Hola a todos!
Estoy feliz de traer este regalito. Es muuuy especial para mí porque si bien es una de mis parejas favoritas, hace mucho que no escribía sobre ellos.
Y este regalito con mucho moño de por medio y colores es para: Rebe Marauder. Me he inclinado a elegir tu petición/bonus: fic a ciegas. Te cuento que para hacer escribir esto me metí a tu perfil y lo revise al completo :) , hay una historia tuya que se llama "Declaraciones obvias", y como ya lo leí :D , y no podía colocarle el mismo título a la historia, así que decidí llamarla "Declaraciones no tan obvias" porque tu sabes que a veces a nuestros chicos les cuesta enganchar entre sí y confiar. Además de eso, en el próximo capítulo aparecerá una parejita de la que escribiste hace algún tiempo y de la cuál obviamente me agarré ;)
Solo espero que te guste y me des tu opinión.
Saludos :)
Advertencia: Slash :)
Disclaimer; los personajes y los lugares de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.
Escrito para el "Amigo Invisible navideño 2020/2021" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black". Para Rebe Marauder
Bonus: Fic a ciegas.
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Declaraciones no tan obvias
I
Death
Hay nubes grises.
Hay nubes grises y Draco Malfoy está herido.
La temperatura había descendido considerablemente y pronto comenzaría a llover.
Y era algo inusual a finales de mayo, casi era su cumpleaños.
Tal vez estaba tergiversando lo que sucedía a su alrededor, tal vez todo había sido parte de su imaginación y ahora estaba en la mansión disfrutando de una copa de whisky de fuego.
Movió los dedos por el pavimiento intentando moverse un poco, pero el dolor le cortó la respiración y gritó.
Gritó fuerte sacando toda la frustración que sentía y el dolor que lo estaba atravesando de una manera que no podía describir.
No.
No estaba alucinando. Todo estaba sucediendo y el dolor era un claro signo de eso.
La herida en la pierna estaba sangrando profusamente y esa no era una buena señal.
Lo peor de todo era que no había nadie más alrededor, todos estaban muertos. Y a él lo habían dejado atrás. No importaba cuanta ayuda había ofrecido al Ministerio ni cuanto había arriesgado por estar en este lugar.
A nadie le importó dejar su cuerpo ahí.
Está muerto, escuchó decir a uno de los Aurores.
Y luego, silencio.
Su varita se había perdido en algún momento y deseó poder curarse a sí mismo sin la necesidad de usarla, pero estaba débil, herido y demasiado cansado.
Estaba luchando por concentrarse y no dormirse como deseaba.
Y eso no era bueno.
No quería acariciar la idea de relajarse, aunque era tentador y vertiginoso a la vez.
Tembló cuando las primeras gotas comenzaron a caer sobre él, deseó tener un giratiempo y enmendar los errores que todos habían cometido hoy.
Se suponía que al ser un espía su seguridad estaba garantizada, que ayudando a los Aurores en esta misión ya podría dejar este "trabajo". El plan era sencillo y solo un grupo de Aurores fue enviado a Austria, donde Rodolphus Lestrange estaría con sus secuaces. Demasiado tarde, Draco se dio cuenta de que Lestrange utilizaría la mejor de sus cartas, lo mejor que había aprendido entre muggles, para atacar a los Aurores: armas muggles, pistolas.
Intentó advertirles, pero fue descubierto por Rodolphus quien sin miramientos lo atacó, Draco solo sintió el dolor quemando en su pierna: una bala. Un arma muggle atravesó el escudo que había conjurado.
Y el caos se desató irremediablemente ahí.
Como pudo se siguió defendiendo y trató de protegerse. Recibir la bala en la pierna lo dejó totalmente a merced de los demás, estaba intentando detener la sangre de su herida cuando Potter comenzó a gritarle algo que no entendió del todo.
Luego sintió su hechizo lanzarlo varios metros y caer sobre lo que parecían unas viejas cajas de madera, Potter por su lado no se había movido lo suficientemente rápido y había recibido el hechizo que iba hacia él.
Varias cosas habían ocurrido a la vez: Lestrange se había ido con varios rasguños, uno los Aurores estaba muerto y varios secuaces de Lestrange, también.
Draco quedó tendido donde Potter lo dejó y vio como se lo llevaban rápidamente. Lo habían mirado y, por supuesto, sabían quién era más importante en el lugar.
Él se estaba desangrando y quizás tenía unas cuantas contusiones y fracturas internas. Se quedó quieto e intentó no moverse, no es que pudiera, hasta que se fueron.
Todo el plan había fracasado y él también.
Se estaba muriendo.
Y sabía que nadie volvería por él, nadie sabía que era un espía. Seguía siendo un paria ante los ojos de los demás.
El pánico recorrió su cuerpo cuando la necesidad de dejarse ir lo invadió. Sería tan fácil, solo tenía que cerrar los ojos.
Apartó su mirada del cielo y la centró en el lugar donde Potter había estado.
Esperaba que estuviera bien, Potter era el único que sabía y al principio no confió completamente en él, pero poco a poco fueron trabajando más y más.
Siguió lloviendo y el cielo se oscureció aún más.
Cerró los ojos un momento, pensó en su madre y en lo triste que estaría. En lo disgustada que estaba cuando decidió hacer este tipo de cosas y no seguir con el negocio familiar. En la última discusión que habían tenido días antes por el compromiso que no quería mantener con Astoria Greengrass, recordó sus palabras tan latentes y llenas de verdad.
Podría reconsiderarlo, se dijo a sí mismo, si salía de esto podría darse la oportunidad de conocerla y…
¿A quién quería engañar?
Podía hacer todo eso y aun así solo lo estaría haciendo por su madre, por el futuro de su apellido y nada más.
Pero había algo que si podía prometer si salía de esto, una imposibilidad si lo pensaba fríamente; invitaría a salir a Potter.
Abrió los ojos de golpe al darse cuenta hacía donde iban dirigidos sus pensamientos y algunas lágrimas se deslizaron por sus mejillas confundiéndose con la lluvia.
Muchos meses atrás, lo había invitado a beber algo y él lo rechazó alegando que tenía un compromiso con su novia, Ginny Weasley. Draco decidió no insistir, pero esa había sido una declaración demasiado obvia de cómo se sentía con respecto a Potter.
Y ahora que estaba muriendo se dio cuenta de que jamás sabría si tenía alguna posibilidad real con él, era algo sumamente descabellado porque estaba comprometido y enamorado. Existían mil razones en contra de su lógica y promesa, pero le sedujo aquella idea tan absurda.
Un desafío en medio de la tormenta.
Sentimientos encontrados le producía todo esto: por un lado, sabía que nadie lo buscaría y por otro, deseaba salir con Potter. Definitivamente ya no estaba pensando con claridad.
Sonrió.
Sonrió ampliamente en medio de la muerte y la entrega.
Y lo prometió. Prometió que invitaría a salir a Potter una vez más.
—Lo prometo —susurró inaudiblemente.
Al final, pensó en todo.
Un puñado de imágenes asaltaron su mente: una infancia más feliz, una niñez llena de expectativas de sus padres, una adolescencia llena de decisiones de las que no debía hacerse cargo y una adultez solitaria.
Pensó en sus malas y buenas decisiones.
Pensó en la guerra y en su padre, ¿Se rencontraría con él donde quiera que fuera?
Pensó en su madre y en lo mucho que sufriría.
Pensó en Harry Potter y como había querido salvarlo, aunque no pudo.
Y, finalmente, cerró los ojos y dio el último suspiro.
Siguió lloviendo.
