Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es MrsK81, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is MrsK81, I'm just translating her amazing words.
Thank you MrsK81 for giving me the chance to share your story in another language!
Capítulo 17
—Um… —Edward se estaba frotando la nuca con fuerza y se estaba sonrojando más de lo que lo había visto antes—. Yo estaba… um… Bella estaba… estábamos…
—¿A punto de follar en el baño durante una fiesta de trabajo? —preguntó Emily, girando la cabeza para vernos.
—No… no… nosotros… carajo. —Cerró los ojos y sacudió la cabeza—. Carajo, carajo, carajo. ¿Un poco de ayuda, Bella?
—Creo que es demasiado tarde para pedir ayuda, Edward —dije, casi riéndome, algo que no pareció impresionarlo.
Emily se subió de un salto al lavamanos y dijo:
—Con todo respeto, Sr. Cullen, este no es un desarrollo exactamente sorprendente.
—¿A qué te refieres? —preguntó y luego me miró—. ¿Le contaste?
—No —bufé—. No tengo problemas con mantener la boca cerrada.
—Entonces, ¿sólo se trata de tus piernas? —replicó Emily e incluso Edward pensó que era gracioso—. Bella no me dijo, no hubo necesidad. Actúan diferente entre ustedes… no te ofendas, Sr. Cullen, pero eres menos…
—¿Patán? —terminó él y ella asintió—. ¿Alguien más lo sabe?
—No. —Negó con la cabeza—. Yo ni siquiera estaba segura. O sea, sí me lo preguntaba, pero era sólo una sospecha. Los chicos de tu piso temen mucho hacerte enojar como para notar algo entre Bella y tú.
—Eso es bueno —dijo en voz baja, bajando la vista al piso—. Debería volver.
—Puedo irme primero si quieren terminar lo que comenzaron —ofreció Emily con una sonrisa descarada.
—No, creo que ya pasó el momento. —Edward sonrió y me miró rápidamente—. Te veré más tarde.
Asentí y él salió del baño sin decir otra palabra.
—Mierda —dije para mí—. Apuesto a que está totalmente alterado.
—Es probable. Bien, ¿entonces? —preguntó Emily con suavidad—. ¿Desde cuándo y qué tan serio es?
—Nos conocimos una noche antes de empezar a trabajar aquí. No sabía quién era él. —Me recargué en el lavamanos junto a ella y sonreí—. Fue una gran noche, pero las cosas se fueron en picada después de verlo sentado con Phil, Irina y Peter la mañana siguiente.
—¿Es por eso que él era tan patán contigo? Todos se preguntaban cuál era su problema. Quiero decir, al principio creí que se debía a que eres la hijastra de Peter y quería asegurarse de que no recibieras un trato especial.
Asentí.
—Creo que se estaba asegurando que yo me diera cuenta que lo que pasó fue algo de una sola vez.
—¿Qué fue lo que cambió?
—El día que me llevó a casa cuando me enfermé parecía diferente. —Vacilé y decidí editar cómo habían cambiado exactamente las cosas en el escritorio de su oficina—. Salimos a cenar la tarde siguiente y hemos salido unas cuantas veces desde entonces.
Me erguí y me giré para ver mi reflejo. Mi labial estaba manchado, así que lo retoqué y jugueteé con mi cabello.
—Supongo que fue algo bueno que estuvieras aquí.
—¿En serio? —preguntó, bajándose del lavamanos de un salto—. No creí que dirías eso.
—Pudo haber sido alguien más —sonreí con ironía—. Alguien que ciertamente no guardaría nuestro secreto, Emily.
—Hablemos de este asunto del secreto. ¿Es sólo porque apenas acaba de comenzar de nuevo? ¿O es porque eres su asistente? ¿O porque sólo es sexo casual?
—No sé —admití débilmente—. Quiero decir, para mí es mucho más que sólo sexo, pero tampoco estoy lista para que la gente me juzgue por acostarme con mi jefe. Sólo ha pasado una semana, así que sería una locura comenzar a anunciar que estamos saliendo.
—¿Y qué piensa él?
—Esa es la pregunta del millón, Emily. —Me paré más derecha y bajé las manos por mi vestido—. Y no estoy segura de querer escuchar la respuesta todavía.
—Es justo. —Me sonrió y entrelazó su brazo con el mío—. Pues disfruta lo que estás haciendo ahora y ya verás a dónde te lleva el viento. Por cierto, me alegra haberlos atrapado.
—¿En serio? —pregunté confundida y asintió.
—Sí, si yo no los hubiera interrumpido, ambos estarían en un taxi de camino a casa. Ahora podemos divertirnos un poco más.
Me reí.
—Vayamos a la barra y luego a la pista de baile.
Cuando bajamos las escaleras esperaba ver a Edward sentado en su mesa estresándose por nuestro percance en el baño, pero para mi sorpresa estaba otra vez en nuestra mesa hablando con Seth, Jake y Emmett. La conversación parecía estar más centrada alrededor de Emmett, que gesticulaba y se reía en voz alta, pero podía ver a Edward riéndose y participando también.
—Lo que sea que esté pasando entre ustedes —me susurró Emily al oído—, obviamente le hace bien. Me gusta este lado suyo.
—A mí también —dije sonriendo.
Estábamos a punto de pasar la mesa y dirigirnos directo a la barra cuando Seth nos gritó.
—Vengan aquí.
Señalé la barra, pero él negó con la cabeza.
—No es necesario, Emmett persuadió a una de las camareras para traer una bandeja de tragos para todos y una botella de tequila.
—Unos tragos en la mesa y luego iremos a la pista de baile —dije y Emily asintió.
—¿Qué demonios han estado haciendo allá arriba? —preguntó Seth cuando nos acercamos a la mesa.
—Nos estábamos besando en el baño, Seth. —Emily rodó los ojos—. ¿Por qué crees que las mujeres se tardan tanto y tienen que ir en pareja?
—Carajo, si eso fuera cierto nunca saldría del tocador de mujeres. —Seth suspiró con añoranza.
—Entonces, Emmett, ¿cómo persuadiste a la camarera de actuar de mesera? —pregunté y me senté entre Emily y Edward.
—Le moví mis ojitos azules y prácticamente se me echó encima. —Se encogió de hombros, pero Edward bufó.
—Dijo que le daría cincuenta dólares cada vez que trajera algo —me dijo—. Estaba demasiado ocupado moviéndole esos ojitos azules a la hija de Peter para darse cuenta si la camarera era hombre o mujer.
—¿Rosalie? —le pregunté a Emmett y asintió—. Sabes que está comprometida con Royce King, ¿cierto?
—No si yo puedo evitarlo. —Me guiñó y me reí.
—Normalmente no condono el perseguir a una mujer que no está disponible, pero dado el hecho de que su prometido es todo un patán, espero que tengas éxito —le dije, siendo honesta en cada palabra.
A pesar de que estábamos sentados uno al lado del otro, no quería atraer la atención hablando solo entre nosotros por demasiado tiempo. Así me apoyé el celular en el regazo y le envíe discretamente un mensaje de texto.
Creí que estarías alterado. B x
Por la comisura del ojo lo vi bajar la vista a su celular y teclear una respuesta rápida.
No estoy alterado. Lo prometo. E x
Vi a la camarera acercarse con una enorme bandeja de bebidas en la mano. Junto con una bebida para cada quién, parecía que los cincuenta dólares también nos habían asegurado una botella casi llena de Patron.
—¿Estás intentando emborracharme? —bromeó Edward cuando Emmett comenzó a servirles a todos.
—Así es, Eddie —se rio—. Escuché que la última vez que bebiste esto tuviste una noche muy buena.
—¿Vas a compartir esa historia? —preguntó Seth con mucho ánimo y Edward le lanzó una mirada del mal a Emmett.
En lugar de compartir, se terminó su bebida de un trago y pidió más.
—No, necesita otros cinco tragos de esto antes de ponerse parlanchín —le dijo Emmett a Seth.
—Entonces sigue sirviendo —urgió Seth y Edward sonrió.
—Créeme, Seth, podría terminarme toda la botella y no diría nada.
—¿Fue una chica? —presionó Seth y Edward se rio—. ¿Un hombre?
—¿La Sra. Goff? —comenté y Edward me miró con incredulidad—. Oye, tú la trajiste a la fiesta, Sr. Cullen.
—Pero no me iré con ella —dijo con voz ronca y la temperatura en el lugar subió unos veinte grados instantáneamente.
—En realidad, ella está algo guapa —musitó Seth y todos lo vieron con horror—. ¿Qué? No está mal para ser una mujer mayor.
—Qué asco —murmuró Jessica—. Es lo suficiente mayor para ser tu abuela, Seth.
—Pero no es mi abuela, así que sería completamente aceptable si me la tiro —dijo de forma casual.
—Seth, amigo. —Emmett le palmeó la espalda—. En muchos niveles eso nunca sería aceptable.
—¿Podemos hablar sobre algo más? —se quejó Emily y todos asintieron mostrándose de acuerdo—. Me agrada la Sra. Goff, pero la idea de ella y Seth… simplemente no.
Por muy rara que fuera la conversación, parecía que todos se la estaban pasando bien. Tal vez era el alcohol, tal vez todo se debía a la enorme personalidad encantadora de Emmett, pero de cualquier forma nos estábamos divirtiendo, incluido el Sr. Cullen, que definitivamente era más Edward que Cullen esta noche.
—Vamos a bailar, Emily —dije, parándome de forma inestable—. No sé cuánto tiempo más podré usar mis piernas así que necesitamos apurarnos antes de caerme de culo.
Emily se rio y me agarró el brazo.
—Podemos apoyarnos la una en la otra; no eres la única que no sabe beber.
—Oigan no se pueden ir —gritó Seth.
—Vamos a bailar, no a irnos —le dije—. Hay un límite de charlas de chicos que podemos aguantar las chicas.
—Espérenos —gritó Alice, luego ella, Leah y Jessica se pararon y nos siguieron hacia la atestada pista de baile.
Pensé de nuevo en la primera noche que conocí a Edward y cómo me había mirado bailar. Por mucho que me gustaría hacer eso de nuevo, aunque de forma discreta, estaba demasiado borracha. De hecho, mantenerme de pie era un reto por sí solo.
—Te doy veinte minutos —Emily se acercó y me susurró mientras intentábamos bailar.
—¿Veinte minutos para qué? —pregunté.
—Para que inventes tus excusas y te vayas. —Sonrió—. Una de dos, vas a ir y terminar lo que comenzaron arriba, o te irás a casa a vomitar. Cualquier opción es altamente probable.
Nuestro baile se hizo menos "baile" y más mecernos en un solo lugar con cada segundo que pasaba, y comencé a pensar que la segunda opción era más probable que la primera. Justo cuando estaba a punto de inventar una excusa para irme, mi madre apareció sonriendo a mi lado.
—¿Te estás divirtiendo? —me preguntó y asentí.
—Creo que bebí demasiado —le dije y se rio.
—Ya nos vamos, Phil jugará golf mañana. ¿Qué te parece si comemos juntas? —me miró con esperanza y asentí—. Podemos usar nuestra reserva permanente en el Four Seasons, o puedes elegir otro lugar. Yo invito.
—El Four Seasons me parece bien —dije y luego hice una mueca—. Aunque no estoy segura de qué tanto vaya a querer comer.
—Sólo quiero pasar un poco de tiempo madre e hija, siento que me has estado evitando.
—Tal vez un poco —admití y se rio—. Llámame en la mañana para recodarme, pero no muy temprano.
—Bien. —Me besó la mejilla y me abrazó—. Disfruta el resto de tu noche, querida.
—Creo que eso va a durar sólo cinco minutos más. —Me despedí con un gesto cuando se alejó y luego sentí mi celular vibrar en mi bolsa.
Necesitamos irnos ya. E x
Antes de tener oportunidad de responder, otro mensaje iluminó la pantalla.
¿Por favor? E xx
—¿Dos besos? —dije para mí, sonriendo.
Vaya, recibí dos besos esta vez. Sr. Cullen, ¿estás borracho? B x
Segundos después respondió.
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Me reí y alcé la vista en su dirección para encontrarlo mirándome, medio divertido y medio excitado.
—Ya me voy —le susurré a Emily—, pero ¿cómo me voy sin que sea muy obvio?
—Déjamelo a mí —dijo y me jaló de regreso a la mesa.
El resto de las chicas nos siguieron y todas nos sentamos, viéndonos bastante mal.
—¿Otro trago? —ofreció Emmett, pero negué con fuerza.
—Absolutamente no —le dije y se rio.
—Bella, te ves pálida —anunció Emily en voz alta—. ¿Vas a vomitar?
Todas las cabezas se giraron hacia mí.
—Por favor, no vomites aquí —dijo Alice, haciendo una mueca.
—Vamos para afuera rápido —dijo Emily, animándome a pararme—. El aire fresco podría ayudarte.
Asentí y pretendí tener arcadas para aumentar el efecto, me tapé la boca con la mano y nos alejamos de la mesa. Noté unas cuantas personas viendo en nuestra dirección, todos miraban que al parecer estaba tan borracha que estaba a punto de vomitar todo.
—Buena idea —le dije a Emily por lo bajo y luego decidí asegurarle a Edward que fue puro espectáculo.
No estoy vomitando de verdad, así que trae aquí tu lindo culito antes de irme a casa sola. B x
—Les diré que vomitaste, llamaste un taxi y te fuiste a casa. —Sonrió cuando salimos.
—¿Qué hay de ti?
—Compartiré auto con Alice y Jazz. Me la pase muy bien esta noche, Bella. —Me abrazó.
—Yo también —le dije—. Deberíamos hacerlo otra vez pronto, en un bar de verdad y no en un almacén convertido.
—Es una cita —se rio—. ¿Vas a esperar aquí a Edward?
—Sí, pediré un taxi y le diré que espere en la esquina hasta que salga Edward. —Mi celular vibró de nuevo—. Espera.
Llamé a un taxi hace diez minutos, debería llegar aquí pronto. Saldré en un minuto. E x
—Oh, el taxi ya viene en camino. Regresa adentro, Em, Edward ya va a salir.
—Bien, disfruta de tu noche, Bella. —Me guiñó—. Te llamaré mañana.
—Hasta luego. —Me recargué en la pared y cerré los ojos, sintiéndome cada vez más mareada—. No, no, no, nada de vomitar. No esta noche… por favor, no esta noche.
—¿Bebiste demasiado?
Mis ojos se abrieron de golpe cuando escuché la voz de Royce y la náusea se incrementó diez veces más.
—Regresa adentro —espeté.
—Sólo te estoy cuidando, Bella. —Se acercó demasiado y consideré estrellar mi rodilla en su entrepierna—. Te vi salir con Emily y luego ella regresó adentro sin ti.
—Estoy bien aquí esperando mi taxi. Por favor, déjame sola. —Lo fulminé con la mirada—. ¿No deberías ver cómo está tu prometida?
—Está con Jack Daniels, su mejor amigo, dudo que se haya dado cuenta que no estoy —me dijo—. ¿Quieres compañía en el taxi?
—No tu compañía —siseé y lo empujé lo más fuerte que pude, pero me agarró una muñeca con fuerza.
—¿Sólo la de Cullen? —preguntó con arrogancia.
—Mejor él que tú —admití, intentando soltarme de su agarre—. De hecho, mejor cualquier persona que tú.
—¿Qué diría Phil si supiera que te estás follando a tu jefe? Dudo que lo apruebe. —Estaba intentando conseguir información. Podía notar por su tono que intentaba hacerme admitir algo.
—Dudo que apruebe si te ve maltratándome así. Suelta de una jodida vez mi brazo, me estás maltratando. —Estiré el brazo y me soltó.
—¿Eres así de enérgica en la cama? —dijo con desdén—. Tal vez le preguntaré a Edward.
—No tengo idea de dónde sacas tu información —le dije con calma—. Pero créeme, necesitas una nueva fuente.
—Puedo pensar en algo más que necesito —dijo, mirándome de arriba abajo—. Cullen es afortunado.
Se acercó como si fuera a besarme y en lugar de pensar en darle con la rodilla en la entrepierna, lo hice de verdad – con fuerza.
—Maldita perra —gimió, doblándose por la mitad.
—Te dije que me dejaras en paz —gruñí y lo empujé para pasar a su lado.
Apenas había logrado alejarme dos pasos de él cuando me agarró otra vez del brazo. Antes de tener oportunidad de decir o hacer algo más, mi brazo se encontró libre y Royce quedó tirado sobre su espalda. Me giré y quedé cara a cara con un Edward furioso, con Emmett parado junto a él, y sacudiendo una mano.
—¿Qué carajos? —dijo Royce, frotándose el estómago y fulminando con la mirada a Edward—. Hablaré con Phil sobre su súper estrella agrediéndome físicamente.
—Fui yo quien te agredió y creo que él estará más interesado en lo que le estabas haciendo a Bella. —Emmett cruzó los brazos sobre su pecho.
—¿Así que necesitas que tus amiguitos pelen tus batallas? —se burló Royce y Emmett se rio.
—Créeme, King, necesitas agradecerme por intervenir, porque si permitía que Eddie se saliera con la suya, estarías de camino a la morgue justo ahora con tu cabeza en una bolsa aparte.
—Todavía existe la posibilidad de que eso pueda pasar —Edward habló por primera vez y su voz sonó gélida. Me miró, sus ojos cubrieron cada centímetro de mi cuerpo—. ¿Estás bien?
Asentí e intenté sonreír.
—Mejor que él.
—Aun así, Phil se enterará de esto —espetó Royce—. Tenemos mucho de qué hablar.
—Asegúrate de mencionarle que alteraste su bebida —dijo Edward, acercándose a él.
—No hice semejante cosa —siseo.
—Sé que lo hiciste —dijo Edward, apretando los puños a sus costados.
—¿Sí? —Royce se rio—. Pruébalo.
—Creo que los vídeos de seguridad del bar se encargarán de eso. —Edward no me había dicho nada sobre esto, pero no parecía estar mintiendo—. Hay una gran toma de ti a solas con la bebida de Bella mientras el camarero te da la espalda. Prácticamente le estás sonriendo a la cámara de seguridad, Royce.
—Estás mintiendo —dijo, pero pude escuchar el pánico en su voz.
—¿Lo estoy? —Edward ya estaba a centímetros de Royce—. ¿Estás seguro de que quieres arriesgarte?
—Creo que lo que Edward intenta decir —dijo Emmett, metiéndose entre los dos hombres—, es que podemos trazar una línea en este asunto. Deja en paz a Bella de una vez por todas, y no habrá necesidad de que Phil tenga que ver ese vídeo.
—Una mirada inapropiada o un comentario en dirección a ella, y haré que te despidan, King —gruñó Edward—. Mantente lejos de ella.
Él asintió una vez y retrocedió.
—Sé que te la estás follando.
—No me la estoy follando —dijo Edward con calma—. No sabes ni mierda.
Sin decir otra palabra, él regresó adentro y yo exhalé temblorosamente.
—¿De verdad existe un vídeo?
Edward negó una vez con la cabeza.
—Si existiera un vídeo la policía lo tendría, Bella. No lo usaría para chantajearlo.
—¿Quieren este taxi o no? —el taxista gesticuló a través de la ventana abierta y Edward asintió.
—Enciende el taxímetro —le dijo.
—Ustedes váyanse. Yo mantendré vigilado a King. —Emmett palmeó la espalda de Edward.
—Gracias Emmett —le dije y me sonrió.
Caminé hacia el taxi primero y me metí. Miré a Edward seguirme, viendo sobre su hombro.
—Al Fairmont Hotel —le dijo al taxista y luego me miró—. ¿Te lastimó?
—Creo que yo lo lastimé más —le dije y recibí una media sonrisa de Edward.
—Ese fue un rodillazo a las bolas muy bien ejecutado —dijo—. Si no estuviera tan jodidamente enojado lo encontraría gracioso.
—Olvídalo —susurré, poniendo una mano en su nuca y juntando nuestras caras—. Hablaré con mi madre en la comida de mañana, lo prometo, pero justo ahora sólo somos tú y yo, ¿de acuerdo?
Él asintió y me besó, sus manos inmediatamente empezaron a subir por mis piernas.
—Sólo tú y yo.
—Y el taxista. —Aparté su mano juguetonamente—. Tu falta de autocontrol ya nos metió en problemas con Emily. Mantengamos las manos para nosotros hasta que regresemos al hotel.
Después del viaje en taxi más largo de todos, prácticamente subimos corriendo a su habitación y en cuanto abrimos la puerta su boca se posa en la mía. Lo dejé besarme por unos minutos porque simplemente me encantaba besarlo, pero luego lo aparté.
—Siéntate —le dije e hizo un puchero—. Siéntate por favor.
—Preferiría no hacerlo —murmuró, pero se sentó en la orilla de la cama.
Puse su teléfono en las bocinas que estaban en el buró y le di play. Sonreí para mí cuando In The Air Tonight comenzó a hacer eco en la habitación. Perfecto.
—Mientras bailaba pensé en la noche que nos conocimos. —Me paré entre sus piernas y sus manos inmediatamente se estiraron detrás de mí, subiendo por mis muslos hacia mi culo—. Quería bailar para ti otra vez, pero pensé que la gente se daría cuenta.
—Mm, probablemente —murmuró, intentando acercarme a él.
—Así que pensé mejor en bailarte ahora. —Me reí cuando alzó la cabeza de golpe—. Y ya que no estamos en un club o en una fiesta… podría hacerlo un poco más sexi.
—¿Qué tienes en mente? —preguntó con voz ronca.
—Espera y verás —lo provoqué y retrocedí un paso, comenzando a bailar de la forma más sensual posible.
—No me gusta esa palabra —gruñó—. Detesto esperar.
—Las cosas buenas llegan a aquellos que esperan —le recordé.
—Sí, pero cosas jodidamente geniales llegan a aquellos que toman el control por sí mismos. —Sonrió.
—Sssh. —Me llevé un dedo a los labios.
Subí y bajé las manos por mi cuerpo, viendo como me miraba de nuevo. Me estaba excitando muchísimo y estiré los brazos detrás de mí, bajándome lentamente la ropa interior por las piernas.
—Esto es cruel —gimió cuando lancé las bragas al otro lado de la habitación—. Llevó cinco horas duro viéndote en ese vestido… y ahora no llevas ropa interior puesta.
Quería provocarlo un poco más, pero también tenía un incontrolable deseo por tocarlo. Me acerqué a él y me agaché entre sus piernas. Froté su entrepierna con la palma de una mano y siseó. Le quité los zapatos y los calcetines, luego subí las manos para desabrocharle la camisa y quitársela de los hombros.
Lo besé, incapaz de resistirme, y casi olvidé mi plan de provocarlo. Me paré con una sacudida de cabeza y me di la vuelta, decidiendo que le haría un striptease. Me agaché, frotando mi culo sobre su entrepierna.
—Carajo —exhaló y apoyó las manos en mis caderas.
Me enderecé, moviendo el culo frente a su cara, y luego volví a agacharme, pero no le atiné a su regazo, perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo de golpe.
—Pues eso no fue muy sexy —gruñí al pararme, pero Edward no dijo nada.
Cuando me di la vuelta lo vi temblando con risa contenida. Estaba haciendo su mejor esfuerzo por esconderla, pero cuando me vio fruncirle el ceño se soltó riendo en voz alta y se acostó en la cama.
—No se suponía que debía ser gracioso —dije, parada en medio de la habitación enfurruñada.
—Lo siento. —Recuperó la compostura y se sentó—. Créeme que eres la cosa más sexy que he visto en mi vida, Bella. —Se paró y caminó hacia mí—. Tú en ese vestido… o en el trabajo… o usando mis camisas. Todo de ti me vuelve loco. Incluso caerte de culo en medio de un striptease es algo sexy.
—Buena salvada —le dije y me guiñó.
—Ven aquí —susurró y me besó con suavidad.
Esta vez no tenía intención de detenerlo y abrí inmediatamente el botón de sus pantalones para poder empujarlos al piso. En cuanto estuvieron fuera del camino, metí la mano en su bóxer y la envolví alrededor de su polla extremadamente dura.
Las manos de Edward tomaron mi cara y luego se movieron lentamente hacia mi cuello y hombros. Sus pulgares engancharon los delgados tirantes de mi vestido y los bajaron, tirando del vestido con ellos. Nos hizo retroceder hacia su cama. Gemí en voz alta cuando arrastró sus pulgares sobre mis pezones antes de empujar mi vestido hasta el piso.
—Acuéstate —me ordenó e hice lo que me pidió.
Se sostuvo sobre mí, dejando besos en mi cara y cuello, y luego bajó por mi cuerpo. Incluso un simple beso en mis costillas era casi demasiado y me retorcí debajo de él.
—Edward —gemí cuando bajó más y más, pero evitó el único lugar donde realmente lo quería.
—¿Sí, Bella? —preguntó con inocencia—. ¿Pasa algo?
—Cabeza de pito —murmuré y se rio—. Ya sabes qué pasa.
—Creo que sí… pero no estoy muy seguro —dijo, abriendo mis piernas y besando la parte interna de mi muslo—. ¿Aquí?
Sus labios rozaron ligeramente mi centro antes de besar mi otro muslo y agarré las sábanas en mis puños a causa de la frustración.
—Edward —lloriqueé de forma patética.
—¿Aquí? —preguntó, esta vez besando mi cadera.
—Ahí no —exhalé.
—Creo que te refieres aquí —me dijo, dejando un suave y tierno beso en mi rodilla mientras yo negaba con la cabeza—. ¿No? Mm, ¿entonces dónde, Bella?
Agarré su mano y la puse entre mis piernas.
—Aquí —susurré y luego me alcé sobre los codos—. Por favor no me estés provocando; ya no puedo aguantarlo.
Ya no me provocó y su lengua hizo magia en mi clítoris mientras sus dedos me volvían loca. Me corrí con fuerza y de forma rápida, pero al parecer eso no fue suficiente, porque Edward me mantuvo en ese mismo lugar y me dio otro alucinante orgasmo que me dejó delirante de la mejor manera posible.
Con una sonrisita muy satisfecha en la cara, entró en mí.
—Carajo —gruñó.
—Espera —le dije, apartándolo.
—Ahí está otra vez esa palabra —gimió y me reí.
—Así —le dije, poniéndome en cuatro.
No fue necesario decirle dos veces, y está vez entró en mí con fuerza.
—Te sientes tan bien así.
Me agarré de la cabecera y eché la cabeza hacia atrás.
—Más duro, Edward —gemí.
—Dios —siseó, pero lo cumplió con gusto.
Después de unas cuantas embestidas más, se detuvo y me volteó para quedar de espaldas, pero luego rodé sobre él. Se agarró de mi culo mientras yo me bajaba sobre él. Comencé a moverme de forma lenta al principio, viendo su cara cuando alzaba y bajaba las caderas, moviéndome de adelante atrás.
—Hermosa —dijo, subiendo sus manos para jugar con mis pechos—. Eres tan jodidamente hermosa.
Después de eso nos encontramos acostados juntos con su mano subiendo y bajando ligeramente por mi espalda mientras yo estaba recostada en su pecho.
—Me la pasé muy bien esta noche —le dije—. ¿Qué hay de ti?
—Sí, sorprendentemente también. —Asintió.
—Me agrada Emmett, es muy divertido —dije y se rio.
—Esa es una palabra para describirlo. Usualmente yo prefiero cabrón inmaduro —bromeó—. Me alegra haberle contado sobre ti antes, no hay forma en que hubiera podido escondérselo durante la fiesta.
—No te creo ni por un segundo —dije, besando su pecho desnudo—. Actuaste muy creíble esta noche cuando estábamos con Royce… ambas mentiras fueron muy convincentes. Claro, tampoco es que condone la falta de honestidad.
—Emmett me conoce mejor de lo que a veces me conozco yo mismo. Además, sólo miento cuando es necesario —dijo en voz baja—. Y esta noche sólo mentí una vez.
—Estoy muy segura que mentiste dos veces; el vídeo y luego sobre nosotros.
—No mentí sobre nosotros —argumentó y fruncí el ceño—. Él dijo que te estaba follando, y no te estoy follando, Bella. Creo que nunca he estado sólo follándote.
Edward…
No te estoy follando… te amo.
Fanfiction ha estado fallando desde el sábado así que de verdad espero que puedan ver este capítulo. Según yo ayer ya estaba funcionando bien otra vez, pero nunca se sabe.
Respecto al capítulo, pues parece que Edward manejó el asunto de Emily mejor de lo esperado. Y al menos ya se admite a sí mismo que siente algo más por Bella.
Gracias por leer y por sus comentarios, no olviden decirme qué les pareció el capítulo ;)
