a decir Lupin intentando arreglar la situación.
—No quieras cubrirlo Remus, buscamos respuestas, a menos que quieran que rompamos nuestra facción.
Fue como si en un instante el aire de la habitación se congelara. La simple amenaza de Lady Bones de romper la alianza que los había unido, era algo demasiado importante como para seguir con la misma estrategia. Amelia Bones era una mujer que rara vez se comportaba de manera impulsiva, pero esta vez no se limitó, y ni siquiera se preocupó de preguntarle a McGonagall y Snape sobre lo que los había amenazado.
—Amelia, creo que esto es demasiado—dice Sirius.
—Lo mejor es que empieces a hablar, perro—dice Snape.
—Esto no es asunto tuyo, grasoso, ella vino a buscarnos a nosotros no a ti…
Esas simples palabras, estaban completamente fuera de contexto, y seguramente hubiera seguido así, si no hubiera sido por lo malo que eran ocultando evidencia incriminatoria. Una rejuvenecida Minerva fue lo suficientemente rápida como para arrebatar una de las fotos que intentaban ocultar detrás de ellos.
— ¿Qué se supone que es esto? —Pregunta Minerva muy indignada—, ¿se trata de un truco retorcido para mantener a Lord Potter bajo su control?
La acusación fue muy sorpresiva para todos, incluidos Remus y Sirius, pues en realidad no habían pensado siquiera en esa posibilidad.
—No es lo que parece…
—Creo que no son las personas que creía que eran—dice McGonagall—, no pensé que pudieran caer tan bajo.
— ¿De qué están hablando? —pregunta Snape al coger la fotografía.
Si McGonagall se había tomado mal ver una fotografía de Lily viva, Snape se la tomo mucho peor. Simplemente enloqueció, sujeto a Sirius del cuello de la camisa y lo empujo hasta la pared donde lo golpeo con toda su fuerza en un solo impulso.
— ¿Qué demonios planeas, Black? —Dice Snape fuera de si—, exijo respuestas.
—Tú no tienes derecho a exigir nada, remedo de mortifago. Ella vino a buscarnos a nosotros no a ti.
—Esto no tiene sentido…—dice empezando a soltar a Sirius.
—El que viniera a nosotros en lugar de buscarte a ti, al contrario, eso tiene todo el sentido del mundo.
Las ideas estaban chocando en la cabeza de Snape, no sabía que decir y mucho menos que hacer.
— ¿Es esto cierto? —Pregunta Amelia— ¿Lady Potter sigue viva?
—Completamente, aunque se suponía que era un secreto—dice Remus, mirando enfadado a Sirius.
—Es imposible, la magia no puede revivir a las personas—interviene McGonagall.
—Tiene razón, pero en realidad Lily nunca murió—explica Remus.
— ¿Dónde está? —pregunta Snape.
Por la expresión que tenía Severus en el rostro, había enloquecido, se veía frenético, como si hubiera estado usando una máscara de cordura durante años, y que ahora por fin se había librado de ella.
—No lo sabemos, salió esta mañana y no ha vuelto.
— ¿Y esas fotografías? —pregunta Minerva.
—Pusimos a un elfo domestico a seguirla, en caso de que esto pasara—explica Sirius—, pero fue demasiado para él, la termino perdiendo.
Los elfos domésticos podían ser espías un poco inestables, eran discretos, pequeños y con una habilidad muy superior en la desaparición que el hechicero promedio, lo cual lo volvía alguien ideal para seguimiento, el problema con ellos, era que no sabían cómo adaptarse, cualquier problema que se encontraban y se empezaban a sentirse culpables, lo cual terminaba en pequeños elfos chocando sus cabezas en las cabezas, lo cual volvió a ocurrir en esta ocasión.
— ¿Ya se lo dijeron a su hijo? —pregunta Amelia.
—No creo que se buena idea Lily no está muy contenta con lo que Harry está haciendo.
—No entiendo—dice McGonagall.
—Se viene una guerra entre madre e hijo en la que no quieres terminar en medio.
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Las cosas empezaron a degenerar demasiado rápido. Solo fue necesario que empezarán a hablar sobre lo más resiente en la vida de Harry como para que las cosas de descompusieran.
—Debeos decirles a todos que estas viva.
—Tienes razón, pero antes hay muchas cosas que tengo que resolver, incluidas recuperar mi título—dice Lily.
Ese era un punto clave, y Harry comprendió rápidamente que las cosas no estaban saliendo tan bien como a él le hubiera gustado.
—Madre, ya hay alguien que utiliza el título de Lady Potter.
—Algo así he escuchado, pero no creo que funcione de esa manera.
—No te preocupes por eso, Hermione está haciendo un buen papel como Lady Potter.
—He escuchado sobre ella.
—Cuando se conozcan, creo que se agradaran—era más un deseo que una verdadera suposición.
Lily comprendía que debería esperar, avanzar poco a poco con su relación con su hijo, pero su mente ya no era la que una vez había sido alguna vez, había perdido buena parte de su autocontrol.
—He escuchado mucho de ella, y en realdad, creo que deberíamos hablar al respecto.
— ¿Qué sucede?
—Harry el camino que has tomado, aun tienes tiempo para recomponerlo.
—Madre, no entiendo a lo que te refieres.
—Al crecer sin James y sin mí, creo que las cosas se salieron de control, alguien debió detenerte antes de que tomaras el camino oscuro.
—Yo no soy un mago oscuro.
—Estoy segura de que no lo eres, pero has tomado malas decisiones.
—Hermione no es una mala decisión.
—No estoy diciendo que lo sea, pero realmente crees que lo que le has hecho a ambas muchachas es lo correcto.
—Estoy lejos de ser un santo, pero…
La conversación continúo decayendo rápidamente.
—Eres un niño demasiado consentido, y quieras o no, pienso corregirte.
—Si no estuviste cuando te necesite, no sé porque ahora deba obedecerte.
Ambos se habían arrepentido de decir lo que habían dicho pero ya era demasiado tarde, y lo peor era que ambos eran demasiado orgullosos como para admitir un error y mucho menos cambiar de opinión. La verdad era que aunque Harry había escuchado hasta el cansancio lo mucho que se parecía a su padre, y que de su madre solo había heredado la apariencia de sus ojos, esto no era correcto, pues los que habían conocido a sus padres, sabían que su carácter era idéntico al de su madre.
Ambos habían estado tan enfrascados en su discusión que ni siquiera habían notado que ya no estaban solos.
—No llegaremos a nada de esta manera—dice Lily.
—Eso es obvio.
—Te amo, hijo, pero no puedo aplaudirte cuando veo que arruinas tu vida y la de otras personas.
La mente de ambos se volvieron a enfrentar, pero esta vez no de una manera tan agresiva como la anterior, fue como si se levantaran en un intento de impresionar o de intimidarse entre ambos. Fue rápidamente claro para ambos que el poder mágico de Harry era superior, pero no tanto como él se hubiera imaginado, aun le faltaba tiempo para ser un hechicero omega completo, la verdad fue que una que había sido derrotada, al final no se sintió tan impresionada. Esa sería la primera fractura en su relación, una de esas que eran casi imposibles de reparar.
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RESPUESTA A COMENTARIOS
Sayuri-Chan: Gracias por el comentario, y te digo que este fic aun continua, y que intento no tardarme tanto como en esta ocasión.
Lord Frederick: El conflicto entre Harry y su madre está lejos de resolverse, tendrán aun varias peleas. En cuanto a colocarlo en foros, suena bien, si sabes de alguno estaría bien.
: Gracias por el apoyo, el ritmo en el que subo los capítulos es muy irregular, pero rara vez me tardo tanto como esta.
Loquin: Cómo pudiste ver, Lily no se lo está tomando para nada bien. En cuanto a las águilas, eso se ira desarrollando.
Smithback: El problema con Lily no será si cree o no en ella, sino los planes que ella tiene para encaminar a su hijo. Gracias por el apoyo.
Tucker Weasley: Hola, gracias por el apoyo, puedo desir, que la relación madre e hijo tendrá importancia, mas a bajo escribiré una pequeña explicación sobre Lena.
Arkos: Hola, agradezco el apoyo y el comentario, ojala sigas con nosotros.
Darknesonyou: Como siempre una disculpa por la tardanza, y agradecimientos por el apoyo.
Nota del autor: Hola a todos, solo para terminar, una pequeña aclaración, el personaje de la princesa Lena, que sigo desarrollando, tiene una apariencia en la cantante Lena Katina, de ahí el nombre que le di, claro que tiene diferencias y seguro cambiara su apariencia (con la magia como Hermione y Pansy), pero creo que sirve mucho para guiarse.
