Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es MrsK81, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is MrsK81, I'm just translating her amazing words.


Thank you MrsK81 for giving me the chance to share your story in another language!


Capítulo 11

La alarma sonando a las cinco de la mañana siguiente me hacía querer llorar. Al haber pasado la mayor parte de las últimas seis semanas ignorándome, Edward había llegado a la conclusión de que tenía mucho que compensarme. No es que me quejara, claro, sólo significaba que no habíamos dormido mucho.

—Ese es el ruido más jodidamente horrible —murmuró Edward y se tapó la cara con una almohada—. Apágalo.

—Fue tu brillante idea que yo pasara la noche —le recordé y me senté bostezando—. Si hubieras sido un caballero y me hubieras acompañado a casa anoche, ambos estaríamos dormidos justo ahora.

Se asomó por debajo de la almohada y sonrió.

—Prefiero que estés aquí —dijo dormilón—. Y como te dije anoche, tengo seis semanas de comportamiento patán que intentar compensar.

No pude evitar sonreír – una sonrisa enorme que me partía la cara, y me sentí agradecida por la semi oscuridad de la habitación.

—Es cierto —estuve de acuerdo.

—Y ya que ambos estamos despiertos ahora… —dijo con voz ronca—. Puedo pensar en una manera de compensártelo un poco más.

—Ni siquiera lo pienses —gruñí y se rio entre dientes.

—De verdad no eres una persona mañanera.

—En serio, Edward. No tengo sexo en las mañanas —bostecé—. Jamás.

—¿Es un reto? —se rio—. Me gustan los retos.

—Si quieres considerarlo un reto, te garantizo que perderás, Sr. Cullen —le advertí—. Este es un reto que no ganarás.

—Si de verdad le pusiera empeño, Bella —sonrió—, créeme que no tendrías ni una oportunidad.

—Cabeza de pito. —Le pegué con mi almohada y me levanté.

—¿Qué? —preguntó, lanzando la almohada a un lado—. ¿Cómo me dijiste?

—Un cabeza de pito —dije, intentando encontrar mi ropa.

—¿Debería ofenderme? —preguntó con un puchero y me reí.

—Mm, ¿la verdad? Sí, sí deberías. Te puse ese apodo luego de que fuiste un enorme cabeza de pito conmigo en tu oficina durante mi primer día. —Meneé las caderas para meterme en mis jeans—. En muchas ocasiones casi te dije Sr. Cabeza de pito a la cara.

—Supongo que me lo merecía —dijo con tristeza y se sentó.

—Para que conste, ahora lo uso de una forma meramente cariñosa. En realidad, no creo que seas un cabeza de pito, más bien lo opuesto. —Le lancé un beso—. Necesito irme.

—¿Te quedas? —susurró, levantándose de la cama y tomando mi mano—. ¿Un ratito más?

—Detente. —Retrocedí—. Llegaremos tarde.

—¿Y qué? —dijo seductor.

—Tenemos una reunión. —Apoyé mi mano en su pecho desnudo e intenté empujarlo—. Tengo que irme… de verdad. No ganarás.

—Este reto sigue en juego. —Se rio y estiró la mano detrás de mí para abrir la puerta. Al besarme la mejilla, dijo—: Pero creo ya gané la mejor cosa de todas.

—Sí que tienes las mejores frases. —Le lancé otro beso y lo dejé parado extremadamente desnudo en la puerta.

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Mantuve mi ropa extremadamente profesional sabiendo que de verdad necesitábamos estar en nuestro mejor comportamiento mientras el edificio estuviera abierto de forma normal. Edward ya estaba en su oficina cuando llegué y todavía ni siquiera me quitaba el abrigo cuando mi celular vibró.

Espero que no estés usando esa blusa de nuevo, Srta. Swan. E x

Sonreí para mí y miré a través del cristal. Él tenía los ojos pegados a la pantalla de su computadora, pero podía ver la enorme sonrisa en su rostro.

Es una blusa diferente, lo prometo. No se puede decir lo mismo de mis bragas. B x

Encendí la cafetera y luego me senté en mi escritorio con la intención de ponerme a trabajar.

Ahora, yo sé que eso no es verdad, Srta. Swan. Esas siguen en mi oficina. E x

Ignoré su mensaje y en lugar de eso le llevé su café.

—¿Canela? —supuse y se rio.

—Asume que de ahora en adelante siempre será de canela, Srta. Swan. —Tomó la taza de mi mano y dejó que sus dedos rozaran mi muñeca deliberadamente—. Gracias.

—¿Estás listo para recibir a los otros? —pregunté, refiriéndome a la reunión matutina de siempre.

—Sí, terminemos con esto. —Hizo una mueca, y luego preguntó casi ansioso—. ¿Te comportarás?

—¿Comportarme? —me reí.

—En la reunión —dijo y se levantó—. No creo que pueda concentrarme si tú te comportas toda sexy y seductorcita.

¿Seductorcita? Esa no es una palabra.

—Es una palabra —dijo, acercándose unos pasos a mí—. Te portas toda seductorcita cuando te muerdes el labio y finges trabajar.

—¡Sí trabajo! —le dije—. Y no intento ser seductorcita, tú tienes una mente sucia.

—No tienes que intentar ser seductorcita, Bella, sólo lo eres. No soy el único que lo ha notado, estoy seguro que estás consciente de eso. —Se enojó de nuevo, así que puse discretamente mi mano en su brazo.

—Sólo quería que tú lo notaras —admití y se relajó.

—Oh, sí lo note. —Sonrió y regresó a su escritorio—. Entonces, ¿nada de comportarse seductorcita?

—Haré mi mejor intento, Sr. Cullen —dije con dulzura y me giré para irme, meneando el culo al hacerlo.

No te vas a comportar. —Se rio.

Al final, yo me comporté. Por el otro lado, el Sr. Cullen no lo hizo.

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—¿Srta. Swan? —preguntó en su voz fría y cortante normal de oficina—. Necesito los detalles del contrato Yorkie. Me gustaría mostrarle a Jacob lo que tengo planeado hasta ahora. Encontrará el archivo en el cajón de mi escritorio.

—De inmediato, Sr. Cullen. —Vi el más leve asomo de una sonrisa en su rostro, pero no le di mucha importancia hasta que abrí el cajón. Puestas encima del archivo que él quería estaban mis bragas rotas.

—¿Pasa algo, Srta. Swan? —preguntó con inocencia—. Estamos esperando.

—No, señor. Lo tengo justo aquí. —Me metí las bragas al bolsillo y cerré rápidamente el cajón—. Aquí tiene, Sr. Cullen.

Patán.

—Jacob, necesito que esta sea tu prioridad número uno. Tienes mi permiso para delegar tus otras tareas hasta que esto esté completo. Es un asunto muy importante para nosotros y necesitamos darle nuestro mejor esfuerzo. —Se estaba comportando dominante y como todo un hombre de negocios de nuevo, y no pude evitar pensar en el sábado en la mañana.

—También quiero discutir esto —dijo cortante y casi todos se sobresaltaron cuando un archivo cayó sobre la mesa con un fuerte golpe—. Este era un rechazo… ¿notaron que dije era?

Uh-oh.

Era el manuscrito que Edward me había atrapado leyendo y del que había anulando el rechazo original luego de mi mini discurso.

—Es tu género, Colin, ¿estoy en lo correcto? —preguntó gélidamente y tragué.

—No creí… —comenzó a decir Colin con nerviosismo—. En realidad, no me atrapó y…

—Claro que leíste unos cuantos capítulos, ¿cierto? —preguntó Edward y Colin asintió—. No, no lo hiciste. Déjame decirte lo que creo que pasó, Colin. Leíste la sinopsis, decidiste que no sonaba como algo que valiera la pena publicar y lo descartaste. La sinopsis apesta, te concederé eso, pero cualquiera que leyera el primer capítulo lo habría aceptado.

—Fue mi error, de verdad lo siento —murmuró—. Gracias por notarlo, Sr. Cullen.

No esperaba que él reconociera mi parte en esto, así que su respuesta me sorprendió.

—No fui yo. Deberías agradecerle a la Srta. Swan por eso, Colin, y asegúrate de hacerlo en algún momento. —Todos me miraron y me sonrojé furiosamente—. Limpiar tus errores no es una de sus actividades, así que me atrevo a pedirte que mejores tu nivel. No podemos permitirnos perder libros que valen la pena publicar y no toleraré un trabajo mediocre.

—Gracias… —comenzó a decirme Colin, pero fue interrumpido.

—Ahora no, Colin. —Edward sacudió la cabeza y añadió—: Quiero ver cada manuscrito que llegué a ti durante las siguientes dos semanas. En cuanto hayas hecho tu valoración, trémelo a la oficina. Necesito establecer si este fue un error de una sola vez o algo más. ¿Estamos claros?

Colin asintió una vez y quise besar a Edward justo ahí frente a todos por darme el reconocimiento. Sin embargo, no creía que él clasificara eso como buen comportamiento, así que sólo planeé otras formas de agradecerle más tarde. La reunión terminó unos minutos después de la humillación de Colin y Edward nos liberó a todos, menos a Emily que tenía que revisar unas cuantas cosas con él.

En cuanto regresé a mi escritorio agarré mi teléfono y le envié un mensaje.

Gracias. Eso fue muy lindo. B x

Lo miré agarrar su teléfono y sonreír.

Honor a quien honor merece, Bella. Asegúrate de que él te agradezca. E x

Sonreí para mí; el lado más dulce de su personalidad era demasiado bueno para mantenerlo escondido tras la fachada de cabrón que ponía al exterior. Hablando de eso…

Oh, y en un tema aparte… ¡cabeza de pito! B x

Su sonrisa creció por un segundo antes de recomponerse.

No te entiendo. E x

Por supuesto que no. Por cierto, regresé las bragas con su legítima dueña. B x

No pude resistirme. ¿Me perdonas? E x

Puede que tengas que añadirle más tiempo de compensación a esa larga lista tuya. B x

Considéralo hecho. ¿No lo apreciaste para nada? E x

De hecho, Sr. Cullen, fue algo caliente. Me hizo pensar en el sábado… en mí desnuda… en tu escritorio… eso fue divertido. ¿Podemos repetirlo pronto? O tal vez esta vez yo pueda regresarte el favor ;) B x

Me reí en voz baja cuando lo vi tirar del botón superior de su camisa y removerse en la silla.

¿Estás bien, Sr. Cullen? Te ves algo inquieto. B x

Me miró a través del cristal, intentando parecer enojado, pero estaba fallando. Podía ver que se moría por sonreír y me reí de nuevo.

Eres una mujer muy malvada. E x

Decidí dejarlo concentrarse en la reunión y seguí con mi trabajo. Escuché las puertas del elevador abrirse, pero no había alzado la vista antes de que el visitante hablara.

—Buenos días, Isabella.

Me tensé cuando escuché la voz de Royce y miré nerviosa hacia la oficina de Edward. Me estaba dando la espalda, estaba revisando unas ilustraciones en las que estaba trabajando Emily.

—Buenos días —murmuré.

—Un pajarito me dijo que estabas un poco cruda el viernes. —Sonrió y se sentó en mi escritorio—. Espero que Cullen no te haya regañado mucho.

—No estaba cruda —dije casualmente—. ¿Quién te dijo eso?

Se encogió de hombros y preguntó:

—¿Qué acaso Cullen no tuvo que mover la reunión porque no llegaste? Dios, espero que no perdamos el contrato por eso, pero los rumores dicen que Eric Yorkie estaba hablando exclusivamente con Felix Green hoy a primera hora.

—Entonces, necesitas encontrar otra fuente mejor informada para tus chismes y habladurías, Sr. King —le dije con voz gélida—. Edward aseguró el contrato el sábado en la mañana, así que no hay nada de qué preocuparse.

Royce no se veía feliz por eso, pero lo disfrazó rápidamente y puso su mano en mi hombro.

—Fue genial verte en el club. Deberíamos hacerlo de nuevo… sólo tú y yo.

—No, gracias —dije de forma amable, pero tenía el corazón acelerado y no de la misma forma en que Edward lo hacía acelerarse. Moví mi silla hacia atrás para intentar romper el contacto, pero él se inclinó más cerca del escritorio.

—En serio, Isabella, te veías tan bien como para comerte. Me sentí un poco decepcionado porque no pudimos irnos juntos. —Frotó la parte trasera de mi cuello con el pulgar y lo empujé rápidamente.

—Preferiría que no hicieras eso —le dije con enojo.

—¿Por qué?

—Es inapropiado y no estoy interesada. —Me paré y me alejé del escritorio—. Estoy muy ocupada, Sr. King. ¿Necesitas algo?

—Sólo desearía que me dejaras llevarte a algún lado para mostrarte lo que te estás perdiendo —dijo, cerrando de nuevo la distancia entre nosotros. Miré otra vez hacia la oficina de Edward, pero él seguía volteado hacia el otro lado—. Seríamos muy buenos juntos.

—No estoy de acuerdo. No me interesan los hombres con novias, esposas o prometidas, y para ser completamente honesta, Royce, me estás haciendo sentir muy incómoda, por favor apártate.

—No vas a causar un escándalo, Isabella. Necesitas este trabajo, ¿recuerdas? —se rio e intentó tocar mi cara—. Creo que hay muchas cosas que aguantarías antes de salir corriendo con papi.

Casi tenía razón – no quería causar una escena y no era que temiera por mi trabajo… temía por el de Edward. Pensé en lo enojado que había estado ayer y no estaba segura de cómo reaccionaría a Royce ahora. Estaba a punto de empujarlo con todas mis fuerzas cuando fuimos interrumpidos.

—Srta. Swan, necesito hablar contigo ya. —Alice estaba parada junto a mi escritorio viéndose muy enojada—. Es urgente.

—Permiso —murmuré y lo empujé.

Alice se dio la vuelta y entró al baño, yo la seguí. En cuanto la puerta se cerró, estaba a punto de explicarle lo que había pasado en realidad cuando preguntó:

—¿Estás bien?

—Oh. —No era para nada lo que había estado esperando, asentí una vez—. Sí.

—Se veía como si se estuviera pasando.

—No entiende las indirectas —dije en voz baja—. No estaba segura de cómo lidiar con él sin causar una enorme escena.

—Es un idiota —murmuró Alice—. La Sra. Goff me pidió que te cuidara. Al parecer, ella notó que él tenía cierto apego contigo en tu primer día. Estaba a punto de entrar al baño cuando escuché su voz.

—Gracias —susurré y sonrió.

—No es nada. Deberías decirle al Sr. Cullen —sugirió.

—Esperaba que dejara de suceder —admití, todavía insegura de si este comportamiento amigable era genuino—. ¿Por qué estás siendo tan amable?

—Sí, supongo que te debo una disculpa por la forma en cómo actué. —Se rio y meneó la cabeza—. Odio admitirlo… pero creo que tal vez nosotros estábamos equivocados y la Sra. Goff tenía razón sobre ti. Creí que estabas aquí para entrar por la vía rápida a una posición de importancia igual que el Sr. King. Todos saben que él obtuvo el trabajo sólo por el Sr. Hale y Rosalie. Es que asumí…

—No eres la única —sonreí.

—Estás haciendo un gran trabajo —dijo—. Nadie puede negarlo y Jessica también te debe una enorme disculpa por dejarte tomar la culpa de su error.

—No es para tanto —dije, todavía sintiéndome insegura—. Debería regresar… al Sr. Cullen no le gusta que deje el escritorio.

—Es un tipo duro, eso es cierto —estuvo de acuerdo—. No le digas a los otros que dije esto, pero lo respeto por lo que ha hecho aquí en tan poco tiempo. Aunque sí simpatizo contigo.

—¿Por qué?

—Nosotros estamos en su compañía durante una hora una mañana y tal vez en una o dos ocasiones más durante el día. —Se rio—. Tú lo tienes durante nueve horas… no sé cómo puedes aguantarlo.

Me encogí de hombros.

—Creo que he aprendido a ahogar sus ladridos.

—Tendrás que enseñarme cómo hacer eso. —Sonrió.

Al salir del baño noté que Royce seguía asechando cerca de mi escritorio.

—Puedo esperarme —se ofreció, pero negué con la cabeza.

—No, yo me encargo. Gracias, Alice —dije con sinceridad.

—Claro. —Me sonrió amigablemente y luego preguntó—: ¿Irás a la fiesta del sábado? Es la fiesta de retiro para el Sr. Hale y la Sra. Goff.

—Oh, sí. Será divertido —dije, no estaba segura de si combinar el alcohol en compañía de Edward resultaría en algo más que comportamiento totalmente inapropiado.

—Genial. —Sonrió y caminó de regreso a la oficina de editores.

Cuando regresé a mi escritorio, le pregunté a Royce con frialdad:

—¿Necesitas algo?

Inclinó la cabeza hacia la oficina de Edward.

—Necesito hablar con Cullen.

—Veré si lo puedo interrumpir. —Normalmente no interrumpiría a Edward, pero de ninguna manera me quedaría a solas con ese raro y la verdad no tenía idea de cómo lidiar con la situación sin que el resultado final fuera mi rodilla en su entrepierna. Caminé rápidamente hacia la puerta y toqué una vez antes de abrirla—. Lamento molestarlo, Sr. Cullen.

Se giró y frunció ligeramente el ceño, pero su voz sonó suave.

—¿Qué sucede?

—El Sr. King está aquí para verlo —dije en voz baja y apretó la mandíbula—. Puedo decirle que está ocupado… um… pero…

Notó mi expresión y negó con la cabeza.

—No, está bien, Bella. Lo siento, Emily, tendremos que terminar esto más tarde.

—Seguro, Sr. Cullen. —Emily agarró sus cosas del escritorio.

—¿Debería decirle que pase? —pregunté, todavía parada nerviosa en la puerta, reticente de regresar con Royce.

—No —respondió tensamente y se levantó.

—¿Te veo en la comida, Bella? —preguntó Emily al acercarse a la puerta.

—Sí, claro —sonreí.

Edward siguió a Emily fuera de la oficina y luego se dirigió a Royce con frialdad.

—No me di cuenta que teníamos una reunión agendada.

—No la tenemos —dijo Royce, toda la amabilidad se había ido ahora que Edward estaba cerca—. Escuché que perdiste el contrato de Yorkie y pensé en ofrecer mis condolencias. Isabella y yo estábamos hablando sobre eso, y ella parece pensar que lograste salvarlo.

—El Sr. King tenía la impresión de que perdimos el contrato porque estuve ausente el viernes en la mañana. Le dije que le habían informado mal y que el trato se hizo el sábado —le dije deliberadamente a Edward y él asintió una vez—. Parece que no me cree.

—La Srta. Swan te informó correctamente. El agente de Yorkie y yo acordamos los términos el sábado en la mañana. —No añadió más, su postura estaba rígida y era un poco intimidante.

—¿Phil sabe que estuviste ausente? —me preguntó Royce y antes de que yo tuviera oportunidad de decir una palabra, Edward intervino, moviéndose para quedar parado frente a mí.

—El Sr. Dwyer se enterará cuando tengamos la evaluación de desempeño a las doce semanas —dijo Edward, su voz sonaba casi venenosa—. La Srta. Swan me llamó el viernes temprano para explicar por qué llegaría tarde y simplemente re agendamos una reunión. No veo cómo eso sería de tu incumbencia, Royce.

Tenía que reconocérselo a Edward, era tan convincente que yo casi le creí.

—Los rumores dicen que salió a un club y bebió demasiado como para venir a trabajar —dijo casualmente y la actitud fría de Edward se cayó ligeramente.

Sin estar segura de qué más hacer para aliviar la tensión, decidí hablar.

—Tú me viste, Sr. King, ciertamente no estaba borracha e incluso me compraste un daiquiri sin alcohol.

—Entonces, ¿por qué no viniste? —presionó.

—Repito, ¿eso en qué te incumbe? —dijo Edward con firmeza—. La Srta. Swan es mi asistente y aparte del Sr. Dwyer, no tiene que darle explicaciones a nadie más. Ahora, ¿necesitabas hablar conmigo sobre algo o no?

—No por ahora —respondió con frialdad. Edward permaneció en el mismo lugar, dejando perfectamente claro que no se movería hasta que Royce se fuera—. Felicidades por el contrato de Yorkie, pero yo tengo uno todavía más grande esperando.

—Bien —le dijo Edward—. Cada contrato es bueno para la compañía.

Si esperaba una reacción más grande, entonces se sentiría decepcionado porque Edward se mantuvo completamente indiferente. Royce murmuró una despedida inconforme y caminó hasta el elevador. Yo regresé de inmediato a mi escritorio, pero Edward esperó hasta que se fue antes de mover un músculo.

Se acercó a mi escritorio y se agachó junto a mí.

—¿Qué sucedió? —sus ojos estaban estudiando mi rostro en busca de la verdad.

—Casi nada —mentí y Edward lo notó.

—¿Bella? —preguntó suavemente—. Dime qué te dijo.

—Fue una versión diferente de sus mismos comentarios repugnantes. Parece que no entiende de indirectas. No es gran cosa. —Alcé la vista y vi a Edward mirándome—. Yo nunca… incluso cuando creí que me odiabas… nunca haría… él me asusta.

—¿Y eso es todo? —preguntó, como si supiera que había algo que no le estaba diciendo.

—Gracias a Alice, sí —le dije y frunció el ceño—. Alice lo interrumpió…

—¿Lo interrumpió de hacer qué? —preguntó, tenso y rígido de nuevo—. Bella, ¿qué interrumpió?

—¿Podemos hablar de esto en otro momento? —pregunté y suspiró.

—No me apartes —susurró, y esta vez yo suspiré.

—No quiero que te vuelvas a enojar —admití—. Y no fue gran cosa… él piensa que estoy interesada, Edward, y creo que iba a… tal vez podría haber… mierda, no sé. ¿Podemos dejarlo ya, por favor?

—Por ahora —dijo, forzando la voz—. Pero si hace o dice cualquier cosa que te haga sentir incómoda, dímelo por favor. —Miró rápidamente alrededor de la oficina y luego me apretó la mano—. O a Phil si lo prefieres.

—Preferiría no decirle nada a Phil, al menos por ahora. —Podía ver lo alterado que estaba Edward por esto y ciertamente no quería hacerlo más grande. Intenté calmarlo—. Edward, Royce King es básicamente una puta oportunista. Todos saben que ha engañado en muchas ocasiones a su prometida y hay más que suficientes chicas allá afuera que quieren acostarse con él… estoy segura de que perderá el interés cuando se de cuenta que eso no sucederá conmigo.

—Su prometida es la hija de Peter Hale —dijo y asentí—. Y ahora que Peter se retiró el podría intentar asegurarse de que todavía tiene el apoyo de la gente adecuada. Eres la hijastra de Phil. —Seguía sosteniendo mi mano.

—Le diré a Phil si no capta la indirecta pronto, ¿de acuerdo?

—Hazlo por favor, Bella. —Edward asintió y soltó mi mano—. Debería regresar a trabajar.

—¿Quieres un café o algo más? —pregunté levantándome, pero él me detuvo.

—Yo me lo sirvo. —Se rio entre dientes y luego me preguntó de forma muy amable—: Srta. Swan, ¿puedo ofrecerle un poco de café?

—De canela está bien. —Me reí y lo miré divertida como me traía la bebida—. Mira nada más. El Sr. Cullen está siendo de ayuda.

—No esperes que suceda seguido, tengo una reputación como cabeza de pito que mantener. —Me guiñó y regresó a su escritorio.

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—¿Está todo bien? —Emily me miraba mientras movía la comida sobre mi plato—. Te veías… rara cuando Royce King fue a ver al Sr. Cullen.

—Gracias a Alice en realidad no pasó nada. —Alcé la vista y me encogí de hombros—. Él me asusta.

—Puedes hablar conmigo, Bella. —Sonrió con dulzura—. De amiga a amiga.

—No sé… supongo que él no parece entender que no estoy interesada. —Renuncié a intentar de comer, mi apetito se había desvanecido por completo—. Es muy manos largas y después del jueves me siento incluso más inquieta cerca de él.

Mierda.

—¿Qué pasó el jueves? —preguntó.

—Um… —vacilé.

—¿Bella?

—Salí con Amber y Carmen —dije en voz baja—. Me tomé una copa de champaña cuando llegamos al lugar y luego nada más. Me topé a Royce en la barra, nos compró una bebida, hablamos por unos minutos y luego lo dejé ahí.

—Bien. —Frunció el ceño—. ¿Qué pasó?

—Alguien nos envió bebidas y como idiota me la tomé. No sé quién la envió o qué tenía la bebida, pero las chicas estaban convencidas de que fue Royce. Empecé a sentirme rara y terminé sintiéndome enferma y desorientada. Me dormí en el piso del baño y ya era la hora de la comida para cuando desperté. —Vi los ojos de Emily agrandarse—. Creo que tal vez fui… um…

—¿Crees que te drogaron? —jadeó—. ¿Llamaste a la policía, Bella?

—No… o sea, no me pasó nada, las chicas me llevaron a casa. —Meneé la cabeza—. ¿Y qué iba a decir? ¿Un hombre al que nunca vi me compró una bebida y creo que pude haber sido drogada, pero en realidad no estoy segura?

—Cuéntales sobre Royce —dijo con firmeza.

—¿Contarles qué? ¿Un chico que me ha coqueteado unas cuantas ocasiones estaba en el mismo club así que probablemente fue él? —casi me reí de lo absurdo que sonaba—. Yo debí ser más cuidadosa.

—¿Qué sucedió cuando llegaste al trabajo? —susurró—. Quiero decir, ¿qué te dijo el Sr. Cullen?

Ahora, ¿cómo iba a lidiar con esto?

—Me envió a casa y luego me hizo recuperar el tiempo el sábado. —Esperaba que todo sonara tranquilo y sereno.

Emily sonrió.

—¿Eso es todo lo que quieres decirme?

—¿Eh?

—El Sr. Cullen canceló todas sus citas del viernes en la tarde… estoy bastante segura que estuvo fuera casi todo el día. —Se rio—. Y te estás sonrojando por completo.

Gemí y me golpeé la cabeza en la mesa.

—Emily —me quejé—. No es lo que piensas.

—¿Ustedes dos...?

—No —dije insistente—. El Sr. Cullen me llevó a casa luego de que vomité en el bote de basura. Me dio el sermón sobre ser irresponsable, bla, bla, bla… y luego creo que se dio cuenta que no estaba solo cruda.

—¿Vomitaste en el bote de basura? —preguntó divertida y asentí—. ¡Apuesto que se volvió loco!

—Síp —dije—. No sé qué hizo el viernes en la tarde… básicamente estuve inconsciente.

—¿Le vas a contar a Phil? —preguntó y negué con la cabeza—. Bella.

—Mira, no quiero correr con Phil cada vez que algo sale mal. A todos los demás parece agradarles Royce y excepto algunas personas, yo no le agrado a nadie. ¿Puedes imaginar lo que sucederá si se extiende el rumor de que lo acusé de algo así? —gemí—. Estoy segura de que captará la indirecta y probablemente ni siquiera fue él quien envió la bebida.

—¿De verdad crees eso? —preguntó dudosa.

Y la verdad era que no lo creía…

Edward…

¿Tal vez debería ir con Phil y expresarle mis preocupaciones sobre el interés de King? Pero ella no quiere que lo involucre – es tan jodidamente terca. No entiendo su interés… bueno, si lo entiendo, quiero decir, por supuesto que veo por qué está interesado, pero ¿llegar a drogarla cuando está con sus amigas? Eso no lo entiendo. Si la mira de mala manera de nuevo, le diré a Phil, y si pone un solo dedo en ella… carajo, lo mataré.


Hay que tener vigilado a ese Royce porque obviamente no es de fiar. Y que cambiazo el que dio Edward, parece otra persona.

Gracias como siempre por leer, no olviden dejarme sus comentarios ;)