DIEZ AÑOS
Se sienta en el suelo en vez de aparecer un banco como siempre hace. Le pega un trago a la botella de whiskey de fuego que trae, que ya está medio vacía.
No encentra las palabras. Siempre que lo visita viene de mejor humor.
—Es todo una mierda —balbucea debido al alcohol en sangre.
—Necesitaría que estuvieras aqui. Hoy más que nunca.
Rompe a llorar. Cuando los sollozos se apaciguan continua contándole.
—Angie ha abortado.
Se seca las lágrimas que no dejan de escurrirse por sus pecosas mejillas.
—Hemos perdido los gemelos.
Se le rompe la voz.
Suspira, se toma su tiempo.
—No creen que pueda volver a tener hijos.
—¿Como voy a lidiar con otra perdida?
—Todo iba tan bien. Nadie se esperaba un golpe así.
—Angelina está rota. Fred y Rox también estaban muy ilusionados con tener otros hermanitos.
Toda la familia está llorando la pena.
Un niño siempre es una alegría y perderlos antes de que lleguen al mundo es desolador.
Le toma un par de tragos más a la botella.
«Tienes que ir con ellos», le dice la voz de su conciencia que hace años ha adquirido la voz de su difunto gemelo.
Se levanta, se sacude los pantalons y arroja lo que queda de whiskey al suelo.
—Gracias por escuchar.
—Hasta pronto, Fred.
