Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es MrsK81, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is MrsK81, I'm just translating her amazing words.


Thank you MrsK81 for giving me the chance to share your story in another language!


Capítulo 13

Me desperté sola la mañana siguiente con el sonido de mi irritante alarma. La apagué y me senté, preguntándome dónde demonios estaría Edward.

—¿Edward? —llamé, pero no hubo más respuesta que el silencio—. ¿Se fue? Cabrón.

Por mucho que dudara de sus posibilidades de victoria, estaba ansiosa por su intento de ganar el reto que él se había impuesto sobre tener sexo en la mañana. Me acosté de nuevo con un bufido, haciendo pucheros y rodando hacia su lado, que estaba frío. Donde quiera que estuviera, ya se había ido desde hace rato, fue entonces cuando noté un pedazo de papel en la almohada.

Bella,

Tuve que irme más temprano a trabajar para reunirme con Phil. Otra vez tuviste una noche muy parlanchina y no quise molestarte. Te pedí el desayuno; debería estar ahí a las 6:30am.

Probablemente seguiré con Phil cuando llegues a la oficina, así que cancela la reunión de esta mañana con el equipo editorial.

Edward

¿Parlanchina? ¿Otra vez?

Me sentí avergonzada por la idea de hablar dormida frente a Edward y esperaba no haber dicho nada humillante. Eran las 6:15am, así que me alisté rápidamente para asegurarme de poder irme en cuanto terminara de almorzar.

No esperaba que Edward se hubiera tomado el tiempo de comer antes de irse a la reunión, así que envolví unas cuantas cosas para él y me las llevé al trabajo. Justo como dijo, Edward todavía no regresaba de su reunión, así que le dejé el desayuno en el escritorio y luego llamé al resto de los chicos para avisarles que no habría reunión esta mañana.

Justo antes de las 8:15am Phil llamó y me pidió que fuera a su oficina. Inmediatamente pensé que él ya sabía lo que estaba pasando entre Edward y yo, y comencé a devanarme el cerebro para pensar en historias convincentes que pudieran mantener a Edward fuera de problemas.

Mis manos estaban sudando y me sentí enferma cuando me acerqué al escritorio de la Sra. Goff.

—Buenos días, Bella —sonrió—. ¿Cómo estás?

—Nerviosa —admití—. ¿Sabe de qué se trata esto?

—No. Edward ya estaba ahí adentro con Phil cuando llegué y les he pasado varias llamadas, pero aparte de eso me pidió específicamente que no lo molestaran. —Le llamó a Phil—. Sr. Dwyer, tengo a la Srta. Swan aquí para verlo.

Él le dijo a la Sra. Goff que me hiciera pasar de inmediato, la nausea y los nervios duplicaron su intensidad. Phil estaba sentado en su escritorio con Edward frente a él. No pude ver a Edward a los ojos y murmuré un tímido saludo cuando me senté a su lado.

—Hola, Srta. Swan —dijo Edward amablemente.

—Buenos días, Isabella —Phil sonrió.

—Buenos días —dije, escuchando el notorio temblar de mi voz—. ¿Sucede algo?

—No, en absoluto —se rio—. Este es el tipo de reuniones que sí me gusta tener. Tenemos una enorme oportunidad a la vista.

—¿Oportunidad? —pregunté.

—Hace unas semanas escuché rumores acerca de un hombre, que por el momento necesita permanecer anónimo. Él afirma tener pruebas y conocimiento de primera mano sobre ciertas actividades muy cuestionables y controversiales de un hombre de perfil extremadamente alto, que también permanecerá anónimo de momento. Tiene fotografías, correos y grabaciones para fundamentar sus afirmaciones y necesitamos verificar su historia. —Phil parecía que estaba a punto de explotar por la emoción—. El hombre anónimo quiere publicar su historia, y gracias a Edward y a sus contactos en Chicago tenemos la oportunidad de hablar primero con él.

—De acuerdo —dije, sin estar segura de dónde encajaba yo en todo esto.

—Traerlo hacia nosotros no es una opción ya que mantiene un perfil bajo, así que necesitamos enviar a alguien de nuestra compañía para reunirse con él. Obviamente este tipo de libro no sería normalmente del departamento de Edward, sería de King, pero no estoy dispuesto a dejarlo a él lidiar con esto. Yo mismo tomaría la iniciativa, pero no quiero llamar la atención hacia la historia y el que yo vuele a San Francisco para reunirme con este hombre podría causar eso, y si nuestros rivales se enteran, podrían arruinar nuestras oportunidades —Phil señaló a Edward y añadió—: Edward necesita estar en San Francisco para hablar con él en persona, y como su asistente necesito que estés ahí apoyándolo.

—¿Tengo que ir a San Francisco? —pregunté y él asintió—. Oh, de acuerdo.

—Ambos volarán el lunes en la mañana y espero que sólo necesiten estar ahí dos noches máximo, pero si se requiere se tendrán que quedar allá el tiempo que sea necesario. No te causa problema, ¿cierto?

—No —negué con la cabeza—. En absoluto.

—Bien. —Juntó las manos—. Mantengan esto entre ustedes por ahora. Nadie puede saber sobre este prospecto y Edward te dará a conocer todos los detalles durante el vuelo para que estés enterada.

—Bien.

Un viaje a otra ciudad… sólo Edward y yo… santa mierda.

—Nos reuniremos con Emmett McCarty allá. Él entrará a nuestra compañía esta semana como parte del equipo de legal. Phil planeaba presentarlo con todos en la fiesta, así que lo conocerás oficialmente antes de irnos —Edward dijo el nombre de Emmett deliberadamente lento como para recordarme sobre la conversación de anoche.

Así que tal vez no seamos solo Edward y yo.

—Le pediré a la Sra. Goff que haga las reservaciones de vuelos y hotel, y que te envié la información por correo. Asegúrate de no decirle esto a nadie. Explicaremos su ausencia el lunes como una reunión con otro cliente potencial, pero no quiero que nadie sospeche al respecto —Phil golpeteó el escritorio con sus dedos—. ¿Puedo asumir que McCarty entiende la importancia de nuestra discreción?

—Por supuesto. Confío en él implícitamente. —Edward sonaba muy seguro y fue evidente que Phil estaba de acuerdo.

—Muy bien —asintió y luego aplaudió una vez—. Tenemos que tratar esto con mucho cuidado, tomar el enfoque amable.

—¿Pero no es ilegal? —solté sin pensar.

—En este caso no. Ya le pedimos al equipo de legal que se asegurara de eso —Phil sonrió—. No necesitas preocuparte sobre los detalles. Déjanos a nosotros lidiar con la legalidad y deja que Edward se encargue de asegurar el contrato. Tú sólo estarás ahí por cualquier cosa que él pueda necesitar.

—Absolutamente —contuve una sonrisa—. Lo que sea que necesite.

Edward estaba mirando hacia enfrente con toda la intención.

—¿Es todo, Phil?

—Por ahora —asintió y luego alzó la mano—. De hecho, hay otra cosa. Es sobre el sábado en la noche, respecto a la fiesta para Peter y la Sra. Goff.

—¿Oh? —preguntó Edward.

—Irina se preguntaba si llevarías a alguien contigo. Tenía la esperanza de que acompañaras a su hija Kate.

Mi sonrisa se desvaneció y me tensé mientras esperaba para escuchar la respuesta de Edward.

—¿Kate? —preguntó ansioso—. Pues, en realidad planeaba… ¿puedo pensarlo? En realidad, no había esperado tener que llevar a alguien conmigo ya que es un evento de trabajo. Iba a usar el tiempo para conocer a más personas de aquí.

Phil se encogió de hombros.

—Como prefieras, Edward. Sólo avísale a Irina.

—Lo haré. —Edward me miró durante una fracción de milisegundo.

—¿Puedo asumir que estarás ahí el sábado en la noche? —me preguntó Phil y asentí—. Te perdiste la cena del domingo en el Four Seasons.

—Um, sí, estuve ocupada —murmuré y me acomodé unos mechones rebeldes de cabello detrás de la oreja—. Tal vez para la próxima.

—Tu madre estaba… ¿qué es eso que tienes en el cuello? —la mirada de Phil se concentró en mí.

—Um… —mi mano inmediatamente tocó el moretón color rojo que asumía estaba cubierto por mi blusa casi a la mitad de mi cuello—. Yo… um…

—¿Tienes novio? —preguntó Phil divertido y sentí mi cara arder—. Es la primera vez que escucho algo sobre un novio. ¿Ya lo sabe tu madre?

—No tengo novio —murmuré, y miré a Edward que estaba haciendo un mejor trabajo que yo en mantener la compostura—. No es para tanto.

—Juzgando por la marca en tu cuello, yo diría que sí es para tanto —Phil se rio entre dientes—. Sólo agradece que soy yo el que pregunta y no tu padre. ¿Él sabe sobre este chico misterioso?

—No, Phil. No hay ningún chico misterioso, ¿podemos dejar el tema, por favor? —sentía que estaba dando una señal no verbal de que Edward era el mordedor de cuellos y estaba desesperada por cambiar la conversación.

—Vamos, Bella, te estás sonrojando mucho. —Phil sonrió—. ¿Quién es?

—En serio, Phil, ¿quieres hablar sobre esto justo ahora? —siseé—. De verdad no es para tanto y no creo que sea apropiado hablar sobre esto frente al Sr. Cullen.

Phil se rio entre dientes.

—Sólo siento curiosidad, Bella. No creí que tuvieras tiempo para un novio con lo mucho que te hace trabajar el Sr. Cullen. ¿Podemos esperar conocerlo el sábado?

—No —dije cortante.

—Te doy permiso para llegar al fondo de esto, Edward —Phil le guiñó y Edward se rio con nerviosismo.

Meneé la cabeza y bajé la vista a mi regazo.

—¿Ya puedo volver a mi lugar?

—Ambos pueden volver, ya terminamos aquí. —Phil sonrió y nos acompañó al elevador—. Mantenme informado sobre todo lo que sepas, Edward. Podría sugerir también que lleves a Kate a la fiesta, ciertamente es una belleza.

—Lo pensaré —Edward asintió y en cuanto las puertas del elevador se cerraron, me agarró la mano—. Arreglaré esto, lo prometo, Bella.

Me encogí de hombros, intentando actuar indiferente, pero la idea de él llevando a otra chica me causaba nauseas.

—Está bien, Edward. Lleva a quién quieras.

—Eso no va a pasar —dijo en voz baja—. La única persona a la que quisiera llevar eres tú y si no puedo hacerlo, prefiero ir solo entonces.

Me paré de puntillas y le besé la mejilla.

—Entonces podemos ir solos… juntos.

—Creo que Phil espera que el misterioso novio haga una aparición —sonrió y luego toco la ofensiva marca—. ¿No pudiste esconderlo?

—Creí que mi blusa lo tapaba. Además, no tenías que marcarme, Edward. Creí que eras un hombre… no un vampiro. —Lo codeé juguetonamente, luego nos separamos cuando se abrieron las puertas y lo seguí por el pasillo.

En cuanto nos acercamos a su oficina le dije:

—Dejé un poco de almuerzo en tu escritorio. Asumí que te lo habías saltado.

—Sí fue así. Gracias —dijo y mantuvo abierta la puerta para que yo entrara—. ¿Puedo llevarte a cenar esta noche?

Negué con la cabeza.

—No esta noche, lo siento. Cenaré con Amber y Carmen.

—Bien —murmuró y me sentí mal, algo que él notó—. Me pondré al corriente con un poco de trabajo esta noche. ¿Qué te parece mañana?

—Me encantaría —sonreí.

—Y puedes usar ese lindo vestidito que usaste anoche —agitó las cejas y me reí.

—Ese sigue en tu habitación de hotel. Diría que te diviertas con él, pero luego te imagino usándolo… para nada sexy.

—Sí, dudo que me vaya a ver tan bien como te veías tú usándolo. —Esta vez Edward se rio y me hizo sentir extrañamente feliz escucharlo.

—Te dejaré seguir trabajando —le dije y asintió—. ¿Necesitas algo más?

—No de momento. Avísame cuando la Sra. Goff te envié nuestro itinerario y actualizaré a Emmett con la información. —Se sentó detrás de su escritorio y luego añadió—: ¿Puedes mover la reunión que nos perdimos hoy temprano para mañana? Tengo muchas cosas con las que ponerme al corriente.

—Por supuesto. —Lo vi mover su atención hacia la laptop y me quedé ahí parada, sólo mirándolo y pensando en la noche anterior. También me pregunté si podría invitar a Edward a cenar con las chichas, no me gustaba particularmente la idea de no verlo, pero al mismo tiempo no quería que se diera cuenta de lo mucho que me gustaba. Estaba en territorio muy peligroso.

¿Quizá podría pasarme a su hotel después de la cena, cuando las chicas estuvieran dormidas?

Luego de unos minutos, él alzó la vista.

—De verdad tengo trabajo que hacer y si sigues mirándome así, creo que probablemente pasarán otras cosas aparte del trabajo, Bella. —Se frotó la parte trasera del cuello.

—Perdón, es que estaba… ya me voy —me sonrojé y salí apurada de su oficina.

Como ambos teníamos que ponernos al corriente con mucho trabajo, no hablamos mucho por el resto del día, pero sí recibí un par de malhumorados mensajes intentando persuadirme de verlo en lugar de cenar con las chicas. Entre más intentaba convencerme, más firme estaba en no dar el brazo a torcer.

Poco después de las cinco y media le llevé sus manuscritos como de costumbre. También tenía el itinerario que me envió la Sra. Goff en la mano; Phil nos había alojado en el Mandarin Oriental de San Francisco por dos noches con la posibilidad de una estadía más larga de ser necesario.

Dios, espero que sea necesario…

—¿Ya te vas? —preguntó Edward y asentí.

—Sí, a menos de que necesites algo más.

—No —dijo con tristeza—. He estado intentando pensar en cosas para mantenerte aquí por más tiempo, luego supuse que eso me hacía ser un cabeza de pito otra vez, así que esperaré pacientemente hasta mañana.

—¿Acaso sabes qué es la paciencia? —me reí—. Aquí están los manuscritos para que los leas y nuestro itinerario de la siguiente semana. Estaremos en el Mandarin Oriental, al parecer también ahí es donde se está quedando nuestro contacto. Tú tienes una suite y yo una habitación estándar… así que no estamos exactamente en habitaciones conjuntas.

—No importa. De todas formas, estarás conmigo —dijo de forma casual—. Obviamente mantendremos la otra habitación para las apariencias, pero no dormirás ahí.

—Me parece bien —le dije feliz—. Volamos a las 6:15 el lunes y tenemos que confirmar el vuelo de regreso en cuanto sepamos cuando estemos listos para volver.

Bostezó y estiró los brazos sobre su cabeza.

—No creo que terminemos el miércoles… va a ser una negociación difícil. Si yo fuera él, me resistiría lo máximo posible y me quedaría con el mejor trato. Si tuviera que adivinar, diría que estaremos ahí la mayor parte de la semana.

Asentí, sintiéndome cada vez más emocionada sobre este viajecito. Sabía que sería enteramente de negocios, pero no tener que preocuparme de que la gente notara que sucedía algo sonaba jodidamente lindo.

—Te robaré mañana en la noche en cuanto terminemos aquí —me dijo y sonrió—. Tengo algo que mostrarte.

—Oh, ¿en serio? —bromeé y se rio.

—Me decepciona que eso sea todo en lo que piensa, Srta. Swan —guiñó—. De hecho, es una sorpresa… más para mí que para ti, pero me gustaría tu opinión. Pareces ser la única persona que no me endulza las palabras y aprecio tu honestidad.

—Lo que guste, Sr. Cullen. —Dejé los archivos en su escritorio y retrocedí hacia la puerta—. Qué pases buena noche.

—No espero que sea ni una fracción de lo entretenida que fue la noche de ayer —dijo, haciendo un mohín de nuevo—. Piensa en mí encerrado aquí comiendo comida comprada mientras tú disfrutas tu cena hecha en casa, Bella.

—Oye, esta es la primera vez que ellas cocinan, Edward. Puede que me una a ti en la comida comprada si esto resulta mal —sonreí—. Adiós.

Asintió una vez más y luego cerré rápidamente la puerta antes de cambiar de parecer… Dios, era difícil alejarme de él.

xxx

—Aquí tienes —dijo Carmen con emoción cuando nos sentamos a comer—. Estoy muy orgullosa de esto. Literalmente pasé todo el día esclavizada en la estufa. Sería una terrible ama de casa.

Dándoles crédito a mis maravillosas amigas, la cena estuvo sorprendentemente genial. Carmen nos había preparado un guisado simple pero delicioso de papas y el postre de Amber sabía sencillamente delicioso.

—Oh Dios mío —dije con la boca llena de su obra de arte sabor chocolate—. Esto es… oh jodidamente Dios. Es casi orgásmico. Debiste ser chef, Amber. Mierda, sabe perfecto.

Era Fondant de Chocolate con rico chocolate cremoso en el centro acompañado de fresas. Si pudiera verter esto sobre Edward y luego comérmelo, crearía la cosa más deliciosa en todo el planeta.

—¿Le dices tú? —dijo Carmen sin sonar muy impresionada—. ¿O le digo yo?

—¿Decirme qué? —pregunté y Amber me miró apenada—. ¿Decirme qué, Amber?

—Pues intenté hacer el postre, pero con Carmen acaparando la cocina todo el día, eso me dejó con sólo una hora para hacerlo desde cero. No tenía idea de qué hacer, así que les pedí un favor al restaurante favorito de mi papi. Ellos trajeron esta delicia unos veinte minutos antes de que llegaras a casa… todo lo que tuve que hacer fue servirlo. Lo siento.

—Ella hizo trampa, Bella —dijo Carmen y me reí.

—Al carajo —me encogí de hombros—. Esta ha sido una de las mejores cenas que he tenido.

—Sólo dices eso porque no tendrás nada de acción con Edward esta noche. El chocolate se ha convertido en tu sustituto de la Polla del jefe —replicó Carmen y asentí.

—Ni siquiera puedo negarlo.

Todas comenzamos a reír y luego las ayudé a limpiar. Les conté sobre mi inminente viaje a San Francisco e inmediatamente comenzaron a planear los conjuntos que necesitaba llevarme conmigo. Las dejé divertirse, estaba más interesada en la diversión sin ropa que podría disfrutar con Edward.

Después de eso decidimos ver una película. Estaba exhausta, otra noche sin dormir mucho significó que apenas pude ver el comienzo. Amber me despertó cerca de las once, ella y Carmen se veían muy divertidas.

—¿Qué? —murmuré adormilada—. ¿Por qué me despertaste?

—¿Cómo es que no te despertaste sola? —se burló Carmen—. Estabas hablando jodidamente mucho, Bella.

—¿Hablando? —me tallé los ojos—. ¿A qué te refieres? ¿Estaba soñando?

—No sé qué sucedía dentro de tu cabeza, pero toda esa cosa de hablar dormida que solía ser linda acaba de escalar a todo un nuevo nivel. —Amber estaba intentando no reírse, pero no tenía éxito, y yo me estaba molestando cada vez más.

—Mira, si sólo se van a quedar sentadas ahí hablando en código, me iré a la cama —me paré y me fui pisoteando hacia mi habitación.

—Así que estás enamorada de él, ¿eh? —preguntó Amber y me di la vuelta con los ojos como platos.

—¿Qué? —Escuché el pánico en mi voz, pero mis supuestas amigas parecían encontrarlo graciosísimo.

—Estabas discutiendo contigo misma. Creo que lo amo. Sí, lo amo. No seas ridícula, claro que no lo amas. —Carmen se estaba riendo—. Fue muy gracioso.

—No es cierto —dije con horror y ambas asintieron—. ¡Mierda!

—Espero que Edward tenga el sueño pesado, Bella —dijo Amber y gemí—. ¿Qué?

—Ya lo he hecho frente a él. —Me pegué en la frente—. Lo ha mencionado más de una vez. ¡Carajo, carajo, carajo! ¿Y si dije eso? Lo voy a espantar.

—Tal vez, tal vez no —dijo Amber y se acercó a mí—. Si eso lo espantara, no ha dicho nada ni ha actuado diferente, ¿cierto?

—No —murmuré.

—Entonces quizá no lo dijiste, o si lo dijiste… puede que a él le haya gustado escucharlo. —Carmen me apretó la mano—. Creo que estás a salvo.

—Desearía tener tu confianza —suspiré—. Pero no lo estoy, ¿cierto? Oh mierda, lo estoy, ¿cierto?

—¿Estás qué? ¿Enamorada de él? —preguntó Amber y asentí—. No sé, Bella. Parecías sentirte muy insegura al respecto cuando estabas dormida.

—Me gusta. Me gusta mucho, pero es muy pronto para que sea amor. Todavía no puedo amarlo, simplemente no puedo. —Me llevé las rodillas al pecho y las envolví con mis brazos—. Carajo.

—Estás en serios problemas, Bella. —Amber pasó su brazo sobre mis hombros—. Lo sabes, ¿cierto?

—Lo sé —suspiré.

—Podría funcionar —comentó Carmen amablemente—. Definitivamente había algo entre ustedes esa noche en el club.

—¿Lujuria? ¿Calentura? —meneé la cabeza.

—Carmen tiene razón, pero necesitas hablar con Edward, Bella —la voz de Amber sonaba suave ahora, sin nada de diversión. Mi situación debió haber sido muy grave para que ambas chicas se pusieran tan… serias.

—Quiero decir, es el trabajo lo que complica las cosas aquí. ¿Y si consigues otro trabajo? —sugirió Carmen y Amber asintió.

—De hecho, chicas, me ha empezado a gustar mucho mi trabajo; incluso sin Edward. Además, el trabajo no es la única complicación, es Phil. Edward está muy motivado, quiere llegar a la cima y Phil lo está preparando para su trabajo. Incluso si yo me voy, incluso si el que trabajemos juntos ya no es un problema, no creo que Edward sea el tipo de hombre que quiere el estigma que va con salir con la hijastra del jefe. Él querrá que la gente piense que se ganó su posición, no que se acostó con alguien para llegar ahí —sacudí la cabeza—. Necesito dormir. No puedo pensar en esto ahora.

—Sólo habla con él, Bella. Luego, si él no está donde tú estás, puedes terminarlo ya. Entre más sigas con esto, más herida terminarás y será más difícil seguir trabajando con él. —Amber me siguió hasta la puerta de mi habitación.

—Sí, tienes razón —asentí—. Pero no puedo hacerlo ahora; tal vez cuando regresemos de San Francisco. No creo que agitar las aguas ahora sea una buena idea. Este viaje podría resultar en un gran negocio para D.D.H. y odiaría ser quién lo arruiné sólo para poder tener una seria charla con mi jefe del que podría o no estar enamorada.

Eso las hizo reír y tuve que aceptar que era tan absurdo que resultaba gracioso. Me dejé caer en la cama con un suspiro de exasperación.

—Gracias por la cena, chicas, pero estoy muerta.

—De nada, Bella. Fue muy divertido. —Amber cerró mi puerta, pero de repente ya no me encontraba tan cansada.

Agarré mi teléfono y noté que Edward me había enviado un mensaje mientras estaba dormida.

Preferí no comprar comida para la oficina y regresé mejor al hotel. Desafortunadamente, leer manuscritos y comer comida fría de hotel en la cama es menos divertido cuando no estás aquí. E x

Por supuesto que no lo es. Soy genial en todas las posibles formas. Por otro lado, mi noche fue muy divertida. B x

Apenas tuve que esperar un minuto por su respuesta.

Qué sepas qué tan alto es tu nivel genialidad debería hacerte menos genial. Sin embargo, si es posible eso te vuelve todavía más genial. E x

Sonreí. Tengo niveles de genialidad que todavía ni siquiera has descubierto. B x

No lo dudo ni por un segundo, Bella. Ve a dormir, no dormirás mucho mañana. E x

Lo espero con ansías, Sr. Cullen. B x

Me acurruqué bajo las cobijas y mis ojos comenzaron a cerrarse. Unos cuantos mensajes de Edward y todo parecía tan irrelevante. No se necesitaba ser un genio para entender a qué se debía eso.

Estaba tan enamorada de él que no tenía sentido intentar convencerme de lo contrario.

Edward…

Este trato es enorme, por mucho el más grande de mi carrera, sin embargo, por alguna razón la única cosa en la que me estoy concentrando es en que estaré solo con Bella en otra ciudad. El cliente no será el único que estará atrasando el proceso de cerrar el trato… carajo.


¡Bella ya admitió que lo ama! Al menos para sí misma. Pobrecita, teme mucho la reacción de Edward si se entera, pero no creo que él reaccione mal, si también está loco por ella. Y se irán de viaje juntos, ya veremos cómo les va allá. Por cierto, ¿qué creen que sea esa sorpresa que le tiene Edward a Bella?

Mil gracias como siempre por leerme, no olviden dejarme sus comentarios ;)