Capítulo siete
Sango observó a su hermano. Estaba un poco más tranquilo, aunque se sentía preocupada por él: aquel segundo de agresividad, frente a la casa de la anciana Kaede, la había sorprendido y temía que él pudiera cometer alguna locura guiado por emociones negativas y peligrosas.
-Creo que tienes que pedirle disculpas a Rin- sugirió tomando su mano-. No lo dijiste, pero insinuaste muchas cosas que no son agradables y, aunque entiendo que estabas muy preocupado por ella, tratarla de aquella forma no va a hacer que se enamore de ti, solo conseguirás alejarla y que se refugie aun más en Sesshomaru.
-¡Pero está haciendo las cosas mal! ¡No se da cuenta que Sesshomaru no la quiere! ¡Él no puede quererla! ¡Solo la está utilizando!
-No podemos saber eso, Kohaku. Lo único que podemos hacer es que si Rin está haciendo las cosas mal y Sesshomaru la está utilizando, al final vamos a apoyarla porque ella es parte de nuestra familia, así como Kagome e Inuyasha... No vamos a juzgarla ni recriminarle nada, porque la queremos tanto que respetamos sus decisiones sean buenas o malas... Si son buenas, nos sentiremos felices por ella y si son malas, vamos a brindarle todo nuestro afecto y a ayudarla a recuperarse mientras aprende la leccion que deba aprender con aquella experiencia, pero no podemos obligarla a actuar como nos gustaría que lo hiciera...
Kohaku miró a su hermana con el ceño fruncido. Él realmente se había sentido muy traicionado por la actitud de Rin y, aunque sabía que no tenía ningún derecho sobre ella, no podía evitar sentir que la estaba perdiendo. Antes, había pensado que si la besaba, podría acercarse a ella e iniciar algo un poco más profundo que una amistad, pero ahora... Ahora, cuando la vio llegar en compañía de Jaken, había sentido que Rin era mala y que se merecía aquel regaño, sin embargo, una vez que se calmó, comenzó a pensar que se estaba comportando de una forma tremendamente posesiva.
-Tienes razón, voy a hablar con ella y pedirle perdón.
-Intenta no enfadarte demasiado- le sugirió Sango, sintiéndose un poco más tranquila- y no te obsesiones por ella. Sé que quieres mucho a Rin, pero puedes intentar ver a otras jovencitas de la aldea.
-¡Voy a trabajar un poco más!- sentenció el muchacho con una sonrisa- Cuando estoy entrenando o con monstruos, no suelo pensar en Rin y creo que voy a dedicarme un poco más a eso.
-Es una buena idea- concedió Sango, orgullosa de que su hermano pudiera encontrar algunas actividades para distraerse, sin saber, que en el fondo él quería prepararse para enfrentar, en caso de ser necesario, a un demonio muy poderoso...-. Si quieres puedo ayudarte a entrenar y... te puedo presentar con otras chicas de la aldea: sé que a varias les gustaría que les dieras un poco de atención, pero te haz enfocado tanto en Rin que no te das cuenta...
-Pero tienes que reconocer que Rin es la chica más bonita de la aldea...
-La verdad es que no es tan bonita- mintió Sango-: tiene los ojos demasiado grandes, he ido a las zonas de baño con ella y he visto que su figura es muy plana y su sonrisa tampoco es tan maravillosa. La ves bonita porque te gusta y te ciega el amor, pero cuando se te pase, vas a notar que Rin, en realidad, no es la belleza despampanante que ahora crees.
Kohaku no pudo evitar pensar que lo que decía su hermana era mentira, en cuanto vio a la chica arrodillada entre las plantas medicinales del jardín de la anciana Kaede. Tenía puesta una yukata de color rosa, el cabello recogido y una gran sonrisa mientras observaba a Jaken recolectar algunas verduras para el almuerzo.
-¡¿Qué haces aquí?!- exclamó Jaken acercándose para ubicarse junto a la joven- ¡¿Viniste a pelear?! Porque te va a ir mal, ¡No eres rival para el gran Jaken!
-Señor Jaken...- Rin le miró antes de negar con la cabeza ligeramente- ¿Cómo estás, Kohaku? ¿Estás más tranquilo?
-Rin, yo... quiero pedirte disculpas...- el joven bajó la mirada sintiéndose avergonzado- Nunca quise ofenderte ni hacerte sentir mal... yo... sé que no estabas haciendo nada malo, pero no sé que me pasó.
-No quiero que dejemos de ser amigos, Kohaku- Rin dejó su trabajo con las plantas y miró al chico a los ojos-, pero creo que estás confundiendo las cosas: que hayas sido mi primer beso, no significa que puedes decirme lo que sea que cruce por tu mente.
-Lo dije porque me preocupé mucho por ti. Rin, yo quiero cuidarte.
-Muchas gracias, pero yo no necesito que me cuiden todo el tiempo- señaló la chica convencida-, menos cuando estoy con el señor Sesshomaru, él nunca me haría daño...
-Yo... lo sé... pero, ¿Puedes perdonarme?
-¡No lo hagas, Rin!- exclamó Jaken fulminando al chico con la mirada- Dijo cosas feas del amo bonito: ¡no merece perdón ni compasión alguna!
-Pensé en hacerte sufrir e ignorarte por al menos tres días- Rin se puso de pie para tomar la cesta que Jaken había llenado de verduras para el almuerzo-, pero guardar rencor no es algo que quiera hacer y tampoco quiero seguir pensando en eso... pero que no vuelva a suceder.
-¡Muchacha injusta y tonta!- murmuró Jaken en voz baja- Con él no puede enojarse por tres días, pero a mí me amenaza con no hablarme por toda una vida...¡Tan mala!...
-Entonces... ¿Eso significa que seguimos siendo amigos?
Rin sólo asintió en silencio. En el fondo le alegraba que Kohaku le pidiera disculpas de inmediato, aunque no podía negar que sentía serias dudas acerca del futuro de aquella relación. Ella presentía que, una vez que se revelara el compromiso, terminarían por distanciarse. No obstante, se dijo que no iba a pensar en el futuro: el presente es lo único que importa y ahora solo quería comer, dormir y alistarse para el festival.
Sin embargo, mientras terminaba de cocinar, recibió la visita inesperada de Kagome quien había acudido a ver como estaba después de escuchar ciertos rumores entre las mujeres de la aldea.
-¿Cómo estás?- le preguntó mirándola con una sonrisa.
-Bien- señaló Rin, sonriendo mientras calentaba un poco de agua para servir té- ¿y usted?
-La verdad es que me siento un poco preocupada por ti, Rin- confesó mientras la chica se sentaba frente a ella- ¿Qué ocurre entre Kohaku y tú? ¿Por qué se enojó tanto contigo? Creo que jamás nadie lo había visto tan enfadado...
-No pasa nada- Rin sirvió el te con una sonrisa-, es solo que ayer vino a verme después del festival y se preocupó un poco porque en la noche fui a conversar con el amo Sesshomaru... pero ya me pidió disculpas y creo que estamos bien.
-Rin, perdona que te pregunte, pero...¿entre mi cuñado y tú ocurrió algo anoche?
La joven no pudo evitar ruborizarse al recordar los besos que habían compartido y la forma en que despertó aquella mañana mientras el demonio la miraba con sus ojos dorados llenos de ternura y le acariciaba suavemente la mejilla.
-¡¿Qué fue lo que ocurrió?!- exclamó Kagome abriendo los ojos al ver las mejillas rojas de la muchacha- ¡No me esperaba que hubiera ocurrido algo! Rin, como tu confidente y cuñada del principal involucrado, exijo saber todos los detalles.
-¡No hicimos nada malo!
-¡¿Entonces estuvo muy bueno?!- Kagome la miró de reojo antes de reír un momento ante la visible vergüenza de la chica-... ¡Vamos,Rin! ¡yo no juzgo a nadie! ¿Qué ocurrió?
-Nada... solo... nos besamos algunas veces...
-¡¿Se besaron?! ¡¿Cómo?! ¡¿Por qué?!
Rin decidió explicarle a Kagome todo lo que había ocurrido en los últimos días. En realidad le iba a contar todo mucho antes de los acontecimientos ocurridos en las últimas horas, pero a pesar de eso, la sorpresa en los ojos de la sacerdotisa no se hizo esperar. Kagome sabía que Rin sentía un amor platónico por Sesshomaru, pero lo que no se esperaba era que él pudiera sentir algo parecido por ella y que, incluso, quisiera casarse con la joven.
-¿Ese es el anillo que te dio?- Kagome observó con un poco de envidia la joya que adornaba la mano de su joven amiga- ¡Es hermoso!
-Aun no puedo creerlo... Por eso, eres la primera persona que lo sabe, ¿Te imaginas si después de ir a ver a su madre, se arrepiente? ¡Me moriría de la tristeza y de la vergüenza! No diré nada hasta que el señor Sesshomaru hable con la anciana Kaede...
-Yo no creo que él se arrepienta- la consoló Kagome sonriendo-: si dijo que se quiere casar contigo, entonces lo hará... más bien creo que fue a ver a su madre para informarle sobre su decisión y quizás, después, te lleve a conocerla.
-¡Solo quiero caerle bien a ella!- suspiró Rin- Sería terrible que yo no le guste y el señor Sesshomaru se encuentre en una posición difícil por mi causa.
-¡Ya te dije que no te preocupes por eso!- opinó Jaken acercándose- Te vas a casar con el amo bonito, no con su mamá: solo te tiene que importar que le gustes a él.
-¡El señor Jaken tiene razón!- añadió Kagome riendo- Y según lo que me dijiste, yo creo que le gustas bastante... de hecho, no me esperaba que él fuera tan romántico y tuviera su corazoncito...
Rin sonrió un instante antes de decidirse a preparar un regalo especial para la madre del amo Sesshomaru. Cuando era pequeña, le habían dicho que era de buena educación llevar regalos a la hora de conocer a alguien de manera formal, pero como ella no iría al palacio, pensaba enviar una cajita de madera con tres jabones con aroma a rosas y jazmín, junto a una pequeña nota a modo de presentación.
-El amo bonito dijo que te cuidara- murmuró Jaken recibiendo la cajita con el obsequio-, se va a enojar si sabe que te quedaste sola... ¡¿Quieres que me mate?!
-Dígale que si se hace de noche, me quedaré a dormir en casa de la señora Kagome mientras vuelve la anciana Kaede...Quiero que el señor Sesshomaru le lleve un regalo de mi parte a su mamá, sé que no me garantiza una aceptación de su parte, pero de verdad quiero intentar acercarme a ella... No espero que me invite a tomar el té, pero sí quiero que sepa lo mucho que quiero a su hijo y que solo quiero hacerle feliz...
-¡Si el amo bonito se enoja, será tu culpa!
-Vas a estar bien- señaló Rin empujando al diablillo para que se fuera y llegara a tiempo-, solo tiene que entregarle la caja al señor Sesshomaru y volver para que no lo regañe...Puede hacerlo, ¿verdad?
Jaken asintió. En el fondo, él sabía que la aldea era un lugar seguro y que nada le pasaría a la chica por quedarse sola un par de horas, por lo que partió a buscar a su amo antes de que se fuera hacia el Oeste. Comprendía las buenas intenciones de la muchacha, pero temía que las cosas no resultaran siguiendo las expectativas de Rin. La reacción de Irasue era impredecible y él sabía que la chica se conformaría con una respuesta fría o incluso fingida...
-¿Qué crees que va a pasar cuando Sesshomaru hable con la anciana Kaede?- preguntó Kagome mientras la ayudaba a preparar una cesta con las cosas que vendería en el festival.
-Haré un viaje con él y luego nos casaremos...
-Me refiero a Kohaku, ¿Crees que podrá comprenderlo? Le diré a Inuyasha que hable con él cuando ocurra...
-Tiene que hacerlo- indicó Rin mirando a Kagome a los ojos-, hablaré con él e intentaré explicarle cuando sea el momento... No quiero que se enfade conmigo ni con el señor Sesshomaru, pero sé que es muy posible que se sienta ofendido por mi culpa.
-No es tu culpa...- Kagome apretó una mano de la joven mientras la miraba con una sonrisa comprensiva- Rin, tu no puedes controlar las emociones que generas en los demás y no tienes que sentirte culpable por querer a alguien y ser correspondida... Eres joven, pero es normal que cuando estás viva, con tus decisiones rompas algunos corazones, el verdadero problema es cuando eres tan buena que priorizas los sentimientos de los demás y rompes tu propio corazón. Lo importante es que siempre logres sentirte contenta con tus decisiones y si tu romance con Sesshomaru, te hace feliz, entonces es la decisión correcta... sin embargo, debo decir que a mi me gustaría que te casaras un poco más grande, aunque me digas que eres una de las chicas solteras con más edad, para mi sigues siendo muy joven...
-Rin le envía esto, dice que es un regalo- Sesshomaru le ofreció la fina caja con los jabones a su madre, que la ignoró apenas dedicándole una breve mirada.
Sesshomaru optó por dejar el obsequio a los pies de su madre, había intuido que esa sería su reacción al ver la caja y pensó en no entregársela, pero no quería decepcionar a Rin, además había creído que quizás era una buena forma de introducir a su madre a la noticia del compromiso. Había llegado al palacio la noche del último día en que había visto a Rin y esperaba que aquella visita fuera breve para poder volver a pasear pronto con su prometida
-Dos visitas en tan poco tiempo...- comenzó Irasue, sintiendo la decepción en la boca de su estómago- no necesito que me digas a que vienes porque ya lo sé: vas a casarte con tu humana, ¿verdad?... No me sorprende: heredaste muchas cosas de tu padre e incluso sus peores defectos, pero tengo que reconocer que me decepciona un poco que no siguieras mi consejo. Si lo hubieras seguido, habrías podido cumplir muchos de tus sueños...
-Quiero que Rin sea mi primera y única reina, no puede ser de otra manera. Ella será para siempre mi única compañera...
Irasue suspiró un momento, antes de acercarse a su hijo para mirarle a los ojos. Podía ver en ellos la intensidad de su decisión y que esta vez, no lograría convencerle de cambiar de opinión.
-Creo que no haz aprendido nada sobre la historia de tu padre- susurró ella, atenta a cualquier reacción de Sesshomaru-, no puedes tenerlo todo: si quieres poder, tienes que renunciar al amor de tu humana; si quieres amor, entonces tienes que renunciar a tus títulos y al sueño de formar un imperio. Está bien que seas ambicioso, entre nosotros es una virtud, pero la vida nunca te va a dar todo lo que quieres.
-Se equivoca: yo voy a tener amor y poder en partes iguales.
-No, no será así...¿ves esa mesa?- Irasue señaló una mesa de madera sobre la que descansaban unos cuantos papeles- Si vas a quedarte con tu humana, haz oficial la renuncia a tus títulos y no haremos nada para impedir tu boda.
-¿Qué hará si no renuncio?
-No quieres saberlo, pero solo diré que hace mucho no pruebo la carne humana...- Irasue percibió la mirada en alerta de su hijo, el gruñido atrapado en su garganta y los colmillos listos para atacar. Ella sabía que él ya consideraba a la chica humana como suya, pero no esperaba que quisiera enfrentarla- ¿Qué ocurre? ¿Vas a atacarme? ¿Te enoja que la vea como una presa?
-¡No permitiré que toques a Rin!
Irasue observó los ojos teñidos de color rojo en Sesshomaru, antes de dedicarle una pequeña sonrisa, la que parecía fuera de lugar, ya que no solía adornar su rostro en muchas ocasiones.
-Tú tienes la decisión sobre eso... No tienes que decidir enseguida, puedes tomarte tu tiempo para considerar tus opciones, pero debes saber cuáles son las consecuencias de cada una de ellas.
Sesshomaru cerró sus ojos un momento y todo lo que vio fue el rostro sonriente de Rin. Sabía que ella era lo más valioso que tenía en su vida y que verla despertar a su lado, cada mañana, como aquel día, era todo lo que necesitaba para sentirse bien.
-Voy a renunciar- declaró acercándose a la mesa.
-Como desees...- Irasue le observó firmar, pensando que él estaba cometiendo un error que jamás se podría enmendar- Sesshomaru...
-Dígame...
-Como reina rechazo a tu chica humana- Irasue miró a su hijo a los ojos-, pero como tú madre... no diré que la acepto porque no es así, pero si te hace feliz... espero que su unión esté llena de gracia y prosperidad- Sesshomaru no pudo evitar mirarla sorprendido: como reina ella mataría a Rin, como madre, se puede decir que la aceptaba. Sin lugar a dudas, aquella era una situación muy extraña-... no te confundas: no significa que puedes traerla aquí para que me conozca ni que voy a asistir a su ceremonia... esto es lo más parecido a mi bendición, así que...solo... haz lo que quieras...
Irasue observó a su hijo retirarse tal como había llegado: no reflejaba ningún tipo de emoción en el rostro, pero ella presentía que en el fondo, él se sentía feliz y que no se arrepentía de haber renunciado a sus títulos.
Suspiró antes de abrir la caja aromática que le había enviado la humana por la que su hijo había renunciado a todo lo que por derecho le correspondía. Dentro encontró la causa del intenso aroma y una pequeña nota escrita a mano:
Hola,
Mi nombre es Rin,
soy la prometida de su hijo y quiero darle las gracias: sé que es algo extraño en una primera carta,
pero muchas gracias por devolverme la vida, gracias a eso he podido crecer muy sana y cumplir 17 años.
También muchas gracias por tener un hijo como el señor Sesshomaru. Él es muy dulce, amable y bueno.
Sé que probablemente considera que yo no soy muy adecuada para él, pero quiero que sepa que lo quiero mucho, que voy a poner todo mi corazón en cuidarle y que me esforzaré en hacerlo feliz hasta el último latido de mi corazón...
Irasue dejó aquel trozo de papel en la caja antes de dejar el obsequio a un lado. Sin lugar a dudas, la tal Rin no era lo que ella se había imaginado como compañera de su hijo...
Hola!Espero que estén bien n.n
Yo aquí esperando el capítulo nuevo de la serie jijijiji decir que a pesar de lo que nos muestren en ella, voy a terminar la historia n.nMuchas gracias por leer, de verdad que sí y bueno, sé que no he respondido los comentarios pero es porque he estado un poco ocupada uwu y solo vengo aqui cuando quiero actualizar: trataré de hacerlo el fin de semana n.n
Espero que tengamos un gran capítulo y un gran fin de semana n.n
Respuestas:
-Jaken: Hola! muchas gracias por leer y muchas gracias por creer que escribo lindo n.n tratare de mejorar un poco cada día. Muchas gracias por tu comentario!
-Guest: Muchas gracias por leer n.n Terminando esta historia, tratarè de estar por aqui de nuevo n.n así que muchas gracias por querer leer algo mas y por tu comentario :D
