La calidad de vida de los soldados muggles mejoro gracias a la alianza con Nueva Roma, su fortaleza se convirtió rápidamente en un punto medio para el tránsito entre la ciudadela y el puerto. Claro que aun había desconfianza entre las tropas y los legionarios, pero aun así pudieron trabajar en conjunto. Mientras que sus líderes continuaban viviendo en la ciudadela, a medio camino entre prisioneros e invitados de honor.

En lugar de un calabozo, les habían proveído de una pequeña casa, muy cercana al barrio verde de los orcos, sus vecinos no estuvieron muy seguros de cómo recibirlos, pero al paso de los días paso la novedad. Claro que la elección de la ubicación, había sido completamente planeada, pues los orcos serian capases de encargarse de cualquier problema que pudiera suceder con los invitados.

Durante aquellos días, la pareja que formaban ambos líderes se habían acostumbrado a vivir en aquella pequeña casa, como si fueran una pareja de recién casados, claro que seguían teniendo trabajo que hacer, además de administrar a distancia la fortaleza que habían conquistado, habían ayudado a identificar el armamento que habían utilizado para atacarlos durante la gran batalla que habían tenido. Gracias a los videos que habían visto, pudieron darles un informe muy preciso sobre el armamento, habían sido bombardeados por un grupo de drones, los cuales no solo dejaron caer bombas, sino que dieron bastantes rondas con diferentes calibres, pero lo que mas les llamo la atención fue que utilizaron un arma nuclear táctica, la cual en teoría debió de haber aniquilado todo el ejército, pero en lugar de eso, solo había logrado acabar con la vida de Lord Dumbledore, y había dejado fuera de combate a Voldemort.

Según el informe que entregaron, informaron que en definitiva, habían sido armas muggles las que habían llevado a cabo aquel ataque, pero no habían logrado descubierto que país lo había realizado.

—Realmente pensé que me ejecutarían—le dice Kate al capitán Ventreta, mientras platicaban un poco antes de levantarse para iniciar el día.

—Estados Unidos no es el único país con armas nucleares—con una leve nota de duda en la voz.

No era para menos, pues ambos sabían que era uno de los culpables más probables, sobre todo desde que habían cortado todo contacto con el grupo que habían enviado con intención pacifica a aquel mundo.

Aun seguían hablando cuando por la ventana entraron unas pequeñas criaturas, las cuales habían tomado la costumbre de visitarlos casi todas las mañanas.

—Las hadas solo se acercan de esa manera a personas muy especiales—les explico la señora Apolline, quien los había ayudado a establecerse—, junto con los unicornios son unas de las criaturas más puras que hay en el mundo mágico.

Conocer a aquella señora había sido algo extraño para ellos, dejando de lado el primer contacto, en el cual Ventreta casi sufrió un infarto,

—Perdón… es solo que…—intentando recuperar el sentido común.

—Estas haciendo el ridículo Ventreta—le reprende Harper.

—No te preocupes, no quiero sonar mal, pero encontrar una velaa por primera vez siempre resulta extraño para un varón, en realidad habla bien de ti, entre más edad resultamos menos impresionantes, pero parece que sigues siendo joven en el interior.

Cuando te dicen que eres joven por dentro, normalmente implica que por fuera ya no lo eres, algo que Ventreta no se lo tomo particularmente bien. Pero dejando eso de lado, la señora Delacour, fue una gran fuente de información sobre el mundo mágico, su historia y sobre todo sus habitantes.

—La ciudadela se ha convertido en un refugio para algunas de las especies más perseguidas, las hadas son el ejemplo perfecto, durante siglos han sido cazadas para ser usadas en diferentes pociones de magia oscura, e incluso como parte de recetas para alimentos. Casi están al borde de la extinción, pero el poder mágico que emana de la ciudadela las atrajo, actualmente están creciendo y aumentando su población, pero tardaremos décadas antes de que puedan salir de nuevo de Nueva Roma.

Gracias a sus explicaciones también aprendieron de las velaas y las driadas, las cuales habían sido de las primeras especies aliadas de los humanos.

—Nadie sabe con precisión, pero según nuestros registros, los hechiceros surgieron de la mescla entre humanos y velaas, fue algo beneficioso para ambos grupos, ellos adquirieron el poder para enfrentarse a las demás especies, y nosotras, obtuvimos protectores. No siempre funciono pero nos permitió sobrevivir hasta este momento.

Ambos soldados escucharon con atención, la historia de las velaa, la manera en que habían sido perseguidas, y como habían sobrevivido a todas esas purgas que habían sufrido, hasta el punto en el que fueron erradicadas de la Galia, su país de origen histórico.

—Estamos esparcidas en varios países, pero en Nueva Roma es uno de los pocos lugares en los que realmente estamos a salvo.

Empezaban a comprender la razón por la que algunas especies tan diferentes sentían una lealtad tan impresionante hacia aquel joven gobernante, que había logrado fundar un verdadero país.

Entre mas aprendían de las diferentes especies que existían en el mundo mágico, se daban cuenta de la poca información que tenían. Incluso la guardia suiza solo tenía claro que habían sabido lidiar con criaturas como los vampiros o los licántropos, pero en cuestión de las criaturas más benignas casi no sabían nada. El conocimiento de la guardia sobre el mundo mágico estaba integrado en un solo libro, el famoso malleus maleficarum, aunque todos le decían libro, se trataba más de una especie de enciclopedia. El resto del mundo muggle consideraba que solo se tratada un manual anticuado sobre extraños misticismos, un mito que la guardia se había encargado de extender con intención de poder esconder sus verdaderos propósitos. Si comparaba esos conocimientos con los que contenía la biblioteca de la ciudadela, parecía a duras penas un panfleto.

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El senado siguió siendo un caos durante los siguientes meses, no era raro que las situaciones terminaran en golpes. Incluso miembros tan respetados como Lady Bones, terminaban afónicos de tanto gritar durante las discusiones. Harry por su parte prefería no intervenir demasiado en dichas peleas, lo suyo era la política secreta, en los mismos pasillos del senado, confrontaba a los demás congresistas, momentos en los que convencía, engañaba, sobornaba o amenazaba para que hicieran lo que su plan necesitaba. Aun así en más de una ocasión se había mesclado en una de las tantas trifulcas que se habían organizado en medio del senado, aunque había sido mas por diversión que por ganar algún debate intelectual.

Cualquier cosa era causa de conflicto, incluso lo más elemental como acordar que tenían que tener reuniones oficiales, fue una negociación sorprendentemente complicada.

—Muchas familiares esperan que sus miembros regresen—le dijo en alguna ocasión Lady Bones a Harry, en la cual este le comento su frustración—, muchas cabezas de familia no regresaran.

Harry lo entendía, pero aun así no podían detener su trabajo.

—Aquí está la nueva lista—le dice Pansy cuando le entrega una carpeta—, son los nombres de los más probables próximos miembros del congreso, la elabore siguiendo las reglas de sucesión de las familias, pero sigue siendo provisional, pues las familiar pueden decidir otra cosa, además de que a cualquier nombramiento debe ser ratificado por el senado.

La lista solo concernía a la mitad del senado, pues la otra mirad era por elección popular.

— ¿Ya tenemos la lista para los senadores electos?

—Ginny se está encargando, pero en su opinión los datos aun no son fiables.

En esos primeros días Pansy demostró que era la indicada para ese puesto, tenía una gran cantidad de conocimientos sobre la política mágica.

—No es ningún misterio—contesto Pansy cuando Harry se lo pregunto—, era de las mejores de mi clase en Hogwarts, mientras que unos estudiaban medimagia o magia de combate, yo estudiaba política.

— ¿Y Draco estaba de acuerdo con las clases que tomabas?

—No creo que le interesara tanto como para que supiera que clases tomaba, mas allá de que mis pechos fueran grandes y mis faldas cortas, no le importaba nada de mí.

Ese tipo de comentarios solo los tenía con él, a nadie más le permitiría ver esos momentos de debilidad.

— ¿Tu sabes que para mi eres mucho más que simplemente tu apariencia, verdad? —aunque también realmente amaba lo grandes que eran sus pechos, pero sabía que no era el mejor momento para comentarlo.

—Lo sé, y por eso me esfuerzo tanto, desde pequeña mi madre me enseño, que aunque fuera la decima concubina, debía esforzarme en algo especial, como en las leyes, con lo cual siempre sobresaldría.

Dejando el trabajo en el que habían estado tan ocupados de lado, Harry se levanta y la abrasa con fuerza.

—Eres valiosa para mi, por quien eres, y debes entender que eso no va a cambiar, te amo y siempre lo hare.

Dejando de lado su temple tan característico, lloro un poco en los brazos de su esposo. Ella realmente lo amaba, a pesar de que sabía que no era una relación normal, sino que lo compartía con Hermione, y que en el futuro serian mas, ella realmente atesoraba los momentos que compartían solos. Desde el momento que habían decidido formar aquella familia, sabía que una de sus misiones más importantes era ser madre, y ahora Hermione ya lo había logrado. No es que sintiera envidia o algún mal sentimiento hacia el pequeño, sino todo lo contrario, lo quería con locura, pero durante un tiempo se había sentido fuera de lugar, como si fuera la amante que intenta destruir una familia. En su mente habían rondado las palabras de su suegra, la cual la había tachado de "amante", en su momento no le había afectado, pero al paso de los días se había sentido francamente miserable. Mientras trabajaban había resistido hasta ese momento, pero al final esa preocupaciones la habían vencido y se había desahogado con él.

Pansy no sabía que les deparaba el futuro, pero Harry se las ingenio para borrar todas sus dudas. Hablaron bastante entendido sobre ellos y su futuro, pero poco a poco fueron dejando de hablar, para dedicarse a otras actividades, que no requerían muchas palabras. Cuando Harry abrió el cinturón de Pansy, esta aprovecho para sellar con magia la puerta de la oficina, el problema era que la joven estaba tan ansiosa, después de tanta espera, que solo alcanzo a sellar la puerta, y no a insonorizarla, lo cual no hubiera sido demasiado problema, si hubiera sido en la oficina que tenían la residencia de la capital, o en la de la ciudadela, en donde estaban más o menos acostumbrados a ese tipo de olvidos, pero en lugar de eso fue en la oficina del congreso, donde varios empleados y senadores fueron testigos auditivos de la potencia pulmonar de la usualmente callada Pansy.

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Uno de los primeros puntos que tuvo que resolver Harry en el congreso, fue la oficialización de su nuevo territorio. Por suerte no fue demasiado complicado, pues tenía los suficientes contactos para lograrlo, sobre todo porque loso que realmente hubieran podido detenerlo ya habían fallecido.

—Espero que no te cause problemas ayudarme en esto.

—No te preocupes—le contesto Remus—, después de lo que hiciste en el frente, no creo que haya nadie que quiera oponerse.

Los dos se habían reunido en el cuartel general del ejército imperial, cuya sede estaba justo enfrente del senado. Actualmente ocupaba la oficina del ministro de defensa del imperio, puesto en el cual estaba lejos de sentirse cómodo. En el centro de su enorme oficina tenía un gran mapa de los territorios del imperio, el cual tenía un encantamiento con el cual podía hacer acercamientos para poder examinar de mejor manera el terreno.

— ¿Cómo es que de este lado tienen estas oficinas, y nosotros tenemos unos armarios glorificados como oficinas? —se queja Harry a manera de broma.

—Me sentía más cómodo en mi antigua oficina—le contesta—, soy un espía, no un político.

—Seguro que tú esposa le agrada más tu nuevo puesto.

—Definitivamente, y la verdad es que aunque me queje, ya me estoy haciendo viejo como para seguir haciendo trabajo de campo.

Remus no era tan viejo, pero su enfermedad de licantropía lo había hecho envejecer prematuramente, seguramente seguiría trabajando durante más años, pero vivir otra campaña

— ¿Estás seguro de esto?

—Definitivamente— le contesta—, se trata de este puerto, sus astilleros, la franja de territorio que lo conecta a mi ciudadela, además de estos bosques al este del puerto—mientras se lo explicaba, utilizo su varita mágica para poder marcar el gran mapa con color rojo.

—El territorio del norte es tierra de nadie, mientras que Lord Voldemort no recupere su poder, cualquiera puede hacer lo que desee en aquel lugar, estoy seguro de que Lord Malfoy ya envió a sus propias tropas a apoderarse de grandes territorios, y no será el único.

— ¿Y qué va hacer el ejército?

—Nosotros estamos demasiado ocupados manteniendo nuestras fronteras como para que pensemos en expendernos, por eso los lores pueden hacer lo que deseen, lo que me sorprende es que pidas tan poco territorio, cualquiera en tu posición pediría más.

—No creas que no lo considere, pero creo que sería un despropósito—le dice después de pensarlo un momento—, mi objetivo es aumentar mi reino, pero no tengo recursos ilimitados para lograrlo, si intentara conquistar un territorio inmenso, lo único que lograría seria malgastar mis tropas en una misión imposible, lo mejor será que continúe con un territorio donde ya empecé el procedimiento de asimilación. Cuando haya solidificado mi posición, pensare en expenderme de nuevo, de momento es demasiado arriesgado.

A Remus le gusto la respuesta del joven, se daba cuenta de que aunque era muy joven y que llevaba muy poco tiempo en su puesto, actualmente era uno de los lords mas capacitados, no solo en cuestiones militares, sino también en cuanto a gobierno. La petición de Harry, no era tan descabellada, dada la situación actual del imperio, pues no tenían primer ministro, ni tampoco la mayoría de ministros, por lo cual él estaba tomando muchas más decisiones de las que jamás tomo su antecesor. Tendría que hacer algunas proclamas, e incluso modificar unos cuantos mapas, pero sería algo sencillo para él.

En cuanto a política, se daba cuenta de que la mayoría de los lores mirarían con comprensión lo que estaba haciendo Harry, cualquiera en su posición haría algo parecido, pero su moderación a la hora de exigir su botín de guerra, daría una impresión diferente a cada sector del gobierno. Fue algo muy inteligente por su parte, pues así seguiría sin comprometerse con nadie, demostrando ser un equilibrio entre la ambiciona y la moderación. Definitivamente los siguientes meses serian muy interesantes para el gobierno imperial.

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Durante las reuniones de Harry con sus aliados en el senado, Pansy casi siempre estuvo presente, por lo cual se pudo dar una imagen completa de lo que ocurría, y empezó a crear las líneas claves de un plan, pero pronto se dio cuenta de que no podría hacerlo sola, necesitaba a alguien mucho mas enterada que ella sobre los movimientos de la política.

La operación la había planeado con ayuda de Ginny, quien le brindo información sobre algunos funcionarios dentro del congreso. Ambas se habían reunido para ayudarse en el problema que ambas tenían. Ginebra era de las pocas personas a las que Pansy podía recurrir para el problema que tenía, además de que probablemente no tendría problemas morales, en hacer lo necesario.

—Creo que comprendo que es lo que quieres, y posiblemente podamos ayudarnos mutuamente—le dijo Ginny, mientras almorzaban en un restaurante de la capital, de los pocos que habían regresado a funcionar con normalidad—, tengo algo de información importante, pero necesitamos evidencias—le dijo Ginny.

— ¿Qué estas sugiriendo?

—Tú tienes acceso al edificio donde se guardan dichas "pruebas", seguro que las podrías conseguir.

—Supongo que podría, pero necesito saber qué es lo que busco.

Ginny había sonriso con franca malignidad, pues sabía que su compañera estaba pensando en algo muy similar a lo que ella pensaba. Obviamente estaba muy lejos de ser algo ético, incluso rayaba en lo ilegal, por lo cual no era algo que podía confiar en cualquiera, y Pansy era una de las personas más discretas que conocía.

—Se trata de los antiguos cabilderos del congreso, habían tres muy importantes antes de la guerra, dos fallecieron y el otro que sobrevivió se volvió bastante paranoico. Estos tres sujetos tienen archivos confidenciales, que si logramos conseguirlos, Harry tendrá el congreso en sus manos.

—Y tú podrás echarle mano a algunas noticias muy jugosas.

—Todos ganamos—dice sencillamente sonriendo.

El mejor momento para llevar a cabo, seria durante los días del funeral de Dumbledore y de los memoriales a los caídos. Se trataría de un evento algo extraño, pues en realidad ya había sido enterrado por su familia, Pero el gobierno y el pueblo querían una ceremonia oficial, así que lo harían a todo lo grande, le construyeron un gran mausoleo con el cual conmemorarlo. Toda esa agitación, Pansy la utilizaría para poder moverse mucho más fácil en los edificios de gobierno.

Según la información que Ginny le había dado, obtuvo la ubicación de sus golpes principales, en su opinión los primeros dos no debían ser demasiado problemáticos, pues ya habían fallecido y sus oficinas seguían estando intactas, pues aun seguían sin declararse oficialmente muertos. Para atravesar las medidas de seguridad tenía varias opciones, en sus guantes tenia herramientas mágicas especializadas para abrir cualquier tipo de cerradura, ya fuera mecánica o mágica, además de sus propios conocimientos útiles para romper maldiciones.

Pansy se había cambiado en el despacho, donde dejo su ropa normal guardada. A esas horas de la noche, el movimiento debía ser mínimo, solamente debían estar los miembros del equipo de seguridad que cuidaba el edificio. Al salir de la sala privada, sintió una emoción que no sentía desde sus operaciones en el colegio, era la adrenalina que corrió por su cuerpo, a pesar de que nadie la pudo ver, sonrió ampliamente.

Volver a utilizar su traje de la Black Queen le daba algo de nostalgia a Pansy, su traje de batalla había permanecido guardado desde que había salido del colegio. Claro que había recibido una buena actualización, sobre todo a su sistema de ocultamiento, el cual estaba basado en la capa invisible de Harry, con el cual lo convertía en un perfecto equipo de infiltración. Claro que continuaba con su apariencia sexualizada, continuaba siendo una tanga y un corsé negros, con una capa del mismo color pero con el interior rojo, al igual que su larga cabellera. Unas botas altas y guantes largos complementaban el conjunto. Como detalle extra, llevaba una rosa roja como broche de su capa, el cual no tenía ninguna utilidad, pero era algo que le había gustado. Claro que encontraba algo ridículo que un traje que usaría para infiltrarse fuera tan vistoso, pero al final de cuentas se había vuelto una especie de tradición en su equipo, y seguramente Ginny no se lo tomaría bien si le pedía que cambiara el suyo. Para la operación se había hecho un arreglo especial en el cual, agregaron una pequeña cámara, antes usaban un pequeño aparato para el apoyo, pero ahora prefirieron algo que ocupara menos espacio. Cualquiera que la viera no sería capaz de notar la pequeña cámara, mientras tanto Ginebra podía ver todo lo que ocurría desde la torre que utilizaban para el equipo de las Birds of Prey, se encontraba sentada enfrente de un gran monitor, en el cual aparecía no solo lo que Pansy podía ver, sino también sus signos vitales. A su alrededor tenía una gran cantidad de papeles, los cuales utilizaría para brindarle la mayor cantidad de información posible. En la sala se podían ver los maniquís sosteniendo los demás disfraces, incluido el de la misma Ginebra, además de múltiples proyectos a medio terminar, no solo de mejoras a los ya existentes, sino el prototipo para el traje de Lena, había pensado en iniciar los trajes para Gabrielle y Layla, pero considero que eran aun demasiado jóvenes (aunque Gabrielle pareciera mayor), pero todo lo había dejado a medias, pues había estado demasiado ocupada en su trabajo en la capital.

—La primera será la más sencilla Black Queen—escucho Pansy la voz de Ginny atreves de su intercomunicador.

—Repíteme porque no viniste conmigo.

—Me volví periodista, Pansy, el edifico tiene hechizos que me hubieran identificado inmediatamente, de hecho solamente alguien con credenciales internas como tú, puede pasear por el edificio durante la noche sin que suenen las alarmas.

Mientras caminaba por los solitarios pasillos del edificio, camino sin hacer el mas mínimo ruido, lo cual no era por su disfraz, ni ningún tipo de magia, sino que era una capacidad que ella había aprendido por su cuenta. A pesar de las capacidades de camuflaje de su disfraz, no las había activado, pues sabía que dichos hechizos no eran ilimitados, pues habían sacrificado algo de duración para conseguir mayor potencia.

El trayecto era bastante largo, a pesar de que el congreso era bastante más pequeño que el colegio, este había sido hechizado para que pudieran entrar una enorme cantidad de oficinas, lo cual lo había convertido en un verdadero laberinto de pasillos de diferentes tamaños, con escaleras que aparecían sin ningún tipo de lógica y que incluso en ocasiones se movían como si fuera el castillo del colegio. Cuando estuvo cercas de la oficina que buscaba, se dio cuenta que las medidas de seguridad aumentaban, primero se encontró con dos de los guardias oficiales, en un pasillo particularmente angosto, en el cual quedo atrapada, a pesar de que era completamente invisible seguía siendo tangible, tuvo que recargarse contra la pared con todas sus fuerzas. Fue un momento realmente peligroso, pues el pasillo no le permitió suficiente espacio, así que sin poder evitarlo uno de los guardias golpe con el codo uno de los pechos de Pansy, entonces la joven tuvo que actuar rápidamente, dio un salto hacia delante rodando para ganar distancia, mientras el guardia aun se preguntaba que había pasado. A pesar de las habilidades de sigilo que poseía Pansy, aquella maniobra causo ruido, aun así Pansy no cayó en pánico, usando un sencillo hechizo hiso ruido en dirección contraria para poder escapar.

— ¿Qué ocurrió? —le pregunto Ginny,

—Hay más seguridad de la que esperábamos—le contesto cuando estuvo segura de que no la escuchaban.

—Debes apresurarte, si sospechan que hay un intruso, regresaran con más guardias.

Ginny tenía razón, no tardo en escuchar que venían mas guardias, pero ella fue mucho más rápida y logro escapar. Cuando al fin llego a la puerta del despacho, se dio cuenta que el ultimo pasillo lo había caminado sin ningún tipo de camuflaje, aparentemente tenía una duración inferior a la que Ginny le había dicho.

—Fallo el camuflaje, Scarlet—le dijo mientras empezaba a abrir la puerta del despacho.

—Me lo temía, deben de haber hechizos de detección en los pasillos, ellos deben de haber agotado la magia de tu traje.

— ¿Me detectaran? —pregunta alarmada,

—No deberían, la protección anti detección es menos demandante, solo debes esperar un par de minutos para que se recargue la magia y te puedas volver a ser invisible.

Pansy se encontraba en cuclillas mientras intentaba abrir la puerta, la seguridad era bastante compleja, pero en comparación con la que usaban en la ciudadela estaba por debajo de su nivel. Sus guantes eran una herramienta muy eficiente, pero también compleja de usar. Cuando empezó a escuchar a los guardias acercarse de nuevo, tuvo que apresurar el proceso, tanto que estuvieron a punto de atraparla, aunque para cuando llegaron solo encontraron la misma puerta serrada.

—Estoy dentro—le dice a Ginny,

—Muy bien, en el interior ya no deben de haber ninguna defensa, recoge todos sus archivos y sal corriendo de ese lugar.

Ginny no tenía que darle ese tipo de instrucciones, pues Pansy ya lo estaba haciendo.

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En el castillo del colegio había caído una extraña atmosfera, los Slytherin se habían casi aislado en sus catacumbas, habían dejado de interactuar casi completamente con las demás casas, los Ravenclaw se les veía muy nerviosos, lo cual hacia que se metieran aun mas en sus estudios, devorando libros de una manera casi obsesiva, los Hufflepuff por su parte estaban muy activos y ruidosos, incluso difíciles de controlar, por último los Gryffindor, era como si hubieran perdido ímpetu, se encontraban desganados y apáticos.

Luna estaba cargada de bastante trabajo, los Hufflepuff le estaban dando verdaderos quebraderos de cabeza, además de que estaba preocupada por lo que fuera que estuvieran planeando los Slytherin, sin olvidar que la doctora del colegio le había informado que había verdaderos problemas de salud con los Gryffindor y los Ravenclaw. Aun así agradecía que la crisis se hubiera pasado, a pesar del extraño resultado de la guerra en el norte, el colegio continuaba siendo razonablemente estable.

Cuando regresaron los estudiantes que habían participado en la batalla, fueron recibidos por sus respectivas casas, como la mayoría de estudiantes habían sido de la casa de los leones, esa torre tuvo una de las fiestas más grandes que recordaban, aunque fue la última que tuvieron. Fue como si se hubiera acabado la felicidad de los leones. Lo peor es que esa casa había perdido a sus líderes, Harry ya no estaba, luego Ginny tampoco pudo regresar, quedaron sin cabeza de casa. En otras circunstancias estarían exigiendo un nuevo líder, pero actualmente estaban tan desinteresados que simplemente no les importaba, así que Luna había tomado las decisiones de diario de esa casa.

Si algo había cambiado para la organización que dirigía Luna en el colegio, fue el regreso de Cho, quien había considerado permanecer en la ciudadela, pero al final le seguía siendo leal a Luna.

—Tenemos que encontrar a un nuevo líder para Gryffindor—le dijo Cho.

—Claro—le contesto Luna.

—Debemos reformar el entrenamiento del grupo de choque.

—Muy bien.

—El papeleo está atrasado, tendremos que apresurarnos para el fin del ciclo.

—Como quieras.

—Luna, primero tienes que soltarme—dice igual de seria.

—Eso no va a pasar.

Durante toda la discusión, Luna la había estado abrasando y no parecía tener intención de soltarla.

—No voy a ir a ningún lado Luna.

—Ciertamente no lo vas a hacer.

Cho no tuvo otra opción que reírse, la verdad es que realmente había extrañado mucho a su amiga.

—No te preocupes Luna, arreglaremos todo antes de irnos a vacaciones—le dice sonriéndole.

A final de todo el colegio había regresado a una normalidad nerviosa, el regreso de los estudiantes había traído una calma que habían agradecido, pues sus amigos y familiares estaban contentos de que pudieran regresar, a pesar de que mucho de ellos habían llegado con grandes heridas, todos habían regresado, lo cual había sido una verdadera sorpresa para todos.

—La legión estaba escasa en hechiceros capacitados—le había explicado Cho a Luna—, así que normalmente eran colocados en ataques a distancia, y en el cuerpo de ingenieros, por eso no tuvieron tantas bajas.

— ¿Y la legión, tuvo muchas bajas?

—Considerando lo que vivimos, diría que no, sobre todo si lo comparas con los demás ejércitos. Además debemos considerar la manera en que pelea la legión.

—No te entiendo.

—Los hechiceros normalmente vamos a la guerra de una manera muy individual, incluso cuando hacemos una formación, cada uno pelea por su cuenta hasta cierto punto. Pero la legión desarrollo unas armaduras muy especiales, con las cuales, entre más soldados estén juntos, mas fuertes son, cuando una legión marcha en formación son literalmente un muro de roca. Así que mientras la infantería pesada estuviera al frente, los demás pueden trabajar con relativa seguridad.

—Pero no todo lo pueden hacer de esa manera, sería muy lento.

—Ciertamente, por eso necesitamos la ayuda de la caballería, ellos por desgracia tuvieron más perdidas, pero sin ellos no hubiéramos logrado hacer lo que hicimos.

La legión era muy fuerte, pero tenía sus debilidades, las cuales en la ciudadela intentarían solucionar, pero de momento Cho no les podría ayudar en eso, no podían seguir descuidando el colegio. SI lograban dejar el colegio estable, Luna podría salir de èl, e integrarse a la organización. A pesar de que ella aun no se daba cuenta, ella era una de los pesos completos dentro de la organización de Lord Potter, solo que tenía que salir de su capullo, para poder brillar.

— ¿Crees que podamos convencer a Ginny, de que regrese al colegio? —le pregunto Luna.

—Estoy segura de que si, pero primero deberán terminar con las elecciones del congreso.

—Necesito que regrese para que nombre a un nuevo líder de Gryffindor.

—Pídele ayuda a la profesora Tonks, estoy segura de que ella la podrá convencer.

No había pensado en esa opción, pero con solo escucharla, supo que tenía una solución para su problema.

Los profesores habían pensado que la profesora Tonks no regresaría al colegio, pero cuando la vieron regresar la recibieron de nuevo. Después de la campaña militar, la profesora había sufrido varias heridas, las cuales tardarían algún tiempo en recuperarse completamente. Las tropas del colegio, se encontraban actualmente en una especie de calma, durante la cual poco a poco se estaban reincorporándose de nuevo a la vida del colegio. Aunque muchos se daban cuenta de que tarde que temprano volverían a pelear.

— ¿Cómo sigue todo Firenze? —le pregunto Luna al centauro después de saludarlo en la entrada del bosque prohibido.

—Mejor, nuestros hermanos que vivían en aquellos territorios, se están adaptando bastante bien a vivir en este bosque,. Además estamos bastante satisfechos, pues recibimos muchos más de los que habíamos pensado.

— ¿Necesitaran algo?

—No deben preocuparse por nosotros, sabemos vivir a nuestra manera. Pero les avisó que deberían de tener cuidado.

— ¿De qué se trata? —dice Luna preocupada.

—Se acercan tiempos oscuros.

— ¿Aun mas?

—Esto a duras penas ha empezado, así que deberían aprovechar esta paz para prepararse para la guerra, les aseguro que nosotros lo haremos.

Todo mundo consideraba a los centauros como místicos, pero Luna en lo personal sabía que en sus extrañas palabras siempre había más información de la que parecía, así que lo tendría en cuenta.

— ¿Cómo está la seguridad en el bosque? —pregunta Luna.

—Tuvimos problemas con las acromantulas, pero logramos expulsarlas, fuera de los límites del colegio, aun así, deberían mantener vigilados a los estudiantes. No son buenos tiempos para intentarse en el bosque, no podemos garantizar su seguridad.

—Lo entiendo.

El último en regresar fue el guardabosque del colegio, quien seguía bastante afectado por la pérdida de Lord Dumbledore. Según las instrucciones que había recibido de Harry, lo había estado visitando bastante seguido, y le había pedido ayuda a la doctora del colegio, para que ella también lo cuidara, no tanto su cuerpo (pues era alguien que sanaba a una velocidad inhumana).

Luna había notado, que el guardabosque se encontraba mucho mas sobreprotector con los estudiantes, no era nada incomodo, pero si era algo que muchos habían notado.

Al final la ayuda llego de alguien que Luna no se había esperado. Cuando había hablado con la doctora, esta había decidido escribirle a una amiga de Hagrid. Cuando llego a la puerta del colegio, le impresiono bastante su apariencia, pues no se traba solamente de su belleza y elegancia, sino de su altura, pues era incluso más alta que Hagrid.

—Ella es la directora del colegio de Beauxbatons —le dijo la doctora—, acá entre nos, te puedo decir que hubo algo entre ellos, aunque desconozco porque terminaron. Como haya sido ella está preocupada por nuestro amigo, así que estoy bastante segura de que lo volverá aponer en camino.

Beauxbatons era un colegio en Francia, el cual estaba bastante aislado, por lo cual se había podido mantener a salvado de la ola de odio que existía actualmente contra las criaturas mágicas en el continente. Al igual que la mayoría del colegio, Luna sentía mucho aprecio por Hagrid, así que esperaba que realmente aquella visita lograra sacar a su amigo de aquella depresión.

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La segunda operación que organizaron Pansy y Ginny, requería una cantidad de técnica más complicada que la anterior, aunque en teoría menos peligrosa.

—El segundo despacho, está bastante más escondido que el anterior, se encuentra en la zona más baja del edificio, en su ultimo sótano—le explico Ginny, quien había conseguido información de sus nuevas fuentes y sobre todo de los archivos que habían robado del primer despacho—, las buenas noticias, es que esta zona esta mucho menos vigilada durante las noches, la mala es que tiene sistemas de seguridad más complicados que el anterior.

— ¿Tienes algún plan?

—Claro que lo tengo, de hecho nuestro "fallecido patrocinador" —refiriéndose a su anterior victima de robo—, había investigado bastante como infiltrarse, así que tenemos mucha información al respecto.

En realidad estaban siguiendo las instrucciones de otra persona para llevar a cabo ese robo. Según habían entendido de los documentos que habían robado, estos tres cabilderos del congreso, habían tenido verdaderos combates entre sí, siempre intentando robarse información entre ellos para poder controlar las leyes que se aprobaban o se olvidaban en el congreso. Si no fuera porque dos de ellos habían fallecido y otro se encontraba aun en recuperación en su propia casa, les hubiera sido casi imposible conseguir aquella información.

Aparentemente su primer robo no había resultado tan exitoso como ella se había pensado, pues los guardias del edificio, estaban alertados de su ultima incursión, los rumores que decían que habían visto al fantasma de una mujer joven casi desnuda, le indicaba que debía de tener mayor cuidado, y que utilizar su disfraz había sido la decisión correcta, pues al igual que en el colegio, aunque alguien la alcanzara a ver completamente, no la podrían relacionar con su verdadera identidad.

—Creo que deberías dejarte ver un poco—le había sugerido Ginny.

— ¿Por qué haría algo así?

—No estoy diciendo que vayas a presentarte, sino que simplemente te puedan ver de reojo en algunos pasillos, con un par de trucos harás que piensen que realmente hay un fantasma en el congreso, eso te daría más libertad en otra ocasión.

— ¿Piensas seguir asaltando despachos en el congreso?

—Una nunca sabe—sonriendo.

Durante la campaña en el colegio habían desarrollado varias técnicas de engaño, las cuales le podrían ser muy útiles. No sería su prioridad, pero si veía la posibilidad, la tomaría.

El despacho que había utilizado para cambiarse de ropa, se encontraba en una de las zonas más transitadas del edificio, desde donde se dirigió a una de las zonas más altas, para la cual tenía que dar un rodeo por varios pasillos, subiendo y bajando por escaleras que no parecían tener ningún tipo de orden. Siguiendo el consejo de Ginny, utilizo algunas capsulas de niebla y su disfraz solo a media potencia, lo cual le daba una apariencia semitransparente que tenía un aspecto algo fantasmal. Solo fue un puñado de veces, pero sabía que el rumor se esparciera rápidamente.

Gracias a esas distracciones, su trayecto fue bastante más largo que el anterior, pero de alguna manera ocurrieron menos incidentes problemáticos.

—Intentar entrar por la puerta principal sería un suicidio, pero por suerte tenemos una ruta alterna.

— ¿De qué se trata?

—Los conductos de aire.

Al igual que su primera misión, sintió que la adrenalina le recorría el cuerpo, agudizando sus sentidos. Tal como le había explicado Ginny, los pisos inferiores (los que estaban debajo del nivel del suelo), necesitaban un sistema de ventilación para poder ser prácticos. Al abrir la ventila que estaba marcada en su mapa, se dio cuenta del primer problema.

—No voy a caber por ahí—le dijo Pansy a Ginny por el intercomunicador.

—Claro que si cabes, según la información que recaudaste, a duras penas debes ser capaz de entrar, de hecho por eso el que había planeado el robo, lo había descartado.

Ya era demasiado tarde como para que Pansy se rindiera y regresara sin cumplir su objetivo, así que decidió improvisar. Se quito su capa y la encogió para poder guardarla en su cinturón. Lugo levanto su varita hasta la cima de su cabeza, para realizar un hechizo que llevaba poco tiempo de haber aprendido, poco a poco una sustancia transparente la fue cubriendo completamente.

—Al final las perversiones de ese par van a resultar mas útiles de lo que pensaba—dijo Pansy para sí misma.

— ¿De qué perversiones estamos hablando? —pregunta Ginny muy interesada atreves del intercomunicador.

—Eso no importa—le contesta completamente sonrojada.

El hechizó que había utilizado, no era particularmente complicado, solo se trataba de un lubricante líquido, la diferencia con cualquier otro lubricante, este se mantenía en su lugar hasta que se usaba el contrahechiso. A diferencia de cómo lo había usado en otras ocasiones, había alterado el hechizó para que la cubierta fuera más gruesa y espesa, que la que acostumbraban en sus juegos.

La pequeña ventila estaba al nivel del suelo, y tal como había dicho Ginny, cualquiera que fuera un poco más grande que ella le hubiera sido imposible entrar. Al igual que la estructura del edificio, el diminuto túnel estaba construido de piedra áspera, si no hubiera sido por su hechizó, se hubiera desgarrado la piel, o al menos hubiera terminado atrapada en cualquier momento. Con dificultad Pansy fue avanzando por el estrecho túnel, el cual era incluso más complejo y enrevesado que los mismos pasillos del congreso, solo gracias a la impresionante elasticidad de Pansy, y sus hechizos logro avanzar sin mayor dilación.

La oscuridad no había sido un problema demasiado grande, pues sus pupilentes, que eran parte de su disfraz, le daban la capacidad de ver con casi nula luz, y ver a través de diferentes objetos. Como complemento de su disfraz tenía un tono rojizo, que la hacía parecer una verdadera diablesa.

Le quedaba muy poco para llegar solo debía cruzar un último túnel por encima de un pasillo, el cual era seguramente el más angosto que había tenido que pasar durante todo su trayecto, no pudo evitar recordar que su antigua casa en el colegio era la de las serpientes, y en ese momento se sentía realmente una. Hacia los lados tenia espacio suficiente, así que por fin sus hombros estaban sufriendo menos, pero hacia arriba y hacia abajo era algo terrible, no podía girar su cabeza con libertad. Sus pechos estaban viviendo un verdadero martirio, a pesar del dolor que experimento en este último trecho, se daba cuenta de que sería mucho más difícil regresar que seguir adelante. En un momento logro ver el pasillo que iba debajo de ella, por una pequeña rendija debajo de ella, para su sorpresa pudo ver a un par de guardias, los cuales se divertían jugando cartas, aparentemente habían bajado hasta ese lugar para no hacer su trabajo, y descansar lejos de la mirada de sus superiores. Prefiriendo dejarlos en paz, siguiendo su camino lo mas silenciosamente, ocurrió algo que definitivamente no se esperaba, la presión que hicieron sus pechos en la rendija cuando paso sobre ella, causo que esta se despegara y callera al suelo, justo en medio de la partida de cartas.

— ¿Qué carajos paso? —pregunto uno de ellos al levantarse, sacando su varita mágica.

—Se cayó esa estúpida rendija—dijo el más viejo de ellos con voz de fastidio—, este maldito edificio se está cayendo a pedazos, les he dicho que no pueden seguir agregando oficinas así como así, un día se nos caerá sobre nosotros todo el edificio.

Pansy estuvo a punto de gritar por la impresión, pero por suerte logro mantener la calma, aun no había caído al suelo la rendija metálica, cuando ella ya había activado el camuflaje de su traje, pues era muy poco probable que no notaran un par de pechos generosos colgando del techo. Tuvo que esperar un poco en aquella posición hasta que pudo recuperar su camino, por suerte no se encontró con ningún otro problema.

Cuando salió por la rendija, callo de golpe en el suelo sin ninguna gracia, se encontraba adolorida, agotada, con frio, y de mal humor,

—Estoy dentro—le dijo por fin a Ginny, completamente agotada.

— ¿Problemas?

—Ninguno que no pudiera solucionar, solo recuérdame que le debo decir a Hermione que necesito vacaciones.

—No te preocupes, arroja todo lo que encuentres por la chimenea y sal de ahí como si escaparas del infierno

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La ciudadela de Nueva Roma, se había convertido en uno de los lugares mas seguros de todo el imperio, sus inmensos muros, le daban una protección física impresionante, mientras que sus fuerzas armadas, se mostraban vigilantes ante cualquier peligro. Aun cuando Lord Potter no estuviera presente, la ciudad tenía unas medidas de seguridad imponentes.

Aun así existe un lugar aun más seguro, y ese se encuentra debajo de tierra, pero dichas medidas de seguridad no solo eran para que nada pudiera entrar, sino también para que nada pudiera salir. Varios pisos por debajo del nivel del suelo, se encontraba el verdadero laboratorio, el cual compartían Harry y Hermione, además de una gran bóveda, en donde guardaban, muchos de los objetos mágicos que habían adquirido durante sus últimos años. En ese lugar, se habían desarrollado las armaduras de la legión, los trajes de las "birds of prey", y muchos desarrollos tecnológicos que habían usado en la ciudadela, pero actual, la mayoría de dichos experimentos, habían quedado en segundo plano, debido a una nueva investigación, se trataba de las muestras de inferí que habían logrado encontrar en los territorios de Voldemort.

Desde que se habían guardado las muestras, solamente se había tenido contacto a través de brazos mecánicos, construidos a base magia, incluso los experimentos se hacían desde una habitación diferente, a través de un vidrio blindado.

A pesar de todos los conocimientos con los que contaba Hermione, y el gran acceso a información con el que contaba, realmente no había logrado avanzar gran cosa. Su prioridad había sido entender la manera en que se extendía el virus inferí, agradeció que no se expandiera por el aire, pero si a través de la sangre y de alimentación.

De momento no había encontrado ningún tipo de cura ni de vacuna, había analizado su estructura pero aun así no había logrado nada. Les enviaría a algunos de sus datos a diferentes expertos, con esperanza de que alguno le pudiera dar una pista de cómo continuar con su investigación.

Las muestras que habían traído, no estaban vivas, pero tampoco estaban del todo muertas, era algo intermedio que no podía describir. Cada vez que Hermione usaba algo de aquellas muestras en contacto con algo vivo, terminaba incinerando todo, por lo cual sabia, que dichos experimentos no serian infinitos. La definición de quemar todo después de cada experimento, tal vez no fuera lo más eficiente que había, pero si lo más seguro.

Los datos que disidió enviar a los investigadores, no era completos, pues podía resultar peligroso que se dieran cuenta que contaba con muestras de un arma masiva en su laboratorio. Pensó en pedirle ayuda a Luna, pues ella tenía una mayor cantidad de información sobre la biología mágica, pero lo mejor sería esperar, hasta que ella pudiera ir a la ciudadela y pudiera experimentar de cercas aquellas muestras.

De momento no podía dedicarle tanto tiempo a la investigación, pues su hijo requería mucha atención, pero aun así había avanzado considerablemente. Seguramente cuando Harry regresara a la ciudadela, podría hacer sus propias investigaciones.

Aun así había otra opción que ella no había querido explorar, y esa era pedirle ayuda a su suegra, quien había sido una reconocida medimaga antes de su desaparición, además de que todos los que la habían conocido, la reconocían como una de las brujas mas talentosas que habían visto en sus vidas. Pero Hermione se había resistido a pedirle ayuda, definitivamente su relación con su suegra no había empezado con el mejor pie, de momento habían llegado a una especie de tregua (sobre todo porque el pequeño nieto la había ablandado), pero aun así, siempre se las ingeniaba para intimidarla un poco, y ni siquiera estaba Pansy para repartir el odio que sentía por parte de su suegra.

—Ya me imaginaba que existía algo por el estilo—le dijo Lily mientras bajaban por el elevador que llegaba al sótano.

El tono agrio en la voz de Lily era una constante cuando estaban solas, pero como era ella la que estaba pidiendo un favor, solo le quedaba aguantar, aunque por sus adentros estaba rechinando los dientes.

—Cuando pediste mi ayuda, pensé que se trataba sobre el cuidado de mi nieto—le dijo Lily.

Esa fue una de sus críticas más suaves, de las que ya casi ni notaba.

—Desde que Harry inicio nuestra organización, hemos reunido diversos objetos mágicos, algunos más peligrosos que otros, pero que en definitiva no podíamos guardar en nuestra casa, así que cuando creo la ciudad, también creo este lugar, después simplemente lo adecuamos para nuestras necesidades.

—Podrían mejorar el elevador.

Utilizó todo el autocontrol que poseía para no arrojarla por el elevador, solo tenía que empujar un poco la silla de ruedas de la mujer, por la dirección equivocada. Y su vida sería mucho más sencilla.

—Claro que si—con la sonrisa mas falsa que pudo crear.

Hermione empujo la silla de ruedas de su suegra, hasta la sala en la que guardaban las muestras que habían traído de la expedición.

—El virus inferí es probablemente el arma de destrucción masiva más poderosa que se desarrollo en el mundo muggle—le comenta Lily mientras observa a través del equivalente de un microscopio en el mundo mágico—, creo que debemos estudiar estas muestras a fondo, y luego destruir todo el material.

—Opino lo mismo, conservarlo sería un riesgo innecesario.

—Además, si lo que me han dicho es cierto, no creo que sea complicado conseguir más muestras.

Eso era lo que mas temía, con tantas cosas que habían ocurrido, muy poca atención le había podido prestar a este asunto. De momento no sabían de quien se trataba, pero habían reunido testimonios de un grupo de personas que habían reunido muestras de inferí como ellos mismos. Lo peor es que de momento no podían hacer casi nada para investigarlo, las fuerzas de Nueva Roma estaban dispersas, las que no estaban demasiado agotadas de la última campaña, se encontraban trabajando en la consolidación de la segunda ciudadela o en la campaña electoral en la capital. De momento lo mejor sería intentar aprender lo máximo posible de las muestras que tenían.

—Hiciste bien en pedirme ayuda, creo que entre las dos podremos avanzar bastante, no sé si legraremos encontrar una cura, pero te aseguro que al menos sabremos cómo manejarlos de una manera segura.

Hermione estaba convencida de que si su suegra tuviera algo en que ocupar su tiempo, dejaría de utilizar toda sus energías en fastidiarle la vida, lo bueno era que por fin le había encontrado un puesto, lo malo es que compartirían puesto.

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Lena había estado completamente agotada después de la campaña, no solo era por las heridas físicas que había sufrido, sino por un verdadero desgaste mental debido a sobrevivir ese tipo de batallas. Las curaciones que había hecho Harry en su mente habían sido puestas a prueba, pero por suerte estás habían resistido. Cuando Harry se había marchado a la capital, habían hablado en profundidad sobre varios temas, como su relación, y que debían hacer de ahora en adelante, sobre todo ella, que había decidido establecerse definitivamente en la ciudadela. En un principio, él le había sugerido que se tomara una temporada para descansar y acostumbrarse a vivir en un nuevo país, pero ella no estaba dispuesta a pasar su tiempo sin hacer nada, así que decidió avanzar en el proyecto de crear una caballería para la legión.

Ella sabía que para iniciar un grupo como aquel que deseaba, lo primero era tener una cuadra de caballos de guerra, si tenía que comprar cada caballo, no podría ser sustentable su caballería, los mercenarios que había contratado Longbottom había aceptado venderle algunos caballos, pero eso no sería suficiente. Así que término escribiendo a diferentes criadores en el imperio, con intención de comprar algunos de sus caballos, más que para usarlos realmente como arma militar, los necesitaba para que se reprodujeran.

Cuando inicio su labor, tuvo que buscar no solo las instalaciones, sino también el personal. La mayoría de los que se habían presentado para el trabajo eran humanos, lo cual no era demasiado sorprendente, sobre todo porque eran la población más numerosa en la ciudadela, pero aun así hubo alguien que le llamo la atención, no solo por su especie, sino por su habilidad para controlar los animales.

—Garona ¿es correcto?

—Así es—contesto muy seria.

Se trataba de una joven orco, que en comparación con sus congéneres era pequeña, pero que para canones humanos se le podía considerar bastante hermosa. Lena sospechaba que debía de haber existido algún cruce interespecie en su familia para que tuviera ese aspecto.

—Pensaba que todos los orcos trabajaban en las forjas, o en la legión.

—Mi familia siempre se ha dedicado a la ganadería—le explico—, pero luego de que mis padres cayeran en la guerra contra los orcos grises hace unos años, el clan me acepto.

Eso era más información de la que había esperado, pero la agradeció, los orcos no eran famosos por contar mucho sobre sus vidas. Estos gigantes verdes eran difíciles de entender, pero sabían hacerse un lugar en la vida de los que los conocían. No solo al nivel de la ciudad, sino en las relaciones personales. Cualquier pensaría que hubiera sido muy difícil que una especie como aquella, con tanto aprecio por la violencia, pero también eran sinceros y no dudaban en brindar su amistad.

La orca Garona consiguió el puesto, y no solo eso, sino que pronto se convirtió en la mano derecha de Lena, pronto comprobó que la joven no era tan fuerte como sus compañeros de especie, pero aun así tenía una gran habilidad con los animales.

En un principio no tenían mucho trabajo, pero pronto, lograron comprar animales a los ganaderos del imperio. Hermione había sido muy estricta con el presupuesto que se podía permitir, pero por suerte estaba demasiado ocupada con su pequeño hijo, y con lidiar con su suegra, como para revisar tanto su presupuesto como ella hubiera querido.

Cuando el trabajo ya estaba encaminado, Lena recibió una carta de un viejo conocido, que había escuchado de su búsqueda.

— ¿De qué se trata? —pregunto Garona de golpe.

—Un viejo amigo nos ofrece uno de sus mejores sementales, si le consiguió una reunión con Lord Potter.

— ¿Y el jefe no se quiere reunir con él?

—No creo que se oponga, pero supongo que con todo lo que ha ocurrido, debe haber estado demasiado ocupado para siquiera enterarse.

— ¿Dónde se encuentra?

—En el imperio Persa, es uno de sus nobles, lo conocimos en cierta "aventura" que vivimos. Seguro que has visto a la pequeña princesa Gabrielle. No sé si lo sabrás, pero ella llego aquí como esclava, siendo un regalo de este príncipe persa, como un regalo de agradecimiento a Lord Potter.

—Es extraño que quiera volver a hacer otro regalo.

—Estoy segura de que esta vez querrá algo a cambio.

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Cuando Ron se recupero, regreso a su trabajo con los ánimos renovados, lo cual conllevo que los entrenamientos de los legionarios fueran mucho más agotadores que nunca. Además tuvo que encargarse del reclutamiento de los reemplazos, pues aunque habían sufrido pocas bajas, tenían que completar las tropas.

Con el nuevo territorio adquirido por Nueva Roma, las responsabilidades de Ron habían aumentado, el territorio que ahora tenía que proteger, se extendía desde la ciudadela hasta la costa. Además tenían un punto crítico, pues la torre de los muggles se había convertido en un protectorado de Nueva Roma, les daba una ruta perfecta para conectar ambas ciudades.

Ron no sabía que pensar sobre aquellos muggles, pues estos no eran ciudadanos, así que no estaba convencido de poder confiar en ellos. No se trataba porque fueran muggles, sino porque no estaban comprometidos con Nueva Roma, solo eran sus aliados porque habían terminado varados en aquel lugar.

Por su lado, Neville seguía trabajando en la seguridad de su gobernación, lo cual era algo más complicado de lo que se esperaba, pues no contaba con la infraestructura que poseía la ciudadela, pero aun así estaba haciendo un buen trabajo. La parte que Harry había construido les permitiría sobrevivir el resto del año, mientras que sus mercenarios proporcionaban la seguridad necesaria contra los peligros del territorio. Dichos peligros resultaban ser más de los esperados, no solo se trataba de bandidos, sino también desertores del ejército de Voldemort, además de un alza impresionante en la actividad de criaturas oscuras.

Durante la campaña, la legión se había labrado una gran reputación en aquella parte del mundo, la cual se acrecentó con la de los mercenarios, y en la actualidad las partidas de legionarios dirigidos por Ron, alrededor de los nuevos territorios, todos se habían enterado que había un nuevo dueño en aquellas tierras. Gracias a esto la mayoría sabia que lo mejor era mantenerse alejado del águila imperial.

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Después de su última aventura, Pansy había terminado agotada y adolorida, pero con un baño en aguas sanadoras logro recuperarse rápidamente. Harry había visto en qué estado había regresado, pero sabía que no debía intervenir en lo que estuviera haciendo, pues si lo hacía perdería todo el sentido, de la existencia de las birds of prey, pues se encargaban de misiones, de las cuales él no debía de saber nada, para poder negarlas incluso bajo juramento, que fuese algo necesario, no implicaba que le gustara.

—Pansy, si no quieres seguir haciendo esto, no habrá ningún problema—le dijo Harry, mientras la acariciaba, —¸ lo que sea que esto sea.

—No te preocupes por mí, Ginebra y yo sabemos lo que hacemos—sentándose en las piernas de su esposo—, pero sería muy agradable si me consintieras un rato.

—Sin problemas—sonriendo.

Harry sabia que las bird of prey contaban con el mejor equipo que podían conseguir, sus trajes eran el pináculo de tecnología mágica, muy superiores a los que usaban en la legión, él se había asegurado de que así fuera. Aunque se sentiría mejor, si fuera alguien con mayor sentido común que Ginebra, quien estuviera ayudando a Pansy.

Pansy por su parte, estaba deseosa de terminar su misión autoimpuesta. Según las reglas que compartía con Hermione, si Harry le hubiera ordenado directamente que le dijera la verdad, no hubiera tenido más opción que obedecerlo, pero él comprendía el funcionamiento de aquel grupo secreto.

La tercera misión, sería probablemente la más peligrosa, se trataba del único sobreviviente de los tres objetivos, el cual se había convertido en un verdadero paranoico. El tercer objetivo de las birds of prey no se encontraba en el edificio del congreso, sino en la zona residencial.

— ¿Qué sabemos del lugar? —pregunta Pansy.

—Se trata de una mansión antigua, pero él lleva viviendo poco tiempo en ella.

— ¿Por qué?

—Se trata de la casa de una familia antigua, pero cayeron en desgracia hace poco tiempo, así que la tuvieron que vender, Los rumores cuentan que él estuvo involucrado en que terminaran en banca rota, pero de eso no tenemos evidencias. Pero a final de cuentas esto nos beneficiara—continua explicando Ginebra.

— ¿Por qué?

—Las casas antiguas tienen entradas y salidas secretas, muchas de las cuales sabemos que no ha encontrado.

—Un momento, entonces la mansión que tenemos en la capital tampoco es segura.

—No te preocupes, Harry la compro en muchos mejores términos, y Ron se aseguro de que cualquier brecha fuera asegurada, y mi hermano es realmente bueno en su trabajo.

—Aun así, Ginebra, que te hace pensar que podremos localizar una ruta que ni siquiera el propio dueño pudo encontrar.

—Porque tenemos ayuda, sus antiguos rivales se encargaron de investigar lo suficiente.

Tal como se esperaban los jardines estaban llenos de guardaespaldas. Eran guerreros de diferentes especies, seguramente mercenarios, a los cuales podrían sobornar. Una idea que no tardaron en desechar.

—La idea es que no existan testigos—dice Pansy—, estaríamos dejando un rastro de migas de pan. De momento lo mejor será que nos las arreglemos con nuestros medios.

—Esta bien, lo dejaremos como una segunda opción.

Según el estudio de la información que habían robado, se dieron cuenta que había dos opciones, la primer entrada se encontraba dentro de los mismos jardines de la mansión, y la otra daba directamente a la casa de a lado, según Ginny pudo investigar, hacía muchos años ambas mansiones habían sido una misma propiedad, pero en algún momento, dos herederos la habían dividido. Seguramente un conjunto de peleas familiares habían llevado a dicho túnel al olvido.

—Lo mejor será que uses los dos, uno para entrar y el otro para salir—le sugiere Ginebra.

Cualquiera de las dos opciones eran viables, pero peligrosas, entrar por la casa, implicaba que tendría que abrirse paso por el jardín lleno de soldados cuando intentara escapar, pero la otra opción tampoco era mejor, si entraba por el jardín, tendría que salir por la casa, lo cual les daría tiempo para alcanzarla. Al final decidió usar la primera opción, prefiriendo la velocidad en la operación.

La mansión vecina, tenía poca vigilancia, pero aun así fue complicado entrar, pero con algo de ingenio lo logro. Los vecinos eran personas muy ostentosas, las cuales intentaban demostrar su poder económico con la decoración de su hogar, y con el servicio. El jefe de la familia se ufanaba de tener a algunas de las criadas más guapas de la ciudad, lo cual le dio a Pansy la ventana perfecta para entrar.

— ¿Te puedo hacer una pregunta personal? —le pregunto Ginny, cuando había iniciado su infiltración.

—Claro.

— ¿Qué tan seguido te disfrazas de criada francesa? —le dice sonriendo misteriosamente.

—Muy seguido, de hecho es mi favorito—le dice sin pensar.

Pansy había estado tan concentrada en lo que estaba haciendo, que se dio cuenta demasiado tarde, que había sido demasiado honesta.

— ¿Por qué carajos me preguntas algo así? —con el rostro rojo después de darse cuenta de que había hablado demasiado.

—No sé, simplemente pensé que te veías demasiado cómoda, vistiendo de criada francesa—riéndose sin parar—, aunque estoy segura, que el que usas es bastante más pequeño que este.

—Cállate Ginebra.

La mansión tenía tantas sirvientas, que una mas simplemente no llamo la atención. Así que paso un par de horas trabajando afanosamente con otras jóvenes, quienes parecían poco dispuestas a conversar entre sí, y mucho menos con la "chica nueva".

—Según he escuchado no son patrones particularmente agradables, un viejo pervertido y una anciana amargada que hace todo lo posible para hacerles la vida imposible.

Con el caos económico que había quedado en el imperio, dejar el empleo, por malo que fuera, nadie lo podía abandonar con facilidad.

La entrada que estaba buscando se encontraba en la zona más baja de la mansión, en un segundo sótano, que se usaba como bodega para los vinos, la cual en opinión de Pansy tenía un olor bastante extraño. Para poder abrir el pasaje tuvo que mover un gran estante que contenía botellas bastante antiguas y seguramente costosas. La puerta estaba oculta tras la pared, y a primera vista no había ninguna evidencia de su existencia, fue gracias a sus instrumentos mágicos que pudo verla, con algo de ayuda de Ginebra desde el otro lado de la comunicación logro abrir una de las cerraduras mágicas más complejas que había visto nunca. Temió que alguien entrara antes de terminar, pero por suerte a nadie le gustaba bajar hasta ahí. Cuando abrió la entrada, se dio cuenta de que no se trataba exactamente un túnel, sino una especie de cueva natural, que había sido adecuada para su uso, pero que con el tiempo se había empezado a derrumbar.

Al entrar utilizo su magia para acomodar de nuevo el mueble, y colocar una ilusión para ocultar la entrada, la cual sería duradera, pero que no sería tan segura como la que había quitado. En el interior del túnel, tuvo dificultad para alcanzar, pero ni de lejos tan difícil como lo había sido meterse en la anterior oficina. En una sección más abierta del túnel, se detuvo para cambiar su equipo. En la diminuta gruta, Pansy expandió su bolso, del cual puso sacar su uniforme de Black Queen, para luego guardar el de mucama, cuyo diseño le había gustado, aunque tendría que hacerle unos arreglos. Resultaba extraño que un traje tan exiguo la hiciera sentir mucho mas protegida, cuando reinicio su marcha su cabello aun seguía cambiando de su color negro, a un rojo sangre.

El túnel fue difícil de usar, por lo irregular que resultaba, no solo el piso sino también los muros, al final del túnel, llego a una puerta similar a la que había atravesado, cuando logro entrar, se encontró con una sala de un tamaño similar a anterior, pero con un contenido muy diferente. Se trataba de una especie de calabozo, con muros acolchados color rojo, y con varias maquinas de tortura, pero Pansy había tenido suficiente experiencia con aquellos artilugios, como para saber que aquel calabozo, tenía mucho más que ver con entretenimiento que para un uso real.

— ¿En qué me acabo de meter?

—Pensé que te sentirías cómoda con la decoración—le comta Ginny sonriendo.

— ¿Tu sabias de esto? —indignada.

—Su principal rival, estudio bastante su comportamiento, así que no creí que fuera necesario preocuparte por adelantado.

A Pansy no le agrado, pero definitivamente no era momento para que discutieran.

Continuando con la misión, Pansy busco la salido del calabozo, pero pronto se dio cuenta que esta habían tapiado la entrada.

—Debieron quitar la entrada principal cuando redecoraron, pero debe de haber otro salida.

Mientras buscaba la salida, Pansy se dio cuenta que los muebles tenían bastante polvo encima, seguramente nadie había entrado desde que había iniciado la campaña.

La entrada al sótano, se encontraba en el techo, se trataba de una escalera oculta, la cual se desplegaba en forma de caracol hasta el suelo.

—Antes de que continúes, debes de buscar un látigo.

— ¿Para qué voy a necesitar un látigo, Scarlet? —desconfiada.

—Ya sé qué prefieres estar en el lado receptor del látigo, pero me imagino que sabrás usarlo ¿verdad?

—Claro que se usarlo, pero eso no respondió mi pregunta.

—Cuando acabemos te lo explicare, de momento lo mejor es que continúes con la misión.

Pansy sintió desconfianza por la evasiva de Ginebra, pero aun así continuo, no podía perder tiempo en ese tipo de discusiones.

La pequeña escalera, terminaba en una escotilla, por la cual tuvo que escuchar para saber si alguien se encontraba cercas, por suerte, aquel calabozo solo estaba insonorizado para que la gente de afuera no pudiera escuchar lo que ocurría adentro.

La sala a la que llego estaba elegantemente decorada, cuyo diseño está pensado para intimidar a cualquiera que entrara, el gran escritorio que se encontraba encima de la compuesta, era seguramente el complemento ideal para la sala.

Gracias a su camuflaje, pudo pasar desapercibida cuando vio entrar a un par de enfermeras. Según los planos que tenían del lugar, se encontraba en el segundo piso, el túnel que habían creado, debía de pasar a través de alguna columna. El despacho tenía dos puestas, en el frente se encontraba la entrada al resto de la mansión, mientras que la de atrás, conectaba a un dormitorio privado.

Con paciencia, Pansy siguió a las enfermeras, hasta la habitación principal, donde pudo conocer a su tercer víctima. Se trataba de un hombre de mediana edad, con cabello rubio muy despeinado, y con una buena cantidad de kilos de más. Se encontraba recostado en una gran cama con varias vendas, alrededor del cuerpo, y aparentemente su único entretenimiento era atormentar a sus enfermeras y demás empleados.

—Tenemos que deshacernos de las enfermeras—le dijo Ginebra a través del comunicador.

Pansy considero simplemente hechizarlas, pero prefirió un método más sutil, las siguió hasta un pequeño cuarto que usaban para descansar y guardar los medicamentos, donde con sutileza suministro una poción de sueño en su café.

—Las enfermeras ya no son un problema—le informa a Ginny.

Los guardaespaldas no podían entrar a la oficina y menos al dormitorio, asi que Pansy tenía suficiente privacidad para buscar la caja fuerte, mientras que recargaba el camuflaje de su traje.

—No puedo abrir la caja fuerte—le dice Pansy.

— ¿A qué te refieres?

—El sistema de seguridad está conectado a su dueño, es similar a los que tuvieron los otros dos, pero como ambos habían fallecido no había tenido problema para burlarlos.

Ginebra ya había sospechado algo similar, por eso ya tenía preparado un plan de respaldo, aunque estaba segura de que a Pansy no le gustaría para nada.

—Es hora del plan b, en tu cinturón incluí algunas pociones.

— ¿Veritaserum? —pregunta Pansy, desconfiada, pues estaba segura de que no funcionaria con aquel sistema de seguridad.

—Lo considere, pero su corazón no creo que lo soporte, tengo algo mejor, un alucinógeno.

—Explícate.

—Le inyectaras la poción y tomaras el rol de alguien importante para él, entonces lo convencerás de abrir la caja fuerte.

— ¿Ya tienes un personaje?

—Definitivamente.

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La mente de aquel sujeto empezó a despertar, pero no de la manera correcta, su vista estaba nublada, pero la figura que estaba al frente de su cama, logro reunir toda su atención.

— ¿Madam Zazu? —dijo dubitativamente.

— ¿Te he dado permiso de decir mi nombre, esclavo?

El tono férreo en su voz lo recorrió como una descarga eléctrica. La mujer que estaba enfrente era todo un monumento, tan bella como temible, con unas ropas negras, que lejos de cubrirla, enmarcaban su figura. Su pálida piel brillaba como mármol blanco, y sus pechos parecían cantaron llenos de miel, su corazón brincaba solo con verlos.

Su mente seguía sin funcionar correctamente, quiso resistirse a obedecer sus órdenes, pero con un chasquido de su latido, su resistencia empezó a desquebrajarse.

La poción que Pansy le había suministrado, no solo contenía un poderoso alucinógeno, sino también un afrodisiaco y un poco de poción de amor. Lo que hacía que su apariencia ya de por si impresionante, aquel hombre la veía como una verdadera diosa de cabello de fuego.

—Es hora de que complazcas a tu diosa, esclavo—le ordeno continuando con su papel.

Con un par de chasquidos de su látigo lo guio hasta la oficina de rodillas, en donde volvió a intentar resistirse, pero muy pronto termino de derribar sus últimas defensas. Con rápidos y precisos movimientos de su látigo, incluso logro que abriera su caja fuerte en tiempo record.

—Recibe tu premio.

Como único premio después de cederle todo el trabajo de años de recaudación de información, fue la oportunidad de besar sus botas, las cuales había estado mirando casi hipnotizado. Fue algo incomodo para Pansy, guardar todos los documentos en su cinturón, mientras que aquel hombre seguía besando sus pies, y fue aun peor cuando algunos guardaespaldas derribaron la puerta, seguramente habían encontrado a las enfermeras inconscientes.

Después de eso todo fue algo caótico, los guardaespaldas, lanzaron hechizos aturdidores, pero los escudos de su traje los logro reflejar, con una patada se deshizo de su víctima y lanzo unas bombas de humo para luego romper la ventana y salir por el jardín. Al caer al jardín, activo el camuflaje, lo cual desconcertó a los miembros del equipo de seguridad. Pero cualquier intento de capturarla fue completamente inútil, para cuando por fin se organizaron, ella ya había entrado por el túnel cuya entrada estaba oculta bajo un gran árbol.

— ¿Quién es Madam Zazu? —le pregunto mientras intentaba recuperar la respiración, sentada en el suelo.

—Una dominatrix profesional, sobra decir que muy costosa.

—Esto es lo peor que me has hecho hacer—mientras su cabello recuperaba su color negro.

—Seguro que no fue tan mal.

—Pienso quemar mis botas, y tú vas a tener que pagarme unas nuevas.

—Deberías ser mas comprensiva Pansy—aguantando la risa lo mejor posible—, a final de cuentas has estado muchísimas veces en su lugar.

—Ginebra si alguien se entera de lo que ocurrió hoy, juro que te matare, y me asegurare de que nadie encuentra nunca tu cadáver.

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La ceremonia a los caídos, fue algo enorme, mucho más de lo que habían pensado en un principio, pues no solo se trato del funeral de Lord Dumbledore, sino también de todos los que habían fallecido durante la campaña militar, al menos de los que habían logrado recuperar.

Las familias más acaudaladas habían pagado a grupos de exploradores para que fueran a buscar a sus familiares caídos, pero no todos tuvieron éxito, y varios habían terminado trayendo el cuerpo equivocado. Al final se decidió que todos merecían una tumba, aunque fuera algo simbólico.

La tumba de Lord Dumbledore era esplendida, se fabrico en un gran bloque de mármol blanco, y encima una gran estatua de un majestuoso fénix, escudo familiar del famoso hechicero. El cuerpo del primer ministro había sido recuperado por su escolta personal, o al menos lo que había quedado de él, había sido difícil identificarlo, pero habían comprobado que se trataba de él, además habían logrado recuperar su báculo mágico, el cual aun contenía su varita mágica, ambos habían sido devueltos a la familia. La varita seria enterrada junto a su dueño, mientras que el báculo recayó en manos de su hermano menor Abertford, quien se había convertido en la nueva cabeza de familia, y miembro del congreso. Abertford nunca había demostrado ningún interés en la política, prefiriendo una carrera militar, en la cual había resaltado con una gran carrera, durante los últimos años había estado disfrutando de su retiro, compartiendo tiempo con sus hijos y sus numerosos nietos, del cual solo había salido para aquella campaña, de la cual había salido herido pero a pesar de su edad se había recuperado bastante rápido.

La ceremonia fue difícil de organizar, pues vinieron mandatarios de la mayoría de los países del mundo. No solo se trataba de algunos diplomáticos, sino también sus gobernantes. Cada país tenía un gobierno mágico, el cual funcionaba de manera independiente, y rara vez coincidían en su manera de gobernar. En comparación con el mundo muggle, en el cual el método democrático predominaba, en el mundo mágico, había muchos más tipos de gobiernos, muchos de los cuales ya habían desaparecido del mundo muggle.

—Reyes africanos, califas de medio oriente, senadores de América, e incluso algunas princesas rusas, esto ha sido una verdadera locura—le comento Harry a Sirius, mientras esperaban en la entrada del cementerio.

—Tu te ofreciste para el trabajo, así que no te quejes—le dijo sonriendo.

Harry suspiro, pues sabía que su padrino tenía razón, él mismo se había ofrecido, y había sabido sacarle provecho, había hecho contactos que en otras circunstancias le hubieran costado meses de viajes. La idea había surgido gracias a Lena, quien le había informado del interés de cierto amigo que habían conocido durante su cautiverio en aquel extraño laboratorio, a quien conoció con el apodo de Aladino, para luego enterarse que se trataba del Emir Ali, hijo de uno de los califas más importantes de medio oriente. El funeral funcionaria como una cubierta perfecta para la reunión, durante los días siguientes al funeral tendría oportunidad de reunirse.

Aun así la reunión que más le preocupaba era la de la delegación rusa. Sobre todo después de las heridas que había sufrido Lena durante la campaña. La embajadora rusa en el imperio, resulto ser una de las tías de su prometida Lena.

—No debes de preocuparte demasiado—le informo Lena a través de la chimenea—, mi abuela, tuvo siete hijas, de las cuales la mayoría tuvieron incluso más hijas.

— ¿Qué quieres decir?

—Que hay muchísimos menos hechiceros omega que princesas, así que no deberías de sorprenderte que intente convencerte de que te cases con más de una—con una sonrisa sarcástica—, incluso podrías pedir que me reemplacen, seguro que puedes obtener un buen trato.

Ese tipo de comentarios era parte del sentido del humor de Lena, pero en realidad no estuvo demasiado lejos de la realidad.

—Princesa Romanov, es un honor conocerla—le había saludado Harry.

—El honor es mío, Lord Potter—contestando con amabilidad.

La mujer era tan alta como Lena, y tenía el mismo cabello rojo, que parecía ser una característica que compartía casi toda la familia.

—La zarina deseaba venir en persona, pero el avance de las fuerzas japonesas lo ha imposibilitado.

Harry solo la había visto una vez, fue en la ocasión en la que los hechiceros omega se habían tenido que reunir para reforzar la barrera que dividía ambos mundos, y aunque su poder había aumentado bastante desde entonces, dudaba mucho estar a la altura de la vieja hiciera.

—La familia real se alegro con su compromiso con la princesa Lena, pero sentimos mucha curiosas sobre cuando formalizaran su relación—lo dijo de la manera mas neutra posible.

—Cuando logremos terminar de regularizar nuestro gobierno, pensamos hacer varios viajes, el primero seria a Moscú, donde esperamos casarnos.

A pesar de toda la conversación había sido bastante incómoda, pero había obtenido su objetivo, lo cual ya era una victoria.

La ceremonia conllevaba un protocolo muy estricto. Harry prepara que el obispo estuviera de antemano en la tumba, y que los demás fueran llegando. La procesión la encabezaron la familia Dumbledore, Aberfort se veía incomodo con su ropa elegante, incluso el manejo del báculo que había heredado de su hermano lo encontraba torpe, pero lo que más resaltaba era la expresión de verdadero dolor que tenía en el rostro. Detrás de èl se encontraban sus hijos los cuales rodeaban de manera protectora a su tía Ariana, la cual parecía un fantasma de lo que había sido alguna vez.

Casi toda la capital estaba presente, ya fuera porque tendrían un familiar honrado en aquella ceremonia, o solamente para ver el evento.

Mientras presenciaban la ceremonia, Harry pudo sentir algunas presencias mágicas, que físicamente no estaban presentes. El único que pudo identificar, fue el poder de la zarina Anastacia, de lejos la más poderosa presente. Aparentemente aunque no había podido dejar su puesto, no había estado dispuesta a dejar pasar ese evento. Según tenía entendido, ambos habían tenido grandes diferencias en sus vidas, pero aun así había un gran respeto entre ambos.

Aquella ceremonia, era solo una puesta en escena para la mayoría, para las familias fue algo muy importante. Para Harry fue algo muy complicado, esta era la segunda vez que asistía a un funeral para Dumbledore, y a pesar de todo lo que había vivido y avanzado, volvió a sentir esa misma sensación de desamparo. A pesar de sus conflictos, siempre lo había considerado como un mentor, lo peor era que sentía que ocurriría algo parecido a su antigua realidad, en la que cuando el gran poder de Dumbledore falto, el mundo mágico fue de mal en peor. Esto era algo que había temido desde que había llegado a aquella realidad, y había puesto todo su esfuerzo en estar mucho mejor preparados que en la última ocasión.

Harry estaba tan abstraído en sus pensamientos, que no estaba prestando casi ninguna atención a la ceremonia, hasta que sintió que una pequeña mano lo sujetaba. Se trataba de Gabrielle, quien sin decir una palabra, pudo comunicarle su apoyo con su mirada. Ella representaba lo que más amaba y su principal ventaja, su familia. A pesar de que en la antigua realidad había tenido a sus amigos, pero ahora era diferente, tenía una familia, la cual no solo lo hacía más fuerte sino que le daba más razones aun para ganar. En un principio, Pansy seria la que lo acompañaría a la ceremonia, pero aparentemente ella estaba demasiado ocupada en su propia misión, y todo ese alboroto le servía de cubierta perfecta. A pesar de apenas mayor que Layla, Gabrielle parecía mayor delo que era, y aunque aun estaba en desarrollo ya era una belleza impresionante, que aunque vestida de luto, hacia que todos voltearan a verla, en unos años, seguramente sería tan bella como su hermana mayor o su madre.

Mientras veía como cerraban la tumba de Dumbledore, Harry pensó en la próxima guerra, algo que seguramente muchos de los presentes también hicieron, pues la mayoría era consciente de que Voldemort no había muerto, y que la próxima vez que lo tuvieran que enfrentar no tendrían al que habían considerado el hombre más fuerte del mundo liderando el ataque. Los lores, aunque acababan de regresar del frente estaban haciendo sus propios preparativos para aumentar sus fuerzas. Seguramente uno de los más preparados era el mismo Harry, pero muchos estaban siguiendo su ejemplo, sobre todo los lores más antiguos. Por su parte el ejército oficial del imperio, no solo intentaba completar sus filas, sino aumentarlas, pero en su mayoría, estaban llevando a cabo su reclutamiento en las colonias del imperio. A diferencia del mundo muggle, muy pocas colonias británicas se habían independizado, sobre todo en Asia y sus alrededores.

Las conexiones que había obtenido eran una ganancia importante, pero no había sido el único objetivo que había tenido Harry cuando se había ofrecido para organizar el funeral, su otro objetivo era asegurarse del destino de la varita de Dumbledore. Solo la había podido examinar de vista, pero estaba seguro de que era la misma varita, y aunque considero la posibilidad de intercambiarla por una imitación, al final decidió no hacerlo, Harry sabia que aquella barita podía potenciar su poder, pero con un costo, el cual sus anteriores dueños habían pagado con sangre, incluso podría llevársela para examinarla, aunque ya sabía el resultado, las reliquias de la muerte eran únicas e imposibles de duplicar. Al final lo que decidió hacer fue aumentar incluso más la seguridad de la tumba de Dumbledore. En teoría nadie debía de saber donde estaba aquella varita, y solo un omega podría romper aquellas defensas, y los únicos omegas existentes, no tenían necesidad de un instrumento de ese estilo, en su antiguo mundo Voldemort solo la había buscado cuando se dio cuenta de que su varita y la de Harry eran hermanas, pero en esta realidad aquel extraño laso que habían compartido no existía.

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Harry y Sirius se encontraban en uno de los palcos del congreso, viendo como llegaban los diversos miembros del mismo, aun era temprano así que había poco movimiento.

—Es extraño lo mucho que extrañaba que hubiera movimiento de nuevo en este lugar—dice Sirius.

—Uno no valora ese tipo de cosas hasta que se pierde.

—Deja de habla como un anciano Harry—le dice bromeando.

Era agradable poder volver a hablar sencillamente con su padrino, a pesar de que estuvieran trabajando, era una de las pocas personas con las que podía bromear de esa manera.

— ¿Cómo vas con tu parte? —le pregunta Harry.

—No pensé que lo lográramos, pero al final convencimos a los que faltaban—sin mucho ánimo.

Ambos se habían dividió el trabajo, mientras que Sirius se encargaba de los nuevos miembros del congreso, Harry buscaría a los nuevos funcionarios.

—Supongo que te ayudo la información que te di.

—Todos estuvieron felices de copera—con una extraña mueca en el rostro.

Ese era un eufemismo garrafal, pues la información que había brindado Harry al grupo había sido lo suficientemente importante para cambiar la balanza del poder en el imperio. Sirius no quiso saber cómo Harry los había conseguido, pues se daba cuenta de que no había manera de que lo hubiera logrado de manera legal. Los demás miembros habían intentado averiguar mas al respecto, pero Harry se había mostrado inflexible al respecto de sus fuentes, aunque alguno sospecho de los periodistas del canal de televisión que Harry poseía. La verdadera fuente había pasado completamente desapercibida, pues en realidad nadie tomaba en serio a Pansy, la mayoría que la habían visto solo la consideraban una especie de juguete para Harry, una idea que habían intentado extender aun mas, pues le daba una cubierta perfecta.

Cuando Pansy y Ginny le habían dado toda la información que habían recaudado, Harry no se lo había tomado tan bien como debería haberlo hecho, lo último que quería era poner en peligro a un miembro de su familia de aquella manera, pero él mismo comprendía que para sobrevivir en aquel mundo debían de correr riesgos.

— ¿Estás seguro de esto?

—Malfoy escogerá el ministro de economía, mientras que nosotros el de seguridad externa e interna, ellos tendrán el ministerio de urbanización, mientras que nosotros la cancillería—le recuerda parte de la lista que habían acordado—, dejaremos alguien neutral en impuestos, educación será nuestro, mientras que salud será de ellos…

Sirius lo detuvo, él se sabía de memoria la misma lista de puestos, habían sido unas reuniones infernales en las que habían llegado a aquel acuerdo, ambos bandos habían tenido que ceder, pero si no lo hubieran hecho nunca hubieran logrado llegar a un acuerdo como aquel. Cada bando se había tenido que encargar de conseguir sus propios votos y no debían entrometerse en lo que hiciera el otro bando, Harry y Sirius habían tenido problemas para lograr su parte, hasta que el más joven llego con su información secreta, la cual les abrió todas las puertas que necesitaban.

El único puesto que faltaba era el de primer ministro, en el cual no habían logrado llegar a un acuerdo, habían gastado todo su capital político en aquel acuerdo, así que no podían hacer más que impedirle el paso a los peores candidatos. No solamente se trato de impedir que Bellatrix llegara a primer ministra, sino también dejar de apoyar hasta cierto punto a Madame Bones. Si su aliada hubiera llegado a primer ministro, se hubiera desatado una verdadera guerra civil, pero no por eso había quedado sin ningún puesto, sino todo lo contrario, ella había terminado en uno de los puestos más importantes que había, se encargaría de la fiscalía imperial, un puesto que estaba mucho más acorde a su carácter.

— ¿Quién creen que se quede con la corona?

—Eso lo sabremos hasta el último momento.

Se trataba de Draco, quien parecía que llevaba varios días sin dormir, era obvio que su grupo había tenido las mismas dificultades que ellos para lograr su objetivo.

— ¿Noche difícil? —dice Sirius sarcásticamente.

—Semana difícil, dría yo—se queja—, pero acabamos nuestra parte ¿y ustedes?

—Fácil, solo tuvimos que pedirles amablemente que nos ayudaran, todos accedieron—dice Harry sonriendo.

—Claro, y mi padre empezó a regalar dinero a los pobres—dijo antes de reír.

Harry no tenía idea de cómo Draco y su grupo habían logrado hacer su parte, estaba seguro de que habían usado métodos incluso más oscuros de los que ellos habían aprovechado, aunque seguramente hicieron más uso del oro, el cual se rumoraba los Malfoy tenían en cantidades casi ilimitadas.

— ¿Cómo reacciono tu tía cuando se dio cuenta que no la apoyarían?

—Fue horrible—con una expresión de verdadero temor en el rostro—, aun no terminan con la reparación de la mansión, si mi madre no hubiera estado presente seguramente hubiera matado a mi padre.

Conociéndolo, seguramente estaba decepcionado de que no hubiera ocurrido. Como fuera, si ambos bandos habían tenido éxito, la reunión del congreso solo sería un trámite, pero eso no evitaba que Harry estuviera preocupado.

El senado recordaba un poco a un antiguo anfiteatro romano, en el cual había un podio al frente y los asientos estaban en medio circulo al frente, encima de esos lugares se encontraban los palcos privados para los lores más antiguos, y en un tercer piso podían estar los periodistas y demás trabajadores. En el palco de los Potter solo se encontraba presente Harry sentado en una especie de trono que solo podían usar los lores, de pie a lado de él se encontraba Pansy, quien se movía tan poco que podía pasar por una estatua. A lado de ese palco seguía el de los Black, cuyo líder parecía estar al borde de un ataque de nervios, si su esposa no hubiera estado presente seguramente estaría abajo golpeando a alguno de los nuevos senadores. Justo enfrente estaba el de los Malfoy, en donde pudo ver que se encontraba Lucius Malfoy, quien estaba rodeado de sus "asesores", los cuales tenían más aspecto de guardaespaldas que de otra cosa, en el siguiente palco siguió el actual Lord Dumbledore, quien daba instrucciones a dos de sus hijos.

Muchos de los recientemente llegado senadores, miraban nerviosos a los palcos, pues ya sabían lo que ocurriría según los votos que dieran. Cualquiera pensaría que al lord al que mas temían seria Black, o Malfoy, pero muchos se habían dado cuenta de que el mas peligro de los lores mayores era sin lugar a dudas Lord Potter, sus maquinaciones habían movido todo el aparato político durante la última temporada, moviéndose entre las sombras como un depredador, un felino silencioso, pero no un león, sino que con su cabello negro y ojos verdes le daban la apariencia de una peligrosa pantera, apodo que se gano a pulso.

—Ya cálmate Sirius—le dice Harry a su padrino a través del espejo—, ya casi inician las votaciones.

—No me digas que me calme chico, tengo todo el derecho de estar alterado.

—Te saldrán canas

— ¡Nunca!

Harry rio mucho al ver a su padrino atreves del espejo buscar canas en su largo cabello negro.

—Sabes que botones presionar ¿no es así? —dice Pansy.

—Necesito que se relaje, sino tendrá un infarto.

— ¿Tocarme le esta relajando?

—Definitivamente.

—Entonces continúa, mi señor—aparentando indiferencia.

Gracias al ángulo del palco, nadie podía ver a Harry jugar un poco con su esposa, acariciando un poco sus piernas y trasero.

— ¿Estás haciendo ejercicio? —con un brillo pícaro en la mirada.

—Un poco de danza, la madre de Gabrielle nos está enseñando—con el rostro completamente serio, pero con la respiración alterada—estoy segura de que te encantara el resultado.

No se había tenido que hacer una reunión en el senado como esa, desde la última gran guerra nunca había sido necesario un cambio de gobierno tan brutal como aquel. Sabían que la reunión duraría horas, y que no podrían salir hasta que acabaran, estaban al borde del caos, necesitaban poner el gobierno en marcha de una vez por todas.

Iniciaron con la aprobación de los últimos senadores necesarios para completar el gobierno. Esa sería la parte más sencilla, pues solo se trataba de algo casi simbólico.

—Según los números, los moderados son los que sufrieron mas perdidas—le informa Pansy a Harry durante la votación.

—Muchos que eran moderados se han ido a los extremos, supongo que era de esperarse, con el miedo que hay en el ambiente, todos buscan la protección de los más poderosos.

Los liberales habían perdido a Lord Dumbledore, su líder indiscutible, y aun no se habían acostumbrado al nuevo Dumbledore, por lo cual no era de extrañar que se dividieran entre él y Madame Bones como sus líderes, mientras que del bando conservador, lo ocurrido en el frente de guerra, y la dudosa actuación de Lord Malfoy en la misma había causado que muchos lo abandonaran como líder y empezaran a seguir a su cuñada Lady Lestrange.

Mientras ocurría esta parte de la ceremonia, Harry pudo ver a los pocos miembros del gobierno que continuaban en sus puestos, el más importante probablemente era el general de brigada Lupin, quien representaba el poder militar. Además de él estaban los representantes de las colonias, quienes miraban los recientes acontecimientos con diferentes grados de rechazo, pues desconocían lo que ocurriría con los nuevos encargados del gobierno, además de que más de uno había pensado que con la caída del anterior gobierno pudieran tener más mayor independencia del imperio. A lado de Lupin se encontraba sentado el alcalde de la capital el señor Chang, cuyo cargo casi nunca había tenido ninguna importancia más allá del simbolismo, pero que durante los últimos tiempos había ganado un gran peso político.

—De momento Lupin los tiene controlados, pero lo mejor será que los sigamos vigilando más a fondo—dice Harry.

—Lo pondré en la lista—contesta Pansy—, no vaya a ser que nos quedemos sin nada que hacer—con sarcasmo que hiso reír a Harry.

Cuando acabaron los últimos nombramientos de los senadores, continuaron con los importantes. El procedimiento iniciaba con un senador proclamando la candidatura de alguien para algún puesto, luego procedían a un breve debate, y por último la votación para aprobar el nombramiento. Era un procedimiento largo y hasta tedioso, sobre todo porque normalmente un nombramiento de ese peso solo ocurría muy de vez en cuando, y casi nunca tantos de golpe.

Iniciaron con los cargos menos importantes, los cuales a pesar de toda la planeación llevaron más tiempo del que habían esperado, pero sin ningún incidente importante. No fue sino hasta que llegaron los cargos más importantes cuando las cosas se descontrolaron. Fue durante el debate sobre el ministro de educación cuando Sirius bajo de su palco para tener un pequeño duelo muggle con Goyle, quien había abandonado a Malfoy para apoyar a Lestrange. Aunque habían iniciado muy temprano, no fue sino hasta muy entrada la tarde que llegaron a los puntos realmente importantes, Durante todo el día habían visto a Lady Lestrange entrando en un estado de crisis cada vez más profundo, aunque su facción había ganado algunos puestos, ni de lejos los que ella había esperado, lo cual fue evidencia de que habían hecho lo correcto al aliarse,

El punto de inflexión fueron los dos puestos más altos, el ministro de economía y el de fiscal general, en ambos debates se formaron verdaderas batallas campales, incluso Harry termino envuelto en una trifulca más digna de una cantina que de un senado. Si n lugar a dudas lo que se llevo el centro de atención, fue cuando Bones y Lestrange se abofetearon mutuamente, y más aun cuando Bones le rompió el exiguo vestido que usaba su rival, revelando para todos sus generosos atributos.

—Eso fue divertido—dice Harry cuando se vuelve a sentar en su palco, intentando recuperar el aire.

—Seguramente Ron se arrepentirá de no haber venido—le contesta Pansy, quien no había participado en la pelea, sirviéndole algo de agua—, aunque creo que la pelea de Madam Bones podría haber sido demasiado.

—Pero si fue la mejor parte.

—Supongo que el género masculino presente piensa lo mismo, pero Lord Dumbledore casi sufrió un infarto.

Tuvieron que tomar un descanso, para que algunas enfermaras entraran a tratar a algunos heridos, pero por suerte no paso más allá de algunas narices rotas y unos pocos huesos dislocados. Fueron horas y horas de debates, interrumpidos solamente para votar, pelear y comer. Fue hasta que cayó la noche que por fin terminaron con la votación de los puestos más importantes, solo quedando el único que nadie sabía quién ganaría.

Para el puesto de primer ministro existían varios candidatos, seguramente la más beligerante había sido Lady Lestrange, pero sin el apoyo monetario de su cuñado, no había logrado amarrar los suficientes votos como para ganar la votación directamente. La primera votación fue completamente infructuosa, ninguno de los candidatos logro los suficientes votos como para ganar el cargo.

— ¿Te sientes alagado por haber sido candidato? —le pregunta Pansy.

—Me hubiera sentido más alagado si no hubiéramos sido casi treinta candidatos—de pie en su palco—, lleva esta nota, necesitamos deshacernos de algunos candidatos.

Pansy bajo rápidamente a llevar su nota a sus aliados en el nivel bajo, los cuales se encargaron de convencer a más de uno de retirar varias candidaturas. Durante el segundo y el tercer intento, lograron quedar solo cinco candidatos, Harry agradeció en sus adentros que hubieran quitado su nombre de la lista, pues aunque pudiera hacer bastante en ese cargo, prefería dedicarse a hacer crecer su propio reino.

—La siguiente votación será la diferente—dice Pansy.

—Tienes razón, y aparte de quemar el edificio no podemos hacer nada más.

Las peleas se tuvieron que detener para volver a votar, Lestrange seguía siendo candidata, pero estaba hasta abajo en los votos, la mayoría se dieron cuenta de que aquella votación seria la definitivamente. De nuevo hicieron un debate sobre los últimos candidatos, pero fueron palabras vacías, para ese momento ya ninguno estaba dispuesto a cambiar su voto. Uno por uno fueron dando su voto, incluidos los lores mayores, incluido Harry, poco a poco el joven lord se fue dando cuenta de que el futuro del imperio seguiría siendo incierto.

— ¿Podría ser peor? —dijo Pansy cuando vio a Harry derrumbarse en su asiento.

— ¿Fudge? ¿Realmente no logramos hacer nada mejor que Fudge?

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La puesta en funcionamiento del gobierno, le trajo cierta cantidad de paz al imperio, la cual muchos agradecieron, entre ellos los comerciantes, pues el mercado casi se había acabo, seguramente tardarían un tiempo en recuperar lo que se había perdido, pero la mayoría pensaba que la economía se recuperaría pronto.

Con la paz regresaron otras cosas más sencillas que se habían relegado, por asuntos más urgentes, entre ellos las bodas y otro tipo de celebraciones, sobre todo de las grandes familias del imperio. Sin lugar a dudas el evento más exclusivo durante la temporada seria el bautizo del heredero de Lord Potter. Su rango como rey de su territorio era algo exclusivo para su población, así que los demás lores, lo seguían tratando con el mismo rango.

Las invitaciones para aquella celebración fueron realmente exclusivas, y no todos los nobles podrían asistir, lo cual fue una verdadera sorpresa para muchos de ellos. Aunque hubieran preferido mantener el evento como algo privado, solo para la familia y los más cercanos, sabían que sería algo imposible, pues ahora eran políticos e incluso en su tiempo libre lo seguían siendo.

No solo se trataba de relaciones públicas, sino también de una exhibición de musculo, pues hasta ese momento, solo habían existido rumores sobre los titánicos muros de la ciudadela, pero ahora serian testigos de primera mano de la imponente fortaleza.

Los ciudadanos de la ciudadela sabían que aquel día era importante, y se afanaron aun más en mostrar la mejor cara de la ciudadela. Decoraron de nuevo los muros con los estandartes de Nueva Roma.

Los normalmente ariscos orcos, se habían negado a participar en la bienvenida de los visitantes, pero casi inmediatamente sacaron sus mejores armaduras y las pulieron hasta que brillaron, tal vez no estaban dispuestos a hacer ninguna exhibición, pero también tenían su orgullo, seguramente se trataba de una particularidad de su carácter.

Las driadas y las hadas fueron las más desconfiadas, seguramente porque eran las razas que mas persecución habían sufrido en el continente, así que prefirieron esconderse. Los líderes de Nueva Roma comprendieron su posición y las ayudaron a pasar desapercibidas.

Los humanos estaban orgullosos de mostrar lo que habían ayudado a lograr, aun cuando se enteraron que su antiguo dueño estaría presente, probablemente por eso se esforzaron aun mas en mostrar el esplendor de Nueva Roma.

Las velaa, al igual que sus hermanas driadas, no estaban tan contentas con que se volviera pública su presencia en Nueva Roma, pero decidieron hacer lo contrario, pidiendo ser las anfitrionas, no solo para demostrar que no tenían miedo, sino que eran una parte clave de aquel pequeño reino.

Los invitados al bautizo, llegaron de la manera más estrafalaria posible, cada uno a su manera, no solo para demostrar lujos, sino también intentando alegrar un poco, después de los oscuros tiempos que habían vivido, resultaba algo comprensible. Uno de los más extraños había sido el príncipe Ali, recién llegado del imperio Persa. Todo vestido de blanco y con un gran turbante, montando un elefante, con muchísimos regalos para el recién nacido, incluidos un caballo negro, un gran semental de raza árabe, y una preciosa cimitarra muy decorada.

—Si mi hijo toca esa espada, te aseguro que quemo la ciudad—le amenazo Hermione a Harry.

—Estas pasando demasiado tiempo con mi madre—contesta agotado.

Cada noble trajo un regalo mas estrafalario que el anterior, fue una extraña competencia, la cual utilizo el príncipe Ali, para ocultarlos regalos que trajo, pues no solamente trajo el caballo para el recién nacido, sino varios mas, que había recibido Lena y su equipo.

—Has hecho un gran trabajo en este lugar.

—Viniendo de un príncipe Persa es mucho decir.

El emir Ali y el joven rey se reunieron en privado en uno de los jardines privados en la fortaleza, en donde podrían hablar sin que nadie los escuchara.

— ¿Te agrado el regalo que te envié?

—Bastante, de hecho me voy a casar con ella.

— ¿Cuántas esposas tendrás?

—Aun no lo sé, con Gabrielle serán cuatro.

—Deberías venir al imperio, te mostrare mi harem, ya tengo diez esposas.

—Son bastantes.

—Claro que no, el emperador, debe de tener casi cien.

Se trataba de un poco de conversación irrelevante, simplemente mientras daban vueltas alrededor del tema. Ambos se habían conocido durante la temporada en la que ambos habían sido prisioneros de aquella extraña organización, que había investigado la magia, Harry sabia que aquel grupo era probablemente su peor enemigo en aquel mundo, pero había tenido tan pocas pistas que pudiera seguir, y tantos asuntos de emergencia que simplemente había quedado postergado, pero parecía que de nuevo venia a golpear a su puerta.

—Parece que te fue bien en tu guerra.

—Pudieron salir muchísimas cosas mal, pero hicimos lo que pudimos.

—Esta es la segunda vez que su imperio entra en guerra civil por el mismo hombre, no creo que haya una tercera sin que los demás países no intervengamos.

— ¿Viniste a advertirme?

—No exactamente, ambos estamos en situaciones similares, yo también tengo mi propio territorio dentro del imperio de mi padre, y creo que podemos ser aliados, si ya dejaste de pelear dentro de tu país y estas preparado para ir mas allá de la frontera, claro está.

Harry sonrió un poco para sus adentros, aunque su compañero pensara que estaba presionándolo, la verdad es que no necesito usar sus poderes mentales para guiarlo en el rumbo que deseaba.

—Tengo mis planes para el futuro, y estoy seguro que ambos podremos sacar muy buenos beneficios comerciando, pero eso lo podremos ir arreglando poco a poco, pero creo que es más importante hablar sobre nuestros "viejos amigos".

—"Viejos amigos", me gusta como suena, pero no creas que tengo tanta información sobre ellos, sino simplemente un lugar.

Seguramente su compañero persa estaba buscando aliados, no solo con fines económicos sino militares, buscaba que otros atacaran a sus propios enemigos.

—Se encuentran en América, quien quiera que sean, están en ese continente.

—Eso me temía.

El continente americano estaba dividido en dos grandes sectores, uno era una liga de ciudades estado libres, la otra, era un completo misterio, los que iban a investigar , no regresaban, hasta que simplemente dejaron de hacerlo, creando una barrera para que nadie se pudiera acercar. Lo que su compañero no sabía, es que si había existido alguien capaz de entrar y salir de aquel lugar, y ese era el espía Remus Lupin. El viejo amigo de su padre, había sido alguien que había sobrevivido a las misiones más peligrosas que el imperio le había encomendado, pero en sus propias palabras, escapar de aquel lugar había sido probablemente lo más difícil que había hecho en toda su vida.

En ese momento, Harry decidió darle información, pero no toda la que poseía, podría contactar a Ali con Lupin, pero de momento prefirió mantenerse como intermediario.

— ¿Cómo sabes que tiene algo que ver con ese lugar?

—Mis propios aliados me buscaron durante nuestro cautiverio, así que para el momento en el que los destruimos, estaban preparados, y lograron seguirles la pista, sin lugar a dudas, los perdieron en la zona prohibida de América. Mis propias tropas están listas para partir al límite sur de la zona prohibida.

—Si yo hago lo mismo desde el norte podríamos cubrir el doble de territorio ¿piensas desembarcar en tierra?

—En su momento, lo primero que pienso hacer es plantar algún tipo de base lo mas cercas posible.

Todo eso explicaba aun más la razón por la que había insistido tanto en hablar con èl en privado, su plan era peligroso, y no lo podía discutir con cualquier persona, el mero hecho de que lo comentara con él, indicaba la confianza que le tenía. No se podía considerar que son amigos, pero la vivencia conjunta los había vuelto aliados casi a la fuerza. Duraron varias horas, discutiendo el tema de la posible alianza económica y sobre todo la cooperación militar que podrían llegar a tener.

Con ayuda de Pansy, se redacto una especie de borrador de tratado comercial, el cual tardaría meses en completarse, pero si lo lograban podrían llegar a un mejor punto de colaboración, durante los siguientes meses cada uno buscaría su camino para llegar a América, pero por separado, no sería hasta que estuvieran medianamente establecidos que podrían iniciar a colaborar.

— ¿Cómo te fue en tu reunión? —le pregunto Hermione cuando por fin Harry regreso a la mansión.

—Creo que he tenido la reunión más extraña de mi vida, y eso es mulco decir.

— ¿Tienes una nueva esposa?

—No, pero me ofreció a una de sus hermanas, pero como yo no tengo a quien ofrecerle no pudimos llegar a ningún acuerdo.

— ¿Hablas en serio? —ella solo había bromeado.

—Mas de lo que me gustaría—rascándose la cabeza—, ese tipo está loco, pero tiene mas razón de lo que me hubiera gustado, me hubiese gustado que pudiéramos descansar una temporada, pero tenemos nuevas cosas que hacer.

Harry le dio un resumen muy apresurado sobre las sospechas que tenían sobre la zona prohibida.

—Tenemos que reunir de nuevo al círculo interno—dice Hermione.

—Pienso lo mismo, durante el último año hemos estado muy dispersos, es hora de que avancemos hacia una misma dirección.

— ¿Crees que podamos conseguir más información de parte de Lupin?

—No lo sé, nos dijo bastante de su aventura, pero no creo que nos lo haya dicho todo. No creo que sea complicado convencerlo de que nos ayude, pero para eso tendremos que darle la información que tenemos nosotros.

Seria un movimiento arriesgado, pero era algo que no tenían que decidir en ese momento. En ocasiones Harry sentía que al tener tantas cosas importantes que atender, se alejaba de sus verdaderos objetivos, pero por suerte contaba con el apoyo de Hermione, quien lo apoyaba a poner ese tipo de cosas en orden, y ese en definitiva no era el día adecuado para planear la invasión a un continente entero.

Otros invitados intentaron acercarse a Lord Potter con diferentes propuestas de negocios, los cuales no tuvieron ni de lejos el éxito que el emir Ali, aun así todas sus propuestas fueron apuntadas y archivadas meticulosamente por Pansy.

Dejando de lado el aspecto político de la fiesta, se pudieron concentrar en el verdadero evento. Desde el momento en el que los ciudadanos de la ciudadela se habían enterado del nacimiento del príncipe, habían estado francamente entusiasmados, pues sentían que al tener un heredero, el futuro del reino era mucho más prometedor.

La familia real estaba pletórica, se habían vestido con sus mejores ropas para la ocasión, pero seguramente la que mas brillaba aquel día era sin lugar a dudas era Hermione, la joven madre, brillaba de felicidad y orgullo, por poder presentar a su hijo, el cual parecía estar de muy buen humor ese día, quien a su cortísima edad ya había demostrado poder ser bastante rebelde. A pesar de lo pequeño que era, ya mostraba algunos rasgos en el rostro muy similar a su padre, sobre todo sus ojos verdes, mientras que su cabello era ondulado y de un tono castaño claro, muy similar al de su madre.

Probablemente el mas nervioso en toda la ceremonia, era el padrino Ron, quien se estaba tomando su papel muy seriamente, si Cho no hubiera estado presente, seguramente hubiera tenido un ataque de nervios. Además de que ella fue escogida como la madrina del joven príncipe.

La ceremonia fue llevada a cabo en la catedral de la ciudadela, la cual no era particularmente grande, pero sí bastante bella, cuando Harry transmuto la ciudad, no había estad del todo seguro de construir una iglesia, pero al final había decidido que era una parte demasiado importante como para simplemente prescindir de ella. La mayoría no supo el nombre del príncipe hasta ese día, Harry había pensado bastante el nombre de su primogénito, y al final decidió rendir homenaje a su padre, y al hombre que se había convertido en un segundo padre en su antiguo mundo.

—James Sirius Potter.

Cualquiera pensaría que había escogido la opción mas sencilla, pero la verdad es que era algo más complicado que eso, pues había considerado nombres como el de su abuelo, o el de su mejor amigo, pero su antigua vida seguía teniendo demasiado peso como para dejarlo, cuando tuviera otro hijo seguramente tendría que escoger los nombre con otros parámetros.

El pequeño príncipe disfruto bastante de la fiesta en su honor, pero pronto se agoto, y termino siendo llevado por su madre a descansar a la mansión, mientras que la celebración continuo sin él, sus padres por su parte hubieran preferido retirarse con él, pero tuvieron que continuar con los invitados.

Cuando al fin termino todo, Ron había terminado teniendo una competencia de bebida con el emir Ali, los cuales terminaron cantando en una esquina del salón, para las risas de muchos, mientras que otros muchos habían terminado en estados similares. Mientras ocurría todo esto Harry se mantuvo un poco alejado de todo eso, pues se sentía de un humor extraño, no fue sino hasta que estuvo rodeado por sus esposas y prometidas, aunque había algo de preocupación, lo que más había en sus sentimientos era la emoción por el futuro, su trabajo estaba lejos de terminar, y aun estaba por demostrar de todo de lo que eran capases.

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NOTA DE AUTOR

Parece una eternidad desde la última vez que actualice, pero aquí estoy de regreso, les puedo prometer, que aunque tarde, esta historia sigue viva.

Actualmente los capítulos, tienen un tamaño que ronda las cuarenta paginas, tal vez termine haciéndolos algo más cortos para no tardarme tanto, pero aun no lo tengo decidido ¿Qué opinan?

Por cierto, les di esos nombres de superheroinas, porque soy un apasionado de los comics (aunque en realidad casi no me gusten las películas de superhéroes, ni lo que están haciendo actualmente ambas casa editoriales), como planee que fuera un pequeño grupo encubierto solo de mujeres, me vino a la idea que fueran las birds of prey de DC, considere darle a Hermione el traje de Black Canary, e incluso el de Power Girl, pero no me convencía, así que pensé en Marvel, y creí que lo mejor sería White Queen, por el contraste que haría entre ambos personajes. Además el poder de convertirse en diamante quedaba genial. De ahí pensé que Pansy, al ser la contraparte de Hermione, se convirtiera en la Black Queen, Tonks al ser una meta morfó, se volvió Mistic, y así sucesivamente. Los próximos miembros del grupo, seguramente tendrán su contraparte de comic, aunque no necesariamente seguirán siendo de Marvel, ya casi estoy seguro del traje de Lena, pero aun hay otros personajes ¿sugerencias?

Si leen detenidamente, verán algunas referencias a algunos comics. De hecho en algún momento comente que me imagino mucho esta historia, con la estética de un comic de los noventa, aquellos dibujos muy detallados, incluso a veces sobrecargados, y cuando las superheroinas no solo eran brutales, sino también siempre muy sexis.

Actualmente estoy escribiendo otro fic, también de Harry Potter, pero ambientado en un mundo parecido al de Conan el bárbaro, o al de Skyrim, espero pronto subirlo.

Ya para terminar, simplemente agradecer su atención, y recordarles que cualquier comentario y critica son bienvenidos.