Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es MrsK81, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is MrsK81, I'm just translating her amazing words.
Thank you MrsK81 for giving me the chance to share your story in another language!
Capítulo 27
Encendí mi teléfono por primera vez el domingo en la mañana e hice una mueca cuando escuché el número de correos, mensajes y alertas de buzón de voz – la mayoría eran de Edward del día de mi evaluación.
Leí y escuché atentamente los pocos que eran de otras personas y luego simplemente miré mi teléfono por un rato, preguntándome si necesitaba escuchar los de Edward. Aunque había estado pensando seriamente sobre la propuesta de Emily y estaba muy segura que iba a intentarlo, seguía doliéndome lo de Edward. El prospecto de viajar con Emily era la única cosa que sacaba de mi mente los pensamientos sobre Edward y lo que había pasado, pero también me hacía sentir que estaba huyendo de mis problemas en lugar de enfrentarlos.
Amber y Carmen pensaban que necesitaba transferirme a otro departamento o renunciar. Dijeron que para poder superarlo de verdad y seguir adelante, necesitaba hacer una ruptura limpia y remover todo trazo de él de mi vida, y al decir eso, inconscientemente me habían dado otro empujón hacia Europa.
Decidí lidiar con los mensajes de voz antes de leer los de texto y los correos. Asumía que escuchar su voz sería cientos de veces peor que leer un mensaje, y pronto descubrí que tenía razón.
Por favor, Bella. Habla conmigo, al menos déjame intentar explicártelo.
Llámame, envíame un correo, un mensaje… lo que sea por favor sólo no me dejes de lado.
Te amo, por favor, Bella. Tienes que saber que me odio por lo que hice.
Estoy a punto de ir a tu apartamento – tengo que verte. Por favor, por favor, déjame darte una explicación cuando llegue ahí.
No sé si me escuchaste, o si es que siquiera estabas en casa, pero me acabo de ir. Amber me dijo que si te amaba necesitaba dejarte en paz, así que eso es lo que haré. No te llamaré, ni te enviaré mensajes… nada. Sólo debes saber que nunca quise herirte, lo jodí todo y sé que ya terminamos. Te amo. Siempre te amaré.
No leí los mensajes ni correos, pero tampoco los borré, y supe que pasaría mucho tiempo antes de poder hacerlo.
Esa noche durante la cena les conté a mis mejores amigas lo que estaba considerando.
—Europa —farfulló Carmen—. ¿De verdad?
—Creo que sí —dije y vi a Amber frunciendo el ceño—. Sé lo que estás pensando y sí, no mentiré, me gusta la idea de poner unos miles de millas entre Edward y yo, pero no es la única razón por la que quiero hacerlo. Una oportunidad como esta no se presenta muy seguido, Amber. Preferiría ir y odiar cada segundo allá que quedarme aquí y arrepentirme por el resto de mi vida.
—¿Ya le dijiste a tu papá? —preguntó Amber y negué con la cabeza.
—Intentaré juntar el dinero para el vuelo antes de decirle a alguien más. Ya catalogué todos mis zapatos y toda la ropa que puedo vender, y cuando tenga el dinero de eso, si tengo el suficiente, le diré a mi papá.
—¿Vas a vender tus zapatos? —jadeó Carmen—. Hablas en serio sobre esto, ¿no?
—De verdad que sí —sonreí y me rodeó fuertemente el cuello con sus brazos.
—¿Cuánto tiempo te irás?
—No lo sé, y tampoco me voy a poner una fecha. Sólo quiero tomar cada día conforme vaya llegando y ver todo lo que pueda. Sólo espero tener suficiente dinero para el vuelo, sino no pasará.
—Yo te daré la diferencia —dijo Amber, pero negué con la cabeza—. En serio, Bella. Si esto es importante para ti, entonces quiero ayudarte a llegar ahí.
—Yo también te ayudaré —Se ofreció Carmen.
—Haré esto por mi cuenta. Gracias, pero necesito saber que yo me lo gané.
—Bien, si no aceptas ayuda… ¿qué te parece ganarte algo de dinero? —sugirió astutamente Amber.
—¿Ganarme cómo?
—Podemos pagarte para que limpies el apartamento, laves nuestra ropa y nos prepares la cena un par de veces a la semana. Te ganas el dinero y así podemos ayudarte. Preferiría pagarte a ti que a alguna señora de limpieza.
—Son las mejores, lo juro —lloré con felicidad—. Oh Dios mío, ¿de verdad puedo hacerlo?
—Por supuesto que sí, Bella, y quién sabe qué podría pasar mientras estés allá. Chicos franceses, españoles, italianos… sólo piensa en todos esos preciosos hombres con acentos sensuales, ugh, ¡estoy celosa!
—Ustedes también deberían venir —le dije, pero negó vehementemente.
—Oh Dios, ¿puedes imaginarnos a Carmen y a mí cambiando sábanas en un hotel o sirviendo bebidas a extraños en un bar? Creo que prefiero el yate de papá y tener a gente atendiéndome. —Me guiñó.
—No puedo creer que vayas a vender tus zapatos. —Carmen me miró con horror y se rio—. ¿Puedo comprarlos?
—Por un precio generoso, claro —dije bromeando y luego me reí más fuerte de lo que me había reído en este tiempo cuando entró corriendo a mi habitación para empezar a revisar mi colección de zapatos.
Así que, a partir del siguiente lunes tendría dos trabajos y esperaba tener también la oportunidad más increíble de todas al alcance de mis manos.
xxx
Escuché que las puertas del elevador se abrían y respiré lenta y profundamente. Edward había estado arriba durante la última hora, así que no había forma de evitar hablar con él.
—Recibí una llamada del Sr. Marchand mientras usted estaba en la reunión con Phil —dije, incapaz de verlo por más de unos segundos por temor a que el recuerdo de cómo estaban las cosas hace apenas unas semanas entrara en mi mente y me recordara que ya todo había terminado—. Le dije que podría tardar un rato, pero que lo llamaría en cuanto estuviera disponible.
—Gracias —dijo en lo que ahora era su tono cortante de siempre—. Le envié una lista de revisiones para…
—Ya las hice y las envié de regreso —le dije—. También reemplacé la copia de pasta dura en el archivo del autor.
—Muy bien. —Asintió y se quedó parado junto a mi escritorio unos segundos antes de entrar a su oficina sin decir otra palabra.
A pesar de que yo había insistido que podíamos mantener una relación profesional, la realidad era que hacerlo era mucho más difícil de lo que había anticipado. Habían pasado diez largos días desde mi evaluación y el dolor de estar sin él no había disminuido para nada, tampoco el enojo por su traición. Constantemente cambiaba entre furia por lo que había hecho y agonía porque había perdido la oportunidad de una vida con él.
Edward parecía estar lidiando con todo mucho mejor que yo. Estaba tan tranquilo y sereno en mi presencia como siempre y ni una sola vez se había referido a mí como algo más que Srta. Swan. Todavía exigía café y comida, lo cual claro que avivaba el enojo. Después de todo lo que había hecho, se sentía más que feliz de seguir ladrándome órdenes como en esas primeras semanas – como si nada hubiera pasado entre nosotros.
¡Se acaba de vender otro par! A x
¿Cuáles? B x
Puede que te pongas triste, pero ¡recuerda por qué haces esto! A x
¡Dime que no fueron los Manolo Blahnik! ¿Por qué pensé que podría vender esos? Dios mío quiero llorar :( B x
Me temo que esos fueron, pero se vendieron a buen precio – al doble de lo que pensamos. ¡Fue una guerra de subastas, Bella! A x
Eso no ayuda mucho porque el doble de lo que pensamos sigue siendo muchísimo menos de lo que pagué. Ya los extraño. B x
Piensa en Paris… Roma… Londres…
¡Piensa en lo bien que se verían en mis pies en todos esos lugares! B x
Te dejaré para que lamentes tu pérdida y revisaré cómo van los otros. Llegarás a los $2000 al final del día, ¿no es genial o qué? A x
De verdad que era increíble. Había vendido menos de la mitad de las cosas que planeaba vender y había juntado más de lo que había predicho. A este ritmo, tendría suficiente para mi vuelo y un poco de sobra para cubrir mi primera semana en Paris.
Una vez que juntara el dinero, hablaría con mi mamá, papá y Phil sobre mi plan. Quería que supieran que lo había pensado bien, que lo había planeado y lo había arreglado por mi cuenta. No les iba a pedir permiso, pero quería con desesperación su aprobación.
xxx
—¡Oh Dios mío! —Jessica se rio en el baño—. El Sr. Cullen se enfureció esta mañana.
—¿Por qué? —pregunté mientras me lavaba las manos.
—La chica nueva comenzó a decir lo lindo que era y preguntó si tenía novia porque a ella no le molestaría tener la oportunidad de, y cito, montar ese pony —dijo, todavía riéndose—. Él estaba parado justo detrás de ella.
—¿Qué sucedió? —pregunté con ansiedad.
—Le dedicó su mejor mirada al estilo estás despedida y le dijo que necesitaba dejar ese tipo de charlas en casa si quería seguir trabajando para D.D.H.
—Hipócrita —murmuré por lo bajo, pero ella no me escuchó.
—La cara de ella se puso muy roja y creo que no ha dicho otra palabra desde entonces. No entiendo para nada a ese hombre. Quiero decir, se portaba como un patán cuando comenzó a trabajar aquí, luego empezó a relajarse. —Se encogió de hombros—. Ahora está peor que antes.
—Dímelo a mí —le dije—. ¿Es buena; la chica nueva?
—Le doy un mes. —Jessica me miró a través del espejo—. Tú habrías sido una mejor opción. Todavía no entiendo por qué no te tomaron en cuenta.
—Pregúntale al Sr. Patán —dije amargamente.
—Le dije a Colin que ustedes no estaban follando —dijo casualmente—. No te habría juzgado si fuera el caso; el patán tiene un buen culo.
Me reí con ella por un minuto y después me despedí. Ya estaba mejor, no había duda, pero todavía me faltaba mucho para superarlo. Había perfeccionado mi actitud cuando él estaba cerca y hacía un gran papel pretendiendo que él no era nada más que una molestia para los demás en el trabajo, pero en realidad se encontraba en mi mente cada minuto del día.
En días pasados había vendido mi último par de zapatos y había excedido mi objetivo por casi $800 dólares. Tenía suficiente para el vuelo y ahora todo lo que me faltaba era hablarlo con mi familia. Había organizado una cena para esta noche con papá, mamá y Phil, y me sentía endemoniadamente nerviosa.
Cuando regresé a mi escritorio, encontré a Edward esperando ahí.
—Estaba a punto de enviar a un equipo de búsqueda —dijo cortantemente y respiré profundo para calmarme.
—¿Ya no tengo permitido ir al baño? No recuerdo que eso fuera una inquietud en mi evaluación falsa. —Me paré frente a él, haciendo mi mayor esfuerzo por mantener contacto visual—. ¿Debería empezar a orinar en mi escritorio? Oiga, tal vez pueda conseguirme una bacinica.
—Eso no será necesario —dijo en voz baja—. Phil creyó que sería buena idea tener una reunión para ver su progreso. Quiere que nos sentemos y hablemos sobre cómo le ha ido.
—¿Cuándo? —pregunté.
—¿Qué tal está mi horario mañana? —se paró detrás de mí para ver el monitor sobre mi hombro y contuve el aliento—. Me viene bien mañana en la tarde, pero si no es conveniente para él agéndela para cualquier hora del lunes. No hay nada que no pueda mover el lunes.
Asentí, seguía sin respirar.
—Sé que lo que hice fue imperdonable, pero si de algo sirve tienes mi palabra de que no volveré a hacerlo. —Permaneció detrás de mí y mantuve los ojos firmemente pegados hacia enfrente, respirando por la boca para no olerlo.
—Si de algo sirve, su palabra no significa nada para mí, Sr. Cullen. —Ladeé el cuello para verlo—. Pero tiene razón al decir que fue imperdonable. Ya puede regresar a su oficina, yo agendaré la reunión y le enviaré la confirmación por correo.
Agendé la revisión de progreso con Phil para el lunes y luego le envié la confirmación a Edward por correo. Tal vez el lunes ya no habría necesidad de tener la reunión si de alguna forma lograba convencer a mi familia de aceptar este viaje.
xxx
—¿Querías hablar con nosotros sobre algo en particular? —preguntó papá cuando terminamos de cenar—. Pareces inquieta.
—De hecho, sí hay algo —dije y le di un trago a mi agua. Tenía la boca seca y sentía que estaba en la mira—. ¿Recuerdan que les conté sobre Emily?
—Sí —dijo papá con cautela.
—¿Emily del departamento de arte? —preguntó Phil y asentí—. ¿Qué hay con ella?
—Tú y ella… —papá se veía nervioso y entendí lo que me estaba preguntando.
—No, papá. —Me reí y le dije a mi madre—: Piensa que soy lesbiana.
—Charlie, ¿qué no la conoces para nada? —gimió y papá se encogió de hombros.
—Ella empezó —murmuró él y le palmeé el hombro.
—No es por eso que estaba hablando sobre Emily; te conté algo más, ¿recuerdas? Algo que ella planeaba hacer. —Cuando dejé de hablar, vi que agrandó los ojos y su bigote se movió. Todavía no sabía si era una buena o mala señal.
—Dijiste que ella se iría de viaje… sola… ¿me estás diciendo lo que creo que me estás diciendo? —preguntó y su tono me indicó que el movimiento de bigote no era algo bueno.
—¿De viaje a dónde? —preguntó mi madre.
—El jefe de su departamento me dijo que ella había entregado su renuncia esta mañana, se va en un mes. —Phil frunció el ceño—. Se irá de mochilera a Europa.
—¿Europa? —jadeó mi madre y me miró con horror—. ¿Y quieres ir con ella?
Asentí y antes de que alguien más pudiera intervenir, intenté darle voz a mi argumento.
—Miren, sé que ustedes querían que iniciara este capítulo de independencia en mi vida y renunciar tan pronto no es una buena forma de convencerlos que eso es lo que estoy haciendo, pero si me escuchan, haré mi mejor intento por mostrarles por qué creo que esto podría ser bueno para mí.
—¿Cómo vas a pagar por este viaje? —preguntó papá—. No nos puedes pedir dinero a Phil ni a mí y la última vez que pregunté los vuelos de avión no eran baratos.
—¿Esto tiene algo que ver con la mala evaluación? —preguntó Phil y negué—. Entonces, ¿de dónde viene todo esto? Parece que lo sacaste de la nada.
—Estoy muy agradecida por la oportunidad que me han dado; los tres. Papá, ahora entiendo por qué querías que saliera al mundo y encontrara mi camino, pero entre más escucho a Emily hablar sobre esto, más pienso que sería una increíble oportunidad. —Nadie argumentó, así que seguí—: No le pediré a ninguno de ustedes que pague esto. El plan es comprar un vuelo abierto y trabajar en hoteles y bares para ganar dinero mientras estemos allá. Si se nos acaba el dinero o extrañamos nuestro hogar, podemos regresar sin preocuparnos por nada. Durante las últimas semanas, las chicas me han estado pagando por limpiar el apartamento, lavar la ropa y preparar la cena. He vendido casi tres cuartos de mi colección de zapatos y algunos vestidos de diseñador, y he gastado lo menos posible. Tengo el dinero para el vuelo y lo suficiente para cubrir mis primeras semanas en Paris.
—De verdad lo pensaste bien —dijo Phil y asentí.
—Sé que querían que trabajara…
—Quería que encontraras tu camino, Bella. No se trataba de que trabajaras hasta el cansancio o hicieras algo que detestas. —Papá apoyó su mano en la mía—. ¿Por qué no acudiste a nosotros antes?
—Creí que dirían que no —admití—. Creí que, si podía demostrarles que había planeado esto, que había ahorrado mi dinero y lo había organizado todo por mi cuenta, se sentirían más inclinados a dejarme ir.
—No necesitabas vender tus zapatos para mostrarme eso —papá sonrió—. Phil, ¿qué piensas?
—Antes de que digas algo, déjame decirte que me encantaba mi trabajo y que cuando apliqué para esa otra posición, de verdad creí que podría hacerlo. Recientemente han pasado muchas cosas fuera del trabajo y me hizo darme cuenta que hay muchas cosas más que quiero hacer. Aprecio lo que has hecho por mí y no espero que me des otra oportunidad cuando volvamos a casa. —Me recargué en la silla y esperé su respuesta.
—No puedo, ni quiero intentar evitar que vayas —me dijo Phil y luego miró a mi madre, que tenía los ojos llenos de lágrimas—. No obstante, no puedo prometer que tu madre no lo intentará. No eres una niña, Bella, y si decides que esto es lo que quieres hacer, entonces es tu decisión. El lunes tendremos una evaluación de tu progreso y si eso resulta favorable, te daré la misma garantía que le di a Emily. Si hay una posición cuando regreses, entrarás al principio de la lista.
—Gracias. —Sonreí enormemente.
—¿De verdad quieres ir? —sollozó mi madre y asentí—. Podría ser muy peligroso.
—Nos cuidaremos, lo prometo —le aseguré—. Emily es genial, mamá. Yo estaría preocupada si fuera con Carmen.
Eso al menos la hizo reír, pero podía ver que seguía nerviosa.
—Sé que esto es algo que tienes que hacer sola, pero tengo una condición que no está a discusión.
—¿Cuál? —pregunté.
—Te daremos una tarjeta de crédito para emergencias. No tienes que usarla, pero llévala y guárdala por si acaso. —Miró a Phil y él asintió—. Y tienes que llamarme de vez en cuando… ¿es mucho pedir cuatro veces al día?
—Creo que te llamaré cinco veces al día para contarte sobre todas las cosas increíbles que veremos. El Louvre en Paris, el Coliseo en Roma… tengo una lista de una milla de longitud. ¡Esto será increíble! —sonreí y luego le pregunté a mi papá—: ¿De verdad te parece bien esto? Creí que detestarías la idea.
—Como padre estoy preocupado, por supuesto que sí, pero también estoy feliz de verte tan emocionada por algo. Si puedes hacerlo que suceda por tu cuenta, entonces tienes mi aprobación. ¿Puedo pedirte algo?
—Claro —acepté, casi saltando en mi silla por la emoción.
—No espero un itinerario detallado ni nada así, pero sí tal vez una llamada para avisarme dónde estás o a dónde vas. Este viejo se preocupa por ti, Bella.
—Prometo que te llamaré. —Lo abracé, luego fui a abrazar a mamá y Phil también—. Oh Dios mío, ¡esto es tan emocionante!
—Necesitas redactar una carta de renuncia —me dijo Phil—. El procedimiento correcto sería entregársela al Sr. Cullen.
—La redactaré el fin de semana. ¿Puedo pedirte un favor? —asintió, así que seguí—: Además de Emily, nadie más en el trabajo sabe lo que estoy planeando. ¿Puedes no decir nada por ahora? Hay algunas personas a las que me gustaría contarles yo misma.
—No es de mi incumbencia, Bella. Siempre y cuando sigas el procedimiento, no tengo problema en mantener en secreto el motivo tras tu partida. —Phil sacó un puro de su chaqueta y se paró—. Saldré a fumar. No tardaré mucho, ¿quieres acompañarme, Charlie, y darles a las damas un poco de tiempo para platicar?
—Supongo que uno no me matará; puede que necesite un pasatiempo para los siguientes seis meses. —Me guiñó y siguió a Phil lejos de la mesa.
—¿Esto es por Edward? —me preguntó mamá suavemente y vacilé—. No deberías huir por su culpa.
Le había contado todo a mi madre poco después de que sucediera. Phil le contó sobre la mala evaluación y ella apareció en mi puerta una tarde después del trabajo. Le conté lo que él había hecho, por qué lo había hecho, y que ya habíamos terminado de verdad. Ella me dejó muy clara su opinión, me dijo que sería buena idea contarle a Phil, y en parte estuve de acuerdo con ella, pero ¿eso no me hacía igual que él? Sería hacer exactamente lo mismo que él me había hecho… echarlo a los lobos para salvarme a mí. Quería ser la madura en esta situación y ahora que ya me iba a ir, ya no importaba.
—No puedo negar que, si las cosas hubieran funcionado con él, probablemente no lo habría considerado, pero ahora que lo estoy planeando no lo cambiaría por nada. Esto es algo que recordaré por el resto de mi vida y podré ver lugares increíbles. No puedo rechazar esa oportunidad, ¿o sí?
Cerró los ojos y luego sonrió.
—No, cariño, no puedes.
—Tendré que pedirte un favor —añadí y frunció el ceño—. Cuando regrese a casa, es posible que necesite tu ayuda con un lugar donde quedarme hasta que encuentre otro trabajo.
—Tendré lista tu antigua habitación —dijo, luego cambió el tema hacia el viaje y los lugares que queríamos ver.
xxx
Sábado, 14 de junio a las 21:50. En tres semanas y cinco días estaríamos en un avión a punto de comenzar la aventura más maravillosa de todas. En tres semanas y cuatro días estaría comenzando mi último día en D.D.H. Lo primero que Emily y yo habíamos hecho después de la cena con mis padres había sido apartar el vuelo. Volaríamos de Sea-Tac a JFK, luego a Charles De Gaulle. Después de eso llegaría lo desconocido y por muy aterrador que fuera ese prospecto, sin duda alguna iba a ser la cosa más emocionante que haría en mi vida.
Bajé la vista hacia el sobre mi escritorio y sonreí de forma engreída. Edward y yo teníamos una reunión con Phil a las diez y media, y planeaba entregarle la carta a Edward en cuanto terminara la evaluación de progreso.
Diez minutos antes de que iniciara la reunión, me puse de pie y me dirigí al elevador. Edward salió de su oficina y estuvo a mi lado antes de que se abrieran las puertas.
—La acompañaré arriba —me dijo y asentí. Subimos en silencio al principio antes de que él intentara forzar la conversación—. ¿Tuvo un buen fin de semana?
Consideré decirle que se fuera al carajo, pero lo pensé mejor. No quería una repetición de la última evaluación.
—Tuve un fin de semana fantástico —dije con felicidad—. Realmente maravilloso.
—Qué bueno —murmuró y se reasumió el silencio.
Irina y Phil nos estaban esperando. Sonreí mucho y los saludé a los dos con calidez. En cuanto nos sentamos, Phil comenzó.
—Solicité esta reunión para asegurarnos de tener a Bella en buen camino. Consideré conveniente evaluar su progreso ahora, en lugar de encontrarnos con sorpresas en su evaluación final. —Miró a Edward—. Si no te importa, comenzaremos con Bella.
—Por supuesto —respondió Edward tranquilo, pero podía ver que estaba incómodo.
—Bella, dinos cómo crees que te has desempeñado en estas tres semanas. —Phil me hizo un gesto para que respondiera y eso hice.
—¿Puedo ser completamente honesta? —pregunté, tanto él como Irina asintieron—. Respeto al Sr. Cullen por su ética de trabajo y sus logros, pero creo que esa primera evaluación fue injusta. Quizás él tenía una idea preconcebida de mí y eso influenció su evaluación, porque fue muy dura. Habiendo dicho eso, me esforcé en todas las áreas que él resaltó para asegurarme de hacer mi mejor esfuerzo. He sido rápida y oportuna con todos los trabajos que me ha asignado, no platico en mi escritorio y no he permitido que nada me distraiga de las tareas que estoy haciendo.
Irina se veía un poco sorprendida, pero no dijo nada. Sin embargo, Phil sí le pidió a Edward que respondiera.
—¿Estás de acuerdo con la Srta. Swan?
—No del todo. Tal vez esperaba más de ella de lo que debí esperar, pero ya que su predecesora fue la Sra. Goff, tenía un vacío muy grande que llenar. He notado una diferencia significativa desde esa evaluación, así que obviamente había espacio para mejorar. —Edward se veía firme y tuve que admitir que era bueno actuando—. Si las cosas continúan así, no veo razón por la cual no pueda crecer en su posición.
Phil asintió.
—Muy bien, Srta. Swan. Claramente te has aplicado y los comentarios del Sr. Cullen reflejan eso. Diría que sigas así, pero ya no tiene sentido.
Sonreí.
—Supongo que no.
—Siento que me estoy perdiendo algo —bromeó Irina y Phil sólo sonrió—. Bueno, claramente ninguno de ustedes dará más detalles, así que sólo diré que estoy feliz de ver que te está yendo mucho mejor, Bella. Le mencioné a Phil que si el Sr. Cullen y tú tenían un choque de personalidad como sugirió el Sr. McCarty, tal vez sería mejor reasignarte a fin de ser justos.
—No será necesario —dijo Edward rápidamente—. La Srta. Swan ha demostrado que es capaz, y estoy seguro que puede seguir desarrollándose bien en esta posición.
—Si todos estamos satisfechos con el progreso hasta ahora, no veo razón para mantenerlos aquí. —Phil palmeó la mesa.
—¿Está bien si me retiro? —Me paré cuando ambos aceptaron y les agradecí rápidamente antes de regresar al elevador con Edward pisándome los talones.
—¿Qué fue eso? —preguntó y la curiosidad en su voz sonó muy clara—. ¿Por qué diría Phil que ya no tiene sentido que sigas con tu buen trabajo?
—Ten —le entregué la carta—. Esto debería explicarlo todo.
La abrió de inmediato y preguntó:
—¿Te irás? —Vi una mirada de desesperación en su rostro. Algo que no había visto en mucho tiempo—. ¿Qué? ¿Por qué? Creí que tenías que trabajar aquí, que era parte del trato que habías hecho con tu padre.
—Lo era, pero ahora tenemos un nuevo trato —sonreí—. Y créame, Sr. Cullen, el trato nuevo es muchísimo más emocionante que trabajar aquí.
Edward…
¿Irse? No puede irse. ¿Por qué se va a ir? Por lo que pasó, por eso. ¡Maldito imbécil! Después de lo que hiciste, ¿cómo puede sorprenderte que ella quiera una salida? ¿Cómo puedo estar sin verla todos los días? Mierda, todavía no puedo acostumbrarme a que ella ya no está en mi vida. Paso todo el día con ella y aun así la extraño cada jodido minuto. No puedo dejarla ir. No quiero dejarla ir. Nuca debí dejarla ir en primer lugar. Carajo.
Contrario al temor de algunas, parece que Edward no podrá evitar que Bella se vaya. Parece. Todavía falta ver si esto al fin hacer entrar en razón al patán. Les digo que se miente a sí mismo, creía poder vivir sin ella en su vida y ahora que sabe que se va, están saliendo a flote sus verdaderos sentimientos.
Estamos entrando en la recta final de esta historia, nos quedan 7 capítulos para concluir. Mil gracias por sus comentarios, alertas y favoritos; no olviden dejarme sus reviews ;)
