Capítulo seis
-Tengo una pregunta- murmuró Rin al cabo de unos minutos- ¿De verdad piensa pedir permiso para casarse conmigo?
-Sí, para que podamos ser novios y dejemos de tentar a la suerte siendo amantes... No me gusta eso del final trágico...
-Pero, ¿Está usted seguro? Yo soy huérfana y usted quiere tener un imperio y hacer cosas importantes... tal vez, sería mejor una esposa con más importancia que yo...o quizás más fuerte o, no lo sé, más parecida a usted...Lo siento por mis dudas, pero es tan increíble todo lo que está sucediendo, que no puedo evitarlo.
-No voy a casarme con tus padres, así que no me interesa que seas huérfana- respondió pacientemente Sesshomaru- ...Sobre los otros puntos, en realidad eres muy importante para mí y tienes una fortaleza interior admirable. Las habilidades físicas se pueden aprender, podría enseñarte a usar una espada si quieres hacerlo, pero, aunque no aprendas, estoy seguro de que serás una gran reina. Rin, no dudes jamás de tu valor: - el demonio besó las manos de la chica antes de mirarla a los ojos- Sé bien que, en realidad, yo no te merezco, pero voy a hacer todo lo que pueda porque nunca se apague la sonrisa de tu rostro y porque no dejes de quererme de la forma en que lo haces ahora...
Rin sonrió, conmovida por la respuesta y sin dejar de pensar que se encontraba en un sueño, aunque las cosas se sentían aún mejores que en uno. Por alguna razón, sentía que pronto tendría que despertarse y no quería hacerlo, si estaba soñando, quería quedarse dormida para siempre.
-Rin, tienes sueño- afirmó Sesshomaru viendo a la joven luchando por mantener sus ojos abiertos mientras se apoyaba sobre su hombro-, ¿Por qué no duermes?
-Porque me da mucho miedo despertar y descubrir que nada de esto es verdad- susurró ella a medida que acariciaba lentamente la mano del demonio-. No quiero despertar de esto jamás y temo que si me duermo, la magia se terminará cuando llegue la mañana...
-No tienes de qué preocuparte, yo estoy aquí y todo va a estar bien... La mañana no es suficiente motivo para alejarme de ti.
-¿Lo promete?
-Lo prometo.
Sesshomaru observó el sueño profundo de Rin y lo tranquila que estaba la noche. Decidió recostarla sobre su estola para que ella estuviese más cómoda y no tuviera alguna dolencia al día siguiente.
Se quedó pensando un poco en lo que iba a pasar ahora: iba a intentar cumplir sus sueños con Rin, pero sentía muchas dudas, ya que su madre tenía razón solo en una cosa: no era muy fácil que aceptaran a Rin como reina en su imperio y mucho menos en las tierras del Oeste... El gran problema, era que él no se veía a sí mismo capaz de renunciar a Rin: ella era algo que no podía esperar, además había prometido hacerla feliz...en cambio, su imperio y todo lo demás, ahora, no eran una verdadera prioridad.
-¡Buenos días!- le saludó Rin durante la mañana siguiente con una sonrisa, antes de besarle en la mejilla- ¡Tengo una gran idea! ¿Podemos hacer un poema hoy para comenzar el día? Es agradable hacer poemas con usted y pensé que quizás podríamos escribir una copia para usted y otra para mi, así podremos tener el mismo escrito los dos... ¡De este modo,hv podrá recordarme cuando esté de viaje!
-Tengo todos los poemas que me haz escrito, Rin.
-¡Yo también!- Rin sonrió sintiéndose satisfecha- Pero este es especial, porque es el primer poema que hacemos ahora que estamos casi enamorados... ¡Parto yo!: Veamos... "Noche cerrada e incierta (...)"
-"Llegas tu y se hace la luz"
-¡Es hermoso!- aplaudió la joven antes de ir a buscar un poco de papel y tinta en el equipaje que estaba con Ah-Un- ¡Ultimamente hemos hecho versos muy bonitos!
-En realidad, he intentado transmitir lo que siento por ti a través de ellos...- Rin miró al demonio muy sorprendida, al tiempo que intentaba recordar en su cabeza algunas frases- no sé mucho de emociones ni de como expresarlas, por lo que supongo que mis metáforas no eran muy buenas... pero de verdad intenté hacer algo para comprenderlas y que tú pudieras percibir la intensidad de ellas...
-Yo... nunca los leí a consciencia, quiero decir, siempre pensé que usted decía frases que podrían sonar bellas, pero no que de verdad tuvieran un significado... ¡Prometo que voy a leerlos mejor cuando regrese a casa!... Aunque creo, que una vez que estemos casados, usted debe escribirme poemas siempre: ya sé que no me dirá que me quiere todos los días, pero un poema de vez en cuando, no estaría mal...
-Intentaré darte un poema diario- concedió Sesshomaru mientras terminaba de escribir en el trozo de papel para entregárselo a Rin-, pero siempre que cantes para mi todos los días: me agrada mucho tu voz y... tus canciones suelen ser muy lindas.
-¡Hecho!
A los pocos minutos, escucharon los pasos de Jaken, quien se acercaba murmurando en contra de los festivales y costumbres humanas. Se había quedado casi toda la noche atendiendo y ordenando la pequeña tienda de Rin en el festival y no quería saber nada más acerca de festivales, ni de jabones y mucho menos de maquillajes. Ademas, el trato de la joven le parecía muy injusto, debido a que él se tuvo que quedar hasta muy tarde en aquel lugar, mientras ella se iba a hablar con su amo... Definitivamente no era algo equitativo.
-¡Hola, señor Jaken!- saludó Rin alegremente.
-¡Hola, Rin! ¿Llegaste temprano en la mañana o te estuviste apareando por aquí?
La chica se sonrojó de inmediato y se dijo que probablemente Jaken no comprendía, realmente, las implicancias del proceso. No obstante, se sentía un tanto agradecida con él por todo lo que estaba viviendo en esos momentos, así que decidió no molestarse ni mostrarse ofendida.
-¡Jaken!- el diablillo se cubrió la cabeza de forma instintiva en cuanto su amo pronunció su nombre-. Tengo que preguntarte algo: -Sesshomaru no se sentía muy seguro, pero se dijo que si era lo necesario para iniciar bien las cosas, tendría que ignorar su orgullo y atreverse a hacerlo- Rin dijo que para ella tú eras como un padre, sé que para ti, ella es como tu hija y... por eso...quisiera saber si me aceptas como esposo de Rin y parte de tu familia...
Jaken miró a Sesshomaru y luego a Rin como si estuviera viendo un fantasma o un monstruo increíblemente grande. ¿Que el amo Sesshomaru le estaba preguntando qué? ¿Que él quería hacer qué con Rin? Sin lugar a dudas, algo raro estaba ocurriendo y él no se había enterado.
-¡Amo bonito, ¿Acaba de perder la razón?!- el diablillo se apresuró a acercarse a su amo para observarlo más de cerca- Quizás tiene fiebre o se siente enfermo... ¡A lo mejor Rin ahora es una bruja y le ha hecho un hechizo! ¡¿Qué hiciste, muchacha rara?! ¡Devuelve al amo Sesshomaru a la normalidad, ahora!
-¡Yo no he hecho nada!- se defendió ella, cruzando los brazos sobre el pecho- ...Es la primera vez que alguien le pide mi mano y usted lo está arruinando, al menos diga si lo acepta o no...
Jaken parpadeó confundido al tiempo que veía los ojos dorados de Sesshomaru observarlo atentamente: no parecía estar bromeando ni enfermo o víctima de algún tipo de conjuro; esta vez estaba hablando muy en serio y pudo notar que tanto el demonio como la joven, estaban esperando su respuesta.
-Esto... Amo Sesshomaru, ¿De verdad le gusta Rin?- Jaken miró a la chica para evaluarla un momento- Es simpática, pero es una humana después de todo, es muy diferente a usted y si tienen cachorros híbridos, puede que se parezcan a ella y...- Sesshomaru le lanzó una piedra a Jaken en la cabeza, al ver como la joven bajaba la mirada con un deje de tristeza- ¿Qué tiene eso de malo? ¡Siempre he dicho que nuestra Rin es la humana más bonita de todas! Tiene un corazón muy dulce y ella siempre es muy buena y amable ¡Se van a complementar muy bien!...
-Entonces...¿Lo aceptas en nuestra familia fingida?- insistió Rin agachándose a la altura del diablillo con una sonrisa.
-¡¿Qué tipo de pregunta es esa, niña?! ¡Claro que lo acepto! ¡Es el amo Sesshomaru, nunca vas a tener una propuesta mejor!... ¡Más te vale que seas una buena esposa, Rin! ¡Tienes que hacerlo muy feliz! Nada de meterte en problemas, ser descuidada y actuar como una salvaje ¡Ahora eres la prometida del amo Sesshomaru! y tienes que comportarte de forma correcta: se acabaron las ferias, trepar árboles y caminar bajo la lluvia en medio de las tormentas ¡Una prometida del amo bonito no hace ese tipo de cosas!
-¿Por qué solo me da instrucciones a mí?- se quejó Rin frunciendo ligeramente los labios- ¡Ni siquiera le dijo a él que me cuidara o que fuera bueno conmigo!... Y mucho menos, le dijo que se llevaba a la mejor chica que hubiera podido desear... ¡Además de pésimo confidente y mensajero, es un pésimo representante de mi familia!
-¡No se lo dije porque si se casa contigo es porque te quiere, muchacha tonta! Y hará todo eso por descontado...
-¡Jaken!- Sesshomaru tomó de la mano a Rin- Desde ahora, no vas a tratarla mal ni ser desagradable con ella y tampoco quiero que la regañes por tonterías...
-Nunca ha sido desagradable...- murmuró Rin en voz baja.
-El mismo respeto que tienes conmigo, lo quiero para Rin- indicó Sesshomaru mirando al diablillo a los ojos-. Recuerda que ella es mi prometida y se merece que la trates como tal. No quiero saber que la estás molestando o que no le haces caso, ¿está claro?
-¡Sí, amo bonito!
Rin sonrió antes de acercarse otra vez a donde estaba Jaken.
-En realidad, siga tratándome como siempre- señaló ella guiñando un ojo con una sonrisa-, cuando usted me regaña no me siento ni herida ni ofendida, de hecho siempre me he sentido bien... Me enfadaré si comienza a tratarme diferente...
Jaken asintió.En realidad aquel compromiso lejos de molestarle, le agradaba: era muy raro lo que estaba ocurriendo, pero se dijo que si Rin se convertía en la esposa del amo Sesshomaru, entonces no tendrían que dejar de verla, ya que ella viviría con ellos. Era algo de lo que él también podría sacar un poco de provecho, debido a que el tiempo pasaba mucho más rápido cuando la chica estaba cerca. Sin lugar a dudas, aquella situación tenía más cosas buenas que malas...
Rin decidió que ya era hora de regresar a la aldea. Se había pasado toda la noche en el bosque y aunque la idea de quedarse junto a Sesshomaru para siempre, era realmente tentadora, se dijo que no estaba bien preocupar a la anciana Kaede ni huir como si estuvieran haciendo algo malo. Incluso el demonio le había dicho que quería hacer las cosas bien y a pesar de que deseaba estar con él, no quería ser imprudente ni adelantar las cosas a su tiempo.
-Vendré a verte en un par de días- le indicó Sesshomaru mientras se detenían cerca de un prado-, ¿está bien?
-Sí, ya sé acabará el festival y podré verle un poco más seguido... ¡Se me ocurre una idea! Después de que resuelva sus cosas, ¿podemos hacer un viaje?
-¿Un viaje? -el demonio observó como la chica intentaba dedicarle una mirada tierna y suave, como la de un cachorro- ¿A dónde quieres ir?
-¡Quiero ir a la playa!- Rin sujetó ambas manos de Sesshomaru para mirarlo a los ojos en un intento de convencerle- Por favor... he pensado que sería muy lindo ver la puesta de sol en el mar con usted y puede ser muy divertido... además, será nuestra primera cita ¿no le agrada esa idea?
-Cuando regrese, hablaré con la anciana Kaede y si ella te da permiso, podemos ir un día a ver el mar.
-¡Muchas gracias!
Rin se paró en la punta de sus pies para besar la mejilla de Sesshomaru. Era una despedida tímida a comparación de los besos que compartieron durante la noche, pero ambos sabían que no iban a hacer algo así frente a los curiosos ojos de Jaken.
El diablillo comenzó a seguir a Rin para acompañarla a su casa. El amo Sesshomaru le había ordenado que cuidara de la joven mientras la anciana Kaede y él no estaban y, aunque la chica no dejaba de decir que no le importaba estar sola, Jaken decidió que se quedaría con ella porque no quería arriesgarse a que su amo se enfadara con él...más ahora, que la chica se había convertido en su prometida.
-¿Crees que el señor Sesshomaru logrará que su madre me acepte?- preguntó Rin deteniéndose unos metros antes de llegar a la aldea.- Dijo que irá en unos días a verla y... me da un poco de miedo que no me lleve con él a conocerla formalmente.
-Es mejor que no vayas, Rin.- apuntó el pequeño sirviente luego de pensarlo un poco- El palacio del Oeste está lleno de demonios, por lo que puede ser un poco peligroso para ti y si el amo Sesshomaru decidió hablar con su madre a solas, es porque aun no es bueno que la conozcas.
-Pero tendremos su bendición, ¿verdad?- Rin parecía un tanto nerviosa al pensar en que quizás su compromiso no sería motivo de alegría para todos- Yo no quiero que el señor Sesshomaru pelee con su mamá por mi culpa...¡Es su mamá y él es su único hijo!
Jaken decidió guardar silencio un momento. Era una pregunta difícil, pero optó porque lo mejor era sonreírle y darle un poco de calma a la joven, ya que en realidad, él también desconocía aquella respuesta. Sabía que Irasue quería mucho a su hijo y que le preocupaba su felicidad, pero no sabía si aquel afecto era el suficiente, como para aceptar a Rin como su nuera.
-¡Muchacha boba! No te preocupes por esas cosas, tienes que tener confianza en que el amo bonito lo va a solucionar, él siempre resuelve todo, Rin- murmuró Jaken apretando la mano de Rin un momento- Ahora, solo debes preocuparte por cambiarte de ropa y comer tu desayuno...
Rin asintió, para luego caminar, extendiendo el trozo de papel en que estaba escrito el poema de aquella mañana. Ella había escrito uno igual para Sesshomaru y, aunque había leído el poema varias veces, no dejaba de pensar que él tenía una letra increíblemente hermosa y que era realmente asombroso que él pudiera quererla tanto. No le importaba si aún no reconocía estar enamorado, ella podía sentir que era así a través de cada beso, de cada palabra y cada gesto que compartieron durante la noche y parte de la mañana...
Ya estaban a punto de llegar a la casa de la anciana Kaede, cuando ella vio a Kohaku y su hermana mayor saliendo de aquel lugar. De forma instintiva, Rin escondió su poema en su espalda y se acercó intentando recordar si se le había quedado alguna vela encendida o si había dejado todo cerrado antes de salir.
-¡Rin!- exclamó Kohaku acercándose a ella, sin embargo, esta vez lucía un tanto molesto- ¡¿Dónde estuviste toda la noche?! ¡Vine a verte ayer y no estabas! ¡¿Tienes idea lo preocupado que estuve por ti?!
-Estaba con el señor Sesshomaru- respondió Rin mirando al chico confundida-, pero... ¿Por qué viniste a verme? ¿Quieres hablar de algo conmigo? ¿Pasó algo grave?
-¿Qué estás escondiendo?- Kohaku se acercó a la joven y le quitó el trozo de papel a la chica, quien no alcanzó a impedir que lo hiciera.
-¡Oye! ¡Eso es mío!
-¡¿Qué es esto, Rin?!
-¡Es... solo... es un poema!- explicó la chica viendo como algunos curiosos salían de sus casas para averiguar el porqué de la discusión- ¡Es algo mío que no tiene nada que ver contigo! ¡Quiero que me lo devuelvas!
-¡No es un poema cualquiera, Rin!- la chica retrocedió un paso al ver que su amigo estaba realmente muy enojado- ¡¿Es que acaso no te das cuenta?! ¡Esto es prácticamente una declaración amorosa!... ¡Él se está aprovechando de ti, de tu inocencia!... ¡No debes acercarte a él, Rin! ¿Qué harás si te obliga a hacer algo más, además de escribir poemas? ¡Es un maldito demonio! ¿Podrás frenarlo?
-Kohaku, creo que debemos calmarnos- sugirió Sango tomando a su hermano de la mano-, Rin está bien, debemos sentirnos aliviados por eso... y estas cosas no son algo que se deba discutir aquí afuera. Vamos a casa, descansemos un poco y después podemos venir a hablar con Rin...
-¡Hermana, hay que hacer algo con ese demonio! - exclamó Kohaku antes de arrojarle el trozo de papel a Rin- ¡Está abusando de Rin y no podemos permitirlo! ¡Hay que hacer algo antes de que ataque a otra joven de la aldea!...
-¡Eres un idiota!- exclamó Jaken agarrando su báculo con fuerza- ¡¿Quién te crees para hablarle así a la prometida del...?!- Rin le miró antes de negar levemente con la cabeza, en una clara indicación de que no revelara más información- Quiero decir: ¡No puedes hablarle así a Rin! ¡Tampoco puedes decir cosas horribles del amo bonito! ¡No puedes decir esas cosas después de todo lo que él hizo por ti!
-Kohaku, nadie está abusando de mí- aclaró Rin, preocupada, porque alguien creyera en las palabras de Kohaku e intentaran atacar a Sesshomaru. Temía que alguien pudiera salir herido por su causa, cuando no había razón alguna para eso- ¡El amo Sesshomaru y yo no hemos hecho nada malo! y la anciana Kaede sabe hace tiempo que él me ayuda a escribir poemas...Agradezco mucho la preocupación, pero estás exagerando. Si quieres, cuando estés más tranquilo podemos hablar y...
-¡No hay nada de qué hablar! ¡Eres una...!
-No vas a terminar esa frase, Kohaku- sentenció Sango intentando jalar a su hermano para que dejara de discutir con la chica-. Te vas a arrepentir si llegas a decirle algo así a Rin. Ella es una señorita y nada de lo que estás diciendo es justo para ella...
Rin suspiró, cansada y confundida en cuanto estuvo en la seguridad de su hogar. No entendía lo que estaba sucediendo, ya que para ella carecía de toda lógica un comportamiento tan inmaduro.
-¿Qué acaba de ser eso?- preguntó Jaken en voz alta- ¿Por qué ese muchacho se siente con el derecho de tratarte así?
-Yo... no lo sé- Rin le miró perpleja antes de sentarse para beber un poco de té- ¿Serán celos?... ¡No puedo creerlo! Él no es mi prometido ni mi esposo y, aunque lo fuera, tampoco tendría el derecho a hacer algo así... tampoco he sido diferente con él a como soy con todo el mundo y he tratado de ser su amiga incluso después de nuestro beso... No entiendo por qué hace esto si dijo que iba a respetarme... Quizás está nervioso porque estuvo buscándome y esperándome toda la noche...
No quería comparar reacciones, pero fue inevitable para Rin pensar en la ocasión en que le dijo a Sesshomaru acerca de su primer beso. El demonio jamás le recriminó nada y parecía ser muy comprensivo, en cambio Kohaku, había volcado su rabia contra ella por una frase escrita en un trozo de papel. Sencillamente, no podía creer que solo por ser su primer beso, su amigo, se sintiera su dueño y olvidara que ella no era uno de los monstruos que él estaba acostumbrado a domar.
-No lo entiendo...- susurró la joven- el amo Sesshomaru cuando supo de mi beso con Kohaku, no se molestó con él, ni pensó en atacarle, ni me regañó, incluso dijiste que en caso de un matrimonio, se alejaría de mí para no darme problemas... pero ¿viste lo que ocurrió afuera? ¡Por un momento temí que Kohaku quisiera hacerle daño al amo Sesshomaru!
-Ustedes los humanos son muy inseguros: lo que hizo Kohaku es causado por sus propios temores combinados un poco con el alcohol del festival...- señaló Jaken después de unos cuantos minutos de pensar al respecto- El amo Sesshomaru no te reclamó nada porque él siempre ha querido que escojas tu vida libremente, como debe ser. Él no va a obligarte a estar a su lado con amenazas ni regaños: si hubieras decidido casarte con Kohaku o con cualquier otro, él lo habría respetado y no te habría reclamado por nada... además es muy seguro de si mismo y sabe que, aunque no lo eligieras, él es, evidentemente, la mejor opción...
-Me preocupa un poco Kohaku: mi compromiso aun es un secreto entre nosotros tres, pero no quiero pensar en qué hará si se entera.
-No te preocupes por él- le indicó Jaken con una pequeña sonrisa de suficiencia-, el amo bonito va a terminar con su vida en cuanto sepa que te trató mal afuera de tu casa...
-Por eso no vamos a decírselo... Señor Jaken, si esta vez suelta la lengua ¡le prometo que no volveré a hablar con usted en lo que me queda de vida! Y le juro que, aunque ese tiempo sea breve, para usted va a ser el más largo que haya vivido jamás...
-¡Muchacha mala! ¡Nadie me amenaza, a excepción del amo bonito!
-No es una amenaza, estoy intentando llegar a un acuerdo con usted...
-¡No entiendo porqué defiendes tanto a Kohaku!- reclamó Jaken Jaken frunciendo el ceño- ¡Te trató mal! ¡Dijo cosas horribles del amo Sesshomaru y espero que no vuelva a acercarse a ti con esa pésima actitud!
-Es mi amigo- murmuró la joven poniéndose de pie para buscar una yukata rosa para cambiarse la que tenía puesta-. Creo que me quedaré con la idea de que él se enojó porque estaba muy preocupado al no encontrarme en la casa.
Rin había decidido que no quería dar demasiadas vueltas al asunto. Tenía muchas cosas de qué preocuparse y se sentía un poco cansada mentalmente por todas las emociones vividas a lo largo del día anterior.
Pensó que lo mejor para ella sería darse un baño, relajarse e intentar dormir antes de acudir a su última noche como vendedora en el festival de luces...
