El Resurgir

Reino de Lionés 3500 años después del fin de la guerra

Bosquedeloslamentos.

Se podía observar a una chica de cabellos del color de los cerezos caminar con tranquilidad por entre los arboles, parecía no importarle el hecho de estar en un sitio potencialmente peligroso, su semblante era tranquilo, sus ojos se mantenían cerrados sus labios de un color rosado formaban una sonrisa tranquila, vestía unos mini Shorts y un top de color negro con una malla arriba que llegaba al cuello y dejaba a la vista su vientre y sobre este una gabardina de cuello alto que le llegaba debajo de las caderas y que mantenía abierta, en sus manos tenia unos guantes sin dedos y unas coderas que se unían con una malla, calzaba unas botas largas de poco tacón, una de ellas le llegaba hasta la rodilla y tenia
una malla que subía hasta casi llegar a los shorts y la otra era mas corta, solo le llegaba a casi la rodilla y le seguía una media de color violáceo y unas vendas. Su largo cabello que estaba suelto le llegaba a las rodillas y estaba adornado con una cinta de color negro amarrada en forma de diadema.

A simple vista no llevaba ningún arma y no parecía peligrosa, solo una simple muchacha que se había alejado mucho del pueblo cercano y que en su ignorancia había terminado perdida en un bosque que hasta los mas valientes evitaban. O eso era lo que pensaban los tontos renegados que la observaban desde los arboles.

Eran un grupo de siete, rezagados desde que el rey Bartra de Lionés volvió a tomar control sobre el trono cuando Los Siete Pecados Capitales derrotaron al antiguo caballero sacro Hendrickson que había tomado el poder sobre el reino. Su grupo había sido de los que ayudaron a apoderarse del reino, pero huyeron apenas los legendarios pecados reaparecieron y ahora solo les quedaba vagar, ocultarse y robar a los viajeros que pasaran cerca.

Nadie antes se había internado al bosque, por lo cual se sorprendieron al ver a una joven tan hermosa e indefensa, sonriendo con malicia la siguieron para capturarla, quien sabe lo mucho que se podrían divertir con ella y con algo de suerte pedir recompensa por ella después.

Con ese pensamiento la siguieron hasta un espacio donde no habían arboles y se podía apreciar un lago completamente congelado.

La joven se detuvo apenas llego a la orilla del lago y con una sonrisa arrogante y sin abrir sus ojos dijo.

—¿Cuánto tiempo mas van a estar escondidos? ya no es divertido, ¿Por qué no salen a jugar un rato?— soltó con burla

Los rezagados se sorprendieron de que los descubriera pero aun así lo atribuyeron a que habían hecho ruido, en un momento todos se dejaron ver rodeándola.

Sus vestimentas eran negras y tenían una capa con capucha que no dejaba ver mucho pero a ella no le importo, sabia quienes eran.

Su objetivo, eso eran ellos.

Y ella siempre lograba su objetivo

—¿Qué hace una chica tan bella por aquí? ¿no sabes que es peligroso?— le pregunto el que parecía ser el líder con burla.

—No corro ningún peligro— respondió tranquila, su sonrisa seguía igual y aun no habría los ojos— son otros los que deberían tener cuidado— dijo y soltó una risita.

Los sentidos de alerta se encendieron en los renegados, ella no tenia miedo, y su forma de hablar daba a entender que estaba justo donde debería estar, eso les dio mala espina e inmediatamente sacaron sus armas listo para usar la fuerza.

Sin pensarlo se lanzaron contra ella, lo ultimo que pudieron ver fue un sello que se formo en la frente de la chica y que esta abrió sus ojos que eran tan negros con la noche.


ReinodeLionés

TabernaElSombrerodelJabalí

Los seis pecados capitales junto a la princesa Elizabeth se encontraban realizando un día de campo sin ningún incidente, dentro de poco se realizaría una ceremonia donde los pecados serian condecorados como los salvadores del reino, recibiendo medallas y un gran festín en su honor.

La princesa Elizabeth a pesar de ya no necesitarlo siguió con su trabajo como camarera en la taberna, eso la hacia feliz y su padre no ponía ninguna objeción pues sabia que estaría protegida por los mejores caballeros del reino.

Ban el bandido inmortal, pecado de la avaricia y símbolo del zorro estaba terminando de azar la carne cuando en frente de ellos aterrizó la misma chica que antes estaba en bosque.

Esta ahora poseía unas alas negras que parecían estar hechas de oscuridad pura, su semblante era frio, no mostraba ninguna emoción y los miraba fijamente, sus ojos eran negros como la noche.

Meliodas capitán de los pecados, pecado de la ira y símbolo del dragón apareció en frente de ella en un parpadeo, en su frente estaba el mismo sello que poseía la chica y sus ojos eran igual de negros.

La tensión se sentía en el aire, ambos mirándose fijamente, ojos igual de fríos, solo cinco pasos separándolos, sus energías mágicas desprendiéndose por todo sus cuerpos.

De un momento a otro toda hostilidad y frialdad desaparece de sus ojos, la alas de ella se evaporan y sus ojos cambian a de negro a verde jade y los de el a verde esmeralda, el sello ya no esta en sus frentes y ambos tienen una sonrisa infantil y angelical.

—¡Meliodas-Aniki!— grito la chica en modo chibi para luego saltar a los brazos del rubio como niña chiquita, mientras este la recibió encantado también en modo chibi.

Toda la tensión desapareció, los pecados y la princesa tenia una sonrisa por la forma de actuar de los ojis-verdes, ellos siempre eran así.

—¿Cómo te fue en la misión que te encargo el rey Sakurita? —pregunto todo meloso el capitán mientras le acariciaba la cabeza a la peli rosa.

—Fue muy fácil Aniki, esos tontos cayeron muy rápido—respondió con voz aniñada— ni siquiera fingí estar asustada y no duraron ni diez minutos de combate, me siento estafada con esta misión no estaba a mi altura.

—No te preocupes yo mismo hablare con el rey, es un insulto que mi hermanita ande en misiones que no pongan en peligro su vida — dijo con mucha seriedad, como si el que su hermana no estuviera en peligro de muerte fuera un grave delito

—¿Enserio harías eso por mi Aniki?

—Por supuesto cerezo

—¡Gracias Aniki! ¡eres el mejor!

Por su lado los espectadores tenían una gota de sudor en sus cabezas, a veces no entendían a esos dos.

—Sate, Sate, Sate ¿Qué les parece si seguimos con nuestro picnic?— propuso el capitán dejando el drama de lado— ¿te parece bien Elizabeth? — pregunto apareciendo al lado de esta mientras le tocaba el trasero.

—Claro señor Meliodas— respondió esta algo nerviosa.

Sakura no pudo evitar una sonrisa al ver esa escena, si su hermano era feliz ella también lo era, a pesar de que en su corazón aun guardaba la esperanza de encontrarse con aquel que en su momento juro amar sin condiciones.

Por un momento levanto su vista hasta el cielo, el ardiente sol del mediodía era refrescante de cierta forma, cerro sus ojos y en su mente un castaño de ojos negros, mirada seria y porte orgulloso le devolvía la mirada.

—¿Cerezo sigues aquí?— la pregunta de Ban la trajo al presente, bajo la mirada y se dio cuenta de que todos estaban atentos a ella mirándola con preocupación ¿Cuánto tiempo estuvo perdida n sus recuerdo, al parecer el suficiente como para que todos lo notaran, solo su hermano la miraba con comprensión, el sabia mejor que nadie lo que ella pensaba y sentía.

—Estoy bien Ban, solo pensaba en las misiones, ya sabes, necesito dinero para comprar mas comida— respondió con una sonrisa.

—Tu y el capitán nunca cambiaran— comento King el rey de las hadas, pecado de la pereza símbolo del oso.

—Según mis cálculos hay suficiente comida para tres meses, por lo tanto no seria buena idea comprar mas— opino Gowther el muñeco, pecado de la lujuria y símbolo de la cabra.

—Yo digo que nunca hay suficiente comida— dijo Diane la gigante, pecado de la envidia y símbolo de la serpiente — ¿tu que opinas Merlín?

La maga Merlín, pecado de la gula y símbolo del jabalí, simplemente permaneció en silencio mientras leía un libro.

—Yo estoy con Sakura, hace falta mas comida, así habrá mas sobras para mi— se metió en la conversación Hawk, un cerdo de color rosa que podía hablar y que tenia en su lomo una marca que parecía un trébol de cuatro hojas.

Así siguió la platica mientras todos comían y bebían disfrutando de la tarde, entre risas y competencias.

Sakura estaba llenando un nuevo vaso con vino cuando de repente sintió un enorme poder mágico que hizo que soltara la botella que estaba en su mano, haciendo que se estrellara contra el piso y se rompiera en muchos pesados mientras el liquido se derramaba.

Con los ojos abiertos al máximo miro a su hermano con terror y el también la miraba de igual manera a ella.

Los presentes también sintieron el repentino poder mágico que apareció y se alertaron, Merlín cerro de golpe su libro y miro a los hermanos al igual que los demás pero mientras ellos los miraban con cautela ella lo hacia con entendimiento y una pisca de pánico.

Meliodas se acerco a su hermana y juntos dirigieron su mirada al sur que era de donde provenía ese poder.

—Es imposible, ¿Cómo esta pasando?— pregunto la chica a su hermano

—No lo se, Merlín ¿tu también lo sientes?— pregunto con seriedad sin voltear la mirada

—Si capitán, no hay margen de error, son ellos

Los ojos de Sakura inmediatamente se volvieron negros mientras gruñía y apretaba sus puños con fuerza, estaba furiosa. Los demás no entendían nada.

—Señor Meliodas, señorita Sakura ¿Qué esta pasando?— pregunto la albina preocupada, fue Meliodas quien respondió.

—Los Diez Mandamiento escaparon del sello— dijo, y todos menos merlín se mostraron sorprendidos y aterrados.

La elite de los Demonios estaba de vuelta listos para buscar venganza.

continuara...