UN DÍA
Se despierta en la oscura habitación, desorientado. Después del fin de la batalla perdió la noción del tiempo y el espacio, se dejó guiar por su familia. Sin necesidad de ver nada sabe perfectamente donde se encuentra, el olor persistente a pólvora se lo delata. Su antigua habitación en la Madriguera. La de ambos. Suya y de Fred. Aunque a partir de ahora solo sería suya.
Desearía haber dormido en el sofá, en el suelo de la habitación de Percy o incluso en el ático con el ghoul. Pero no, está en su cama. Sabe que si gira la cabeza hacia la izquierda encontrará la cama de Fred. Que si se levanta posiblemente va a tropezar con alguna caja de Sortilegios Weasley o uno de sus múltiples experimentos fallidos.
Golpean a su puerta.
Silencio.
Están pidiendo por su permiso. Se incorpora ligeramente y susurra un leve «pasa».
Bill.
—Mamá ha preparado té.
Lo miras. No sabes qué responder.
—Deberías bajar, no es bueno que te aísles.
Te levantas y lo sigues. Actúas por inercia.
Te sientas en la cocina, parece que los otros no han bajado todavía.
Oyes pasos a tu espalda. Cuatro pares. Sabes que son Ginny y los demás.
—Bue… —empieza a decir Hermione.
Puede imaginar a Harry lanzándole una mirada para que se calle, a Ron pegándole un codazo y a Ginny escandalizada.
«¿Ves esto Fred? No pueden ni decir buen día en mi presencia», dice mentalmente.
—Hola, Herms —susurra e intenta dedicarle una especia de sonrisa.
Todos lo saludan con palabras delicadas, intentando no dañarlo. Es como si fuera una bomba de relojería a punto de estallar.
Se queda sentado en la cocina. Su familia va y viene. Siempre se mantiene alguien a su lado. Le sabe mal que estén anteponiendo su dolor al de ellos, ellos también han sufrido una pérdida. Sus padres desaparecen durante la tarde y vuelven con ojos rojos.
Han ido a hacer los preparativos para el entierro.
Han ido a escoger su ataúd.
¿En qué mundo un padre entierra a su hijo?
En uno lleno de guerra.
Se acuesta tal como ha empezado el día. Funcionando por inercia.
Y sin darse cuenta, el primer día sin él ha terminado.
