NOTA DEL AUTUR: Hola a todos de nuevo, después de muchísimo tiempo vuelvo con otro capítulo, uno que no tiene mucha acción, pero si información sobre la vida de los personajes.

Sobre la ortografía de mis fics, sé que es pésima, y estoy trabajando en ellos, prometo mejorar en el futuro. Sobre los guantes de Harry y de Ron, ciertamente son de fullmetal alquemist, pero en todo el fic hay muchas referencias a diferentes animes ¿alguien los habrá notado?

Sobre mis demás fics, el que pienso continuar muy pronto es "segunda oportunidad", y posiblemente "mirando a las estrellas", pero los demás no creo.

Como siempre les agradezco mucho su atención, y paciencia, de antemano, espero sus comentarios y criticas.

G24y5356356j35

Los soldados muggles, se habían acostumbrado rápidamente a la vida en aquella nueva comunidad, Durante la última temporada habían estado completamente aislados, lo cual había hecho que su situación fuera aun más precaria de lo que debía ser, sobre todo para los soldados americanos, pues al haber sido abandonados, habían perdido su hogar, todos sabían que esa era una posibilidad cuando habían aceptado el trabajo, todos habían sido escogidos detenidamente de diferentes grupos militares, sobre todo porque ninguno tenía familia, lo cual los había convertido en perfectos postulante. Psicológicamente hablando el aislamiento había sido muy duro, así que ninguno se sorprendió al ver lo entusiastas que estuvieron al poder interaccionar con otras personas.

—Creo que es hora de que decidamos que hacer con nuestras tropas—le dijo Ventreta a Harper,

—Estoy de acuerdo, ya no podemos seguir postergando esto.

— ¿Qué ocurrió?

— ¿Recuerdas al cabo Jones?

—Si, uno de tus soldados, cara de niño, francamente me sorprende que lo admitieran en el ejército.

—Pues te sorprenderás más cuando sepas que acaba de pedirme permiso para poder casarse.

— ¿Con quién?

—Una de las arqueras de la legión.

— ¿Y qué le dijiste?

—Realmente no puedo prohibirle eso, sobre todo desde que ya no tenemos ciudadanía. Lo que de momento me preocupa es que pensara su majestad al respecto.

—Ni idea, tal vez lo acepten como ciudadano.

—Supongo que es una opción, pero de momento debo de pensar en todo mi pelotón.

—Te tengo una opción, porque no les aconsejas que se unan a la guardia.

— ¿Pues hacerlo?

—Mi rango es especial, puedo tomar la decisión sobre reclutamiento especial, además de que tendrían un nuevo trabajo, se les concedería la ciudadanía italiana. Con eso, al menos los hombres de tu grupo podrían regresar a nuestro mundo.

En ocasiones Harper olvidaba que sus aliados muggles, pertenecían a una organización incluso más conservadora que la del ejército al que ella había pertenecido.

—Había olvidado que la guardia es un club de chicos—sonriendo sarcásticamente—, así que aun en el caso de que todos los hombres de mis tropas accedieran a unirse a la guardia, me quedarían mis chicas, incluyéndome sin un lugar al cual regresar.

—No exactamente, pueden convertirse en auxiliares de la guardia,

— ¿Cuál es la diferencia?

—Además de la paga, oficialmente tendrían que estar fuera de la acción.

— ¿Qué quieres decir con oficialmente?

—Soy el oficial más alto en este mundo, así que sería mi responsabilidad.

—Hablare con ellos.

— ¿Y tú que vas a hacer?

—Dame un minuto para adaptarme a la idea de pasar de ser coronel a ser tu secretaria.

—No es culpa mía—se queja.

—No me hables.

La opción no era mala en realidad, aunque tendrían que aprender a usar las armas clásicas, aunque la mayoría había empezado a aprender un poco durante su aislamiento. Antes de hablar con sus soldados, decidió, hablar primero con las autoridades de la ciudadela.

—Pues no creo que haya ningún problema con que se casen—le contesta Ron, después de escuchar la situación de los jóvenes enamorados, los cuales se encontraban sentados atrás, mientras que ambos líderes discutían su futuro—, pero ¿qué piensan hacer? ¿Dónde piensan vivir?

Eso era algo que Harper aun no había consultado con los jóvenes, así que decidió voltear a mirar a los dos jóvenes, aunque ella estuviera hablando por ellos, se trataba de su vida de la que estaban hablando.

—Señor—dijo el joven cabo Jones—, se que usted no me conoce y no tiene razón por la que confiar en mí, pero quiero pedirle la oportunidad de demostrar mi valía.

—La oportunidad seguro que la tienes, pero aun no me has dicho que es lo que quieren hacer.

—Lo que quiero es pasar mi vida con la mujer que amo, y quisiera que me permitieran vivir en esta ciudad, y tomar la nacionalidad que ella tiene, para que podamos formar una familia en este lugar.

El gesto decidido de ambos jóvenes le agrado a Ron, aun así no estaba seguro de que pensar, por un lado quisiera ayudarlos, pero por otro, no terminaba de confiar en aquellos soldados.

—Su majestad regresara en un par de días, él tiene que dar su visto bueno para cualquier nuevo ciudadano, deberían ir y hablar con su familia mientras tanto.

Ron hubiera preferido que hubieran ido con Hermione o con Pansy a discutir sobre este asunto, pero en ausencia de Harry él era la mayor autoridad militar de la legión. Desde que se había fundado la ciudadela, se habían integrado diferentes especies a Nueva Roma, pero desde el mundo muggle, solo habían llegado unos poco, y ningún había sido un militar de otro país.

Ron era un experto militar y se daba cuenta que una de las más grandes debilidades que podía tener una ciudad amurallada como en la que vivían era precisamente que algún enemigo se infiltrara en su población, para lo cual tenían una defensa por demás impresionante, y esta era la capacidad en legeremancia de Harry, quien prefería no abusar de ella, pero que en ocasiones como esa, buscaba cualquier intención secreta. Si Harry lo aprobaba, él también lo aceptaría, pero se daba cuenta de que eso seria probablemente el primer paso, pues estaba al tanto de la situación de aquel ejército, y se daba cuenta de que posiblemente alguno más quisiera unirse a Nueva Roma.

G2452Y45

Desde el momento en el que el nuevo primer ministro fue nombrado, para bien y para mal, el imperio empezó a retomar su regularidad, las empresas reiniciaron sus actividades con la mayor fuerza posible, algo que el gobierno intento fomentar tanto como le fue posible. Al reanudarse la economía del imperio, con la de las colonias y de los demás países, la comunidad internacional empezó a relajarse un poco con respecto al imperio, algo que el nuevo primer ministro deseaba desesperadamente.

La política de Fudge estaba enfocada en aparentar que la paz había regresado al imperio, y que se había acabado cualquier tipo de amenaza interna. Harry recordaba como aquella actitud había debilitado enormemente al ministerio en su antigua realidad, pero por suerte, en la actualidad este ministro tenía mucho menos poder que antes, pues su facción se había encargado de poner a personas confiables en puestos cables.

Sirius había terminado con el puesto del primer lord del almirantazgo, el cual se estaba encargando de la reconformación del ejército.

—El ejército oficial está en muy mal estado—les había comentado Sirius a sus compañeros mas cercanos de facción.

—Acabamos de sobrevivir a una guerra relámpago—dice Amelia Bones—, me sorprende que haya sobrevivido tanto.

—No me mal entiendas, pudo ser mucho peor, pero el imperio lleva demasiado tiempo confiando en los ejércitos personales de los lores.

—En eso tienes razón, normalmente el ejército solo trabajaba en las colonias. Internamente solo es un cuerpo simbólico.

—Pienso iniciar una campaña de reclutamiento, en el imperio y en las colonias. Además tenemos que modernizar nuestra marina, considerando que somos una isla, es ridículo que tardemos tanto tiempo en movilizar nuestras tropas.

—Mis astilleros están en funcionamiento—comenta Harry—, podemos iniciar en el momento que pidas.

— ¿Qué estas fabricando actualmente? —pregunta Amelia.

—Barcos de transporte comercial y de pesca, aun no empezamos con naves militares, pero pronto también las fabricaremos.

—Envíame los modelos, y te podremos hacer una oferta—dice Lupin, entusiasmado, siendo el líder de las tropas del imperio era el principal interesado en la modernización del imperio—, pero creo que también podrías vendernos aquella comida que llevaban tus legionarios.

—Pero Remus, esa comida realmente no sabe a nada—se queja Sirius.

—Eso no importa demasiado, y a final de cuentas podríamos combinarlo con especias si te interesa tanto. Recuerda lo mal que nos fue cuando quemaron parte de nuestras provisiones. Las que usaban los legionarios, eran mucho más sencillas de trasportar y no se echaban a perder.

—Además de nutritivas—dice Harry orgulloso de su producto—, pero ciertamente no saben a nada.

—Son soldados Harry, creo que pueden superarlo—dice Amelia—, pero aun no hablamos sobre armamento ¿estarías dispuesto a venderlo?

Harry se imaginaba que muchos se lo habían preguntado, pero estaba seguro de que ni Sirius ni Lupin se atreverían a preguntarle algo así.

—Lo siento mucho Amelia, pero eso es imposible, eso comprometería la seguridad de mi pequeño reino.

—No te preocupes Harry, aquí todos tenemos nuestros propios secretos—dice Sirius—, aunque seamos aliados, no quiere decir que tengamos que compartirlo todo.

Con la actividad económica de Nueva Roma, surgió una nueva necesidad para la ciudadela, y esta fue la de un banco. No solo se trataba del comercio del gobierno, sino también el de su población, pues ellos también comerciaban sus propios productos, sobre todo de agricultura y ganadería.

Obviamente no colocarían un banco como el de Londres, sino solo una pequeña sucursal, manejada por apenas un par de duendes y un par de humanos, con lo cual sería más que suficiente para la pequeña ciudad. En un principio la población de Nueva Roma reaccionaron algo extrañados con aquella extraña institución, pero pronto comprendieron las ventajas que conllevaba trabajar con ellos.

Con la economía funcionando tan bien como podía, Harry y su pequeña familia pudieron retomar sus propias vidas, aunque siempre estaban al pendiente de su pequeño reino.

En la agenda tenían pendiente un viaje a Roma, para entrevistarse directamente con el obispo de Roma (la antigua), pero Harry decidió encargarse de un asunto más importante en su opinión.

El viaje a Rusia, ya no podía ser postergado, y ni Harry ni Lena, estaban dispuestos a esperar.

245yt45ywrty

Durante los últimos meses, Lena había utilizado su tiempo libre, no solo para sanar su cuerpo y su mente, sino también para iniciar la formación de la caballería ligera para la legión, además de las visitas que hacia Harry a la ciudadela.

No tenía mucha preocupación con respecto a su relación con Harry, pero su nueva familia era algo extraño, tendría que convivir con las otras dos esposas de Harry. Poco a poco habían llegado a una tregua entre las tres, pero aun faltaba mucho para que ella se lograra integrar de la misma manera en la que estaban Hermione y Pansy unidas.

—De ahora en adelante seremos hermanas, creo que debemos hablar sin tapujos, sobre todo ahora que Harry no está—les dice Pansy a sus dos compañeras—, si se entera de esta reunión seguramente intentaría mediar entre nosotras.

Pansy había invitado a Hermione y a Lena a tomar el té, en una de las terrazas de la mansión, aunque había sido la pelirroja la que le había pedido ayuda para que pudieran hablar claramente las tres juntas. Para aquella reunión, Hermione continuo utilizando hechizos de privacidad, pues aunque la ciudadela fuera completamente segura, nunca estaba de más.

—Tienes razón, la amabilidad de Harry no nos permitiría avanzar en estos asuntos—dice Lena.

La pelirroja sabia que las primeras dos esposas tenían cierto poder de veto en matrimonios como aquellos, pero hasta el momento habían dado el visto bueno a su relación. Aunque si ambas vetaran su unión a la familia, Harry aun tenía la autoridad de decidir por sí mismo, pero conllevaría un verdadero quiebre en la familia.

—Si me voy a unir a esta familia, necesito que las tres estemos en igualdad de circunstancias, se que tienen secretos entre ustedes, y secretos con Harry.

—Por algo son secretos—dice Hermione.

—Lo comprendo perfectamente, pero sé que ustedes están cumpliendo algunas reglas para Harry, y si ustedes las cumplen, yo también lo voy a hacer.

— ¿Harry te lo ha exigido?—pregunta Pansy muy sorprendida.

—No, pero si empezamos con desnivel así de grande, nuestra familia se terminaría fracturando.

Las otras dos jóvenes sabían que Lena tenía razón, pero no sabían cómo continuar, sus actividades nocturnas eran algo demasiado privado para ellas, pero sabían que cuando se casaran, les sería imposible guardar el secreto.

—En ese caso es hora de que hablemos francamente—dice Pansy, quien seguía fungiendo como mediadora.

— ¿Cuándo tienes sexo con Harry, él te domina? —pregunta Hermione de golpe.

Lo sorpresivo de la pregunta de la castaña, hiso que las otras dos se lastimaran el cuello a la hora de voltear hacia ella.

—Se suponía que debíamos hablar claramente ¿no es así?

El rostro de Lena se había vuelto tan rojo como su cabello, no solo por la pregunta que Hermione había hecho, sino por su propia respuesta, pues ella sabía que estaba en lo correcto.

—Durante la campaña no disponíamos de demasiada privacidad, pero…

—No tienes que avergonzarte—dice Pansy—, aunque Hermione y yo tengamos gustos algo diferentes, ambas somos sumisas, y estoy segura que tu también lo eres.

— ¿Entonces crees que Gabrielle y Layla también lo sean?

—La magia misma, nos ha elegido para ser sus compañeras, así que supongo que también lo son.

— ¿La magia nos volvió sumisas? —pregunta Lena sorprendida.

—No parece funcionar de esa manera—explica Pansy—, creemos que la magia, nos escogió por diferentes características, talento, compatibilidad, y supongo que también nuestra propio gusto hacia la sumisión.

Era algo que muy pocas personas sabían, como la magia se había personificado ante Harry, para explicarle la importancia de su misión, y como no estaría solo para completarla. En un principio, Lena sintió cierta desconfianza, pero no había una verdadera razón para que le mintieran. Tal vez fuera ese misterioso ente, al que llamaban magia, el que termino interviniendo para hacer que terminara confiando en ellas.

—A Pansy y a mí nos gustan cosas diferentes—le explica Hermione—, supongo que con el tiempo Harry y tu descubrirán su propio camino, pero hay algunas cosas que compartimos.

— ¿Quieres que se los enseñemos?

—Sera mucho más difícil que explicárselo—encogiéndose de hombros.

Lena intento mantener su mejor cara de póker, cuando vio a sus dos compañeras levantarse de su asiento, pero falló al verlas levantarse sus cortas faldas, debajo de las cuales, en lugar de simple ropa interior, tenían puestos sus respectivos cinturones de castidad, muy diferentes a cualquiera que hubiera podido ver en cualquier libro de historia, pues estos eran mucho más pequeños y delicados, hechos con metales preciosos, y con diseños complicados y elegantes.

—Son hermosos—dice Lena francamente.

—Gracias, pero deberías desrielo a Harry, pues fue él quien los fabrico—acomodando de nuevo su ropa para volver a sentarse.

Lena se estremeció con la mera idea de ser encerrada en un cinturón como aquel.

—Quiero uno para mí.

— ¿Sabes lo que significa? —pregunta Pansy.

—Claro que lo sé.

—Cuando lo coloque en tu cintura, te será completamente imposible quitártelo, de ahora en adelante tu cuerpo no será completamente tuyo, cualquier placer que sientas, ya no será tuyo, sino un regalo de él, ¿te crees capas de eso?

—Lo estoy—completamente convencida.

Ese fue un momento definitorio para la relación entre ellas tres, pues fue el momento en el que por fin terminaron de confiar completamente en la recién llegada.

—No será sencillo—dice Hermione—, tendrás que ponerte muy pesada, pero si le insistes lo suficiente, estoy segura de que te dará uno para ti.

Lena se dio cuenta de que había existido un pequeño cambio en la actitud de Hermione, se había roto por fin esa barrera que las había dividido, no es que se hubiera convertido en su mejor amiga, pero ya no la veía de la misma manera.

—Ahora que somos tres, creo que será más fácil, lidiar con nuestro tormento—dice Hermione, después de haber estado platicando un poco más.

—Me temo que cuando dices "tormento", no es de los que encontramos divertidos.

—No, cuando dice nuestro "tormento", se refiere a la mayor señora Potter—dice Pansy, sin mostrar ningún gesto.

—Si la hubieran visto en el frente de guerra, les aseguro que le tendrían aun más miedo, la vi carbonizar batallones enteros, sin siquiera despeinarse.

Las otras dos tuvieron suficiente con utilizar su imaginación para imaginarse la escena.

— ¿Qué se sabe de su estado? —pregunta Lena.

—Según los médicos, su núcleo mágico se agoto completamente, lo cual acabo con su salud, por eso aunque a penas tenga cuarenta años, parece de ochenta—explica Pansy—, lo cual conllevo varias enfermedades más.

—-¿No han dado ningún tratamiento? —pregunta Hermione.

—Paliativo mayoritariamente, pero creo que podemos tener una solución al respecto.

—Pienso lo mismo, ¿pero crees que funcione con ella?

— ¿De qué hablan? —dice Lena algo confundida.

—Desde hace algún tiempo, Harry desarrollo "productos de belleza", muy particulares—dice Pansy—, van mucho mas allá de simple tinte de cabello, altera completamente el cuerpo humano, y lo mantiene en un estado inamovible.

— ¿Los vuelve inmortales?

—Claro que no, te dan el aspecto que tú quieras, y hace que no pueda cambiar. Suponemos que envejecerás, pero de una manera mucho más lenta.

— ¿Y han logrado rejuvenecer a alguien?

—Es un proceso mucho más complicado, pero se ha logrado—dice Hermione recordando a la profesora McGonagall—, no sé si se lograra, pero creo que se puede intentar.

—Me parece bien, pero eso no termina de resolver nuestro problema.

Lena considero el problema durante unos momentos, pues aunque no había experimentado de manera directa la difícil relación con aquella mujer, ya había tenido algún altercado, sobre todo después de que ella se enterara de su compromiso. Viendo el problema que tenían, pensó que tenían una pequeña posibilidad de solucionarlo.

—Creo que podemos hacer algo—dice Lena, antes de explicarle su precario plan.

Oo6ouotui785

En teoría el imperio había regresado a la paz, pero algo se había roto y probablemente nunca se recuperaría. Desde el momento en el que los romanos habían creado el muro de Adriano en el norte del imperio, se había enviado todo lo peligroso al otro lado de aquel muro, y cuando llego Albus Dumbledore al Poder, el lo había fortalecido con su poder mágico, para poder mantener encerrado a Lord Voldemort y a sus más poderosos aliados. Pero ahora, no existía el muro mágico de Dumbledore, y el muro físico de los romanos solo son ruinas, todas las criaturas mágicas viajaron al sur sin que nadie se les opusiera.

El colegio de Hogwarts estaba bastante alejado de las grandes poblaciones del imperio, lo cual muchos podían considerar resultaba perfecto para ser invadido, pero muy pronto, dichas criaturas se dieron cuenta que intentar tomar el castillo, resultaba algo mucho más complicado de lo que cualquiera se pudiera imaginar.

— ¿Qué fueron esta vez? —pregunto Flitwick, durante la reunión de los jefes de las casas.

—Solo unos cuantos duendes y un par de vampiros—le informo el director sin darle importancia—, las armaduras se encargaron de ellos sin problemas.

Las numerosas armaduras que normalmente se encontraban decorando el castillo, se habían convertido en las fuerzas principales del castillo, los cuales patrullaban su perímetro. La gran ventaja que tenían era que al ser puramente mágicos, no tenían necesidad de descansar, ni podían ser sobornados. Aunque no era su única defensa obviamente, el castillo mismo contaba con sus defensas mágicas, mientras que su gran bosque era protegido por los centauros y otras cuantas especies mágicas que lo habitaban.

— ¿Y los soldados? —pregunta Sproud.

—No tuvieron necesidad de intervenir—dice McGonagall—, por alguna razón pensaron que sería más fácil pasar a nuestras armaduras.

— ¿Cómo van con su construcción? —pregunta Slughorn.

—Avanzando—continua el director—, a final de cuentas están construyendo un fuerte, con el piensan proteger el acceso al colegio, cuando lo terminen la situación del castillo mejorara bastante.

—Por desgracia muy pocos tienen este tipo de seguridad—termina Sproud.

Todos comprendieron el comentario de la profesora, pues mientras ellos estaban seguros tras los poderosos muros del castillo, había multitud de pequeños poblados a la entera disposición de cualquier criatura oscura. Pero también comprendían la importancia primordial para el futuro del imperio que tenía su labor, pues no solo debían educar, sino también proteger a las próximas generaciones, además de que entendían que muchísimas familias, preferían tener a sus hijos en un lugar seguro, en lugar del exterior.

—Tengo una propuesta—dice Flitwick.

— ¿Qué ocurre?

—Creo que podríamos hacer algunas mejoras al colegio, colocar trampas en el exterior del castillo y ese tipo de cosas.

— ¿Tienes algo en mente?

—Si, creo que deberíamos darle la oportunidad a los estudiantes, que sea una especie de proyecto en equipos durante el curso, estoy seguro de que ellos tendrán ideas mucho más originales de las que podríamos tener nosotros, además de que será muy educativo para ellos.

La idea fue aprobada unánimemente, este nuevo proyecto, no solo impulsaría su ingenio, sino también su capacidad para trabajar en equipo, sobre todo porque sabían que sus estudiantes realmente querían al colegio, y se esforzarían aun mas con la intención de protegerlo.

24452c45g24g342g

Lena tenía un plan dentro de un plan, era una costumbre que había adquirido desde sus años en la academia militar, aunque en estos momentos no se sentía particularmente orgullosa de ello. Su plan de llevar a su suegra a la clínica para intentar rejuvenecerla, tenía una segunda intención, la cual había surgido en una extraña conversación que había tenido con Ginebra y con Cho.

— ¿Qué son ustedes? —pregunto Lena.

— ¿Quién? —respondió Ginebra, mientras descansaba.

—Hermione, Pansy, y ustedes dos, las he visto, y nadie es perfecto.

—Tu también eres muy bella, Lena.

— ¿Quieres que les diga las formas que hace que tome Tonks?

— ¡No te atreverías!—escandalizada.

—No me pruebes, Ginebra.

Cho estaba interesada en que clase de información poseía Lena, pero prefirió intervenir antes de que Ginny sufriera una crisis nerviosa.

—Tienes razón, nuestra apariencia no es normal, de hecho es completamente artificial. Todo es por la clínica que crearon Lord Potter y los hermanos de Ginebra—le explica.

—Nuestros tratamientos, fueron una especie de bono por nuestro desempeño, pero para Pansy fue gratuito, por ser su esposa.

— ¿Y Hermione?

—Ella es diferente—dijo Ginny algo más seria—, no estoy segura de como ocurrió, pero ella fue el conejillo de indias de toda esa tecnología, solo Pansy esta cercas, y hasta donde sabemos ambas detuvieron completamente su envejecimiento.

Después, durante su conversación con Hermione y Pansy, tuvo que fingir que desconocía todo el asunto, algo en lo que por suerte había tenido éxito, pues hasta donde sabia, no habían sospechado de ella.

Seguramente hubiera podido ser directa con lo que la preocupaba, pero algo se lo había impedido. Eran varias cosas, ser una extranjera, ser la recién llegada, o tal vez su educación competitiva en contra de sus hermanas y primas. Solo había alguien que la podía aconsejar en esos momentos, pero dudaba en recurrir a él, pero al final decidió hacerlo.

—Eres libre de ir a la clínica, Lena—le había dicho Harry, cuando le pidió ayuda—, pero no creo que debieras hacer algo que en realidad no quieres.

— ¿Dirás lo mismo en veinte años, cuando yo si allá envejecido, mientras las demás sigan viéndose igual?

—Te seguiré diciendo que te amo como lo hago hoy.

—Se que lo harás, es una de las razones por las que estoy tan feliz de casarme contigo.

En la conversación que tuvo con su futuro esposo, tampoco pudo ser completamente clara, pues a él no le pudo decir sobre el plan que estaban llevando a cabo para intentar rejuvenecer a su suegra.

2t5245gywerg

Hermione, Pansy y Lena, coordinaron su operación al mínimo detalle, cualquier sospecha y su plan podía desmoronarse. El primer paso había sido reclutar a algunos ayudantes involuntarios, los cuales nunca deberían de saber que estaban haciendo. Las más fáciles de reclutar habían sido, las madres de Hermione y Pansy, además de la madre de Gabrielle, las cuales de alguna manera se habían vuelto amigas de Lily, al menos lo suficiente como para que tolerara su presencia.

Cada una se había encargado de irles comentando poco a poco sobre los tratamientos que ofrecía la clínica que había fundado Harry, sobre sus grandes beneficios, y sobre todo sus casos de éxito. Para lo cual, no escatimaron en gastos, pues a las tres les ofrecieron tratamientos al menos parciales.

—Tuvimos que pagarlos nosotras, pero creo que si todo sale según el plan, creo que valdrá la pena—dice Pansy.

—Ahora solo sigue la parte más complicada de nuestro plan.

— ¿Están seguras de esto? —pregunta Pansy.

—Definitivamente—continua Hermione—¸ si no hacemos algo, nuestra familia se irá agriando poco a poco.

Lo que seguía era intentar, despertar la libido de Lily, lo cual se tuvo que hacer poco a poco.

—Recuerden, debemos hacerlo poco a poco, porque si somos descubiertas, les aseguro que nuestro castigo no será divertido.

F34tq3q3yt3y

En la capital, Harry, había estado llevando a cabo una tarea que hacía tiempo había dejado atrás, y esta era la de reclutamiento de talentos. Ya había convencido a un par de funcionarios claves de que empezaran a trabajar para él, pero su siguiente movimiento sería el más complicado de todos, no porque pensara que fuera difícil de convencerlo, sino porque buena parte del gobierno descansaba en sus hombros.

— ¿Cómo va todo Percy?

—Quisiera decir que me sorprende su visita, pero no es así Lord Potter.

El joven Weasley, trabajaba en una diminuta oficina dentro del ministerio, la cual estaba a reventar de documentos. Cualquiera pensaría que alguien tan necesario para el gobierno tendría un lugar más agradable para trabajar, pero resultaba incluso claustrofóbico, sobre todo con su ausencia de ventanas. Harry sabía desde su mundo anterior, que aquel joven era un funcionario talentoso, el cual había dejado de crecer por la influencia de Fudge en su vida, por eso en esta realidad había llegado mucho más lejos. Además de que disfrutaría bastante quitarle a Fudge alguien en quien se estaba apoyando sin siquiera saberlo.

—Puedes llamarme Harry, Percy, a final de cuentas, Ron y yo somos casi hermanos.

—Es irrelevante, prefiero seguir llamándole Lord Potter—a pesar de la plática, el joven no había dejado de trabajar ni un momento, mas allá que para acomodar sus anteojos.

—Si te hace sentir más cómodo—le dice al quitar una torre de documentos para poder sentarse en una silla—, vengo a hacerte una oferta.

— ¿Cómo la que le hiciste a Clearwater?

—Hasta cierto punto.

—Lo siento Lord Potter, pero disfruto mi trabajo.

—Me parece bien, quiero que lo sigas haciendo, solo que en otra empresa.

—Trabajo para el gobierno, no para una simple empresa.

Era obvio que convencerlo no sería algo sencillo, pero a esas alturas conocía demasiado bien a los Weasley, si realmente no quisiera saber nada de su oferta, ya lo hubiera atacado de alguna manera, ya fuera física o verbal.

—Y lo seguirás haciendo, pero en este lugar, lo único que estas logrando es mantener las cosas en su lugar, yo te estoy ofreciendo revolucionar el mundo.

—Lo escucho—dejando por fin el trabajo.

Ese era su momento.

—El mundo muggle está al borde de la autodestrucción, mientras que el mundo mágico está haciendo todo lo posible para mantenerse tres siglos atrasado, mientras que la barrera que los separa se mantiene a duras penas funcionando. Te propongo que me ayudes a solucionarlo.

— ¿Quieres trabajar con los muggles? —sorprendido.

—Son la mayoría en el mundo, los necesitamos.

Percy espero unos momentos en silencio, sopesando las posibilidades enfrente de él. Entre más lo pensaba, mas sentido tenían, las acciones que había llevado a cabo Lord Potter, durante los últimos tiempos. Actualmente, tal vez no tenia tanto poder en cuanto a política interna, pero sí que la tenía en la externa, un movimiento que muchos habían considerado inexplicable, pero que ahora tenía todo el sentido.

— ¿Exactamente qué quieres que haga?

—Viajar a Italia, e iniciar una embajada.

— ¿Una embajada?

—Al menos por ahora, luego tendremos que crecer.

— ¿Por qué en Italia? Hay países más importantes.

—No exactamente Italia, más bien en el Vaticano.

Eso no se lo esperaba. Durante su educación en política, había estudiado a fondo la relación entre ambos mundos, y recordaba claramente, la importancia que había tenido el Vaticano, con la separación de ambos mundos, algo que en la actualidad poca gente recordaba. Percy sintió una punzada de miedo, pues se daba cuenta de que Harry era una de las personas más peligrosas que había en el imperio, y no solo por el poder mágico, sino por sus ideas y convicción, pero al mismo tiempo empezó a sentir una fuerte emoción.

— ¿Estas intentando reunir a todos los Weasley en tu organización? —pregunta Percy, cambiando de tema de golpe.

—Busco talento, donde quiera que lo encuentre.

—Ronald y Ginebra trabajan para ti, mientras que los gemelos están asociados contigo. Solo faltan William y Charles.

—William, a hecho algunos trabajos para mi, aunque completamente independiente. Mientras que con Charles, hasta que no empiece a entrenar a dragones, no creo que lo invite a mi organización. ¿Te molesta trabajar con tus hermanos?

—Para nada, solo me llama la atención.

—Lo tenemos todo Percy, buen ambiente laboral, un gran sueldo, y una misión a largo plazo ¿Qué más quieres para venir a trabajar para mí?

—Una ventana en mi oficina.

— ¿Una ventana al mediterráneo te parece bien? —sonriendo.

T24534y5

El plan que llevaron a cabo las tres jóvenes en contra de su suegra, requirió una gran cantidad de sutileza, no era simplemente, llenarla de pociones afrodisiacas, todo debo ser mucho más sutil, un par de gotas en su té de vez en cuando, debían ser suficientes como para ponerla en el humor que ellas deseaban. La encargada de esto, había sido Pansy, la cual parecía ser la que tenia la sangre más fría de las tres, y que podía mantener la compostura en cualquier situación.

La segunda parte del plan, implicaba un factor visual. Hermione se encargo, de que cercas de Lily, hubieran obreros trabajando bajo el sol haciendo remodelaciones en la mansión, o que hubieran pelotones de jóvenes reclutas, entrenando, cercas de donde quiera que estuviera su objetivo.

— ¿No crees que exageraste? —pregunto Pansy.

— ¿A qué te refieres?

—Creo que haber contratado bailarines hubiera sido más sutil—dice sin expresar ninguna emoción.

No era el tipo de cosas en las que Hermione se sentía cómoda, pero esa no era la única razón por la que habían querido apresurar el proceso, sino también porque sentían que se les estaba acabando el tiempo, si querían llevarla a la clínica, debía de ser, antes de que se fueran de viaje, pues en cualquier momento tendrían que partir a Rusia, para el matrimonio de Harry y Lena.

El tercer pasó del plan, fue llevado a cabo por Lena, y probablemente fue la que se llevo la parte más difícil, pues tuvo que ser ella la que le diera la idea del tratamiento que ofrecían en la clínica. Para lo cual, utilizo la aparente simpatía que sentía la mujer por la joven, la cual se limitaba a que simplemente, la soportaba un poco más que a las otras dos.

—Pienso sellar mi apariencia—le comento mientras tomaban el té.

— ¿En qué consiste? —intentando fingir desinterés.

—Es un tratamiento bastante completo, se utilizan los mejores tratamientos para modificar el cuerpo, para luego sellarlo por completo.

Terminaron hablando largo entendido sobre aquel tratamiento, Lena se dio cuenta de que todo iba según lo planeado, pues aunque no quería admitirlo, Lily estaba realmente interesada.

El golpe final de toda la operación, fue dado por alguien que ni siquiera habían considerado, pues a ninguna se le había ocurrido pedirle ayuda a la profesora McGonagall, sobre todo porque ella era uno de sus casos de éxito más impresionantes.

—Tienes buen aspecto, Lily—le saludo Minerva, al llegar a ver a su antigua alumna y amiga.

—Eres una pésima mentirosa, Minerva—le contesta, con una de las pocas sonrisas sinceras, que no eran dirigidas a su hijo y su nieto.

A pesar de la diferencia de edades, ambas habían llegado a ser grandes amigas antes de su desaparición. En su reencuentro, Minerva se agacho para poder abrasarla, y a pesar de la fama de personas duras que ambas poseían, lloraron de felicidad y de nostalgia al mismo tiempo.

—No sabía que vendrías a la ciudadela—dijo Lily aun secando sus lagrimas.

—Hace un tiempo que no lo hacía, pero durante una temporada venia con bastante frecuencia, ayudaba a tu hijo a controlar su poder como hechicero omega.

—Te agradezco que lo ayudaras, aunque eso explica cómo logra manejar su poder.

—Aunque esperaba que fueras tú a visitarme, y no tener que enterarme por Lord Black, de tu regreso a la vida—le reclama un poco.

—Cuando regrese, mi mente no estaba clara y cuando encontré a Dumbledore las cosas empeoraron.

— ¿Utilizaste su máquina? —sorprendida.

—Fue el peor error que pude haber cometido, mi cuerpo estaba enfermo, y mi mente estaba alterada, pero seguramente con el tiempo y con un buen tratamiento, podría haber regresado a la normalidad, pero en lugar de eso, esa máquina saco todo mi potencial, y me termino de enloquecer.

Con cierta vergüenza, Lily le hablo sobre su comportamiento durante la última campaña militar, como había quemado pueblos enteros. De muy mala manera había logrado lidiar con la culpa que le conllevaba las vidas que había tomado como la muerte escarlata, pero lo que había hecho durante la guerra era algo muy diferente.

—La guerra, la guerra nunca cambia—dice Minerva con filosofía, pues aunque ella no había estado en esta última guerra, ella había estado en el frente, durante la guerra contra Grindelwald.

—Dejemos las platicas de viejas batallas, mejor dime, ¿Cómo te sientes con tu nueva apariencia?

—Es un verdadero milagro, me siento como si hubiera vuelto a tener treinta años—Minerva no puede evitar sonreír.

—Eso es lo que no entiendo, una cosa es un cambio de apariencia, pero tú vas más allá de eso.

—Es un gran avance en la medimagia, aunque tiene unos grandes límites, no funciona con todas las enfermedades, es más parecido a un sistema paliativo, que mejora la calidad de vida, pero lo peor es lo costoso que resulta.

Lily medito las palabras de su amiga, llevaba días con aquella idea rondándole la cabeza.

— ¿Por qué no lo intentas Lily?

— ¿Crees que lo merezco? —le pregunta con sinceridad.

—Lily, no puedes seguir así, no eres ni un monstro ni una santa, solo una persona que hiso lo mejor en tiempos de guerra.

—No estoy segura.

— ¿Piensas seguir así mucho tiempo?, desperdiciando todo tu tiempo en hacerle la vida imposible a tus nueras.

—Me divierte—sonriendo macabramente.

—Te estás amargando los años que te quedan, y haciendo más difícil la relación que tiene tu hijo con sus esposas. Como si tener tres esposas al mismo tiempo no fuera suficiente problema.

— ¿Tu lo apruebas?

— ¿Aprobarlo? Es completamente irrelevante, comprendo la situación en la que está tu hijo, es el único Potter que existe, necesita desesperadamente aumentar su clan, si quiere que este pequeño reino sobreviva. Sé que estas enfadada por las decisiones que tomo tu hijo, pero te aseguro que hiso lo mejor que pudo, así que ya es hora de que lo superes y tomes las riendas de tu vida.

Las palabras de Minerva, fueron duras, pero no por eso menos ciertas.

— ¿Me acompañaras a la clínica?

—Por supuesto.

—También llevaremos a Lena, las tres llevan unos días con un ridículo plan para convencerme de hacerme esta operación, el cual me parece que ella está utilizando para ocultar lo mucho que quiere operarse ella misma.

— ¿Y las dejaste creer que te estaban engañando?

—A pesar de que sean reinas siguen siendo unas niñas, quise dejar que se divirtieran un poco. Una mera practica para que aprendieran un poco de trabajo en equipo.

—Lilian Potter piadosa ¿Quién lo hubiera dicho?

—Aunque me divierta molestarlas, les tengo aprecio—dice encogiendo los hombros—, ellas creen que soy la peor suegra que pudieron tener, pero si Dorea viviera, las aplastaría—haciendo un gesto con su mano, como alguien que aplastara un insecto entre dos dedos.

Minerva sonrió un poco, su antigua amiga Dorea le había hecho la vida imposible a Lily, pero ni de lejos había sido tan mala como la pelirroja la recordaba. Por un momento se lamento del destino, de la esposa que tuviera el joven príncipe James en el futuro, si con una sola estaban teniendo todos esos problemas, con cinco suegras al mismo tiempo, sería una verdadera pesadilla.

F245y245y

La última campaña militar había retrasado los planes que habían tenido Sirius y Remus, pero había llegado el momento de retomarlos.

—Iniciemos de nuevo ¿Por qué no debo de enviar una nueva expedición a a América? —pregunta Sirius.

—Ya hemos tenido esta discusión, Sirius, lo peor que podríamos hacer es enviar un grupo, mejor los matamos aquí, y nos ahorramos los viajes.

—Pero tu sobreviviste.

—Fui el único que a sobrevivido, y casi morí en el intento, si no hubiera sido por mi licantropía hubiera muerto, como todos los demás.

Ya habían discutido lo mismo en otras ocasiones, desde que Lupin había regresado al imperio, habían analizado cuidadosamente sus recuerdos, utilizando un pensadero, los habían revivido múltiples veces, no solo lo que había vivido en el continente, sino también la manera en que había escapado, y aquellos que lo habían ayudado a escapar, al menos lo que podía recordar.

—Esta bien, si no quieres enviar una expedición, al menos deberíamos hablar con la confederación.

— ¿Qué planeas decirles? Hola, solo queríamos avisarles que pensábamos romper la barrera que habían estado cuidando durante cientos de años.

A pesar de lo impulsivo que podía llegar a ser Sirius, se daba cuenta de que esa era una muy mala idea. La confederación era muy desconfiada a cualquier injerencia del imperio, o cualquier otro país europeo.

—Claro que no, a lo que me refiero es que si vamos, tendremos más posibilidades de contactar con "ellos".

Seguían sin tener una manera a como referirse a "ellos", Remus había investigado todo lo que había podido, pero aun así no había encontrado mucha información. Hasta el momento, lo que sabía, es que se trataba de los habitantes más antiguos del continente americano, los cuales al ver la llegada de los europeos, y predecir la destrucción de su civilización, decidieron esconder sus más grandes ciudades, en una media existencia, que los mantenía a salvo de cualquier amenaza, ya fuera muggle o mágica. Desde entonces habían permanecido completamente aislados del resto del mundo, convirtiéndose casi en una leyenda, para los habitantes modernos del continente.

—Si ellos te salvaron, creo que estarían al menos dispuestos a escucharnos—era el razonamiento de Sirius, para intentar emprender aquella búsqueda.

—Es una posibilidad, al menos no creo que nos consideren enemigos.

Cuando Lupin había ido al continente americano, solo había tenido la intención de revisar que aquel aislamiento se mantuviera, pero ahora la situación del mundo había cambiado completamente. Durante siglos, el mundo mágico, habían mantenido tres grandes zonas aisladas, en donde habitaban las criaturas más oscuras y peligrosas del mundo, y que habían aprovechado como prisiones para sus peores criminales. Una de las tres había caído, y no tenían ninguna manera de solucionarlo, el polo norte y sus zonas más cercanas eran ahora territorio libre para cualquier criatura oscura, mientras que las otras dos se mantenían, se trataban de lo que una vez había ocupado el imperio japonés, y la otra, la zona sur de América, desde el canal de Panamá, aunque esta fuera mucho más pequeña que su contraparte del mundo muggle. Aunque en teoría no existía una conexión entre los tres lugares, ambos temían un efecto en cadena, que los que habían escapado del norte terminaran ayudando a otros a escapar de sus propias prisiones.

— ¿Tenemos alguna noticia de su congreso? —pregunta Lupin.

—Para nada, o no se han dado cuenta del peligro o lo quieren ocultar completamente.

—Ellos prefieren normalmente resolver sus propios problemas.

—Lo mejor será encontrones ir y hacerlo en secreto, si pedimos su colaboración, lo único que lograremos seria que entorpecieran nuestro trabajo.

—Tienes razón.

La Confederación de Ciudades Estado de América, era el único país del continente, a diferencia del mundo muggle, después de la llegada de los europeos al continente, estos no fundaron países estables, sino una ingente cantidad de ciudades independientes, las cuales durante al menos un siglo habían estado peleando entre sí con intención de dominar todo el continente, hasta que se terminaron uniendo en la confederación, con la intención de mantener a raya aquel extraño mal que vivía en la parte sur del continente. Desde entonces habían fundado un congreso, el cual se encargaba del gobierno del país, sin la existencia de nobleza ni realeza, un gobierno completamente democrático.

—Tendremos que hacerlo de manera oculta—dice Remus.

—Todo lo contrario mi amigo, tenemos la cubierta perfecta, una par de nobles decadentes, divirtiéndose en el Caribe—dice Sirius sonriendo.

—Tienes razón, unas vacaciones no me caerían mal.

V45y4h656j35

El personal de la clínica Weasley –Potter, estaba haciendo su mejor esfuerzo para tener todo preparado, para sus próximos clientes, quienes eran la prometida y la madre de uno de los dueños de la empresa. De alguna manera se había extendido el rumor de que ambas eran bastante difíciles de tratar, así, que no era raro que estuvieran así de preocupados. Los encargados de la tecnología, sabían que debían lograr algo sobresaliente, que estuviera al menos al nivel de lo que habían logrado con la segunda esposa del lord, quien había recibido un servicio superior al que daban al público. A la fecha seguían estudiando todas las notas que había dejado Lord Potter, sobre sus propios experimentos, los cuales habían intentado simplificar. Harry sabia que aquellos técnicos, estaban haciendo un trabajo mucho mas concienzudo, que el que su antigua personalidad había hecho, a pesar de su propia inteligencia, lo que había logrado con Hermione no dejaba de ser un tiro de suerte.

A pesar de que la capital del imperio, era una de las ciudades mágicas mas avanzadas del continente, resultaba realmente extraño, ver vehículos muggles en sus calles, y mucho menos que estos fueran resientes, pues durante los últimos tiempos se habían puesto de moda, algunos vehículos que se usaban en los años veintes en el mundo muggle. Así que seguía siendo todo un espectáculo ver pasar una caravana de todoterrenos negros a través de la ciudad.

— ¿No crees que esto es una exageración? —le pregunto Lily a Minerva, mientras era ayudada a bajar del vehículo, por su siempre solícito mayordomo.

—Ahora que el viejo Chang, controla la capital, las cosas están muy tranquilas, pero estuvimos muy cercas de perder la ciudad, aun hay grupos que quieren desestabilizar el imperio, creo que lo mejor es mantener medidas de seguridad.

De los vehículos habían bajado, más de una docena de legionarios, completamente armados, los cuales se movieron en formación alrededor de las tres mujeres. Aunque Lena no se sentía particularmente cómoda con la compañía, había preferido ir con ellas, pues seguramente serian las únicas que no intentarían intervenir. Lena había considerado pedirles a Pansy y a Hermione que vinieran con ella, pero su relación con ellas aun seguía avanzado, y prefería hacer eso con algo más de intimidad. Aunque no todo salió como lo planeaba, pues termino teniendo a dos pequeñas polizontes, se trataban de Gabrielle y de Layla, quienes habían insistido en acompañarlas, las cuales habían venido de visita a la ciudadela. No entendía porque habían insistido tanto, pues, Layla era demasiado joven para ese tipo de cosas, mientras que Gabrielle, aunque tenía la misma edad, ya rallaba en lo perfecto, seguramente cuando llegara a la mayoría de edad, simplemente le sellarían para evitar que envejeciera.

— ¿Cómo te fue en los análisis? —le pregunto Minverva a Lily.

—Por poco, pero califique apta, por lo que me explicaron, siguen mejorando el tratamiento, se hubiera venido, cuando te lo hicieron a ti, yo no hubiera sido aprobada.

— ¿Ya decidiste lo que quieres?

—No he pensado demasiado al respecto, pero con retomar la imagen que tenia antes de que todo esto iniciara seria agradable.

—Podrías mejorar en lo que quisieras.

—Prefiero algo más tranquilo, tal vez me reduzca alguna talla.

— ¿Sabías que está permitido divertirse? —dice riendo

— ¿Tu te diviertes mucho? —con curiosidad.

—Sin exageraciones, pero, me gusta disfrutar de mi retomada juventud.

Casi llegando, se habían separado, mientras que los soldados permanecían en las entradas del edificio. Aunque en un principio, se trataba de una clínica, poco a poco se había convertido en una especie de combinación entre, hospital, spa y hotel. Las mayores, decidieron ir a tomar algo al bar, mientras que las dos más jóvenes, fueron a disfrutar de la piscina, mientras que Lena, fue directamente a hablar con los sanadores.

— ¿Por qué insististe en venir? —le pregunta Gabrielle a Layla.

— ¿Quería ver su alberca?

—La que tenemos en la mansión es más grande.

—Esta bien, la verdad es que quería ver un poco más del mundo mágico, desde que llegue, solo he estado en la ciudadela o en el colegio.

Obviamente Gabrielle le creyó, a pesar de que tenia apariencia casi adulta, era por mucho más inocente que su amiga. Mientras jugaban, Layla no pudo dejar de notar, como los empleados del lugar la miraban, no era exactamente su culpa, apenas estaba aprendiendo a controlar su poder velaa, y si no se concentraba podía descontrolar su poder.

Mientras esto pasaba, Lena había ido directamente a la zona de las cirugías, en donde estuvo viendo largamente una imagen mágica idéntica a ella misma, aunque esta se encontraba completamente desnuda. Realmente nunca había sido particularmente consciente de su aspecto, pero ahora era demasiado consiente de cualquier detalle. Su cuerpo estaba en la mejor forma posible, y tenía numerosas cicatrices que se había ganado durante su carrera militar, las cuales decidió cambiar. Con un movimiento de su varita mágica, desapareció cada una de las cicatrices, luego procedió a moldear un poco su cuerpo, decidió quitar algo de musculatura, para tener curvas más suaves, lo cual no alteraría su fuerza, sino solo su apariencia. Su rostro, continuaría siendo prácticamente el mismo, solo un cambio menor. Su cabello, decidió alaciarlo completamente, y hacerlo crecer, normalmente lo llevaba hasta los hombros, pero aquella magia, lo volvió prácticamente imposible de despeinar, así que se podía dar el lujo de algo mucho más vistoso, quedaría, como una cascada de fuego hasta el final de su cintura. Sería un buen cambio, pero tampoco tan exagerado, como el que habían tenido Hermione y Pansy.

En otra habitación, Lily y Minerva hacían algo parecido, aunque en su caso, ambas tenían ya un par de copas encima. Entre broma y broma, fueron alterando el reflejo mágico. Si las bebidas que les estuvieron dando, no hubieran sido tan fuertes, tal vez, el cabio no hubiera sido tan drástico, pero el cantinero, estaba demasiado distraído, desde una ventana había quedado embobado viendo a una rubia impresionante en bikini. Todo el personal estaba acostumbrado a ver hermosas mujeres en la clínica, pero aquella joven, era algo muy especial. Pero no fue lo único que fue alterado por las dos jóvenes, hubo otro accidente extraño, el cual tal vez se debía a que no estaban acostumbrados a recibir invitados tan jóvenes.

Algunos de los técnicos habían escuchado el rumor de que una supermodelo, había llegado de visita a la clínica, así, que en pequeños grupos buscaron escusas para pasar lo más cercas posible, entre ellos estaba el que se encargaría de colocar los datos de las operaciones en las maquinas, quien en realidad no debería de estar en ese lugar, pues ya tenía los datos de Lena preparados, y ella ya se debía estar preparando para entrar en el capullo,

Todo sucedió de una manera extraña, Gabrielle y Layla, habían estado jugando con una pelota en la piscina, pero en un momento Layla se sumergió en el agua, su compañera sabia que algo iba mal, pues siempre que su amiga ponía esa expresión malvada en el rostro, algo extraño ocurría, con un movimiento extraordinariamente velos, se acercó como si de un tiburón se tratara, la rodeo un par de veces, desorientando a Gabrielle, hasta que decidió por fin atacar, con un movimiento rápido, logra arrebatar la parte superior del bikini de la rubia, el cual por sí mismo ya tenía problemas para mantenerse en su lugar. Lo cual funciono como una bomba en el lugar, pues por el susto, hiso que su aura velaa se expandiera por todo el lugar, cuyos efectos incluyeron que el técnico encargado de los datos de Lena callera a la alberca, o que Lily y Minerva, sufrieran un estallido hormonal y terminaran haciendo un verdadero caos con sus propios datos.

G42hgweh24hwrethw

Durante una temporada, Harry había estado trabajando casi exclusivamente en la capital, así que tenía que ponerse al día antes de iniciar con sus próximos viajes, algo de lo que estaba particularmente entusiasmado, pues ni en su anterior vida, había hecho viajes fuera del país (aquel secuestro que había vivido en este mundo, no podía contar como viaje de ninguna manera). Para discutir los últimos acontecimientos en la ciudadela, se había reunido con Ron en su oficina, mientras que Harry estaba sentado atrás de su gran escritorio, Ron, había triado una silla que coloco a lado del escritorio, mirando hacia Harry y a la ventana.

El primer asunto en la agenda, fue el asunto de la boda del militar con la ciudadana de Nueva Roma.

—Yo no tengo ningún problema con la boda—fue la respuesta de Harry.

— ¿Y la ciudadanía para el chico?

—Hablare con él y ya veremos que decido—sin darle tanta importancia.

A pesar de lo descuidada que parecía su respuesta, la verdad era que ya lleva va un tiempo pensando que eso ocurriría tarde que temprano. Al principio Ron no estaba seguro sobre todo el asunto, pero confiaba en el juicio de Harry, sabia de sus habilidades mentales, y que no podía ser engañado,

—Este sería solo el principio—continua Ron—, tenemos más de dos docenas de solicitudes de ciudadanía.

— ¿De los soldados muggles?

—La mayoría, pero también llego un grupo de enanos.

— ¿De dónde salieron esos enanos? —intrigado.

—Son veteranos de la campaña en el norte, los conocimos cuando se retiraban.

—Los recuerdo, habían ido a apoyar a los gigantes, cuando Voldemort los tenia sitiados.

—Lugo los aplasto y nosotros los sitiamos a él. El caso es que los sobrevivientes del ejército están intentando regresar a sus países, y no todos lo han logrado, muchos siguen desperdigados por todo el imperio.

— ¿Y qué ocurre con los enanos?

—Según me han explicado, los enanos decidieron cerrar sus ciudades más importantes, así que los que vivían en la superficie, quedaron completamente separados.

— ¿Crees que sean de fiar? —pregunta Harry.

—Yo diría que si, además de que el jefe de los orcos los respalda. Siempre ha existido una rivalidad entre duendes, orcos y enanos, sobre quienes son los mejores herreros, opino que nos convendría mucho que se quedaran.

—Ya hablare con ellos, pero ahora continuemos con los muggles americanos ¿Qué está ocurriendo?

—Todo el grupo americano fue descartado por su gobierno, así que no pueden regresar, por lo que averiguamos, el capitán Ventreta de la guardia suiza les ofreció unirse a la organización, lo cual también les daría la ciudadanía romana, o tal vez la italiana.

—Un momento, si es la guardia suiza, ¿Por qué no se vuelven ciudadanos de Suiza? —con curiosidad

—Tendrías que ser católico para entenderlo.

—Olvida que lo pregunte, mejor dime, porque no todos se unen a la guardia.

—Es una organización religiosa, casi como si fueran monjes, y son un grupo exclusivamente masculino, así que las mujeres están quedando en un limbo legal.

— ¿Desde cuándo usas palabras como limbo legal?

—Se le ocurrió a Cho.

—Ya lo suponía—riendo.

—Son buenas en su trabajo, y necesitamos ayuda, creo que podríamos emplearlas en la legión.

—Tienes razón, me interesa que Harper se nos una, necesito quien nos ayude a hablar con los muggles.

Esto parecía francamente una manipulación de parte de la magia, para ayudarlo en su misión, lo cual no dejaba de incomodarlo, pero de todas maneras no estaba dispuesto a desperdiciar la oportunidad.

— ¿Ya decidiste quien viajara? —pregunta Ron.

—Lena y mi madre se adelantarán a San Petersburgo, la señora Parkinson también deberíais con ellas, será mayormente protocolo, y ella es una verdadera experta, mientras que Hermione y yo vamos a Roma. Pansy tendrá que quedarse como regente del reino, aunque creo que Hermione regresara casi inmediatamente.

— ¿A dónde iré yo?

—Lo mejor será que vayas con mi madre a Rusia, es más peligroso, nosotros iremos al lado muggle.

—No me gusta, pero comprendo porque lo haces.

—Le pediré al Papa un autógrafo en tu nombre—dice burlándose.

—Lo que me preocupa es que no te sepas comportar con su santidad.

— ¿A qué te refieres? —extrañado.

—A que termines teniendo sexo con Hermione en plena capilla Sixtina.

—No seas ridículo.

—Hasta donde sé, en este momento Pansy está haciéndote sexo oral debajo del escritorio.

—No seas ridículo, nosotros no hacemos eso.

— ¿En serio? —con una ceja levanta en pleno gesto de escepticismo.

—Esta bien, pero no lo hacemos con amigos presentes.

—Eso ya es algo. Por cierto ¿piensas llevarte a Percy?

—Definitivamente, lleva semanas estudiando las leyes del país.

— ¿Sigues con la idea de la embajada? —escéptico.

—Es solo el primer paso.

—Tu tienes un plan enorme—le cusa Ron—, y nosotros a duras penas tenemos destellos de lo que quieres conseguir, tengo una pregunta ¿tus mujeres saben que estas buscando?

—Cada una sabe una parte de lo que busco.

— ¿Por qué lo haces?

Harry medito unos momentos mientras pensaba cuidadosamente su respuesta.

—Quiero salvar al mundo, Ron, pero para hacerlo tengo que ir mucho más lejos, no solo se trata de ir y derrotar al malo de turno, tengo que cambiar al mundo.

—Tú sabes que yo no escapo de ninguna pelea, pero creo que deberías de informarnos a los demás si piensas revolucionar el mundo.

—Hermione se encarga de las finanzas, tú te encargas del ejército, yo preparo la tecnología que cambiara el mundo, pero ninguno de los tres estamos listos para lo que estoy buscando.

—Tienes razón, yo no quiero saber las finanzas del reino, pero sé que tenemos enemigos, que yo no conozco y que tu sí.

—No lo conozco, pero sé que existe.

—Eso es muy vago.

—Esta bien, pero necesito que esperes un poco más, necesito encontrar información que me falta, si te diera la información que tengo solo estarías buscando sombras, te prometo que cuando regrese de Roma, reuniré de nuevo al círculo interno, y les explicare todo.

—Esta bien—rindiéndose—, solo espero que tengamos suficiente tiempo.

23t2g4524rg24g

Los viajes los llevarían a cabo a través de medios muggles, los cuales, aunque más lentos, serian en teoría más seguros. Lelio se había encargado de contratar dos aviones privados, operación que se había llevado a cabo a través de la empresa minera, que se encontraba del lado muggle de donde estaba la ciudadela, era una de las pocas empresas muggles que aun poseía, las demás (principalmente petroleras y de otros energéticos), habían ido siendo liquidadas, para poder financiar el proyecto del reino y sus nuevas empresas. Esto lo hicieron para evitar que el nombre de Harry o el de Hermione aparecieran, debían de tener cuidado con sus identidades muggles, que estaban registradas en sus gobiernos.

La previsión no era para nada algo exagerado, Harry sabía perfectamente, que también tenían enemigos en ese otro mundo, aunque de estos hacía mucho tiempo que no tenían noticias, lo último que sabían, y era solo una suposición, era que habían enviado un grupo de extracción, para encontrar muestras del virus inferi, lo cual lo tenía realmente preocupado pues ahora podían tener acceso a una de las armas más peligrosas jamás creadas en el mundo mágico.

Claro que no eran los únicos que tenían dicha arma, en teoría Voldemort, seguía poseyendo una cantidad desconocida de virus, lo cual lo convertía en un peligro aun mayor, aunque de momento parecía renuente a utilizarlo. Además de ellos, Hermione se había encargado de de analizar las muestras que se habían conseguido, habían encontrado bastante información, pero ninguna le había proporcionado ningún tipo de cura.

—Esto es realmente peligroso—le informo su madre.

— ¿A que se refieren? —les pregunto preocupado, sobre todo al ver las expresiones que su madre y su esposa tenían.

—Mejor empezamos desde el principio—dice Hermione—, tal como sospechábamos, se trata de un virus, como el que te podrías encontrar en cualquier enfermedad, pero este tiene cualidades mágicas que resultan únicas en su tipo, al entrar a un cuerpo vivo se reproducen a una escala y velocidad inimitable, se necesitan desde una hora hasta solo unos minutos para que un cuerpo este completamente infectado.

Mientras le explicaban, habían hecho aparecer algunas imágenes proyectadas en la pared, en las cuales se encontraban datos sobre la velocidad, e incluso imágenes reales del virus, y como estos devoraban las células vivas.

—Cuando la conversión es completa, el ser, pierde completamente su conciencia, y se convierte en solamente una maquina, que lo único que le importa es cumplir su instinto más básico, alimentarse—continua Lily.

—Nada los detiene y nada les importa, avanzaran a través de una lluvia de flechas si es necesario.

En las imágenes proyectadas, también pudieron ver las fotografías que habían tomado Cho y su equipo sobre aquellas criaturas.

— ¿Cómo se transmite?

—Suponemos que Voldemort, tiene alguna manera de extenderlo por el aire, pero solo es una teoría, de momento, de lo que estamos seguras es de que se requieren fluidos para que haya una infección, saliva o sangre son la mejor opción.

— ¿Me estás diciendo, que realmente los inferis, son zombis?

—Es una buena manera de describirlo—dice Hermione, intentando verse lo más sería posible—, suponemos, que alguna descripción de los inferis, llego a algún muggle, ya fuera un squib o un nacido muggle, hay demasiadas variables, y que, de boca en boca, se creó el mito de los zombis.

—Es ridículo—dice Harry, empezando a sufrir un dolor de cabeza—, ¿alguna cura?

—Como era de esperarse, no encontramos ninguna—dice Lily—, tú amiga extraña, también analizo nuestros datos, y no pudo encontrar nada.

—Quisiéramos consultar a más expertos, pero sería algo lento, no podemos confiar en cualquiera, mucho menos con algo tan peligroso como esto.

Su amiga extraña, seguramente se refería a Luna, lo cual no le gusto en lo más mínimo. Era conocimiento popular, que Hermione era una de las mentes más brillantes del país, pero Harry, sabía que existía una que estaba incluso por arriba de ella, y esa era Luna, si no fuera por sus excentricidades, ya la hubieran reclutado las empresas medi-magicas del imperio. Si no fuera una mente privilegiada, los Ravenclaw nunca la hubieran apoyado, a pesar de su fama de loca. Si ella también había fallado en encontrar una cura a aquel virus, había pocas esperanzas en que cualquier otro lo encontrara, al menos en el mundo mágico.

—En realidad solo pudo analizar los datos que nosotras obtuvimos, espero que, durante nuestro viaje, ella pueda venir y utilizar este laboratorio, tal vez pueda ver algo que nosotras no vimos.

Existía la posibilidad de consultar expertos muggles, pero su visión seria parcial, al igual que los expertos mágicos, ellos solo verían la parte científica, mientras que los otros solo podían ver la parte mágica. En eso recaía lo que él pensaba era el éxito que habían tenido, pues ni Hermione ni el habían tenido ningún conflicto en mesclar ambas tecnologías.

Estaba considerando crear un pequeño laboratorio, en donde pudiera reunir expertos de ambos mundos, sería algo realmente complicado, pero si invertía el suficiente dinero, podrían conseguir resultados. Lo primero seria convencer a Luna de que acelerara sus estudios para que pudiera unirse a la organización de tiempo completo. Además de que era tiempo de que se empezará a preparar para su candidatura como congresista en el congreso, lo cual le abriría la puerta al ministerio de salud, el cual hasta donde él sabía era el objetivo de la rubia.

Ese era el tipo de pensamientos que ocupaban la mente de Harry, mientras esperaba en el aeropuerto que llegaran todos los que viajarían con él, a pesar de ser el rey de un país, había sido el primero en llegar. Se encontraba esperando en la pista de aterrizaje, acompañado por su guardia personal, los cuales se habían tenido que disfrazar con ropa muggle, era obvio que se encontraban realmente incómodos, con aquellas ropas, sobre todo sus compañeros orcos. El único que parecía completamente preparado para pasar desapercibido en el mundo muggle, era Percy Weasley, quien vestía un sobrio traje oscuro, cualquiera que lo viera pensaría que estaba preparado para una reunión de negocios en cualquier momento.

— ¿Tienes todo preparado, Percy?

—Claro que lo tengo, por eso me pagas tanto—serio, se acomodo los lentes.

—En ese caso espero que estés listo para lo que se viene.

— ¿El capitán Ventreta no nos acompañara?

—Tomo un vuelo comercial muy temprano, para preparar nuestra llegada.

— ¿Ron nos acompañara? —curioso.

—Lo deje en la ciudadela, intentando apurar toda la salida, pero, él ira a Rusia a preparar todo.

— ¿Lo dejas intentado que tu madre, tu esposa y tu prometida salieran a tiempo.

—Sí.

—Y dicen que yo soy el cruel.

A lo lejos pudo ver los todoterreno negros, con el escudo de Nueva Roma en los lados, idénticos a los que los habían traído a aquel lugar. Del primero en llegar, bajo, una pelirroja despampanante, su figura era de reloj de arena, con caderas pronunciadas, y pechos más que generosos, vestía un vestido verde manzana, y un gran sombrero blanco, su rostro era hermoso, pero se veía cierta edad, la cual era acompañada por un joven elegantemente vestido, el cual parecía bastante desconcertado. La mujer era la madre de Harry, la cual había recuperado su apariencia hacia muy poco tiempo, y parecía estar disfrutando de su nueva oportunidad. El joven que la acompañaba era su antiguo ayudante, y actual mayordomo personal, el cual seguía sin acostumbrarse a la renovada apariencia de su protectora, la cual se había convertido en el perfecto ejemplo de MILF. Harry, lo único que deseaba era que no terminara con un padrastro más joven que él.

— ¿Por qué tardaron tanto? —le pregunto Harry.

—No todos los días se viaja a otro país, de hecho, me sorprende que llegaras tan pronto.

— ¿Ya te acostumbraste a tu renovación? —le pregunta, haciendo tiempo.

—Es agradable, ni siquiera sé porque espere tanto.

— ¿Piensas dejarlas en paz una temporada al menos? —le pregunta refiriéndose a sus esposas.

—Creo que se lo merecen, se esforzaron mucho en convencerme—le guiña un ojo a alguien atrás de Harry, el cual Harry estaba seguro que era Smith—, además de que estoy ocupada en otras cosas.

—Prefiero no enterarme.

— ¿Realmente te molesta tanto? —de pronto preocupada.

—En realidad no, solo ponme algo de atención a mí también.

—Siempre serás mi número uno—antes de darle un beso en la mejilla.

Poco después, llego la camioneta de Hermione, la cual de hecho había llegado manejando, Harry estaba seguro de que lo había hecho porque quería llegar lo más rápido posible, y la cara que tenían sus guardias daban fe de la manera extrema en la que manejaba la castaña. La joven madre se había labrado una reputación de verdadero peligro al volante, a menos claro está que fuera acompañada por el pequeño príncipe, pues en ese caso, manejaba con las intermitentes encendidas, y con el mínimo de velocidad. Mientras que la apariencia de Lily era asombrosa, la de la joven reina era muy diferente, era algo mucho más artificial, pero a la vez mucho más impresionante. Con su ajustado vestido blanco, mostraba su escultural figura, sobre todo su pecho, el cual, para sorpresa, y disfrute de su esposo, había crecido considerablemente debido a su embarazo, algo que, debido a sus operaciones mágicas, seguramente sería algo permanente.

— ¿Por qué tardaste tanto?

—Había muchas cosas que debía discutir con Pansy y con los elfos.

—Recuerdo haber tenido platicas bastante largas sobre cómo debían cuidar a James, ¿realmente quedo algo pendiente?

Harry se arrepintió de hacer esa pregunta, pues su esposa, se extendió particularmente en cada uno de los cuidados que debían tomar con el pequeño príncipe.

—Yo tampoco quiero dejarlo, Hermione, pero esto también lo hacemos por su seguridad.

—Claro que lo entiendo, recuerda que yo me ofrecí para ir. Solo que es realmente difícil.

—En el peor de los casos, en un par de semanas estarás de regreso en la ciudadela, James, y lo podrás seguir consintiendo.

—Mientras no derribe la ciudadela.

—No te preocupes, Pansy sabrá que hacer.

Del último grupo en llegar, bajo otra pelirroja, se le veía algo incomoda, como si no supiera cómo moverse adecuadamente con su cuerpo. No era para menos, su cuerpo resultaba casi completamente diferente al que tenía hace solo unos cuantos días. Su cabello, el cual había llevado normalmente hasta el hombro, había crecido hasta su cadera, lo cual hacia parecer una cascada de sangre, su piel anteriormente bronceada por la vida al aire libre, se había limpiado completamente, no solo del bronceado, sino también de cualquier tipo de cicatriz e imperfección. Sus músculos habían desaparecido, dándole una apariencia mucho más delicada. Su figura había cambiado drásticamente, paso de tener un cuerpo atlético, a uno específicamente diseñado para la seducción, sus piernas eran interminables, y sacudía la cadera de una manera hipnótica, sus pechos eran tan grandes como lo habían sido los de Hermione antes de su embarazo. Vestía un diminuto vestido negro, con un gran escote, y grandes lentes oscuros.

—Tardaron bastante—le acuso Harry sonriendo.

—Aun no me acostumbro a caminar encima de estos sancos—dice a modo de escusa.

Harry sabia, que su prometida estaba mintiendo, la magia de la cirugía que le habían hecho, era idéntica a la que tenían Hermione y Pansy, y que estaba completamente cómoda con su nuevo calzado, y que si quisiera podría pelear con la misma habilidad de siempre.

—La operación aun está fresca, creo que podríamos hacer alguna modificación si quieres—le vuelve a ofrecer Harry.

—Inténtalo y cancelare la boda—seria.

— ¿Estas feliz con ese accidente? —a pesar de que era algo que habían discutido, seguía curioso con su actitud.

—En base fue algo que yo decidí, esto es solo una versión mucho mas exagerada, en realidad me gusta cómo me veo, y ahora que no existe diferencia entre todas, esto será más sencillo.

— ¿Es de nuevo esa extraña competencia que tienen las tres?

—Ciertamente ¿realmente quieres intervenir?

—Ni hablar, ustedes son adultas, pero me preocupa que harán Gabrielle y Layla.

— ¿Realmente has visto detenidamente a Gabrielle? Lo único que necesita es tiempo, y seguramente nos dejara a las tres atrás, mientras que Layla, no parece realmente interesada, pero estoy segura de que cuando llegue el momento tomara su propia decisión, tal como lo hemos hecho las demás.

Harry estaba seguro de que nunca entendería completamente a sus esposas, solo agradecía su vida, que le había dado la compañía de tres mujeres-muñecas, no sería él quien se quejara.

Por ultimo llegaron varios vehículos juntos, del primero bajo Ron completamente atareado, de los demás, los guardias empezaron a bajar maleta tras maleta, tantas que parecía algo interminable.

—En nombre de Merlín y Morgana, ¿Qué pude haberte hecho como para que me castigaras de esta manera? —se queja Ron, antes de que siquiera, Harry le preguntara por la tardanza.

—No exageres tanto, Ron.

— ¿Qué no exagere? Perdí la cuenta de las veces que tuvimos que regresar porque alguna olvido uno de sus zapatos, estuve a un paso de bajar a tu madre, ponerla en mis rodillas y azotarla.

— ¿Fue tan terrible? —intentando borrar extrañas imágenes de su mente.

—Fue peor. Hermione regreso a despedirse de James al menos cinco veces.

—Pero si ya nos habíamos despedido juntos—sorprendido.

—A mi no me lo preguntes, fue una locura.

—Te deje una caja de botellas de vodka en el avión, para que te pongas en ambiente.

—Eres el mejor jefe del mundo—viendo la marca de la caja que cargaba uno de los soldados.

Este viaje sería el fin de una etapa y el principio de una nueva. Harry tuvo la sensación de que estaba a punto de dar un paso realmente importante, se pregunto si se trataba de ese tipo de premoniciones que a veces le daba la magia, no es que fuera algo como lo de Layla, ni nada por el estilo, pero de vez en cuando podía presentir que estaba frente algo realmente importante. Su reino por fin estaba razonablemente establecido, y estaba por expandirlo, la embajada en el mundo muggle, le daría acceso a tecnología y negocios que no estaban a su alcance en el mundo mágico, mientras que cuando fuera a Rusia, podría negociar con uno de los países más poderosos del mundo mágico, además podría hablar por fin con otro hechicero omega y discutir el futuro del mundo.

245y324g34tyh

Layla estaba satisfecha con el resultado de su visita a la clínica, tanto que se había premiado con una buena dotación de sus dulces favoritos, los medi-magos le habían preparado una dieta especial, la cual tenía en cuenta su desmedida necesidad de azúcar para el funcionamiento de su cerebro. Claro que Gabrielle estaría enfadada con ella algunos días, pero había valido la pena, aunque aun le dolía un poco la bofetada que le había dado. Cualquiera pensaría que lo que había hecho era algo diminuto, un mero capricho de una adolecente problemática, pero los demás no podían ver el futuro como ella lo veía.

Eran pocas las veces que intervenía como aquel día, la mayoría de las cuales habían sido para proteger su propia vida, después de su fuga de aquella oscura organización. La mayoría de sus profecías se las explicaba directamente a Harry, pero en otras debía intervenir de una manera diferente, más directa. Aun podía ver ese nefasto futuro, ahora era lejano, pero seguía existiendo, había visto a la ciudadela caerse a pedazos, perdiéndose en el olvido, pero de nuevo había regresado a un futuro luminoso. Se encontraba perdida entre las ruinas dela ciudadela, hasta que pudo regresar a otro futuro. Esta debía de ser la visión más lejana que había tenido en toda su vida, podían ser décadas en el futuro. Se encontraba en la zona más privada de la mansión, se trataba del calabozo que usaba Harry para jugar con Hermione y Pansy, en realidad solo se había colado una vez, en compañía de Gabrielle, pero le había bastado para no olvidarla jamás, en una de las paredes, pudo ver cinco jaulas de tamaño humano, en el tiempo actual solo habían dos, pero ahora habían cinco, y cada una era diferente, la más pequeña estaba hecha de metal bruto, como si fuera un antiguo calabozo, Layla supo inmediatamente que se trataba de la de Hermione, a su lado se encontraba una mucho más elegante con decoración de flores de metal, era de una apariencia casi delicada, supo que era de Pansy, esas eran las únicas que existían en su verdadero tiempo, la tercera era algo más grande, y tenía una apariencia más adecuada para un animal, supuso que era de Lena, debido a su altura, la cuarta era dorada, y estaba decorada con una flor de lis, su elegante decorado le recordaba a Gabrielle, por ultimo había una quinta jaula, con un decorado barroco, el estremecimiento que experimento fue la señal más clara para dejarle claro que esa era su jaula.

De golpe fue transportada a otra zona de la mansión, debía ser el despacho de Harry, donde pudo ver a dos niñas discutiendo, una de cabello negro y otra de cabello rubio. Hasta que puerta del despacho se abrió, de la cual salió Harry, pero no él que ella conocía, sino el que llegaría a ser, seguía siendo igual de alto, pero más musculoso, su cabello había empezado a encanecer, aunque ahora lo tenía más ordenado que en su juventud, sus rasgos se habían vuelto más duros, y tenía unas cuantas arrugas que indicaban su edad, llevaba barba cerrada que le daba una imagen de mayor autoridad.

— ¿Qué ocurre, niñas? —les dice Harry, a ambas niñas, sin ver siquiera a Layla.

—Mama Layla dice que me voy a casar con Frank—dice la niña rubia, la cual era la más pequeña de las tres.

— ¿Qué les he dicho sobre hablar con Layla? —pregunta Harry cansado.

—Nos explicaste, que no debíamos preguntar nada del futuro, estimado padre—dice la niña de cabello negro, con expresión solemne en su pequeño rostro.

—Espero que aprendan la lección, pero no creen que son demasiado jóvenes para discutir estos temas.

—Opino lo mismo, honorable padre—dice la niña de cabello negro, que, por su expresión seria, era obvio que se trataba de la hija de Pansy, pero hermana mayor Anastasia, estaba hablando de su prometido…

—Ahora entiendo, pero deben entender que ella es mayor, y que ella decidió con quien casarse, aun faltan muchos años para que ustedes decidan con quien casarse.

— ¿Entonces no debo casarme con Frank? —dice la rubia dejando de llorar.

—Te casaras con quien quieras casarte, además, de que Frank está demasiado ocupado aprendiendo a caminar para que lo molesten con estas cosas, ¿Por qué no buscan a Gabrielle y le piden unas galletas?

Las dos niñas celebraron la idea de su padre, cuando se van llega otra persona, esta vez se trataba de un joven, tan alto como Harry, con cabello castaño peinado hacia atrás, y con ojos verdes.

— ¿Le volvieron a preguntar algo a mama Layla?

Por la expresión de Harry, supo que había pasado un tiempo desde la última vez que había visto al joven.

—Ya sabes lo que ella siempre dice.

—Nunca preguntes algo que no quieras saber.

— ¿Cuándo llegaste, hijo? —le dice después de abrasarlo.

—Acabo de llegar.

Ese debía de ser el bebe James, aunque por lo que podía ver en ese futuro debía de estar en los inicios de sus veintes. Por lo que podía ver se había convertido en un heredero digno a la corona de Nueva Roma.

— ¿Ya viste a tus madres?

—No, ¿debería intentar escapar antes de que me encuentren?

—Solo si no has decidido con quien te vas a casar.

— ¿Es que no las puedes controlar?

—Hago lo que puedo, pero ellas saben lo que quieren y no piensan detenerse hasta obtenerlo, yo que tú me apresuraba y escogía, antes de que decidan tomar el asunto en sus propias manos—la sonrisa con la que lo dijo, indicaba claramente que estaba igual de entusiasmado que sus esposas por la próxima boda de su primogénito.

—No me digas que ya escogieron a alguien—escandalizado.

—Claro que no, solo estamos apostando un poco por cuál será la elegida.

— ¿Quién va a la cabeza?

—La señorita Black, la cual debo decir que también es mi favorita, aunque también tengo bastante aprecio por la señorita Scamander.

— ¿En qué momento mi vida se convirtió en un reality show? —se lamenta.

—Yo que tú me apuraba, o terminaras en medio de una presentación para elegir a tu futura esposa.

—Tienes razón—imaginándose un espectáculo con finalistas y publico—, de todas maneras ya era hora de terminar con todo esto.

— ¿Ya decidiste? —sorprendido.

—Mas o menos, la verdad es que estuve hablando con ambas…

Layla sonrió al escucha la última parte de la conversación entre padre e hijo, mientras regresaba a su verdadero tiempo, mientras tanto se sintió aún más feliz con el resultado de su trabajo. Estaba segura de que no podía encargarse de que todo saliera bien, pero ese tipo cosas, eran su especialidad, había ayudado un poco a que la relación entre la familia mejorara. Contra el mundo Harry se las podía ingeniar de una manera u otra, ella solamente se limitaba a facilitar un poco su camino, y en esta ocasión a afianzar las bases de su vida, seguramente nunca nadie sabría lo que ella había hecho, pero los resultados eran más que recompensa para ella. Si no hubiera intervenido, la relación entre las esposas de Harry se hubiera quebrado, y este hubiera tenido que tomar un bando, lo cual hubiera arruinado la familia, todo eso condimentado con Lily Potter, esparciendo su veneno entre ellas, hubiera terminado rompiendo la familia, detalles diminutos que podrían derrumbar a Nueva Roma, pero que ahora fortalecían sus cimientos.