Capítulo 3 Sentirte.

Ezra se despertó un poco sobresaltado, miró a su alrededor, estaba en una habitación chica, era evidente que aún estaba en la nave de los grysk.
Se agarró la cabeza, había sido un mal sueño, había visto fuego y cenizas, gritos y muerte; no lo entendía.
Se frotó la cara, intentando olvidar la pesadilla, sentía calor y sed. Había pasado días desde que dejó Kra'k Mul, recordaba que los grysk fueron bruscos con él, lo tiraron en un transporte y luego estaba en el espacio.

Recordó todos esos años, atendiendo heridos, pero con el pasar del tiempo, el número de heridos fueron reduciéndose y tuvo que dedicarse a cultivar unas especies de bombillas vivientes; Ezra sabía que él no era el único qué hacia ese trabajo, había alguien más pero no podía ubicarlo.

Suspiró profundamente, preguntándose sobre que le harían los grysk a él, al menos no correría la suerte de Thrawn, de eso estaba seguro. Pensar en el chiss tuvo un escalofrío, recordó que lo había visto en una sala, una modeladora le había abierto la cabeza y parecía que le colocaba algo en ella. Thrawn no volvió a ser el mismo desde aquel día, convirtiéndose en un ser sumiso, sin pensamientos, solo siguiendo órdenes como un droide, pero los droides al menos, eran independientes, el chiss ya no lo era.
Se volvió a echar en la cama, con los dedos cruzados, sentía que la nave ya no se movía, cuando sintió como la puerta de duracero se deslizaba y él se levantó bruscamente.

Dos guardias grysk se acercaron a él sin decirle nada, sujetando con fuerza sus brazos, Ezra se dejó llevar por ellos.

Caminando por los pasillos de duracero de la nave, Ezra estaba ensimismado en sus pensamientos, rendido a lo que le iba a pasar hasta que llegaron al hangar, donde lo esperaba una nave porta tropas.
No entendió el lenguaje grysk, era demasiado complicado aprenderlo y nunca se molestó en estudiarlo, ellos usaban tonos y sonidos que eran difíciles de reproducir.

Se sentó, y otros guerreros grysk se subieron, incluyendo a uno más alto, cuyos ojos heterocromáticos lo observaron.
—Hoy es tu día de suerte, infiel—exclamó el grysk alto—Los mandalorianos aceptaron la oferta, así que volverás con ellos.
Ezra volvió su vista al suelo, sin poder creerlo ¿era verdad? ¿Y cuál oferta hablaban?
La nave porta tropa se deslizó hacia abajo cuando la rampa de duracero se deslizó, el viejo Ezra observó por la ventana, y solo veía montañas y tierra seca, preguntándose donde estaría, cuando más descendía, ya empezaba a vislumbrar a algunos mandalorianos.

Una vez que tocaron tierra, dos guerreros grysk lo sujetaron con fuerza, Ezra no se quejó del dolor, pero su corazón latía más rápido, y pudo sentir la brisa del planeta Mandalore; no era su hogar, pero podía pensar en algo una vez que estuviera ahí, luego pensó en Sabine; quizás ella estuviera allí ¿pero ¿Cómo la encontraría?

Subiendo a una ladera, llegó a la explanada, los grysk en ningún momento lo soltaron, y logró vislumbrar a un grupo de mandalorianos, y sintió que ellos lo tiraban de rodillas al suelo.

Paseó su vista en cada uno de ellos, hasta detenerse, abrió los ojos de la sorpresa al ver a una mandaloriana de armadura magenta, cuyo pectoral y botas estaban rociadas de pintura en aerosol; en su hombrera estaba el sello del pájaro estelar.
Sondeó con la Fuerza, abriéndose en ella, supo que era ella, era Sabine Wren y sentía la ansiedad en ella.
—Mand'alor—exclamó el grysk alto de hombros anchos—He aquí, el hombre perdido por ustedes, quien pasó la mayor parte de su vida con nosotros.
—Una prueba que es él.

El grysk alto metió su mano en su túnica y sacó un sable de luz, Erza estaba sorprendido de verla, lo había dado por perdido una vez que se estrelló en aquel planeta helado, y esto fue suficiente para la Mand'alor.
La Mand'alor dio unos pasos adelante, con el sable oscuro en mano, pero sin encender.
—Entonces…ya tienes mi respuesta—exclamó la mujer—Seremos tus aliados en tu operación.
Ezra sintió que lo ponían de pie y lo empujaron, el anciano Bridger avanzó a trompicones y casi tropezando cuando veía a Sabine correr hacia él.
Sintió sus brazos sobre su pecho, él la abrazó lo más fuerte que pudo mientras caían de rodillas.

La Mand'alor levantó su sable oscuro, encendiéndolo y manteniéndolo arriba.
—Los clanes que me acompañan son los principales de Mandalore. Los mando'ade (1) te acompañarán en tu misión de mostrar el Verdadero Camino a la galaxia ¡Nosotros le declaramos la guerra a la Alianza Galáctica!
Gritos de guerra, puños alzados, el grysk sonrió al ver a sus nuevos aliados en su cruzada.
—Y entonces, esperaré a tus enviados en mis tropas, tal como lo hemos previsto. Nos volveremos a ver dentro de dos años estándar.
El grysk dejó caer el sable de luz con cierto gesto de asco, se limpió la mano en la túnica y junto con sus guerreros abandonaron el lugar.
Sabine no prestó mucha atención, se retiró el casco donde Ezra pudo ver las huellas del tiempo en su rostro, pero los ojos aún mantenían ese fuego de su juventud.
—Ezra…te eché de menos.
—Sabine—exclamó Ezra, abrazándola—Cada noche, cada día...pensé en ti.


Ezra terminó de comer su sopa de vegetales, Sabine estaba sentada delante de él, y ambos se hallaban en la cabaña de la mandaloriana. Ezra contó todo sobre su estadía con los grysk.
—Hay algo que no comprendo—exclamó—¿A qué se refería la Mand'alor? ¿Qué alianza?
—Ezra, no te puedo contar nada de lo que habló la Mand'alor—exclamó Sabine bajando la mirada—Es…secreto, pero da igual, no estuve cuando ella habló en privado con ese grysk, pero debemos estar listos. La Mand'alor no lo decía en serio, por eso ha decidido enviar a dos como enlace para estudiarlos.
—Supongo que será algo malo—exclamó Ezra bajando la vista y volvió a alzar la mirada—Te eché de menos, no había ningún día que dejara de pensar en ti.
—Y yo pasé la mayor parte de este tiempo buscándote, incluso, Ashoka me ayudó.
—Siento que me he perdido de algunas cosas—sonrió débilmente.
—Sí, Hera es la única que ha formado una familia, que yo sepa.
—¿Hera?
—Sí, después que te fuiste, ella tuvo un hijo de Kanan. Él creció, se entrenó como mandaloriano y ahora es un Jedi. Se casó con una piloto de la Resistencia y tiene dos hijos adolescentes, eso es lo que sé cuándo vi a Hera por última vez.
—Bien por ella.
—Vamos, Ezra, vamos a caminar por el campo, ponernos al día…solo hablar.
—De acuerdo.

Ambos se pusieron de pie, Sabine sujetó la mano de Ezra y juntos salieron al exterior.
A pesar que ambos estaban en la vejez, sentían que sus espíritus volvían a rejuvenecerse.

Ezra se aferró al agarre de Sabine, como temiendo separarse de ella; no era un sueño, era la realidad y nuevamente estaba en casa.
—Por cierto, Ezra…bienvenido de vuelta.
Sabine apoyó su cabeza en el pecho del antiguo Jedi y Ezra sonrió, por primera vez desde que cayó en ese planeta nevado.

FIN


(1) Mando'ade: Hijos de Mandalore

NA: Y aquí está el final, gracias a todos por seguir.
Este fic corto es solo el preludio de otra historia, que vendría siendo una trilogía, una fan continuación de las secuelas.
Muy pronto nos veremos en: Star Wars episodio X Agentes del caos.

Hasta la proxima