Fuego y Oro, Hielo y Plata
Discleimer: Harry Potter no me pertenece y no obtengo ninguna ganancia económica escribiendo esto.
Lo siento. Es una historia triste y corta que necesitaba sacar de mi.
Esta escrito entremezclando tiempos. Espero que se pueda entender de la lectura.
Ella lo está observando.
No puede evitarlo. La escena es tan similar a la de su juventud, en la biblioteca de Hogwarts, que no puede dejar de notar pequeños paralelos.
Esta sentado a una distancia de ella, con un libro en sus manos, en silencio. Está concentrado en una novela, frunciendo el ceño en algunos momentos y asombrándose en otros. La luz del sol da en su cabello blanquecino, ahora largo como su padre alguna vez.
Ella lo observa como pasa las páginas como si fuera una amante, con cariño y anhelo.
Como alguna vez la película a ella.
Escuchó que su esposa falleció víctima de una maldición familiar y le pesa el corazón pensar en lo destruido que debe sentirse. Refugiarse en esta biblioteca debe ser una forma de sanar su dolor.
Rose levanta la cabeza del libro que estaba leyendo, orgullosa de ya terminarlo y quiere comentarlo con su madre. Hermione ríe, pensando en lo similar que es su hija a ella. Le toma la mano y salen de la biblioteca para ir a casa.
No nota la mirada que él le da cuando ella no lo observa.
Han pasado 21 años desde la guerra.
Él la está observando.
Ella está en la biblioteca, nuevamente leyendo Hogwarts una historia. Se permite unos minutos para beber de la vista de ella, antes de tener que volver a trabajar en el gabinete de la Sala de Menesteres. No ha tenido ningún avance y necesita un momento para relajarse antes de continuar.
La cara de ella se encuentra iluminada por el sol, dando la sensación que sus pecas son pequeñas estrellas.
Le gustaría que este momento jamás termine, aunque sabe que la realidad es que es el mortífago más joven, y que debe idear una forma que el resto ingrese a Hogwarts.
Debe matar a su director.
Finalmente, ella lo ve y le sonríe. No puede acercarse a ella en este momento, por lo que se confirma con este pequeño gesto del amor oculto que los une.
La ama, aunque sabe que jamás la va a merecer.
Ella observa a su alrededor.
Están celebrando el aniversario de matrimonio de Harry y Ginny en Grimauld. Es un momento de celebración y alegría entre la familia Weasley, que regularmente buscan celebrar y olvidar las perdidas de la guerra, a pesar de los años transcurridos.
Se bebiendo una copa de vino encuentra cuando Harry se le acerca. Es evidente por su sonrisa y mirada somnolienta que ha estado bebiendo de más. Le habla de un par de casos de la oficina de auror, cuando hace la pregunta que ella no esperaba.
- ¿Sabías que Malfoy está construyendo una biblioteca pública en el callejón Diagón? - pregunta de manera inocente Harry
- No… no lo sabía - respondió ella con dificultad, completamente sorprendida.
- Compro hace unos años el antiguo lugar de Ollivander - le señala su amigo mientras bebe in nuevo sorbo de su copa - lo hemos estado investigando pensando que sería algún negocio desagradable, pero no fue así, solo es, como él señala, un regalo al amor de su vida.
- Eso parece romántico - Logra responder, tratando de parecer indiferente, pero sintiendo amargura en sus palabras.
- Es tan extraño… - es lo último que Harry señala mientras observa fijamente el vino en su copa.
Hermione lo ve como una salida y se dirige donde su marido. Toma la mano de Ron, le sonríe y le dice que está cansada, es momento de ir a casa.
Han pasado 15 años desde la guerra.
Él la está observando nuevamente.
Ella está sola, mientras hace una tarea, quizás de transfiguración. Sus amigos no se encuentran cerca y él decide que es el momento de acercarse. Sin embargo, ella lo ve primero, le sonríe y se aproxima lentamente, como si estuviese esperando que alguien la esté vigilando.
- Harry llegará en cualquier momento, necesita ayuda con un ensayo - le informa ella tomando su mano.
- Entiendo - es la única respuesta que puede darle, pues no le gusta tener que pasar tan pocos instantes tocando su piel.
Pasan unos minutos en silencio, hasta que recuerda que debe entregar el libro que ella le prestó. Lo busca en su bolso y lo entrega con cuidado, con el mismo cuidado que leyó página a página la historia contenida en él, pues sabe que ella no apreciaría que su libro esté malgastado o dañado.
- ¿Qué te pareció? - le pregunta ella, con esperanza en sus ojos.
- Honestamente - respondió él desganado - no me gustó.
- Romeo y Julieta es un clásico de la literatura muggle - le indica ella reprendiéndolo, con esa voz de sabelotodo que él ha llegado a amar - la historia de amor entre los descendientes de familias rivales…
- Que terminan muriendo al final - él la interrumpe - esa no es una buena historia de amor.
- A veces - le dice ella buscando acariciar su cabello, mientras él se acerca lentamente a ella - una buena historia no tiene un final feliz, a veces un amor tan intenso no puede durar para siempre.
- Yo me aseguraré que nosotros si tengamos un buen final - termina respondiendo, robando una caricia de sus labios.
Ella está observando ropa de bebé.
Está haciendo compras para Hugo, el niño en su vientre, mientras Ron y su madre están cuidando a Rose. No se da cuenta cuando sus pies inconscientemente la llevan a la tienda de Ollivanders, que actualmente se encuentra desalojada después de la muerte de Garrick, el ultimo descendiente de la familia fabricante de varitas.
Ella está observando por la ventana cuando ve el reflejo de ese cabello rubio que ella ha sabido evitar los últimos años. Debe darse la vuelta para tomar la zona de aparición y a casa, lo que es un riesgo si él ha notado su presencia.
Él la está mirando mientras ella se gira, teniendo a su hijo en brazos y su esposa maravillosa camina a su lado.
Cuando cruzan miradas, puede ver que él se fija en su vientre abultado.
Ella huye, es lo que ha hecho los últimos años.
No puede verlo desde la última vez, no está lista.
Han pasado 10 años desde la guerra.
Él la está observando por lo que cree que es la última vez.
Es la noche en que los mortífagos atacaran Hogwarts. Ella no lo sabe, pero él cree que ella lo intuye, especialmente cuando es la primera vez que él va a buscarla de manera abierta a la salida del Gran Comedor y la esconde en un armario de escobas.
Él está tratando de memorizar su cara, sus gestos, su aroma. Si muere hoy, será eso con lo que pretende ir a la tumba.
Le dice que la ama, y no puede evitar robarle un último beso.
Le entrega el anillo de su abuela como promesa de su amor.
Ella le entrega a cambio un anillo que una vez obtuvo en una caja de cereal.
- Para la suerte - le dice ella, besándolo nuevamente.
Cuando vuelvan a encontrarse, él lo devolverá y podrán estar juntos.
Hoy él debe cumplir con su misión.
Ella está observando en el periódico.
Hermione Granger tiene una gran carrera en el Ministerio de Magia por delante, aunque está bastante aburrida de la burocracia a la que se ve afectado. No es lo que pensaba que sería al entrar a trabajar allí.
En su mano brilla el anillo de la abuela de Ron, tradición en las familias de sangre pura, de entregar el anillo de la última mujer viva para integrarla a la familia. Ella lleva un par de meses casada y si bien ama a Ron, ella ya siente que es más bien una relación de amistad y compañerismo que una de amantes apasionados. Reflexiona que quizás eso es verdadero amor y no la aventura adolescente que tuvo a los 16 años, donde creía que todo saldría bien con su primer amor.
Decide salir a almorzar, tratar de olvidar la portada de El Profeta. Buscaría a Ron a la tienda bromas y pasaría un momento agradable con su mejor amigo, sin pensar en lo que ha visto hoy.
Sin embargo, al salir, es sorprendida nuevamente por la portada del periódico.
Ex mortífago redimido comprometido con heredera sangre pura.
En la portada se encuentra Draco Malfoy junto a Astoria Greengrass, la que recuerda como prefecta de Slytherin cuando volvió para su 8vo año. Una chica amable, que no parecía tener prejuicios de sangre. Ella le sonreía y agradecía siempre. Hermione cree que es una buena persona.
Decide tomar el resto de la tarde libre, algo que jamás ha hecho antes.
Va a casa y llora.
Han pasado 4 años desde la guerra.
Él la está observando gritar.
Ver la tortura de la mujer que amas es algo que te marca por siempre.
Ver su tortura sin hacer nada es algo que jamás se va a perdonar a sí mismo. Sólo espera que ella pueda perdonarlo.
Se aferra al anillo que ella le dio, como lo hará todas las noches a partir de entonces.
Es la esperanza que tiene de un mundo mejor.
Ella está intranquila observando a su alrededor.
Está en una fiesta del Ministerio, de esas que detesta, donde sólo se les ve como un adorno para propaganda.
Aún no se acostumbra al sabor del champán, pero sabe que debe tener cierto comportamiento esperado en este tipo de eventos si no quiere problemas con la prensa, que ha sido cruel con ella desde su niñez. Al menos Skeeter no está esta vez a su alrededor.
Una voz profunda la sorprende cuando intentaba dar un trago.
- Supe que te comprometiste con la comadreja.
Ella no lo ha visto desde la guerra y siente la amargura en su voz.
- No es de tu incumbencia - responde de manera mordaz.
Lanza un muffliato cuando comienza a discutir. Ella lo llama mortífago con todo el odio que puede reunir en su corazón y se niega a ver la mirada herida en él. Lo humilla e insulta. Está herida porque él jamás la buscó.
Se desquita por todo el desamor que siente.
Termina sacando de su bolso de cuencas el anillo que él le regaló y le dice que será feliz con Ron, que no quiere saber nada más de él.
Cuando llega a casa, se da cuenta que él jamás la insultó y que sólo aceptó resignado todo lo que ella le dijo.
Es un idiota, piensa antes de derrumbarse a llorar.
Nunca es tan arrebatada como lo fue hoy, siempre piensa lógicamente antes de actuar.
Quizás tener un corazón roto hace que la gente se comporte así.
Han pasado 2 años después de la guerra.
Él está observando al hombre frente a él.
Draco está con arresto domiciliario después de su juicio. No podrá regresar a Hogwarts este año a terminar su educación, lo cual era su deseo para poder ver antes a Hermione.
Desea fervientemente comunicarse con ella, necesita que ella pueda perdonarlo después de lo ocurrido con su tía.
Harry Potter es el auror en entrenamiento que se encuentra revisando su varita en busca de hechizos oscuros.
Draco está nervioso, sabe que el niño que vivió dos veces es su única opción.
Se siente humillado cuando le pregunta a Potter si puede mandar una carta a alguien o si va contra las normas de su arresto.
Potter le dice que sí, pero que debe entregarla personalmente.
- Es para Granger - le dice Draco - quiero agradecerle por hablar por mí en mi juicio.
- Yo también lo hice y no me estas agradeciendo - le responde Harry confundido.
- Es distinto y lo sabes - es lo que puede decir tratando de sonar hosco.
La mirada de comprensión en el rostro de Potter le dice él lo sabe.
Draco escribe una carta con sus sentimientos. Los ha tenido tanto tiempo en su mente que las palabras fluyen con facilidad. Ha practicado estas palabras tantas veces, que las siente talladas en su mente
Escribe lo siento tantas veces que cree que quizás ella pueda perdonarlo al ver el arrepentimiento que siente.
Le pide a ella que lo busque cuando tenga su perdón al terminar su arresto domiciliario.
Ella está en casa de Harry observando a sus amigos interactuar.
Están celebrando que ella y Ginny han terminado su educación y Hermione ya ha encontrado un trabajo que siente que puede cambiar el mundo. Sus padres han recuperado sus memorias y aunque la relación es tensa al principio, sabe que podrán reconectar eventualmente.
Pero su corazón está roto.
Ron ha intentado varias veces invitarla a salir desde que terminó la Guerra y ha tenido que poner excusas amigables. Es su amigo y aunque pudo sentir algo más en algún momento por el pelirrojo, su corazón ya ha sido tomado. Sólo está esperando que ese alguien la busque.
Han pasado 15 meses desde la guerra.
Harry está con mucho trabajo en su carga. Su escritorio se encuentra lleno de casos de supuestas apariciones de mortífagos y se encuentra agotado investigando.
Ron tiene menos trabajo en la oficina de auror, being su puesto algo un poco más administrativo, lo que detesta.
Harry le comenta a Ron que Malfoy le ha escrito a Hermione una carta pidiéndole perdón por los eventos de la Mansión.
- Yo podría hacerlo - le dice Ron con entusiasmo, en lo que Harry ve como protección a su amiga - revisar si es una trampa, si está maldita con magia prohibida mandar al bastardo a Azkaban - indica solemnemente - y si está limpia, se la entregó a Hermione en su próximo fin de libre de escuela .
Harry le agradece a su mejor amigo, ha tenido tanto trabajo últimamente, que la ayuda de Ron es más que bienvenida. Después de todo, ambos están preocupados por el bienestar de Hermione.
Hermione observa a su hija mientras toma la mano de su novio Scorpius. Ella puede entender el amor que Rose siente. Es un niño amoroso que no fue criado como su padre, lleno de prejuicios y arribismo. Y si ella en su juventud se enamoró de Draco siendo un villano, es evidente que su hija pueda amar a un hombre amoroso y amable parecido a él. Puede ver lo bien que le hizo Astoria a Draco en estos años y está agradecida de ambos por la buena crianza del muchacho rubio que sonríe con ternura a su hija.
Ron en cambio, no piensa de la misma manera. Detesta este romance y aunque ha aprendido a ser respetuoso con el niño, sigue odiando al padre con la misma intensidad que en su juventud.
Rose y Scorpius son adolescentes descubriendo en amor, como alguna vez ella y Draco lo hicieron. Tienen 16 y una vida por delante, pero ella solo quiere que su hija sea feliz de la manera en que ella no siente ser.
Ron está durmiendo en el sillón cuando ella decide leer un poco. Está nostálgica y decide que es momento de leer nuevamente Rome y Julieta, cuando al tomar el libro por error, destino y algo de descuido, cae un tomo autografiado de la historia de los Chudley Cannons que estaba a su lado y que ella jamás ha tocado .
La carta de Draco cae de sus hojas.
Ella la lee.
Han pasado 24 años desde la guerra.
Quizás él la siga esperando, ella debe preguntar de todos modos.
Fin
