Disclaimer: Ranma 1/2 y todos sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi. Esta obra fue creada sin fines de lucro.
-Papá-
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Ese día se sentía bastante nostálgico, las razones no figuraban claras, pero durante su infructífero momento de meditación en el dôjo, fue embargado por un sentimiento de anhelo tan voraz que se encontró así mismo rememorando todos los matices e intenciones de aquella sencilla palabra que le constreñía las entrañas y el corazón.
Una palabra que había sido negada a él, o mejor dicho, restringida a él sólo para muy contadas y particulares ocasiones. Ojalá le fuese posible escucharla más a menudo, era después de todo una de sus palabras favoritas.
No recordaba desde cuándo aquella combinación de letras se convirtió en un tema enrarecido para él y la mocosa. Teorizaba que aquello ocurrió durante los volubles doce o quizá desde los terribles trece, muy remotamente con los inestables diez, pero lo que sí sabía es que hacía tiempo su engendra se dirigía a él con la simple y llana monta de "viejo". Viejo esto, viejo lo otro, y el cariñosos apelativo de tonto o estúpido anexado algunas veces, como si llamarlo tal cual derecho tenía por ser su progenitor fuese un tabú para la chiquilla, algo que sencillamente repudiaba. Fuera la rebeldía de la edad o cualquier otra razón que Anko tuviese para evitar nombrarlo como naturalmente el correspondía, por ser lo que era de ella, lo cierto es que últimamente Ranma deseaba que aquella demonio adolescente lo llamase "papá" más seguido.
Mandó al traste la meditación y suspiró sonoramente, liberando la pesadez de su deseo reprimido.
En definitiva la edad lo estaba convirtiendo en alguien patético. Quizá fuese que había entrado a la andropausia; Tofú alguna vez le comentó que los hombres también podían padecer una condición similar a la de las mujeres cuando llegaban a cierta edad madura. Sin embargo, Ranma aún no alcanzaba los cuarenta. Maldición, no se comprendía ni él mismo.
El hombre suspiró de nuevo, menudos líos mentales que le atosigaban de vez en cuando. ¡No tenían sentido! Tal vez Anko estaba en lo cierto, ya era un hombre viejo.
—Viejo, ¿estás bien? —Ranma giró el rostro en dirección de su retoño, era costumbre de ellos practicar la meditación juntos. Aunque que en ocasiones, justo como en estos momentos, hacerlo carecía de propósito; uno de los dos, o ambos a la vez, no podían concentrarse.
El azabache se limitó a observarla con un puchero pesaroso y la petición de su deseo atorada en la garganta. Por unos segundos le pasó por la cabeza sugerirle a su hija que lo llamase como la condición de su parentesco le apremiaba. Pero la segura visión de Anko burlándose de tan cursi petición le picó el orgullo. El ojiazul entrecerró los ojos, increpándola por una maldad de aún no había cometido, y exhaló decepcionado. Rompió el contacto visual y reincorporó el rostro hacia el frente. Tal vez una ducha bien fría le acomodara las ideas.
— ¿Viejo? —Anko volvió a llamarle, mas esta vez su voz vibró preocupada o eso creyó escuchar. Ranma prefirió no darle mayoría importancia a tal percepción de sus oídos, quizá estuviera alucinando dada la intensidad de su añoranza.
Sin mirarla y enmudeció por lo avergonzado que se sentía, el ojiazul alistó la retirada. Se incorporó sobre sus pies y caminó hasta la entrada del dôjo, fijándose como objetivo un buen chapuzón frío en la bañera.
— ¡Oye! —Anko le dio alcance y frenó sus pasos tomándolo por el antebrazo—. ¿Qué pasa? —presionó.
—Ya déjalo estar, mocosa. No pasa nada —habló neutral, pero persistiendo en la obstinación de evitar sus ojos. No deseaba que la chiquilla lograra descubrir, en su mirada, el humillante motivo de su desazón.
—Te comportas extraño, ¿qué tienes? —Anko tironeó de su brazo para hacer que le prestara atención, y Ranma giró el rostro en dirección contraria como respuesta.
—Sólo quiero tomar un baño, mocosa —confesó aparentando molestia. Liberó el brazo del determinado agarre de su hija y dio un paso al frente para continuar con su improvisado propósito.
— ¡Y una mierda! —En un parpadeo, y deteniendo nuevamente su escape, la pelinegra se apostó frente a él y se apresuró a tomarlo por las muñecas.
—Mocosa... —siseó con la mirada gacha.
— ¿Te sientes mal, papá?
Al oír su deseo materializado en las vibraciones del aire, el cerebro de Ranma pareció despertar de un denso letargo. Sorprendido levantó el rostro para enfrentarse con el gesto preocupado de su hija. Tal fue el asombro de ver cumplido su capricho que sitió desorbitar sus ojos al expandir los párpados tan rápido y desmesurado como le instó la conmoción, y lastimosamente su lengua perdió la habilidad siquiera de balbucear. ¿Había escuchado mal?
— ¿Papá?
No, no había escuchado mal.
Frente suyo estaba la orgullosa heredera del estilo libre Saotome-Tendo llamándolo como deseaba ser llamado, con su carita compungida y los ojos nublados de malestar. Anko lucía sinceramente preocupada por él.
—Oye, papá... yo...
Y ahí estaba de nuevo, le había dicho "papá".
Percibir aquello le infló el ego en un santiamén, la melancolía lo abandonó de golpe, y contemplar el puchero enternecedor que presumía su hija despertó en él antiguas manías. Manías que en su adolescencia sólo fueron incitadas única y exclusivamente por su marimacho prometida; manías que siempre le garantizaron una buena paliza por hostigarla. Manías que ahora tenían un detonante mucho más divertido para molestar. Sabía que lo que haría a continuación le privaría, por tiempo indefinido, el placer y honor de ser adjetivado como el progenitor que su esposa le había regalado la alegría de convertirse.
Pero, en honor a la causa, su hija se veía bastante linda cuando estaba cabreada, y los duelos con ella en ese estado eran mucho más entretenidos. Además, ya tendría oportunidad de correr a los brazos de su mujer para ser consolado y lamentarse por la precaria suerte que se había ganado a pulso. Sí, después se preocuparía por cómo sobreviviría a las consecuencias de sus irresponsables decisiones. No sería la primera vez.
—Pero ¿qué tenemos aquí? —Ranma se removió de las finas manos de la pelinegra y tomó las suaves mejillas para estrujarlas un tanto—. La todo poderosa Anko Saotome puede hacer ese tipo de expresión tan linda y femenina. ¡Qué sorpresa! En verdad estas preocupada por tu atractivo padre, ¿no es así? Mira ese gesto afligido, ¡qué conmovedor! —Se mofó el patriarca Saotome estirando y apretujando los cachetes de su hija.
Cuando Anko captó la burla en sus palabras, el gesto lastimoso de su rostro transmutó en la grotesca expresión de un demonio, y el rojo fuego del infierno tiñó su nívea piel desde el delgado cuello hasta el cuero cabelludo. Con un brusco movimiento, la pelinegra huyó de sus "mimos" y lo enfrentó enfurecida.
— ¡Me estabas tomando el pelo! —chilló en la octava, soltando sus muñecas como si su cercanía le asqueara.
La verdad es que no... al principio. Pero luego de ver esa expresión desvalida, las ganas de molestarla superaron su buena cordura. Ver a Akane con un semblante tan vulnerable siempre le estrujó dolorosamente el corazón, y lo mismo le ocurría para con su hija. En lo personal, las prefería encantadoramente furiosas. La naturaleza de sus mujeres era ser una tormenta arrolladora e impetuosa, no una llovizna incipiente y débil. Aunque bien es cierto que es humano flaquear algunas veces, en esta ocasión no existía motivo para que la mocosa se angustiase.
— ¡Pensé que te sentías mal! ¡Y sólo estabas burlándote de mí!
—Ese fue tu error: suponer —respondió cual erudito—. Aún tienes mucho que aprender al leer a tu oponente, mocosa. —Ranma se cruzó de brazos e irguió la espalda con aire de superioridad.
— ¡Jugaste con mis sentimientos! ¡Viejo tonto!
—Vamos mocosa, sólo dime "papá", incluso si estás enojada. Yo sé que te encanta. —Sonrió con petulancia, guiñándole el ojo a la figura pasmada de su hija.
Por alguna razón, Ranma decidió que aquello era el momento menos humillante para hacer esa petición. Pobre hombre.
El gestó de Anko se deformó aún más, cerró las manos en puños y apretó la mandíbula hasta casi hacerla crujir. Toda la mujercilla temblaba por la furia refrenada.
—Tú... tú no... tienes derecho —murmuró arrastrando las palabras, mirándolo con rencor—. ¡Tú no tienes derecho a ser llamado papá! ¡Te odio!
El ojiazul se alarmó al ver la resoluta creencia de aberración reflejada en los irises ambarinos de su primogénita.
— ¡Oye!, vamos a calmarnos por aquí. No seas tan rencorosa. —Ranma se acercó a la encabritaba adolescente para tratar de tomarla de los hombros e intentar calmarla.
— ¡No!, ¡aléjate! —Anko rechazó la intención de su padre con un certero manotazo y ágilmente retrocedió varios pasos de él—. ¡Te odio!
¡Vaya!, pero qué dramática. Ni que hubiera fingido su muerte y hubiese reaparecido como si nada después de un tiempo. Sin embargo, al progenitor Saotome le entró el miedo. Verdadero miedo al ver la severidad con la que su hija pregonaba que lo odiaba. ¿Y si aquel "tiempo indefinido" se convertía en un "para toda la vida"?
Maldita sea, ya se estaba arrepintiendo por meter la pata.
Entonces hizo lo que siempre hacía cuando el temor le atormentaba: armar pelea.
— ¡No puedes odiarme! —gritó colérico—. ¡Soy tu padre! ¡Te lo prohíbo!
— ¡Tú no puedes prohibirme eso! ¡Te detesto!, ¡te odio!
— ¡Cállate!
— ¡Oblígame!
—Voy a hacer que te tragues tus palabras, mocosa mal agradecida —masculló rechinando los dientes, al tiempo que se subía unas mangas imaginarias de los brazos.
—Te estoy esperando estúpido viejo embustero. —Anko se posicionó en guardia.
— ¡Prepárate! —bramó tomando carrera para atacar a su primogénita.
— ¡Estoy lista! —rugió dándole alcance a su contrincante.
Y así, ambos Saotome cambiaron la meditación por una lucha encarnecida.
Para cuando pararon, cansados y hambrientos, ninguno de los dos recordaba el motivo de tan fiera batalla. Pero lo que sí sabían, es que había sido un encuentro bastante divertido.
N/A: Quería darle un final más tierno, ¡de veras que sí! Pero me encanta "ver" a ese par pelear y discutir por boberías.
Agradecimientos especiales a:
ivarodsan: ¡Es una gran felicidad leerte de nuevo por esos rumbos! Tiempo sin sabe de ti. Es un alivio que te sigan gustando las historias. Gracias por seguir al pendiente. ¡Un gran abarazo! PD: Pero es un cerdo precavido ;)
Ranma84: Es que se emocionaron con todo el asunto del castigo y las apuestas, jajajajaja. Gracias por leer. ¡Un abrazo!
Astron: ¡Me alegra saber que la cursilería no te moleste! Créeme que al principio no tenía planeado que estuvieran sin camisa, pero luego dije. ¡¿por qué no?! Además, hubiesen tenido más calor los pobres, jujuju. Nos leemos. ¡Saludos!
JHO: Es un alivio que te haya hecho reír. A veces creo que mi sentido del humor no es tan humorístico en la percepción de otras personas, así que siempre me queda el pendiente de si lo hice bien o no. Te confieso que si he pensado en incluir más historias sobre el resto de los personajes que rodean a la familia Saotome. Pero hasta el momento sólo he escrito algunos guiños desarrollando al relación entre Ryuji y Anko. Sin embargo, tomaré muy en cuenta tu sugerencia. Gracias por entrar a este espacio. ¡Saludos!
Shojoranko: ¡Gaby!, siempre es una alegría tenerte por aquí. Tengo tanto tuyo que leer pendiente T_T Como te he comentado estoy esperando mis vacaciones para degustarme con tus escritos y al fin terminar DoCo, y los que siguen. ¡Estoy muy ansiosa! (inserte aquí grito de FanGirl) En fin, sí pobre Anko tener que soportar las inmadureces de sus padres, pero bueno... le forja el carácter(?) Gracias por no olvidar este espacio. ¡Un gran abrazo!
Guest: Siento tardarme tanto en actualizar Kizuato, pero va en marcha. Eso es seguro. Gracias por leer Step by step. ¡Un abrazo!
Guest: Sobre la situación con Akane, es algo parecido a lo que mencionas. Sin embargo, no es que haya intentado quitarse la vida de manera consciente. Digamos que cuando necesitas superar una condición critica de salud, en este caso un estado desgastado de tu cuerpo por un peligroso aborto, las ganas de vivir influyen mucho en tu recuperación y Akane, pues... Eso lo aclararé más adelante, no te preocupes. Gracias por leerme, espero que este pequeño relato sea de tu agrado.
Hadelqui: Me alegra tenerte de nuevo por estos rumbos. Como le mencione a Revontuli Amin creo que sería algo anormal en ellos ser completamente unos adultos serios y correctos. Es que la locura que se carga cada uno no puede desaparecer con los años, ¡es demasiada! Espero esta pequeña historia también te guste. ¡Un gran saludo!
SARITANIMELOVE: Es que cuando se trata de competir entre ellos, esos tres no miden las consecuencias. Ya sabes, traumas de la adolescencia(?) Me alegra que te haya divertido. Gracias por siempre estar aquí.
Kris de Andromeda: ¡Cristy!, me gusta pensar que aunque se conviertan en adultos la dinámica entre ellos aún conservará matices de su alocada adolescencia. Pero probablemente se les pase la mano en ocasiones, como hacer apuestas cuando ya la han liado bastante o destruir la ciudad entera con sus peleas "callejeras", je. También siempre he creído que Shampoo tendría una vena sado cuando interactuara con su esposo/novio en los menesteres del amor físico, espero nos ser la única del fandom en tener esa impresión. Y sobre Anko... bueno... se consuela con la diversión de regañar a sus padres(?) para variar(?)
Lily Tendo89: Nadie lo sabe... :O
Revontuli Amin: Yo también me reí mucho al escribirlo, es que no me los puedo imaginar siendo todos unos adultos completamente enseriados en la vida y ultra correctos y maduros. Sería antinatural en ellos ser así todo el tiempo. Con mirar a Genma y Soun sabemos que la inmadurez viene de familia, je. Y así tal cual describes la interacción marital de esos seis, así también la imagino yo. Por su puesto, Ranma y Akane en su eterna lucha de orgullos, pero también enteramente entregados por procurar el bienestar del otro. Y sobre lo que hizo Shampoo, créeme que no fue nada bonito, ya estoy cocinando esa parte de la historia, aunque aún falta buen tramo para sacarla a la luz. ¡Un abrazo de oso para tú!
ARedfox: Disculpa que siempre me salga la vena dramática en las historias largas(?) Pero te aseguro que también estoy trabajando en desarrollar esa parte del pasado de Ranma y Akane. Si te sirve de consuelo, vendrá una bella y hermosa sorpresa para el futuro.
Llek BM: ¡Lélek!, siempre es una emoción leer tus comentarios. No te preocupes si no has tenido tiempo de leer las historias, entiendo a la perfección que las garras de la vida cotidiana a veces nos aprietan más de lo que nos gustaría, y el tiempo de ocio y relajación parece que no llegará nuevamente. Así que tu tranquila. A mi también siempre me divertirá escribir sobre la interacción de pareja entre Ranma y Akane, mas con Ranma asustado del carácter de su mujer. Aunque al final, sabemos que le encanta hacerla enojar. Es su razón de vivir, jajaja. Como te he comentado en otros lados, espero que tu kokoro este un poco mejor, tal vez no completamente mejorado (porque esas cosas sí que tardan), pero sí menos dolido. ¡Te mando toda mi buena vibra! ¡GRACIAS POR TODO!
Haruri Saotome: Me encanta que te gustara. Tú siempre atenta a este espacio, muchas gracias. Y sí esos adultos a veces llegan a ser irresponsables. Pobres de sus hijos.
oOo Dark-yuki oOo: ¡Qué bueno que te haya gustado el Ranma hogareño y atento amo de casa! Tenía bastantes nervios de representarlo así y que no se escuchara creíble. Pero luego me dije. ¡Qué diantres!, él ama a su familia. Él será cariñoso cuando quiera y le importará poco el mundo. Y pues ya, salio eso, jejeje. Yo también pensé que las chicas exageraron un poco la razón para castigarles así. Pero ¡hey!, todo sea por ver esos pectorales, ¿no? ¡Un gran albarazo para tú!
GabyCo: Créeme que en la medida de lo posible trataré de responder sus comentarios, siento que es un tiempo valioso que gastaron en mi, así que debo tratarlos con la atención que se merecen. O eso intento, je. ¡Y por supuesto que eres especial!, que nadie te haga creer lo contrario. Creo que esos "tira y afloja" entre el orgullo de Rnama y Akane les da sabor a su relación y nunca dejaran de lado esa eterna batalla de egos. Si acaso lo que ahora tienen más claro es cuando dar su brazo torcer y perdonar las metidas de pata del otro sin guardar rencores. ¡Los amo completamente! Como tu dices, son perfectos. Gracias por tus palabras, espero seguir mejorando en la escritura. Ojalá te guste esta pequeña historia.
Un agradecimiento también a todas las almas anónimas que se toman el tiempo de leer estas historias.
Buena vida.
ºPenBaguº
