Encontré esto revisando archivos viejos de una computadora ya perecida, abrí ff y me decidí a subirlo. Así, con 10 años de escrito y de pura nostalgia. No he vuelto y no volveré, pero me sigo reconociendo siempre parte de este lugar que no abandono ni me abandona y al que vuelvo cada tanto como tímido fantasma. Y sin solemnidades ni poder cerrar esta cuenta que tanto me ha acompañado y con la esperanza de que estas historias acompañen a alguien más como otras lo han hecho conmigo, me despido.
Sí elegir nombres fue una tarea díficl (¿Cómo quieres llamar a mi hija, Hermione? ¿Con cuántos años crees que nacerá? ¿Ochenta? e Irma es un nombre con personalidad, Ronald o ¿Estás segura que te gusta Lily, Gin? Siento que esto acaparando los nobres de nuestros hijos) el nombramiento de padrinos y madrinas también tuvo sus vaivenes.
Que Ron y Hermione fueran los padrinos de James fue más bien un auto designio de Ron. Quizás fue el hecho de que fuese el más excitado de toda la familia (compitiendo cabeza a cabeza con la abuela Molly, y eso es decir mucho); su mejor amigo (su compañero, su hermano) y su peque le estaban dando un sobrino, ¿hace falta más explicación?
Hermione sonreía complacida y dejaba a Ron ser con todas sus extravagancias.
"¿Guantes de piel de dragón?" Cuestionó Ginny una vez "No creo que les de mucho uso cuando nazca".
"Para cuando crezca" Decía Ron, sonriendo de oreja a oreja "Será el mejor buscador de Gryffindor, como Harry".
"Por la forma en que patea, creo que será bateador" Reía Ginny entonces.
Con Rose, la decisión estaba tomada incluso antes del embarazo.
Cuando Hermione se aparece en la mitad del día en la oficina de Harry con una sonrisa gigante, hay algo distinto. Un brillo interno que resplandece e ilumina la habitación.
"Estoy embarazada" dice, Harry la abraza y está casi tan contento como cuando Ginny le dijo de la existencia de James en su vientre.
"Todavía no se lo he dicho a Ron, pero me gustaría pedirte algo antes, ¿te gustaría ser el padrino, Harry? Sé que Ron estará de acuerdo al cien por ciento conmigo y no me gustaría que fuese nadie más que mi hermano. Tú eres la familia que me queda. Tú y los Weasley son todo" Harry no puede evitar pensar como, de formas muy distintas, la Guerra les quitó a sus padres y algo se remueve en su pecho "Sí algo nos pasase a mi o Ron… "
"Hermione, no… "
"No, Harry, escucha, sí algo nos pasase a mi o a Ron, no imagino a nadie mejor para cuidar de nuestro hijo".
Y Harry que tiene un nudo tan grande en la garganta, que no cree poder articular una respuesta. Fija los ojos en los de su amiga y tiene ganas de agradecerle todo lo que siempre ha hecho por él.
"Será más que un placer apadrinar al futuro mago o bruja más brillante de Hogwarts"
Cuando Ginny le comentó quién le gustaría que apadrinara a ese segundo hijo en camino (el mismo día que Hermione anunció su embarazo en La Madriguera y Ginny, querida, ¿por qué brindas con jugo de calabaza?) Harry simplemente no hubiese podido pensar en alguien mejor.
"Neville, ¿o debería decir Profesor Longbottom?" Neville que sonreía tímido y Ginny que tiene ganas de abrazarlo hasta asfixiarlo. Neville y Luna se convirtieron en personas tan fundamenales en su vida. Luego de La Resistencia, que no podría imaginar su vida sin la sonrisa amable de Neville o la mirada azul de Luna. "A Harry y a mí nos encantaría que fueras el padrino de este hijo en camino"
La sonrisa de Neville que no cabe en su rostro y no sabe dónde meterse, porque hay cosas que simplemente nunca cambian.
"Sí, además necesitamos un infiltrado en Hogwarts. Sí sale la mitad de travieso que James, tendrás grandes dolores de cabeza" Comenta Harry divertido, y señala las últimas obras de arte de James en la pared.
Neville medita unos instantes antes de escoger sus palabras.
"Será un placer. No, un placer no. Un honor ser el padrino del pequeño Albus"
Harry que se acomoda los lentes en el puente de la nariz y Ginny que sonríe apretando su mano.
"Créeme, Neville, el honor es nuestro".
Ginny no estuvo del todo convencida cuando Harry se lo planteó por primera vez. Teddy tiene tan sólo diez años, es un poco pequeño para ser el padrino de Lily. Pero Harry le explicó que era algo que simplemente tenía que hacer.
Un Black padrino de un Potter, un Potter padrino de un Lupin, un Lupin Padrino de un Potter. Cerrar el círculo. Aunque la Guerra haya cortado la rama Black de la ecuación ("Sirius decía que no tendría hijos" comentó Remus una vez "Decía que sería el tío genial de los que tuviesemos Peter, James y yo. Que les compraría su primera botella de whisky de fuego. "Cuando sean mayores" agregaba, cuando tu madre lo censuraba con la mirada. Aunque creo que era todo palabrerío. Sirius hubiese sido un padre estupendo").
Pedirle a George que fuese el padrino de Molly probablemente no haya sido una buena idea, reflexiona Percy ahora. Definitivamente tiene que haber de su influencia en la desastrosa forma en que se comporta su hija a veces.
Pero entonces, entonces llegan los viernes a la tarde y "¿Vendrá el tío George hoy, papá?", "Como todos las semanas, cariño"
Y el pelo rojo de su hermano que se asoma por la chimenea, seguido de Fred y Roxanne, risas estruendosas y chispas de colores.
"¡Tío!"
"¡Eme!" Molly que vuela por los aires en los brazos de su tío favorito y suelta una carcajada infantil.
"¿Qué trajiste para mi hoy, tío?"
"Mmh, déjame ver. ¿No te parece que la túnica del Ministerio de papá es un poco aburrida, Eme?" Molly que suelta un suspiro teatral, mirando a su padre y a su tío alternadamente.
"Se lo digo todos los días, tío, todos los días".
Entonces George susurra algo en su oído y ambos toman su varita en un movimiento unísono y al unísono también estallan en risas.
Percy que mira su sobria túnica gris convertida en un estridente disfraz de payaso y como algo se enciende en la mirada de George, casi retrocede en el tiempo, y se ríe codo con codo con Fred en el Gran Comedor, y los tallarines que Percy se estaba llevando a la boca son repugnantes gusanos.
Entonces se da cuenta que sí, que su hermano es culpable del comportamiento de su hija. Pero decide, también, que todo eso no importa, sí algo así es capaz de traer al viejo George de regreso, al menos por un rato.
Ron se aparece en Shell Cottage con una botella de vino en la mano y una sonrisa de oreja a oreja.
"¡Es Hermione!" Grita exaltado "¡Está embarazada!"
Bill que lo envuelve en sus brazos gigantes y escucha a Ron balbucear felices incoherencias, mientras Fleur le pide silencio en francés, porque por fin se ha dormido Victorie (es incansable, suspira su cuñada, antes de caer rendida en el sillón).
"Hay algo que quiero que hagas, Bill. ¿Te gustaría ser el padrino de Hugo? Por qué será niño, estoy seguro. Cuándo estuve más perdido que nunca, tú fuiste quién me guió, me aconsejó y me recibió, Bill. Y quiero que mi hijo tenga alguien así en tu vida, quiero poder saber que contará contigo cuando más lo necesite, así como lo hice yo".
Bill que tiene la piel de gallina y le asombra ver que su hermano por fin ha madurado y no puede esperar para tener a su ahijado en brazos.
Tiempo más tarde, cuando Ron mire a su hijo (sus ojos comprensivos, sonrisa mostrando los colmillos, pelo en una coleta y voz suave pero firme) sabe que no podría haber elegido un mejor ejemplo como padrino.
Agusta relee el pergamino con la letra torcida y apretada de Neville, un manchón de tinta roja que ocupa toda una esquina y sonríe feliz. Toma un puñado de polvos flú y entra prácticamente corriendo a la chimena, llevándose una mesa por el camino ("Abuela, jamás nos podrías molestar a mi y a Hannah en casa" y "Tonterías, Neville, tonterías. Estoy vieja, no inútil"), soltando un par de palabrotas en el camino y prácticamente gritando "San Mungo" mientras suelta los polvos.
El sombrero con un cuervo se tambalea en su cabeza mientras ella recorre a toda velocidad los pasillos de San Mungo, y, por fin, llega al a bendita puerta.
Cuando entra, su nieto la saluda desde la puerta y le hace un gesto para que se acerque, mereciendo una bola de ropa entre la que se encuentra su bisnieta. No precisa mirar a su nieto para saber que no puede estar más feliz y tampoco puede esperar para cargar a la pequeña.
"¿Quieres cargarla?"
"Pero, ¿qué pregunta es esa?" Neville que sonríe y ella se siente plena como hacía mucho que no se sentía. "Así que está es la pequeña Alice".
Entonces hay algo que la descoloca, la ceja juntas de Neville y la cara de confusión de Hannah.
"¿Alice?"
"Cuando me dijeron que tenían el nombre decidido desde el primer momento, supuse que sería Alice".
Entonces su nieto sonríe y Augusta que no sabe que pensar, pero que el sólo ver a Neville sonreír así vale cualquier cosa.
"Desde el primer momento supimos que se iba a llamar Augusta" Dice entonces, el sombrero con el cuervo que rueda por el suelo y por primera vez en mucho tiempo, los ojos de Augusta se llenan de lágrimas de pura alegría.
