Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es MrsK81, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is MrsK81, I'm just translating her amazing words.


Thank you MrsK81 for giving me the chance to share your story in another language!


Capítulo 18

Me desperté como comenzaba a ser la regla, al borde de la cama, sin cobijas y con las piernas de Edward enredadas en las mías. Podía sentir su cálido aliento en mi hombro y sus mechones de cabello cosquilleando mi piel.

A pesar de mi incomodidad e inevitable resaca, también me desperté con una enorme sonrisa en la cara gracias a sus palabras de la noche anterior. "No te estoy follando, Bella. Creo que nunca he estado sólo follándote.". Puede que no fuera la declaración más romántica del mundo, pero para mí fue malditamente perfecta.

Justo cuando estaba a punto de perdonarle todos sus hábitos de dormir, estiró sus largas piernas y casi me tira de la cama por completo.

—Es algo bueno que seas lindo —murmuré para mí al sentarme—. Ya te enseñé etiqueta de baño y ahora creo que es momento de estudiar etiqueta de cama.

—Creo que tengo una maravillosa etiqueta de cama. —Edward se rio adormilado mientras se frotaba los ojos—. Y anoche parecía gustarte mucho, Bella.

—No estoy hablando de sexo, Cullen. Estoy hablando de dormir en tu lado de la cama y no robarte las cobijas. —Bostecé.

—Estás más gruñona de lo normal hoy —dijo, muy divertido.

—Puede que tenga una pequeña resaca —admití, luego gemí cuando mi celular comenzó a sonar—. Mierda, lo recordó.

—¿Quién recordó? —preguntó Edward.

—Mi madre quiere que vaya a comer con ella. Esperaba que lo olvidara, claramente no fue así. —Respondí mi teléfono con un suspiro—. Hola, mamá.

La escuché recordarme que la reservación era para medio día y le aseguré que no llegaría tarde. También le dije que no podía quedarme a platicar porque tenía una horrible resaca y necesitaba darme una ducha para despejarme la mente.

—¿Me dejarás solo otra vez? —dijo Edward con tristeza después de colgar—. Empiezo a pensar que sólo me usas por mi cuerpo.

—Maldición, lo descubriste —dije y me incliné para besarlo—. Tengo una vida fuera de esta habitación de hotel, Sr. Cullen. Deberías considerarte extremadamente afortunado ya que te permito entrar a una pequeña parte de mi mundo.

—Lo sé… y así me siento. —Sonrió—. Supongo que puedo sobrevivir un día. Después de todo, te tendré toda para mí en San Francisco.

—Todo el día, todos los días… veinticuatro horas de mí. —Silbé—. Tendrás suerte si sales vivo.

—Creo que estaré bien —dijo y bostezó—. ¿Tienes tiempo para desayunar?

—Ugh, no quiero desayunar. Todavía traigo el sabor del tequila. —Hice una mueca y se rio—. Necesito irme a casa para poder prepararme antes de la comida.

—¿A qué hora volamos mañana? —preguntó.

—6:15 a.m. y el auto te recogerá a las 4:30 a.m. Ya programé tu llamada de alarma para despertar a las 3:45 a.m. —La idea madrugar tan temprano me hizo bostezar de nuevo.

—¿Programaste mi llamada a las 3:45 a.m.? Creo que podríamos necesitar un poco más de tiempo que eso —dijo seductor.

—Déjame reformular eso. Ya programé tu llamada automática del hotel a las 3:45 a.m. No puedes convencerme de tener sexo contigo a las 6 a.m., Edward. ¿En qué planeta crees que aceptaría hacerlo a las 4 a.m.? —Lo miré incrédula y rodó los ojos.

—El reto sigue en juego —me recordó.

—Intenta ganar alguna vez a esa hora de la mañana y te prometo que te arrancaré la polla con las uñas. —Le dediqué una mirada para reiterar el hecho de que no estaba bromeando.

—No eres divertida —dijo y me reí—. Trae suficiente ropa; puede que tengamos que quedarnos más de uno o dos días.

Le alcé la ceja y dije:

—No necesitas decirme que lleve suficiente ropa. Es lo que hacemos las chicas.

—Y para ahorrarte espacio en la maleta, olvídate de la ropa de dormir. No la necesitarás. —Sonrió.

—Sigue con esas presunciones y usaré la habitación que me reservó la Sra. Goff. —Le saqué la lengua y luego me vestí rápidamente—. Son casi las once, de verdad tengo que irme.

—Disfruta de tu comida. —Se levantó y me besó—. Y si quieres compartir esa alarma, sabes dónde estoy.

—Lo tendré en mente. —Sonreí y me apresuré en salir de la habitación.

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—Café, por favor —le dije al mesero al sentarme frente a mi madre—. No me siento muy bien.

—Siempre y cuando te hayas divertido anoche, no creo que una pequeña resaca sea algo malo. —Sonrió.

—Estuvo bien hasta que… —me detuve y me mordí el labio. Estaba planeando contarle sobre los problemas con Royce, sólo no de inmediato.

—¿Hasta qué? —presionó.

—Bien, te lo diré, pero antes de hacerlo, ¿puedo preguntarte algo primero? —pregunté y asintió—. ¿Qué sucede entre Rosalie Hale y Royce King? Él es el patán más grande del planeta, es muy obvio que la engaña y la trata como basura, pero todos parecen aguantarle todo… no lo entiendo.

Fue el turno de mi madre para vacilar.

—No puedes decirles a las chicas lo que te voy a decir, ¿de acuerdo?

—De acuerdo —asentí—. Suena siniestro.

—Es algo trágico y no es algo que a Peter le gustaría que se diera a conocer por el bien de Rosalie y la compañía. —Sonrió con tristeza—. Hace unos cuatro años, Rosalie y Royce manejaban a casa luego de cenar con unos amigos, su carro golpeó y mató a alguien en un lado de la carretera.

—Oh Dios mío —jadeé—. Qué horrible.

—Rose estaba manejando y había estado bebiendo toda la noche, así que antes de que la policía llegara, Royce la movió al asiento del pasajero y declaró que él había estado tras el volante. Afortunadamente para él, no aplicaron los cargos ya que el forense concluyó que el peatón había estado caminando en la carretera sin ropa reflectante y fue denominado un accidente. —Sacudió la cabeza—. Casi de inmediato él le dijo a Peter que Rose era la que manejaba y básicamente ha estado usando eso como herramienta para obtener lo que quiere durante los últimos cuatro años. Rosalie sabe que ella era la que manejaba y como es comprensible ha tenido problemas para lidiar con eso. Es por eso que bebe tanto y es por eso que toleran a Royce King así como es.

—Dios —dije y miré a mi madre con horror.

—Peter ha intentado conseguirle ayuda, pero lo único que ella quiere hacer es admitir la verdad; algo que él no quiere que ella haga. Él y Sarah están aterrados de que ella termine en prisión, y también está la preocupación de que se asocie el escándalo con D.D.H. Phil se enteró hasta que Peter decidió planear su retiro; Royce quería reemplazarlo, pero Phil ya tenía la vista puesta en Edward y por ahora Royce no lo ha presionado. —Mi madre me miró y añadió—: Fue el aniversario del accidente la semana pasada, es por eso que Rosalie estaba especialmente mal en la fiesta.

Me quedé ahí en absoluto silencio. Royce King tenía agarrada a la compañía de las bolas y no había mucho que alguien pudiera hacer al respecto. Consideré quedarme callada sobre mis problemas con él, pero luego lo pensé mejor, porque parecía que no era en realidad sobre mí, sino sobre Edward… o sobre el trabajo de Edward.

—Royce King es un cabrón —le dije bruscamente—. Desde que comencé a trabajar ahí ha sido sugerente, inapropiado y la verdad me asusta, mamá.

—¿A qué te refieres? —frunció el ceño.

—Me ha invitado a salir y no entiende cuando le digo que no; me ha tocado y ha intentado causar problemas con el Sr. Cullen. —Suspiré—. Apareció en un bar hace unas semanas y…

—¿Y?

—Creo que alteró mi bebida. Definitivamente alguien alteró mi bebida y él parecía saber mucho sobre que estuve enferma y falté al trabajo la siguiente vez que lo vi. —Me mordí el labio y me encogí ante lo patético y acusador que sonaba. No tenía nada más que sospechas sobre su participación.

—¿Fuiste a la policía? —preguntó horrorizada.

—No, ¿cómo podría ir? No me di cuenta que había sido alterada hasta después y para cuando todo tuvo sentido ya era demasiad tarde. —Aparté mi café, estaba empezando a revolverme el estómago.

—¿Phil lo sabe? —preguntó mi madre y negué—. ¿Paneas decirle?

—Al principio no quería, pero creo que necesita saberlo después de anoche.

—¿Qué pasó anoche?

—Obviamente sabes que bebí mucho. —No podía mirarla, me sentía avergonzada y ni siquiera había hecho algo malo—. Así que salí por un poco de aire fresco, Royce me siguió e intentó algo conmigo otra vez. Cuando lo rechacé, se puso brusco conmigo así que lo pateé en las pelotas… bueno, le di un rodillazo en las pelotas, pero eso sólo lo hizo enojarse más. Emmett… quiero decir, el Sr. McCarty y el Sr. Cullen lo detuvieron antes de que hiciera algo más, pero luego me acusó de acostarme con el Sr. Cullen. Amenazó con contárselo a Phil.

—¿Y es verdad? —preguntó con suavidad; no pude hablar—. Estoy preguntando como tu madre, Bella, no como la esposa de Phil. Si hay algo entre ustedes y no quieres que Phil lo sepa, entonces no lo sabrá de mí, te lo prometo.

Cuando seguía sin poder decir nada, ella sonrió a sabiendas.

—Es muy guapo. No creo que pueda culparte por sentirte atraída a él.

—De verdad nos conocimos antes de que empezara a trabajar para él, y al principio intentamos mantener las cosas platónicas. —Suspiré—. No funcionó así.

—Rara vez funciona —dijo.

—No es sólo sexo —solté y estiró el brazo sobre la mesa para apretar mi mano—. Creo que me he enamorado de él.

—Dios mío —dijo sonriendo—. ¿Y Edward lo sabe?

—No. —Negué con la cabeza—. Es demasiado pronto para soltarle esa bomba. Tenemos que ir a San Francisco mañana y no creo que sea inteligente asustar al pobre hombre antes de tener que asegurar un enorme contrato.

—¿Cómo sabes que lo asustarás? —me preguntó.

—Creo que siente algo por mí… pero… es que… Edward está muy enfocado en su carrera, mamá. Ha trabajado duro todos estos años por esto; ya me dijo que todo lo demás viene en segundo lugar.

—A veces no apreciamos lo mucho que necesitamos algo hasta que lo encontramos —dijo de forma conmovedora—. Y a veces no apreciamos lo importante que es algo hasta que lo perdemos. Si no le dices lo que sientes, ¿cómo puedes esperar que él sepa si lo quiere o no?

Me froté las sienes y suspiré.

—Todo esto es muy pesado para considerarlo cuando tengo una resaca. ¿Podemos hablar de algo más?

De repente, empezó a reírse.

—Ahora entiendo porque estabas tan incomoda hablando sobre tu nuevo novio. Lo siento mucho… ni siquiera consideré que él estuvo todo el tiempo sentado a tu lado. De verdad hacen una pareja encantadora.

—Mamá, por favor —gemí—. Habla sobre algo diferente, por favor.

—Dejando a Edward de lado, ¿estás disfrutando del trabajo? Sé que le dijiste a Charlie que te gustaba, pero quería asegurarme que no lo dijeras sólo para hacerlo sentir bien por haberte presionado a esto.

—No lo hice por eso —dije, formando una sonrisa en el rostro—. Con o sin Edward como mi jefe, de verdad lo disfruto y tener que mantenerme ya ni siquiera me asusta. Estoy preocupada por mi situación de vivienda cuando se terminé el contrato… pero aparte de eso, todo está perfectamente bien.

—Sobre tu situación de vivienda —dijo con timidez—. Estaba hablando con Phil sobre eso anoche mientras manejábamos a la fiesta. Me sentiría más feliz sabiendo que estás en un edificio seguro con amigas y que está cerca del trabajo. Sugerí que renováramos tu contrato y tú pagaras los servicios… o tal vez un porcentaje de la renta. Claro que todo lo demás seguiría siendo tu responsabilidad.

—¡Dios mío! —Casi me lancé sobre la mesa para besarla—. ¿De verdad? ¿Qué hay de papá?

—Hablaré con tu padre. No te preocupes por él. —Me guiñó y me reí.

—Gracias —dije agradecida—. Pagaré tanto como pueda del contrato.

—Podemos organizar todo eso después. —Sonrió—. Asegúrate de hablar con Phil sobre Royce King, Bella. Un comportamiento como ese no es aceptable bajo ninguna circunstancia, pero no permitiré que suceda cuando mi hija está involucrada.

—Lo haré, en cuanto volvamos de California —le aseguré y asintió—. Lo prometo.

—Bien, tengo hambre, ¿crees que puedas arreglártelas para comer algo?

Me encogí en la silla y negué con la cabeza, pero me ignoró y nos ordenó una sopa a las dos. Mientras ella comía, yo dejé mi mente vagar de regreso al hotel. Tal vez sería beneficioso para la compañía si pasaba la noche con él otra vez… podría asegurarme bien de que estuviera despierto para cuando llegara el auto. Después de todo, sería un desastre si perdía el vuelo.

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No regresé al hotel después de la comida con mi madre a pesar de los constantes mensajes de Edward fingiendo que tenía una emergencia que requería mi presencia en su habitación inmediatamente. En lugar de eso, fui a casa, empaqué y disfruté de un largo rato remojándome en la tina – sola.

Después de eso pasé una hora platicando con Amber y Carmen sobre nuestras respectivas noches y luego me retiré a las siete y media para recuperar un poco de mi muy necesitado descanso.

Asumí que, si me aseguraba de tener ocho horas completas de sueño, me sentiría descansada y alegre cuando fuera hora de ir al aeropuerto la mañana siguiente. Me equivoqué. Parecía que ninguna cantidad de sueño podría hacer que despertarse a las 3:30 a.m. fuera una experiencia agradable. Yo era la última que recogerían antes de ir al aeropuerto y me aseguré de estar afuera esperando, pero por supuesto, el carro venía tarde.

¿Dónde están? Tengo frío, estoy cansada y me siento jodidamente de mal humor. B x

Llegamos en treinta segundos. Emmett se quedó dormido. E x

A pesar de que Emmett apenas tenía tres días en Seattle había logrado encontrar un apartamento para rentar a corto plazo hasta que encontrara algo permanente, pero por ahora estaba en un lugar que no tenía alarmas automáticas. Hice una nota mental de explicarle el concepto de un reloj alarma cuando lo viera.

Cuando el carro negro se detuvo afuera de mi edificio cinco minutos más tarde, el chofer se bajó para meter mi equipaje a la cajuela. Al meterme al carro fulminé con la mirada a Edward.

—Buenos días —dijo, muy divertido al ver mi humor menos agradable.

—Hola Bella —Emmett sonrió con alegría.

—Treinta segundos mis polainas —gruñí—. Me estaban saliendo raíces por todo el tiempo que estuve esperando ahí.

—¿Quién es esta persona y qué has hecho con Bella? —bromeó Emmett y giré mi mirada letal hacia él—. Vaya. De verdad no eres una persona mañanera.

—Tú y yo hablaremos más tarde, Emmett McCarty —le dije y Edward se rio entre dientes—. Mucho, mucho más tarde.

—Te traje café —dijo Edward, inclinándose para entregarme la única cosa que podría alegrarme ver a esta hora.

—Gracias —dije, suspirando con alivio al darle un trago—. Sabe bueno.

—Tengo unas cuantas reglas para el vuelo de chicos y chicas —anunció Emmett—. Me sentaré entre tú y Edward durante todo momento. No se pueden tocar, besar, abrazar o follar cuando esté en su compañía… a menos de que, claro, yo tenga mi propia compañía femenina.

—Emmett —gimió Edward.

—Qué te parece si te metes esas reglas al culo, Emmett. Yo tengo mi propia regla —interrumpí—. La próxima vez que tengas que despertar temprano para un vuelo… pon tu jodida alarma, así yo no estaré parada en la calle como idiota esperándote.

Ambos hombres se soltaron riendo y luego Emmett dijo:

—Me alegra que seas tú quién despierte junto a esta, Eddie.

—Sólo tienes que aprender a manejarla —dijo, guiñándome.

—Shh —les dije a ambos, cerrando mis ojos—. Déjenme dormir.

Debí haberme quedado dormida, porque lo siguiente que supe fue que Edward me estaba tocando suavemente la pierna para despertarme. Noté que ambos mantenían un silencio precavido al principio, pero esta vez me había despertado más alegre.

—Ya no estoy de mal humor —les dije—. Así que no tienen que verme como si fuera a explotar. Siempre y cuando tenga un flujo constante de cafeína en mi sistema por el resto del día, estaré bien.

—¡Denle un café a esta mujer! —gritó Emmett y Edward se rio—. ¡Café! ¡Café! Necesitamos café por aquí.

—¿No podemos dejarlo aquí? —le pregunté a Edward—. ¿O agendarle un vuelo más tarde?

—No me tientes. —Se paró muy cerca detrás de mí mientras hacíamos check in e insistió en subir mi equipaje a las básculas—. Dios, Bella, ¿cuántas cosas trajiste?

—No estaba segura de cuánto tiempo estaríamos allá o qué clase de cosas haríamos, así que necesitaba traer variedad, Edward. —Sacudí la cabeza y la asistente de registro se rio.

—Los hombres no lo entienden, ¿cierto? —dijo y asentí empáticamente—. ¿Viajan los tres juntos?

Señaló a Emmett, cuya atención estaba firmemente pegada a su celular y hacía caso omiso a la conversación. Miré a Edward y él sonrió malévolamente.

—Así es, pero si pudieras encontrarle un asiento vacío al otro lado del avión lo apreciaríamos mucho.

—No hay problema, señor —dijo felizmente y tecleó algo en su computadora—. Aquí están sus pases de abordar, que tengan un agradable vuelo.

—Gracias —respondió—. Habrían sido dos horas y media muy largas sentados a su lado.

Al final fueron dos horas y media muy largas sentadas junto a Edward sin nadie que nos conociera o le importara si estábamos juntos o no. Mantener las manos en mi lado del reposabrazos fue más difícil que pasar todo un día trabajando en la oficina.

—¿En qué piensas? —susurró Edward cuando empezamos a descender en San Francisco.

—Estoy pensando en que estuviste así de cerca —alcé mi pulgar y dedo índice con unos milímetros de separación— de ganar tu reto, Sr. Cullen. Es una pena que yo sea demasiado cobarde para hacer algo a treinta mil pies de altura.

—Y apenas me lo dices —gimió—. Habría organizado un vuelo privado si hubiera sabido que esto iba a suceder.

—Tal vez la próxima vez. —Me incliné y le besé la mejilla.

—Nada de tal vez —murmuró.

—Hablé con mi madre ayer —dije nerviosa.

—¿Sobre nosotros? —preguntó y escuché el pánico en su voz.

—No —mentí, esperando que me creyera—. Sobre Royce.

Sabía que no tenía razones para mentirle sobre haberle contado a mi madre que estábamos saliendo, pero él ya estaba lidiando con Emily sabiendo la verdad y no creía que añadir otra persona a la mezcla facilitaría las cosas.

—¿Sólo a tu madre? —preguntó en voz baja—. ¿Qué hay de Phil?

—Él estaba jugando golf, pero le contaré cuando regresemos. Ella me contó qué es lo que sucede con Rose, así que le dije cómo estaba actuando él con nosotros. —Lo miré nerviosa.

—¿Nosotros? —preguntó.

—O sea, que estaba causando problemas… intentando agitar las aguas.

Asintió.

—¿Qué hay del incidente en el club?

—Lo mencioné, pero obviamente le dije que sólo eran sospechas porque no había prueba de que él hubiera hecho algo. —Lo sentí tensarse a mí lado, así que estiré el brazo y tomé su mano—. Mira, ella ya lo sabe y yo puedo hablar con Phil en cuanto volvamos, así que no hay que pensar en Seattle o en Royce o en nada más. Necesitamos concentrarnos en la reunión y disfrutar nuestro tiempo lejos de todo, ¿de acuerdo?

—Bien —aceptó y forzó una sonrisa—. Luego de registrarnos en el hotel tengo que llamar al agente del cliente para acordar la reunión, que creo que será mañana. Luego tenemos que sentarnos con Emmett y revisar nuestra oferta, pero después de eso podremos tener la tarde para nosotros.

—Suena bien. —Sonreí—. ¿Pedimos comida al cuarto y vemos una película?

—No —dijo, sacudiendo lentamente la cabeza—. Estaba pensando en salir a cenar, a beber, y a dar un paseo por la ciudad sin tener que preocuparnos de quién pueda vernos.

—Creo que ya me está gustando San Francisco. —Le besé la mejilla y volteé hacia la ventana para captar un vistazo de la ciudad al descender.

Edward…

Concéntrate. Estas no son vacaciones con una chica. Este es el cliente potencial más importante de mi vida profesional. Disfruta de esta noche con Bella y luego concéntrate únicamente en el proyecto que tienes en las manos… ¿todo mientras Bella está un radio de cien metros de mi cama? No va a pasar. Carajo.


Un capítulo donde no pasan muchas cosas, pero sin duda no menos interesante. Renee ya sabe sobre Edward y Bella, y ahora entendemos cómo Royce está donde está. En el siguiente capítulo empieza el viaje a San Francisco, ¿podrá nuestra parejita disfrutar de su tiempo juntos tanto como ansían? ¿O tal vez Edward se enfocará demasiado en el contrato que fueron a buscar?

Mil gracias como siempre por leer y comentar, no olviden decirme qué les pareció el capítulo ;)