A pesar de los años transcurridos, desde que Tonks se había graduado del colegio, continuaba manteniendo reuniones con sus antiguos amigos, no con la frecuencia que quisieran, pero de vez en cuando se reunían para ponerse al tanto de sus vidas, ella y Vector, habían sido las primeras en llegar, ambas venían desde el mismísimo Hogwarts, donde enseñaban, a pesar de las ausencias de Tonks.

El bar en el que se habían reunido, no era nada impresionante, frecuentado normalmente por aurores y funcionarios del gobierno, el cual llevaban años visitando. Fabricaban su propia cerveza, la cual se había vuelto famosa en toda la capital, lo malo era la tremenda tendencia a las peleas que había en sus asistentes más asiduos, aunque por eso también era el lugar favorito de Tonks.

— ¿Les vas a decir lo de tu pelirroja?

—Ahora que ya es mayor de edad, no creo que haya mayor problema.

— ¿Incluso a Charlie?, ya sabes como son, estoy segura de que tarde que temprano se les va a soltar la lengua.

—Él ya lo sabe—dice Tonks, con el rostro con un todo verdoso, que no podía ser normal—, me envió un vociferador, cuando se entero.

— ¿En serio?

—Si, luego me envió otro para felicitarnos, por un día entero, realmente temí, que viniera montando un dragón para hacer que me devorara.

Mientras el resto de sus amigos llegaban, Tonks noto algo extraño en varios de los presentes, muchos de ellos llevaban en sus abrigos o capas, águilas bordadas, no eran iguales entre si, como si fueran reproducciones de algo que habían visto.

—Se trata del águila imperial—dijo una de las camareras—, muchos de los sobrevivientes de la campaña lo han estado usando.

Tonks al igual que su mejor amiga, habían estado casi completamente aislada en el colegio, así que ninguna se había esperado ese tipo de reacción de parte de la población.

—Normalmente son inofensivos, pero de vez en cuando se pelean con los supremacistas, o con cualquiera que quiera problemas. Muchos se emborrachan

La joven ex auror, no tenía idea de que pensar al respecto, era lógico que muchos de los sobrevivientes de aquella desastrosa campaña, estuvieran agradecidos con Harry y los legionarios, pero esto parecía demasiado. Tendría que informar al respecto, podría no pasar de ser una mera curiosidad, pero podrían lograr algo importante con esa información.

— ¿Realmente quieres seguir involucrada en todo este asunto?

— ¿A qué te refieres?

—Tienes un buen puesto en el colegio, se que la aventura siempre fue lo tuyo, pero tus heridas no fueron cualquier cosa, tardaste meses en recuperarte completamente. ¡Por que no renuncias y continuas como maestra? Cada día se te da mejor—realmente preocupada.

—Llevo mucho tiempo considerándolo, a pesar de que en un principio, lo último que deseaba era volverme profesora, la verdad es que actualmente disfruto mi trabajo, pero debes entender que toda la vida quise ser una auror.

—Ya no trabajas para el ministerio Tonks

—Tienes razón, ya no lo hago, pero lo que hago es igualmente importante, me volví auror, no para usar una placa, sino para proteger a los que no lo pueden hacer por si mismos. Hoy estamos en paz, pero estoy segura de que las cosas empeoraran tarde que temprano, y cuando eso ocurra responderé al llamado.

— ¿Realmente crees que las cosas van a empeorar?

—No soy ninguna experta, pero incluso yo puedo ver el patrón, el ministerio se esta fortaleciendo, los lords mayores están aumentando sus ejércitos, incluso han fortalecido el colegio, en caso de peligro. Siento que la guerra en el norte, solo fue el primer acto.

—Si estas así de convencida, solo espero que te cuides, ya fue muy difícil armarte la ultima vez, no quiero volver a hacerlo.

—Y yo espero no volver a necesitarlo.

A pesar de que hablaron de cosas muy serias aquellas noches, disfrutaron mucho aquella reunión, seguían siendo buenos amigos, después de todos los años que habían pasado.

T245y45ywrt

La llegada de la delegación de Nueva Roma a la capital del sacro imperio ruso, fue un evento formal, fueron recibidos por varias princesas del imperio, en una ceremonia que llevaban a cabo normalmente con los embajadores extranjeros. Oficialmente tanto Lily como Ron, tenían el rango de embajadores plenipotenciarios del pequeño reino de Nueva Roma, no del imperio. En realidad no tenían ningún plan de establecer una nueva embajada. Como tal, ya existía una, que representaba oficialmente al imperio británico, pero en ley y en práctica, Nueva Roma, solo era un estado asociado al imperio.

Después de la bienvenida, fueron escoltados por un destacamento de húsares, hasta uno de los hoteles más importantes de la capital, del cual habían reservado todo el último piso. Inmediatamente al llegar al hotel, Ron y su equipo de especialistas, procedieron a inspeccionar todo el edificio, cuando estuvieron satisfechos, Ron dio indicaciones a los legionarios que los acompañaban para que protegieran la zona que estarían ocupando.

—Pudieron quedarse en el palacio—le recordó de nuevo Lena a Ron.

—Era buena opción, pero no creo que fuera la mejor.

—De momento seguimos siendo simples diplomáticos, pero si nos trasladamos al palacio imperial, todos los reflectores estarían encima nuestro, aunque te parezca extraño de momento es lo más seguro.

Lena estaba de acuerdo con la apreciación que había hecho Ron, simplemente estaba demasiado nerviosa por lo que estaba ocurriendo. La inminencia de su boda era más que suficiente como para abrumarla, pero su situación familiar no era la mejor y nada indicaba que mejoraría. Cuando habían sido recibidos en el aeropuerto, su tía y sus primas a duras penas le habían dirigido la palabra, aunque disfruto bastante las miradas de envidia que le dirigieron sus primas, era obvio que su nueva apariencia no pasaría desapercibida y pensaba gozar cada momento. Para poder ver a su abuela seguramente tardarían días, pero esa misma noche cenaría con sus padres, a los cuales llevaba muchísimo tiempo sin ver, no es que no los quisiera, pero los tres estaban demasiado concentrados en sus respectivos trabajos, mientras que su madre se encargaba del ministerio de salud del imperio, su padre era uno de los generales de la plana mayor del país.

Se encontraba bastante entusiasmada por la reunión, aunque por desgracia sus hermanas menores no podrían asistir, pues se encontraban en el internado mágico del imperio, en el cual ella misma había recibido su educación. Durante los últimos años, sus padres habían cambiado muy poco, su madre tenía un rostro aristocrático herencia de la familia Romanov, era más baja que Lena y parecía haber envejecido muy poco, vestía elegante pero de manera discreta, seguramente había estado en su oficina hasta hace un par de horas, mientras que su padre si que había envejecido, su cabello rojo que ella había heredado se encontraba veteado de blanco, su rostro tenia mas arrugas que la última vez que lo había visto, aunque las intentaba ocultar con su barba. Era tan alto como Harry pero tenía una musculatura más desarrollada, que parecía inmune a la edad. A diferencia de su esposa, este vestía su uniforme oficial, algo tan característico en él, que incluso sus hijas tendrían problemas para reconocerlo con otra ropa.

Cuando ambos vieron a su hija primogénita, no supieron cómo reaccionar, aunque esta ya les había avisado en su última carta sobre su cambio de imagen, nunca se habían imaginado que este fuera tan impresionante, pero en el momento en el que su padre se recupero de la sorpresa la abraso con su gran fuerza y la elevo al menos un pie en aire. Cuando el viejo soldado por fin bajo a su hija, su madre también la abraso con todas sus fuerzas, mientras lloraba por la alegría.

Se habían reunido en un viejo restaurante de la capital, el cual llevaban muchos años frecuentando. Mientras cenaban, intentaban ponerse al día, aunque habían estado en contacto a través de cartas, era muy diferente estar frente a frente.

—Sigo sin creerme que mi pequeña osa, esta por casarse—dijo su padre, con una gran sonrisa en el rostro.

—Hace tiempo que tu pequeña osa es toda una mujer—interviene su madre—, la mayoría de sus primas de su edad ya tienen hijos.

Lena no pudo hacer menos que girar los ojos hacia arriba por el comentario de su madre, la amaba pero la competencia entre su madre y sus tías la exasperaba.

— ¿Aunque mis hijos sean británicos?

—A pesar de eso, amaremos a nuestros nietos—dijo su padre—, sobre todo porque también tendrán la nacionalidad rusa.

Mientras fueran hijas, no habría ningún problema, pero si de alguna manera diera a luz a un varón, las cosas se complicarían, pues lo pondría en línea directa a la corona del imperio. Las historias contaban que el mismo hechicero oscuro Rasputín, había maldecido a la familia Romanov, después de que su plan de apoderarse de la zarina y sus hijas fallara, para que estas nunca pudiera tener hijos varones, la única excepción había sido la de su sobrino, el cual tenía una salud tan delicada que parecía un milagro que aun viviera. La diferencia con sus tías y sus primas, era que Lena, sería la única que había encontrado un esposo que era un hechicero nivel omega, quien con su propio poder, podría saltarse aquella maldición. Debido a esto, comprendía el rechazo de parte de sus familiares, pues muchas de sus primas, quisieran la oportunidad, pues solo existían unos pocos hechiceros omegas en todo el mundo. No descartaba la posibilidad de que alguna de sus primas o tías, intentara convencerlo de que se casara con más de una de las princesas, algo que ya había hablado con Harry y con sus otras esposas, y habían estado de acuerdo de acuerdo en que no sería buena idea, pues haría que Rusia tuviera demasiada influencia en Nueva Roma, aunque Lena fue mucho más drástica en su opinión, pues literalmente había dicho que solo "sobre su cadáver", viviría en un matrimonio múltiple con alguna de sus primas.

—Espero que tu futuro esposo venga lo más pronto posible, para conocerlo al menos antes de la boda.

—Tendremos al menos un mes antes de que llegue—dice Lena, recordando la misión que Harry tenía en Roma—, su madre me acompaño, para preparar la ceremonia.

—Entonces debemos hablar con ella.

— ¿Creen que podamos hablar con la abuela?

La reacción de sus padres fue de incomodidad,

—La zarina está muy ocupada actualmente—dice su padre, sin saber bien cómo explicarlo—, tuvimos que trasladar la línea del frente.

— ¿Avanzamos? —pregunta entusiasmada.

La expresión que pudo su padre fue más que suficiente para Lena para darse cuenta de lo que había pasado, habían tenido que retroceder. Ella literalmente había nacido y crecido en el ejército (su madre le había dado a luz en un cuartel militar, durante una visita a su padre), así que conocía todos los entresijos de las fuerzas nacionales, y comprendía que su abuela poseía uno de los poderes militares más grandes del mundo, y que si los habían obligado a retroceder es que la situación realmente era grave.

—Pudimos detenerlos, pero fue un trecho bastante grande—admite su padre con gesto derrotado—, por desgracia, los chinos perdieron casi el doble. De momento estamos en un punto muerto.

Con el desastre en el imperio británico, había sido cuestión de tiempo para que el Shogun hiciera su movimiento, y cuando lo hiso fue algo digno de verse. La diferencia fue que en este caso, los hechiceros omega no se habían enfrentado, de hecho ninguno de los dos se había movilizado. Lena, entendía porque su abuela no había avanzado, aunque tenían un poder equivalente, ella era bastante mayor que el shogun, y si repetían el resultado que había ocurrido entre Lord Voldemort y Lord Dumbledore, dejarían un caos, sobre todo porque desconocían completamente las fuerzas que ocultaban en el archipiélago.

—Mejor dejemos esto para otro momento—dijo su madre, intentado aligerar el momento—, la guerra está congelada, y tenemos cosas más inmediatas con las cuales ocuparnos, como organizar una boda.

A pesar de la agitación en el mundo, seguían teniendo sus propias vidas, y estas no se iban a detener, seguía valiendo la pena vivir a su manera.

8h8087h0ih0

Para el momento de la llegada de la comitiva de Nueva Roma a Italia, el clima parecía perfecto, si no tuvieran tanto trabajo que hacer, seria un momento perfecto para la luna de miel que nunca habían tenido, por lo cual no se resistieron a tomar algo de tiempo para pasarlo a solas, lo cual no dejaba de sorprender a sus anfitriones, considerando la importancia de ambos, las personas tendían a olvidar lo jóvenes que eran.

Se habían hospedado en un hotel de lujo cercano a la entrada a Roma, se les había ofrecido lugar en el interior, pero estos lo habían rechazado, preferían mantener mayor libertad.

Hasta el momento, Harry solo se había reunido con varios cardenales y con el concejo de capitanes, en dichas reuniones habían logrado acordar la creación de la embajada, algo que a las oficinas británicas no les había hecho la menor gracia, sobre todo porque esta tendría autoridad doble, pues funcionaria en ambos mundos. Los dos mundos eran parecidos, pero no eran exactos, la ciudad de Roma en el mundo mágico no existía como tal, era solo una ciudad estado más del reino de Italia, el cual era dirigido por su propia nobleza, pero con una tremenda influencia de parte del Vaticano muggle.

Harry envió a Percy a hablar con los nobles en el mundo mágico, mientras que Hermione encontraba un edificio en el mundo muggle, el cual pudieran usar como oficinas, mientras que él tenia que lidiar con la jerarquía eclesiástica.

—Veo que el sastre termino su trabajo—le dijo Hermione a su esposo al verlo listo para partir.

En Nueva Roma, los ciudadanos estaban acostumbrados a ver a su rey tanto con uniforme militar, como vistiendo pantalones de mezclilla y camiseta en el día a día, mientras que en el congreso debía usar túnicas formales. Pero en Italia no se acostumbraban las túnicas mágicas, incluso los hechiceros mas fanáticos de la sangre pura, preferían la moda muggle.

Ambos se encontraban en la entrada de la suite que compartían, mientras que Harry vestía un traje color claro bastante elegante. Hermione por su parte llevaba un bikini blanco, que lucía sus recientemente aumentados atributos. Su cadera estaba cubierta por un pareo también blanco, el cual era incapaz de ocultar la presencia de su cinturón de castidad.

—Ese traje nuevo te queda estupendo.

—Confió en tu opinión, Solo espero que los sastres que tu contrataste no cobren demasiado.

—Yo no tendría demasiada esperanza, Pansy también quiere varias cosas.

Sin olvidar los numerosos regalos que la joven había comprado para el príncipe, el presupuesto estaba mermando a una velocidad asombrosa.

— ¿Piensas salir a la ciudad vestida así? —admirando el cuerpo de su esposa sin mayor reparo.

—Pienso hacerlo hasta más tarde, de momento quiero bajar a la alberca, para trabajar en mi bronceado.

—Veo que cada vez te molesta menos que la gente vea tu cinturón.

—Antes estaba obligada a usarlo, pero ahora que decidí volver a usarlo, se convirtió en algo incluso más importante para mí, es como si fuera mi sortija, me gusta lucirlo, y que sepan quién es mi dueño.

—Me meterás en problemas.

—Castígame cuando regreses—sonriendo con picardía.

Hermione llevaba días picándolo de esa manera, no es como si no tuvieran ya una vida sexual bastante activa, pero había algo que había cambiado, y Harry estaba decidido a averiguarlo, al menos en cuanto tuviera tiempo.

Afuera de su hotel, ya lo esperaba un par de autos, alfa romeo de color negro específicamente, manejado por soldados de la guardia suiza, a los cuales Harry y su guardia personal subieron. En la ciudad de Roma, la guardia utilizaba su uniforme oficial, lo cual les daba un aspecto casi cómico, el que hubieran sido diseñados por Miguel Ángel no les daba mejor apariencia.

— ¿La reina sigue enfadada con nosotros? —le pregunto el capitán Ventreta, quien acompañaba a Harry en el auto.

—Ya está mejor, pero en realidad se temo muy mal que le pidieran que se vistiera.

—Lo lamentamos, pero es la tradición.

—No te preocupes demasiado, ella lo entiende, pero cada quien tiene sus particularidades.

Harry y Ventreta bromeaban un poco entre sí, mientras se acercaban rápidamente a la zona más antigua del vaticano, los edificios eran cada vez más antiguos, y las calles más angostas. Se dirigían a la primera reunión que tendría Lord Potter con el obispo de Roma. Percy y uno de los cardenales habían trabajado durante los últimos días para preparar aquella reunión.

En teoría Harry no debía de tener ninguna razón para estar nervioso de aquella manera, aun así lo estaba, su propia conexión a la magia lo hacía sentirse alerta, no llegaba ni de lejos a la habilidad que Layla tenía, pero aun así, se daba cuenta de que estaba haciendo algo importante. El esplendor del edificio al que llegaron, dejaba en ridículo, su propia mansión, no es que Harry fuera un experto en arte, pero se daba cuenta, que en pocos lugares podías encontrar obras de Miguel Ángel decorando las paredes.

Esta sería la primera vez que Harry se encontraría con el Papa, y por fin averiguaría cual es la razón por la que aquel hombre había hecho todo esto para hablar con él. La entrada estaba guardada por miembros de la guardia suiza, los cuales hicieron un saludo militar ante el capitán. En el interior solo se encontraban dos hombres, uno se encontraba de pie sosteniendo varios documentos, debía de tener alrededor de unos cuarenta años, con rasgos marcadamente mediterráneos, vistiendo una sencilla sotana negra, considerando la edad promedio de los funcionarios en el Vaticano, se le podía considerar bastante joven. En medio se encontraba sentado un hombre mucho mayor, vistiendo sus ropajes blancos, lo reconoció inmediatamente, lo había visto en televisión en varias ocasiones, tenia rostro amable, y mirada inteligente.

—Lo estaba esperando, Lord Potter—le saludo en perfecto ingles.

Las presentaciones fueron mucho menos incomodas de lo que Harry se hubiera imaginado, el papa resulto ser alguien mucho más accesible de lo que esperaba.

—Les presento a Giordano, mi secretario.

El secretario tenía una voz gruesa pero tranquila, lo cual añadido a su físico robusto, le daba cierto aspecto militar que no terminaba de encajar en su papel como ayudante, y mucho menos con su sotana. Mientras hablaban, median cuidadosamente sus palabras, eran amables, pero seguían discutiendo sobre temas ya aclarados con los cardenales que lo habían recibido.

—Tengo entendido que tomo posesión del estandarte que llevaba la guardia.

—Así es, fue una especie de pago por nuestra ayuda, pero según he escuchado, ustedes aun están en posesión de las demás águilas.

Durante la existencia del imperio romano, habían existido numerosos estandartes para todas las legiones que habían creado, pero habían existido solo un reducido número de águilas que habían sido encantadas con magia antigua, y actualmente olvidada, la cual ayudaba a influir valor en las tropas. La que Harry había heredado había sido propiedad del mismo Cayo Julio Cesar, la que había obtenido de la guardia suiza fue del sobrino nieto de este, el emperador Cesar Augusto. En teoría al ser ambos sus antepasados, Harry consideraba que por eso habían reaccionado en su presencia.

—Así es, tardamos algunos siglos en encontrarlas todas, con excepción de la que su familia guardaba.

—Me imagino que no es lo único que guardan.

—La verdad es que no, los archivos vaticano, guardan no solamente manuscritos de hace siglos, sino también, reliquias mágicas demasiado peligrosas para nuestro mundo sin magia. Sus antepasados, los emperadores romanos, coleccionaron varios objetos poderosos que en su mayoría hemos podido recuperar.

Harry deseaba las demás águilas, pero sabía que no sería algo sencillo obtenerlas, pues estas eran reliquias nacionales, de hecho si no fuera por las extrañas circunstancias en las que vivían, seguramente le serian solicitadas las que el conservaba, además de que desconocía si las demás águilas funcionarían en su presencia, al no haber pertenecido nunca a su familia.

— ¿No le parece extraño esto? —pregunto Harry cuando la conversación sobre los antepasados de Harry termino.

— ¿A qué se refiere?

—Que un hechicero se reúna con el santo padre, estoy seguro que no es algo que ocurra todos los días.

—Tiene razón, no ocurre todos los días, pero te aseguro que no es algo tan extraño, a final de cuentas hemos recibido la visita de Merlín y sus cuatro aprendices.

Los aprendices de Merlín, fueron los fundadores de su antiguo colegio, Harry no podía estar más sorprendido por esa declaración, pero rápidamente pudo unir algunos puntos para poder dar una respuesta.

—Fue cuando se firmaron los "acuerdos vaticanos" ¿verdad?

—Así es, durante siglos se había intentado controlar el flujo entre ambos mundos, hasta que se decidió separarlos completamente, se tuvieron que reunir a los hechiceros más poderosos del mundo para lograrlo.

Aunque Harry no era ni de lejos un experto en historia, comprendía que fue desde aquel evento que las criaturas mágicas, pasaron a ser un mito para los muggles.

— ¿Y luego ustedes empezaron a cazarnos? —dijo Harry.

—La inquisición fue una organización necesaria, fue parte del acuerdo, ellos debían mantener la magia de su lado, mientras que nosotros, debíamos evitar que las personas buscaran los poderes arcanos. Algo en lo que por desgracia hemos fallado.

La manera en la que lo dijo, le indico a Harry que esas últimas palabras tenían una relevancia mucho más grande de lo que se podía imaginar.

— ¿Fallaron?

—Creo que todos fallamos—el cansancio había caído de golpe en el rostro del hombre—, El mundo que compartimos tiene un equilibrio muy delicado, el cual está a punto de romperse.

Con un gesto le da una indicación a su ayudante, el cual deposito algunas fotografías en el escrito, en las cuales se podía ver a dragones, gigantes y castillos enormes flotando en el cielo. Harry los identifico rápidamente, se trataba de lo que había pasado durante aquella noche en la que la barrera entre ambos mundos se había debilitado, y en la que los hechiceros omega se habían reunido para fortalecerla.

—Se tuvieron que dar muchas explicaciones, pero por suerte logramos sobrepasar la crisis, francamente no creo que podamos hacerlo de nuevo.

—Esa noche los hechiceros omega nos reunimos y logramos estabilizar la falla—sin querer especificar cuánto duraría el parche que habían hecho.

—Estamos consientes de eso, y lo agradecemos, pero creo que es hora de que hablemos sobre la razón por la que está pasando todo esto.

Con otro gesto, hace que su ayudante baje otra fotografía, la cual hiso que Harry perdiera algo de color en su rostro.

— ¿Reconoce a este hombre?

Claro que Harry lo reconocía, se trataba, del hombre que había conocido durante su huida de aquella organización que lo había secuestrado, y que luego se había enterado tenia un alto rango en las naciones unidas.

—Su nombre es Nicolae Carpathia, y es el presidente de las naciones unidas.

—Pensaba que el líder de las naciones unidas era el secretario general.

—Eso fue hace tiempo, actualmente se le conoce como presidente, y probablemente se trate del humano más poderoso del mundo.

43h65jj4k

Hermione no estaba dispuesta a perder el tiempo, puede que interpretara el papel de esposa trofeo para cualquiera que la viera, pero en la realidad era mucho más que solamente eso. Encontrar un edificio para la embajada, no fue algo particularmente complicado, pero si algo bastante costoso, busco un edificio lo más cercano al borde entre los dos países. Tuvo varias opciones pero al final escogió un edificio bastante antiguo, pero bien conservado, de tres pisos, en una calle alterna, el cual fácilmente podría modificar para sus necesidades. Aun faltaba bastante tiempo antes de que estuviera completamente listo, sobre todo en el tercer piso, donde guardarían todos los artículos mágicos.

Harry seguía sin regresar al hotel, y Hermione decidió aprovechar el tiempo libre, desempaco todo su equipo de White Queen, el cual había residido la última actualización.

—Esto está mal—escucha la voz de Ginebra a través de su auricular.

— ¿Me vas ayudar o no?

—Claro que te voy a ayudar, pero no por eso estoy de acuerdo.

—No voy a robar nada, ni pienso quemar iglesias, solo quiero recaudar más información.

—Es la "iglesia", esto no está bien, estoy segura que es un pecado.

—Eres lesbiana Ginebra, no pensé que te importara tanto el pecado.

—No quieras mesclar las cosas, sigo siendo tan católica como siempre. Si termino rezando veinte rosarios, tú me vas a acompañar.

—Esta bien—rindiéndose en aquella discusión.

El sistema que usaban las birds of prey, era lo mejor que podía dar Nueva Roma. Aunque Ginebra estuviera en otro país, en la torre que usaban de cuartel general, estaba observando todo lo que veía Hermione en un conjunto de monitores. Aunque Ginny, parecía muy relajada, vistiendo una vieja camiseta y su ropa interior, mientras comía comida chatarra, estaba completamente concentrada en los monitores, donde no solo veía la cámara implementada en el traje de Hermione, sino también sus signos vitales, ubicación, y algunos tipos extras de visión, como térmica o nocturna.

Para lo que Hermione quería hacer esa noche, utilizaría equipo extra, una simple escoba voladora. Se trataba de un buen modelo, pero nada fuera de lo común, algo que usaría un jugador promedio en un equipo de quidditch escolar. Pensó en alterarla, pero no había encontrado una buena razón para hacerlo, sus habilidades no eran demasiado exigentes, y el modelo ya era bastante estable, no tenía ningún caso, reinventar la rueda.

— ¿No tenias miedo a las alturas? —le pregunta Ginny.

—No les temo, solo no me gustan, y necesito una manera de trasladarme de manera discreta por la ciudad.

—Solo recuerda, que tu serás invisible, mientras que la escoba no, así que no te confíes.

El apoyo logístico de Ginny, se había convertido en algo básico para aquellas operaciones, por lo cual la pelirroja había dejado un poco de lado sus participaciones, aunque mantenía su traje de Scarlet Witch completamente actualizado en caso de necesitarlo.

La noche era inusualmente fresca, sobre todo para Hermione, quien vestía su traje de White Queen, tuvo que activar el hechizo de temperatura de su equipo. Cuando se probo su disfraz noto el primer problema de la noche.

— ¿Modificaste mi traje?

—Claro que lo hice, esta completamente actualizado y cargado.

—No es eso, me refiero al tamaño de mi corsé.

—No, ¿Por qué?

Hermione no contesto, pero bajo la mirada, lo cual le dio una perspectiva en primera persona a Ginny del escote de su amiga. Aunque el cuerpo de Hermione no podía cambiar debido a los hechizos que tenia, aparentemente su embarazo si había dejado una secuela, su ya de por si voluptuosa figura había recibido un aumento en su pecho bastante contundente.

Con su escoba logro llegar a uno de los edificios más altos de la ciudad, desde donde pudo orientarse, Ginebra tenía un mapa de toda la ciudad, con los lugares que Hermione pensaba visitar para poder ayudarle a llegar.

—El mas cercano es el cuartel general de la guardia suiza—le explica Ginny—, pero también es el más peligroso, no sabemos si tendrán alguna manera de detectar la magia.

—Es en donde iniciaremos.

Hermione había exagerado bastante al respecto de lo cómoda que se sentía al respecto de volar en una escoba, pero era demasiado orgullosa como para aceptarlo, incluso ante una de sus mejores amigas. Cualquiera con educación mágica, habría visto lo lento y bajo que volaba, pero aun así era más que suficiente para lo que necesitaba.

La información con la que contaba Ginny, era de dominio público por internet, una herramienta en la que la pelirroja tenía cierta habilidad, pero que aun no lograba volverse una verdadera experta. Llevaba meses en un curso intensivo para aprender sobre toda aquella tecnología, en lo que estaba teniendo un avance gigantesco, sobre todo porque era algo que realmente le apasionaba, sobre todo desde el día que descubrió los videojuegos.

El cuartel general de la guardia, parecía un castillo medieval, lo cual seguramente había sido hace mucho tiempo, Obviamente no era un lugar al que pudieran entrar los turistas, pero las dos jóvenes confiaban que podrían localizar las oficinas de los capitanes de la fuerza, donde esperaban encontrar la información que deseaban.

—Según el organigrama oficial, nuestro amigo Ventreta, es miembro del consejo de capitanes. Aprovechando que entraras desde el techo, deberías buscar su oficina en el último piso, es más probable que encuentres algo interesante.

La castaña comprendía que no iba a encontrar una carpeta titulada "planes malvados contra Nueva Roma", pero seguramente podría encontrar algo útil. Según le habían explicado, cuando habían pedido el asilo, los soldados americanos, habían ido a buscar información sobre la barrera mágica entre los mundos, y la guardia suiza, solo habían ido como asesores, pero Hermione pensaba que había más que solo eso. Hermione comprendía que no estaban en su contra, pues Harry los había sondeado mentalmente, pero ella quería más información, y no estaba dispuesta a esperar.

Desde el aire pudo ver la zona de entrenamientos, aunque seguramente tuvieran otro más grande fuera de la ciudad. El edificio estaba fuertemente custodiado, Hermione pudo ver que los guardias, usaban sus uniformes oficiales, pero en lugar de sus armas medievales que usaban en frente de los turistas, tenían armas modernas, rifles de asalto de último modelo. Su disfraz debía de resistir varios disparos, dependiendo de la distancia, así que no le entusiasmaba la posibilidad de ponerlo a prueba.

Al entrar sintió una vibración en su traje, tal como Ginny se había imaginado, el edificio tenia protecciones mágicas de algún tipo, pero no habían sido lo suficientemente poderosas como para sobrepasar las defensas de su traje. Como se imaginaba una corporación tan formal como aquella, todas las puertas tenían el nombre de su propietario y rango. Las cámaras incluidas en el traje, no solo eran para que Ginny pudiera ver y a ayudar a Hermione, sino también para grabar todo lo que ocurría, para poder analizarlo después.

Busco el despacho de Ventreta, pero no lo encontró, así que decidió iniciar por otro del mismo rango, la seguridad era buena, pero no algo particularmente difícil con magia. En el interior del despacho, lo más importante que encontró Hermione, fue una copia íntegra del Maleus Maleficarum, el famoso martillo de las brujas, un manual que había usado la inquisición para cazar cualquier resto de magia, a diferencia que cualquier copia que se pudiera encontrar en el mundo muggle, este contaba con información verdaderamente valiosa, la cual había sido censurada para la mayoría de las personas, y que resultaba ser uno de los secretos mejor guardados de la organización

—No creo que tengan algo que realmente nos sea útil, pero de todas maneras, será bueno saber que tanto conocen sobre nosotros—le dijo Ginny, mientras Hermione utilizaba un hechizo para copiar el libro, el cual necesitaba cierto tiempo para terminar.

Aun seguía buscando otros archivos, cuando escucho los pasos de los guardias en el pasillo.

—Eso no se escucha como un guardia—dice Ginebra confundida.

Hermione estaba de acuerdo, pero no dijo nada, por temor a que la escucharan. No podía abrir de nuevo la puerta, pero había cierta ventila de ventilación, que podía usar para poder ver mejor, aunque tuvo que subirse a un archivero para lograrlo. Pudo ver y escuchar a un joven soldado vomitar en medio del pasillo, aun no se recuperaba cuando llego otro soldado, bastante mayor acompañado por un sacerdote casi tan joven como el primer soldado. No podía comprender lo que estaban diciendo, pues aparte de su natal ingles, solo comprendía algo de francés, nunca había estudiado el italiano, pero aun así pudo comprender que el primer joven había escapado de algo, y que los otros dos lo habían ido a buscar.

—Luego podremos averiguar qué es lo que están diciendo—le comenta Ginny—, creo que sería interesante saber qué es lo que asusto tanto a ese soldado. De todas maneras no creo que puedas encontrar más documentos importantes.

Hermione estaba de acuerdo, ya había copiado una buena cantidad de documentos que no había podido leer a profundidad.

La castaña tuvo que esperar unos minutos, antes de que los tres hombres bajaran de nuevo, momento en el que utilizando el camuflaje de su traje sale del despacho y los sigue a una distancia prudente, entonces sucedió algo extraño, de golpe el soldado veterano giro de golpe y apunto con su arma, mientras que el sacerdote sacaba un crucifijo. La sorpresa de haber sido descubierta, hiso que Hermione se congelara, pero nada ocurrió, los tres hombres miraron en su dirección unos cuantos segundos, pero su camuflaje continuaba siendo perfecto, sobre todo en la penumbra en la que estaban.

—Eso no es normal—le dice Ginny cuando ella misma se recupero de la impresión—, están demasiado nerviosos como para estar cuidando unas simples oficinas. Tu traje trae un hechizo silenciador en tus botas, pero no es perfecto, debieron escuchar un poco de tus tacones, deben estar realmente paranoicos.

Hermione se dio cuenta de lo mal planeada que había estado su misión, no tenía ningún respaldo, ni un plan de salida, había confiado completamente en las capacidades de su traje y sus propias habilidades. Durante un momento pensó en retirarse en ese momento y regresar al hotel, a final de cuentas ella misma había planteado aquella exploración como un primer sondeo, pero la curiosidad le gano a su prudencia y continúo avanzando por las escaleras.

En cada piso pudo ver que la seguridad era más densa, hasta que llegaron al patio central en medio del cual hay otras grandes escaleras, esta vez hacia abajo.

—Mira bien a los soldados, no están defendiendo los muros, están apuntando hacia adentro.

La seguridad externa no era ninguna broma, pero la interna estaba muy por encima. Otro detalle, que ninguna de las dos, dejo de notar, era que además de soldados habían varios sacerdotes rodeando aquella misteriosa entrada.

Tubo que esperar algunos minutos antes de poder seguir avanzando. La entrada al subsuelo estaba cubierta por una reja bastante antigua, eran muy gruesos pero estaban mas separados de lo que deberían, los soldados seguramente no podrían pasar, pero ella era bastante más pequeña y delegada que ellos, aunque por esa ocasión hubiera preferido no ser tan voluptuosa, pues le resulto incluso doloroso atravesar los barrotes.

El pasillo era largo y oscuro, con escalones de piedra muy desgastados, Hermione podría pensar que aquel túnel estaba en aquel lugar desde los tiempos del imperio romano.

—Hermione, algo extraño esta pasado, los niveles de tu traje están bajando rápidamente.

—Desactivare los escudos—dijo lo más bajo posible.

—No lo hagas—la detiene Ginny—, esto no me gusta. Hay algo extraño en ese lugar.

Al final su propio traje fue el que tomo la decisión por ella, su camuflaje empezó a parpadear. Utilizando sus últimos restos de energía en el camuflaje se escondió entre las sombras, pero sabía que era imposible que no notaran a una rubia en lencería. Corriendo llego al final de las escaleras. No sabía si realmente la habían visto completamente, pero si notaron algo extraño, lo suficiente como para que los soldados se prepararan para evitar que cualquier cosa saliera de aquel lugar.

Mientras bajaba, poco a poco el ruido del exterior fue desapareciendo, mientras que fue escuchando gritos desgarradores cada vez más cercanos. Aunque Ginebra estuviera en otro país, estaba completamente aterrada por lo que estaba pasando. La imagen que la esperaba era como salida de una película de terror. Se trataba de una especie de catedral subterránea, con murales descoloridos, y partes derrumbadas, la cual estaba llena de jaulas de pocos metros de tamaño, en las cuales, había camas en las que se encontraban personas encadenadas. Eran hombres y mujeres de diferentes edades y procedencias, Eran ellos los que vociferaban a voces, en diferentes idiomas. En cada una de las jaulas, había al menos un sacerdote, los cuales estaban llevando algún tipo de ritual. El caos era tal en aquel lugar, que ni siquiera la llegada de Hermione llamo la atención de nadie, al menos el tiempo suficiente como para que la joven pudiera esconderse en un rincón, rodeada por muebles viejos y destruidos, no era difícil imaginarse como habían sido destruidos

— ¿Qué están haciendo? —le pregunta Hermione a Ginny.

—Son exorcismos, ahora entiendo porque ese soldado estaba tan alterado.

—Eso es ridículo.

— ¿Ridículo? Míralo con tus propios ojos, esas personas están poseídas. —completamente aterrada.

Entonces ocurrió algo que perseguiría en sus sueños a Hermione durante años, todos aquellos poseídos, miraron directamente a donde ella estaba escondida y empezaron a reír histéricamente.

—Tus escudos están bajando de nuevo—le advierte Ginny—, escapa de ahí ahora mismo.

Hermione realmente tenía miedo y decidió hacer caso a su amiga, salió corriendo de aquella sala sin importarle quien la mirara, mientras subía a toda velocidad por la escalera, invoco su escoba, que continuaba en el techo, para salir, lanzo algunas bombas de humo, no estuvo más de un par de segundos en el suelo, antes de emprender el vuelo a toda velocidad.

—Mis escudos ¿fallaron? —pregunto Hermione, cuando pudo recuperar el aliento, muy alto en el cielo.

—No te preocupes, los golpearon muy duro, pero no cayeron, me aterra imaginar que hubiera pasado, si hubieras insistido en usar el camuflaje.

Ginny tenia razón, ella no era una experta en estos temas (ni siquiera creía en ellos), pero sabía que la magia tenía sus propias capacidades, de momento estaba a salvo, pero debía de admitir que no había estado para nada preparada para ver lo que había visto, y mucho menos enfrentarlo. Presiono su escoba mucho más de lo que lo había hecho nunca y llego en un tiempo record de nuevo al edificio de la embajada. Con las manos aun temblando, se quito su disfraz y lo guardo, para luego recuperar su imagen normal. Ella no acostumbraba tomar mucho alcohol, pero al llegar de nuevo al hotel, abrió una botella y empezó a beber directamente de ella. Esa noche no iba a poder dormir.

F4234ty3yre

A pesar de que en teoría no tenía ninguna razón para preocuparse, Ron no podía estar tranquilo, sentía que el peligro estaba a la vuelta de la esquina.

—Estas de vacaciones Ron, deberías intentar divertirte un poco más.

La mayor parte de sus preocupaciones, procedían de aquella mujer, Lilian Potter, quien estaba bastante interesada en pasársela muy bien en aquel viaje.

—Yo estoy trabajando, señora Potter.

—No seas tan formal conmigo, Ron, dime Lily, además somos demasiadas señoras Potter actualmente—le dice demasiado cercas como para que Ron se sintiera cómodo.

Desde que habían llegado, la mujer no dejaba de abrasarlo y acariciarlo en cada oportunidad, lo cual estaba haciendo que Ron se replanteara permanecer en su trabajo. Si la mujer no fuera tan ridículamente atractiva, todo sería mucho más sencillo para él, pero la verdad era que era una de las mujeres más bellas que conocía, y eso era decir bastante. Se tenía que recordar constantemente la existencia de su novia, y que aquella mujer no era sino la madre de su mejor amigo.

Como si no fuera suficiente aquel comportamiento de Lily, esta también acostumbraba desaparecerse de vez en cuando, había visitado los centros nocturnos de la ciudad, y estaba empezando también con los de la ciudad muggle. Si no se las ingeniara para abandonar a sus escoltas, Ron no estaría ni la mitad de preocupado que estaba actualmente. Aun así el problema realmente radicaba en el lugar en el que se encontraban. La capital del sacro imperio ruso, se encontraba repleta de espías y asesinos, procedentes de todo el mundo. Aunque normalmente ya era una de las ciudades más importantes de todo el mundo mágico, desde que había iniciado la guerra, todo había empeorado, todo se había vuelto un verdadero caos político.

El ejército imperial, era seguramente el más poderoso, pero sobresalía aun mas por el poder de la misma Zarina Anastasia, por eso muchas naciones estaban tan interesadas, en lo que ocurría en aquel país, y querían influenciar en su gobierno. Por eso el próximo matrimonio de una de las nietas de la zarina con alguien como Lord Potter, empezó a llamar la atención de diversos personajes.

Mientras avanzaban los planes para la boda de Lena y Harry, muchos intentaron contactar con Ron, con intención de utilizarlo en la política, pero pronto comprendieron que era una especie de roca inaccesible, el cual solo parecía interesado en estudiar las tácticas militares del ejército, sobre todo la de su caballería, pues era considerada una de las más poderosas del mundo.

—En realidad no creo que sea más poderosa—le comenta Ron a Lily y Lena—, si la comparamos con la caballería de Lord Black, creo que están al mismo nivel, pero su planteamiento es diferente.

—Así es—le contesta Lena—, Lord Black y su ejército pelean de frente, con enormes caballos con armadura, funcionan como especie de podadora, mientras que los nuestros, utilizan caballos más ligeros, y van acabando con los soldados, como si fueran pelando una naranja, al final depende de cuál sea la situación para decidir que hacer.

Ron se estaba preparando cada día mas para su regreso a Nueva Roma, cualquiera que fuera el problema que se tuvieran que enfrentar en el futuro, debía estar preparado. Lo cual resultaba siendo una buena escusa para no meterse en política.

Lily llevaba las cosas a su manera, exhibiéndose en los centros nocturnos, no se trataba meramente de una diversión, sino también de un plan a mayor plazo, se estaba convirtiendo en un objetivo claro, para cualquiera que tuviera un plan político.

Lena por su parte vivía en casa de sus padres, donde disfrutaba de su compañía, al menos hasta que su padre tuviera que regresar al frente de guerra, lo cual podía pasar en cualquier momento. Incluso sus hermanas habían venido a visitarlos, aunque fuera solo por unos días. Llevaba tanto tiempo sin verlas, que fue como si volviera en el tiempo, a una vida mucho mas sencilla. Sus hermanas estaban por demás impresionadas de la nueva apariencia de Lena, no la dejaron en paz hasta que les prometió que las llevaría a la clínica cuando crecieran lo suficiente.

Algunas semanas después de su llegada, ocurrió lo inevitable, pero tal como siempre lo hacía, llego en el momento menos esperado. Se encontraba a punto de ir a dormir cuando de la nada apareció su abuela, en toda su gloria. Al menos en poder, pues sus ropas parecían las de cualquier mujer de negocios del mundo muggle. A pesar de su avanzada edad parecía tener a lo sumo cincuenta años, se le veía vigorosa y sana, aunque Lena sabía que su salud no era ni de lejos tan buena como aparentaba. Antes de siquiera verla, sintió su presencia, le recordaba un poco la sensación que sentía cuando Harry estaba cercas, aunque se daba cuenta de la diferencias de poder entre ambos.

—Es bueno volver a verte, pequeña Lena—dice sonriendo tranquilamente.

Lena inmediatamente doblo una de sus rodillas en señal de respeto.

—Su majestad.

—Levántate, pequeña, que si no, nunca terminaremos.

La emperatriz tenia literalmente decenas de nietas, y nunca se había confundida con ninguna de ellas, aunque podía pasar poco tiempo con cada una de ellas, siempre estaba enterada de más o menos lo que ocurría en sus vidas.

—Te vez muy mejorada, estas siendo toda una notica entre tus primas.

— ¿Lo apruebas?

—Me gusta tu nuevo estilo, aunque algo exagerado, las Romanov nunca hemos sido tan voluptuosas.

—Pensé que era hora de cambiarlo.

—No te preocupes, las cosas deben cambiar tarde que temprano. Lo cual nos lleva a tu futura boda.

— ¿Sabía lo que iba a ocurrir?

— ¿Que te ibas a enamorar del joven Potter? Aunque me agrada la idea, ni siquiera lo imagine, su abuelo sabia ser encantador, me imagino que su nieto no es muy diferente.

—Tienes razón, él sabe ser encantador—sonriendo.

— ¿Cuándo vendrá?

—Aun falta algo de tiempo, aun no termina sus asuntos en Italia.

—Así que en Italia—dijo la mayor algo pensativa.

Anastasia sabía perfectamente que lo más probable fuera que estaba en Roma más específicamente.

—Me pregunto que estará planeando el niño maravilla.

—Espero que no me este pidiendo espiarlo.

—Claro que no—sonriendo de nuevo—, estas por convertirte en su esposa, y como tal le debes lealtad, estoy segura de que tomaste la decisión correcta al escoger esposo. Además, el chico me agrada.

Ni Harry ni su abuela, habían sido muy específicos sobre lo que había ocurrido el día en el que se habían reunido los hechiceros omega para intentar estabilizar la barrera entre mundos.

—Cuando venga tendré que hablar con él.

Tendrían que reforzar los muros del edificio en que ambos se encontraran, que un solo lugar contuviera el poder de dos hechiceros omega, sería realmente complicado, peor aún, si ambos intentaban competir en mostrar su poder.

—Si tienes algo de tiempo, deberías hablar con la señora Potter.

—Estoy algo ocupada.

—Lo sé, pero es probablemente la mayor experta en Lord Voldemort que existe, estoy segura de que ambas tendrán de que hablar.

Anastasia sabía que aunque las fuerzas de Lord Voldemort estuvieran dispersas de momento, él seguía siendo una verdadera amenaza, tal vez más peligrosa que nunca, pues ahora su ejército estaba escondido en muchísimos lugares.

—No puedo mover mis fuerzas a otro frente, cualquier información que me pudiera dar sobre Lord Voldemort me podría resultar realmente útil.

Lena tardo un tiempo en explicarle a su abuela, la historia de la vida de Lady Potter, la cual no dejaba de estar impresionada por todo lo que había pasado, quedando aun más interesada en conocer a aquella mujer.

24g24g34g4

La biblioteca tenía varios pisos, repletos de documentos, pero debajo del nivel del suelo, se encontraba otro nivel de secretismo. Los primeros niveles, requerían un permiso especial, para poder visitarlo, que incluso los historiadores más renombrados tenían dificultades para conseguir, pero debajo, solo personas con permiso directo del obispo de Roma podían entrar. Bajo toda esa seguridad, se encontraban objetos de poder de todo el mundo, no solo por magia, sino de maneras que Harry estaba lejos de entender

Lo acompañaron a la sala en la que se guardaban los estandartes de las antiguas legiones. Solo fue necesario liberar un poco de su poder para que estar reaccionarán.

—Debería dejar de hacer eso, estos estandartes no son lo único que guardamos aquí, no sabemos cómo reaccionaran los demás objetos

Harry se sintió algo avergonzado por dejarse llevar de esa manera. Antes de continuar, el joven mira una última vez aquellos estandartes, cada uno era diferente y poderoso, por sí mismo. De momento ya tenía dos, lo que significaba dos legiones. Si quería aumentar sus fuerzas debía conseguirlos de alguna manera.

Harry estaba convencido de que cuando le contara a Hermione donde había estado, esta sentiría una tremenda envidia. El ayudante personal del Papa, lo había escoltado en persona a los archivos vaticanos. Harry no era un experto en el tema, pero se había preparado sobre los temas más importantes del lugar. Al entrar experimento una desilusión bastante fuerte. Con lo que había escuchado de aquellos archivos, se había imaginado una biblioteca al estilo Hogwarts, con muebles antiguos, repletos de libros con siglos de antigüedad, cuidados por monjes con aspecto de erudición. La realidad era muy diferente, parecía un lugar más digno de una película de ciencia ficción futurista, con muebles de aluminio y plástico.

—Aquí tenemos la recopilación de documentos más antigua del mundo, si los dejáramos a la intemperie, el simple aire los destruiría.

Harry sabia que aquella visita a los archivos, era solamente una exhibición para convencerlo de colaborar con ellos. Querían demostrar el conocimiento que guardaban, para impresionarlo y convencerlo de hacer lo que ellos querían. Harry sabía demasiado de aquellas tácticas como para caer fácilmente, primero obtendría toda la información que poseían, y entonces vería como resolverlo. El juego se llamaba política, y él se estaba volviendo bueno, aunque debía admitir que se parecía demasiado al póker, al menos en lo indispensable que era, saber mantener una mentira, aunque no tuviera nada en la mano.

Todo aquel paseo había funcionado para distraer su mente, pero pronto lo regresaron a la realidad.

—Aquí están los libros de los que le hablo el santo padre, para que así pueda salir de dudas.

La conversación que había tenido en el despacho papal, había durado horas, le habían hablado de profecías y escritos antiguos, los cuales habían chocado directamente con su propia incredulidad. Esa había sido la razón por la que habían terminado en aquel lugar, no podía aceptar todo lo que había escuchado, tenía que leerlo en persona.

—La versión íntegra de las sagradas escrituras, los evangelios apócrifos, y algunas otras profecías que creo que te serán útiles.

Harry necesito horas enteras para leerlo todo, con su mini cámara intento copear lo más importante, pero pronto dejo de darle importancia.

— ¿Están realmente seguros de todo esto? —dice Harry incrédulo, a su extraño compañero después horas de lectura en silencio.

—Llevamos siglos recapitulando toda esta información, le aseguro que no nos tomamos a la ligera nuestro trabajo.

De ahí en adelante las cosas sucedieron muy rápido, de golpe Harry volvió a ser un simple ser humano, salió tan rápido como le fue posible de aquel lugar, ni siquiera espero a su escolta, los cuales hubieran atacado a la guardia suiza si no fuera por Percy, quien tenía una mejor idea de lo que estaba pasando.

—Lord Potter necesita algo de tiempo a solas, además, no hay muchas cosas que lo puedan dañar realmente—les explico Percy.

356u356ujfjrtj

Lily tardo, pero al final logro convencer a Ron, de que saliera con ella, el pelirrojo llevaba días incomodo en su misión, y ella intentaba hacer que se relajara un poco. Lo había llevado a uno de los centros nocturnos más famosos de toda la ciudad, el cual normalmente tenía una lista de espera, pero Lily parecía tener libre acceso.

—Eres demasiado serio para ser tan joven.

Ron había permanecido en la barra, mientras que Lily bailaba en medio de la pista, en compañía de su pequeño ayudante, quien era envidiado por los admiradores de la pelirroja. Con la respiración alterada se termina acercando al pelirrojo, para la inmensa envidia de muchos presentes.

—Estoy trabajando.

—Ronald, si sigues así, te perderás de muchísimas cosas.

Ron se daba cuenta que ella tenia razón, desde que había regresado de la gran campaña, se había aislado en su trabajo, al pensarlo rápidamente le vino a la mente la imagen de su novia, a la cual ni siquiera había escrito desde que había llegado a Rusia.

— ¿La extrañas? —le pregunta Lily.

— ¿A quién?

—A esa chica oriental de mal carácter.

—Siendo sincero, la extraño bastante—con mirada melancólica.

— ¿Y qué piensas hacer al respecto?

— ¿Hacer?

—Me refiero ¿a qué tan en serio te estás tomando tu relación con ella?

No lo había pensado demasiado, simplemente había vivido el momento en su relación, ni siquiera se había imaginado que la terminaría extrañando tanto. Cada uno de ellos había conocido a la familia del otro, y se les podía considerar una pareja formal, pero aun así habían llegado a un punto muerto, en el cual ninguno de los dos se había querido mover, lo cual procedió a explicarle a Lily.

—Entiendo, no creas que eres el primero en estar en esa situación, de hecho me recuerdas bastante a mi viejo amigo Remus. Perdió años enteros en su indecisión, por no tomar la iniciativa.

—No somos precisamente una pareja tímida.

—Lo sé, creo que la mayor parte de la ciudadela lo sabe—avergonzando un poco a Ron—, pero no me refiero a eso, una relación real implica más que solo tener sexo. Así que tienes que hacerte este pregunta ¿Qué es lo que quieres?

—Siempre he tenido problemas para decidir eso. Creo que simplemente me he limitado a seguir el camino que me marcaba su hijo.

—No te lo voy a reprochar, pues gracias a ti, mi hijo sigue vivo, pero es hora de que tomes las riendas de tu vida.

Lily dejo pensando profundamente a Ron, mientras ella regresaba a bailar con su pequeño compañero, el pelirrojo continuo bebiendo.

A la mañana siguiente Ron con la peor resaca que podía recordar, de hecho hubiera continuado durmiendo, sino hubiera sido por que una lechuza no dejaba de picotear su cráneo. Al verla, la identifico inmediatamente, se trataba de la vieja lechuza familiar Errol. Su ya de por si mal aspecto, ahora se veía mucho peor, lo cual no era sorprendente, considerando el viaje que seguramente había hecho. La carta traía malas noticias, la enviaba su padre, informándole que se preparaban para abandonar la granja familiar.

Llevaban un tiempo considerando la posibilidad de vender la granja, pues ya se sentían algo mayores para seguir cuidándola, pero esto era diferente. Desde que se había roto el exilio en el polo norte, todo tipo de criaturas habían bajado al imperio. Solo las zonas mas importantes, como la capital, o las que eran protegidas directamente por los lords eran seguras, pero las más alejadas poco a poco habían caído en la anarquía. La granja de sus padres estaba literalmente del otro lado del país.

—Yo no te lo voy a echar en cara—dijo Lily al escuchar lo que estaba pasando, la cual no se encontraba en mejor estado que su joven amigo—, si quieres ir, deberías irte.

—No puedo dejar mi trabajo así como así.

—Estamos hablando de tu familia.

—En realidad, solo hablamos de mi casa. Mis padres ya están evacuado.

—Lo que dices, y tu cara, me expresan cosa completamente diferentes. Si no vas, te arrepentirás toda la vida.

— ¿Se comportara?

—Se cuidarme sola desde antes de que nacieras, no te preocupes por mí.

Ron tuvo que rentar un avión privado para llegar a Inglaterra lo más rápido posible. Sabía que Harry se enfadaría con él, y que Hermione definitivamente le gritaría un rato por gastar de esa manera, pero estaba dispuesto a afrontarlo.

Sus padres se estaban hospedando de momento en el hotel-clínica, propiedad de los gemelos.

Para cuando Ron llego a la capital del imperio, la mayoría de sus hermanos ya no estaban ahí.

—Fred, George y Charlie se enfadaron y fueron a defender la granja, Bill decidió seguirlos, para intentar hacerlos entrar en razón, pero ninguno ha regresado—le explico Ginny cuando por fin logro llegar.

— ¿Y los vecinos?

—Los hemos evacuado—dijo Cho, de cuya presencia Ron no se había dado cuenta—, fue difícil mover al padre de Luna, pero logramos trasladar su imprenta hasta Nueva Roma.

—Entiendo, tendré que ir a buscar a mis hermanos.

—Tengo un destacamento conmigo—dice Cho— ¿quieres que nos acompañen?

Ron lo considero un momento, pero por más que fuera prudente que los llevara, no había manera de que lo hiciera.

—No puedo, no sería correcto, no pienso abusar de mi posición para hacer esto, yo mismo iré a traer a mis hermanos, aunque tenga que obligarlos.

Ya estaba saliendo por la puerta cuando se dio cuenta de algo.

— ¿Acompañarme? —pregunta Ron, al darse cuenta de que Cho tenía la intención de acompañarlo.

—A ti te importa tu familia, y a mí me importas tú, así que también me importa tu familia ¿nos vamos?

Ron sonrió, dándose cuenta de nuevo, lo afortunado que era al tener a aquella chica como novia, no solo era guapa, sino también leal.

—La necia de mi novia también se fue con ellos, ya sabes cómo es, podría competir con Charlie en lo necia que es.

—No te preocupes, también la traeré con nosotros.

Tonks y Charlie, habían sido mejores amigos durante sus años en el colegio, de hecho su madre, había pensado que ambos terminarían casándose, al final Tonks si había terminado siendo parte de la familia, pero no de la manera que se había imaginado.

Como las diferentes zonas del imperio impedían que funcionaran los trasladores, tenían que ir por tierra, para lo cual utilizarían uno de los todo terreno de Lord Potter. Algo que seguramente pasaría desapercibido considerando que ya había decomisado un avión entero. Normalmente, intentaban usarlos lo menos posible en el mundo mágico, pero en aquel momento, no podía seguir con aquella discreción.

Durante el viaje pudieron ver a los desplazados menos afortunados, los cuales cargaban en carromatos sus posesiones.

—La granja de mis padres se encuentra en una zona neutral—le explico Ron a Cho—, y en comparación con los territorios de algunos lords, vivían en la abundancia.

—Tienes razón, aunque seamos un solo país, hay zonas que viven como si siguiéramos en la edad media.

No solamente era pobres en cuestiones económicas, sino también en magia, se trataban de muggles, squibs, y magos con apenas magia.

—Ni siquiera lo consideres—dice Cho.

— ¿A qué te refieres?

—A lo que estas pensando, no podemos traer a la legión.

—Lo sé—a medio resignar.

—Es demasiado terreno, y podríamos causar una guerra entre los diferentes territorios.

Para sorpresa de ambos, se encontraron con el ejército regular, los cuales les explicaron que estaban creando una barrera provisional.

—Toda la zona es un caos—les explico el capitán del grupo, el cual Ron había conocido durante la campaña—, de aquí hasta la antigua frontera, se declaro como zona sin ley, sus respectivos lords, se encerraron en sus fortalezas, o evacuaron a la capital.

— ¿Y qué van a hacer?

—De momento, estabilizamos esta línea de defensa, empezamos a reclutar a las tropas de los lords, en cuanto nos organicemos, marcharemos a la frontera. Mientras lo hagamos de esa manera lo lograremos.

Era una buena estrategia, si avanzaban demasiado rápido, perderían demasiadas tropas, un privilegio que no podían permitirse, además de que debían mantener un anillo de seguridad, pues si permitían que alguna criatura oscura se les escapara, esta podría llegar a la capital.

Para cuando estaban llegando a la granja, la noche estaba cayendo de nuevo sobre ellos, pudieron ver a algunos grupos de criaturas. Pero gracias a la misma velocidad del vehículo que usaban, lograron evadir los problemas.

—Vi algunos orcos grises, pero en su mayoría son duendes y goblins—dice Cho, después de una corta investigación—, pero estoy segura de que deben haber traído a algún troll.

En lo individual, ninguna de las tres criaturas era particularmente peligrosa, pero si su cantidad aumentaba, podían volverse un verdadero problema. La línea de defensa de los regulares era realmente necesaria, pues si dejaban que se anidaran cerca de las ciudades, se convertirían en un problema muy grande.

Desde la distancia pudieron ver la granja, y Ron sintió que su corazón se encogía, había crecido en aquel lugar, y realmente lo amaba.

—Tus hermanos son idiotas—dice Cho, al ver las antorchas con las que iluminaban la madriguera.

—Están locos, se están convirtiendo en un objetivo.

Los hermanos Weasley, habían preparado unas barricadas improvisadas, las cuales seguramente servirían, si la situación no fuera tan precaria.

— ¿Por qué tardaste tanto Ron? —fue el saludo que le dio su hermano Charlie.

—Estaba en otro continente.

Sus hermanos no tenían buen aspecto, era obvio que ya habían tenido que pelear durante los últimos días. En el techo de la casa, pudieron distinguir a Tonks, quien hacia el papel de vigía, aunque a aquella hora, seguramente no podía ver gran cosa.

—Éramos más, pero los demás se rindieron, sobre todo después de que se llevaran al loco de Lovegood—le comento Charlie, algo que Cho ya le había explicado.

—Y Ustedes debieron hacer lo mismo—dijo Cho de golpe.

— ¿Vienen a intentar convencernos? —pregunto Fred, incrédulo.

—No podemos ganar—dice Ron con seguridad.

—Era del último que esperaba escuchar eso—contesta Fred decepcionado.

— ¿Estás de acuerdo con esto Bill?

—Claro que no, pero tampoco puedo dejarlos solos.

Las cosas no estaban saliendo bien, y estaban por ponerse peor, un nuevo grupo de goblins llego, habían aprovechado la discusión entre los hermanos para acercarse hasta donde estaban. Eran criaturas pequeñas, pero muy peligrosas, los habían rodeado, e intentaron un ataque por sorpresa. Uno de ellos intento cortar la cabeza de George, y casi lo logro, pero su hermano Fred lo movió, pero no lo suficientemente rápido, perdiendo una de sus orejas. Sus demás hermanos lograron acabar con los demás, aun así se dieron cuenta de que, ellos no eran el verdadero objetivo del ataque, pues la mayoría de ellos, habían ido tras Cho, algo que casi logran, pues cuando fueron a ayudar a su hermano herido, los goblins fueron tras la chica, lanzando algunas cuerdas intentando inmovilizarla, logrando derribarla, pero Ron reacciono rápidamente y fue en su ayuda, con lo cual obtuvo un momento para poder recuperar la postura y acabar con sus atacantes. Cho había traído su espada jian, con la cual lograba un combate elegante y preciso, pero que no resultaba optimo contra aquellas criaturas. El ataque había sido bastante agresivo contra ella, pero no de una manera mortal, pues al final lo único que habían logrado, era arañarla y arrancarle la blusa, la cual uno de los pocos sobrevivientes la conservo como una especie de trofeo

— ¿Estás bien? —le pregunta Ron, mientras le ofrecía, su propia camiseta para que se cubriera.

—A parte de mi orgullo, estoy bien ¿Cómo está tu hermano?

La escena no podía ser más dramática, el suelo estaba lleno de sangre y cuerpos muertos de aquellas criaturas, pero también había sangre roja, la herida que había sufrido George, era bastante mala, le habían arrancado su oreja completamente. En esos momentos Bill, estaba llevando a cabo hechizos médicos para ayudar a su hermano, pero por su expresión, no parecía muy optimista.

—Su cuchillo debía de tener veneno, detuve el avance, pero no sé si logremos hacer que vuelva a crecer—dice de golpe.

—No pongas esa cara—dice George, intentado sonreír—, solo fue mi oreja, tengo una de repuesto.

La moral ya había sido baja, pero después de ese último ataque, fue mucho peor, pues empezaron a pelear, Bill estaba decidido a regresar, mientras que Charlie no quería ni siquiera considerar la posibilidad. Hubieran terminado a golpes, si Tonks, no hiciera bajado desde el techo de golpe.

—Se acabo.

— ¿Qué dices?

—Vienen hacia aquí.

—Eso ya lo sabíamos—dice Charlie.

—No sé qué paso, pero se están reuniendo, y no creo que sea para nada bueno.

— ¡Nos quedamos! —grita de golpe Fred, levantándose de donde había estado cuidando a su hermano—, pienso hacerles pagar esto.

Ron se veía tranquilo, pero Cho sabia con solo verlo que estaba completamente furioso, la joven temió que en cualquier momento, corriera hacia los enemigos dando un grito de guerra, pero en lugar de eso, dio un par de pasos al frente, y golpeo a su hermano en el rostro.

— ¡Eres un idiota! —le grita Ron—, mira lo que está pasando a tu alrededor, le arrancaron una oreja a George, y ni siquiera sabemos si podrá curarse. ¿Realmente crees que nuestros padres estarán felices? si regresamos y le decimos que salvamos la granja pero tú te moriste. ¿Realmente crees que estarían felices? —Reiterativo— Esto es solo un edificio, te aseguro que nuestros padres lo quemarían mil veces, antes de sacrificar a cualquiera de nosotros.

Todos se quedaron en silencio, impresionados por el discurso del menor de los hermanos.

— ¿Cuándo creciste tanto, Ronny? —dice Fred, después de comprobar que su mandíbula no estaba rota.

—Lo hago cuando mis hermanos se vuelven unos idiotas.

—Mejor hagámosle caso—dice George, quien se había levantado, aunque sujetaba su venda en el oído—, antes de que Ronny, decida partir a George en dos.

Cuando Tonks se recupero de la impresión, empezó a reír por toda la escena.

—Tú no te rías tanto, que Ginebra no está particularmente contenta contigo.

Charlie se sentía bastante ridículo, que hubiera tenido que venir el menor de sus hermano para hacerlo entrar en razón, había sido demasiado para él, con una mirada le comunico a Bill, que ya había tenido demasiado de aquello. William no podía sentirse más orgulloso de su pequeño hermano, él no había logrado convencerlos de regresar, y a Ron le había costado un discurso y unos puñetazos lograrlo.

El vehículo en el que habían llegado, era bastante grande, así que no tendrían problemas en entrar todos. También subieron algunas últimas cosas de su casa, la mayoría ya se las habían llevado sus padres cuando habían evacuado, al final solo quedaron los muebles más grandes, que no pudieron mover.

Estaban por marcharse cuando fueron de nuevo atacados, esta vez por más del doble que antes.

En esta ocasión, George no participo, estaba sedado dentro de la camioneta, los demás tuvieron que enfrentar la amenaza por sí mismos. Ahora estaban mejor preparados, y en lugar de George, Tonks lucho ahora en el suelo, lo cual cambio la dinámica del encuentro completamente. El ataque se concentro ahora en Cho y en Tonks, pero ninguna de las dos estaba a su mismo nivel, Tonks era una verdadera profesional, y Cho por su parte demostró su herencia guerrera. Al final fue Ron, quien al utilizar sus guanteletes mágicos, el que logro hacerlos retroceder lo suficiente como para escapar del lugar.

Mientras que escapaban, pudieron ver una última vez su casa familiar, a la cual no sabían si podría regresar algún día.

— ¿Por qué iban tras ustedes? —pregunta Charlie, intentando pensar en cualquier otra cosa.

—Fue nuestro olor—dice Tonks, después de pensarlo un momento—, por eso, yo estaba de vigía, y no en el suelo. Muchas criaturas oscuras, disfrutan de "reproducirse" con hechiceras.

— ¿Por eso se llevaron mi blusa? —pregunta Cho.

—Seguramente, se la deben de haber llevado para atraer a más de los suyos para el ataque.

Durante unos momentos guardaron silencio, pensando en lo que había dicho Tonks.

—Pero al estar en lo alto, el viento debió esparcir mas tu olor ¿no es así? —dijo Cho muy seria.

No estaban seguros de que funcionara de esa manera, pero por fin lograron reír un poco.

Tardaron más tiempo en regresar, pues lo hicieron esquivando cualquier problema, pero cuando atravesaron la línea de defensa, pudieron avanzar más rápido. Lo primero fue llevar al hospital a George, en donde muy pronto los alcanzaron sus padres.

— ¿Crees que puedan curar a tu hermano? —le pregunto Cho a Ron, cuando pudieron descansar en las escaleras del hospital.

—No lo sé, pero, si no pueden, seguro que se les ocurre a Harry y Hermione algo para ayudarlo.

Considerando los avances que habían utilizado en la clínica, parecía una buena posibilidad. Ambos estaban sucios y cansados, definitivamente les caería bien un baño y un buen descanso, pero mientras más veía el rostro de su novia, Ron no podía dejar de pensar en lo hermosa que fuera, aunque fuera un desastre en ese momento.

—Oye Cho, estoy pensando en algo.

— ¿Es importante? —preocupada.

—Si, ¿te quieres casar conmigo? —le suelta como si nada.

—Claro, estaba esperando cuando me lo pedirías—sin importarle mucho lo extraño dela situación.

Tal vez fuera por las peleas siempre los ponía de humor cariñoso, o porque ambos lo llevaban pensado algún tiempo, pero para ambos no pudo ser en mejor momento. Ron se rio un poco por la simple duda que había tenido sobre su futuro, definitivamente había encontrado con quien pasar su vida.

Para celebrar la decisión que habían tomado, fueron corriendo hasta la camioneta que habían dejado cercas, a duras penas seguían vestidos cuando entraron. Fue un extraño escándalo en la zona, pues al tener los símbolos oficiales, los guardias no los podían molestar, pero a la vez ambos fueron tan escandalosos, que terminaron rompiendo los amortiguadores de la camioneta.

G2345ygq45

El plan de Lily seguía su curso, había sido realmente cuidadosa en la imagen que había estado proyectando, por un lado hablaba demás, demostrando que era alguien de importancia, pero por el otro, se comportaba de manera frívola, para que no la tomaran demasiado enserio.

Llevaba un tiempo desde que se había dado cuenta de que la estaban siguiendo, el problema había sido que con la presencia de Ron a su alrededor constantemente, nunca podría atraparlo, pero por suerte, se le presento la oportunidad de quedarse sola.

Puede que Lily, ya no tuviera acceso a su magia, pero eso no quería decir que estuviera indefensa, estaba más que preparada para defenderse, sobre todo porque se había dado cuenta que solamente se trataba un agente, el que la estaba siguiendo.

En comparación con su hijo, ella no era más que una novata en la legeremancia, pero siempre la había resultado muy interesante, durante sus tiempos de estudiantes, había ayudado a Severus para practicar la oclumancia, con lo cual le había quedado una habilidad bastante útil.

Durante el tiempo que aquella sombra la había estado siguiendo, obtuvo alguna información, solo se trataba una persona, muy joven, y que trabajaba solo. Como si fuera poco, leyendo su estado de ánimo, este había cambiado de una manera bastante curiosa, dejo de lado el espionaje, por el puro voyerismo, y ella estaba más que dispuesta a explotar esa extraña atracción que sentía su espía hacia ella.

Esa noche en particular, se había esmerado más aun en su apariencia, sabía bien que es lo que querían de ella, así que daría un verdadero espectáculo. Se había bañado, y usado sus mejores productos para mejorar su aspecto (los cuales estaban diseñados para funcionar con su operación), en su habitación, se vistió con un diminuto conjunto de lencería color verde esmeralda, color que ella sabía que le quedaba espectacular. Mientras cepillaba su cabello escarlata, enfrente de su tocador, empezó a pensar que tal vez nada ocurriría de nuevo aquella noche. Seguramente si no ocurría nada terminaría invitando a su mayordomo a su habitación.

Fue un ruido, un paso mal dado, el que la alerto del peligro, en menos de un latido, Lily, arrojo su peine, el cual dio de lleno en la frente de lo que parecía ser un ninja, el cual acababa de entrar por la ventana. No se trato de un ataque letal, pero sí que fue más que suficiente para desorientar a su atacante. Cuando logro recuperarse de la sorpresa, se dio cuenta de que Lily ya estaba atacando, a duras penas logro esquivar un puñetazo directo a su rostro. Era pequeño y flexible, logro agacharse y escapar rodando, en un movimiento muy fluido, desenvainando su espada, se trataba de una katana mucho más corta y sin adornos, que Lily no supo identificar. Con agilidad intento atacar a la pelirroja, con su espada sujetada al revés, pero a pesar de su velocidad, Lily ya estaba preparada, aunque ella ya no podía usar magia, podía usar armas mágicas. Había traído consigo armamento que se podía transformar, y que podía llevar como si fuera un discreto collar, para cuando el ataque llego, ella ya estaba usando un escudo grande en su mano izquierda.

Seguramente aquel atacante estaba muy bien entrenado, pero Lily, estaba en otra liga completamente, después de todos los cambios que había sufrido su cuerpo, seguía teniendo las habilidades de combate de la muerte escarlata, quien estaba en la cúspide del combate cuerpo a cuerpo, aunque ahora no tuviera su antigua armadura, sin la cual se le podía considerar vulnerable.

Con su escudo, no tuvo problemas para desviar los ataques, podría haberlo cambiado por un arma, pero prefirió seguir usando su escudo, con la intención de capturarlo con vida. Con un giro rápido, logra desarmarlo, y con un puñetazo directo al rostro, lo termina dejando inconsciente.

Durante las noches anteriores, le habían ayudado, para insonorizar su habitación, por razones de privacidad, pero ahora le sacaría provecho de otra manera. Su espía resulto ser mas pequeño y ligero de lo que esperaba, aun así le costó su esfuerzo sentarlo en una silla, para luego esposarlo a la misma, con cuatro juegos de esposas. Lily tenía una caja muy bien surtida de diferentes artículos con los cuales podría mantener a su prisionero.

Mientras esperaba a que su prisionero despertara,, Lily se tomo un minuto para recuperar su apariencia, seguía viéndose estupenda, pero no estaba dispuesta, a nada por debajo de lo perfecto. Lo que estaba planeando era indispensable.

Cuando su prisionero empieza a despertar, intenta liberarse con todas sus fuerzas, pero pronto se dio cuenta que era completamente imposible. Al abrir los ojos, entro en pánico, pero al ver a Lily, posando enfrente suya, quedo como hipnotizado.

—Parece que te gusta lo que ves—dice sonriendo con picardía.

No recibió ninguna respuesta.

—Como ya sabes esta habitación está completamente insonorizada, y en cuanto volví a cerrar mi ventana, se convirtió en un jaula que solo yo puedo abrir, así que estaremos aquí solos durante un buen tiempo.

Mientras hablaba se fue acercando lentamente, moviendo exageradamente las caderas, en un movimiento muy estudiado. Cuando llega a su prisionero, acaricia un poco su cabeza enmascarada, antes de sentarse encima de él, con las piernas abiertas.

—Se que no quieres decirme quien eres, y porque estas, aquí, pero no te preocupes, tenemos mucho tiempo por delante. Pero primero que te parece si nos conocemos—le dice mirándole a los ojos, como una serpiente a su víctima—, deberías ir considerando esta posibilidad, podrías vivir el infierno, o ver las entradas del paraíso…

Con sus manos acaricio su armadura, hasta que llego a su pantalón, cuando encontró una verdadera sorpresa. Por primera vez salió de su papel, por lo impresionada que estaba, de un golpe le arranco la máscara, para encontrarse el hermoso rostro de una muchacha con rasgos asiáticos.

—No negare que esto no me lo esperaba—sonriendo vuelve a escanear un poco la mente de su prisionera, en la cual seguía viendo la misma atracción y culpa que había sentido antes.

—Espero no interrumpir.

Lily salto como un gato nervioso, al escuchar la voz desconocida, en un solo movimiento se alejo y transformo su colgante de nuevo en un escudo. Se trataba de una mujer muy elegante, que portaba un báculo con un águila de dos cabezas en la cima.

La sensación de poder mágico era agobiante, pero no era la primera vez que la sentía, su suegro tuvo un poder mágico muy similar, y definitivamente nunca podría olvidar el poder mágico desplegado en la batalla entre Lord Voldemort y Lord Dumbledore. Por eliminación, debía de tratarse de la Zarina Anastasia, la única mujer hechicera omega que existía en la actualidad.

—Un honor conocerla, Zarina Anastasia—a pesar de seguir en ropa interior, se las ingenio para mantener la compostura y usar sus mejores modales para saludar a la recién llegada con la reverencia que se esperaba.

—Un gusto, pero creo dado que estamos por convertirnos en consuegras podríamos dejar de lado los títulos, Lady Potter.

—Estoy de acuerdo, creo que podríamos hablar un poco, pero necesito un pequeño favor, creo que mi invitada podría descansar un poco más.

—Claro, mi nieta me explico su situación.

La zarina dio un pequeño golpe en el suelo con su báculo, con el cual dejo a la sorprendida prisionera, inconsciente en su posición, mientras tanto Lily había tomado una corta bata de seda verde manzana, con la cual se cubrió.

— ¿Tienes algún problema de seguridad? —pregunta Anastasia, al sentarse en una pequeña mesa, mientras que Lily preparaba algo de té.

—No demasiado, sabía que me estaban espiando, así que tuve que tenderle una trampa.

—Son muy buenas combatientes, te felicito.

—Gracias, ¿tendré algún problema si la conservo?

—Tengo una prisión llena, pero hasta el momento el emperador no ha venido por ellos, así que no creo que debas preocuparte por eso, son desechables para él, eso sí, debes tener cuidado, pues tienen la costumbre de quitarse la vida cuando son capturados.

—Lo tendré en cuenta. Aunque me agrade la compañía, me imagino que no puede pasar mucho tiempo aquí ¿no es así?

—Así es, aprovecho algunas noches para hacer este tipo de visitas, sin mis escoltas. Ya tendremos tiempo, para hablar sobre el matrimonio de tu hijo y mi nieta, durante nuestros horarios diurnos, pero ahora estoy más interesada en hablar del joven Voldemort.

— ¿Por qué me lo preguntas a mi?

—Mi nieta me explico quien fuiste, además de que te vi pelear hace un momento, hay solo un puñado de guerreros al nivel de la legendaria muerte escarlata.

— ¿Qué quieres saber? —comprendiendo que no había manera de ocultar la verdad.

—Todo.

—En ese caso, prepárate, porque voy a tardar un buen rato.

Definitivamente no era la manera en la que se había imaginado terminaría aquella noche, pero rápidamente logro cambiar de humor para concentrarse en lo que estaba haciendo. Ambas tenían información de Lord Voldemort, mientras que Anastasia, lo había conocido cuando era un joven soldado en la antigua guerra mundial, Lily, le pudo informar sobre las fortaleza que dominaba en el mundo mágico, sus aliados mas cercanos, y los posibles lugares donde podría estarse escondiendo actualmente, pero lo más importante fue seguramente, que entre las dos lograron hacerse una mejor imagen de la manera en que funcionaba su mente. Podrían haber pasado toda la noche hablando al respecto, pero como ya habían dicho Anastasia no podía quedarse demasiado.

—Al final es un hombre muy solo, ¿verdad?

—El mismo ha matado a varios de sus hijos, y si le queda alguno, es porque probablemente ni siquiera sabe de su existencia. Sus esposas se dispersaron después del desastre en el polo norte. De esa manera no encontraras un punto débil—continua Lily—, el considera que su propia soledad es su propia fortaleza.

—Pero tú no estás de acuerdo.

—Ni tu tampoco, ambas nos damos cuenta, que esa es su verdadera debilidad.

—Al final morirá, como vivió, solo.

Ese tipo de conversaciones las debían mantener en secreto, pero de alguna manera encontrarían alguna manera de continuar pasando información entre las dos. De alguna manera había surgido una extraña amistad entre ellas, a pesar de la diferentica de poder y de rango, se podría decir que se empezaban a respetar. Antes de desaparecer, Anastasia volvió a despertar a la prisionera, y deseo suerte a la pelirroja.

—Eso fue algo muy extraño—dice Lily, mientras regresaba a lo que estaba haciendo.

—No pienso hablar—con un fuerte asentó japonés.

—No te preocupes, cambie de opinión—dice Lily, mientras se quita su bata y camina a su cofre—, creo que prefiero que guardes silencio—sacando una mordaza de pelota, la cual coloca con habilidad en su prisionera, dejándola muda—, según me explico mi nueva amiga, cuando ustedes fallan en su misión, se suicidan, o son ejecutados al regresar, así que creo que te voy a conservar, pero primero tendré que convencerte, será algo largo, pero aun falta bastante tiempo antes de que pueda regresar a mi país.

Entre más hablaba, la joven kunoichi se veía mas asustada.

—Mi antiguo esposo, era un verdadero experto en estos juguetes—le explica mientras los va sacando de su cofre—, y yo los traje para enseñarle a un joven amigo a usarlos conmigo. Debo admitir que prefiero estar en la posición de receptora, pero te aseguro que se usarlos—con un látigo en la mano—, creo que pasaremos mucho tiempo juntas. A final de cuentas mi hijo me dijo que necesitaba un pasatiempo, y creo que lo encontré.

978lp8ñ968

Harry y Hermione, habían nacido y crecido en un país mucho mas helado, y aun así estaban experimentando una de las noches más frías de sus vidas. Ambos regresaron al hotel casi al mismo tiempo, para cuando Harry llego se encontró a su esposa sentada en la cama envuelta en una cobija, podía ver que aun usaba su uniforme de White Queen, pero su aspecto había regresado a ser el de todos los días.

—Este viaje, este resultando mucho menos divertido de lo que imaginaba—dijo Hermione, con voz apesumbrada.

—Opino lo mismo—le dice cansado, quitándose el saco de su traje y arrojándolo a un rincón, con calma se acerca a Hermione para abrasarla, gesto que ella agradeció.

—Hoy vi cosas que nunca pensé que fueran posibles—empieza a explicarle—, los demonios son reales.

— ¿Demonios?

—La guardia suiza protege un salón entero en el que se llevan a cabo exorcismos.

El relato de Hermione fue francamente aterrador, era como si ella continuara en aquella sala.

—Según la investigación de Ginebra, los exorcismos son algo muy extraño, y la única escuela de exorcistas que existe se encuentra aquí mismo.

—Esta debe ser otra señal.

— ¿Señal? ¿A qué te refieres?

— ¿Conoces las profecías muggles?

A pesar de vivir en un mundo repleto de magia, Hermione dividía firmemente ambos mundos, y era completamente exceptiva a lo que ocurría en el mundo muggle. Mientras más escuchaba al respecto mas ilógico le parecía todo.

—No creo en las profecías mágicas, mucho menos en las muggles—su tono de voz se había agudizado, lo cual mostraba lo alterada que estaba, como si verla caminando en círculos en la habitación a medio vestir, no fuera suficiente.

Entonces Harry enciende el televisor, y selecciona el canal de noticias, donde continuaban transmitiendo en manera casi cíclica la noticia de la reedificación del templo en Jerusalén, bajo el claro liderazgo del jefe de la ONU.

— ¿Cómo lo lograron?

—No tengo idea, estuvimos demasiado ocupados con el mundo mágico, como para interesarnos con lo que estaba pasando en el muggle.

—Esto tiene que ser una coincidencia, las profecías no…

Hermione deja de hablar cuando ve una rueda de prensa bastante genérica del líder de la ONU, la cual de hecho había sido translimitada tantas veces durante los últimos, que seguramente en ese momento solamente la castaña le estaba prestando atención.

—No puede ser cierto—completamente pálida.

— ¿Lo reconoces? —aunque ya sabía la respuesta.

—Mi otra yo despertó de golpe con solo verlo, claro que sabemos quién es él. ¿Desde cuándo lo sabes?

Esa fue una de las conversaciones más difíciles que tuvo Harry con su esposa.

—Nunca tuve una confirmación, pero lo sospecho desde que nos capturaron.

Poco a poco le fue explicando las evidencias que había encontrado de que su contraparte seguía vivo de alguna manera. Hermione tuvo que sentarse para evitar desmayarse.

—No hay manera de que todo esto sea una coincidencia ¿crees que la "magia" este interfiriendo de nuevo?

—No lo sé—responde Harry—, pero definitivamente es demasiada coincidencia, que termináramos en esta ciudad en estos momentos, y nos enteráramos de todo de golpe, no sé quién es, pero alguien o algo nos está manipulando.

— ¿Qué podemos hacer? —francamente asustada.

—Debemos seguir con nuestros planes, si realmente él es quien pensamos que es, necesitaremos la alianza con el Vaticano más que nunca.

—Tienes razón, debemos encontrar alguna manera de defendernos, tenemos nuestra magia, así que no estamos indefensos.

— ¿Cómo reacciono tu traje? —pregunta Harry.

—Se debilito, pero resistió, así que estoy segura de que la magia les afecta.

—En ese caso, lo mejor será que regreses a Nueva Roma, recluta a quien pienses necesario, y analiza toda la información que hemos recaudado.

— ¿Dejaras aquí a Percy?

—Definitivamente, necesito a alguien de confianza, investigando todo lo que pueda encontrar, yo debo ir a Rusia.

—Me es casi imposible hablar de una boda después de todo lo que ha pasado ¿no crees?

—Tienes razón, pero debemos mantenernos consientes de nuestras vidas, no podemos abandonarnos a nosotros mismos.

—Me gusta cuando hablas así—sonriendo por primera vez aquella noche— ¿les diremos a los demás todo esto?

—Lo haremos por capas, solo los más cercanos, los que realmente saben quiénes somos, sabrán quien es realmente es nuestro enemigo.

— ¿Enemigo? ¿Así es como le vamos a decir?

—Llevamos horas hablando y ni tú ni yo nos hemos atrevido a decir lo que realmente es.

—Sigo sin poder creerlo, se trata del monstruo que me esclavizo, que no solo sobrevivió a que lo expulsaran de su cuerpo, sino que fue capaz de casi conquistar el mundo muggle, pero aun así, su titulo parece algo imposible.

—Pero es lo que es.

—El anticristo.

H35h5h56h5h

NOTA DE AUTOR: Hola de nuevo, después de mucho tiempo regreso con un nuevo capítulo, el cual a sido uno de mis favoritos de escribir.

Pensé que quedaría mucho más largo, pero se pudieron revelar varios secretos que venían estando pendientes desde hace muchos capítulos, demostrando que la historia está llegando a su final.

Me gusto mucho la escena de Hermione en el Vaticano, quise darle un aire más tenebroso, que disfrute hacer. ¿Qué opinan al respecto?

Como siempre agradezco su atención, y les insto a dejar algún comentario o saludo, que siempre agradezco