Hola mis amigos, soy la Yuzu

Luego de 84 años he logrado hacerles una historia para Strawberry Panic, esta vez como protagonista a la pobre de Tamao, puede que Shizuma y Nagisa quedaron felices pero por otro la pobre de Tamao quedó friendzondeada como Yaya y quizás sin waifu… Una lástima por ella (Aunque también se le notaba que era posesiva y toxica pero se mantenía sútil)

Esta historia será un AU donde Tamao y Yaya estando juntas y siendo una pareja... Algo raro de mi parte pero vamos las dos quedaron solitas (Bueno Yaya quedó con Tsubomi aunque yo la shippeo con Tamao por el tema de la friendzone)

Espero que al menos en el fandom hayan sobrevivientes, pues es una de las primeras obras yuris populares de la historia, pues ya varios fandom están vacíos y muertos como lo que pasa con Rozen Maiden, Lucky Star y recientemente Yuru Yuri

Espero que lo disfruten

.

.

.

Era una noche brillante y clara, la luz de la luna y las estrellas casi parecían penetrar el cielo, en combinación con las coloridas y danzantes luces del baile daban un ambiente casi caleidoscópico al escenario y en el centro de la pista se encontraban ambas, bailando lentamente como si el resto del mundo no existiera, solo acercándose cada vez más la una a la otra hasta que…

Oh no, oh no

Here we go now, here we go now

Oh no, oh no

Here we go now

.

Got a crazy feeling I don't understand

'Gotta get away from here

Feelin' like I shoulda kept my feet on the ground

Waitin' for the sun to appear

.

Mama's gonna worry

I been a bad bad boy

No use sayin' sorry

It's somethin' that I enjoy

.

'Cause you can't see what my eyes see

(I can see it, I can see it)

And you can't be inside of me, flying high again

Tamao despertó rápidamente gracias a esa fría ducha de realidad que la acababa de empapar y que mejor que la canción favorita entre ella y su actual, sí aquella rola donde ellas se emborracharon, consumieron hierba y luego lo hicieron… Y de aquello pasó casi un año.

El móvil comenzaba a sonar potente con esa rola de Ozzy hasta que la mano débil de la peliazul se aproximó lo bastante y lo apagó. Yaya que estaba a su lado empezó a murmurar en su almohada mientras que su estaba viendo el despertador… Eran eso de las 5 de la mañana, era día de escuela.

La pelinegra decidió recostarse un poco más mientras sonreía como tonta mientras que una enfadada Tamao comenzó a darle un pequeño empujoncito haciendo que la pobre senpai saliera tan funestamente del mundo de los sueños y cuando hablo de sueño era de hermosas chicas a su alrededor.

Antes de abrir los ojos, Yaya ni siquiera tuvo que verle la cara a su novia para saber que estaba pasando.

-Yaya… Yaya…

-¿Hm? Deja dormir, mierda…

-Yaya, despierta…

-¿Qué pasa?- Abrió un ojo en conjunto a su mirada de enfado ante tan repentino despertar

-Tenemos que alistarnos para la escuela

-¿En sábado?

-¿Sábado?

-Sí, hoy es sábado, mujer- Le señaló hacia el despertador- Y aparte son las 5 de la mañana

La peliazul miró detenidamente el reloj alarma mientras los retazos de sueño se disipaban lentamente de sus ojos.

-Ay mierda… Pensé que hoy es viernes

-¿No crees que es muy temprano para levantarnos?- Le sonrió tiernamente mientras extendía los dos brazos hacia su amada tomándola por la cintura- Ven...

-Yaya…

-Oh vamos. Vengase para acá, mamacita…

La peliazul se volteó mientras los brazos de la pelinegra comenzaban a envolver sus caderas y la distancia se disminuía quedando a escasos milímetros entre sus miradas culminando con un hermoso roce de labios por unos segundos hasta que se separaron. Tamao y Yaya mantenían su mano aferrada mutuamente mientras que sus miradas daban con la leve luz del amanecer.

La pelinegra cerró sus ojos momentáneamente mientras la peliazul sonreía viendo su mutuo aferro con el tacto de su amante. Colocó su brazo sobre su frente.

"El mismo sueño… El mismo y hermoso sueño otra vez"

Tamao trató en vano de recordar exactamente cuando fue que estos sueños habían empezado a pesar de tener establecida su relación con su vieja senpai. No siempre fue el mismo claro, habían crecido y cambiado con los años, pero el tema siempre era el mismo y lo había sido desde el día en que se conocieron.

-Yaya, ¿Recuerdas cuando nos conocimos?

La aludida abrió los ojos y volteó a ver a su chica

-Claro que lo recuerdo… Si no me equivoco fue cuando tenía 5 años

-Y mamá y yo llegamos a vivir en el vecindario

.

.

.

Fue hace mucho tiempo, cuando Yaya solo tenía 5 años. Ella se encontraba jugando con un balón celeste al frente de su casa, lo arrojaba al cielo para luego atraparla, mientras su mamá la vigilaba mientras arreglaba los arbustos que se encontraban justo debajo de las ventanas del primer piso.

La pequeña pelinegra de frente ancha y ojitos miel solo botaba su balón, cuando por accidente se tropezó con una de sus agujetas haciendo que su juguete se escapara de sus manos, cuando la pequeña se recuperó de la caída salió corriendo detrás de su pelota seguida por su mama que quería ir para cuidar que no tuviera otro accidente como el de hace unos momentos, la pelota fue rebotando bastante lejos hasta que finalmente se detuvo al frente de una casa que estaba en venta

Yaya recogió su pelota, sin darle mucha atención a la casa. A lo que si le dio atención fue a un auto rojo que pasaba por la calle y se estacionó justo frente a esta.

Las puertas del auto se abrieron. Del asiento del conductor salió una mujer de cabello azul fuerte y ojos rojizos que al parecer estaba rondando los 25 y 30 años. La pequeña pelinegra se sorprendió al notar la hermosura y la apariencia física de la mujer. Pero por alguna razón, lo que más le llamó la atención fue la última persona en bajarse del auto.

Era una niña de cabello azul celeste algo opaco y ojos purpura, su peinado era de una pequeña coleta alzada de un vistoso moño blanco. La pequeña niña usaba una blusa azul con un overol blanco y sostenía una muñeca cuya indumentaria era de un vestido negro de una sola pieza, de cabello pelirrojo recogido en una coleta y ojos del mismo color (Hagamos que es Nagisa versión peluche) entre sus brazos. Su mirada era solitaria y un tanto triste

La señora Nanto se dirigió a darle la bienvenida a la familia Shimizu, su pequeña hija ni notó que ella se había ido. Yaya miraba fijamente a la chica que sujetaba la muñeca pelirroja, aunque distantes los ojos amatistas de aquella niña tenían un brillo que no había visto en ninguna otra parte

Apretó un poco la pelota contra su pecho y comenzó a caminar hacia ella, por alguna razón extraña se sentía algo nerviosa

-Hola- Llamo la atención de la peliazul con ese saludo. La chica miro a la pelinegra un segundo antes de responderle

-Hola, soy Tamao Shimizu, ¿Y tú?"

-Me llamo Yaya Nanto- La pequeña de frente ancha se la quedó mirando por unos segundos antes de continuar- ¿Quieres jugar conmigo Tamao?- Pregunto la morena mostrando su pelota celeste al frente de su nueva amiga

-Claro- Las dos se quedaron al patio de al frente jugando con su pelota y con la muñeca de la peliazul

Mientras tanto dentro de la casa, ambas madres no podían evitar sonreír al ver lo bien que sus hijas se estaban llevando en tan poco tiempo.

-¿Qué le parece Shimizu-san? Parece que ya se hicieron amigas- Dijo la madre de Yaya casi con orgullo maternal

-Oh, no tiene idea de cómo me tranquiliza esto, Nanto-san- La aludida se alejó de la ventana un segundo para servirle café a su invitada

-¿Qué quieres decir? ¿Acaso Tamao-chan tiene problemas?- La señora Nanto tomó su tasa con un tanto de preocupación

La mujer peliazul fue y se sentó en un sillón que estaba cerca de una ventana para poder seguir viendo a su hija

-Tamao… Ella siempre ha sido muy solitaria. Tiene cinco años y creo que el único amigo que ha tenido hasta ahora es esa muñeca que le regale en su cumpleaños

-Cielos, eso es un problema

-Si, solo espero que sea más fácil cuando ella crezca

Mientras tanto, ambas niñas seguían en el patio, arrojándose el balón la una a la otra

-Dime Tamao

-¿Si?

-Dime ¿Por qué se mudaron aquí?

La peliazul se vio un poco deprimida con la pregunta de su nueva amiga, al juzgar por su rostro la causa de la mudanza era algo triste

-Bueno… es que…. Mi mamá dijo que mi papá se tuvo que ir a un viaje- Dijo la pequeña moviendo su dedo en el piso haciendo formas con ella

-¿Se fue? ¿A dónde?- Preguntó Yaya arqueando una ceja

-No se… mi mami me dijo que papá se tuvo que ir… Y que no volvería- Tamao se veía bastante decaída y deprimida al hablar de ese tema, la pelinegra no entendía muy bien lo que decía la peliazul pero entendía que no le gustaba hablar de eso, no quería verla tan triste, tenía un extraño sentimiento cuando vio ese rostro angustiado

-Bueno… No te sientas mal. Yo tampoco sé que le paso a mi papá

Esas palabras tomaron a la pequeña Tamao por sorpresa

-¿Entonces, tu papá también se fue?

-Creo que yo nunca tuve uno- La pequeña frentona parecía que trataba de recordar si es que conoció a su papá, pero nada le vino a la mente- O si lo tuve pero no me lo presentaron

La peliazul la miraba mostrando curiosidad en sus ojos morados, se preguntó por qué Yaya no había visto aun a su padre y en donde estaba él, quizás se perdió o algo así, fue lo que supuso su mente infantil.

-Dime, ¿Quieres jugar conmigo?- La peliazul le sonrió al preguntarle eso, este tema daba un ambiente un poco triste así que decidió cambiar a algo divertido

-Claro, ¿Qué quieres jugar?- Preguntó animada la morena

-¿Qué tal si jugamos con mi Nagisa-chan?- Tomó entre sus manos a su muñeca pelirroja y le dio un gran abrazo, era más que evidente que a esa niñita le gustaba mucho esa muñeca.

Yaya le dio una sonrisa y asintió con la cabeza, ambas niñas estaban corriendo por el patio jugando con la muñeca nombrada Nagisa, imaginaban que volaba por el aire y que les hablaba, las dos saltaban, corrían, incluso rodaban por el césped como si fueran unos botes rodando, sus ropas y su cabello estaban llenos de hojitas del pasto y se humedecieron un poco ya que el césped había sido rociado hace poco, las madres miraban a veces por la ventana enternecidas por ver a sus pequeñas divertirse tanto

Estuvieron así durante casi todo el día, el tiempo paso sin notarlo y antes de que se dieran cuenta, ya estaba atardeciendo

-Yaya, cariño ya nos tenemos que ir- La señora Nanto salió de su casa y se dirigió hacía su hija

-¿Qué? No- Dijo la pelinegra poniendo una cara de puchero

-Vamos, ya casi anochece

-Pero…

Fue entonces cuando la señora Shimizu apareció

-No te preocupes Yaya-chan, puedes venir aquí cuando quieras, ¿Verdad Tamao?

La expresión de la peliazul lo decía todo

-Muy bien niñas, ahora despídanse rápido- Las dos mujeres se apartaron de sus hijas un momento para poder ver bien que tan lejos vivían una de la otra.

Las dos niñas no perdieron tiempo y se abrazaron a medida que las luces nocturnas se encendían

-Sabes, me gustas mucho Tamao

-Tú también me gustas, Yaya…

.

.

.

I can see through mountains watch me disappear

I can even touch the sky

Swallowing colors of the sound I hear

Am I just a crazy guy (you bet)

.

Mama's gonna worry

I been a bad, bad boy

No use sayin' sorry

It's somethin' that I enjoy

.

If you could be inside my head

You'd see that black and white is red

.

Flying high again

Flying high again

Flying high again

Flying high again, come on and join me

Aquel sonido sacó a la pareja del mundo de los recuerdos, Yaya cayó de la cama y se fue de golpe a la cama para atender el llamado de alguien.

-¿Sí? ¿Quién habla?... Con Yaya, su hermanastra… Vete a la mierda, pitufa pasiva- Colgó el móvil pero nuevamente sonó el teléfono- ¿Sí? Ah, hola Tsu… Nah, solo descansaba mis ojos… No te preocupes, Tamao y yo iremos más tarde… Salúdame a Honky de mi parte, por cierto me llamó Umi… Ese intento de samurái me llamó enfadada preguntando por tu novia, ya sabes que se la da de muy santurrona cuando Kotori no se la mete por detrás… Bueno, nos olemos luego hermanita, te quiero… Bye…- Colgó finalmente su móvil

-¿Quiénes eran?

-Umi, la amiguita tuya del club de literatura y mi hermanita. Tsubasa me llamó para ver si iremos en una doble cita con Honoka, solo las cuatro mientras que la pitufa esa está con Kotori

-Ya veo, es una buena idea- La peliazul sonrió ante la propuesta de su amante para la tarde- Pero por favor, deja de llamar pitufa a Sonoda-san

-Claro que no, se lo merece. Sabes que a cada rato que me la encuentro siempre me mira mal como si hiciera algo malo o fuese la mala del cuento lo mismo que con mi hermanita y su grupo. No sé qué rollo tiene esa chica, ni sé porque se metió de school idol cuando no le gusta, lo mismo va para la tomate y su prostituta loli

La peliazul suspiró, su amante era una persona hablaba mucho de más y sin rodeos pero ni modo, así era la personalidad de Yaya, rebelde ante todo y no tener vergüenza de decir alguna cosa como con Umi.

-Nunca vas a cambiar, ¿Verdad?

-Ni nunca, querida

Tamao aprovechó para ver su móvil, ya eran eso de las 5:15 mientras que el fondo de pantalla era una foto donde estaban ellas dos. Yaya estaba usando una ropa de rapera, chaqueta blanca, una gorra blanca con el logo de Nike mientras Tamao lucía una chaqueta con capucha azul con el logo Stalk inscrito en rojo y una cachucha blanca con el logo de una luna creciente.

La peliazul dejó su teléfono sobre la mesa de noche y decidió acurrucar su cabeza en medio de los pechos de la pelinegra que no dejaba de acariciar sus cabellos, Tamao hizo un puchero mientras Yaya sonreía dulce viendo esa actitud infantil que solo ella podía ver.

-¿Tienes algo que decir mi dulce Tamao?

-Sí…- Infló las mejillas- ¿Por qué Yaya? ¿Por qué de todas las personas del mundo me tenía que enamorar de ti?

-No lo sé- La pelinegra sonrió bastante infantil comenzando a abrazar fuertemente a su amada- ¿Supongo que desde que fuimos a aquella vez al parque Ghibli?

-Sabes que lo que dije era una pregunta retórica

-Pero mi respuesta es retórica y concisa, ¿No?

-Idiota… Pero no puedo dejar de quererte…

.

.

.

CONTINUARÁ