Capítulo final: Un día de playa
Jaken permanecía sentado frente a la anciana Kaede. Le habían servido un poco de té con dulces de arroz y, la verdad es que se sentía bastante conforme con aquel recibimiento. Rin no estaba, ya que había decidido pasar su última noche antes del viaje, junto a Kagome y Sango, en lo que habían denominado una noche exclusivamente femenina.
-Entonces, ¿el viaje es para ver el mar?
-Es la idea- señaló Jaken bebiendo de su taza-, Rin dijo que quería ver la playa hace un tiempo...
-¿Crees que sea un viaje seguro?
-¡Es muy seguro!- Jaken cerró los ojos convencido- Fui yo mismo con el amo Sesshomaru a la playa que planea visitar con Rin y nos deshicimos de todos los monstruos marinos que habitaban el lugar, incluso puse una barrera para proteger parte del bosque que queda cerca de la playa... No hay lugar en el mundo que sea más seguro que ese.
-No me refiero a eso...- murmuró la anciana Kaede contemplando como el diablillo la miraba con atención- me refiero a que ¿estarás con ellos en todo momento, verdad?
-¡Claro que sí! Yo nunca me separo de mi amo, a menos que sea estrictamente necesario.
-Esa es la cuestión... por decirlo así, Rin es totalmente inocente en muchos aspectos, parece ser bastante salvaje y descuidada, pero en el fondo sigue teniendo un corazón muy puro: hay muchas cosas que está experimentando por primera vez y... hay ciertas cosas que creo que es mejor para ella experimentar una vez que se encuentre casada...
-Si está hablando del apareamiento, el amo bonito tampoco lo ha hecho nunca- confesó Jaken en voz muy baja por temor a que alguien más estuviese escuchando-, pero no hay que preocuparse por eso ¡Porque de seguro es muy bueno! ¡Él es bueno en todo lo que hace! y Rin tendrá sus cachorros cuando menos lo espere, ya lo verá...
-Bueno...- la anciana Kaede parpadeó un segundo- pues creo que todo eso estaría bien si ocurre después de la boda: no quiero adelantar la boda solo porque los novios no pudieron esperar...
-¡No se preocupe!- Jaken infló su pecho lleno de orgullo- ¡Yo devolveré a Rin lo más intacta posible!
La anciana Kaede suspiró, sin saber si podía confiar en la determinación de un diablito tan pequeño y con tan poca autoridad como Jaken.
A esa hora, en casa de Kagome, Rin prestaba atención a las instrucciones de la dueña de casa y de su mejor amiga, con los ojos muy abiertos mientras escuchaba sus historias.
-Entonces, Rin - Sango miró a la joven de reojo y sonriendo con un poco de intención- ¿Cuál es tu verdadero objetivo de querer ir a la playa con Sesshomaru?
-Yo quería ver el mar hace tiempo- confesó la joven sonriendo-, por lo que me pareció muy buena idea ir con él ¡además el atardecer siempre es un momento muy romántico!
-¿Solo van a ver el mar?
-Bueno... el señor Sesshomaru dijo que también quería mostrarme otras cosas...
-¿Cosas? ¿En plural?- preguntó Sango antes de reír un momento- ¡Eso significa que midió!
-¿Qué es lo que midió?
-¡Sango, no seas mala!- exclamó Kagome riendo- Rin aún no entiende del todo esas bromas, pero ella ya sabe mucho sobre el tema... Me preocupé de hablarle en cuanto supe que habían chicas que se casaban y ni siquiera sabían qué hacer en la noche de bodas... Nuestra Rin sabe todo lo que tiene que saber del tema, además creció con Miroku y tú como vecinos...
-Yo solamente estoy preparando a Rin para su primer encuentro con la serpiente de un solo ojo- se defendió Sango cruzando los brazos sobre el pecho-: Rin, tu solo olvida todos los libros de decoro y virtud de la anciana Kaede, la verdad es que no sirven para lo que tú vas a hacer y es mejor dejar que las cosas fluyan... Es todo muy instintivo , así que yo creo que estarás bien.
-¡No lo sé!- exclamó Rin cubriendo sus mejillas con sus manos- Yo creo que voy a ser un total fracaso en esto...
-Es normal que pienses eso y quizás al principio sea así- murmuró Kagome mirándola con una sonrisa- ¡Pero la práctica hace al maestro! Ya verás que después de que encuentres lo que te gusta, lo que les gusta a ambos, será una buena experiencia y eso no será una preocupación.
Rin asintió. En realidad, ella estaba convencida de que todo iba a estar bien, después de todo, casi lo hicieron en el bosque y todo se había dado de forma muy natural, por lo que si lograban estar solos en medio de una playa desierta, no había forma de que aquel momento no fuera perfecto... aunque era una posibilidad y se sentía muy emocionada por eso, tampoco le preocupaba que no sucediera nada, después de todo, podían conversar, hacer poemas o cantar canciones nuevas ¡Ella siempre encontraba la forma de entretenerse!
-¡Riiiiiin! ¡Oye Riiiiiiiin!- temprano en la mañana sintió la voz del señor Jaken llamándola fuera de la casa en la que había dormido- ¡Riiiiiiiiiiiin! ¡Ya tenemos que irnos, Rin!
-¡Ya voy!- la verdad es que ella había dormido bastante poco debido a la emoción de, por fin, realizar un viaje tan esperado, pero aún tenía suficiente energía al menos para estar despierta un par de horas.
-Bueno, Rin- murmuró Kagome con una sonrisa mientras la acompañaba a la puerta-, espero que te vaya muy bien en tu viaje y que te diviertas mucho.
-¡Sí! ¡Gracias!
-Solo diviértete- añadió Sango antes de darle un abrazo-, ¡todo va a salir bien!
La joven también se despidió de la anciana Kaede, quien la esperaba junto a Jaken.
-Sé buena, Rin- le aconsejó acariciando un momento su mejilla-. Ten cuidado, no te pongas en peligro y no hagas nada que yo no haría...
-¡Me portaré muy bien! - replicó ella sonriente- Comeré todas mis comidas, dormiré bien y no me meteré a nadar muy profundo.
-Bien... te empaqué algunos libros en caso de que te sientas aburrida. Siempre es relajante leer en la playa...
-¡Sì!
Rin colocó su equipaje en Ah-Un, quien parecía realmente feliz de verla, ya que permitió que acariciara suavemente sus dos cabezas.
-¡Ah-Un, nos vamos de viaje! ¿Te gustan las playas? ¡Espero que sí!... Señor Jaken, ¿El señor Sesshomaru dónde está?
-Dijo que iba a esperarnos en la playa, además ya sabes como es y lo poco que tolera a los humanos... ¡Realmente con mucha suerte, se va a casar contigo, Rin!
Rin sonrió antes de trepar al lomo de Ah-Un y dejar que el señor Jaken sujetara sus riendas. Definitivamente, era una chica muy afortunada. A pesar de que comenzaba a sentir un poco de sueño, decidió mantenerse con sus ojos muy abiertos, atenta al paisaje por el cual volaban.
-Señor Jaken, ¿usted cree que el señor Sesshomaru está enamorado de mí?- preguntó Rin después de un momento de silencio- Yo creo que sí, pero aunque no dice ni una sola palabra, sí me lo demuestra... ¡por ejemplo, anoche leí todos los poemas que hicimos juntos! Y desde hace algún tiempo, todos eran de amor... Él dijo que intentaba expresar una emoción desconocida a través de la poesía y yo creo que desde hace un tiempo, esa emoción era amor...
-También renunció a sus títulos para poder casarse contigo y se ganó nuevos enemigos por ello- puntualizó Jaken-, incluso pidió el anillo que le correspondía por herencia para entregar a su compañera, antes de saber que te querías aparear con él... ¡Sí que eres afortunada, Rin! ¡El amo bonito te quiere mucho! Yo también creo que está enamorado de ti: si no fuera así, no se casaría contigo...
-Yo... espero que algún día me lo diga- confesó Rin-, que no se lo guarde para siempre...aunque sé que las palabras no son tan importantes para nosotros, ¡sería muy dulce que me lo dijera!
La joven se recostó un momento de espaldas sobre el lomo de Ah-Un para contemplar las formas de las nubes. El viaje estaba resultando ser bastante largo y ya comenzaba a sentirse un poco aburrida. Disfrutaba hablar con Jaken, pero ya habían conversado bastante de los últimos acontecimientos y, aunque el diablillo parecía entretenido en narrar las espectaculares hazañas del amo Sesshomaru, Rin ya se las sabía casi de memoria y solamente cerró los ojos un momento para descansar mientras le escuchaba.
No se dio cuenta en qué momento se había quedado dormida, hasta que escuchó el ruido familiar de las olas del mar y, una brisa de aire salado llegó hasta su rostro.
-¡Ya estamos por llegar!- exclamó Rin contenta e incorporándose para apreciar de mejor manera el paisaje a medida que sobrevolaban un bosque de pinos- ¡Puedo escuchar el ruido del mar!
-Así es...- coincidió Jaken mirando de reojo la emoción de la joven- ¡Y mira! Ahí está el amo Sesshomaru...
Rin siguió con su mirada la dirección que Jaken indicaba y, efectivamente, contempló al demonio de pie junto a lo que parecía ser un acantilado. El dragón se detuvo a un lado de Sesshomaru y la joven bajó de un salto, sonriendo al ver a su prometido y satisfecha de haber conseguido el ansiado viaje a la playa.
-¡Hola!- exclamó Rin sujetando la mano de Sesshomaru- ¡¿Me ha extrañado mucho?! ¡Espero que sí!
-Mi madre te envía un regalo- murmuró Sesshomaru extendiendo una caja cubierta con cintas rojas-, son semillas de distintos tipos de flores- Rin tomó la caja mirando a su prometido realmente consternada-... Yo... abrí antes la caja y es segura para ti...
Rin asintió comprendiendo que su prometido había hecho aquello con el objetivo de protegerla. Jaken ya le había indicado que Sesshomaru se había ganado enemigos nuevos y también ella habría sospechado de una caja enviada a nombre de Irasue. No obstante, si su novio decía que era segura, ella confiaba en él y en sus habilidades. No pudo evitar sonreír al ver las semillas organizadas por su nombre en los diversos compartimientos de la caja, junto con una pequeña nota.
-"Ten una buena vida, saludos cordiales"...- Rin leyó la nota con una sonrisa- ¡No puedo creerlo! ¡¿Saludos cordiales?! ¡Es mejor de lo que me esperaba! ¡Estoy segura que de aquí a 60 años me va a invitar a tomar el té!... ¡Pero enviar un regalo tan lindo con una nota preciosa! Señor Sesshomaru, su madre también es muy amable, espero poder darle las gracias o que usted le dé las gracias de mi parte pronto...
Rin le entregó la caja con su obsequio a Jaken para acercarse y besar a Sesshomaru suavemente en los labios. El demonio correspondió a su beso, deleitándose con el aroma y el sabor de la boca de la joven, no obstante, aquel beso no duró el tiempo que a ambos les habría gustado, porque Jaken comenzó a jalar la falda de la yukata rosa de la joven.
-¡Suficiente Rin!- exclamó el diablillo- ¡Ya se saludaron lo suficiente! ¡Así ya está bien!... Los humanos y sus muestras de afecto tan raras... ¡Ya te he dicho que no debes hacer esas cosas! ¡Estás perturbando la mente del pobre Ah-Un!
-¡Pero es tan agradable hacerlo!- se quejó Rin frunciendo un momento el ceño- Además el señor Sesshomaru besa muy bien... ¡Podría besarle todo el día!
Jaken frunció el ceño, sin lugar a dudas el encargo de la anciana Kaede iba a ser muy difícil de cumplir... sobre todo, si su amo le miraba de aquella forma tan amenazante y parecía tan poco dispuesto a cooperar. El diablillo no quería morir, pero intuía que de seguir así, pronto el amo Sesshomaru le haría algo por su impertinencia.
-¡Señor Sesshomaru, este lugar es increíble!- Rin tomó de la mano a su prometido, mientras apreciaba la vista desde el acantilado: podía ver las olas golpear las rocas apaciblemente, el mar extenderse hacia el infinito y un camino que llevaba a una pequeña playa de arena blanca- ¡Quiero bajar a la playa a mirar el mar más de cerca!
Sin esperar, Rin comenzó a bajar por el estrecho camino rodeado de árboles. Pocos segundos después, sus acompañantes comenzaron a seguirla. Sin embargo, la chica resbaló en el empinado camino y cayó sentada, deslizándose, finalmente, sobre la arena.
-¡Se mata!- exclamó Jaken tapando sus ojos con las manos para no ver la caída.
Sesshomaru se dió prisa para atrapar a Rin antes de que terminara de caer. La chica no dejaba de reír mientras el demonio la ayudaba a ponerse de pie.
-Rin, sería agradable que llegaras con vida a la boda...
-¡No se preocupe!- la chica besó la mejilla de su novio con una sonrisa- ¡Fue una caída muy divertida!... No debe preocuparse tanto por mí... yo estoy bien...
Sesshomaru solo la miró. La chica parecía lucir saludable y feliz, pero para él era inevitable no preocuparse por ella: sabía que los humanos eran criaturas frágiles, pero era consciente de que, aunque Rin era delicada, su espíritu era libre y decidido, por lo que ella se aventuraba en todo lo que le pareciera novedoso e interesante.
-Me preocupa que alguien intente hacerte daño- Sesshomaru la miró a los ojos un momento-, sé que no puedo estar cerca de ti en todo momento y me preocupa mucho que traten de hacerte sufrir por llegar hasta mí.
-Aprenderé a defenderme- sentenció Rin-, quiero decir, ya defendí al señor Jaken y pude defenderlo a usted... si usted me enseña, pronto podré cuidarme un poco y no se sentirá tan preocupado por mi...
-Está bien... me parece una buena idea...
Rin sonrió complacida. Aquel día era uno de los mejores de su vida y sentía que su vida se llenaría de momentos felices como ese.
Sesshomaru observaba a Rin: ella jugaba con las olas del mar a medida que paseaba con él a su lado y su risa era un sonido maravilloso. Sin lugar a dudas, el día prometía ser una jornada agradable.
-¿Me acompaña a buscar conchas de mar?- preguntó Rin tomando su mano para guiarle al sector más rocoso de aquella playa- ¡Quiero poder llevarme un recuerdo!
Iniciaron la búsqueda de conchas marinas, al tiempo que él ayudaba a la joven a caminar por entre las rocas, cuidando sus pasos para evitar alguna caída. Finalmente, Rin llevaba en sus manos algunas conchas grandes de caracol y una de estrella de mar, la que decidió entregar a su prometido.
La joven se sentó en una de las rocas para apoyar su cabeza en el hombro de Sesshomaru. Ella acariciaba distraídamente su mano, mientras él se recreaba en el aroma suave de su cabello... sin lugar a dudas, era agradable estar, por fin, a solas con Rin...
-¡Riiiiiin!- el señor Jaken interrumpió aquel momento intentando trepar, torpemente, por una roca- ¡Oye Rin! ¡Vamos a pescar!
-¿A pescar?- la joven incorporó su cabeza un momento- Pero si traje comida de casa...
-¡Es mucho más divertido pescar en el mar!- Jaken tomó a la joven de su mano para obligarla a ponerse de pie- Además, quiero comer pescado para cenar y debes acompañarme.
Jaken se dió prisa para empujar a la joven hacia un viejo bote, pequeño y de madera. Estaba convencido de que una tarde de pesca, lograría causar en la joven el suficiente sueño como para que ella solo se dedicara a dormir por la noche y ni siquiera pensara en hacer algo más con su amo... Jaken se dijo que realmente era un genio...
Sesshomaru, por su parte, pensaba que definitivamente había sido una pésima idea incluir a Jaken en el viaje. Su sirviente más que prestar alguna utilidad, estaba resultando bastante molesto y se dijo que quizás, podría enviarle a hacer alguna labor inútil al bosque o en alguna aldea lejana. Se había convencido de que para la próxima vez, lo enviaría a un bosque en el extremo opuesto para que no volviera a robarle la atención de Rin.
-Señor Jaken, ¿Usted está seguro de que podemos navegar en el mar con algo tan pequeño?
-¡Claro que sí!- el diablillo la miró sintiéndose orgulloso- ¡Como se nota que solo haz navegado en ríos! Ya vas a ver que soy un experto navegante, ¡te van a sorprender mis habilidades!
-Vale... voy a buscar mi sombrilla...
La joven se alejó corriendo hacia donde estaba Ah-Un cuidando el equipaje, agarró su sombrilla y regresó hacia el bote de Jaken.
A medida que avanzaban por el mar, Rin tuvo que dejar su sombrilla de lado, ya que el diablillo no era tan fuerte como para remar y a medio camino, fue ella la que terminó remando y guiando el bote en la dirección señalada por Jaken.
-¿No crees que es agradable?- preguntó Jaken abriendo la sombrilla de la joven para refugiarse del sol.
-Para usted sí- señaló la joven limpiando su frente del sudor-... ¿Cree que por aquí hayan peces?
-Claro...
-¿Trajo las redes y los instrumentos de pesca?- preguntó Rin levantándose de su asiento para ayudarle.
-¿Redes?
-¡¿Cómo planea pescar?!
-Esto... no sé- murmuró Jaken parpadeando sorprendido-... pensé que tú sabrías cómo hacerlo...
-¡Pero señor Jaken! ¡Yo no sé mucho de pescar en el mar! Yo... también sólo he pescado en las partes bajas del río... Creo que lo mejor es regresar con el señor Sesshomaru y...
-¡No!- exclamó Jaken abriendo los ojos- No podemos ir con él todavía...
-¿Por qué no?
-Porque... porque... se supone que llegaremos con un pescado para cenar y no puedo permitir que me castigue...
-No podemos quedarnos aquí hasta que un pez decida subir al bote, señor Jaken- Rin miró a su alrededor para comprobar que estaban rodeados de agua y que se habían alejado bastante de la orilla-... ¡Me gusta pescar con usted, pero podemos conseguir mariscos en la orilla!
-¡No es así!- el diablillo se aferró al regazo de la joven en lo que era un argumento y medida desesperada- Cuando eras pequeña pasabas el día entero conmigo, pero ahora que eres prometida del amo bonito, apenas me hablas... Yo... entiendo que vas a ser su esposa y que cuando se casen será peor, pero ¡no puedes dejarme de lado, Rin!
-Señor Jaken, no sea dramático: hoy he estado mucho tiempo con usted... además, usted es bastante imprudente: le informo desde ya, que hay momentos en los que una pareja no debe ser interrumpida y...
-¡Ya lo sé!
-Señor Jaken...
-¡No tienes que regañarme, Rin!
-Señor Jaken...
-¡Ya entendí que él ahora es tu favorito! ¡También el amo bonito es mi favorito, pero me esfuerzo en que no lo notes!
-¡Señor Jaken, nos estamos hundiendo!
El diablillo miró a sus pies, para ver que, en efecto, el piso del bote estaba totalmente cubierto de agua.
Rin se dió prisa en sujetar un pequeño balde para intentar sacar el agua que en aquel momento llenaba la cubierta del bote.
-¡Nos vamos a morir, Rin!- Jaken chapoteaba intentando mantenerse a flote. Ambos se habían trepado a la parte que, en su momento fue la más seca del bote, aunque el agua, ahora, ya le llegaba a la joven a la cintura- ¡Esto es una tragedia! ¡No pensé que pescar fuera tan peligroso!
-Intentaré nadar hasta la orilla- sentenció Rin-, tiene que treparse sobre mi espalda y...
Rin no alcanzó a completar su idea, ya que por encima de su cabeza, Sesshomaru volaba sobre Ah-Un, extendiéndole su mano para ayudarla a salir del agua.
En menos de un segundo, la joven estaba sentada sobre el dragón, por delante de Sesshomaru, quien observaba como su sirviente chapoteaba torpemente en el agua.
-¡Amo bonito, por favor sálveme!- suplicó Jaken con sus ojos llenos de lágrimas- ¡No me deje aquí! ¡Amo bonito, me ahogo!
-Jaken...
-Mande...- el diablillo extendió sus brazos hacia arriba, esperando ser salvado por su amo.
-Tú puedes nadar hasta la orilla...
Sin mediar más palabras, Sesshomaru guió a su dragón de regreso al bosque que quedaba cerca de la playa. Su plan era hacer una fogata para dejar que Rin se secara un poco y pudiera comer tranquilamente. Además, el que Jaken se hubiera hundido en altamar, le daba un gran margen de tiempo para estar con Rin a solas.
La joven se cambió de ropa y se sentó en el pasto junto al fuego para calentarse. Estaban aún bastante cerca de la playa, por lo que el sonido del mar aún era bastante audible para ambos.
-¿Cree que el señor Jaken estará bien?- preguntó Rin mirando en dirección a la playa, a lo que Sesshomaru solo se limitó a asentir.
-No te preocupes por Jaken ahora...
-Hace un rato me dijo que se sentía excluido- murmuró la joven mirando a Sesshomaru a los ojos-, quizás debamos ser buenos con él e incluirlo en nuestros planes...
-Rin, hay planes en los que no podemos incluirle- opinó Sesshomaru después de atreverse a entrelazar sus dedos con los de la joven-, hay muchas cosas que quiero hacer contigo en las que Jaken y Ah-Un no están incluidos...
El dragón observó la situación y concluyó que había llegado su momento para retirarse y volver a la playa; después de todo ya había comido lo suficiente y era mucho más divertido para él ver a Jaken peleando con las olas, que escuchar las conversaciones privadas de su amo. Rin vio a Ah-Un caminar pesadamente en dirección al camino, que horas antes, ella había seguido para bajar hacia la playa y no pudo evitar ruborizarse violentamente.
-Rin, ¿te sientes bien?- la chica le devolvió la atención a Sesshomaru, dedicando una mirada llena de confusión- Es que tu corazón late muy rápido otra vez.
-¡No ocurre nada! Solo...- Rin bajó un momento la mirada antes de sonreír- puede que me haya puesto un poquito nerviosa...
-No tienes que preocuparte, no haremos nada que tu no quieras hacer...
-Es que... yo sí quiero hacer lo que... estábamos haciendo en el bosque otra vez...
Sesshomaru sujetó la barbilla de Rin con sus dedos para besarla tímidamente. No quería presionarla a hacer absolutamente nada, pero podía sentir que ella era muy honesta a la hora de expresar sus verdaderos deseos.
La chica correspondió aquel contacto tímido en sus labios, sintiendo una mezcla de nerviosismo y deseo. Ella sabía que también era la primera experiencia de Sesshomaru con una relación física más íntima y quería asegurarse de que fuera especial para él, aunque estaba segura de que el momento sería mágico por la conexión que existía entre sus almas.
Sesshomaru colocó su mano libre en la espalda de la joven para atraerla más cerca y finalmente, sentarla cómodamente sobre su regazo. Había descubierto, que aquella posición era muy agradable, ya que podía sentir que el cuerpo de Rin se amoldaba perfectamente a sus manos.
- Rin, ¿no quieres esperar a la noche de bodas? ¿estás realmente segura de esto?
- Yo sí quiero- respondió Rin antes de acariciar la mejilla de su amado-, pero solo si usted también lo desea...
- Solo quiero asegurarme de que no cambies de opinión...- Sesshomaru besó a Rin en su mejilla- si duele mucho y quieres detenerte, tienes que decírmelo, ¿está bien?
- Entendido...
Rin le guiñó un ojo antes de comenzar a desatar el obi de su espalda y deslizar la tela que cubría su cuerpo a lo largo de sus brazos...
Jaken llegó con mucho esfuerzo a la orilla de la playa. Tenía algas pegadas y colgando por todas partes, pero se alegraba de haber llegado, por fin, a un lugar seguro.
-¡Odio la playa!- se quejó Jaken desprendiendo una alga de su cabeza- ¡Tragué mucha agua salada, me golpeó la cola de un pez y tengo arena pegada en todas partes!
El diablillo estaba tan concentrado en sus quejas, que apenas notó la presencia de Ah-Un junto a unas rocas.
-¿Ah-Un?- preguntó mirándolo con los ojos abiertos en cuanto lo vio- ¿Qué haces aquí?... ¡¿Dejaste al amo bonito solo con Rin?!... ¡No me respondas!... ¡Esa muchacha inconsciente va a profanar la inocencia del amo Sesshomaru!... ¿Por qué no hiciste nada por detenerla?... ¡Rin, tengo tus libros de virtud y recato para que los leas!...
Jaken avanzó con decisión hacia el bosque, dispuesto a detener cualquier cosa que estuviera pasando entre su amo y la joven inconsciente, que era su prometida. Sin embargo, no logró llegar muy lejos, ya que Ah-Un con una de sus cabezas, le agarró del cuello de su ropa para que regresara al lugar en el que había estado de pie, segundos antes.
-¡Oye! ¡¿Por qué no me dejas ir?!...- Jaken creyó ver una mirada significativa en el dragón- ¡¿Estás diciendo que ellos ya se aparearon...?!... ¡Oh vaya...! Ven Ah-Un, mejor vamos a otro lugar mientras ellos terminan de hacer sus cosas...
El diablillo se sentó sobre el lomo del dragón para comenzar a volar a un lugar que fuera lo suficientemente alejado de aquella playa, sin dejar de preguntarse como le iba a explicar a la anciana Kaede que había fallado en su tarea...
Sesshomaru acarició el cabello de Rin mientras ella dormía profundamente a su lado. La joven se encontraba aun desnuda, la había cubierto con su kimono y no dejaba de acariciar su cabello, ahora de una forma casi inconsciente. No podía dejar de pensar en aquel momento y en lo mágico que había sido: jamás se imaginó que podía existir algo mejor en el mundo que ganar una batalla. Nunca había pensado que compartir aquel instante con Rin, se sentiría mejor que cualquier otra experiencia que hubiese vivido antes.
A pesar de lo bien que se sentía, no podía evitar sentirse un poco culpable: había intentado que la experiencia fuera igual de placentera para Rin, estaba seguro de que su compañera estaba entregándole su inocencia e iniciando su vida sexual juntos, de una forma que era agradable para ambos. No obstante, no pudo evitar que la chica sangrara, ni la mueca de dolor, ni mucho menos las lágrimas que ella derramó cuando él se adentró, por primera vez, en su interior. No podía dejar de parecerle que era terrible que Rin hubiese sangrado y llorado por su causa.
Por si fuera poco, el dolor infligido a Rin no sólo se limitaba a eso: en su hombro habían pequeñas marcas de arañazos, causadas, obviamente, por sus garras. No eran heridas de gravedad, solo eran leves rasguños, pero le preocupaba que Rin comenzara a tenerle miedo por lo que le había hecho.
La chica comenzó a removerse un poco antes de abrir los ojos y mirar al demonio con una pequeña sonrisa, mientras éste observaba atento, cualquier señal de miedo en la muchacha.
-Hola...
-Rin, ¿estás bien?
- Maravillosamente...
- Yo... lo siento mucho, te hice daño... ¿Te duele?
-Estoy bien...- Rin se estiró un poco para agarrar su ropa y poder devolverle el kimono a su prometido- solo me dolió un poco porque estaba nerviosa, pero según la señora Sango, cuando aprenda a relajarme será mucho más agradable...
Sesshomaru asintió antes de que Rin se abrazara a su costado. Los brazos de la joven le rodeaban aún con ternura y sus ojos grandes le miraban con profundo afecto.
-¿Para usted fue agradable?- preguntó Rin apoyando su cabeza sobre el hombro de su acompañante.
- Fue asombroso... nunca pensé que sentir algo así era posible...
Rin sonrió. Para ella también el momento fue mágico y, a pesar del dolor que había sentido por un breve instante, no podía sentirse arrepentida por nada.
-Rin...
-Dígame.
-Te amo...
Rin le miró a los ojos con lágrimas llenando los suyos. Su corazón se había detenido un momento y su piel se sentía más sensible que antes. Jamás pensó que el señor Sesshomaru le diría algo así y que él sería el primero en pronunciar aquellas palabras.
-¿De verdad?- preguntó ella sintiendo las lágrimas caer por sus mejillas.
-Estoy seguro...- Sesshomaru limpió las gotitas de agua que estaban en las mejillas de su compañera.
-¡No se vale!- exclamó Rin con una sonrisa- ¡Yo quería ser la primera en decirlo!...
La joven se acomodó entre los brazos de su amante para escuchar los suaves latidos de su corazón. Para Sesshomaru aquel era sin lugar a dudas un momento especial: era agradable haber compartido algo con Rin por primera vez, pero a pesar de que para él era agradable esa sensación, las primeras veces de Rin no eran lo que realmente le preocupaban: lo importante era ser el último en besarla, el último en hacerle el amor y el último en sostenerla entre sus brazos. A él no le importaba ser o no el primer amor de Rin, ser el último amor en la vida de la chica, era lo que, en realidad, importaba...
Hemos llegado al gran final n.n
Quise hacer un capítulo más de cierre y me alegra mucho haber terminado una historia màs larga n.n
Les agradezco mucho por leer, fue muy agradable compartir la historia con ustedes :D muchas gracias también por el apoyo n.n
Respuestas:
-thereceiv3r: Hi! thank U for your reading and your support :D In these chapter we have some moments in the seaside and funny moments with Jaken n.n I hope you are well and thank u for reading n.n
-Haidee: Hola! muchas gracias por leer y por dejar review n.n la verdad es que este es el último capitulo de esta historia y abarqué el esquema que tenía planificado hacer inicialmente, así que es más bien un epilogo. Espero que estes bien y te mando un abrazo n.n
