Capitulo once

Sesshomaru observó el semblante inconsciente de Rin, al tiempo que los otros dos hombres escapaban, asustados, por la agresividad del demonio.

-Mi Rin... Mi princesa...- susurró Seshomaru acariciando la mejilla de la joven con el dorso de su mano- ¡Jaken!...

-Dígame, amo bonito.

-Cuida a Rin.

El demonio acomodó delicadamente a la joven sobre la hierba para luego seguir el rastro de quienes se habían atrevido a atacarla. Sesshomaru, en realidad no mató solo a los dos hombres que se habían escapado, sino que también a los que aún permanecían asaltando la aldea. Para él, todos eran igual de culpables del dolor infligido a su compañera. No necesitaba preguntar detalles para saber que Rin estaba en el bosque, huyendo del ataque de esos hombres sobre la aldea.

-¿Ya despertó?- preguntó una vez que regresó al lugar donde Jaken cuidaba de la joven.

-No, amo bonito- sollozó el diablillo acariciando la mejilla de la joven- ¡Es mi culpa! ¡Ella estaba a salvo pero vino a buscarme! ¡Si Rin se muere usted debe matarme, amo Sesshomaru!

-Deja las tonterías, Jaken...

-¡Es que es la verdad!- se explicó el diablillo llorando- Yo me alejé del grupo buscando unos dulces para Rin en el mercado, luego partió todo el asalto y fui a esconderme hasta que vi que la compañera humana de su hermano, guiaba a nuestra Rin al bosque, por lo que supuse que ella pronto estaría a salvo. Yo iba a correr hacia donde ella estaba, pero los bandidos me atraparon a medio camino, me quitaron mi báculo y me arrastraron hasta el bosque con ellos porque querían obligarme a que les enseñara a usar el báculo... ¡Yo jamás podría hacer algo así, amo bonito! Esa arma no es digna de humanos tontos como ellos y fue entonces cuando Rin apareció ¡Intentó salvarme y fue cuando ellos la atacaron!... ¡Yo le llamé, amo bonito! ¡Pero usted no venía! ¡Pensé que me había abandonado!

Sesshomaru acunó a Rin sobre la estola para que descansara apoyada en su hombro. Iba a esperar a que en algún momento ella despertara, estaba seguro de que Rin iba a despertar porque su corazón seguía latiendo, su piel aún era cálida y su respiración, aunque era débil, todavía era una constante.

-Rin, sé que estás cansada- murmuró el demonio acariciando la mejilla de la joven-, pero tienes que hacer un intento y despertar... ¡Tú eres mía, mía Rin y no puedes morirte si yo no quiero! ¡tienes prohibido morir, Rin! Así que vas a tener que despertar, ¿está claro?

Sin embargo, la joven no parecía querer moverse ni mucho menos abrir los ojos. Rin estaba profundamente dormida y ajena a todo lo que sucedía a su alrededor. Ella realmente no podía oírle, por lo que tampoco podía obedecer sus órdenes ni aunque lo deseara.

Rin estaba en medio de lo que parecía ser un sueño o un trance a la muerte. Sentía que de alguna forma había abandonado a su cuerpo y estaba viajando hacia una dimensión nueva, lejana y desconocida.

De pronto, la chica se encontró en una aldea que conocía muy bien, en aquel lugar el tiempo no había pasado y, a medida que avanzaba vio a una mujer trabajando en un jardín, cultivando rosas y camelias.

-Mamá...

Rin sintió sus ojos llenarse de lágrimas cuando la mujer alzó su rostro y la miró con una sonrisa tan cálida, que sintió un nudo formarse en su garganta. Su madre seguía siendo tal y como la recordaba.

-¡Rin, por fin llegas!- la joven corrió a abrazar a su madre sintiendo las lágrimas correr por sus mejillas- ¡Te estaba esperando, cariño!

-¿Me estabas esperando? ¿A mí?

-¡Por supuesto que sí!- la mujer le entregó una rosa de color blanco antes de acariciar el rostro de su hija con ternura- Mi adorable Rin se ha vuelto tan bonita como las rosas ¡Eres hermosa, hija!

-Mamá... mamá yo... lo siento, por tardar tanto- susurró ella, apoyando su cabeza en el regazo de su madre para que acariciara su cabello-, ahora sé que podré irme con usted...

-¡¿De qué estás hablando?!- su madre río un momento con aquella risa que se parecía tanto a la suya- ¡Tú te tienes que casar, Rin! Tu prometido te está esperando, ¿Crees que le gusten las camelias? Tal vez debas darle algunas...

-¿Mi prometido?- Rin alzó su cabeza para mirar a su madre confundida- ¡¿Usted conoce al señor Sesshomaru?!

-Pero si por eso te estaba esperando... ¡El amor te tiene poco alerta, muchacha!.. - la madre de Rin acarició un poco la mejilla de su hija, mirándola a los ojos- Rin, tu familia piensa que está bien: puedes casarte con él y ser feliz a su lado si eso es lo que quieres. No nos sentiríamos tan bien si no supiéramos lo mucho que él te quiere, lo mucho que te respeta...

-¿No les importa que no sea humano?

-No. Rin, eso es lo que menos me interesa... estoy feliz porque mi niña ha encontrado a alguien digno de ella y quiero darte mi bendición: espero que seas realmente dichosa, que su vida juntos se llene de sentimientos hermosos y de calidez siempre y que cuando volvamos a vernos te sientas realmente orgullosa, de la vida que formaste a su lado... dile a tu prometido que lo aceptamos de todo corazón y que esperamos que siga siendo bueno contigo, que te cuide y sepa ver la chica asombrosa que se convertirá en su esposa...


Sesshomaru decidió limpiar un poco a Rin con un trozo de tela humedecido en agua. La cara de la muchacha tenía un poco de tierra y podía sentir el aroma de su sangre mezclada con hojas, ramas y la sangre de otros.

Limpió primero las mejillas de la joven, con delicadeza, viendo sus facciones tiernas y acariciando sus labios de color rosado un momento.

Estaba desatando el obi de la joven, pero se detuvo pensando que aquello no estaba bien. Nunca había visto a la joven Rin desnuda y, aunque su intención era inocente, se dijo que no quería recorrer su cuerpo de aquella forma. La chica podría sentirse incómoda y, prefería que en caso de que ella quisiese mostrarse desnuda ante él, lo hiciese voluntariamente y no en un estado de sueño profundo.

Sesshomaru, simplemente la dejó dormir entre sus brazos, concentrado en que su respiración fuera constante y sintiendo los latidos suaves de su corazón. Le preocupaba que Rin no fuera a despertar, que su vida se hubiese terminado en aquel instante, a pesar de que él había acudido inmediatamente en cuanto ella pronunció su nombre.

La noche transcurrió de aquella forma, con Sesshomaru atento a cualquier posible señal que fuera a indicar que la joven iba a despertar. Sin embargo, aquello solo sucedió horas después: Rin comenzó a sentir su cuerpo pesado y adolorido, también como alguien acariciaba suavemente su mejilla. Ella quería seguir conversando con su mamá,pero también quería vivir con todas sus fuerzas la joven frunció ligeramente el ceño antes de abrir los ojos de golpe para encontrarse con la mirada dorada del demonio que la sostenía entre sus brazos.

-¡Rin!- exclamó Jaken acercándose a la joven con una sonrisa y la emoción en sus ojos- ¡Estás viva!

-¡Señor Jaken, usted también está bien!- la chica se levantó sintiéndose realmente aliviada- Cuando no lo vi con Kohaku, pensé que usted estaba en peligro y solo supe que tenía que volver a ayudarle.

-Rin, hiciste algo muy tonto- indicó Sesshomaru observando a la joven para determinar si se encontraba o no herida- ¡No quiero que vuelvas a poner tu vida en riesgo de esta forma otra vez! Tu...¡tú eres mía, Rin!- el demonio sujetó a Rin de su muñeca para mirarla a los ojos- He decidido que eres mía y que no vas a morir sin mi permiso...

Rin solo suspiró antes de acariciar a Sesshomaru en su mejilla. Se dijo que probablemente aquello iba a ser lo más parecido que tendría, a su lado, a un reconocimiento de estar enamorado de ella, pero no le importaba: sabía que las palabras no alcanzaban a englobar la magnitud del sentimiento que ambos compartían y prefería recibir los gestos o atenciones que Sesshomaru le prodigaba las veces que se encontraban juntos.

La chica se acercó al demonio para besarle suavemente en los labios. No le importaba el jadeo lleno de sorpresa emitido por el señor Jaken, ni tampoco el calor que comenzó a sentir en cada célula de su cuerpo cuando sintió que Sesshomaru la rodeó con su brazo por la cintura para sentirla un poco mas cerca.

-¡¿Qué están haciendo?!- preguntó Jaken completamente intrigado y abriendo los ojos como platos- ¡Si se van a aparear, recuerden que yo estoy aquí! ¡Tampoco pueden hacerlo hasta que estén casados! O eso escuché cuando pregunté en la aldea...

Ambos se separaron en cuanto el diablillo pronunció aquellas palabras. La joven sintió su cara arder y las mariposas en su estómago hacer una fiesta en su estómago. Sin lugar a dudas, estaba olvidando cada una de las lecciones de decoro que la anciana Kaede tantas veces le había obligado a transcribir hasta altas horas de la noche, mas Rin se sentía tan enamorada, que no tenía tiempo de sentirse pudorosa: ella quería disfrutar de las demostraciones físicas de afecto y en aquel momento, se sentía tan contenta de estar viva que no le importaba que alguien la estuviese mirando.

-¡Rin!- continuó Jaken tomando a la chica de la mano para alejarla de su amo- ¡¿Qué estás haciendo con el amo Sesshomaru?! ¡Te haz vuelto una chica bastante atrevida! ¡No puedes hacer eso con el amo bonito delante de alguien! ¡Estás corrompiendo al amo Sesshomaru con tus costumbres humanas extrañas!

-Como se nota que nunca besó a nadie...- murmuró Rin por lo bajo cruzando sus brazos sobre el pecho- ¡Tan malo! Como si los labios del señor Sesshomaru no hubiesen participado...

-Jaken, ve a buscar el desayuno para Rin- el diablillo parpadeó ante la orden de su amo, no era tonto y sabía que en el fondo se estaban buscando excusas para deshacerse de él. Definitivamente, el verse excluido era la peor parte de aquel compromiso...- Estoy seguro de que tiene hambre y quiere pescado.

-Pero ¿Ella no debería ir conmigo?

-Señor Jaken, lo menos que me merezco después de salvarle la vida es que me traiga desayuno...¡Me esforcé mucho por usted!

-Vale, vale... que ya voy... ¡Estoy seguro que cazaré el pescado más grande de todos!

A medida que el señor Jaken se alejaba, Rin no pudo evitar reír un momento.

-¿Por qué le dijo que fuera por pescado?- preguntó Rin al cabo de un instante- Ni siquiera sé realmente si quiero comer eso...

-Es que el río se encuentra bastante lejos- respondió simplemente el demonio- y así no podrá molestarnos.

-¡Hay que intentar no excluirlo tanto en el futuro! Aunque me alegra que buscara una excusa para estar a solas...- la chica tomó de la mano a su prometido con la idea de comenzar un a dar un paseo. Se encontraban cerca de la aldea que había sido destruida e intentaron alejarse un poco del ruido que emitían algunas personas que seguian escondidas en el bosque- Me gustarìa hablar con usted...

-¿Sobre qué quieres hablar?

-Es que mientras dormía, vi a mi mamá- explicó Rin con una sonrisa-, no le había visto antes, las otras veces en que me morí, pero supongo que es porque ahora ella quería decirme algo importante...

-¿Pudiste hablar con ella?- preguntó Sesshomaru, a lo que la joven asintió- ¿Puedo saber de qué hablaron o fue una conversación privada?

-¡Fue una conversación muy bonita!- Rin sonrió sintiendo sus ojos brillantes por las lágrimas- Ella... dijo que se sentía feliz por nuestro matrimonio y me dio su bendición. ¡Dijo que se sentía feliz porque había encontrado a alguien que me quiere tanto, como usted! Fue... realmente muy bonito volver a verla y saber que se siente feliz por mí.

-Me alegra que pudieras verla, sé que la haz extrañado mucho y... es bueno que la vieras aunque sea a través de un sueño.

-¡A mí me hace feliz saber que nuestro matrimonio va a contar con muchas bendiciones!- la chica entrelazó sus dedos con los de Sesshomaru a medida que sonreía- Yo creo que en el fondo es porque es una unión creada por el destino... ¿Usted cree que nuestro destino siempre fue estar juntos? ¡Yo creo que sí! Porque gracias a usted mi vida se siente muy cálida y me hace sentir como la princesa de alguna leyenda antigua...

-Rin, yo... creo que nuestras decisiones y no el destino, son lo que nos llevaron a compartir algún tipo de sentimiento...- Sesshomaru acarició un momento el cuello de la chica, provocando en ella un cosquilleo agradable. En su piel se podían ver las marcas del maltrato sufrido horas antes-, ¿Qué habría pasado si el día que nos conocimos tú hubieras decidido ir a otro lugar o si yo no hubiese decidido enfrentar a Inuyasha antes de llegar al bosque cercano a tu aldea? Todas nuestras decisiones nos han llevado a elegirnos como pareja, aunque no seamos plenamente conscientes de ellas.

-Destino o decisión, me siento feliz de ser su prometida, de unir mi vida a la suya, aunque sea por un breve instante...

Rin miró a los ojos a Sesshomaru antes de besarle en los labios. Su mano derecha seguía entrelazada con la del demonio y su otra mano acariciaba distraídamente su cuello. Podía sentir su corazón latir descontrolado dentro de su pecho y los labios de su prometido eran suaves, dulces mientras poco a poco comenzaba a sentir calor en su interior.

Para Sesshomaru probar los labios de Rin seguía siendo como recibir un poco de magia. La mano que no sujetaba la de ella, se enredó en el cabello oscuro de la joven y pronto sintió la necesidad de estrecharla contra él. Podía sentir a Rin temblar contra su cuerpo, pero desconocía si aquello era producto del placer o de algún tipo de miedo, por lo que decidió alejarse un poco para dejarla respirar un momento.

-Señor Sesshomaru, ¿Dónde aprendió a besar así?- aún se encontraban muy cerca, por lo que Rin podía sentir el aliento del demonio sobre sus mejillas.

-¿No te gusta? Yo pensé que tenía una buena maestra...

-Espero que hable de mí- Rin le miró a los ojos fingiendo estar enfadada, en un gesto que al demonio le pareció muy adorable- ¡No voy a tolerar que usted practique con alguien más!

-Solo quiero hacerlo contigo... No estoy practicando con nadie más.

-¡Muy bien!- Rin sonrió conforme con la respuesta- ¿Me besa otra vez, por favor?

La chica cerró sus ojos y alzó un poco su cabeza con la esperanza de recibir pronto su beso. Sin embargo, Sesshomaru colocó su mano en la cintura de Rin para acariciar, lentamente, con su nariz el cuello de la muchacha. Ella no pudo evitar suspirar en cuanto sintió los labios de él presionar suavemente sobre su piel.

Rin tuvo que apoyar su espalda contra el tronco de un árbol a medida que los besos de Sesshomaru iniciaban un camino descendente a través de su cuello. Ella aún mantenía sus ojos cerrados, pero era consciente de las manos del demonio presionando sobre su espalda y lo agradable que era ser tocada, por primera vez, de aquella forma.

- El aroma y el sabor de tu piel son muy agradables...- murmuró Sesshomaru intentando contenerse para no dejarse llevar por el intenso deseo que sentía- Rin...si quieres que me detenga tiene que ser ahora, no creo que pueda hacerlo después...

-Yo...confío en usted, mi señor- Rin abrió los ojos para que su compañero viera la auténtica determinación que ella estaba tomando en aquel momento-... no quiero que se detenga. Esto es... un instante precioso...

-Rin, yo...prometo que intentaré ser delicado contigo... yo, no sé bien cómo se hace esto, pero...

-Está bien, aprenderemos juntos. Yo... sé que no planea hacerme daño y sé que será agradable, porque es con usted...

Rin dejó que Sesshomaru la tomara en brazos mientras la besaba, deleitándose con el sabor suave de sus labios, mientras ella colocaba sus brazos en torno a su cuello. Finalmente se sentaron a la sombra de un árbol de cerezo, ella se había acomodado sobre el regazo del demonio, lugar en el que sintió el calor de su interior aumentar considerablemente.

A pesar de que sus besos ya distaban mucho de ser un inocente toque en sus labios, Sesshomaru sentía la ternura de Rin en cada beso correspondido, en cada caricia que la joven proporcionaba a sus mejillas y a su cuello y en cada suspiro cargado de deseo. El demonio desataba su obi a medida que la joven besaba suavemente su cuello, él actuaba guiado solamente por el instinto, un poco consciente de que pronto se haría adicto a tocar a Rin de aquella manera.

Sesshomaru sabía que jamás nadie le había querido tanto, nadie le miraba dulcemente, como Rin lo hacía y nadie nunca le tocaba con tanto cariño y paciencia. Sin lugar a dudas, toda ella estaba llena de ternura y emociones nuevas, algo que sólo podía definir como magia. Rin era, absolutamente, magia en estado puro y por este instante a su lado, se dijo que podría renunciar a todos los títulos del mundo sin siquiera sentir un ápice de remordimiento.

El demonio fue deslizando poco a poco la tela bajo los hombros de la muchacha. Quería apreciar la belleza del cuerpo desnudo de la joven, pero quería hacerlo lentamente, sin prisas, ya que le preocupaba que el momento fuera igual de placentero para Rin.

La risa de Rin llenó aquel espacio en el bosque cuando Sesshomaru besó su cuello, sus hombros y se detuvo en su clavícula. La joven esperaba que continuara bajando, lo deseaba, pero de pronto el demonio se detuvo en sus caricias y se alejó un poco antes de que ella pudiera sentir la voz de alguien familiar.

-¡Rin!

Era Kohaku.

Sesshomaru rápidamente reacomodó el kimono sobre los hombros de la joven y la ayudó a atar su obi, mientras, al observar su semblante, podía decir que ella se sentía profundamente avergonzada porque les hubiesen descubierto.

La joven y su amante se pusieron de pie y, aunque Sesshomaru estaba intentando ponerse frente a Rin para protegerla, ella insistió en ponerse frente al demonio, al ver cómo Kohaku sujetaba el arma filosa que siempre llevaba en su cadera.

-¡¿Es esto lo que haces en el bosque, Rin?!- gritó el joven exterminador, preso de una profunda rabia.

-No deberías estar aquí...- susurró la joven al borde de las lágrimas.

-¡En la noche te fuiste corriendo!- le gritó- Pensé que te había sucedido algo porque no regresabas y lo único que sucede es que caes en los juegos de él.

-¡No he caído en los juegos de nadie, Kohaku! ¡Lo que haz visto ha sucedido porque yo quería!

-Rin, ¿No lo entiendes?- Kohaku le dedicó una mirada a Sesshomaru con todo el desprecio del que era capaz- ¡Es un demonio! ¡No te quiere realmente! ¡Lo único que busca de ti es mancillar tu inocencia y luego dejarte con tu honor destruido y el dolor de un corazón roto!

-El señor Sesshomaru y yo nos vamos a casar- explicó Rin notando el dolor en el semblante de su amigo-, además mi pureza o la falta de ella no hiere el honor de ninguna familia y si yo deseo entregarme a él antes de la boda, es algo sobre lo que no tienes ningún derecho a opinar.

-¡Esa es la excusa que usó para convencerte! ¡Es evidente que no se va a casar contigo!

-Kohaku, no hables de lo que no sabes- Sesshomaru tomó la mano de Rin en la que ella portaba el anillo- ¿Ves su anillo? Era de mi padre, es el símbolo de que es mi compañera y que nos vamos a casar... si le dije a Rin que iba a haber matrimonio, así será: bien sabes que no suelo incumplir a mi palabra.

-¿Por qué él, Rin? ¡¿Tienes una idea de lo difícil que va a ser tu vida con él?!

-¡No lo sé!- la joven se sentía muy triste, ya que aquel momento no se asemejaba a la idea de contar la verdad que tenía en su mente- Yo... juro que intenté cambiar la dirección de mis sentimientos, ¡pero no pude! Es verdad que cuando supe que el señor Sesshomaru me correspondía, sentí que era un sueño ¡y me volví aún más loca por él!

-¡Pero no respetó tu inocencia, Rin!- exclamó Kohaku ahora sujetando su cuchillo- ¡Yo voy a defender tu honor!

-¡Pero si nos vamos a casar!- las lágrimas se deslizaban por las mejillas de la joven- Además el señor Sesshomaru no tiene la culpa ¡yo le besé primero! ¡yo lo busqué primero! y ¡yo le pedí que me hiciera suya! ¡Él siempre ha sido muy respetuoso conmigo y no merece que lo trates así!

-Rin, quédate detrás de mi- Sesshomaru intentó colocar a la joven a su espalda, pero ella insistía en quedarse frente a él, por lo que el demonio optó por protegerla colocando su estola delante de ella, al tiempo que, sujetaba los hombros de la chica con sus manos. Sabía que si Kohaku intentaba atacar, sería lo suficientemente rápido para empujar a Rin y defender su vida.

-¡No!- exclamó Rin frunciendo el ceño y mirando a Kohaku con toda la determinación de la que era capaz al tiempo que el joven seguía sujetando uno de sus cuchillos- ¡Kohaku, si quieres hacerle daño al señor Sesshomaru, tendrás que matarme primero! Después de todo, la única culpable de tu sufrimiento soy yo...


Hola! espero que tengan una semana increíble n.n y que también se encuentren bien de salud y todo n.n

Les comento que tengo una idea para una siguiente historia, pero aun está muy en la nada asi que cuando la publique sabrán mas o menos de que va n.n

Les agradezco mucho por leer y por el apoyo que ha tenido esta historia n.n de verdad mil gracias! :D

Les mando un abrazo gigante n.n y nos leemos durante la semana :D

Respuesta a review:

- Naudy: Hola! Espero que estes bien n.n te agradezco mucho por leer y me alegra que te agrade la historia :D mil gracias por comentar n.n