Los personajes no me pertenecen son todos propiedad de la gran Rumiko.
Este fic no tiene ánimo de lucro, solo lo hago por diversión.
Llorona
— al fin lo entiendo, ya entiendo lo que significa... te quiero...
Ranma bostezo de forma disimulada por quinta vez. Aquella serie aunque fuera muy tierna para él era terriblemente deprimente. Le parecía una serie bien hecha y con una trama dramática interesante, pero no era su tipo de entretenimiento favorito, prefería otras cosas. En cambio Akane...
— Que pena, que pena tan grande — sollozo la chica a su lado refregándose los ojos para quitar la lagrimas que caían de ellos en cascada.
Ranma la miró con gesto de asombro — ¿Akane? ¿Estás llorando?
Akane negó con la cabeza pero un nuevo sollozo salió de sus labios a medida que la protagonista hablaba. Ranma alzó una ceja con curiosidad fijando sus ojos en la pantalla donde la chica salía caminando por un verde prado y llegaba a una casa.
— pobrecita, tener que seguir su vida sin él...
— pero mírala está bien, además no se sabe que...
— No lo está mírala — dijo apuntando la pantalla donde la joven se presentaba a su nuevo cliente y ponía gesto de asombro para luego sonreír — ¿por qué sonríe? ¿A quién verá? ¿¡Será Gilbert!?
Ranma bufo molesto — por dios Akane es una historia como otra cualquiera, esa gente no existe. Ese tío a lo mejor se ha muerto pero...
Dos nuevos lagrimones enormes cayeron por las mejillas de la joven poniendo los pelos de Ranma de punta.
— Eres un tonto insensible — sollozo frotándose los ojos de nuevo a medida que su llanto crecía — Esa pobre chica huérfana creció sin conocer nada más que la guerra, usada como arma...
— La verdad es que las escenas de la guerra fue lo menos ñoño de todo... — murmuró intentando que Akane no le escuchara.
Por suerte para él fue así fue pues Akane siguió con su monólogo entre lágrimas y gimoteos — y cuando al fin conoce a alguien que la quiere y protege lo pierde en un segundo quedándose con la duda de si sigue vivo o está muerto y sin entender lo que le quiso decir la última vez que la vio.
— ¿y por eso tienes que llorar? — preguntó incrédulo el chico viendo como el disgusto de Akane crecía.
— Y por si no fuera poco tiene que escribir hermosas cartas a personas que también lo están pasando mal, que pierden a seres queridos por culpa de una guerra y todo eso lo tiene que vivir a medida que se va conociendo a ella misma y sus sentimientos para luego... luego descubrir que el hombre al que idolatraba...
Un gran sollozo resonó en la sala y Ranma la miró por primera vez con lastima, a pesar de que desde el primer capítulo sabes que el desenlace será fatal Akane con su dulce personalidad y optimismo tenía esperanzas de un final feliz. Era increíble lo sentimental que llegaba a ser Akane, quien lo diría con lo marimacho y violenta que podía llegar a ser.
— Ya, ya tonta no llores — dijo dándole unas palmaditas en la espalda.
Akane suspiro entre lágrimas, alzó la vista y clavó sus cristalinos ojos en los azules de Ranma que la miraban entre asustado y enternecido — No es justo Ranma, pobrecita Violet...
— Si, si pero no llores, no me gusta verte llorar y lo sabes.
— Si eso me pasará a mí, no sé qué haría — murmuró en un susurro Akane para luego aferrarse a su pecho — si tú vas a la guerra y mueres... ¡yo no podría con tanto dolor!
— Akane — murmuró el pobre chico anonadado. Miró hacia abajo encontrándose a su llorosa prometida aferrada a su pecho. No lo podía creer, todo ese drama por una simple serie, inaudito.
La escucho sollozar y gemir como una niña pequeña. No pudo evitar sentir ternura por ella, era tan boba y dulce... por algo era su marimacho favorita.
— No seas boba, no va a explotar ninguna guerra y aunque lo hiciera no iba a morir — intento animarla pero lo único que consiguió fue otro sollozo.
Ranma quiso golpearse a sí mismo. Estaba más que demostrado que era un torpe cuando se trataba de hablar pero si encima tenía que consolar a alguien... podía ser un desastre.
— Vamos Akane no llores, también hubo historias bonitas ¿recuerdas la de la princesa y el príncipe? — Notó como Akane asentía sobre su pecho — bueno esa tuvo un final feliz ¿no? fue algo bonito, no todo fue triste.
— Él es un poco pervertido — murmuró — ella tenía catorce años y el veinticuatro...
Ranma casi se cae para atrás ante la palabras de Akane, el sólo quería consolarla y que dejara de llorar como si le hubieran robado el alma ¡por dios! ¿Por qué era una chica fan complicada?
— aunque si fue bonito...
— lo fue, no todo es tristeza y pérdidas, también hubo cosas bonitas — murmuró acariciando con delicadeza la cabeza de la chica.
Akane alzó su vista aun plagada de lágrimas y clavó sus ojos en los de Ranma — aun así es una serie muy triste... no es justo... no es justo para ellos.
Una vez más la chica se aferró a su pecho, esta vez aún más fuerte, como si tuviera miedo a que si lo soltaba Ranma se desvaneciera. El corazón del pobre heredero Saotome latía como si hubiera corrido la maratón de Nerima. Le gustaba tener a Akane entre sus brazos, pero no le gustaba verla llorar de esa forma, si la tenía entre sus brazos quería que fuera sonriendo.
Con delicadeza rodeó a la llorosa chica y la apretó suavemente en un cálido abrazo intentando consolarla — ya deja de llorar por favor, solo es una serie.
— Lo sé pero de repente me puse a pensar en qué pasaría si explotara una guerra y tú tuvieras que irte al frente y... y... si no vuelves yo...
— ¡pues claro que volvería tonta! No pienses que te librarás de mi tan fácilmente — le dijo con seriedad.
— Ranma...
— Y si en la serie en vez de ser Violet y Gilbert fuéramos Ranma y Akane habríamos sobrevivido ambos, porque ni tú puedes vivir sin mí ni yo puedo vivir sin ti — Akane abrió los ojos sorprendida ante las palabras de Ranma — tonta, deja de llorar de una vez ¿vale?
Akane asintió mientras Ranma le limpiaba con el pulgar los restos de lágrimas que cubrían sus mejillas. Ranma besó su frente y la acomodó de nuevo en su pecho donde la chica se acurrucó como una niña pequeña.
Suspiro intentando tranquilizarse. Aquella serie le había tocado muchísimo la fibra sensible y es que cada historia, cada carta y personaje le llegaban al alma de una forma que nunca otra serie lo había hecho. Pensó en ella y en su prometido, en qué pasaría si él tuviera que ir a la guerra y no volviera. Al igual que en la serie ellos habían estado juntos en muchas batallas, en cualquier momento podría perderle y si eso pasará... ella no tendría la fortaleza de la joven ante la idea de su prometido desaparecido en combate. Por eso no podía evitar llorar como una tonta.
— ¿Sabes? Eres una marimacho llorona — murmuró Ranma sobre su cabeza antes de depositar un dulce beso sobre ella haciéndola sonrojase.
— Ranma...
— yo también, con toda mi alma... — dijo esta vez repitiendo aquella frase que el protagonista le dijo a Violet y que tanto había conmovido a Akane.
La joven se quedó perpleja, no se pudo mover casi no pudo ni respirar, por eso cuando sintió como Ranma le murmuraba esas palabras a medida que la apretaba un poco más un débil sollozo volvió a salir de sus cuerdas vocales.
Ranma al escucharlo soltó un quejido — ¡vamos Akane, habíamos quedado en que dejarías de llorar!
— ¡No me grites! ¡¿Y cómo no voy a llorar cuando me dices esas cosas?! — Grito entre sollozos e hipidos refregándose una vez más la cara intentando borrar sus lágrimas — ¡Idiota!
El pobre chico la observó perplejo pero luego, tras observar su rostro bañado en lágrimas no pudo evitar sonreír de forma tierna. Su marimacho, aquella ruda muchacha parecía una niña indefensa, su niña... a la que siempre protegería incluso dando su vida.
Su Akane.
— Ven aquí anda — dijo con falso tono enfadado para acomodarla en su regazo. Justo después tomo el mando a distancia y busco una nueva serie — esta vez elijo yo.
Akane sorbió la nariz y asintió — pero mañana vemos la película.
— Ni hablar — contestó con rapidez el chico — ya tuve bastante lloriqueo y moqueo hoy, no volveremos a ver esta serie o ninguno de sus especiales o películas hasta que dejes de ser una llorona.
— Pero Ranma — murmuró la chica alzando su vista para mirarle con ojos de cordero degollado.
Ranma notó su rostro ponerse rojo como su camisa chica, ¿cómo negarse cuando le miraba así? Maldita tonta, sabía dominarlo.
Soltando un bufido aparto con rapidez su vista de aquel angelical rostro — está bien, mañana veremos la película, llorona.
Akane sonrió satisfecha y se acurrucó mejor en su pecho sonriendo ante la sensación y calidez de los brazos de su prometido a su alrededor.
Estaba feliz de estar allí, apretada contra su pecho, acunada entre sus brazos... ahí era donde quería estar toda la vida, donde quería morir... con su tonto prometido.
Su Ranma...
— Oye Ranma — murmuró la chica recibiendo como respuesta un sonido de parte del chico — yo también.
— ¿que? — preguntó curioso mirándola.
— yo también — repitió alzando su rostro sonriendo — con toda mi alma.
Ranma sintió un calorcito inundar su pecho al entender perfectamente lo que Akane quería decirle. Sonrió con dulzura y asintió para luego dejarla acurrucarse de nuevo contra él mientras él seguía buscando una serie menos deprimente que la de Violet Evergarden.
Aunque no podía negar que aquella serie le había gustado jamás lo diría en voz alta. Y menos a la llorona de Akane.
Hasta aquí la historia.
He terminado por quinta vez Violet Evergarden y por quinta vez termine llorando a moco tendido (llamadme sensible) queria hacer un pequeño homenaje a esta preciosa serie que recomiendo muchisimo aunque si sois tan sensiblones como yo o Akane preparad muchos pañuelos.
Espero que esta pequeña historia haya gustado, no estoy muy convencida pero quería mostrar una faceta mas tipica y personal de nuestra pareja favorita. Siento si se me escapa alguna falta de ortografía y espero vuestros mensajes ya sabéis bueno o malos cualquier critica es buena para seguir aprendiendo.
¡Sin mas me despido, un abrazo para todos y espero que esteis todos bien y a salvo!
