Disclaimer; los personajes y los lugares de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.

Escrito para el "Amigo Invisible navideño 2020/2021" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black". Para Rebe Marauder

Bonus: Fic a ciegas.


.

.

.

III

Life

Draco no necesitó que le contaran las cosas para darse cuenta de lo que sucedía. Estaba en San Mungo, se suponía que no debería estar ahí y mucho menos recibir ayuda.

Solo su madre lo había visitado en los cuatro días siguientes.

Ella le había dado la típica charla, o sermón, e insistió en que encontrara un trabajo real. Algo con lo que pudiera sentirse orgulloso. Pero contrariamente, Draco se sentía orgulloso de llevar a los aurores hacia los mortífagos rezagados y que fueran atrapados. Quizás su único error fue que solo unas pocas personas sabían sobre esto.

Por otro lado, se había recuperado favorablemente y ya casi no necesitaba de las pociones que le administraban, sabía que pronto le darían el alta. Y eso era algo que realmente deseaba, odiaba estar acostado sin hacer nada.

Alguien golpeó la puerta y entró sin pedir permiso.

Su madre no era, ella se había ido hace unas pocas horas alegando que tenía unos asuntos que resolver.

Así que…

—Potter…

—Hola, Malfoy —sonrió un poco, guardó distancia—. Te vez bien, me alegro. Tu madre nos ha mantenido informados.

—Gracias, estoy mejor —susurró.

—Yo…

—¿Quién más a preguntado por mí? —preguntó con curiosidad.

—Theodore Nott, ¿No ha venido a visitarte?

—No, no de hecho hace muchos años que no lo veo.

—Oh.

Potter se mordió el labio y se rascó la barbilla.

—No te lo ha dicho —afirmó más para sí mismo que para Draco—, no entiendo.

—Potter, por favor, puedes explicarte. Puedo dilucidar algunas cosas, pero me faltan algunas partes. ¿Qué pasó con Theo? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué pasó ese día?

Potter miró la puerta como temiendo que Narcissa apareciera e interrumpiera.

—Mi madre no volverá hasta más tarde.

Entonces, le contó todo.

Desde el día del accidente hasta que llegó a San Mungo donde Theo lo despertó y, luego, ambos habían ido a rescatarlo con la ayuda de Longbottom -contra todo pronóstico.

—Y aunque hablé a favor de Nott y convencí a Robards de que también dijera algo, no funcionó. Lo despidieron.

Draco cerró los ojos un momento antes de volver a mirar a Potter.

—Todo por mí. Ni siquiera he hablado con Theo ni mucho menos se ha aparecido por acá, desearía verlo.

—No creo que te quedé mucho acá, puedes buscarlo después de que te den el alta. Prometió no irse sin antes hablar contigo, tiene planes de volver a Australia.

—Si por algún motivo lo ves, dile gracias de mi parte, es un buen amigo. Creo que la mejor decisión que tomó fue irse, al parecer su enamoramiento por Longbottom perduró mucho más de lo que cualquiera pensó.

No pudo evitar recordar como Theo y Longbottom habían comenzado su relación, Theo a veces podía ser demasiado valiente y enfrentar las cosas mejor que cualquiera.

—Se lo diré. Y ambos son felices.

Draco lo sabía y se alegraba.

—¿Sabes que va a pasar conmigo? Quiero decir, siendo espía.

Potter se mordió el labio y miró hacia otro lado.

—La última discusión que tuve con Robards fue sobre eso y su nula capacidad para proteger a sus trabajadores. Él sabía que estabas ahí, sabía que aurores estaban en Austria y no hizo nada para buscarte. Kingsley ya lo sabe, lo justo es justo Malfoy y tú no te merecías ese trato. Nos estabas ayudando y mucho —luego lo miró a los ojos—. Casi mueres —susurró—, pensé que así había sido y cuando llegamos con Nott estabas pálido y apenas respirabas.

Su madre había omitido aquella información o no sabía a ciencia cierta lo que había ocurrido. Se estremeció al pensar que él se había entregado a morir porque sabía que nadie volvería.

—Gracias, Potter. No solo por insistir en buscarme, sino por lanzarme contra esas cajas y recibir aquel hechizo tú.

—No podía…

Se silencio, prefirió callar.

—Debería irme, sé que no soy nadie para decirte lo que debes hacer o no, pero no deberías volver a ser espía, ya no… ya no tienes esa obligación me aseguré de eso.

—Oh.

—Nos vemos, Malfoy. Cuídate.

Potter no se había acercado mucho, nada en realidad. Dio un paso atrás y estaba a punto de salir cuando Draco agarró un poco de la valentía que carecía porque sabía que quizás no existiría otro momento.

—Hey, Potter.

—¿Sí?

—Me preguntaba, ¿Quieres ir a tomar un café o algo luego de que salga de aquí? —trató de sonar lo más serio posible, lo más impersonal.

Era una propuesta demasiado inocente a su manera de ver las cosas, una declaración no tan obvia.

—Me gustaría, sí, creo que sería genial. Necesito despejarme después de todo lo que ha pasado.

—Bien, me envías una lechuza cuando no trabajes.

Potter sonrió.

Le sonrió ampliamente.

—Tengo todo el tiempo del mundo ahora. Serás la primera persona que lo sepa, pero dimití y estoy replanteándome muchas cosas ahora. Tal vez, no sea justo hacerlo en estos momentos, pero… no puedo…

—No pensé…

—Yo tampoco, yo tampoco y aunque sé que causará futuras peleas necesitaba estar en paz conmigo mismo y con lo que me gusta hacer. Ya no quiero más acción.

—Estoy de acuerdo contigo.

Potter asintió agradecido.

—Entonces, espero tu lechuza, Malfoy.

—Más pronto de lo que crees estará en tu alfeizar.

—Eso espero —dijo antes de salir.

.

.

* Fin *