"Eso es más de lo que esperábamos.", dice Fred Weasley una vez que deja de anotar el pedido. "¿Acaso nos quieres robar el trabajo?",
"Serías la pesadilla de Filch si te diéramos esto", responde George Weasley quien sonríe al imaginarse dicha situación. "¡Está bien! Lo haremos siempre y cuando lo puedas pagar y no nos robes nuestro legado como bromistas en Hogwarts"
Los Gemelos se acercaron a Cedric cuando dijeron eso último cual matón de película muggle, intentando dar el mensaje de "haz eso y verás las consecuencias".
"No os preocupéis, no tengo ningún interés en robaros vuestro legado. ", dice Cedric manteniéndose firme, sin ni siquiera inmutarse. "Tenéis madera de comerciantes, vosotros no preguntáis para que os he pedido eso"
Los Gemelos se miraron el uno al otro, y comenzaron a reírse.
"Si hiciéramos eso…"
"No podríamos vender…"
"Apenas nada…"
"Principios morales, Cedric…"
"Para eso se creo…"
"¡La nota de Advertencia!", dijeron eso último bajo una especie de canto gregoriano bien coordinado.
Cedric todavía se sorprendía como los Gemelos podían hablar de esa manera tan coordinada. Era una habilidad impresionante. Los Gemelos tenían un gran potencial. Una vez que los Gemelos terminaron su breve canto, alzaron sus manos a Cedric, abriéndolas bajo el gesto de: PAGA AHORA.
El joven Hufflepuff saca una bolsa de galeones que tenía en uno de los bolsillos de su chaqueta. No alcanzaba para pagarlo todo pero podría terminar de pagarlo más tarde en Hogwarts.
"Sé que no es la cantidad exacta pero, consideradlo un adelanto.", repuso el Hufflepuff. "Ambos sabemos que me dejaréis terminar de pagaros en Hogwarts, después de todo ya me conocéis, ¿no?"
"Cierto, muy cierto"
"¿Qué quería Cedric?", pregunta Ron al ver a los Gemelos entrar a la tienda con una sonrisa de oreja a oreja.
Aquella pregunta captura la atención de ciertas personas. Hermione quien, estaba prisionera en una de las interminables preguntas del señor Weasley sobre los muggles y el cómo acampan ellos por el campo. Harry quien, estaba charlando con Bill Weasley sobre su trabajo como rompe-maldiciones en Gringotts (aunque la manera por como lo relataba hacía que Percy pusiera los ojos en blanco y se lamentase). De Bill también, aunque solo fuese mera curiosidad por el reciente negocio que estaban haciendo sus hermanos. El que más se sorprendió fue el señor Weasley quien, abandonando su excitante conferencia del mundo muggle por parte de Hermione Granger, adoptó una mirada preocupada hacia los Gemelos.
"Por favor. Decidme que no habéis hecho nada que vuestra madre no aprobaría"
Fred y George alzaron sus varitas como si estuvieran delante de un tribunal.
"Juramos no haber hecho nada que pudiera sacar de quicio a nuestra adorable madre"
Las varitas comenzaron a iluminarse, cosa sospechosa para algunos pero no para el señor Weasley.
"Tranquilo papá, no hemos hecho nada malo. Cedric solo quería contratar nuestros servicios", respondía Fred.
"Parece que nuestra fama y reputación llegó a sus oídos.", decía George.
"No es para extrañarse, hermano. Después de todo, ¿quién puede superar a Fred y su gemelo menos guapo?"
Pronto los Gemelos comenzaron una pequeña y amistosa riña entre cuál de los dos era el más guapo. Arthur Weasley se preguntó qué quería el hijo de Amos Diggory pero, decidió no pensar en ello, no le parecía buena idea saber los planes de sus hijos. Además, después de todo, era Cedric Diggory, no es que les haya encargado algo peligroso como un coche muggle encantado, aquello era una idea muy estúpida.
El señor Weasley decidió que, vigilar el almuerzo bajo aquella fogata era mucho más productivo y relajante que pensar en los embrollos de sus hijos gemelos.
"¿Qué le habrá pedido Cedric a esos dos?", preguntaba Hermione una vez que se acercó a Harry y Ron.
"Supongo que algo como pociones para bañarse. ", dice Ron mientras se encogía de hombros, apenas prestando atención al asunto.
Hermione lo fulmina con una mirada fruncida.
"¿Cómo es que eres capaz de no mostrar un ápice de atención, Ron?"
"Oh, vamos Hermione. ¿Qué quieres que haga? ¿Qué llore por qué ahora Cedric Diggory luce igual que Sirius Black?", responde Ron con cierta indiferencia. "Es Cedric Diggory, Hermione. Es un Hufflepuff, dudo que haya algo del que preocuparse"
"No habría nada de lo que preocuparse si Cedric hubiese llegado como estaba antes. Por Dios, Ron. Parece que ha sido besado por un dementor. ¿Viste cómo estaba su padre? ¡Parecía que no le importaba nada de lo que le hubiese ocurrido a Cedric! ¿Acaso soy la única que ve el problema acá?". decía Hermione con cierta exasperación.
"No. No eres la única. Yo también me pregunto qué le ha pasado a Cedric.", dice Harry Potter.
Ron abre su mirada algo sorprendido.
"No, Harry. Tú no…"
Harry ignora a Ron, dirigiendo su atención a Hermione.
"¿Qué crees que le esté ocurriendo a Cedric, Hermione?"
"No lo sé, Harry. Algo me dice que podría ser por un trauma causado pero, lo dudo, Cedric no parece ser del tipo que se mete a aventuras peligrosas y que no sale muy bien parado de esas"
"¿Y por qué no se lo preguntamos?"
"Honestamente, Harry. Dudo que nos diga algo sobre su actual situación. Si Amos Diggory apenas prestó atención al cambio radical de su hijo, algo me dice que eso no ha sido fruto de una mala experiencia. Si fuese así, entonces Amos sería un padre pésimo pero lo dudo, parece que ama un montón a su hijo."
"¿Entonces qué es? ¿Alguna mala pesadilla?", responde Harry
"Tal vez quiera imitar a Bill, no lo sé. Tal vez haya oído hablar de Bill en la sala de Hufflepuff ya que, no fue ningún secreto que él había salido con una metamorfomaga de esa casa. Quizás oyó de él y dijo: Por Merlín, ese tío es un dios, debo seguir sus pasos.", responde Ron con sarcasmo, provocando que Hermione ponga sus ojos en blanco ante aquella respuesta.
"¿Por qué mejor no se lo preguntamos más tarde? Quizás cuando acabe el partido de esta noche, él quizá se encuentre más relajado y nos pueda responder sobre qué le está pasando en estos días", suelta Harry.
Aquella respuesta no resultaba muy convincente para Hermione pero era mejor que nada, ¿que perdían por preguntar? Además, pronto el almuerzo estaría listo, lo cual era una grata noticia para sus hambrientos estómagos.
Todos comenzaron a reunirse cuando se escuchó aquel retumbante gong al otro lado del bosque. Magos de todos las clases y tipos caminaban por aquel camino iluminado por las farolas. Los hinchas de Irlanda y Bulgaria se hacían notar gracias al bullicio que hacían y por el color de sus ropas. Posters de un ceñudo Viktor Krum se hacían notar aún en este desorden. Miniaturas de Saetas de Fuego que volaban de verdad, figuras de los jugadores que se movían por la palma de la mano con total orgullo, etc…
Los magos no se caracterizaban por su sentido del anonimato o por su sentido común, entre otras cosas. Cuando ocurrían esta clase de eventos, a los magos de Gran Bretaña se les olvidaba que existía un Estatuto del Secreto, haciendo cierto tipo de cosas que harían extrañar e incluso sospechar a los muggles. Era una suerte que el Ministerio tomase las suficientes medidas para alejar a los muggles de este Campeonato ya que, si confiaban en que los magos estuviesen quietos, aquello sería su perdición.
"Ey, Cedric. ¿No es esa la chica de Ravenclaw de la que últimamente me comentabas antes?", señala Amos Diggory hacia un punto de aquella larga multitud.
Cedric mira hacia donde señala su padre. Era Cho Chang. La Buscadora del equipo de quidditch de Ravenclaw. Una amiga a la que apenas envió una carta por el verano.
Cedric parpadea varias veces, intenta no pensar en esos sueños. Cho se percata de la presencia de Cedric y viene corriendo hacia él.
"Mejor será que os deje solos a los dos, ¡nos vemos en la zona de las entradas, Ced!", grita Amos mientras desaparece a través de la multitud.
Amos se aleja lo suficiente como para desaparecer, justo a tiempo para cuando Cho llego.
"¡Cedric! ¿Cuánto tiempo tiempo…? Oh, ¿qué te ha pasado…?", dice Cho al darse cuenta del estado físico que tenía Cedric actualmente.
"Nada en especial, Cho. Solo no he dormido bien en estos últimos días", le dice Cedric mientras la mira con esa nueva y tenebrosa mirada que adquirió.
"Deberías haber ido a un boticario, no tienes buen rostro."
Podría haberlo hecho pero… No tenía sentido para él. Ir a un boticario hubiera representado un burdo intento para volver a ser el viejo Cedric de antes, pero habría sido inutil, aquellas pesadillas volverían a atormentarlo. El viejo Cedric había muerto, eso ya lo había asumido. Sea cual fuese el propósito de esos sueños, todo apuntaba a que el viejo Cedric debía morir. Toda esa realidad onírica era mucho para su viejo yo, pero no para Bruce Wayne. Todavía puede sentir esa fría mirada que lo instaba a prepararse…
"¿Cedric?... ¿CEDRIC?"
El joven Hufflepuff sale de su pequeño letargo mental.
"Será mejor que te acostumbres a mí nuevo rostro, Cho."
Cedric comienza a alejarse de Cho, dejándola a ella en estado de shock. Ella intenta seguirle el paso pero el camino al estadio se volvía cada vez más abarrotado.
"¡Cedric!", grita ella.
Él se da la vuelta, la mira por unos cuantos segundos y desaparece entre el tumulto. Aquello hizo doler a Cho, no se esperaba que su reencuentro con Cedric terminara de esa manera. Sintió como si le echasen un balde de agua fría. Unas pequeñas lágrimas se formaban en sus ojos.
"Cedric… ¿Qué te ha pasado?"
Se escuchaban gritos, gritos de gente huyendo por sus vidas. Aquellos gritos eufóricos de una multitud excitada por el final del partido habían sido reemplazados por gritos de horror.
Esos gritos tenían un simple motivo.
Mortifagos. Mortifagos que se suponía que estaban ya muertos y disueltos. Mortifagos que estaban realizando la Marca Tenebrosa. Él lo mira bajo una cruda y furiosa mirada. Sabía lo que tenía que hacer.
Amos Diggory se había ido a ayudar al Ministerio, le había dicho claramente a Cedric que huyera por su vida. Él hizo caso omiso a esas palabras cuando decidió buscar a Harry Potter.
Internándose en el bosque, comenzó a mirar hacia ambos lados en busca de algún rastro que llevase al paradero actual de Harry.
"¡Maman! ¡Papa!", grita una niña pequeña entre la turba del bosque.
Cedric observa a una niña de ocho años que andaba perdida por el bosque. No fue difícil para el joven Hufflepuff darse cuenta que ella era francesa. Él mira hacia ambos lados, buscando alguna señal de algún mortífago cerca. De pronto, se topó con uno de ellos a punto de lanzar un hechizo hacia la misma dirección donde se encontraba la niña francesa.
Cedric corrió lo más rápido que pudo, salto y agarró a la niña, alejandola de aquel maleficio. Ambos ruedan por el suelo hasta que Cedric se apoya en el suelo. Aquel maleficio había impactado contra un árbol, provocando que este se caiga.
"¡Gabrielle!", grita una conocida voz.
Era la chica francesa de antes. Fleur Delacour.
"¡Tú! ¡¿Qué has intentado haceg con mi hermana?!", recrimina Fleur.
Cedric la fulmina con su mirada mientras Gabrielle corre hacia Fleur y la abraza.
"Salvarla, idiota. Casi es asesinada por un mortífago. Mira al árbol"
Fleur observa el destrozado árbol, todavía echaba humo.
"Gabi, ¿es eso ciegto?"
Gabrielle, su hermana, le abraza más fuerte en señal de respuesta.
"Será mejor que os vayáis si no quereís que os capturen. ¡Vamos! ¡Vamos!", grita Cedric.
Fleur hace caso a Cedric y sale corriendo junto a su hermana, internándose de nuevo en la espesura del bosque.
Cedric continúa corriendo hasta que escucha unas voces muy familiares.
"Cuida esa lengua, Weasley ", responde una jactanciosa y petulante voz, era Draco Malfoy. "¿No sería mejor que echarais a correr? No os gustaría que la vieran, supongo…"
Allí estaban Harry, Ron y Hermione. Estaban a salvo, por ahora. El trío se había topado con Draco (quien estaba apoyado tranquilamente sobre un árbol), lo cual no pintaba bien. Cedric decidió esconderse por un momento, quería saber hacia donde iba a llevar esta conversación.
Draco señaló a Hermione con un gesto de la cabeza, al mismo tiempo que desde el cámping llegaba un sonido como de una bomba y un destello de luz verde iluminaba por un momento los árboles que había a su alrededor.
"¿Qué quieres decir?" , le preguntó Hermione desafiante.
"Que van detrás de los muggles, Granger ", explicó Malfoy. "¿Quieres ir por el aire enseñando las bragas? No tienes más que darte una vuelta... Vienen hacia aquí, y les divertiría muchísimo."
"¡Hermione es bruja!", exclamó Harry.
"Sigue tu camino, Potter", dijo Malfoy sonriendo maliciosamente. "Pero si crees que no pueden distinguir a un sangre sucia, quédate aquí."
"¡Te voy a lavar la boca!", gritó Ron.
"No importa, Ron", dijo Hermione rápidamente, agarrándolo del brazo para impedirle que se acercara a Malfoy.
Desde el otro lado de los árboles llegó otra explosión, más fuerte que cualquiera de las anteriores. Cerca de ellos gritaron algunas personas.
Malfoy soltó una risita.
Cedric comenzaba a enfadarse con ese idiota amante de los ideales de la pureza de sangre. Si Ron no iba a hacer nada, él haría algo. Después de todo, él llamó sangre sucia a Hermione, estaría totalmente justificado si le hacía tragar sus palabras al hijo de Lucius Malfoy.
Cedric sale de su escondite y se acerca a Malfoy. El trío de Gryffindor se da cuenta de su presencia, en especial Hermione quien comienza a dar unos cuantos pasos hacia atrás.
"¿Huyendo de un Hufflepuff?", suelta Malfoy una risita. "Qué bajo habéis caído los Gryffindor."
"Repite lo que dijiste antes, Malfoy"
"¿Qué? ¿Sangre sucia? ¿Acaso tu corazón de Hufflepuff no soporta que alguien sea llamado por como es? ¿Quieres que te lo repita? Sangre…" Malfoy no pudo terminar de hablar ya que Cedric le agarró del cuello.
"Ten cuidado de lo que dices, Malfoy.", dice Cedric mientras suelta el cuello de Draco.
Draco comienza a toser, pero de pronto, es apaleado por Cedric, para sorpresa de Harry y Hermione, y para la alegría de Ron. Cedric comenzó a golpearle el rostro con el antebrazo múltiples veces, después le agarra el brazo derecho y se lo rompe, haciendo gritar a Draco. No se detiene, lo golpea varias veces en el pecho hasta tumbarlo por el suelo.
Draco comenzó a gemir y a llorar de dolor.
"Alégrate que fui suave esta vez, Malfoy. La próxima vez, ten más cuidado de lo que dices"
Cedric apartó su mirada de Draco y observa al trío. Ron estaba eufórico.
"¡Por Dios, Cedric! ¡Eso fue asombroso! ¡Tienes que enseñarme a hacer eso!", exclama Ron.
"¡Ron!", le recrimina Hermione. "¡Cedric, no era necesario que lastimaras hasta ese punto a Draco!"
"Os he hecho un favor. Esta basura de mago se lo merecía. Si quieres seguir regañándome, hazlo, pero hazlo en otro momento. ¡Tenemos que huir ahora!", grita Cedric.
Harry, Hermione y Ron asintieron. Ambos sacaron sus varitas para iluminar el camino, todos menos Harry quien había perdido su varita. Harry se hallaba preocupado por su varita, sin eso, no podría realizar magia en condiciones.
Pronto comenzaron a adentrarse al bosque, no sin antes toparse con Winky, la elfina del señor Crouch, la cual estaba intentando huir pero no podía ya que estaba atada mágicamente al camping del señor Crouch. Hermione despotrico contra esa situación pero tuvo que ceder debido a los mortifagos que estaban libres.
Corrieron por el bosque, los cuatro, topándose con todo tipo de criaturas como veelas, leprechauns, … Hasta se toparon con el Ludo Bagman quien andaba despistado sobre lo que estaba ocurriendo allá en el bosque.
"Espero que los otros estén bien", dijo Hermione después de un rato.
"Estarán bien", afirmó Ron.
"¿Te imaginas que tu padre atrapa a Lucius Malfoy?", dijo Harry, sentándose al lado de Ron y contemplando la desgarbada miniatura de Krum sobre las hojas caídas en el suelo." Siempre ha dicho que le gustaría pillarlo".
"Eso borraría la sonrisa de satisfacción de la cara de Draco", comentó Ron.
"Pero esos pobres muggles…" dijo Hermione con nerviosismo. "¿Y si no pueden bajarlos?"
"Podrán", le aseguró Ron. "Hallarán la manera."
"Es una idiotez hacer algo así cuando todo el Ministerio de Magia está por allí", declaró Hermione. "Lo que quiero decir es que ¿cómo esperan salirse con la suya? ¿Creéis que habrán bebido, o simplemente...?"
"No. No parece que hayan bebido, parece que están celebrando algo. ¿Por qué si no estarían aquí ahora? ¿Por qué no haber hecho esto antes? Sea lo que fuese que haya ocurrido, ha sido motivo suficiente para hacer que estos mortífagos se levanten de su letargo. Después de todo, los magos se caracterizan por su deseo de ostentación.", asegura Cedric.
Aquella respuesta hace callar a Hermione y a Harry dejarlo sorprendido quien, comenzó a recordar esa pesadilla de Colagusano y un débil Voldemort atacando a un muggle.
De pronto, escucharon pasos. Parecía que alguien se acercaba hacia ellos dando tumbos. Esperaron, escuchando el sonido de los pasos descompasados tras los árboles. Pero los pasos se detuvieron de repente.
"¿Quién es?", llamó Harry.
Sólo se oyó el silencio. Harry se puso en pie y miró hacia el árbol. Estaba demasiado oscuro para ver muy lejos, pero tenía la sensación de que había alguien justo un poco más allá de donde llegaba su visión.
"¿Quién está ahí?", preguntó.
Y entonces, sin previo aviso, una voz diferente de cualquier otra que hubieran escuchado en el bosque desgarró el silencio. Y no lanzó un grito de terror, sino algo que parecía más bien un conjuro:
"¡MORSMORDRE!"
Algo grande, verde y brillante salió de la oscuridad que los ojos de Harry habían intentado penetrar en vano, y se levantó hacia el cielo por encima de las copas de los árboles.
"¿Qué...?", exclamó Ron, poniéndose en pie de un salto y mirando hacia arriba.
"La Marca Tenebrosa", dice Cedric, mirando fijamente la Marca.
Se escucharon gritos, la invocación de la Marca los había asustado.
"¡Harry! ¡Será mejor que nos vayamos! ¡Es la Marca de Voldemort! ", grita Cedric
Harry abre los ojos sorprendido. El grupo intenta irse pero tan sólo logran dar unos pocos pasos, cuando una serie de ruiditos anunció la repentina aparición, de la nada, de una veintena de magos que los rodearon.
Harry paseó la mirada por los magos y tardó menos de un segundo en darse cuenta de que todos habían sacado la varita mágica y que las veinte varitas los apuntaban.
"¡AL SUELO!" gritan tanto Harry como Cedric.
"¡Desmaius!", gritaron las veinte voces.
Hubo una serie de destellos cegadores, y Harry sintió que el pelo se le agitaba como si un viento formidable acabara de barrer el claro. Al levantar la cabeza un centímetro, vio unos chorros de luz roja que salían de las varitas de los magos, pasaban por encima de ellos, cruzándose, rebotaban en los troncos de los árboles y se perdían luego en la oscuridad.
"¡Alto!" gritaron unas voces familiares. "¡ALTO! ¡Es mi hijo!"
Aquellas voces provenían de Arthur Weasley y Amos Diggory.
"Ron... Harry… " La voz del señor Weasely sonaba temblorosa. "Hermione... ¿Estáis bien?"
"Apártate, Arthur ", dijo una voz fría y cortante.
Era el señor Crouch. Él y los otros magos del Ministerio estaban acercándose. Harry se puso en pie de cara a ellos. Crouch tenía el rostro crispado de rabia.
"¿Quién de vosotros lo ha hecho? " dijo bruscamente, fulminándolos con la mirada. "¿Quién de vosotros ha invocado la Marca Tenebrosa?"
"¡Nosotros no hemos invocado eso!" exclamó Harry, señalando la calavera.
"¡No hemos hecho nada!", añadió Ron, frotándose el codo y mirando a su padre con expresión indignada. "¿Por qué nos atacáis?"
"¡No mienta, señor Potter!" gritó el señor Crouch. Seguía apuntando a Ron con la varita, y los ojos casi se le salían de las órbitas: parecía enloquecido. "¡Lo hemos descubierto en el lugar del crimen!"
"¿Es usted idiota, señor Crouch? ", pregunta Cedric, provocando que el señor Crouch lo mirase con rabia intensa, lo apuntaba esta vez con su varita. "¿Cómo es posible que piense que un chico de 14 años haya sido capaz de realizar tal hechizo? No tiene sentido. "
"Cedric. ¿Qué estás…?", suelta Amos pero, es interrumpido por el señor Crouch,
"¿Quién te crees que eres, muchacho? ¡Soy el director del Departamento de Cooperación Mágica Internacional!"
Cedric lo mira fijamente, intentando intimidar a Crouch.
"Soy Cedric Diggory, imbécil. Estos tres chicos han estado conmigo todo el rato y no han realizado ningún maleficio oscuro. Ninguno de nosotros realizó ese conjuro, fue uno de esos mortífagos. Si no me creen, pueden usar el veritaserum o el pensadero conmigo para probar si miento o no. Pero no haría falta, ¿no? Después de todo, ¿cómo una persona como el señor Crouch podría pensar que unos críos hayan realizado la Marca Tenebrosa? ¡Es totalmente absurdo!", dice burlándose Cedric, provocando que el señor Crouch respire cada vez más enfadado como si fuese un toro.
"Usted parece esconder algo, ¿no, señor Diggory?", responde Barty.
"¡Barty! ¡No! ¡Es mi hijo! ¡Él es incapaz de hacer algo así!", grita Amos.
"¡No te fíes, Amos! ¡Los hijos nunca son lo que creemos que son!"
"¡Por Dios, Barty! ¡Es mi hijo! ¡Lo conozco! ¡Es el prefecto de Hufflepuff!"
"Uhm… ¿Con que un Hufflepuff? Mis disculpas, señor Diggory", responde con cierta sorna Barty Crouch.
Los aurores comenzaron a hablar entre sí hasta que uno de ellos trajo a la elfina del señor Crouch. Winky. Ella tenía una varita. La varita de Harry. Pronto empezaron a despotricar contra la elfina, acusandola de haber realizado la Marca Tenebrosa.
"Ella no fue. Ella no realizó ninguna maldición. Fue una voz humana, no la voz chillona de un elfo. ¿Acaso crees que Voldemort usa a elfos para sus maléficos planes?", suelta Cedric.
Pero nada de eso sirvió. La lógica de los magos era una mierda. En especial, la lógica de su padre.
"¡Padre, basta! ¡Es estupido lo que dices! ¡Es imposible que Winky haya hecho esto!"
Pero el señor Diggory no hizo nada más que abofetear a su hijo. El Trío y Arthur observaron sorprendidos dicha escena. Era la primera vez que Amos abofeteaba a su hijo.
"¡Más respeto a tus mayores, Ced!"
Cedric comienza a apretar los puños. De pronto, el señor Crouch castiga a su elfina con la libertad, provocando que esta llore y suplique para que no lo haga. Aquello fue el colmo, Cedric se acercó al señor Crouch y lo golpeó en toda la jeta, perdiendo algunos dientes.
Barty Crouch comenzó a sangrar.
"¡Cedric!", exclamaron todos.
"Amos… Vamos a tener una charla muy dura más tarde"
"¡Cedric! ¡Qué has hecho!", suelta Amos.
"Lo correcto, padre."
"¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer? ¡SABES LO QUE ACABAS DE HACER!", la cara del señor Diggory se tornaba de un rojo intenso. "¡Barty, espera"
El señor Crouch y los demás se van, Amos intenta alcanzarlos, dejando atrás a su hijo.
Cedric todavía tenía los puños apretados. De pronto, sintió una mano en el hombro. Era el señor Weasley.
"Será mejor que vayas con nosotros, Cedric. Es la primera vez que veo a Amos así… No creo que tu padre esté muy contento con todo lo ocurrido"
Cedric mira al señor Weasley y asiente.
Todos se reúnen a una hacia la tienda. Nadie habla. Nadie tiene el valor de hablar. Nadie tiene el deseo de hablar. Pero la gente querrá explicaciones, los demás Weasley querrán explicaciones. No va a ser una grata experiencia.
ESPERO QUE ESTE CAPITULO OS HAY GUSTADO.
SI ES ASÍ, DECIDME QUE ES LO QUE MÁS OS HA GUSTADO.
MUCHAS GRACIAS
