Fugaku lo notaba, Mikoto estaba extraña.

No sabía qué es lo que ella pensaba, quería entenderla y ayudarla, pero tenía sus propios asuntos que resolver.

Sasuke se veía más alegre de lo usual, eso lo reconfortaba, quería hablar con él, pero realmente no sabía cómo acercarse a su hijo.

Siente que le puso una carga en los hombros, siempre hablando de lo increíblemente talentoso que era Itachi, siente que lo hizo sentirse, que lo opacó.

Desearía poder preguntarle a Mikoto qué hacer, pero sabe que ella está batallando su propia guerra consigo misma, odiaría causarle más problemas.

Sabe que lo único a lo que puede recurrir ahora es Itachi, solo espera él no tengo problema.

—Itachi —llama, el joven está sentado en su cama, dándole la espalda.

—Padre —murmura, un murmuro que no le genera confianza—, hay algo que quiero decirte.

—Yo también quería hablar contigo.

—Es importante —su voz es tan determinada que lo sorprende—. Padre, yo… hay… alguien que me gusta.

Fugaku sonríe, a juzgar por la expresión de su hijo ha de estar sorprendido.

—Me alegra que confíes en mí, adelante, dímelo.

—Padre, no sé cómo te lo vayas a tomar, por favor, no te molestes.

—No te preocupes, no lo haré, ¿es la jovencita Izumi?

—Ella solo una amiga.

—¿Entonces?

—Es…

Inesperadamente la puerta fue abierta.

—Nii-san, necesito tu ayuda —la voz de Sasuke sonó, pero se fue debilitando al ver a su padre ahí.

—Sasuke —exclama Itachi sorprendido, con un ligero rubor cubriendo sus mejillas.

—Itachi, sálvame, eres el único en quien puedo confiar, sé que entenderás… —y Mikoto entró, callándose al observar a los demás.

—¿Qué pasa? ¿Soy el psicólogo de la familia? —dice Itachi en son de burla, tratando de aligerar el ambiente.

Todos están callados.

—Bien, ya que estamos todos, ¿qué les parece discutir en familia? —Itachi decide actuar de psicólogo.

—Empieza tú —dice rápidamente Sasuke.

Itachi suspira.

—Bien, no se vayan a enojar —Itachi se aleja un poco, dejando espacio para el resto de la familia en la cama, palmea el colchón, indicando que se sienten—. Hay alguien que me gusta.

—¿Qué? —Sasuke hace un puchero.

—¡Es Izumi! Es Izumi, ¿verdad? —exclama Mikoto emocionada.

—No, no es Izumi.

—Ay, tú qué vas a saber —Mikoto da un golpecito en el brazo de Fugaku en broma.

—Pues, para tu información, antes de que interrumpieran abruptamente estábamos hablando de eso.

—Ay, ¿sabes quién es?

—No llegamos a ese punto.

—A nii-san no le puede gustar nadie, no quiero compartir a nii-san.

—Sasuke, no seas egoísta —regaña Mikoto.

—No es justo —dice Sasuke con un puchero.

—La vida no es justa, Sasuke —dice Fugaku.

—Sh, ya cállense, quiero saber quién es —silencia Mikoto.

—Bien, pero quizá destruya sus espectativas.

—Ay, cariño, no importa quién sea, eso no hará que dejemos de amarte —sonríe Mikoto.

—Pero si es alguien malo lo golpearé —Sasuke sonríe.

Itachi vuelve a suspirar.

—Es Shisui —el sonrojo cubre su rostro.

Por un momento todo queda en silencio.

Mikoto parpadea incrédula, Fugaku no sabe qué decir, y un puchero vuelve a formarse en el rostro de Sasuke.

—¿Él? ¡No es nada genial! —Sasuke saca la lengua.

—¿Shisui? Bien, es un buen chico —Fugaku sonríe.

—¿No hay problema? ¿No están molestos? —pregunta Itachi con duda.

—¡Yo sí estoy molesto! ¡No lo quiero para mi nii-san!

—Él es un gran chico, me alegra que sea él —apoya Mikoto.

—¿Qué tiene él de especial? ¡Naruto es mucho mejor!

—¿Naruto? ¿Son más cercanos ahora? ¿Por eso has estado tan feliz últimamente? —pregunta Fugaku.

—Naruto es mi amigo, él sí es genial, y no quiere robarme a mi nii-san —dice con un puchero.

—Me alegra que sean amigos —la sonrisa de Itachi alegra a Sasuke—. Bien, ¿quién sigue?

—Yo solo quería acercarme más a Sasuke —dice Fugaku, lo cual sorprende a todos.

—Yo… yo quería contarles de Naruto —Sasuke tiene un ligero rubor.

—¿Mamá?

Todos miran a Mikoto.

Ella suspira resignada.

—Bien, supongo que ya no lo puedo ocultar más.