PROEMIO DE UNA HISTORIA

CAPITULO 3: Tomando desiciones

Marinette POV

Marinette no pudo irse a casa, se quedó cerca a esperar noticias y sintió que volvió a perder su vida cuando escuchó el berrido de dolor del pequeño, ella lo vió correr lejos de todos, que entre el caos le perdieron la vista, pero ella no.

Marinette echó a correr tras el niño con Tikki comiendo su galleta en su pequeña bolsita.

—¡Espera! ¡Pequeño espera! —gritó la chica logrando llamar la atención del niño.
—¡VETE! —gritó furioso— ¡No iré a ningún orfanato! ¡Lárgate de aquí!
—No quiero llevarte a un orfanato, solo quiero hablar.
—Las niñitas como tú no deberían andar en los suburbios, son peligrosos.
—Tú tampoco deberías andar solo.
—Conozco aquí, tú no —dijo el niño, él tenía un buen punto, pero Marinette podía notar lo asustado que estaba.

—Tal vez no me conoces, pero soy la chica que perdió a sus padres en el último ataque de Akuma, sé cómo te sientes, y solo quiero ayudarte.
—No puedes ayudarme, no puedes ayudarte ni a tí chica, todos te buscan.
—Y van a encontrarme, pero no iré a ningún orfanato y tú tampoco. Te lo prometo.

Marinette estaba desesperada porque el niño confiara en ella y así pudieran salir de ahí por fin, una vez fuera de los suburbios podría llamar a Kay.

El niño no sabía si hacía lo correcto, pero recordó la cara de la chica, ella sí era la chica que aparecía en todas las noticias, o al menos si no lo era, lucía exactamente igual. Su mamá siempre le había dicho que confiase en su instinto, y su instinto le decía que confiara en ella. Lentamente se acercó a ella, quien al verlo hacer eso, le tendió la mano y le sonrió. Esa era la sonrisa más bonita que había visto en su corta vida.

—¿Cuál es tu nombre? —inquirió ella.
—Thierry Dufour.
—Bueno Thierry, yo soy Marinette y si me dejas, desde hoy puedo ser tu hermana, ninguno de los dos tenemos familia ahora, pero podemos ser familia del otro.
—Puedes —aceptó el niño dándole un abrazo a Marinette sorprendiéndola, ella le devolvió el abrazo y cuando el niño la soltó la miró duramente—. Si le dices a alguien de esto mancharé mi reputación, así que nunca nos abrazamos.

Eso hizo reír a la azabache.

—No tendrás que volver a mantener esa fea reputación Thierry —dijo Marinette tendiéndole la mano y el niño la aceptó.
—Por algún motivo raro confío en tí.

No habían caminado ni ocho pasos cuando alguien arrolló a Marinette haciéndola caer.

—¡Oye! —exclamó Marinette.
—Fíjate —regreso la chica.
—No le grites a mi hermana, prostituta —dijo el niño con voz peligrosa haciendo que ambas chicas lo miraran.
—Thierry tú no tienes hermanas —dijo la chica.
—Si tu la tienes yo también puedo —añadió cruzado de brazos.
—Bien, no discutiré contigo, necesito salir de aquí antes de que Madame Liv me busque.

—Sabes que no podrás huír por siempre ¿no?
—Lo haré el tiempo que pueda petite souris.

Marinette solo sintió cómo era empujada por el niño detrás de una pila de basura, Thierry solo le hizo saber con la mirada que no podía hablar. Marinette no podía ver pero si pudo escuchar un golpe plano.

—Pequeña perra, regresa a tu habitación —exclamó la voz de una mujer, Marinette no tenía el miraculous del gato, pero eso no quitaba su curiosidad. Como pudo se asomó y pudo observar a una regordeta mujer golpear a la chica a quien no le había visto el rostro sino hasta que la mujer mayor le levantó la cabeza y la puso a la luz.

Marinette tuvo que ahogar un grito de sorpresa, esa chica era idéntica a Chloe Bourgeois.

—¿Y tu madre niño? Tiene mucho que no la veo por el local ¿Acaso encontró un trabajo decente?

Marinette vio al niño poner sus manos en puños.

—Lo hizo, dentro de poco ya no nos verá por aquí.

La mujer se alejó riendo a carcajadas mientras tiraba del pelo de la chica idéntica a Chloe.

—Siento lo anterior —dijo Thierry—. Pero si Madame Liv te hubiera visto, seguro no sales de aquí jamás.
—¿Madame Liv es...
—La dueña de todas las prostitutas de los suburbios... salvo unas cuantas que logran pagar su deuda con ella.
—La chica...
—La vendieron a Madame Liv cuando era un bebé, así que ella menos que nadie va a salir de aquí.

—Vamonos de aquí Thierry —fue lo único que logró decir Marinette mientras tiraba del niño fuera de los suburbios.

Cuando por fin salieron, ella abrió su bolsita para tomar su teléfono y miró a Tikki, le hizo una seña de que permaneciera ahí y se apresuró a llamar al chofer de Kay, ya era tarde y no quería escuchar el sermón por teléfono, prefería llevarle la excusa que la hizo rebasar las tres de la mañana.


—Te pedí una cosa Marinette, una sola y no pudiste con ello —fue lo primero que escuchó Marinette cuando entro a la casa de Kay.
—Antes de que te pongas de histérico déjame explicarme.

Entonces mientras Marinette hacía a Thierry sentarse en el sillón fue que Kay apareció en la sala. Sus ojos se abrieron.

—¿Quién es el niño?
—Un chico tan huérfano como nosotros Kay.
—¿Ahora adoptaré a dos?

Marinette se acercó a él y cuando estuvieron bien cerca susurró mirándole a los ojos.

—Sé que no eres ese chico que todos piensan que eres, eres más Kay, mucho más. Sé que hay bondad y amabilidad ahí en ese corazón.
—Eres mi debilidad Lory —dijo mientras se apretaba el puente de la nariz en clara señal de frustración, entonces pasó de largo a la chica y miró al chico—. ¿Cuál es tu nombre chico?
—Thierry —dijo simplemente.

—Soy Kay Bare.
—Es mi razón de que no iré a un orfanato y la tuya —le explicó Marinette al niño—. Yo cambiaré de nombre, ahora soy Marinette Dupain-Cheng, y cuando arreglemos el papeleo seré Lorelay Marinette Bare. Thierry, ¿Sabes quién es Kay?

El niño negó con la cabeza, Marinette y Kay se miraron y al final Kay le dio aprobación a Mari para que contara ella.

—Su nombre es Kay Vincent Bare, y es el dueño de Bare's Jewerly Company & Co. ¿Te suena ahora?
—Lo siento.
—Soy dueño de una casa de joyería, una de las más famosas del mundo —dijo Kay haciendo gala de su poca paciencia con las personas. El pequeño solo pudo abrir los ojos como platos.
—La cosa es Thierry que tal vez tengamos que cambiar tu nombre —dijo Mari con cuidado.
—Por mi bien, el bastardo de mi papá se llama Thierry.
—Sin palabrotas —regañó Kay y Marinette solo rió.

—¿Cómo te gustaría llamarte entonces? —le preguntó la chica.
—Mamá me llevó a ver una película una vez, el protagonista se llamaba Varick y desde ahí me gustaba mucho —explicó el niño.
—¿Quieres conservar tu otro nombre o quieres que busquemos otro? —inquirió Kay.
—Podemos buscar otro, mamá me llamó así porque esperaba que así mi padre se quedara con ella.
—¿Qué tal Silvain? Siento que te iría bien —sugirió Marinette y tanto Kay como ella miraron al niño.
—Suena bien, Varick Silvain ¿Bare cierto?

—Supongo que ahora tengo dos hermanos —dijo Kay con la sombra de una sonrisa. Entonces sin que lo viera venir fue abrazado por Marinette y a pesar de su sorpresa él le devolvió el abrazo. Varick al verlos abrazados se unió también al abrazo, sintiendo la necesidad de uno.

Fue entonces cuando los tres se sintieron completos, y fue cuando Kay supo que estaba haciendo lo correcto.


Adrien POV

Al no obtener resultados con su búsqueda de Ladybug, Adrien volvió a la mansión Agreste, se conectó al chat de su escuela, todo era un desastre, al igual que en los últimos días, todos hablaban de Marinette y solo de ella. Adrien se sentía culpable, sabía que su desaparición no era su culpa, pero igual no podía sentirse culpable. Había estado visitando el balcón de Marinette con la única intension de verla. Si bien estaba angustiado por Ladybug, su corazón le dolía también al no saber nada de Marinette, a quien se había acercado recientemente como el superhéroe de parís. Aparentemente a ella le divertía su actitud de gato y parecía caerle muchisimo mejor que si falsa fachada civil.

Alya:
Chicos, Mari acaba de mandarme un mensaje, ella está bien. Y menciona algo de papeles legales y sobre arreglarlos y sobre que estará fuera de París un tiempo.

Ivan:
Es bueno que Mari esté bien, lamento que se pierda el final del ciclo.

Nino:
Menos mal, ya nos tenía preocupados, pero ¿Cómo es que no está en un orfanato?

Alya:
No lo sé, pero doy gracias a todas las Catarinas de París por ello.

Adrien:
Gracias por las noticias Alya, si vuelves a hablar con ella dile que espero que esté bien y que todo se solucione de la mejor manera posible.

Adrien no puso mucha atención después de ello, ahora sabía que Marinette estaba bien pero ¿Se iba a ir de París? ¿Por qué? Una urgencia desconocida lo invadió, ahora más que nunca necesitaba saber dónde estaba ella, necesitaba verla, no solo para pedirle perdón, ella era su amiga, la única amiga que tenía como Chat Noir, él debía verla como fuera, así tuviera que registrar cada cada de París.


Marinette POV

Una vez Varick se fue a la cama Marinette se quedó a platicar con Kay.

—Fue imprudente Lory —dijo el chico rendido.
—No podía dejarlo solo, simplemente no podía Kay, al ver su cara, sentía que te veía a tí.
—Marinette tiene razón, no habría sido correcto dejarlo a su suerte —apoyo Tikki.

—¿Vas a contarle sobre Tikki, Mari?
—No creo, o al menos no por ahora.
—Supongo que si el chico crece bien podrías darle un día un Miraculous ¿Qué opinas Marinette? —dijo animada Tikki haciendo sonreír a la chica.
—Puede ser.

—Como sea, necesitamos hablar acerca de lo que va a pasar una vez seas legalmente mi hermana o hija o como sea que esto funcione —dijo Kay y Marinette le dedicó su atención.
—¿Dijo algo más Belmont?
—Lo dije sí —dijo el abogado y afortunadamente Tikki se escondió rápidamente, ni Kay ni ella habían escuchado al abogado entrar—. Desde hace unos dos años Bare's Jewerly Company & Co. ha crecido en Europa y ambos estamos de acuerdo que Kay no puede estar saltando entre los dos continentes todo el tiempo, ya es bastante con que lo haga con las giras; por lo que discutimos el hecho de hacerte dueña de la mitad de la compañía, o a menos de lo que corresponde a Europa.

—¡¿Que?! —exclamó la chica.
—Marinette, yo no necesito tanto dinero —dijo Kay—. Es más de lo que podría pedir, y cuando mis padres murieron hace cuatro años tu hiciste por mí más de lo que yo jamás podré hacer ni dándote toda la compañía, evitaste que me hundiera, yo no estaría acá de no ser por tí. Permíteme ayudarte, por favor.

—No puedo aceptarlo.
—Lory, no era una pregunta, serás la dueña de las franquicias Europeas cuando seas mayor de edad. Esto iba a hacerlo tarde o temprano, necesitaba dividir esto, y si no eras tú hubiera sido mi tío, por favor Mari —rogó básicamente el chico, ella lo miró, sabía a lo que se refería y entendía porqué ella era mucho mejor opción que el tío de Kay—. Mari, confío en tí y sé que sabrás cómo llevar todo. Eres la fabulosa Lad...

—Bien —interrumpió ella antes de que Kay metiera la pata.
—Te presentaré formalmente como mi hermana ante todos los empresario interesados —siguió el chico notando su casi error—. Serás mi hermana ante todo el mundo y el chico igual. Haremos una fiesta cuando todo esté listo. Abriremos una Casa Bare aquí en París y justo antes de inaugurarla será la fiesta, así serás tú quien corte la cinta.

—¿Y dónde piensas abrir la joyería? —inquirió la chica.
—Sobre eso, ¿Recuerdas que el predio junto a tu casa y el siguiente se vendían?
—¿Los compraste? —inquirió incrédula la azabache.
—Podríamos expandir la panadería en toda la planta baja y podríamos poner en primer piso la joyería y en el segundo tu atelier y en la parte de arriba podría quedarse para acomodar tu habitación y la de Varick y un departamento decente.

—No puedo aceptar eso Kay —dijo Marinette.
—Sabía que dirías eso —rió el chico mirando al abogado—. Por eso es que todo lo que se haga de modificaciones me lo pagarás —Marinette lo miró confundida—. Este es el trato Mon Petite Rub, yo financeo todos los arreglos y a cambio me quedaré con las ganancias de la joyería hasta que la deuda esté saldada.
—¿Qué implicará la deuda? —preguntó la chica al abogado, quien le entregó un contrato.

—Básicamente Marinette, aquí dice que el préstamos implica el costo de la adquisición de los terrenos y la construcción completa de la casa, la remodelación de la panadería de Sabine y Tom y todo lo que implica el poner la joyería —explicó Belmont.

—¿Y lo del atelier y el departamento? —inquirió sospechosamente Marinette.
—Considera el departamento como un regalo de mi parte y el atelier... Lory sé que quieres empezarlo tú, yo no moveré un dedo ni me meteré ahí, todo lo que logres hacer del atelier será tu mérito y solo tuyo.
—¿Tengo opción? —inquirí.
—Rechazarlo todo y hacerme sentir increíblemente mal —dijo Kay dramáticamente.
—Supongo que entonces habrá que hacer modificaciones a la casa —suspiró rendida la chica y Kay lució una sonrisa amplia.

—En realidad sería demolerla y levantarla desde los cimientos... —dijo con miedo a su reacción.
—Solo voy a pedirte una cosa —le dijo Marinette mirándole a los ojos a Kay—. Haz que mi habitación quede exactamente igual a como está ahora, incluso el balcón, has que sea MIA Kay.
—Hecho chica —dijo con ojos brillantes.
—Ahora veo que tienes el mismo don para los negocios que tu papá, no se si pueda con ello.
—Lo harás, eres fabulosa ¿Lo olvidas?
—Me iré a dormir chicos, ¿A qué hora debo estar lista mañana?

—Iré a despertarte Mari, descuida, lo que sí, ponte algo elegante, vamos a lucirnos frente a la corte de París.
—Todo lo que hay en mi nuevo y reciente armario es elegante, fabuloso y extrañamente completamente Grabriel´s, decir eso es algo pretencioso de tu parte —recriminó Mari al chico—. Después de todo tu escogiste mi ropa.
—Anda ya Mon Petite Rub, ve a dormir —dijo el chico levantándose y dándole un beso en su frente. Marinette solo asintió.
—Buena noche Belmont —dijo al abogado y ya una vez abrazando al chico susurró—. Descansa Levrette.