CINCO AÑOS
Llega al lugar donde descansa. Ya no duele como antes. Escuece, siempre lo hará. Pero ya no es lo mismo. Las visitas son menos frecuentes ahora, pero siempre vuelve cuando necesita contarle algo.
—Hola, Gerd —dice apareciendo un banco y sentándose —. Hoy he venido acompañado espero que no te molesta.
—Buenas, Fred —saluda Angelina sentándose a tu lado.
—Verás, tenemos que contarte algo.
Se toma su tiempo, da espacio al silencio como si esperase que él le respondiera.
—Voy a ser padre.
—Vamos —le corrige su esposa a su lado.
—Eso, vamos. Los dos. Angie y yo —empieza a balbucear poniéndose nervioso —. ¿Te lo puedes creer? Yo. Padre.
«¡Feorge! ¿Qué será lo siguiente se nos casa Charlie?», casi puede oír la voz de su gemelo con su tono burlón.
—Papá y mamá aún no lo saben.
—Pero se alegrarán mucho con la noticia —le asegura la mujer.
—Sí claro, uno retoño más en el clan Weasely. Después de todos los niños de Bill y la pequeña Molly.
«Me encantaría que estuvieras aquí para que fueras el padrino», piensa.
Angelina nota que su humor ha cambiado y le rodea con los brazos.
—Si es un niño… —susurra mientras mira a su mujer en busca de permiso.
Una lágrima se escurre por la mejilla de su esposa pero asiente.
Mira la lápida y susurra mientras sus ojos se humedecen.
—Lo vamos a llamar Fred.
