El trabajo de Ginebra era mucho más complicado de lo que se había imaginado cuando lo había aceptado, el canal de televisión que Harry había adquirido, en un principio había parecido nada más que una excentricidad, pero con todos los acontecimientos, se había convertido en uno de los pilares de la organización. Desde que la legión había partido al norte estaba escasa de personal, aunque el canal tenía su propio personal, ella necesitaba más personas con quienes pudiera trabajar.
La solución que Ginny encontró al problema fue contratar alguna ayuda, aun así la mayoría de las decisiones las tendría que seguir tomando ella. Una de las primeras técnicas que había aprendido para solucionar sus tareas, era fragmentarlas en partes más pequeñas. La primera era un control de daños sobre la ausencia de Hermione, los periodistas habían querido entrevistarla, pero se habían tenido que conformar con comunicados escritos, por suerte, el nuevo alcalde estaba ocupando la atención de los medios. Después estaba la transmisión desde el frente de guerra, el cual mantenía al imperio pendiente de cualquier novedad. Esto era casi un monopolio, pues los demás medios de comunicación necesitaban días extras para traer cualquier noticia desde el frente. Ella sabía que debía sacarle el máximo provecho en ese momento, pues esto no duraría eternamente, debía intentar consolidada la compañía, ahora que estaba en la cima.
Según recordaba Ginny, Hermione le había dicho que habían logrado entrar a aquella compañía televisiva, gracias a la ayuda de su antiguo profesor de pociones.
Por suerte ella misma tenía una buena relación con el viejo Slytherin, pues él había sido alguien que había sabido reconocer el talento que tenia la joven.
—Ya sabía que llegaría lejos, pero debo admitir que nunca me imagine que lo hiciera tan pronto.
Se había reunido con el viejo profesor Slughorn, quien como siempre vestía de manera muy elegante, tanto que incluso hacia ver las ropas nuevas de Ginny como inadecuadas, o tal vez solo se tratara de su impresión, pues hasta hace muy poco tiempo no había tenido dinero para comprar ropa nueva.
—Gracias por reunirse conmigo, se que está muy ocupado.
—No te preocupes por eso, siempre tengo tiempo para ayudar a una de mis mejores
Lo primero que tuvo que hacer, fue explicar la naturaleza de su trabajo, luego continuo a explicarle los problemas que estaba teniendo.
—Tu primer problema no es difícil de resolver. Lord Potter invirtió mucho, lo que hiso que la compañía creciera rápidamente, y si a eso le sumas la importancia que está tomando actualmente, necesitan personal de apoyo, y para eso yo tengo la solución perfecta, en los próximos días recibirás algunos de mis talentos, solo tendrás que escoger a los que creas indicados.
Eso solucionaba la escases que estaban pasando, pero el segundo problema y más grande implica una solución a un mayor plazo, para esto Ginny ya tenía al menos unos cuantos trazos de plan.
—Somos un canal pequeño, en comparación con los canales muggles, apenas y tenemos audiencia.
—El imperio es muy conservador, incluyo en comparación con las colonias.
—Los demás países europeos lo son aun mas, necesitamos ir más lejos.
—Los americanos y los asiáticos, tienes sus propias televisoras—le informa cuando comprende más o menos la intención de la joven—, aunque no dejan de ser solo sucursales de la empresas muggle.
—Es un negocio difícil en el mundo mágico, la tecnología muggle es muy difícil de modificar para que funcione. Por eso quiero mejorar nuestro proceso.
— ¿Y que podrías ofrecer a cambio?
—Mi principal opción es dar transmisión desde el frente de guerra ¿cree que podrían estar interesados?
—Seguro que se podría organizar un intercambio interesante.
— ¿Sabe con quien hablar?
—Claro que lo sé, pequeña, yo me encargo de organizar la reunión, usted encargase de tener una buena oferta preparada.
La reunión no había sido muy larga, pues de todas maneras, seguramente era la primera de varias, pero aun así aun tenían asuntos importantes que tratar y que no podía postergarse, y este era el de los honorarios. El viejo sabía lo que valía su trabajo, y también sabía cómo monetizarlo. Seria caro, pero a largo plazo era una buena inversión. Seguramente Hermione se enfadaría con ella. Pero si tenía buenos argumentos la podría convencer. Su sonrisa se desvaneció un momento, pues pensar en su amiga le hacía sentir un vacio en el estomago. No tenía idea de que era lo que le ocurría, pero sabía que lo único que podía hacer realmente era quitarle la mayor cantidad de trabajo posible.
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El regreso de los legionarios que habían partido a la capital junto con la reina, fue bienvenido pero inesperado, pues este se había hecho más rápido de lo que se había planeado.
Según los planes, los legionarios permanecerían en la ciudad capital hasta que la nueva guardia del alcalde estuviera lista, pero esto no había podido funcionar según los planes.
En teoría la ciudadela seguía siendo inexpugnable, así que de momento las tropas no eran tan necesarias, pero cuando se supo de la decaída de la salud de la reina, la seguridad de nueva roma se volvió una prioridad inmediata.
El gobierno de la ciudadela había recaído en los hombros de Pansy, quien de hecho era una gran administradora, pero la ausencia de Hermione se hiso sentir fuertemente. Desde que Harry se había marchado con la legión al norte, las dos se habían dividido el poder del gobierno de Nueva Roma, según sus propias habilidades, pero ahora el trabajo de Pansy se había descontrolado, por suerte para ella, los ciudadanos de la ciudadela, en realidad no necesitaban demasiado control sobre ellos para comportarse.
—No estoy lisiada—se queja Hermione.
—Claro que no lo estas—dice la señora Parkinson, quien se estaba encargando de cuidar a la joven gobernante.
— ¿Entonces por qué no puedo regresar a trabajar?
—Porque literalmente te desmallaste de cansancio.
—Esto es ridículo, yo soy la reina, pienso ir a la oficina y seguir trabajando.
—Como usted ordene su majestad—le dice sumisamente, sin hacer ningún tipo de expresión.
Hermione tenía toda la intención de salir de la habitación, pero dicho cuarto no quiso cooperar, sino que empezó a dar vueltas. Ni siquiera llego a ponerse de pie, incluso cuando volvió a sentarse en su cama, el cuarto seguía girando un poco.
— ¿Algún problema, su majestad? —le pregunta, ocultado lo mejor posible una sonrisa.
—Odio cuando me llamas majestad,
— ¿A qué se debe eso?
—A que solo me llamas así cuando me comporto como una niña.
Desde el día en que el alcalde fue nombrado, la salud de Hermione se había convertido en un asunto de estado, los legionarios cuidadosamente supervisados por la señora Parkinson, se encargaron de trasladarla silenciosamente a la ciudadela, en donde fue inmediatamente tratada por casi todos los médicos de la ciudadela.. El hospital que había en Nueva Roma era en realidad bastante completo, con médicos muggles y mágicos, además de que contaban con tratamientos brindados por otras especies que no se encontraban en muchos sitios, aun así todos estaban desconcertados.
—El primer diagnostico seria de anemia—dijo el doctor en jefe del hospital—, lo cual podemos solucionar sin muchos problemas, descanso y algunas posibles que hemos mejorado serian más que suficientes.
—Si eso es todo regresare al trabajo—dijo Hermione.
—Definitivamente no. Como dije ese fue nuestro primer diagnostico, pero su recuperación no está teniendo el ritmo esperado.
—Sano rápido.
—Lo sabemos, pero hoy no está ocurriendo, sino todo lo contrario, no se está recuperando en lo más mínimo, y dado su estado es algo que se está tornando peligroso.
— ¿Mi estado? ¿A qué se refiere?
—Pensaba que ya lo sabía, pero supongo que seré el primero en felicitarle, está embarazada.
En su antigua realidad se había resignado a nunca ser madre, la guerra le había quitado esa oportunidad. Cuando había llegado a aquel mundo, había chocado con la realidad de que estaba a un paso de la esterilidad, había sido un golpe realmente fuerte, claro que había estado en tratamiento médico durante los últimos meses, pero en realidad no había tenido demasiadas esperanzas, Hermione se había resignado a que lo más parecido a un hijo serían los que tendría Harry con sus demás esposas.
— ¿Esta seguro? —pregunta con lagrimas en los ojos.
—Las pruebas son bastantes concluyentes, pero lo mejor será que hable con un especialista. De momento continuaremos con el tratamiento, aumentaremos la dosis, eso nos ayudara a tener más tiempo.
Esa misma noche llegaron sus especialistas, se trataba de aquellos médicos que le había recomendado la profesora McGonagall, y quienes le habían fabricado el tratamiento que le había permitido llegar a ese punto.
En teoría el embarazo de Hermione debía ser secreto, pero el rumor se había extendido rápidamente por la ciudadela. Los ciudadanos reaccionaron con alegría, pronto la habitación se lleno de regalos, la mayoría creados por los mismos habitantes de la ciudad.
De los primeros a los que informo, fue a sus padres. Los cuales reaccionaron muy entusiasmados, pues este sería su primer nieto. Seguían encontrando algo extraño tener que atravesar un portal mágico para encontrarse con su hija, pero poco a poco se habían ido acostumbrado la extraña vida que llevaba su primogénita. La que más había usado dicho portal era la hermana menor, quien de hecho llevaba una doble vida entre ambos mundos. Seguía estudiando en el mundo muggle, pero pasaba mucho de su tiempo libre en la ciudadela, donde había hecho muchos amigos y se había ganado un lugar en su sociedad. Ella no era una hechicera, pero su conocimiento en la tecnología muggle, la hacía un miembro indispensable para el funcionamiento de la ciudadela, además había un poder mágico en ella y este era que podía ver tras la magia, un poder que tendía a desconcertar a los magos, sobre todo a su hermana mayor, quien estaba tan acostumbrada a usar hechizos para modificar su apariencia con sus padres, que siempre la sorprendía que con su hermana no funcionara. Pero ahora era algo diferente, pues con sus padres había ocultado cualquier rasgo de su enfermedad, pero con su hermana no había funcionado.
— ¿Cuándo hablaras con Harry? —le había preguntado su hermana.
—Cuando regrese del frente—completamente convencida.
— ¿Realmente es tan difícil comunicarse con el frente? —pregunta intentando comprender.
—No negare que es algo realmente complicado, pero no es el momento de que se entere—más que decirlo para su hermana, lo decía para ella misma, como si intentara convencerse, debía concentrarse en la guerra, y regresar con vida, y no en el estado de salud de los que se habían quedado en la ciudadela.
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Harry sabía que esa victoria no era más que un paso, y que en ese momento podían ser bastante prematuro empezar a celebrar, así que debían regresar a su fortificación lo más rápido posible, no sabían cuando la batalla volvería a iniciar, y ellos tenían muchas cosas que hacer antes de estar listos.
—No es momento para relajarnos, que los ingenieros inicien con las reparaciones de las defensas, que los prisioneros entierren los cuerpo, recogeremos cualquier arma y objeto valioso, ya sabes a lo que me refiero.
—Claro que si—contesta Ron—, no te preocupes yo me encargare.
Cuando Ron inicia a organizar de nuevo a las tropas, Cho se acerca corriendo sin mayor esfuerzo, haciendo gala de la gran condición física que poseía.
—Tenemos un nuevo problema, los demás campamentos están enviando a muchos de sus heridos, y nosotros no contamos con suficientes médicos, ni recursos.
— ¿Tenemos espacio?
—Lo tenemos, pero de poco nos sirve si no tenemos quien los ayude.
La legión tenía el mejor hospital de campaña, de hecho era el único con un verdadero techo, lo cual le podía en una muy buena posición.
La guardia de Harry estaba compuesta por legionarios de diferentes especies, habían sido seleccionados por Ron en persona, y estaban entre lo mejor de lo mejor de la legión. En un principio Harry se había resistido a la idea de tener una escolta, diciendo que Ron podía ser más que suficiente, además de que el mismo era más que capaz de cuidar de sí mismo, pero Hermione y Pansy le habían insistido sobre la necesidad de una guardia, al final había cedido, al menos para darles algo de tranquilidad a sus esposas.
Los legionarios que habían sido escogidos, se habían sentido honrados por la posición, pero después de haber luchado hombro con hombro con su líder, sentían una lealtad y respeto mucho más profundos, ahora estaban realmente orgullosos por la misión que se les había encomendado.
La reputación de Lord Potter se había extendido por el ejército a una velocidad asombrosa. Mientras caminaba los soldados le abrían el paso de manera automática
Rápidamente se pudo dar cuenta lo poco preparado que estaba el ejército regular para la guerra, y no se refería al entrenamiento de los soldados, que ciertamente eran muy buenos en lo que hacían, sino en la preparación logística, sus médicos estaban repartidos por todos lados, sin ningún tipo de estructura ni organización. Era obvio que los generales habían priorizado el ataque a la hora de organizar sus tropas, mientras que descuidaban completamente toda la organización que se requería para mantener a las tropas alimentadas y en el mejor estado físico posible.
Harry había pensado en buscar al jefe de médicos para que trabajaran juntos, pero rápidamente cambio de opinión, procedió a un reclutamiento forzoso, lo cual seguramente le daría unos mejores resultados. Cualquiera que tuviera alguna replica se las tragaron al ver la intimidante apariencia de los legionarios que acompañaban a Lord Potter, además también recluto a varios soldados al azar, para que ayudaran a mover a los heridos al hospital. Los cargos medios del ejército no sabían qué hacer ante la acción de Lord Potter, pues ninguno quería ganarse el rencor de un lord mayor, y los que realmente podían oponerse a su decisión estaban demasiado ocupados en otras cosas como para hacer algo al respecto.
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La mayoría de los líderes del ejército estaban demasiados ocupados festejando la reciente victoria, como para intervenir en el apoderamiento de Lord Potter sobre la parte medica del ejército.
Lo primero fue retomar el control del ejército, sobre todo de las tropas de los lores mayores, los cuales después de la derrota que habían tenido, habían surgido numerosos problemas entre sus filas.
El general de brigada Moody, estaba supervisando la instalación de las maquinas de asedio, las cuales eran bastante más grandes en comparación con las que había traído la legión. Principalmente eran catapultas de diferentes tipos, las cuales habían trasladado desarmadas, pero bien sabían que estas no serian suficiente, sobre todo considerando las dimensiones de la titánica fortaleza oscura. El plan era construir manganeles, pero estas tardarían al menos una semana en construirlas, estas catapultas eran demasiado grandes como para trasladarlas siquiera desarmadas, tendrían que fabricarlas con los materiales que había en el lugar, por ultimo estaban las maquinas que trabajaban mas cercas de los muros, como lo son las torres de asedio y los arietes, las cuales también tendrían que armas. La legión había traído unas cuantas catapultas y bastante balistas, pero estas habían sido instaladas en las defensas que habían construido, así que tardarían en trasladarlas para la nueva etapa de asedio, además de que Harry aun no había decidió si era lo más prudente moverlas de donde las habían instalado.
Los días siguientes fueron muy laboriosos para los legionarios, pues su fortaleza improvisada había sufrido muchos daños, y tuvieron que repararla a conciencia, además, el hospital de campaña, tuvo que ser expandido más de lo que habían planeado en un principio. Los prisioneros de la legión habían sido trasladados a la ciudad portuaria que habían conquistado.
Los médicos mágicos habían estado trabajando al máximo de sus habilidades, por lo cual las caídas de los legionarios fueron recuperándose a un buen ritmo.
La estructura del ejército había cambiado, aunque los caudillos seguían siendo Lord Black y Lady Evans, la verdad era que Lord Potter era reconocido por todos los soldados, además su poder y autoridad habían aumentado, algo que había molestado profundamente a los demás lores mayores, pero ninguno se atrevió a decir nada en contra, por varias razones, la primera era que los legionarios se habían ganado una reputación temible, a la altura de su líder, y segundo por el apoyo que estaba recibiendo de los lores menores y del caudillo Black, quien había trasladado su campamento a donde estaba la legión, un movimiento no solo táctico sino también político.
Las nevadas volvieron a arreciar de una manera impresionante, era como si la misma madre naturaleza quisiera que dejaran de pelear.
El general Moody quería que las catapultas iniciaran el ataque inmediatamente, pero era completamente imposible.
Mientras el batallón de ingenieros reparaba el fuerte y las tropas se preparaban para la siguiente batalla, los exploradores fueron envíos hacia el este, a los pantanos que habían atrasado las tropas de los lores mayores, Harry decidió dividirlos en dos partes uno dirigido por Cho y otro por Tonks, en un principio él había deseado ir en persona, pero hubiera sido un error táctico, pues necesitaba que la misión fuera llevada a cabo con la máxima discreción, y un hechicero omega, dando tumbos por aquí y por allá era de todo menos discreto, además el peligro de que Lord Voldemort saliera de su fortaleza en cualquier momento era algo real y él tenía que estar en su lugar si eso ocurría.
Según la información que habían recaudado, Lord Voldemort había utilizado su mejor arma para conquistar el polo, pero durante la batalla no habían encontrado ningún rastro de inferís. Tonks y Cho sabían que la misión que les habían encomendado era peligrosa, pero comprendían la importancia de la misma.
Habían conseguido caballos para ellas y sus respectivos grupos, pero con el tiempo Tonks y Cho decidieron dejar atrás sus monturas, avanzarían más lento pero sería más sencillo para ellos pasar desapercibidos, gracias al camuflaje que les brindaba s uniformes. Dejaron a un par de sus soldados para cuidar sus monturas, escondidos en la zona limítrofe de los pantanos.
Según se internaban en los pantanos, pudieron ver a las tropas de los lores mayores, las cuales se podía ver que estaban mucho mejor preparadas que las de los lores menores, era algo que no terminaba de funcionar con los resultados de la última batalla. Mantuvieron cierta distancia durante su vigilancia, intentando conseguir la mayor cantidad de información posible, sin arriesgarse demasiado. En teoría eran aliados, pero considerando las sospechas que tenían, lo mejor era mantenerse alejados. No solo tomaron fotografías, sino que también realizaron grabaciones de video, las cuales tendrían que analizar cuando regresaran al fuerte.
—Son más tropas de las que pensábamos—dice Tonks.
—Tienes razón, con mi grupo avanzaremos más al este, pero creo que seguiremos encontrando más soldados, esto no tiene sentido.
—Si tienen tantas tropas ¿Cómo es que dejaron escapar a tantos enemigos?
Nadie tenía una respuesta, solo muchas teorías.
Después de pasar unos días observando y analizando a las tropas, ambos grupos se dividen, el de Cho continuaría hacia el sur, adentrándose más en los pantanos mientras que el de Tonks se dirige al norte, internándose en las montañas.
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Mientras viajaban al sur, se dieron cuenta que la manera en que las tropas de los lores mayores había sido muy diferente a como lo había hecho la legión, era obvio que se habían concentrado mucho más en la destrucción que en la conquista. Habían destruido todo lo que se habían encontrado, y también ejecutado a cualquiera que se les opusiera. Aparentemente también se habían vuelto horriblemente aficionados a una particularmente cruel manera de ejecución, se trataba de la crucifixión.
—En las tierras de Lord Malfoy, es una costumbre que ha pasado por generaciones—le explica uno de sus hombres a Cho.
—La crueldad de los Malfoy es bien conocida—ocultando su verdadera reacción.
La verdad era que Cho tuvo que hacer el mejor de sus esfuerzos para no vomitar ni llorar después de ver lo que habían hecho con los prisioneros.
Aquellos grandes territorios no solo habían sido la presión de Lord Voldemort. Desde hace siglos, las criaturas obscuras más peligrosas habían sido exiliadas al otro lado del muro.
Los humanos eran seres extraños en esas tierras, sobreviviendo de una manera completamente precaria, con la única defensa de los pueblos que habían creado, algo que gracias a Lord Malfoy y sus tropas, habían perdido. Los sobrevivientes intentaban sobrevivir pero el acoso de desertores y las criaturas mágicas era feroz.
En un principio la idea era mantenerse completamente escondidos, pero al final Cho cambio de golpe el plan. Durante los últimos días habían visto una especie de peregrinación. Eran sobrevivientes de diferentes poblados y de varias especies diferentes, quienes intentaban escapar de la guerra. Cho y su grupo se había adelantado a dicho grupo, brindándoles protección, primero acabaron con algunas acromantulas, duendes y un par de otras criaturas sin nombres. No fue sino hasta que estaban a punto de entrar de lleno a un nido de acromantulas que los refugiados se dieron cuenta de la presencia de sus protectores.
Fue una pelea peligrosa, las acromantulas estaban entre las criaturas más agresivas, pero por suerte, durante los últimos días, habían logrado reducir sus números.
Cuando acabaron con las arañas, algunos refugiados habían decidido escapar, pero muchos no podían moverse con facilidad, así que ellos no pudieron hacerlo. Su temor era justificable, pues los encuentros que habían tenido con soldados hasta el momento habían sido desastrosos.
La diplomacia nunca había sido el fuerte de Cho, pero aun así dio lo mejor de sí en su oratoria, para intentar tranquilizar a los refugiados más rezagados, que en esos momentos ya estaban suplicando por clemencia, algo que consiguió solo a medias, no fue sino hasta que mas miembros de su grupo intervinieron, que lograron conseguir la atención del grupo.
Como ya se esperaba, el grupo no llevaba gran cosa en cuestión de provisiones ni armamento. Por suerte los legionarios traían más que suficientes provisiones. No se trataba de comida normal, sino de provisiones de emergencia, que eran una combinación de tecnología muggle y mágica, no resultaba particularmente apetitosa, pero si muy nutritiva, además de que era muy pequeña, y al combinarla con agua, se podían preparar grandes cantidades de comida.
La información que obtuvieron de ellos fue muy importante, mucha de la cual debían llevar inmediatamente a Lord Potter y al resto del círculo interno, pero su misión aun no había terminado.
—Nosotros hemos visto eso que están buscando.
— ¿Vieron inferís? —pregunta muy sorprendida.
—No sé que es un inferí, pero la descripción que nos dio es bastante precisa.
Se trataba de una mujer joven con dos hijos pequeños, quienes se veían cansados y muy asustados, y por la manera en la que comieron las provisiones militares, también debían estar muy hambrientos. Ellos provenían de una aldea muy al norte, en los antiguos territorios de los gigantes. Habían logrado mantenerse ocultos, pero cuando la fortaleza de los gigantes callo, aquellos monstruos escaparon. Eran los cuerpos de aquellos que habían caído en la batalla, que habían perdido sus almas, remplazándolas con la más brutal de las furias.
— ¿Qué me puedes decir de ellos?
—Que nada los puede detener, y que cuando te muerden ya no hay esperanza, se convertirá en uno de ellos.
Era obvio que resultaba doloroso para ella hablar al respecto, pero Cho tuvo que presionarla un poco más.
—Se que no quiere recordar nada de esto, pero necesito encontrar al menos a uno de ellos.
—Antes de unirnos a este grupo, estábamos con los sobrevivientes de nuestra aldea, pero algunos de ellos ya habían sido mordidos…
Cho se pudo imaginar cómo había terminado todo. Además de la historia, les dio la información sobre el lugar en donde podrían encontrar a algunos inferís.
—Hay algo más que deben saber.
— ¿De qué se trata?
—No son los primeros en buscar a esos monstruos, ya antes vimos a otras personas capturarlos.
— ¿Eran soldados? ¿Tenían algún escudo de armas? —bastante preocupada.
—Los siento, pero no sabría decirlo, sus ropas eran muy diferentes, no eran parecidas a nada que hubiera visto antes, lo único que puedo decir es que eran humanos.
Era frustrante que no tuvieran más información sobre aquellos extraños soldados, pero seguramente era mejor que aquellas personas no los hubieran confrontados, pues temía que no fueran de los que dejaban testigos detrás de sí.
Cuando obtuvieron toda la información posible de aquel grupo de personas, se encontró con el gran problema de cómo ayudar a aquellos refugiados. Llevarlos al fuerte sería un suicidio, pues tendrían que atravesar directamente el campo de batalla, otra opción era la de enviarlos directamente a Nueva Roma, pero era demasiado lejos para sus magras provisiones.
—Solo hay una opción realista, pero es arriesgada, creo que la mejor opción que tienen seria que intentaran llegar hasta el puerto, en ese lugar podrían conseguir una mejor ayuda y sobre todo un lugar donde pasar el invierno.
No sería un viaje cansillo, pero al menos era factible, tenía menos riesgos que el frente de guerra, y era una distancia mucho menos a la de la ciudadela, no era una opción ideal, pero nadie parecía tener un mejor plan. En ese momento Cho contaba solo con diez legionarios, era un movimiento arriesgado, pero su conciencia no le permitía dejar a aquellas personas sin ninguna ayuda. Así que decide enviar a la mitad de sus legionarios, con la mayor parte de sus provisiones.
—No serán suficientes, tendrán que racionarlas estrictamente, se que será difícil cazar algo durante estas fechas, pero necesitan aprovechar cualquier oportunidad que encuentren.
Si otras fueran las circunstancias ella mima los guiaría, pero no podía dejar de lado su misión.
Con sus menguadas fuerzas Cho siguió las indicaciones que había recibido de aquellas personas, hasta que casi al día siguiente llegaron a las ruinas de algún pueblo sin nombre.
—Mantengan la formación, prepárense para dispararle a cualquier cosa que se mueva.
Estaban muy nerviosos, y no era para menos, la información que tenían sobre los inferís era digna de pesadilla. Había partes de cuerpos por diferentes partes, todas carbonizadas, y muchas parcialmente comidas. De entre los escombros salieron tres inferís, los cuales seguramente habían sido humanos que se habían intentando esconder en el sótano de una de las casas. Por suerte para los legionarios, ya estaban preparados y los atacaron rápidamente con una buena cantidad de flechas, a una distancia bastante segura.
—No se descuiden, limpiemos primero la zona—indica Cho.
Aunque buscaros concienzudamente, fueron incapaces de encontrar a ningún otro. Cuando estuvieron satisfechos sobre su seguridad, continuaron con el plan. Se trataba de un trabajo realmente desagradable. Tomaron un cuerpo (el que estaba en un estado menos menor de descomposición), y lo cortaron en partes, luego dichas partes las guardaron en unas urnas de cristal reforzado mágicamente, las cuales se podían encoger sin dañar el contenido, al tamaño de unos cuantos centímetros
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La situación en el frente se había congelado literalmente, parecía como si aquella tormenta de nieve nunca fuera a terminar.
El batallón de ingenieros habían acabado las reparaciones en el fuerte en un tiempo record. El reclutamiento forzoso de medimagos fue una de las ideas más efectivas que había tenido Harry. Era hasta cierto punto gracioso como entraban por una puerta soldados heridos y por otra salían soldados lo mejor recuperados posible. Fueron días muy ajetreados en el hospital de campaña, pero por suerte, el flujo se regulo y pudieron soltar a muchos médicos, el problema fue que la mayoría no quería salir de nuevo, pues las instalaciones, siempre en mejora del fuerte, eran un lugar mucho más agradable para trabajar que el exterior, y para evitar apariencia de favoritismo terminando haciendo cambios periódicamente.
Mientras tanto las algunas maquinarias ya estaban listas, las catapultas no esperaron a que el clima mejorara. Iniciaron el ataque arrojando grandes rocas recubiertas con magia, las cuales se rompían en el muro. Cualquiera pensaría que no tendrían ningún resultado, pero sabían que a la larga el impacto reiterado terminaría aplastando la ciudad. En un principio fue solo para medir la fuerza de la maquinaria. No fue sino hasta que el adquirió un ritmo que podía ser peligroso, que la fortaleza tomo vida, grandes bolas de algo que parecía fuego verde salieron por encima del muro sobre los atacantes, destruyendo las catapultas más cercanas, aunque en un contexto general era una perdida que se podían permitir.
—Así que por fin quieren jugar—dice Moody muy entusiasmado—, esto parece que será divertido.
Las tropas estaban nerviosas, y que las bolas de fuego verde no mejoro su estado.
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La batalla estaba tomando una proporción diferente, las peleas cuerpo a cuerpo habían quedado de lado, y ahora las maquinas eran su principal instrumento, y todos pensaron que así seria hasta que la fortaleza callera, pero estaban equivocados.
Los zapadores del ejército regular iniciaron con una de sus más viejas técnicas, sabían que de momento no podrían atravesar el muro, así que lo intentarían por debajo de él. Sería una labor titánica, la tierra estaba congelada así que intentaban usar magia para hacerlo más fácil, algo que no terminaba de funcionar correctamente.
La legión no tenia tanto recursos, así que fueron los últimos en iniciar las excavaciones. Ellos habían estado demasiado ocupados con el hospital que habían preparado.
—Ya llevan casi dos semanas fuera—dice Ron de muy mal humor.
—No te preocupes por ellas. Estoy seguro de que regresaran en cualquier momento—intentado ocultar su propia preocupación.
Harry y Ron veían como llegaba la caravana desde el puerto, durante las primeras batallas habían dejado de hacer esos viajes, pero desde que habían visto que el sitio se alargaba tanto, habían organizado una caravana periódica. Gracias a esa línea de suministros, pudieron traer nuevos materiales y provisiones desde distancias más grandes.
— ¿Alguna novedad Lena? —le pregunta Harry, después de un besuqueo de bienvenida.
—Hay varias cosas, seguimos sin tener noticias desde el sur, la reconstrucción de los muros está avanzando rápidamente, tanto que pudimos reactivar los astilleros. Además algunos elfos que nos encontramos antes de llegar a las montañas se han quedado el puerto, gracias a ellos los barcos que se están fabricando tienen un mejor diseño.
Por muy seria que fuera Lena a la hora de dar sus informes era evidente que estaba contenta por estar de nuevo con su futuro esposo.
Después de la extraña calma que habían estado viviendo durante los últimos días, hiso que se relajaran en muy mal momento. Sin ningún tipo de anuncio, sintieron que el suelo empezó a temblar.
— ¿Un terremoto? —pregunta Ron.
—Según nuestra investigación, esta zona no debería tener terremotos—dice Lena muy extrañada.
Aun estaban discutiendo cuando escucharlo la señal de alarma desde el puesto de vigilancia en la torre del fuerte.
—Su majestad, algo extraño está ocurriendo en el campamento de los regulares.
Con catalejos logran ver lo que ocurre. En las bocas de túnel se habían construido estructuras para protegerlos de los bombardeos, pero ahora estaban volando por los aires, pero no había sido causado por algo que callera desde el cielo, sino que habían explotado desde el suelo. A pesar de la distancia pudieron escuchar el temible gruñido de las criaturas que empezaron a salir desde los túneles. Eran criaturas seguramente sin nombre, tenían el cuerpo del tamaño de un adulto humano y cuatro largas extremidades, con las cuales se movían como si fueran arañas gigantes, además tenían una cabeza similar a la de un león, con grandes colmillos filosos como cuchillas.
— ¿Qué mierda es eso? —dice Ron.
—No tengo idea…
Harry no termino de decir lo que estaba pensando, pues de golpe perdió todo el color del rostro, sin dar ningún tipo de explicación, como un suspiro abandona la torre, sin saber qué hacer, sus compañeros lo siguen.
Casi volando Harry llega a la boca del túnel que estaban haciendo los legionarios. Gritando sus órdenes, casi saca a la fuerza a los trabajadores, que aun no habían escuchado lo que estaba ocurriendo. Era digno de señalar que ni siquiera el temblor los había distraído de su labor, pero al ver la expresión de su líder salieron lo más rápido posible. Cuando al fin llega al fondo del túnel, acercándose a la pared para escuchar, se da cuenta que aquellos monstruos estaban mucho mas cercas de lo que había esperado, fue tanto que de golpe se rompió el muro y salió una larga garra que casi lo decapita, pero por suerte al canso a retirarse lo suficiente. En ese momento llega Ron quien sin detener la carrera, golpea con su puño envuelto en magia, aquella garra arrancándola de cuajo. Los monstros rugieron mucho más fuertes, entusiasmados por al fin estar a punto de atacar, pero Harry por fin reacción y arroja con todas sus fuerzas sus llamas a través del pequeño agujero en la pared.
—Eso seguro que los retrasa—dice Ron después de toser por el humos de monstros calcinados.
—Tienes razón, pero solo los retrasara, necesitamos hacer algo para mantenerlos fuera, Lena saca a la caballería del fuerte, supongo que Sirius ya debe estar saliendo. Ron, tu prepara a uno de los manípulos, por si no logro detenerlos.
Lena y Ron se miraron confundidos, pero Harry los apuro para que hicieran lo que les estaba diciendo. Usar sus poderes de omega seguía siendo algo complicado, así que siempre los usaba en cuestiones muy especificas, por eso no había construido el mismo el fuerte, pero ahora quería hacer algo mas para protegerlo, con su magia crearía una barrera que impediría que aquellas criaturas volvieran a intentar lo mismo, pero eso no era suficiente, pues a final de cuentas eso lo hubiera conseguido derribando el túnel, pero quería mantener esa vía preparada, así que su magia debía poder quitarse rápidamente en caso de necesitarlo.
Al final le tomo más tiempo del esperado preparando la defensa, pero por suerte, su poder mágico no se redujo demasiado. Cuando salió, se impresiono bastante al ver la línea de escudos y lanzas apuntando hacia él.
— ¿Señor está bien? —Se acerca el líder de su guardia, quien tenía una expresión casi enloquecida en el rostro—, intentamos entrar, pero nos fue imposible.
—Ya tranquilícense, fue culpa mía, use un poco más poder del que pensé—intentando calmar los ánimos.
La verdad es que no tenía tiempo para discutir, el ataque subterráneo había sido detenido dentro del fuerte aun antes de iniciar, pero no sabía que tanto daño podían hacer en los demás campamentos. Desde la torre más alta del fuerte, pudo ver como la caballería de Sirius cargaba contra aquellas extrañas criaturas, y bastante a lo lejos grandes explosiones que pensó eran creadas por su madre. La legión aun se estaba preparando cuando alcanzo a ver y sentir un gran poder mágico, que supo inmediatamente que se trataba de Lord Dumbledore.
—La legión esta lista ¿doy la orden de avanzar? —pregunta Ron,
—No, esta batalla ya termino, si avanzamos solo causaremos mas caos, permanezcamos aquí, esta no fue nuestra batalla.
—Pero…
—No hay razón para que entremos en todas las batallas, Ron, tendremos nuestro momento.
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Alexander no sabía cuántas personas habían tenido sexo en las oficinas de las naciones unidas, seguramente varios, durante el tiempo que había pasado como diplomático había conocido a demasiadas asistentes sin más neuronas que para actividades básicas, normalmente físicas. No es que él les juzgara, pues a final de cuentas se había divertido todo lo que había querido, tanto con asistentes como con embajadoras, era alguien que no se limitaba con sus apetitos.
Hoy era un día muy especial, sus predecesores habían trabajado durante siglos para crear aquel mundo, y él pensaba en un solo día cambiarlo completamente.
Desde que había adquirido aquel cuerpo, había trabajado para colocarse por encima de todo, y lo había logrado hasta cierto punto, los antiguos dueños del mundo , habían tenido una sencilla decisión que tomar, servirle o perderse en el olvido, le sorprendió la gran cantidad que decidieron tomar la segunda opción. Pero a estas alturas eso ya carecía de importancia, fue algo desesperante tener que justificar sus desapariciones, pero al final logro hacerlo sin que el ganado se diera cuenta.
Le gustaba esa manera de referirse a la humanidad, era sobre todo realmente precisa, eran animales que solo servían para que él obtuviera los recursos que necesitaba, encerrados en esos corrales que tan ufanamente llamaban países.
Mientras se preparaba en la habitación privada que había preparado a lado de su oficina, dio una última mirada a su cama, en la cual seguían durmiendo, una de sus secretarias, además de la embajadora de un pequeño país europeo que no recordaba, y una hija de esta última. Había pasado una noche agradable con las tres, nada exagerado para sus estándares, pues solo deseaba tranquilizar su emoción, sobre aquel día. Era curioso como no podía recordar el nombre de ninguna de ellas, carecía completamente de importancia, pero le gustaba recordar ese tipo de detalles, para al menos repetir lo menos posible.
Estaba por salir cuando vino a su mente su antigua vida, la cual le parecía da día mas lejana. Se pregunto qué estaría haciendo el que se había quedado con su antiguo cuerpo, ¿aun perdería el tiempo asistiendo a clases?, rio con solo la simple idea. Le agradecía tanto haberlo liberado de aquella estúpida vida. Probablemente por eso no lo había matado cuando tuvo la oportunidad. Claro que en el cambio de cuerpos había perdido su magia, pero a estas alturas había encontrado reemplazos mas que satisfactorios, así que desde su punto de vista, había ganado en todos los sentido en aquel intercambio.
Saliendo de su privado, llega a su oficina donde ya lo estaban esperando, desde partió a la sala de reuniones de la asamblea, en compañía de sus ayudantes y concejeros. Las últimas votaciones eran demasiado importantes, el mundo estaba por perder sus colmillos y le aplaudirían por ello. La más sonada seria la firma del nuevo tratado de paz en medio oriente. Sonaba a otro de muchos tratados que no tenían ningún tipo de trascendencia, pero esto era totalmente diferente. Se crearía un nuevo imperio con capital en Jerusalén, se trataría de una nueva nación con seis sectores gobernados por sus incondicionales, todo bajo el control de la ONU, en otras palabras bajo su pie.
Con ese triunfo los que seguían serian solo tramites, aumentarían el poder la ONU, y su mismo poder sobre de ella, el cargo de presidente mundial no existida, pero en la práctica es en lo que estaba por convertirse. Ya había logrado quitarles sus defensas más poderosas, sus armamentos nucleares casi cualquier arma realmente moderna había entrado dentro de la prohibición.
Cada vez que entraba a la asamblea era recibido con aplausos, lo cual hacia crecer aun mas su ego. Antes de llegar a su asiento miro los lugares de la ultima facción de embajadores que se le habían opuesto, cuyos podios ya estaban ocupados por unos reemplazos mucho mas cooperadores, recordaba muy bien la última reunión que había tenido con ellos. Después de sus acalorados discurso en su contra, había decidido darles un castigo lo más vistoso posible. Fue una reunión televisada, en la cual solo se suponía que discutirían asuntos de mutuo acuerdo, pero ninguno pensaba respetarlo, ellos tenían la intención de exhibir su corrupción en público, mientras que él, tenía un plan mucho más simple, pensaba usar su influencia sobre aquellas personas. Escogió al más beligerante de sus rivales, para usar su poder, fue un gran espectáculo, él hombre empezó a aceptar y asegurar haber cometido multitud de delitos, y acusar de lo mismo a sus compañeros, su rostro tenía una expresión de locura, que seguramente correspondía con la realidad, pues aunque estaba siendo forzado a decir y hacer todo eso, su mente seguía siendo suya. En el punto culminante fue cuando tomo el arma de uno de los guardias y empezó a liquidar a sus compañeros de facción, ante las incrédulas miradas de los presentes, quienes se vieron aun mas sorprendidos cuando Alexander intervino, salvando la vida de los testigos, aunque todos sus rivales ya estaban muertos, al final solo quedo el asesino en pie, el cual decidió terminar su vida con la última bala en la pistola.
Cuando la asamblea estaba por terminar, sabía que su guerra en ese mundo estaba yendo mucho mejor de lo que se había imaginado, solo faltaba solucionar el problema del otro mundo. Aun faltaba para que terminara cuando uno de sus asistentes le pasó una nota con unas pocas palabras escritas.
—Continúen el plan—dice a su teléfono celular, tres palabras que seguramente cambiarían el mundo.
Ese día se había divertido bastante, pero no lo había hecho por su placer, sino para completar su plan, a final de cuentas era él, la última esperanza de la humanidad, y no les fallaría, él seria quien salvara al mundo.
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A pesar de todo lo que había ocurrido, Tonks, Cho y sus tropas lograron regresar al fuerte de la legión, sin mayor contratiempo. Atravesar el frente de guerra era algo obviamente peligroso, pero el símbolo del águila imperial de Lord Potter se había vuelto tan conocido y respetado, que el resto de soldados se limitaba a abrirles el paso.
La reacción de Ron fue tan efusiva como siempre, con sus grandes brazos casi arranca a Cho de su montura, y sin dejar que tocara el suelo la abraso con mucha fuerza. Aunque Cho era considerada una mujer bastante alta, incluso ella se veía empequeñecida ante la altura de Ron, quien a su pesar tuvo que soltarla, pues ya sabía lo que su novia opinaba sobre las muestras de afecto en público.
—Todo está hecho un desastre ¿Qué ha pasado? —le pregunta Cho cuando recupera el equilibrio.
—La guerra, supongo.
El fuerte seguía en su estado de reaparición constante, pero sus muros se veían mas dañados de lo normal, aun así en comparación con los demás campamentos, parecía que habían tenido suerte. Mientras caminaban al centro de control, desde donde Harry dirigía a la legión, pudieron ver, que a pesar del tiempo que había pasado, el hospital seguía funcionando a su máxima capacidad, pero agradecieron que los legionarios heridos fueran escasos.
—El tiro nos salió por la culata, esos malditos túneles que cavamos fueron utilizados por nuestros enemigos para enviarnos unos monstros que nunca habíamos visto—les explica Ron—, logramos detenerlos, pero como ven fue un desastre bastante grande.
Apenas entraron cuando Harry las acoso a preguntas.
— ¿Lo encontraron? —era la pregunta más importante a final de cuentas.
—Así es, como nos temíamos ni siquiera el señor tenebroso pudo controlar a los inferís.
— ¿Cuántos encontraron?
—Nosotros solo un puñado, buscamos concienzudamente, pero en esa zona no encontramos mas.
— ¿Tu también encontraste, Tonks?
—No, la zona cercana a la fortaleza fue completamente limpiada.
— ¿Lograron traer algo?
De su maleta saca la diminuta urna de cristal blindado, la cual al expandirse contiene el brazo de un inferí.
— ¿No crees que es algo exagerado?—pregunta Tonks, refiriéndose a la urna de cristal.
—Si la mitad de las cosas que hemos escuchado sobre esas cosas, tal vez sean hasta pocas, nuestras medidas de seguridad.
— ¿Qué quieres que hagamos con estas cosas? —pregunta Cho.
—Debes enviar a un grupo de confianza, que las lleven directamente al puerto, el fuerte no es lo suficientemente seguro, así que deben tomar el primer barco que salga hacia nueva Roma, le preparare una carta para Hermione, ella sabrá donde guardarlos.
En los laboratorios en la ciudadela, tenían una bóveda donde guardaba las cosas más peligrosas que había encontrado hasta el momento, por suerte Hermione tenía la autoridad para utilizarla. Harry preferiría examinar a los inferís inmediatamente, pero sabía que en ese lugar no era para nada seguro, además de que no tenía el equipo necesario, ni las medidas de seguridad.
—Entre más pronto este en la ciudadela, será mejor—dice Harry, imaginando el infierno que se podía desatar si se liberaba en medio del ejército.
Era algo peligroso, pero por suerte ya había pasado la parte más peligrosa del viaje sin ningún incidente.
—Tenemos más cosas que discutir—apura Cho—, también tenemos resultados de nuestra otra misión, buscamos a las tropas de los lores mayores, y las encontramos.
Tonks y Cho desplegaron sus mapas, los cuales con unos hechizos hacen que la información que habían escritos apareciera en el gran mapa tridimensional del campo de batalla. Gracias a eso pudieron ver las marcas y las correcciones que habían descubierto.
—Como lo sospechabas, la derrota de los mayores fue un fraude, encontramos estos campamentos con muchas tropas de reserva—dice Cho.
—Según nuestros cálculos, han repartido la mitad de sus tropas en pequeños campamentos por el territorio. —termina Cho.
— ¿Creen que estén aliados con Lord Voldemort?—pregunta Ron levantándose de su asiento.
—Seguro que alguno lo están, pero creo que la mayoría, solo se limitara a apoyar a quien gane, si estuvieran comprometidos con Voldemort, ya nos hubieran traicionado, estoy casi convencido de que esperan que Lord Dumbledore y el señor tenebroso se maten entre sí, entonces avanzaran y acabaran con el trabajo.
Esto le daba una perspectiva diferente a la guerra que tenían entre manos, ahora el problema era decidir que hacer con esa información.
—Deberías confrontarlos, son traidores—dice Ron, abogando por una estrategia directa, Cho también apoyaba esa idea.
Harry aun no estaba seguro de que hacer. Esa información era demasiado valiosa como para darla si como así.
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Después de que la caballería pesada de Lord Black, partiera en apoyo de las tropas regulares, la mayoría había pensado que permanecería en ese campamento, pero lejos de eso, había preferido aunar fuerzas con su ahijado.
Con la presencia de Lord Black, las visitas del coronel Lupin, eran justificadas sin levantar sospechas.
Eran pocos los que realmente comprendía la importancia del coronel, pues no se trataba de un estratega como Moody, ni un caudillo como Black, el dirigía el cuerpo de inteligencia del imperio. Sus antecesores no habían tenido siquiera idea real de aquel territorio, mientras que Lupin había incluso logrado mapas realmente precisos, sin la información que él y su equipo habían brindado, aquella hubiera sido una campaña a siegas.
—Me alegra que por fin decidieras visitarnos—le dice Harry, mientras le enseñaba el fuerte.
—Bueno, alguien tenía que venir para que Sirius no se la pase bebiendo todo el día y no te deje todo el trabajo a ti.
El no dirigía un ejército, pero aun así contaba con una guardia personal, que normalmente lo acompañaba.
— ¿Tonks sigue por aquí?
—Curiosamente regreso hace un par de días de una investigación, estuvo fuera un par de semanas.
—Fue difícil para nosotros desprendernos de uno de nuestros talentos más prometedores.
—Tómalo como una lección, intentar espiarme tal vez no sea la mejor de las ideas.
Ambos rieron, pero aun así fue algo incomodo para Lupin, pues ciertamente así había sido. Durante un momento se pregunto sobre el tipo de talento que tenía el joven, que era capaz de convertir a un espía en uno de sus incondicionales.
— ¿Cómo sigue mi madre?
—Bueno, ella nunca ha sido la mujer más fácil de tratar honestamente, pero se le ha sacado provecho a todo su fuego en el frente de guerra, alegórica y literalmente hablando.
— ¿Cómo resolvieron el problema de su resurrección?
—Fue mucho mas sencillo de lo que te hubieras imaginado, Lord Dumbledore la presento como Lady Evans que provenía de las provincias del imperio, y como lo dijo él en persona, nadie cuestiono directamente su identidad. Claro que hubieron los que le preguntaron directamente, pero digamos que ella se labro a pulso una reputación "imponente" que los disuadió rápidamente.
— ¿Quemo a unos cuantos?
—Nada letal, no te preocupes. En realidad no esta tan descontrolada como dicen algunos, mientras…
—Pueda quemar pueblos o soldados de vez en cuando.
—Aprendes rápido niño.
— ¿Sigue usando esos vestidos suyos? —con expresión incomoda.
—Claro que si, y todos los soldados lo agradecen—riendo.
Aunque Harry sabía que seguramente no sería lo más prudente invitarla al fuerte, le gustaba saber cómo le iban las cosas.
Lupin sabía que aquella invitación no solo se trataba de hablar sobre la madre del joven. Cuando llegan a la sala de reuniones que Harry y su grupo habían estado usando, este hace que todos salgan quedándose a solas con el coronel.
—Estoy seguro que ya sabes al menos parte de esto, pero seguro que tenemos información que será útil.
En medio de la habitación se encontraba la versión en miniatura del campo de batalla, en el cuartel de los regulares, había uno muy similar, pero en este había mucha información que él desconocía. Había bastantes destacamentos repartidos atrás de la línea de los lores mayores. Él ya sospechaba alguna traición de su parte, pero hasta el momento no tenía confirmación al respecto.
— ¿Son lo que creo que son?
— ¿SI piensas que son destacamentos de los lores mayores? Entonces si estas en lo correcto.
—Esto se podría considerar alta traición.
—Eso mismo pensé, pero como te darás cuenta, hay varias cosas que considerar.
—Lo último que necesitamos en estos momentos es una pelea interna.
Ya existían demasiados roces entre las diferentes facciones como para iniciar con acusaciones de traición.
—Además no estamos seguros de sus intenciones—señala Harry.
—Tienes razón, si quisieran traicionarnos ya lo hubieran hecho.
El mismo tenía un espía dentro de la fortaleza, y no le había dado ningún tipo de información al respecto. Claro que sabia del peligro que implicaba la presencia de Lord Malfoy, y muchos de sus partidarios, pero aun así, al funcionar con la traición.
—Comprendo, tú también piensas que ellos están esperando ¿verdad? —dice Lupin tentativamente.
—Así es, no creo que se muevan, al menos no mientras el resultado de la guerra sea incierto.
Lupin guardo silencio unos momentos, mientras seguía viendo el gran mapa, ganando algo de tiempo mientras pensaba en su siguiente movimiento. La estrategia militar y la política eran campos de batalla diferentes, y estaba por entrar en el segundo de ellos.
—Esta información es muy valiosa, con ella podremos mover las tropas para invalidad cualquier tipo de movimientos de los lores mayores.
—Eso mismo pienso—dice sonriendo misteriosamente.
—Estoy convencido de que podría hacer algo que te pueda beneficiar, una especie de regalo de agradecimiento.
—Un regalo entre amigos no requiere ningún pago, solo pienso que al ser amigos, podrías hablar bien de mí con ciertas personas.
—Militares me imagino.
—Curioso que lo señales, pero también algunos políticos…—tardaron varios minutos en explicarle que y a quienes debía hablar sobre este asunto.
La información que le estaba dando Harry, no le retribuiría ninguna ganancia inmediata, pero a largo plazo le daría mucho más. Durante las conversaciones que había mantenido con Lily, él mismo había dudado sobre si Harry estaba listo para el cargo que ostentaba, pero a estas alturas ya había demostrado su valía, la creación de su legión demostró su capacidad administrativa, el desempeño que había tenido en el campo de batalla ejemplifico su capacidad militar, y negociaciones como esa, demostraba que en la política estaba más que capacitado.
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La impaciencia de Lily aumentaba cada día mas, incluso su magia estaba inestable, ella sabía que esto se debía a la cámara de recuperación de Lord Dumbledore, la cual estaba diseñada para un hechicero omega, no para alguien como ella. Esa era seguramente la razón por la que su poder era tan inestable, pero sospechaba que no era la única. Los años que había vivido como la muerte escarlata, seguían con ella, aunque no podía recordar conscientemente lo que había vivido, las pesadillas que estaba teniendo era lo suficientemente vividas como para atormentarla todas las noches.
Cuando supo lo que había pasado a su esposo y a ella, casi acaba con ella, si su hijo no estuviera en ese mundo, probablemente hubiera terminado con su vida hace tiempo. Los viejos amigos de su esposo la habían puesto de pie de nuevo, y siempre estaría agradecida por eso, pero aun así se había tenido que alejar de ellos por lo mucho que se habían opuesto a que ella tomara el titulo de su esposo. Eran muchas las cosas que les tenía que reclamar al respecto de la crianza de su hijo, pues había sido su culpa, el origen del conflicto que mantenía con Harry. Todo eso los había distanciado, pero no había sido lo único, fue como si a cada cosa que ella dijera, ellos se tenían que oponer, una de sus últimas discusiones, antes de alejarse de ellos, fue cuando les había pedido ayuda para conseguir información sobre su contraparte malvada. Considerando el puesto que tenía Remus, en el gobierno, le hubiera sido sencillo conseguir toda la información que tenía la agencia de inteligencia, pero él se había opuesto completamente a la idea. El simplemente no comprendía que ella necesitaba saber todo lo que había hecho. Cuando había discutido todo lo que había ocurrido con Lord Dumbledore, esta había sido una de sus primeras peticiones.
Durante sus pesadillas, no solo habían revivido muchos de sus asesinatos, sino que había sido perseguida por una tenebrosa figura, era una extraña armadura andante, la cual intentaba darle casa. No fue sino hasta que vio los informes confidenciales que le proporciono Dumbledore, que comprendió que se trataba de su antigua armadura y prisión, la que la perseguía, con la diferencia de que el penacho rojo que se podía ver en las fotografías y que tan vívidamente recordaban los testigos, ahora era de color negro.
Desde que iniciaron el verdadero asedio, ella no había tenido gran cosa que hacer. No fue sino hasta que iniciaron los ataques subterráneos, que volvió a la actividad. En un principio a ella no le había interesado saber nada al respecto, pues estaba mucho mas entretenida en arrojar bolas de fuego a la fortaleza como para que resultara atractivo arrastrarse por un obscuro túnel.
El primer ataque de aquellas extrañas criaturas la tomo completamente por sorpresa. Después de un largo ataque nocturno estaba descansando unas horas en su tienda, cuando escucho el sonido de batalla llamándola, reacciono rápidamente, tanto que salió a medio vestir de la tienda, algo que no le alteraba en lo mas mínimo, su magia de fuego estaba tan descontrolada que la temperatura de su cuerpo nunca bajaba, ni siquiera con temperaturas bajo cero.
Eran criaturas que nunca había visto, o al menos eso creía, pero para su buena suerte, pronto descubrió que eran particularmente débiles hacia el fuego. Eran tres túneles en los que los zapadores habían estado trabajando, su tienda estaba en el extremo oriental del campamento, así que fue al más cercano al que llego. Eran criaturas asquerosas, pero eso lo hiso aun más agradable para ella. Con grandes bolas de fuego fue destruyendo a dichas criaturas, mientras que los demás soldados escapaban de la zona ella caminaba calmadamente por el suelo quemando a todo lo que salía del túnel. Cuando vio que la cantidad de criaturas empezaron a disminuir, lanzo uno de sus hechizos de fuego más poderosos que no solo los destruyo, sino que también derribo el túnel. Durante unos momentos permaneció de pie, simplemente viendo todo el desastre que había causado, lo cual le dio suficiente tiempo a uno de sus ayudantes de traerle su vestido. Era un chico bastante joven, que al menos parecía no tenerle terror como la mayoría.
— ¿Sabemos algo? —le pregunta, mientras se vestía.
—El túnel occidental ya fue retomado por la caballería de Lord Black. El único túnel abierto es el central—le informa rápidamente, mientras utilizaba toda su fuerza de voluntad en no ver el cuerpo desnudo de Lily.
La mujer tenía intención de avanzar hacia el último de los túneles, cuando vio una luz dorada cercas de la zona. Era algo que había visto en pocas ocasiones, se trataba del poder mágico de Lord Dumbledore, aparentemente la situación había sido tan difícil, como para que él tuviera que salir en persona. En un principio pensó que eso señalaría el inicio de un ataque generalizado, pero en lugar de eso, el poder de Dumbledore se volvió a apagar.
Según las instrucciones que había recibido de Albus, debían de esperar hasta que Lord Voldemort iniciara su ataque en persona, o hasta que la magia lo indicara, lo que quiera que fuera eso. Estaba a punto de regresar a su campamento cuando fue atacada por el personaje que asolaba sus pesadillas.
—Sabía que te debía encontrar tarde que temprano, maestra traidora.
— ¿Quién eres? —le pregunta confundida.
—Me dicen muerte obscura, y es exactamente lo que seré para ti.
La mente de Lily empezó a ser bombardeada con recuerdos de su contraparte muerte escarlata. Según pudo comprender se trataba de su antigua armadura, creada por Lord Voldemort en persona, dentro debía de estar aquella esclava que había conocido, y que había entrenado durante un tiempo.
Su antigua alumna no espero más tiempo para iniciar su ataque, la cual portaba un estoque en la mano derecha y una daga en la izquierda, lo cual fue extraño para ella, pues según sus recientemente recuperadas memorias, ella tenía la capacidad de invocar cualquier tipo de arma, así que no tenía ninguna necesidad de ir cargándolas por donde iba.
Hasta ese momento Lily había peleado casi exclusivamente con su poder mágico, sin la necesidad de usar su cuerpo de esa manera. Como si fuera un reflejo, utilizo su propia magia para potenciar su cuerpo, el cual reacciono a una vellosidad casi sobrehumana. Se trataba de un combate extraño, pues ambas peleaban de manera muy diferentes, pero aun así ninguna lograba hacer un verdadero daño a su contrincante.
Fueron varios minutos de pelea sin que ninguna tuviera una ventaja clara, cuando muerte obscura se detiene de golpe, se le vio debilitada de golpe, y empezó a sujetarse la cabeza como si sufriera un gran dolor.
— ¿Tu amo te llama? —aunque se trataba de una pregunta, ella sabía muy bien cuál era la respuesta.
Sin dar ninguna respuesta, la más joven escapa del lugar, a una velocidad bastante impresionante, gracias al caos que habían dejado aquellas extrañas criaturas, nadie pudo ver como regresaba a la fortaleza.
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Lord Voldemort estaba inquieto, lo cual era algo realmente extraño en él, cualquiera pensaría que era algo lógico, pues estaba cercas la fecha en la que se tendría que enfrentar directamente con Lord Dumbledore, el que se había considerado el hombre más fuerte del mundo. Llevaba años preparándose para ese encuentro. Ni siquiera el último y más reciente de sus crímenes le alteraba, era algo que se mantenía lo suficientemente lejos de su comprensión, pero a la vez le permitía darle un vistazo a aquella verdad que no entendía. Lo que si entendía en ese momento era que sus pasos no estaban siendo completamente su decisión. Su antiguo aliado y rival le había dado la herramienta para precipitar la guerra. Era obvio que intentaba manipularlo, pero era demasiado idiota para hacerlo bien.
—Tokugawa debe pensar que está listo para la guerra—habla tranquilamente, mientras sostiene en sus manos una cabeza humana—, las estrellas y los oráculos dicen que aun no es momento, pero nosotros no somos esclavos del destino.
Voldemort sabía que su aliado tenía sus propios problemas, la zarina Anastasia era una anciana, pero su poder seguía siendo inmenso, y contaba con el ejército mágico más grande del mundo. Fue entonces que recordó cierto detalle que no había tomado en cuenta durante los últimos tiempos.
—Hay un zarévich—dice riendo para sí—, claro, ahora lo recuerdo, uno de los hechiceros más poderosos del mundo le teme a un niño que aun no sabe caminar, es ridículo.
Si el zarévich crecía y adquiría un poder similar al de antepasada, sería un verdadero peligro. Aunque todo parecía tener sentido, seguía sintiendo que estaban siendo manipulados con Tokugawa incluido.
Ahora Dumbledore estaba afuera de su fortaleza, esperando pacientemente durante meses para pelear directamente contra él. Llevaba todo ese tiempo evitando salir, esperando que las estrellas fueran propicias, pero nada había pasado, la magia estaba temblando, nunca la había sentido tan inestable, pero no daba ninguna señal clara, así que ese era su momento para actuar, a final de cuentas por eso cometió ese último asesinato.
La cabeza aun tenía un gesto de horror en el rostro, algo exagerado en su opinión, a final de cuentas le había dado una muerte muy rápida, algo que no acostumbraba, y mucho menos en asesinatos de esa importancia. Aunque al ser su propio hijo, se daba cuenta de que tal vez fue algo amable de su parte hacerlo tan rápido. No era la primera vez que acababa con uno de sus hijos, desde que había iniciado su reinado, sus esposas y concubinas se habían afanado en darle herederos, pero eso era ridículo, para que le serviría un heredero alguien que buscaba la inmortalidad. La mayoría de sus hijos habían terminado formando parte de su ejército, solo había tenido que acabar con algunos de ellos, que habían pensado que ser hijos suyos los convertía en algo más importante que sus simples lacayos. Con el tiempo había decidido hacer esterilizar a sus mujeres, una de sus mejores ideas en su propia opinión. Pero este hijo había sido algo diferente, seguramente fue uno de sus hijos mayores, aun era casi un adolecente cuando conocía a su madre, quien era una mujer mucho mayor que él, la conoció en la guerra, y se había impresionado por su gran belleza, pero aun más por el gran reto que implicaba. Pero él sabía perfectamente lo que hacía y al final logro conseguirla, esa siempre fue una gran burla para su gran enemigo, pues a final de cuentas aquella mujer no era otra que la hermana menor de Albus Dumbledore.
El recuerdo de aquella mujer aun estaba fresco en su mente cuando tomo la decisión que cambiaria el mundo, había llegado el momento de acabar con lo que habían indicado otros. Su objetivo estaba muy por encima de derrotar simplemente a Lord Dumbledore, el tenia planes para el mundo, que no pensaba seguir postergando. Aquel mundo se estaba calendo a pedazos, y necesitaba una mano firme para sobrevivir los tiempos que estaban pasando, y él era la mejor opción, había llegado la hora de que él salvara al mundo.
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El asedio ya había durado más de cuatro meses, y ninguno de los bandos parecía tener ningún aventaja verdadera, ya habían sobrevivido a lo más crudo del invierno, lo cual conllevaba que ambos bandos podrían recibir refuerzos en cualquier momento.
La verdad era que los hechiceros estaban poco acostumbrados a ese tipo de guerra, así que como los soldados en las trincheras, estos descubrieron rápidamente que no solo tenían que pelear contra su enemigo, sino también contra las enfermedades. Tampoco los que estaban dentro de la fortaleza lo estaban pasando bien, pues aunque tenían cierta protección contra el frio, tenían en contra la escases de provisiones, y aun peor el hacinamiento, pues el titánico edificio nunca había sido pensado para resguardar esa cantidad de tropas. Las tropas de Voldemort estaban desgastada después de la guerra con los gigantes, además la premura con la que se habían acuartelado en la fortaleza causo que no pudieran recaudar suficientes provisiones, lo cual hacia todo aun mas difícil.
Todos esperaban la primavera con ansias pero el invierno no parecía tener intención de dejarlos, incluso los días en los que no había nieve, si había lluvia, lo que hacía que las condiciones de vida en las trincheras fuera aun mas difícil.
Los líderes del ejército tenían mejores condiciones que sus soldados, sobre todo en cuanto a las tropas de los lores mayores. La legión tenía unas instalaciones bastante mejores, en comparación con los regulares, pero tampoco era perfecto. Era irónico que fueran ellos los que habían tenido problemas con la salud de su líder.
Desde que Harry había llegado a aquella realidad no recordaba haberse enfermado ni una sola vez, lo más parecido había sido las bajadas de poder mágico que había sufrido después de hacer uso excesivo de su poder, como cuando había transmutado la ciudadela entera, esto era completamente diferente. Los síntomas que estaba sufriendo incluían cansancio extremo y fiebre intensa. Era una situación que habían intentado ocultar lo mejor posible, pero había sido completamente imposible, él había estado demasiado relacionado con el trabajo día a día en el fuerte, como para que nadie notara su ausencia.
Esto cambio la rutina dentro del fuerte, a una mucho mas desconfiada hacia sus aliados. Aunque nunca habían tenido acceso completo al fuerte, los legionarios habían tenido bastante concesiones, sobre todo por el acceso al hospital, pero ahora era muy diferente, la seguridad se había vuelto mucho más estricta, y ahora casi nadie podía entrar, y cualquiera que lo hacía era estrictamente vigilado.
— ¿Cómo sigue? —le pregunta Ron a Lena, cuando esta sale de la habitación que compartía con Harry.
—Se sigue debilitando. Los doctores que han venido a verlo no tienen idea de lo que le ocurre.
—El no es como los demás, no creo que muchos doctores sepan tratar con hechiceros omega.
—Ninguno que podamos buscar en este lugar. Le aconseje que pidiera ayuda a Lord Dumbledore, pero se niega tajantemente—aunque ella se lo había aconsejado, tampoco le entusiasmaba la idea.
— ¿Y tu abuela?
—Aunque pudiéramos arriesgarnos y enviar un mensaje, el tiempo que tardaría en llegar, sumado el que le tomaría a un medico hacer un viaje desde otro continente podría ser demasiado.
La ausencia de Harry se hacía sentir en el fuerte, el humor de los soldados empeoro, y el estado general fue decayendo, era como si el estado de Nueva Roma y su pueblo estuviera ligado al poder de su hechicero omega. Por desgracia los rumores fueron creciendo en el campamento de los regulares, incluso hubieron los que pensaron que ya había muerto o que había escapado. La única solución que habían encontrado era hacer apariciones públicas lo mas continuadas posibles, pero simplemente lo agotaba demasiado, así que fue turno de Tonks para actuar, gracias a su poco común don pudo hacer un buen papel, pero aun así el desanimo dentro del fuerte seguía imperando.
La reaparición de Lord Potter, aunque esta fuera falsa, tranquilizo a la jerarquía en el ejército regular, pero hubo alguien que no pudo ser engañado. Lily sabía que algo iba muy mal, ella no estaba segura a que se debía, pero aun así podía sentirlo. Incluso su estado de salud estaba empeorando. No se trataba de un estado tan fuerte como el que se rumoraba tenía su hijo, sino algo mucho más cercano a una molestia.
Cuando Lily escucho sobre el mal estado que tenía su hijo, quiso ir directamente al fuerte, con la intención de ver a Harry a cualquier costa, pero ella sabía que le sería imposible llegar sin que Lupin o Dumbledore se enteraran de sus intenciones, además sabía que probablemente no le permitirían traspasar sus muros, y no necesitaba empeorar la relación con su hijo haciendo explotar su fuerte.
—Los legionarios siguen permitiendo el acceso al hospital—le sugiere su ayudante, podríamos disfrazarnos.
No era mala idea, con eso al menos podrían atravesar la primera defensa, ya a dentro tendría que buscar como llegar hasta la habitación de Harry.
Para su sorpresa la entrada no fue particularmente difícil, su ayudante había reunido a algunos soldados recientemente heridos, entre los cuales ella se podría camuflar. Como su apariencia no era precisamente discreta, la cargaron en una camilla y la cubrieron con viejas capas y vendas la ocultaron. Fue aproximadamente a media noche cuando iniciaron la operación de infiltración, el fuerte estaba mucho más activo de lo que se hubiera imaginado, aunque desconocía si era algo que ocurría todas las noches, pero de nuevo sintió un presentimiento de que eso no era así. Cuando estaban cercas de llegar al hospital, ella aprovecha y se baja de la camilla para esconderse en un rincón oscuro. Su ropa no era particularmente discreta, por lo cual utilizo camuflaje mágico para no llamar la atención. Según los rumores las habitaciones de los oficiales más altos se encontraban en la parte más alejada del muro exterior, mientras caminaba por el fuerte noto lo extraña que era la vigilancia, pues parecía ser mucho más ligera de lo que había esperado, incluso, la entrada a las barracas no tenían ningún tipo de protección. Cuando entro al edificio, comprendió que algo no iba bien, había sido demasiado fácil.
—Señora Potter, espero que los guardias no la hayan molestado.
Casi salto por el susto que sintió, por suerte su poder mágico no se desencadeno, sino simplemente escupió una pequeña flama.
—Perdón por asustarla, no era mi intención, solo que estaba preocupado porque hoy tampoco viniera.
Se trataba de un joven de la misma edad que su hijo, de una elevada altura, y con músculos muy marcados, también tenía un rostro muy amable y amigable, algo muy poco común en un lugar como ese.
—Perdón, ni siquiera debe saber quién soy, mi nombre es Ron, soy el encargado de la seguridad de su hijo.
—Pues debo decir que su seguridad no parece muy efectiva.
—No crea eso—dice después de reír un poco—, aunque no lo parezca soy muy bueno en lo que hago, estaba esperando que viniera en cualquier momento, por eso le pedí a los soldados que no la molestaran.
Comprendiendo que cualquier subterfugio a esas alturas era completamente inútil, se retira el camuflaje mágico.
— ¿Harry te pidió que me esperaras?
—No, en realidad él no sabe nada de esto—intentando hacer todo lo posible para no mirar el escote del vestido de Lily.
Mientras caminaban en dirección de la habitación de Harry, pudo ver que el joven estaba bastante incomodo, y no se trataba solamente de la primera impresión que se llevo al verla, sino que no se sentía cómodo al desobedecer directamente a Harry.
—Los doctores no saben que es lo que tiene, solo pueden asegurar que no se trata de ninguna de las epidemias que existen entre los soldados. Él asegura que está bien y que se recuperara en cualquier momento—dice mientras caminaban—, pero ya no se qué hacer, lo único en lo que pude pensar es que cuando me enfermo, la presencia de mi madre siempre me hace sentir bien
Se le veía cansado, era obvio que estaba realmente preocupado por la salud de Harry, le alegro profundamente que su hijo tuviera amigos como ese.
— ¿Esta solo? —le pregunta Lily.
—Lena duerme con él, pero esta noche se encuentra de patrulla.
Lily no sabía quién era Lena, pero en realidad tampoco le interesaba tanto, sabía e su hijo tenía varias esposas, y francamente no necesitaba saber más de ellas, una muñeca como cualquier otra con la que su hijo se entretenía.
La habitación era grande considerando que estaban en un cuartel militar. Su hijo se encontraba durmiendo en medio de la cama, su aspecto era diferente al que tenia las veces que lo había visto a lo lejos durante la campaña.
— ¿Estoy soñando? —dice Harry al sentirla acercarse.
—No pequeño, realmente estoy aquí—sentándose en la horilla de la cama.
—Espero que no vengas a secuestrarme—dice sarcásticamente.
—No, solo vine, porque mi hijo está enfermo, se que nuestra relación no es como debería, pero ¿Qué te parece si por esta noche solo somos una madre con su hijo?
—Esta bien—sonriendo.
Era algo extraño, pero la suposición de Ron fue bastante acertada, de alguna manera la presencia de Lily lo empezó a hacer sentir mejor, era solo plática, pero un amor tan especial tenía una magia difícil de explicar.
—La guerra está por terminar—dice Harry después de un buen rato de plática.
—Eso deseamos todos—suspirando.
—No lo entiendes, los omega podemos ver mas allá, es por eso que estoy así.
—No te entiendo ¿a qué te refieres?
—Los omega estamos mucho más ligados a la magia que los demás, y actualmente esta muy inestable, eso es lo que me ha enfermado, estoy seguro que Dumbledore tampoco lo está pasando nada bien, pero como yo soy el omega más débil, soy el más afectado.
— ¿Estás seguro de todo eso? —preocupada.
—Solo hasta cierto punto, la mayor parte es solo conjetura, a final de cuentas, soy el último en llegar a este asunto
— ¿Qué quieres hacer? —le pregunta después de un momento en silencio.
—Quisiera poner en lugar seguro a todo los que quiero, pero eso es imposible, incluso el fuerte no es un lugar seguro realmente, pero al menos nos da cierta seguridad.
— ¿Falta alguien?
—Sirius vive aquí, Lupin está de visita, incluso Hagrid está dentro del fuerte, no quiero sonar egoísta, pero solo faltabas tú.
Harry sabía que no podía proteger a todas las personas, pero al menos tener a su familia cercas le hacía sentir algo más seguro.
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La noche que paso en compañía de su madre, fue reparadora para Harry, cuando despertó al día siguiente, vio que Lily se había quedado dormida apoyada en la cama. Cuando se levanto, se dio cuenta de que algo había cambiado, la magia por fin se había estabilidad, pero eso no resultaba una buena noticia, pues no era su estado natural, sino que estaba furiosa, casi podía sentir su sed de sangre en el aire. Cuando ve a su madre mas fijamente, nota que ella tampoco había estado bien, y ese era el primer momento en que la veía completamente tranquila, por eso prefirió cubrirla con una cobija y dejarla descansar.
Al salir de su habitación se encuentra con Lena, quien ya vestida con su uniforme parecía estar lista para el día
—Parece que estas muy descansada ¿pensé que estabas de guardia? —le dice Harry.
—Cuando Ron me conto su plan fui a descansar a las barraca de Tonks.
—Eso no me lo esperaba, es que tendré que pelear con Tonks por ti—dice bromeando.
—No digas tonterías—enfadada, aunque rápidamente cambia de humor—, pero supongo que si ya puedes bromear, ya te sientes mejor, entonces ¿el plan de Ron funciono?
—Así que fue su idea, supongo que debí imaginarlo.
— ¿No te castigo sin darte de cenar? —sonriendo.
—Por suerte, pudimos llegar a un punto en común, no sé cuanto dure, pero de momento creo que podemos llevarnos bien.
— ¿No prefieres regresar? Podemos arreglarnos las sin ti otro día.
—No estaría mal, pero no creo que tengamos tiempo.
— ¿A qué te refieres? —sin entender.
—Ciento una fuerte perturbación en la magia, estoy seguro que algo extraño pasara hoy—explica preocupado—, necesito que reúnas a todos en la sala de mapas.
Se trataba de un simple presentimiento, pero sus más cercanos sabían que no era algo tan sencillo, y habían sobrevivido tantas veces por escucharlo que preferían escuchar ese tipo de ideas. En la reunión, se encontraban todos los líderes de la legión y sus aliados, además de Harry, Ron, Lena, Cho, Tonks y Neville, estaban Sirius y Remus, cada uno de ellos se encargo de informar sobre el estado de sus tropas y del fuerte en general. Según fueron escuchando se dieron cuenta que el fuerte estaba en un estado mucho mejor del que se habían esperado.
La llegada de Lily a la reunión los sorprendió a casi todos, a final de cuentas eran muy pocos los que sabían de su llegada al fuerte.
—Mas te vale mirar a otra parte Ron, si quieres mantener los ojos en su lugar—le dice de manera apenas audible Cho a su novio, al ver como miraba a la recién llegada, fue apenas un susurro, pero cayó como hierro en los oídos del pelirrojo.
—Eres un sol Lily, me alegra verte, aunque me hubiera imaginado que antes llegaría Voldemort a ofrecernos el té, que verte así de tranquila.
—Cierra el pico Black—le contesta Lily, antes de sentarse cerca de la pared.
Fue un momento extraño, varios se miraron sin saber qué hacer, pero como se dieron cuenta de que la mujer no se iba a mover del lugar decidieron continuar como si no hubiera pasado nada.
—Vamos a hacer un ataque a gran escala en cualquier momento—les informa Harry—, no creo que tengamos demasiado tiempo para planearlo, y no contamos con el apoyo real de todos los demás. Dumbledore peleara contra Voldemort, de eso es de lo único que estamos seguros, para lo demás tendremos que estar preparados. Así que necesito ideas.
Aun estaban discutiendo cuando inicio el más fuerte bombardeo hasta el momento. Cuando salieron hacia el muro principal supieron que ese tiempo invertido en planes de contingencia, había sido una sabia decisión.
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Los jefes del estado mayor, tenían en mente una campaña larga, y habían obrado en consecuencia, lo que implicaba crear instalaciones para proteger sus posiciones. Lo que menos esperaban en ese momento erala actitud que tomaría Lord Dumbledore, quien había permanecido alejado de las batallas se presento con una expresión de desolación, sin dirigirle la palabra a sus consejeros mando llamar a sus mejores mensajeros, a los cuales encargo cierto número de cartas que debían ir a la capital lo más rápido posible.
—Preparen las tropas, hoy iniciara el último acto de esta obra—fueron las únicas palabras que les dijo a sus comandantes antes de salir al campo de batalla.
La gran media luna que estaba al frente de la enorme fortaleza cubría kilómetros de territorios, haciendo imposible que nadie pudiera entrar o salir de dicho castillo. En todos lados se podían ver las maquinas de guerra con las que se había intentado romper aquellos titánicos muros sin mayor resultado. Las catapultas habían sido casi inútiles, y los manganeles habían hecho temblar dichos muros, pero sin ningún resultado.
Cuando Dumbledore se paró de frente a la fortaleza enemiga, ocurrió la última y más importante de las afrentas de Voldemort. Desde el interior, una catapulta arroja un solo objeto, que cayó a los pies del primer ministro. Él ya sabía de qué se trataba, al bajar la mirada vio la muerta mirada de su sobrino, el único hijo de su hermana Ariana.
En lugar de un desafío clásico, invoco un gran fénix de fuego, con el cual derribo una buena parte de la puerta principal, mientras que profería un grito de guerra que hiso temblar a todos los que estaban dentro de la fortaleza
El desafío había sido hecho. Incluso su voz seguía sonando atreves de las montañas. Fue entonces que lo que quedaba de las inmensas puertas se abrieron por fin, lo cual causo que algunas partes de los maltrechos muros se derrumbaran. Lentamente las huestes de Voldemort empezaron a salir al campo, a la cabeza de las cuales no estaba el señor oscuro, sino el rey vasallo de los gigantes de montaña. A diferencia de sus parientes de hielo o fuego, estos eran más grandes y fuertes, pero sin poder mágico, lo cual los convertía en los mas débiles, pero si los más impresionantes. Esta había sido la primera de las especies que se le habían aliado, por eso no era tan extraño que fuera él quien marchara al frente de las tropas.
Entre más soldados salían de la fortaleza, se daban cuenta que las tropas que habían derrotado hasta el momento no eran más que los soldados que no habían podido entrar a los muros. Se trataba de un mar de soldados de diferentes especies, que marchaban sin ningún orden ni estructura.
La cantidad de soldados resultaba tan absurda que los guerreros de Dumbledore empezaron a retroceder sin siquiera darse cuenta. Los únicos que no lo hicieron fueron los legionarios de Nueva Roma, no era que no sintieran el mismo temor que sus aliados, sino que al ver como su líder permanecía al frente de ellos como si la estatua de un antiguo héroe se tratara, sus voluntades no flaquerón.
—Así que tu eres aquel al que llaman el hombre más fuerte del mundo—dice el rey de los gigantes, quien sujetaba un hacha de guerra gigantesca, burlonamente al estar frente a Dumbledore—, es hora de que el mundo conozca el verdadero poder.
Dumbledore no parecía demasiado interesado en el beligerante rey. Permaneció solo enfrente de sus enemigos, pues los que habían estado con él, habían retrocedido. La única arma que portaba el viejo hechicero era su báculo con el fénix en la cresta. A pesar de su gran altura, en comparación con el gigante se veía diminuto, cuando el monarca levanto su gran hacha, cualquier hubiera pensado que sería el fin del brujo, pero para la sorpresa de todos, fue capaz de detener el poderoso golpe levantando solo su brazo derecho con su báculo. Con una expresión desconcierto el gigante sujeta con las dos manos el hacha y lo vuelve a intentar, obteniendo exactamente el mismo resultado, pero esta vez Dumbledore usa su magia y hace explotar el arma, hiriendo gravemente al gigante.
— ¡Manda a quien quieras Tom! —Grita Dumbledore— ¡Nada de eso importa, hoy es tu último día!
Ambos bandos lo escucharon claramente, las mismas rocas de las montañas se estremecieron ante el poder mágico que irradiaba.
La gran masa de guerreros enemigos se abrió en la zona de las puertas, dejando el campo abierto para que saliera el mismo Lord Voldemort, quien montaba una extraña bestia, parecida a un dragón, pero sin alas y mucho mas musculado.
— ¡Que gane el más poderoso! —fue su grito de guerra.
La cantidad de soldados que había salido de la fortaleza había sido tan inmensa que casi igualaba las tropas aliadas, pero seguramente lo más intimidante era que aun quedaban más dentro de los muros.
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—Creo que estamos de suerte—dice Harry lo suficientemente fuerte como para que Ron lo pudiera escuchar por encima de todo el ruido—, parece que tienen tan poco espacio que no pueden maniobrar.
—Opino lo mismo—dice sonriendo—, pero también creo que tendremos que acabar con varios de ellos cada uno de nosotros, me preocupaba tener que compartir.
—Ordena formación de frente amplio, arqueros en la retaguardia y caballería ligera en los flancos.
— ¿Y Sirius?
—Que espere la señal.
Mientras ocurría el duelo entre Dumbledore y el rey de los gigantes les permitió cambiar su formación sin problemas. Los cuatro manípulos de infantería pesada se encontraban uno al lado de otro formando una gran barrera de escudos, atrás de ellos estaba la infantería ligera de Cho, quienes tenían preparados sus arcos para cubrir a sus compañeros. Repartidos en las montañas y en el muro del fuerte estaban las tropas de Tonks, con la maquinaria pesada.
— ¿Realmente crees que el plan de tu madre funcione? —le pregunta Ron.
—No lo sé, pero tampoco se me ocurrió como detenerla, y siendo sincero, nadie tuvo el valor de contradecirla.
—Que quieres que te diga, quiero llegar a viejo.
Los soldados regulares tardaron en reaccionar a lo que ocurría, pero también lograron hacer sus formaciones, e iniciaron a avanzar. La legión funcionaba de una manera diferente, ellos esperarían en sus posiciones, su estilo de pelea estaba muy enfocado a la defensa, uniendo sus poderosos escudos creando una barrera que iba carcomiendo a los enemigos, además de que ganaban la ventaja de que sus enemigos debían correr hasta donde estaban ellos, desgastando sus fuerzas, mientras ellos permanecían en su lugar.
Los soldados de Voldemort tuvieron que atravesar primero una lluvia de flechas de los arqueros de la infantería ligera, luego los legionarios arrojaron sus pilum, que tienen más potencia pero menos alcance. A pesar de la gran cantidad de bajas que sufrieron, la enorme cantidad de enemigos que cargaba contra ellos apenas disminuyo.
El choque de ambos ejércitos fue inmenso, el mero ruido se debió de escuchar hasta la ciudad capital. Esto era muy diferente a cualquiera de las batallas anteriores que habían vivido, su dimensión era completamente desmesurada. La legión seguía funcionando como una máquina bien aceitada, pero en esas circunstancias seguía siendo un factor pequeño en comparación.
Los flancos de la legión eran protegidos por la caballería liguera, en el izquierdo estaba Lena y en el derecho Neville, entre ambos evitaban que pudieran ser rodeados, haciendo mayor presión en los enemigos, apoyando así a los legionarios.
Cada minuto resultaba agotador, por eso debían ir relevándose línea tras línea. Cuando Harry y Ron tuvieron que retroceder para poder descansar un poco, vieron por fin la señal desde dentro de los muros de la ciudad, una gran torre de fuego se había alzado.
— ¿Qué carajos fue eso? —pregunta Ron completamente sorprendido.
—Eso fue la señal que esperábamos.
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Lily no estaba desobedeciendo las instrucciones que le había dado Dumbledore, él había sido muy claro con lo que esperaba de ella, debía hacer el mayor daño posible a las fuerzas de Voldemort, y haciéndolo de la manera más vistosa posible, la verdad era que ella era muy buena en ambas cosas.
El plan que la había sugerido su hijo, era realmente bueno, y cumplía las directrices de Dumbledore, el único problema fue que tuvieron que volver a cavar las secciones del túnel que habían derribado, para que ella y su ejército pudiera traspasar el muro y llegar a la retaguardia de Voldemort. Lo último que había querido hacer era arrastrarse por un túnel como una rata, pero tuvo que cumplir su parte. Habían tardado varias horas en traer a sus tropas desde el campamento de Dumbledore al fuerte, pues no querían que notaran un movimiento grande de tropas, se tuvieron que apretar para caber dentro de la estructura, mientras esperaban que el momento del ataque llegara.
Ella fue la primera en salir del túnel, y pensaba que se encontraría con una gran turba esperándola, pero para su suerte, el túnel se había desviado hasta lo que parecía ser una vieja bodega, atreves de una venta pudo ver como los soldados corrieran de un lado a otro bastante confundidos. Mientras esperaba que sus soldados salieran del túnel, pudo ver que aquella bodega había sido utilizada como albergue provisional para soldados. Resultaba un buen lugar para el plan que tenía en mente, los muros eran de piedra y muy gruesos, seguramente era una estructura bastante antigua.
—Milady, ya estamos todos—le informa su ayudante.
— ¿Saben qué hacer? —le pregunta, sabiendo que la mayoría de los soldados.
—Ya les informe y comprenden su plan, Milady, esperamos su orden.
Inicio a reunir su poder, de lejos esta sería la ocasión en la que necesitaría mas poder que nunca. Se encontraban en la parte más occidental de la ciudad, la cual seguramente fue de las primeras en quedarse vacías al empezar el movimiento de tropas.
Cuando Lily salió del edificio, resaltaba en las grises calles de la ciudad como una flama humana. Sus soldados salieron atrás de ella, con grandes antorchas. Se fueron separando con intención de incendiar la ciudad. No se trataba de fuego como cualquier otro, sino que era uno hecho específicamente diseñado por Lily, no era tan fuerte como el fuego demoniaco, pero era bastante parecido, el cual era casi imposible de extinguir.
Cuando por fin estuvo lista para iniciar su ataque, lanzo una gran torre de fuego, la cual tenia múltiples propósitos, la primera fue informar a las demás tropas del otro lado que el ataque había iniciado, luego fue intimidar a sus enemigos y por ultimo quemar cualquier cosa que estuviera a su alcance.
El ataque de la pelirroja fue demoledor para la retaguardia enemiga, creo grandes esfuerzas de fuego las cuales arrojo con toda sus fuerzas. Desde que había iniciado el sitio, la fama de Lily había crecido entre los soldados enemigos, la temían profundamente y la llamaban la diablesa de fuego, y hasta el momento no la habían visto tan de cercas ni con tanta ira desencadenada.
Los soldados quisieron resistir el ataque, pero no fue tan sencillo, pues cuando lograban defenderse de las llamas, los soldados lanzaban hechizos para confundirlos aun más. Nadie se había esperado ese tipo de ataque lo que hiso el trabajo aun más fácil para ella, parecía que nada podría detenerla en su camino hacia las grandes puertas, al menos fue así hasta que por fin pudo ser detenida por alguien.
—Así que vienes por la revancha, pequeña—dice Lily con sarcasmo.
—Vine a acabar mi trabajo.
—Vienes a intentarlo.
—Soy mucho mejor de lo que nunca fuiste—le dice con furia.
—Ven a comprobarlo.
La armadura de muerte obscura era la misma que había utilizado muerte escarlata, pero ahora tenía una apariencia diferente. Lily intentaba recordar todo lo que sabía de dicha armadura, gracias a lo cual comprendió por fin cual era el problema, su poder mágico no estaba sincronizado con la armadura, a final de cuentas no había sido fabricada para ella, por eso no podía sacarle todo el provecho. Si no fuera así, seguramente la ventaja la tendría claramente muerte obscura.
La pelea entre ambas mujeres causo que los que estaban cercas intentaran alejarse, ambos bandos sabían, que ninguna de las dos tenían mucho afecto por sus soldados a cargo y que no tenían el menor cuidado con ellos a la hora de pelear. Los tipos de lucha de ambas eran muy diferentes, muerte oscura ataca cuerpo a cuerpo, mientras que Lily atacaba con su magia, para poder pelear la pelirroja tuvo que invocar un arma, se trataba de una espada que había portado un soldado que ella misma había eliminado. Conscientemente no sabía mucho del uso de armas, pero su cuerpo tenia las memorias de muerte escarlata, una de las mejores guerreras del imperio, así que pudo hacerle frente a su enemiga.
Los golpes de muerte obscura eran desmesuradamente fuertes, cada vez que fallaba un golpe podía derribar un muro o acabar con alguno de sus aliados, mientras que Lily no lo estaba haciendo mucho mejor, pues incluso cuando acertaba sus llamas contra su enemiga estas podían desviarse en cualquier dirección. Probablemente si no se hubiera encontrado con su reemplazo no hubiese logrado tanto caos y destrucción.
Sus tropas habían continuado con su trabajo, lo que había logrado que el incendio por fin se pudiera descontrolar, algo que los defensores intentaban evitar, pero poco a poco iban perdiendo la batalla contra el fuego.
Durante una hora siguieron peleando sin mostrar una ventaja clara para ninguna de las dos, lo cual fue estresando a Lily mas allá de lo imaginable, no solo se trataba de que estaba exigiendo a su cuerpo más de lo que había hecho nunca, sino que su mente estaba excediendo el limite, la cual no había vuelto a ser la misma desde su cautiverio. Fue como si algo se rompiera por dentro, un límite que seguramente nunca se debía de romper. Se habían terminado alejando casi dos cuadras, momento en el cual Lily desencadeno todo su poder, convocando una esfera de fuego gigante, con un par de metros de diámetro, la cual callo de golpe encima de muerte obscura, cuando esta salió de las flamas, su armadura había adquirido un tono rojizo, y emanaba un humo obscuro, ambas eran señales de que su armadura estaba subiendo de temperatura absurda. Gritando por odio y dolor, corrió en dirección de Lily, quien con un grito igual de fuerte alzo sus dos brazos hacia el frente un gran chorro de fuego el cual dio de lleno con su rival, fue tanto fuego que se trago la calle completa, incluyendo una buena cantidad de soldados enemigos.
Cuando al fin detuvo su ataque, ella estaba agotaba, su cuerpo había llegado a su límite, cayendo sentada en el suelo, cuando levanto la cabeza, pudo ver lo que quedaba de su rival, la cual seguía de pie enfrente de ella, en posición de haber dado una larga estocada que no la había alcanzado por centímetros, su armadura estaba completamente carbonizada, y por lo que podía ver su usuaria había muerto antes de lograr su objetivo. Ella intento levantarse, pero fue inútil, su cuerpo estaba demasiado débil, peo por suerte su fiel ayudante estaba lo suficientemente cercas como para venir a ayudarla. Lo que no esperaban es que muerte obscura aun tenía un último impulso, girando completamente su cuerpo, para atacar con su brazo izquierdo, alcanzo a encajar su daga profundamente en el costado de la mujer que había sido su maestra.
Con un hechizo el ayudante llama a sus compañeros, los cuales aun continuaban intentando incendiar la ciudad.
—Milady, por favor resista—le dice mientras intentaba un hechizo de curación básico, con el cual al menos logro detener el sangrado
—No te preocupes, pequeño, nuestra parte en esta obra ha terminado, toca la retirada.
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El mundo mágico llevaba décadas esperando ese duelo entre hechiceros omega. Era muy poco común que magos de ese poder se enfrentaran entre sí, el último gran duelo de esa magnitud debió de ser el de la zarina Anastasia y el del último shogun Tokugawa, antes de su exilio. La tierra temblaba a cada paso que daban, sus poderes se encontraron mucho antes que ellos. Los dos dejaron de importarles la dirección de sus tropas, por suerte para el bando imperial, contaban con la dirección del general de brigada Moody, mientras que las tropas de Voldemort tenían múltiples caudillos sin mayor coordinación que el temor que sentían por su líder. El centro de las tropas se dividió en dos en cada bando, para permitir que sus líderes pelearan entre sí.
Voldemort era alto y delgado, su rostro pertenecía a un hombre mucho más joven, con el cabello largo y completamente obscuro, vistiendo una armadura de metal negro esmaltado, en su mano derecha portaba su báculo de basilisco, que había pertenecido al mismísimo Salazar Slytherin, Dumbledore por su lado era incluso más alto, con su largo cabello y barbas completamente blancos, a pesar de su edad tenía una musculatura bastante desarrollada, era como si su decrepito cuerpo hubiera recuperado la fuerza de su juventud, en lugar de armadura, solo vestía un sencillo pantalón de tela y un gran abrigo sobre los hombros, el cual tenía grabado la figura de un fénix en la espalda.
Todos los que quisieron intervenir en la pelea fueron derrotados rápidamente por ambos, Voldemort invocaba grandes nubes de veneno, mientras que Dumbledore creaba luz solida, que utilizaba para acabar con cualquiera que se le opusiera.
Ambos hechiceros desataron todo su poder, mientras que sus compañeros peleaban sin poder avanzar. Los legionarios eran un muro infranqueable, y los soldados de los lores mayores estaban mostrando un vigor no antes visto en la campaña. Para cuando la fortaleza estaba en llamas, todos sabían que esa batalla seria la ultima de la campaña.
—Que avance la caballería de Sirius—le pide a Ron que de la orden—, necesitamos que la infantería descanse.
Los manípulos abrieron paso para que la caballería pesada avanzara a velocidad de envestida para acabar con una buena cantidad de tropas enemigas.
—Que se preparen, tenemos que avanzar.
Aprovechando el territorio que había limpiado la caballería avanzaron la línea de las tropas. Era un procedimiento lento, pero bastante seguro para seguir avanzando. Harry deseaba adelantarse e intervenir en la pelea de Voldemort y Dumbledore, pero sabía que no podía dejar a sus tropas, pues aunque Voldemort ya estaba peleando, no era el único enemigo poderoso en el campo de batalla.
El espacio reducido en el cual tenían que maniobrar las tropas de Voldemort restaba mucha efectividad, pero cuanto más terreno perdían las tropas aliadas, estas se podían organizar un poco mejor. Las tropas regulares empezaron a retroceder, mientras que la legión y las tropas de los lores mayores se acercaban cada vez más, haciendo que el campo de batalla adquiriera una apariencia alargada cada vez más. Era Lord Malfoy el que avanzaba al frente de sus tropas, con una formación como de cuña, que iba cortando a las tropas enemigas.
Nadie podía saber cuál sería el resultado de la batalla, la cual ya duraba varias horas, el agotamiento estaba haciendo una verdadera merma en todos, pero sabían que no podían rendirse. A pesar de que era pasado el medio día, el cielo estaba realmente obscuro, así que solo fue cuestión de tiempo que iniciara la lluvia de golpe, lo que ocasiono que todo fuera incluso más difícil. El fuego que engullía a la ciudad no parecía amilanarse por la lluvia, pero si alentó su avance, pues era un fuego mágico especial, creado especialmente por Lily.
— ¿Qué es ese ruido? —le pregunta a Harry a gritos.
— ¿Cuál ruido? —pregunta Harry sin entender, pues el ruido de la batalla debía ocultar cualquier otro sonido.
—Es un zumbido, tengo un mal presentimiento.
Los guerreros de ambos bandos fueron notando poco a poco dicho ruido, era algo tan extraño que incluso el ritmo de la pelea casi se detuvo completamente. Las primeras explosiones cayeron en la retaguardia de las tropas regulares, pero no se detuvieron hay, fueron avanzando hasta que ocurrieron dentro de la fortaleza de Voldemort, ese fue el momento en el que se perdió cualquier control sobre la batalla.
— ¿Qué carajos son esas cosas? —pregunta Cho, que había avanzado hasta donde estaba Ron.
—No lo sé—le grita en respuesta, pues una de esas explosiones le había caído cercas y casi no podía oír nada—, pero no son mágicos.
— ¿Qué hacemos?
—Reúne a tus arqueros, no sé si serán efectivos, pero tenemos que intentarlo, yo intentare reunir a las tropas.
— ¿Dónde está Harry?
—No lo sé.
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Harry había detenido las explosiones que iban a caer encima de la legión, el campo mágico que había usado lo había arrojado bastantes metros por el aire, el golpe que recibió, lo dejo adolorido y confundido, a su alrededor los demás no estaban mejor, pudo identificar tropas de diferentes tipos y ejércitos. Cuando recupero la compostura, vio que estaba bastantes cercas de donde seguían peleando Dumbledore y Voldemort quienes ni siquiera se habían distraído a pesar de las explosiones. Él quería intervenir en la pelea, pero no sabía cómo lograrlo. Con su espada en mano peleo contra la guardia personal de Voldemort, quienes rodeaban la pelea, eran más fuertes que el promedio del ejército, pero contra un hechicero omega no tenían una verdadera oportunidad.
En el cielo pudo ver a los causantes de aquella extraña destrucción, se trataba de tecnología muggle, Harry no sabía mucho de ese tipo de maquinas, pero sabía que se trataba de aviones, pero estos eran demasiado pequeños y volaban demasiado bajo, además tenían una apariencia muy extraña, que no entendía.
El segundo ataque fue mucho peor que el primero dejaron caer fácilmente el doble de bombas, y otros dispararon armas de fuego, que se convertía en una lluvia de plomo. Harry recibió fuego de metralla en uno de sus brazos y en una de sus piernas, y tal vez fue eso lo que le salvo la vida. El más grande de aquellos aviones disparo sus mejores armas directamente a donde estaban peleando los hechiceros omega, fue algo tan fuerte que creó un gran cráter en el suelo. Harry estaba gravemente herido, no solo por los disparos que había recibido, sino también por la explosión que casi acaba también con él.
Había terminado tan alejado de sus propias tropas y de sus aliados, que de pronto estaba rodeado por las tropas de los lores mayores quienes habían avanzado hasta ese lugar, dirigidos por el mismo Lord Malfoy, quien vestía una armadura completa, muy similar a la que usaba Lord Black, pero esmaltada de color negro. En su avance se encontraban acabando no solo con soldados de Lord Voldemort, sino también con los regulares. Era obvio que Lord Malfoy estaba cansado de ser la mano derecha de Lord Voldemort, y quería convertirse en el rey de la montaña. Seguro que tenía la intención de acabar con la competencia de Harry, y lo hubiera logrado sino hubiera sido por la oportuna intervención de Lord Black, quien había cargado con su caballería pesada hasta ese lugar. Al ver la llegada de las nuevas tropas, Malfoy decidió cambiar el curso de sus tropas para evitar un enfrentamiento directo.
— ¿Se encuentra bien? —le pregunta Sirius a Lena, quien intentaba vendar las heridas de Harry.
—Sigo vivo, perro pulgoso—dice Harry de mal humor, quien quería levantarse pero ni sus piernas ni Lena se lo permitían.
—Quédate quieto, tus heridas son graves—dice Lena, quien no podía decir que estuviera en perfectas condiciones—, ¿Qué son esos demonios que nos están atacando?
—Nunca pensé que Voldemort estuviera tan loco como para invocar demonios—dice Sirius realmente preocupado—, esto es una locura, van a acabar con todos nosotros.
—No son demonios, son muggles—levantándose con ayuda de Lena.
— ¿Muggles? ¿Estas seguro? —incrédulo.
—Definitivamente, pero no entiendo qué demonios están haciendo aquí.
—No creo que de momento debamos preocuparnos por eso—dice Lena.
—Tienes razón, es momento de que nosotros salgamos de aquí.
Utilizando su habilidad de animago, Lena se convierte en yegua para poder mover a Harry. Era muy tentador intentar de nuevo un ataque, pero comprendía que era un suicidio. No tenía idea de lo que había ocurrido en la pelea de Voldemort y Dumbledore, y de momento tampoco le interesaba, sino podía solucionarlo tenía otras prioridades, como sobrevivir.
Cuando salaron del desastre que se había convertido el centro del campo de batalla, pudo ver los verdaderos estragos que habían hecho aquellas maquinas.
—Están acabando con nosotros—le informa Ron al verlo.
—Lo sé, esto se acabo, es hora de que toques la retirada.
— ¿Al fuerte?
—No, al puerto.
Muchos soldados regulares, e incluso unos cuantos del bando de Voldemort se dieron cuenta de las intenciones de los legionarios, cuando estos volvieron a cerrar sus filas, y corrieron con intención de refugiarse en el fuerte, mientras que otros corrieron en dirección al sur ya completamente en desbandada. El tercer ataque fue encontrar de los flancos, hubieran sido aniquilados, si no hubiera sido por el poder mágico de Harry, quien creó un escudo por encima de sus tropas, haciendo que todos los ataques estallaban en el cielo sin poder tocarlos, era un espectáculo aterrador, que hiso que los que intentaban escapar, lo hicieran incluso más rápido. En el campo de batalla los únicos que seguían interesados en pelear eran las criaturas de Voldemort, las cuales seguían atosigando a los legionarios, quienes seguían retrocediendo poco a poco. La caballería tuvo que dar un último ataque para darles tiempo de retroceder a los legionarios.
—Ya estamos todos—informa Ron
— ¿Y los regulares?
—La mayoría sigue corriendo hacia el sur, y muchos otros ya empezaron a correr hacia el puerto.
—Entonces, incoa el plan de retirada.
Los muros del fuerte solo sirvieron para detener un tiempo a aquellas criaturas, según el plan que habían organizado, ese tiempo debía servir para que pudieran retroceder lo máximo posible. Cuando el fuerte fue tomado, accionaron cargas explosivas que derrumbo media montaña encima del paso que habían utilizado para refugiarse.
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El grito de la reina Hermione perforo la paz de la ciudadela, era pasada la media noche, y nadie entendía lo que ocurría. Los primeros en llegar fueron sus guardaespaldas, que habían estado guardando la puerta de su habitación, pero no se trataba de ningún ataque nocturno, sino que parecía que había entrado en labores de parto, ninguno era un experto, pero la mancha de sangre que pudieron ver, era mas que suficiente para saber que las cosas no estaban bien.
—No se queden hay de pie, busquen a los médicos—les grita Pansy, que había entrado un momento después de ellos.
Corrieron rápidamente, mientras que Pansy intentaba ayudar a su compañera, pero había muy poco que pudiera hacer, más que intentar tranquilizarla.
—Es muy pronto, es muy pronto, es muy pronto…—repite Hermione muy asustada.
—Tienes que resistir, los médicos sabrán que hacer—le contesta queriendo que sea verdad.
Las dependencias de los médicos particulares estaban lo suficientemente cercas, así que en cuestión de minutos ya estaban con ellas. Con hechizos médicos se encargan de estabilizar a Hermione lo mejor posible.
—Su majestad, esto está dejando de tener efecto— le dice uno de los médicos.
Ella estaba agotada, a pesar de los hechizos que impedían que su apariencia menguara, se podía ver lo desmejorada que se encontraba.
—Eso no importa ¿Cómo esta mi hijo? —con voz apenas audible.
—Esta bien y sigue creciendo, pero esto está acabando contigo, tu cuerpo no resiste este esfuerzo.
—Resistiré lo que sea necesario—dice Hermione—, cada día dentro de mi hace que sea más seguro para él.
Era cierto lo que decía, entre mas creciera en su vientre sería mejor, pero sabían que eso no sería posible, tenían preparada una incubadora mágica donde debería de pasar la ultima parte de su gestación.
La extraña enfermedad que padecía la joven, había atrofiado su matriz, y su magia hacia todo lo posible para terminar con el embarazo lo más rápidamente posible, toda la gestación había sido una pelea directa contra su cuerpo para salvar la vida de su hijo. Como si fuera poco el método en el que había jugado con su cuerpo no había ayudado, sus huesos no se habían adaptado como en el caso de cualquier mujer, lo cual reducía el espacio en el cual crecía su hijo.
Lograron detener las contracciones, y lograron estabilizar el embarazo, pero ya era la tercera vez que lo hacían, así que sabían que eso no duraría mucho mas, y no lo hiso, solo una semana después, cruzaron el punto de no regreso.
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NOTA DEL AUTOR:
Lo primero que quiero decir es agradecerles la paciencia, después de todos estos meses de espera.
En esta ocasión voy a hacer algo que hacía desde los primeros capítulos, y es especificar una imagen, para darles la idea de cómo imagino a uno de los personajes, en esta ocasión se trata de Lily Evans. Esta vez no es un dibujo, sino fotos de cosplay, la pueden encontrar en la página de Jeff Zoet Visual, la modelo se llama Claire y es del personaje de Melisandre, es un trabajo realmente genial (no solo estas fotos sino todas las demás), francamente les recomiendo que la vean.
Como no estoy seguro de cómo se pueden poner enlaces de una página en específico, les puedo decir que si colocan Jeff Zoet Visual Melisandre, sale en el buscador.
En un principio no sabía bien como tratar al personaje de Lily, pero al final me agrado bastante, en el canon original dicen de ella que era bastante poderosa, mientras que en la mayoría de los fic que e leído la colocan con un carácter fuerte, y quise tomar ambas cosas, solo que supongo que lo exagere al máximo ¿Qué tal les pareció el personaje?
