Capítulo 2
Pesadillas para olvidar
Horas antes del accidente en un planeta extraño.
Wolf O'donnell, sí aquel lobo gris despertó de su sueño, con la vista somnolienta, destacando su ojo izquierdo con el visor que suele usar, y su ojo rojizo notándose, mejor dicho violeta rojizo giró a los costados, como si buscara algo... Se enderezó lentamente de la cama individual, arropado con solo una sábana color caqui, exponiendo el resto de su cuerpo, ya traía el pantalón puesto, sin el cinturón, descubierto del pecho, y aun modorro miró al suelo ubicando con la vista sus botas para estirar una mano a ellas y colocarlas lentamente con pereza, no le tomo más que unos minutos, pero siguió sentado al filo de la cama apoyando sus codos en las rodillas, pareció confundido o tal vez seguía dormido, abrió su boca diciendo para sí― ¿... De quién será esa voz que escucho en la oscuridad?―
―Wolf... Wolf... Wolf... ― Escucha la voz de una joven que le llama dulce y tristemente... Cosa que le causa un desasosiego enorme, dándole el sentimiento de angustia y un extraño vacío en su interior, además de darle dolor de cabeza al despertar cada mañana con ese recurrente sueño que se ha convertido en costumbre desde no hace mucho.
― Aaah... Maldición, debería dejar de torturarme de este modo. ¡A la mierda con esto…! – Exclamó hastiado, se puso en pie rápidamente, tomando su playera negra, colocándola antes de salir de su habitación, caminó por un pasillo haciendo un sonido metálico por sus presurosos y firmes pasos, de un modesto crucero espacial que obtuvieron gracias a Algy, y que obviamente no se compara con las dimensiones del Great Fox. Se detuvo malhumorado llegando a un pequeño comedor.
―Wolf, hasta que te levantas. – Mencionó con su típico humor nuestro conocido reptil, terminando el desayuno de esa oscura mañana.
― No fastidies Leon, que tengo hambre. – Contestó el lobo jalando una silla color metal para sentarse.
―No me sorprende, cada mañana tienes hambre... – dijo con sarcasmo y burlonamente ― ...Como todos aquí. ―
— Y tu cada vez me sorprendes haciendo milagros; con la comida que queda.―
– Eso es parte también...- Giró el cuchillo de cocina como todo un chef experto. -... de mi trabajo. Además, tu y yo sabemos que Panther cocina del asco... ―
– Buenos días...– Entró la pantera, muy sonriente y vistiendo una pijama tan blanca, que te daban ganas de ensuciarla. Cosa que llamó la atención del reptil, pero no demostrando interés, siguió con lo suyo.
Panther enseguida se sentó a la mesa, colocando sus codos sobre ella, y miró a Wolf, el cual también le observó con una mirada desganada, pues la pantera sentada esperaba alguna palabra por parte de su líder. Wolf se dio cuenta, y giró su ojo con aire de fastidio y con el mismo sentimiento habló por obligación. ― ¿Qué es lo que sucede, Panther...?—
―Oh... – Expresó con sorpresa ― Nada, ¿por qué? — Le miró con interés, instándole a que preguntara de nuevo.
– Porque tu sonrisita me fastidia. ― Le contestó el lobo con ironía, girando su vista hacia al camaleón que se dirigía a ellos para darle a cada uno su respectivo plato con el desayuno en sus manos.
– Ah… Eres malo, Wolf... ― Respondió Panther sonando a pucheros ― Pero si quieres saber… ― Hizo una pausa. ― ...Bueno, te lo diré de todos modos. Verás, tuve un agradable sueño... Sí… ― dijo casi suspirando, recordando aún. ― Estaba yo, recostado en la suave y cálida arena, de una hermosa y tranquila isla paradisiaca, y claro que no podían faltar mis bellas y cariñosas damas... ―
— Ay Panther... Me enfermas...—Expresó Leon pesadamente, colocando una mueca de asco en su escamoso rostro.
―¡Oye! No me molestes. No estás obligado a oír si no quieres, no te lo estoy contando a ti de todos modos. ―
O'donnell soltó un apesadumbrado suspiro en medio de la conversación, diciendo — Al menos, tú tienes buenos sueños… En cambio, yo despierto cada maldita mañana, con la mente confusa y como si me fuera a estallar. ― Cambió su semblante repentinamente de fastidio a desesperación y continuó ― Y... hay una voz… la voz de una mujer llorando, diciendo mi nombre una y otra vez... Rogándome, suplicando por algo… ― No se percató que estaba apretando el plato de tal manera, que al terminar de hablar se quebró. Volteó a ver a ambos compañeros que le miraron atónitos, y entre Leon y Panther hubo miradas sospechosas, de las cuales Wolf no se percató. — Gah… — Expresó terminando de tirar lo que quedó en sus manos y se echó sobre el respaldo de la silla, llevando sus manos a la cabeza con exasperación. —Dame otro plato. —Dijo para el camaleón quien se dispuso a hacerlo, mientras lo hacía no le agradó para nada lo que su líder mencionó hace un instante.
Entretanto la pantera con una mirada de preocupación y con una voz apacible. —Amm... Los sueños suelen ser así de extraños y de muchas formas. Tranquilo que lo que sea qué es, no es para nada real. No debes dejar que te afecte. — Dijo, poniéndose de pie, yendo a su líder para recoger los pedazos del plato en la mesa.
El lobo soltó un largo suspiró abrumador, para luego soltar una seca y cortante palabra que ni él mismo aceptaba —Exactamente — Dándose por vencido, y ya con su comida de vuelta se dispuso a desayunar bajo la mirada de sus dos compañeros, que no paraban de sentirse agobiados y preocupados en ese momento.
Y en ese instante Leon tuvo un presentimiento, que de hecho había ignorado desde hace unos días atrás.
TIEMPO PRESENTE
― Maldita sea, maldita sea…― Murmuró ― ¿Cómo es posible? Debería estar muerta… Vimos cómo su cuerpo se quemó en esa caja de ataúd, era ella quien estaba allí dentro. ― Decía con enfado y confusión el camaleón de Powalsky. ― ¿...Cómo… Cómo...?― La pregunta ya salió sola de su boca.
Flashback:
Y entonces como un choque eléctrico, Leon recordó cuando fue su turno de pasar a dar el último adiós a la amorío de su amigo y jefe. Recapitulando así, incluso el sentimiento de zozobra y alivio al verla sin vida y encerrada en esa caja, teniendo la certeza de que jamás volvería a despertar y asegurando el bienestar de Wolf. La observó detenidamente unos minutos, y con una rosa roja en su verde y escamosa mano de escasos tres dedos, la llevó hacia el cuerpo inerte y pálido de la humana; cerca de su oído derecho, para colocarla como un lindo y tétrico adorno en sus cabellos castaños. Y sin decir nada en absoluto; evitando a toda costa sentir algo más, se alejó, y sus ojos ubicaron al otro lado del salón a un triste y dolido lobo gris, fuertemente custodiado, por supuesto por aquél incidente.
Fin del Flashback
Decía el camaleón con mucha; pero mucha desesperación tanto que sus ojos se sobresaltaron. – Wolf mismo extinguió su vida. – Recalco más para sí. ― Por cierto… – Volteó a ver a sus compañeros preguntando ¿...dónde está Wolf ahora? –
Algy respondió con desconcierto – Ah… Vi que se dirigió a su habitación. –
– Aún está aturdido… Igual que nosotros. – Mencionó la pantera de manera desconcertada.
A lo que Leon no le pareció correcto que el lobo se encerrara en su cueva de momento. Así que decidió ir a verle, en especial cómo se encontraba y ayudarle a persuadir.
Mientras en el cuarto de Wolf. No parece estar haciendo nada inusual. Solo se encuentra echado en su cama individual con las sábanas desordenadas, y un semblante bastante sereno, con un brazo encima de su cabeza, cubriendo su visor. De repente se escuchó que se abrió la compuerta, pero ni siquiera se molestó en voltear la mirada, y un bulto delgado se sentó a sus pies, sintiendo el ligero movimiento del colchón. El lobo solo exhaló un pesado suspiro, y volvió a tomar aire para incorporarse de su posición, cuando lo hizo abrió sus labios diciendo – Oye...– pero detuvo sus palabras y su ojo se abrió de sobremanera, pálido se puso cuando vio en la tenuidad de su habitación quién o qué estaba ubicado al final de la cama. Era una silueta esquelética; más bien femenina, con un cabello oscuro y largo, comenzó a girar su rostro lentamente de manera surreal. O'donnell no logró mover un solo músculo de su cuerpo en aquél instante, sólo podía sentir una horrible presión en su pecho, y a la vez todos sus sentidos se agudizaron manteniéndolo alerta. – ...Tú… – Susurró dudoso – Quién… eres… ¿Por qué... me atormentas ahora…? –
–Debiste… saber...– Pronunció aquél ente con una melancólica voz de mujer espectral dándole un toque distorsionado a la realidad – ... ¿Cómo es… que no te diste cuenta…? – A lo que Wolf trató de responder con lo primero que se le vino a la mente. – Siempre… me dices lo mismo… – Sonando acongojado. De pronto sintió una fría y huesuda mano cubierta de oscuridad tomarlo de la muñeca fuertemente, con lo cual se espantó soltando una exclamación, la figura se le acercó más; hasta tumbarlo a la cama, no lograba distinguir el rostro que se aproximó al suyo pues un largo flequillo le cubría, y la respiración de esa criatura aumentó con desesperación – Debiste saber que… no era yo… – Le enterró sus largas uñas directo en el corazón, causando que su víctima gritara por el agudo dolor que le causaba. – ¡N-nooooo! ¡Gaaaaah! – Apretó sus ojos por la molestia mientras gritaba y sentía como se desgarraba la carne de su cuerpo y el estirón de su órgano vital.
– ¡Wolf, Wolf, Wolf! ¡Despierta! – Gritó Leon tratando de despertar al lobo que se estremecía por lo que ocurría en su mente, y lo logró.
El lobo empapado en sudor, y su único ojo visible desorbitado, y respirando agitadamente trató de tomar compostura lo más rápido que pudo, tomó un buen de aire que no le era suficiente. – Q-qué.. ¿Qué pasa Leon? – Pregunto agitado, disimulando estar bien.
León boquiabierto, le miró diciendo – Vine a ver cómo estabas… Al parecer te quedaste dormido… Tenías una pesadilla … – Sonó preocupado.
O'donnell se incorporó de la cama, sentándose – No, creo que tuve un buen sueño del cual no quería despertar – Respondió irritado, y con un tono de sarcasmo.
–No me vengas con eso Wolf, que no estoy jugando – Respondió de la misma forma en que le habló.
– ¡Ni yo tampoco! Sino venías a reportar nada importante, lárgate de mi vista. No quiero que nadie me moleste. – Le clavó la mirada con el ceño fruncido.
–¡Bien! Cómo quieras…– Salió el camaleón a paso firme, cerrando tras de sí automáticamente la compuerta.
El lobo se quedó sentado al filo de la cama pensando… más bien, recordando aquella espantosa pesadilla y entonces trató de comprenderlo inútilmente…Las dudas seguían y seguían generando exactamente lo mismo; más preguntas, al punto de causarle una jaqueca. Se llevó ambas manos a su cabeza tomándola con desesperación y se dijo – ...Esta vez, se sintió tan real… Y fue la primera vez que hubo contacto…― Miró su muñeca― La sensación no se quiere apartar… – Giró su vista a la compuerta, observándola detenidamente como si esperara a que alguien o algo la atravesara en cualquier segundo, al igual que echó un vistazo a las tenues esquinas de su habitación y por último a su pecho observando que solo esta húmedo por el sudor, y por supuesto estaba todo intacto, estupefacto exhaló.― Soy un idiota….― Se dijo así mismo, dejándose caer nuevamente a la cama, con aquellos sentimientos revueltos y confusos, admirando únicamente el gris y triste techo de su habitación sintiéndose miserable y vacío.
―Estoy a punto de enloquecer ―
La lluvia está cediendo poco a poco en aquel misterioso planeta, y sí en aquel sitio, aquella joven se encuentra aún triste y desdichada. Aruo se ha quedado a su lado, se siente un poco más aliviado ahora que su compañera ha dejado de llorar en este momento, para nada le agrada verla en este estado tan lamentable, tomó un poco de aire, para decir. – Oye… Será mejor que nos vayamos… – Dicho esto, la chica giró su cabeza mirándolo con uno ojos compasivos, diciendo sutilmente – ... Sí, tienes razón...– Se puso de pie lenta y torpemente, pues con la lluvia el suelo estaba lleno de charcos y fango por todo alrededor, Aruo le sirvió como soporte, y ambos dieron solo unos escasos pasos, para detenerse ante la presencia de un personaje más, la vista de la pareja quedó en suspenso, frente a ellos se encontraba un miembro reconocido del famoso Star Fox ¿cómo era posible, cómo sucedió? Aquellos ojos humanos abiertos de gran manera veían incrédula al mismísimo Falco Lombardi, allí estático a unos metros de donde ellos, y con lo ocurrido con el Star Wolf minutos atrás, no supo cómo reaccionar. Aruo protegió de inmediato a la joven, pero no sintió hostilidad por parte del otro; más bien percibió que se encontraba en el mismo sentimiento de confusión que ellos.
–E-esto… debe ser una broma… – Decía atónito el halcón, no puede creer lo que sus ojos le están mostrando, pero está pasando, es ella.
– Falco… – Mencionó su nombre con timidez, y esto hizo que el susodicho sintiera un escalofrío recorrerle todo su emplumado cuerpo, causando al mismo tiempo que se erizaran. – Debo...– sonrió inevitablemente, con nervios, incrédulo – ...Debo haberme quedado dormido en la nave… ¿Verdad? Esto es… es un bonito sueño...– Dijo ya con la voz entrecortada pues las lágrimas de felicidad salieron sin previo aviso. El halcón abalanzó a la joven humana con los brazos abiertos, tambaleándose del suelo, causando así que resbalaran y cayeran cerca de un charco. Aruo expresó con molestia – ¡Oye, ten cuidado! – Y se disponía a quitarselo de encima, pero notó que ella lloraba al igual que el otro, y esta vez era distinto, pues ambos tenían una sonrisa dibujada en sus rostros, así que no tuvo opción más que no hacer nada.
– Disculpame, es que me... me emocione. – Dijo Falco, incorporándose, y al mismo tiempo ayudó a la chica a ponerse de pie mientras se limpiaba las lágrimas de sus ojos. – No puedo creerlo… ¡¿Cómo es que llegaste aquí, y más importante aún cómo es que estás con vida?!– Esto conmocionó de cierto modo a la joven Pepper, y no dejando de hablar el halcón decía. – Debo decírselo de inmediato a Fox y a los demás… – Se giró dándole la espalda y enseguida se alejó para llamar a su amigo.
La chica se quedó pensando en voz alta. – Así que… Eso es lo que ha pasado… Todos creen que en verdad estoy muerta… Tal y como lo dijo Ofgard. – Esto distrajo al halcón de su llamada, justo en el momento en que está por contestar McCloud, el cual no respondió de inmediato pues al moverse Falco de su sitio, notó a la joven humana con un semblante de aflicción y se quedó desconcertado de momento.
– Ah… Así es…Es algo difícil y largo de contar. ¿Sabes? Todos en Corneria quedamos devastados… en especial con lo que pensamos que había cometido Wolf… ― Giró su vista a otra dirección y esbozó una ligera sonrisa ― Pero, estás aquí. – El momento se interrumpió al escuchar que Fox respondió del otro lado la llamada – Falco… ¿qué está pasando, reportate? – El nombrado se giró a la pantalla y respondió a Fox ― Amigo, no vas a creer lo que… ― Tomó a la chica con delicadeza y la puso frente a él para que el zorro la observará, mientras decía – Encontré a Viry… No está muerta. Todo debió ser una enfermiza jugarreta de aquel desgraciado de Ofgard. ― La joven Pepper con sus ojos tristes miró a la imagen de Fox y solo sonrió tímidamente diciendo – Fox… Ha pasado mucho tiempo, sé que es difícil de masticar todo en este momento, pero realmente me encantaría regresar a casa… No sabes cómo los extrañé. – Dijo evitando verse triste, más bien quería mostrarse feliz de que esta pesadilla se acabara, aunque en realidad estaba lejos de terminar.
Fox impresionado a primera instancia, la nombró serenamente – Viry… Por supuesto, amm… estaremos ahí en unos momentos, mientras no te separes de Falco, por favor. – La respuesta del zorro le pareció un tanto extraña a la chica lo percibió un poco distinto, pero eso era normal en él, ¿verdad? así que no le dió más importancia.
– ¡Date prisa Foxy! – Gritó Lombardi con emoción.
Al terminar la transmisión, Fox se giró dando a notar que se encontraba en el puente de mando, la videollamada fue en la pantalla principal, todos aquellos que presenciaron dicha llamada, todos se encontraban de la misma manera, con la incertidumbre y la duda en sus corazones. La joven Krystal habló diciendo – ¿Cómo es posible, de verdad es ella? Porque esto fue como ver a un fantasma...–
– Estoy igual que tu Krystal…― Se acercó a su ahora esposa, para tomarle de los hombros, la impresión fue un poco shockeante tanto en ella como en los demás ― ...No debería ser posible, la duda me invade…―
– No quiero dar una idea equivocada, pero ¿Crees que pueda ser... un clon…?– Dijo ella titubeando.
– Puede ser… ― Asentó con la cabeza― ... Hay posibilidad.–
Mientras las caras de los demás presentes, cambiaron repentinamente ante lo que presenciaron, todos se encontraban en un desagradable y confuso dilema.
― No lo sabremos hasta verla cara a cara.― Dijo poniéndose de pie aquella linda collie albina a manera de disgusto. Krystal percibiendo el sentimiento de la canina, defendió a su esposo respondiendo ― Fay, sabemos que un clon es algo aún muy complejo en estos días, y cabe mencionar que está prohibido.―
― Estas en lo cierto, entonces por...― Sus palabras fueron interrumpidas por el líder que decía― No estoy asumiendolo, pero más vale prevenir que lamentar.― Respondió Fox de manera seria y firme. Giró su vista diciendo ― Todos a sus puestos, hay que ponernos en marcha. Rob, ya tienes las coordenadas, llévanos, por favor ―
―Enterado. En camino...― Dijo Rob.
De vuelta con la chica;
― Será mejor esperar a que lleguen por nosotros, no… – Volteó a un costado mirando al tigre blanco – ...no los puedo llevar a ambos en la nave, tu nuevo amigo es muy grande. –
Viry se dio cuenta que no lo había presentado ― Ay, cierto. Perdón. – Se excusó ella, yendo hacia su compañero y le tomó del antebrazo acercándolo al halcón. – Los presento...– Miró al tigre – Aruo, él es Falco Lombardi, el mejor piloto del StarFox, y un buen amigo mío. ― El emplumado solo hizo un gesto de saludo ― Falco, él es Aruo, mi nuevo amigo, fuerte y leal, sin él no hubiera sobrevivido más de una semana aquí… Además de que pude haber enloquecido. – Le miró reflejando agradecimiento, y sonrió. ― Un placer – respondió el otro con su grave y profunda voz.
― Bien, ya está. Oficialmente se conocen y ahora todos somos amigos ― dijo la humana.
La lluvia ya había terminado desde hace unos momentos, pero el cielo seguía estando nuboso y gris, como si reflejase los sentimientos que todos están teniendo en estos instantes de incertidumbre y reflexión.
― No creo que demoren mucho, no recuerdo haberme alejado tanto de la Great Fox. ― Mencionó Lombardi dirigiendo sus pasos hacia un tocón de árbol talado, sentándose en él para esperar.
― Por supuesto― Contestó el tigre.
― Está bien, Falco. Ya esperé años, cómo no voy a esperar un poco más, ― Sonrió con cierta ternura, que el halcón percibió, haciéndolo feliz también. ― Estoy realmente contenta que por fin, nos vayamos a reunir de nuevo― Le clavó una mirada con suspicacia ― … Todos… ― Dijo ella resaltando aquella última palabra, causando un ligero sobresalto en el halcón, lo cual era su objetivo ― Ansío tanto poder verlos.― Terminó por decir, mientras Falco solo sonrió nerviosamente, desvió su vista al cielo, notando que aquellas nubes grises se empezaban a remolinear por un fuerte viento, pues finalmente había llegado la Great Fox, a su objetivo.
― Ya están aquí― dijo Lombardi con emoción.
La joven solo sonrió de manera nerviosa, pues obvio había preguntas; ya que tenía el presentimiento de que todo lo que conocía había cambiado con el tiempo, y aquella respuesta de Fox, al momento de recapitular nuevamente en su mente, pues no le convenció del todo.
―Vamos dentro, chicos...― Dijo Falco invitándolos a la nave, Viry lo observó y sentía que podía confiar en él, pero temía que esa confianza fuera falsa.
Dentro del Great Fox:
Falco muy emocionado, llevó a la joven humana hacia la sala principal, el centro de mando, donde la compuerta se abrió de par en par, y los nervios se acumularon haciendo que su cuerpo temblara un poco por la emoción. Fueron años, años de no verlos, años de tristeza y oscuridad que tanto ella y sus seres queridos vivieron por el capricho de alguien más, pero ahora las cosas estaban volviendo a la normalidad por así decirlo, temía por supuesto por lo que fuese a pasar, de que todo estuviera distinto, para ella el tiempo se había detenido en ese maldito planeta, mientras que para los demás fue todo lo contrario.
Y ya ahí, solo se encontraba ROB y Fox, esperando éste último de pie con un semblante inmutable a primera instancia, la joven percibió esos ojos verde esmeralda fríos, una mirada que nunca había visto en él y titubeó en dar un paso más, instante en donde Falco se le adelantó para ir hacia su amigo, claro que continuó caminando hasta detenerse y saludar ― Fox… Que alegría verte ― Dijo ella dulcemente, mientras que el zorro con cierta precaución la observó detalladamente, notándola sucia, desarreglada, destacaba su ondulada cabellera larga nuevamente, y le dijo sonriendo tímidamente ― Vaya… ¿De verdad, puedes ser Viry? ― Estas palabras le quitaron la sonrisa a la humana. ― Falco, guíala a las duchas ¿quieres? que le den un cambio de ropa y después nos reuniremos en la sala de conferencias, por favor. ― Se dio la media vuelta así sin más. ― Pero… Fox...― irrumpió la joven intentando detenerle ― ¿Qué está pasando…? Vamos, simplemente dilo. No tienes ni una pizca de confianza en mí ahora mismo. De verdad, qué es lo que planeas hacer conmigo entonces, si no pensabas ayudarme con toda la bola de preguntas y quejas que traigo en la cabeza...― Se estaba aguantando, lo intentó pero la ansiedad le ganó ― ¡Responde! ¡para qué me sacaron del planeta, me hubieras dejado para morir ahí! ― Reprochó al punto de soltar unas lagrimas de coraje, tal vez.
Fox se sorprendió en realidad de que ella actuara de esta forma, por ahora trata de evitarla, pues sigue con la horrible incertidumbre de quién es en realidad. ― Oye… Viry― Dijo un poco conmocionado.
― ¿De verdad, necesito saber qué sucedió en Corneria, con mi padre, Charlie, y en especial con O'donnell? Es obvio que él no está con ustedes, pues él estaría aquí en vez de ti... ¿Qué es lo que está pasando…? Tengo muchas preguntas girando en mi mente, no… no puedo… yo... ― Sonó con desesperación, ahogando el sollozo. Que Falco no supo qué hacer o decir con tan de repente arranque de sentimientos, también se contenía por la situación.
―Y te ayudaré, pero no puedo responder a todo ahora mismo, cálmate un poco. ― posó una mano sobre el hombro de la joven humana, esperando a que esto la tranquilizara, por supuesto trató de ponerse en su lugar, había pasado mucho tiempo. Pero, en realidad esa confianza no existía en estos momentos, por lo que solo podía abstenerse de mantenerla serena y cuidada siendo lo que fuera.
―Falco haz lo que te pedí, por favor. ― Dijo para su amigo, y volvió su vista a la joven diciendo ― En cuanto estés lista te veré en la sala de conferencias, y por supuesto ven de nuevo sola, que tu nuevo compañero se quede en la recepción. ―
―Eso no le va a gustar, pero se lo diré… ― Respondió limpiándose las mejillas rosadas por llorar ― ...Odia dejarme sola. ―
―Ya veo...―
Falco se acercó a Viry diciendo ― Bien, vamos te llevo a las duchas, y te buscaré un cambio de ropa.― La tomó del antebrazo separandola ya del zorro y salieron de la sala, donde Aruo inquieto se acercó percibiendo el estado de su amiga.
―¿Todo bien? ― preguntó con preocupación.
―Ah… Todavía no acaba esto. Falco me llevara a tomar un baño y cambiarme, tu también deberías. ―
―¡Agh! No quiero...―Se quejó el grandote.
―Oye, oye, no puedes quedarte así, te puedo dar un traje a tu tamaño, debe haber alguno. ― Dijo el halcón caminando, para que la pareja los siguiera, pero obviamente Aruo no le gustaba para nada la sensación que transmitía la joven humana en estos momentos.
―Por cierto, aun debo reunirme con los demás, por lo que te pido que me esperes fuera de la sala de conferencias, por favor. ―
―¡Qué, otra vez me vas a dejar solo! No conozco a estos tipos, y además todo esto me esta dando mala espina, y tu semblante me dice otra cosa. A mi no me vas a engañar Viry― Replicó molesto.
―¿Eh? Que cosas dices, estoy en mi hogar, estoy donde debo empezar de nuevo...― Sonrió al final de sus palabras, demostrando o más bien tratando, de que todo está bien.
Ya en los baños de la nave, la joven humana se encontraba de pie, dejando caer toda el agua por su delgado y atlético cuerpo, quitando así las impurezas y suciedad de la piel, que de nuevo tornaba a ser un poco más clara, exhalo un suspiro de tristeza, y a pesar de que está por regresar a casa, teme lo que sucederá en unos momentos. ―Qué más tiene que suceder… Wolf parece no reconocerme, Leon también actuó raro… como si simplemente fuera una extraña y una amenaza… Y ahora Fox. No quiero salir de aquí, pero tampoco quiero quedarme sin saber nada, ignorando todo. Si de verdad quiero saber lo que sucederá, debo seguir adelante… Aunque me duela en el proceso… Aunque tenga que sufrir más. ― Salió de la ducha, la cual enseguida se cerró y la joven procedió a secarse con una toalla celeste de algodón, para luego cambiarse de ropas, las cuales observó con nostalgia dobladas sobre una banca, sí le trajeron recuerdos, y en aquellas memorias pasadas donde de nuevo pensó en Charlie, esperaba verlo también, o al menos tener razón de él. Una vez ya vestida, por instinto volteo a verse en el espejo a su lado, de hecho se sentía extraña y diferente usando nuevamente un uniforme del Starfox sonrió para sí, dándose ánimos y salir del vestidor.
―¿Estás lista ya? ― Dijo Falco viéndola salir, y sus ojos se abrieron por el asombro ― Vaya… Mírate… Parece que el tiempo no pasó sobre ti, te ves igual… ¡je,je! ―
― Ay, no digas eso Falco… Haces que tenga falsas esperanzas...― Refiriéndose a cómo que nada hubiese cambiado.
―Entiendo. Sígueme, por cierto Aruo sé que es difícil para ti separarte de Viry, pero por el momento te pido que seas paciente, no le haremos ningún daño si eso es a lo que le temes. Entraré con ella, no la dejaré sola. ―
―Claro… No tengo otra alternativa.― Se encogió en hombros aceptando lo que mencionó Falco.
Viry solo sonrió y dijo ―Bien, te sigo Falco. ―
Otra vez, los nervios la consumían, y antes de entrar al sitio, donde sabe perfectamente que se encontrará con sus viejos camaradas, y que no será la cálida bienvenida que esperaba al volverlos a ver todos reunidos, pues sabe que las cosas no son iguales ahora…
La compuerta se abre y se adentro a la sala, donde se sintió fría y silenciosa. Incómoda giró su vista a los costados con disimulo, y allí enmedio la enorme mesa de forma ovalada, se encontraban sus conocidos, Fox, Kristal, Peppy, Slippy, Amanda, y Fay, quienes le clavaron una apática y desconfiada mirada, le dio impresión de que más bien la enjuiciaron como si fuese ella la que causó toda esa desgracia del pasado.
―Viridiana Pepper… Bienvenida...― Dijo Fox con autoridad, pero sereno.
La joven humana sólo tomó asiento en una silla vacía casi hasta el fondo del salón, y a su lado se sentó el halcón, lo cual causó que no se sintiera sola del todo.
Viry, sonrió observando; siendo el centro de atención para los presentes, y abrió sus labios diciendo ―Les confieso que esto no es lo que esperaba, pero de igual forma me pone feliz verlos de nuevo. Alzó su mirada al líder del grupo, diciendo ahora en un tono de voz distinto ― Diganme, por qué siento que no confían en mí…― sonando seria y firme, pero aquella zorra azulada, percibió aquellos sentimientos que transmite la joven como una espesa bruma, la miró y solo para darse cuenta de que ahora también la observaba a ella pesadamente, confundiendola en el momento. Interrumpió en el instante, la voz de McCloud― Estas en lo correcto, y te mereces una explicación por ello.― La chica le observó con atención. ―Adelante, Fox. Te escucho. ― Se recargó en el respaldo de su asiento, manteniendo un semblante firme, al igual que el otro.
―Por supuesto, te habrás dado cuenta del trato, y de la precaución con que estamos tomando este asunto…― Hizo una pausa, para suspirar ― Míranos bien Viry, realmente estamos sorprendidos, aún en shock que… que después de ya casi tres años… tu….―
―...Regresaras de entre los muertos...― Interrumpe el conejo de Peppy, quien también estaba tomando el caso con gran importancia. ―La pregunta que tenemos todos en estos instantes dentro de la cabeza, es ¿cómo sucedió? pero también hay algo más...― Se puso de pie, y comenzó a caminar a paso lento, la joven le siguió con sus ojos, hasta que se detuvo ante ella, quien de inmediato se puso de pie, el suspenso se apoderó del tiempo, viéndole a los ojos rojizos evitando incluso parpadear, mostrar el sentimiento ― ¿de verdad eres tú? ― El ambiente cambió de un momento a otro. ―Porque en serio pones en duda mi cordura… ― Dijo Peppy cambiando su semblante a otro con cierta aflicción y desconcierto. Viry notó sus ojos vidriosos, él estaba apunto de soltar unas lágrimas, así que simplemente cedió ante la situación y al sentimiento, y sonrió diciendo ― Sí, soy yo…― Peppy sonrió también y la tomó de un hombro para acercarla y darle un abrazo fraternal.
La mayoría de los presentes comenzó a sollozar, pues era una escena enternecedora. ― Esto era lo que necesitaba… ― Dijo ella en voz alta. ― ¡Viry! ― Escuchó la voz de Fay, quien se dirigió a ella, una vez que Peppy rompió el abrazo. ―¡Amiga! la abrazo fuertemente casi tumbándola ― ¡Fay, cuánto tiempo!― correspondiendo el amigable y enérgico abrazo.―Aun estamos en discusión ― interrumpió Peppy carraspeando para aclarar su voz ― Vamos a discutir lo que sucederá ahora y no hablo solo por mi, sino por todos. Todavía no podemos confiar del todo en ti, ¿Y sabes por qué?― La chica solo le vio con atención, esperando a que terminara de decir lo que sea que saliera de su boca, quería saber, y como lo dijo ella, aunque doliera otra vez, lo afrontaría.
― Tenemos una teoría… la teoría de que puedes ser… una clonación.―
Fin del capitulo 2
Notas del autor.- Ya lo sé, lo sé, me tarde un año, pero se los dije, sobre aviso no hay engaño ¡Je,je! Por lo que esto lo hice desde entonces, sip me tarde mucho con tantas cosas, y apesar de la pandemia que estamos viviendo no he tenido tiempo, el trabajo sigue y mientras haya hay que aprovechar, pues sin dineros no como ¡ja,ja! Lo había terminado antes de navidad pero, decidí revisarlo una y otra vez, hasta que me pareció dejarlo decente y he lo aquí ¿qué tal, eh?. Espero que haya sido de su agrado, dejen sus reviews, por favor.
Gracias por haberlo leído, sigo trabajando en el capítulo 3, que estará buenísimo, bueno eso pienso yo :D ¡jaja!
Saludos y bendiciones :3
