Capítulo cuatro

Rin reía contenta. Iba abrazada a la espalda de Kohaku mientras volaban sobre el lomo de Kirara: el aire fresco refrescaba sus mejillas y la innegable sensación de libertad llenaba su alma.

-¡Paren esto!- exclamó Jaken quien intentaba agarrarse de la cola de Kirara- ¡Estoy mareado! ¡Me quiero bajar! ¡Me quiero bajar! ¡Ya no puedo más!

Kohaku sonrió un momento al escuchar al diablillo antes de bajar en un prado que estaba lleno de flores silvestres. Sin perder tiempo, sostuvo a Rin por la cintura para ayudarla a bajar, ignorando si es que Jaken se encontraba bien... o si aun estaba con ellos y no se había soltado antes del aterrizaje...

-¡Ha sido muy divertido!- exclamó la joven sintiendo que su corazón no daba más de felicidad- ¡Hace mucho tiempo no dábamos un paseo así!

-¡Es verdad! Rin, ¿Hay algún lugar al que quieras ir? ¡Podemos planear un paseo, si quieres!

-Me gustaría ir a la playa- confesó la chica al tiempo que caminaban uno junto al otro a la misma dirección, para recoger su cesta-, una vez fui de paseo con la anciana Kaede a una aldea que quedaba cerca del mal, hace mucho tiempo no lo veo y siempre me ha gustado... ¡Tal vez en mi vida anterior fui pirata! ¿Te lo imaginas? ¡Pude haber ido a muchos lugares! ¡Pude haber conocido ciudades y pueblos desconocidos!

-No te imagino como un pirata, Rin- Kohaku se llevó una mano a la barbilla, al tiempo que pensaba en la vida anterior de su acompañante-. Te imagino más... como... una mariposa: libre, alegre, iluminando el mundo con tus alitas... ¡Estoy seguro de que eras una mariposa preciosa!

Rin bajó la mirada, al tiempo que sonreía por un momento.

-¿Qué quieres ser en tu próxima vida, Kohaku?

-No lo sé- ambos se habían detenido y se miraban con una sonrisa, aunque Rin notó que el chico ahora tenía una mirada melancólica-, tal vez... me gustaría ser alguien con una vida distinta, quiero decir, amo mucho a mi vida ahora, quiero mucho a Sango, a mi familia, a ti... pero todo lo que pasó en el pasado no fue nada fácil y me gustaría ser alguien con un pasado más sencillo...

-¡Yo creo que eres una gran persona! Me alegra mucho que seamos amigos...- Rin se atrevió a tomar una mano del joven para darle un apretón amistoso- Gracias a ti, pude adaptarme en la aldea y mi vida, cuando tenía miedo y no conocía a nadie, fue mucho más fácil...

Rin se agachó para recoger su cesta, sin embargo, al hacerlo vio que en el interior estaba Jaken llorando, rodeado de una sustancia viscosa de color amarillo.

-¡Señor Jaken!- exclamó ella ayudándole a salir mientras le miraba preocupada- ¿Está usted bien?... Es esto...¿Vómito?

-¡Claro que es vómito! ¡Niña mala!- exclamó el diablillo limpiando sus lágrimas en la falda de la yukata verde manzana de la joven- ¡Les dije que estaba mareado y lo único que les importa es pensar en tonterías y dedicarse sonrisitas! ¡Son unos humanos bobos!

-¡Lo siento, señor Jaken!- Rin acarició la cabeza de la pequeña criatura.

-Rin, voy a lavar tu cesta al río- Kohaku tomó el canasto disimulando la sonrisa en su rostro ante lo que estaba ocurriendo-, no queremos que tus jabones huelan a vómito de Jaken.

-Muchas gracias...

-¡Ya no quiero hacer jabones contigo!- protestó Jaken preguntándose si la Rin de verdad era la de la izquierda o la de la derecha- El otro día casi se me cae la piel y las mariposas me siguieron por todas partes, ahora vomité porque se te ocurrió dar un paseo en esa... cosa...

- ¿Cuándo viaja con el amo Sesshomaru no se marea?

-¡Por supuesto que no! - el diablillo suspiró evocando en sus recuerdos la cara de su amo- Cuando viajo con el amo bonito, me quedo admirando su innegable belleza... pero aquí...¡aquí no hay nada que mirar! : Tú te haz vuelto muy fea y Kohaku es horrible... ¡No pude distraerme con nada y mi cabeza daba muchas vueltas!

-Bueno, pero no es mi culpa que no invitara al amo Sesshomaru...

-¡No tenía idea de que ibas a traer a Kohaku!- reclamó Jaken un poco más repuesto- Además, el amo bonito tiene muchas otras cosas que hacer que venir a perder el tiempo contigo...

-Eso es muy hiriente: ¡yo nunca digo que usted es una pérdidade tiempo!- señaló Rin poniéndose de pie-, asumiré que es una broma y que en el fondo usted me quiere mucho, pero no sabe como demostrarlo.

Jaken parpadeó, él solo sabía que quería a su amo, pero de alguna forma Rin ocupaba cierto lugar especial en su vida. Le costaba aceptarlo, pero sabía que esa niña que había crecido para convertirse en una joven, en esencia dulce y tierna, era en realidad, lo más importante que el diablillo tenía en su vida y a veces se preguntaba qué sería de su mundo si ella no estuviera... probablemente seguiría con su amo bonito, pero sabía que las cosas serían muy diferentes y que su vida sería un poco más vacía.

-Rin- Kohaku le entregó la cesta con una mueca de desagrado-, creo que sigue siendo apestoso y eso que lo lavé tres veces...

-Oh, bueno... ¡No importa!- Rin alzó levemente sus hombros- Puedo venir a hacer mi trabajo otro día.

Jaken observó la situación, entrelazando sus dedos y sintiéndose satisfecho. Para él no pasaban desapercibidas las miradas que Kohaku le dedicaba a la joven y las que ella misma le dedicaba algunas veces. Se dijo que si no hacía algo pronto, Rin terminaría casada antes del próximo invierno y él no quería dejar de verla, además desconocía el efecto que aquello podría causar en el amo bonito... Pensaba que quizás se volvería peor que antes y que incluso, podría matarlo de verdad en algún momento. Jaken se dio cuenta que una situación extremadamente grave, dependía de sus verdes y pequeñas manos.

-Es una pena- murmuró el diablillo intentando no sonreír porque su plan había dado resultados-, pero Rin, tendremos que regresar a la aldea, si ya no puedes hacer tus cosas aromáticas, es estúpido que nos quedemos aquí.

-¡Pero pueden ayudarme a entrenar!- señaló Kohaku convencido- Rin, si quieres puedo enseñarte a lanzar cuchillos... ¡Es bastante fácil!

Jaken miró a Rin asentir ante la propuesta, sintiéndose muy frustrado... sin lugar a dudas, alejar a este chico de Rin no iba a ser tan fácil como había imaginado.

Kohaku se colocó detrás de la joven para sujetar su mano con la suya y ayudarla a lanzar el arma en dirección al blanco que previamente había puesto sobre el tronco de un árbol. La joven sonrió un momento, segura de que jamás ningún hombre se le había acercado tanto y sin saber si aquello le gustaba o le resultaba un tanto incómodo.

-¿Quieres intentarlo otra vez?

-Creo que estás usando los cuchillos como una excusa para estar cerca de mí...

-¿Siempre dices todo lo que piensas?- preguntó el joven un tanto avergonzado.

-¡Sí, lo siento!...- la chica río un momento- Sé que es un mal hábito y la anciana Kaede siempre me regaña por no ser una chica silenciosa, pero no sé... soy muy curiosa y me gusta saberlo todo...¿Me disculpas?

-Está bien, no serías tú si no fueras alegre y curiosa... hacer preguntas y... hablar es parte de lo que tú eres.

En el fondo, Rin no podía negar que se sentía muy cómoda junto a Kohaku y que sí era capaz de imaginarse a su lado, sin embargo, hasta el momento, estaba segura de que lo quería como una vez había querido a sus hermanos.

Ella sabía que muchas de sus amigas se habían casado con muchachos por los que no sentían absolutamente nada y que debería sentirse afortunada de gustarle a un chico por el que era capaz de sentir un profundo cariño y afecto, pero ella quería amor en su vida. Había crecido mirando a Inuyasha y Kagome e incluso a Sango con el monje Miroku y sabía que entre ellos había emociones muy intensas, las que esperaba lograr tener en su vida.

No quería conformarse, porque aquello sería injusto tanto para ella como para Kohaku, pero pensó que quizás si lo intentaba, podría quererle un poco más.

-¡Yo digo que Rin tiene hambre!- exclamó Jaken poniéndose entre ambos, consciente de que la conversación podía derivar en algún tipo de confesión- Kohaku, ¿por qué no vas a buscar algo de comida? Por allá, lejos, vi un árbol de duraznos y a ella le encantan las frutas ¡Trae un poco! ¡Ve ahora!

Rin entrecerró los ojos, antes de sentarse un momento a la sombra de unos árboles junto a su verde acompañante.

-Ya no te agrada Kohaku...- concluyó la joven después de suspirar y pensando que quizás invitarle había sido una mala idea.

-Para ser un humano no está mal- respondió Jaken mirando a la chica a los ojos-, pero yo pensaba que habías dicho que no querías casarte, ¿por qué ahora sales con él?

-Porque somos amigos y tú estás aquí...- señaló Rin frunciendo ligeramente el ceño-, sé que usted cree que soy un poco loca y salvaje, pero yo no suelo salir a solas con muchachos...menos a dar paseos a lugares en los que no hay nadie...

Le dolía pensar en ello, pero una parte de Rin aún desconfiaba de Kohaku: no quería quedarse a solas con él porque temía que quisiera besarla nuevamente o... tocarla de otras formas para las que no se sentía preparada. Sabía que aquella desconfianza se iba a desvanecer con el paso de los días, ya que ella estaba dispuesta a hacer todo lo posible porque esa amistad no se terminara y porque era cierto que la mayor parte del tiempo, se sentía bien a su lado.

-Pero el otro día te quedaste con el amo bonito a solas casi todo el día...

-¡Es que eso es diferente!

-¿En qué es diferente?

Rin guardó silencio, antes de atreverse a explicar lo que le sucedía.

-Señor Jaken, ¿Puedo confesarle otro secreto?

-¡Ay no me quiero imaginar que es!- el diablillo tomó a la chica de una mano- Rin, tus secretos siempre son como un incendio: catastróficos...pero creo que puedo oírlo.

-Pero debe prometer que no va a decirlo, ni murmurarlo ni mucho menos pensar en él cuando esté cerca del señor Sesshomaru... ¡Usted es muy poco discreto!

-¡Prometo intentarlo!- se comprometió el diablillo sintiendo un poco de curiosidad-... ¿De qué se trata?

-Es que... yo... quiero mucho al amo Sesshomaru...- la chica sintió sus mejillas ruborizarse un poco.

-Eso ya lo sé... yo también lo quiero- los ojos de Jaken comenzaron a brillar- , es muy bonito, ¿verdad?

-Creo que no me entiende... lo quiero como... ¡Mejor le explico!: Cuando me acuerdo de él mi corazón empieza a latir muy rápido, casi como si estuviera en peligro...cuando estoy con él me cuesta concentrarme y me vuelvo muy torpe... le quiero tanto, que me encantaría que él pudiera verse a sí mismo de la forma que lo ven mis ojos...

-Rin...

-Yo...- la chica no se había dado cuenta, pero sus ojos se habían llenado de lágrimas- ¿será eso el amor? Yo en realidad no lo sé y me da un poco de miedo pensar en que pueda estar enamorada... esta es la primera vez que digo esa palabra...hasta el momento solo sé que he comenzado a quererle mucho, de una forma única y especial como nunca he querido a alguien... Solo a él lo quiero de esa manera, estoy segura...

-Rin...

-Lo siento, dígame...

Jaken no sabía qué hacer para entender los sentimientos de su joven acompañante, aunque tenía una idea, prefería resolver su duda antes de que ella siguiera con su plática.

-Rin, ¿Eso significa que te quieres aparear con el amo bonito?

El sonrojo en la chica pasó de ser suave a ser realmente violento y visible, a pesar de aquello, no pudo evitar reírse ante las ocurrencias del pequeño demonio.

-La verdad es que no lo había pensado de esa forma... supongo que sí... no lo sé...pero... podemos reducirlo a eso para que usted lo entienda...

-¡Oh!...- Jaken lucía muy sorprendido mientras pensaba en las implicancias que tendría aquello- Él no habla mucho en general, pero hasta donde yo sé, el amo bonito quiere una descendencia pura, Rin y tú no podrías dársela.

-Yo... yo lo sé...- señaló ella sintiendo un poco de tristeza en su corazón, sin poder evitarlo- sé que él no me quiere ni me ve de la misma forma, pero no espero que lo haga y tampoco voy a decirle algo así cuando sé la respuesta. Yo... sé que el rechazo es parte de la vida, pero aún no estoy preparada del todo para enfrentarme a eso...

-¿Crees que es diferente estar a solas con el amo bonito, porque Kohaku sí te aceptaría?

-Exactamente...-Rin se dió cuenta de que Jaken la miraba con sus grandes ojos brillantes, como si se sintiera mal por ella- ¡No me mire así!...Yo sí voy a olvidarlo, es solo... un sentimiento que sé que es infantil y muy imposible, nada con lo que no se pueda vivir...¡Yo estoy bien!... Con el paso del tiempo, voy a mirar atrás y sé que podré pensar que todo este sentimiento, era una gran tontería...

Sin embargo, Jaken no estaba tan seguro de que Rin no se viera correspondida en sus sentimientos: había comenzado a sospechar un poco desde que Sesshomaru le envió a conseguir el anillo de su padre. Todavía desconocía la intención que se escondía detrás de aquel regalo, pero estaba seguro de que esta vez, no era igual a los kimonos, a los libros u horquillas que le había enviado a la joven con anterioridad...

Kohaku regresó a donde le esperaban con algunas frutas y Rin no pudo evitar pensar que aquella escena se parecía mucho a los días en que viajaban juntos cuando era una niña.

-¿No creen que si estuviera el señor Sesshomaru esto sería como un reencuentro?- preguntó Rin mientras comía.

-¡Sí!- coincidió Kohaku- ...¿Por qué no vino?

-No vino porque tenía cosas que hacer - murmuró Jaken cerrando un momento sus ojos de forma solemne-. ¡Él está muy ocupado como para reencuentros raros!

-Hace mucho tiempo no lo veo... ¿Cómo está?

-Está bien...- respondió simplemente la joven- sigue viajando y teniendo muchas aventuras... ¿No crees que era muy divertido cuando viajábamos juntos?

El joven exterminador solo se limitó a asentir al tiempo que Rin recordaba alguna de sus aventuras cuando eran más jóvenes.

-¡Ya lo tengo!- exclamó Rin de pronto- ¡Con el dinero que gane de la venta de jabón, voy a ir de viaje a alguna aldea que quede cerca del mar!... Tal vez pueda tener aventuras interesantes como el amo Sesshomaru o convertirme en pirata en esta vida... ¿No creen que es una gran idea?

-Yo creo que es peligroso- murmuró Kohaku mirando de reojo la sonrisa de la chica- ¿Qué harás si en un bosque te ataca un demonio o si intentan asaltarte por el camino? No sabes defenderte y podrían hacerte daño... No es seguro para ti viajar sola...

-Pero no hay que pensar en las cosas malas- razonó la joven-, además la vida es tan corta, el mundo es tan grande y ¡quiero tener un montón de recuerdos!...

Rin sabía que la idea de viajar se quedaría solo como un sueño. La anciana Kaede jamás la dejaría viajar a lugares desconocidos e interesantes sola, pero se conformaba con ir de paseo a alguna aldea que no conociera, en calidad de ayudante de la anciana.

Jaken evaluaba la situación en silencio: la chica seguía teniendo el mismo espíritu libre y curioso de antes, él no sentía que la curiosidad por el mundo fuera mala o peligrosa, pero supuso que si ella lo decidía, él tendría que vigilar sin que ella lo notara, que no se metiera en problemas...


Sesshomaru recibió el abrazo de su madre sin saber bien lo que ella pretendía. No recordaba muchos momentos en su vida en que ella le hubiese proporcionado una muestra de afecto, por lo que supuso que esta vez habría una intención oculta, por lo que sentía que no podía bajar la guardia ante ella.

-No pensé que vendrías tan pronto...

-Es la condición que pidió para darme el diamante- murmuró Sesshomaru desviando un momento la mirada del rostro de su madre-, es mejor que no existan deudas pendientes entre nosotros.

-El diamante...- Irasue parecía evaluar el semblante de su hijo- nunca te importó ese anillo, pero ahora lo quieres con tanto ímpetu... supongo que ella creció... ¿Planeas darle el anillo de tu padre a tu humana?

-Es mío, puedo fundirlo si quiero... no es algo en lo que deba dar explicaciones. Mi padre dijo que podía reclamarlo cuando yo lo quisiera...

-Recuerdo sus palabras bien: dijo que lo podías reclamar en cualquier momento, para dárselo a tu compañera- Irasue le dedicó una mirada de profunda decepción a su hijo-...Como sé que no te gusta perder el tiempo y a mí tampoco, seré breve: a mí no me importa si ves en esa chica humana una fuente de consuelo... incluso acepto que tenerla puede ser algo positivo para ti, pero no puedes verla a ella como una fuente de fortaleza, ¿Lo entiendes?

-No le estoy dando el anillo en calidad de compañera o esposa, se lo estoy dando porque es muy posible que este sea el último año en que podré verla y no sé porqué ella no puede ser fuente de fortaleza, Rin es en realidad alguienmuy fuerte y ...

-Puedes definir el vínculo como quieras: amistad, cariño...quizás... ¿amor?

-Yo no pienso en Rin de esa manera...

La verdad era que Sesshomaru no quería encasillar lo que sentía por Rin en una sola categoría. Las emociones que sentía eran complejas y sentía un poco de temor a estar dejándose llevar por ellas. En el fondo, hablar con su madre era algo que no quería hacer porque intuía el rumbo que podía seguir aquella conversación y la palabra "amor" todavía le parecía lejana para definir todo lo que él sentía.

-No me interesa el tipo de relación que haz generado con ella, pero solo diré que tu humana, jamás podrá ser la reina de tu imperio... Debes ser inteligente, hijo, y unirte a quienes puedan aportar a las cosas que quieres lograr: una humana huérfana, no encaja en lo que siempre haz querido, su destino no es ni ha sido nunca, igual al tuyo.

-En ese caso, mi imperio podría esperar y...

-Tampoco podrás heredar lo que era de tu padre- miró a su hijo a los ojos y notó que en el interior, él se encontraba pensando en sus palabras-, serás recordado como Sesshomaru, el hijo que conscientemente y queriéndolo, cometió los mismos errores de su padre... por mucho tiempo que pase y aunque ella ya no esté, nadie lo va a olvidar...Si lo piensas con cuidado, la solución que yo te doy es muy sabia, muy diplomática: elegir con cuidado una reina adecuada y fuerte para tu imperio y continuar tu amistad con la niña humana hasta que ella se case con alguien de su especie... ¿No crees que es lo mejor para ambos? Ella puede seguir siendo tu fuente de consuelo, pero sin comprometer tus sueños ni lo que realmente quieres.

-Yo no soy igual a mi padre- murmuró Sesshomaru después de pensarlo por un par de minutos-... prometí que sería mejor que él, que lo superaría...

Para Sesshomaru no pasó desapercibido el dolor que había comenzado a sentir: era una emoción incómoda, difícil de asimilar y derivada de la cruel certeza de que su madre sí tenía la razón.

-No estés triste- Irasue acarició una sola vez la mejilla de su hijo, sintiendo que estaba haciendo lo correcto con su consejo-: no te estoy quitando a tu humana, solo te estoy recordando algunas cosas importantes que quizás haz olvidado...

Cuando llegó al punto de encuentro en el que se reuniría con Jaken, Sesshomaru se había convencido de que había tomado una decisión. No iba a permitir que aquella sensación de calidez que sentía desde su primer beso, le nublara la razón... Mejor dicho, no podía permitir que lo que sentía por Rin, evolucionara en algo más profundo... Su consuelo, era que ella solo le veía como un amigo y tampoco parecía comprender la intensidad de las emociones que, antes, le habían hecho crear algunos versos, que ahora, le parecían muy poco apropiados...

-¡Ya vine, amo bonito!

-Jaken, nos vamos.- sentenció simplemente el demonio ante la mirada atenta de su sirviente- Tenemos muchas cosas que hacer y no puedo seguir perdiendo el tiempo...

-¿Ya le entregó su regalo a Rin?- preguntó Jaken muy extrañado, ya que hasta hace un par de horas había estado con la muchacha.

-No... no se lo voy a dar: no está hecho para ella.

El diablillo le miró sin entender a qué se debía aquel cambio de actitud.

-¡Pero me costó mucho conseguirlo!- protestó Jaken-...Y dijo que estaba seguro de dárselo... ¿La doñita le obligó a devolver su anillo? ¡Si quiere puedo volver a recuperarlo!

-No. Simplemente, cambié de opinión...

-¡Pero no podemos irnos!- Jaken se aferró a la estola del demonio con todas sus fuerzas- ¿Qué va a pasar con Rin?

-Rin se va a quedar en la aldea, como siempre y le escribiré una carta cuando ya estemos lejos.

-¡No podemos irnos!

-Si quieres quedarte, eres libre de hacerlo.- Sesshomaru estaba convencido de que la distancia, iba a ser el remedio suficiente para olvidar cualquier emoción extraña que hubiera surgido en él durante el último tiempo. Se dijo que no volvería a ver a Rin hasta que el sentimiento cálido decidiera abandonarle y anidar en cualquier otro sitio...

-¡No puede irse ahora!

-¿Por qué no?- preguntó Sesshomaru, pensando en que quizás Jaken sabía de algún peligro cercano que para él, hasta entonces, era desconocido.

-¡Porque Rin se quiere aparear con usted!

En cuanto pronunció aquellas palabras y vio la mirada color miel de Sesshomaru tornarse muy confundida, Jaken supo que acababa de meter la pata y que la había metido hasta el fondo...