Era de noche. En el hogar de la anciana Kaede, se encontraban Sango y Shippō. Los tres se reunieron con la llegada de InuYasha, quien exasperado acudió en su ayuda, al traer en brazos a una Kagome inconsciente.

Desde su regreso, la joven sacerdotisa respiraba de forma regular, pese a llevar más de cuatro horas sin abrir los ojos. Por eso mismo, el medio demonio se quedó a cargo de ella en su propia morada, mientras sus amigos trataban averiguar qué podía haber ocurrido.

—La herida que tiene en la pierna es superficial, por lo que seguro en unos días, ya estará recuperada... —Dedujo la mayor de pelo canoso, removiendo el fuego con la leña—. Además, no ha perdido mucha sangre...

—Es cierto. —Murmuró la antigua exterminadora de demonios, frotándose la barbilla en un semblante reflexivo—. En verdad, da más la sensación de que haya caído dormida, que no que le esté ocurriendo algo malo...

—Pero si estuviera dormida, ¿No sería fácil hacerla despertar? —Lamentó el pequeño zorro, jugueteando en el suelo.

—InuYasha dijo que se desmayó justo cuando fue a socorrerla... —Se refirió Sango, poniéndose de pie y comenzando a dar tumbos por la estancia—. Tal vez... ¿Sufrió algún tipo de shock?

—No he podido verle contusiones en la cabeza... —La anciana arrojó unas ramas al fuego, y las brasas chispearon—. Y no tenemos constancia de que, en el agujero donde cayó, hubiera piedras o algo que pudiera lastimarla de gravedad...

—¡Agh! —El demonio se acomodó mejor en el suelo, haciendo girar entre sus dedos una bella flor roja—. Todo esto es culpa de InuYasha, ¡Estoy seguro!

—Shippō... —Lo regañó la sacerdotisa—. A InuYasha se le veía muy afectado por lo que le ha pasado a Kagome, dudo que tenga la culpa...

—Pues yo no apostaría por ello...

Sango sonrió levemente al mirar a su pequeño amigo. Luego fijándose en la flor que sostenía y con la que despreocupadamente jugaba.

—Pero si es... —Se aproximó curiosa al zorro, agachándose después a su misma altura—. Shippō, ¿De dónde has sacado eso?

El demonio miró a su amiga con incertidumbre, extendiendo la flor hacia ella.

—¿Te refieres a esto? —Hizo una trompita con los labios, mostrándose de lo más inocente—. La tenía Kagome cuando InuYasha la trajo...

—¿Me la dejas ver? —Él se la entregó con ojos dudosos y la muchacha examinó detenidamente la flor—. Es una Sakurasou de la pasión...

—¿Sakurasou de la pasión? —Dudaron Shippō y Kaede al unísono.

La joven sonrió con simpatía, dirigiéndose a sus amigos.

—Como sabéis, la flor Sakurasou, simboliza el deseo y el amor duradero. —Argumentó en un tono calmado—. Suelen ser de colores rosados y lilas...

—Pero esta es de color rojo... —Terminó por decir el zorro.

—Exacto. Esta es una variedad que no suele abundar, por no decir, que ya creía que habían dejado de existir... —Suspiró—. Pero, al parecer, aún debe de quedar alguna...

—¿Y eso es malo? —Temió el pequeño, escondiéndose tras la anciana.

—No, exactamente. —Soltó una risita—. Es una flor que posee... Una magia peculiar, pero...

—¿Magia? —Se sorprendió Kaede—. Entonces... ¿La flor fue lo que provocó que Kagome se encuentre así?

—Es una posibilidad. —Se encogió de hombros—. De todas maneras, no es magia oscura y, deduciendo el tipo de deseos que suele cumplir, incluso es posible que a Kagome le sirva de ayuda...

Las caras de Shippō y Kaede eran todo un poema. No comprendiendo ni la mitad de lo que aquello significaba. Aun así, al ver a Sango sonreír con tanta tranquilidad, decidieron no agobiarse con el asunto y dejarlo estar.

—Regresaré con Miroku y los pequeños... —La castaña se enderezó, encaminándose después hacia la salida.

—¿No vas a explicarle a InuYasha sobre la flor?

—No es necesario. —Suspiró—. Estoy segura de que Kagome no tardará en despertar, y... Bueno... —Le guiñó el ojo al zorro—. Lo mejor será dejarlos a solas...

*。*。*。*。

Entretanto, InuYasha velaba por Kagome. Viéndola tendida sobre el futón, mientras él aguardaba porque abriera los ojos de un momento a otro.

Se había sentado con la espalda recargada contra la pared. Vigilando que el fuego no se apagara, al ir echando leña cuando las llamas perdían intensidad.

No podía evitar sentirse culpable. Si no se hubiera marchado, ella jamás se habría adentrado en el bosque y, por consiguiente, en esos instantes no estaría pasando un calvario, al desconocer cuándo iba a despertar.

Al final, ese lobo sarnoso tenía razón al decir que lastimaba a Kagome. Su bella y dulce Kagome.

Recorrió con la mirada el semblante sereno de la muchacha. Implorando poder perderse en esos orbes color avellana, que desde el minuto uno lo hubieron fascinado. Así como disfrutar de su sonrisa de ensueño, con la que cada día hacía vibrar su corazón.

«Perdóname, Kagome.»

—¿Qué ha pasado...?

InuYasha levantó la cabeza al oír aquel discreto murmullo. Vislumbrando como la azabache se frotaba la frente, con el ceño fruncido y los párpados entrecerrados.

—¡Kagome! —Se aproximó a su encuentro con presteza, apoyando las manos a un lado de las sábanas, mientras ella se fue sentando cautelosa—. ¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien?

Ella parpadeó un par de veces, aclarando su campo de visión hasta que al fin logró identificar el rostro preocupado de su pareja.

—Inu... Yasha... —Se talló los ojos con pesadez, aún no terminando de sentirse con sus fuerzas de siempre—. ¿Qu-qué ha ocurrido?

El muchacho se mantuvo atento. Desgracia la suya, el no poder ocultar la desazón que lo carcomía por dentro, pero, ¿Qué podía hacerle?

—¿No lo recuerdas? —Preguntó con la sombra de la culpa persiguiéndolo—. Estabas en el bosque, herida... —Tensó la mandíbula, luchando por disimular la angustia—. En cuanto llegué donde estabas, perdiste el conocimiento...

Kagome lo contempló apesadumbrada. Evocando el momento de su caída, pero aún teniendo un vago recuerdo de cuando InuYasha acudió a socorrerla.

Saltaba a la vista el sentimiento de culpa en la mirada del híbrido. No tenía que lidiar con esa carga de conciencia, no era justo, sobre todo, cuando la causante de aquel embrollo era ella.

Apartó un poco la sábana, examinando de un vistazo la venda que cubría su gemelo lastimado. Luego volviendo a mirar ese par de orbes dorados, que tanta congoja le transmitían.

«InuYasha...»

No comprendía por qué, pero solo de verlo, sus ojos se empañaron con un suplicio interior, del que solo ella era conocedora.

—Kagome, ¿Estás bien...? —Atrapó una de sus manos con los nervios avivados—. ¿Te duele la pierna? ¿Necesitas que te traiga algo o...?

—N-no... —Susurró en un hilo de voz—. Yo... Estoy bien, pero... —Se encargó de entrelazar sus dedos con ternura, sosteniendo el contacto visual con el de su pareja—. InuYasha, lo siento...

—¿Pero qué...? —Sacudió la cabeza—. ¿Qué cosas estás diciendo, tonta? ¿Por qué te disculpas?

—Porque soy una idiota... —Se desmoronó, con unas pocas lágrimas saltando de sus ojos—. Primero con Shippō, y después con Kōga... —Se llevó las manos a la cara, cubriéndose—. No debí haber pronunciado el sortilegio, y lo de Kōga...

—Kagome...

—No es verdad que me lastimes. —Expresó entre sollozos, luego limpiándose las lágrimas y viendo el rostro irresoluto del canino—. Tú... Tú haces todo lo contrario a lastimarme... —Sus labios temblaron, dándose prisa en continuar—. Eres a quién más amo; el chico que... Me hace feliz.

Él sonrió con su corazón brincando de dicha. Luego tirando de ella para atraerla a su cuerpo y envolverla férreamente entre sus brazos.

—Mi pequeña tonta... —Acarició con decoro sus cabellos de ébano. Empapándose del dulce aroma que desprendía, y que lo tenía prendado—. Harás que un día de estos pierda la cabeza...

Kagome se refugió en su abrazo. Era tan cálido y se sentía tan protegida, que no quería tener que soltarlo. Lo único que quería era permanecer así mientras el mundo seguía girando a su alrededor.

—¿Significa eso que me perdonas...?

Esa vocecita tan entrañable, le sonsacó una carcajada al muchacho, quien ya más relajado, sostuvo el mentón de la azabache para mirar su rostro de muñeca con devoción.

—Sabes que sí... —Sus dedos delinearon el contorno de su faz, apreciando la manera en cómo ella reaccionaba con aquel suave contacto, que la hacía suspirar—. Y perdóname también tú a mí. No debí marcharme después de lo que dijo Kōga... —Sus facciones se desencajaron al contemplar el gemelo lastimado de la muchacha—. De no haberlo hecho, ahora tú no estarías así...

Pese a que aún se encontrara medio aturdida, Kagome asintió sin volver a pronunciarse. Haciéndose después a un lado, para acomodar la sábana y mirar a su pareja con una expresión apacible.

—¿Descansámos? —Sugirió con voz dulce—. Estoy algo adormilada, y... Seguro que tú también necesitas reposar.

—Pues... Sí, pero... ¿No prefieres dormir tú sola? —Titubeó con el ceño fruncido—. Por la herida de tu pierna...

—No te preocupes. —Le hizo un hueco a su lado, luego tumbándose con precaución—. Te prometo que estaré bien...

InuYasha aceptó la invitación sin ofrecer más resistencia. Apagando el fuego que había hecho, para después acurrucarse junto a su bella chica, la cual no se demoró demasiado en cerrar los párpados y sucumbir al cansancio que todavía le afectaba.

...

Continuará!

Y... ¿Qué traerá esta flor? por lo menos, de momento no tiene porqué cundir el pánico jeje

Kagome ha despertado y aparentemente está cómo siempre... Seguirá así?

Sea como sea, de momento la parejita parece haberse reconciliado n_n

Muchísimas gracias por el seguimiento de la historia! En verdad, no pensaba que nadie fuera a leerla, y ver que de momento va gustando, me tiene más contenta que una niña en la mañana de Navidad! Gracias!!3

Por lo que hace a los comentarios:

Vanessa: No vas a tener que esperar mucho, de lunes a Viernes trataré estar por aquí! Me alegra que te esté gustando n_n

Mary Yuet: Yo encantada de tenerte por aquí! Y en cuanto a Inu... el lago helado aún lo dejará estéril si no vigila, pero le puede servir? jaja seguiré trayendo actualizaciones mientras mi cabecita y tiempo me lo permitan! Gracias!

Arisa Taisho: InuYasha está más que deseoso, y se verá pronto...? A ver si sale todo bien jaja

Giise Gaspar: jajaja pobre Kōga, él que vino de visita y solo trajo problemas xD aunque también... Todo lo que va a seguir, aún se puede decir que es gracias a él (?

Marianita-chan: estás bien documentada! sí, eso mismo es lo que las Sakurasou simbolizan, y como dice Sango, esta es una variedad... Especial jeje ahora a ver cómo sigan las cosas entre ellos, y... Si se produce algún cambio 7u7

Nina-chan sweet : ya mismo siguiéndole jeje gracias por leer!

Aida Koizumi: toda la razón! Kōga siempre hace reaccionar a InuYasha. Realmente, siempre me gustaron las peleas entre ellos y lo celoso que se ponía Inu con él jaja en cuanto a la personalidad de los personajes, a veces cuesta mantenerla en OU, pero hago el esfuerzo hfjfjfjf me alegra de irlo consiguiendo3 Cuídate mucho tú también n_n

Ferchis-chan: qué bien que te guste! En breve voy trayendo más capítulos 3 besos y abrazos para ti n_n

Chechy14: Puedo decir que esa planta va a traer mucho de qué hablar a partir de ahora... Pronto lo descubriremos 7u7 y gracias, iré subiendo a medida vaya teniendo los capítulos *

Y hasta aquí el capítulo de hoy!

Un besoo n_n