Hola, perdonen la demora, mi temporada de exámenes fue horrible, simplemente les cuento que tuve un examen en año nuevo, sí el dia 1° de enero... mis maestros están completamente locos.

Espero este capítulo les guste, no es muy esclarecedor, pero espero lo disfruten, estaré publicando una vez por mes, tal vez dos... esto de los Zoomestres (semestres online) no me da tiempo de nada, tenía más tiempo cuando las clases eran presenciales.


PROEMIO DE UNA HISTORIA

CAPITULO 7: Ventanas Abiertas

POV Marinette

—Te lo dije, Agreste siempre fue...

Kay guardó completo silencio ante la amenazante mirada de Soleil quien seguía abrazando a Marinette.

—Te quiero fuera de la casa hasta la noche —le advirtió.
—¿Y qué se supone que hare...
—No lo sé y honestamente no me importa Kay, solo te quiero fuera —sentenció Soleil.

—¿Cómo te sientes al respecto? —inquirió Soleil mientras colocaba una taza de chocolate frente a la azabache.
—Es confuso —admitió Marinette—. Creí que había superado a Adrien, después de todo se ha traído ondas con Kagami desde hace dos años.
—¿Pero...
—Pero me ha dolido verlo besandola.

—¿Y qué hay de tu príncipe de armadura de ónix? —sí, Soleil sabía de Chat Noir, sabía que ella era Ladybug y todo eso, después de todo le inspiraba confianza a Marinette y era parte de su nueva familia, además claro de ser la nueva Queen Bee—. ¿Es diferente lo que sientes por ambos?
—Debiste estudiar psicología Soleil, no quedarte en una simple panadería —dijo Marinette en un intento por salvar su respuesta.
—Ahora menosprecias esto como Chloe, pero sé lo que intentas y no funcionará, responde Ladybug.

—Supongo que me gusta —dijo Marinette suspirando rendida—. Pero ahora no sé a que nivel... y de Adrien, sé que me gustaba mucho, y luego crei que no más, pero... la opresión de mi pecho hoy dice otra cosa.
—Estás jodida Marinette.

—Hey! más respeto —dijeron Tikki y Pollen con los brazos cruzados.
—Lo siento chicas, pero no es como que se pueda decir que la chica tiene suerte en el amor, tendrá suerte en otras cosas, pero el amor definitivamente no está entre ellas.
—Bien, no responderé a eso porque Marinette sabe mi respuesta —dijo Tikki.
—Y aún luego de tres años sigo sin entender la dichosa respuesta —se quejó Marinette.
—Ya lo harás... —dijo la Kwami antes de irse a la habitación de su portadora seguida de Pollen para darles privacidad a sus portadoras.

—Escúchame bien, pedazo de Mariquita —amenazó Soleil—. No vas a dejar que la actitud de ese cretino te gane, eres Ladybug y no necesitas a nadie, si el imbécil de Agreste no puede ver lo maravillosa que eres, él se lo pierde. Mañana yo te visto, irás arrolladora y con la cabeza en alto, y le vas a hablar al chico como dices que lo hacías antes de lo de tus padres.

—¿T-tar-tar-tamudeand-do? —inquirió burlona Marinette.
—No pedazo de heroína, le vas a hablar normal. Como su amiga que se supone que eres.
—¿Qué gano yo con eso?
—Terapia, dices que soy tu psicóloga, te daré tu terapia, habla con Agreste, hazte su amiga y el dolor irá cambiando de a poco. El primer amor no se olvida, pero se supera con el tiempo.

—Supongo que puedo hacerte algo de caso...
—¿Viste a mi hermana hoy?
—Tikki la hizo caer al suelo cuando iba a decir algo de mi padres —le dijo Mari con humor y Sol rió.
—Amo a tu kwami, desde que eras Ladybug y te veía en las calles deseaba algo así, ahora con Pollen se lo que sientes.
—Hablando de calles... ¿Madame Liv sigue en Paris?
—No es que escuchara mucho, pero parece que sí.
—¿Es que no se da por vencida? —preguntó Marinette cansada.

—Es Madame Liv, ella vive de la prostitución Marinette... aunque la corrieras de París ella a donde vaya hará lo mismo.
—¿Y la cárcel?
—Eso me interesa, pero ¿Cómo haríamos eso? —inquirió curiosa Soleil.
—Tengo pensado usar a los hermanos Roth para ello, pero aún debo madurar la idea y estaba pensando que "El programa" podría ayudar en algo...

—Tu piénsalo y mientras eso sucede, yo seguiré aprendiendo las recetas de tus padres, porque ahora que se abra la panadería y el café presiento que no me daré abasto con todo...
—¿Sol, puedo hacerte una pregunta?
—Ya la hiciste niña...
—Bien, haré otra pregunta, ¿Qué piensas sobre Kay?

—Oh no Mari, ya sé por dónde va esto, no vas a hacer de celestina te lo voy avisando...
—Tranquila, siempre le digo que no tiene oportunidad contigo, solo me dio curiosidad tu punto de vista, es todo.
—Jamás me he enamorado Mari, ni siquiera un flechazo o algo así, no sé que se siente, viviendo con Madame Liv no es que tuviera la oportunidad de conocer gente decente.

—Bueno, será un honor saber cuando por fin te enamores, estoy segura que ese corazoncito tuyo es gigante y seguro que serás de las chicas súper cursis.
—Habrá que verlo Mari...
—¿Sabes? En caso de que te decidas... Kay es básicamente mi papá legalmente y Varick es como mi hermano... y a esta extraña familia le hace falta una mamá...

Soleil la miró con reproche, pero después de un rato ambas terminaron riendo de las ocurrencias de Marinette.

—Nena, está bien que no quieras decirnos a nadie acerca de tus sentimientos, lo entiendo, son tuyos, pero no te mientas a ti misma, eso solo va a complicarte las cosas, necesitas soltar a Adrien, y darte la oportunidad con cualquier otro chico, llámese el Héroe de París o cualquier otro nombre...
—Kay me dijo algo similar.
—Si somos más de uno, en algo debemos tener razón —añadió Soleil antes de encender el televisor y poner Zak Storm.

—¿Enserio vamos a ver tu serie favorita?
—¿Creíste que solo corrí a Kay porque parecía que iba a golpear al modelo de París? —preguntó Soleil divertida—. Ese chico critica lo que veo como si el fuera muy maduro y no para de hablar, una necesita tranquilidad para ver su serie favorita con su mejor amiga.

Y Marinette sonrió y supo que sin importar que pasara con Adrien o Chat Noir, siempre tendría a Soleil para animarle la vida, y a Varick y Kay para golpear a quien hiciera falta.

Por la noche cuando Kay finalmente había vuelto, ellas ya fingían dormir en el sillón, por lo que Kay había cargado a Sol a su habitación y a Marinette a la suya, al arropar a Mari cual hermano mayor le había soltado el recogido, de forma que el cabello de la chica bañaba la almohada, Kay lo había acariciado suspirando.

—París no sabe lo que se pierde al no escuchar tu voz, y no creo que tu tengas idea de lo bien que te haría cantarle a tu adorado París... —dijo el chico en voz bajita mientras le acariciaba su cabello— solo quiero que cantes hermanita, porque solo cantando te liberas y eso ambos lo sabemos bien, no me admitas nada a mí, admíteselo a las notas de tu voz. Y te prometo Lory, que si escoges a Adrien, podría dejar de lado mi rivalidad con él si eso te hace feliz.

Una vez dicho esto el rubio se inclinó a besar su frente con el cariño que solo un hermano mayor puede tener con su hermana pequeña.


POV Adrien

Y de repente el beso de Kagami no se había sentido igual que antes, sentía que estaba traicionando a Marinette (después de todo, él era Chat), la buscó cuando se separó de su novia, pero la chica ya estaba cruzando la calle hacia la panadería, resignado se metió al auto. Esa tarde comió con Kagami, Félix (Quien llevaba varios meses viviendo con ellos) y con su padre, pues esa noche, habría una gran gala y Kagami llevaría un diseño exclusivo de Gabriel's.

—He escuchado rumores hijo —dijo el mayor de los Agreste cuando Félix terminó su comida y se retiró, haciendo que su hijo le mirara curioso.
—¿Qué rumores padre?
—Vincent Bare está en París —dijo sin más y Adrien se tensó sin quererlo, ni siquiera Félix lo ponía tan tenso como Vincent Bare—. El conservatorio hará un homenaje y tanto tú como Bare fueron invitados, desconozco las razones de su visita a París, pero si se que ha aceptado participar, yo por supuesto acepté la invitación en tu nombre.

—¿Aún no quiere firmar? —inquirió Adrien tanteando terreno.
—No lo he visto este año, pero se presume que dará una fiesta, aún no está la fecha exacta, pero ya veremos que tiene que ofrecer entonces.

—Bare... ¿No es esa una marca de joyería importante? —inquirió Kagami, Adrien casi se olvida que ella estaba ahí.
—Lo es Kagami, y tampoco ha querido firmar una asociación con tu madre hasta donde sé —explicó Gabriel.
—¿Qué hace acá? ¿No estaba en una gira por su música y no sé que más? —dije fastidiado de tener a Bare de nuevo en París, eso solo significaba problemas para mí.

Entonces de la nada la puerta del comedor se abrió dejando pasar a una histérica Chloe.

—¡Adrien! —gritó la rubia— Vincent Bare está aquí.
—Sí... eso escuché.
—¿A qué ha venido? ¿Sabes?
—Esperábamos que ustedes tuvieran más información Chloe —dijo Gabriel tranquilo.
—Lo siento Sr. Agreste, pero Bare no se está hospedando en el hotel de mi papi, de hecho, no se está hospedando en ningún hotel, pero sabemos que arribó a París, de hecho está pagando una habitación en el hotel, pero ni siquiera llegó a registrarse —aclaró Chloe.

—Bien, ¿Ha venido tu padre contigo Chloe?
—Oh, si, lo siento, le espera en el despacho Sr. Agreste —dijo Chloe cohibida.
—Bien, jóvenes, me retiro.

En cuanto el padre de Adrien se fue Chloe dejó de disimular su buena cara para Kagami.

—Trae a su Petite Rub con él esta vez —le dijo a Adrien exclusivamente.
—¿Estás segura? —preguntó Adrien más que interesado.
—Estoy segura, pasó esta tarde luego de la escuela al hotel, pero como todos estaban ocupados tuve que recibirle yo, solo se disculpó por la habitación y dijo que no iba a ocuparla, que si queríamos se la diésemos a otro huésped, luego mientras yo le daba a firmar la cancelación sonó su teléfono y ya para colgar dijo: "Oui Mon Petite Rub, ya me reúno contigo"

—¿Ahora es su novia? —inquirió Adrien.
—No lo sé —dijo Chloe encogiéndose de hombros—. Pero la trajo... Adrien, ya se lo del conservatorio, si él participa con esa chica... ¡Rayos, Adrien! ambos sabemos que esa chica tiene una voz increíble, necesitas una voz que compita con la de ella...
—Pensaba participar con Kagami —dijo Adrien y miró a la chica quien le sonrió radiante.
—Estás bromeando ¿Cierto? —dijo Chloe mirándolo totalmente seria—. A menos que tu novia sea una Ariana Grande reprimida, vas a necesitar más para ganarle a Bare.

—¿Qué sugier...
—¿Te estás proponiendo tú? —inquirió Kagami con una voz filosa que Adrien nunca le había escuchado.
—Odio tener que decirlo, de verdad Adrikins no sabes cuánto... —dijo Chloe ignorando a Kagami olímpicamente—. Pero necesitas a...
—¿A quién? —preguntó Adrien pues Chloe había hablado tan bajo que no pudo escucharla, la rubia puso los ojos en blanco y lo miró fastidiada.

—Necesitas a la panadera Adrien, es la única que conozco puede competir con la chica de Bare.
—Creí que querrías participar tú —dijo Adrien sorprendido.
—Y quiero, pero quiero que le ganes a Bare y a su chica, Bare me trató horrible cuando esa chica llegó a su vida, y ambos sabemos que la música nunca fue lo mío, la panadera hará un buen papel.
—No sabía que Marinette cantaba —dije mirándola e intentando descifrar su mirada.
—Nadie en realidad, pero confía en mi Adrikins... necesitas a la panadera, a menos, repito, que tu novia sea una Ariana Grande.

Dicho esto Chloe salió del comedor mientras le marcaba a Sabrina por teléfono.

—Jamás he escuchado cantar a Marinette, pero si Chloe dice que canta bien, no tengo nada contra eso, de todas formas yo no soy tan buena tampoco en la música —le dijo Kagami a Adrien.
—Intentaré hablar con ella, pero por ahora la noto extraña, no se si quiera participar.
—Lo diferente suele ser una buena medicina para el alma y el corazón, tal vez es lo que necesita.

Y ante esas sabias palabras de Kagami, Adrien se propuso hablar con Marinette al día siguiente.

Cuando llegó a la escuela, se sorprendió al ver ya a Marinette sentada en la clase, tenía libros alrededor de ella y parecía bastante entretenida con ellos, ella arrugó su neriz como siempre hacía cuando se concentraba y el Chat Noir dentro de él despertó. Se acercó a la chica lo suficiente y habló.

—Veo que era cierto, has llegado a tiempo —la chica alzó la mirada algo asustada y cerró los libros y apagó la tablet que antes había estado usando, mientras miraba a Adrien curiosa.
—Sí... la escuela a la que asistí durante este tiempo fuera de París era muy exigente, tenía horarios apretados que debía cumplir al pie de la letra, así que supongo que eso ayudó a reformar mi horario personal.
—Te quedan bien los lentes.
—Oh! gracias, también son culpa de la escuela nueva.

—Espero no te ofenda el comentario porque esa definitivamente no es la intención, pero te ves muy cambiada —dijo el chigo Agreste mirándola curiosamente, la vio sonreír y sonrojarse un poco, definitivamente había extrañado hacerla sonrojarse.
—Me siento diferente si... —aceptó ella—. Digamos que estar lejos de parís me hizo cambiar un poco, gente nueva, lugares nuevos, hábitos nuevos... aunque supongo que hay cosas que no cambian —añadió ella mirando algo a través de la ventana.

—¿Cómo que? —inquirió el chico intrigado y vio en ella un sonrojo terrible.
—No me hagas caso, es una tontería de adolescente supongo.
—Nada que te haga avergonzarte tanto puede ser insignificante —dijo audazmente y enseguida se arrepintió al ver en ella un nuevo sonrojo, él no era Chat Noir en ese momento, sino Adrien.
—Supongo que igual no tendría sentido para tí, así que bueno... ese hábito que no murió nunca, ni siquiera aunque estaba a un océano de distancia es el dejar mi ventana abierta cada viernes —entonces Marinette rió divertida y con la mirada encantada—. Había un gatito callejero que llegaba a casa cada viernes, nos divertíamos en grande, a él le gustaba recostarse en mi regazo y era relajante para mi rascarle las orejas, hacía ruidos graciosos cuando rascaba su oreja izquierda y era muy goloso, amaba mis macarons de maracuyá.

Adrien solo podía observarla mientras ella hablaba soñadora, él sabía más que bien a qué gato se refería Marinette y le sorprendía que ella se refiriera con tanto cariño a Chat Noir, sí, se habían besado antes de que ella se fuera de parís, pero verla hablando así solo le hizo sentirse culpable por salir con Kagami, Marinette tenía razón después de todo, cada viernes, el llegaba a casa, porque la habitación de ella siempre se había sentido más como casa que su propio hogar.

—Cuando me fui le prometí que volvería, y a pesar de la distancia y de que sabía que mi Chaton no llegaría a mi ventana del otro lado del mundo, siempre estuvo abierta, cada viernes de cada semana. No espero que mi Chatón regrese a mi balc... ventana, pero me encantaría tenerlo conmigo de nuevo, aunque sea solo los viernes.

Adrien no sabía que responder, el calor y el cariño que Marinette desprendía al hablar de él era increíble, la conversación era inocente y estaba seguro de que cualquiera que no fuera él, tomaría al gato por eso, un simple animalito callejero, pero no él, no Adrien.

—¿Tenían macarons de Maracuyá en la panadería? —Marinette enseguida se rió de su pregunta, la verdad era que había sido bastante tonta, ¿ella le contaba de su gato y él solo podía pensar en macarons? que pésima impresión debió darle.
—No, claro que no, esos los hacía especiales para mi Chaton.
—Un gato afortunado.
—En realidad, la afortunada era yo, ese gato es muy especial, créemelo.

—¿Dónde estás viviendo? Ayer te vi con rumbo a la panadería.
—Oh, sí, aún vivo ahí, se hicieron modificaciones para añadir algunas cosas, pero mi habitación sigue siendo la misma, fue mi única solicitud —respondió ella al principio un poco sorprendida del cambio de tema.
—Supongo que eso es bueno ¿No?
—Es de lo más prrfecto si me preguntas a mi.

—Dios Mari, que pésimo juego de palabras —dijo él cerrando los ojos para evitar que ella viera su alegría ante ello, la escuchó reir simplemente divertida y adoró el sonido, ese sonido que casi había olvidado.
—Oye, es un homenaje a nuestro héroe de parís, siempre he sido gran admiradora de Chat Noir, lo sabes.
—Pudiste admirar otra cosa que no fuera eso.
—Difícil —dijo ella arrugando su nariz tiernamente.

—¿Enserio no hacen macarons de maracuyá?
—Creí que mi Chatón era el único tan loco como para que le gustara el maracuyá, supongo que a tí también te gusta si preguntas tanto.
—Supones bien.
—Creo que podría arreglar hacer algunos el fin de semana, después de todo, tal vez sirva para que mi Chaton regrese.
—Eres la mejor amiga del mundo.

Adrien había odiado cada frase de esa oración, aún más cuando ella le sonrió radiante. Debía admitirlo, ella se veía hermosa, siempre lo había sido, pero había algo nuevo en ella que hacía verse aún más bonita que antes, Adrien no sabía si eran los lentes, o el cambio de corte de cabello y peinado, o el brillo labial, o las nuevas pecas que ya no estaban solo en su nariz sino que se extendían por sus pómulos, pero mirándola se dio cuenta de algo importante... no podía seguir con Kagami. Había tanto que quería preguntarle, pero siendo Adrien no podría hacerlo, necesitaba convertirse en el confidente de ella, en su Chaton.

—Hola chicos, ¿De qué hablan? —dijo Alya con un tono que Adrien no le oía desde antes de que Marinette se fuera de París.
—De que mi gatito callejero no es al único al que le gusta el maracuyá —dijo Marinette sin más.
—Oh! como odiaba a ese gato —dijo Alya sorprendiendo a Adrien y haciendo reír a Marinette—. ¿Qué? no me veas así Agreste, ese gatito callejero no me dejaba ver a mi amiga los fines de semana, ella siempre decía que necesitaba cuidar de esa pequeña creatura indefensa.
—Alya, jamás dije que mi Chaton estuviera indefenso del mundo.
—No, pero siempre decías que necesitabas estar ahí para cuidarlo, lo que básicamente es lo mismo.

—Mi Chaton es mi Chaton. Lo siento Alya.
—¿Ves? —inquirió la chica mirando a Adrien—. Su gato le importa más que su mejor amiga.
—Soy casi propiedad de mi mejor amiga 6 días a la semana, mi Chaton solo me tiene para él solita los viernes. No puedes comparar Aly.

Entonces la diversión de Marinette se fue por algún lugar, de repente ella se puso seria y miró a Adrien y Alya.

—Ustedes dos deberían irse a sus lugares, la Abeja Reina está llegando y no quiero problemas con ella.
—¿Abeja Reina? —inquirió Adrien.
—¿Chloe? —preguntó Alya al mismo tiempo.
—Ojalá fuera Chloe, hablo de Lila, ya tuvimos una mala primera impresión por el asunto del lugar Alya, no quiero enfrentarme a ella, no aún al menos.
—¿De qué hablas? —inquirió Adrien, pero Marinette ya no respondió, ella volvió a abrir el libro que antes había estado leyendo y los ignoró a él y a Alya olímpicamente.

Lila enseguida entró al salón de clases y Adrien miró a Alya en busca de respuestas, pero encontró el rostro de la chica igual de sorprendido ¿Cómo sabía Marinette que Lila aparecería? Pero Marinette no les dio tiempo para preguntas, se había puesto sus auriculares y se veía muy atenta en su libro, tanto Alya como Adrien se fueron a sus lugares dejando atrás a Marinette. La actitud de ella había sido extraña y si había alguien que podía sacarle la verdad era Chat Noir. Después de todo... ella dijo que los viernes dejaba la compuerta del balcón abierta...