Capítulo dos

Durante la mañana siguiente, la joven Rin se dedicó a recoger flores de jazmín. Quería hacer algunos jabones aromáticos siguiendo una receta que Kagome le había dado y ver si es que alguna de sus amigas podían comprarle algunos.

-No lo entiendo- murmuró Jaken a medida que avanzaba con ella sosteniendo la cesta en la que estaban las flores-, si quieres dinero ¿Por qué no se lo pides al amo bonito y ya?

-Porque si hago eso, le quita toda la diversión y planeo tener un puesto en el festival del pueblo... Además, puede que también haga un jabón para el amo...

-¿Puede? ¡Antes hacías cosas para él sin dudarlo tanto!

-No sé si a los demonios les gustan las cosas aromáticas- se explicó la joven mientras seguía recolectando flores- y es la primera vez que hago, así que no sé si el resultado será bueno... señor Jaken, ¿me dejaría probarlos con usted antes de darle uno al amo?

-¡Jamás! No soy alguien que puedas usar para tus cosas raras, niña loca...

-Pero si no me deja probarlos, es posible que al amo Sesshomaru se le caiga la piel...- Rin intentó sonar lo más seria que era posible- ¿Se lo imagina sin piel? Quizás... incluso deje de ser bonito ¿no lo cree? Bueno... supongo que es algo que habrá que intentar...

Por un momento, Jaken no pudo evitar imaginarse a su amo con la piel totalmente enrojecida por los jabones de Rin... quizá incluso se le caería el pelaje de su forma verdadera y no podía dejar que otros demonios o Inuyasha le vieran así...él no se lo perdonaría nunca y menos si se enteraba que se había negado a ser el sujeto de testeo de la joven.

-¡Está bien!- exclamó Jaken, dándose por vencido- Pero que sea la última vez que me usas para algo así.

Rin le miró con una sonrisa. En el fondo ella sabía muy bien qué decir para convencer al diablillo de ser parte de sus juegos, sobre todo si algo tenia que influir en el amo Sesshomaru.

La joven se había atado el cabello con un par de horquillas y se había arremangado un poco su kimono celeste para comenzar a trabajar justo a orillas del rio. Había juntado todos los ingredientes, desde avena, leche y miel, hasta flores de distinto tipo y tamaño, por lo que esperaba que sus jabones artesanales quedaran realmente bien. Mientras terminaba de mezclar los ingredientes en sus respectivos moldes de madera, una duda comenzó a formarse en su cabeza y se dijo que lo mejor era resolverla en cuanto antes.

-Señor Jaken, ¿Usted ya dio su primer beso?- el diablillo la miró confundido: sin lugar a dudas, Rin se había convertido en una chica muy extraña.

-Por supuesto que sí- respondió Jaken sintiéndose orgulloso por haber sorprendido a su interlocutora-: mi madrecita me besaba cuando era un bebé.

-¡¿Usted fue un bebé?!- preguntó Rin abriendo los ojos sorprendida- ¡Increíble!...

-¡Claro que fui un bebé! y era el bebé más guapo de todos...¿Acaso crees que siempre fui así?

-Pues...

Rin desvió un momento la mirada, la verdad es que imaginar al señor Jaken como un bebé adorable, le era bastante difícil, por lo que desistió pronto en aquella idea.

-En todo caso, no me refiero a un beso dado por su madre- se explicó la joven mientras sacaba los primeros jabones de su molde-. Me refiero a un primer beso dado por otra persona... quizás usted le gustaba a alguien y esa persona le besó y sintió cosas y fue especial...

-¡Ya estás desvariando! ¡Ya sabía yo que dejarte en esta aldea era mala idea!- el diablillo la miró como si se hubiese vuelto loca de pronto- ¡¿Quien te ha llenado la cabeza de estupideces?!

-¡Nadie!...

-¡De seguro fue el tonto de Inuyasha! Nada bueno puede provenir de èl y de la humana que es su compañera...

Rin suspiró ofuscada, quería intentar hablar de sus sentimientos con Jaken, pero le parecía que el diablillo poco podía comprenderla aunque se dijo que más vale intentarlo antes que descartar cualquier cosa. Ademas, confiaba en que si Jaken sabía algo que ella ignorara, él se lo diría... o la regañaría antes por imprudente.

-Señor Jaken... ¿Le puedo confesar algo?

-Claro...

-¡Pero prometa que no se lo va a decir a nadie, ni siquiera al amo Sesshomaru!

Jaken asintió, preocupado: si Rin tenía un secreto tan grande es porque nada bueno podía venir de eso.

-Lo que ocurre... es que ayer Kohaku me besó y dijo... dijo que yo le gustaba...

Inevitablemente Rin sintió el rubor en sus mejillas ante la evocación del recuerdo. Sonrió un segundo mientras Jaken parpadeaba confundido.

- Tendré que decirle al amo Sesshomaru- el diablillo se puso de pie, al parecer dispuesto a ir a contarle en ese preciso momento- ¡Tengo que decirle inmediatamente!

-¡No puedes!- Rin sujetó al diablillo de un brazo para obligarlo a permanecer sentado- ¡Lo prometió! ¡Prometió que jamás le contaría!

-¡Niña, pensé que habías hecho alguna travesura, no que había ocurrido algo tan importante!

-¡Pero es como una travesura!- se defendió Rin sintiéndose, de pronto, ansiosa- ¡Realmente no es nada!...Señor Jaken, ¿Por qué es tan importante?... ¡Usted sabe algo!

-¡Es importante porque si te besó entonces te vas a casar!... ¿Acaso planeabas excluirnos de la boda? ¡Después de todo lo que hemos hecho por ti!

-Yo no me voy a casar, nadie me lo ha propuesto en serio, además usted debe darme su autorización...- explicó ella- pero no... aquí hay algo más ¡Usted sí sabe algo! ¡Exijo que me lo diga!

-¡Yo no digo nada!

-¡Si no lo hace, yo... yo me lanzaré al río!- en realidad Rin no lo iba a hacer, pero no se le había ocurrido nada más que decir.

-Está bien: el amo Sesshomaru decidió que dejará de venir a verte una vez que te cases- confesó Jaken mirando los ojos oscuros de la chica-: dijo que si decidías unir tu vida a la de alguien más, él tendría que hacerse a un lado para no causarte problemas con tu esposo y dejarte ser feliz... Por supuesto tú no tenías que enterarte de ello ¡así que no le digas que yo te dije!

-Entonces no me casaré con nadie- sentenció Rin sintiéndose triste porque su opinión no fue tomada en cuenta en aquella decisión-, si es la condición para que siga viniendo, yo no me casaré nunca, ni con Kohaku, ni con nadie...

-Eso no es lo que él tiene en mente...

Rin asintió. En el fondo ella sabía que algo así podía suceder, pero no esperaba que la decisión estuviese tomada de antemano. Siempre pensó que ella podría verle hasta que tuviera que morir: era difícil imaginarse una vida completa sin Sesshomaru.

-Si lo del beso es tan importante, deje que yo se lo diga...- murmuró Rin colocando la única flor de color lila que tenía sobre uno de los jabones, el cual envolvió en un trozo de papel de seda del mismo color-. Se lo iba a decir de todas formas, pero espero que él no saque conclusiones apresuradas como usted...

Se retiraron del río una vez que Rin probó el jabón tanto en su piel como en la de Jaken y llegó a la conclusión de que tenían el aroma y la textura correcta.

Aquella tarde, el diablillo se despidió, ya que volvería al día siguiente con Sesshomaru y Ah-Un. Antes de irse, le prometió a Rin que no iría de cotilla a contar lo que él sabía: lo decía en serio, ya que lo que menos quería era ser parte de algún tipo de conflicto.

Durante aquella noche y contra cualquier pronóstico, Rin durmió bien: estaba segura de que Sesshomaru no se enojaría con ella ni con Kohaku, si le explicaba las cosas bien...además un beso que bien podía calificarse de un juego de niños, no podía meterla en problemas.

En cambio, se sentía en especial feliz y entusiasmada porque al fin volvería a ver a su amo: la última vez que le vió fue cuando acabó el invierno y se aferró a su recuerdo con todas sus fuerzas. Le extrañaba tanto que su corazón brincaba dentro de su pecho.

-¡Hoy sí que estás de buen humor!- exclamó la anciana Kaede al verla cantar mientras preparaba la cesta con su almuerzo. Había metido también el jabón con la flor lila que pensaba darle de regalo.

-¡Me siento feliz!

-¿Sabes si vendrá más seguido desde ahora?

-No lo sé- Rin alzó levemente los hombros-, el señor Jaken no me lo dijo, pero me sentiría realmente feliz aunque el señor Sesshomaru venga a verme solo por el día ¡Es mi mejor amigo y lo he extrañado mucho!

-Rin, pequeña, tú... ¿sientes algo por él?

Nunca nadie le había hecho una pregunta tan directa sobre sus sentimientos. En realidad, casi nadie se entrometía en las cosas que ella sentía lo que le daba cierta privacidad y espacio para pensar las cosas a su ritmo.

-Siempre ha sido mi amigo- murmuró la joven sintiendo el rubor en sus mejillas- y lo quiero mucho, es alguien muy importante en mi vida y creo que, haga lo que haga, siempre voy a apoyarle...Siento mucha admiración por él y siempre quiero estar para poder cuidarle.

-¿Cuidarle?

-Sí, cuidarle- afirmó la chica convencida-: el amo Sesshomaru es muy fuerte y poderoso, pero la verdad es que al conocerlo bien, te das cuenta que en el interior es muy dulce y quiero poder cuidar de su alma mientras yo esté viva.

La anciana Kaede pudo intuir la intensidad del sentimiento, aunque Rin no lo dijera: ella conocía la bondad, los temores y las emociones, que con el tiempo, habían llenado el corazón de la chica. Aunque Rin no se atreviera a decirlo, sabía muy bien que la joven estaba a punto de enamorarse: lo intuía por sus palabras, por el rubor en sus mejillas cuando alguien pronunciaba el nombre de su amo o por el modo en que sus ojos habían comenzado a brillar... Solo esperaba que ese primer amor no se convirtiera en el primer gran dolor de su vida.

A medida que Rin se acercaba al punto de encuentro, en un claro del bosque, no pudo evitar sonreír: el amo Sesshomaru ya estaba ahí, esperándola, junto a su dragón.

-¡Amo Sesshomaru, hola!- exclamó ella mientras le saludaba con la mano antes de correr a su encuentro.

En cuanto estuvo frente a él, Rin no pudo evitar abrazarle con todas sus fuerzas, cuidando de no hacerse daño con su armadura.

-Rin, con cuidado- la instruyó.

-¡Sí!

El demonio decidió que lo mejor era quitarse su armadura, aquel bosque era bastante tranquilo y en caso de cualquier peligro era lo bastante rápido como para poder defenderse.

-No tiene que hacerlo- murmuró Rin abrazándole de nuevo. De esa forma, podía escuchar los suaves latidos del corazón de Sesshomaru y se dijo que ese sonido era uno de los más agradables que había percibido en su vida-: le he abrazado tantas veces, que ya sé cuál es la técnica adecuada.

-Ya está hecho.

Rin finalizó aquel abrazo para poder acariciar a Ah-Un, quien contemplaba la escena esperando su turno para recibir el cariño de la muchacha.

-¡Hoy le he traído un regalo!- Rin se acercó a su cesta para ofrecerle el jabón que había escogido para él. El demonio sujetó el obsequio torpemente mientras lo olisqueaba un poco: tenía el aroma de las flores y de la miel- La señora Kagome me dio las instrucciones para hacerlos: son jabones aromáticos, los estuve haciendo ayer con Jaken y dejan un olor muy agradable en la piel...

-Jaken me dijo que piensas venderlos,- habían comenzado a caminar un poco para dar un paseo por una zona que ya conocían- ¿Cuánto cuestan?

-No se lo diré- Rin sonrió un momento antes de atreverse a tomar la mano de su acompañante-, le conozco y sé que me terminará comprando toda la producción.

-Jaken ya me lo dijo- Sesshomaru le entregó una bolsa que contenía unas cuantas monedas-, así ya no tendrás que poner un puesto en el festival y vas a poder invertir tu tiempo en otras cosas.

-Amo, hice casi 50 jabones, ¿Para qué quiere usted tanto jabón?... Además, la única razón por la que no tendría mi puesto en el festival, es si usted me acompaña...

Rin sabía que él evitaba lo más posible el contacto con la aldea y que ir a un festival en el que estarían muchas personas, no era algo en lo que el demonio quisiera participar.

-Hablando del señor Jaken, - continúo Rin sentándose sobre una de las raíces de un gran árbol- ¿Dónde está? Ayer me dijo que vendría con usted...

-Le había enviado a buscar tu regalo, se debe haber retrasado.

La chica asintió antes de que Sesshomaru se sentara a su lado. Fue en ese momento en que, como comenzó a ocurrir en la primavera, su corazón empezó a latir un poco más rápido, pero con la diferencia de que esta vez no se debía a un recuerdo.

-Rin, ¿Te sientes bien?

La joven pestañeó mirándole sin entender el porqué de su pregunta.

-Claro- respondió ella sin entender lo que estaba sucediendo-, ¿Me veo enferma? Pensé que estaba realmente saludable, ya que no suelo enfermar en verano...

-Es que tu corazón hace un ruido extraño. Es como... hace dos años vine a verte y justo te había dado fiebre, tenías taquicardia y... el ruido es similar...

Rin se quedó de piedra: jamás pensó que él pudiera escuchar los latidos de su corazón y tampoco imaginó que le preguntaría directamente el porqué, de hecho, no lograba encontrar en su cabeza una forma de explicarle la verdad sin tener que por ello ahondar en sentimientos que ni siquiera ella era capaz de entender en su compleja totalidad.

-Esto... es porque es verano y hace calor...

Sesshomaru asintió, conforme con la explicación de la chica. Se dijo que tenía bastante sentido, ya que a los humanos el clima les afecta mucho y hasta se enferman con el frio o el calor extremo, por lo que lógicamente un aumento en la temperatura, podía causar un aumento en las pulsaciones de Rin. Para asegurarse de que ella estuviera bien procuró que se quedara sentada bajo la sombra.

Al demonio, le agradaba mucho conversar con Rin: se había convertido en una muchacha muy inteligente, agradable y buena. Ver el mundo a través de sus ojos, seguía siendo una mágica experiencia y veía en ella, un alma pura y libre. En la práctica, la joven humana se había convertido en su única amiga: podía acudir a ella en busca de tranquilidad, consejos y comprensión de una forma que era realmente desinteresada... jamás habría imaginado que aquella niña humana que le ayudó una vez, se convertiría en un verdadero pilar en su vida.

Para Sesshomaru, pasar un día con Rin, era como estar de vacaciones: solo con ella él sentía la confianza de contarle a la joven con lujo de detalles, sus aventuras en cada uno de los lugares a los que había ido, los monstruos que había enfrentado y las cosas que había visto. Mientras ella le cantaba alguna melodía que se había inventado o le hablaba sobre todo lo que había hecho y aprendido en la aldea. Luego podían leer algún libro juntos o escribir poemas: era precisamente, por medio de la escritura de versos, que hace unos meses él había intentado expresar con palabras lo mucho que la quería y lo mucho que la apreciaba, pero siempre que terminaban de escribir y Rin leía en voz alta el poema, se decía que ella aun no lo había entendido o que quizás, sus metáforas no eran lo suficientemente buenas... después de todo, no es que hablar y expresar sus sentimientos fuera, exactamente, su actividad favorita...

-"Solté el mundo para sostener a mi amada..." - comenzó el demonio con un nuevo verso.

Rin frunció el ceño mientras pensaba en alguna frase que pudiera completar el verso. Muchas veces el ejercicio de completar un breve poema, podía tardar horas e incluso más de un día, pero esta vez la joven sonrió, complacida, al encontrar pronto una frase para aportar en el nacimiento de una nueva obra.

-"Pero mi amada me soltó a mí para sostener el mundo"

-Te haz vuelto muy inteligente, Rin...

-¡Es realmente bello! ¡Creo que es uno de los más bonitos que hemos hecho hasta ahora!...- exclamó la joven sintiéndose muy contenta- ¡Tiene que escribirlo usted! La última vez los escribí yo y usted se los llevó: ahora debe ser al revés...

La joven permaneció en silencio, observando como él escribía.Cuando terminó, ella sostuvo el trozo de papel para que la tinta lograra secarse.

-Señor Sesshomaru, ¿puedo hacerle una pregunta?- su corazón otra vez palpitaba, nervioso.

-Claro...

-¿Usted se enojaría mucho si le digo que besé a alguien? - Rin cerró un momento los ojos, temiendo encontrarse con una mirada enojada, pero al abrirlos se encontró con que los ojos dorados del demonio, le miraban de la misma forma de siempre y sin rastro de enfado.

-No, Rin...- Sesshomaru hablaba con total sinceridad, consciente de que los humanos buscan expresiones físicas de afecto- Es normal y bueno que tengas experiencias humanas y si haz escogido a alguien para amar, confiaré en la elección de tu corazón...

El demonio confiaba en Rin y en su buen juicio. Siempre había demostrado ser una chica sensata, por lo que si ella sentía que había encontrado un buen compañero para su vida, él creería en su elección. La quería y respetaría su decisión, ya que jamás iba a atreverse a coartar su libertad: la única ocasión en que se atrevió a imponerle una decisión, fue cuando la dejó bajo la protección de la anciana Kaede y fue por un bien superior...

Aunque adoraba a Rin y a su espíritu tierno y libre, pudo sentir algo de tristeza, al pensar que quizás pronto tendría que dejar de verla. Como único consuelo, pensó que quizás podría cuidarla desde una prudente distancia y sin que nadie lo supiera...

-Esto... fue con Kohaku hace algunas noches...- siguió contando la joven con una pequeña sonrisa en los labios.

-Parece un buen muchacho...

-Pero fue raro...- señaló ella sujetando su barbilla sobre una mano para mirar a Sesshomaru desde un nuevo ángulo- fue como... como... no fue como lo imaginé ni como decían mis amigas que sería... No estuvo mal, fue muy tierno y muy especial a su manera, pero no fue... emocionante...- de pronto, una idea cruzó la mente de la joven, la que no pudo evitar expresar en voz alta- quizás...quizás se debe a que no soy buena besando...Amo Sesshomaru, ¿usted ya dió su primer beso?

-No, Rin...Para nosotros el amor no necesita demostrarse físicamente para expresarlo...es... difícil de explicar...

Rin asintió, comprendiendo un poco lo que intentaba decirle.

-Entonces...Usted- Rin bajó un momento la mirada al poema que aún sostenía en sus manos- ... Usted ¿Me dejaría ser su primer beso?

Sin esperar algún tipo de respuesta, la joven Rin se acercó un poco más al demonio, quien le miraba realmente confundido. Cuando unió sus labios en un suave beso, ella pensó que él solo se quedaría quieto o que se apartaría, pero sintió una sensación cálida en el pecho cuando Sesshomaru correspondió su beso tímidamente, como si realmente temiera hacerle daño.

Para Rin el beso solo podía describirse como realmente agradable, a pesar de que un enjambre de mariposas había decidido instalarse en su estómago y no podía evitar preguntarse si para sentir aquello otra vez tendría que seguir practicando.

-¿Y?- preguntó Rin una vez que se alejó y mirando al demonio atentamente, en busca de cualquier atisbo de respuesta- ¿Qué sintió? ¿Sintió algo?... ¿Fue especial?


Hola!!!

Créditos a quien corresponda:

-La idea de que Sesshomaru pueda escuchar el corazón de Rin la leí en la descripción de una imagen de Facebook, pero no recuerdo bien de qué iba, solo lo subieron como un "¿sabías qué?" y me agradó mucho la idea así que quise incluirla

-El poema es una frase de la película "Umrao Jaan"

Les agradezco mucho por leer n.n espero que se encuentren muy bien y bueno, ha sido un verdadero desafío escribir sobre Rin adolescente y como creo sería su vida con los demás personajes.

Decir que los comentarios hechos hasta ahora los responderé en el transcurso de la semana :D

¡Tengan una gran semana! n.n