Disclaimer: Saint Seiya The Lost Canvas es propiedad de S. Teshirogi, historia sin fin de lucro, todo por amor a los personajes de este genial manga/anime


KARVERA WEEK DIA 1: Manzanas


-Estúpido Manigoldo, debí de irme cuando Degel se ofreció a darme un aventón, espero que se ponche una de las llantas de su camioneta, mejor aún, espero que haya tanto tráfico que Gioca termine desesperándose y lo deje sin cena –Reí con algo de humor, mientras me imaginaba a mi idiota amigo italiano enojado porque su algo histérica novia lo regañara…por decimonovena vez… en la semana. Pensando e imaginando aquello, poco a poco pude olvidar mi enojo causado por haberme quedado botado en un bar a las diez de la noche en un lugar casi apartado de la cuidad, si a eso le sumamos el hecho de que de la nada comenzó a llover, pues… bueno, aquí me encuentro corriendo como idiota por las calles esperando que algún bendito taxi se digne a aparecer, pero parece que no lo hará, por el lugar donde estoy no hay absolutamente nada.

Mi estómago está comenzando a pedirme comida, aunque he bebido con Manigoldo y Degel, en aquel lugar no servían nada más, por lo que solo tengo alcohol en mi estómago, por suerte no me he emborrachado más de lo debido y bueno, la lluvia ha hecho lo suyo.


El dulce, dulce olor de la cosa más deliciosa que mi boca ha probado, inundo mis fosas nasales, haciéndome olvidar cualquier cosa que estuviera pensando, así que guiado por mi olfato y claro, también por el hambre, seguí aquel dulce olor, a no más de cinco o seis metros, un pequeño establecimiento estaba abierto, de aquel lugar, provenía aquel olor, puedo apostarlo, así que sin pensarlo dos veces me metí en el, debía, si o si buscar que era aquello que habían preparado con mi fruta favorita, más aun con el hambre que me cargo.

-¿Se le ofrece algo caballero o piensa quedarse parado en la puerta toda la noche? –Parpadee al oír aquello, mire hacia la dueña de aquella voz, una mujer de cabellos negros me miraba con las manos en jarras, sus ojos me dejaban ver que no le agradaba mucho el hecho de que solo me le quedara viendo como si nada.

-Quiero que me des lo que sea que estén preparando con manzanas, ese olor me ha guiado aquí –Díganme loco, pero puedo apostar mi salario a que esa chica quería reírse, o no sé, pero algo quería hacer.

-Muy bien chico, siéntate en alguna mesa –Dijo y soltó un pequeñísimo suspiro –Pero por favor deja de estorbar en la entrada – Asentí y fui a buscar una mesa.

Frente a mí se encontraba una tarta de manzana recién hecha, con solo mirarla puedo decir que esta deliciosa, la presentación de aquella tarta así me lo dice.

-Disfruta tu tarta chico –No respondí y solo me dedique a comerla, por alguna razón, me sentía algo observado, pero decidí no preocuparme por ello.


Una vez que termine mi tarta, camine hacia la caja para pagar por mi consumo, la chica nuevamente me atendió, lo que hizo que comenzara a preguntarme si era la única empleada de aquel lugar.

-¿Solo tu trabajas aquí o solo me quieres atender tu a mí? –La mujer rio.

-¿Habría algún problema si fuera así? –Fue mi turno de reír ahora a mí, solo que yo, por el descaro de aquella mujer.

-Ninguno –Negué con la cabeza –Por cierto, mi nombre es Kardia –Le guiñe el ojo –Considérame un cliente más de este lugar, parece que además de lo buenas que están las tartas de manzana en este lugar, las empleadas de este lugar también.

-Mucho gusto Kardia, mi nombre es Calvera, aquí solo damos el mejor servicio, eres bienvenido aquí siempre que quieras regresar…