King of Fighters y todos sus personajes pertenecen enteramente a sus respectivos autores y son utilizados aquí con meros fines de entretenimiento.
Terry desvió la vista de la televisión para observar, discretamente, a Rock. El joven se encontraba de espaldas a él, mirando el paisaje citadino por la ventana de forma distraída hasta que se hartaba y daba un par de vueltas de un lado a otro para regresar al mismo lugar, visiblemente inquieto. A Terry se le figuró a una bestia enjaulada, pero se ahorró el comentario para no molestarlo. Sin embargo, el silencio resultaba tan pesado que se le hacía insoportable, por lo que habló:
—Tú sabes mejor que nadie que la jambalaya lleva tiempo. ¿Por qué no te relajas? —preguntó, cambiando el canal a la televisión. Un gruñido por parte de Rock le hizo saber que no le cayeron en gracia sus palabras.
—Si lo sé mejor que nadie, es porque yo soy quien debería estarla haciendo —respondió. Terry ahora sí lo observó con leve preocupación —. Yo, y no…
Rock no siguió hablando, y Terry suspiró.
Esa mañana escucharon el timbre del departamento sonar insistentemente. Les extrañó y, no sin ciertas reservas, abrieron la puerta para toparse a aquella visita inesperada que los abrazó con fuerza, entró como si fuera su casa, tomó asiento en el sofá para que charlaran un largo rato antes de levantarse y proponer que comieran. Lo más adecuado habría sido llamar a algún restaurante para ordenar algo, pero su visita negó enérgicamente: al haber llegado sin avisar, compensaría a ambos rubios preparándoles algún delicioso (Rock dudaba sobre esto) platillo. Y ahora estaba paseándose en su cocina, colocando los tazones sobre la mesita sin ningún cuidado, acabándose los ingredientes que con tanto esfuerzo mantuvo guardados en la alacena y el fondo del congelador para usarlos en algún momento especial, gastando el gas que cada mes parecía aumentar de precio… era demasiado para soportarlo. Con apremio, volteó hacia Terry.
—Terry, dile que se vaya —soltó de pronto, y el rubio mayor parpadeó sorprendido: Rock nunca había actuado así con una visita, por inesperada o molesta que fuese. Quizá porque ninguna osó jamás "invadir" lo que él consideraba su territorio. De cierta manera, Terry lo entendía, pero no por eso estaba de acuerdo con prácticamente correr a alguien del departamento.
—Rock, vamos… —empezó a decir, haciendo el esfuerzo por tranquilizarlo. Rock era un muchacho listo y, sobre todo, educado. No dudaba de que comprendería su posición, más si usaba las palabras correctas —. Ya sabes que no se puede tratar así a las personas, es descortés… no puedo decirle que se vaya así nada más.
Rock se quedó en silencio un momento. Su postura comenzó a relajarse y eso provocó que Terry volviera a suspirar, esta vez de alivio. Sí, su muchacho era educado, y eso le hizo sentirse orgulloso. Lo que dijo a continuación se lo confirmó:
—Tienes razón… no puedes decirle eso —respondió. A Terry le tranquilizó que no insistiera, pero palideció al escuchar lo demás: —. Entonces yo se lo diré.
Sin más, se dirigió con rumbo a la cocina, y Terry no tardó en incorporarse rápidamente de su asiento para seguirlo.
—Rock, no, espera…
Una voz grave saliendo de la cocina interrumpió la conversación. Enseguida, un hombre alto y moreno apareció en el umbral, con un tazón humeante de jambalaya recién hecha entre las manos protegidas por anchos guantes color rojo. Los musculosos brazos lucían tatuajes, y su aspecto rudo contrastaba con el blanco delantal que traía puesto.
— Can you smell what The Rock is coooooooooking?
Dwayne Johnson, conocido mejor como The Rock, había decidido hacerles una visita (sin avisar, por supuesto) a sus casi-nuevos amigos. Desde que, meses atrás, los conoció en aquellas circunstancias tan extrañas que había preferido olvidar, se encariñó con ellos al grado de desear una nueva convivencia. Sin embargo, su entusiasmo provocó que el más joven lo mirase con fastidio. Vaya que era un jovencito muy serio.
—Ya te dije que no hagas tanto escándalo, molestarás a los vecinos.
—Estoy de descanso, pero no me molestaría firmar unos cuantos autógrafos —respondió el hombre. Al oírlo, Rock le dirigió una fulminante mirada antes de tomar aire en un intento de calmarse.
—Sal de mi cocina. Ya.
The Rock obedeció, aunque era obvio que la molestia del muchacho le resultaba inofensiva y, de cierto modo, graciosa. Colocó el tazón en el centro de la mesa y contempló su creación, satisfecho.
—Pues bien, todo listo. ¿Quién tiene hambre? —preguntó mientras se sacaba los guantes, y desde luego que fue Terry quien se acercó rápidamente a la mesa para servirse. Esperaba nada más que Rock no se sintiera traicionado por ello, pero ¿cómo decirle que no a algo que olía tan bien? Aunque claro, estaba totalmente seguro de que la jambalaya no tendría el mismo sabor que la que preparaba el muchacho.
—Seguí tu receta al pie de la letra —comenzó a decir Dwayne a Rock, quien se decidió por fin a acercarse. Observó con ojo crítico la comida: no lucía mal, en presentación le daba un ocho… no, mejor un siete. En aroma… sí, también un siete. Momento, ¿estaba calificando el platillo como si fuera uno de esos jueces malencarados de los programas de televisión? —. Bueno, no tanto. Hubo algo que tuve que cambiar, incluir, más bien.
Rock alzó una ceja. Terry ya se había servido y soplaba sobre la cuchara en un intento de enfriar la comida. Desde luego que no esperó mucho para llevársela a la boca y cerrar los ojos, saboreando. Rock lo miró fijo, impacientemente lo que diría a continuación, ya que no pensaba probar (o no tanto) una jambalaya preparada por aquel hombre. Al ver a Terry relamerse los labios, entrecerró los párpados. No pudo evitar sentirse ligeramente traicionado.
—Pues no está mal —comentó el rubio mayor. Masticó un poco más y se limpió los labios con una servilleta antes de seguir hablando: —. De hecho, creo que está bastante bien. Como que… —volvió a relamerse antes de sonreír —. Sí, las salchichas le dan un toque extra.
Rock volteó hacia su invitado, quien ya reía escandalosamente, contrario a la seriedad que solían mostrar sus personajes en las películas donde actuaba.
—¿Que le pusiste qué?
Esta historia está basada en el evento de KOFAS x WWE, en este caso con la interacción entre Rock y The Rock que fue de lo más divertido que he visto en mucho tiempo. Como siempre, escribí el esbozo y lo dejé en el olvido hasta que finalmente decidí finalizarlo. Quien conoce a Rock, ya sabe cómo está la cosa de ponerle salchichas a la jambalaya(?) en esta historia, The Rock también cocina aunque obvio, no tanto ni tan rico como Rock Howard hermoso bebé (?)
En fin, espero les haya gustado y gracias por leer.
