Cuando al fin terminaron con aquel pequeño pueblo, tuvieron poco tiempo para descansar, aun tenían muchas cosas que hacer ese día, le habían dado el objetivo de limpiar el territorio de fuerzas hostiles hasta un pueblo de la costa norte, era un punto clave no solo por ser el primer puerto de la costa y el más grande astillero del imperio de Voldemort. Cuando asignaron las misiones a las tropas libres, Harry había pedido en especifico ese punto, en cuestiones de riquezas no era el punto más importante, pero estratégicamente hablando era primordial, aunque en el mundo mágico, la isla de Inglaterra era mucho más grande que en el mundo muggle, seguía siendo una isla, así que si querían llevar un ejército a cualquier otra parte del mundo, lo tenían que hacer en un barco.
La ciudad tenía buenas defensas, sus muros eran altos y resistentes, pero muy viejos, y si hubieran tenido suficientes soldados para defenderla podría ser una buena batalla.
—Esto es ridículo—dice Ron, mientras miran los escasos esfuerzos de los habitantes de la ciudad por preparar las defensas—, esto esta siendo demasiado fácil, ¿Dónde está el ejército?
—Supongo que defendiendo la fortaleza de Slytherin,
Al mirar el pequeño puerto y sus astilleros, Harry supo casi inmediatamente que ese lugar le debía pertenecer. La ubicación era perfecta para sus planes, además contaba con la ventaja de una población experta en la construcción de barcos, y por ultimo tenía unos muros que con algo de inversión lograrían ser funcionales. Lo cual lo ponía en una disyuntiva complicada, si atacaba y lo destruida todo, perdería una gran oportunidad, pero no podía usar una estrategia diplomática, pues tenían muy poco tiempo.
Al final terminaron colocando el campamento alrededor del pueblo, como si fuera un asedio, los líderes de la legión sabían que era una mentira, pues no tenían suficiente tiempo, pero dentro del pueblo no lo sabían. Durante la noche, Harry medito mucho sobre las posibilidades que tenia, al final llego a una solución que tal vez salvaría muchas vidas, pero solo si funcionaba. Para iniciar utilizaron algunas de las maquinas de asedio que habían traído desde la ciudadela, para llevar a cabo un ataque de advertencia, Harry había hablado personalmente con los encargados de las catapultas, para que atacaran puntos clave, donde el daño fuera más espectacular que efectivo, sobre todo en zonas que de todas maneras debería de derribar para poder reparar las defensas adecuadamente.
—Esto es una locura, Harry—le dice Ron.
— ¿Me vas a decir que ahora tienes miedo? —se burla Harry.
—Claro que no, pero no creo que accedan, es ridículo.
—Mira, si dicen que no, tiramos las puertas, pero primero intentaremos hacer esto.
Normalmente Harry prefería usar a Ron como su heraldo, pero esta vez quería ser el mismo el que hablaría con las personas de la ciudad. A pesar de la vergüenza utilizo su magia para que su voz fuera escuchada en toda la ciudad, y lo primero fue su nombre, junto con casi una docena de títulos.
—La gente me conoce como alguien justo y como alguien que respeta las antiguas costumbres, así que les voy a dar dos opciones—intentando ir un poco más al grano, antes de perder la atención de los ciudadanos—, la primera es que intenten pelear y entonces mi legión los aplastaran, la segunda que envíen a sus campeones para que peleen con los míos, siguiendo las leyes antiguas, si ustedes ganan seguiremos nuestro camino, si nosotros ganamos tendrán que entregar la ciudad. Si demuestran valor, serán tratados con honor, pero si prefieren esconderse tras sus muros, nadie vera la puesta del sol.
— ¿En cerio no pudiste hacer un mejor discurso? —se queja Lena cuando por fin Harry termina de hablar.
—Mira, me entendieron, eso es lo importante.
—Además ¿realmente existe una ley antigua que utilice campeones en lugar de una batalla para conquistar una ciudad?
—No tengo idea, pero estoy casi seguro que ellos tampoco.
— ¿Casi?
Tardaron más de tres horas en abrir las grandes puestas de la ciudad, del lugar salieron dos hombres que según Harry podrían tener el tamaño de Hagrid, pero su aspecto era un poco menos humano, seguramente en lugar de ser medio gigantes, eran mitad trolls, además de que la expresión en sus rostros no daba la impresión de demasiada inteligencia, acompañándolos estaba un anciano, quien aparentemente había buscado las mejores ropas que había podido, pero que le daban una apariencia incomoda.
—Lord Potter, nosotros también somos seguidores de las leyes antiguas, así que el puerto Piedra Negra acepta el desafío, ellos son los hermanos Cuello de Piedra. No son soldados, pero su fuerza es inmensa, según las antiguas tradiciones a las que usted a clamado, serán ellos los que nos representaran—intentando sonar más seguro de lo que realmente se sentía.
Las cosas no podrían estar saliendo mejor, quería que todo pareciera una pelea lo más justa posible, además de que gracias al gran tamaño de los campeones de la ciudad, sería un espectáculo lo suficientemente vistoso.
Uno de los hermanos llevaba un gran mazo en las manos, que seguramente era algún tipo de herramienta, mientras que el otro directamente cargaba una enorme porra con la que podría aplastar a un hombre. Entonces fue el turno de Harry de escoger sus campeones. Entre las opciones estaba que fuera el mismo al combate, pero eso no enviaría el mensaje deseado. La opción más lógica era enviar a Ron, ese era el tipo de situación en la que sabía cómo brillar, pero necesitaría un compañero.
—Lord Potter, me ofrezco para representar a la legión—Cho le gano la palabra a uno de los orcos que también tenía la misma intención.
— ¿Estás segura de esto? —le pregunta Harry.
—Claro que lo estoy, además estoy segura de que soy la mejor opción, ellos son hermanos, así que seguramente están acostumbrados a pelear juntos, Rojo y yo somos la mejor combinación.
La explicación de Cho era bastante concisa, pero aun así intercambio una mirada con su amigo antes de aceptar el ofrecimiento.
Como los campeones de la ciudad no usaban ningún tipo de armadura, Ron se quito también su armadura de legionario, quedando en pantalón y camiseta sin mangas. Su arma seria la versión mejorada de los guantes que Harry le había regalado hace tiempo, con ellos podía utilizar magia para aumentar la fuerza de sus puñetazos, además le permitía proteger sus manos del ataque de la mayoría de armas. Cho por su parte también dejo su armadura, pero debajo estaba usando lo que parecía ser un leotardo de gimnasia completamente negro, su arma era algo mucho más clásico que la de su compañero, se trataba de una espada clásica jian, su familia contaba con sus propios armeros que se habían encargado de crear su arma con cualidades mágicas que complementaban sus habilidades de combate.
La pelea era muy importante pero el espectáculo lo era aun mas, los ciudadanos de la ciudad debían de sentir que en la pelea se desidia el futuro de la ciudad.
En ningún momento se había especificado si sería una pelea uno contra uno por separado, o dos contra dos, así que decidieron esperar a que fueran ellos los que dieran el primer golpe. El hermano que portaba el martillo fue el primero en atacar, intentando romper la cabeza de Ron, quien pudo desviar el ataque gracias a sus guantes, al haber utilizado toda su fuera, el enorme guerrero no pudo recuperar lo suficientemente rápido su equilibrio, así que le fue imposible defenderse del fuerte puñetazo que le dio Ron en el costado. A diferencia de su novio, Cho prefirió ser la primera en atacar, corriendo a una velocidad asombrosa logra hacer al menos tres cortes antes de que tuviera que alejarse para evitar un golpe de garrote.
Tal como Harry esperaba, sus campeones no solo controlaban la pelea, sino que estaban alargando más de lo necesario para poder dar un mejor espectáculo. Cuando el combate había durado suficiente, los hermanos estaban al límite, ambos habían recibido los contundentes golpes de Ron y los rápidos y agudos cortes de la espada de Cho, lo que los había debilitado tanto que solo se mantenían en pie por la pura furia. El último movimiento no podía ser menos espectacular, ambos se dieron la vuelta viéndose el uno al otro, dándoles la espalda a sus rivales. Tal como se los esperaban, ambos hermanos intentaron rodearlos, lo cual sería su último error. Cho tomo impulso antes de que Ron la ayudara a saltar por encima de su cabeza, lo que la arrojo lo suficientemente fuerte para que impactara con ambos pies en el guerrero que corría tras Ron, combinado su impulso con el de la carrera. El otro hermano se detuvo, confundido por el movimiento de la joven, lo cual también fue fatal para él, Ron con su puño envestido de acero golpeo con toda su fuerza el mango del martillo, rompiéndolo fácilmente en dos, llenándole el rostro a su rival de astillas de madera, lejos de detenerse Ron continuo con una serie de golpes que termino por desbalancear completamente a su contendiente, pero para su sorpresa seguía en pie, al final, agachándose toma impulso para dar un golpe ascendente que incluso logra levantarlo, antes de caer de espaldas completamente derrotado en el suelo.
La legión y sus aliados clamaron los nombres de los campeones, y festejaron el resultado.
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Pacificar la ciudad capital seria una misión descomunal, por eso tuvieron que confiar en los ciudadanos para lograrlo, a final de cuentas era una de las ciudades mágicas más grandes del mundo. Durante aquellos días se encontraron bastantes aliados que francamente no se habían esperado, los primeros en responder la llamada fueron los gemelos Weasley. Los hermanos habían convertido su hotel-hospital en uno de los edificios más seguros de la ciudad, así que fueron los primeros en poder brindarles apoyo, para sorpresa de muchos su negocio seguía funcionando sin muchos problemas. Después de eso siguió otro de los hermanos Weasley, el mayor tenía un puesto muy importante en el banco de los duendes, gracias a su ayuda el banco continuo funcionando normalmente, además de que el cuerpo de seguridad de los duendes, se daba abasto para proteger toda la zona de cualquier peligro. Pero aun así aun estaban por recibir una de las ayudas más importantes.
—Muchas gracias por recibirme de esta manera tan inesperada.
Se trataba de un anciano de origen asiático, era completamente calvo y vestía completamente de negro, su baja estatura y complexión delgada, le daban una apariencia bastante frágil, pero la expresión dura en su rostro transmitía un mensaje completamente diferente.
—A la familia Chang le interesa colaborar con su operación—le explico secamente.
Era el patriarca de la familia Chang y abuelo de Cho, quien probablemente era dos cabezas más alta que su abuelo. Hermione estaba más que contenta por recibir ayuda, pero conociendo un poco de la fama de esa familia, se pregunto qué hacía en ese lugar y no en el frente de guerra.
—Mis ocho hijos marchan con Lord Dumbledore, al igual que muchos de mis nietos, mi ayuda no fue requerida en el frente—contesto de manera cortante.
Era obvio que la pregunta no le había gustado en lo más mínimo, así que prefirió no seguir preguntando. Si fuera alguien más hubiera indagado mucho más en sus intenciones, pero estaban en la lista de personas a las cuales recurrir por ayuda, así que prefirió agradecer el ofrecimiento.
Casi de manera inmediata el anciano guerrero trajo a su propia tropa, compuesta en su mayoría por guerreros veteranos como el mismo, o jóvenes que un no terminaban su entrenamiento. No podía dejar de sorprenderse por el vigor que el anciano estaba mostrando ante la situación.
—Es sorprendente ¿no es así? De lejos parece que si el viento soplara demasiado lo derribaría, pero luego lo vez y parece indetenible.
La persona con la que se encontraba era la madre de Cho, quien era tan alta como su hija, o incluso tal vez un poco más, era fácil adivinar que el cuerpo que tenía Cho era mayormente herencia de su madre.
—Así es, lo que no logro comprender es como lograron convencerlo de que no fuera al frente de guerra.
—No negare que fue algo complicado, mi suegro es alguien muy orgulloso, no quiere aceptar que ya supero los ciento cincuenta años
— ¿Ciento cincuenta años? —pregunta sorprendida.
Era obvio que era viejo, pero no se había imaginado que tanto, aunque al ver como se torcía un poco la comisura de la boca de la mujer pensó que tal vez era una broma.
—Desde hace unos años delego la dirección de la familia a sus hijos mayores, pero sigue siendo muy respetado. Cuando Lord Dumbledore realizo el llamado a las armas, él fue de los primeros en responder, pero sus hijos lograron impedirlo, ya no está en edad de ese tipo de aventuras. Tuvieron que usar la autoridad como cabeza de familia para lograrlo.
—Pero aun así, está aquí.
—Esta familia es muy especial, todos y cada uno de ellos se considera a si mismo un guerrero, para ellos, una guardia local, está un poco por debajo de sus estándares.
—Entonces deben de sentirse muy orgullosos de Cho.
—Claro que lo estamos, pero debes entender, que con sus habilidades actuales, la familia no la hubiera llevado al frente de guerra.
Hermione no sabía cómo reaccionar al respecto, por un lado comprendió que la mujer estuviera preocupada por su hija, pero por otro no pudo dejar de preguntarse de que clase de monstruos estaba compuesta esa familia.
Con el apoyo de los Chang fue más fácil para Hermione hacerse con el poder en la ciudad. Tardarían mucho tiempo en borrarse la impresión que había causado Lady Potter en la capital, fue un golpe de relaciones publicas que no habían planeado conseguir, pero que resultaba en un doble victoria.
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El tiempo que tardaron en conquistar aquel puerto fue mucho menor a lo que habían calculado. El movimiento de ofrecerles la posibilidad de tener una victoria gracias a un combate de campeones, no había podido salir mejor. Habían ahorrado suficiente tiempo como para tomarse un poco para planear sus próximos movimientos, además de que es lo que iban a hacer con la ciudad que acababan de conquistar.
Lo primero que quiso hacer Harry, fue asegurar la ciudad, y para eso, necesitaba al menos un poco de colaboración de sus ciudadanos, por lo cual dio órdenes muy estrictas de cómo tratar a las personas, algo que ni los lores menores que le estaban siguiendo ni las personas de la ciudad se esperaban. Nadie se atrevió a desobedecer sus órdenes, su rápida marcha a través de aquellos extraños territorios había hecho que se ganara el respeto de esos lores, además de que nadie quería ganarse la furia de la legión, que parecía ser completamente fiel a su líder. Con el apoyo de los ciudadanos, dio la orden de que se iniciara la reparación de los muros, la cual encargo a los soldados de los otros lores. Esto lo llevo a uno de los mejores descubrimientos que se había podido llevar. Varios batallones enteros estaban constituidos por constructores que habían sido reclutados por los lores dueños de las tierras en donde vivían, todos ellos fueron transferidos inmediatamente a un batallón especial que Harry estaba diseñando. Con el cuidado de la ciudad resuelto de momento, pudo dirigir a la legión a otras tareas.
Uno de los primeros objetivos desde que habían llegado a la ciudad, fue comunicarse con los altos mandos del ejército, lo cual con esfuerzo lograron, en cuanto pudieron hacerlo, se dieron cuenta de que iban incluso más rápido de lo que se esperaban, pues tenían que sumar el tiempo que habían ganado con el retraso que tenían los otros dos grupos. Por lo que pudieron averiguar de diferentes fuentes en el ejército, el otro cuerpo compuesto por lores, estaban tenían grandes problemas de organización, se habían dividido entre grupos que se coordinaban entre si, por eso no podían avanzar eficientemente. Mientras que el ejército regular era el que se había enfrentado con la resistencia más intensa, seguramente lord Voldemort no consideraba una verdadera amenaza a la legión de Harry, ni tampoco a los otros indecisos lores.
—No podemos adelantarnos tanto—aconseja Tonks, en una reunión—, si seguimos así, seremos solo nosotros contra el ejército de Lord Voldemort.
—Tienes razón, si queremos lograr hacer un verdadero asedio, debemos llegar al mismo tiempo.
—Vamos al menos una semana por delante del ejército regular y desconocemos cuantos por las otras tropas de los lores mayores—informa Ron mientras observan un mapa encima de la mesa—tenemos tiempo debemos aprovecharlo.
Considerando el territorio, se podría decir que tenían la peor opción, pues alrededor de la fortaleza oscura se encontraban varias montañas, ellos debían atravesar un angosto paso, los otros lores tampoco la tenían fácil, pues tendrían que cruzar una gran zona de pantanos, por ultimo estaba el ejército regular que solo había un gran paramo seco. Mientras miraba el mapa, Harry empezó a pensar en cómo modificar su estrategia para sacar el máximo provecho a la ventaja que habían ganado.
—Lena necesito que tu y Neville avancen con la caballería, quiero esas montañas limpias, así que quema todo lo que encuentres.
—Entendido.
—No quiero que se enteren de lo que estamos haciendo, que simplemente piensen que venimos a saquear todo lo que podemos.
El plan original de Harry tenía mucho potencial. Quería crear una línea de trincheras desde las cuales pudieran iniciar el ataque, además de un lugar defensivo tras el cual pudieran resguardarse en caso de que las cosas se torcieran, pero para que funcionara correctamente, no podían permitirse que la cúpula militar de Voldemort se enterara de lo que estaban haciendo.
Así fue como el pillaje de las tropas de Neville inicio, había al menos una docena de poblados de mayor o menor tamaño, pero pasó lo mismo que en el puerto, cualquier guerrero que tuvieran se había dirigido a la fortaleza del norte, a participar en la campaña de Lord Voldemort, dejándolos casi completamente desprotegidos.
Fue una experiencia muy desagradable, no porque fuera algo difícil de llevar a cabo, sino porque pudieron ver más de cercas como era la vida de las personas bajo el mandato de Lord Voldemort, y que ellos lejos de lograr ayudarlos de una manera efectiva, tenían que acabar con cualquier tipo de resistencia. Encontraron grandes mansiones, rodeadas generalmente de casas derruidas, donde vivían las personas normales, que debían de pagar grandes tributos para que los nobles pudieran vivir en el esplendor, recibiendo solamente una supuesta seguridad, que era obvio que no estaba funcionando. En la mayoría de los casos los aldeanos simplemente e alejaban y dejaban que hicieran su trabajo. Las mansiones fueron inmediatamente saqueadas, claro que presentaron resistencia, pero sus señores no estaban para defenderlas.
Entonces sucedió algo que no se habían esperado, los pocos habitantes que encontraron, empezaron a hacer fila para rendirse. Fue entonces que a Harry se le ocurrió como modificar su plan original.
— ¿Que debemos hacer con los prisioneros? —Le pregunto Neville a Harry mientras supervisaban la revisión de los prisioneros—, en ningún momento consideramos esta posibilidad.
—Realmente no sé qué hacer con ellos, sé que no sienten ningún tipo de lealtad hacia Voldemort, así que no son nuestros enemigos—dice Harry mientras piensa que hacer—, qué opinas de esto Ron
—Esto no me gusta, si mi familia hubiera quedado de este lado del muro, lomas probable es que viviéramos en un pueblo como este, quisiera ayudarlos, sobre todo porque el clima cada vez es más inclemente, si los dejamos, en un par de semanas estarán sepultados por la nieve.
—Tampoco podemos darles simplemente nuestros recursos, si lo hacemos lo más probable es que sean capturados por las tropas de Lord oscuro, y sería como estarlo ayudando.
Mientras caminaban, Harry hacia un sondeo con sus poderes mentales sobre los prisioneros, con intención de conocer que tanto podía confiar en ellos.
—Ambos tienen razón.
A la conclusión a la que había llegado Harry era que podía darles un par de opciones, y esa era que podían darles una opción, o viajar hacia el sur, sin ningún tipo de ayuda, o permanecer, donde trabajarían ya fuera en la construcción del fuerte o en la reparación de la ciudad, una opción que fue aprobada sin muchos problemas, ellos sabían que el invierno estaba por entrar a su parte más cruda, la opción de quedarse en una ciudad protegida y con provisiones resultaba por demás tentadora.
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Cuando el campamento en el paso montañoso quedara terminado, y pudieran trasladar a toda la legión la ciudad quedaría bajo el control de las tropas auxiliares, además la utilizarían como punto de almacenaje para las provisiones y los botines que estaban obteniendo de los territorios conquistados hasta el momento. La legión continuaría avanzando pero sin las tropas auxiliares seguramente perderían algo de impulso, pero era un riesgo calculado, con ese acceso seguro al mar, podrían ampliar sus opciones militares.
— ¿No te parecen demasiados soldados? —le pregunto Lena, mientras cabalgaban juntos al frente de la legión.
— ¿A qué te refieres? —dice Harry, quien no había estado prestando demasiada atención.
—A las tropas que dejaste acuarteladas.
—Tengo que planear a futuro Lena, cuando nos adentremos mas, si las cosas que hemos escuchado son ciertas, nos encontraremos con fuerzas enormes, en tal caso tener un punto de apoyo como este es indispensable, además de que tiene varias ventajas extras que nos serán de mucha utilidad.
— ¿Cómo cual?
—Por ejemplo, deseo que mis tropas consigan más experiencia, claro que tiene un entrenamiento mucho mejor que las demás tropas y que su equipo es superior, necesitamos desesperadamente esa experiencia. Pero deje a varios expertos que podrán preparar las a las tropas, cualquier entrenamiento extra que reciba les dará mas posibilidades de seguir vivos.
—Entiendo.
Lena estaba de acuerdo con la apreciación de Harry. Lord como Longbottom, habían traído mercenarios profesionales, mientras que otros, no habían querido o podido invertir tanto dinero en sus tropas, prefiriendo reclutar a cualquier persona sin ningún tipo de experiencia ni entrenamiento, mayoritariamente de entre las personas más pobres de todo el imperio, seguramente una generación entera de squibs, muggles y de hechiceros sin verdadero entrenamiento morirían en esa guerra.
Siguiendo las instrucciones de Harry todos los combates habían sido iniciados por las tropas de la legión, los vigías de la legión, permanecían en constante vigilancia, pues si descubrían lo que estaban planeando, seguramente enviarían un contingente lo suficientemente grande como para acabar con ellos. Los primeros en notar la presencia de un grupo extraño que se acercaba a la zona que controlaban, fueron las tropas de Neville, quienes prefirieron reportar antes de atacar, pues era un grupo muy diferente a lo que habían visto hasta el momento. Se trataba de un grupo de casi cien soldados, sabían que eran guerreros por los uniformes, de los cuales también pudieron averiguar que pertenecían a diferentes ejércitos.
— ¿Quieres que ataquemos? —le pregunto Rojo a Harry, con un tono de voz que demostraba duda.
—Aun no, creo que debemos intentar hablar primero, pero si intentan algo raro, ya sabes que hacer.
Sus armaduras eran demasiado vistosas, al menos la de la mayoría, los demás tenían una mescla muy extraña, no solo de atuendos sino también de especies. Lo que había detenido realmente el ataque, era lo desastroso de la tropa, la mayoría a duras penas se mantenía en pie, mientras que otros eran cargados en camillas improvisadas por sus compañeros.
Uno de los manípulos les corto el paso, incoando así una táctica envolvente, pero manteniendo un espacio seguro. Los vapuleados soldados intentaron hacer una formación defensiva, pero los que podían mantenerse en pie, eran demasiado pocos para hacerlo de una manera realmente efectiva.
— ¡Depongan las armas y sus vidas serán respetadas! —grita Ron, siguiendo las instrucciones de Harry.
— ¿Con que clase de autoridad nos cortan el paso? —escuchan la voz de una mujer venir desde el grupo de soldados.
—Así lo ordena Lord Potter, senador del impero, general de los cuerpos libres, imperator de la primera legión, y rey de la ciudad estado de Nueva Roma.
Todos esos títulos lo avergonzaban bastante, y lo peor era que Ron se había olvidado de varios, al menos de todos los que habían preparado en caso de una presentación formal.
—Títulos humanos no nos impresionan—contesta con altanería.
—Por los dioses, niña, reacciona, si ellos quisieran sus soldados ya nos hubieran aplastado.
Se trataba de un soldado veterano que se había levantado de una de las camillas, se veía que estaba haciendo un verdadero esfuerzo para mantenerse en pie. Cuando miro más detenidamente a ambos soldados, se dio cuenta por sus orejas, que eran elfos.
—Somos sobrevivientes del ejército de los señores del norte—explica el anciano.
— ¿Y qué hacen dirigiéndose al sur?
—En el norte ya no hay nada para nosotros.
La conversación estaba siendo mucho más criptica de lo que le hubiera gustado, y lo peor es que no sabía cuánto tiempo más aguantaría el viejo de pie, antes de desfallecer.
—Me voy a arriesgar con ustedes, y pensar que no son espías de Lord Voldemort—el estremecimiento que corrió por la tropa, le indico que estaba en lo correcto—, así que siguiendo el dicho que enemigo de mi enemigo es mi amigo, les voy a ofrecer un trato, si siguen el camino, llegaran a una ciudad que tenemos como base, en donde podrán descansar y conseguir suministro para su viaje.
—Eso sería muy amable de su parte, pero supongo que pedirá algo a cambio.
—Es una manera de verlo, pues lo único que les pediría sería algo de información.
—En ese caso, que le parece si nos sentamos, esta es una historia larga.
La historia que escucharon era un relato mucho más completo de lo que había pasado con los antiguos moradores de aquellas tierras de lo sabían hasta el momento.
—El mundo mágico, le pertenece a los hechiceros, pero no siempre fue así, hubo una época en la que los elfos dominábamos este mundo—le explica, mientras una enfermera le sanaba uno de sus brazos—, al menos así es en casi todo el mundo, hay lugares como los bosques inmortales en el continente y las montañas africanas, y hasta hace poco el polo norte, pero eso se acabo, la última gran ciudad del norte callo, nosotros fuimos enviados desde los bosque a ayudar a los gigantes de hielo, esta por demás decir que las cosas no salieron como esperábamos.
—Eso no tiene sentido, tenían el territorio y el clima a su favor, ¿Cómo cayeron?—interviene Ron.
—Tienes razón, ellos tenían más soldados que nosotros, pero nuestra fortaleza nos protegía del clima, y nuestros muros hacían casi imposible cualquier tipo de invasión por la fuerza, pero esos mismos muros de los que tanto se vanagloriaban los gigantes de hielo, fueron realmente nuestra desgracia. Lord Voldemort utilizo un arma que pensábamos extinta desde hace mil años.
—Si algo hicieron bien los hechiceros—intervino la elfa que había estado dirigiendo al grupo—, fue acabar con los inferís. Pero como era de esperarse fue uno de ustedes el que también lo estropeo todo.
—A lo que mi nieta se refiere, es que cuando Merlín y sus cuatro aprendices acabaron con los inferís, uno de ellos se quedo con una muestra de esa arma demoniaca.
—Slytherin—dice Ron con desprecio.
—Así es, es no sabemos cómo fue pero de alguna manera Lord Voldemort se hiso con la antigua fortaleza de aquel antiguo hechicero, y con ella sus temibles armas.
—Según tenemos entendido, Lord Voldemort es uno de los últimos descendientes de Slytherin—informa Harry.
—Si la heredo o la robo, no tiene mayor importancia, lo que nos debe preocupar es que no teme usar inferís—interviene de nuevo la nieta.
Harry sabia que eso no era cierto, si así fuera, la hubiera utilizado en numerosas ocasiones, hasta conquistar el mundo, pero solo la uso en un momento desesperado, incluso él le temía a su destructivo poder.
—El caso, es que utilizando mercenarios, infiltro a un pequeño grupo, con el cual pudo iniciar la infección, de ahí en adelante fue una cuestión de tiempo, en una semana la ciudad entro en caos, luego…
—La ciudad cayó.
—Es una manera amable de decirlo. Los que logramos sobrevivir a los monstruos inferís, aun tuvimos que pelear para librarnos del asedio de las fuerzas de Lord Voldemort, desconocemos cuantos más abran sobrevivido, desde que escapamos de nuestros perseguidores, intentamos llegar a la costa lo más pronto posible, y le seré sincero, si ustedes fueran inteligentes harían lo mismo, este país ya es de Lord Voldemort.
Harry no supo que contestar, era obvio que aun seguía traumatizado por lo que había vivido, y no podía culparlo.
— ¿Cómo se mata un inferí? —fue la pregunta de Ron, en ese momento Harry no pudo evitar alegrarse de haber traído a su compañero de tantas batallas, el pelirrojo, lejos de intimidarse prefirió buscar información útil.
—La mayoría de la información que se conocía de los inferí se perdió hace generaciones, así que solo te puedo decir lo que nosotros descubrimos. Cuando alguien infectado muere, revive como monstruo, no pueden razonar lo único que les importa es comer, y lo único que comen son otros seres vivos, por lo que pudimos averiguar solo les gustan los seres inteligentes, así que ni siquiera molestan al ganado o a las mascotas, si te muerden, por pequeña que sea la herida estas muerto, tardaras horas o incluso días, pero la infección te matara y te levantaras como uno de ellos. La única manera de matarlos es destruyendo su cabeza, y deben poner mucho cuidado en eso, si dañan otra parte lo mejor que lograran será alentarlos, pero no matarlos. Por último, pero seguramente lo más importante, es que no hay cura, no lo intenten, no existe, un inferí siempre será un inferí.
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Las construcción del fuerte se estaba haciendo a una velocidad record, no solo se trataba del esfuerzo titánico de los soldados y los locales capturados, sino que Harry los ayudo creando grandes muros a base de ramas de árbol. Seguramente hubiera sido capaz de hacer mucho mas como hechicero omega, pero no podía arriesgarse, si usaba demasiado poder, se agotaría y sin la ayuda de Hermione y de Pansy, su recuperación podría tardar demasiado, aunque en un futuro Lena también podrá ayudarlo, aun su laso no era lo suficientemente fuerte.
El lazo entre las tropas y los prisioneros fue bastante extraña, pues lejos de mostrarse reticentes a ayudar, obtuvieron un grupo de voluntarios bastante amplio, en combinación de los soldados de los demás lores y el asesoramiento de los hechiceros de Tonks, se les empezó a conocer como el cuerpo de ingenieros, el cual se estaba ganando un merecido reconocimiento entre las demás tropas.
Gracias a las enormes ramas que había creado Harry, el batallón logro labrar un gran muro con puertas, además de una empalizada al frente, y tres grandes torres, desde las que se podía ver perfectamente la imponente fortaleza del lord oscuro. Sin lugar a dudas el trabajo más difícil había sido mantener ocultas dichas torres, al menos hasta que iniciaron las nevadas, todo tuvo que hacerse a un ritmo realmente acelerado, pues para cuando fueron cubiertos por la nieve ya tenían suficientes estructuras para poder protegerse del clima.
—Pronto tendremos que detener la línea de suministros—le informa Ron a Harry—, estamos bien preparados pero las barracas están atestadas, lo mejor sería que regresaran al puerto. De todas maneras los carromatos tendrán problemas para avanzar en la nieve.
—Tienes razón, cada día es más riesgoso para ellos.
El rostro de Harry era sombrío, se encontraba en una de las torres, desde donde había estado recibiendo diferentes informes, por desgracia ninguno bueno. Por lo visto la situación no había cambiado, las fuerzas regulares estaban sufriendo una marcha mucho más difícil, a diferencia de la legión, tenían que atravesar varios pueblos y hasta ciudades, las cuales estaban fuertemente protegidas, lo cual hacia que su avance fuera tan lento. Mientras que el ala derecha del ejército estaba incluso más atrasado, aseguraban que el terreno pantanoso les imposibilitaba avanzar, además de que estaban enfrentando una fiera defensa de las tribus salvajes, pero esto nada de esto había convencido a Harry ni sus compañeros.
—Y seguirán retrasándose—dice Harry.
— ¿A qué te refieres? —le pregunta Ron.
—Son los lores mayores, estoy seguro que más de uno desea que gane Lord Voldemort, mientras que los demás desean que Lord Dumbledore lo resuelva todo sin que ellos tengan que intervenir.
Harry y Ron deseaban marchar al sur, para apoyar a los regulares, pero no podían, si descuidaban la posición serian ellos los que terminarían rodeados, además desperdiciarían el esfuerzo de haber construido aquellas defensas.
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Habían pasado algunas semanas desde que Hermione había formado la nueva guardia en la ciudad capital, y habían tenido un éxito mas allá del esperado, pero pronto se dieron cuenta que las cosas estaban saliendo demasiado bien.
—No creo que esto pueda durar—dice Ginebra, mientras desayunaba junto con Hermione.
—Ni tampoco yo, pero esto es solo una medida temporal, en ningún momento ha sido parte de un plan para conquistar la capital.
—Me alegra que lo comprendas, pero a lo que me refiero es que se nos está acabando el tiempo, de momento las personas nos apoyan, pero tarde o temprano nos van a considerar un ejército conquistador y entonces realmente estaremos metidas en un problema.
—Mientras que la ciudad caería en el caos.
Mas pronto que tarde deberían regresar a la ciudadela, pero tampoco podían irse de golpe, pues entonces los resultados serian aun peores.
— ¿Cómo siguen las cosas en la televisora? —le pregunta Hermione cambiando de tema.
—No podrían ir mejor—contesta satisfecha—, después de los primeros días de la campaña, los empresarios se dieron cuenta de que nuestro negocio sirve para la publicidad. El verdadero problema que tenemos es que no podemos traer suficientes televisores para cubrir la demanda.
— ¿Cuál es el problema?
—Tenemos algunos problemas, el primero sería que tenemos que modificarlos para que puedan funcionar en el mundo mágico, algo que nos está costando muchísimo tiempo, pero lo que es aun peor es que no todos los televisores logramos hacerlos funcionar, entre mas plástico es más difícil, así que los mejores son los más antiguos. Realmente me está rompiendo la cabeza solucionar el problema.
El primer impulso de Hermione fue destituir a Ginebra y ella misma encargarse del problema, pero supo refrenarse, Ginny había sido la elegida para esa tarea y debía confiar en el juicio de Harry al haberla escogido. No fue solo eso, sino que también era una cuestión de sentido común, ella estaba dirigiendo la guardia de una de las ciudades mágicas más importantes del mundo, simplemente no había suficientes horas en el día para lograr encargarse de todo. Además estaba otro problema, era algo personal, su salud llevaba semanas decayendo, y hasta el momento no había encontrado cura posible para su mal, lo peor era que debido a lo repleto de su agenda no había podido dedicarle suficiente tiempo a su propia salud, ella se tranquilizaba a sí misma, pensando que era ese mismo horario tan exigente el que le estaba haciendo ese daño.
De todas maneras tenía muchas cosas que hacer, y no las podía hacer sola, no solo se trataba de mantener el orden en la ciudad sino también tenía que pensar a largo plazo y eso no se lograba por la fuerza, necesitaba el apoyo de las leyes, por suerte había conocido a una experta, y curiosamente ella ya tenía intención de ayudar la organización.
—No te preocupes, si tienes alguna duda yo te puedo ayudar—dijo la señora Chang.
Para sorpresa de Hermione cuando busco a los expertos en leyes de la capital, un nombre era casi constante en todas las listas, se trataba de Hilda Chang, quien se había retirado de los juzgados desde hace años, pero que permanecía siendo una de las catedráticas más renombradas en leyes.
—Entiendo lo que dices, pero debes comprender que Londinium siempre fue gobernada por el congreso, aquí se hace lo que el primer ministro dicta, el alcalde fue un cargo que se creó hacer tres siglos aproximadamente, pero fue porque el primer ministro tenía demasiado trabajo y delego la autoridad en alguien para que se encargara de que las calles se barrieran.
— ¿Entonces el alcalde no tiene ningún poder? —pregunta bastante desilusionada.
—Depende desde donde lo mires, legalmente hablando, la guardia de la ciudad está bajo el control completo del alcalde, además de todos los oficiales encargados del mantenimiento de la ciudad también están bajo su control, el problema es que todos los alcaldes siempre han cedido ante cualquier directriz del primer ministro.
—Entonces creo que puede funcionar—mas para sí misma que para su compañera.
—Si te puedo ayudar, solo pídemelo.
—Quiero saber otra cosa ¿Qué necesito para nombrar un nuevo alcalde?
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No eran pocos los que se habían preguntado de quien se trataba la misteriosa mujer que acompañaba a Lord Dumbledore, parecía ser alguien de su confianza, pero no la pudieron identificar, de lo que pronto se dieron cuenta es de que era alguien mucho más peligroso de lo que parecía.
De los tres cuerpos del ejército fue el central, el que tuvo que lidiar con las defensas más importantes. La estrategia principal fue que la caballería pesada de Lord Black arremetiera contra cualquiera que intentara frenar sus pasos, después de lo cual la infantería atacaría para acabar con todo, o en caso de las ciudades para iniciar el asedio.
Todos sabían que Lord Dumbledore no entraría en batalla hasta que Lord Voldemort apareciera pues necesitaría toda su fuerza para enfrentarlo. Luego de Dumbledore en rango le seguía el general de brigada Moody, quien a su pesar tenía que coordinar los ataques , lo que impedía que estuviera en el frente de batalla, así que las tropas buscaron otros caudillos, una posición que Lord Black no tuvo ninguna dificultad para ocupar, su presencia y valor inspiraba fácilmente a sus tropas, pero no era el único, Lilian Evans pronto se gano una reputación que competía con la de Sirius, y no era para menos, cuando entraba en batalla, sus flamas hacían verdaderos estragos en cualquier enemigos, además de que parecía no sentir ningún tipo de temor a la hora de entrar en combate.
—Siempre tuviste un gran control de la magia elemental—escucho que le felicitaban.
Después de haber tomado una de las ultimas ciudades importantes de aquellos territorios, Lilian había sido de nuevo aclamada, pero después de que la limpieza había iniciado ella se había alejado y miraba con cierto desdén su obra.
—Se tienen que aprovechar los dones que tenemos—le contesta sin voltear a verlo.
— ¿Realmente era necesario todo esto?
El coronel Lupin vestía una armadura muy sencilla debajo de su capa de pieles, nadie podría imaginarse que era el jefe de inteligencia del imperio.
— ¿Cómo me encontraste?
—Ya deberías de saber que hay muy pocas cosas de las que yo no me entere, y la verdad es que no es demasiado difícil reconocer que esto es obra tuya.
Toda esa zona de la ciudad había sido abrazada por las llamas, y ciertamente ella era la causante.
—No disfrute hacerlo Remus, si eso es lo que te preocupa.
Claro que eso le preocupaba, pero por desgracia no era lo único.
—Esto es la guerra, si no les hubiera hecho eso, ellos me hubieran hecho algo parecido a mí.
La destrucción era tan definitiva, que en opinión de Remus hubiera podido obtener iguales resultados a través de métodos menos brutales.
—La última vez que estuviste en la mansión Black no podías hacer apenas ningún hechizo ¿Cómo lograste hacer todo esto?
Lily se sonrojo, le avergonzaba la manera en que había recuperado su poder, en el fondo, incluso ella sabía que estaba equivocada, pero no había manera de que se arrepintiera de las decisiones tomadas.
—No sé porque lo preguntas, si ya conoces la respuesta.
—Claro que lo sé, estas usando la cámara de Lord Dumbledore, tú misma sabes lo dañina que es.
El no la comprendía, ella había sido una de las hechiceras más poderosas de su generación, y la frustración de no poder usar sus poderes casi la habían vuelto loca. Aparte de esa frustración personas, tenía que pelear en una guerra, no podía darse el lujo de sanar de manera normal.
—Somos de los pocos que sabemos el secreto de Dumbledore ¿Cómo puedes hacer esto?
— ¡Estoy haciendo lo que tengo que hacer, y definitivamente no dejare que un espía cuestione mi ética!
Remus sabía que Lily nunca había sido la mujer más estable del mundo, pero desde su regreso, su estado de ánimo era realmente caótico.
— ¿Sabes en donde esta? —después de un largo e incomodo silencio, por fin Lily rompió el tenso ambiente.
—Claro que lo se—comprendiendo inmediatamente de que estaba hablando—, pero no pienso revelártelo, ni no prometes al menos que no iras a intentar secuestrarlo.
Obviamente era no era su intención, aunque tampoco estaba demasiado lejos, aun así tuvo que tragarse la respuesta cortante que había ideada, pues realmente deseaba esa información.
—Lo prometo, solo quiero saber en donde esta, para poder ayudar en caso de que haya un verdadero peligro.
—De acuerdo.
De entre su uniforme saca un papiro enrollado.
—Las tropas de Harry son las más adelantadas, conquisto la ciudad costera, actualmente están marchando al paso occidental, donde tendrán que esperarnos a todos los demás.
No estaba de acuerdo en las maneras que su hijo estaba utilizando para conseguir sus objetivos (cualquiera que estos fueran), no podía evitar sentir una punzada de orgullo, por todo lo que su hijo había logrado en tan poco tiempo.
—Es una posición peligrosa, llevare mis tropas a apoyarlo.
—Eso sería un error, si avanzas de esa manera, revelarías su posición, y entonces si estaría en verdaderos problemas.
—Esa actitud es la que a puesto a mi hijo en esta situación.
La discusión no había durado mucho, pero al menos Lupin había logrado convencer a Lily de que no hiciera ninguna locura. La mujer quería avanzar con sus ropas pero comprendía que Remus tenía razón, eso solo pondría a su hijo en un mayor peligro, Solo había una salida para el problema, solo tenía que quemar todo lo que había entre ella y su hijo.
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Desde el fuerte que habían construido en el paso occidental, podían observar como el ejército de Voldemort se fue preparando para la batalla, y no podían estar más preocupados, Las tropas parecían ser una verdadera marea y solo se trataba de las fuerzas que habían salido de la titánica fortaleza, en sus muros había una cantidad de guerreros completamente desconocida.
El paso por las montañas era un lugar que no tenían mucho en cuenta, pues normalmente a esas alturas del año ya debía estar sepultado por varios metros de nieve, volviéndolo completamente intransitable. Lo que no habían tenido en cuenta es que Harry, un hechicero de nivel omega, usara sus poderes para que la nieve fuera una ilusión, y que la verdadera fuera una verdadera herramienta para sus tropas. Era magia climática en la que había estado trabajando durante el último año, pero solo a un nivel mucho más pequeño y con un objetivo muy diferente, pues lo había considerado como una herramienta turística en el mejor de los casos, solo alguien con su poder podía lograr hacer funcionar esa tecnología a ese nivel. En un principio había pensado que serviría como una mera atracción turística, pero ahora le estaba sacando un provecho que simplemente no se había imaginado.
—Podríamos llamas refuerzos desde el puerto—había sugerido Ron, pero no se le veía muy convencido.
—Es una opción, pero los soldados que dejamos atrás, son muy pocos como para hacer una verdadera diferencia, y correríamos el riesgo de quedar atrapados—dice Harry.
— ¿Entonces qué hacemos? —pregunta Lena.
—Fortalecernos, los regulares se están atrasando y los otros cuerpos libres desconocemos donde estará. Deberemos instalas todas las maquinas de asedio en el muro y en las torres, eso nos dará una potencia de fuego superior.
El retraso de los regulares ayudo a que la legión se fuera preparando cada vez más, el problema era que tarde o temprano tendrían que enfrentar a una batalla verdadera, y desconocían completamente lo que pasaría en ese momento.
En el momento en que lograron restablecer de nueva cuenta una vía de comunicación confiable con los regulares, empezaron a intercambiar informes, ya fuera sobre el terreno o sobre los enemigos. Era extraño imaginarse que el ejército regular, con toda su maquinaria militar estuviera tan mal informado de la situación en la fortaleza oscura, sobretodo en comparación con la ciudad capital, donde se seguían transmitiendo reportes sobre la guerra con regularidad.
El equipo de transmisión de Lee Jordan, había estado haciendo varios reportajes, que eran enviados inmediatamente a la capital, gracias al equipo que habían preparado incluso podrían transmitir en vivo, pero eso lo tenían prohibido, no podían arriesgarse a enviar información comprometedora, por eso las transmisiones que habían hecho desde el fuerte, habían sido cuidadosamente editadas, para evitar dar una ubicación exacta de donde se encontraban. Aun así se habían gravado grandes tomas del ejército de Lord Voldemort, pero esas no podían ser transmitidas, al menos mientras continuaran escondidos, entonces tal vez se atreverían a transmitir en vivo. En un principio habían considera la idea de quedarse en el puerto, pero no habían llegado tan lejos como para quedarse a la mitad, además contaban a el mejor medio de huida a su disposición así que podían arriesgarse un poco.
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Los legionarios estaban cada día mas nerviosos, habían levantado una gran estructura en un tiempo record, pero a cada momento parecía que se tendrían que enfrentar con ese titánico ejército ellos solos. El batallón de caballería mercenaria también estaba tenso, eran profesionales, pero solo combatían por dinero, así que las causas perdías no era algo que les interesara demasiado.
Cuando escucharon que los regulares estaban por llegar, la moral empezó a aumentar, la noche anterior los preparativos disminuyeron, el día siguiente necesitarían estar lo más descansados posibles, era la hora de que los soldados que se habían convertido en constructores volvieran a ser guerreros.
El alto mando de la legión también estaba entusiasmado, era hora de que iniciaran la operación, tenían planes que seguramente darían fuertes golpes al enemigo, pero no podían estar seguros sino hasta que los llevaran a cabo. Había otra razón por la que estaban entusiasmados, pues según lo que habían estado planeando con los regulares, residirían los esfuerzos que necesitaban para por fin iniciar el asedio.
Harry se había vuelto asiduo a mirar por encima del muro que había ayudado a construir, y no podía evitar preguntarse si realmente lograría marcar una diferencia.
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Los exploradores que viajaban por delante del ejército habían regresado con informes que no les habían gustado en lo más mínimo a los generales, y si sumaban eso a la información que les había enviado Lord Potter, todo se complicaba aun más. Tendrían que dar un buen golpe durante el primer avance, o si no sería imposible crear un cerco alrededor de lord Voldemort, o aun peor, que en lugar de hacerlos retroceder, fueran ellos los que fueran rechazados, algo que acabaría completamente con la campaña.
El primer ataque seria primordial, si lograban hacerlo correctamente lograrían al menos dos cosas, la primera disminuir las fuerzas enemigas sustancialmente, además darían un muy buen golpe a la moral de sus rivales. Los generales estuvieran discutiendo durante horas quien debía dirigir aquel ataque, barajaron varios nombres, pero al final llegaron a la decisión de que Lord Black sería la mejor opción, quien se había convertido en poco tiempo, en uno de los caudillos más importantes de la campaña. Lo que apoyo esa decisión fue que las mejores tropas para hacer lo que planeaban eran exactamente las de Sirius, quien seguramente lograrían ser más efectivas con su líder dirigiéndolos desde el frente.
Cuando Sirius recibió las ordenes, supo que sus tropas correrían un gran riesgo, si la caballería perdía potencia, serian ellos los que perderían uno de los cuerpos más importantes del ejército. Durante las horas previas al amanecer se podía sentir la tención en el aire, nadie estaba seguro de lo que les deparaba el inicio de la batalla, pero todos sabían que había llegado el momento de actuar.
Harry miraba detenidamente desde la torre, como se formaban las tropas afuera de la fortaleza oscura, eran inmensas, pero se encontraban desorganizadas, mientras tanto sus propias tropas también estaban preparadas, la infantería pesada estaba formada lista para la batalla, mientras que la infantería ligera estaba en el muro, la mayoría con sus arcos, pero otros tantos tenía preparadas las maquinas de asedio que habían modificado. Según los planes la infantería pesada no debería entrar en combate, al menos por el momento, mientras que los arqueros solo darían fuego de cobertura, pero cualquier cosa podía pasar, así que lo mejor era estar preparados. Harry estaba vistiendo su armadura completa, además de su pesada capa de pieles, que le daba la apariencia de un antiguo jefe de clan salvaje.
Harry seguía observando el campo de batalla, cuando por fin las tropas del cuerpo principal empezaron a llegar, se trataba de la avanzada de Lord Black. Su caballería pesada parecía algo indetenible, una gran ola de metal.
Estaba amaneciendo, y por fin había dejado de nevar, al menos de momento, el sol hacia brillar las armaduras, parecía una imagen de leyenda, y Sirius al frente de sus tropas parecía como si el rey Arturo dirigiera una carga de caballería.
Harry estaba mirando desde la torre más alta de las que habían levantado, cuando las tropas del cuerpo principal empezaron a llegar, se trataba de la avanzada de Lord Black. Su caballería pesada parecía algo indetenible.
Estaba amaneciendo, y por fin había dejado de nevar, al menos de momento, el sol hacia brillar las armaduras, parecía una imagen de leyenda.
—Arqueros, prepárense—grito Harry, para alertar a sus tropas.
Lena se había acercado a ver lo estaba pasando, hasta hace muy poco había estado con la demás caballería ligera, pero ella era una estudiosa del arte de la equitación, no solo militar sino de todo ámbito, y aunque se le podía considerar una experta en el combate, lo que iban a hacer, era algo que nunca había visto, ere no era su método de hacer la guerra, pero aun así, hubiera dado casi cualquier cosa por estar en la primera línea de aquella tropa.
La carga empezó apenas con un trote, pero pronto adquirieron la velocidad indicada para envestir contra la desorganizada infantería de lord Voldemort. Al unisonó bajaron sus largas lanzas, con las cuales empezaron a envestir de manera contundente, como si estuvieran cortando el césped. Típicamente la caballería no atacaba de esa manera, por eso no se esperaban ese tipo de ataque, y mucho menos que continuaran avanzando sin siquiera aminorar la marcha, cuando las lanzas terminaron rompiéndose, lejos de regresar reforzaron la velocidad de su ataque, ahora atacando con espadas largas. Los líderes de la infantería no comprendía que es lo que estaba pasando, era un suicidio, aunque perdieron una gran cantidad de tropas, tarde o temprano aniquilarían completamente a la caballería, estaban gastando todo su impulso, intentando atravesar las tropas.
En un momento la caballería se divide y cambia de golpe su dirección, entonces pensaron que por fin podrían acabar con sus enemigos, mientras intentaban escapar. Recuperados de la impresión movilizaron las tropas para acabar con ellos. El batallón que se encargaría de la persecución contra la retaguardia de la caballería, era bastante numeroso, y se mostraron confiados cuando los vieron huir hacia las montañas, donde quedarían atrapados y podrían por fin aniquilarlos.
Una ventisca de nieve nublo la visión de los perseguidores, lo que hiso que no estuvieran para nada preparados para la lluvia de flechas que recibieron, Los pocos que sobrevivieron pudieron informar de un gran muro de madera y hielo desde el cual un grupo de arqueros había cubierto a la caballería para que lograran atravesar las puertas.
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Sirius había esperado encontrarse con un campamento y con tropas a medio congelar atrás de una simple línea de barricadas, pero lo que encontró era muy diferente, habían aprovechado las mismas montañas para fabricar un fuerte de buen tamaño, donde se habían resguardado no solo se los enemigos, sino también del clima.
—Pensé que nunca llegarían, déjame adivinar, tuvieron que regresar por qué olvidaron las llaves—le dice Harry bromeando a Sirius.
Muy gracioso, nosotros si tuvimos que pelear para llegar hasta aquí—le contesta Sirius, antes de compartir un fuerte abraso— ¿ya existía este lugar? —le pregunta después de soltarlo.
—No, solo aprovechamos lo que encontramos, teníamos que entretenernos en algo.
El ataque había sido costoso para las tropas de Lord Black, habían perdido a una buena parte de sus soldados, y tenían a otros tantos heridos, pero habían cumplido el objetivo mejor de lo que se habían imaginado.
—Tenemos pocos sanadores, pero si espacio y recursos—le explica Harry, mientras miran como el equipo médico ayudaba a los heridos.
—Te lo agradecemos, pero el día esta muy lejos de terminar, aun tenemos mucho que hacer.
—Sirius, espero que realmente no estés pensando en volver a hacer lo mismo—le advierte Harry.
—Quisiera, pero ni yo estoy tan loco, esto será una guerra larga, no debemos apresurarnos.
Desde lo alto del muro pudieron ver como los arqueros impedían que cualquiera siquiera intentara acercarse. De momento no era nada peligroso pues seguían confundidos por el ataque de la caballería y la aparición de aquel fuerte.
La zona oriental no había tenido tanta suerte, las tropas de los lores mayores estaban más lejos y menos preparadas para aquella estrategia, pues aunque eran muchos más y tenían muy buenos equipos para pelear, sus defensas físicas eran solamente barricadas que lejos de ayudar, habían entorpecido a la caballería, lo que hiso que hubieran mas perdidas de las necesarias.
Con el paso montañoso y los pantanos bloqueados, solo quedaba la planicie sur, fue entonces que la infantería principal de Dumbledore llego al campo de batalla, lo que logro por fin cerrar el círculo alrededor de la fortaleza.
Esto no me gusta—dice Sirius.
—Esto es una guerra, lo que me preocuparía es que te gustara—le contesta Harry.
—No es eso, es solo que esto no es lo que me esperaba ¿Por qué las tropas están afuera de la fortaleza? —le dice con preocupación en la voz— Esto no tiene sentido.
—No tengo idea.
Lo que si tenía, eran muchas teorías, y ninguna de ellas le gustaba.
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Había sido una decisión complicada, pero era su última opción, necesitaba la firma de un lord mayor mas, y se le habían acabado las opciones. La gran mansión Malfoy no se encontraba muy lejos de la mansión Black. Era un lugar impresionante, mas como un pequeño castillo que como una residencia, con suficientes guardias en la entrada como para desalentar a cualquiera que le interesara averiguar qué tipo de tesoros había dentro del lugar.
—Lady Potter viene a visitar a Lady Malfoy—les dice uno de sus legionarios al líder de los guardias, el cual había sido escogido particularmente por lo potente de su voz.
Hermione estaba acompañada por una docena de sus mejores legionarios, los cuales estaban usando el equipo de la infantería pesada, el cual imponía mucho más que el de la infantería ligera. En realidad no esperaba ningún ataque, pues se encontraban en una de las zonas más seguras de toda la ciudad, la razón por la que los había traído con ella era por aparentar una imagen de poder. Cuando los soldados abrieron la entrada, Hermione baja de su carruaje, los soldados no pudieron menos que impresionarse, la joven portaba un vestido blanco con detalles dorados, por atrás era largo, pero por el frente era diminuto, dándoles una visión clara de sus interminables piernas. Para la ocasión se había colocado una delicada corona de oro, a ella no le gustaba utilizar su rango como reina, pero dada la situación, debía utilizar todas las armas a su disposición.
Un amable mayordomo la escolto hasta una gran puerta de madera, la cual era la entrada a otra ala de la mansión.
—Lady Malfoy la está esperando.
Era obvio que el mayordomo ya no podía continuar, así que entro sin saber que esperar.
Era un jardín paradisiaco con flores exóticas que provenían de todo el mundo, que le daba la apariencia de estar a lado de la playa, el techo era similar al del colegio, pues se podía ver claramente el cielo despejado. Había numerosas estatuas y fuentes de mármol que decoraban el jardín, las cuales debían de valer una verdadera fortuna. En el centro del jardín había una piscina de buen tamaño, que estaba rodeada por cuatro estatuas, una en cada esquina, cada una era de una mujer con un cántaro, de donde salía el agua que llenaba la piscina. En la alberca y en sus alrededores pudo ver a casi veinte jóvenes en diferentes grados de desnudes, las cuales llevaban a cabo diferentes tipos de juegos.
Lady Malfoy estaba sentada en lo que parecía ser un trono, si este lo hubieran combinado con una gran cantidad de cojines de diferentes colores, donde seguramente se podía recostar de manera muy cómoda, ella vestía una bata de una gasa que no hacia gran cosa para ocultar su desnudes, pero no estaba sola, en sus piernas estaba sentada una joven de cabello negro, con la cual se estaba besando apasionadamente, mientras que con si mano derecha jugaba con el amplio pecho de la joven. Hermione tuvo que carraspear un poco con la garganta, para llamar la atención de su anfitriona, la cual al escucharla alejo un poco a la joven, la cual se cio levemente decepcionada.
—Lo siento mucho, no había notado lo tarde que se había vuelto—dice con una sonrisa que demostraba que no lo sentía en lo mas mínimo, y que seguramente estaba muy consciente de la hora que era—, querida, ve y juega con tus primas, tengo asuntos que atender con Lady Potter.
La joven se levanto mientras acomodaba su diminuto bikini rojo, con mucha decepción en el rostro, pero al recibir una juguetona nalgada se fue un poco más animada.
—Mi sobrina—le dice como si nada—, está pasando unos días de visita.
— ¿Asiste a Hogwarts?
—No, mi hermana Bella tiene su manera muy particular de criar a sus hijos.
—Entiendo—la verdad es que no lo entendía, pero tampoco quería averiguar más.
Con un gesto de su mano, Narcisa hiso que algunas jóvenes trajeran varios grandes cojines, para que Hermione se pudiera recostar en frente de ella.
— ¿A qué debo la visita de la temible reina conquistadora que tomo la capital? —pregunta Narcisa con una expresión sarcástica.
— ¿Realmente piensan eso de mi?
—Supongo que los mas idiotas, pero que se le va hacer tenemos una epidemia de idiotas—encoje los hombros quitándole importancia.
—Ciertamente hay muchas personas que no apoyan mi presencia, y mucho menos la de mis tropas, por eso pienso que ya viene siendo hora de que regresemos a la ciudadela.
—Eso enviaría a la ciudad al más profundo caos, mucha gente morirá—por primera vez seria desde que Hermione había llegado.
—Lo sé, por eso necesitamos un nuevo gobierno, que tenga la fuerza suficiente para imponer pero más legitimidad de la que yo poseo.
Narcisa medito un instante las palabras de la joven, y luego recupero su misma actitud relajada.
—En ese caso, debes estar buscando el apoyo de los lores mayores ¿me equivoco? —sonriendo de nuevo.
—Para nada, si consigo el apoyo de cinco lores, el cargo de alcalde seria completamente legal.
—El voto de tu esposo es uno, ¿Cuáles mas tienes?
—Longbottom, Bones y Black.
—La frígida, la lesbiana, y el alcohólico, un grupo interesante. Junto con Potter son cuatro de los apellidos más respetados de todo el imperio.
—Si su familia nos apoyara seriamos el grupo más importante que ha habido en generaciones.
—Supongo, pero porque no me dices ¿Por qué buscas mi ayuda?, nosotros nos hemos labrado una reputación bastante diferente a la de tus aliados.
—Esa podría ser una manera de verla, pero no la única, los Malfoy son los comerciantes más grandes del imperio, y aunque estoy segura de que sus ganancias se ven aumentadas por el caos, estoy igualmente convencida que cuando este es cercas de casa en lugar de en las fronteras del imperio, sucede todo lo contrario. Si la ciudad cae, ustedes pierden dinero, así de simple, y el dinero no obedece ningún tipo de tradición familiar o famas creadas por generaciones.
Narcisa mira detenidamente a la joven, en un principio había pensado que no era más que un simple juguete de Lord Potter, pero según conversaban se daba cuenta de que tenía un verdadero cerebro, algo que rara vez encontraba entre sus iguales.
—Tienes razón, los negocios han empeorado mucho desde que se fue el ejército, así que supongo que podríamos llegar a algún acuerdo, pero antes quisiera que contestaras una pregunta.
—Te escucho.
— ¿Por qué usas un cinturón de castidad?
Hermione sabía que Narcisa estaba disfrutando intentando desequilibrarla, seguramente mucho de lo que había visto había sido solo un teatro para lograrlo, pero fue el último comentario el que por fin la desconcertó. Por la posición en la que se había recostado había tenido que dar una buena visión a Narcisa de lo que ocultaba bajo su falda, la cual intentaba estirar sin mucho éxito.
—No sé qué tiene que ver con lo que estamos discutiendo.
—Nada, solo digamos que se trata de un asunto de confianza.
Hermione da un respiro profundo, para recuperar la calma y pensar una respuesta.
—Porque lo disfruto—le contesta con descaro—, la dulce desesperación de la excitación infinita, que experimentamos mi hermana-esposa y yo cuando nos abrasamos es indescriptible…—aunque dijera que era indescriptible continuo hablando bastante sonriendo pícaramente.
Hermione no sabía a de donde había sacado todo ese descaro, pero al ver a Narcisa reír sinceramente, supo que había acertado con su respuesta.
—Me agradas, está bien, creo que podemos llegar a un buen acuerdo, beneficioso para ambas.
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El golpe que habían sufrido por la caballería pesada, había traído una pérdida de soldados realmente grande, pero al final, los líderes del ejército habían logrado recuperar el orden en sus tropas, a sus espaldas tenían la inmensa fortaleza oscura y al frente las tropas del hombre más fuerte del mundo, no había ninguna opción sencilla para ellos, pero sabían que si no se organizaban serian aniquilados.
Cuando las tropas de Lord Dumbledore terminaron de desplegarse alrededor de las fuerzas de Lord Voldemort, continúo el primer día de batallas. La intención era romper la confianza de las tropas enemigas y que se rindieran o que intentaran regresar a la fortaleza, para lo cual decidieron utilizar al otro paladín que había surgido durante la campaña, ahora se trataría de Lady Evans. Ella dirigiría a los mejores batallones que poseían, su objetivo era muy especifico, debían controlar al enemigo y Lily era sin lugar a dudad la indicada para ello, su método de pelea, lograba atemorizar tanto aliados como a enemigos.
El primer día fue para las fuerzas de Lord Dumbledore, mientras que el segundo fue para nadie. Desde primera hora el acorralado ejército lanzo escaramuzas, con intención de romper el sitio, pero ninguno logro ningún avance significativo. El fuerte en el paso montañoso se mantuvo inamovible, fue difícil, los atacantes trajeron sus propias maquinas de asedio para intentar romper el muro. En dos ocasiones la caballería tuvo que salir del fuerte para alejar a los atacantes.
Cho había buscado posiciones alternas, para colocar a sus soldados alrededor de las montañas, desde no solo arrojaron sus flechas, sino que utilizaron las mismas montañas a su favor, para causar derrumbes controlados.
El cuerpo de ingenieros demostró realmente su valía, cada parte del fuerte que lograban destruir ellos se apresuraban a repararlo, impidiendo así el avance del enemigo.
El tercer día, no hubo mayor batalla, se llevaron a cabo pequeñas escaramuzas, pero ningún enfrentamiento importante. Los soldados hicieron su mejor esfuerzo para cavar algunas trincheras, algo muy difícil, pues las bajas temperaturas mantenían congelado el suelo. La caballería ligera había aun mas difícil el trabajo de los enemigos, pues tenían que defenderse de sus ataques aleatorios.
Las nevadas se habían detenido, pero las temperaturas eran gélidas. Las tropas tenían diferentes grados de preparación para ese clima, probablemente los mejor preparado eran los legionario, y no solo por su fuerte, sino también por sus propios uniformes. Solo Lord Potter había invertido tanto tiempo y dinero en mantener seguros a sus soldados. Además de esto estaba la cuestión de los suministros, algo en lo que de nuevo la legión se llevaba el primer lugar, pero las tropas de Lord Dumbledore tampoco se quedaban atrás, tenían una línea de suministros relativamente segura, y en esto radicaba una de las ventajas mas importantes que tenían, pues mientras que los soldados invasores disfrutaban de buenos y suficientes suministros, los guerreros de Lord Voldemort, se las tenían que ingeniar con sus propias reservas
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En la capital, los fanáticos de la sangre limpia no habían logrado terminar con su autoimpuesta misión. Su odio se había enfocado en la líder de los soldados que habían tomado la ciudad. Esta organización había estado preparando durante mucho tiempo, y cuando habían visto por fin la oportunidad, pensaron que fisilmente se podrían hacer con la ciudad, para cuando Lord Voldemort llegara victorioso, presentarían una ciudad completamente limpia de indeseables. Pero aquella reina extraña había impedido su sagrada misión.
El odio que empezaron a sentir por Hermione se volvió algo visceral, no podían soportar que al tener el premio tan cercas, llegara alguien y se los arrebatara. Cuando los puristas se enteran del origen muggle de Hermione y peor aún, que sus soldados en su mayoría eran esclavos liberados, todo emporo aun más. De día los puristas deban discursos, incitando el odio de sus seguidores, culpando a los media-sangre de la guerra, y acusando a Hermione de tirana, quien se suponía que estaba llevando a cabo un plan para apoderarse del imperio. Mientras tanto durante las noches, los más violentos hacían ataques al azar, lo que imposibilitaba detenerlos.
—Ya es hora de que regresemos a la ciudadela—les informa Hermione a sus compañeros mas cercanos.
—Si lo hace en este momento, la ciudad caerá en el caos—le dice el señor Chang.
—Lo sé, y por eso lo haremos de una manera escalonada, pero hay varias cosas que debemos resolver antes.
— ¿De qué se trata?
—La ciudad necesita un verdadero gobierno.
En teoría la capital contaba con un alcalde, pero este cargo nunca había pasado de ser algo meramente simbólico, y el hombre que había estado a cargo en ese momento, no había estado para nada preparado para lo que le había tocado enfrentarse, tanto fue así que había tomado el primer barco al continente, cuando se había dado cuenta que tenía que gobernar realmente la ciudad. En esos momentos se encontraban reunidos en la mansión Potter, entre los presentes se encontraban el señor Chang y su nuera, los gemelos Weasley, representando a los empresarios de la ciudad, el duende Griphook representa a la banca, lady Black de parte de los lores mayores, por ultimo y bastante incómodos, se encontraban dos representantes de la burocracia del gobierno, los cuales hasta antes del inicio de la guerra, eran los ayudantes de los ayudantes de los funcionarios, pero que en su ausencia habían tomado sus puestos. Dicho grupo había sido encargado de tomar las decisiones desde que Hermione lo había fundado cuando empezó a hacerse con la ciudad.
—En mis manos tengo la carta de renuncia del antiguo alcalde—les explica antes de depositar dicha carta en la mesa.
Para usos prácticos la ciudad llevaba meses sin ningún tipo de alcalde, pero esta renuncia le daba una formalidad que hasta el momento no había tenido. Todos los presentes revisaron la cata, sin saber exactamente a donde iba a todo.
—Como sabían, se trata de un documento oficial, y no puede ser falsificado.
— ¿Dónde encontró al alcalde? —le pregunto el señor Chang.
—Fue difícil, pero gracias a algunos contactos en el continente, logramos localizarlo en la frontera francoitaliana.
— ¿Cómo lo convenció de renunciar? —pregunto uno de los pocos funcionarios presentes.
—En realidad fue mucho mas sencillo de lo que pensé—dice con simplicidad—, por lo que me explico, sus "asuntos personales inaplazables" lo obligaron a salir inmediatamente del país, impidiendo su llamado a las armas, por lo cual dejo su renuncia firmada y sellada, para facilitar el funcionamiento del gobierno sin él.
Los presentes no sabían que tanto de lo que decía la joven era verdad, pero comprendía que era una buena forma de explicarlo al público.
—Gracias a esto, en ausencia de poderes, se debe nombrar a un gobierno, provisional, el cual se encargue de la ciudad hasta que el congreso regrese.
— ¿Esto es legal? —pregunta George, intentando ocultar la risa.
—No es que nos preocupe, pero quisiéramos saberlo—termina su hermano.
—Según las leyes solo necesitamos el apoyo de cinco lores mayores, y todo seria legal—ella sabía que estaba estirando la ley al máximo, pero no estaba mintiendo en ese aspecto.
—Pero todos los lores mayores están en el frente de guerra—señala uno de los funcionarios.
—No exactamente, sus representantes pueden brindar su apoyo.
Era algo incluso más gris, pero si hablaba con los jueces indicados, todo podía ser legal. Lo que los presentes sabían perfectamente, era que los argumentos de la joven, tenían un peso muy especial, y este era el de sus tropas.
—Yo represento a Lord Potter, y pienso que Lady Black, seguramente nos brindara su apoyo ¿no es así?
—Claro que si—se apresura a contestar.
—Esos son solo dos—interrumpe un funcionario.
—Ya he hablado con Lady Longbottom, quien esta convencida de que su nieto estará feliz de apoyarnos. Además Lady Bones nombro a su sobrina como albacea y heredera de su titulo, ella también está con nosotros.
—Solo necesitaría a alguien más —señala Griphook muy interesado.
Hermione había intentado comunicarse con los demás lores, pero ninguno le había interesado, fue la última de las opciones la única que la había recibido, no era alguien con quien quisiera relacionarse, pero así era la política.
—Lady Malfoy, agradecemos mucho su presencia.
—Y yo agradezco la invitación, Lady Potter—le contesta antes de sentarse enfrente de Hermione.
Cualquiera que viera a Lady Malfoy, pensaría que solo podía ser mayor un par de años que Hermione, pero en realidad, tenía un hijo de la misma edad que la joven. Hasta el momento solo la castaña sabia de la ayuda de Narcisa, pero ni siquiera ella había estado segura de que asistiría a la reunión. La llegada de la rubia fue una bomba para todos los presentes, que no sabían que pensar al respecto.
—Con su ayuda somos cinco, Lady Malfoy, ahora solo nos faltaría saber, si contaremos con el apoyo de los funcionarios.
Ambos funcionarios se miraron el uno al otro, en busca de concejo, pero ninguno sabia realmente que decir, había un buen grupo de funcionarios con más ambición que sentido común, que pensaba que podía hacerse con el poder, incluso se consideraba ya un nuevo gobierno.
—Nosotros la apoyaremos, pero…—sin saber cómo explicar su situación.
—Entiendo su indecisión, pero no deberían preocupar demasiado, les garantizo que el gobierno seguirá funcionando.
La sonrisa misteriosa con la que intento tranquilizarlos, surtió el efecto contrario. Si los funcionarios presentes hubieran sabido lo que estaba pasando en esos momentos, seguramente hubieran tenido muchas más replicas.
—Solo nos queda decidir a quien nombraremos alcalde—señala George, quien se estaba divirtiendo con la situación.
— ¿O serás tu? —pregunta Fred, quien a pesar de haber estado distraído mirando el escote de Lady Malfoy de una manera bastante descarda, si había estado poniendo atención.
—Después de barajear diferentes nombres, tengo algunos que podríamos escoger.
Esto era una manipulación de su parte, bien sabia que la lista que portaba solo tenía un solo nombre que podía funcionar. Los que vieron la lista llegaron rápidamente a la conclusión que Hermione había planeado.
—Así que el viejo Chang—dice Fred—, no me parece mala opción.
—Creo que pudieron preguntarme antes de colocar mi nombre en esta lista—interviene el señor Chang.
—La ciudad y el imperio lo necesitan, nunca pensé que alguien con honor rechazaría el llamado.
Hermione siguió hablando, ella sabía que su estrategia era francamente manipulativa y que sus compañeros sabían lo que estaba haciendo, lo que hacía que funcionara era que no tenían un verdadero argumento en contra, excepto la madre de Cho, que siempre acompañaba al patriarca de la familia. Ella había apoyado que su familia se integrara al movimiento que había organizado Hermione, pero con la intención de que su suegro solo participaría de manera simbólica, convertirlo en alcalde era algo muy diferente. Ella había sido la que la había aconsejado de cómo lograr hacer legal el cambio de alcalde, y que le hubiera ocultado sus intenciones era abiertamente una traición. Lo peor para Hilda Chang era que no tenia manera de debatir de manera contundente la candidatura de su suegro, su salud era algo que solo interesaba a ella y su familia, además, si llegaba a decirlo en la reunión, su suegro nunca se lo perdonaría.
El discurso que continuo dando Hermione no fue muy largo, pero hasta cierto punto si fue inspirador, todo con la intención de inflar el ego del candidato, a la vez que impedía que se alejara de lo que ella quería, a final de cuentas ese era el punto más débil de su plan. Los demás miembros del consejo no tenían ninguna reticencia importante, los empresarios sabían que él sería capaz de mantener la paz en las calles. Por su parte los representantes del banco tenían una opinión neutra, en cuanto a la economía, resultaba un buen candidato por la estabilidad, pero necesitaban aclarar un punto en particular.
—Cuando fundamos este consejo, llegamos a algunos acuerdos, en los que se había acordado que los no humanos seriamos protegidos como las demás especies, y sobre todo que podríamos seguir manejando las finanzas como lo hemos hecho durante siglos ¿piensa mantener el acuerdo?
—Yo mismo firme el tratado, y no lo hubiera hecho sino creyera en lo que está escrito—dice con firmeza.
Poco a poco los, presentes, realizando algunas preguntas, que el señor Chang fue contestando, reafirmando su nuevo rol como candidato, la verdad era que ni siquiera se dio cuenta de en qué momento lo había aceptado. Mientras escuchaba a sus compañeros discutir, cruzo la mirada con Narcisa, quien seguía en silencio los acontecimientos, no era para menos, a final de cuentas entre las dos había decidido quien sería el mejor alcalde que podían encontrar.
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Pasaron casi quince días en la situación de estancamiento, seguía habiendo batallas, pero simplemente no se había logrado ningún tipo de avance verdadero. Esto era obviamente beneficioso para las tropas de Lord Dumbledore, sobre todo cuando las nevadas regresaron. Los líderes del ejército sabían que esto iba a pasar, tarde que temprano tendrían que hacer un ataque generalizadlo para intentar romper el cerco.
En el fuerte de la legión, sus propios líderes estaban bastante preocupados, la información de inteligencia que habían recabado no les gustaba demasiado. Cho se había estado encargado de reunir la mayor información del terreno posible, algo que a Rojo no se había tomado nada bien, algo que en ese momento se empeñaba en demostrar, gruñendo cada vez que Harry se movía.
—Ya deja de rumear tu mala suerte—le dice Harry, mientras miraba por al menos centésima vez el mismo mapa del campo de batalla.
—Esto es culpa tuya—le acusa mientras permanecía sentado con los brazos cruzados y con los pies en la mesa.
—Ella se ofreció como voluntaria, y además es de lo mejor que tenemos, no se me ocurría alguien mejor, y si se lo hubiera prohibido hubiera manchado su honor o algo así, ya sabes cómo es ella.
—Claro que se como es, por eso la quiero, ese es el problema, yo vivía muy en paz mi vida, y luego vas tú y te enamoras, y me terminas contagiando, entonces soy yo el que se enamora, esto es tu culpa.
—Eres único—riendo.
Al final las preocupaciones de rojo fueron infundadas, Cho y sus tropas regresaron sin mayor problema del frente. Sus uniformes habían adquirido el color blanco para poder esconderse en la nieve, gracias a lo que lograron pasar desapercibidos.
—No te preocupes tanto—le dice Cho a Ron, cuando por fin la bajo de nuevo al suelo, estaba muy roja, por lo visto no estaba acostumbrada a las muestras de afecto en público—, ni siquiera tuvimos que pelear con nadie.
—Los recursos que pudimos ver, están desapareciendo más rápido de lo que estimábamos—recuperada la compostura, empieza a dar su informe.
Para poder dar un mejor informe, dejo una gran cantidad de fotografías en la mesa.
—Pronto sus líderes perderán el control de las tropas—dice Harry.
—Entonces atacaremos y los acabaremos—asegura Ron.
Aunque fotografiar las tropas era una parte importante de la misión, no era la única.
—Los muros están fuertemente vigilados, por más que intentamos acercarnos no logramos tomar una buena imagen de dentro de la fortaleza, fue imposible para nosotros.
— ¿Qué me puedes decir de los muros en sí mismos?
—Según nuestros cálculos, deben de tener bastantes metros de grosor, sin contar cuantos hechizos pueden estar protegiéndolo, hicimos un análisis, pero no fue concluyente, se trata de magia muy antigua.
— ¿Y la retaguardia? —Pregunta Ron—, ¿alguna posibilidad de rodearlos?
—Ni hablar, por más que buscamos, no logramos encontrar ningún paso, la fortaleza está literalmente labrada en la misma montaña. Hace que no puedan escapar, pero nos es imposible atacarlos desde el norte.
—Podríamos escalar el muro—continua Ron.
—Difícilmente—negando con la cabeza—, sería un suicidio.
—Aun tenemos la opción de hacer un túnel, pero ese es un plan a demasiado largo plazo.
— ¿Quieres que el cuerpo de ingenieros empiece a cavar?
—Aun no, pero que alguien empiece a hacer unos planos. Tenemos asuntos que resolver antes.
Harry quería una estrategia lateral, pero cada informe que recibía le indicaba que era algo imposible, la única opción que les quedaba era la directa. Las nevadas estaban arreciando, lo que los enterró en un cese de hostilidades obligatorio, fueron días en los que se aprovecho para prepararse y recuperarse lo mejor posible. Los soldados de Sirius tuvieron tiempo suficiente para recuperarse. Los legionarios miraban expectativamente el cielo, pues sabían que en cuanto dejara de nevar, la pelea volvería a iniciar, y esta sería mucho más encarnizada y sangrienta que antes.
Consultando a sus compañeros, Harry logro diseñar una nueva estrategia, la cual exigiría mucho del cuerpo de ingenieros, pero si lograban hacerlo sería un golpe que aseguraría una buena ventaja. Esta nueva estrategia no haría nada contra la fortaleza, pero antes de avanzar tenían que lidiar con el problema del ejército.
— ¿Cómo están tus caballeros? —le pregunto Harry a Sirius.
—Listos para la batalla, si no hubieras preparado un hospital de campaña, hubiera perdido muchos más compañeros de los que perdí ¿Qué es lo que propones?
—Estoy copeando un poco la estrategia que usaron para llegar al fuerte, pero confía en mí, esta requerirá un sacrificio mucho menor que la última vez.
Ambos estaban a la intemperie, mirando como intentaban transformar el fuerte para los nuevos planes de Harry. El joven hechicero omega ya había utilizado su poder para las alteraciones más importantes, pero aun así se necesitaba un gran esfuerzo de parte de las tropas.
—Ese es un plan endemoniado—dice Sirius muy sorprendido después de escuchar el plan de Harry—me encanta—con una sonrisa lobuna.
—Sabía que te gustaría.
— ¿Piensas comunicarlo al cuartel?
—No, eso podría ponernos en un riesgo innecesario.
— ¿Sigues sin confiar en Lord Dumbledore?
—Somos aliados y lo respeto, pero esta estrategia requiere una carga enemiga muy específica, si son pocos, será poco efectiva, y si son muchos podrían sobrepasarnos. Si los dejo intervenir podrían estropearlo.
Harry fue hablando con cada uno de los líderes de sus tropas, recogiendo opiniones y quejas, pero de casi todos los líderes reaccionaron de una manera muy similar a la de Sirius. Se necesitaría mucho trabajo, pero era una buena inversión.
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Los centauros vieron brillar a Marte como no lo habían visto en muchos años. El clima también anunciaba un cambio, el día anterior la nevada había arreciado, pero durante la noche el cielo se había despejado.
Los soldados de Voldemort iniciaron el ataque, pues ellos sabían que esa sería su última oportunidad. Habían decidido dividir sus fuerzas en dos ataques a diferentes direcciones, los cuales serian enviados en contra de los dos extremos del campo, que desde los cuales desde su punto de vista, eran los más vulnerables.
En el muro y las torres del fuerte, se encontraba Cho con sus arqueros, los cuales vigilaban con cuidado los movimientos del enemigo, ellos serian los primeros en enfrentarlos, además de que señalarían el inicio de la batalla. Detrás de la gran puerta del fuerte estaba la infantería pesada en pleno, a su cabeza se encontraban Harry y Ron, vestidos con sus armaduras. Con chispas en el cielo, los diferentes grupos informaron que estaban en sus posiciones.
— ¡Por Nueva Roma y el imperator! —grita Cho.
El grito de guerra de Cho fue coreado por las tropas, dicha proclama había sido cuidadosamente escogida, aunque en teoría Nueva Roma era parte del imperio, pero querían marcar la diferencia con las demás partes del imperio.
El ataque del enemigo fue enloquecido, como si intentaran escapar de las flamas del infierno. Sus hechizos eran brutales, pero las defensas del fuerte eran demasiado poderosas, y las flechas de los arqueros de Cho caían como una lluvia sobre los atacantes. Claro que ellos también habían aprendido de sus anteriores errores, trajeron fuertes escudos, físicos y mágicos, para poder protegerse, no eran perfectos pero los protegían de buena parte del daño.
La pelea del otro lado del campo de batalla también era intensa, las grandes tropas de los lores mayores peleaban frente a frente con sus enemigos, era imposible saber quién iba ganando.
Los líderes del ejército regular, estaban confundidos, ellos se habían esperado para un ataque contra ellos. Fue su paladín mas renombrado la primera que comprendió que era lo que ocurría, a si que movilizo sus propias tropas para iniciar el ataque por el sur. En apariencia ese era su punto débil, pero lejos de eso, habían colocado tal cantidad de trampas, que lograron detener el ataque.
Los batallones de vanguardia llegaron al muro del fuerte, traían un gran ariete con el cual se disponían a romper las grandes puertas, lo cual fue completamente innecesario, pues estas fueron abiertas automáticamente. La plaza estaba sola, pero al otro lado pudieron ver a los legionarios esperándolos. Presionados por sus propios compañeros, que continuaban avanzando atrás de ellos, la carga continuo, hasta estrellarse directamente en un muro de escudos, los cuales tuvieron que retroceder lentamente para resistir el ataque. Cuando por fin lograron detenerlos completamente, la maquinaria de los legionarios inicio su rutina de pelea.
Cuando Harry pensó que la pelea ya no tenía opción para cambiar de curso, dio la orden de que Tonks iniciara su propio ataque. Desde los mismos muros de la montaña que protegían el fuerte, sus tropas lanzaron sus mejores hechizos contra el rio de tropas. Esto acelero la pelea, lo cual los llevo a la tercera parte del ataque. De ambos extremos del fuerte, grandes rocas desaparecieron para dar paso a dos grupos de caballería, uno dirigido por Lena y Neville, mientras que el otro era de Sirius y sus caballeros. En un principio, Lord Black había querido atacar de frente al enemigo, pero Harry había logrado convencerlo para que atacara los flancos. Entre los dos grupos de caballería lograron funcionar como un enorme par de tijeras. Esto condeno definitivamente a los atacantes, de entre los cuales los únicos que sobrevivieron fueron los que arrojaron sus armas en signo de rendición. Lo mejor de esta estrategia es que no solamente lo podían hacer una vez, sino que repitieron el procedimiento hasta que el ataque de los enemigos se detuvo.
El caos era inmenso, cuando la caballería regreso a su refugio por última vez, la batalla continuo. Los legionarios fueron avanzando poco a poco, empujando con la fuerza de sus espadas y escudos, para ir acabando con los guerreros enemigos. Cuando al fin salieron al campo de batalla, ya habían hecho una verdadera masacre. Sus métodos eran minuciosos y metódicos. Con el campo despejado, los legionarios cambiaron de formación, con los manípulos uno al lado del otro, con lo cual superaban con creses el grosos del fuerte.
— ¿Están en retirada—dice Ron, quien se veía agitado por la pelea, y que había perdido su casco en algún momento—¿nos retiramos? —era obvio para Harry que eso era lo último que quería hacer su amigo.
—No, es hora de acabar de una buena vez con esto.
La vos de Harry tenía un tono metálico que Ron nunca había escuchado en su amigo, pero que rápidamente pudo interpretar. No era maldad ni locura, como cualquier otro hubiera podido pensar, se trataba de la expresión de una fuerza de voluntad completamente enfocada en su objetivo.
Al ver la legión avanzar lentamente, muchos dieron la vuelta ya fuera de control, para intentar unirse al otro frente, con la esperanza de que estuvieran teniendo más suerte. No era para menos, nunca habían pensado que hubiera tantos soldados dentro de aquel fuerte, y mucho menos que pelearan de esa manera. Era una imagen impresionante, al frente caminaban Harry y Ron acompañados unos pasos atrás por sus escoltas, y atrás de ellos estaban los manípulos marchando al unisonó, haciendo temblar el suelo con sus pasos, por ultimo en ambos extremos se les habían integrado los cuerpos de caballería, que cabalgaban lentamente, siguiendo el paso de la legión.
Los rivales intentaron hacer una barricada, pero Harry se adelanto. Guardo su gran espada orca, en la funda que cargaba en la espalda, para iniciar uno de sus hechizos mas destructivos, levantando sus manos enfrente de él, genero una gran cantidad de esferas de fuego, con las cuales calcino cualquier tipo de defensa.
— ¡Ríndanse ante Lord Potter y serán juzgados justamente! —Declara Ron con su voz de trueno— ¡resístanse y será el último error que cometan en sus vidas!
Un gran mino-tauro sale de entre las tropas, todos pensaron que tenía la intención de atacar de frente con las ultimas de sus fuerzas, tenía varias flechas encajadas en el cuerpo y sangraba copiosamente por numerosas heridas, pero en lugar de pelear, arroja su gran hacha de guerra e inca la rodilla en el suelo en señal de rendición. No quedaban muchos que pudieran rendirse, pero los que quedaban se arrodillaron, y sobrevivieron.
El avance de Lilian había sido lento en un principio, pero cuando recibió suficientes refuerzos, continúo con su marcha. A diferencia de su hijo su manera de pelear era mucho más salvaje, cualquier que se ponía en su camino era abrazado en sus llamas. Su manera de pelear hacia que las bajas en ambos bandos crecieran rápidamente. Otra gran diferencia con Harry era que ella no era de los que tomaba prisioneros.
Para sorpresa de muchos, la estrategia de los soldados de Voldemort no fue un total fracaso, pues si lograron romper el cerco en el extremo oriental, aparentemente el eslabón mas débil del ejército era el de los lores mayores, por donde sí pudieron escapar.
La batalla duro hasta muy entrada la tarde. La guerra estaba aun lejos de terminar, pero la batalla y el territorio era suyo. La victoria era un sentimiento agridulce para Harry claro que estaba feliz porque había ganado, pero la muerte que había llegado de su mano a aquel lugar era inmensa. No era la primera batalla en la que había participado, pero aun así era algo a lo que nunca se acostumbraría. En ese momento se había sentado en una piedra en medio del campo de batalla, había dejado su casco en el suelo, a medio enterrar en la nieve. Estaba agotado, no solo físicamente, sino moralmente, mientras miraba el enorme muro que se levanta al norte, solo pensaba en la tarea que tenía enfrente. A sus alrededores sus soldados ayudaban a sus compañeros heridos mientras que otros escoltaban a los prisioneros. Los legionarios miraban con admiración a su líder, quien se había mantenido al frente de sus tropas en toda la batalla.
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La reunión era solo una cara de la moneda, la otra era una muy diferente. Mientras que ella hablaba y negociaba, sus soldados hablaban con sus puños, En un solo día habían arrestado a sus rivales legales más importantes. Se habían hecho de la alcaldía a la fuerza, en un solo movimiento. Rompiendo las ventanas habían entrado con una lista de nombres en mente, la cual estaba compuesta por los que se oponían mas fervientemente a la de un nuevo gobierno, pero no fueron los únicos, los lideres más reconocidos de los puristas radicales también cayeron. Narcisa había sido clave para lograr esto, pues ella había acusado los puristas mas violentos que habían renunciado a cualquier control de parte de las familias antiguas. Solamente Hermione había tenido toda la información de lo que ocurría, nadie siquiera pensó que ella fuera capaz de hace rtodo lo que había logrado. Ese día estaban preparando todo para llevar a cabo una gran ceremonia en la cual se anunciara al nuevo alcalde.
—Maquiavelo estaría orgullo de ti—le dice la señora Parkinson, quien la ayudaba a prepararse para la ceremonia.
—No es algo que este disfrutando—se defiende Hermione.
—No te estoy atacando—con la misma voz inexpresiva que había heredado su hija—, solo quiero saber si estás bien con lo que estás haciendo.
Lo más sencillo hubiera sido decirle que sí, que no le importaba en lo mas mínimo traicionar muchas de sus creencias, había manipulado, amenazado y coaccionado, pero sería una mentira, y al menos a los suyos ya no quería seguirles mintiendo.
—Lo odio, me estoy convirtiendo en alguien que no conozco.
— ¿Has hablado con Harry de esto?
—No, y definitivamente no pienso decírselo, los que están en el frente tampoco quieren hacer lo que están haciendo, así que no pienso hacer menos que mis compañeros
La señora Parkinson sonrió casi imperceptiblemente, a pesar del mundo en el que vivían, esa joven seguía teniendo un corazón incorrupto, lo cual le demostraba de que estaba hecha.
— ¡Esto va a ser una bomba!
Ginebra había entrado a la habitación, y como siempre fue como si entrara un pequeño sol de buen ánimo, lo que mejoro mucho el ambiente de sus compañeras
— ¿Ya está el equipo de grabación preparado?
—Claro que si, y tus amigos ya están llegando. Nos verán toda la ciudad y buen aparte del imperio.
Como siempre que Hermione hacia una presentación pública, su apariencia era espectacular, con suficientes joyas como para comprar una pequeña isla, las cuales normalmente estaban guardadas en el banco.
Habían tenido que reparar la alcaldía a toda velocidad para que no se vieran en las transmisiones los daños que había sufrido durante su toma. Desde el segundo piso en la alcaldía podían ver el gran salón donde se llevaría a cabo la ceremonia, en donde los preparativos ya estaban casi listo, incluso la mayoría de los invitados ya estaban presentes. Lady Longbottom había sido la primera noble en llegar, y seguía sin tener ningún sentido común para el vestir, y sobra decir que su enorme sombrero era simplemente inamovible. Lady Black por su parte estaba elegante, pero sin ningún tipo de exageración, era la encarnación del buen gusto. Luego estaba Susan, quien no terminaba de tener un estilo propio, y se veía un tanto incomoda, era obvio que aun no estaba acostumbrada a ese tipo de reuniones. La última en llegar fue Lady Malfoy, la cual supo hacer una entrada, era como ver a una reina caminando entre sus súbditos.
— ¿Solo espero que tus hermanos no salgan en televisión viendo el escote de Lady Malfoy? —le dice Hermione a Ginny.
—No te preocupes, ya hable con ellos, prometieron comportarse.
—Eso espero.
—Un día tendrás que decirme como convenciste a Lady Malfoy de siquiera escucharte—le dice mientras siguen viendo la llegada de Narcisa, acompañada por su comitiva.
—Solo te diré que tuve que llegar a un nuevo nivel de ridículo, yo pensaba que ya conocía mis límites, pero es obvio que mi capacidad para ponerme en ridículo es infinita—se queja abiertamente, al recordar la reunión con Narcisa.
Toda la ceremonia estaba siendo llevada a cabo en el gran salón en la alcaldía, el público había sido cuidadosamente escogido para que no pudieran surgir problemas. Los periodistas también habían sido escogidos, pues no solamente estaban presentes los que había traído Ginny, sino también otros de diferentes periódicos, toda la ceremonia seria transmitida en vivo por televisión, así que no podían arriesgarse a que las cosas se salieran de control. No solo se trataba del anuncio del nuevo gobierno local, sino que se haría la presentación del primer acuerdo entre los personajes más importantes de la ciudad, el cual se suponía garantizaría el funcionamiento de la economía.
Hermione se encargo de iniciar la ceremonia, presento a los representantes de las cinco familias que apoyarían el acuerdo y sobre todo al nuevo alcalde. Posteriormente presento a los demás notables, para dejar al final al nuevo gobernador de la ciudad, sobre quien procedió a extenderse para explicar porque èl era la mejor opción. Cuando termino de hablar escucho al publico aplaudir, seguro que Ginny se las había arreglado para orquestar incluso las reacciones de las personas, después de cada discursos recibían la rasión justa de aplausos. Después de Hermione continuo la abuela de Neville, cuyo discurso fue francamente extraño, nadie podría estar seguro de que realmente estuviera dándole su apoyo al nuevo alcalde, o si quería que el pueblo se levantara en armas para acabar con el mal gobierno. A continuación siguió Lady Black, quien dio un discurso corto, se notaba que estaba muy incómoda al hablar frente a esa cantidad de público, aun así fue muy precisa en lo que decía. Susan por su parte dio un discurso bastante conciso, explico las razones por las que consideraba que el patriarca de los Chang debía ser el nuevo alcalde, y no perdió el tiempo en ningún tipo de floritura, casi como si estuviera exponiendo un tema en clase. La ultima en hablar fue Lady Malfoy, quien demostró tener una gran maestría en la oratoria, con carisma y presencia se gano fácilmente al público, su discurso fue probablemente el más largo, pues además de explicar su visión del nuevo alcalde, procedió a la presentación oficial del mismo. Acompañada por Hermione procedió a hacer la toma de protesta del señor Chang, quien se había vestido con su túnica más elegante, y mostraba una seguridad y determinación para el puesto, que seguramente ninguno de sus antecesores había tenido.
—"Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política del Imperio de Gran Bretaña y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de alcalde de la ciudad de Londinium, que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que el imperio y el pueblo me lo demande—proclamo el nuevo alcalde.
A continuación continuo el discurso del nuevo alcalde, el cual podría haber resultado mayor, su voz era firme y transmitía confianza, pero su retorica no era la más elaborada. Ginebra había preparado un guion para toda la ceremonia, y todo salió mayormente como lo había planeado, o incluso en algunos puntos mejor aun, los que vieron la transmisión, tardarían tiempo en olvidar las inspiradoras palabras de Narcisa. Entre las negociaciones que habían tenido Hermione y Narcisa, esta ultima había tenido una petición especial de tener un papel importante durante la ceremonia, claro que había sido una cuestión política, pero aun así Hermione había llegado a la conclusión que Lady Malfoy realmente disfrutaba ser el centro de atención. Al seguir el espectáculo, los representantes de los lores pasaron a un segundo plano. Ahora era el turno de la firma del tratado, donde los banqueros y los empresarios se comprometían con el alcalde, de mantener en funcionamiento la ciudad y su economía.
En esta parte, no se limitaron a dar algunos discursos y firmar documentos como en anterior, sino que tuvieron que responder preguntas de los periodistas. En un principio los nobles no iban a intervenir en eta sección, pero algunos periodistas no siguieron las instrucciones de Ginebra, lo que ella tampoco se había esperado fue que de nueva cuenta Narcisa salvo la situación, demostrando de nuevo la maestría en la palabra que poseía.
La ceremonia fue un éxito, gracias a que tenían un nuevo alcalde, este podría hacer una nueva leva para poder crear una nueva guardia, aunque tardarían un tiempo en estar preparado, dicho periodo los legionarios continuarían funcionando como tal, al mismo tiempo que aprovecharían para entrenar a los nuevo reclutas. Ese día tenia preparados varios eventos, en los cuales el nuevo alcalde visitaría puntos claves de la ciudad, y al final tendrían una gran diestra en la mansión Black, para que los personajes más influyentes de la ciudad pudieran tratar directamente con su nuevo alcalde. Hermione se sentía abrumada por todo lo que faltaba por hacer, aunque ya no fuera su responsabilidad, ella quería encargarse de todos los detalles, el problema radicaba en que su cuerpo no estaba de acuerdo seguirle el ritmo. La tención que había sufrido durante el golpe que había dado en la capital, le había dado una inyección de adrenalina que la había mantenido en pie, pero esta estaba desapareciendo rápidamente. Aun estaba de pie en la ceremonia cuando empezó a sentir un poderoso mareo, pero logro fingir compostura, al menos hasta que se escapo por una de las puertas del salón, que llevaba hacia la parte trasera de la alcaldía, intentando llegar al carruaje que la había traído hasta ese lugar, mientras caminaba escucho la voz de Ginebra llamándola, pero cuando volteo a verla, se encontró con que habían dos de ella.
— ¿Estás bien, Hermione—le pregunta a su amiga.
—No lo estoy—apoyando la mano en la pared para intentar mantener el equilibrio.
—Iré por ayuda—nerviosa.
—No, ve i busca a Amelia, solamente a ella, yo me adelantare al carruaje.
—Pero…
—Nadie puede enterarse de esto, promételo.
—Esta bien, lo prometo, pero…
Hermione ya no alcanzo a escuchar la ultima replica de su amiga, sus palabras dejaron de tener sentido, mientras que la pelirroja empezó a elevarse, Curiosamente alcanzo a comprender que estaba perdiendo el conocimiento, y que su amiga no estaba subiendo, sino que ella era la que estaba bajando.
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NOTA DEL AUTOR: Hola lectores, me alegra mucho haber regresado, y que hayan leído este nuevo capítulo, como siempre agradezco mucho su atención y tiempo. Sé que el ultimo capitulo fue muy corto, y hace mucho tiempo, pero lo quise subir como un adelanto, pues se supondría que el capitulo anterior y este serian solo uno, pero como se darán cuenta esto tomo mucho más tiempo del que había esperado.
Realmente espero que me puedan dejar algún comentario, sobre lo que piensan del capítulo y de la historia en general. Si creen que algún personaje debería de tener mas protagonismo, o todo lo contrario, cual piensan que lo tiene de una manera exagerada. Como saben cualquier tipo de crítica es bien recibida
