Harry no sabía en donde estaba, ni cuánto tiempo había pasado, aun sin abrir los ojos, sentía que estaba en movimiento, seguramente se encontraba en algún vehículo.
Cuando abrió los ojos pudo ver directamente el cielo, el cual estaba completamente despejado, aunque la temperatura seguía siendo helada, era la más cálida que había sentido en toda la campaña. Estaba cubierto con una gran cantidad de pieles, que lo habían ayudado a mantener la temperatura. Pronto se dio cuenta que no estaba solo en aquella carreta, sino que a su lado estaba una mujer de cabello completamente blanco.
— ¿Madre? —dice con voz ronca, después de la dificultad que tuvo para poder reconocerla.
—No intentes levantarte.
Se trataba de Lena, quien traía la cabeza vendada manchada con sangre, se le veía cansada, pero aliviada al verlo despertar.
— ¿Cómo esta? —preocupado.
—Está estable, pero recibió mucho daño.
Con algo de esfuerzo se levanta un poco para poder ver mejor. Alrededor de la carreta en que lo llevaban, se encontraban sus guardias personales, además pudo reconocer al joven ayudante de su madre.
Desde su posición pudo ver que estaba en medio de un gran grupo de personas, debían de ser los sobrevivientes de la guerra que habían vivido. Eran un grupo extraño, conformado con gente de ambos bandos, y multitud de especies. Los sanos caminaban o ayudaban a los heridos, los incapacitados más afortunados iban en carros como en el que él mismo era trasladado.
— ¿Dónde está Ron?
—Al frente, entre Lord Black y él se están encargando de dirigir al grupo.
— ¿Qué ocurrió? —dejándose caer de nuevo.
—Todo fue un caos, nadie sabe quién nos ataco, pero si no hubiera sido por ti, hubiéramos sido aniquilados.
— ¿Los reporteros? ¿Sobrevivieron?
—Si—le contesta algo sorprendida porque peguntara por ellos—, quise colocarte en su vehículo, pero Ron no lo permitió.
—Hiso lo correcto, necesito que hagan lo que están haciendo—esperando que estuvieran transmitiendo.
Siguió observando al grupo de gente que los seguía durante algunos minutos completamente en silencio. Era un grupo inmenso y variado, con los cuales no estaba seguro que podía hacer para ayudarlos.
—Traigan mi armadura y un caballo—ordena cuando empieza a tener un plan de acción.
—Aun estas muy débil, no debes sobre esforzarte, Harry—le reprende Lena.
—Por eso necesito el caballo—dice bromeando.
A Lena no le agradaba la idea en lo más mínimo, pero prefirió acompañarlo, así que tomo su forma animaga para llevarlo ella misma.
—Primero daremos un recorrido, luego buscaremos a los demás.
A sus guardias no les hiso ni la menor gracia, dejarlo cabalgar entre los que hasta hace poco habían sido sus enemigos. A pesar de sus temores nada ocurrió. Algunos lo miraban con temor, otros con admiración, pero a nadie paso desapercibida su presencia.
Mientras veía el variopinto grupo de personas, se dio cuenta de que no solo estaban sus tropas, sino que había una buena cantidad de las tropas regulares y de otros lords, incluso algunos antiguos enemigos, que ahora simplemente caminaban intentando sobrevivir.
Cuando al fin encuentran a Ron, hasta el frente de tan extraña procesión, este lo mira sorprendido, pues seguramente no esperaba verlo de pie tan pronto. Su viejo amigo, se veía muy diferente, no solo era que tuviera varios vendajes en el cuerpo, sino también había algo en su expresión, se le veía algo ausente, como si estuviera muy lejos.
—Carajo Harry, hace unas horas estabas casi muerto, no te puedes escapar así—le dice francamente preocupado, recuperando de golpe el interés por lo que ocurría a su alrededor.
—No exageres Rojo—la verdad es que si Lena se moverá demasiado, seguramente terminaría en el suelo—, ya descánsate después, ahora lo que necesito es información.
—Por desgracia no es algo que yo tenga—le dice rascándose un poco la cabeza—, hemos estado demasiado ocupados en intentar que los heridos no se conviertan en muertos, en realidad ni siquiera sabemos cuántos somos.
— ¿Realmente no sabemos quién gano la batalla?
—En realidad no sabemos si hubo algún ganador—mirando detenidamente el lamentable estado de los soldados regulares tuvo que añadir—, y si lo hubo no creo que hayamos sido nosotros.
El comportamiento de Ron era tan diferente al que tenia normalmente que preocupo profundamente a Harry, pero por desgracia en ese momento no podía hacer nada al respecto.
Cuando Harry pasaba cercas de sus legionarios, estos rápidamente reaccionaban, los más moderados, hacían el saludo romano, mientras que otros francamente lo aclamaban. Esa era una situación que normalmente le incomodaba, pero ahora era peor, pues a final de cuentas ni siquiera sabía cómo había terminado la batalla.
4756uretyjrtjk
La ciudad capital se había detenido completamente, no se podía ver una sola alma en las calles, todos se habían reunido en las casas que contaban con televisores, los cuales a pesar de la construcción acelerada, no habían podido cumplir con la demanda existente.
Cualquier estructura social y prejuicio de clase se había dejado de lado, todos querían ver en persona lo que estaba ocurriendo en el frente de guerra.
La imagen era mucho mejor de lo que se habían esperado. Gracias a la tecnología mejorada con magia con la que contaban. Pudieron ver las formaciones y las batallas, incluso muchos pudieron ver y reconocer a sus familiares en el frente.
En Nueva Roma la situación no era diferente, solo que gracias a su situación especial, contaban incluso con pantallas públicas, especialmente puestas para estos eventos.
En la residencia, la pantalla que tenían en el dormitorio real, había sido retirada, pues considerando la salud de la primera reina, seguía siendo muy delicada, querían evitarle el estrés todo lo posible. Aun así en el dormitorio contiguo, la segunda reina no perdía detalle alguno.
En el colegio de Hogwarts había sido una situación muy similar. La torre de Gryffindor y la de Ravenclaw, tenían sus propios televisores, así que tenían facilidad para acceder a la información, mientras que las otras dos casas tenían que escucharla de segunda mano. Cuando se corrió la notica de que el mismo Dumbledore entraría en batalla, las clases quedaron olvidadas de golpe, todos los estudiantes fueron a las dos casas con monitores, incluidos los Slytherin. Por su parte los profesores contaban con su propio televisor, que pertenecía a la profesora McGonagall, el cual habían instalado en la sala de maestros
Luna no sabía qué hacer, mientras veía la batalla, sentía un gran temor, se encontraba en el despacho de líder del colegio, acompañada de sus compañeros más cercanos. La silla en la que estaba sentada era grande y antigua, no tenía idea de cuál de sus predecesores la había adquirido, pero estaba segura de que era alguien muy grande o con un ego enorme, características que ella no compartía, de hecho estar sentada en un asiento tan grande, la hacía ver incluso más pequeña de lo que era.
—Si Dumbledore y el que no debe ser nombrado se enfrentan directamente, esta será la última batalla—dijo Luna, sin esperar realmente alguna respuesta.
Todos estuvieron de acuerdo con ella. Los temores de la joven líder, tenían buenas razones para existir, dependiendo del resultado de aquella batalla, su futuro y el del colegio podían cambiar completamente, si Dumbledore ganaba no habría grandes cambios, pero si en cambio era Voldemort el que salía victorioso, se podía enfrentar a una revuelta generalizada en cualquier momento. Otra opción aun peor era que incluso el mismo Lord Potter muriera en la batalla, en cuyo caso, era posible que ella misma tuviera que abandonar el castillo.
En ese momento Luna pensó en su amiga Cho, a la que había visto varias veces en pantalla. Diariamente rezaba por su seguridad, y cada vez la añoraba mas, su liderazgo siempre había dependido bastante de su seguridad inquebrantable y animo imbatible, cosas que echaba muchísimo en falta. Cuando ella había decidido presentarse a las elecciones, nunca había pensado que las cosas se pudieran descontrolar tanto, lo último que se había imaginado es que estuviera en posición de enviar tropas a la batalla, claro que no había obligado a nadie a hacerlo, y que la decisión final tuvo que ser aprobada por la directia del colegio, pero al final de cuentas ella había iniciado aquella aventura para proteger a los estudiantes, no para ponerlos en un peligro aun mayor.
—Cálmate Luna—le dice Padma intentando reconfortarla—, Cho y la profesora Tonks saben lo que están haciendo.
No dudaba de sus habilidades, pero esto era una guerra verdadera, y en ella morían hasta los mejores.
Cuando inicio aquella aventura, había iniciado su organización solamente con el apoyo de sus amigas más cercanas, obviamente las dos más importantes habían sido Cho y Susan, una le había brindado seguridad, mientras que la otra apoyo político, pero ahora ninguna de las dos estaba con ella, Cho estaba en el frente, mientras que Susan, seguía en el castillo, pero desde que había estallado el conflicto por Neville, se habían distanciado, a pesar de que habían tenido que seguir trabajando juntas, después de que su antigua amiga se volviera la lideresa de los Hufflepuff.
Durante las últimas batallas, había gritado, llorado y dicho más maldiciones que durante toda su vida junta.
Las imágenes eran realmente claras, y pudieron ver que estaba ocurriendo, lo que le daba cierta calma a la joven era la manera contundente en la que peleaba la legión, su manera defensiva hacia que fueran el grupo que estaba sufriendo menos bajas.
El gran incendio que había iniciado dentro de la fortaleza levanto los ánimos de los Gryffindor, que disfrutaban más que sus compañeros con las batallas. En opinión de Luna estaban bastante locos, por eso casi todo el grupo que había partido al frente era de aquella casa.
El colegio se termino convirtiéndose en un caos, los Slytherin y los Gryffindor estaban a punto de iniciar una revuelta en cualquier momento, Luna sabía que si las cosas seguían así, no podría mantener el control en el colegio, pero todo termino cambian de golpe, la lluvia de fuego había iniciado.
Nadie supo cómo reaccionar, el ataque había sido tan indiscriminado, que no podía venir de ninguno de los dos bandos,
Increíblemente la transmisión no se detuvo, sino que pudieron ver parte del duelo entre Voldemort y Dumbledore, todos sabían que ese era un momento histórico, podía pasar un siglo sin que dos hechiceros omega se enfrentaran.
Esto fue muy diferente a cualquier cosa que se hubiera visto durante toda la campaña, fueron atacados por un poder que no entendían y que no funcionaba como nada que ellos usaran.
Fueron pocos los instantes que lo pudieron ver, pero aun así fue más que suficiente como para que la imagen quedara tatuada en la memoria de todos, había caído el más grande de todas aquellas maquinas, la cual estuvo a punto de caer justo en medio del campo de batalla. Fue el viejo director quien utilizo su poder mágico para detener la maquina en el aire, lo cual no evito que esta se accionara, pero fue un poder muy diferente y mucho más poderoso de lo que se hubiera podido imaginar, así que tuvo que utilizar todo su poder como hechicero omega para contenerla. Fue ese el momento que Voldemort aprovecho para dar un golpe a traición, lanzando su espada, logra atravesar el pecho de su rival, lo cual termino desencadenando el fin de la batalla.
La gran esfera que había mantenido Dumbledore, conteniendo a duras penas todo aquel poder destructivo, empezó a tener grietas, utilizando las últimas de sus fuerzas logro enviar esa esfera lo más alto que pudo, pero aun así, la destrucción ya había empezado, y alcanzo a destruir varios metros a la redonda.
Después de eso no pudieron ver más, la transmisión se había detenido.
476ujier6ijk46i78578
El equipo técnico de transmisión en el frente, miraba en silencio a Lord Potter, quien había visto más de diez veces la grabación de la muerte Dumbledore, lo había visto en cámara lenta, en reversa y cuadro por cuadro. Se le veía cansado, y los vendajes que traía en el cuerpo, no ayudaba a su imagen, pero aun así podían ver que estaba completamente concentrado en lo que veía. Mientras lo miraban trabajar, Lee estaba pensando en el montaje de imágenes que podría crear, sobre como Lord Potter había utilizado su poder mágico para detener aquel infierno en el que habían estado atrapados, sabía que sería un éxito.
Las conclusiones a las que Harry había llegado, no eran para nada optimistas. Había terminado concluyendo más o menos lo mismo que casi todos los demás que habían visto aquella transmisión, y aunque no quisiera admitirlo, Dumbledore había muerto. Aunque por otra parte, no tenía idea de lo que había ocurrido con Voldemort, de quien solo sabía que no había salido ileso, sino todo lo contrario, pues había recibido parte de la explosión a menos de un metro de distancia.
Las imágenes transmitidas en el canal de televisión no habían sido todas las que habían tomado, por lo cual Harry tenía más información de la que había pasado. Gracias a esas imágenes había logrado averiguar que se trataba de tecnología muggle la que habían utilizado para atacarlos.
Necesitaría investigar las armas muggle modernas para poder identificarlas correctamente, obviamente tendría que recurrir a expertos para lograrlo. Sobre todo esa última arma que había detenido Dumbledore en persona. Si su sospecha era correcta, se debió tratar de algún arma atómica o nuclear, a final de cuentas él no conocía la diferencia.
— ¿Quiere que sigamos transmitiendo? —pregunta Jordan.
—Sí, pero todo esto lo conservaremos en secreto, ya no transmitirán nada de la batalla de Dumbledore y Voldemort, solo deben transmitir escenas de los sobrevivientes, quiero que sus familias sepan que están vivos.
"Además que sepan quién les salvo", fue el pensamiento de Jordan. Claro que hubiera preferido enviar más imágenes de la batalla, pero comprendieron que la seguridad era primero, además de que había sido gracias a su auspicio que habían logrado la exclusiva de sus vidas.
J67jr6646jr
Por fortuna el viaje a la ciudad portuaria, aunque largo y con muy mal clima, no tuvo ningún tipo de ataque enemigo, pero por desgracia eso no impidió que hubiera muertos, algunos de los heridos más graves no lograron sobrevivir el viaje, pero no fueron los únicos, a pesar de que ya no parecía haber una verdadera razón para pelear hubieron varios conflictos entre los dos bandos. Para sorpresa de Harry y Ron, dichos conflictos fueron rápidamente reducidos, por sus mismos compañeros, lo cual evito que todo se saliera de control.
El pueblo había tenido una reconstrucción sorprendentemente efectiva, en la cual por suerte habían construido suficientes almacenes para las provisiones, los cuales tuvieron la precaución de llenar, que pudieron usar como emergencia.
Dicho puerto se convirtió rápidamente en el centro de reunión de los sobrevivientes, durante días fueron llegando poco a poco, tanto que fuera de los muros se tuvo que construir un campamento, mismo tiempo que les tomo para poder organizar correctamente un nuevo hospital de campaña.
— ¿Cómo va todo? —pregunta Harry, mientras reunía informes de sus compañeros.
—Aun no logramos hacer el traslado de las tropas regulares y aliadas, el mover a los heridos nos está tomando más tiempo de lo que esperábamos—dijo Neville, quien había estado encargado de la organización del puerto y el transporte de los barcos.
—Entiendo, lo haremos lentamente pero bien hecho—dice Harry, entonces se dirige a Ron— ¿Cómo siguen los prisioneros?
—Más sencillo de lo que esperábamos—con cierto desconcierto—, son gente muy disciplinada, y que realmente no sienten mucho afecto por sus líderes.
A pesar de que Ron parecía estar recuperándose muy bien de sus heridas, pero lo podía ver cansado y distraído.
— ¿Cómo están los centauros? —le pregunta a Tonks dejando en paz a Ron.
—Por suerte encontraron más de sus compañeros de los que esperaban—informa—, aun están esperando la llegada de algunos más, pero no creo que tarden e partir. Piensan regresar al bosque prohibido por tierra, de todas maneras no les gusta para nada la idea de viajar en barco.
—Eso nos ahorrara tiempo y esfuerzo, que tomen las provisiones que necesiten.
Los barcos con los que contaban eran muy escasos, a pesar de que los astilleros ahora funcionaban a toda capacidad.
—Si las cosas siguen funcionando, terminaremos el envió de todas las tropas según lo planeado—, aunque ser algo bastante lento.
—Lo mejor será que nos tomemos nuestro tiempo, y así evitar accidentes.
— ¿Qué piensas hacer con esta ciudad? —cambiando de tema.
Esa era una pregunta demasiado complicada para contestarla directamente y seria una de las razones más importantes para retrasar su regreso a la ciudadela.
45g354hg35h6g35
Sirius seguía muy alterado, no solo eran por las heridas que había sufrido, o por los compañeros que había perdido durante la campaña. Habían pasado varios días desde que habían llegado a la costa, y donde sus tropas seguían intentado recuperarse.
— ¿Por qué nunca me lo habías dicho?
—Son demasiadas las cosas que nunca te he dicho Canuto, necesitas ser mas especifico—le contesta sin apartar la mirada de unos itinerarios sobre los víveres que tenían en existencia.
—No finjas, sabes perfectamente que hablo de mi hermano.
En aquella campaña habían ocurrido muchas cosas que Sirius no se esperaba, pero encontrarse a su hermano había sido lo último que hubiera esperado.
Recordaba perfectamente el momento en el que su caballo había caído por una flecha perdida, en su caída, una lanza rota de había enterrado en su costado, haciendo que una gran cantidad de sangre empezara a brotar. El campo de batalla se había convertido en un caos. Había intentado avanzar con sus tropas al centro de la batalla, para apoyar a Lord Dumbledore, pero las explosiones habían impedido cualquier tipo de formación.
Estaba a punto de ser asesinado por un grupo de piqueros, cuando un caballero de armadura negra invistió y le salvo la vida. En un principio había pensado que se trataba de uno de sus caballeros, pero la cresta que portaba en su escudo no era la de los Black, sino la del basilisco.
— ¿Quién eres? —le había gritado.
El caballero parecía que se marchaba sin contestarle, pero cuando vio la herida en el vientre del caído, se detuvo para auxiliarlo. Después de bajarse del caballo, se retiro el casco para revelar un rostro que era casi idéntico al del mismo Lord Black.
— ¿Cómo es posible?
— ¿Qué no te alegras de verme? —le contesta con una sonrisa sarcástica.
Todo sucedió en unos momentos, pero para Sirius fue algo mucho mas largo. El caballero negro le ayudo a quitarse el pedazo de asta que había quedado en su costado, luego lo ayudo a montar de nuevo en otra montura, que seguramente había pertenecido a alguno de sus compañeros caídos.
—Pregúntale a Remus—fue lo último que dijo antes de partir.
Después de eso se había podido reincorporar a la fuga en compañía de su ahijado, seguramente nadie más se había dado cuenta de ese pequeño lapsus de tiempo.
Al final la discusión entre ambos se había trasladado a una habitación más privada, lejos de cualquier que pudiera escuchar, incluso cualquier aliado.
— ¿Estas usando a mi hermano como espía? —le pregunto directamente.
—Define "usando".
Sirius quería golpearlo, pero sabía que no resolvería nada, aunque sería realmente satisfactorio.
—Ni siquiera entiendo porque estas tan enfadado—le dice Remus.
—Mi hermano está siendo espía, en la boca del lobo ¿te sorprende que este enfadado?
—Antes sabias que Regulus era seguramente seguidor de Voldemort, y no parecía molestarte en ese entonces, así que dime qué cambio.
Ni siquiera Sirius sabía porque le había afectado tanto. Su relación no había sido cercana desde que habían entrado al colegio, pero saber que se había arriesgado a perder su cubierta para salvar su vida, había cambiado todo.
— ¿Hace cuanto tipo es espía? —ignorando completamente la pregunta que le había hecho Remus, pues seguía sin tener una respuesta que darle.
—Casi desde el principio—le contesta tranquilamente, era obvio que ya se esperaba aquel interrogatorio en algún momento—, la verdad es que tu hermano es un verdadero héroe, sin su información esta campaña abría fracasado.
Sirius no era un idiota, comprendía las razones por las que Remus lo había hecho, y que cualquier cosa que él intentara hacer lo pondría en un riesgo aun mayor.
425y4yw4ywret
Según los planes que habían preparado, la legión no podría regresar a completo a la ciudadela, así que consideraron dejar a media legión para mantener la paz en la zona. Harry pensó en permanecer en el puerto, mientras enviaba a Neville de regreso, pero una nueva visita cambio todos sus planes.
De uno de los barcos que regresaba desde la ciudadela, después de haber dejado a soldados regulares lo mas cercas de la capital posible, bajo Ginebra en persona, algo que los sorprendió a todos, pues ella era una de las piezas más importantes de la organización, y se suponía que debía estar trabajando en la capital.
— ¡Pero qué carajos estás haciendo aquí, Ginebra! —le reclama Harry, de manera bastante desproporcionada.
— ¡Cierra la boca Potter!
Los que estaban cercas se callaron impresionados. Se encontraban discutiendo a gritos en medio del mismo puerto.
—A mi oficina, ahora—con voz baja, pero con un enfado que apenas podía controlar.
Los guardias personales de Harry, no supieron que hacer, y mucho menos los trabajadores, que no tenían idea de cómo tratar al nuevo líder de la ciudad, esa había sido una falta de respeto al Lord, que simplemente nunca se habían esperado.
—No tenemos tiempo para eso Harry—le dice Ginny intentando calmarse.
—Ginebra, te deje encargada de una de las partes más importantes del plan, y tu lo dejas así como así.
—Esto es mucho más importante, ¡Hermione está muriendo! —le vuelve a gritar.
Por un instante ninguno se movió, Ginebra estaba sorprendida de haberlo dicho así de golpe, mientras que parecía que el cerebro d Harry se había fundido completamente. Cuando Harry pudo por fin reaccionar, pudo ver en el rostro de Ginebra que no estaba bromeando ni exagerando, lo que había dicho era completamente serio, al final no necesito muchas más palabras para que dejara todo de lado y decomisara el primer barco que encontró. Ni siquiera Ginebra, que estaba enfrente de él podía dejar de sorprenderse por el cambio tan fuerte que dio.
—Encárguense de todo—fue la única instrucción que le dio a Ron y Neville, los cuales no tenían ni la menor idea de lo que estaba pasando.
Lord Potter estaba frenético, su escolta tuvo que correr atrás de él, mientras corría por todo el puerto, mientras preparaba un barco al azar, primero subieron sus guardias personales, dirigidos por Lena, además de un grupo de soldados que simplemente habían estado cercas, sin ningún tipo de orden ni organización.
— ¡A los remos! —fue la orden que dio y por la expresión que tenía en el rostro, todos cumplieron su orden a toda velocidad.
Lena se encargo de la navegación de la nave, era obvio para Ginebra, que la joven parecía buscar algo en que mantenerse ocupada, en realidad la pelirroja no podía hacerse una idea de que era lo que la rusa podía estar pensando en un momento como ese. Lo cual había dejando a Harry en la posición de no hacer nada, así que estaba por arrancar un madero del barco y utilizarlo como remo.
—Si haces que se hunda el barco no podremos llegar nunca—le dice Ginebra, le dice después de varias horas de viaje, intentando tranquilizarlo un poco.
—Yo no tenía idea de que ella estuviera embarazada—le contesta Harry, dejando en paz el madero.
—Creo que ella no lo sabía, o tal vez no quería hacerse ilusiones.
— ¿Por qué nadie había venido a avisarme? —pregunta indignado.
—Ella nos lo prohibió directamente a todos, y como todos la respetan o le temen demasiado como para desobedecerla, nadie se atrevió a hacerlo, a final de cuentas es la primera reina.
— ¿Y Pansy?
—No la presiones—le defiende—, ella también es una reina, pero es la segunda. Además tiene esa cosa extraña de que si están juntas su salud mejora, así que no se pueden separar.
Estaba asustado, y lo estaba intentando ocultar con muy mal humor, durante un momento pensó en volver a intentar usar una tabla como remo, pero al final prefirió seguir hablando con Ginny.
— ¿Cómo esta todo en la ciudadela? —intentando pensar en otras cosas.
—No estoy segura, apenas he estado en la ciudadela, pero aun así creo que no ha pasado nada importante, todos están esperando que cualquier día Hermione dé a luz.
— ¿Ya lo saben? —pregunta sorprendido.
—Al principio lo intentaron ocultar, pero fue imposible, se necesita demasiada genta para cuidarla. Cuando se supo que estaba embarazada todos empezaron a fabricar regalos.
—No me lo esperaba.
—Yo tampoco pero Pansy me lo explico, ella sabe más de los sentimientos de las personas de lo que me hubiera imaginado.
— ¿Pansy? —sorprendido, sabiendo que su segunda esposa no era la persona más sociable.
—Sí, ya sabes, cabello negro, con humor aun más negro y pechos grandes—bromeando para intentar relajar el ambiente.
—No te burles—sonriendo por primera vez desde que había vuelto a ver a Ginerbra.
—Está bien. Cuando empezaron a recibir regalos. Ella fue la que comprendió rápidamente lo que estaba pasando, y aunque les pidió a los ancianos y a los representantes de cada especie que se detuvieran, pero no se atrevió a prohibírselos.
— ¿Por qué?
—Según me explico Pansy, ellos no eran nada, o incluso menos, no tenían un lugar a donde pertenecer, y de pronto se convirtieron en un reino orgulloso, con una identidad, eso fue algo muy importante para todos. Ahora con la llegada de él príncipe heredero, les da una certeza de un futuro brillante.
—Comprendo.
El viaje le pareció que había durado semanas, pero obviamente no había sido así, los soldados y marineros habían trabajado tan fuerte como habían podido para hacer el viaje en un tiempo record. Cuando se acercaron a las tierras del reino, pudieron ver el puerto improvisado en la desembocadura del rio cercano a la ciudadela, desde el cual partían dos caminos igualmente poco trabajados, uno que se conectaba a la vieja carretera a la capital, el cual habían estado usando las tropas que habían enviado desde el frente, luego había otro camino hacia la ciudadela. Los marineros se quedaron en el barco, pero la guardia personal y los soldados, hacían todo lo posible por intentar mantener el paso de su líder.
Cuando regresase el grueso de las tropas, habría tiempo y ánimos para desfiles, y bienvenidas, pero en esos momentos lo único que le importaba al rey, era la salud de su esposa y su primogénito. No hubieron fanfarreas ni nada parecido. Los protectores de la ciudad se apuraron a las defensas al verlos acercarse, pero cuando reconocieron a su rey, abrieron el paso lo más rápido posible. -Los guardias tenían que ir a paso veloz para intentar mantener el paso de su líder, en una extraña carrera a través de las calles de la ciudadela a media noche, que hubiera sorprendido a cualquiera que los viera.
En el centro de la ciudadela se encontraba la casa real, a la cual entraron como una tromba.
— ¿Pero qué…?—fue lo que alcanzo a decir la señora Parkinson al verlos entrar.
Nadie se esperaba que llegaran en ese momento y mucho menos de esa manera.
5346yheh635
Aunque ya era pasada la media noche, la casa real no se detenía, los médicos trabajaban por turnos para cuidar de la reina.
Habían intentado retrasar el parto lo más posible, pero aun así sabían que en cualquier momento sucedería, por lo cual tenían preparado una incubadora justo a lado.
Los doctores supieron que había llegado el momento, y así le informaron a Hermione, seguir más tiempo retrasándolo, sería un suicidio para ella, y no sería demasiada diferencia para el niño.
—Yo resistiré lo que sea necesario—fue la respuesta que apenas pudieron escuchar los doctores.
Estos lo consultaron con los padres de la castaña, quienes no supieron cómo reaccionar. Su deseo de salvar a su hija se estaba oponiendo al de la seguridad de su nieto, lo cual se estaba saliendo de control.
En términos reales, cualquiera que fuera su decisión, legalmente no podían hacer nada, a pesar de que formaban parte del imperio, el pequeño reino tenía un funcionamiento independiente, así que lo valido era sus propias leyes. En el reino el único que tenía una autoridad mayor era Harry, y al mismo nivel que Hermione solo estaba Pansy, así que la decisión final fue de ella.
—Inicien el procedimiento—les dice Pansy, con la voz lo más firme posible.
Fue una decisión muy difícil, que con gusto hubiera dejado a Harry, pero ella sabia cual era su deber, intento consultar con Layla, pero la pequeña no estaba bien, durante aquellas grandes batallas, se había enfermado gravemente, incluso durante la última gran batalla, había sufrido ataques epilépticos que la habían dejado completamente agotada y sin poder usar su poder durante varios dias, así que al final no pudo usar sus poderes para poder tomar aquella decisión.
Hermione no pudo hacer ninguna resistencia, sin preguntarle cambiaron el medicamento que había estado recibiendo a través de vía intravenosa.
En la habitación que habían convertido en un pequeño hospital, se encontraban varios doctores y enfermeras. En el interior ya tenían todo tipo de maquinas medicas muggles y artilugios mágicos, que podrían necesitar. Fue necesaria más anestesia de la que habían esperado para poder dormirla.
Los que estaban afuera de la habitación no tenían más opción que esperar por lo mejor. Se encontraban presentes los padres de Hermione y su hermana menor, además de la pequeña Layla, y la misma Pansy, que había autorizado la intervención.
Pansy miraba detenidamente a Layla, quien estaba comiendo un bote de helado de chocolate en pillama, aparentemente ese era parte de su recuepracion. A pesar de lo que le había pasado, parecía bastante tranquila, lo cual no era demasiado seguro, pero que por alguna rason la hacía sentir mejor, sobre todo después de los ataques convulsivos que había sufrido la pequeña durante la última batalla, aun si su poder estuviera en su mejor momento, Pansy comprendía que la pequeña solo podía ver un par de minutos en el futuro, mientras que entre más se alejaba en el futuro su visión era mucho más imprecisa.
— ¿Todo saldrá bien? —decidió preguntarle, aunque ya sabía la respuesta
—Sera lo que la magia quiera—casi sin detenerse de comer—, nosotros ya no podemos hacer nada más.
Eso no le dio ninguna paz, pero tenía razón, ya no podía hacer nada, lo único que quedaba era esperar.
Yo80of857568
Aunque se tratara de una habitación dentro de la mansión, la habían modificado tanto que no se le podía diferenciar a un quirófano de uno de los mejores hospitales del país.
Las dos conciencias que vivían en la joven Hermione habían intentado mantenerse alerta, pero la anestesia que le habían aplicado había sido demasiado fuerte.
—Hemos practicado el procedimiento, se que cada uno de nosotros tiene una formación diferente, pero creo que ya hemos llegado a un entendimiento suficiente como para lograr algo que nunca podríamos hacer por separado—dice el médico en jefe.
La estructura de la operación era básicamente una cesárea, común y corriente, pero tuvo que ser alterada con métodos mágicos, para poder contrarrestar el mal estado en el que estaban los órganos de la joven. El cuerpo no solo había sufrido una extraña enfermedad que había dañado sus órganos reproductivos, sino que la misma magia que le daba la opción de convertirse en diamante endurecía su piel tanto que volvía mucho más complicada la operación.
El instrumental que utilizaron para hacer la incisión principal tuvo que estar investido en magia, la cual había sido muy poco investigada. En lugar del típico suero comúnmente utilizado en esas operaciones en el mundo muggle, se utilizo una poción mágica, cuyo efecto debía ser mucho más poderoso.
Fueron momentos muy tensos, sobre todo porque tardaron mucho más que en cualquier otra cesárea que hubieran hecho en el pasado, incluso mas que la mayoría de operaciones, durante la cual tuvieron que lidiar con varios problemas inesperados, como una hemorragia que tuvieron muchos problemas para poder cerrar, pero cuando por fin lograron extraer al bebe, no pudieron evitar notar lo pequeño que era, tenían la teoría de que debido a la enfermedad de su madre no había podido desarrollarse como hubieran esperado, no había ninguna malformación aparente, lo cual era una preocupación menos.
Respiraba por sí mismo, eso era un milagro por sí mismo. Fue solo un instante en el que el doctor se distrajo observando al recién nacido, no fue sino hasta que empezaron a sonar varias de las maquinas que regreso su atención a la madre. Todos los presentes empezaron a llevar a cabo las maniobras de emergencia
El corazón de la reina se había detenido.
R4f34rf2f
Harry se detuvo un momento antes de abrir la puerta, toda la decisión con la que había hecho el viaje se había desvanecido en un instante, y se comportaba como alguien que le temiera a lo que se encontraría dentro de aquella habitación. No tenía idea de lo que había ocurrido, ni mucho menos que sería lo que haría al respecto. Del otro lado se encontraba la persona que lo había acompañado en todo momento, en las buenas, en las malas y en las peores, incluso había viajado a otro mundo con él. Su amiga, su amante, su esposa, si ella no sobrevivía, su norte se perdería para siempre.
Cuando entro a la habitación, esta estaba suavemente iluminada por las primeras luces del amanecer, él ni siquiera se había dado cuenta de cuánto tiempo había pasado, a su alrededor habían varias maquinas, que en realidad desconocía lo que hacían, lo único que podía escuchar eran su funcionamiento.
—Su majestad…—alcanzo a escuchar que alguien le decía.
En medio de la sala se encontraba una gran cama, en la cual estaba ella, nunca la había visto tan pálida y pequeña, pero su suave respiración hiso que el alma le regresara al cuerpo.
—Por favor, majestad, ella esa estable, pero aun está muy delicada.
Se trataba de una enfermera, la cual ni siquiera había notado realmente hasta ese momento.
— ¿Qué ocurrió?
—Tuvimos que realizar una cesárea de emergencia—le explica en voz baja la enfermera—, su corazón se detuvo por un momento, pero logramos reanimarla.
Harry la miraba sin entender ni mucho menos que decir, Hermione había estado realmente muerta, aunque solo hubiera sido durante un momento, estaba tan impactado que había empezado a marearse.
— ¿Ya está bien?
—Como le dije, está estable, pero su estado aun es delicado.
— ¿Y mi hijo? —lo pregunto experimentando una sensación de irrealidad que nunca había sentido antes.
—Su situación es muy delicada, aun tendrá que estar en la incubadora mágica, pero tenemos un diagnostico optimista—le dice mientras le enseña una de las maquinas.
El pequeño se encontraba durmiendo igual que su madre, pero en lugar de mascarilla para respirar, tenía tubos plásticos directamente, los cuales supuso le ayudaban a respirar.
Estaba maravillado, ese pequeño era su hijo, y su vida no volvería a ser la misma nunca más.
—Sal—ordena.
— ¿Disculpe?
—Dije que salieras—vuelve a ordenar, pero ahora con un tono mas imperioso.
El tono de voz había cambiado en un instante, y no permitía ninguna discusión, así que reticentemente salió de la sala.
Los sentimientos que había intentado controlar salieron por fin de golpe. Todo había sido demasiado rápido, casi había llegado con su espada manchada de sangre a conocer a su primer hijo. No sabía si se merecía ese privilegio, pero si sabía que lo protegería toda la vida. No fallaría en esta nueva misión.
— ¿Eres tu Harry?
Su propio llanto seguramente la había despertado, así que recuperando su compostura lo mejor posible, se acerca rápidamente a donde estaba ella.
—Aquí estoy—sujetando su mano.
— ¿Como esta mi hijo? —le pregunta, apenas moviendo los labios.
—Él está bien, ya estoy aquí, me encargare de todo.
Cuando vio a su mujer volver a dormir, la observa durante algunos minutos, tiempo que utilizo para recuperar el control sobre sí mismo.
Con la mente mas despejada sopeso sus opciones, y comprendió que estaba en su poder mejorarlo todo. Sujeto las manos de su mujer, y concentro su poder mágico, el cual fue fluyendo poco a poco, ayudando a su cuerpo a recuperarse. Obviamente no sería una curación inmediata, pero aun así pudo ver como su piel recuperaba su color habitual.
234f23ef2f
Las artes mágicas y la curación muggle, logro que Hermione estuviera de pie en unos cuantos días, pero no solo se trato del tratamiento, sino una combinación de factores, pues se le debía sumar, el factor curativo que le daban los experimentos que Harry había hecho en ella, mas la presencia física de Harry, y por último el poder mágico que su esposo le había dado, llegando a un punto de una recuperación casi milagrosa. Sin tener el embarazo su cuerpo logro por fin recuperarse, aun así el médico tuvo que tener una conversación muy difícil con sus majestades.
—Hemos hecho bastantes exámenes, pero como ya pensábamos, el síndrome de Ravenclaw, ataco directamente a sus órganos internos, y según podemos ver, aunque no deberían de darle ningún problema en su vida diaria, no será posible que se vuelva a embarazar, y aunque lo lograse, no hay manera de que llegue a buen puerto.
Fueron palabras duras, pero ambos lo sabían de antemano, el mero hecho de que su primogénito naciera, ya era un milagro, debían estar agradecidos por lo que tenían y no sufrir por lo que no podía ser posible. Ahora tenían un hijo y debían de cuidar de él.
La notica de que no podrían tener mas hijos, no les había afectado tanto, pues ambos ya sabían que era algo casi imposible, a final de cuentas eso había sido el inicio del harem que habían formado, asun asi había sido duro, pero no tenían demciado tiempo para lamentarse de ello, incluso habían estado tan concentrados que habían ignorado varios detalles a su alrededor, no fue sino hasta que pudieron relajarse un poco que Harry se encontró con el cinturón de castidad de Hermione olvidado detrás de uno de los sillones de su habitación.
— ¿Cómo es posible? —pregunta Harry sorprendido.
—No estoy segura—contesta Hermione, igual de extrañada al tomarlo en sus manos—, recuerdo que Layla abrió tu caja fuerte para poder tomar la llave. Lo abrían en cada revisión y lo volvían a colocar, pero después del nacimiento supongo que ya nadie lo recordó.
—Lo entiendo, pero tú juraste por tu vida usarlo según las reglas.
—Así es, debería estar muerta en este momento, no entiendo que paso.
—Pero tú estuviste muerta, aunque solo fuera por unos segundos, así que cualquier juramento irrompible, debió quedar inhabilitado.
Cualquiera pensaría que la joven se alegraría, pero en lugar de eso se le veía triste y algo melancólica
—Ordéname recogerlo—le dice después de dejar el cinturón en el suelo.
—Te ordeno que lo recojas—entendiendo lo que Hermione quería probar.
Los dos esperaron unos momentos, con la expectativa de lo que pudiera ocurrir, pero nada paso.
45g2g254245
Durante otra semana más Harry permaneció en la ciudadela, su hijo cada vez estaba más grande y fuerte, mientras que los doctores tenían un pronóstico bastante positivo. Aunque en comparación con la recuperación que tuvo su madre, era muy inferior. Buena parte de la recuperación de Hermione se debió al vínculo que tenia con Harry y con Pansy, pero por desgracia su pequeño hijo no tenia dicha ventaja.
—Tengo que regresar al puerto—le dice a Pansy, quien seguía encargándose del día a día—, Hermione y mi hijo están mejorando, pero aun así…
—No te preocupes me encargare de que todo siga bien—mucho mas atareada de lo que quería admitir.
Lo último que deseaba era dejarlos, pero aun así tenía demasiadas responsabilidades.
—Solo serán un par de semanas, en lo que organizo el regreso de todas las tropas.
— ¿Qué piensas hacer con el puerto? —con verdadera curiosidad.
Esa era una pregunta complicada, lo más sencillo seria solamente abandonar el puerto, y concentrarse en la ciudadela, pero eso sería perder una gran oportunidad.
—Estoy considerando en convertirlo en parte del reino.
—Legalmente, cualquier territorio más allá del muro, es tierra de nadie, así que cualquier Lord lo puede conquistar.
—Suena interesante.
Tendría que seguir pensando en las posibilidades, pues era algo mucho más complicado de lo que parecía en un primer momento. Cuando termino de hablar con Pansy, sobre la situación actual de la ciudadela, continúo con Ginebra, quien deseaba esperar hasta que regresara el ejército, para poder ver a su hermano, y reencontrarse con su novia.
—No puedes quedarte—le dijo Harry.
—Pero…
—Definitivamente no, el canal necesita tu supervisión ahora más que nunca.
Ella sabía que Harry tenía razón en lo que decía, pero aun así no le gustaba.
—Enviare a Tonks en cuanto llegue para que se reúnan—cediendo.
—Eso es suficiente—sonriendo.
No tenían tiempo que perder, el imperio se caía a pesados, y ella tenía que informar a las personas de lo que estaba pasando, y no solo con rumores.
— ¿Cómo informamos lo de Lord Dumbledore?
—No tiene ningún caso engañarlos, tendrán que confirmar su muerte, pero también deben empezar con reminiscencias y biografías, que se informe de sus logros, algo épico, pero sin llegar a cursi.
—Comprendo, seguro que ya habrán iniciado con algo, pero ¿qué quieres que digamos sobre el ganador? —eso era algo que realmente nadie comprendía.
—Nadie gano, claro que debes de señalar nuestros logros, pero no mientas en nada.
— ¿Qué debemos decir sobre el que no debe ser nombrado.
—Señálalo como desaparecido, mientras no tengamos más información al menos.
Todo mundo estaría mucho más tranquilo si pudieran reportar su fallecimiento, pero ambos sabían que eso era mentira y que no tenía ningún sentido darles una paz falsa a las personas. Debían darse cuenta de que el peligro no había pasado, solo se trataba de una tegua que podía terminar en cualquier momento.
Casi inmediatamente Ginebra regreso a la capital, donde se alegro de que el caos no se hubiera desencadenado, el cuasi golpe de estado que se había dado unos meses antes, había resultado ser una de las mejores ideas que habían tenido. El gobierno de Chang solo tenía influencia en la ciudad, pero había bastado para mantener la paz. Según fueron regresando las tropas las cosas podrían cambiar, pero al menos sus nuevos guardias habían sido suficientes hasta el momento. Harry le había explicado que había priorizado el regreso de las tropas regulares, sobre la de los demás lords, para evitar que cualquiera de ellos se sintiera demasiado temerario, al menos hasta que el congreso se pudiera reunir de nuevo, y pudieran elegir un nuevo primer ministro.
Ese día en particular había hecho reunir a las personas más importantes del canal, para discutir sobre el rumbo que debían de tomar las noticias, ya habían hecho muchas de las cosas que Harry le había explicado, pero aun así debían seguir mas allá. Harry no le había especificado que hacer con respecto a la política, pero ella ya había empezado un nuevo plan. Ella sabía que en momentos como ese debía de tomar la iniciativa, pues la habían contratado para que pudiera decidir por sí misma y no solo se limitara a obedecer órdenes.
—Tenemos que ir preparando el camino para las siguientes elecciones—les informa de golpe.
— ¿Estás segura de esto? Los soldados ni siquiera han regresado, aun hay muchas cosas que hacer.
—No podemos esperar, incluso podría ser ya demasiado tarde, el congreso está roto, muchos estaban en el frente y no regresaran, así que debemos informar quiénes son y quienes podrían tomar sus lugares.
—La mayoría de los congresistas electos estaban en el frente—dice uno de los reporteros—, eso nos llevara a unas elecciones generales.
—Luego seguía elegir al primer ministro, así que necesitamos que alguien cree una lista de posibles candidatos.
En ese momento la batalla con armas se había terminado, ahora la guerra se pelearía de otra manera.
4u476u547
Lo que ocupaba la mente de Harry en esos momentos era la seguridad de su familia, así que lo que deseaba era reunir a todas sus tropas de nuevo en la ciudadela para proteger a su hijo de cualquier peligro. Las tropas que habían quedado en la capital ya habían regresado, pero la gran mayoría seguían en el puerto, así que solamente se encontraban esos soldados, más los que él mismo había utilizado como remeros de camino a la ciudadela.
El regreso al puerto fue algo más lento, pues dejos a sus remeros, y solo viajo en compañía de Lena, su guardia personal, y algunos marineros. El tiempo que duro el viaje lo aprovecho Harry para iniciar un plan sobre lo que haría con el puerto, y gracias a la presencia de Lena, pensó que había llegado a un plan no demasiado descabellado. Cuando al fin lograron llegar al puerto, puede ver que la situación seguía siendo casi la misma. Mientras que los marineros descargaban las provisiones que traían desde la ciudadela, y preparaban el barco para continuar con el traslado de tropas, Harry se reunió con sus compañeros más cercanos que habían quedado como encargados de la ciudad.
—Hemos recibido a más refugiados—le informa Neville—, así que empezábamos a estar escasos de suministros.
—No te preocupes por eso, traje conmigo bastantes.
—Eso nos ayudara.
—¿De dónde vienen?
—La mayoría son rezagados de la batalla, batallones enteros de las fuerzas regulares, que quedaron del otro lado, pero también llegaron más civiles, como aquellos que Cho rescato, esta campaña destruyo completamente toda la zona.
— Comprendo ¿Siguen todos aquí?
—Claro que no. Los centauros ya se fueron. Mientras que los alumnos consideraron acompañarlos, pero los convencí de esperar, así que conseguí un barco para ellos, aunque tuvimos que jugar un poco con los números.
—Creo que fue lo mejor—concuerda con Neville—, el viaje por tierra podría haber sido demasiado peligro.
Ron no parecía sentirse bien en esos momentos, era obvio que estaba bastante estresado, así que prefirió no interrogarlo en ese momento, además decidió enviarlo a la ciudadela lo más pronto posible.
— ¿Cómo está Hagrid? —le pregunta a Tonks.
—Ya está más tranquilo—le dice indecisa—, pero está muy deprimido.
—Intentare hablar con él.
Mientras se ponía al tanto de lo que había ocurrido durante su ausencia, siguió notando el extraño estado de Ron, así que decidió que debía hablar un poco con Cho, para enterarse sobre lo que le ocurría a su amigo.
— ¿Cómo esta Ron? —le pregunta directamente, cuando se quedaron solos.
—No estoy segura, no está herido, pero aun así no puede dormir—le dice preocupada.
—Le voy a decir que regrese a la ciudadela, el seguramente se negara, por eso quiero que le insistas que sean ambos los que regresen.
—Entiendo, yo me encargare de convencerlo.
La conversación con Hagrid no fue tan sencilla, lo encontró en el muro de la ciudad mirando a la nada.
—Le falle, Harry, debí estar a su lado.
Harry no sabía cómo consolarlo, sondeando un poco su mente pudo sentir el profundo dolor que sentía.
—Nada lo hubiera podido impedir.
—Fue una pelea de dos hechiceros omega, nadie hubiera podido marcar ninguna diferencia.
No era una verdad absoluta, pero intentaba hacerlo sentir mejor, intentaba influenciarlo mentalmente con magia, pero al ser un semi gigante era incluso más difícil que con un humano, así que solo logro darle apenas un empujón mental.
— ¿Qué voy a hacer ahora? —deprimido.
—El profesor te dio una misión hace muchos años, ¿o es que no la recuerdas? —intentando inventar algo al camino.
— ¿Una misión?
—Si, el te nombro guardabosques y guardián de las llaves del colegio de Hogwarts, el lugar donde todos los niños mágicos aprenden magia y forjan su carácter, y el lugar que mas quiso en su vida, eso lo hiso porque eres el único en quien realmente podía confiar su seguridad, así que tú debes seguir con tu deber.
— ¿Ser un guardabosques?
—No solo un guardabosques, debes proteger el bosque prohibido y el colegio, te coloco en esa posición porque sabía que podía confiar en ti, incluso cuando ya no estuviera. Se aproximan tiempos obscuros, para los estudiantes y para todas las criaturas que habitan el bosque.
Harry sabía que lo estaba manipulando, pero no pensaba dejarlo suicidarse en cuanto dejara de verlo. Tardo más de una hora en convencerlo, y durante los siguientes días paso tiempo con él, claro que también le tendría que pedir ayuda a Luna para que siguiera vigilándolo.
45uy5e6ue5u6
El plan de evacuación siguió su proceso durante una semana más, durante la cual Harry aprovecho para preparar su nuevo plan. Durante varias horas durante algunos días, había estado meditando para aumentar su poder, algo que descubrió que le resultaba mucho más que antes, era obvio que su poder como hechicero omega estaba aumentando cada vez que lo usaba. Harry sabia que debía usar su poder con cuidado, pues si no lo controlaba podría destruir en lugar de crear.
Cuando supo que su poder reunido era suficiente, y que su plan también estaba lo suficientemente desarrollado, se reunió con Neville en privado.
— ¿Qué ocurre, Harry? —Le pregunta preocupado—, has estado muy distante últimamente.
El joven había notado el extraño comportamiento de su compañero, y había empezado a pensar que se trataba de algún problema con alguna de las acciones que había tomado durante su ausencia.
—No te preocupes, solo he estado ocupado, pero creo que tú eres el indicado para ayudarme.
— ¿De qué se trata?
—Una simple propuesta, pero primero necesito saber, es ¿Qué piensas hacer al regresar a la capital?
—Supongo que continuar con el trabajo del congreso—era obvio que no estaba realmente entusiasmado al respecto.
— ¿Y tus mercenarios?
—Supongo que regresar al continente, aunque primero les tendré que pagar.
— ¿Crees que estarían dispuestos a extender el tiempo de su contrato.
—Son mercenarios, si se les paga seguro que se les puede convencer.
Neville estaba nervioso, pues rápidamente se dio cuenta de que aquella conversación no era para nada lo que se había imaginado, fue un extraño presentimiento el que le indico que probablemente aquel momento seria un verdadero parte aguas en su vida.
—Pienso extender el reino de Nueva Roma, y quiero que este puerto se convierta en su segunda ciudad.
— ¿Piensas crear otra ciudadela? —francamente sorprendido.
—Aun no, no creo que estén listos para algo así, lo que pienso hacer es agrandar los muros, y algunos edificios, será como una versión de prueba, si en un año, veo que es viable esta ciudad, terminare de construirla.
—Es algo muy ambicioso, pero creo que se puede hacer.
—Me alegra que así lo creas, pues mi propuesta es que te conviertas en su gobernador.
Neville pensaba que le pediría su apoyo político, pero no esto.
— ¿Gobernador?
—Intentaríamos duplicar la organización que tenemos en la ciudadela, pero yo no puedo estar aquí para hacerlo en persona.
La idea empezó a entusiasmar a Neville.
—El siguiente paso sería crear una segunda legión, además de mejorar y expender los astilleros, todo el lugar tiene mucho potencial.
—Es una gran responsabilidad.
—Lo es, pero creo que era la mejor opción para el cargo, además llevas diciendo mucho tiempo diciendo que querías más responsabilidades.
Neville se sentía preparado para el reto, y honrado por la oportunidad, a pesar de que sabía que sería un verdadero reto, así que termino aceptando el desafío.
Terminaron tardando varias horas en revisar los borradores del contrato con el cual iniciarían la administración de la ciudad.
Cumpliendo su parte del acuerdo con Neville, Harry se dispuso a mejorar el puerto con su magia, Como no sería algo tan grande como la ciudadela, no tendría que reunir tanto poder como la última vez.
No sabía si realmente se lograría hacer que toda esa gente tan diferente se convirtiera en un pueblo, pero en esta ocasión no seria él quien se encargaría de lograrlo, sino que dejaría que Neville lo administrara, con lo cual podría poner su atención en otras cosas.
42y54whwh
Los refugiados en el puerto sentían una gran incertidumbre, eran los sobrevivientes de diferentes pueblos que habían desaparecido durante la guerra, y que solo habían logrado sobrevivir gracias al apoyo de la legión. Casi todos habían temido que en cualquier momento fueran echados del campamento, incluso los habitante s originales estaban en una gran desventaja, pues sin la ayuda que llegaba desde la ciudadela no podrían sobrevivir a lo que quedaba del invierno, el cual se estaba convirtiendo en uno de los más duros que podían recordar. Incluso aquel grupo que había sido auxiliado por Cho y sus tropas habían llegado, además de algunos otros sobrevivientes de la guerra anterior, en su mayoría elfos y enanos, como los que habían conocido cuando se dirigían a la fortaleza de Voldemort
Cualquiera que realmente fuera leal al lord oscuro, había abandonado el puerto tan rápido como habían podido, sobre todo porque los civiles estaban más que dispuestos a delatarlos.
Según las tropas fueron regresando al sur, el problema de hacinamiento y escases de recursos fue disminuyendo remarcadamente.
El día que fueron reunidos fuera del puerto, todos esperaban lo peor, seguramente serian expulsados, algo que con aquel clima y sin un lugar a donde ir, sería una muerte segura para ellos. Sabían que muy al norte las tropas del lord oscuro se habían estado reuniendo de nuevo, pero solo recibían a aquellos que pudieran pelear.
—El día de hoy quiero hacerles una propuesta—fue la frase con la que Harry inicio su discurso.
Mucho de su discurso fue reciclado del que dio cuando fundó la ciudadela, pero este le salió francamente mejor, tal vez fuera su armadura mellada o la experiencia que había ganado desde entonces, pero logro realmente conmover a aquellas personas.
La propuesta fue muy clara, él les daría la oportunidad de crear una nueva sociedad, pero sería su responsabilidad lograrlo. El punto culminante fue cuando él utilizo su poder de hechicero omega, para transformar aquel maltrecho puerto en uno mucho más grande y preparado, para aquellas personas fue como un verdadero milagreo, aunque como Harry le había explicado a Neville, no era siquiera la mitad de la ciudadela.
—Son buenas personas le dijo Harry al nuevo gobernador, cuando ambos entraron a la que desde ahora seria la nueva casa de gobierno—, tendrás que organizar la vivienda y el trabajo, pero si lo haces con justicia, no tendrás problemas.
Neville seguía impresionado por lo que había visto, él no había estado presente durante la creación de la ciudadela, así que aunque había escuchado como había sido, no había estado siquiera cercas de estar preparado para lo que había visto.
Los escoltas ya sabían que ese uso de poder, dejaba al lord completamente debilitado, así que lo llevaron lo más rápidamente posible a resguardarlo, cuando aún era aclamado por el pueblo.
Harry estaba realmente agotado, pero ni de lejos como cuando había hecho la ciudadela, por eso no había quedado inconsciente.
Estaba comiendo como si fuera un naufrago para intentar recuperar sus fuerzas, cuando entro su madre a la habitación. Desde que ella había recuperado el sentido habían tenido pocas oportunidades de hablar. Harry estaba impresionado del cambio físico que su madre había sufrido, hasta hacia muy poco, su cabello había sido tan rojo que parecía poder estallar en llamas en cualquier momento, ahora se veía completamente blanco y maltratado, mientras que su rostro se había arrugado dramáticamente, hasta hacia poco, cualquiera hubiera pensado que apenas había pasado los veinte años, ahora parecía tener más del triple, como si intentara acentuarlo, estaba cubierta con varias cobijas , mientras que estaba sentada en una silla de ruedas, que había sido empujada por el chico que había sido su asistente durante la campaña. No es como si estuviera paralitica, sino que le era muy doloroso hacerlo.
—Pensé que habías regresado con Remus a la capital—le dijo Harry.
—No, preferí dejarle mi lugar a alguien más, yo no tengo ninguna prisa, además, si lo hubiera hecho mi hubiera perdido de lo que acabas de hacer—le dice muy entusiasmada. Aunque eso le ocasiono un mayor debilitamiento.
—Ser un hechicero omega ayuda mucho—sin apenas detenerse durante su alimentación.
—No me refería a eso—le dice sonriendo—, lo que estas intentando hacer por estas personas es mucho mas impresionante.
Su voz era diferente, ya no tenía ese tono de urgencia que la había caracterizado durante toda la campaña.
—Gracias por eso—le sorprendió el cambio de actitud de su madre.
—Harry creo que es hora de que me disculpe.
Eso lo sorprendió tanto que se le cayó un pedazo de comida.
—Con lo que hiciste durante la campaña, y con lo que estas haciendo con estas personas, has demostrado que estas más que preparado para el cargo que heredado—se le veía profundamente arrepentida—, incluso más de lo que lo estuvo tu padre en su momento.
— ¿Te sientes bien? —a medio camino de una broma.
Ella había estado concentrada en su arrepentimiento que la risa de su hijo la desconcertó.
—No es que me queje, pero parece un cambio de opinión muy drástico.
—No quiero que suene a escusa, pero debes comprender que no he sido yo misma en mucho tiempo.
Lily tenia razón, su hijo no tenía mucha información de lo que había pasado, pues Sirius no había sido del todo honesto sobre lo que había ocurrido con su madre, cuando le había explicado su regreso.
—Sirius no ha sido muy claro.
—No me sorprende, pues ni siquiera con ellos fui del todo honesta. Debes entender que tono inicio el día en el que tu padre murió—se le veía conmovida, pero aun así estable—, habíamos tenido una gran victoria en el congreso, tu padre había dirigido la facción que detuvo a Lord Voldemort de conseguir todo el poder del imperio. Incluso habíamos logrado que se impusiera el exilio.
Harry no decía nada, estaba casi completamente abstraído, es la primera vez que escuchaba todo esto de primera mano.
—Nos confiamos, pensábamos que todo había terminado paro estábamos muy equivocados. Esa noche estábamos solamente nosotros tres, o al menos fue así hasta que llego la secretaria de tu padre.
La expresión de Lily cambio un momento, algo que Harry no supo cómo interpretar.
—Pensamos que sería solo un momento, por lo cual no volvimos a activar las defensas de la casa, aunque en realidad no creo que hubiera marcado una verdadera diferencia.
Harry pensó que tal vez tenía razón, a final de cuentas no habían muchas protecciones que pudieran detener a Lord Voldemort.
—Nadie sabía que hubiera alguien más esa noche.
—Una confusión comprensible, ella no debía estar en ese lugar. Estaba por irse cuando la puerta de entrada voló en pedazos. Hay estaba él, con su elegante túnica rasgada y con una botella de alcohol en la mano. Estaba completamente ebrio. Según Sirius me explico, mientras era trasladado a su exilio, aniquilo a los guardias y se dio a la fuga, pero en lugar de intentar escapar del imperio, decidió beber todo el alcohol que pudo robar. Esa misma noche pudo acabar con cualquiera de sus enemigos, pero nosotros éramos a los que mas odiaba. Claro que intentamos defendernos, pero no estábamos a su nivel, en ese momento solo un grupo completo de aurores hubiera podido hacerle frente, o algún otro omega, como Dumbledore o tu propio abuelo, pero no nosotros, primero acabo con tu padre, y luego con la secretaria, la cual quedo tan desfigurada que pensaron que era yo.
El relato de Lily era mucho más completo que el reporte habían hecho los aurores, sobre la escena del crimen.
—Por suerte, logre esconderte, y él no se dio cuenta dónde estabas, sino seguramente hubiera acabado contigo también—estaba al borde del llanto, pero aun así su voz no se quebró en ningún momento—, dudo mucho que Voldemort tuviera realmente un plan esa noche, cuando vio que yo seguía viva decidió llevarme con él.
Lily decidió no ser demasiado precisa en lo referente a la transformación que había sufrido su cuerpo cuando la convirtieron en la muerte escarlata.
—Seguía viva, pero separo mi cuerpo y mi alma, utilizo mi cuerpo para crear a su asesina perfecta, mientras que guardo mi alma como una especie de trofeo.
— ¿Cómo pudiste escapar? —le pregunta Harry.
—Fue un accidente, la aprendiz que la muerte escarlata rompió mi prisión por accidente—sin querer pensar demasiado en cómo había terminado la vida de aquella sanguinaria joven—, cuando escape mi mente seguía dañada, sentía muchísima ira, que seguramente provenía de mi cuerpo, o de la magia que había utilizado Voldemort para que mi cuerpo se moviera.
—Fue entonces cuando nos reencontramos.
—Así es, seguramente si mi mente hubiera estado completa, no hubiera reaccionado tan mal.
—Aun así eras diferente en ese momento a cómo te comportaste durante la campaña.
—Tienes razón, debes entender que lo que sea que Voldemort le hiso a mi cuerpo también afecto a mi magia, ahí es donde Dumbledore entro en la ecuación.
Harry no sabía nada sobre la cámara que Dumbledore había creado para potenciar el poder mágico. Cuando Lily al fin termino de explicar como aquella cámara le había regresado su poder y casi la había enloquecido, Harry estaba francamente furioso, claro que ya sabía de lo que era capaz Voldemort, pero esto había sido ir un paso mas allá, y no solo era eso, sino que se acumulaba una nueva manipulación de Dumbledore, era el segundo mundo en el que lo encontraba y era la segunda en el que podía ver sus manipulaciones.
—Ahora he terminado de expulsar el poder que me había brindado aquella cámara, así que por fin vuelvo a ser yo misma.
—Entiendo.
—Comprendo que quieras que me mantenga lo más alejada posible, pero aun así agradezco a la vida por haber tenido la oportunidad de poder hablar contigo de nuevo.
Ninguno de los dos podía moverse demasiado, pero aún así Harry se acerco para poder abrasarla.
—Ahora que te recuperes, no pienso alejarme—le dice el joven antes de que los dos empezaran a llorar.
Tardaron algunos minutos en recuperar la compostura.
— ¿Qué piensas hacer de ahora en adelante? —pregunta Harry
—Tenía pensado regresar con Sirius, aunque tendré que convencerlo, no tienes porque preocuparte de mí.
—Claro que me preocupo—se le veía muy serio, pero poco a poco empezó a sonreír—, ¿no crees que sería mejor que vinieras conmigo a la ciudadela? A final de cuentas tienes que conocer a tu nieto.
5u4e57ije
Con la mayoría de los problemas del puerto solucionados, o al menos en camino de resolverse, Harry pudo regresar a la ciudadela, en compañía, de sus compañeros y de la legión.
Las tropas regulares ya habían sido enviadas a la capital, mientras que el destacamento de Hogwarts ya debería de haber llegado al colegio. El regimiento de Lily se había vuelto a integrar a las tropas regulares, exceptuando a su joven ayudante, quien seguía cuidado de ella.
Los barcos que se habían fabricado para transportar a las tropas de regreso, se intentarían conservar en las mejores condiciones posibles, además debían continuar con la fabricación de aun más barcos, pues al final de cuentas, seguían viviendo en una isla, por muy grande que esta fuera.
La ciudadela había sido limpiada y decorada para la ceremonia de bienvenida oficial, sus grandes muros lucían grandes banderas con el águila imperial que se había convertido en el símbolo del reino. Los ciudadanos se habían preparado para una celebración, todos se encontraban en las calles listos para recibirlos. Los soldados de la legión también estaban ansiosos por regresar a la ciudadela, y todos se tomaron algo de tiempo para limpiar sus uniformes y pulir sus armaduras hasta que brillaron.
Los líderes del ejercito también hicieron su parte, aunque ahora solo estuvieran Cho y Ron, prepararon sus uniformes lo mejor posible para ocupar su lugar enfrente de las tropas. Al frente de toda la comitiva irían Harry y Lena, justo por delante de sus compañeros, las armaduras de ambos no estaban en perfecto estado pero aun así se había hecho un esfuerzo para que lucieran lo mejor posible. Harry portaba su báculo en la mano derecha, mientras que su espada colgaba de su espalda, mientras que Lena, que cabalgaba un poco atrás de su prometido, sujetaba el estandarte de la legión, el cual ondeaba dramáticamente al viento. Los soldados se formaron según sus manípulos, los cuales fueron formando uno atrás de otro, mientras que las personas arrojaban flores y cantaban a modo de bienvenida.
En el mismo centro de la ciudadela, en el lugar donde se encontraban las grandes piedras con las leyes del reino, se encontraban el concejo de gobierno, con ellos estaban las dos prometidas de Lord Potter, Gabrielle y Layla, las cuales eran consideradas como princesas, al frente de todos ellos se encontraban las dos reinas, las cuales lucían sus mejores joyas para la ceremonia y vestían lo mas elegantemente posible. Esa sería la primera aparición publica de Hermione, después de su convalecencia, cualquiera pensaría que era imposible que acabara de dar a luz, su aspecto era idéntico al que había tenido durante la inauguración de la ciudadela, aun así hubo algo que varios notaron, y era que estaba vistiendo de una manera mucho más prudente que la que acostumbraba.
La bienvenida de la familia real, a pesar de ser algo formal, no dejo de ser emotiva, era algo que llevaban mucho tiempo esperando, era como el inicio de un descanso que necesitaban desesperadamente. Hermione y Pansy, estaban muy felices por poder ver de nuevo a su esposo, y no fuera simplemente en una visita relámpago, pero no solo era eso, sino que sus amigos también habían regresado, pero hubo algo que las perturbo sobre manera, en el grupo principal había llegado una mujer de cabello blanco, que solo la castaña pudo identificar inmediatamente.
— ¿Qué ocurre? ¿Te sientes bien? —le pregunta Pansy, preocupada al ver a su compañera perder el color del rostro.
Ella solo le pudo contestar con una mirada inundada de pánico.
H56e6u5e6u5i
Desde que Harry y Hermione habían descubierto que esta ya no estaba obligada a usar su cinturón de castidad, no habían vuelto a hablar al respecto, tampoco es que hubieran tenido demasiada oportunidad, pues la recuperación de Hermione y el cuidado del joven príncipe habían ocupado el tiempo, durante la corta estancia de Harry en la ciudadela. Ahora que había regresado, seguían estado tan ocupados, pero de todas maneras, eran capases de diferenciar entre lo importante y lo urgente. Pronto Harry tendría que partir a la capital, y durante sus días en la ciudadela tendrían mucho trabajo como para estar solos en muchas ocasiones, pero al menos durante esa noche, serian ellos dos.
Harry se encontraba sentado en un sillón muy cómodo mientras que Hermione preparaba unas bebidas para ambos. Él seguía vistiendo su ropa de diario, pero se había quitado las partes más incomodas, mientras que Hermione, vestía una bata blanca muy sencilla, la cual era mucho más normal que la ropa que había usado desde que habían llegado a aquella realidad.
El joven príncipe se encontraba bajo el cuidado de algunos elfos domésticos, que habían sido cuidadosamente escogidos para la labor.
— ¿Te imaginaste que pudiéramos terminar así? —le pregunta Harry.
—Claro que no, cuando cruzamos la realidad, estaba casi segura de que nos estrellaríamos en la barrera, y dejaríamos de existir.
El sentido del humor de Hermione siempre había sido algo extraño, pero aun asi siempre le podía sacar una sonrisa.
—Seguimos vivos y juntos, es más de lo que pudiera haber soñado—termina Hermione.
—Ciertamente, ya hora ya no hay ninguna cadena entre nosotros.
Harry no había querido pensar mucho al respecto, pero a final de cuentas su relación siempre había tenido esa sombra. No se trataba obviamente del cinturón de castidad, sino del juramento de obediencia, el cual les había causado problemas en más de una ocasión.
— ¿Te das cuenta que eso siempre te a molestado mas a ti que a mí? —le dice sonriendo pícaramente.
—Nunca he desconfiado de ti, pero lo prefiero así, no quiero que te sientas obligada a quererme.
—Yo también.
— ¿Te sientes mejor al ya no ser mi esclava? —le dice bromeando.
—Todo lo contrario—completamente seria.
Muy seria le dio su vaso a Harry, y después coloco el suyo en una mesa. Completamente convencida de lo que estaba haciendo, se abrió la bata blanca que usaba, dejándola caer al suelo. A pesar del tiempo que había pasado, cada vez que Hermione lo sorprendía de esa manera, siempre le robaba el aliento, y seguramente seguiría asiéndolo, así mientras tuviera pulso, pues a final de cuentas la joven esposa y madre, seguía exactamente igual a como se vea el primer di en el que habían llegado a aquella realidad. Cuando Harry bajo la mirada, vio algo que en realidad lo sorprendió., aun mas que toda ausencia de cicatriz debido a la operación.
—Esto ya lo habíamos vivido en otra ocasión ¿no crees?
—Eso parece, pero hay una diferencia muy importante.
— ¿Cuál crees que sea? — aun disfrutando del espectáculo.
—Pues que ahora lo uso porque deseo hacerlo.
La única prenda que estaba usando en ese momento, era su cinturón de castidad, el cual se veía tan brillante e inamovible como siempre.
— ¿Entiendes lo que esto simboliza? —le pregunta Harry muy serio.
—Claro que lo hago, de hecho he hablado bastante con mi otra yo, y ambas estamos de acuerdo, queremos seguir siendo tu esclava.
— ¿Realmente quieres hacer de nuevo tu juramento?
—No lo necesitamos—hincándose en frente de él—, a final de cuentas, ahora que te puedo desobedecer de vez en cuando, será mucho mas divertido—con ambas manos le ofrece de nuevo su llave—, pues así podre ganar castigos más frecuentemente.
Harry la miro detenidamente, no porque dudara de sobre su decisión, sino porque quería que ella se diera cuenta de la magnitud de sus palabras. Con una pequeña sonrisa. Algo perversa en ambos, se hace cambio de manos de la llave.
—Hablando de castigos, creo que has estado descuidado un poco tu apariencia, así que creo que necesitas uno—, dice Harry sonriendo al levantarse.
—Si, mi señor—le contesta Hermione, con un pequeño estremecimiento, que no tenía nada que ver con el miedo.
3546uy356
Habían pasado varias semanas desde que Lord Dumbledore había muerto, pero seguían sin tener ninguna noticia sobre Lord Voldemort, habían los que pensaban que había muerto, mientras que otros decían que estaba a punto de tomar la capital del imperio, pero la mayoría se limitaba a desear que lo que le hubiera pasado, lo retrasara el mayor tiempo posible.
En la capital, habían estado a punto de caer en la anarquía, pero por suerte el alcalde había logrado mantener la ciudad bajo control, aunque fuera a duras penas. Había sido la extraña alianza que había logrado la reina de Nueva Roma, antes de retirarse a su ciudadela, la que había apoyado al alcalde para lograr que la isla no se fragmentara. Aun así el gobierno fue llevado más allá de su límite, hasta que en su momento de mayor necesidad, por fin llegaron los refuerzos.
El coronel Lupin, el cual era el militar de mayor rango, había llegado a la capital, acompañado por parte del ejército regular.
—Nunca me había sentido tan feliz de ver llegar a un grupo de soldados—le dijo el alcalde al coronel cuando se reunieron en su oficina.
—Ni nosotros de regresar a casa.
El anciano Chang estaba personalmente agradecido porque sus familiares en el frente, estaban dentro de los sobrevivientes, aunque si habían salido bastante heridos, particularmente el mayor de sus hijos, el cual aun no sabía si podría sobrevivir.
—En la ciudad se comentaba que el ejército se había desbandado, y aunque seguía vagando por las montañas.
—Eso es solo una verdad a medias—le contesto después de sentarse enfrente del alcalde—, fue gracias a Lord Potter, que se salvo una parte del ejército regular, pues nos ayudo a reunirnos en un pequeño puerto que había dejado preparado, desde donde puede enviar grupos de rescate para buscar más sobrevivientes. Si no hubiéramos podido reunirnos en ese lugar, lo más probable es que seguiríamos perdidos en las montañas, como dicen.
—Lord Potter—dice Chang, meditando un poco—, sus esposas ayudaron a mantener la paz en la capital, esos jóvenes están marcando esta era.
Lupin ya se había reunido en otras ocasiones con el viejo Chang, y le sorprendió que alguien tan difícil de impresionar, dijera esas palabras.
— ¿Cómo sigue la situación del imperio? —pregunta Remus.
—Las cosas van mal, y creo que irán peor. En la isla los rebeldes casi tomaron el poder, pero logramos detenerlo. El mayor problema está en las colonias, sino regresan las tropas, todo el impero se podría desmoronar.
El ejercito que había reunido Lord Dumbledore, y que todos les llamaban simplemente "los regulares", había sido compuesto con las tropas fronterizas, y las guaridas de las colonias en su mayor parte.
— ¿Se sabe algo con certeza sobre el paradero del que no debe ser nombrado? —pregunta Chang.
—Aun no, perdí contacto con mis espías, lo único que sabemos con seguridad, es que algunos de sus generales están reuniendo a sus propios sobrevivientes.
— ¿Crees que nos invadan.
—Probablemente, pero no ahora, fue un desastre para ambos bandos, todos tardaremos en recuperarnos.
Cuando Lupin mencionaba a sus espías (algo que no hacía muy a menudo), intentaba ser lo más vago posible a la hora de especificar cantidades, sobre todo teniendo en cuanta que solo era uno, el que realmente estaba dentro de la organización de Voldemort. El problema era que en realidad no tenía idea si había podido sobrevivir a aquel infierno.
— ¿El cuerpo de Dumbledore? —pregunto Chang.
—Lo trajimos con nosotros—contesta Lupin—, al menos lo que pudimos encontrar de él.
— ¿Tan mal quedo? —sorprendido.
—Lo que sea que lo haya matado, lo convirtió en algo que no podemos identificar. Como fuera regresamos el féretro a sus hermanos, me imagino que en cualquier día de estos será el funeral.
Seguro que se volvería una gran evento, no todos los días se enterraba a alguien con una lista de logros tan grande como la de Lord Dumbledore.
3546juh56u
A pesar de todo los eventos que había pasado Hermione en su vida, en este momento estaba más asustada que en la mayoría de ellos.
— ¿No crees que estas exagerando? —le pregunta Pansy a Hermione, mientras se preparaban para la reunión que estaban por tener.
—Más bien, creo que tú te lo estas tomando demasiado bien.
—No somos las primeras esposas que conocen a su suegra, tal vez sea incomodo, pero ella no es una hidra,
—Claro que no es una hidra, es más como una antorcha humana, tú nunca te has reunido con ella.
—Tenía entendido que ella les había salvo en una ocasión.
—Invoco un fénix de fuego gigante.
—Es poderosa, eso nadie lo niega.
—Me quemo—al borde de un ataque nervioso.
—Fue un accidente, ya penas te quemo las puntas del cabello.
—Esta vez no fallara—con franca fatalidad.
A pesar del tiempo que había pasado, Hermione se las había ingeniado para mantener a Pansy y a ella misma alejadas de la "reina madre" (no se trataba de un título oficial, pero muchos se referían a ella de esa manera). Pero ya sabía que sería imposible continuar indefinidamente, ese día Lily les había enviado una invitación formal para que desayunaran con ella. Aparentemente Harry estaba confabulado pues se había encargado de eliminar cualquier tipo de pretexto.
Cuando estaban por llegar, vieron salir a Lord Black del comedor, quien había regresado a la ciudadela, por varios de sus soldados, quienes habían permanecido para poder recuperar su salud.
—Solo no quemes a nadie Lily ¿de acuerdo? —dice a modo de despedida a su vieja amiga.
Cualquier referencia de su suegra relacionada con su habilidad en el manejo del fuego, hacia que Hermione perdiera el color. Por su parte Pansy había estado muy tranquila, pero durante el trayecto, Hermione le había contado variaos relatos sobre los logros militares de Lily, que se podían resumir, con su suegra quemando pueblos enteros, mientras se reía enloquecida, así que ahora ya no estaba tan tranquila como quería.
— ¿Sus ropas no son inflamables verdad? —les dijo Sirius, muy serio cuando se las encontró en el pasillo, una expresión que logro mantener hasta que estuvo lo suficientemente lejos, donde empezó a reír a carcajadas.
Ninguna de las dos rió, aunque quisieron hacerlo. Cuando las dos entraron al comedor, se encontraron con la mujer que había causado algunas pesadillas a la castaña. Su aspecto era muy diferente al que tenía cuando Hermione la vio por primera vez, antes parecía una mujer apenas mayor que ella misma, pero ahora parecía una débil anciana, incluso más vieja que la antigua profesora McGonagall. Su aspecto no ayudaba a verse más amable, pues su sobrio vestido negro, ajustado hasta el cuello, y su cabello blanco, arreglado en un moño negro muy apretado, le daba un aspecto de estricta institutriz.
—Siéntense por favor—les invita Lily.
La comida era deliciosa, como toda la que preparaban los elfos domésticos, pero para ambas sabia como cartón. Ni siquiera notaron la presencia del mayordomo personal de Lily. El cual había sido el ayudante de la joven durante la campaña y que ahora se había vuelto su sirviente.
La mujer mayor parecía tranquila mientras disfrutaba de sus alimentos, sin poner mayor atención a sus compañeras.
— ¿Y cómo lo sobrellevan? —le pregunta de golpe.
— ¿Disculpe? —dijeron ambas sin entender.
—A convivir siendo esposa y amante.
Con incomodidad se miraron un momento entre sí, antes de contestar. Ellas habían hablado largo y entendido sobre el tema, desde el primer día en el que el tema había relucido, cualquier tema que hubiera podido haber sobre celos entre ellas, hace mucho tiempo lo había resuelto, pero no era de extrañar que desde afuera pudiera parecer un gran problema.
—No es exacto, yo no soy su amante de la manera en la que lo dice, soy su segunda esposa, y no hay nada de indigno en ello—contesta Pansy, muy seria, seguramente porque pensó que aquel insulto en particular iba en su contra.
Lily la miro detenidamente durante unos momentos, como si la midiera, hasta que al final le sonríe.
—Me alegra que así lo consideres—con un tono más amable—, aun así quisiera saber cómo termino ocurriendo todo esto.
Era obvio que ella un tenía problemas para definir a aquella particular familia, y que seguiría siendo incomodo para ella durante mucho tiempo.
—Como se imaginara, nos conocimos en el colegio, en lo personal fue una de las primeras personas con las que hable en el mundo mágico…—inicia Hermione su relato.
Mientras hablaba Hermione decidió omitir bastante información, obviamente la parte de su antiguo mundo, pero también sobre su propia esclavitud, y las partes más oscuras de los negocios que había hecho Harry. Con una disimulada mirada le quiso dar a entender a Pansy que continuara con la misma historia.
—Estaba segura que el pervertido de su padrino lo había convencido para esto, me alegra saber que las cosas no sucedieron de esa manera—les dice más tranquila.
Hermione y Pansy fueron calmándose poco a poco, al menos lo suficiente como para que ya no pensaran que podrían terminar quemadas en cualquier momento.
—Obviamente el matrimonio de mi hijo es un asunto que me preocupa, pero creo que son las adecuadas.
No supieron cómo reaccionar, así que terminaron agradeciendo.
—Claro que encuentro extraño que se vean como fantasías de un adolecente.
—Eso obviamente fue más ofensivo, pero en afán de una buena relación, no dijeron nada.
— ¿Saben que me dijo mi suegra cuando me case con James?
—No—dijeron ambas.
—Al igual que Harry, James fue un hijo único, y obviamente era el orgullo de su madre, fue una frase que recuerdo como si hubiera sido ayer, "desde el día de hoy todo será como si fueras mi hija, te querré y te protegeré con mi vida, pero no debes olvidar nunca que si le rompes el corazón a mi hijo, te arrancare los ojos con mis propias manos y hare que te los comas" —al final de contar su macabra anécdota, empezó a reír.
Deseaban que se tratara de un extraño sentido del humor, pero algo en su mirada les indico que era algo mucho más en serio de lo que podían admitir para si mismas, su risa lejos de tranquilizarlas fue algo aun más perturbador.
Cuando acabaron con el desayuno, ambas se marcharon para regresar a sus deberes diarios, no sabían que pensar de lo que habían vivido.
— ¿Está loca? —le pregunta Hermione directamente.
—Completamente ¿crees que sepa que Harry tiene otras tres prometidas?
—No lo creo, definitivamente no se hubiera perdido la oportunidad de aterrorizarlas a ellas también.
— ¿Quién le va a decir?
Ninguna de las dos contesto inmediatamente.
—Harry—contestaron ambas de golpe.
Definitivamente seria él quien tendría que lidiar con su madre.
3456uy35jh35
Cada día el príncipe estaba más fuerte, aunque aun seguía siendo cuidado minuciosamente por médicos y enfermeras, pero afortunadamente ya había dejado atrás la incubadora mágica, y se esperaba que en cualquier día fuera dado de alta completamente, algo que los jóvenes padres esperaban ansiosamente.
A pesar de que Harry quisiera quedarse con su familia, pronto tendría que volver a dejar la ciudadela, aunque solo fuera por unos días, no podía seguir retrasando más su viaje a la capital.
—Los senadores están regresando poco a poco, tendremos que volver a formar casi todo el gobierno, así que tendré que estar ausente bastante seguido—le había explicado a Hermione—, aunque intentare regresar lo más posible, por suerte el portal que tenemos directo a la capital funciona perfectamente.
—No te preocupes por nosotros, me encargare de cuidar el fuerte.
En esta ocasión seria Pansy quien lo acompañaría, pues esta vez no necesitaría protección física, sino una mente analítica que le pudiera ayudar, además de su prodigiosa capacidad en los idiomas.
Sus tres prometidas tuvieron diferentes reacciones, Lena quería seguir viajando con él, pero tuvo que ser honesta consigo misma, y se dio cuenta de que su cuerpo necesitaba descanso, sus heridas no habían terminado de sanar, pero sobre todo el uso continuado de su forma animaga, le había causado un estrés extra a su mente, despertando algunos recuerdos de su cautiverio. La conversación con Layla fue como siempre algo extraña, pero ya se había acostumbrado a sus excentricidades, mientras que con Gabriel, fue algo muy agradable, la joven cada día hablaba mas, y se sentía mas cómoda en su presencia, siempre que podía le gustaba pasar tiempo con ella, la pequeña tenía un corazón amable y una palabra de consuelo siempre en la boca, estar con ella siempre le reconfortaba. Considerando toda la situación, habían decidido trasladarlas a ambas desde el colegio a la ciudadela, pero seguramente ya era hora de que retomaran su educación en el castillo.
Antes de poder dejar de nuevo la ciudadela, Harry tenía que hablar a conciencia con otra persona, la cual no tenía idea de cómo reaccionaría.
—Harry ¿realmente crees que es buen momento para dejar a tu esposa?
—le pregunto su madre.
—No es necesario que lo pongas de esa manera, estaré regresando tanto como pueda, además no es que necesite mucha ayuda, tiene enfermeras literalmente un batallón de elfos domésticos.
Hablando francamente, Hermione ni su recién nacido tenían ninguna necesidad, pero la verdad es que Harry tampoco le entusiasmaba la idea de dejarlos.
—Escuche que mis esposas y tu ya pueden hablar sin la necesidad de un réferi—dijo Harry cambiando un poco de tema.
—Ya hablamos, somos familia después de todo. Tuvimos que aclarar varias cosas, a final de cuentas es normal querer conocer más a las personas que comparten la vida con tu único hijo.
—Me alegra que las aceptes.
—Son buenas jóvenes y te quieren, lo que me basta, pero lo que todavía no se, es que es lo que tú sientes por ellas.
Harry medito un momento su respuesta, obviamente a su madre, le faltaba bastante información sobre su vida, así que siempre debía ser cuidadoso a la hora de contarle cosas sobre su pasado.
—Son diferentes, y las quiero de una manera especial a cada una. A Hermione la conozco desde que era casi un niño, ha sido mi mejor amiga y mi concejera desde entonces, la quiero más de lo que te imaginas. Pansy por su parte lleva menos tiempo conmigo, pero ha sabido hacerse un lugar en mi corazón, todos piensan que es una persona fría y sin sentimientos, pero conmigo es cariñosa y leal. Lena por su parte…
— ¿Lena? —pregunta sorprendida.
Harry comprendió que se había metido en un problema, además de que había caído en una trampa. Habían sido Hermione y Pansy, las que habían insistido en que hablara con su madre sobre aquel tema, si en ese momento tuviera que describir de nuevo sus sentimientos por ambas, no hubiera escogido esas mismas palabras.
—Sera mejor explicarlo todo, como ya sabes tengo dos esposas, pero también tengo tres prometidas, Lena, Layla y Gabrielle…
La explicación de Harry fue larga y extendida, mientras que las respuestas de su madre, no fueron demasiado amables, al final fue una discusión intensa, pero Lily termino comprendiendo sus razones.
—Tendré que hablar con Lena—dice Lily—, pero espero que cumplas tu palabra sobre esperar a que tus últimas prometidas sean mayores de edad.
—Definitivamente.
—Una última pregunta ¿harás que ellas también parezcan modelos de lencería cuando crezcan?
Harry estuvo a punto de golpear la mesa con la cabeza, pero se resistió a hacerlo. En ese momento seguía sin arrepentirse de haberla invitado a vivir a la ciudadela, pero ya se había dado cuenta que todo sería mucho más complicado de lo que se había imaginado.
425y3456y354
La reunión que había tenido con las esposas de su hijo (algo a lo que tal vez nunca se encontraría), había salido mucho mejor de lo que hubiera imaginado. Claro que ella no era tan irrazonable como había querido aparentar, pero quiso sacarle provecho a la reputación que se había ganado para asustarlas un poco, solo esperaba no haber exagerado demasiado. La verdad es que le agradaban (dentro de lo razonable), además ya había hablado con su consuegra, de parte de Pansy, y había llegado a un buen entendimiento con ella.
—Aquí tiene, mi señora—sirviéndole una taza de té.
Había estado tan concentrada en sus pensamientos, que había olvidado la presencia de su antigua mano derecha durante la campaña. Ahora se veía muy diferente que antes, había cambiado su uniforme militar por un elegante traje, se había cortado el cabello, y la rala barba que se había dejado crecer durante la guerra, lo cual le daba una apariencia aun más joven de lo que era. Si mal no recordaba en su antiguo estado era bastante más alta que él.
—Delicioso como siempre—le felicito.
El talento que tenia para ese tipo de cosas, mas sus modales elegantes no podían ser de un origen espontaneo.
— ¿Estas feliz con tu nuevo empleo? —le pregunta.
—Bastante, mi padre y mi abuelo, fueron mayordomos en jefe de la familia Diggory, y mi hermano mayor heredara el cargo, era yo el que tenía que encontrar otro lugar donde trabajar.
— ¿Por eso terminaste en el ejército?
—Así es, mi señora, pero siendo sincero, las armas no son algo que yo disfrute usar.
El joven Smith había permanecido en la ciudadela después de que sus compañeros de armas regresaran a la capital, fue entonces que Lily le había pedido a Lelio, el mayordomo en jefe de la familia Potter, que le consiguiera trabajo en la ciudadela a su antiguo ayudante. Ella ya había notado el poco gusto que tenía el joven por las armas, por eso no le había pedido que lo incluyera en la legión, sino que encontrara un trabajo para èl mucho más benigno.
— ¿No preferirías servir a la familia real?
—Prefiero seguir con usted, mi señora, si es posible.
— ¿No encuentras desagradable servir a una anciana? —dice con una triste sonrisa.
—Para nada mi señora, usted es una gran dama, sin quien seguramente hubiera fallecido en alguna montaña sin nombre.
Ella le sonrió con agradecimiento, le daba mucha ternura aquel joven, además de que disfrutaba su compañía desde que había recuperado de nuevo el control total de su mente.
Por un momento volvió a ver su reflejo en una de las ventanas, en donde vio una imagen que le recordaba mucho a su propia abuela, con su cabello completamente blanco y su rostro arrugado, no pudo evitar suspirar con nostalgia. Había perdido la mitad de su vida, siendo utilizada como una asesina sin mente, luego cuando por fin recupero su cuerpo y su mente, por una mala decisión termino desperdiciando el tiempo que le quedaba.
H35jh634567j
Con el regreso de la legión a la ciudadela, los ciudadanos pudieron regresar a sus actividades normales, mientras que los legionarios se encargaban de la seguridad, además de que ahora patrullaban una extensión mucho más grande. En el extremo norte lindaban con aquella misteriosa torre ocupada por los muggles, La cual había estado siendo vigilada por orden expresa de Lord Potter, no se había tratado de ningún tipo de ataque ni asedio, sino simplemente una vigilancia.
Pasaron varios días, solamente viéndose sin hacer nada. Hasta que por fin salieron de su base en grupo.
Marchaban en dos filas, mientras que sus líderes que iban al frente portaban una bandera blanda.
—Llévenos con su líder
A pesar de la orden que Harry había dado sobre vigilarlos, la verdad es que él aun no tenía una opinión formada sobre ellos, sobre todo porque la que se había encargado de aquella extraña alianza había sido Hermione.
—Llegamos a un acuerdo con ellos—le había explicado Hermione—, les compramos bastante tecnología, y nosotros les ayudamos a asentarse, la verdead es que sin su apoyo no hubiéramos podido cumplir la cuota con la televisora.
Harry había dejado aquel asunto casi en entero a Hermione y a Ginebra, pero ahora era hora de tomar aquel asunto en sus propias manos.
La llegada de los soldados muggles a la ciudadela era algo que sabían que tenía que ocurrir, lo que no sabían era si sería como aliados o como enemigos.
Durante su estadía en la torre, había ocurrido algo extraño, el contacto con su gobierno se había perdido completamente, la comandante Harper sabía que lo que significaba, su gobierno se había desentendido completamente de ellos, algo que ocurría en operaciones negras cuando ya no eran útiles, o se veía comprometida la operación. Ella no sabía que cosa había cambiado, pero vio los resultados, ese ataque que había ocurrido sobre aquella batalla, era obviamente proveniente desde el mundo muggle.
—Esto no va a salir bien—le dice la comandante.
—Te recuerdo que tus soldados y tu son los que no tienen un país a donde regresar.
— ¿Quieres que te recuerde con quien pasas las noches y con quien deberías ser más amable?
—Tú ganas.
Habían estado vigilando la ciudadela durante bastante tiempo, pero de cercas era algo muy diferente.
—Es como si hubiera creado un castillo mesclado con un rascacielos.
En la entrada los esperaba otro grupo de legionarios, dirigidos por una joven asiática.
—Soy la primera lanza Chang, y fui enviada por su majestad Lord Potter, para averiguar sus intenciones—les dice con un tono dramático que cualquier otro debía esforzarse por lograr, pero que por alguna razón ella lo tenia de manera natural.
—Soy el capitán Ventreta, de la guardia suiza, y venimos a cumplir el tratado al que llegamos con la reina.
Desde que el país de la coronel Harper, se habían desentendido de ellos, así que había decidido no dar su rango militar, y ocupar un segundo lugar tras la guardia suiza.
—El tratado que para intercambiar tecnología, y se ha cumplido cabalmente, ¿a que han venido?
A pesar de su juventud, obviamente parecía saber cómo hacer su trabajo.
—Tenemos información importante—dice por fin Harper—, es sobre el armamento utilizado durante la última batalla que vivieron.
Cho los miro detenidamente, hasta que decidió que era hora de seguir con el programa.
—En ese caso, Lord Potter les dará una audiencia.
Ambos líderes muggles se dieron cuenta de que estaban siendo analizados por aquella extraña joven, la cual aparentemente no estaba demasiado de acuerdo en permitirles la entrada.
El grueso del grupo permanecería fuera de los muros, mientras que solo pudieron entrar los lideres y una pequeña escolta, aunque todos estos tuvieron que dejar sus armas con sus compañeros.
El grupo se asombro de la ciudad, no solo por su arquitectura, que parecía estar hecha de una sola gran pieza, sino también con el hecho de que contara con electricidad.
—Pensábamos que en el mundo mágico, no funcionaba la electricidad—comenta Harper, pues en la torre que habían ocupado, eran muy escasas las cosas que funcionaban.
—No soy una experta, pero les puedo decir que se trata de tecnología que Lord Potter desarrollo en persona, y que solo se puede encontrar en la ciudadela.
Aunque en todo el país ya se podían usar algunos aparatos electrónicos, lo que mejor funcionaban eran los que vendían las empresas que pertenecían a Lord Potter, como la clínica de los hermanos Weasley, o la televisora. Lo que ninguno de ellos se daba cuenta, era la magnitud de saña que era mantener en funcionamiento toda la ciudadela, pues era algo muy diferente a hacer funcionar una simple televisión.
35u6y5u
En la capital se estaban dando las primeras reuniones del congreso, aunque ninguna de estas fue oficial, después de todo el caos que había ocurrido, ninguna de las bancadas continuaba intacta.
De pronto ocurrió algo que ninguno esperaba, la gran facción de los sangre pura se dividió, unos se radicalizaron, mientras que otros se moderaron, lo cual fue un terremoto político. Esto ocasiono problemas en el ala liberal y en la moderada.
Mientras no hubiera una verdadera reunión, los cambios entre las facciones continuarían de manera casi aleatoria, pero aun así al menos habían logrado hacer que el gobierno volviera a funcionar, al menos de manera provisional. De momento el coronel Lupin había tomado control del poder militar, además de las cuestiones de seguridad, con lo cual pudo enviar un destacamento para asegurar los límites del colegio, y sobre todo a las colonias.
Para lograr que Lupin continuara en el cargo, tuvieron que hablar con otros miembros del congreso, con los cuales no tenían costumbre de negociar. Black ni Bones eran buenos en ese tipo de negociaciones, pero por alguna razón, Harry tenía facilidad para hablar y convencer a los demás.
—En realidad mi padre no tiene ningún problema con que Lupin siga controlando el ejército—le dijo Draco a Harry.
— ¿En serio? —fingiendo sorpresa.
—Tiene fama de moderado, lo cual es mucho mejor que las demás opciones.
Los dos jóvenes se habían reunido en uno de los lugares más exclusivos de la capital, en donde se encontraban disfrutando del baile de una alta elfa desnuda, mientras bebían alcohol y discutían (incluso decidían) el destino del imperio.
—Hablando de tu padre ¿Cómo sigue?
—Mejorando, le diste una buena en el frente, pero cometiste un error.
— ¿Cuál?
—Lo dejaste vivir.
Ambos rieron, pero Harry prefirió no pensar demasiado sobre la seriedad del comentario de su antiguo rival.
—Pero no fue así, por lo que tengo que seguir haciendo lo que él dice
— ¿No estás de acuerdo con lo que hace?
—Esa campaña fue un despropósito, y los dos lo sabemos, la verdad no tengo idea en que estaba pensando en ese momento, convenció a los lores mayores de que esperábamos el momento adecuado podrían acabar con ambos, pero ya viste como termino todo.
—Entonces siguen sin saber quién nos ataco a todos.
—Muchos de los nuestros acusan al emperador, y otros dicen que fue la Zarina, pero no tenemos nada en claro.
Draco era una de aquellas personas que con alcohol en las venas decía mucho más de lo que debía, por lo cual no le era difícil sacarle información. Aun así Harry tuvo que escoger cuidadosamente sus palabras. Draco era mucho más listo de lo que quería aparentar, y por eso había dado las teorías más comunes, sin llegar a la información importante. Por más que supiera como manipularlo, lo mejor era no confiarse.
Mientras seguían observando el espectáculo, continuaron hablando de los nuevos congresistas que tendrían que incorporarse a los grupos.
—Esta guerra cambio todo—concordó Harry.
—Así que tendremos que hacer algo para solucionarlo—continuo Draco.
—Me imagino que ya tendrás un plan ¿no es así?
—Mas que un plan se trata de un boceto.
—Te escucho.
—Claro que todos han pensando en el puesto del primer ministro, pero los dos sabemos que él no tiene todo el poder, o al menos cualquiera que no sea Dumbledore lo tendrá.
—Era obvio que estaban llegando a mas o menos la misma conclusión.
—Los puestos del ministerio están casi vacios—dice Draco.
No tardaron mucho en hacer una lista de puestos importantes vacantes en una servilleta.
—Si unimos fuerzas, nuestra facción y la tuya, podremos controlar el gobierno, ya solo tendríamos que escoger al primer ministro.
—Además tenemos la cubierta perfecta, pues los demás congresista estarán ocupados con las elecciones.
En realidad no era un mal plan el que estaban construyendo, tal vez no fuera demasiado legal ni ético, pero definitivamente podía funcionar.
— ¿Por qué me lo sugieres a mi? —le pregunta Harry, aunque ya sospechaba la respuesta.
—No es complicado en realidad, tu eres el menor de los males, la mayoría de los congresistas se han vuelto caóticos. Muchos incluso quieren colocar a mi tía Bella como primer ministro.
Ambos se estremecieron con la mera idea de que eso ocurriera. Como Draco dijo esto solo era un boceto, tendrían que negociar bastante para llegar a un verdadero acuerdo, además debían convencer a sus respectivas facciones, pero si lo graban, tendían un verdadero equilibrio de fuerzas, con lo cual alejarían a cualquier fanático.
356u5ue56uij
El pequeño príncipe del reino se encontraba cada vez más sano y grande, no tardo mucho en dejar de necesitar ningún tipo de cuidado médico. Todos los doctores estuvieron de acuerdo con el diagnostico, el niño parecía no tener ningún tipo de secuela de su accidentado nacimiento.
No tardo mucho en dar muestra del poder de sus pulmones, pues cada vez que lloraba, parecía que toda la ciudadela se debía enterar,
Pronto empezaron a organizar la presentación del príncipe heredero, en la ceremonia de de bautismo del joven.
—Te tienes que decidir tarde o temprano—le dijo su madre.
—Ya lo sé—agotado.
Llevaban días discutiendo sobre el nombre que podría tener su hijo, pero aun así seguían sin poder decidirse, Harry le había preguntado a sus amigos más cercanos, a su madre, y a veces incluso a personas que apenas conocía, pero aun así no había llegado a ninguna conclusión. Según las tradiciones de los hechiceros, debía ser el padre el que decidiera el nombre de sus hijos, mientras que las madres decidían el de las hijas.
—Estúpidas tradiciones—fue el elocuente comentario que dio el nuevo padre después de varias horas de meditar sobre el nombre de su primogénito.
Hermione no había estado demasiada entusiasmada con la ceremonia de bautismo, pues ella no era alguien particularmente creyente, oscilando entre el agnosticismo y el franco ateísmo. Aun así termino accediendo, pues encontraba que era algo demasiado importante para Harry.
—Se que tienes tus creencias, pero no recuerdo que antes le dieras tanta importancia—le dijo Hermione a Harry.
—Tienes razón—le contesta algo serio—, no me dieron una educación particularmente religiosa, pero con todo lo que hemos vivido, me he tenido que replantear mi fe.
—Te entiendo, no tienes que justificarte conmigo.
—Aunque debo admitir que no es la única razón por la que lo hago.
— ¿De qué se trata?
—Quiero que alguien se encargue de él, si no estamos nosotros.
Hermione comprendió de lo que se trataba, recordó la soledad con la que había crecido Harry, para luego conocer a Sirius, el cual se había convertido en un segundo padre, por poco tiempo que hubiera sido. Al final seguramente ese fue el verdadero argumento que termino por convencerla.
A pesar de la dificultad de encontrar un nombre adecuado para su primogénito, tuvo una decisión mucho más sencilla, escoger a los padrinos de su hijo, la primera opción era obviamente Ron, su compañero y hermano de armas, en dos realidades diferentes.
45y36y56uje5u
El estado de su viejo amigo no había mejorado mucho, se le veía triste y distraído, al menos cuando no explotaba en ataques de ira sin ningún tipo de razón aparente, había terminado delegando la mayoría de sus labores a sus compañeros mas cercanos, mientras que él se pasaba los días en los muros de la ciudad.
Cada día estaban más preocupados por su amigo, pero tampoco sabían cómo ayudarlo. En cierto momento Hermione decidió preguntarle a Cho sobre la salud del pelirrojo.
—Nadie ha vuelto a ser el mismo—fue la respuesta de Cho.
Hermione lo comprendía, todos habían regresado de una guerra, era lógico que tuvieran sus secuelas. Ella misma había vivido sus propias batallas, y sabía que la habían cambiado.
— ¿Sabes cómo me enamore de él?
—Me imagino que se vea como un semidiós nórdico de dos metros influyo—dice sonriendo.
—Eso atrae, pero no enamora, mi amor se lo gano su corazón—dice melancólica—, todo mundo lo considera un bruto que solo puede pensar con sus músculos, pero tiene el corazón más amable que he conocido en mi vida.
— ¿Ron? —sorprendida.
—Así es, puede que para todos sea una sorpresa, pero yo veo una cara diferente, de hecho solo te lo cuento a ti, porque sé que te quiere como una hermana.
— ¿Esta tan mal? —aun más preocupada
—No puede dormir, incluso lo he visto llorar alguna noche—a pesar de su usualmente frio semblante, parecía que podía llorar en cualquier momento—, la guerra la vimos de una manera muy diferente, yo disparaba a distancia, mientras que él estaba en primera línea, es algo completamente diferente.
Cho no estaba en una situación mucho mejor que la de Ron, a final de cuentas el pelirrojo era solo uno de muchos ejemplos de las cicatrices de la guerra, tomaría mucho más que unas simples vacaciones que volvieran a ser los mismos.
Hablo mucho con Cho, mientras pensaba en cómo ayudar a su amigo, y a muchos otros. Tendría que consultar con Harry y con algunos expertos en el tema.
87978g97g
Harry sabía que tarde que temprano tenía que ocurrir aquella reunión. Por seguridad había colocado algunos hechizos extras, los cuales seguramente serian innecesarios, pero dado que era su propia casa, y habían vivido el ataque muggle, no podía correr ningún riesgo.
Cuando al fin llegaron ambos líderes militares, se sorprendieron del lugar en donde se llevaría a cabo la reunión, pues en lugar de la imagen mágica de la ciudad, la sala era marcadamente muggle. Gracias a la información de inteligencia que habían reunido, se hacían una idea de la jerarquía de aquella organización, pero sabían que no era información perfecta.
—Le presento al capitán Ventreta de la guardia suiza del Vaticano—le presenta Cho—, y su compañera la coronel Harper del ejército de EUA—esa era una información que ellos no habían dado, así que fue una demostración de que ellos mismos también les habían investigado.
Considerando que todo se llevaba como una monarquía, ambos habían pensado que se reunirían en una especie de sala del trono, pero en lugar de eso, el joven monarca los había invitado a sentarse en unos sillones enfrente de su gran escritorio.
—Hermione me ha hablado de ustedes, y francamente no se qué pensar.
Ellos tampoco sabían que pensar sobre él, pues nunca se hubiera esperado que alguien tan joven tuviera tanto poder.
—A pesar de la manera en la que llegamos a este mundo—seguramente refiriéndose al ataque fallido que habían hecho en la mansión del lado muggle—, somos solo un grupo expedicionario.
Desde cierto punto de vista, lo eran, pero obviamente no era toda la verdad.
—Hemos comerciado activamente durante el último año.
—Y ambos nos hemos beneficiado ampliamente.
Sin dicha alianza, no se hubiera logrado el éxito de la televisora, sobre todo de la renta de aparatos.
—Entre los tratados que firmamos con su esposa, hubo un acuerdo de compartir información, sobre una seguridad mutua, como cuando ustedes nos avisaron de la movilización del ejército mágico, y ahora es nuestro turno de cumplir nuestra parte.
Habían discutido mucho al respecto, pero al final se habían dado cuenta de que era la mejor opción era la sinceridad, o al menos la menos mala.
—No sabemos desde que nación vino e ataque, pero estamos convencidos de que viene desde nuestro mundo.
Eso era algo que Harry ya había descubierto, pero que no había tenido los medios para poder investigar más a fondo. Mientras le explicaban la manera en que habían utilizado sus propios televisores para seguir la campaña, además que habían modificado algunos drones para poder seguir aun más de cercas la guerra.
—Creo que podemos llegar a un mejor acuerdo, pero creo que necesitamos sincerarnos realmente.
Harry tuvo que usar su legeremancia, con la que no solo vio lo que estaban pensando, sino que también les dio un pequeño empujón.
—Nos desecharon—dijo la coronel de golpe—, no sé qué cambio en mi gobierno, pero lo que allá sido, lo cambio todo, y ahora ven al mundo mágico de otra manera, ahora nos convertimos en un estorbo.
Ni ella entendía porque se estaba sincerando de esa manera, pero eso solo fue el inicio.
—Nuestro mundo cambio, pero lo que allá pasado, no nos afecto a nosotros—dice el capitán—, ni tampoco a la Santa Sede. Lo que allá sido, el santo padre se dio cuenta, y le envió esto.
Igual de confundido que su compañera, saca una carta de entre su ropa, la cual estaba sellada con cera, con el escudo personal del Papa.
— ¿Cómo supo de mi existencia?
—Fueron mis informes—dice el capitán—, mientras que ella informaba a su país, yo lo hacía con el mío.
Después de pensarlo detenidamente, Harry decidió continuar con su plan. A pesar de que realmente detestaba manejar las mentes de las personas de esa manera, sabía que esa era la mejor manera de obrar en una situación como aquella.
—Confió en ustedes—les dice Harry—, así que por qué no se quedan un par de días, realmente agradecería que me ayudaran a identificar algunas armas que tenemos grabadas en video.
Ambos líderes se miraron confundidos entre sí, pues aquella reunión se había llevado de una manera que nunca habían pensado. Ni siquiera estaban del todo seguros si eran prisioneros o invitados.
5f85f8f865
La amistad de Ron y Harry llevaba construyéndose durante años, con una confianza que se había forjado durante las batallas que habían sobrevivido.
— ¿Quieres que sea padrino de tu hijo?
Se encontraban en el gran muro exterior de la ciudadela, lugar que acostumbraba rondar el pelirrojo.
— ¿Tanto te sorprende que te lo pida?
—No sé qué decir.
—Entonces di que si, y vamos por una cerveza.
—No creo que sea el indicado para esto Harry—indeciso.
No estaba para nada acostumbrado a ver a su amigo de esa manera.
—Ya no somos los mismos
Harry estuvo tentado a usar su poder mágico para investigar en su mente, pero era algo que no quería hacer sin su permiso, al menos no a sus amigos.
— ¿En tu antiguo mundo mataste a a muchas personas?
Esa no era una pregunta fácil de contestar.
—Fue una guerra terrible, y tuve que hacer cosas que nunca pensé que llegaría a hacer.
— ¿Y cómo vives con eso?
—De mala manera en realidad—con sinceridad.
Era algo en lo que intentaba pensar lo menos posible, pero desde que había nacido su hijo, era algo que le atormentaba, lo cual le explico a Ron.
—Así que no soy el único—dice Ron, más relajado después de escuchar la historia de su amigo.
—Nadie regresa de la guerra, igual de cómo se fue.
—Supongo que tienes razón.
Los dos guardaron silencio durante unos momentos, mientras que Harry pensaba cuidadosamente en una oferta que le quería hacer.
—¿Recuerdas como ayude a Lena , o a las chicas que fueron secuestradas en el colegio?
—Lo recuerdo—muy serio.
—Si quieres lo puedo hacer otra vez.
— ¿Podrías hacer que olvide la guerra?
—Si quieres, o simplemente puedo hacer que no te importe, que lo recuerdes simplemente como si lo hubiera vivido otra persona.
El estrés había sido inmenso durante toda la campaña, y probablemente había sido de los que mejor lo habían manejado, incluso en batalla, lo que realmente lo había afectado había sido la última batalla, y aquel último ataque que había caído desde el cielo, ese fue el verdadero momento que lo había cambiado todo.
A pesar de que no había querido hablar al respecto, Ron sabía que no lo había sobrellevado bien, no dormía, y cuando lo hacía tenía pesadillas. Su humor había sido cambiante, explotando por cualquier cosa, por eso se había terminado aislando durante la mayor parte del día.
— ¿Piensas hacerlo con todos nosotros?
—No puedo, son simplemente demasiados, pero tú no eres todos los demás.
Ron estuvo muy tentado a aceptar la propuesta, pero había algo que simplemente no lograba convencerlo.
—Te agradezco la oferta, pero no la puedo aceptar, todo lo que hice, fue mi decisión, nadie me obligo a hacerlo, así que yo lidiare con eso, no pienso tomar ningún atajo.
Desde antes de hablar con él, Harry ya había pensado en un par de opciones con las cuales podría ayudar a su amigo.
—Tengo otra opción, si no la tomas, tendré que obligarte a hacerlo—le dice bromeando—, hable con Lelio y con los doctores, quiero que traigan expertos en veteranos de guerra, quiero que hablar con ellos ¿de acuerdo?
Esto no era un atajo mágico como el anterior, así que no se sentía igual, por lo que termino accediendo a la oferta, pues a pesar de su orgullo, sabia cuando necesitaba ayuda.
—A pesar de todo sigo pensando que eres el mejor para ser el padrino de mi hijo.
—Si estás seguro, ser un honor serlo—le dice muy serio, hasta que sonriendo le pregunta— ¿y ya tienes un nombre?
—Ahora que lo mencionas, se me acaba de ocurrir uno muy bueno—le dice sonriendo.
976g97
NOTA DEL AUTOR: Hola de nuevo a todos, agradezco mucho su atención durante este capítulo, el cual probablemente sea el más largo hasta el momento.
Puede que el capitulo sea algo confuso, en cuestión de tiempo, pues hay varias cosas que ocurren al mismo tiempo, pero intente ordenarlo de la manera más clara posible.
El capitulo anterior fue el final de un arco, y este vendría a ser como la introducción del próximo arco, el cual por cierto será el último, espero que me sigan acompañando en la recta final. Les aseguro que si disfrutaron los anteriores, aun hay algunas sorpresas.
Por cierto, el pequeño príncipe hará su verdadera entrada a la historia en el próximo capítulo.
Ojala les haya agradado el capitulo, espero todos sus comentarios, como siempre sean buenos o malos.
Muchas gracias y hasta la próxima.
