PROEMIO DE UNA HISTORIA

CAPITULO 5: Despedida

Marinette POV

Después de esa desastrosa noche, Marinette no tuvo mucho tiempo de deprimirse, pues se irían a Estados Unidos el domingo por la mañana, lo que solo la dejaba con 4 días para hacer los trajes que ella y Kay usarían para "Comprar" a la chica idéntica a Chloe, la cuál habían descubierto gracias a Varick que se llamaba Soleil. Era un plan de emergencia bastante improvisado, pero confiaban en que resultaría.

Marinette había trabajado fervientemente en esos atuendos. Kay le había dado la idea, ellos mantendrían el característico rojo y negro de Ladybug, para la buena suerte, pero haría algunos arreglos. Marinette tenía algo avanzado de su vestido, pues era el que llevaría en el baile de fin de año, Chat Noir la había animado a llevar algo hecho por ella y ella había terminado haciéndole caso, claro sin dejar que astuto gato viera su avance. Habría que hacerle modificaciones, pero había trabajado día y noche para terminar tanto su vestido como el traje de Kay para la venta del sábado, ella había procurado terminar para el viernes, pues tenía una idea rondando su mente.

Era una idea egoísta, pues podía permitirse perder a Chat Noir como Ladybug, pero se negaba a perderlo como Marinette. Los viernes eran los días oficiales de visita (pero su Chaton pasaba a verla cualquier día) así que esperaba importarle lo suficiente como para que pasara por su balcón. Solo le faltaba terminar los antifaces que ella y Kay usarían, pero la parte pesada estaba hecha.

Marinette había terminado también una chaqueta negra con destellos verdes que había hecho para su Chatón. Y se la daría esa noche junto con unos croissants de maracuyá que ella misma había horneado y una carta.

Le sudaban las manos, después de todo, nada le aseguraba que su Chaton estaría ahí esa noche, Marinette se encerró en su habitación argumentando que estaría trabajando, Kay no solía molestarla y Varick tampoco. se transformó en Ladybug y fue a su casa. Entró por el tragaluz y se encontró con nostalgia en su habitación. Ahora que lo pensaba, ella necesitaría un par de cosas de su habitación. Mientras esperaba a que se acercara la noche, comenzó a empacar ciertas cosas importantes, entre ellas, fotografías de sus amigos, algunos trozos de tela que estaba trabajando, su diario y definitivamente su almohada de gato.

También empacó algunas cosas de sus padres, solo aquello que consideró importante. Y ya ahí y viendo que aún tenía tiempo, horneó un par de croissants de vainilla y chocolate y preparó chocolate caliente para ella y Chat Noir. Cuando ella subió a su cuarto, sonrió al encontrarse con Chat Noir sentado en su cama cabizbajo.

Apenas dejó la charola segura, sintió como el héroe tiraba de ella contra él en un abrazo arrollador, Marinette no dudó en devolverle el abrazo.

—Me tenía muy preocupado Purrincesa —dijo con verdadera angustia en su voz, que la hizo sentir verdaderamente mal.
—Discúlpame Chaton, pero las cosas se complicaron un poco y de serte sincera, necesitaba estar sola.
—¿Cómo se complicaron?
—Voy a irme de París por un tiempo, será alrededor de dos años... son cuestiones legales y eso.
—Purrincesa, sé que no tengo derecho a preguntar, pero ¿Porqué tienes que irte?

—Con el fin de que jamás pisara un orfanato, me decanté por una adopción inmediata, sin embargo, quien me adoptó reside en Estados Unidos, y la condición fue trasladarme para allá, al menos por un plazo de dos años o hasta que cumpla la mayoría de edad, lo que básicamente es lo mismo —explicó Marinette.

Ella sabía que le estaba mintiendo, pero tampoco es que pudiera decirle la verdad, si querían que todo resultara bien tenían que planear todo con cuidado, para ello Marinette tendría que estudiar en casa con Kay. La burguesía Francesa era exigente y ella tendría que aprender a ganarse un lugar, ambos concordaron que Marinette debería aprender a tratar con las altas esferas antes de enfrentarla a personas Chloe, o aún peor, ante Gabriel Agreste, pues sabían que en cuanto ella tomara el control del mercado europeo, sería como carnada para tiburones... y ¿Qué mejor que practicar en un estanque lleno de ellos en Nueva York?

—¿No había otra forma? Sé que va a sonar egoísta, pero no quiero que te vayas.

Marinette le acarició el cabello entre las orejas.

—Tampoco es que yo quiera alejarme tanto tiempo de casa Chaton, pero no tenía muchas opciones.
—¿Con quien voy a charlar ahora Marinette? Sabes que eres la única con quien hablo, la única persona en todo parís con quien soy verdaderamente yo.
—¡Oh Chaton! —dijo ella abrazando al héroe, intentando contener las lágrimas que amenazaban con salir de su rostro.

Marinette no supo por cuanto tiempo estuvieron abrazados sin decirse nada.

—Lamento haberte preocupado Chaton —se disculpó la chica.
—Están bien y eso es lo que importa, aunque no voy a negar que esta semana y media de no verte me he vuelto loco buscándote, no sabía cómo estabas, venía cada noche con la esperanza de verte, necesitaba disculparme contigo, por no haber mantenido a salvo a tus padres.
—¡Basta Chat! —dijo ella—. Esto no es para nada tu culpa, tu y Ladybug hacían su trabajo, punto. No podían salvar a cada alma viviente.
—Te fallé Marinette —dijo y ella odio ver esa mirada en su Chaton, después de todo, era la misma que veía en ella misma en el espejo. Kay había hecho un increíble trabajo quitando todos los espejos de la casa, de lo contrario, Marinette se hubiera desmoronado en la culpa.
—No me has fallado Chaton —explicó la chica con mirada dulce hacia el héroe—. Estás aquí esta noche, cuando crei que estaba sola. Llegaste, ¿Cómo podría sentirme decepcionada de tí?

—Ojalá pudiera hacer algo para que te quedaras en París.
—Pienso volver Chaton —prometió ella—. Pero aún con todo, presiento que necesito esto, necesito distancia, necesito darme un tiempo para pensar en mi y en lo que haré.
—Creí que querías ser diseñadora de modas —inquirió dudoso el chico y Marinette rio divertida.
—Y aún es mi mayor sueño, pero justo ahora siento que algo me falta.

—¿Qué hay de tus amigos?
—No soy buena con las despedidas Chaton —admitió la chica—. No sabes lo que me ha costado venir a hablar contigo hoy, casi me arrepiento, pero sentía que tenía que hacerlo, que lo necesitaba. He dejado algunas cartas que deben llegar el lunes por la mañana donde mi amiga Alya, ella seguro puede dárselas a todos los demás.
—Ahora me siento especial Purrincesa —dijo él con una sonrisa coqueta—. ¿Enserio soy tan especial para tí?
—Eres mi apoyo Chaton, lo has sido desde hace algún tiempo, sin tí hace mucho que habría caído presa de mis inseguridades.
—Eres increíble —dijo el chico, como siempre hacía cuando ella sacaba a la luz sus inseguridades. Marinette sonrió.

—¿Te puedo invitar a una ultima pijamada antes de irme?
—Es la mejor y peor despedida que he tenido con alguien, pero soy incapaz de decirte que no Purrincesa.

Marinette sonrió con nostalgia, definitivamente extrañaría a Chat Noir cuando estuviera en Estados Unidos. Mientras preparaba la improvisada "Sala de Cine" se le ocurrió averiguar que tan molesto estaba su Chaton con su alter-ego.

—¿Han tenido mucho trabajo con Ladybug? —con esa pregunta no peligraba, era una que usualmente le hacía.
—No —él resopló molesto—. Esto no es de dominio público, pero Hawk Moth se entregó.

Dijo el chico sin pelos en la lengua, hacía algún tiempo que Chat Noir le había tomado mucha confianza a Marinette, pues ella jamás decía nada de lo que hablaban, por eso simplemente, ella ya era Purrfecta.

—¿Lo hizo? ¿Por qué no te veo entusiasmado?
—Y de la forma más extraña, entregó su Miraculous, pero nunca vimos su rostro, luego se fue así como había llegado, ahora que Ladybug es guardiana de los Miraculous, ella debe guardarlo y protegerlo, aún nos queda un miraculous perdido, pero... lo último que necesito en este momento es ver a Ladybug.
—¿Volvió a esquivarte? —preguntó intentando que sonara con humor.

—Ella... ella me dijo que debía buscar a alguien real, que ella era guardiana ahora y que debía protegerse y protegerme, ¿Puedes creer que me amenazó con quitarme mi miraculous si insistía en revelar las identidades? —casi gritó el chico, ella por reflejo se llevó el dedo a los labios en una clara seña de que bajara la voz, hasta que recordó que ahora, ellos estaban solos, ya no habría más mamás o papás que preguntaran que pasaba, ella tragó el nudo en su garganta mientras seguía escuchando el monólogo de Chat—. Pero la entiendo, en ese momento estaba enojado, pero creo que puedo entender su punto, ella como guardiana corre peligro, conocer nuestra identidad con un miraculous perdido solo podría afectar en su búsqueda, igual le dije que si ella necesitaba de su guardaespaldas un día, podía llamarme. Pero ¿Sabes? siento que ella también se siente culpable del asunto de tus papás. Y supongo que yo necesito tiempo para pensar en todo y saber cómo puedo disculparme con ella.

—Si la vez, dile que no fue su culpa —eso era lo que Kay y Tikki le repetían a ella todo el tiempo, al parecer empezaba a funcionar, ella comenzaba a creerlo de verdad.

Marinette dejó lista la película y se acurrucó junto al super héroe en una improvisada cama de almohadas que habían hecho en el piso, como cada viernes, para ver la película. Chat Noir la abrazó y la pegó a su pecho haciéndola sentir en el cielo, le tranquilizaba saber que Chat Noir era lo suficientemente prudente como para no meter la pata con ella.

Pronto llegó la hora en que Chat Noir debía irse a casa, pasaban de las 12 AM y ambos sabían que su tiempo terminaba.

Marinette lo acompañó hasta fuera, al balcón donde inicialmente tanto habían compartido, ella entonces decidió darle la chaqueta que le había hecho, junto con la caja de croissants de maracuyá y la carta dentro de la caja de dulces.

—¿Puedo abrirlos? —inquirió el curioso gato agitando la caja de la chaqueta. Ella rio divertida.
—El domingo a medio día sale el vuelo a Estado Unidos Chaton ¿Crees que podrías esperar hasta entonces?
—Es ilógico que le pidas a un gato que no sea curioso Purrincesa.
—Por favor Chaton.

Él la miró a esos ojos azules zafiros solo confirmando aquello que desde hacía algún tiempo, sabía... si ella lo miraba así, Adrien no sería capaz de negarle nada.

—Te lo prometo.
—Gracias —dijo ella, entonces comenzó a ver a todos y ningún lado, intentando tomar un poco del valor que como Ladybug tenía.
—¿Puedo pedirte algo? —inquirió con tanta urgencia en su tono y en su mirada que Marinette solo asintió.
—Claro Chaton.
—Prométeme que volveré a verte.
—Lo prometo Chaton. ¿Puedo yo pedirte algo también?
—Lo que quieras Purrincesa.

Entonces ella ya no respondió con palabras. Ella tenía la duda desde hacía mucho tiempo, si no la había aclarado era porque no era tan valiente sin su antifaz. En ese momento, con una inminente despedida entre ellos, se olvidó de las inseguridades y simplemente estrelló sus labios con los del chico gato en un movimiento nada delicado, ella tenía los ojos cerrados y se negó a abrirlos, ni siquiera movió sus labios, no quería sentir el rechazo de su Chaton con ella en su versión de civil, entonces él si que movió los labios, devolviéndole el beso, inseguro al principio, tanto como seguramente lo estaba ella.

Pero a ninguno le tomó mucho tiempo decidir que podían entregarse a ese beso, después de todo ese era el acto más egoísta que habían hecho ambos, Marinette necesitaba besarlo para despejar sus dudas, para saber que efectivamente amaba a ese chico y ahora lo sabía, ella posiblemente podía besar otros labios, podría tal vez incluso enamorarse de otros chicos, pero ninguno sería como su Chaton.

Y Adrien quería olvidarse de Ladybug que fue por eso que le devolvió el beso, después de todo, Marinette nunca diría nada, confiaba en ella y... se iría... ese pensamiento le desagradó enseguida, haciendo que mordiera el labio de ella sacándole un gemido a la chica. Ese único sonido lo volvió totalmente loco entonces, así de repente le golpeó la realidad que había estado negándose a aceptar.

Estaba enamorado de Marinette, no como se había enamorado de Ladybug, para nada, sino que se había enamorado sus virtudes, sus desastres, sus torpezas, sus gestos, su tono de voz, y justo ahora acababa de enamorarse de sus labios, justo ahora que ella estaba por irse.

Ella reaccionó, o bueno, su instinto de Ladybug lo hizo, cuando sintió la lengua de su Chaton entrando a su boca ella lo mordió obteniendo un ruido encantador que ella adoró.

—Si tu plan es que me vaya Purrincesa, esta no es la forma.
—¿Y si realmente lo que no quiero es dejarte ir? —dijo ella atrevida y con una sonrisa juguetona, después de todo, era Chat Noir con quien estaba poniéndose juguetona.
—¿Entonces que hacemos aquí afuera congelándonos?
—Entonces vamos a casa Chaton —llamó ella tomándolo del guante con las garras y esa simple frase tuvo más significado para el modelo debajo de la máscara de lo que Marinette hubiera podido imaginar.

Una vez dentro con los obsequios de él en el escritorio de ella, Marinette no tardó mucho en volver a besar a su Chaton, porque no importaba que dijeran los parisinos, al menos ahora, por este momento, él era su Chaton. Él le respondió el beso con el mismo fervor. Estaban tan cerca del escritorio que el chico no pudo reprimir el impulso de cargarla y apoyarla en el mueble, de esa forma la sentía más cerca de él.

Marinette sonreía satisfecha y feliz con la lluvia de besos mariposa que Chat Noir regaba por su rostro. Ella acariciaba su cabello, entonces tocó un punto muy particular en su oreja de gato derecha que lo hizo ronronear. La sorpresa lo hizo detenerse de su juego y mirarse a los ojos. Entonces Marinette pudo ver al gato totalmente sonrojado.

—No tenía idea de que eso... am.. lo siento...
—¿Te estás disculpando por ronronear a mi caricia Chaton? —preguntó Marinette jugando con él un poco.
—¿Sí?

Marinette lo besó lento en los labios y apenas lo suficientemente lejos de él al terminar el beso le susurró.

—Por mi puedes ronronear todo lo que quieras Chaton ¿Es que otras chicas se molestan por ello? —ella lo picó.
—No hay otras chicas Marinette —dijo con cara de espanto—. ¿Enserio crees que voy por ahí besando a todas las chicas de París?

Ella rio ante su indignación.

—No Chaton, solo estaba molestándote un rato, y alimentando un poco mi ego... ese que tú siempre insistes en mantener en alto —ella se acercó a su oreja humana y susurró la última parte de su discurso—. Se siente increíblemente bien saber que soy la primera en ayudarte a descubrir esos pequeños puntos que provocan tu ronroneo placentero Chaton.
—Hoy estás algo traviesa Marinette ¿Por qué? ¿No es que me moleste, pero... no sentías algo por Adrien?
—Actualmente tengo un crush con él sí, pero no es el único chico que tiene secuestrado mi corazón, hay un ladrón vestido negro con sedosas orejas de gato que es un ladrón nocturno y digamos que por mucho que lo intenté, no pude evitar que se ganara mi corazón y justo ahora, también logró que desapareciera mi razón.

Marinette vio a su Chaton sonriendo con malicia y eso le encantó. Chat Noir la llevó hasta su cama y ambos se dejaron caer ahí. Esa noche no hubo más besos ardientes ni caricias indecentes, solo eran ellos, hablando de todo y nada, riéndose y disfrutando de la compañía. Chat Noir iba a ser un caballero e irse para dejarla descansar, pero ella tiró de su mano en la que tenía su miraculous hacia ella.

—Quédate conmigo esta noche, no se cuándo voy a volver a verte Chaton, concédeme esta noche por favor, déjame tenerte para mi aunque sea solo estos instantes, déjame vivir este momento.
—Realmente eres pésima en las despedidas Purrincesa, eso de no dejarme ir no está bien —dijo él juguetón, pero terminó por acostarse a su lado y abrazarla, si era honesto consigo mismo, él tampoco quería dejarla ir, no ahora que había probado ese lado de Marinette, no ahora que sabía que ella podía arder en pasión y ternura al mismo tiempo, no ahora que sabía que sus labios pertenecían con los de él.

Si Adrien hubiera sabido que necesitaba besar a Marinette para finalmente entender que lo que sentía por Ladybug era insano y definitivamente no comparable con lo que la chica que ahora estaba en sus brazos le hacía sentir con solo una mirada, la hubiera besado antes y así hubiera soltado a Ladybug antes... mucho antes.

Marinette había apagado la alarma intencionalmente, por lo que no se había levantado temprano, cuando giró, se encontró con el apacible rostro de su Chaton, si era honesta, estaba sorprendida de que aún estuviera transformado, internamente tenía la esperanza de poder saber quien era y volver a hacerse la dormida, pero suponía que eso era lo mejor para ambos. Sabía que en cuanto ella saliera de su casa, ese pequeño tiempo con su Chaton se acabaría para siempre, así que decidió disfrutarlo lo más que podía.

Se levantó con cuidado y fue a por un croissant de maracuyá, lo mordió y lo masticó bien, asegurándose de que parte del sabor del dulce se quedaba en su boca, entonces volvió a la cama y miró a Chat. Parte de su valor seguía ahí, intacto, recordándole que no le quedaba mucho tiempo y que si iba a hacer una locura, era en ese momento. Se acurrucó cerca de su Chaton y lo besó, él se sorprendió en un inicio, pero luego soltó un gemido de deleite, el mismo que gemía cada que comía uno de los croissants de maracuyá que Marinette preparaba solo para él.

—Una combinación de sabores increíble Purrincesa —sonrió el Gato.
—Es tarde Chaton, y seguramente tu tienes una vida de civil con la cual cumplir, ya te he entretenido muchísimo y no sería justo.
—¿Ahora si me estás echando?
—Claro que no gato tonto, no quiero que te vayas y no quiero irme tampoco, pero tenemos que hacerlo, sin embargo, quiero que sepas que jamás voy a olvidar esto... nosotros... siempre guardaré esta noche en mi corazón Mon Chaton, sin importar donde o que tan lejos esté de ti. Gracias por permitirme se un poco egoísta, gracias por quedarte conmigo esta noche. Cuando vuelva a París, ten por seguro que este balcón siempre será tu balcón, y que mi habitación siempre será la tuya. Donde este, las estrellas siempre van a recordarme esto, porque la noche es nuestra Chaton, te juro que volveré Mon Chaton, siempre volveré a casa.

—Esa es una invitación peligrosa Purrincesa.
—Creí que ayer habíamos acordado que yo era una chica peligrosa —dijo ella sonriente.
—Solo hay algo de lo que me arrepiento Purrincesa, y es de no haberte besado antes.
—Soy culpable del mismo pecado Mon Chaton.

Más tarde mientras ella lo veía irse de su balcón con sus dos cajas de regalo y después de un beso muy diferente a los anteriores, uno más tranquilo, sin prisas, como si tuviesen todo el tiempo del mundo e impregnado de afecto. Ella suspiró cansada y rendida, era hora de volver a la realidad, esa en donde ella era ahora Lorelay Marinette Bare, la guardiana de los miraculous y de paso, la Ladybug que le había roto el corazón al chico que acababa de pasar la noche con ella, de la forma más inocente y egoísta que existía, esa realidad en la que ella estaba a unas horas de asistir a una venta de trata de blancas en los barrios bajos de Paris para rescatar a una chica que era más importante para Varick de lo que el niño admitía, la realidad en la que ella estaba a un día de irse al otro lado del mundo, lejos de su Chaton.

Una lágrima rodó por su mejilla para terminar en la comisura de su boca que esbozaba una sonrisa. Sí, Marinette no era buena con las despedidas.