Hola Gente bonita! Es mi primera historia de este Fandom, así que no espero mucho, pero ojalá les guste.


PROEMIO DE UNA HISTORIA

CAPITULO 1: Preludio

Marinette POV

Dolía.

De verdad dolía.

Marinette había tenido que hacer muchos sacrificios a lo largo de sus años como Ladybug, pero ninguno había sido tan grande como el de ese día. Ella sabía que nada había sido intencional, pero eso no minimizaba su dolor.

Todos querían hablar con ella, todos querían darle un abrazo, todos querían decirle que lo sentían, pero... ¿Realmente podían sentirlo como ella?

No.

Ninguno de ellos entendería a Marinette, porque ninguno de ellos había perdido tanto en tan poco tiempo. Era la noticia estelar de París, durante la lucha con un akuma, un edificio había colapsado cobrándose la vida de sus dos seres más amados, sus padres. Había sido un terror todos los trámites, y era esa la razón por la cuál apenas dos días después les podía dar sepultura.

Ni siquiera Alya parecía entenderla, ¿Tan difícil era entender que quería estar sola? Ella sabía que había sido su culpa, ella había llevado hacia el centro al akumatizado en un intento desesperado de que se alejara de Chat Noir, ella había visto al monstruo derribar el edificio, pero no sería hasta más tarde cuando entendería lo que había hecho. Era culpa suya el que sus padres estuvieran muertos.

El Lucky Charm no funcionaba con la muerte, por lo que al regresar todo a la normalidad, ellos habían permanecido en el edificio al igual que algunas dos personas más, causando pánico entre la gente.

Marinette no quería hablar con nadie, y al parecer más tarde que temprano todos entendieron el punto, pues poco a poco todos se fueron, dejándola sola en el cementerio. Tal vez ella era masoquista o algo, pues aunque le dolía mirar los féretros de sus padres, no podía dejar de hacerlo, eso era lo que le decía que era real todo aquello, sus labios estaban salados y sentía sus ojos hinchados.

Ella había pensado que estaba sola, creyó que ya todos se habían ido, los trabajadores sociales le habían dicho que la esperarían en la puerta 3 del cementerio cuando ella estuviera lista, pero entonces una flor muy particular fue colocada frente a ella.

Era una Flor de Melocotón, la flor de sus padres.

Marinette la tomó entre sus manos con los ojos llorosos, pesaba y cómo no, seguramente era de alguna piedra preciosa demasiado cara.

—Era para ti, para tu cumpleaños... pero creo que ahora mismo ellos la merecen —dijo esa voz demasiado amable que ella conocía bien, la primera voz que no le molestaba escuchar.
—Gracias, es lo más bonito que he visto —aceptó la chica.

Miró al chico, vestía de traje negro, lo propio en un velorio y su cabello rubio alborotado se movía al ritmo del viento cayendo sobre esos ojos verdes que reflejaban los suyos, entonces sintió los brazos del chico rodearla y fue la primera vez desde que se enteró de la tragedia, que pudo llorar, sabía que él no iba a juzgarla, al final del día sabía que estaba a salvo, sabía que podía romperse mil veces y él estaría ahí para levantarla mil y una más.

No supo exactamente cuanto tiempo habían estado abrazados, pero él no se había quejado en ningún momento, al contrario, parecía abrazarla con la misma fuerza, incluso, al separarse Marinette pudo ver las lágrimas en los ojos de él.

—No debería hacerlo, pero... ¿Puedes ayudarme a subir cuando deje la flor?
—Claro Lory, lamento no haber venido antes pero...
—No digas nada, ahora estás aquí para sostenerme.
—Eternamente —dijo él y ella se permitió sonreír con él.

Marinette bajó insegura hasta estar parada sobre el féretro de su madre y colocó la flor de Melocotón sobre éste, luego miró al rubio, quien la ayudó a salir de ahí con ayuda de una cuerda.

—¿Me ayudas? —preguntó Marinette tomando una pala que el sepulturero había dejado ahí.

El chico no respondió con palabras pero tomo una pala con ella, comenzaron a echar la tierra, no se detuvieron hasta que la tierra cubrió la flor. Estaban sudorosos por el esfuerzo, tanto físico como mental, pero ahora, Marinette estaba un poco mejor que antes. El chico volvió a rodearla hasta apretujarla bien contra él. Amor, era todo lo que compartían en ese abrazo, un amor que ya no tenían a quien más dar sino que a ellos mismos.

—Estoy lista para irme —le dijo al chico quien solo asintió.
—Podemos quedarnos un poco más si quieres.
—No, gracias a ti siento que he hecho lo necesario —ella no quería que llegaran los servicios sociales y la encontraran ahí o se la llevarían, sabía que ahora, con él, tenía una oportunidad.

Ambos chicos caminaron hasta el estacionamiento del cementerio por la puerta 1, donde el auto del chico ya esperaba, ambos entraron en la parte de atrás del auto.

—¿Quieres ir a tu casa o vamos a la de mi mamá?
—No creo poder entrar a la panadería, no por ahora.
—Bien, entonces iremos a casa de mi madre.

El chico dio las instrucciones al chofer quien asintió y arrancó el auto.

—¿De qué era? —inquirió, el chico pareció entender su pregunta pues respondió enseguida.
—Los pétalos eran de Granate Rodolita.
—Gracias por ello, ocupaba una despedida simbólica.
—Me hubiera gustado tener una así hace cuatro años Mon petite Rub.
—Te he dicho que no lo digas aqui, Levrette —dijo ella poniendo los ojos en blanco.

—No te diré nada de lo que te han dicho Lory, se que no sirve de nada, pero puedes llorar, llora el tiempo que necesites y después levántate, no porque "ellos así lo hubieran querido" sino porque tienes que ser la persona que sueñas ser, tienes que hacer honor a todo lo que te enseñaron —dijo el chico de forma tierna mirándola con un brillo de tristeza en esos ojos como esmeraldas.
—No podré hacerlo sola, no sin ellos, no tengo la fuerza —dijo Marinette con la mirada gacha, Tikki se movió incómoda en su bolsita.

—No estás sola, estoy aquí contigo, eternamente —dijo el chico tomando una mano de ella entre las suyas y susurrando—. Sé que será difícil, pero recuerda que Sabine y Tom no solo criaron a Marinette, criaron también a Ladybug y sé que Tikki puede darle esa fuerza a Ladybug cuando Marinette lo necesite. Eres fuerte Lory, siempre lo has sido, con o sin máscara, con o sin traje, con o sin yo-yo mágico, con o sin Lucky Charm... tú eres tú, y eres una heroína aún cuando no usas ese antifaz de motas negras, Mon petite Rub eres mi heroína, lo has sido desde hace años, y aún no tenías ningún antifaz cubriendo tu rostro.

—No sé como habría hecho esto sin tí, gracias por venir —dijo Marinette abrazando al rubio, quien le respondió el abrazo antes de repetir su promesa.
—Eternamente Mon petite Rub.


Adrien POV

Cuando Adrien se enteró de las consecuencias del accidente en el centro se sintió mal, pero cuando supo que dos personas habían perdido la vida se sintió mucho peor, y qué decir cuando supo que los involucrados eran los padres de Marinette, su compañera y amiga.

Lo intentó.

De verdad que intentó asistir al velatorio y a la sepultura, pero su padre no le había permitido asistir. Estaba desesperado, Marinette era una buena chica, ella no merecía eso, era su deber como héroe de París evitar que eso pasara y por un estúpido descuido que obligó a Ladybug a alejar el akuma de él, ahora Marinette no tenía papás. Afortunadamente si es que se podía decir así, las otras dos personas que también habían fallecido no eran padres, por lo que no habían dejado huérfana más que a Marinette

Había hablado con Alya y Nino, pero solo había servido para alterarlo más, pues ambos decían que Marinette no quería hablar con nadie. Lloró. Lloró porque no había podido evitarle ese dolor a su amiga, a su primer amiga.

Esa noche su padre lo obligó a bajar a cenar, y por primera vez en mucho tiempo cenó con él. Adrien sabía que sus ojos estaban rojos, pero no le importaba, él sabía lo que era no tener a su mamá con él, no quería saber cómo estaba Marinette en ese momento.

—Hice bien en no dejarte ir a ese funeral —había dicho su padre y Adrien no pudo evitar el sentirse furioso con él.
—Es mi amiga, y acaba de perder a sus padres por culpa de Halk Moth, ella es tan buena... no merece algo así.
—Fueron los héro...
—Cállate, no sé como debe sentirse ella, yo no tengo a mamá, pero ahora ella no tiene a nadie —dijo el chico con enojo y los ojos rojos del llanto, se levantó de la mesa y dejó a su padre solo en el comedor para irse a su habitación.

Sabía que tenía que hablar con Ladybug, pero ella no respondía su yo-yo, conocía tan bien a la chica como para saber que si él se sentía mal, ella debía sentirse mil veces peor, porque así de puro era el corazón de Ladybug... Pensando en que sería mejor opción dejar que Ladybug se comunicara con él, se transformó en Chat Noir y fue a buscar a Marinette a su casa, pero la encontró vacía, pensó que probablemente estuviera con Alya, así que no insistió, seguramente la vería el lunes en la escuela, pues las clases se habían suspendido desde el día jueves para ayudar con el funeral.

Resignado volvió a su cárcel, donde no dejó de atormentarse toda esa noche acerca de Marinette, cada que se dormía, lo único que podía soñar era a Marinette mirándolos a él y a Ladybug de la misma forma que lo había mirado como Adrien cuando se conocieron. Adrien estaba preocupado, no quería ver a su amiga así de nuevo, y mucho menos quería verla akumatizada.

El fin de semana no mejoró para el modelo, inclusive ignoró a su padre cuando lo reprendió a mitad de una sesión de fotos, Adrien no tenía ganas de nada salvo de dos cosas, saber cómo estaba Marinette y hablar con Ladybug.

El lunes que Adrien volvió a la escuela, lo hizo con la intención de hablar con su amiga, al principio no se preocupó, pero al ver que era la segunda hora y ella no llegaba, decidió preguntarle a Alya.

—Alya, ¿Sabes algo de Marinette?
—Lo siento pero no, y estoy muy preocupada —dijo ella verdaderamente angustiada—. No he caído en las cosas hasta esta mañana que mis padres lo han comentado, Marinette aún es menor de edad, y ahora que no tiene a sus padres...
—¿Dices que ella podría estar en algún orfanato de parís? —inquirió Nino asustado.
—No sé, pero no quiero ni pensarlo, chicos es mi mejor amiga y no me coge el móvil, de verdad estoy preocupada. Hoy en la mañana ha ido una trabajadora social con un policía a mi casa, querían saber si Marinette estaba ahí, han dicho que si no aparece en un par de días máximo comenzarán las investigaciones.

Adrien fue a la panadería esa tarde luego de la escuela, pero nada, cerrado; y así lo hizo toda la semana, cada vez comía menos y comenzó a descuidar sus actividades, no tenía ganas de nada y para hacer fiesta con la situación, Ladybug tampoco respondía, había salido como Chat Noir para probar suerte, pero nada. Parecía como si ella estuviese tan deprimida que no quería aparecer.

Habían ido a la escuela a hablar con todos los chicos, querían saber si alguien sabía algo de Marinette, pero nadie sabía nada, parecía como si se hubiese esfumado, como si se hubiese desvanecido en el aire, ese mismo día habían pasado una imagen de Marinette en cada noticiero, la buscaban, su amiga se acababa de convertir en la persona más buscada en todo París.

Adrien sabía que Natalie no era la única que se había dado cuenta de cuánto le afectaba esta situación, sabía que su padre lo notaba, porque estaba más pendiente de él, odiaba que hubiera tenido que morir gente para que su padre se preocupara por él y odiaba más el hecho de que había sido su culpa y la de Ladybug, Adrien se sentía culpable, muy culpable.

Esa noche cuando Adrien entró a su habitación, Gabriel Agreste se dirigió a su guarida y aprovechó a un pobre pianista fracasado para akumatizarlo, él había visto desfallecer a Emilie, no pensaba permitir que le pasara lo mismo a su hijo, amaba a Emilie y siempre lo haría, pero justo ahora, amaba también a Adrien y él tenía razón. Durante los cuatro años que llevaba siendo Hawk Moth jamás había muerto nadie, ahora sin embargo, una niña acababa de quedarse huérfana por su culpa, le dolía ver a Adrien mal, y no pudo evitar pensar en la chica compañera de Adrien, ella tenía por delante una vida y un futuro y ahora su destino era incierto, y eso era por su culpa.

Un último akuma.

Se había prometido Gabriel Agreste esa noche.


Espero les gustara esta loca historia, ¿Si no es Adrien... quién es el rubio misterioso?