Charles Dumbledore, era un hombre de mediana edad, que había tenido grandes problemas para hacerse un nombre propio en el mundo mágico, a la sombra de su tío y de su abuelo. Su madre había sido Ariadna Dumbledore, nunca había conocido a su padre, y en realidad no tenía idea de quien se trataba. Su nacimiento había sido todo un escándalo, y lo fue aún más cuando su madre se había negado rotundamente, incluso ante su propio padre y hermanos a revelar quién era el padre de su hijo. Los rumores fueron muchos, algunos decían que había sido un muggle durante la guerra, o tal vez alguno de los señores de la guerra que habían participado, Lord Potter tenía fama de conquistador, así que fue el más mencionado, pero incluso el más joven de todos, el casi adolescente Riddler fue mencionado en muchos rumores. Los peores de todos, eran sin lugar a dudas, los que decían que era hijo de alguno de su dos tíos, el día que él le pregunto al respecto, no obtuvo la respuesta que hubiera deseado.

—Es irrelevante, si lo que quieres es un padre, yo soy tu madre y también soy tu padre.

Su madre no era de las personas que daban muchas explicaciones, ni siquiera a él. Cada vez fue recibiendo la misma respuesta, hasta que al final dejo de hacerla.

En cuanto a su poder mágico, se podía decir que era bueno, incluso hasta talentoso, si hubiera nacido en una familia normal, seria notable, pero en comparación con sus antepasados, la diferencia de poder era abismal. Su profesores esperaban de él que tuviera un poder aplastante, digno de su tío de su abuelo, pero él no tenía el potencial para convertirse en un omega, por mucho que se entrenó nunca lo logro, pero de todas maneras logro mucho en su vida, sobre todo en la economía. Nunca quiso inmiscuirse en la política, como se esperaba que hiciera, pero aun así tuvo que mezclarse con ese mundo. Sus hijos ya se habían graduado del colegio, su hijo menor, había sido líder del colegio, al igual que sus hermanos, este último había sido el que había entregado el mando del colegio a Lord Potter cuando se había graduado.

Se podía decir que a pesar de las dificultades que había tenido cuando era joven, actualmente se sentía satisfecho con lo que había logrado.

Durante los últimos meses, la última gran acometida de las tropas del señor tenebroso había ocupado los titulares en los periódicos del país, ayudando a ocultar otra historia mucho más cercana, una que tenía una relación directa con él. Se traba de la salud del primer ministro. Sus tíos habían hecho todo lo posible para mantenerlo en secreto, pero tarde que temprano sería imposible seguir ocultando como su salud seguía decayendo. Habían limitado sus apariciones públicas, y siempre que salía de la mansión, lo hacía rodeado de una escolta armada. Su cámara de recuperación lo mantenía estable, aunque fuera esta misma la que había iniciado su enfermedad. En opinión de su madre, podría durar durante varios años más, mientras no se sobre esforzará.

El imperio no se daba cuenta que se enfrentaban al mayor peligro que habían vivido desde la última gran guerra, o incluso aun peor. Lord Dumbledore se había encargado de mantener los muros del mundo, con su poder y con su autoridad, estaba perdiendo su poder, pero conservaba su autoridad, y mientras no se enteraran que estaba perdiendo su poder esto seguiría así. Ni el emperador de oriente, ni lord Voldemort se atrevería a moverse mientras Dumbledore y Anastasia se mantuvieran en su guardia, pero si uno de ellos caía, podrían unirse y conquistar el mundo, o peor aún ambos. América y África tenían sus propios guardianes, pero era casi imposible decir a que bando se unirían. El mundo mágico y el mundo muggle eran muy diferente, las fronteras entre los países nunca se mantenían estables, y la mayoría de fronteras tenían zonas libres, en las que no gobernaba nadie. Existían, reinos e imperios, pero también cosas muy diferentes como tribus y ciudades estado, seguramente no había dos países iguales. Estaba muy lejos de su imaginación que se convertiría en el detonante de la próxima gran guerra.

Se podía percibir una presencia cada día más fuerte de diferentes criaturas oscuras, como si se estuvieran preparando para algo muy grande. Dada la relevancia de su familia en la política, se había acostumbrado a ser siempre acompañado por al menos un par de guardaespaldas, pero recientemente había estado pensando en aumentar su seguridad y la de toda su familia, para su desgracia esa idea se le había ocurrido demasiado tarde.

Aquella noche como muchas otras, se había quedado hasta tarde a trabajar en su oficina, solamente acompañado por sus dos centinelas, quienes un tanto cansados por la rutina, guardaban la única entrada a la habitación, no tuvieron siquiera oportunidad de desenfundar sus varitas antes de que dos veloces sombras cayeran sobre ellos y acabaran con sus vidas silenciosamente.

Sus ropas eran completamente negras, solo dejando al descubierto sus fríos ojos. El estilo de vestimenta delataba que provenían de tierras muy lejanas. Cuando vio a ambos asesinos entrar, no tuvo necesidad de saber qué es lo que había sucedido afuera, él ya sabía que ellos no dejaban testigos. El combate fue rápido y conciso, el hechicero tenía buenos hechizos, pero llevaba décadas desde el último duelo que había tenido, los cazadores no tardaron mucho tiempo en desarmarlo y capturarlo. Esto fue algo que él no se esperaba, conocía aquel grupo y se encargaban de asesinatos no de secuestros. Tardaría un tiempo en comprender que es lo que había pasado aquella noche.

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Ni Pansy ni Hermione supieron cómo reaccionar, de hecho no reaccionaron, se quedaron en silencio viendo hacia el vacío.

—Déjame entender algo, ¿tu madre está viva? —dice Ron.

—Podrías ser un poco más sensible al respecto.

—Ni hablar, esto es más importante, ¿desde cuándo está viva?

—Hasta donde tengo entendido, en realidad nunca ha muerto.

—Espera un segundo ¿Cuándo te enteraste?

—La otra noche.

—La loca que casi hace que tú te vuelvas loco.

—Eso suena a un buen resumen de nuestra relación madre-hijo—encogiéndose de hombros.

—Oye Harry, ¿cuantos enemigos quieres conseguir, si es que nos queda alguno al cual podamos ir a molestar?

—Solo los necesarios, mis enemigos indican que voy por el camino correcto.

—Harry, creo que necesitas ser más claro con todo esto—le dice Lelio, quien se había quedado bastante impresionado por la revelación.

Harry fue muy claro con la opinión que tenía su madre sobre él, sus esposas y su vida en general, con cada reclamo que explicaba Harry, sus dos esposas se iban encogiendo poco a poco.

— ¿Realmente creen que llegue tan lejos? —Dice Ron—, mi madre prometió mil torturas diferentes a mis hermanos y a mí, pero nunca lo hiso, tu madre tal vez también exagere.

—Lo siento Ron, pero no me dio esa impresión—dice Harry no muy convencido.

—Concuerdo, ustedes no la conocieron, Lady Potter, tenía una voluntad de hierro. Si realmente piensa que estas en un ciclo de decadencia moral, va hacer todo lo posible por impedirlo.

— ¿Decadencia moral? —se queja Hermione, recuperando por fin la capacidad de hablar.

—No es lo que quería decir—dice Lelio—, pero creo que ella lo ve de esa manera.

—Aparte de una suegra muy enfadada que acaban de conseguir Hermione y Pansy, que cosa realmente puede hacernos—pregunta Ron.

Harry y Lelio se miraron uno al otro mientras decidían que hacer y que decir al respecto, pero no fueron ellos los primeros en romper el silencio, sino la señora Parkinson.

—El orden en la jerarquía de la nobleza es completamente patriarcal, el termino de Lady, resulta normalmente decorativo, solo tienen una verdadera importancia, cuando el Lord muere sin herederos o estos son muy jóvenes para hacerse cargo del título—les explica.

—Pero yo ya me hice con el título de mi familia.

—Demasiado joven.

—Pero aun así lo hice.

—Podría llegar a impugnarlo en el congreso, si ratifica que está viva, conseguiría su primer logro.

—Hay muchos en el congreso que le deben favores a tus padres, si le sumas eso a los que no les agradas, podría conseguir un número peligroso de congresistas.

—Un momento, ¿realmente piensan que puedes perder tu titulo? —pregunta Ron.

—Eso parece—dice Harry—, necesitaremos abogados, quiero saber qué consecuencias habría si pierdo mi título, como afectaría eso a la ciudadela.

—Es un poco extraño que aún no tengas expertos en leyes en nómina—señala la señora Parkinson.

—No es tan raro, a final de cuentas la mayoría de nosotros seguimos en la escuela. Los escogí detenidamente, a cada uno de mis compañeros, todos talentosos en una rama específica, Hermione en las finanzas, Luna en medicina, Ron en ataque, Ginebra en información, Neville en botánica.

— ¿Y no tienes a nadie en leyes?

—De hecho si, aunque no lo creas, cuando Cho no está levantando pesas o rompiendo muros con las piernas, es la mejor en su clase de leyes, pero aun no es suficiente.

—Nos estamos yendo fuera del tema—interrumpe Pansy—¸ yo sigo confundida con la idea de que nuestra suegra, quiera quitarle el título de nobleza a Harry.

—No deben olvidar que eso solo es una parte, recuerden que piensa anular inmediatamente su matrimonio, alejándolas lo más posible de su hijo—señala la señora Parkinson, sin ocultar una diminuta sonrisa.

—Ahora veo de donde saco Pansy su sentido del humor—señala Hermione, sin dejar de lamentarse de su situación.

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Lady Longbottom marco una época en el congreso, durante su juventud había sido una de las congresistas más férreas en contra de la posición de los hechiceros oscuros, a pesar de ser una sangre pura, su convicción había sido un verdadero precedente, sin olvidar su lucha por la igualdad de género dentro de los sangre pura, algo en lo que había insistido, pero que muy poco éxito había obtenido. Su cargo lo había heredado de su padre, quien nunca había logrado tener un hijo varón, aunque era muy joven cuando se casó, tardo muchos años en poder tener un hijo, quien esperaba que un día heredase su cargo, pero su familia fue desecha por los asesinatos durante la guerra contra el lord oscuro. Eso no acabo con ella, pero los años habían pasado, y contra eso nadie puede ganar, se encontraba cansada y enferma, deseando por fin poder retirarse, sus antiguos enemigos lo notaban y habían logrado aislarla en el congreso, haciendo que sus opiniones fueran ignoradas. Ella sabía que había caído en desgracia en el congreso, por eso había preparado a su nieto para que tomara su puesto tan pronto como fuera posible. Había pensado debía de esperar unos años más para hacerlo, pero desde que el joven Potter había tomado el puesto que había tenido su abuelo, había marcado un precedente, y Neville no podía quedarse atrás, debía presentarse inmediatamente en el congreso.

El primer paso que había tomado fue hablar con el primer ministro, y jefe del congreso. Lord Dumbledore. Nada ocurría en el imperio sin la aprobación del viejo hechicero omega, o al menos era lo que las relaciones públicas del gobierno se habían empeñado en hacer creer a todos los senadores.

—Esto no me parece una buena idea Lady Longbottom.

—No veo por qué, no es tan raro que alguien tan joven asuma su cargo, y tenemos el precedente reciente del joven Lord Potter

Desde que ella había entrado a la oficina de su viejo amigo, se había dado cuenta que no estaba en su mejor momento, se veía cansado y casi enfermo, además durante la reunión parecía estar mucho más preocupado por otras cosas que por lo que ella le estaba diciendo.

—Ambos son niños jugando con cosas que no entienden, la diferencia radica en que el titulo de los Potter no tenía nadie con más experiencia que lo pudiera administras, mientras que el de los Longbottom la tienen a usted. ¿Por qué no espera unos cuantos años más? —con un tono de voz que indicaba que preferiría que la reunión terminara lo más pronto posible.

—Vivimos la etapa de paz más larga que hemos tenido durante nuestras largas vidas, Albus, no sé cuánto tiempo más pueda durar, pero quiero que para cuando acabe, Neville tenga experiencia en su cargo. La alternativa es dejar las cosas como están y que llegue un día en el que tenga que hacerse cargo de todo en medio de una crisis. Lo mejor será hacerlo con tiempo, sin prisas, hacerlo correctamente—expone concienzudamente.

—Si ya lo tenías decidido, no sé porque vienes a pedir mi opinión—le contesta, fallando tremendamente en ocultar su fastidio—, consigue quien lo respalde, y que se a el senado el que decida, solo no quieras que sea yo quien los apoye.

Eso era más que suficiente para ella, mientras Lord Dumbledore no se opusiera abiertamente, ella podía negociar fácilmente la entrada de su nieto al congreso.

Ella se encargó de conseguir dos de los tres senadores que lo respaldaran, su nieto se encargó de conseguir al tercero, había insistido en que fuera su compañero Lord Potter. A ella le pareció una decisión completamente acertada.

Mientras preparaba la ceremonia para el paso del título nobiliario, también debía de preparar una boda. Su nieto se casaría con la sobrina de una de sus mejores amigas en el congreso. Lady Bones era bastante más joven que ella, pero durante sus años en el congreso habían congeniado bastante. Ella hubiera preferido casar a su nieto con una hija directa de Amelia, pero su amiga nunca había tenido hijos, por eso había designado a su sobrina como heredera. Claro que antes de haber firmado el convenio matrimonial que uniría ambas familias, se había encargado de investigar a fondo a la joven Susan Bones. Era una joven hermosa y con los modales adecuados para ser una representante de la monarquía mágica. Era buena en sus estudios, y tenía un carácter afable, pero tenía la suficiente fuerza como para afrontar el futuro. Lady Longbottom estaba enterada de la relación que había tenido su nieto con la hija del dueño de un periódico, ella nunca la había visto en persona, pero conocía a su padre, era un excéntrico pero aun así le agradaba. Si su nieto no tuviera que cargar con la responsabilidad de su cargo, no le hubiera importado mucho con quien se casara, pero la vida no siempre era justa. Puede que su nieto siga el ejemplo de su amigo Potter, y consiga más de una esposa, a ella no le agradaban esa opción, pero comprendía que tenía sus ventajas, pero al final esa opción la tendrían que tomar ellos.

La unión de dos grandes familias, como lo eran los Longbottom y los Bones, era algo muy importante. Durante la última temporada ambas habían perdido mucha influencia, en comparación con otras más grandes, como lo son los Dumbledore, los Black y los Malfoy. Estos jóvenes tendrían dos asientos en el congreso, y en eso recaía el problema que se iba a enfrentar, a nadie le iba a gustar que un matrimonio tuviera dos asientos en el congreso. En un principio el congreso fue creado por las cincuenta grandes familias, de las cuales actualmente quedaban muy pocas, las demás habían ido heredando sus puestos a otras familias o habían sido conquistadas a la fuerza. A estas alturas de las cincuenta familias nobles, solo quedaban alrededor de diez de las originales, de entre las cuales estaban los Longbottom y los Bones, con el tiempo el congreso se había expandido a cien puestos, siendo la mitad de elección popular. Para evitar que una sola familia adquiriera demasiado poder se había prohibido que un lord postulara a su esposa o a sus hijos, e incluso casarse entre congresistas de los dos diferentes puestos, lo que nunca se había terminado de prohibir fue que dos familias antiguas se hubieran, eran tan pocas que era algo demasiado difícil pensar en su fusión. Esto solo sería algo temporal, pues si tenían más de un hijo, estos heredarían los cargos por separado.

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El círculo ártico era un lugar muy misterioso, un lugar donde la civilización de los gigantes había prosperado durante siglos. Estaban dividido entre gigantes de fuego y gigantes de hielo, y habían peleado entre si desde el amanecer de los tiempos, pero también habían peleado juntos para pelear contra otras amenazas, la más importante había sido la de los altos elfos, y sus compañeros como los elfos del bosque y los elfos oscuros. Eran criaturas de vidas muy largas, así que para ellos la aparición de los seres humanos era algo muy resiente, y como eran criaturas que no podían vivir normalmente en sus territorios muy poco les había interesado interactuar con ellos. Habían sido los elfos los que habían hecho todo lo posible para echar a los humanos fuera de su mundo, algo en lo que habían fracasado estrepitosamente. Actualmente un caudillo humano había dirigido sus tropas, en las cuales estaban integrados una gran cantidad de diferentes pueblos mágicos, ya fueran vampiros, trolls, orcos grises, y demás. Muchos gigantes se le habían unido, pero sus antiguos dirigentes habían decidido mantenerse firmes y pelear hasta el último hombre.

La lucha había sido cruenta, y llevaba años en un punto muerto, ambos bandos había tenido grandes pérdidas, pero estaban más decididos que nunca sobre obtener el triunfo sobre sus enemigos. El lord oscuro había venido en persona a dirigir sus tropas, con refuerzos contratados en diferentes lados del mundo, mientras que los gigantes habían llegado a un pacto con el imperio de los altos elfos de ayuda mutua. Los elfos decidieron enviar una buena cantidad de tropas con la intención de romper el asedio a las fortalezas que tenían los gigantes.

. La estrategia de los gigantes y de los elfos pareció tener un gran éxito, pues logro que las tropas de Voldemort retrocedieran. De lo que no se habían dado cuenta, es que al retroceder, lograron fortificar el anillo alrededor del polo norte.

Las ciudades de los elfos oscuros se encontraban debajo de tierra, y eran casi completamente inaccesibles para los habitantes de la superficie, además de que eran considerados altamente peligrosos, así que en realidad no había muchos intentos de entrar. Ellos no le eran leales a nadie, mercenarios era la palabra más amable para referirse a su forma de trabajar. En esos días los clanes que vivían debajo del imperio estaban contratados por Lord Voldemort. Ellos serían los encargados de iniciar la estrategia con la que tomaría el control de todo ese territorio, y para eso Voldemort tenía una pieza maestra, lo más raro es que esto había llegado sin siquiera pedirlo.

Todo había pasado unos días antes de iniciar lo que pensaba seria la arremetida final.

—Hemos recibido enviados especiales—le había informado uno de sus ayudantes.

— ¿De quién?

—Se han negado a identificarse, pero por su ropa pensamos que se trata de guerreros el emperador.

En realidad no le había estado prestando mucha atención, pero cuando escucho de quien se trataba, supo que esto le traería problemas, pero no podía haber imaginado cuantos. En cuanto vio a los soldados de la delegación, supo que sus asistentes tenían razón.

—Esto es un regalo de parte del divino emperador…—los títulos que poseía eran demasiados como para que Voldemort le diera verdadera importancia, además de que en ese momento estaba demasiado interesado en el supuesto regalo.

Se trataba nada más que el sobrino y heredero de Lord Dumbledore, además de algunos de sus guardaespaldas.

—Mátenlos a todos y tiren sus cuerpos a las bestias—ordeno Voldemort.

Las instrucciones fueron inmediatamente obedecidas, los expertos guerreros no pudieron hacer gran cosa contra la escolta personal de Voldemort.

—Mi señor ¿puedo preguntar a que se debió esto? —pregunto su nueva asesina personal.

—Seguro, porque no—dice Voldemort lacónicamente—, el muy estúpido del emperador ha roto la tregua. Secuestro al heredero de Dumbledore, y estoy seguro de que dejo un buen camino de pruebas hacia mí, para que ambos nos enfrentemos.

—Podría regresarlo—le sugiere ella.

—Mi asesina me aconseja ¿Qué curioso? —Dice para sí mismo—, pero dejando de lado las formas, tienes razón, podría regresarlo, pero eso solo atrasaría las cosas, no sería una solución. Tarde que temprano, Dumbledore reunirá a sus aliados y vendrá a por nosotros, con o sin la ayuda de su heredero estrella. Si lo conservo puedo hacer que venga bajo mis condiciones.

— ¿No es demasiado pronto?

—Lo es, pero sea lo que sea que Dumbledore quiera hacer, tardara al menos un par de menos en preparar sus tropas, tiempo más que suficiente para que nosotros nos recuperemos.

Él había jugado tanto con la mente de su asesina que en realidad, era casi como hablar con él mismo, así que no era raro que en realidad escuchara sus concejos.

Mientras observaba a sus prisioneros termino de pensar en un nuevo ángulo para su estrategia de ataque. Mando traer al equipo que llevaría a cabo la misión, se trataba de un reducido grupo de elfos oscuros, quienes habían estado trabajando en un túnel, que los llevaría hasta una de las fortalezas más grandes de sus enemigos.

Era algo demasiado peligroso, por eso le estaba costando tanto, se trataba de introducir a los inferí en una fortaleza, y ahora tenía a los huéspedes perfectos. Los túneles eran muy angostos, a penas lo suficiente como para que se arrastraran, algo mucho más lento ahora que tenían un puñado de prisioneros con ellos.

—Esto no me gusta—dijo uno de los elfos en su lengua, cuando por fin salieron de su túnel.

—Deja de quejarte y tendremos oportunidad de salir vivos de aquí—dijo el líder del grupo.

—No es eso, a lo que me refiero es que si las cosas fallan, y el inferí se propaga, podría ser mucho peor que una simple guerra.

—Yo me pregunto como un simple humano consiguió un arma como esa—comenta un tercero.

—La matriarca lo aprobó, así que seguiremos con esto.

Como si fuera algo sin importancia, procedieron a sacar a los antiguos guardaespaldas del heredero de Dumbledore, quienes a pesar de todo habían llegado vivos hasta ese lugar, los pusieron en línea y los liquidaron en ese momento, cortaron sus cuellos con frialdad profesional. Luego de eso, el líder rompió una ampolleta de vidrio en el centro del montón de cadáveres. Los mercenarios por su parte corrieron sigilosamente, y subieron a los techos de aquellas inmensas edificaciones. Sus armaduras mágicas de cuerpo entero debían de protegerlos, pero ninguna medida era demasiado con algo tan peligroso como eso, o al menos eso era lo que las antiguas leyendas contaban. Sus instintos les indicaba salir corriendo tan rápido como pudieran, su curiosidad era demasiado, así que decidieron esperar. En cuestión de minutos, los cuerpos muertos, recuperaron la capacidad de caminar, sus movimientos eran lentos y torpes, se limitaron a moverse por el oscuro callejón en el que habían perdido la vida. Los que por fin los descubrieron era un pequeño grupo de humanos esclavos, quienes por las pesadas cadenas que debían de cargar no pudieron huir de aquellos extraños seres. Aunque en un principio los muertos a duras penas se movían, cuando escucharon la llegada de los vivos, se lanzaron furiosamente contra ellos, mordiéndolos y arrancándoles pedazos de carne enteros. Uno de los humanos murió en el acto, al recibir una mordida en el cuello, pero otros dos fueron rescatados por sus compañeros, quienes huyeron tan rápido como pudieron, intentando evitar que sus amigos heridos se desangraran en la calle.

— ¿Creen que eso sea suficiente? —dice uno de los elfos oscuros, quienes lo habían visto todo desde las sombras.

—Solo espero que no sea demasiado—dijo el líder, quien miraba detenidamente, como el humano que habían abandonado se volvía a levantar.

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En la ciudadela de Nueva Roma, sus habitantes seguían acostumbrándose a la nueva perspectiva de vivir juntos. Considerando que era un grupo de diferentes especies y diferentes culturas, se podría decir que habían llegado a un buen equilibrio. Los humanos eran los más numerosos, y habían sido los primeros en llegar, pero habían recibido bien a sus compañeros, ellos principalmente se habían dedicado a la agricultura, pesca y ganadería, así que de momento cargaban con casi toda la economía, pero las demás especies poco a poco se habían integrado con ellos. Los orcos eran realmente buenos con los metales, así que habían mejorado muchas cosas, desde las herramientas hasta las armas, además de otros sistemas de la ciudad. Los orcos tienen pocas profesiones que consideran realmente honorables, los oficios de guerrero y herrero eran dos de ellas. Cuando los orcos se integraron a la legión, parecía que iba haber problemas entre humanos y orcos, pero lejos de esos, la unión entre ambas especies se volvió más fuerte que antes, los orcos respetaban las tácticas y organización de los humanos, mientras que estos admiraban el gran poder individual de los orcos.

Las demás especies también tuvieron buenos resultados. Las velaa organizaron la primera escuela de la ciudad, a la cual asistían niños de todas las especies, aunque los adultos miraban con cierto escepticismo vivir entre diferentes especies en la misma ciudad, los niños no parecían tener ese problema. De entre todos ellos, fue la raza humana la que tuvo problemas con la idea de la una escuela, todos eran esclavos liberados, y la educación era un privilegio que nunca habían esperado, aun así se sentían honrados por la oportunidad.

Las driadas por su parte se habían instalado muy bien en los jardines de la ciudad, pero brindaban más servicios que sus habilidades en jardinería, ayudaron a dar un salto evolutivo a los agricultores. Tal vez su huella más memorable en la ciudad, fue el hospital, en realidad no tenían la constancia para encargarse completamente de algo así, pero sus pociones curativas estaban entre las mejores del mundo.

Por ultimo estaban los elfos domésticos, quienes se encargaron de diferentes labores en la ciudad, sobre todo de limpieza y mantenimiento. Los elfos domésticos son una especie que depende de otras para mantenerse con vida. Tienen mucho poder mágico, pero cuando no están ligados a un lugar que emane magia, como el castillo de Hogwarts, o a una familia de hechiceros, pueden decaer hasta la muerte, por eso la ciudadela era un lugar perfecto para ellos. Algunos se dedicaban a la limpieza del palacio en el que vivía la nueva familia real, los demás se dedicaban a la ciudad y a sus nuevas instituciones. Mientras que Doby el elfo rebelde había decidido regresar a los caminos, tal vez buscando a otros refugiados.

La legión seguía manteniéndose como un secreto, su entrenamiento era intensivo, hace tiempo que los orcos habían terminado de fabricar todo el armamento, luego de lo cual continuaron creando una buena reserva de todo. Además intentaban mejorar las defensas de la ciudad, crearon catapultas y otras sorpresas listas para un asedio.

Harry solía tener un horario completo, y muy poco horario libre, pero aun así, se daba su tiempo para entrenar con sus tropas. Entre las cosas que había tenido que practicar, y que por alguna razón encontraba realmente innecesaria era la de aprender a cabalgar, pero por suerte tenía la ayuda de una verdadera experta, Lena había sido capitana dentro de uno de los mejores cuerpos de caballería del mundo mágico.

—Eres demasiado blando con ella—le dijo Lena.

—No lo pude hacer tan mal.

—No de hecho no lo haces mal, si lo único que quieres hacer es pasear y supervisar los cultivos, pero tu caballo es para ir a la guerra.

Llevaban un par de horas practicando fuera del gran muro, lo podían hacer dentro, pero habían preferido evitarle la vergüenza al rey de caerse del caballo, algo que por suerte no había ocurrido.

—Pero si esta pequeña no mataría ni una mosca—le dice Harry mientras acaricia la grupa de su caballo.

—Hasta hace unos días era una perfecta montura de batalla, la consientes demasiado—le reprende Lena.

Harry le había pedido a Lena que comprara una cuadra de caballos de batalla, para ese momento ya tenían algunos pero eran para granja. Lo cual había sido sorprendentemente caro, pero eran animales para criar, así que con algo de suerte no tendrían la necesidad de volver a comprar en un futuro cercano.

—Bueno, en realidad no creo que sea demasiado útil en batalla—dice Harry cuando se baja de su caballo.

— ¡Imposible! —se queja ella.

Lena había pasado años aprendiendo todo lo que se podía aprender sobre crianza, equitación, y sobre todo a decapitar cabezas encima de un caballo.

—Lo haremos una vez más, lo harás con la mejor montura que existe, y más te vale permanecer firme—realmente estaba furiosa, no la habían insultado a ella, sino a lo que había dedicado su vida.

Si no hubiera estado tan furiosa hubiera temblado de inseguridad por lo que iba a hacer, pero ni siquiera había dudado. Desde que había sido rescatada de aquella temible cárcel, paso un tiempo sin poder siquiera regresar a su forma humana, desde entonces sus transformaciones en su forma animaga, habían sido bastante irregulares. Fue Harry quien la había reconstruido, y había días en los que no estaba segura si seguía siendo la misma persona que antes. Si no fuera por esa lealtad que se había ganado Harry, también era probable que ella hubiera fallado, pero por suerte no había sido así. En un instante la joven pelirroja había desaparecido y en su lugar se encontraba una yegua preparada para montar.

—Es que no puedo conocer a una chica normal—se queja Harry mientras colocaba la silla para montar.

En donde estaban entrenando, habían colocado una pista de obstáculos, donde podía practicar. Ahora con su nueva montura volvió a pasar por el circuito, y lo hiso mucho mejor, más rápido y con mayor precisión en sus ataques.

—Te dije que era diferente—dice Lena cuando recupera su forma humana.

—Está bien, lo admito—contesta Harry, comprendía la importancia de la caballería en el campo de batalla mágico, pero él simplemente no se podía ver a si mismo cabalgando en medio de una batalla.

Ninguno de los dos podría identificar el momento en el que el entrenamiento se había convertido en una cita.

— ¿No se enfadan tus esposas, porque pases tiempo conmigo? —le pregunta Lena, mientras caminaban abrasados.

—Nuestra relación es complicada—explica—, pero siempre intento pasar tiempo con ellas.

Lena seguía adaptándose a la idea, y cada día se sentía más cómoda con ella, aunque difícilmente se podía imaginar como buena amiga de Hermione y Pansy, ambas se habían vuelto casi hermanas y ella había empezado con mal pie con ellas, y si lograban sobrepasar el asunto de las bromas pesadas, seguro que podían llegar a buenos términos.

Mientras continuaban conversando son de pronto interrumpidos, en el cielo pudieron ver lo que parecía ser una simple véngala de color verde, un fuego artificial muy sencillo.

— ¿Qué fue eso? —pregunta Lena.

—Eso indica que tenemos invitados.

— ¿Nos invaden? —hasta el momento su comportamiento físico indicaba relajación, una simple joven en un día de campo, pero de pronto se transformó en la militar que tenía dentro.

—No es para tanto—explica—, si hubiera sido un enemigo, hubiera sido color rojo, la cantidad de cohetes también indica que son muy pocos, aun no sé quién es pero me imagino, llevaba un tiempo temiendo esta reunión.

— ¿Qué quieres que haga?

—Regresa a la ciudadela, dile a Lelio que proceda con el plan de las visitas inesperadas.

Lena volvió a cambiar a su forma animaga, y Harry busco su montura, para dirigirse a la carretera principal.

—Si me hubieran avisado que vendrían les habría dado una verdadera bienvenida—dice Harry.

Harry le había mentido a Lena, y ahora seguía mintiendo, le había mostrado que se sentía tranquilo y cómodo, que no había ningún problema, pero esto no era así. Las personas que habían llegado a las afueras de su pequeño país eran personas que en realidad podían hacer mucho daño.

—Tal vez deberías habernos invitado a la fundación, Harry—le contesta Lord Black

La entrada por la que había llegado estaba a casi tres horas a caballo desde la ciudadela, era la más cercana a la ciudadela, y en opinión de Harry era demasiada coincidencia que hubiera tomado el camino más sencillo a la ciudadela a la primera.

Harry había utilizado su magia para acortar camino, y poder interceptarlos antes de que llegaran a las puertas de la ciudad, debía de ganar tiempo, para que se prepararan en la ciudad.

Se trataba de Lord Black y Lady Bones, acompañados por el general de brigada Lupin, además de ellos, eran escoltados por un grupo de jinetes armados, como si fuera un recordatorio de la discusión que había tenido recientemente con Lena.

—Es un gusto volver a verlo Lord Potter—dijo Lady Bones.

—El placer es mío, Lady Bones—contesta Harry, sonriendo lo mejor posible.

Si le hubieran avisado, hubieran dejado todo preparado para que no pudieran ver nada, primero los hubiera recibido en la mansión de la capital, y luego los hubiera acompañado a un recorrido seguro por la ciudadela, pero todo eso ya no era viable, ahora los tenía enfrente de él y tenía que actuar en consecuencia.

—Los escoltare a la ciudadela.

— ¿Así se llama? —pregunta Lupin.

—Aún no está del todo decidido, pero de todas maneras les decimos Nueva Roma, pero eso también incluye todos los alrededores, cuando nos referimos a la ciudadela es de la estructura misma.

—Te has vuelto famoso Harry—dice Lupin, continuando la conversación.

—Supongo que desde que me volví congresista era inevitable que la gente empezar a saber de mí—quitándole importancia.

—No eres un simple congresista—dice Lady Bones—, o al menos no es por eso que las personas están hablando de ti.

—Vayamos a la ciudadela, mientras me explican que es lo que la gente dice de mi ¿Qué les parece?

De esa manera podía regular la velocidad en la que llegarían a la ciudadela, obviamente intentando darle el mayor tiempo posible a su equipo.

— ¿Realmente soy tan famoso?

—Supongo que hasta cierto punto—dice Lupin—, eres un hechicero omega, eso ya se sabía, pero cuando fundaste un pequeño país, muchos hablaron al respecto.

—A eso…

—Lo que es aún más peligroso, es que dicen que empezaste a recibir a algunos refugiados—dice Sirius.

—Supongo que era imposible mantenerlo en secreto por siempre.

—Por Merlín Harry esto no es broma—le reprende Lupin.

La conversación realmente podía haber sido mucho mejor, puede que fueran familia, pero eso no hacía más fácil situaciones como esa.

Los rumores que habían llegado hasta los oídos de aquel grupo, eran muy diferentes, pero la verdad es que no se habían creído ninguno de ellos, pensaban que se encontrarían con un campamento de refugiados, o a lo sumo una especie de aldea, definitivamente no estaban preparados para lo que iban a ver.

El camino que atravesaba la frontera desde el territorio neutral y el territorio de los Potter, se encontraba en medio de un gran bosque, por eso no fue sino hasta que salieron completamente del bosque que pudieron ver la ciudadela.

Los tres habían visto cosas impresionantes durante sus vidas, grandes ciudades, y poderosas fortalezas, pero lo que estaba frente a ellos, era algo muy especial. Era como si hubieran transformado una montaña en una ciudad, sus muros de piedra blanca parecían listos para resistir un ataque completo, era simplemente inexpugnable. Los visitantes estaban demasiado impresionados por lo que estaban viendo, era muy diferente de lo que esperaban.

La ciudadela contaba con varias entradas, que se usaban comúnmente, y que podían desaparecer si fueran víctimas de un gran ataque, pero aquel grupo solo vería la entrada principal, las cuales eran inmensas puertas de piedra y madera, hermosamente labradas, que solamente podían ser abiertas con magia.

Cuando entran se encuentran con una ciudad escasamente habitada pero al mismo tiempo muy actica, había un mercado, donde compraban y vendían sus productos, muchas personas en las calles yendo y viniendo ocupándose de sus propios asuntos. Los ciudadanos fueron sorprendidos por la presencia de su joven monarca, pero rápidamente abandonaban sus actividades, para hacer una reverencia a su rey, algo que él agradecía de manera incomoda, y les pedía que continuaran.

— ¿Aun no te acostumbras? —le pregunta Sirius, dejando de lado un momento su trabajo y concentrándose en su joven amigo.

—Preferiría un simple saludo, pero me convencieron de que ayuda un poco de jerarquía, así deja claro que no tengo favoritismos.

— ¿Favoritismo? —pregunta Sirius.

—Ya lo veras, solo necesitas poner algo de atención.

Según iban pasando las calles de la ciudadela, comprendió el problema al que se enfrentaba su joven amigo, los visitantes vieron primero a una dríada que se encargaba de cuidar de un pequeño jardín de flores, luego a una pareja de velaas que eran seguidas por un pequeño grupo de niños, pero sus sorpresa aumento cuando vieron el encuentro entre el pequeño grupo de apariencia escolar, con un orco de aspecto bastante peligroso, quien cargaba una gran bolsa de lo que parecía ser herramienta rota y descompuesta, una raza poco propensa a hacer amistades con otras especies. Cuando el orco se encontró con las velaas y los niños, les saludo amablemente, entonces notaron la piel verde de uno de los niños, quien se acercó a saludar al orco adulto, seguramente a uno de sus familiares. Fue una imagen que era completamente contradictoria con lo que conocían del mundo mágico.

—Harry, una cosa es invitar a un par de velaas a tu ciudad, ¿pero orcos? —le dice Lady Bones, bastante alterado.

—La mala fama que tiene los orcos es bastante exagerada—dice Harry—, ciertamente son guerreros temibles, pero tienen un código de honor muy estricto, y mientras no se les moleste son ciudadanos modelo.

— ¿No has tenido ningún problema? —pregunta Remus.

—Estamos muy lejos de vivir en una utopía, pero dadas las circunstancias, nos va muy bien.

—Miren, tienen hasta una cantina—señala Sirius de pronto, interrumpiendo la conversación.

—Tenemos algunas mesclas locales, pero si eres valiente, te recomiendo la mescla especial, fabricada por los orcos.

—No gracias, ya tuve el placer, o al menos eso me dijeron, perdí casi una semana entera de tiempo, conseguí un par de jarras para la despedida de soltera de tu padre, fue un milagro de que llegáramos a tiempo a la boda—sonriendo.

—Hay días que me pregunto cómo fue que termine naciendo—dice Harry riendo.

Seguían siendo sus amigos, a pesar de que no estaban la misión más amistosa posible, sabían que estaban del mismo lado, por eso no era tan extraño que intentaran relajar un poco la situación.

— ¿Cómo es posible que hayas logrado tanto en tan poco tiempo, Harry? —pregunta Lupin sinceramente.

—Un poco de todo—empieza a explicar—, lo más sencillo fue la infraestructura, la ciudad estaba en ruinas, así que solo tuve que repararla con magia—forzando la verdad a sus límites, pues cuando llegaron no había una ciudad sino a lo sumo un viejo campamento—, debo decir que fue algo agotador, luego de eso empezó lo difícil, gracias a que ya había ganado una buena cantidad de esclavos de parte de Lord Malfoy.

—Sigo impresionado por lo que conseguiste.

—No era mi intención, pero ya había empezado, y no podía ni debía detenerme. Lo que siguió fue intentar encontrar una identidad, estas personas debían de pasar de esclavos a ciudadanos responsables, eso es lo más difícil de toda la situación, y probablemente no lo logre completamente en lo que me queda de vida, pero pienso que vamos por el camino correcto.

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El círculo interno discutió durante varias semanas, lo que debían de hacer cuando el congreso se enterara de lo que habían hecho en el territorio de la familia Potter. Por eso habían preparado un plan de contingencia.

—Señor Lelio, inicie el procedimiento de camuflaje.

—Entendido.

No solo era ocultar a toda la legión, y los guardias que cuidaban las calles de la ciudad, sino también la fábrica de armas, y los campos de entrenamiento.

Según Harry les había explicado, los que vendrían a inspeccionar, no serían simples funcionarios, sino seguramente congresistas, y ellos no tendrían ninguna vergüenza en investigar hasta que se cansaran, además de que seguramente eran hechiceros con la suficiente experiencia como para saber diferenciar entre una simple ilusión y la realidad. Todos los encargados de la operación trabajaron rápida y eficientemente, logrando lo que hubiera tardado al menos un día completo, en solo una hora. Seguían trabajando a marcha forzada cuando vieron llegar a la delegación del congreso. Cuando Lena vio de quienes se trataba se permitió relajarse un instante, ella no había asistido a la ceremonia en la que Harry había tomado su título de nobleza y puesto en el senado, pero aun así se había enterado de quienes lo habían apoyado. Reconoció a Lady Bones y a Lord Black, pero al del uniforme militar no lo pudo reconocer.

—Se están acercando señorita Lena—le dijo Lelio—, necesitamos más tiempo.

—Continúen, algo se me ocurrirá.

Si seguían caminando, el grupo de inspección llegarían a uno de los almacenes más grandes dela ciudad, y por lo que podía ver Harry había olvidado su ubicación.

—Lady Bones, Lord Black, es un honor conocerlos finalmente—interrumpe Lena.

Obviamente en un principio no se dieron cuenta de quien se trataba, pero después de hacer las presentaciones adecuadas, que como correspondían tomaron varios minutos, la reconocieron como una de las numerosas princesas del imperio Ruso, dándoles minutos realmente valiosos al equipo que se encargaba de ocultarlo todo.

—Una visita muy interesante—le dice Sirius a Harry.

Lena había tomado la batuta de la expedición de turistas, permitiéndole a Harry y Sirius hablar un poco en privado.

—Crearon algo realmente impresionante.

—Muchas gracias.

— ¿Vamos a encontrar algo inadecuado?

—Difícilmente, nos preparamos bien para la inspección.

—Me imaginaba que así seria.

—En ese caso, ¿Por qué vinieron en persona? Pudieron haber enviado ayudantes.

—Hay muchas cosas que debemos discutir, y aproveche esta inspección, ya que es mejor que lo hagamos en persona.

— ¿Estoy en problemas?

—Depende de cómo lo mires. Son muchas cosas, pero la más inmediata es bastante perturbadora—sin saber cómo explicarlo.

—Solo dilo.

—Van a impugnar tu título.

— ¿Te refieres a mi madre?

La cara que puso Sirius cuando escucho, dejo en claro que no se esperaba eso.

—Las reglas de la vida y la muerte se ven rotas, y tú te lo tomas como si habláramos sobre el clima—le grita.

— ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué fingiera?

— ¿Desde cuándo lo sabes?

— ¿Desde cuándo lo sabes tú?

Siempre que tenían un problema, Harry y Sirius terminaban gritando, era como si en lugar de ser padrino y ahijado, se volvieran hermanos con muy mala actitud.

—Lord Black, teníamos un plan—le reprende de pronto lady Bones.

Harry y Sirius se miraron y se sintieron bastante avergonzados, la verdad es que si estaban haciendo un poco el ridículo.

—Llevamos una hora fingiendo, ustedes ocultando el verdadero poder de la ciudadela, y nosotros fingiendo que no sabemos nada de lo que está pasando—dice Remus—, porque no vamos a un lugar donde podamos hablar más tranquilamente y dejamos de fingir y hacemos algo verdaderamente productivo.

—Suena bien, pero ¿Qué pasara con la inspección? —dice Harry.

—Creaste una aldea agrícola, con una buena economía, en la cual recibiste a un puñado de refugiados, ¿Qué te parece?

—Mientras no quieran especificar mucho sobre los refugiados.

—Parece justo.

Entonces Harry los escolta a uno de los jardines de la ciudad, en donde fueron diligentemente atendidos por uno de los elfos domésticos encargados del servicio de la familia gobernante.

—Lo primero que quiero saber es si piensan apoyar a mi madre—les pregunta Harry.

—Si lo fuéramos a hacer no estaríamos aquí—dice Lady Bones—, pero es más complicado que eso.

— ¿A qué se refieren?

—Dumbledore la apoya, así que tiene muchas opciones para hacer daño—dice Remus—, además de que podría haber reclutado a Severus a su causa.

— ¿Él ya sabe que está viva? ¿Cómo se lo tomo?

—También como podríamos esperar—dice Sirius, sin estar muy convencido.

—Llevamos días sin verlo—comenta Lady Bones.

—Para entender esto, tienes que comprender que Severus y tu madre, tienen una relación especial.

Harry veía cual era el problema, en su mundo, Snape había sacrificado toda su vida con tal de enmendar su relación con el recuerdo de Lily Evans, si en este mundo era igual, comprendía la preocupación que sus compañeros tenían. Pero como no tenía manera de justificar que sabía todo eso, tuvo que escuchar toda la explicación.

—Severus tiene poco tiempo de haberse casado, ¿realmente creen que importe tanto el regreso de Lady Potter? —dice Lady Bones.

—La obsesión de Severus es impresionante—dice Remus—, ha llorado por ella durante años. Pero el problema no es ese.

— ¿Ahora qué? —pregunta Sirius.

—El problema es que como ya sabemos Lily no es de las que hacen las cosas a medias, odio hablar así de tu madre, pero la verdad es que no tiene muchos escrúpulos a la hora de conseguir lo que quiere.

Claro que Harry odiaba lo que estaba escuchando, pero había aprendido que era mejor controlarse, así podría actuar.

—Lo mejor que podríamos lograr es que pudieran llegar a un acuerdo.

—Esto es ridículo—dice Harry—, nos enfrentamos a medio mundo, y ahora lo que más me preocupa es una pelea con mi madre.

— ¿A qué te refieres con medio mundo? —pregunta Lady Bones.

Lena se levantó de golpe de su asiento, dispuesta a interrumpir la reunión, o al menos buscar a Hermione y a Pansy, tal vez ellas lo pudieran detener, en ese momento hubiera agradecido incluso que apareciera Layla con sus frases extrañas.

— ¿Creen que podríamos tomar un descanso? —dice Layla.

—Estamos bien.

—Protesto—sin saber que más decir.

—Este no es un juicio, joven Lena—le dice Lady Bones

—Ya no te preocupes por esto Lena, realmente creo que es hora de que sepan algunas cosas.

Lena solo sabía parte de los secretos que guardaba la ciudadela, y aun así, no estaba de acuerdo en una plática abierta sobre lo que ocurría.

—Lo mejor será empezar por el principio, todo inicio cuando fui reconocido como hechicero omega.

— ¿Cómo funciona? ¿Tienen un saludo secreto, como en un club? —pregunta Sirius.

Lupin y Bones voltear a ver a su compañero, sin saber que pensar de esa última pregunta.

—No exactamente, pero aun así, nos podemos reconocer entre nosotros. Hace casi un año nos reunimos…

En ningún momento habían acordado los hechiceros omega, mantener en secreto aquella reunión, cuando había reestablecido la barrera que dividía los dos mundos, pero aun así se había mantenido en un relativo secreto.

—Aun no puedo imaginarme una reunión así, Lord Voldemort, Lord Dumbledore y tu en un solo lugar.

—Además tengo entendido de que la Zarina Anastasia y el emperador de oriente se reunieron en China—dice Harry.

—Lord Potter, no quiero poner en tela de juicio su credibilidad, pero lo que nos esta explicando es simplemente difícil de digerir.

— ¿Creen que un pensadero ayudaría a la explicación?

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El lado oscuro de la ciudad capital, estaba más convulsionado de lo normal, y mucho de esto se debía a lo que estaba pasando fuera del país, ya fuera al norte o hacia el sur. La convulsión que sufría el continente entero se notó primero en el bajo mundo. Como en cualquier otra época oscura, fu el mercado de esclavos el que había tenido un mayor auge. Después de que algunos países europeos proclamaran que todas las criaturas mágicas eran un bien comerciable, el mercado de esclavos exploto. Además con la guerra en el polo norte, los refugiados de todas las especies habían aumentado exponencialmente, sobre todo de criaturas poco acostumbradas a la guerra, las cuales se volvieron blancos fáciles para los cazadores furtivos, que luego comerciaban con el mercado negro.

Fueron varios los que hicieron verdaderas fortunas en este tiempo tan oscuro. Para sorpresa de muchos era uno de los comerciantes más joven es el que estaba aumentando su negocio más rápido que la mayoría. Cedric Diggory se había alejado completamente de su familia, y se había convertido en alguien completamente independiente y un poder que tener en cuenta en el bajo mundo, Se había vuelto famoso por disponer de las mercancías más exóticas e incluso a un precio razonable. Era capas de comerciar con todo lo ilegal, no solo criaturas mágicas, sino también armas, drogas y cualquier objeto de magia obscura. No eran pocos los rivales que habían intentado hacer algo en su contra, pero habían salido muy mal parados, astuto en los negocios y veloz con la varita, además de tener un temible guardaespaldas, que lo había salvado en más de una ocasión. Nadie sabía exactamente que era su guardaespaldas, era una especie de maquina con forma de animal, el cual era aparentemente inmune a todos los hechizos.

Desde que había salido de la casa de la familia Diggory, había vivido en diferentes hoteles de mala muerte de la capital, pero últimamente había decidido invertir dinero y comprar todo un piso en un edificio particularmente protegido en contra de las autoridades.

Para alguien como él, la diferencia de día y de noche era bastante irrelevante, cuando no se estaba encargando de sus negocios, disfrutaba de los placeres más extremos con un pequeño harem que había decidido no vender, aunque en realidad las cambiaba continuamente. Había estado bebiendo más de lo normal, celebrando un negocio particularmente bueno, al final de una tremenda fiesta, se había quedado dormido en su propia cama. Cuando empezó a despertar supo inmediatamente que no estaba solo, primero pensó que se trataba de una de sus esclavas, pero la magia en el lugar fue suficiente como para ponerlo en alerta.

—Nunca me imaginé que el caballero blanco, Cedric Diggory se terminara corrompiendo, corruptio optimi pessima.

— ¿Quién carajos eres? —le pregunta Cedric intentando levantarse sin vomitar.

—Así que no tienes un poco oxidado el latín, eso pasa cuando abandonas la escuela Cedric. Quiere decir que la corrupción de los mejores es la peor, o algo así, a final de cuentas yo tampoco se mucho latín.

El hombre con el que estaba hablando estaba pulcramente vestido con un traje sastre hecho a la medida. Parecía demasiado tranquilo para alguien que había logrado infiltrarse en la morada de un jefe del bajo mundo. Con parsimonia saca un puro del bolsillo de su saco y se prepara la fumarlo, pero en lugar de sacar un encendedor, hace un gesto como de tronar los dedos y crea una pequeña flama en su mano, con la cual prende el puro. Fue un gesto bastante dramático, con el cual pudo demostrar que no estaba para nada preocupado, además aprovecho para hacer una demostración de poder mágico, pues la verdad era que la habilidad de usar magia sin varita era tan extraña como encontrarse con Voldemort en una dulcería.

—Interesantes compañeras de juegos—dice el hombre sonriendo.

—Siempre me gusta mantener algo para mí, sino se disfruta de la vida, no tiene caso vivirla—dice fingiendo la mayor tranquilidad posible después de sentarse en su cama.

—En eso tienes mucha razón.

— ¿Cómo debería hablarle?

— ¿Los nombres son indispensables? —le mira intrigado entre el humo de su propio puro.

—Aunque no sean los verdaderos, hace más fácil los negocios.

— ¿Qué te hace pensar que quiero negociar?

—Si hubieras venido a matarme ya estaría muerto. Luego está la posibilidad de un secuestro, lo cual es estúpido, pues no hay nadie que quiera pagar por mí. Así que esto nos deja los negocios.

—Una deducción interesante.

—Además puedo imaginarme que lo que está buscando, cumple algunas características, como que no le importa medir ningún costo, además de que es algo demasiado oscuro, incluso considerando mi mercancía normal, ¿o estoy equivocado?

—Hasta cierto punto, por cierto, que te parece si simplemente me llamas señor azul, tengo otros nombre obviamente, pero como hay la posibilidad de que conozcas uno de ellos, es mejor no entrar en mayores detalles—levantándose de su asiento—, ¿Por qué no me muestras lo que tienes en existencia?

—Seguro señor azul, yo siempre tengo cosas muy interesantes, el problema es saber cuáles son sus intereses.

—Enséñame.

—Por cierto, y no se lo tome a mal, ¿Qué fue de mi seguridad?

— ¿Realmente te preocupan?

—No mucho, pero quiero saber si tengo que contratar nuevos

—En lo personal, yo contrataría nuevos, pero no te preocupes, la mayoría siguen vivos. Una masacre llamaría demasiado la atención, incluso en un lugar tan permisivo como este.

El edificio que había comprado Diggory, era viejo y desde afuera todo indicaba que en cualquier momento se podía venir abajo, pero por dentro, se había utilizado toda clase de hechizos para mantener la seguridad. Si era difícil entrar, salir se suponía que debía ser imposible. Cuando bajaron al siguiente piso, pudo ver, que sus guardaespaldas habían caído derrotados, los que estaban aún vivos, estaban esposados en un rincón, en otra esquina de la sala, lo que encontró sí que lo sorprendió, su bestia de metal, que hasta el momento se había mantenido imbatible, estaba reducida envuelta en un montón de redes.

—No pensé que pudieran derrotarla así de sencillo—fingiendo calma.

—Sencillo, no sería la palabra que yo utilizaría.

— ¿Qué magia utilizaron?

—No es exactamente magia, pero como en realidad ni siquiera puedo pronunciar correctamente el compuesto con el cual está hecha la red, puedes decirle magia si quieres—entonces mira más detenidamente a tan espécimen tan especial—, pero mira nada más, antes no había tenido oportunidad de examinar esto…

Por un momento Diggory dejo de escucharlo, para poner más atención a lo que lo rodeaba, no estaban solos, y no se refería solamente a sus propios hombres, sino a los que seguramente había traído aquel extraño personaje, no pudo identificas las armaduras que usaban, los cubrían completamente lo cual hacia que fuera completamente imposible diferenciarlos uno de otro. Las armas tampoco las pudo identificar, pero comprendió inmediatamente que eran muy buenos usándolas y que no tenían ningún reparo en hacerlo.

—Esto no me lo esperaba, puedo identificar la manufactura, es de la mejer herrería de los Bulstrode.

—Es un experto, señor azul.

—Y por lo que puedo ver, en su interior tienes a alguien muy interesante—sonriendo—, será posible que se trate de la chica Bulstrode. Mira Millicent, creo que te toco una probada de tu propia medicina.

—Quisiera saber cómo llego a esa conclusión, pero no creo que sea capaz de pagar el precio

— ¿En serio no lo quiero saber?

—Prefiero saber solo lo necesario para hacer mi trabajo, la información extra, siempre conlleva peligros que no necesito.

—Que aburrido, aunque supongo que prudente, en ese caso continuemos con nuestros asuntos.

Los pisos inferiores estaban destinados para los calabozos, en donde pudieron ver de todo, cualquier coleccionista se hubiera encontrado fascinado.

—Podría llevarme algunas cosas de estas—mirando con detenimiento la jaula de una velaa—, pero esto no es lo que estoy buscando, me interesan objetos muy específicos y con capacidades de…

— ¿Destrucción? —comprendiendo.

—Tengo cosas que le podrían interesar.

En el sótano, lo que guardaba eran armas mágicas, armaduras encantadas, tomos de magia oscura, báculos malditos y poderosas pociones. Ciertamente el señor azul quiso comprar algunos de sus artículos más poderosos, pero seguía sin encontrar exactamente lo que estaba buscado.

—Sí que usted es muy exigente, señor Azul. Si supiera exactamente que busca, podría ayudarlo a encontrarlo.

—Ya sabía que no tenías lo que busco, pero también sé que eres de los pocos que lo puede conseguir.

— ¿De qué se trata?

—Busco un Inferi.

Ahora comprendía porque tanto secretismo, seguramente solo había un puñado de tratantes en el mercado negro que siquiera conocían la palabra Inferi, y estaba completamente seguro de que ninguno de ellos tenía ni la más pequeña muestra de tan peligrosa arma.

—Es imposible, señor azul, el inferí se prohibió en los tiempos de Merlín, él mismo se encargó de erradicar hasta la más pequeña muestra.

—Claro que recuerdo la historia, aunque esa nunca fuera mi clase favorita en el colegio. Merlín junto con sus cuatro aprendices, marcharon contra el peor hechicero oscuro de su tiempo, y terminaron erradicando todos sus logros, incluido el inferí.

—En ese caso, no veo porque pregunta sobre algo que no existe—dice Diggory.

—Porque si usted hubiera puesto tanta atención como yo, recordaría que de los cuatro aprendices de Merlín, uno de ellos, no siguió el camino recto.

—Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin, claro que sé que hiso Salazar Slytherin después de que Merlín murió, y también sé que Gryffindor no dejaba las cosas a medias.

—Claro que comprendo tu escepticismo Diggory, si aceptado este tipo de cosas así de fácil, seguramente no hubiera llegado a donde está en estos momentos.

— ¿En ese caso?

—En ese caso me veré obligado a enseñarle las pruebas que tengo de que, después de la guerra que hubo entre Slytherin y Gryffindor, este último no quiso arriesgarse y explorar sus cámaras subterráneas, así que decidió sellarlas, con magia de sangre, la mejor que pudo encontrar.

—Una magia que solo se puede utilizar cuando alguien ya no tiene descendencia, algo perfecto con Slytherin, quien no tenía hijos.

—Exceptuando la hija que tuvo con Lady Ravenclaw.

—Esto es ridículo, que hacia Ravenclaw con Slytherin.

—Aparte de ser violada, no mucho.

—Dejando de lado, el hecho de que te crea o no, ¿Qué es lo que propones?

—Te propongo que utilices tus medios, para que consigas un espécimen infectado de inferí.

—Es más fácil decirlo que hacerlo.

—Yo te daré la información que dispongo, sobre la utilización moderna del inferí, además, te daré un equipo de mis propios hombres para que te acompañen, te aseguro que son por demás "eficientes" —sonriendo—, sino le puedes preguntar a tus guardaespaldas.

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Lady Bones no era joven, de hecho, ya eran muchos los que esperaban su retiro de la vida política en cualquier momento, tal vez fuera por eso que sus compañeros no se sorprendieron cuando después de la tremenda impresión que se habían llevado, ella había necesitado salir al exterior para respirar aire libre.

— ¿Qué tan fácil es alterar un pensadero? —pregunto Lady Bones.

—Los pensaderos no se pueden alterar—dijo Lupin—, los que son posibles de alterar son los pensamientos, el problema es que los tres estábamos enfrente de él, no tuvo tiempo para alterarlos, así que son reales, aunque no queramos creerlo.

—Todos sabíamos que Lord Dumbledore y Lord Voldemort se terminarían enfrentando, tarde que temprano—dice Sirius, intentando tranquilizar a sus compañeros.

—Lo que no sabíamos es que su enfrentamiento conllevara la destrucción de la barrera entre el mundo mágico y el mundo muggle—dice Amelia.

—Hasta donde sé, ese sería el menor de nuestros problemas—comenta Harry, quien los había seguido—, la guerra es el verdadero peligro, los muggles se sostienen en su negativa de creer que existimos muy a duras penas.

Harry les había mostrado la reunión que habían tenido los tres hechiceros omega del continente, además de toda la información que tenia de la zarina Anastasia y de la reunión que ella había tenido con el emperador.

—Tenemos menos tiempo que el que pensábamos—dice Sirius.

—Hay algo que debemos discutir Harry—le dice Lady Bones—, aun antes de que formáramos la facción, llevábamos tiempo preparándonos.

—McGonagall se opone a que lo involucremos—le recuerda Lupin.

—Ya no hay tiempo para sutilezas Remus, que como hemos visto, hace mucho tiempo que dejo de ser un niño. Nosotros también hemos estado ocupados, no solamente los hechiceros omega se han preparado para lo que viene, solo que nunca pensamos que sería tan pronto.

— ¿De qué se trata?

—Como ya sabes, al igual que tú, nosotros dos, tenemos nuestros propios territorios—explica Lady Bones—, nosotros, no tenemos una ciudad como la tuya, sino que hace muchas generaciones, fueron dadas a diferentes pueblos para establecerse, lo cual nos reditúa ganancias, las cuales llevamos unos años usando para prepararnos para la guerra, hace un año aproximadamente, Lord Black y yo vimos que teníamos objetivos similares, así que unimos esfuerzos, entre ambos podemos disponer de grupos mercenarios.

—Además de que nosotros mismos hemos hecho diferentes investigaciones, alrededor del mundo—interviene Lupin—, sabemos que hay enemigos que no conocemos, pero que están listo s para atacar el mundo mágico, y desde que nos mostraste tu secuestro, estoy seguro que estamos persiguiendo a las mismas sombras.

— ¿Saben quién los dirige? —pregunta Harry.

—Quisiera decirte que lo hemos identificado, pero eso sería mentirte, nadie sabe quiénes son, pero sabemos que existen, y que lo quieren todo. Tienen el poder de un gobierno oculto, pero cuando vemos desaparecen. Estoy convencido de que tú también te has enfrentado con el mismo problema.

—Comprendo lo que dices, son algo que existe más allá de nosotros, que deja de lado a Voldemort y nuestras luchas.

Seguramente podrían pasar toda la noche hablando, y no era para menos, en un solo día habían revelado más información, que la que habían compartido durante toda su relación. La inspección había tomado toda la mañana, y la reunión con el pensadero la tarde, y a estas horas el sol ya se estaba ocultando. Estaban a punto de regresar a la sala, cuando son interrumpidos. En medio del grupo una flama apareció haciéndolos retroceder, los cuatro reaccionaron sacando sus varitas mágicas y se dispusieron a defenderse, entonces las flamas volvieron a explotar para lo cual los cuatro levantaron escudos mágicos. En lugar de que las flamas desaparecieran, el fuego empezó a tomar forma, hasta que donde había estado la explocion, quedo un ave de fuego, mejor conocida como fénix.

La presencia mágica era impresionante, el fénix era el familiar de Lord Dumbledore, aunque solo fuera una sombra de su verdadero poder les hiso retroceder de nuevo. La potente voz con la que les hablo, hiso retumbar las paredes. Fueron pocas palabras, una orden muy sencilla, el congreso debía reunirse a primera hora. El primer ministro rara vez utilizaba ese tipo de autoridad, de hecho este tipo de reunión no se había convocado desde que se había autorizado el exilio de Lord Voldemort.

— ¿Es idea mía, o es demasiada coincidencia? —pregunta Sirius.

— ¿Qué haya ordenado una reunión extraordinaria inmediatamente, solo porque nos reunimos? —pregunta Lupin—, es obvio que no, pero seguro que sabe que estamos aquí.

— ¿Creen que haya escuchado l que dijimos? —pregunta lady Bones.

—Si me lo hubiera preguntado hace media hora, les hubiera jurado que era imposible, pero también pensaba que era imposible que su fénix se apareciera así de pronto en mi ciudad—contesta Harry, francamente preocupado.

—Es hora de que terminemos—dice Lady Bones—, es peligroso que sigamos hablando, si pudo enviar a su familiar a este lugar, no sabemos que más podría hacer.

— ¿Pero por qué nos espiaría a nosotros? —pregunta Sirius.

—No podemos discutir más—le reprende Amelia—, es obvio que los hechiceros omega tienen sus secretos.

Más que una indirecta fue una proclamación, de que no debían confiar en los hechiceros omega, y eso incluía a Harry.

La salida de la delegación de inspectores fue muy diferente a su llegada, antes habían intentado hacer el mayor tiempo posible, ahora fue todo lo contrario, se fueron lo más rápido que pudieron, cabalgado rápidamente hasta salir del territorio de los Potter, desde donde pudieron utilizar medios mágicos para viajar más rápido.

Harry había decidido no regresar a la mansión, se había quedado en los jardines, primero haciendo una revisión a las defensas mágicas de la ciudadela, y luego simplemente pensando en silencio. No fue sino hasta varios minutos que sintió deseos de hablar con alguien, pero ese alguien era muy específico.

—Layla, sal de una vez.

— ¿Ya estas más tranquilo?

—Sí, no te preocupes, ya me canse de decirle palabrotas a los árboles. Y tú ¿tienes información que me sea útil?

—Tengo información, si es útil o no, no lo sé.

—Eres muy pequeña para andar haciéndote la lista.

—Tal vez tengas razón, eso de hacerse la misteriosa es más de Pansy. Bueno lo que te quería decir, es que esto no es lo que parece. Ellos no saben tanto como quieren hacerte creer, y que están mucho menos preparado para lo que viene de lo que ellos mismos creen.

—Es agradable tener una confirmación, aunque sea de algo que no quiero, preferiría tener aliados más poderosos.

— ¿Aunque sean aliados que no confían en ti?

—No estoy en posición de ponerme remilgado con los aliados Layla.

Durante unos momentos ambos vuelven a guardar silencio, simplemente mirando las estrellas.

— ¿La ciudadela es segura? —pregunta Layla con una pequeña nota de temor en la voz.

—Mucho más segura que la capital, e incluso más segura que Hogwarts, pero no hay seguridad suficiente para enfrentarse contra un hechicero omega como Lord Dumbledore.

—Tengo miedo.

Después de ver el lugar en el que habían criado a la pequeña Layla, el que ella tuviera miedo, significaba mucho.

—No te preocupes pequeña, mejorare las cosas, para que sea más segura, además de que el fénix que vimos, solo era un mensaje, si alguien hubiera querido entrar hubiera sido algo mucho más complicado para él.

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NOTA DE AUTOR: Hola a todos, después de muchísimo tiempo, regreso con un nuevo capítulo que espero les haya gustado.

Durante todo el tiempo que he estado escribiendo este fic, debo admitir que muchas cosas han cambiado con la idea original que tenía, solo espero haber podido lograr unir todas las ideas que fueron surgiendo con el tiempo. En un principio, iba a ser una historia corta, solamente enfocada a la relación de Harry y Hermione, en situaciones muy subidas de tono, luego fui aumentando la historia incluyendo la idea del harem, algo que por culpa de la censura no pude explotar tanto como pensé en su momento, sigo queriendo darle su tiempo en escena a cada una, pero con momentos no muy fuertes.

Tengo varias ideas para los siguientes capítulos, que espero les gusten, vienen batallas y peleas, pero también momentos personales e incluso algunas bodas.

Espero que me sigan acompañando con esta historia, pues les aseguro que aún hay cosas por ver. Como siempre me despido de todos, esperando y agradeciendo sus comentarios, críticas y consejos.

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Pero antes, las contestaciones a los reviews:

Darknesonyou: gracias por el comentario y sobre todo la paciencia. Ya sabes que Harry no es de los que tienen mucho tacto para decir las cosas.

Smithback: Si hay muchas teorías de la conspiración aquí, la verdad es que soy fan de los programas de conspiraciones, así que no te sorprenda si de repente sale el de los "alienígenas ancestrales". La Lily de este fic no es un ejemplo de buen comportamiento, de hecho llegara a hacer cosas bastante cuestionables…

Lord Frederick: Sobre los altos elfos, me inspire más en los de skyrim, una especie de nobleza que desprecia a los humanos. Los orcos también son los de skyrim, solo los elfos oscuros los saque de otra parte, son drows de los reinos olvidados

x tabay74: Hola, gracias por seguir la historia, espero que sigas con estas actualizaciones, buena suerte.

Nanny PGranger Evans Cullen: Hola, que bueno que volviste a leer este fic, en un principio publique en potterfics, pero después de varios capítulos, sin comentarios ni lecturas, me mude aquí. Por cierto, ya soy parte del grupo, está muy bueno.

Lord Frederick: ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy, ya voy.

MerlinJJ: En cada capítulo, me prometo a mí mismo, mejorar mi ortografía, pero por desgracia, sigo teniendo muchísimos, pero el intento se hace. Aun no se cual ser ale poder de Gabrielle, pero tendré tu idea en cuenta. Las batallas más grandes aún les falta un poco de tiempo de cocción, pero mantendré en mente tus sugerencias. Lo que no creo es que adelante el crecimiento de Layla, Gabrielle es una velaa así que es diferente, pero Layla es humana.