- —Me alegra que por fin llegaran, llevamos mucho esperándolos—escucharon que decía una mujer, con voz muy tranquila y con un fuerte acento alemán.
Sirius, Remus y Teresa, se encontraban descuidadamente tirados en el suelo, como si hubieran sido arrojados desde su casa de campaña, con dificultad se levantaron, no estaban heridos, pero si bastante confundidos, pues hasta hace unos momentos habían estado en su tienda.
—¿Quién eres? —pregunta Sirius, quien fue el primero en levantarse.
Se trataba de una mujer muy joven con gran belleza, vistiendo un vestido blanco muy sencillo, con una larguísima cabellera rubia, que llegaba por debajo de sus rodillas, casi hasta el suelo, perfectamente peinado como si fuera una cascada de oro. Cuando Teresa y Remus volvieron en si, estaban igual de confundidos que Sirius. Se encontraban en la entrada de lo que parecía ser una ciudad con grandes muros de piedra, como si alguien mezclara la Ciudadela con pirámides latinoamericanas, pero con rocas completamente lisas, con una perfección que no se podía ver en el mundo verdadero. Desde donde estaban no podían ver el gran tamaño de la ciudad, pues estaba cubierta por una niebla muy densa.
—Me llamo Maria Orsic, y les doy la bienvenida a Nueva Astlan.
Tanto para Sirius como para Teresa, aquel nombre no significaba nada, pero Remus lo reconoció inmediatamente
—Eso es imposible, ella esta muerta desde hace décadas.
—Le puedo garantizar que sigo viva, coronel Lupin.
—Aunque aun viviera ella seria una anciana—ignorando el hecho de que ella conociera su nombre.
—El tiempo en este lugar no funciona como en el resto del mundo. Aunque seria mejor que me acompañaran a mi casa, donde les podre explicar mejor sus dudas, además de que mi esposo esta deseoso de conocerlos.
La sonrisa misteriosa con la que acompaño sus palabras, incomodo profundamente a Remus, mientras que a su viejo amigo, le resulto particularmente atrayente, aunque al escuchar que estaba casada prefirió no decir nada.
—¿La conoces? —pregunta Sirius en tono bajo, como si estuvieran copiando en un examen.
—Su fama, solo si es quien dice ser.
—Parece sincera.
—Deja de querer comértela con los ojos y concéntrate. Si ella resulta ser quien dice ser, debe de tener unos cien años de edad.
Remus ya estaba mas que acostumbrado a lo fácil que se podía distraer su viejo amigo por una cara bonita, pero no era siego y podía darse cuenta que la belleza casi etérea de aquella mujer no era algo que se pudiera ver todos los días. Su cabello tenia un tono dorado que realmente lo hacia parecer oro, tanto que resultaba hipnótico verlo. Tenia que mantener su mente clara, pues Sirius estaba perdido, y Teresa no se veía mucho mas concentrada, aunque no entendía a que se podía deber su distracción, tal vez fuera por estar lejana mente emparentada con aquel extraño pueblo. Los habitantes del lugar parecían todos ser jóvenes, no pudo ver a ni un solo anciano, y a unos pocos niños, era muy extraño, eran muy tranquilos y aunque el pequeño grupo se veía muy diferente, a duras penas les prestaban atención. La ciudad estaba construida principalmente en piedra, pero todas las edificaciones tenían grandes adornos de oro, seguramente esta ciudad era el origen de la leyenda de "el Dorado", lo cual implicaba que habían sido capases de mover una ciudad entera a aquella extraña situación de media existencia.
Después de varios minutos caminando por aquella ciudad a medio camino en entre lo moderno y la mitología, llegaron a una casa con clara construcción europea,aunque bastante anticuada, aunque si aquella mujer era quien decía ser, podría tener todo el sentido del mundo.
—Mi esposo debe de estar en su taller, como siempre.
En la parte trasera de la vivienda, había una gran bodega, desde la cual se producían extraños ruidos, y temblores que eran difíciles de interpretar.
En la gran bodega pudieron ver maquinas que parecían atrapadas en el tiempo, con apariencia anticuada, pero con propósitos tan complicados que se escapaban a su comprensión. Ni siquiera Teresa quien estaba mucho mas acostumbrada a la tecnología muggle lograba acercarse a comprender su funcionamiento, los arcos eléctricos flotaban en el aire como si de magia se tratara, se sentía la energía estática, incluso el cabello tan largo de su guiá se veía afectado. En medio de aquellas maquinas de fantasía se encontraba un hombre muy alto y bastante delgado, con un descontrolado cabello negro, sus rasgos resultaban muy angulosos, como los de alguien que descuidaba su alimentación. Complementando su apariencia descuidada, vestía una vieja bata blanca de estilo anticuado, y unos lentes protectores oscuros cubrían sus ojos, lo mas impresionantes sin dudas era que aquellos poderosos rayos, que podrían matar a una persona por solo tocarlo, circulaban por el aire según los movimientos de sus manos, lo obedecían como si de mascotas juguetonas se trataran
—Tenemos visitas, querido, te dije que vendrían en estos días.
Parecía que su esposo acostumbraba pasar mucho tiempo con sus maquinas, y realmente no se veía nada entusiasmado con dejar su trabajo, cualquiera que este fuera.
Cuando por fin bajo de su podio y se quito sus protectores, pudieron verlo mas de cercas, y notaron que a pesar de lo demacrado, era mas joven de lo que habían pensado.
—Había olvidado que vendrían —dijo con un asentó tan marcado como el de su esposa, aunque no pudieron identificar la procedencia—, Nicola Tesla mucho gusto—se presenta.
—Lo mejor será que entremos en casa, tenemos muchas cosas que explicarles.
—Seria bueno que nos dijeran en donde estamos, antes de eso—interviene Sirius.
—No es fácil de explicar—dice el extraño científico loco—, le llamamos Nueva Aztlan, pero no creo que les importe mucho como se llama.
—Eso no tiene sentido—dice Teresa—, estamos a varios países de la Aztlan del mundo muggle.
—¿Muggle? Hace mucho que no escuchaba esa palabra, pero comprendo tu confusión, la verdad es que esta ciudad no esta en un lugar preciso. Se mueve entre la barrera que divide el mundo y la tierra interna.
La cara de confusión de los tres visitantes era perfecto ejemplo de que esta seria una conversación muy larga.
—Tengo limonada fresca, realmente nos ayudara—dice la anfitriona intentando guiarlos al interior de su pequeña casa. A diferencia de su esposo se podía ver que estaba bastante entusiasmada por la idea de recibir visitas.
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Layla y Gabrielle pensaron que podrían regresar a la normalidad del colegio, al menos la normalidad que había en aquel castillo mágico, pero estaban muy equivocadas. Durante el ultimo año, el clima no había sido particularmente bueno, pero en los terrenos del colegio se había mantenido estable, pero desde que había ocurrido aquel desastre en la torre de astronomía, parecía que esto había cambiado, era como si la fatalidad golpeara los muros de la fortaleza.
Lo ocurrido en la torre se había convertido en la comidilla del colegio, aunque obviamente las versiones que corrían entre los alumnos eran cada vez más exageradas, como si no hubiera sido ya suficientemente terrorífica por si misma.
—¿Realmente crees que todo haya acabado? —le pregunto Gabrielle a Layla.
—No lo se, mis poderes están regresando a funcionar con normalidad, pero aun así algo los obstruye en el castillo.
—Nadie parece preocupado por lo que paso, se lo toman como si fuera simplemente una historia de miedo.
—Tienes razón, solo los que estuvimos hay sabemos que fue algo completamente real.
—Tenemos que hacer algo—sentencia Gabrielle.
—Escuche que Luna esta por dejar el castillo, pero aun así sigue aquí, debemos aprovechar para preguntarle.
—¿Crees que sepa algo?
—Ella nos dijo que podíamos ir y consultarla si algo extraño ocurría, además de que Harry me dijo que es probablemente la persona mas inteligente que conoce, lo cual es mucho decir.
La oficina del jefe del concejo estudiantil, era un verdadero caos, su actual residente nunca había sido particularmente ordenad, pero esto estaba mas allá de lo normal. Era algo lógico, pues estaban en plenas elecciones. Claro que ya no eran como las elección que Harry había ganado, después de la reforma que se había hecho el concejo de maestros, habían retomado varias de las responsabilidades que habían tenido los estudiantes. Lo cual termino con un sistema mucho mas equilibrado. Mientras los profesores Snape, McGonagall, Sprout y Flitwick siguieran en sus puestos, el colegio podría seguir funcionando correctamente. Tendrían que escoger a sus sucesores con minucioso cuidado. Había sido una labor complicada llegar a aquel acuerdo, Luna y Ginebra se habían encargado de mantener el colegio en paz, mientras que Harry desde el congreso se encargo de llevar a cabo la reforma educativa.
Había sido una verdadera labor titánica reformar de aquella manera el colegio, por eso les había tomado tanto tiempo terminar esa operación. Tener a Luna casi a tiempo completo había sido un problema para la organización de Lord Potter, pues todos estaban de acuerdo de que era una de sus mejores mentes. Pero había sido una inversión alargo plazo pues si el colegio volvía a caer en el caos, podrían desestabilizar el imperio completamente. El problema mas grande, había sido no regalar el poder del colegio al gobierno, pues debían de mantener su independencia, sino todo saldría aun peor, el gobierno había estado muy renuente a brindarle tanta protección sin poder intervenir en su política de educación, pero Harry había intervenido para lograrlo. Así que mientras los profesores y los alumnos mantengan un buen equilibrio, podrían dejar al colegio sin supervisión directa.
Lo único que quedaba era el ingente papeleo que debían llevar a cabo. Algo en lo que Luna, a pesar de su ingenio, no era particularmente buena, así que había terminado reclutando a cualquiera que pudiera ayudarla a terminar todo su trabajo. Todo este trabajo fue lo que seguramente impidió que se enterara de los últimos eventos ocurridos en el castillo.
Desde antes de siquiera poder acercarse al despacho de Luna, Layla sabia que aquella visita no saldría como ellas deseaban.
—¿Nigromancia? —contesta Luna cuando escucha a medias la historia que le estaba contando Gabrielle.
—Si, parece que varios alumnos intentaron contactar con "el otro lado" —dice Layla—, la profesora McGonagall detuvo el ritual, pero creemos que podrían volver a intentarlo.
Luna empezó a prestar mas atención a lo que las jóvenes decían, y menos a su trabajo.
—Concentrate en lo que estas haciendo Luna—dice Cho, con tono de hierro—, aun falta mucho trabajo que hacer, además ¿quieres que te recuerde lo que paso la ultima vez que escuchaste historias miedo?
La rubia abrió mucho los ojos al recordar lo mal que la había pasado aquella vez, Cho le había prohibido determinadamente volver a ver películas de terror, algo que ella había estado contenta de cumplir. Tardo semanas en volver a hablar con normalidad con los fantasmas del colegio.
—Si la profesora McGonagall se encargo del asunto, estoy segura de que todo esta bien—les dice Cho a ambas—, así que lo mejor será que se concentren en sus clases.
El argumento de Cho no era malo, pero no por eso dejo de molestarles su actitud. Durante su reunión con la jefa del concejo escolar, Gabrielle noto los extraños movimientos de su mejor amiga, no era algo para nada descarado, sino de movimientos disimulados que solo lo notaria alguien que sabe que buscar, ella ya estaba acostumbrada a verla usar sus poderes como para darse cuenta. Se trataban de pequeños eventos que parecían accidentes, pero que sumándolos todos era evidente que no lo eran. Para cuando salieron de la oficina, Layla le mostró una carpeta con el escudo de la ciudadela.
—¿Qué robaste?
—No lo robe.
—¿Cómo lo llamas entonces?
—Ahorrarles el esfuerzo de tener que darnos esta información.
Dicha carpeta había estado debajo de un montón de informes que le habían enviado a Luna desde la ciudadela, los cuales no había tenido siquiera oportunidad de ojear, tenia el sello mágico que usaban para guardar información secreta, el cual evitaba que alguien ajeno pudiera robar ese tipo de archivo. La diferencia era que Layla no era una simple ladrona, sino que estaba mucho mas preparada que cualquiera. Gabrielle sintió curiosidad sobre en que momento su amiga había robado la autoridad para abrir esos archivos, pero tal vez fuera mejor no saberlo, así si las atrapaban, ella no tendría que mentir al respecto.
—¿Viste algo sobre ese informe?
—No exactamente, como te dije mis poderes no están funcionando bien, pero están mejorando, no se porque pero se que es importante.
Tendría que confiar en Layla, era lo justo, pues era una confianza reciproca, mientras que Gabrielle confiaba en la visión futura de Layla, esta creía en las percepciones emocionales que podía percibir la velaa.
Ellas no tenían un lugar en donde reunirse como lo tenían los miembros del consejo estudiantil, así que su mejor opción era ir a la biblioteca a estudiar ese informe. No era una opción perfecta, pero normalmente resultaba practica, aunque en esta ocasión había alguien esperándolas. Se trataba de su amigo gryffindor Shaoran Chang.
—Ustedes también se dieron cuenta ¿verdad? —con seriedad.
Desde que los mismos fundadores dirigían el colegio, cada casa había adquirido las características de sus jefes, por eso no era raro encontrar a los gryffindors envueltos en cualquier tipo de actividad peligrosa, para bien y para mal, de aquella casa salían la mayoría de militares u oficiales de cuerpo de seguridad en general, así que no era sorprendente que fueran ellos los que se dieran cuenta de lo que ocurría en el colegio, y de que aquella amenaza que parecía haber desaparecido, seguía presente.
—Tenemos sospechas—dice Layla evasivamente—, ¿ustedes tienen algo mejor?
—Pensábamos que después de lo que le ocurrió a Meilin todo había terminado, pero parece que todo esta empeorando—dice el admirador de su compañera de cuarto.
—Sabemos que hay casos parecidos en las cuatro casas, pero parece que nadie los esta relacionando entre sí.
Se trataba de una extraña ola de violencia que había surgido en el colegio, los maestros habían pensado que se trataba por las resientes elecciones, pero esto se veía como algo muy poco probable, pues los grandes incentivos que habían existido con anterioridad habían desaparecido. Ademas de que ninguno de estos acontecimientos tenía ningún tipo de orden, no ayudaba a ningún tipo de campaña, por lo cual tampoco había despertado las sospechas del concejo estudiantil, y solo habían atendido los eventos como situaciones aisladas.
—Los Gryffindor son como la policía del colegio—dice directamente—, ¿no les ha llamado la atención?
—No es exactamente nuestra culpa—se defiende—¸ nuestro líder casi nunca esta en el colegio, así que hasta que tengamos uno nuevo el próximo año no estamos funcionando como deberíamos.
Era lógico, cuando Harry se había ido del castillo, se había llevado consigo la mayoría del talento de su generación, además de los que no habían querido regresar al colegio de la campaña en el norte.
—Si queremos que realmente nos hagan caso, tendremos que presentar verdadera evidencia, no solo rumores.
—Tienes razón, la seguridad del colegio sigue estando en buena parte en manos de mi prima Cho, si no tenemos algo firme ni siquiera nos escuchara.
—¿Que podemos hacer?—dice Gabrielle.
—Lo importante es que consigamos pruebas nuevas de lo que ocurre en el colegio—dice Layla.
—Propongo que formemos una guardia y que salgamos durante la noche hasta que encontremos algo—sugiere Shaoran.
Los cuatro guardaron silencio, sentían que era demasiado para ellos, y tal vez tuvieran razón, pero se daban cuenta de que era importante lo que tenían entre manos.
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Las noticias que llegaban a Nueva Roma eran difíciles de interpretar, sobra todo las que venían del mundo muggle, esto se debía en buena medida a que no había un encargado en la recaudación y análisis de ese tipo de información. Ademas que al tener a la familia real a medio camino de estar en vacaciones, no se estaba prestando particular atención a lo que ocurría fuera de las fronteras fuera de la pequeña nación. Aun así las señales empezaron a llegar poco a poco, y resultaba imposible ignorarlas complemente.
Durante los últimos tiempos la ONU, había consolidado su poder en buena parte del mundo, algo que en teoría había traído la paz a buena parte del mundo, exceptuando algunos países que intentaban mantenerse a la defensiva, lo cual conllevo diferentes guerras con variados niveles. De lejos la zona mas conflictiva seguía siendo medio oriente. Sobre todo desde que se había anunciado la reconstrucción completa del gran templo en Jerusalén. Para mantener la paz se había autorizado en el pleno de la organización, la reconstrucción de los cascos azules. Tomando divisiones enteras de ejércitos de diferentes países, para formar una verdadera fuerza internacional, bajo el mando directo del líder de la organizacional.
En su oficina Hermione vio uno de los discursos del líder del mundo muggle, aunque tuviera un rostro y una voz diferente, le era imposible confundirlo. Se había obligado a si misma a verlo completo, no tanto para escuchar lo que decía, sino para superar el miedo que le imponía. El mero hecho de verlo a través de televisión la hacia temblar de miedo, su otro yo en su interior lo podría reconocer con cualquier rostro que usara, incluso a través de la imagen. No tenia idea de que tipo de plan estuviera elucubrando, pero no le sorprendía que hubiera llegado así de lejos. Era seguramente la persona que más lo conocía en el mundo, y sabia que era alguien que no conocía el concepto de tener limites, tenia la convicción y el ingenio para conquistar el mundo, así que si alguien lograba realmente la dominación mundial, no le sorprendía que fuera él.
Era imposible predecir lo que ocurriría en el futuro, ya fuera en el mundo muggle o en el mágico. Los informes que enviaban desde Italia, eran cada día mas preocupantes. El país ya estaba bajo el control completo de la ONU, pero Roma mantenía su propia independencia, aunque mantenían su embajador en la misma. Incluso ella había tenido dudas, sobre la decisión de Harry de iniciar su única embajada en el mundo muggle, en ese lugar en particular, pero a la larga parecía la decisión correcta.
De golpe apago el televisor y dejo de lado el control. Miro el papeleo acumulado en su escritorio, pero decidió dejarlo para otro momento, |lo ultimo que deseaba era continuar trabajando de manera tan intranquila. Decidió dar un paseo por la ciudadela para intentar tranquilizarse.
Las calles de la ciudadela estaban tan limpias como siempre, a pesar de lo bulliciosa que podía volverse. Actualmente la ciudad estaba viviendo un boom económico, sus productos tenían una alta demanda en la capital, lo cual estaba permitiendo que la ciudadela se capitalizara de manera rápida, Estaba siendo un verdadero reto mantener estable la economía local, para lo cual la ayuda de los duendes y su banco había sido una primordial, aunque obviamente habían tenido que pagar una comisión generosa.
Buena cantidad de las cosechas del país se habían estropeado, incluso el ganado se había enfermad, nadie sabia exactamente a aque se debía tanta desgracia, pero la mayoría estaba de acuerdo en que había empezado cuando el muro que contenía el poder de Voldemort había caído. Aquella miasma de destrucción había llegado a Nueva Roma de manera mucho mas lenta que al resto del país, pero aun así había afectado hasta cierto punto, no fue sino hasta que Harry había regresado de su viaje, que este creo una barrera alrededor e su pequeño país. Había sido algo realmente extraño de ver, con su espada enfundada inicio a marcar el suelo en el limite de sus territorios, de donde continuo sin detenerse hasta rodear toda Nueva Roma, incluidas sus dos ciudades. Había sido casi ridículo de ver como sus guardaespaldas intentaban mantenerle el paso. Según Harry le explico cuando por fin termino su extraño viaje, se había tratado de un viejo hecho de barrera protectora, que había aprendido de la Zarina Anastasia, ella protegía de la misma manera sus territorios, aunque de una manera mucho menos constante, el símbolo que había dibujado en el suelo, había sido idea suya, el cual le ayudaría a consolidar su barrera, pues a pesar de lo mucho que había avanzado, seguía sin alcanzar a la legendaria hechicera omega.
El descuidado paseo de Hermione la había llevado al campo de entrenamiento dentro de la ciudadela. Había otro fuera de los muros, pero este era para la caballería y para los entrenamientos en formación. Como siempre el campo de entrenamiento era un lugar ruidoso, pero para su sorpresa logro ver a cierta distancia a Pansy y a Cho, un dueto por demás extraño, considerando lo cayadas que podían llegar a ser las dos, aunque tal vez fuera por eso que ambas se sentían cómodas en su mutua compañía, pues ninguna sentía la necesidad de llenar los silencios con conversación inútil. Mientras que Pansy había dejado el colegio al mismo tiempo que los demás, Cho aun asistía a clases con bastante regularidad, siendo solo los fines de semanas en los que se le podía ver en la Ciudadela. Era un ritmo de vida por demás complicado, pero la estricta joven parecía bien adaptada. Tuvieron que preparar una ruta Flu, para que ella y Ginebra se trasladaran, pero estas solo funcionaban durante unos minutos cada semana, por razones de seguridad, y no funcionaban como método de comunicación, pues seria como invitar a todo espiá del imperio a intervenir las comunicaciones de Nueva Roma.
—¿Qué hacen aquí? —les pregunta Hermione.
Ambas habían estado muy concentradas mirando desde las gradas que le habían colocado al campo de entrenamiento, el cual funcionaba a medio tiempo como estadio.
—Esos dos llevan toda la mañana entrenando—dice Cho—, cuando empezaron a usar armas verdaderas nos hablaron, pero no quieren escuchar razones.
En medio del campo pudo ver a Harry y a Ron, quienes estaban llevando a cabo un combate que en teoría debía ser de entrenamiento, pero el poder mágico que desprendía cada golpe indicaba todo lo contrario. Ron llevaba en sus manos una gran hacha que debía usarse a dos manos, mientras que Harry prefería un escudo y una espada corta. Era un combate digno de verse, ambos lucían sus mejores movimientos con intención de superar al otro. Hermione recordó el entrenamiento ráfaga que había recibido de parte de Ron cuando aun estaban en el colegio, ni siquiera en su forma de diamante podría estar a esa altura en un combate físico. No era raro que del viejo trió de oro, la mayoría menospreciara un poco a su amigo pelirrojo, pero cada vez que tenia oportunidad de demostrar su inhumana fuerza, superaba las expectativas.
—Colocaron la regla de que solo podrían usar magia para mejorar su propio desempeño—explica Pansy.
—Este es ya su décimo combate hoy, de los cuales Ron a prevalecido cinco, y cuatro Harry.
—¿Por qué?
—La recuperación de Ron fue mas lenta de lo que nos habíamos imaginado después de la campaña en el norte—explicó Cho—, mas que en lo físico, en lo mental, por eso quería entrenar con alguien que realmente lo pudiera poner al limite.
—Harry quiere mejorar sus habilidades dice que durante el viaje pudo entrenar su mente, pero no su cuerpo,
Comprendió porque lo hacían, pero entonces le intrigo porque ellas estaban hay, ninguna era particularmente buena en magia sanadora, Pero rápidamente comprendió, ambos jóvenes estaban en la cúspide física, y era todo un espectáculo verlos, seguramente en cuanto terminaran tendrían una interesante sorpresa en las regaderas, Hermione no era indiferente y pensó en acompañar a Pansy, pero cambio de opinión, no quería imponer su presencia.
Al final decidió seguir con su camino, terminando en el gran muro que protegía la Ciudadela, desde donde podía ver todos los alrededores, a pesar del tiempo que había pasado seguía siendo una visión impresionante. Podía ver las numerosas granjas alrededor de la ciudad. Ella sabia que si lo peor ocurría y la ciudad terminaba sitiada, tenían suficiente espacio para resguardar a toda la población, pero aun así se tendrían que perder todas esas granjas, incluso podrían salvaguardar el ganado si tenían el tiempo suficiente. Podía ver a lo lejos un grupo de jinetes acercándose, pudo distinguir el estandarte de Nueva Roma, lo cual sumado a la flameante cabellera del líder del grupo fue suficiente para identificarlos, debía de ser el escuadrón de Lena.
Su relación con la pelirroja había mejorado con el tiempo, aunque seguían siendo muy corteses entre ellas, siempre intentando evitar cualquier posible conflicto interno, las dos se daban cuenta lo importante que era en sus vidas su familia. También valoraba su experiencia, pues había sido su idea la creación de la caballería para la legión, además de que había sido la encargada de entrenarla, gracias a eso se crearon patrullas rápidas para controlar la seguridad en Nueva Roma, las cuales debían dar la alarma para dirigir a las fuerzas de choque al lugar.
A Lena la encontró en los establos, en donde se había hecho el cambio de guardia , para que otro escuadrón saliera a patrullar. La pelirroja aun vestía su armadura de cuero, especialmente diseñada para ella, la cual era superior a la que se usaban normalmente, y que cuyo diseño enfatizaba su figura femenina siendo mas como una segunda piel. Anteriormente ella había sido una mujer mas bien discreta en su forma de vestir, pero desde que había sellado su apariencia, había adquirido un gusto muy particular en mostrar su figura voluptuosa.
—¿Hasta donde llegaron? —le pregunto Hermione mientras caminaban justas de regreso a la mansión.
—Fuimos hasta el puerto, no se como pero Longbottom esta logrando lo que prometió.
—¿A qué te refieres?
—Toda la costa esta cubierta por barcos, es una verdadera locura, creo que cumplirá el pedido del gobierno antes de lo acordado.
—¿Y los nuestros?
—Esos los guarda en otra parte—le comenta—, creo que en eso si se retrasara un poco mas, aunque me parece que el barco insignia estará pronto.
—¿Barco insignia?
—A mi no me preguntes, fue algo que se les ocurrió a Harry, Ron y Neville, creo que solo quieren un lugar donde jugar a los barcos.
—Solo espero que no se salga de presupuesto—encoje los hombros quitándole importancia—, ¿alguna novedad en el camino?
—En realidad nada nuevo, pero puedo decirte que las cosas están empeorando.
—¿Qué tanto?
—De momento sigue siendo algo sin organización. Pero me preocupa que las cosas empeores, Acabamos con una escuadra de goblins en el extremo norte, fue algo complicado, pero logramos solucionarlo, por suerte no había nada mas grande que un goblin.
—Son una peste en el país—dice Hermione, recordando el desastre que ocurrió en la granja de los Weasley—, pero tienes razón, si fueran trolls o duendes hubiera sido mucho peor.
—Temo que haya un gran nido en las proximidades, si logran abrir una brecha en nuestras defensas, otros peores que ellos llegaran siguiendo sus pasos.
—Tendremos que organizar una búsqueda a fondo. Estoy segura de que Ron querrá movilizar a la legión, los nuevos reclutas necesitan experiencia.
Era el tipo de decisiones que parecía ilógico que personas las tomaran así como así, en medio de una caminata, pero que al final de cuentas eran como eran.
—Tu hermana te a estado buscando—recordó Hermione—, creo que quiere regresar a su país.
—Me sorprende lo mucho que duro su visita.
—¿Lograste sacarle algo de información?
—Ni hablar, aparentemente firmo un contrato de confidencialidad.
—Harry esta tomando muchas molestias para mantener su plan en secreto. Creo que solo él sabe cabalmente lo que ocurre con su plan.
—Ojala nos dejara ayudarlo.
—Creo que ya lo hacemos, pero sin darnos cuenta, siempre nos pide hacer cosas diferentes, solo que no tenemos la imagen completa…
La conversación entre las dos jóvenes, fue interrumpida de golpe por el ruido de una explosión, ambas reaccionaron rápidamente, Lena desenfundo su sable en un solo movimiento antes de correr en dirección del estruendo, mientras que Hermione la seguía cercas con su forma de diamante, de esa manera no podía usar magia, pero era casi completamente invulnerable, así que era perfecta para un primer choque con cualquier peligro. Cuando llegaron los guardias de la ciudad ya estaban en el lugar, pero por suerte no se trataba de ningún tipo de ataque, sino que había ocurrido una explosión en una bodega, la cual inicio un pequeño incendio, el cual fue rápidamente solucionado por los mismos sistemas de seguridad de la ciudad. Fuera de la bodega los guardias estaban ayudando a un grupo particularmente variopinto, se trataba de un enano particularmente viejo, completamente calvo pero con una larguísima barba blanca, un orco tan viejo como su compañero pero mucho mas alto, y por ultimo un humano el cual estaba cubierto por hollín, seguramente por la explosión, su poco cabello era casi blanco pero aun se podía ver algo de su antiguo color rojo.
—Sr Weasley ¿que ocurrió aquí?—le pregunto Hermione, después de recuperar su forma humana.
—No es para tanto, solo un experimento que salio mal—quitándole importancia.
—Los fracasos son los padres del triunfo—dice su compañero enano, quien estaba sentado a su lado.
Los tres viejo rieron, algo que ella no termino de comprender.
—Pensaba que ya se había jubilado, señor Weasley.
—La jubilación resulta perfecta para poder continuar con mis experimentos—dice intentando limpiar sus anteojos, algo que no estaba funcionando muy bien.
—La investigación es la ultima gran aventura—sentencia muy serio el viejo orco, con tono profundo.
Sacarle información a aquel trió de viejo seria algo completamente agotador. Alguien tendría que explicarles algo sobre las medidas de seguridad dentro de la ciudadela, pero tendría que ser alguien mas, ella simplemente no tenia paciencia. Le intrigaba en que asuntos podrían estar inmiscuidos, el señor Weasley, era un experto en la mezcla de tecnología muggle y magia, no había muchos con ese tipo de conocimientos, el orco lo reconoció como uno de los expertos en la forja, y el enano, fue uno de los pocos que llegaron a la ciudad y eran un grupo de mecánicos mágicos. Lo que sea que estuvieran fabricando seria algo realmente grande.
Si mal no recordaba, en cierta ocasiona Ginebra le había comentado que su padre era uno de los pocos hechiceros que de hecho tenia un titulo profesional muggle, su pasión por la tecnología había hecho que estudiara por correspondencia en una verdadera universidad, o lo había considerado como una mera excentricidad de parte del padre de su amiga, pero a estas alturas parecía que debía investigar exactamente que había estudiado.
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La ciudad capital estaba incluso mas agitada que de costumbre, aunque se mantenía una leve capa de civilidad que se mantenía a duras penas por las fuerzas del alcalde Chang. Estaban ocurriendo grandes cambios en su población, buena parte de las personas que vivían en las zonas rurales del territorio continental del imperio se habían trasladado a la capital, mientras que varias de las familias mas pudientes se habían trasladado a sus propiedades en las colonias, mientras que los que se habían quedado se habían armado hasta los dientes, formando verdaderos ejércitos privados. En este ambiente tan tenso, se había vuelto normal ver a personas armadas en la ciudad, por eso no resulto tan extraño ver a Charly Weasley y su socia Tonks cargando sus armas, El pelirrojo portaba una combinación de piezas de armadura pesada sin ningún tipo de coordinación mas allá de su utilidad, en comparación con sus hermanos, era mas pequeño que Bill y Ron, pero era el mas musculoso de todos, así que no tenia problemas para moverse con ese equipo, en su espalda colgaba un hacha de aspecto intimidante. Tonks por su parte usaba un armadura de cuero que estaba basada en las armaduras ligeras de la legión, pero mas sencilla y sin adornos, la cual había pintado de negro lo cual le daba una apariencia intimidante al mismo tiempo que elegante, había sido diseñada por Ginebra, y actualmente estaba experimentado con látex muggle, haciendo que sus pantalones lucieran de manera muy especial. En lugar de un arma tan grande como la de su amigo, ella llevaba un estoque de aspecto casi delicado sujeto en la cintura, la cual había salido de las forjas de la ciudadela, había sido algo costosa pero estaba hecha a su medida, ademas de que si alguien que no fuera ella lo intentaba tomar, le esperaba una sorpresa desagradable.
—No es un poco atrevido tu traje—le dijo Charly,
—Mejor que parecer que me puse las ollas de mamá como armadura.
—Tampoco es necesario ser ofensiva.
—Esta bien, es solo que es un traje que me fabrico Ginebra, así que no puedo dejar de usarlo.
—A veces olvido lo pervertida que es mi hermana—riéndose.
—No es culpa de ella, es culpa de tener tantos hermanos—justificándola.
—Ni hablar, ella siempre a sido como es, nosotros no tenemos nada que ver.
Ambos conversaban con tranquilidad mientras esperaban que su mas resiente presa recuperara la conciencia. Se trataba de un hombre de baja estatura y con sobre peso, que hacia mucho tiempo había pasado sus mejores tiempos, tenia poco cabello y rasgos de rata muy característicos. Les había costado dos semanas de trabajo duro capturarlo, se trataba de un traficante que llevaba muchos años en el negocio, que había sobrevivido al cambio de orden en los bajos fondos del imperio. Nunca había subido demasiado en el escalafón de aquellos negocios, pero siempre se había mantenido en una posición lo suficientemente clave como para mantenerlo con vida en cualquier situación. El antiguo compañero auror de Tonks le había dado la información suficiente como para hacer aquel trabajo. Había sido un movimiento arriesgado, pero habían empezado a quedarse sin opciones. Al final habían decidido secuestrarlo, para intentar conseguir alguna pista.
—¿Que mierda esta pasando?—dice el tipo amarrado a la silla.
—Solo que tuviste algo de mala suerte Colagusano, pero si empiezas a hablar podrás salir del problema—dice Charly colocándose su casco.
—¿De que hablas?
—Buscamos información de Diggory, sabemos que dirige toda la zona—continua Tonks, a diferencia de su amigo, ella se coloca un antifaz negro, muy elegante, aunque no fuera necesario, pues a final de cuentas no estaba usando una de sus apariencias mas comunes.
—Si ya sabes quien es el patrón, entonces deberías saber que no debes meterse con él.
—Queremos saber donde esta y toda la información que nos puedas dar sobre él—dice Tonks casi con tono amable.
—Estas loca, no tienes idea de lo peligroso que es Diggory. No tengo idea de para quien trabajen, pero les aseguro que esta es una pelea que no quieren tener.
—Digamos que nuestro jefe, no es alguien que acepte los limites.
Con un gesto displicente Tonks movió uno de los protectores de su armadura, dejando al descubierto el escudo de armas de Lord Potter. Colagusano perdió el poco color que tenia en el rostro. Claro que reconocía aquella cresta, a final de cuentas había sido compañero de escuela del padre del actual lord. Claro que recordaba que habían sido sus tropas las que habían impedido que la capital cayera en la anarquía, y que había sido clave en la victoria en el norte. Realmente no quería tener nada que ver en una guerra entre Lord Potter y los bajos fondos.
Colagusano había hecho su dinero traficando entre los territorios de Voldemort y el imperio, y cuando este había caído se había buscado la manera de ganarse la vida. Nunca le había guardado mucha lealtad a ninguno, y mucho menos a Diggory.
Si pudiera hablar con Lord Potter en persona seguramente podría salirse con la suya, tenia suficiente información sobre su padre como para que le perdonara la vida, pero de momento no parecía que le fuera a funcionar con aquellos sicarios. La única opción que le quedaba era recurrir a su as en la manga. Recurrió a su forma animaga, la cual nunca había sido del todo perfecta, aunque había aprendido directamente de James Potter y su camarilla, él se había alejado cuando habían insistido en unirse a la guerra contra el señor tenebroso, algo en lo que él no había tenido el menor interés de intervenir. Intento convertirse en rata, un truco para el cual no necesitaba su varita mágica, pero no funciono, sino todo lo contrario permaneció en su forma humana sintiendo un fuerte dolor en donde se encontraban las sogas que lo sujetaban.
—¿Creciste que no sabíamos de su pequeño truco?—se burla Tonks.
—Deberías tener mas respeto por el coronel Lupin. ¿realmente creíste que te había olvidado?
—Lupin no aprobaría un secuestro, quiero hablar con él.
Siguiendo con su actuación se ríen de él.
—¿Crees que trabajamos para Lupin? El trabaja para nuestro jefe, así que no creas que su influencia te salvara de esta—dice Charly.
No eran pocas las veces que se había librado de algún problema con simplemente mencionar el nombre de su viejo amigo de estudios.
—Creo que sera mejor dejarnos de discusiones, empezare rompiendo sus rodillas—tomando un gran maso de la mesa.
Abrió mucho los ojos, realmente temiendo el curso que estaban tomando los acontecimientos, pero aun con cierto control en sus pensamientos.
—No me asustas chico, si Diggory no les asusta, les asustara Lord Black, soy como su hermano desde que íbamos en el colegio, los hará trisas si se entera que me tocaron un pelo.
Ese era uno de los escenarios que habían calculado al que podían llegar y en el cual Tonks luciría su talento actoral.
—¿Black? Así que conoces a mi familia—dice Tonks fingiendo una alegría casi infantil—, así que puedo quitarme este ridículo disfraz.
Con su varita mágica, fingió quitarse un disfraz mágico, cuando solamente cambio su apariencia con sus propias habilidades. Era una apariencia muy parecida a su verdadero "yo", pero como era algo que pocas veces usaba, resultaba imposible relacionarla con ella. Su cabello creció hasta su cadera, de un negro muy profundo y ondulado, casi hipnótico, con un rostro de rasgos aristocráticos casi idénticos a los de su tía Bellatrix, haciéndola parecer casi su hija, incluso modifico su cuerpo, aumento el tamaño de sus pechos hasta el que tenían su madre y sus hermanas. Su aspecto era completamente el de las mujeres Black.
—¿Podrías traerme mis herramientas, querido?
—Por supuesto.
En la mesa enfrente del prisionero, Charly se apuro a extender un pedazo de tela en el cual estaban contenidos al menos una docena de diferentes instrumentos de tortura.
—Me pregunto cuantos días duraras, estoy intentando superar el récord de mi tía Bella, pero es muy difícil—lamentándose como si si fuera una niña pequeña que no puede hacer su tarea escolar.
El rostro de Colagusano, estaba completamente desencajado, claro que le temía a Lord Voldemort y a Diggory, pero Bellatrix Lestrange, estaba en un nivel muy diferente, ella le daba un terror visceral, pues sabia bien de que era capaz. Ahora había caído en manos de una de sus aprendices (y una Black como si no fuera suficientemente malo). Cuando Bellatrix era una simple estudiante, ya era una experta en torturas, recordó como su hubiera sido ayer, cuando había visto sus experimentos en el colegio. No había mucha posibilidad de que la relacionara con su verdadero yo, pues los Black eran reconocidos por engendrar en gran numero, sobretodo fuera del matrimonio.
—Esta bien, me rindo, llevenme con Lord Potter, le diré todo lo que quiere saber—se rindió casi gritando.
Charly no lo culpaba por aterrorizarse, la actuación de Tonks también lo había asustado, y no era para menos, la crueldad de Bellatrix era simplemente legendaria.
—No te eleves tanto—le reprende Tonks—, no eres tan importante, nosotros le diremos la información que nos ofrezcas, a cambio el te dará un salvoconducto a las colonias, un retiro dorado que no se merece una rata como tu.
Colagusano había reunido dinero mas que suficiente como para poder jubilarse, pero necesitaba un lugar seguro donde hacerlo, así que eso era particularmente perfecto para él, pues no lo había hecho antes por temor a que sus rivales lo mataran antes de salir del país.
—¿Saben por que me convierto en una rata? Pues porque son las primeras que se dan cuenta cuando abandonar un barco.
Por él, que quemen el imperio, no le podría importar menos, y si ellos querían quedarse cuando los gigantes empezaran a pelear entre si, que se conviertan en héroes, él prefería sobrevivir.
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En su vida, Remus había tenido una gran cantidad de conversaciones extrañas, muchas de las cuales habían ocurrido en compañía de su viejo amigo Sirius, y esta no seria la excepción, pero aun así, lo que acababa de escuchar estaba totalmente fuera de su liga de entendimiento.
—¿Que es una granja humana?—había preguntado Teresa sin entender.
—Es la manera como nos referimos a lo que hicieron con nuestro planeta—le intento explicar Nicola—, los que nos controlan nos utilizan como si fuéramos algún tipo de ganado, así que pienso que es una buena manera de llamarlo.
La cara de confusión de los tres hechiceros era mas que evidente, y la mujer alemana se daba cuenta de que la conversación no estaba yendo tan bien como su esposo pensaba.
—Creo que debemos retroceder un poco—sirviendo unas galletas en la mesa.
—Tienes razón—dice Remus recuperándose un poco—, ¿porque no empiezan explicándonos como es que están vivos, si es que son quienes dicen que son?
—No es muy complicado en realidad, aquí el tiempo no corre a la misma velocidad que en el resto del mundo. Pero sobre tu pregunta de si somos quienes decimos ser, todo depende de quien creas que seamos.
—¿Que te parase si primero nos dices que sospechas?—pregunta Sirius, cansando de tantas vueltas.
—Maria Orsic, líder de la sociedad Vril, un grupo de profetisas que ayudo a la sociedad Thule y al tercer Reich, fue pieza clave en la guerra, su nivel de predicción superaba incluso al de Lady Ariana,
—Eso fue hace mucho tiempo—dice ella muy seria.
—Según los registros del antiguo Lord Potter, hubo algún conflicto interno, en el cual sociedad Thule decidió deshacerse de las miembros de Vril, desde entonces se les perdió cualquier tipo de rastro. Lord Potter pensó que las habían eliminado, pero parece que fue algo muy exagerado.
—Me encantaría decir que fue completamente falso, pero por desgracia no lo fue. Cuando funde Vril lo hice con intención de mejorar el mundo, pero lo único que logramos fue traer mas caos al mundo. En cuanto a lo que nos hizo Thule, los rumores fueron verdaderos hasta cierto punto, mis compañeras cayeron una por una, yo pude escapar gracias a mi esposo.
—Deben comprender que los conflictos que hemos tenido—interviene Nicola, permitiendo a su esposa reposar sus pensamientos—, no dejan de ser una manipulación de nuestros verdaderos enemigos, ya sean los Thule en nuestro mundo, o los hechiceros oscuros en el suyo, no dejan de ser títeres de poderes mas tenebrosos que se mantienen en las sombras.
—¿Quienes son?—pregunta Sirius.
—En un principio pensé que se trataban de seres extraterrestres, pero eso no es del todo preciso, no sabemos donde surgieron o cuando llegaron a nuestro planeta, pero de momento se mantienen en otra especie de dimensión. No tenemos idea de como se llaman a si mismos, pero durante la historia han residido diferentes nombres, yo les llamo arcontes, pero la mayoría le llama simplemente demonios.
—¿Son extraterrestres?—pregunta Teresa.
—Si y no—le contesta Nicola—, no nacieron en nuestro planeta, pero llevan tanto tiempo aquí que los hace sentirse dueños de nuestro mundo, adema de que ellos no ven los planetas como nosotros lo hacemos. Ellos viven y viajan a traves de las dimensiones. Nuestro planeta es como un corral para ellos.
Los cerebros de los tres estaban funcionando con normalidad. No estaban siendo controlados ni influenciados, pero había algo que flotaba en el aire, que hacia desaparecer o al menos disminuir su incredulidad.
—¿Como averiguaron todo esto?—pregunta Sirius.
—Mi familia se ha dedicado a las ciencias ocultas por generaciones—dice Maria—, las mujeres en mi parentela tuvieron mayor o menor talento para las predicciones y los contactos con los espíritus, No quiero sonar demasiado orgullosa, pero en comparación mis antepasados, yo llegue aun nivel muy superior, por eso los logre contactar. Pensaba que había encontrado a una cultura pacifica y sabia, no podía saber lo equivocada que estaba.
A pesar del tiempo que había pasado era evidente que la culpa aun la carcomía.
—Pensaba que llevaríamos ala humanidad a una nueva era, pero lo único que querían era mantener en control nuestros números, y alimentarse de nosotros.
—¿Como sobrevivieron?—pregunto Remus.
—Suerte o destino—se encoje de hombros—, una de las maquinas que ayude a crear, genero una interferencia con una de las maquinas de Nicola. Gracias a eso pude escapar.
—Aun así sabíamos que teníamos que escapar,al final yo tuve que fingir mi muerte en el país en el que vivía—dijo Nicola—, realmente no había muchas personas en las que pudiéramos confiar. Ellos están infiltrados en los gobiernos de todo el mundo, por mas que parezca que pelearan en guerra entre si, siempre controlan ambos bandos, al menos en nuestro mundo.
—¿Y en el nuestro?
—Parece que no lo terminan de entender, en muchas ocasiones han intentado destruirlo, pero no ha funcionado, claro que tienen sus aliados, pero parece que la idea de la magia los confunde, supongo que es la única ventaja realmente que tenemos contra ellos—dice Maria.
Una buena noticia entre todo lo que habían escuchado.
—¿Por que nos están explicando todo esto?—pregunta Lupin.
—¿A que te refieres?
—¿Por que nos lo están contando todo esto a nosotros, por que no a alguien mas?
—Son ustedes los que nos buscaron—dice Nicola extrañado— ¿No era esa la intención que tenían cuando atravesaron la frontera?
—Ademas de que no cualquiera podía atravesar esas defensas—dice Maria—, digamos que nos la jugamos confiando en ustedes.
Entonces escuchan el canto de un ave que no pudieron identificar, pero que sus anfitriones supieron identificar.
—No nos queda tanto tiempo—dice Nicola—, y aun tenemos que decirles algo realmente importante.
—Deben entender que los arcontes tienen sus propios aliados humanos—dice Maria, intentando avanzar mas rápido— muchos les dicen Illuminati, pero dudo mucho que se llamen así mismos de esa manera, pero es irrelevante, existen y son poderosos. Son un grupo que agrupan a otros muchos grupos, los Thule son solo una parte de ellos, son como un ser de mil caras.
—Nuestros propios anfitriones—dice Nicola—, tienen registro de su presencia en el mundo desde tiempos antiguos, en buena parte son la razón por la que se exiliaron a este punto intermedio entre ambos mundos.
—Hay algo que hemos estado investigando sobre dicho grupo, y sabemos que llevan mucho tiempo esperando algo, se podría decir que esperan a su líder, pero no sabemos si es realmente valido ese termino, lo esperan mas con una esperanza religiosa que con una militar o política.
Perdieron la noción del tiempo completamente, podrían decir que llevaban días hablando en aquel lugar, o tal vez solo unos cuantos minutos, seria imposible de saberlo. Incluso sus anfitriones parecían afectados por aquella sensación de irrealidad. En algún momento del día, llego un joven a hablar con ellos, aunque no parecía tener mas de quince años, hablaba como alguien mucho mas maduro, como si fuera un adulto, o incluso un anciano. Sus ropas eran en teoría lo que esperaría de los nativos americanos, pero su tela no era normal, era casi como de algún metal flexible.
—El gobernante quiere celebrar su llegada—dice Nicola, traduciendo.
—¿Querra decirnos algo mas?—pregunta Sirius.
—Yo diría lo contrario—asegura Nicola—, la verdad es que nosotros no somos del todo bienvenidos aquí, y no aprobaron completamente traerlos a ustedes.
—En realidad, no creo que se trate de una bienvenida, sino una fiesta de despedida—dice Maria.
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Realmente había llegado al limite, no había nadie en Nueva Roma que pudiera ayudarlo a entrenar su magia a ese extremo, pero su cuerpo era diferente, seguía siendo un humano como cualquier otro, aun cuando podía mejorar su desempeño y resistencia con magia, debía saber como usar su cuerpo como una verdadera arma. Ron era el mayor experto en combate cuerpo a cuerpo, y también en magia de mejora corporal, y seguía siendo mejor que Harry, lo cual sus propias heridas corporales demostraba, aunque habían estado muy cercas de terminar en empate, varios apostadores habían terminado muy decepcionados con el resultado.
Las profecías de Layla, lo que veía en el mundo y sus propios presentimientos le presionaban a estar preparado. Había protegido a Nueva Roma con una barrera mágica, lo cual había sido un buen entrenamiento mágico, no era exactamente igual a la que usaba Anastasia, él le había dado su toque particular.
En esos momentos se encontraba en las regaderas, el agua caliente ayudaba, los demás soldados le daban espacio por respeto. Ron se había ido directamente, Cho lo había estado esperando. Se había quedado mas tiempo de lo necesario para poder pensar.
—¿Se encuentra muy lastimado, mi señor?
—Solo mi ego—sonriendo.
Tenia apoyada la frente en la pared mientras caía el agua en su espalda, sabia que Pansy estaba sola, de hecho no había nadie mas en todo el lugar. Sintió sus pequeñas manos empezar un masaje en sus hombros. Cuando voltea la encuentra casi desnuda, vistiendo solamente su ropa interior, lencería negra muy escasa, que contrastaba con su piel pálida. De la misma manera en que Hermione usaba el blanco, Pansy prefería casi siempre el negro, si mal no recordaba, ella utilizaba el sobre nombre de Black Queen, mientras que en la ciudad había escuchado que le apodaban la reina sombra, no le sorprendía su humor y personalidad siempre habían sido algo oscuros. Ella siempre se mantenía atrás de él o de Hermione, cumpliendo su trabajo sin que la notaran, como una sombra. Pocos comprenderían lo importante que era su labor, no solo en la organización sino en su vida. Había sido ella la que tuvo la idea de que iniciaran una familia extendida, sino hubiera sido así no se abría casado también Lena, ni estaría comprometido con Gabrielle y Layla.
—Voy a hacer que se sienta mejor.
Se arrodillo, e inicio su especialidad. En realidad tenia mucha experiencia, ella era alguien que prefería dar placer que revivirlo, era parte de su personalidad. Ella no era alguien que disfrutara del dolor como lo eran Hermione o Lena, lo suyo era servir, y Harry sabia como tratarla correctamente, debía ser exigente e incluso estricto, tomando control sobre ella sujetando su cabello. Fue mas duro que de costumbre, pero lejos de quejarse pareció disfrutarlo aun mas.
—Entremos al sauna—la guiá caminando.
Aunque en teoría se trataba de una instalación militar, también funcionaba como un edificio deportivo, así que tenia mas lujos de los que se podían esperar en un cuartel militar. De hecho Harry esperaba que con el tiempo pudieran trasladar la parte militar a un lugar separado y mantener el lugar como estadio deportivo.
Harry lanzo un hechizo para aislar el sonido del lugar, bien sabia que a pesar de lo silenciosa que podía ser Pansy en el día a día, en ese tipo de momentos podía hacerse escuchar a una gran distancia. A pesar de lo cansado que había estado, después de todo el entrenamiento que había tenido se esforzó al máximo, lo cual termino con ambos recostados en una de las bancas de madera del sauna, completamente agotados pero también satisfechos.
—Harry, tenemos que hablar de algo—dijo Pansy directamente.
Le extraño el tono que uso para hablarle, era mas intenso de lo normal y no tenia ese tono respetuoso que por mas que él le pidiera que dejara de usar ella simplemente se había negado, debía ser algo realmente importante para que le hablara de esa manera.
—¿Que ocurre, Pansy?—cuando ambos se reincorporan.
—Se perfectamente que este no es el momento para esto.
—Pansy, nunca hay momentos perfectos para nada, lo que sea que te preocupe te aseguro que encontrare alguna solución, solo dímelo.
—¿Puedes evitar que haya una guerra?
Era probablemente lo único que no podía hacer por ella.
—No pongas esa cara Harry—sonriendo—, sabia bien con quien me casaba cuando lo hice.
—Lo que te puedo garantizar es que no hay lugar mas seguro en el mundo mágico que la Ciudadela. La construí para proteger a mi familia, y cada día es mas segura.
—Hermione y tu son gryffindor, y Lena es una verdadera guerrera, todos tienen mas valor que yo, así que yo puedo admitir mi temor mas fácilmente que ustedes.
—¿A que le temes?
—Harry, estoy embarazada.
El joven tardo unos momentos en comprender completamente lo que su esposa le había dicho. Su hijo mayor tenia apenas un año de vida, y él aun no terminaba de acostumbrarse a la idea de ser padre, aunque intentaba ser lo mejor posible. La idea de volver a ser padre lo lleno de alegría. Sonriendo de manera casi infantil, levanto a Pansy con facilidad, para luego volver a bajarla con mucho cuidado.
—¿Eso quiere decir que estas feliz con la noticia?
—No tienes idea de cuanto, ¿pensaste que me enfadaría?
—Con la guerra no parece el mejor momento.
—Es perfecto.
—¿Aunque yo si voy a engordar?—sonriendo.
Durante el embarazo de Hermione, había tenido grabes problemas médicos, debidos a cierta enfermedad mágica que padecía, pero que se había agarbado debido al proceso que había tenido para perfeccionar su apariencia. Mientras que Pansy, también tenia su apariencia sellada, que impedía que cambiara, pero el procedimiento fue uno mucho mas seguro y llevado a cabo por personal mucho mas preparado, ademas de que ella estaba completamente sana, así que no debían de temer nada mas halla que un embarazo común en el mundo mágico.
—En realidad no podemos estar seguro de cuanto vayas a engordar, pero te aseguro que eso no importa, seras una embarazada preciosa.
Harry sabia bien, que la preocupación de Pansy no era por su vanidad, sino que realmente era un momento muy peligroso como para tener un hijo, pero él se aseguraría que estuviera tan segura como fuera posible. Mientras caminaban de regreso a la mansión se preguntaban que seria, seguramente todos estarían mas cómodos si fuera un niño, pues tendría un segundo heredero para el pequeño reino, pero para ellos seria perfecto cualquiera de los dos.
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—¿Te llego una de estas?—pregunta Cho
—Creo que seria incomodo para todos—le contesta Luna.
Lo que Cho tenia en sus manos era una invitación para la boda del heredero de los Longbottom y de la heredera de la casa Bones, el evento social del año seguramente, o al menos lo seria si se tratara de un momento normal dentro del imperio. La expresión de preocupación de su amiga le parecía un tanto exagerada, puede que cuando su noviazgo terminara se lo tomara realmente mal, pero a estas alturas las cosas eran muy diferente, incluso mantenía una extraña relación con Scamander, no se trataba de un noviazgo ortodoxo, pero a ella le funcionaba.
—No necesitas preocuparte tanto por mi Cho, estoy bien—sinceramente.
—No tengo idea de porque me envió una invitación.
—Neville y Ron siguen siendo grandes amigos, seria raro que no fueran a la boda.
—Espero que Ron no piense que lo voy a acompañar.
—Susan también es tu amiga—le recuerda.
—No estoy segura de eso.
—Para bien y para mal, así son los matrimonios dentro de la nobleza. No negare que me dolió en su momento, pero fue su decisión hacerlo así, y la verdad es que a estas alturas realmente deseo que les vaya bien.
—¿Irías a su boda?
—Tampoco es necesario exagerar—sonriendo—, no soy vengativa pero aun así seria algo realmente incomodo.
Cho guardo la invitación, aun no desidia si asistiría a la boda, pero sabia que Ron insistiría en que lo acompañara, seguramente Lord Potter y sus esposas también asistirían a la ceremonia. Se daba cuenta de que ese tipo de fiestas no solo se trataba de celebrar un acontecimientos, sino que tenían una importancia a nivel político, sobre todo con lo importante que se había vuelto Nueva Roma para el imperio.
—¿Han hablado de boda, Ron y tu?—pregunta Luna.
A Luna le divirtió ver a su mejor amigo enrojecer, era algo tan extraño que ver que deseo poder sacar una fotografiá.
—Nuestra relación es muy seria, mi familia lo recibió completamente, incluso mi abuelo lo acepta como mi novio.
—¿Como te recibieron los Weasley?
—Realmente bien, sus padres me dicen hija, y sus hermanos también son muy agradables.
—¿Cual es el problema entonces?
—Ninguno, es que simplemente nunca parece el momento correcto. Siempre estamos demasiado ocupados.
—En cuanto terminemos el año escolar, ya no tendremos que regresar, asi que tendrás mas tiempo libre.
—¿Sigues pensando en entrar en el congreso, Luna?
—Tu sabes que nunca me imagine como una política de carrera, pero creo que debo de tomar la oportunidad.
—Me parece bien, creo que eres la persona correcta para el trabajo.
—Tengo entendido que Harry te hizo una oferta.
—Así es, una muy buena pro cierto, actualmente están aumentando el ejército, el objetivo es tener cuatro legiones, con Ron a la cabeza de las cuatro, así que necesita cuatro lideres, quiere que tome el mando de la primera legión.
—¿Cuantas llevaron a la campaña en el norte?—pregunta Luna.
—Solo una, pero con una estructura diferente, vendría siendo como legión y media de lo que serian ahora.
Harry la había considerado para el puesto, no por favoritismo, sino porque era una de las personas mas respetadas dentro de las tropas, tenia una reputación que se había ganado a pulso durante la campaña en el norte, todos recordaban como había ganado aquel duelo con el que habían conquistado el puerto.
—¿Donde piensas vivir Cho?
—Aun no lo decido, supongo que podría regresar a la casa familiar en la capital, pero seria complicado para mi nuevo trabajo, supongo que podría rentar algo en la Ciudadela.
—También podrías tomar la decisión e irte a vivir con Ron.
—Con el tiempo.
Era agradable hablar de las cosas que pensaban hacer cuando terminaran su estadía en el colegio. Habían sido varios años los que habían llamado hogar a aquel castillo y eso estaba por terminar. Cho había tenido un tiempo normal para acabar sus estudios, mientras que ella había decidido hacerlo de una manera rápida, la verdad es que por sus calificaciones podría haberse ido incluso antes, pero no se había sentido realmente preparada para salir de colegio. Harry, Hermione y Ron habían tomado la opción de reducir el tiempo de estudios, al igual que ella y Ginebra, pero tuvieron que esperar un año mas.
Aun así Luna sentía que había algo que le faltaba antes de poder dejar el colegio, y no se trataba de otra tanda de papeleo como la que estaba terminando en esos momentos. Harry le había comentado que se trataba de parte de ser líder del colegio, siempre parecía que había algo que hacer y que uno no lo estaba haciendo. Tal vez tuviera razón, pero aun asi quiso verificar una vez mas que todo funcionara normalmente en el colegio.
Toda la atención de la escuela estaba concentrada en las nuevas elecciones, en las cuales todo indicaba que ganaría Gryffindor de nuevo con el heredero de los Prewett, primo de su amiga Ginebra, resultaba algo joven para el cargo pero dadas las nuevas circunstancias del colegio, parecía el mas indicado para el cargo, de ahora en adelante el líder del concejo estudiantil tendría que encargarse de cosas mucho mas normales, como los torneos de quidditch y no de batallas campales en los territorios del castillo.
Uno de los hechizos favoritos de Luna se trataba de la distorsión de luz, algo que había aprendido a manejar en lugar de magia ofensiva, pues odiaba la violencia. Con dicha magia podría crear todo tipo de ilusiones, así que no tuvo muchos problemas para crear una copia de ella misma, quien permanecería fingiendo trabajar detrás de su escritorio, en caso de que Cho volviera a entrar a su oficina. Para que nadie la reconociera se disfrazo como una estudiante de primer año, de su misma casa, con la apariencia mas común posible. Visito el estadio, en donde se estaba llevando a cabo un partido amistoso entre Ravenclaw y Hufflepuff, en unos días seria la final del torneo del colegio y todos lo estaban esperando con ansias, era agradable ver al castillo a regresar a su normalidad. Después se dirigió fue la enfermería, la cual debía estar mas tranquila que en otras elecciones, pero estaba ocurriendo algo extraño parecía que había una especie de contagio. Tenían al menos la mitad de las camas ocupadas
Encontró la tabla de diagnostico en la cama de uno de los pacientes, mientras que la doctora se encontraba en su despacho. Los síntomas no correspondían a ninguna enfermedad que ella conociera, lo cual era decir bastante. Con rapidez leyó lo de otros enfermos, y no le gusto lo que encontró, dejando de lado las enfermedades habituales en el colegio, había algo diferente, muchos presentaban síntomas extraños relacionados con trastornos del sueño, pasaban de la incapacidad de dormir a tener terribles pesadillas, y cuando dormían hablaban en frases inconexas e incluso en idiomas extraños. No podía tratarse de una enfermedad muggle, el origen mágico era evidente, estaba por salir del lugar, cuando vio llegar a un pequeño grupo de alumnos, no supo porque pero sintió el impulso de esconderse, tal vez fuera la expresión de culpa que tenían los jóvenes lo que la llevo a esa conclusión.
—Te dije que eran aun mas—dijo muy bajo Shaoran Chang, Luna lo reconoció como primo de su amiga Cho.
—Esto esta empeorando—dijo la mas alta de los tres, era Gabrielle Delacour, aunque parecía bastante mayor que sus amigos estaba en su mismo año.
Luna los siguió a una habitación contigua, en donde se encontraba descansando la hermana de Shaoran.
—¿Como te encuentras, Meilin?—pregunta su hermano.
—Cansada y aburrida—les contesto, con apenas un hilo de voz—, pero la doctora aun no me deja salir.
—Seguro que pronto te deja salir—mintió Gabrielle, intentado confortar a su amiga.
Se le veía muy debilitada, mucho mas que los otros enfermos, seguramente ella había sido la primera en enfermarse. Duraron unos minutos mas visitando a su amiga, no podían agotarla demasiado.
Cuando salieron se encontraron con la pequeña estudiante que los había estado vigilando.
—¿Decidiste ayudarnos, Luna?—le dice Layla cuando salieron de la enfermería.
—En ocasiones olvido tu poder—sonriendo—, creo que primero debo disculparme con ustedes, debí hacerles mas caso cuando fueron a buscarme.
—No te preocupes por eso, creo que hay cosas mas importantes de que ocuparnos.
—Espero que no les moleste que continué con esta apariencia.
—No es problema, pero ¿por que?—dice Shaoran, aun sorprendido de que esa niña fuera la líder del colegio, ni siquiera él con su entrenamiento lo había notado.
—Si tu prima se entera de que estoy aquí, en lugar de haciendo mi trabajo, hará que todos nos arrepintamos.
Conocía a Cho lo suficiente como para saber que Luna no estaba exagerando, de hecho le sorprendía que hubiera podido escapar de su vigilancia.
—¿Tienen alguna idea de lo que esta pasando?
—Supongo que recuerdas el castigo que nos ganamos por estar en la torre de astronomía durante la noche.
Seria una explicación larga.
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Remus sentía que su cabeza estaba a punto de explotar, era peor que cualquier resaca que hubiera sufrido en su vida, nunca había comprendido como su amigo Sirius podía irse a dormir casi todos los días completamente ebrio sin que se le notara. Se encontraba tirado en el suelo de la casa de campaña que tenían como cuartel, cuando se levanto lo suficiente para ver por encima de la mesa, se encontró con su amigo, el cual tenia la misma expresión que él.
—¿Realmente ocurrió?—le pregunto Sirius.
—¿Ser secuestrados por una ciudad que no debería de existir?
—Si.
—Yo diría que si ocurrió.
Se trataba de Teresa, quien había despertado detrás de un sillón, la cual estaba vestida con lo que parecía ser un bikini de oro solido y con un penacho en la cabeza de plumas multicolores.
—Creo que hubiera preferido que fuera un sueño—dice Sirius ayudando a Teresa a sentarse, quien tenia problemas para mantener el equilibrio.
—Pero no lo es, esto le da una dimensión muy diferente a la guerra que estamos viviendo—dice Teresa, intentando mantener el equilibrio de su penacho—, no tengo ni idea de como voy a reportar esto a mi jefe.
—¿Realmente se lo vas a decir?
—Claro que se lo voy a decir, aunque no tengo idea de que me vaya a creer, si todo ocurre como piensan la confederación debe prepararse para la guerra.
—¿Realmente tienen ejército?—pregunta Sirius.
—Claro que lo tenemos, ustedes solo vieron la ciudad mas dedicada al turismo de toda la confederación, pero necesitaremos tiempo para prepararnos.
—Conozco la reputación de tu jefe—dice Remus—, si es correcta, sabrá que hacer.
—¿Nosotros sabemos que hacer?—le pregunta Sirius.
—Debemos terminar nuestro trabajo aquí, luego tenemos que regresar lo mas rápido posible al imperio. Dejamos todo iniciado, pero debemos aumentar la velocidad.
—¿A que te refieres?—pregunta Teresa.
A Remus no le hacia ninguna gracia hablar sobre sus preparativos para la guerra, pero a esas alturas Teresa se había ganado su confianza, al menos hasta cierto nivel.
—¿Recuerdas lo que ocurrió en el imperio?
—Claro que lo recuerdo, fue la batalla mas grande desde la ultima gran guerra.
—Nuestro ejército no quedo muy bien, tuvimos que modificarlo de raíz, pero eso toma mucho tiempo y esfuerzo.
—Ademas de que los nobles tenemos nuestros ejércitos privados, en eso también tenemos que trabajar bastante.
No le estaban revelando ningún tipo de secreto de estado (al menos ninguno que ella no supiera ya, a final de cuentas todo el proyecto de aquel viaje era completamente secreto). Aun así podía resultar útil explicarle ese tipo de cosas, considerando que ella se pudiera convertir en un enlace entre ambas organizaciones, por muy extraña que se viera en esos momentos. Resultaba realmente extraño como muchas veces eran personas completamente inesperadas las que estaban en el lugar y momento adecuado para tomar las verdaderas decisiones.
—¿Realmente crees que funcione?—dice Sirius cambiando un poco de tema.
Se refería al collar de oro solido que tenia Teresa.
—Preferiría no confiar ciegamente en algo así, pero realmente no tenemos tantas opciones, ya sabes lo difícil que fue entrar a este lugar, salir no sera mas fácil. Pero solo lo usaremos en caso de emergencia.
—¿Por que no nos vamos ahora mismo?—pregunta Teresa.
Sirius no sabia que decir, ya habían conseguido mucha información, y la verdad era que podían hacer muy poco siendo solo ellos tres, así que no parecía mala idea, pero sabia que necesitaban algo mas.
—No es mala idea, pero no podemos irnos aun—dice Sirius—, necesitamos recopilar evidencias.
—Tienes razón—intervino Remus—, al menos necesitamos imágenes.
A ninguno de los tres les entusiasmaba regresar a aquella extraña ciudad, pero no podían investigar desde afuera. Aun tenían la ropa que habían robado durante su ultima infiltración, así que podrían volver a disfrazarse.
Se organizaron de tal manera, que bajaran dos mientras que otro permanecía en el campamento, dándoles información desde las alturas, turnándose cada día. Era algo particularmente sencillo de hacer, pues la gran mayoría de la población de la pequeña ciudad se mantenían en aquel extraño trance en el que se dedicaban en cuerpo y alma a su propio trabajo. Los pocos guardias que estaban cocientes, parecían poco preocupados por la vigilancia, y no era de extrañar pues sus esclavos parecían completamente dedicados a sus labores y nadie podía llegar desde el exterior. Su única preocupación real, resultaban ser algunas criaturas mágicas salvajes, normalmente mas relacionados a simples pestes, a algo realmente peligroso, cuando se trataba de este segundo grupo, intentaban por todos los medios capturarlos con vida, para hacerles lo mismo que a su población. Según pudieron averiguar, los llevaban a una especie de campo de concentración mucho mas al sur. Tal vez para eliminarlos, pero sospechaban que era mas bien para entrenarlos, convertirlos en armas. Si tuvieran suficientes tropas podrían organizar ataques estratégicos para eliminar sus instalaciones, pero eso estaba completamente descartado en esos momentos.
Gravaron y fotografiaron todo lo que les fue posible, mientras mas analizaban lo que veían, menos comprendían, pues aunque su cultura parecía muy relacionada a la cultura cristiana, no había ninguna imagen ni ningún crucifijo en toda la ciudad, en cambio había una especie de totems en su lugar, de criaturas que eran imposibles de describir, los pocos a los que podían entender eran seres extraños con forma humanoide pero al mismo tiempo con rasgos de reptil.
En general la ciudad parecía completamente dedicada a solo dos cosas, sus deberes religiosos y el entrenamiento militar.
—¿Como vas con el calculo de tropas?—le pregunto Remus a Sirius, en una de sus reuniones.
—Normalmente estos serian mis cálculos—entregándole un documento—, pero están equivocados.
—¿Por que?
—Ellos no se comportan de manera normal, para que un ejército funcione, se necesita que exista una población que trabaje para mantenerlos, pero ellos no tienen ningún tipo de industria, son mucho mas dedicados que las abejas en un panal. Así que esto es mas una especie de censo, no una estimación de tropas.
—¿Encontraste niños?
—Ni uno solo, tampoco hay muchos viejos, solo unos pocos y estos aun son capases de trabajar en el campo.
—Creo que yo tengo una respuesta a eso.
Teresa había estado trabajando en su propia investigación, recopilando toda la información posible sobre la extraña religión que parecían practicar tan devotamente, e intentando traducirla a un idioma comprensible. Por la manera en la que lo había dicho, era obvio que encontraba perturbadora aquella explicación.
—¿Que encontraste?
—Se trata de sus dioses, viven completamente dedicados a ellos, son los mismos que los traen aquí, lo que para ellos es una especie de paraíso en la tierra, en donde no conocen pecado ni sufrimiento, por eso ni siquiera recuerdan como reproducirse, y vivían completamente dedicados a prepararse para la guerra.
—Como una especie de Valhalla.
—Lo podrías ver de esa manera, pero siguen siendo humanos, así que tarde que temprano envejecen. Entonces sus dioses los recompensan.
—Algo me dice, no se trata de que los envían a un agradable acilo a disfrutar su jubilación—dice Sirius, intentando bromear.
—Se trata de un ritual, que no logro traducir su nombre, pero se trata a grandes rasgos que son ejecutados y cérvidos a sus dioses como comida.
—Nicola y su esposa nos dijeron que ellos se alimentan principalmente de nuestro sufrimiento y emociones negativas.
—Yo diría que no le tienen asco a nuestra carne tampoco. Supongo que podríamos continuar investigando, pero la verdad es que creo que es un buen momento para irnos de aquí.
—¿Como estas tan segura?
—Esto lo tome hoy mismo—mostradles las ultimas fotografiás que había tomado—, es la zona mas baja de la ciudad.
Era un escenario dantesco, en el cual se podían ver huesos claramente humanos regados por el suelo de una cama enorme, en la cual los muros estaban repletos de cráneos acomodados de manera ordenada.
—Deben ser siglos de población de la ciudad—dice Sirius—, por eso no encontramos ningún cementerio.
—Aparentemente lo consideran uno de sus lugares mas sagrados.
Remus quería tomar al menos fotografiás de aquellas criaturas que controlaban aquel continente, pero parecía imposible, la evidencia del ejército que estaban formando tendría que ser suficiente. Cada día el peligro de ser descubiertos aumentaba exponencialmente, seria demasiado temerario permanecer, debían regresar y tal vez podrían enviar otra expedición, aunque esta no lo harían ellos en persona.
Era hora de acabar con aquella locura.
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Desde que Lily y Harry habían hecho las pases, después del inicio complicado de su relación madre e hijo, procuraban tener algo de tiempo para poder pasar juntos, como si quisieran recuperar algo del tiempo en el que no habían podido estar juntos, lo cual era complicado por lo ocupado que casi siempre estaba Harry. De momento Lily no había decidido si quería volver a trabajar, su hijo le había ofrecido trabajar en Nueva Roma, pero ella no había encontrado un puesto en el que se sintiera realmente útil, aunque siempre estaba dispuesta a ayudar, sobre todo en la investigación. Por otra parte su amiga y antigua maestra Minerva le había ofrecido un puesto en el colegio. Cuando era estudiante, sus mejores clases habían sido encantamientos y pociones, en ambas disciplinas se sentía capacitada para enseñar, aunque por desgracia, debido a sus propias decisiones era incapaz de usar magia, pero eso no impedía que pudiera enseñar pociones, siendo que probablemente solo Snape sabia mas que ella en esa disciplina.
—Escuche de la propuesta de Minerva.
—¿Ya no le dices profesora McGonagall?
—No negare que me costo lograrlo. ¿Y ya tomaste una decisión?
—Aun no lo sé, a final de cuentas legalmente sigo muerta.
—Eso no seria demasiado complicado de solucionar.
—Supongo que tienes razón.
—¿Entonces?
—No me gusta hacer el ridículo—algo avergonzada de admitirlo.
—No creo que se te de tan mal dar clases.
—No es por eso, debes entender que cuando estuve trabajando para Lord Dumbledore, mi mente no funcionaba correctamente—le confiesa—, en ese tiempo Albus me pidió que reclutara a Severus a su bando.
—Creo que empiezo a entender—con un gesto incomodo.
—No llegue tan lejos, pero ciertamente intente aprovecharme de los sentimientos que siempre tuvo hacia mi, incluso le ofrecí que nos podíamos casar—lamentándose—, no se en que estaba pensando. ¿Te imaginas que ahora podría ser mi jefe?
—Comprendo, eso si que seria incomodo. Pero creo que deberías hablar con él.
—¿Realmente escuchaste lo que te dije?
—Claro que lo escuche, y te aseguro que soy el ultimo que quiera defenderlo, pero la verdad es que lo mejor seria que hablaras con él. Tampoco tienes tantos amigos como para perderlos así.
—Lo intentare.
—Aunque tampoco es necesario que seas tan amable, lo ultimo que deseo es tener a Snape como padrastro.
—Jajaja, no te preocupes por eso, ya fui rechazada una vez, ademas escuche que es padre recientemente, no creo que este de humor de un viejo amor de estudiante.
—Dime algo sinceramente, si él hubiera intentado estar contigo antes de que padre lo hiciera, ¿lo hubieras aceptado?
—Creo que siempre supe lo que el sentía por mi, pero yo no sabia como reaccionar al respecto, y él menos aun, Severus prefirió enfocarse en aprender artes oscuras, lo cual nos termino alejando completamente, así que en realidad ni siquiera llegamos a contemplar realmente la posibilidad. Luego decidí darle una oportunidad a tu padre, quien se enfoco completamente en conquistarme, y como el diría, termine cayendo rendida a sus pies. Así que no sabría que decirte, el hubiera no existe, y yo termine enamorada de tu padre y no de él, pero puedo decirte que Severus tuvo oportunidad de escogerme en lugar de las artes oscuras, pero él tomo su propio camino.
—Creo que has pensado mas en esto de lo que te gustaría admitir.
—Tal vez, pero de todas maneras creo que tienes razón, creo que debería al menos disculparme. ¿Sabes que tiene un hijo de mas o menos la misma edad de mi nieto?
—Algo escuche.
—Mira que ser padre primerizo cuando debería ser casi abuelo—se ríe un poco.
Si su madre se integraba al colegio como profesora, tendrían que colocar una ruta directa mágica, desde su oficina a la Ciudadela, pues no parecía dispuesta a alejarse de su nieto demasiado, y esto se acrecentaría cuando naciera el siguiente. Sus esposas estaría bastante agradecidas si lograba convencerla de que volviera a trabajar.
—¿Han habido noticias de Sirius y de Remus?—le pregunta Harry a su madre.
—Ninguna, sus esposas están realmente preocupadas por ellos, no es raro que por alguna misión desaparezcan por alguna temporada, pero esta vez ya a durado demasiado, y ninguno de los dos se ha puesto en contacto con ellas, de ninguna de las maneras que acostumbran.
—Si al menos hubieran dado un aproximado de su ubicación, podríamos enviar un equipo a ayudarlos, pero literalmente podrían estar en cualquier parte del mundo actualmente.
—Ellos prefieren hacer así las cosas, si tu padre aun estuviera aquí, seguramente estaría con ellos. Por mucho que nos preocupen, la verdad es que saben cuidarse solos.
—Supongo que tienes razón, son un par de viejos necios, se les olvida que tienen responsabilidades.
—Hablando de responsabilidades. ¿Como llevas eso de ser padre otra vez?
—Aun no me acostumbro a ser padre uno, pero supongo que nadie nace sabiendo hacer este trabajo. Aunque hay una gran diferencia, la primera vez yo ni siquiera tenia idea de que mi esposa estaba embarazada, hasta que conocí a mi hijo, ahora tendré tiempo para acostumbrarme a la idea.
—Por fin se va a romper esa tradición.
—¿Cual?
—La de los hijos únicos, tanto tu padre como tu abuelo, fueron hijos únicos, ya era hora de dejar de hacer eso. Los Potter se tambalean al borde de la extinción desde hace mas de un siglo.
Si Harry se hubiera casado con Hermione unicamente, dicha tradición hubiera continuado intacta, pues al menos con ella solo podría tener a James. Había encontrado una manera de burlar al destino.
Mientras hablaban Lily había estado bebiendo un poco de te, mientras que su hijo había optado por una simple cerveza, lo cual había sido servido por aquella misteriosa atacante que había traído la pelirroja desde Rusia, la cual vestía un atrevido traje de mucama francesa, y para sorpresa de Harry su boca estaba sellada por una mordaza de bola de color negro a juego con su traje. Como siempre que llegaba alguien nuevo a la Ciudadela, Harry había investigado por la superficie las intenciones de la joven, y no había encontrado problemas de seguridad, pero sabia que la joven tenia muchos problemas mentales, en los cuales no había ahondado.
—No me mires con esos ojos—le recrimina Lily a sus hijos—, se como viven tus esposas.
—No te juzgo, solo estoy intrigado sobre ella.
—Era una kunoichi al servicio del Shogun Tokugawa.
—Esa parte ya la entiendo, pero ¿por que la quieres aquí?
—No tenia muchas opciones, era matarla o dejar que se suicidara. Ninguna era viable, así que preferí conservarla. Incluso le di un nombre.
—No es una mascota, madre.
—Para su antiguo dueño era menos que una mascota, era una arma de usar y tirar, como una flecha, tienen verdaderas granjas donde las crían, para ser asesinas desechables, ni siquiera tenia un nombre. Yo le digo Sakura, en su país muggle es un nombre muy común.
—Así que simplemente piensas conservarla.
—Mas o menos, pero en realidad tengo planes a largo plazo para ella.
—¿De que se trata?
—¿Recuerdas a mi mayordomo?
—Claro que lo recuerdo, no me digas que te quieres casar con él.
—No te negare que le tengo cariño, y realmente considerar nuestra relación a otro paso, pero eso no tiene futuro, soy mucho mayor que él, y no le puedo dar hijos, realmente creo que se merece algo mas a largo plazo. Por eso también lo entreno para que se pueda hacer cargo de ella cuando yo ya no este.
—Eres toda una casamentera.
—Que te puedo decir, todo es mas fácil cuando la gente hace lo que yo les digo.
Esa pequeña reunión no solo era para saber de esos asuntos así de privados, sino también para alguno que otro mas oscuro.
—¿Has tenido alguna noticia de Tom?—le pregunta Harry.
No es como si Lily se mantuviera en contacto con sus antiguos compañeros, pero Voldemort tenia maneras mágicas para llamar a sus fuerzas y que estas lo obedecieran, no solo se trataba de la marca tenebrosa en el antebrazo, sino magia mucho mas sutil, que funcionaba casi a un nivel inconsciente, al borde de convertirse en una compulsión.
—Es a bajo nivel, pero ya esta reuniendo a sus fuerzas.
—¿Sabes en donde están?
—No puedo, seria demasiado arriesgado, peo se que se encuentra en alguna parte del mar del norte.
—¿En el mar?
—El señor tenebroso controla algunas islas en la zona, estratégicamente nunca habían sido particularmente relevantes, sobre todo porque el no podía salir de su prisión, pero ahora supongo que son suficientes para recuperar sus fuerzas.
Harry preferiría atacar en esos momentos, pero ni él estaba listo, y mucho menos el ejército del imperio. Ademas de que en esos momentos tenían que concentrarse en la defensa de los territorios. Se encontraban rodeados por enemigos como para descuidarse en esos momentos.
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Una ultima aventura, era exactamente lo que Luna quería, no tanto porque ella misma tuviera un gran espíritu aventurero, sino porque sentía que se lo debía a la posición que le habían confiado. Era una especie de presentimiento, de que el colegio la necesitaba un poco mas antes de partir a continuar con su vida. Tal vez por eso es que se había integrado al grupo que dirigía Layla. Ella le había dado un informe que en teoría Luna debía de haber recibido y leído, pero la verdad es que simplemente lo había amontonado con todas las otras cosas pendientes que tenia que hacer. Entre mas lo leía menos lo creía, y siendo ella, era mucho decir. Se trataba de un informe redactado por Ginebra, el cual en teoría debió de haber llegado solo a los lideres de la organización. Si cualquier otro hubiera intentado abrir el sobre, los documentos se hubieran convertido en ceniza inmediatamente, pero como había sido Layla la que los había tomado, estos aun servían.
Lo que decía en los documentos era digno de un cuento de terror, de aquellos a los que su amiga era tan afín, pero sabia que si se había atrevido a usar el sello de real, no podía estar bromeando.
—La nigromancia fue prohibida en el colegio cuando los fundadores aun vivían, pero los síntomas de su amiga es peor que eso.
—¿A que te refieres?—pregunta Shaoran, preocupado por su hermana.
—Cuando el grupo de Meilin jugaron con la nigromancia, invocaron algo mas.
—Pero la profesora McGonagall quemo el tablero—dice Gabrielle.
—Eso hubiera sido suficiente si fuera un espíritu normal—considerando lo que había aprendido de los documentos que le había enviado Ginebra.
—¿Que hay peor que un espíritu?—dice Layla.
—Un demonio.
De eso se trataba el informe, un aviso para que todos los altos mando de la organización estuvieran al pendiente de cualquier aparición demoníaca en el mundo mágico. Ademas de algo de información de como identificarlos y combatirlos en caso de encontrarlos, aunque recomendaban evitarlo.
—La demonología fue prohibida por ley incluso antes—les explica Luna—, la ultima gran maestra en esas artes prohibidas fue Lady Morgana.
Lady Morgana había sido una hechicería oscura que hacia ver pequeños a Lord Voldemort y a Grindelwal, la cual había sido eliminada por Merlin en persona.
—¿Que hacemos ahora?—pregunta Gabrielle.
—Tenemos que encontrar lo que lo mantiene en este mundo, este no es su lugar, así que deben sujetarse de algo para mantenerse en este plano—dice pensativamente.
—¿Que puede ser?—pregunta Shaoran.
—Una persona, o un objeto—les explica—, pero sospecho que se trata mas de un objeto, si fuera solo una persona la misma magia del castillo lo hubiera expulsado, debe haber algún símbolo.
—¿Como se pudo meter mi hermana en este problema?
—Tendremos que solucionarlo, antes de poder averiguarlo.
El castillo literalmente era titánico, pero aun así no podía estar en cualquier lugar, pues tenia que ser uno en el que nadie lo pudiera encontrar por accidente. Por descartar, primero fueron a la habitación que compartían con ella, pero como ya se esperaban, no encontraron nada. Podrían haberse separado para cubrir mas espacio, pero realmente no les entusiasmaba la posibilidad de quedarse solos en esos momentos.
Lo mas lógico fue mirar las zonas mas descuidadas del castillo, aquellas aulas que normalmente no se usaban y que poco a poco habían terminado un poco en el olvido, aunque eran normalmente frecuentadas por alumnos que querían encontrar un poco de privacidad lejos de la vigilante mirada de los profesores.
Si Luna se hubiera quitado su disfraz, todos los que los miraran hubieran desaparecido inmediatamente del lugar, pero como iba disfrazada a penas y les prestaron atención.
—Este lugar no es como me lo habían contado—se queja Shaoran.
—Ya se de que hablas—le contesta Luna, aunque sus compañeras parecían confundidas—, si los rumores de esta zona fueran verdaderos, te aseguro que el consejo estudiantil lo hubiera acabos hace mucho, pero en realidad es solo donde vienen a fumar algunos cigarros, o donde las parejas pueden encontrar algo de privacidad.
Según el documento que le había enviado Ginebra, aquellas presencias malignas dejaban una huella mágica que podía seguir, pero Luna confiaba mas en el extraño don que tenia Layla, la cual caminaba con una expresión de gran concentración intentando detectar cualquier rastro posible.
—¿Es en serio Luna?
El pequeño grupo salto de sorpresa al escuchar el tono marcial con el que habían llamado a Luna, la cual había perdido el color que tenia, aun considerando lo pálida que era de por si.
—Hola Cho, que bueno verte—con su mejor sonrisa inocente.
—Ni lo intentes, ¿crees que después de escaparte del trabajo te vas a librar con una sonrisa?
Luna intento explicarle lo mejor posible lo que estaba haciendo, pero como su amiga cada vez la miraba mas enojada, estaba perdiendo seguridad en sus palabras.
—Esto es ridículo Luna, escucha lo que estas diciendo, ¿demonios? Ginebra se esta burlándose de ti.
—Pero señorita Cho, Meilin esta muy mal, sino detenemos esto, ella no se podrá recuperar—le dice Gabrielle.
—Claro que se que mi prima esta enferma, mis tíos vendrán mañana por ella.
—Por favor señorita Cho, ayudanos a encontrarlo, sin ti no podremos lograrlo.
Layla sabia perfectamente que el poder de las velaa solo funcionaba en los hombres, pero era obvio que su amiga estaba mas dotada que la mayoría de su especie, porque pudo ver como se nublaba un poco la vista de Cho al recibir de lleno el aura velaa.
—Esta bien, los voy a ayudar, pero solo para demostrar que todo esto es una perdida de tiempo valgo sonrojada—, sera mejor que acabemos rápido esto, si realmente quieren encontrar un lugar inaccesible, conozco el lugar perfecto.
Layla sintió que estaba en la dirección correcta por fin, no llegaba a ser una verdadera visión, sino una sensación. La interferencia que había experimentado en sus poderes, estaba cediendo realmente.
En el pasillo que caminaban se encontraron con el fantasma de una estudiante, la cual estaba escondida entre dos armaduras, y que hacia un dibujo en el suelo muy deprimida. Era uno de los fantasmas a los que los estudiantes no solían prestar atención, no era el fantasma de ninguna casa, ni tenia una personalidad interesante, sino que siempre se mantenía alejada de los demás, a excepción cuando las alumnas entraban a su baño, donde las atormentaba con sus llantos ininterrumpidos.
—¿Que haces fuera de tu baño, Myrtle—le pregunta Luna amablemente.
Luna era de las pocas estudiantes que conocía a cada uno de los fantasmas del castillo incluso conocía por nombre al barón sanguinario, y le había intentado ayudar a mejorar su relación con la dama gris.
—Me echaron—dice apenas mirándola—, lo único que quería era mantener mi espacio, y ya ni siquiera tengo eso.
—¿Quien te saco de tu baño?—pregunta Cho muy intrigada.
—No lo se, pero es imposible estar adentro, es algo que te quiere comer—su explicación se interrumpió porque empezó a llorar.
No ayudaba mucho, pero era una guiá para iniciar.
—Ron me explico que hace unos años, Lord Potter y él encontraron la cámara de los secretos, la entrada esta en este baño. Cuando ganamos las elecciones los dos vinimos y sellamos la entrada.
Cuando entran inmediatamente sienten a lo que se refería la fantasma, era algo realmente desagradable de sentir, y debía ser mucho peor para ella.
—Usen el encantamiento de casco burbuja—ordena Cho de golpe.
Agradecieron la idea de Cho, pues el lugar tenia un aire turbio que era realmente desagradable de respirar, y seguramente bastante toxico. Era un hechizo que creaba un saco de lo que parecía ser agua al rededor de la boca y la nariz, con el cual podían respirar aire puro incluso en ese lugar.
—Por eso no sabíamos nada—dice Luna—, como si su mala fama no fuera suficiente, el aura mantiene alejada a las personas.
Los lavabos en medio del baño parecían intactos, como si nunca hubieran sido abiertos, pero Cho se dio cuenta rápidamente que eso no era así.
—Cuando Ron y yo vinimos a inspeccionar la cámara secreta, los lavabos no quedaron así—les explica—, tuvimos que romperlos para poder bajar, así que cuando lo reparamos no quedo así de bien.
Con solo tocarlos con su varita mágica, se empezaron a derrumbar como si fueran de arena.
—¿Ahora nos crees, prima?—dice Shaoran.
—Por desgracia—sorprendida.
Lo que estaban haciendo se estaba tornando demasiado peligroso, pero no podían confiar en nadie mas, pues seria develar información interna de Nueva Roma. Lo tendrían que solucionar ellos mismos.
—Cho y yo bajaremos—les dice Luna a los mas jóvenes, los cuales intentaron quejarse, pero ella mismas les detuvo—, esto es muy peligroso para ustedes, pero aun así tienen que hacer algo por nosotras.
—Lo que sea—contesta Shaoran.
—Crearemos un escudo mágico, para que nada salga de allá abajo, pero ustedes tendrán que mantenerlo.
Mientras Luna les explicaba como hacerlo, Cho transmuto varias cuerdas para poder bajar por el hueco en el suelo. Antes de bajar la joven se quito la capa y el suéter para estar mas libre de movimiento. Cuando estuvieron listas para bajar, ambas lanzaron sus patronus, una liebre de Luna y un halcón de Cho, los cuales intentarían hacer el viaje hasta Nueva Roma, no sabían cuanto tardarían, pero era muy importante que se enteraran lo que estaba ocurriendo. Los otros medios de comunicación que tenían, como el teléfono muggle con magia, no estaba funcionando en esos momentos.
Mientras bajaban Luna genero unas pequeñas esferas de luz que las siguen flotando a su alrededor.
—Ponte esto Luna.
Cho le puso uno de sus brazaletes, los cuales eran idénticos.
—¿Pulseras de mejores amigas?—le pregunta bromeando un poco a pesar de la situación.
—Son protectores mágicos, son una versión reducida de los trajes de las birds of prey.
—¿Por que nunca me hicieron un traje?
—Si salimos de esta, le puedes pedir uno a Ginebra.
La protección mágica del brazalete no era suficiente, pero le dio una sensación agradable en la piel, quitando un poco esa humedad enfermiza que sentían en sus cuerpos.
—Cuando bajaron Ron y Lord Potter, se enfrentaron a un basilisco, no tengo idea de como lograron acabar con él, pero fue vendiendo sus restos que inicio toda su empresa.
No era momento para esa explicación, pero querían dejar de penar un poco en la horrible sensación que estaban experimentando. No se trataba de un dolor físico, sino de uno interno, casi a nivel mental o espiritual. El olor pútrido se empezó a filtrar a través de la burbuja. Después de varios minutos caminando por aquella horrible aura, parecida a un pantano toxico, llegaron a la gran cámara de Slytherin, la cual estaba decorada con grandes estatuas del fundador, las cuales parecían mirar con desagrado lo que se encontraba en el centro de la cámara.
Se trataba de una pequeña estatua de lo que parecía ser ónix, de al rededor unos treinta o cuarenta centímetros, la cual emanaba una tenue luz rojiza, que hacia parecer que la cámara estaba en llamas.
—Destruiremos la estatua, y luego derribaremos el lugar—le dice Cho a Luna, mientras analizaban el lugar.
Era como estar dentro de un horno, con flamas que flotaban a su alrededor. Ninguna de las dos quería ver fijamente a la estatua, la cual estaba burdamente tallada, con los rasgos inhumanos de una criatura de otro mundo, con una gran cabeza con una cornamenta y con brazos conformados por múltiples tentáculos. Estaban seguras de que no había manos humanas que pudieran crear algo así. Ambas brujas caminaron lado a lado, apuntando a la efigie con sus varitas.
El calor que la figura emanaba se intensifico de golpe, era obvio que intentaría defenderse. No sabían que podían esperar, pero la manera en la que se defendió fue una que nunca se hubieran imaginado. La burbuja defensiva desapareció de golpe de sus rostros, y sus defensas mágicas no tardaron mucho en desaparecer de la misma manera. Se les nublo la visión y sintieron que entraba el calor directamente a sus cuerpo. Luna callo de rodillas casi inmediatamente, mientras que Cho a duras penas se pudo mantener de pie. La rubia nunca había experimentado una excitación igual a esa, tuvo un orgasmo por el simple hecho de golpear el suelo. Su ropa interior rápidamente dejo de ser suficiente para contener su humedad privada.
Luna metió sus manos debajo de su falda de manera compulsiva, su mente estaba perdiéndose rápidamente. Intentando mantener el control de sus pensamientos, volteo a ver a su amiga, la cual había roto su blusa y se había arrancado el sujetador, actualmente estaba presionando sus pechos de manera casi dolorosa, con la mirada completamente perdida, incluso perdiendo saliva descuidadamente. Aquel misterioso poder le afectaba aun mas a su amiga, tal vez fuera porque a diferencia de ella, esta estaba encerrada en un cinturón de castidad, el cual impedía cualquier tipo de liberación no autorizada por el dueño de la llave. Para su enorme sorpresa, Cho recupero cierta conciencia, pero lejos de usarla para liberarse, lo que hizo fue lasarse encima de Luna para empezar a besarla de manera apasionada, la rubia no sabia como reaccionar, pero su cuerpo se adelanto y simplemente contesto la agresión de su amiga con la misma pasión. Por mucho que Luna intentara concentrarse, lo único que pudo hacer fue empezar a acariciar los grandes pechos de Cho, la cual contesto con aun mas agresividad. Con lo ultimo de conciencia, se dio cuenta de que habían fracasado completamente en su misión.
—Necesitaras algo mas que esto, para derrotarme.
Tanto Luna como Cho, recuperaron la conciencia de golpe al ser bañadas de golpe por un chorro de agua helada, que las hizo temblar inmediatamente, pero por suerte el trance por fin había terminado. Para gran sorpresa de ambas, la persona que las había salvado era Gabrielle, la cual lejos de tener esa expresión inocente en su rostro, ahora se veía completamente decidida y concentrada.
—¿Como es posible?—pregunta Cho, completamente confundida.
—Las velaa nos podemos alimentar de lujuria si es necesario, pero tenemos que hacerlo rápido, pues estoy casi llena.
Los signos de excitación en Gabrielle eran evidentes, así que no tardarían mucho antes de que las tres cayeran en aquel trance oscuro. Primero utilizaron flamas, solo que Gabrielle no uso su varia sino que las lanzo de sus propias manos desnudas. El color de la estatuilla cambio mientras la temperatura iba aumentado, momento en que intento lanzar su hechizo sobre ellas de nuevo, pero este fallo, pues Luna y Cho, cambiaron de magia, a una de hielo, lo cual hizo que la estatua explotara por el cambio de temperatura.
—¿Que hacemos ahora?—pregunta Gabrielle por fin recuperando su actitud normal.
—Estoy segura de que Hermione querrá analizar los restos—dice Cho, quien estaba intentando reparar un poco su ropa ropa con magia.
—Supongo, pero esta vez no podrá ser—dice Luna firmemente—, hay cosas que es mejor que desaparezcan completamente, tendrá que conformarse con nuestros recuerdos.
Cho y Gabrielle pensaron que simplemente sellarían la entrada de la cámara, pero en lugar de eso, Luna lanzo varios hechizos explosivos mientras corrían a la salida, los cuales fueron derrumbando la cámara de manera dramática. La joven líder casi pudo imaginar ver el rostro de la estatua de Slytherin mirarla agradecido por librarse de aquel mal.
Los restos de aquel profano totem quedaron enterrados bajo literalmente toneladas de rocas y tierra, para ser olvidados para siempre, ademas de que la misma magia del colegio lo mantendría en su entierro, ahora que había desaparecido la entrada hacia el castillo. Seria realmente caro reparar los destrozos que se habían hecho, pero Luna estaba mas que dispuesta a pagarlos.
—Deberían ir y visitar a su amiga—les dice Luna refiriéndose a Meilin, cuando por fin estuvieron a salvo fuera del baño, el cual ahora en medio, en lugar de tener sus lavabos había una gran roca, estoy segura de que ahora debe estar mejor.
Los mas jóvenes partieron corriendo en dirección de la enfermería del colegio, mientras dejaban a las mayores en aquel pasillo.
—Deberíamos llenar el lugar con concreto—dice Cho—, se que es algo exagerado, pero creo que seria lo mejor.
—En ese caso tendríamos que crear un baño nuevo para Myrtle.
—Estoy segura de que Lord Potter podría ayudar al colegio.
Para sorpresa de ambas, la puerta del baño desapareció de enfrente de ellas, para aparecer de nuevo a sus espaldas. Con cierto nerviosismo abrieron la puerta, para encontrarse con un baño completamente reparado, solo que ubicado de manera inversa.
—Parece que el colegio esta de acuerdo contigo—dice Luna—, con eso debió sellar la entrada que dejo abierta Slytherin.
—Tendremos que interrogar a Meilin—dice Cho, después de salir de baño en dirección de la torre Ravenclaw.
—Si, pero realmente no creo que sea su culpa, así que no seas muy agresiva con ella.
—Me se comportar, ademas de que es mi prima.
Mientras caminaban eran mas cocientes de que había algo de lo que debían de hablar. Cuando llegaron a la entrada de la sala privada del líder del concejo estudiantil, tuvieron que romper el silencio.
—Esto debe quedar completamente en secreto—dijo Cho.
—Definitivamente, incluso cuando mostremos los recuerdos, debemos censurarlos completamente.
Tardarían una temporada en volver a sentirse cómodas entre si, pero eran demasiado amigas como para dejar que algo asi las separara definitivamente, convirtiéndose lo que había ocurrido aquella cámara, en otro secreto de los que compartirían a lo largo de sus vidas.
Layla y sus amigos llegaron corriendo a la enfermería, en donde los enfermos hablaban animadamente entre si, alegres y confundidos al mismo tiempo, por haberse recuperado de golpe. La doctora iba de uno en uno intentando analizarlos pero completamente confundida por lo que había pasado. Cuando llegan a la habitación privada en la que se encontraba Meilin, la encontraran sentada y bastante confundida, pero sonriendo por fin. Con solo vera con un un color mucho mas sano, era evidente que se encontraba recuperada.
Fuera de aquel pequeño grupo, nadie entendería porque todos esos alumnos se habían recuperado, pero aun así, las cuatro casas tendrían celebraciones aquella misma noche. Resultaba palpable en el ambiente que el humor de los estudiantes mejoro rápidamente, ademas de que al tener a sus estudiantes recuperados, sentían una inyección de moral en el colegio.
—No estoy segura de como inicio todo—les explica Meilin—, mi recuerdo es un poco borroso, todo inicio poco después de que falleciera nuestro padre, realmente estaba muy deprimida. El día que fuimos a comprar los libros para el año escolar, fue cuando me invitaron a una sesión de espiritismo, después de eso es cuando las cosas se volvieron extrañas, primero fueron horas, luego días, y al final semanas.
—¿Recuerdas quien te llevo?—le pregunta su hermano.
—No puedo recordar su nombre, ni siquiera sé si lo llego a mencionar—realmente frustrada consigo misma—, todo esto fue mi culpa, fui demasiado débil.
—No digas eso—interviene Layla—, al final del día seguimos siendo solo estudiantes, el hechicero oscuro que te engaño podría habérselo hecho a alguien mas.
Su amiga la mira agradecida por sus palabras, seguramente tardaría tiempo en recuperarse de aquella experiencia, pero era un buen inicio.
—Aun así quiero ayudar, si me traen mis cosas de dibujo, les puedo dibujar a quien me dio el tablero.
Gabrielle y Layla sabían del talento de su amiga, algo que ella siempre había preferido mantener en secreto, pues era una actividad que su padre no había aprobado.
—Mi padre prefería que me dedicara mas a mis clases de artes marciales, pero realmente nunca he tenido mucho talento—mientras dibujaba con lapices.
—Eres buena—le contradice su hermano.
—Eso no es cierto. Tu eres bueno y cada año eres mejor, pronto al cansaras a nuestros primos, pero yo no.
—Te vez muy tranquila al decirlo—dice Gabrielle.
—Antes realmente me molestaba—dice sinceramente—, nuestra familia lleva generaciones dedicándose a la guerra, y estoy orgullosa de ellos, pero ese no es mi camino. Después de lo que viví, es obvio para mi que prefiero ser quien soy.
—Hablare con madre—dice su hermano—,estoy seguro de que lograre convencerla de alguna manera, era nuestro padre quien estaba obsesionado en que ambos nos convirtiéramos en guerreros, ademas de que si hablamos con Cho, ella también nos apoyara.
El patriarca de la familia era Lord Chang, el abuelo de los dos hermanos, un hombre estricto y exigente con su familia, pero también razonable cuando se le hablaba con fundamentos, algo que su padre, por mucho que lo amaran, nunca había sido.
Cuando por fin la joven termino su dibujo, sus amigos estuvieron de acuerdo en que la joven era alguien realmente talentosa. El rostro que les monstruo era el de un hombre joven, unos pocos años mayor que Harry y su generación, seguramente de la edad de Lena. Sus rasgos eran bastante atractivos, pero la expresión que tenia afeaba el conjunto, con unos ojos fríos, incluso crueles. Era posible que se trata de una interpretación artística de Meilin, pero algo les decía que esa era su verdadera naturaleza.
—Seguramente Cho querrá hablar contigo—le dijo su hermano—, pero si les dices lo que nos dijiste a nosotros todo estará bien.
—Nosotros le llevaremos el dibujo—dice Layla—, tu mientras deberías darte un baño, realmente lo necesitas—bromeando.
Shaoran iría a escribir a su madre, para explicarle que su hermana por fin se había recuperado, aun así seguramente insistiría en llevarla a una revisión al hospital. Mientras tanto Layla y Gabrielle fueron a la entrada principal del castillo, donde ambas se sentaron en una banca cercana a la puerta.
—¿No deberíamos ir con Luna?—le pregunta Gabrielle a su amiga.
— Después, Luna y Cho necesitan un rato a solas para recuperarse. Ademas de que nosotras no es que estemos mejor, necesitamos que él nos ayude.
Esa manera de hablar de Layla siempre la confundía, pero en esa ocasión, rápidamente obtuvo una respuesta, pues sintió un enorme poder mágico acercarse, el cual en lugar de encontrar intimidante, para ella resultaba cálido y amable, como un cálido sol de primavera.
Las puertas del colegio se abrieron mágicamente para Harry, tal vez aun reconociéndolo como líder del castillo, o por que contaba con el apoyo de la actual líder, como fuera, el castillo se daba cuenta de que no era una amenaza para los estudiantes.
Aunque ambas se levantaron al mismo tiempo, Gabrielle llego antes, debido a lo largo de sus piernas. Quien salto a los brazos de su futuro esposo. Layla no era ciega, se daba cuenta que su amiga llevaría su relación con Harry a un nivel físico mucho antes que ella, pero aun así la hacia sentir un poco alejada. Aun así cuando llego con él, y la abraso con el mismo cariño se sintió protegía y amada.
A pesar de lo alegres que se sentían por volver a verlo, ambas empezaron a llorar de manera descontrolada, era obvio que habían estado realmente asustadas y que hasta que se habían sentido realmente seguras de nuevo, habían podido expresarlo cabalmente
Harry las llevo a uno de los jardines del colegio, el cual sabia por experiencia propia que era muy poco frecuentado. El joven se sienta en una de las bancas, con Layla a su lado y con Gabrielle sentada en sus piernas. Tardaron un buen rato en explicarle todo lo que habían vivido durante el ultimo año. En las partes mas tenebrosas de la historia, se acercaron aun mas a él, aunque fueran ellas las que lo estaban contando.
—Muéstrenme el dibujo.
Harry intento fingir que no reconoció el rostro en el dibujo, pero no fue suficiente como para engañarlas.
—Sabes quien es—dice Layla, fácilmente se podía entender que no era una pregunta.
—No me lo esperaba, pero si que lo conozco, desde hace mucho tiempo.
—¿Nos dirás quien es?—pregunta Gabrielle, quien no parecía tener intención de alejarse de él.
—Preferiría no decirles y que dejaran este tipo de aventuras, pero tampoco les voy a mentir, les aseguro de que de ahora en adelante el colegio sera un lugar mucho mas seguro.
Ambas compartieron una mirada consultándose entre si.
—Creo que mejor no—dice Layla—, a Hermione, Ron y a ti les gustan ese tipo de aventuras, por algo fueron de Gryffindor, pero creo que nosotras preferimos unas vacaciones.
—Estoy de acuerdo—dice Gabrielle—, de momento sera mejor que continuemos como estudiantes.
Harry deseaba protegerlas, no solo de los peligros, sino también de tener que crecer tan rápido. Como sus amigos y él, habían tenido que crecer antes de lo normal, y hubiera preferido que ellas no tuvieran que vivir lo mismo, pero sabia que eso ya era muy tarde, pues ambas habían vivido sus propias guerras privadas antes de que siquiera las conociera.
—No somos unas niñas normales—dice Layla, como si leyera la mente de Harry—, sabemos lo que implica estar en tu familia.
—Somos mas duras de lo que crees, pero nos gustaría bajar un poco la velocidad, por ahora que podemos, ya abra tiempo para esas cosas.
Cuando sintió que ambas estaban mucho mas tranquilas, las acompaño de nuevo a su torre, en donde parecía que estaba iniciando una celebración, disfrutar de esos momentos era parte de ser un estudiante.
Encontró a Luna en la oficina que él mismo había ocupado durante un año, la cual su compañera había modificado. Había estandartes con el escudo de la casa de Ravenclaw, algunos posters con mensajes positivos, y varios dibujos de criaturas mágicas que seguramente solo vivían en la mente de Luna. Para sorpresa de Harry también había un oso de peluche de enorme tamaño, en el cual seguramente Luna podría dormir.
—Espero que no te moleste que haya cambiado los estandartes.
—El año que entra tendrá otros estandartes, pero creo que tu aprovechaste mas este lugar que yo.
—Espero que no estés criticando al señor Teddy.
—Claro que no—sonriendo.
Luna vestía su sencillo uniforme de diario, aun tenia el cabello mojado lo cual era evidencia de que acababa de salir de la regadera que había escondida detrás de la oficina. Lo que Harry no sabia, era todo el tiempo que había pasado la rubia dentro de la regadera, hasta que se había sentido por fin lo suficientemente limpia como para salir del baño.
—¿Recibiste nuestros patronus?
—Si, primero llego el de Cho y luego el tuyo, aun así me sorprende lo realmente rápido que llegaron. Aun así parece que llegue demasiado tarde.
—Te aseguro que hubiera preferido esperarte, pero era peligroso retrasarnos, si se daba cuenta que estábamos tras su pista, no se que hubiera podido pasar.
—Luna, tu sabes de mi poder para entrar a la mente de las personas, quiero ver lo que ocurrió abajo.
—Harry, pasaron cosas que preferiría que se mantuvieran en secreto.
—En ese caso, seguiría siendo mejor si lo hacemos así, si quieres ocultar algo,lo borrare en este momento. Pero debes darte cuenta de que lo que viste es realmente importante.
—No se como me convences de hacer estas cosas, pero te aseguro que si trasciende de aquí, mi venganza sera eterna—intentando aparentar rudeza.
Para Harry analizar un pensamiento era como ver un video en realidad virtual, los podía analizar desde diferentes ángulos, regresar, adelantar, detener e incluso alentar los sucesos, lo cual le permitiría analizar aquella misteriosa figura de piedra. En cuanto vio como aquel demonio había intentado detener a las dos hechiceras, comprendió porque Luna quería mantener el asunto en secreto, dicha parte la elimino de la grabación que estaba realizando, dicho pensamiento lo termino almacenando en un pequeño frasco de cristal, el cual tapo con un corcho.
—Sin el informe que nos envió ginebra, esto hubiera terminado de una manera muy diferente, Harry. Necesitas explicarnos a todos que carajos esta pasando, no podemos luchar una guerra a ciegas.
Harry lanzo un hechizo extra de privacidad para mayor seguridad, la ofician tenia ya sus propias defensas, pero el joven deicidio ir un poco mas allá. En la oficina Luna paso por varias fases, como la incredulidad, hasta la de verdadero terror.
—El puto anticristo—dice Luna dejándose caer en su silla completamente fuera de si.
No era para menos la reacción de Luna, y según le había contado Hermione, se lo estaba tomando mucho mejor que Ginebra.
—¿En que puto momento desdiste pelear contra el anticristo?—para sorpresa de Harry, Luna estaba cubriendo su miedo con enfado y malas palabras.
—No es como si yo anduviera buscando problemas Luna, es que ellos me encuentran.
—No me vengas con eso, esto es un nivel muy diferente, una cosa es un demonio (que ya es una locura), y otra su príncipe.
Harry la dejo desahogarse durante varios minutos, mientras que se levantaba y se sentaba numerosas veces, hasta que por fin pareció agotada.
—¿Quieres salirte?—Luna no dijo nada, mientras recuperaba la respiración— Tu no eres una guerrera y no te pido que lo seas. Si quieres, no tienes que involucrarte en esto.
Luna guardo silencio durante unos momentos, hasta que por fin tomo su decisión.
—Tienes razón, no soy una guerrera, pero tengo mis habilidades, y serán necesarias. Ademas de que no tiene ningún caso, aunque fuera y consiguiera un trabajo seguro , seguiría preocupada porque el mundo podría acabar en cualquier momento, es mejor que me quede y me asegure de que siga rodando.
Harry no había tenido muchas dudas de que Luna seguiría con ellos, pero ella debía tomar su decisión por si misma.
Con Luna aceptando continuar con la organización, Harry promedio a enseñarle el dibujo que Meilin había hecho. La rubia casi se desmalla al ver el dibujo, identificando inmediatamente al culpable.
—No puede ser—dice Luna.
—Después de lo que le paso durante las elecciones , ya no volvió a ser el mismo.
—Conozco a Cedric desde que eramos niños, siempre fue alguien muy noble. No se que le paso, pero lo tenemos que detener.
Resultaba trágico que en cualquier mundo Cedric terminara de manera tan trágica. Luna recordaba cuando era solo una niña, en la zona en la que vivía, era la familia Diggory la mas acaudala, aun así, él jugaba con los demás niños de las granjas cercanas. Normalmente con los hermanos Weasley, pero Ginny y ella misma también lo habían tratado. Había sido el líder nato de los niños de la zona, y muchos lo habían admirado. Luna había tenido un pequeño enamoramiento infantil con él, y tardo años en comprender porque Ginny no lo había tenido. Según los informes que habían circulado por los altos mandos de Nueva Roma, la joven se había dado cuenta de la serie de crímenes en los que se había visto involucrado, los cuales eran mas que suficientes para darse cuenta de que no había vuelta atrás para él. Debía ser detenido.
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Las tropas de Nueva Roma seguían en entrenamiento constante, pero sus lideres sabían que eso no seria suficiente, necesitaban experiencia de primera mano, para comprobar su coordinación después de la reestructuración. Por eso mezclaban a veteranos con novatos, en las guardias que se llevaban a cabo por todo el territorio.
Esta seria la primera vez desde la campaña den norte, que organizaran una expedición de ese calibre. De las cuatro legiones, solo llevarían a una, la cual estaba recién formada, el liderazgo de la misma recayó en la recién llegada Cho Chang. Los veteranos la respetaban por el recuerdo de sus hazañas en la gran campaña.
Con la reorganización de las legiones cada una tenia un batallón de caballería ligera.
Aparte de la legión, iba su líder y rey, rodeado por su guardia personal. Desentonando de manera escandalosa, un par de vehículos muggles, viajaban a su lado, en los cuales se encontraban dos de sus esposas, mientras que la tercera se había quedado gobernando la Ciudadela.
Los muros del Puerto lucían inesperadamente esplendorosos en aquellas tierras tan inhóspitas, incluso en esa época del año, aunque la naturaleza se estaba recuperando aun se podía palpara la huella de tiempos mas oscuros.
—¿Realmente Harry corrió toda esta distancia—le preguntaba Pansy a Lena, cuando estuvieron cercas del puerto.
—Si que lo hizo, corrió literalmente al rededor de toda Nueva Roma, incluso en mi forma animaga tuve problemas para seguirlo.
—¿El viento no desaparecerá el surco del suelo?
—Según lo que Harry me explico el surco es meramente un símbolo, su magia se mantendría en su lugar mientras él siga vivo.
Aunque aun resultaba visible la linea divisoria entre ambos territorios, poco a poco estaba desapareciendo, y seguramente en un par de años mas desaparecería completamente.
En la gran entrada del puerto los esperaba Neville, quien los recibió con una gran sonrisa y con su carácter afable que lo caracterizaba, de hecho se le veía particularmente alegre, debido a que estaba de nuevo con sus amigos. Mientras entraban al puerto, la legión inicio sus preparaciones para el campamento a las afueras del puerto.
Siendo saludados por las personas en las calles, llegan a la casa de gobierno, en donde normalmente trabajaba y vivía Neville. La facilidad con la que las personas hablaban frente a su gobernador eran buenos indicativos de su desempeño en el puesto.
—Casi coinciden con mi abuela, paso unos días aquí, con lo mucho que insistió en mi boda, me sorprende ahora su actitud.
—Le es difícil separarse de su pequeño bebe—se burla Ron, como buen amigo que era.
Había pasado mucho tiempo desde que los tres estaban juntos. Tenían muchas cuestiones que debían de resolver.
—¿Que tan grande es el problema?—pregunta Harry.
—De momento sigue controlado, pero ya es un problema, todo inicio con saqueos a algunos pueblos, en los que los goblins secuestraban a algunas mujeres, pero ahora se atreven a mucho mas, ya destruyeron dos poblados muy al norte y están reuniendo fuerzas.
—Rara vez son tan inteligentes como para hacer algo así—interviene Ron.
—Sospecho que uno de los capitanes del señor tenebroso, podría estar detrás de esto, pues ahora controlan poblaciones humanas.
—Supongo que era inevitable, el poder nunca se queda desocupado.
—¿Dejaran que Cho lo solucione?
—Ella es muy capaz de hacerlo—la defiende Ron—, pero necesita mas experiencia en el manejo de tropas.
Tenían otros temas de los cuales hablar, por suerte algunos menos tensos que una batalla campal.
—¿Etas listo para la boda?—le pregunta Ron.
—Tan listo como puedo estar ¿siempre da tanto miedo?—le pregunta directamente a Harry, quien tenia bastante experiencia al respecto.
—Yo diría que es normal, incluso en mi tercer boda estaba aterrorizado, pero lo mejor es que no pienses demasiado, es mejor apretar los dientes y esperar lo mejor.
—¿Temes dejar la soltería?—pregunta Ron.
—En realidad no, de hecho me emociona, pero todo el asunto del ritual es ridículo.
—Se a lo que te refieres.
La boda de su amigo le recordó a Harry que aun le quedaban pendientes dos bodas mas. No resultaba un pensamiento tranquilizador. Durante un momento observo la expresión de Ron, quien parecía preocupado por el asunto, seguramente entre tanta boda,Cho y él habían tenido que discutir al respecto.
No fue sino hasta el día siguiente que la legión inicio su búsqueda. Cho vestía la versión femenina de la armadura pesada de la legión, con las insignias correspondientes a su cargo. Ron la acompaño, pero él no seria el encargado. De manera similar Lena participaría en la mini campaña, dirigiendo a la caballería.
Harry quería ir pero se daba cuenta que no podia hacer el trabajo de sus amigos.
—Pones la misma cara que hace James cuando le decimos que ya no puede jugar—se burla un poco Pansy, con su tono neutro.
—Mi hijo es muy sabio.
Harry y Pansy se encontraban en la oficina de Neville, mientras revisaban y firmaban los documentos de la venta de los barcos al gobierno. Eran cifras económicas realmente impresionantes, cantidad sin la cual no se podría cuadrar las cuentas del país. Desde la ventana de la oficina se podia ver dos grandes grupos de barcos, el mas grande era la mercancía que estaban por enviar al puerto del ejército imperial.
—Con este segundo envió, completaremos el pedido del gobierno.
—¿Tenemos mas clientes?
—Algunos, el mas importantes la marina mercante, pero nada tan grande como lo que hicimos hasta el momento.
—¿Tienes algún plan?
—Los clientes regresaran por nuestra calidad—le dice con mucha seguridad—, ademas de que la pesca esta dando buenos resultado. No podemos olvidar que somo el único puerto seguro en la zona, lo cual nos podría convertir en un puesto comercial importante.
Darle a Neville aquella ciudad, había sido la decisión correcta, resultaba ser uno de sus aliados mas confiables.
—Los demás son los nuestros.
—Tendremos que arreglar de nuevo nuestros números—comenta Harry—, lo bueno es que ese es trabajo de Ron—ambos rieron, mientras que Pansy solo levantaba la mirada exasperada.
El que se convertiría en el barco insignia de la flota de Nueva Roma, se encontraba algo mas alejado, al final del puerto, oculto por otras naves. Era un barco mas grande que la mayoría, construido con algunos material aun mas fuertes que los otros. Con armas a ambos lados, y en interior, ademas de grandes bodegas, suficiente espacio y camarotes para bastante gente. Era obvio que lo habían diseñado con la idea de que convirtiera en una especie de centro de mando móvil para la cúpula de Nueva Roma de tal manera que pudieran dirigir la guerra desde Altamar. El centro de mando contaba con medios de comunicación muggle, los cuales habían sido modificados con magia para que funcionaran en su mundo.
—Algunos de mis guardias, tienen experiencia en el mar, pero sera mejor que empiecen a practicar, pienso regresar en este barco a la ciudadela—dice Harry completamente satisfecho con el barco que le habían fabricado.
En el mascaron de proa del barco, habían colocado la estatua de una mujer escasamente vestida con un vestido muy delgado, con una figura voluptuosa y un rostro hermoso.
—¿A quien usaron de modelo?—pregunto Harry— Me es conocida, pero no termino de reconocerla.
—Seria raro que no te fuera conocida. Como tenias dos esposas en ese momento, el fabricante no sabia a cual de las dos usar de modelo, así que decidió tomar un poco de cada una.
Como todo el barco tenia un nivel artístico muy elevado, reconoció los ojos y labios de Pansy, ademas de la estructura de Hermione. Aunque el cabello no coincidía con ninguna de las dos, era tan largo como el de la castaña, pero tan lacio como el de la morena, lo cual curiosamente le daba un parecido a Lena, aunque fuese solo una coincidencia.
Aquel viaje tenia múltiples propósitos, no solamente por razones burocráticas, y la prueba militar, sino también para acompañar a Neville a su boda, Seria un gran evento social en la capital. Realmente no le interesaba a Harry, pero se daba cuenta que aun en ese momento debían cumplir ciertos compromisos sociales. Ademas de que seria agradable acompañar a su viejo amigo a su boda.
Pansy había insistido en querer ir a la boda, para sorpresa de Harry, su silenciosa esposa era amiga de Susan Bones, la aun prometida de Neville, ambas se habían conocido durante sus años de escuela, desde entonces mantenían correspondencia frecuente entre ambas. Ademas de que quería salir a un evento , antes de que el embarazo se le notara, estrenaría uno de los vestidos que le había traído Hermione desde Italia. En cuanto terminara la practica de la legión, podrían partir directamente a la capital, por la red flu privada con la que contaba Nueva Roma.
Aun no sabían si Ron y Cho, asistirían a la boda, aunque ambos habían venido preparados para ir, pero todo dependería de cuanto tiempo tardarían en realizar su misión, y según el resultado de la misma, consideraban que se trataba de una victoria casi segura, pero era imposible predecirlo todo. Resultaba extraño como compaginaban sus vidas con sus trabajo.
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Era como estar de nuevo en la campaña del norte, no solo porque geográficamente estaban bastante cercas, sino por que de nuevo estaba en compañía de las mismas tropas. Había cambiado de uniforme, la ultima vez usaba la armadura de la infantería ligera, pero ahora usaba el de la pesada. Cho sabia que aquella era su prueba de fuego, para aquella posición de mando, por eso se había esforzado tanto en la preparación de aquella misión. A su lado cabalgaba Ron, quien según ordenes de Lord Potter, podía intervenir en la batalla para protegerla, pero no en la estrategia, esa era responsabilidad de ella.
La estrategia que preparo Cho fue astuta, considerando que el grueso de la tropa era de duendes, les preparo una trampa, basada en sus instintos. Los duendes cazaban hembras de otras especies para reproducirse, y sentían una predilección muy marcada por las humanas, así que busco un terreno en el cual tuvieran la ventaja. Separo a todas las mujeres que estaban ella legión, la mayoría de las cuales se encontraban en la infantería ligera, Aquellas criaturas las olfatearon desde gran distancia. Por mas que los controlaran de alguna manera, sus instintos eran mucho mas poderosos.
La primer batalla seria la mas importante, prepararon algunas defensas preliminares, para poder resistir el ataque directo. Como la mayoría eran de infantería ligera, pudieron defenderse a distancia con gran eficacia. Eran bastantes mas de los que esperaban, y mejor armados, pero para cuando Lena cargo con su caballería, hicieron lo que se esperaba de ellos, iniciaron la retirada, lo cual los envió directamente a los escudos de la infantería pesada, quienes cerraron el camino.
La legión funcionaba como una perfecta maquina, la inclusión de la caballería había sido una gran ventaja. Quedando el grueso de los enemigos derrotados en el campo de batalla. Llegaron a una pequeña fortaleza en donde encontraron el nido de goblins, seria una labor por demás desagradable, pero debían hacer el trabajo completo. La rodearon evitando así que pudieran escapar, después destruyeron las entradas con flechas explosivas y la infantería pesada procedió a entrar en formación, acabando con todos los que se encontraban en el interior, por mas que intentaran defenderse, simplemente los escudos pesados y en formación eran un muro impenetrable. Cuando llegaron a los criaderos, encontraron a casi treinta mujeres de diferentes especies, a las cuales procedieron a sacar del lugar, era difícil que se recuperaran completamente, pero había hospitales en el imperio que tal vez las pudieran ayudar.
Cho pensó que eso seria lo peor que podrían encontrar,pero hubo algo que no se habían esperado. En la cima de la fortaleza, encontraron al que supusieron era el líder del ejército, un humano que vestía como sus tropas, con pedazos de armadura sin sentido, el cual estaba dejando de ser lo que había sido, pues estaba sufriendo una especie de transformación, su piel era grisácea y sus ojos inhumanamente grandes, sin nariz y con los dientes en forma de sierra. No podía hablar ninguna lengua humana, y solo les gritaba con ruidos guturales. Portaba una especie de tridente, con el cual arremetió contra Cho, tal vez pensando que al no tener escudo seria la mas fácil de matar, pero ella solo necesito moverse un poco y atacar de un solo tajo horizontal, cortando la cabeza de manera limpia.
En medio de la gran sala había una especie de altar, decorado con huesos y sangre, a su alrededor pudieron ver diferentes cuerpos, en su mayoría humanos, completamente desmembrados, los cuales habían sido sacrificados en alguna clase de ritual.
—No son pocas las especies que comen humanos—dice Ron, analizando cuidadosamente algunos restos—, pero estos solo los comieron parcialmente, esto va en contra de sus instintos, no se quien o que era ese sujeto, pero los controlaba de manera antinatural.
—Esto no es lo que esperábamos—dice Cho—, alguna idea.
—¿Aparte de quemarlo todo hasta los cimientos? La verdad es que no.
—Quiero fotografiás y video de todo—le indica Cho a su equipo mas cercano—, cuando acaben, inicien a rosear todo con combustible, este lugar arderá durante días.
Procedieron rápidamente a hacer lo que les había indicado, era obvio que nadie se sentía cómodo en ese lugar, sobre todo en aquella sala de sacrificios.
—¿Que crees que intentaban hacer aquí?
—No estoy seguro, pero supongo que querían contactar con sus dioses.
—Yo no usaría la palabra dios—dice Cho—, cualquiera supondría que criaturas tan simples los hubieran olvidado después de todo lo que vivieron.
—No sabemos como funcionan sus mentes.
—Tal vez sea como una mente colmena, como si fueran insectos.
—Según he escuchado—dice Ron, mientras miraban como se quemaba aquella fortaleza—, en estas tierras, sus pueblos antiguos adoraban a temibles espíritus, no fue sino hasta que lo conquisto el señor tenebroso que prohibió todo ese tipo de cultos. Supongo que al desaparecer, regresaron a sus antiguas tradiciones.
—Cuando encuentras algo tan oscuro con lo cual ni siquiera el señor tenebroso se quiere involucrar, es que es algo a otro nivel.
El regreso al puerto fue mas lento, pues tenia que cargar con sus propios heridos y las mujeres rescatadas. En general podían considerar la expedición como un gran éxito, pero lo ultimo que encontraron los había trastornado bastante, aunque entre mas cercas estaban de Nueva Roma, mejor se fueron sintiendo.
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La alta sociedad de la capital imperial estaba deseosa por recibir mas eventos de ese calibre, aunque buena parte de la misma ya no vivía en la ciudad, sino que prefería sus residencias en zonas mas tranquilas. Gran parte del congreso asistiría a la boda de Lord Longbottom, incluso Lord Dumbledore asistió, acompañado por su esposa. Harry lo saludo y aprovecho para platicar unos minutos con él. Era obvio que aun estaba algo incomodo con el puesto que había heredado de su hermano mayor, no le sorprendería que en cualquier momento cediera su puesto a uno de sus hijos.
Como siempre que entraba a un lugar, cualquiera de las esposas de Harry, se convertía en el centro de atención, con su diminuto vestido negro, el cual mostraba lo casi interminables que eran sus piernas. Lo cual recalco la idea general que tenían de Lord Potter, de que parecía adicto a las mujeres bellas. Durante la cena se sentaron a lado de Ron y Cho, los cuales no parecían demasiado cómodos en ese evento. Ron se veía un poco extraño con su ropa de gala, como Harry sabia, su amigo preferiría haber usado su armadura, pero Cho se lo había prohibido determinadamente. Cho se veía menos incomoda, luciendo un vestido típico chino de color azul marino, el cual acentuaba su voluptuosa figura. El motivo de su incomodidad era muy diferente, pues se debía mas a las personas que se estaban casando en esos momentos.
Pansy había pensado que ninguno de ellos dos asistiría a aquella fiesta, pues hasta hace unos días, habían estado en plena batalla, por mas que insistieran quien que había sido una pequeña, le sorprendía lo rápido que se habían recuperado, en su opinión eran verdaderos profesionales. Recordaba bien lo que les habían enseñado en fotografiás, y era algo que la había perturbado, no podía imaginar lo que hubiera sido para ella verlo directamente. Ella no sabia si era suerte o destino, pero se daba cuenta de que Harry se las había ingeniado para encontrar gente realmente capaz para formar parte de su organización, él mismo le había dicho alguna vez que siempre había sido bueno sacando el talento escondido de las personas que conocía. ¿Que tan probable resultaba que pudiera encontrar a dos genios de la guerra? Y que estos se volvieran pareja, ademas de que estuvieran dispuestos a trabajar para él.
Como fuera, los cuatro estaban dispuestos a pasarlo bien aquella noche. Lo cual podían hacer, porque Hermione se encargaba de cuidar de la Ciudadela, y Lena vigilaba al Puerto. Seguro que a ambas les hubiera gustado ir, pero sabían que en reuniones de sociedad como aquellas, que las tres asistieran se volvía un poco confuso. Harry sabia porque Pansy había querido ir, pero desconocía como había convencido a las otras dos, pero seguramente seria mejor que no se metiera.
A diferencia de Ron, Neville se veía mas cómodo con la ropa de gala, aunque tenia expresión de gran confusión, la misma que tenían casi siempre los hombres el día de su boda, a medio camino entre el entusiasmo y el franco terror. Su abuela andaba cercas y se le veía realmente emocionada, y empezaba a llorar en lo que parecía ser momentos aleatorios.
Susan se veía resplandeciente en su largo vestido blanco, aunque su relación no había iniciado de la mejor manera, se les veía muy felices. Según le había contado Neville, ambos se conocían desde niños, y sabían desde entonces sobre la posibilidad de casarse entre ellos, tal vez por eso se habían adaptado tan fácilmente. El vestido blanco tenia una cola muy larga, sostenía por su hermana menor, que aun era muy pequeña para ir al colegio. El corte del vestido mostraba poco escote, pero con el tamaño de los pechos de la pelirroja es mas que vistoso.
—¿Quien diría que Longbottom se casaría con una belleza de ese calibre?
Se trataba de Draco, quien se había acercado a donde estaba Harry, vistiendo una túnica oscura muy elegante, con la corbata desacomodada con un estilo descuidado muy estudiado.
—Siempre lo subestimamos—contesta Harry, tomando su papel de sangre pura—, cuando eramos niños tampoco sabíamos que Susan florecería de esa manera.
—Supongo que tienes razón—encogiendo los hombros.
—Escuche que tu también estas por casarte—dice Harry.
—En unos meses mas, ahora esta saludando a la novia.
—Algunas mujeres jóvenes se habían reunido alrededor de la novia. Entre las cuales vio a una rubia muy bella que recordaba haber visto en el colegio, si mal no recordaba una Ravenclaw, un par de años menor a su generación.
—¿Greengrass?—pregunta Harry.
—Se trata de una alianza política, obviamente, pero en realidad creo que salgo ganando.
—¿No es hermana de Daphne?
—Si, y no tienes idea de lo que me alegro de casarme con la menor.
—No te culpo, casarme con la reina de hielo seria complicado.
—Tiene gracia que me lo diga el que se caso con una princesa de Rusia.
—¿Te enteraste de eso?
—Como todos en el imperio.
Desde donde estaban vieron como Pansy felicitaba a la novia.
—Pero veo que trajiste a Parkinson—con tono neutral.
—Los matrimonios múltiples pueden ser complicados
—Me lo dice el que los volvió a poner de moda.
—¿Piensas seguir la moda?
—Seguramente, aunque yo no tengo tanta prisa, lo haré de manera normal.
Cuando regresaron Pansy y Astoria, las cuales no sabían como actuar entre si, era obvio que las dos sabían quien era la otra, no había manera de que se pudiera llevar a cabo una conversación normal entre ellas.
—Mantén un ojo en el mar del norte, algo extraño esta pasando—dijo Malfoy rápidamente antes de que se separaran.
Eso servia para confirmar las sospechas que tenia del regreso a la actividad de Lord Voldemort. No le sorprendía que Draco quisiera advertirlo. Su familia tenia el conglomerado comercial mas grande del imperio, así que lo que menos le interesaba era que el gobierno desencadenara una nueva guerra, mucho menos si empezaban a nacionalizar la economía.
Estaban preparados para la guerra, para eso habían construido dos ciudades, y constituido las legiones. Harry sabia que los Malfoy no se habían quedado sentados descansando, sino que habían invertido fuertemente en su ejército privado, no solo se trataba de contratar mercenarios, sino de entrenarlos desde cero, no estaban a la altura de las legiones, pero sabia que seria una fuerza que considerar dentro del imperio.
Ese tipo de conflictos no eran correspondientes de aquella noche, Harry estaba experimentando cierto presentimiento, de que algo se aproximaba, pero no era algo cercano, así que no podía hacer realmente nada al respecto, así que solo quedo la opción de intentar disfrutar de aquella fiesta. Pudo bailar con la novia, y luego lo hizo casi toda la noche con su propia esposa. Durante un momento se permitió desear que tuvieran mas oportunidades para comportarse como personas de su edad.
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Aun faltaban unas horas para que amaneciera. Se encontraban en un hotel cercano a donde había sido la gran boda de su amigo Neville. El cual en teoría también estaba en el mismo hotel, pues hasta el día siguiente saldría a su luna de miel. El joven gobernador había dejado todo preparado para que no se notara su ausencia durante un par de semanas, mientras que Lena se encargaba de la seguridad. Al menos ese era el plan.
Harry por su parte no podía dormir, durante todo el día algo había pasado, que no lo había dejado tranquilo. Incluso se había contactado con Layla, quien había regresado del colegio por vacaciones, lo cual no le había dado ninguna paz, pues ella también se sentía muy intranquila, pero no podía ver de que se trataba.
—Es algo grande, sera muy lejos, pero el mundo no volverá a ser el mismo—le había dicho Layla por teléfono.
Abrió el minibar de la habitación y saco una botella whisky de fuego, para después sentarse en un sillón desde donde se podía ver la gran ciudad. No ayudo mucho a tranquilizarlo, pero era mejor que nada. Volteo a mirar la cama, en donde Pansy dormía tranquilamente, la sabana se había movido dejando al descubierto su cuerpo desnudo, en la cabecera había quedado colgado el cinturón de castidad de la futura madre. Los dos se habían desvelado, aun así habían llegado al hotel con ánimos de pasar tiempo en la intimidad. Aun así Harry no podía dormir.
De golpe empezó a sentirse mal, un fuerte mareo lo invadió, acompañado por un golpe de vértigo. Por un momento temió que se tratara de un veneno, pero se dio cuenta de que era algo externo, ni siquiera se trataba de un ataque hacia él, sino una perturbación en el mundo, como si fuera un gran temblor a nivel mundial. Dejo caer su trago, lo cual hizo que se rompiera el baso. Pansy no había sentido el temblor, pero el ruido del cristal al romperse la despertó.
—¿Que ocurre, Harry?—le pregunto preocupada.
—Algo ocurrió…
Harry es interrumpido por su propio teléfono, a esa hora no podía ser una coincidencia.
—Harry, tienes que encontrar un televisor muggle—escucho la voz de Percy Weasley, quien aun debía de estar en Italia.
—¿Que pasa?
—Tienes que verlo con tus propios ojos.
La tecnología muggle en el mundo mágico seguía siendo algo muy extraño, y casi completamente ausente, siendo los únicos televisores funcionales los mismos que las compañías de Lord Potter vendían. Como solo pasarían la noche (algunas horas a lo sumo en realidad), habían tomado una habitación sobrante, así que no contaban con ese lujo.
—Vamos a la habitación de Ron—dice Harry.
Pansy solo alcanzo a vestirse con una bata del hotel. Como Cho había hecho la reservación antes, ellos si habían alcanzado una mejor habitación.
—¿Que quieres?—le pregunta Ron de mala manera, era obvio que no le gustaba mucho madrugar.
—Necesito un televisor—entrando sin pedir permiso.
—¿Por que?
—Preguntale a tu hermano.
—Tengo muchos.
Cho se había vestido con una bata igual que Pansy, las dos se saludaron sin aun entender que pasaba. Como se esperaba se encontró con un televisor de buen tamaño en la habitación, de la misma marca que vendían, lo que no se esperaba era que estuviera roto. De en medio del desastre extrae lo que identifica inmediatamente como un cinturón de castidad.
—No te atrevas a decir una palabra, Potter—le dice Cho, al recuperar su cinturón.
—Nunca diría nada—sonriendo un poco al saber de la fama que tenían sus amigos de destructores.
Tendrían que despertar a Neville, quien dormía en la suite matrimonial del hotel, no quería molestarlo en una noche como esa, pero sabia que Percy no jugaría con algo como eso.
En el ultimo piso se encontraba la suite.
—Yo también quiero fiesta, pero esto es ridículo—dice Neville al abrir la puerta.
—Solio prestanos tu televisión.
Entran a una sala de estar muy cómoda y elegante, en donde encontraron el vestido de novia tirado en un rincón. Era obvio que la joven esposa no había alcanzado a llegar a la habitación antes de perderlo.
—¿Que hacen todos aquí?—pregunta Susan, saliendo de la alcoba vistiendo la misma bata que sus amigas.
—Eso creo que es culpa nuestra—acepta Pansy, mientras que los jóvenes intentaban sintonizar algún canal de noticias muggles—, aunque en nuestra defensa diré, que fue Percy Weasley quien nos despertó a nosotros.
Al principio lo que se encontraron en el televisor, parecía ser una película, por eso tardaron bastante en encontrar lo que Percy quería que vieran. Ahora comprendía lo que lo había despertado. En caso todos los canales se encontraban imágenes de una gran explosión, del tamaño que no se habían visto en el mundo muggle desde la segunda guerra mundial.
—No puede ser posible—dice Cho.
—Mi hermano ¿como esta?—pregunta Ron completamente aterrado.
Harry vuelve a usar su teléfono para encontrar a Percy.
—¿Ya viste lo que ocurre?—pregunta el pelirrojo.
—Claro que lo vi ¿Como están todos en la embajada?
—Bien, pero reuní a todos en el edificio por si acaso en el edificio, la barrera mágica nos protegerá en caso de que haya radiación.
A Harry le sorprendió que Percy conociera ese tipo de conceptos, pero prefirió preguntarle al respecto en otro momento.
—¿Que sabes?
—Fue una explosión a gran altura, con plena intención de desaparecer el Vaticano del mapa. A su alrededor todo parece estar bien.
—¿Sabes algo de Vetreta?
—Aun no logro comunicarme con él, pero hasta donde se estaba reunido con otros capitanes en Sicilia, tienen una pequeña fortaleza secreta donde entrenan.
—¿Y el obispo de Roma?
—No lo sabemos pero creo que es imposible que sobreviviera. El camarlengo estaba de visita en la embajada, tuvo una crisis nerviosa y tuvimos que sedarlo.
—¿Alguien a reclamado el ataque?
—Nadie. Ademas de que no ha sido el único ataque.
Por la conmoción no lo habían notado, pero en los noticieros no solo habían imágenes de la destrucción del Vaticano, sino también en medio oriente, Jerusalén había desaparecido, incluso la Meca.
—¿Que hacemos ahora?—pregunta Ron, completamente perdido.
—De momento no podemos hacer nada—dice Harry—, los muggles saben como resolver esto, pero no creo que puedan encontrar al verdadero culpable. Percy ¿crees poder mantenerte en tu posición?
—Claro, no te preocupes por nosotros—le contesta por el altavoz, los que destruyeron el lugar, querían hacer un ataque muy cuidadoso. De momento nos pondremos en contacto con las autoridades mágicas locales, veremos si podemos ayudar.
—Si necesitan algo, informarme, algo podremos hacer.
Entonces cuelga el teléfono y continua viendo el televisor durante unos momentos mientras todos guardaban silencio.
—Debemos regresar inmediatamente a la Ciudadela, hay podremos encontrar mas información. Neville, sé que tienes planes de salir de viaje…
—No es el momento—dice Susan para sorpresa de Harry—, de hecho en estos momentos me sentiría mas cómoda con unos buenos escudos mágicos a mi alrededor.
—Nosotros regresaremos al Puerto—dice Neville—, enviaremos a Lena inmediatamente de regreso.
Solo tardaron unos minutos en estar preparados para regresar a Nueva Roma. Antes de salir Harry alcanzo a ver el inicio de un discurso, se trataba de su propia contraparte de aquel mundo, el cual se las había ingeniado para llegar a la cima en la ONU. No se quedo a escucharlo, lo conocía lo suficiente como para saber lo que estaba haciendo. Se acercaba el día en el que ambos se tendrían que enfrentar, en el cual solo uno sobreviviría.
NOTA DE AUTOR: Un gusto de volver a publicar otro capitulo, a pasado no se cuanto tiempo desde el ultimo, pero este fic aun no esta muerto, muchas gracias para los que aun siguen mi historia.
Este fue un capitulo un poco comprimido, pues necesito que varios eventos ocurran, antes de que llegue el fin de la historia. En mis cálculos estoy a un par de capítulos de acabar, y espero terminar para fin de año.
Les agradezco enormemente la paciencia que me han tenido. Una cosa mas, si en este capitulo mi ortografía es aun peor de lo normal, me disculpo, tuve un problema con Word, y termine usando cambiando a un programa libre, y aun no me acostumbro, aunque realmente no se cual es mejor.
