Capítulo 5 ¿Qué eres?

Mierda, mierda, mierda…. No sé si lo repetía en mi mente por cábala o porque realmente mi vida se había vuelto una mierda. Solté una bocanada de aire sin percatarme que había dejado de respirar. Había silencio, ese silencio que significa muerte en cada segundo. Me removí en la misma posición al sentir que mis pies se dormían e inconscientemente los soldados atrás me imitaron.

¡Bam!

Di un respingo. Algo se había azotado contra el edificio. Contuve un grito cuando el estruendo siguió repitiéndose infinitamente más. ¿Estaban azotándose contra el edificio? ¿Lo iban a derribar? No, no era así. Koga volteo inquisitivo hacia mí y yo asentí en silencio cerrando los ojos para concentrarme en las esencias. Las energías golpeaban la estructura una y otra vez, no... Apreté los labios frunciendo el entrecejo, eran demasiadas casi cubrían el edificio entonces no podían... Abrí los ojos conmocionada transmitiendo mi impacto a Koga…

- Lo están trepando… -Susurre sin apartar la mirada, él frunció el ceño al no escucharme-

- ¡Están trepando! –Grite-

Y como si el silencio se hubiese quebrado, los rugidos bestiales y miles de explosiones se hicieron presentes al igual que los demonios quienes de un salto caían sobre nuestras cabezas. Parpadee intentando enfocarlos, pero eran demasiado rápidos, apenas asomaban sus garras por la superficie salían impulsados hacia arriba.

- ¡Ataquen! –Grito Koga sin soltar el gatillo, retrocediendo al igual que los demás-

Caí sobre mi trasero con torpeza y me incorpore rápidamente para retroceder con los demás y no ser pisada. Diablos, diablos, diablos ¿Por qué no me dijeron que los malditos trepaban? Los bramidos y gritos acompasaban el estruendo de las armas mientras que el piso saltaba y se quejaba con cada cuerpo caído, sin diferenciar a monstruos o híbridos. Era más que increíble, podía observar como las energías chocaban y cuanto poder estaba siendo salpicado, tanto maligno como purificador. Saque una flecha tras mi espalda y la tense preparándome para lo peor ¿Qué más podía ser peor? Comencé a hiperventilar mientras veía como las extrañas figuras monstruosas eran acribilladas, acelere mis pisadas hacia atrás queriendo escapar, queriendo volver al edificio y esperar que a que todo se calme, como una completa cobarde, pensé.

-Alto –Bramó la voz de Koga por sobre la polvareda-

- Que… ¿Qué ocurre? –Susurre-

De un momento a otro, los demonios habían dejado de atacar y un intenso silencio volvió a tomar el mando. Ya no trepaban, tampoco rugían. Algo iba mal, de alguna manera sentía que nos tenían acorralados.

- Kagome -

Di un brinco hacia Koga ¡Demonios! ¡Debía dejar de espantarme por todo!

- ¿Sientes alguna presencia? –Preguntó aun con sus sentidos al frente-

Asentí.

- Siguen aquí –Susurre-

- Esos malditos –Gruñó- Tienen algo planeado -

- Piensas que… ¿Están organizados? –Se adelantó Ayame-

- O definitivamente tienen un líder –Coincidió el moreno-

- Que… ¿Qué es eso? –

Murmure mirando hacia la barandilla, una especie de neblina blanca comenzó a aparecer desde abajo, tan espesa que parecía rellenar cada partícula de aire, volviendo nula la visibilidad hacia el otro lado.

- Intentan separarnos –Gruño Koga- ¡Manténganse juntos! -Agarro mi codo y pego su espalda a la mía- No te separes –Me susurro mientras los demás asumían la misma posición- ¡A mi señal! -

Asentí más para mí misma que para su orden. Apreté la flecha entre mis dedos y hundí mi espalda contra la de Koga sintiéndome segura mientras estuviese en su periferia. Se escuchaban nuestras respiraciones y el leve susurro de las armas siendo acomodadas. La neblina ya cubría nuestros hombros, ahogándonos rápidamente en su espesor. Me removí inquieta cuando ya no tenía visibilidad ni siquiera de mi propio cuerpo, si no fuera por la calidez de Koga pegada a mi espalda habría enloquecido. Asentí nuevamente hacia mi interior, y me preparé para lo que venía, fuera lo que fuera.

Silencio…

Solo se escuchaba el lamido de la neblina pasar. Los sentía moverse rápido entre nosotros, mas no lograba posicionar su esencia.

¡Tap!

Gire suavemente el mentón en dirección al ruido. Había sonado como una gotera.

¡Ugh!

Me tense. Un quejido.

¡Paff!

Mire de reojo hacia atrás ¿Qué diablos había sido eso?

- Pst -

Volví el rostro bruscamente rozando mi nariz con otra y colisionando mis ojos con otros dorados, justo delante de mí, inhalando su aliento en mi aterrada bocanada de aire. Imposible. ¿Por qué no lo percibí?

- Hola otra vez –Murmuró con diversión-

- ¡MALDICION! –Bramó Koga jalándome del brazo para cambiar de posición-

Contuve el aliento cuando era desplazada, pero la garra de Inuyasha apresó mi antebrazo girándome hacia su pecho como si bailara una pieza de vals. Quedamos frente a frente, chocando nuestras narices y esta vez no me encontré con sus ojos dorados, sino con dos lagunas de sangre, y como si nuestras miradas se abrazaran, me sumergí en su carmesí, sintiendo el frio de su alma envolver la mía como si me llamase, como si me extrañase, como si me hubiese esperado hace mucho tiempo. Contuve al aire hundida en él, ajena a mi exterior percibiendo los alaridos de la guerra como apenas un zumbido…

- ¡Kagome! –

Fui jaloneada hacia atrás sintiendo como si emergiera del agua y el fragor de la pelea me sacudió. Mire a quien me cargaba mientras corría.

- ¡Koga! –Dije por sobre los estruendos-

Este me observo y se detuvo cuando ingreso al edificio, cerrando la puerta a la batalla y dejándome sentada en las escaleras.

- ¿Estás bien? –

Asentí insegura.

- ¿Te duele algo? –Acuno mi rostro con ambas manos, estudiándome- Parecías hipnotizada -

- Hipnotizada… -repetí sintiendo aun la esencia de Inuyasha en mi piel- Él… ¿Él puede hipnotizarme? –

Koga frunció el ceño mientras escudriñaba mis ojos.

- No lo sé –Murmuro dejando mi rostro, por alguna razón sentí frio-

Observé mis manos.

- Lo perdí –susurré ida-

- ¿Qué perdiste? –

- Mi arco… yo…yo... No sé… -

Apreté los parpados para evitar que mis lágrimas salieran. Tanto entrenamiento para que con solo un toque Inuyasha me desmoronase como si fuese una torre de naipes. De alguna forma él había indagado en mi interior como un extraño, usurpando mis pensamientos y enseñoreándose de mi alma a tal punto que olvide que hacía y quien era. Oculte mi rostro entre ambas manos. Lo peor de todo es que lejos de sentir todo ello como un asalto se sentía como un reencuentro, como si todo mi interior lo recordase a excepción de mi conciencia.

- ¿Kagome? –

Observé a Koga llena de culpabilidad.

- Debemos volver –Susurre levantándome-

- No –Se interpuso- Él vino por ti, es obvio –

Di un respingo cuando el piso tembló por un estallido.

- Entonces descubriremos porque –Apreté los dedos de mis manos en las palmas- Todos están peleando, Miroku… Sango… yo…-Mi voz tembló-… yo también debo hacerlo –

Koga me observó en silencio mientras la contienda desgañitaba con fuerza, amenazando con derribar el edificio.

- Bien –Cedió- Pero te quedaras conmigo – Asentí- Y… deberás hacer un campo de protección mientras encontramos tu arco –

- ¿Campo de protección? –

- Es una barrera que repele las energías malignas –Me observo impaciente- Sé que no te entrenamos para ello, pero confío en que podrás hacerlo –Me tomo por los hombros- Sé que eres más fuerte que nosotros –

Observe sus ojos zafiro y la determinación en ellos casi me hace sentir segura de sus palabras. Me concentre en las esencias batallando afuera, tanto demonios como híbridos daban lo mejor de sí por sus ideales, por su objetivo, por su perspectiva del bien. ¿Pero realmente que es el bien? ¿Somos los buenos? Una punzada atravesó mi corazón y lleve la mano al lugar, sintiéndome casi sin aire. Las energías de cada ser se amplificaban en cada embestida y se mezclaban al colisionar contra su contrincante. Busque a Miroku y a Sango quienes en toda la batalla mantenían sus esencias afianzadas. Estaban bien. Si algo estuviera mal con ellos yo lo sentiría. Estaba segura. ¿Entonces que era esta presión en mi interior? Era como si algo tirase de mi al exterior, al punto en que dolía, al punto en que era desesperante.

- Kagome… -Volví los ojos a Koga- Te daré un golpe y tú debes repelerlo concentrando todo tu poder en mi –

- ¿Cómo al lanzar una flecha?

- ¡Exacto! Pero esta vez es con ánimo de protegerte –Levanto sus puños- ¿Lista?

Asentí insegura afirmando mis pies y adquiriendo una mejor postura. Concentrar mi energía. Asentí nuevamente. Debe ser fácil. Enfocar el poder en el posible golpe y lograr repelerlo.

- Ahí voy –

Koga desenvaino tres cuchillas entre sus nudillos y se lanzó a por mí con rudeza. Me sobresalte y trastabille hacia atrás consiguiendo que solo cortase parte de mi cabello.

- ¡¿Qué diablos te pasa?! –Grite arrastrándome con los pies hasta topar la espalda contra la pared- ¡Esto no parece una prueba! ¡¿Quieres matarme?!

Sus ojos estaban oscurecidos y me observo con el mentón alzado.

- Eres tan bella… -Entrecerró los ojos-… Por eso me negaba a admitirlo –Ajusto las cuchillas en sus nudillos- No quería creerlo… -Soltó una risotada- Alguien tan frágil como tu… ¿Una Grigori? –

- ¿De qué hablas? –Me levante arrastrando la espalda en la muralla- ¿Qué cosas estas diciendo Koga? ¡Soy tu aliada!

- ¿Aliada? –Comenzó a reír- ¡Toda esta maldita guerra es culpa tuya!

Fruncí el ceño apretando con mi mano el lugar cada vez más punzante en mi pecho. ¿Qué esto era mi culpa?

- No entiendo de que me hablas Koga –Fruncí el ceño- ¡No he comenzado ninguna guerra! ¡He vivido como una persona normal toda mi vida hasta ahora! –

- No necesitas entender –Levanto las cuchillas- Es un verdadero honor pelear con un descendiente de Samyazza –Hizo un suave gesto de reverencia con su cabeza- Ahora… ¡Muéstrame tu verdadero poder! –Rugió antes de lanzarse contra mí-

Me empuje con fuerza hacia su costado esquivando a duras penas el ataque. Era más rápido y más entrenado que yo. No tendría oportunidad. Lo mejor era buscar ayuda. Miroku. Sango. Con ello en mente corrí hacia la puerta que conducía al campo de batalla en el tejado. Sentía sus pasos tras de mí, su enojo, su odio, sus ganas de asesinarme respirando en mi nuca. Empuje la puerta y me estampe contra algo duro volviendo a caer hacia atrás, hacia las cuchillas, hacia mi asesino. Entonces sin nada de delicadeza fui apresada por la cintura. Mire hacia arriba.

- Inu… Inuyasha –Balbucee sin aire-

Este sin siquiera observarme soltó una risotada con la atención fija en Koga.

- Maldito demonio ¿Qué haces robando a mi presa? -

Entonces con sus palabras la pequeña esperanza de ser salvada se esfumó.


Hola hola! En compensación por la tardanza pasada decidí subir un nuevo capitulo mas pronto. Para aprovechar las vacaciones digo yo. Bueno bueno ¿Qué esta pasando? ¿Quiénes son los buenos y quienes son los malos? ¿Todos demonios o todos ángeles? Pues ya se va aclarando la trama. Al fin Inuyasha consigue llegar a Kagome pero no precisamente para ser su salvador como estamos acostumbrados.

Bueno espero hayan disfrutado la lectura y me cuenten que desenlace se les ocurre, los estaré leyendo! :D

Ceci, dav muchas gracias por sus comentarios, me llena el corazón saber de uds. ¡Cariños!