Capitulo 4: Guerra

No recuerdo mucho de mi niñez y creo que es mejor de esa manera. Aunque exista una mínima posibilidad de que mi pasado no estuviese jaspeado por la iniquidad, algo muy dentro de mí se negaba a recapitular aquellas olvidadas páginas. Tengo algunas imágenes que asemejan fragmentos de una película, como si realmente no fuera mi vida y a veces así prefiero suponerlo. Creo que de esa forma es más digerible, después de todo sangre, gritos, oscuridad y miedo no son sucesos para conmemorar.

A veces creo recordar la voz de mi madre, tararear una canción de cuna y luego reparo en que es la misma melodía que mi vecina canturreaba cada mañana. Como también a veces creo recordar su aroma a lavanda y solo es el detergente de mi ropa. Mi cabeza está dispersa y apabullada, parece que con cada pensamiento o recuerdo mi cerebro gira sobre sí mismo formando otro nudo vertical y apretado. El mundo con todo su vigor me ha caído encima esperando que yo tolere el agobio. Celestiales, demonios, híbridos y humanos ¿En qué grupo pertenezco? ¿Realmente pertenezco a algo?

Apreté los párpados consciente de los tubos sobre mis brazos y agujas atravesando mi piel. Cada parte de mi cuerpo palpitaba con dolor y una pelota en mi garganta apenas me dejaba tragar. Recordé su frívolo rostro mientras hundía sus dedos en mi carne y la sangre inocente escurrir por el resquebrajado cristal. Me estremecí, como si todo mi ser ya la temiera tan solo al nombrarlo. Algo aguijoneo mis entrañas mientras su nombre era repetido mil veces en mi cabeza, intentado saciar algo de lo que aún no tenía hambre. Deseaba gastar su nombre hasta volverme indemne a su efecto. ¿Pero cuál era el efecto?

Entreabrí los ojos y vi su rostro tras mi retina. Aflojé mi garganta, contuve el aliento y cedí al horror. Grite con pánico sin pensar en cuanto dolía el roce de mi voz, tampoco en si alguien podría escucharme ni en donde me encontraba, solo grite para liberar el miedo y también algo más, que burbujeaba con fuerza en mi interior ansiando emerger y de alguna forma ser desnudado para resplandecer en todo su vigor ¿Que era esta mezcolanza de emociones? Sentí mi pecho enmarañado y apretado, deseaba llorar, gritar, reír y correr sin siquiera saber dónde.

No supe cuánto grité, pero cuando distintos brazos intentaron volver a recostarme, supe que había chillado bastante fuerte pues mi garganta ardía peor que el infierno.

- ¡Kagome! ¡Tranquila! ¡Estás a salvo! -

A salvo, tranquila, no hay peligro. No sé si fueron esas palabras las que lograron apaciguarme o el hecho de que mi vista comenzó a aclararse. Quería reconocer los rostros de las personas que creían estar salvo.

- ¿Quiénes son? -

Quise sonar ruda, de verdad lo intenté. Pero mi maltratada garganta no dejaba salir más que susurros agónicos. De alguna manera sentí que estaba bien, si algo debía representar mi estado sería mi voz, completamente.

Habían tres personas que no conocía. Una mujer pelirroja y dos hombres morenos, estaban vestidos como para una guerra y sus armas no dibujaban más que desafió. Inflé mi pecho cansada, pero preparada para lo que fuese.

- Tranquila, soldado -Hablo la mujer- Somos amigos -

- No tengo amigos -Rebatí al instante, frunciendo la nariz por lo de "soldado"-

- Bueno -Hablo uno de los hombres- Ahora sí, y créeme que te conviene tenerlos -

Desvié la mirada a la habitación, buscando algún arma o algo afilado con que defenderme. Y solo encontré paredes de concreto sucias y una pequeña letrina mal instalada. Era un basurero.

- No hay armas aquí -Dijo la mujer, llamando mi atención- Miroku está comiendo algo en el comedor -

Un poco de aire escapo de mis estrangulados pulmones al oír un nombre familiar y luego me pregunte como sería el comedor si la habitación de los enfermos estaba así.

- ¿Dónde estamos? -Susurre, ya más relajada y por lo visto ellos igual-

- Estamos en un edificio abandonado a las afueras de la ciudad -Contesto el otro moreno dejando caer su peso en la puerta- Me llamo Koga -Apunto con su mentón a la mujer- Ella es Ayame y él es Guinta -Volvió su mirada azulada a mí- Somos híbridos -

Apreté los labios asintiendo sin estar acostumbrada, aun, a la palabra "híbridos". Miré las vendas que cubrían parte de mis brazos y sentí otras tensando la piel de mi cara.

- Tus heridas han sanado muy rápido -Mire a la mujer- Eres muy fuerte -Frunció el ceño cruzándose de brazos- Inuyasha es para nada un contrincante fácil, de hecho, ha asesinado a más de la mitad de nosotros -

- Lo lamento -Susurre, apretando las sabanas entre mis dedos. Aun me afectaba oír su nombre-

- No hace falta, murieron de forma honorable -

- ¿Cómo es que morir asesinado es honorable? -Pregunte algo agitada, no sé si por mi mal estado o por el poco sentido de sus palabras-

- Ellos murieron por la humanidad, si no acabamos con Inuyasha todo lo que hoy conocemos acabara de la forma más horrible que puedas imaginar -Contuve el aliento- Es lo que somos, somos híbridos y tenemos sangre de ángeles caídos. Nuestro deber es salvarlos -

Por un momento en mi mente se oyeron aplausos y gritos de guerra cuando ella termino su emotivo discurso. Era tan fatídico como sobrecogedor. Pensé en los miles de personas que descansaban plácidamente en sus hogares, sin advertir la enorme guerra que se erigía a su alrededor ¿Qué pasaría si todo se escapa de las manos? ¿Qué ocurriría si la venda fuese removida de sus ojos y observaran el atroz futuro que les esperaba? Negué con la cabeza sacudiendo las posibles respuestas que formulaba mi cabeza hasta dejarlas indescifrables. Prefería no urdir lo obvio.

- ¿Puedes... -La voz titubeante de Koga me saco de mis pensamientos- ¿Puedes contarnos que fue lo que paso?

Parpadee aturdida mientras todas las encarnizadas imágenes de mi encuentro con Inuyasha volaban en mi mente. Abrí y cerré la boca, sin saber por dónde comenzar ni como describir tan brutal situación. Apreté las sabanas que descansaban bajo mis palmas escuchando nuevamente el nombre de Inuyasha anegar mi mente de forma innumerable.

- É-Él… -Comencé con voz temblorosa – Me buscaba, sabia mi nombre –Me observaron confusos- Ya nos habíamos encontrado antes, supongo que por eso me busco – Añadí no muy convencida ante su desconcierto- Asesinó a sangre fría a-a un muchacho –Proseguí- y, y luego… -Apreté los labios y bajé el rostro-

El silencio reinaba en la pequeña y sucia habitación lo cual volvía mis pausas aún más incomodas. Desvié la mirada hacia un hueco en la pared, donde se filtraban leves rayos de luz solar. Quise alcanzarlos con mis fríos dedos para que calmaran mis escalofríos.

- Creo que... -Observé a Ayame de reojo-... es muy pronto para que nos cuentes... Llamaremos a Miroku y Sango, si quieres verlos -Asentí- Esta bien, hablamos luego Kagome -

Hice un pequeño gesto de agradecimiento e intente sentarme en la cama y note mi cuerpo entumecido ¿Cuánto tiempo llevaba recostada? Estire las piernas y pequeñas hormigas empezaron a subir por mis muslos, se sentía reparador.

Escuche el crujir de la puerta mientras los rostros de Miroku y Sango se asomaban cautelosos, como si su presencia me doliera. Me mordí el labio inferior y deje escapar un suspiro que apiño mi garganta, sus expresiones solo reflejaban interrogantes y, lamentablemente, ellos sabían sacarme las respuestas.

_Inuyasha

Tres semanas habían pasado desde que conocí a aquella mujer y tres semanas había tardado en recuperar mi poder. No mencionare lo que debí hacer para acelerar el proceso ni tampoco nombrare la sangre inocente que debió ser derramada, no importa, ya que en algún momento todos morirían de igual manera o quizás peor, yo solo abrevie el quebradizo trayecto de sus vidas cuyo destino convergía en lo mismo.

Ajuste los últimos botones de mi camisa. Hoy sería la revancha y aunque mi fuerza no estaba del todo recuperada, sería suficiente para terminar con el "encargo". Una sonrisa extasiada ilumino mi ensombrecido rostro, aun recordaba aquellos bravos ojos queriendo estrangular mi alma. Era fuerte, muy fuerte pero yo tenía una ventaja y era su ignorancia de tal poder.

Busque mi capa negruzca que se mezclaba con la noche y me volvía una más de sus sombras.

"Kagome"

Con su nombre resonando en mi mente, me impulse a través de la ventana hundiéndome bajo las oscuras tinieblas de la noche.

Kagome

- ¡No puedo más! -

Jadee dejándome caer sobre el duro piso del improvisado cuadrilátero. Llevábamos mas de dos semanas en aquel edificio abandonado, mis heridas habían sanado increíblemente rápido -le daba el crédito a mi sangre celeste- y nos habíamos acomodado en el lugar inventado variados "espacios de recreación" aunque en realidad no eran más que unos cuchitriles con unas cortinas que parangonaban perfectamente como puertas. Aunque nuestras instalaciones eran bastante penosas era una buena forma de habituarnos y volver la estancia más llevadera, después de todo era un edificio donde también habían vivido ratas y vagabundos. Esta "sala" la establecimos como el lugar de entrenamiento, tenía un piso de madera para que las caídas no fueran tan férreas y el lugar era bastante amplio, perfecto para una cancha de pelea hecha con varas y cuerdas trenzadas con hilos de sacos.

- ¡Vamos, Kagome! -Animó sango desde una silla fuera del cuadrado- ¡En estos momentos Inuyasha te estaría dando una paliza!

Un leve silencio se formó entre los que estábamos en la habitación. La realidad es que aún no nos acostumbrábamos a escuchar tan deliberadamente el nombre de Inuyasha, sentíamos que de alguna forma lo invocábamos y, obviamente nos espantaba, no solo porque corríamos peligro sino porque somos la única esperanza que quedaba por mantener el equilibrio del planeta.

Me levante lentamente afirmándome con las rodillas. Miroku estaba en la otra esquina hundiendo su cuerpo sobre la viga de cuerdas, completamente sudado y recuperando el aliento al igual que yo. Últimamente nos dedicábamos sólo a entrenar, sobre todo la lucha cuerpo a cuerpo lo que al parecer, era el fuerte de nuestro enemigo. Yo no era débil lo cual fue una absoluta sorpresa por mi delgado y poco ejercitado cuerpo, supongo que el ser híbrido me otorgaba ciertas ventajas físicas y musculares.

- Vamos nenita -Susurre incorporándome con cansancio- Lamento haberte dado tan duro, esta vez seré buena -Le guiñe un ojo-

Miroku dejo salir una carcajada que se fragmento en gotas de saliva, y sin treguas se abalanzo sobre mí. Deje que su propio peso se mezclara con el mío, éramos una masa con solo un centro gravitatorio por lo tanto tenía la física a mi favor por lo que, dejando la ciencia de lado, di paso a la fuerza bruta y con un puro movimiento asonante a una balanza, gire su cuerpo sobre mis hombros y lo deje caer de espaldas, el cuadrilátero zumbo una vez por su derribo y a los pocos segundos vibro nuevamente por el desplome de mi sudado y extenuado cuerpo. Pálida, débil y flacucha dirían algunos, pero Miroku jamás pensaría lo mismo. Gire mi rostro hacia él quien, para mi sorpresa, también me miraba fatigado y expresando la paz con sus dedos.

- Digamos que es un empate -Susurre entre risitas discordantes-

- Empate -Repitió asintiendo-

- ¡Bien hecho, Kagome! -Vitoreo Sango ante las protestas del perdedor -

Le dedique una sonrisa cansada y me levante con pesar. Bajé de un salto del cuadrilátero y mis piernas ardieron. Camine hacia mi prima y me deje caer en el banquillo junto a ella.

- Jamás pensé que mi cuerpo tendría tal resistencia -Susurre exhausta -

- Ser híbrida tiene sus ventajas -Dijo ella alzando las cejas con orgullo- ¿Sabes que tenemos capacidad para desarrollar cualquier práctica? -Asintió mordiéndose el labio- Aprendí a lanzar cuchillas en menos de una semana-

- Yo sé usar el arco -Susurre acongojada- lo aprendí cuando era pequeña antes de conocerlos -Mire mis pies- Luego seguí practicando en la secundaria, destacaba bastante -Apreté los labios, de alguna manera me sentí decepcionada, no eran mis aptitudes era la sangre híbrida la que actuaba-

- Si -Asintió- Lo recuerdo -Desvío la mirada algo incomoda- ¿Sabes? También tenemos belleza sin igual -Guiño un ojo picara-

Reí sin ganas, pero aun así Sango acompaso mi desabrida sonrisa. No es como si odiara el ser híbrida, de hecho, era algo apasionante. Cada día descubría una nueva habilidad como también la forma de explorar mis nuevas destrezas, era atractivo y te mantenía cautivada. Soy adolescente y mis hormonas se sienten satisfechas con tales odiseas. Pero aun así siento que el "yo celestial" es una persona aparte, que a pesar de emerger todavía se siente reprimida. De alguna forma, tengo ciertos poderes que no son característicos de un hibrido como el detectar esencias y energías a metros de distancia, además del efecto purificador y fuerza sobrenatural propia de mi "especie". Aunque evidentemente esto significa una importante ventaja dadas las circunstancias no puedo dejar de cuestionar por qué solo yo lo tengo.

Suspire largamente intentando empujar mis pensamientos mientras mis ojos divagaban por la habitación, todos entrenaban y ocupaban un rincón del cuadrado y frío espacio. Guinta golpeaba una y otra vez un saco repleto de tierra que colgaba del techo, Ayame saltaba con una desgastada y gruesa cuerda y Koga intentaba levantar a Miroku quien parecía haber elegido el cuadrilátero como su nueva cama. Últimamente había hecho muy buenas migas con ellos, eran fascinantes y tenían una historia alucinante tras sus espaldas pero con quien más había establecido alianzas era con Koga. De alguna forma nos hemos vuelto muy buenos amigos y sin percatarme, dentro de toda esta encrucijada, me encuentro riendo por sus chistes y compartiendo mis adoradas caminatas por los pocos senderos entre los edificios a punto de desmoronarse. Un suspiro escapo de mi boca, mientras la idea de pertenecer a "algo" esclarecía en mi cabeza como algo brillante y atractivo. Sonreí al ver a los demás guerreros, algunos hacían pesas con rocas o piedras incrustadas en grandes botellas, otros combatían entre ellos afilando la forma de esquivar y la rapidez al golpear. Mientras otros perezosos como yo descansaban en el piso dibujando su silueta de sudor. Realmente era una familia y querían sobrevivir... no, negué con la cabeza, ellos querían cuidar el uno del otro.

- Ajá -

Mire a Sango confundida. Ella curvo su boca en una divertida sonrisa mientras aleteaba sus pestañas.

- Te vi -Enarco una ceja-

Fruncí el ceño.

- ¡Pfff! No pongas cara de inocente -Me pego un codazo en las costillas- Devorabas a Koga con tus ojos de gato -Apretó sus labios reprimiendo una risita-

- ¿Que yo que? -Amplié los ojos y sentí escocer mis mejillas-

- ¡Uh! -Se tapó la boca con la mano fingiendo asombro- No sabía cuan bien se veía el rojo en tus mejillas -Codazo, codazo- Deberías sonrojarte más seguido-

El calor en mi rostro aumento y desvié la mirada algo molesta. Yo no lo estaba observando, miraba a todos no exclusivamente a él. Apreté los labios y mi vista revoloteo en su dirección absorbiendo a través de mis pupilas los músculos de su espalda marcados por la camiseta empapada en sudor, en algunos la transpiración se veía bien, inclusive no parecía tan asquerosa, quizás solo quizás era cierto eso de la belleza híbrida. Y entonces nuestras miradas se cruzaron, y yo de histérica gire la cabeza casi dislocándome la nuca. Trague saliva mientras recibía otro codazo.

- Sango me dejaras moretones -Gruñí sintiendo su huesudo codo hundirse en mi costado-

- Oh, Kagome no mientas se te nota a le... -

No sé si ella se cortó o yo la deje de escuchar sólo sé que mi corazón y todo se detuvo, al discernir numerosas presencias a nuestro alrededor. Eran veinte, no, eran treinta y estaban a distintas distancias. Algunos iban por los árboles y otros por la tierra, raudos y poderosos. Se acercaban decididos y con ansias de matar. Me levante de golpe mientras intentaba calmar mi agitada respiración.

- ¡Están aquí! -

Chillé tan fuerte como pude y tanto el ruido como el movimiento ceso en el lugar. Todos me miraban impávidos y por un momento pensé que el tiempo se había congelado, como en el vagón, hasta que todos se movieron hacia mí.

. - ¿Quienes? -Cuestionaron varias voces-

- Demonios -Susurre desorientada, los rostros se mezclaban. Ellos eran muchos pero nosotros también-

- ¿Cuantos? -Exigió Koga tomándome el brazo, su calor me reconforto-

- Treinta quizá más -Me mordí el labio- Llegaran en menos de diez minutos -

- ¿Cómo es que puedes sentirlos? -Cuestiono una voz femenina, no logre identificarla entre los cuerpos que me rodeaban-

- Creo que en este momento eso no es lo importante -Gruño Koga por mí- A sus posiciones –Ordenó y todos se dispersaron como hormigas-

El frío erizó mis vellos y también decidí moverme. Habíamos practicado una especie de simulacro muchas veces y lo primero que se debía hacer era buscar un arma, pero mi mente estaba tan embrollada que no hacía más que correr hacia un lado, arrepentirme y luego ir en otra dirección para luego hacer lo mismo. Me sentía perdida todos corrían, gritaban y hacía sonar sus armas. Todo hacía eco en mi cabeza mientras escuchaba los pasos de los demonios más cerca en mis oídos.

- Kagome -

Me voltee agitada y el rostro de Koga emergió entre toda la vorágine. Sus ojos me analizaron con preocupación y de abrupto me extendió un arco con una carcaj de flechas. Se estaba volteando para irse, pero se detuvo y volvió en mi dirección. Titubeante acerco su boca a mi oreja.

- Debes tranquilizarte -Su aliento me estremeció- Ellos vendrán y pelearan, no dudaran en matarte -Me miro a los ojos- Tu tampoco debes hacerlo -

Lo mire supongo que desorbitada. Y asentí repetidas veces con la cabeza. El asintió una vez y corrió con los demás. Apreté el arco con mis dedos y colgué la carcaj con flechas sobre mi hombro. Cerré los ojos y sentí sus auras demoniacas aún más cerca, faltaban dos minutos. Debía ser fuerte, no sólo por mi sino por la vida, por todos. Pensé en mis nuevos amigos, pensé en las personas inocentes, pensé en querer pertenecer a esta nueva familia. Solté el aire retenido con fuerza y corrí tras Koga. Íbamos al techo esa era mi posición.

No alcance a subir dos escalones cuando las luces se apagaron, todos detuvieron por unos segundos su paso, pero lo emprendieron de inmediato, impasibles. Yo intente hacer lo mismo, pero no podía evitar el que mis piernas temblaran amenazando con convertirse en gelatinas. Aun así, mantuve el ritmo, intentando mantener mi respiración controlada. Llegue a la azotea y me encorve al igual que los demás para no delatar mi posición y busque refugio tras los pilares. Observe a mi alrededor, todos se movían en silencio serpenteando entre las cajas y muebles abandonados. ¿Cuánto tiempo habían estado en guerra? No podía asimilar el hecho de que batallaran por mi vida y no tuviera conciencia de ello.

- ¿En cuánto llegaran? -Mire de reojo hacia atrás, Guinta estaba a mis espaldas-

- Un minuto -Susurre acomodando la carcaj, nerviosa-

Guinta me observo un instante y descanso su mano en mi hombro.

- Tranquila, cubriré tu espalda -

- Estoy bien -Intente sonar firme-

Sigilosamente se acercó y posicionó a mi lado. Extendió su mano pidiendo mi arco y dudosa se lo entregue. Sintiendo que le entregaba un 50% de mis posibilidades de salir con vida.

- Puedes transmitir poder a los objetos -Susurro apuntando mi arco- Si concentras tu energía en el arma que estas lanzando, el efecto que provocaras se multiplicara -Con meticulosidad acerco su mano a una de las flechas- Debes traspasar parte de tu esencia a estas flechas y, entonces, veras la magia -Sonrío fascinado y yo lo mire escéptica- Solo hazlo -

- Esta bien -Murmure buscando el arco con mis manos- lo intentare -

- Sé que podrás -Asintió-

Quise devolverle la sonrisa, pero ellos estaban aquí, habían llegado. Palidecí y Guinta comprendió al instante.

- Llegaron -Susurro deslizándose nuevamente tras de mí y alertando a los demás-

Busque a Koga con la mirada, estaba tras un sillón desgastado. Justo frente a mí. Me miro preocupado y yo asentí. Hizo unas señas a los demás y asintieron también al instante, apretando cada uno sus armas. Me sentía como en una Guerra, negué con la cabeza, debía asimilarlo esto era una guerra.


¡Hola! Wow, ya paso su tiempo y es que esto de la universidad online me tenia presa pero ¡Yaju! Ya salí de vacaciones.
Bueno en este capitulo no hubo mucha interacción Inu-Kag pero prometo que es necesario para hilar lo demás y que luego se viene mas acción sobre esta pareja.

: Muchísimas gracias por tu comentario, de verdad que me alegro mucho saber que te gusta la historia. Se que es una trama completamente diferente al anime original pero planeo que el amor de la pareja sea igual. Y si, pues, Inuyasha tiene un pasado bastante turbulento y entre ello esta Kikyo quien es sumamente importante en su vida. De hecho por ella es quien es ¡Ya! si te digo mas te contare la historia jaja. Espero siga siendo de tu agrado :)

¡Cariños a todos y mantengan la distancia! :D